
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11525 Gastrostomia Endoscopica Percutanea: experiencia con asistencia laparoscopica Gastroenterología - Endoscopia |
AGOSTINA BORGNINO | |
| 11556 Desafío diagnóstico en Poliposis Juvenil: A propósito de un caso con variante patogénica en BMPR1A y manifestaciones sistémicas Gastroenterología - Endoscopia |
YANINA SPERATI | |
| 11569 Retención apendicular prolongada y asintomática de un clavo metálico diagnosticada incidentalmente durante estudio por ACV isquémico en un niño de 2 años: manejo interdisciplinario endoscópico-quirúrgico y resolución transumbilical. Gastroenterología - Endoscopia |
NESTOR ADRIAN LUCERO | |
| 11572 ESTENOSIS ESOFÁGICA REFRACTARIA EN PEDIATRÍA. REPORTE DE UN CASO Gastroenterología - Endoscopia |
GLADYS CATALINA FERNANDEZ ARCINIEGAS | |
| 11715 Hemorragia digestiva alta por varices esofagicas asociada a malformaciones vasculares extrahepaticas en un paciente Pediatrico: reporte de caso Gastroenterología - Endoscopia |
PAOLA ANDREA CARPIO SOTO | |
| 11863 Indicadores de calidad en colonoscopía pediátrica: experiencia de un centro de endoscopía de alta complejidad. Gastroenterología - Endoscopia |
CLAUDIA VIVIANA FLOREZ CONTRERAS | |
| 11957 Evolución clínica y complicaciones de pacientes con atresia esofágica: experiencia de 20 años en el seguimiento gastroenterológico en un hospital pediátrico. Gastroenterología - Otras |
ROSANA INES SOLIS NEFFA | |
| 12115 Poliposis juvenil asociada a mutación en SMAD4 en un adolescente con anemia ferropénica: a propósito de un caso Gastroenterología |
NATALIA SOLEDAD PONZO | |
| 12147 HAMARTOMA DE LAS GLANDULAS DE BRUNNER (BRUNNEROMA)- REPORTE DE UN CASO Gastroenterología - Endoscopia |
GLADYS CATALINA FERNANDEZ ARCINIEGAS |
Los síndromes de poliposis hamartomatosa pediátrica son infrecuentes y su forma de presentación suele ser inespecífica. La poliposis juvenil (PJ), definida por la presencia de pólipos hamartomatosos en el tracto gastrointestinal, requiere una alta sospecha clínica, especialmente ante síntomas persistentes y antecedentes familiares, para evitar retrasos diagnósticos y complicaciones graves.
Presentación inicial: Varón de 5 años que consulta por proctorragia indolora recurrente y dolor abdominal de un año de evolución. Previamente fue interpretado en otra institución como diarrea crónica/SII, recibiendo múltiples tratamientos antiparasitarios sin mejoría.
Hallazgos al ingreso: Al examen físico se destaca acropaquia grado III/IV y palidez mucocutánea generalizada. Ante la sospecha de patología sistémica, se realizaron estudios cardiológicos (ecocardiograma) y neumonológicos (espirometría), los cuales resultaron normales, orientando el hallazgo a un proceso secundario a su patología de base y anemia crónica.
Estudios Complementarios:Laboratorio: Anemia microcítica hipocrómica grave (Hb 7.4 g/dl, VCM 68) refractaria al hierro oral, con requerimiento de hierro endovenoso.
Endoscopía (VCC): Hallazgo de más de 100 pólipos (0.5 a 3 cm) que tapizaban la mucosa colónica, provocando prolapso rectal espontáneo. La VEDA mostró gastritis nodular.
Genética: El panel molecular confirmó una variante patogénica en heterocigosis en el gen BMPR1A(c.528C>A; p.Tyr176Ter), estableciendo el diagnóstico de Poliposis Juvenil Autosómica Dominante.
Evolución: Debido a la carga polipoidea inmanejable por vía endoscópica, el prolapso recurrente y el requerimiento transfusional, se decidió resolución quirúrgica (colectomía total con pouch ileal). Presentó una evolución tórpida posquirúrgica (necrosis del pouch y peritonitis) que requirió cuidados críticos y reintervención (ileostomía tipo Hartmann).
Estado actual: Paciente estable en plan de rehabilitación nutricional, con herida quirúrgica en cierre y seguimiento multidisciplinario.
Este caso resalta que la proctorragia en pediatría no debe subestimarse. El retraso inicial en el diagnóstico (interpretado como cuadro funcional/parasitario) y la presencia de signos extraintestinales como la acropaquia subrayan la necesidad de una visión integral. La identificación de la variante en BMPR1A fue el pilar para definir la conducta, permitiendo diferenciarlo de otros síndromes y organizar el screening familiar necesario. Si bien la resolución quirúrgica es el último escalón, su complejidad en pacientes con fragilidad mucosa y anemia crónica representa un desafío adicional para el equipo tratante.
RESUMEN
La estenosis esofágica es una entidad infrecuente en pediatría que requiere un abordaje diagnóstico preciso. Se presenta el caso de una paciente de 2 años con vómitos intermitentes, rechazo progresivo de alimentos, desnutrición y retraso madurativo. Los estudios radiológicos y endoscópicos evidenciaron una estenosis esofágica grave en el tercio medio. Se realizaron seis dilataciones endoscópicas con balón con mejoría parcial, por lo que requirió gastrostomía y hernioplastia. Tras 12 meses de seguimiento, la paciente tolera sólidos y semisólidos, presenta adecuada conducta alimentaria y permanece asintomática.
OBJETIVO
Presentar un caso infrecuente de estenosis esofágica refractaria en pediatría.
INTRODUCCIÓN
La estenosis esofágica se caracteriza por un estrechamiento intrínseco del esófago. Puede ser congénita (membranosa, fibromuscular o cartilaginosa) o adquirida (cáusticos, corrección de atresia esofágica, esofagitis péptica o eosinofílica). Se considera refractaria cuando no se logra una ingesta y estado nutricional adecuados tras cinco dilataciones, y recurrente cuando no se mantiene un calibre satisfactorio luego de alcanzarlo. El tratamiento incluye dilataciones endoscópicas y terapias adyuvantes.
DESCRIPCIÓN DEL CASO
Paciente femenina de 2 años y 9 meses con pérdida ponderal y vómitos posprandiales de seis meses de evolución. Ingresó con peso de 6,5 kg (descenso del 30%), deshidratación y trastorno del neurodesarrollo. Se descartaron causas infecciosas y neurometabólicas. La videoendoscopia mostró estenosis grave en tercio medio esofágico; la biopsia informó esofagitis crónica. Se realizaron seis dilataciones con balón de 12 mm e inhibidores de bomba de protones, con mejoría transitoria. La resonancia magnética evidenció disminución de la luz esofágica y engrosamiento parietal. Se indicó gastrostomía con funduplicatura de Nissen, identificándose además una hernia paraesofágica que fue corregida mediante hernioplastia. Posteriormente presentó mejoría progresiva, con tolerancia a semisólidos y sólidos. En los últimos seis meses requirió dos nuevas dilataciones con balón de 15 mm, manteniendo alimentación oral y recuperación de los percentiles de crecimiento.
DISCUSIÓN
La definición de estenosis esofágica refractaria en pediatría continúa siendo controvertida. Los criterios utilizados en adultos son difíciles de aplicar en niños, por lo que deben integrarse aspectos clínicos, endoscópicos y radiológicos. Las dilataciones constituyen el tratamiento de elección, aunque presentan riesgo de complicaciones y recurrencias. Entre las alternativas terapéuticas se incluyen los stents esofágicos; sin embargo, la migración limita su eficacia en estenosis prolongadas. Las prótesis recubiertas han mostrado resultados prometedores. En este caso, pese a las limitaciones terapéuticas, la evolución clínica fue favorable, con recuperación nutricional y resolución de los síntomas.
CONCLUSIÓN
La mayoría de los niños con estenosis esofágica requieren dilataciones endoscópicas y muchos permanecen asintomáticos al finalizar el tratamiento. La dilatación con balón o bujías es segura y puede complementarse con terapias adyuvantes en casos complejos o refractarios
La atresia esofágica (AE) es una malformación congénita poco frecuente, con una incidencia de 1 cada 2.500-4.500 nacidos vivos, y se asocia a malformaciones congénitas en más del 50% de los casos (1). Aunque los avances en los cuidados neonatales y las técnicas quirúrgicas han mejorado la supervivencia, estos pacientes presentan complicaciones que representa una elevada carga de morbilidad a largo plazo, principalmente por complicaciones digestivas y respiratorias (2). Por ello, resulta fundamental el seguimiento interdisciplinario.
Describir las características clínico-demográficas, malformaciones asociadas, estrategias terapéuticas-quirúrgicas, las complicaciones y la evolución de los pacientes con atresia esofágica seguidos en el consultorio de gastroenterología pediátrica del Hospital Materno Infantil de San Isidro entre diciembre de 2006 a mayo de 2026.
Se realizó un estudio retrospectivo, observacional, basado en recolección de datos de historias clínicas manuales, registros de fichas de consultorio de gastroenterología, de pacientes con diagnóstico de atresia esofágica seguidos en el Hospital Materno Infantil de San Isidro, durante el periodo comprendido entre diciembre 2006 -mayo 2026.
Se analizaron variables demográficas y perinatales (sexo, edad gestacional y peso al nacer, antecedentes de polihidramnios), tipo de atresia esofágica, malformaciones asociadas, tratamiento quirúrgico inicial y procedimientos posteriores. Asimismo, como complicaciones y comorbilidades digestivas (estenosis anastomótica y reflujo gastroesofágico),y respiratorias (infecciones respiratorias recurrentes y traqueomalacia), necesidad de reintervenciones, soporte nutricional, internaciones y evolución clínica al último control.
Se incluyeron 13 pacientes con diagnóstico de atresia de esofago. El 100% correspondió a atresia tipo III. El 46.15% (6/13) fueron intervenidos quirúrgicamente en nuestro hospital. El 69.23% (9/13) fueron Nacidos a términos y 30.77% (4/13) pretérminos, 92,31% (12/13) presentaban peso adecuado para la edad gestacional, el 7,69% (1/13) pretérminos. En cuanto al sexo predominó en el femenino en un 69.23% (9/13) vs 30.77 % (4/13) masculinos. El 30.77% (4) tenían antecedente de polihidramnios.
Las malformaciones asociadas se encontraron en el 61.54% (8/13) de los pacientes, incluyen: Cardiopatías congénitas: 38.46 % 5/13 (estenosis tricuspidea leve 15.38% (2), estenosis pulmonar, síndrome de la cimitarra, CIV fue 1 de cada caso representando el 7.69% respectivamente). Las malformaciones Renales, digestivas y esqueléticas fueron similares:15.38% (2/13), (dilatación pielocalicial con hidronefrosis, monorreno, atresia duodenal, malformación anorrectal (MAR) con fístula vaginal, dismorfia de pliegues palmares, y hemivertebra). El abordaje quirúrgico consistió en anastomosis término- terminal y cierre de fístula traqueoesofágica, por toracotomía o toracoscopia. El 7.69% (1) requirió elongación esofágica. El 7.69% (1) operada en otro nosocomio requirió reemplazo colónico. A la paciente con MAR se le realizo colostomía y estricturoplastia anal.
Dentro de las complicaciones frecuentes en la serie, las digestivas: Estenosis que requirieron plan de de dilataciones en el 53.85% (7/13). Reflujo gastroesofágico, en el 100% con phmetría patológica en 69.23% (9/13) pacientes. A uno se le realizó funduplicatura de Nissen. Al 61.54% se le realizó Videoendoscopia digestiva alta, el 7.69% se le encontró esofagitis. Con respecto a las comorbilidades respiratorias fue del 38, 46% (5), la traqueomalacia severa representó el 15.38% (2), otros con síndrome bronco obstructivos recurrentes, neumonías y bronquitis crónica.
Por otro lado las complicaciones postquirúrgicas 1 (7,69%) presentó Fístula que se trató con topicación de nitrato de plata; 1 (7.69%) dehiscencia de sutura con mediastinitis. Continúan en seguimiento por el servicio 6 (46.15%) pacientes, 1 (7.69%) con internación prolongada por desnutrición severa y gastrostomizado, 1 (7.69% ) fallecimiento en el contexto de shock séptico (covid 19-sospecha de meningitis). 6 pacientes evolucionaron e hicieron transición al servicio de gastroenterología de adultos.
La atresia esofágica constituye una patología compleja que se asocia a otras malformaciones congénitas y presenta una elevada morbilidad a largo plazo. Además, las complicaciones post quirúrgicas como dehiscencia de sutura, estenosis, refístula, deben ser detectadas y tratadas a tiempo por su mayor asociación a infecciones respiratorias recurrentes, broncoaspiraciones que pueden comprometer la vida.
En nuestra serie, las complicaciones digestivas y respiratorias fueron frecuentes, estos hallazgos refuerzan la necesidad de un abordaje multidisciplinario sostenido más allá del período neonatal, con participación activa de gastroenterología pediátrica para la detección precoz y el tratamiento oportuno de las complicaciones, contribuyendo a mejorar la evolución y la calidad de vida de estos pacientes.
Título: Gastrostomía Endoscópica Percutánea: experiencia con asistencia laparoscópica.
Autores: Candarle P.; Ponce M. F.; Borgnino A.; Costaguta A.; Ronzano, G.
Introducción: La Gastrostomía Endoscópica Percutánea (GEP) es el procedimiento de elección para el soporte nutricional enteral prolongado en pediatría. Sin embargo, determinadas condiciones anatómicas o antecedentes quirúrgicos pueden dificultar su realización y aumentar el riesgo de complicaciones. En estos casos, la gastrostomía endoscópico-quirúrgica asistida por laparoscopía puede constituir una alternativa segura.
Objetivos: Describir la experiencia de un centro en la realización de gastrostomías endoscópico-quirúrgicas asistidas por laparoscopía en pacientes pediátricos.
Población objetivo: Pacientes de 0 a 18 años que requirieron gastrostomía en nuestra institución desde enero de 2021 hasta abril 2026.
Número de participantes: Se incluyeron 19 pacientes requirieron asistencia por laparoscopía de un total de 68programados para una GEP.
Actividades y desarrollo de experiencia: Se realizó un estudio retrospectivo, descriptivo y observacional de pacientes pediátricos sometidos a gastrostomía en una única institución. La selección del abordaje asisitido por laparoscopía se realizó en base a: presencia de válvula de derivación ventriculoperitoneal, escoliosis severa, antecedentes de cirugías abdominales y ausencia de adecuada transiluminación gástrica durante el procedimiento. Se consideraron asociadas a la práctica aquellas complicaciones que se presentaron dentro de los primeros 30 días.
Resultados: Las indicaciones para indicar asistencia laparoscópica fueron: presencia de válvula de derivación ventriculoperitoneal (7 pacientes), escoliosis severa (7pacientes), antecedentes de cirugías abdominales (3 pacientes) y ausencia de adecuada transiluminación gástrica (2 pacientes). Todas las intervenciones fueron realizadas en la misma institución, por el mismo endoscopista y cirujano pediátrico. La evolución postoperatoria fue favorable en la mayoría de los casos, registrándose una única complicación correspondiente a migración del set de gastrostomía (“buried bumper syndrome”)
Evaluación de la experiencia y los resultados: La gastrostomía endoscópico-quirúrgica asistida por laparoscopía constituye una alternativa segura y efectiva en pacientes pediátricos con factores de riesgo para la colocación percutánea convencional. La adecuada selección del abordaje permitió realizar el procedimiento en pacientes con anatomía compleja o antecedentes quirúrgicos asociados, con baja tasa de complicaciones y favorable evolución postoperatoria. Esta técnica amplía las posibilidades terapéuticas en pacientes que podrían presentar contraindicación o mayor riesgo con el abordaje percutáneo estándar.
Las glándulas de Brunner son estructuras secretoras ubicadas en la porción proximal del intestino delgado, principalmente en la submucosa del bulbo y de la segunda porción del duodeno. El tumor originado en estas glándulas es una lesión poco común, de carácter benigno y con un origen aún no completamente esclarecido.
Este tumor, conocido también como Brunneroma, suele localizarse en la primera porción del duodeno y, por lo general, no produce síntomas específicos; además su prevalencia suele ser con mayor frecuencia entre la quinta y séptima década de vida . En la mayoría de los casos se detecta de forma incidental durante una endoscopía digestiva alta; no obstante, cuando alcanza un tamaño considerable, puede provocar obstrucción intestinal, e incluso se han reportado casos asociados a hemorragia digestiva alta
Presentar causa infrecuente de hemorragia de vías digestivas secundario a Brunneroma
Masculino de 10 años, derivado de Hospital periférico por presentar Shock hipovolémico descompensado secundario a Hemorragia Vía Digestiva con requerimiento transfusional de GRD (Hb 5.7mg/dL y Hto 18%) asociado a episodios de vómitos borraceos, dolor abdominal y pérdida de peso de más del 30% en 11 meses. Previamente 6 meses antes, en su país de origen (Bolivia) presentó cuadro de igual características con requerimiento transfusional. Antecedentes personales de trastorno del lenguaje y dificultad del aprendizaje. Entre sus antecedentes familiares se rescata hermano en estudio por trastorno de la coagulación, Padre con Enfermedad de Chagas no tratada. Al examen físico presentaba palidez mucocutánea, adelgazamiento, dolor a la palpación en epigastrio. Hemograma evidenciaba anemia grave (Hb 7.1gr/dL y Hto 22% pos-transfusional), perfil hepático, inmunológico (complemento - FAN- Anti DNA, Anti Ro, Anti LA, ANCA) Serologías Virales (IgG positivosn para Toxoplasmosis, EBV y CMV. Negativo para Chagas, HIV, herpes simplex y hepatitis B y C) dentro de limites normales. TAC abdomen, tórax y enteroresonancia con contraste sin particularidades. Se realiza VEDA donde se observa distorsión del píloro dado por engrosamiento de pliegues franqueables al endoscopio y en bulbo tumoración polipoide multilobular de aspecto glandular de aproximadamente 4cm, en el resto de la exploración no se hallaron sitios compatibles con sangrado activo ni requerimiento de tratamiento terapéutico local para manejo de HDA . El examen microscópico mostró una proliferación extensa de las glándulas de Brunner.
Se inicia IBP con mejoría de cuadro clínico, ganancia de percentiles de crecimiento para su edad, elevación y mantenimiento de los índices hematimétricos; con posterior control endoscópico a los 6 meses donde se evidencia disminución de la tumoración menor a 1 cmt de diámetro
El brunneroma es una lesión benigna que se origina en el duodeno; con frecuencia se detecta de forma incidental y, en ciertos casos, puede provocar hemorragia digestiva. De acuerdo con la literatura revisada, se trata de una entidad poco común y, a nivel nacional, no se han hallado reportes de casos similares publicados.
La HDA es una de las emergencias gastrointestinales más relevantes en pediatría, definida como el sangrado proximal al ligamento de Treitz. Se presenta con hematemesis, melena y, en casos severos, compromiso hemodinámico. Aunque en países desarrollados predominan causas no variceales —esofagitis, gastritis, úlcera péptica—, la hemorragia secundaria a hipertensión portal representa la forma más grave, con elevada morbimortalidad.4 La hipertensión portal pediátrica puede originarse en causas intrahepáticas o extrahepáticas, como trombosis portal, cavernomatosis y malformaciones vasculares congénitas, que favorecen el desarrollo de várices esofagogástricas con riesgo de ruptura y sangrado masivo.2 El abordaje requiere estabilización hemodinámica temprana, reposición sanguínea y videoendoscopia digestiva alta oportuna, complementada con vasoconstrictores esplácnicos como octreotide, IBP y terapeuticas especificas endoscopicas.
Varón de 2 años, previamente sano, que consultó por dolor abdominal, fiebre, hematemesis y melenas. El laboratorio inicial mostró hemoglobina de 3.8 g/dL y hematocrito de 13.7%, plaquetas 144.000 con hepatograma y coagulograma normales. Se transfundió, se inició octreotide e IBP, y se realizó videoendoscopia que evidenció dos cordones varicosos en el tercio inferior del esófago (Baveno V: grandes) y várices yuxtacardiales con signos rojos (Sarín VEG 1). La TAC abdominal mostró hígado en barra, riñón en herradura y cavernoma portal con ovillos venosos mesentéricos. La esplenoportografía confirmó marcada esplenomegalia, shunt esplenorrenal espontáneo y cavernoma portal abocado al hígado izquierdo por hipotrofia del derecho.
Al examen físico se detectó fenotipo peculiar: pectus excavatum, orejas rotadas, microretrognatia, pulgar rudimentario, nevos azules y espalda hirsuta, entre otros. El cariotipo resultó 46,XY normal. Durante la internación presentó bacteriemia por Streptococcus pneumoniae, tratada con piperacilina-tazobactam y vancomicina. El frotis periférico evidenció cuerpos de Howell-Jolly, confirmando asplenia funcional, iniciándose profilaxis con amoxicilina. Nefrología confirmó ectopia renal cruzada fusionada. En ateneo multidisciplinario se indicó estudio hemodinámico y se inició carvedilol 0.05 mg/kg/día. Permaneció 13 días en UTIP.
La HDA variceal en pediatría sin hepatopatía crónica es infrecuente pero potencialmente fatal.5,6 La obstrucción extrahepática de la vena porta es la principal causa de hipertensión portal no cirrótica en niños, con función hepática generalmente preservada, y se asocia a esplenomegalia, citopenias periféricas e hiperesplenismo por secuestro esplénico crónico.5,7 En nuestro paciente, los hallazgos imagenológicos de cavernomatosis portal y circulación colateral confirmaron la complejidad hemodinámica de estas malformaciones, que requieren un abordaje multidisciplinario coordinado.5,10,11 La endoscopia precoz fue clave para el diagnóstico y la orientación terapéutica.5,10 La ligadura endoscópica con bandas se consolida como tratamiento de elección frente a la escleroterapia, por su menor tasa de resangrado y complicaciones.8 El manejo inicial con octreotide actúa disminuyendo el flujo esplácnico y la presión portal, mientras que el carvedilol constituye una alternativa eficaz en la profilaxis secundaria.9,11 El enfoque escalonado endoscopia periódica, betabloqueantes, obliteración variceal y derivación meso-Rex en casos refractarios ha demostrado tasas de control del sangrado cercanas al 93%, con excelente supervivencia a largo plazo.
La HDA por várices esofágicas en hipertensión portal extrahepática pediátrica es poco frecuente pero grave. La identificación precoz de sus manifestaciones clínicas permite orientar el diagnóstico, confirmado por endoscopia e imagenes. El caso presentado evidencia la complejidad clínica de las malformaciones vasculares extrahepáticas y su relación con el desarrollo de cavernomatosis portal, hiperesplenismo y sangrado variceal severo. El manejo multidisciplinario fue fundamental para la evolución favorable. Es evidente la necesidad de considerar malformaciones vasculares extrahepáticas en el diagnóstico diferencial de HDA en niños sin hepatopatía conocida, y destaca el valor del reporte de casos para fortalecer la evidencia científica en estas entidades infrecuentes.
La colonoscopía constituye un procedimiento seguro y eficaz para el diagnóstico y seguimiento de diversas patologías gastrointestinales en pediatría. Los principales indicadores de calidad establecidos por las guías conjuntas NASPGHAN/ESPGHAN y la Red de Mejora de la Calidad de Endoscopia Pediátrica (PEnQuIN) incluyen una tasa de intubación cecal ≥90% y una tasa de intubación ileal ≥85%, especialmente relevantes en la evaluación de la enfermedad inflamatoria intestinal.
Evaluar las tasas de intubación cecal e ileal en pacientes pediátricos sometidos a colonoscopía y analizar la asociación entre la calidad de la preparación colónica y dichos indicadores de calidad.
Estudio observacional, descriptivo, retrospectivo y transversal. Se incluyeron pacientes menores de 17 años sometidos a colonoscopía en el Servicio de Endoscopia Infantil de un hospital de alta complejidad entre enero de 2024 y diciembre de 2025. Se analizaron las tasas de intubación cecal e ileal, la calidad de la preparación colónica mediante la escala de Boston (adecuada >6 puntos; inadecuada ≤6 puntos), el tipo de preparación utilizada (polietilenglicol [PEG], picosulfato o enemas) y las indicaciones del procedimiento.
Se analizaron 200 colonoscopías. El 68% correspondió a pacientes de sexo masculino, con una edad media de 100 meses (rango: 3-204). Las indicaciones más frecuentes fueron hemorragia digestiva baja (46%), evaluación de enfermedad inflamatoria intestinal (25%), diarrea crónica (7%), dolor abdominal crónico (6%) y otras (16%).
El 85% de los pacientes presentó una preparación colónica adecuada. El PEG fue utilizado en el 72% de los casos, alcanzando una preparación adecuada en el 87%; el picosulfato en el 24%, con una tasa de preparación adecuada del 83%; y los enemas en el 4%, con una tasa del 50%. No se observaron diferencias significativas entre PEG y picosulfato (p=0,953), mientras que ambos mostraron mejores resultados que los enemas (p=0,019), aunque el reducido número de pacientes en este último grupo limita la interpretación.
La tasa de intubación ileal fue del 51% y la de intubación cecal del 74%. Una preparación colónica adecuada se asoció significativamente con mayores tasas de intubación ileal (57,9% vs. 6,9%; p<0,001) y cecal (83% vs. 20,7%; p<0,001). Asimismo, los pacientes en quienes se logró la intubación cecal presentaron una edad significativamente mayor que aquellos en quienes no se logró (mediana: 9 vs. 6 años; p=0,042). Hallazgos similares se observaron para la intubación ileal (mediana: 10 vs. 6 años; p<0,001). No se encontró asociación entre la edad y la calidad de la preparación colónica (p=0,280).
La mayoría de los pacientes presentó una preparación colónica adecuada, siendo el PEG el esquema más utilizado. La adecuada preparación intestinal se asoció significativamente con mayores tasas de intubación cecal e ileal, resaltando su papel como un factor clave en la calidad de la colonoscopía pediátrica. Si bien las tasas de intubación observadas fueron inferiores a los estándares internacionales recomendados, los resultados identifican áreas potenciales de mejora y destacan la importancia de optimizar la preparación colónica para incrementar el rendimiento diagnóstico del procedimiento.
La poliposis juvenil (PJ) es un síndrome hamartomatoso hereditario infrecuente, autosómico dominante, asociado a mutaciones en los genes SMAD4 o BMPR1A, que incrementa significativamente el riesgo de cáncer colorrectal. Las mutaciones en el gen SMAD4 suelen condicionar fenotipos más severos y la posible coexistencia con telangiectasia hemorrágica hereditaria (THH). Actualmente, el manejo óptimo de las formas agresivas y refractarias al tratamiento endoscópico, así como la implementación de terapias sistémicas adyuvantes, continúan siendo un desafío terapéutico en debate lo que convierte la búsqueda de estrategias dirigidas en una prioridad clínica por su alto impacto pronóstico.
Describir la presentación clínica y el abordaje diagnóstico-terapéutico de un paciente adolescente con poliposis juvenil severa asociada a una mutación en el gen SMAD4.
Paciente masculino de 15 años, derivado por anemia ferropénica y sangre oculta en materia fecal positiva. Como antecedente familiar, padre fallecido a los 37 años por cáncer de colon (sin estudio genético). Las endoscopias alta y baja evidenciaron un compromiso colónico difuso con múltiples pólipos sésiles y pediculados, algunos mayores a 2 cm, infranqueables y con alto riesgo de perforación post resección endoscópica. La anatomía patológica informó pólipos hamartomatosos con displasia de bajo grado, compatibles con PJ. El estudio genético confirmó la mutación en SMAD4. En la evaluación de compromiso extraintestinal, presentó antecedentes de epistaxis sin telangiectasias visibles; la resonancia magnética y el ecocardiograma Doppler con burbujas descartaron malformaciones arteriovenosas. Dado el compromiso extenso, la imposibilidad de resección endoscópica segura y la presencia de displasia, se realizó colectomía total con recto remanente e ileostomía, planificándose la reconstrucción del tránsito en un segundo tiempo. Ante una enfermedad progresiva con alto impacto en la calidad de vida y sin alternativas farmacológicas aprobadas, se inició tratamiento off-label con sirolimus (inhibidor de la vía mTOR), mostrando una respuesta clínica estable y tolerancia adecuada en su seguimiento posterior.
La PJ asociada a mutación en el gen SMAD4 presenta un fenotipo más agresivo, con mayor carga polipoidea, riesgo aumentado de malignización y asociación con THH, lo que exige una evaluación extraintestinal sistemática. El uso de sirolimus constituye una estrategia fisiopatológica racional respaldada por evidencia emergente en la literatura pediátrica, al actuar sobre la vía mTOR desregulada en esta patología.
Este caso resalta la necesidad de mantener una alta sospecha clínica ante cuadros de anemia en adolescentes con antecedentes familiares de cáncer colorrectal precoz. Asimismo, se recomienda la realización temprana del diagnóstico genético, ya que es clave para orientar el manejo definitivo, estratificar riesgos tumorales, justificar terapias dirigidas adyuvantes y planificar un seguimiento multidisciplinario personalizado, reservando la cirugía mayor para casos con enfermedad extensa o refractaria.
La ingestión de cuerpos extraños constituye una consulta frecuente en pediátrica. La mayoría atraviesa el tracto gastrointestinal espontáneamente.
La retención en el apéndice vermiforme es un evento poco frecuente. Cuando ocurre puede permanecer asintomática durante períodos prolongados o manifestarse como apendicitis o perforación.
Presentamos un caso de un niño con retención apendicular asintomática de un clavo detectado incidentalmente durante el estudio etiológico de un ACV isquémico, resuelto mediante un abordaje interdisciplinario.
El objetivo de este caso es describir la presentación clínica, el razonamiento diagnóstico y la estrategia terapéutica de una retención apendicular asintomática de un cuerpo extraño metálico, así como discutir posibles mecanismos fisiopatológicos y el valor del manejo interdisciplinario.
Paciente de 2 años de edad, previamente sano, que ingresó al Hospital Dr, Guillermo Rawson (San Juan, Argentina) por debilidad en miembro inferior derecho posterior a caída de su propia altura, con progresión en 12 horas a compromiso del miembro superior derecho.
Evaluación neurológica
La Tomografía Computada de Cerebro (TAC) sin contraste evidenció hipodensidad frontoparietal izquierda compatible con infarto isquémico agudo.
Durante el estudio etiológico del ACV se realizó tomografía de cerebro y abdomen con el objetivo de descartar malformaciones vasculares abdominales.
Hallazgo incidental
La TC abdominal reveló imagen lineal hiperdensa en región de flanco izquierdo compatible con cuerpo extraño metálico.
La familia no tenía conocimiento de ingestión previa ni antecedentes de síntomas gastrointestinales.
Se adoptó conducta expectante con seguimiento radiológico seriado, observándose persistencia del objeto sin migración distal durante 60 días.
Manejo endoscópico e interdisciplinario
Tras 15 días de persistencia radiológica del cuerpo extraño sin evidencia de migración distal, se decidió realizar una primera colonoscopia con el objetivo de identificar y eventualmente extraer el objeto
Durante este procedimiento se logró progresar hasta aproximadamente 10 cm del íleon distal; sin embargo, no se visualizó el cuerpo extraño.
La exploración se vio limitada por una preparación colónica subóptima, lo que redujo la calidad diagnóstica del estudio.
Durante la primera colonoscopia se observaron múltiples estructuras filiformes blancas móviles compatibles con infestación por Enterobius vermicularis, con predominio de ciego e íleon distal. No fue posible determinar con certeza el compromiso del orificio apendicular.
El estudio se vio limitado por una preparación subóptima, lo que redujo la calidad diagnóstica y motivó la realización de una segunda colonoscopia con adecuada preparación intestinal.
Debido a esta limitación técnica y a la persistencia radiológica del objeto, se decidió realizar una segunda colonoscopia a los 60 días con adecuada preparación intestinal.
Este segundo procedimiento fue planificado en modalidad interdisciplinaria, realizado conjuntamente por los equipos de endoscopía y cirugía pediátrica, bajo una única anestesia general y con asistencia del equipo de diagnóstico por imágenes mediante radioscopia intraoperatoria.
La estrategia terapéutica consistía en realizar manipulación manual externa del ciego y del apéndice por parte del equipo quirúrgico para favorecer la movilización del cuerpo extraño hacia el lumen colónica y permitir su extracción endoscópica, evitando así una cirugía convencional más extensa.
A pesar de la adecuada preparación intestinal y de la manipulación extensa controlada, no se logró exteriorizar el objeto hacia el lumen colónico, confirmadose la probable impactación intraluminal apendicular.
Ante el fracaso del abordaje endoscópico combinado, se decidió resolución quirúrgica definitiva.
Tratamiento quirúrgico
Se realizó abordaje transumbilical con exteriorización del ciego y apéndice.
A la palpación directa del apéndice por el cirujano pediátrico no se logró identificar el cuerpo extraño, lo que evidenció la dificultad diagnostica intraoperatoria.
La confirmación definitiva de su localización intraluminal apendicular se obtuvo mediante radioscopia intraoperatoria.
Se efectuó apendicectomía extrayéndose un clavo metálico de aproximadamente 10 mm alojado en el lumen apendicular.
La evolución postoperatoria fue favorable. El abordaje transumbilical permitió un resultado estético excelente, con cicatriz prácticamente imperceptible
· La retención apendicular puede ser un hallazgo incidental incluso sin antecedente conocido de ingestión.
· La persistencia radiológica prolongada debe hacer sospechar impactación
· La palpación intraoperatoria puede no ser suficiente para confirmar localización
· El abordaje interdisciplinario entre endoscopía cirugía pediátrica e imágenes es clave para la resolución segura.
· El abordaje transumbilical ofrece excelente resultado estético en pediatría.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
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| 11643 Enfermedad inflamatoria intestinal: conocimiento, barreras y dificultades para adherencia al pan de alimentación Gastroenterología - Enfermedades inflamatorias intestinales |
CARINA FERNANDA BRENNA | |
| 11677 Parámetros bioquímicos, scores clínicos, endoscópicos e histológicos al debut de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) Gastroenterología - Enfermedades inflamatorias intestinales |
GABRIELA CARINA MESSERE | |
| 11682 Variables clínicas, endoscópicas e histológicas al debut de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) Gastroenterología - Enfermedades inflamatorias intestinales |
GABRIELA CARINA MESSERE | |
| 11684 Anemia en pacientes pediátricos con enfermedad inflamatoria intestinal. Análisis de una cohorte de 10 años Gastroenterología - Enfermedades inflamatorias intestinales |
GABRIELA CARINA MESSERE | |
| 11920 Estenosis colónica extensa como forma de presentación de Enfermedad Inflamatoria Intestinal de Inicio Muy Temprano (VEO-IBD) en un lactante Gastroenterología - Enfermedades inflamatorias intestinales |
MARIA JULIETA VENTURINI | |
| 12023 Primer trabajo multicentrico de Enfermedad intestinal inflamatoria pediatrica de la region mas austral del mundo Gastroenterología - Enfermedades inflamatorias intestinales |
PATRICIA ANDREA CARBONATTO | |
| 12251 Primer trabajo multicéntrico de Enfermedad Inflamatoria Intestinal pediátrica de la región más austral del mundo Gastroenterología - Enfermedades inflamatorias intestinales |
PATRICIA ANDREA CARBONATTO |
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) presenta una incidencia creciente en pediatría. La anemia constituye una de sus manifestaciones extraintestinales más frecuentes, con una prevalencia reportada entre 36% y 61%. Su etiología es multifactorial y su relevancia clínica radica en el impacto negativo sobre el crecimiento y el desarrollo neurocognitivo.
Determinar la frecuencia de anemia en pacientes pediátricos con EII y analizar su relación con la actividad inflamatoria, el tratamiento instaurado y la respuesta terapéutica.
Estudio descriptivo, retrospectivo y longitudinal. Se revisaron historias clínicas de pacientes menores de 16 años con diagnóstico de EII según criterios de Porto ( Colitis Ulcerosa CU, Enfermedad de Crohn EC, Colitis indeterminada CI), atendidos entre 2015 y 2025 en un consultorio multidisciplinario. Se registraron variables demográficas, clínicas: Scores PUCAI para CU/CI y PCDAI para EC; Bioquímicas: Hemoglobina (Hb), Ferremia, Ferritina, Transferrina, Ácido fólico,Vitamina B12, PCR, VSG, Calprotectina en materia fecal (CMF); Nutricionales: Indice de masa muscular IMC); Tratamientos recibidos: transfusión de glóbulos rojos, hierro endovenoso o suplemento vía oral. La anemia se definió según valores de hemoglobina ajustados por edad y se clasificó en leve, moderada o severa. La deficiencia de hierro se definió por ferremia <50 μg/dl y ferritina <30 ng/ml. La respuesta terapéutica se evaluó a los 12 meses mediante hemoglobina y perfil férrico. Se utilizaron pruebas de Chi cuadrado o Fisher para variables categóricas y pruebas paramétricas o no paramétricas para variables continuas. Se consideró significativo un valor de p<0,05.
De 98 pacientes con EII, 62 (63%) presentaron anemia. El 50% correspondió a CU, 41% a EC y 9% a CI. El 61% eran varones. La anemia se detectó al debut de la enfermedad en el 55% de los casos y durante el seguimiento en el resto. Se registraron 67 episodios de anemia (5 pacientes tuvieron más de un episodio de anemia, 4 con CU y 1 EC)
La edad media de los pacientes con anemia fue de 9.6 años.
De los 67 episodios de anemia, 42 se diagnosticaron por disminución de hemoglobina y 25 por alteraciones del perfil férrico con hemoglobina normal.
De los 42 episodios con hemoglobina baja, el 38% fueron anemias leves, el 57% moderadas y el 5% severas. La anemia moderada fue la presentación predominante. No se observaron diferencias significativas entre los tipos de EII y la severidad de la anemia (p=0,3). La anemia severa se asoció con pacientes de menor edad, con EC (p=0,032) y con el debut de la enfermedad (p=0,005). Con respecto a los 25 episodios restantes se asociaron a hemoglobina normal con perfil férrico bajo por ferremia menor a 50 ug/dl y/o ferritina menor a 30 ng/ml. (12 con CU, 12 con EC, 1 con CI
La actividad clínica por PUCAI y PCDAI no mostró asociación significativa con la severidad de la anemia (p=0,1), aunque los pacientes con actividad moderada o severa presentaron predominantemente anemia moderada. Tampoco se encontró asociación entre remisión clínica y mayor severidad de la anemia (p=0,2).
Sesenta episodios se acompañaron de deposiciones con sangre, sin relación con la severidad de la anemia (p=0,3).
En cuanto a los marcadores inflamatorios, la PCR > 0.5 mg/dl se halló en el 32% de los episodios, la VSG >20 mm en el 40% y la CMF >250 ug/g en el 61%. Se observó asociación significativa entre la anemia y la actividad inflamatoria bioquímica (p=0,012). Además, el 55% de los pacientes con VSG elevada presentó anemia moderada (p=0,01). No se halló asociación entre la CMF elevada y la mayor severidad de anemia (p=0,3).
La actividad histológica fue leve en el 42%, moderada en el 45% y severa en el 13% de los episodios, no encontrándose asociación con la severidad histológica y la presencia de anemia (p=0,5). Los niveles de ácido fólico y vitamina B12 fueron normales en la mayoría de los pacientes evaluados.
El 55% de los pacientes durante los episodios de anemia presentó un Z-score de índice de masa corporal entre -1 y +1. Los pacientes con anemia severa mostraron menor Z-score de IMC, aunque sin alcanzar significación estadística (p=0,17).
Todos los pacientes recibieron hierro por vía oral; dos requirieron hierro endovenoso y seis transfusiones de glóbulos rojos. La respuesta favorable al tratamiento se observó en el 85% de los casos, sin diferencias según el tipo de EII (p=0,2). Entre quienes respondieron, el 81% se encontraba en remisión de la enfermedad al momento de la evaluación (p 0.15).
La anemia fue una manifestación frecuente tanto al debut como durante la evolución de la EII pediátrica. La forma moderada constituyó la presentación más habitual y se relacionó con actividad inflamatoria bioquímica. La severidad de la anemia no se asoció con la severidad clínica. La presencia de sangre en las deposiciones no se asoció con mayor severidad de anemia. La mayoría de los pacientes presentó una respuesta favorable al tratamiento, coincidiendo con la remisión clínica de la enfermedad de base.
El tratamiento alimentario nutricional es uno de los pilares para alcanzar la remisión clínica y asegurar el mantenimiento a largo plazo en pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII). Identificar las dificultades específicas a las que se enfrentan los pacientes y sus cuidadores tanto en la elaboración y preparación de alimentos, como la participación en eventos sociales, para lograr la adherencia.
Evaluar el conocimiento en relación al plan de alimentación e identificar barreras que dificulten la adherencia al mismo
Se realizó un estudio descriptivo, transversal y prospectivo. La recolección de datos se llevó a cabo mediante una encuesta de elaboración propia dirigida a pacientes pediátricos y su familia que asistían al consultorio interdisciplinario de EII, entre enero de 2025 y abril de 2026.
La muestra estuvo conformada por 37 pacientes (54% femenino), mayor a 10 años (N:26-70,3%),menor de 10 años (N:11- 29,7%), X:12,6 (5-17) DS: 3,66.
El 78% presentó enfermedad de Crohn; dentro de este grupo, el 55% se encontraba en fase 3 con dieta de exclusión para enfermedad de Crohn (CDED), del 22% de los pacientes con colitis ulcerosa, el 50% se encontraba en etapa 3.
En relación con el nivel educativo de los padres,el 32% con nivel secundario completo, el 29,5% con estudios terciarios (16,5%) y universitarios (13%)
El 97% de las familias refirió haber recibido información sobre la enfermedad de su hijo.
Respecto de los beneficios percibidos del cumplimiento del plan de alimentación, el 36% de los encuestados indicó mejoría de los síntomas, el 25% mayor energía para la realización de actividades diarias, el 20% mejora el estado de ánimo y el 19% disminución del dolor abdominal.
En cuanto al conocimiento sobre los alimentos que deben evitarse en el tratamiento alimentario nutricional el 75% los identifico correctamente.
En relación con la claridad de la información recibida sobre el plan de alimentación, el 70% de los participantes la calificó como clara y precisa.
El 65% de los pacientes no presentó dificultades para cumplir con el plan de alimentación indicado. Entre el 35% que sí refirió dificultades, las principales motivos fueron, elaborar o crear recetas (53%), la falta de tiempo para la preparación de alimentos (29%) y las limitaciones económicas (18%).
En cuanto a la asistencia a eventos sociales, el 44% manifestó dificultades para el cumplimiento de su alimentación. Las estrategias adoptadas incluyeron llevar vianda (40%), consumir alimentos disponibles en el evento (23%), no ingerir alimentos (20%) o no asistir al evento (17%).
Finalmente, el 97% de los convivientes refirió conocer y acompañar el cumplimiento del plan de alimentación indicado.
Los resultados obtenidos ponen de manifiesto la necesidad de continuar con el acompañamiento al paciente y su familia, implementando herramientas personalizadas que favorezcan la adherencia al tratamiento alimentario nutricional. En este contexto, el rol del licenciado en nutrición dentro del equipo interdisciplinario resulta fundamental, ya que su intervención debe constituir un proceso activo de educación orientado a proveer recursos prácticos y accesibles.
Introducción:
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal de Inicio Muy Temprano (VEO-IBD) comprende los casos diagnosticados antes de los 6 años de edad y presenta características clínicas, inmunológicas y genéticas particulares. Su diagnóstico en lactantes constituye un desafío debido a su baja prevalencia y a la inespecificidad de los síntomas iniciales. La estenosis colónica es una manifestación infrecuente en este grupo etario.
Describir el caso de un lactante con VEO-IBD cuya forma de presentación fue una estenosis colónica extensa.
Paciente masculino, recién nacido pretérmino de 34 semanas (2500 g), con antecedente de enfermedad de membrana hialina, neumonía neonatal e hiperbilirrubinemia. Presentó sospecha de íleo meconial en el período neonatal y estudio para fibrosis quística negativo para la mutación Delta F508.
Desde los 2 meses de vida realizó seguimiento por anemia inicialmente atribuida a la prematurez. Evolucionó con vómitos recurrentes, distensión abdominal progresiva y escasa respuesta a tratamiento con inhibidor de bomba de protones y fórmula antirreflujo.
A los 5 meses requirió internación por anemia grave (hemoglobina 6,7 g/dL), con necesidad de transfusión. Al examen físico presentaba palidez y distensión abdominal moderada. Ante sospecha de alergia a la proteína de leche de vaca se inició fórmula de aminoácidos y soporte nutricional enteral.
Los estudios complementarios evidenciaron leucocitosis (19.700/mm³), trombocitosis (592.000/mm³), hipoalbuminemia severa (1,9 g/dL) e hipoproteinemia. ERS de 10 mm y PCR 61. La calprotectina fecal fue superior a 800 μg/g y la elastasa fecal resultó normal.
La videoendoscopia digestiva alta y baja mostró hiperplasia nodular intestinal, sin lograr una adecuada evaluación colónica por preparación insuficiente. Debido a la persistencia de síntomas se colocó sonda transpilórica, observándose mejoría parcial de la tolerancia alimentaria. Sin embargo, al aumentar los aportes enterales reaparecían la distensión abdominal, la irritabilidad y episodios de deposiciones con estrías hemáticas.
La tomografia computada con contraste oral no mostró alteraciones. Una nueva videocolonoscopia evidenció una estenosis puntiforme con eritema, fibrina y pérdida de la trama vascular entre los 10 y 15 cm del margen anal. El colon por enema confirmó una estenosis de aproximadamente 15 cm en la unión del colon sigmoides con el colon descendente.
La anatomía patológica informó duodenitis crónica inespecífica y rectitis crónica leve con actividad, alteración arquitectural de criptas, criptitis focal e infiltrado inflamatorio linfoplasmocitario. La integración de los hallazgos clínicos, bioquímicos, radiológicos, endoscópicos e histológicos permitió establecer el diagnóstico de VEO-IBD.
Se optimizó el soporte nutricional mediante alimentación enteral continua con fórmula de aminoácidos e inició tratamiento con meprednisona y azatioprina. Posteriormente recibió infliximab a dosis de 10 mg/kg, con marcada mejoría clínica y nutricional. Dada la presencia de dismorfias y retraso madurativo se completó evaluación inmunológica y genética para descartar defectos monogénicos asociados.
La VEO-IBD debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de la estenosis colónica en lactantes, especialmente cuando se asocia a anemia grave, hipoalbuminemia y evidencia de inflamación intestinal. La presencia de una estenosis colónica extensa como forma de presentación constituye una manifestación poco habitual. Este caso destaca la importancia de un abordaje multidisciplinario que integre hallazgos clínicos, bioquímicos, radiológicos, endoscópicos, histopatológicos e inmunogenéticos para alcanzar un diagnóstico oportuno y optimizar el tratamiento.
Los parámetros de laboratorio son herramientas complementarias al momento del diagnóstico de la EII. El análisis integrado de estos parámetros, junto con los scores clínicos, endoscópicos e histológicos permiten caracterizar con mayor precisión la actividad inflamatoria inicial, la severidad y el fenotipo de la enfermedad.
Describir los parámetros bioquímicos, scores clínicos, endoscópicos e histológicos al momento del diagnóstico y analizar su asociación.
Estudio observacional, analítico y retrospectivo por revisión de historias clínicas de pacientes <16 años con diagnóstico de EII según criterios de Porto atendidos en un consultorio multidisciplinario. Variables analizadas: Tipo de EII (colitis ulcerosa CU, Enfermedad de Crohn EC, Colitis Indeterminada CI); Parámetros bioquímicos (Hemoglobina, Plaquetas, PCR, Eritrosedimentacion VSG, Albumina, Gammaglobulina, Calprotectina en materia fecal (CMF), p ANCA, ASCA); Scores clínicos (PUCAI para CU/CI y PCDAI para EC; Scores endoscópicos (Mayo para CU/CI y SES-CD para EC); Hallazgos histológicos (actividad y severidad) y Clasificación de París (para CU/CI y EC). Pruebas estadísticas: Mann-Whitney U, Kruskal-Wallis, Chi² y correlación de Spearman con significación p<0,05.
Se incluyeron 98 pacientes: 55% con CU, 38% EC y 7% CI.
Se describieron los parámetros de laboratorio hallados en los distintos tipos de EII (CU/ EC/ CI): Hemoglobina < 11,5 g/dL: 19%/ 19%/ 14%; Plaquetas >450000 mm3: 19%/ 8%/ 14%; PCR > 20 mm/h: 28%/ 27%/ 14%;VSG > 0.5 mg/dl: 28%/ 35%/ 14%, Albumina <3.5 gr/dl: 7%/ 3%/ 0%,Gammaglobulina >1.6 gr/dl: 22%/ 11%/ 0%, CMF > 250 µg/g: 39%/ 70%/ 29%, p-ANCA+: 23%/ 11%/ 0% y ASCA+: 2%/ 17%/ 14%. En EC predominó la elevacion de CMF (p=0,007) y el ASCA+ (p=0,036).
Los Scores clínicos utilizados fueron PUCAI en CU/CI: inactivo 6%/14% respectivamente, leve 46%/72%, moderado 39%/14% y grave 9%/0% y PCDAI en EC: leve 43%, moderado 27% y grave 30%. Aquellos pacientes con mayor severidad clínica por PUCAI en CU/CI y PCDAI en EC se asociaron a valores más elevados de CMF (p<0,001) y (p=0,041). La trombocitosis se asoció a PCDAI severo (p=0,041).
Con respecto a los scores endoscópicos, Mayo para CU/CI (Grado 0: 13%/58%, 1: 44%/28%, 2: 28%/14% y 3: 15%/0%) y SES-CD para EC (inactiva 35%, leve 14%, moderado 16% y grave 35%). La CMF y la PCR fueron las únicas variables que se correlacionaron con el grado de Mayo en CU/CI (p=0,002) y (p<0,001) respectivamente. Ningún parámetro se correlacionó con SES-CD.
Teniendo en cuenta la actividad histológica estuvo presente en el 63% de CU, 57% EC y 57% CI. La misma se asoció con hiperplaquetosis y con elevación de CMF en EC (p=0,002) y (p=0,030). Ningún parámetro de laboratorio se asoció a la actividad histológica en CU y CI.
Según la Clasificación de París para CU: Extensión E1 (4%), E2 20%, E3 44%, E4 32%. Severidad S0 (65%)/S1 (35%), Crecimiento G0 (87%)/G1 (23%); para CI: Extensión E1 (33%), E2 33%, E3 17%, E4 17%. Severidad S0 (100%), Crecimiento G0 (100%) y para EC: Edad A1a 57%/ A1b 43%, Localización L2 22%, L3 43%, L1/L4 5.4%, L2/L4 3%, L3/L4 27%, Comportamiento B1 97%/B2 3%, Crecimiento G0 84%/G1 16%.
La hipergammaglobulina (p=0,002), la CMF aumentada (p=0,022) y la elevación de la VSG (p=0,004) y de la PCR (p<0,001) tuvieron asociación con la extensión del compromiso intestinal en CU y en CI. Mientras que, la PCR y la CMF se relacionaron con la severidad de la enfermedad en ambas patologías (p=0,020 y p<0,001 respectivamente).
En EC, ningún parámetro bioquímico se asoció con la localización ni la edad al diagnóstico.
En pacientes con CU y CI, la elevación de la calprotectina en materia fecal se asoció con mayor severidad clínica y endoscópica, así como a una mayor extensión de la enfermedad. En EC, la calprotectina elevada y la hiperplaquetosis se relacionaron con la severidad clínica e histológica. La PCR se vinculó con mayor extensión y severidad de la enfermedad en CU y CI, no siendo significativa con la severidad clínica, endoscópica e histológico en EC. La VSG y la hipergammaglobulina se relacionaron con la extensión de la enfermedad en CU y CI.Estos hallazgos resaltan la utilidad de los marcadores bioquímicos al debut de la enfermedad como herramientas complementarias para la caracterización diagnostica inicial.
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal comprende la Colitis Ulcerosa, la Enfermedad de Crohn y las formas no clasificadas. Durante las últimas décadas se ha observado un aumento sostenido de la incidencia y prevalencia a nivel mundial. Estudios internacionales describen una transición epidemiológica con incremento progresivo de casos en regiones previamente consideradas de baja incidencia. América Latina forma parte de este proceso y Argentina no constituye una excepción. La Patagonia Argentina presenta características geográficas y ambientales singulares. La dispersión poblacional, las grandes distancias y la limitada disponibilidad de centros especializados pueden influir sobre el acceso al diagnóstico y tratamiento. Asimismo, la región ha experimentado fenómenos volcánicos de gran magnitud, particularmente la erupción Puyehue–Cordón Caulle, con deposición extensa de cenizas y persistencia ambiental documentada durante años. La ausencia de estudios multicéntricos regionales justificó el desarrollo de la presente investigación.
Describir las características clínicas, epidemiológicas, nutricionales, diagnósticas y terapéuticas de la EII pediátrica en Patagonia e incorporar un análisis exploratorio de factores ambientales regionales asociados al exposoma volcánico.
Estudio multicéntrico, observacional, descriptivo y retrospectivo. Se incluyeron pacientes pediátricos con diagnóstico confirmado de EII entre los años 2020 y 2025. La caracterización fenotípica se realizó mediante los criterios de Porto revisados y la Clasificación de París. El diagnóstico se estableció mediante evaluación clínica, videoendoscopia digestiva alta, videocolonoscopia con toma sistemática de biopsias y estudio histopatológico. Se analizaron variables clínicas, antropométricas, bioquímicas, diagnósticas y terapéuticas. El protocolo se desarrolló respetando los principios de la Declaración de Helsinki y las normativas éticas vigentes.
Se incluyeron 60 pacientes pediátricos. La edad media al diagnóstico fue de 8,7 ± 3,7 años. La distribución geográfica mostró predominio de pacientes provenientes de Chubut, seguida por Río Negro y Neuquén. La Colitis Ulcerosa constituyó el fenotipo predominante (66,7%), seguida por EII no clasificada (18,3%) y Enfermedad de Crohn (15%). Se identificaron 14 pacientes con enfermedad de inicio muy temprano (VEO-IBD), representando el 23,3% de la cohorte. El retraso diagnóstico mostró una media de 8,5 meses y una mediana de 6 meses. Respecto al tratamiento instaurado, los aminosalicilatos fueron utilizados en 49 pacientes (81,7%), los corticoides en 38 pacientes (63,3%), los inmunomoduladores en 10 pacientes (16,7%), las terapias biológicas en 11 pacientes (18,3%) y el soporte nutricional en 21 pacientes (35,0%). Los pacientes procedentes de regiones con exposición potencial histórica a material particulado volcánico presentaron un mayor número de síntomas al diagnóstico (p=0,041), menor albuminemia (p=0,017) y mayor utilización de inmunomoduladores y soporte nutricional.
Este estudio constituye la primera descripcion multicéntrica de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal pediátrica en la Patagonia Argentina. La Colitis Ulcerosa fue el fenotipo predominante y aproximadamente uno de cada cuatro pacientes presentó enfermedad de inicio muy temprano (VEO-IBD). La identificacion de una mayor complejidad clinica en pacientes procedentes de areas expuestas a cenizas volcanicas constituye un hallazgo novedoso que si bien no permite establecer causalidad, genera ciertas hipótesis relevantes para futuros estudios prospectivos y aporta una perspectiva innovadora para la investigación de la EII pediátrica en Patagonia.
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal comprende la Colitis Ulcerosa, la Enfermedad de Crohn y las formas no clasificadas. Durante las últimas décadas se ha observado un aumento sostenido de la incidencia y prevalencia a nivel mundial. Estudios internacionales describen una transición epidemiológica con incremento progresivo de casos en regiones previamente consideradas de baja incidencia. América Latina forma parte de este proceso y Argentina no constituye una excepción.
La Patagonia Argentina presenta características geográficas y ambientales singulares. La dispersión poblacional, las grandes distancias y la limitada disponibilidad de centros especializados pueden influir sobre el acceso al diagnóstico y tratamiento. Asimismo, la región ha experimentado fenómenos volcánicos de gran magnitud, particularmente la erupción Puyehue–Cordón Caulle, con deposición extensa de cenizas y persistencia ambiental documentada durante años.
La ausencia de estudios multicéntricos regionales justificó el desarrollo de la presente investigación.
Describir las características clínicas, epidemiológicas, nutricionales, diagnósticas y terapéuticas de la EII pediátrica en Patagonia e incorporar un análisis exploratorio de factores ambientales regionales asociados al exposoma volcánico.
Estudio multicéntrico, observacional, descriptivo y retrospectivo. Se incluyeron pacientes pediátricos con diagnóstico confirmado de EII entre los años 2020 y 2025. La caracterización fenotípica se realizó mediante los criterios de Porto revisados y la Clasificación de París. Se analizaron variables clínicas, antropométricas, bioquímicas, diagnósticas y terapéuticas. El protocolo se desarrolló respetando los principios de la Declaración de Helsinki y las normativas éticas vigentes.
Se incluyeron 60 pacientes pediátricos. La edad media al diagnóstico fue de 8,7 ± 3,7 años. La distribución geográfica mostró predominio de pacientes provenientes de Chubut, seguida por Río Negro y Neuquén.
La Colitis Ulcerosa constituyó el fenotipo predominante (66,7%), seguida por EII no clasificada (18,3%) y Enfermedad de Crohn (15%).
Se identificaron 14 pacientes con enfermedad de inicio muy temprano (VEO-IBD), representando el 23,3% de la cohorte.
El retraso diagnóstico mostró una media de 8,5 meses y una mediana de 6 meses.
La evaluación diagnóstica incluyó endoscopía digestiva alta, videocolonoscopía, estudio histopatológico y métodos complementarios seleccionados.
Las estrategias terapéuticas incluyeron aminosalicilatos, corticoides, inmunomoduladores, terapias biológicas y soporte nutricional.
Los pacientes procedentes de regiones con exposición potencial histórica a material particulado volcánico presentaron mayor carga sintomática, menor albuminemia y mayor utilización de inmunomoduladores y soporte nutricional.
Este estudio constituye la primera caracterización multicéntrica de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal pediátrica en la Patagonia Argentina.
La Colitis Ulcerosa fue el fenotipo predominante y aproximadamente uno de cada cuatro pacientes presentó enfermedad de inicio muy temprano.
La cohorte evidenció un retraso diagnóstico clínicamente significativo y aportó información original sobre estado nutricional, estrategias diagnósticas y abordajes terapéuticos.
La incorporación del exposoma volcánico regional identificó asociaciones con una mayor complejidad clínica inicial. Aunque estos hallazgos no permiten establecer causalidad, generan hipótesis relevantes para futuros estudios prospectivos y aportan una perspectiva innovadora para la investigación de la EII pediátrica en Patagonia.
Introducción: La EII se manifiesta con una marcada heterogeneidad clínica, endoscópica e histológica al debut. Los scores clínicos, las clasificaciones endoscopicas y la valoración histológica constituyen herramientas complementarias para su caracterización inicial.
Describir los tipos de EII pediátrica, los hallazgos clínicos, endoscópicos e histológicos al debut de la enfermedad y analizar la relación entre estas variables.
Estudio observacional, analítico y retrospectivo por revisión de historias clínicas de pacientes <16 años con diagnóstico de EII según criterios de Porto atendidos en un consultorio multidisciplinario. Variables analizadas: Tipo de EII: colitis ulcerosa (CU), enfermedad de Crohn (EC), colitis indeterminada (CI); Edad al diagnóstico en meses (<72/≥72 meses), Scores clínicos: PUCAI para CU/CI y PCDAI para EC; Scores endoscópicos Mayo para CU/CI y para SES-CD para EC; actividad histológica: inactivo/activo (Leve, Moderado, Severo). Pruebas estadísticas: Mann-Whitney U, Kruskal-Wallis, Chi² y correlación de Spearman con significación p<0,05.
Se incluyeron 98 pacientes: 55% con CU, 38% con EC y 7% con CI. La mediana de edad fue 100 meses (IQ 60–144 meses); el 65% eran ≥6 años (CU 65%/ EC 68%/ CI 57%). No hubo diferencias significativas de edad entre los tipos de EII (p=0,62) ni asociación entre el grupo etario y el tipo de EII (p=0,86).
Según los scores clínicos, predominó la actividad leve en las tres entidades. En CU/CI, el PUCAI mostró actividad inactiva en 6%/14%, leve en 46%/72%, moderada en 39%/14% y grave en 9%/0%. En EC, el PCDAI evidenció actividad leve en 43%, moderada en 27% y grave en 30%.
Con respecto a los Scores endoscópicos: Mayo para CU/CI (Grado 0: 13%/58%, 1: 44%/28%, 2: 28%/14% y 3: 15%/0%) y SES-CD para EC (inactiva 35%, leve 14%, moderado 16% y grave 35%). En CU y CI el score más frecuente fue leve y en EC el SES-CD mostró un patrón bimodal con igual frecuencia de Inactiva y Grave (35% en cada una). La actividad histológica estuvo presente en el 63% de los pacientes con CU, 57% con EC y 57% con CI, sin diferencias significativas entre los grupos (p=0,83). Entre los pacientes con actividad histológica, la severidad fue predominantemente moderada-grave en CU y EC.
La correlación entre actividad clínica y endoscópica fue significativa en CU/CI (PUCAI y Mayo) (p<0,001); mientras que en EC, la correlación entre PCDAI y SES-CD no alcanzó significación estadística (p=0,07).
En los pacientes con actividad histológica, el grado de severidad de la misma se correlacionó con los scores clínicos tanto en CU/CI (p=0,001) como en EC (p=0,033). Asimismo, se observó correlación entre la severidad histológica y la actividad endoscópica en CU/CI (p<0,001) y en EC (p=0,02). Sin embargo, el hallazgo de actividad histológica no se asoció con el grado de actividad endoscópica en ninguno de los grupos (CU/CI: p=0,55); (EC: p=0,36).
La CU fue la patología predominante. No se observaron diferencias de edad entre los distintos tipos de EII ni asociación entre edad y diagnóstico. Los scores clínicos y endoscópicos no permitieron discriminar la presencia de actividad histológica al debut. Sin embargo, en los pacientes con actividad histológica, la severidad se correlacionó con los scores clínicos y el score endoscópico Mayo en CU /CI. La correlación clínica-endoscópica fue significativa en CU y débil en EC. Estos hallazgos destacan la importancia de una valoración integral del paciente mediante la utilización de scores clínicos, endoscópicos e histológicos al diagnóstico de la enfermedad inflamatoria intestinal.
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El síndrome de sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) se define como un aumento anormal de la concentración y/o tipo de bacterias en el intestino delgado, lo cual puede interferir con la digestión y absorción de nutrientes. El test de aire espirado (TAE) es una herramienta diagnóstica no invasiva, de bajo costo y fácil implementación, y es actualmente el método más utilizado para su detección. Se utiliza como sustrato glucosa o lactulosa. El diagnóstico de SIBO en niños es controvertido, especialmente en la elección del sustrato (lactulosa/glucosa) y su relación con la edad. Estudios en adultos sugieren diferencias en sensibilidad, pero en pediatría hay pocos datos comparativos
Comparar la positividad del TAE con ambos sustratos en población pediátrica estratificada por edad y correlacionar los resultados con la sintomatología clínica.
Estudio retrospectivo multicéntrico en dos centros de referencia. Se incluyeron 293 pacientes pediátricos que consultaron entre 01/2020 y 01/2025, con síntomas sugestivos de SIBO (dolor y/o distensión abdominal y/o diarrea) y realizaron un TAE bajo protocolo estandarizado. Se excluyeron comorbilidades gastrointestinales. Criterio de positividad: incremento ≥20 ppm de H2 en los primeros 90 minutos. Análisis estadístico con chi², regresión logística y estratificación por edad (Grupo 1
Se analizaron 293 pacientes. Edad media: 12.1 años (RIC 8.1-16.6), 60.1% sexo femenino. Síntomas más predominantes: dolor abdominal (67.6%), distensión abdominal (41.3%) y diarrea (20.8%). La tasa global de positividad: lactulosa 55% vs. glucosa 13.6% (p<0.001). En G1, la positividad con lactulosa fue significativamente mayor (38.6% vs. 7.9%; p<0.001), mientras en G2 no hubo diferencias (positividad 8.9% ambos). Teniendo en cuenta que los pacientes con diarrea pueden tener tránsito acelerado, comparamos la positividad del TAE en pacientes con diarrea vs las otras presentaciones clínicas, y no observamos diferencias significativas, reduciendo la posibilidad de que el aumento del tránsito modifique el resultado.
La positividad del TAE en niños con SIBO varía según sustrato y grupo etario, mostrando mayor positividad con lactulosa en
La disfagia en pediatría constituye un motivo de consulta frecuente y representa un verdadero desafío diagnóstico debido a la amplia variedad de etiologías involucradas. Las causas pueden ser estructurales, inflamatorias, motoras, funcionales o neurológicas, requiriendo en muchas ocasiones un abordaje multidisciplinario para arribar al diagnóstico definitivo.
En los pacientes pediátricos, la presencia de sialorrea, dificultad para iniciar la deglución o síntomas persistentes sin hallazgos estructurales evidentes obliga a considerar alteraciones funcionales de la deglución y compromiso neurológico.
Presentar un caso de disfagia pediátrica de difícil diagnóstico, destacando la importancia del enfoque multidisciplinario y del estudio funcional y neurológico en pacientes con síntomas de disfagia persistente, con ausencia de alteraciones estructurales y sin hallazgos de las causas más comunes.
Presentar un caso de disfagia pediátrica de difícil diagnóstico, destacando la importancia del enfoque multidisciplinario y del estudio funcional y neurológico en pacientes con síntomas de disfagia persistente, con ausencia de alteraciones estructurales y sin hallazgos de las causas más comunes.
Paciente de sexo masculino en edad escolar con disfagia de tres meses de evolución, acompañada de sialorrea y dificultad para iniciar la deglución, con repercusión en su asistencia escolar y calidad de vida. Como antecedente relevante: pólipo juvenil colónico resecado en 2024 (hallazgo incidental por anemia crónica) y padre con pancreatitis crónica en estudio.
La evaluación inicial por Gastroenterología incluyó videoendoscopía digestiva alta con biopsias esofágicas, sin hallazgos patológicos ni esofagitis eosinofílica. Otorrinolaringología realizó nasofibroscopía y TC de senos paranasales, ambas sin alteraciones. Fonoaudiología solicitó videodeglución y esofagograma, dentro de parámetros normales. Ante la ausencia de hallazgos estructurales se consideró un componente conductual, sin mejoría clínica.
Se amplió el estudio con impedanciometría esofágica (normal) y TC de cuello y tórax (sin alteraciones). La manometría faringoesofágica evidenció esfínter esofágico superior hipotensivo con fuerza de reposo insuficiente y motilidad esofágica inefectiva (Clasificación de Chicago v4, DCI promedio 104 mmHg·s·cm); el test de degluciones sólidas debió suspenderse por tos y episodio de ahogo.
La evaluación neurológica objetivó ausencia del reflejo nauseoso y compromiso de la movilidad del paladar blando, compatibles con disfunción de los pares craneales IX (glosofaríngeo) y X (vago). La RMN cerebral descartó lesiones estructurales centrales. Retrospectivamente, la madre refirió un episodio de faringoamigdalitis viral previo al inicio del cuadro.
Se indicó rehabilitación fonoaudiológica con excelente respuesta: el paciente se encuentra actualmente asintomático, con alimentación normal y en seguimiento multidisciplinario.
Este caso ilustra que la ausencia de hallazgos estructurales no excluye una causa orgánica. La persistencia de disfagia orofaríngea con estudios convencionales normales debe orientar hacia una evaluación funcional y neurológica dirigida. La manometría faringoesofágica fue la herramienta clave para objetivar la alteración motora, y el examen físico neurológico permitió identificar el compromiso de pares craneales IX y X, probablemente secundario a la infección viral previa.
El aprendizaje clínico central es que descartar causas anatómicas es solo el primer paso: la persistencia sintomática obliga a profundizar en la evaluación funcional y neurológica para evitar retrasos diagnósticos y garantizar una rehabilitación precoz y efectiva.
Los pacientes con Malformaciones anorrectales (MAR) pueden presentar desordenes funcionales intestinales como diarrea, incontinencia y constipación. Adecuar la alimentación a la funcionalidad intestinal puede mejorar los síntomas. La fibra que aportan los alimentos cumple una función importante para mejorar la motilidad intestinal. Conocer las practicas alimentarias y las causas de no consumo ayuda a adecuar la intervención nutricional.
Evaluar el nivel de conocimiento y la frecuencia de consumo de alimentos que aportan fibra en pacientes con malformación anorrectal.
Se realizó un estudio descriptivo, transversal y prospectivo. La recolección de datos se llevó a cabo mediante una encuesta de elaboración propia autoadministrada de forma presencial o virtual dirigida a cuidadores de pacientes pediátricos en seguimiento en el consultorio multidisciplinario de MAR. Se consultó sobre el conocimiento y consumo de alimentos que aportan fibra (frecuencia- tipo), así como las causas de la baja ingesta. Se excluyeron pacientes menores de 1 año, con ostomias y/o enfermedad renal crónica en terapia de reemplazo renal.
La muestra estuvo conformada por 25 pacientes, 52% femenino, con una edad media 7 años, mediana 8 años (rango 2-17). Tenían seguimiento por Lic. En Nutrición el 88%, con un plan de alimentación rico en fibra 52%, moderado en fibra 26% y 22% desconoce el mismo
Cuando se consultó cuál es la función de la fibra un 84% refirió que colabora para evitar la constipación, 80% ayuda a regular el tránsito intestinal, 40% mejora la calidad de alimentación y un 8% no conoce su función.
De los alimentos que aportan fibra el 88% de los pacientes reconoció las verduras, 84% frutas y solo un 60% los cereales integrales.
Al consultar sobre el consumo de vegetales se incluyó en este grupo a los vegetales feculentos. Refirieron incluir en su alimentación con una frecuencia de 4 a más veces por semana un 64%. Encontrándose que la mayoría de los pacientes consumen vegetales cocidos, con mayor aporte de fibra soluble. El 36% restante refirió consumir 3 veces o menos. Las causas más frecuentes de bajo consumo fueron no le gusta (70%), no tiene el hábito la familia (20%), son costosas (20%) y/o refirió no tolerarlas (10%).
En relación a las frutas las incluyen en la alimentación con una frecuencia mayor a 4 o más veces por semana el 76%. Un 24% refirió consumir 3 veces o menos. Las causas más frecuentes de bajo consumo fueron no le gusta (63%), son costosas 38% y no tiene el hábito la familia 20%. Los resultados fueron variados en relación al tipo de fibra de las frutas.
Un 52% de los pacientes consume legumbres 1 vez a la semana, refiriendo que es el hábito de la familia. Los cereales integrales, el 60% consume una vez por semana o no lo consume, siendo la causa más frecuente que la familia no tiene el hábito un 50% y no le gustan un 43%.
Para hidratarse, la bebida de mayor consumo es el agua 80% y un 20% jugos/gaseosas.
Finalmente, el 88% de los convivientes refirió conocer y acompañar el cumplimiento del plan de alimentación indicado.
Existe una brecha entre las recomendaciones y la ingesta de fibra en la población pediátrica. Estudios realizados en nuestra población muestran una diferencia entre la recomendación de porciones de alimentos y la ingesta, mostrando un consumo más bajo el grupo de legumbres y cereales integrales. Si bien los resultados son favorables, es necesario aumentar la frecuencia de ingesta utilizando prácticas culinarias para ayudar la aceptación y estrategias para facilitar el acceso. La educación alimentaria en el marco del seguimiento multidisciplinario favorece la incorporación de fibra en la alimentación. Los pacientes con diagnóstico de MAR requieren adecuar la cantidad y tipo de fibra según tolerancia.
.
La prevalencia general de la constipación funcional en niños se estima entre el 3% y el 14% según los criterios utilizados (Roma III vs. Roma IV). En un estudio del Subcomité de motilidad de la Sociedad Argentina de Pediatría (2020) encontramos que 387 de 3581 niños de 5 a 17 años refirieron constipación (10,8%). La constipación funcional representa hasta el 25% de las consultas al gastroenterólogo infantil.
Hay escasa bibliografía y con poco número de pacientes en cuanto a valores normales en manometría anorrectal convencional en pacientes pediátricos. Si bien no podemos hablar de valores normales, nuestro estudio nos da parámetros en pacientes sin una patología orgánica.
Lópes-Alonso y Ribas en 1991, estudiaron 31 neonatos, encontrando una presión de reposo de 41.24 ± 12.40 mmHg.
Kumar et al hicieron manometría anorrectal convencional a 90 niños sanos, divididos en 3 grupos: 30 menores de 30 días, 30 de 30 días a 1 año y 30 de 1 a 12 años. Solo estudiaron la longitud del canal anal, el volumen para obtener el RRAI y la presión de reposo del canal anal.
Describir los patrones de motilidad anorrectal encontrados con manometría convencional en pacientes con constipación sin causa orgánica que la justifique atendidos en un Hospital de la provincia de Buenos Aires.
Estudio descriptivo, con recolección de datos retrospectiva y de corte transversal, realizado a pacientes a quienes se realizó manometría anorrectal convencional en los desde mayo de 2007 a mayo de 2026, por presentar constipación funcional refractaria, con o sin incontinencia fecal.
Definimos constipación funcional por los criterios de Roma III para los pacientes tratados hasta 2016 y por los criterios de Roma IV a partir de esa fecha. CFR se define por la presencia de síntomas de estreñimiento persistentes en niños que cumplen los criterios de Roma IV para constipación funcional pediátrica, que no han mejorado después de un mínimo de 3 meses, que han utilizado terapias convencionales para el estreñimiento apropiadas para su edad y desarrollo
Criterios de inclusión: Pacientes con constipación funcional refractaria (CFR) a los que se realizó manometría anorrectal convencional.
Criterios de exclusión: Pacientes que presenten RRAI negativo o que no entiendan las consignas. Pacientes con patología orgánica.
Para las manometrías, se utilizó un manómetro STA 01 con sistema de perfusión de agua y bomba de nitrógeno, de 6 canales de perfusión. Se usó catéter con balón libre de látex con 4 canales radiados. Se colocó al paciente en decúbito lateral izquierdo.
n: 79 pacientes. Varones 58. Edad: 12,03 años(6 a 17)
Hallazgos manométricos:
La zona de alta presión midió promedio 2,29 cm (DS 0,52).
La presión de reposo del canal anal media fue de 44,16 (DS 11,25) mmHg y la presión de contracción máxima media fue de 92,4 (DS 22,9) mmHg.
El pujo mostró relajación en 24 pacientes y fue disinérgico en 49.
Reflejo tusígeno presente en 76 pacientes y reflejo rectoanal inhibitorio en los 79 pacientes.
Se obtuvo la primera sensación con 99,4 cc (DS 58), sensación defecatoria 202 cc (DS 110,4) y la tolerancia máxima con 254,6 (DS102).
La ZAP, la presión de reposo del canal anal y la presión de contracción coinciden con los valores normales publicados previamente.
El pujo fue disinérgico en la mayoría de los pacientes.
La sensorialidad se obtuvo con altos volúmenes.
En el estudio de la función anorrectal, la manometría anorrectal se utiliza comúnmente en centros de referencia pediátrica como herramienta diagnóstica y para guiar el tratamiento de niños con estreñimiento refractario e incontinencia fecal.
Los pacientes con malformaciones anorrectales (MAR) y Mielomeningocele (MMC) suelen tener constipación y/o incontinencia fecal que afectan la calidad de vida de los pacientes.
En la bibliografía no hay trabajos que relacionen la manometría en estas poblaciones y los pacientes con Constipación Funcional Refractaria(CFR).
Describir los hallazgos manométricos en pacientes con mielomeningocele(MMC), malformaciones anorrectales(MAR) y constipación funcional refractaria(CFR).
Comparar dichos parámetros entre los 3 grupos.
Estudio descriptivo, retrospectivo y de corte transversal.
Pacientes a quienes se realizó manometría anorrectal convencional en los desde mayo de 2007 a mayo de 2026.
Para las manometrías, se utilizó un manómetro STA 01 con sistema de perfusión de agua y bomba de nitrógeno, de 6 canales de perfusión. Se usó catéter con balón libre de látex con 4 canales radiados. Se colocó al paciente en decúbito lateral izquierdo.
n: 224, 64,4 % varones.
CFR: 79 pacientes; MAR: 60 pacientes; MMC: 85 pacientes.
Longitud ZAP: CFR: 2,29 cm (DS 0,52) | MAR: 2,05 (DS 0,72) | MMC: 1,86 (DS 0,53) | Valor de p: 0,012.
Presión de reposo (PR) (mmHg): CFR: 44,16 (DS 11,25) | MAR: 31,6 (DS 13,89) | MMC: 36,8 (DS 14,9) | Valor de p: 0,04.
Presión de contracción (PC) (mmHg): CFR: 92,4 (DS 22,9) | MAR: 61,9 (DS 32,9) | MMC: 59,3 (DS 26,7) | Valor de p: 0,012.
Pujo Relaja: CFR: 22% | MAR: 23% | MMC: 54% | Valor de p: 0,0001.
Pujo paradojal: CFR: 46% | MAR: 32% | MMC: 21% | Valor de p: 0,0001.
Reflejo tusígeno: Resultó positivo en el 89% en los 3 grupos evaluados.
RRAI negativo: CFR: 100% | MAR: 31,67% | MMC: 100% | Valor de p: 0,0001.
Primera sensación (cc): CFR: 99,4 (DS 58,0) | MAR: 65,3 (DS 53) | MMC: 75 (DS 54) | Valor de p: 0,7.
Sensación defecatoria (cc): CFR: 202 (DS 110,4) | MAR: 160 (DS 107) | MMC: 168 (DS 112) | Valor de p: 0,9.
Tolerancia máxima (cc): CFR: 254,6 (DS 102) | MAR: 178,9 (DS 116,7) | MMC: 238,4 (DS 111,5) | Valor de p: 0,6.
La Presión de reposo del canal anal y la presión de contracción fueron significativamente más altas en pacientes con patología funcional que en los que tenían patología orgánica.
Los pacientes con CFR tuvieron mayor porcentaje de disinergia que los MAR y los MMC.
El RRAI estuvo ausente en el 32% de los MAR y en ningún paciente con MMC o CFR.
No hubo diferencias significativas en cuanto a la sensorialidad de los 3 grupos.
Neuroestimulación es la aplicación de estimulación eléctrica en las fibras nerviosas para modular la actividad neuronal. Las técnicas de electroestimulación pueden ser invasivas o no invasivas. Nosotros elegimos la electroestimulación sacra transcutánea porque es no invasiva, simple y no presenta efectos adversos.
Previamente realizamos un protocolo con 93 pacientes con incontinencia fecal, a los que se le realizó tratamiento de neuroestimulación transcutánea sacra (NTS), con buena respuesta y seguimos a los pacientes a los 6 y 12 meses para determinar la reaparición o no de los síntomas
Evaluar si la respuesta al tratamiento de neuroestimulación transcutánea sacra se mantuvo en el tiempo en pacientes con incontinencia fecal orgánica o funcional.
Estudio prospectivo, analítico, de antes-y-después realizado en hospital de 3° nivel de Argentina. Se realizó seguimiento a 6 meses (n = 33) y 12 meses (n = 25) de pacientes tratados con NTS por incontinencia fecal en tres poblaciones: mielomeningocele (MMC), malformación anorrectal (MAR) y constipación funcional refractaria (CFR). La electroestimulación se realizó en 12 sesiones semanales de 30 minutos con dos electrodos posteriores cutáneos entre S2/S4 en modo TENS.
Se incluyeron 40 pacientes con una edad media de 9.7 años (rango 5–14). La distribución por diagnóstico fue: MMC 17 (42.5%), MAR 14 (35%), CFR 9 (22,5%). La tasa de continencia total al final del tratamiento fue 62.5%, a los 6 meses 48.5% y a los 12 meses 68% (p = 0.867).
De los 33 pacientes controlados a los 6 meses, 21 presentaban continencia total (CT) al finalizar NTS, 7 continencia parcial (CP) y 5 incontinencia (I). A los 6 meses: 16 CT, 10 CP y 7 I (p = 0.071). En el análisis apareado de los pacientes: 9 empeoraron, 21 se mantuvieron igual, y solo 3 mejoraron. Por diagnóstico, MMC presentó la mayor caída en CT (85% → 38%), MAR mejoró levemente (54% → 62%) y CFR se mantuvo estable en CT.
De los 25 pacientes controlados al año, 15 tenían CT al final de la NTS, 8 CP y 2 I. Al año: 17 CT, 4 CP y 3 I (p = 0.763). En el análisis apareado, 5 mejoraron, 15 permanecieron estables y 4 empeoraron. El 63% (5) de quienes finalizaron NTS con CP alcanzaron CT al año. Por diagnóstico, MMC se mantuvo estable (85% → 77%); en CFR ningún paciente alcanzó CT en ningún momento y el 67% persistió con incontinencia al año (n = 3).
De acuerdo al diagnóstico: En MAR la CT fue 57% post-NTS, 67% a los 6 meses y 50% al año (n = 2). En MMC la CT fue 82% al final, 40% a los 6 meses y 73% al año. De los 3 CFR con I al terminar NTS, 1 continuaba incontinente al año.
El score de Rintala fue 14.4 al finalizar NTS, 12.9 a los 6 meses (p = 0.017 vs. final) y 14.0 al año (p = 0.757 vs. final).
El 47.5% no requirieron laxantes al final del tratamiento, 63.6% a los 6 meses y 73.9% al año, con reducción significativa y progresiva del uso de dicha medicación (p = 0.003). El ensuciamiento estuvo presente en el 45% al final de NTS, 57.5% a los 6 meses y 48% al año. La incontinencia urinaria se mantuvo estable en los tres momentos: 40%, 36.4% y 40% respectivamente (p = 0.867).
La NTS logró mantener la respuesta en el tiempo para incontinencia fecal, constipación e incontinencia urinaria, con una reducción significativa en el uso de laxantes.
Se trata de un tratamiento seguro y de bajo costo que debe considerarse en pacientes con incontinencia fecal y constipación refractaria al tratamiento convencional.
Tradicionalmente, el diagnóstico de sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado
(SIBO) asocia la producción de hidrógeno con la diarrea, una dicotomía cuya validez en
pediatría es motivo de debate. El uso de criterios de adultos en niños podría derivar en
subdiagnósticos si se busca únicamente la presencia de alteraciones en el hábito intestinal.
Evaluar la relación entre el perfil de gas (H2) en el test de aire espirado y el patrón evacuatorio
en pacientes pediátricos con SIBO productor de hidrógeno (SIBO-H2).
Estudio descriptivo у retrospectivo en 52 pacientes (5-17 años) evaluados entre 2020 y
2025 con resultados patológicos para SIBO-H2. Se utilizó lactulosa como sustrato y el
analizador Gastrolyzer v1.7. El patrón evacuatorio previo se evaluó mediante la
Escala de Bristol (1-2: constipación; 3-4: normal; 5-7: diarrea) y se registraron los síntomas
agudos durante la prueba. Se consideró positivo un incremento de H2 ≥ 20 ppm respecto al
basal en los primeros 90 minutos
La edad promedio fue de 13,2 años.
El 0% de los pacientes refirió constipación predominante y sólo el 15,4% presentó diarrea
previa; la mayoría (84,6%) mantuvo un ritmo evacuatorio normal. Durante el test, solo el
3,85% presentó diarrea aguda, mientras que el 46,15% refirió dolor y distensión abdominal
inespecífica.
No se halló asociación significativa entre los picos de hidrógeno y la diarrea o constipación
(p > 0, 05). Se observó una prevalencia significativamente mayor de síntomas inespecíficos
frente a la alteración del ritmo evacuatorio (p < 0,001).
La asociación clásica "Hidrógeno-Diarrea" resultó inconsistente en la población pediátrica,
presentándose en menos del 4% de los casos durante el estudio. El SIBO-H2 en niños se
manifiesta predominantemente con "síntomas silenciosos" como dolor y distensión
abdominal, sin alterar el hábito intestinal en el 96,15% de la muestra. Estos hallazgos
refuerzan la necesidad de no extrapolar paradigmas de adultos a la pediatría y priorizar la
interpretación clínica integral sobre los esquemas de asociación tradicionales
La indicación de funduplicatura de Nissen (FN) asociada a gastrostomía (GTT) en niños con enfermedades y secuelas neurológicas crónicas continúa siendo motivo de debate. En numerosos centros, la decisión quirúrgica se basa en hallazgos radiológicos más la presencia de síntomas sugestivos de reflujo gastroesofágico (RGE). Durante la última década, en nuestro centro se ha incorporado una evaluación sistemática mediante endoscopia digestiva alta y monitoreo de pH/impedanciometría intraluminal multicanal de 24 horas (pH-IIM), complementada con valoración quirúrgica interdisciplinaria, previo a definir la realización de GTT con o sin FN asociada.
Analizar la presencia de RGE en pacientes pediátricos con enfermedades y secuelas neurológicas crónicas que requieren de gastrostomía, seleccionar aquellos para FN y evaluar la necesidad de tratamiento con inhibidores de la bomba de protones (IBP) posterior a la intervención.
Se realizó un estudio retrospectivo y observacional entre enero de 2015 y diciembre de 2024. Se evaluó a todos los pacientes pediátricos con enfermedades y secuelas neurológicas crónicas con indicación de GGT. Todos fueron evaluados mediante endoscopía digestiva alta y monitoreo de pH-IIM de 24 horas, realizados sin tratamiento con IBP. Se utilizó la clasificación de Los Ángeles para definir esofagitis endoscópica. Para determinar Enfermedad por RGE (ERGE) se consideraron el número total de episodios de reflujo (ácido y no ácido), el tiempo de aclaramiento del bolo y el porcentaje de exposición ácida registrados durante el monitoreo de 24 hs pH-IIM. De acuerdo a la presencia o no de síntomas, los pacientes se dividieron en grupos: sintomáticos (GI) y asintomáticos (GII). Los síntomas considerados en el grupo GI fueron: vómitos, regurgitación, irritabilidad, llanto, arcadas, ahogo, tos y /o carraspera.
Se incluyeron 73 niños con enfermedades y secuelas neurológicas crónicas, 38 varones, con una mediana de edad de 3,7 años (RIC 1,41-8,65). El 34 % (25/73) de los pacientes eran asintomáticos. Entre los pacientes sintomáticos (48/73), los síntomas más frecuentes fueron vómitos/regurgitaciones (77 %), irritabilidad (21 %) y síntomas respiratorios (2 %). El 55 % (40/73) se sometió únicamente a GTT mientras que el 45 % (33/73) requirió GTT asociada a FN. En la endoscopia digestiva alta se observó esofagitis Los Ángeles grados C-D en 9/48 (19 %) de los pacientes sintomáticos y en 1/25 (4 %) de los asintomáticos. El monitoreo de pH/IIM de 24 horas mostró resultados patológicos: GI 23/48 (49 %) y GII 5/25 (20 %). Los resultados de las intervenciones realizadas a los pacientes se muestran en la Tabla 1. Durante el seguimiento posterior al procedimiento, el 80 % (32/40) de los pacientes sometidos exclusivamente a GTT permaneció asintomático y solo el 20 % requirió reinicio del tratamiento con IBP, en comparación con el 52 % (17/33) de los pacientes sometidos a GTT asociada a FN (p = 0,02).
|
GTT (40) |
GTT+FN (33) |
|
|
Sintomáticos (GI) |
6 (24%) | 27 (56%) |
|
Asintomáticos (GII) |
34 (66%) | 6 (44%) |
En esta cohorte de pacientes pediátricos con enfermedades y secuelas neurológicas crónicas, la combinación de la evaluación endoscópica con la pH-IIM de 24 horas más la evaluación interdisciplinaria permitió identificar con mayor precisión aquellos que podrían beneficiarse de una FN asociada a la GTT. El escaso porcentaje de pacientes que requirió tratamiento con IBP post GTT mostró que este abordaje es más beneficioso que basarse exclusivamente en imágenes y cuadro clínico.
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La Espiroquetosis Intestinal Humana (EIH) es una entidad rara definida por la colonización de la membrana apical del epitelio colónico por espiroquetas, principalmente Brachyspira aalborgi y Brachyspira pilosicoli. Descrita por primera vez en 1967 por Harland y Lee, su prevalencia oscila entre 0,4% y 12% en adultos, con marcada predisposición en hombres que tienen sexo con hombres, pacientes VIH positivos y residentes de zonas de bajos recursos. En pediatría, los casos reportados son anecdóticos y su fisiopatología permanece controversial: se discute si actúa como patógeno primario, comensal oportunista o agente con virulencia condicionada por el microambiente intestinal. La ausencia de respuesta inflamatoria subyacente, pese a la extensa colonización bacteriana, constituye el hallazgo más enigmático de la enfermedad.
Presentar un caso de espiroquetosis intestinal en un paciente pediátrico inmunocompetente, destacando la importancia de su inclusión en el diagnóstico diferencial de la diarrea crónica en la infancia, aun en ausencia de los factores de riesgo clásicamente descritos.
Paciente masculino de 12 años, previamente sano, que concurre a nuestro centro para segunda opinión por cuadro de diarrea de 10 meses de evolución, mucosanguinolenta (4-5/día, Bristol 4), sin otros síntomas asociados.
Estudios realizados: ecografía abdominal normal, coprocultivo y coproparasitológico negativos, calprotectina fecal normal (14 µg/g), ANCA, ASCA IgA e IgG negativos. Videocolonoscopía evidenció edema en parches en ciego y colon ascendente, con patrón vascular conservado en el resto. Las biopsias informaron colitis crónica inespecífica con focos de criptitis. Con diagnóstico presuntivo de enfermedad inflamatoria intestinal, se inició mesalazina 2 g/día, sin respuesta clínica tras 5 meses.
Referido a nuestro centro, se amplió el estudio con hemograma, reactantes de fase aguda y anticuerpos para enfermedad celíaca, todos normales. Se decidio realizar revisión de biopsias lo cual fue: el análisis histopatológico reveló una franja azul difusa sobre el borde epitelial intercriptal en la tinción con hematoxilina-eosina, compatible con espiroquetosis intestinal.
Ademas se ampliaron estudios con dosaje de IgG, IgA, IgM e IgE; serología para VIH, Chagas, toxoplasmosis, hepatitis B y citomegalovirus fue completamente normal, confirmando el carácter inmunocompetente del paciente. Se inició metronidazol 30 mg/kg/día cada 8 horas por vía oral durante 14 días, con remisión completa de los síntomas al finalizar el tratamiento.
Este caso ilustra el desafío diagnóstico que plantea la EIH en pediatría. La ausencia de factores de riesgo, la presentación clínica inespecífica y la semejanza endoscópica con otras entidades como la enfermedad inflamatoria intestinal favorecen el subdiagnóstico. El hallazgo fue retrospectivo, a partir de la revisión de material histológico previo, subrayando el valor de la relectura de biopsias ante evoluciones atípicas o falta de respuesta terapéutica.
No existen guías clínicas específicas para el abordaje de la EIH. Se requieren estudios prospectivos en población pediátrica para establecer criterios diagnósticos, protocolos terapéuticos y conocer la historia natural de la enfermedad en este grupo etario.
La invaginación intestinal constituye una causa frecuente de abdomen agudo en pediatría. Si bien la mayoría de los casos ocurre durante el primer año de vida y suele ser de etiología idiopática, en niños mayores de 3 años debe considerarse la posibilidad de una causa secundaria (como divertículo de Meckel, masas tumorales, pólipos intestinales o duplicaciones intestinales).
Los pólipos intestinales representan una causa poco frecuente pero relevante de invaginación intestinal en la población pediátrica. Pueden presentarse de forma aislada o asociarse a síndromes poliposicos hereditarios, siendo importante su reconocimiento debido a las potenciales complicaciones.
Entre estos síndromes, el síndrome de Peutz-Jeghers es una enfermedad genética infrecuente caracterizada por la presencia de pólipos hamartomatosos gastrointestinales y pigmentación mucocutánea característica. Sus complicaciones abdominales, particularmente la invaginación intestinal, pueden constituir la manifestación inicial de la enfermedad durante la edad pediátrica.
Describir un caso de síndrome de Peutz-Jeghers diagnosticado a partir de un cuadro de abdomen agudo quirúrgico en una paciente pediátrica.
Niña de 7 años que consultó al servicio de emergencias por dolor abdominal tipo cólico asociado a vómitos de horas de evolución. Al ingreso presentaba signos de deshidratación leve a moderada, intolerancia a la vía oral y abdomen doloroso. En el examen físico se observaron máculas hiperpigmentadas en región perioral, mejillas y cuello, interpretadas inicialmente como un hallazgo inespecífico. Se realizó radiografía simple de abdomen sin hallazgos concluyentes y se indicó internación para hidratación endovenosa, analgesia y observación clínica.
Durante la internación persistió con dolor abdominal, tolerancia oral parcial y registros subfebriles. Ante la persistencia de la sintomatología y la sospecha de abdomen agudo de causa quirúrgica, se realizó interconsulta con cirugía infantil.
Se realizó laparoscopía exploratoria, evidenciándose abundante líquido libre serohemático e invaginación ileoileal extensa con compromiso vascular intestinal, requiriéndose resección de aproximadamente 90 cm de intestino delgado y anastomosis término-terminal.
La anatomía patológica informó pólipos hamartomatosos compatibles con síndrome de Peutz-Jeghers. La madre refirió que las lesiones pigmentadas habían aparecido de forma progresiva durante los últimos años.
La paciente evolucionó favorablemente en el postoperatorio, con recuperación progresiva de la tolerancia oral y mejoría sintomática . Actualmente continúa seguimiento multidisciplinario con el Hospital Garrahan.
La invaginación intestinal en pacientes pediátricos mayores representa una forma de presentación poco habitual y debe motivar la búsqueda de una causa orgánica subyacente. En el síndrome de Peutz-Jeghers, los pólipos hamartomatosos pueden constituir la cabeza de invaginación (punto guía), favoreciendo el telescopaje intestinal, el compromiso vascular y la eventual necesidad de resección quirúrgica.
En este caso, la presentación inicial como abdomen agudo quirúrgico dificultó la sospecha diagnóstica precoz debido a la ausencia de antecedentes personales o familiares relevantes y a la inespecificidad de los síntomas iniciales. El hallazgo anatomopatológico de pólipos hamartomatosos, en asociación con las máculas hiperpigmentadas presentes en el examen físico, permitió establecer el diagnóstico de síndrome de Peutz-Jeghers.
La asociación entre los pólipos hamartomatosos y la pigmentación mucocutánea característica resalta la importancia de un examen físico exhaustivo y de la adecuada interpretación de hallazgos cutáneos aparentemente banales. Asimismo, este caso destaca la necesidad de considerar síndromes polipoideos hereditarios frente a cuadros abdominales atípicos o de evolución desfavorable.
Dado que la invaginación intestinal puede constituir la primera manifestación clínica del síndrome en la edad pediátrica, su reconocimiento precoz resulta fundamental para implementar estrategias para disminuir el riesgo de complicaciones gastrointestinales y neoplásicas a largo plazo.
Conclusión: El síndrome de Peutz-Jeghers constituye una entidad infrecuente, aunque clínicamente relevante, dentro de las causas de invaginación intestinal en pediatría. La identificación precoz de hallazgos clínicos sugestivos permite orientar el diagnóstico e instaurar estrategias de seguimiento multidisciplinario, vigilancia endoscópica y evaluación genética oportunas, con el objetivo de disminuir el riesgo de recurrencia y de complicaciones neoplásicas futuras.
La Gastroenterología Pediátrica (GP) es una especialidad clave para el diagnóstico y tratamiento de trastornos gastrointestinales en esta población. La eficiencia en la gestión de las consultas como el ausentismo y la necesidad de demandas forzadas son factores críticos que pueden afectar tanto la calidad de atención como la utilización de recursos.Optimizar la atención implica no solo acortar tiempos de espera o mejorar la gestión de turnos, sino también garantizar que cada consulta aporte un valor real al proceso diagnóstico-terapéutico.En este sentido, la revisión de los flujos de trabajo, la estandarización de protocolos y la capacitación del personal resultan pilares fundamentales para alcanzar una atención segura, humanizada y eficiente. La realización de un análisis FODA permite valorar oportunidades de mejora en la gestión.
Evaluar el rendimiento del Grupo de Trabajo de GP, considerando tres factores: consultas realizadas, ausentismo y sobreturnos. Elaborar estrategias de mejora mediante análisis FODA para optimizar la atención y recursos del servicio.
Diseño retrospectivo, descriptivo, basado en el análisis de registros de citas médicas de un Hospital Gral. de Agudos con GP más análisis FODA. Período de estudio: 01-01-24 a 31-12-24. Indicadores: FIDELIDAD: (PRESENTISMO) Pac. atendidos /Turnos Otorgados *100, INFIDELIDAD: (AUSENTISMO) Pac. ausentes/Turnos Otorgados*100, VISITA FORZADA (SOBRETURNO) Sobreturnos/Turnos Otorgados +Sobreturnos*100.
Presentismo:T.Atendidos 2.541/T.Otorgados 3.931*100 = 64.6%. Demanda de consultas promedio = 211 pacientes mensuales. Ausentismo: T. Ausentes 1156/ T. Otorgados 3931*100 = 29.4% con tendencia mayor en familias de estratos socioeconómicos bajo y sin acceso a recordatorios automáticos de citas. Visita Forzada: Sobreturnos 342/T. Otorgados 3931*100 = 8.7% por la alta demanda de atención urgente, que provocó una sobrecarga en el personal y los recursos del hospital. Análisis FODA: Fortaleza= alta capacidad de atención programada más sobreturnos, personal capacitado con alto nivel de especialización con infraestructura adecuada. Oportunidades= mejora en la comunicación con sistemas de recordatorio de citas, optimización en la programación de pacientes mediante programas de informatización y telemedicina impulsados por el sistema de salud porteño, y uso de telemedicina para ampliar el acceso a consultas virtuales. Debilidades= el ausentismo produce pérdida de recursos; los sobreturnos generan estrés en los profesionales, la limitación en la cantidad de turnos y profesionales disponibles, genera demoras y listas de espera prolongadas así como los procesos administrativos poco estandarizados y la fragmentación en la gestión de turnos sumados a una Infraestructura física insuficiente o poco adaptada a la creciente demanda. Amenazas= la limitación de recursos por falta de personal o la sobrecarga de trabajo y la alta demanda en relación con la capacidad instalada, afectando la accesibilidad y la percepción de calidad.
El Grupo de Trabajo en Gastroenterología Pediátrica tiene una alta tasa de consultas realizadas, pero enfrenta desafíos importantes relacionados con el ausentismo y la sobrecarga de sobreturnos. A través del análisis FODA, se identificaron áreas clave para mejorar, como la implementación de sistemas de recordatorio de citas, la optimización de la programación y la ampliación del uso de la telemedicina. Además, es fundamental abordar las barreras socioeconómicas que afectan la asistencia de los pacientes. Se recomienda una intervención integral que combine estrategias tecnológicas y organizativas para mejorar la eficiencia del servicio y la satisfacción de los pacientes.
Introducción: La transición es un movimiento planificado e intensional de los pacientes adolescentes y adultos jóvenes, con una condición médica crónica, desde el sistema de cuidados pediátricos al de médicos de adultos. (1) Es un proceso complejo, dinámico, multidimensional que busca asegurar una atención medica sin interrupciones, minimizar las complicaciones y proveer herramientas que faciliten la autonomía e independencia del adolescente (2)
Objetivo: El objetivo de este proyecto es presentar el Pasaporte Personal de Transición (PPT), un recurso que acompañe al adolescente durante todas las etapas de transición entre el cuidado del médico pediatra al de adultos con el fin de agilizar y facilitar el proceso, colaborando con la generación de puentes que den lugar a una transición exitosa..
Discusión: En la actualidad, existen posicionamientos internacionales y recomendaciones, sin embargo, no hay una definición consensuada sobre transición exitosa, aunque se la relaciona con la menor tasa de intercurrencias, la no concurrencia a guardias por la enfermedad de base y la adquisición de pautas de autonomía y autocuidado por parte del paciente. Los modelos de transición enfrentan dificultades que provienen no sólo de la propia enfermedad, el paciente y su entorno, sino también de los equipos médicos intervinientes y el sistema de salud (3) Más allá del modelo seleccionado, existen estrategias para facilitar el proceso, como los Programas de Modelos estructurados de transición (5)(6) BUTTERFLY, Programa educativo integrado de mentoría. etc), herramientas validadas en cuanto al momento de la transición Transición readyness (cuestionario TRAQ, cuestionarios READY STEADI GO), aplicaciones y formatos de educación estructurada, sin embargo, los porcentajes de una transición exitosa aun no alcanzan los niveles deseados (7). En algunos trabajos recientes (8) se identificó a la falta de información como un factor de importancia en las dificultades que atraviesa el proceso de transición, ya sea por la poca información que recibe el futuro equipo tratante o por el desconocimiento de parte del paciente, incluso su dificultad para describirlo. Por ello, consideramos de importancia, incorporar al proceso una estrategia específica que apunte a colaborar con este obstáculo, una especie de ficha técnica, con toda la información mas relevante del paciente, la enfermedad, el equipo tratante, el equipo que continuara el seguimiento e incluso el contexto social que acompaña. El formato puede ser editado en forma clásica escrita como también con la tecnología que sea posible, por ej, con código QR.
Conclusiones:Consideramos al PPT, un recurso de gran valor y utilidad por su capacidad de atravesar en forma transversal no sólo a todas las entidades que cronifican en cuanto a Gastroenterologia infantil sino también a otras especialidades.Resulta una estrategia de acceso rápido a la información al medico pediatra, al equipo de adultos, e incluso a otros médicos de guardia, especialidades o parte del equipo de salud que deba intervenir.De esta manera logra generar los puentes necesarios para el manejo multidisciplinario y logra ser una herramienta de autonomia para el adolescente. Por otra parte, unifica criterios y permite la valoración de nuestra población, con la posibilidad de participar en la planificacion de nuevas politicas y soluciones, que colaboren con programas que mejoren los resultados de una transicion exitosa, tan importante , para los pacientes adolescentes, con enfermedad crónica.
se realizo ficha tecna con los items correspondientes y descriptos en el resumen de 2 paginas que se anexara
El síndrome colestásico en pediatría constituye un desafío diagnóstico debido a la diversidad de etiologías que pueden producirlo y a las potenciales complicaciones por su reconocimiento tardío. Entre las causas obstructivas extrahepáticas se encuentran la atresia de la vía biliar y quiste de colédoco, cuya incidencia en países occidentales se estima entre 1 cada 100.000 y 150.000 nacidos vivos. La presentación clínica del quiste de colédoco comienza a cualquier edad, en neonatos se asemeja a una atresia biliar con ictericia prolongada, acolia y coluria, mientras que en niños mayores son frecuentes el dolor abdominal, náuseas y vómitos. Además ésta dilatación del colédoco puede predisponer a la formación de cálculos biliares con dolor abdominal de forma más insidiosa, y la clínica de esta litiasis suele ser común en etapas más tardías de la infancia. Según la clasificación de Todani, el tipo I corresponde a la variante más frecuente. Su diagnóstico suele ser incidental y para esto es fundamental apoyarse en el estudio de imagen como es la ecografía abdominal.
Presentar el caso de un lactante con síndrome colestásico secundario a un quiste de colédoco complicado con litiasis obstructiva, como una entidad poco común en este grupo etario.
Niño de 1 año y 8 meses, con peso de 11.9 Kg y Talla 84 cm, previamente sano y sin antecedentes de relevancia, consultó por dolor abdominal tipo cólico de aproximadamente dos meses de evolución, inicialmente esporádico y exacerbó en los días posteriores. Se asoció a vómitos, coluria y acolia, configurando un cuadro compatible con síndrome colestásico.
Al examen físico presentaba buen estado general, tinte ictérico mucocutaneo y hepatomegalia palpable, con abdomen distendido, blando e indoloro a la palpación.
Se realizó ecografía abdominal que evidenció dilatación de la vía biliar intrahepática a nivel de los conductos hepáticos principales derecho e izquierdo, asociada a una imagen quística de aproximadamente 2,8 × 1,8 cm, en proyección del tercio medio del colédoco que se afina progresivamente hacia distal, hallazgos sugestivos de quiste de colédoco. En su interior se observó además una imagen ecogénica móvil de aproximadamente 5 mm compatible con litiasis.
En el laboratorio se encontró Bilirrubina total de 2.69 mg/dl, Bilirrubina Directa 2.47 mg/dl y Bilirrubina Indirecta 0.22 mg/dl, Alanina Aminotransferasa 980 UI/I Aspartato Aminotransferasa 700 UI/I. Fosfatasa Alcalina 626 UL/l; Gama Glutamil Transpeptidasa 652 UI/l, y Amilasa Pancreática 264 UI/l.
Se realizó colangioresonancia magnética con contraste que confirmó malformación de la vía biliar compatible con quiste de colédoco tipo Ia según clasificación de Todani, asociada a dilatación de la vía biliar secundaria a litiasis obstructiva en colédoco distal y pequeñas litiasis migradas en la rama izquierda de la vía biliar intrahepática.
El paciente evolucionó favorablemente con manejo conservador, al inicio se mantuvo en ayuno por 72 horas y plan de hidratación parenteral con analgesia, con mejoría clínica y de parámetros de laboratorio.
En un segundo tiempo se realizó resección completa del quiste de colédoco asociada a colecistectomía y reconstrucción biliar mediante hepaticoyeyunostomía en Y de Roux, con evolución postoperatoria favorable e inserción a su vida cotidiana después de 3 semanas bajo controles médicos ambulatorios.
Los quistes de colédoco constituyen una causa infrecuente de síndrome colestásico en pediatría y presentan manifestaciones clínicas variables según la edad. La tríada clásica de dolor abdominal, ictericia y masa abdominal palpable se observa casi siempre en niños mayores. En este caso con la presencia de dolor abdominal recurrente, ictericia y posteriormente coluria e acolia, orientó a un síndrome colestásico y obstructivo agudo, cuya causa menos común es la asociación de quiste del colédoco junto con litiasis. Los estudios por imágenes resultaron fundamentales, ya que permitieron identificar tanto la malformación congénita como la causa obstructiva asociada y orientar el tratamiento definitivo.
Reconocer tempranamente estas entidades resulta fundamental para orientar adecuadamente el estudio etiológico del síndrome colestásico e indicar el tratamiento oportuno, con el fin de prevenir complicaciones como colangitis recurrente, pancreatitis, fibrosis hepática progresiva y malignización de la vía biliar.
El dolor abdominal crónico (DAC) se define por un dolor localizado en abdomen de intensidad suficiente como para interrumpir la actividad del niño con tres o más episodios en los últimos 3 meses, en mayores de 4 años.
Existen tres grupos: aquel en el que se puede identificar una causa fisiológica, estructural o bioquímica, una enfermedad orgánica; un segundo grupo, en el que no se pueden demostrar anomalías estructurales o bioquímicas y que se define por un patrón de síntomas que son los trastornos funcionales gastrointestinales, y un tercer grupo formado por aquellos que no presentan enfermedad orgánica, sin patrón de síntomas reconocible y que se diagnostican habitualmente de dolor abdominal no orgánico o dolor abdominal funcional.
El síndrome de Bertolotti (SB) se define por la presencia de lumbalgia y/o síntomas radiculares asociados con vértebra transicional lumbosacra congénita en la cual existe fusión parcial o total o pseudoarticulación unilateral o bilateral de la apófisis transversa de L5 con el sacro o el ílion. Esto implica alteración biomecánica que origina habitualmente artropatía de la articulación facetaria contralateral y suprayacente, tensión muscular del psoas ilíaco y del cuadrado lumbar ipsilateral, hasta compresión radicular por estrechamiento de los agujeros de conjunción y discopatía de L4/L5. Afecta al 4 a 8% de la población.
La sintomatología típica es lumbalgia en la línea media a la flexo extensión que se incrementa con la rotación lateral en jóvenes/adultos.
Describir una paciente con DAC de más de 12 meses de evolución de causa no digestiva, sino traumatológica.
MC: dolor abdominal crónico.
AEA: Paciente de 14 años que consulta en gastroenterología por DAC de 9 meses de evolución. Antecedente quirúrgico de quiste de ovario derecho a los 13 años, y a los 6 meses comienza con dolor en ambas fosas ilíacas que le impide realizar actividad física, acompañado de náuseas y tenesmo, con varias asistencias en guardia por dolor.
Menarca: 12 años. Ciclo menstrual regular, características normales.
Estudios complementarios:
Directo de materia fecal y orina completa normal
Laboratorio: hemograma, glucemia, función renal y hepatograma normal.
EF: Peso: 55.800(75) Talla:158(25) IMC:22.3(75) TA:80/60
Abdomen blando depresible, punto hipogástrico positivo leve. No visceromegalia
Rx de abdomen: Imagen de apolillado en todo el marco colónico.
Dx: constipación crónica
Se indica 2 sobres de polietilenglicol (PEG) por 3 días (desimpactación) y luego 1 sobre diario y dieta rica en fibras.
Asiste a control a los 10 días refiriendo 2 a 3 deposiciones líquidas diarias sin mejoría del dolor. Manifiesta vómitos luego del desayuno en una oportunidad.
Se realiza interconsulta con cirugía por sospecha de bridas.
Se suspende PEG
Se solicita calprotectina.
Regresa al consultorio a los 6 meses con dolor abdominal inferior, diario, que al toser se irradia a vagina y se exacerba al hacer fuerza para evacuar.
Habiendo asistido a ginecología con varios cambios de ACO, RMN de pelvis normal que descarta endometriosis y le proponen laparotomía exploradora. Los padres se niegan y consultan en Córdoba con especialista en endometriosis quien al realizar tacto rectal, adjudica el dolor de origen colónico y solicita video colonoscopía.
No realizó calprotectina.
EF: Abdomen blando depresible, doloroso en ambas fosas ilíacas e hipogastrio.
Se evalúa la columna mediante la Maniobra de Adams y se observa escoliosis lumbosacra, con asimetría de la altura de la cadera.
Control en conjunto con servicio de cirugía, solicitamos re-evaluación de RMN de pelvis, ecografía abdominal y pelviana.
Laboratorio completo con perfil reumatológico y reactantes de fase aguda todo normal.
Se deriva a traumatología por escoliosis.
Regresa al mes luego de haber visto al Traumatólogo quien solicitó TAC de columna observándose sacralización de la quinta vértebra lumbar con mega apófisis transversa derecha, formando pseudoarticulación con el ilion derecho.
Dx: Síndrome de sacralización escoliosis ciática, correspondiendo a SB.
Se indicó fisioterapia y se programa cirugía correctiva del defecto.
Se indicó continuar con PEG 1 sobre 3 veces por semana, para evitar constipación.
El SB es una patología de la columna lumbo-sacra infrecuente cuya presentación clínica habitual es la lumbalgia en adultos y no el dolor abdominal.
El DAC es un desafío diagnóstico debido a la variedad de etiologías a considerar.
Este caso nos demuestra que la anamnesis detallada y el examen físico completo son fundamentales para orientar correctamente los estudios complementarios y las derivaciones oportunas para arribar a un correcto diagnóstico más aún en patologías infrecuentes pediátricas.
La tuberculosis (TB) continúa siendo una causa relevante de morbimortalidad mundial. En pediatría, las formas extrapulmonares representan un desafío diagnóstico por su presentación inespecífica y la menor sensibilidad de las pruebas convencionales. La tuberculosis peritoneal es infrecuente en niños y suele manifestarse con síntomas subagudos como fiebre, pérdida de peso y distensión abdominal.
Describir un caso de tuberculosis peritoneal pediátrica y destacar las dificultades diagnósticas de las formas extrapulmonares ante una presentación clínica inespecífica.
Niña de 7 años con enfermedad celíaca activa por falta de adherencia a la dieta sin tacc, con desnutrición crónica, consulta por distensión abdominal y fiebre. Presentaba pérdida ponderal significativa en el último mes, con un peso de ingreso de 17,1 kg (percentil 1; Z-score −2,23) y talla 1,09 m (percentil <1; Z-score −2,6).
Al ingreso se encontraba en regular estado general, con palidez generalizada, adelgazamiento marcado y distensión abdominal no dolorosa, con percusión mate, sin onda ascítica ni signos de irritación peritoneal. El laboratorio evidenció anemia, reactantes inflamatorios elevados y alteraciones compatibles con desnutrición. Además presentaba anticuerpos anti-transglutaminasa elevados. Se ampliaron estudios con: serologías infecciosas, perfil inmunológico y endocrinológico sin alteraciones; PPD negativa y radiografía de tórax normal.
La semiología abdominal dominante y discordante orienta la solicitud inmediata de estudios de imágenes. La ecografía y TAC abdominal evidenciaron ascitis tabicada, engrosamiento peritoneal y alteración nodular de la grasa mesentérica. Se realizó drenaje abdominal obteniéndose líquido ascítico exudativo para estudios complementarios. Dentro de los diagnósticos diferenciales se consideraron etiologías infecciosas, inflamatorias y oncohematológicas.
A las 72 horas de internación se obtuvo GeneXpert positivo para Mycobacterium tuberculosis en líquido ascítico, confirmándose tuberculosis peritoneal. La TAC de tórax mostró bronquiectasias apicales derechas y pequeños nódulos pulmonares no evidenciados en la radiografía inicial. El lavado gástrico para BAAR y GeneXpert fue negativo.
Se inició tratamiento antituberculoso con isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol, con rápida mejoría clínica y disminución de la distensión abdominal. El abordaje terapéutico incluyó el soporte nutricional enteral y posteriormente se mantuvo con dieta libre de gluten, como parte fundamental para el manejo de su enfermedad de base.
La tuberculosis peritoneal pediátrica es una entidad infrecuente y de difícil diagnóstico debido a su presentación clínica inespecífica y a la baja sensibilidad de estudios convencionales. Este caso resalta la necesidad de considerar tuberculosis extrapulmonar en niños con distensión abdominal y pérdida de peso persistentes, aun con PPD negativa y radiografía de tórax normal. El abordaje interdisciplinario, junto con los hallazgos tomográficos y la utilización de GeneXpert, resultaron fundamentales para arribar a un diagnóstico precoz y oportuno.
En pediatría los vómitos son un síntoma frecuente, pudiendo encontrarse dentro de un cuadro clínico leve, hasta ser parte de uno más complejo.
Entre las causas que generan hipoalbuminemia en niños (descartando las de naturaleza renal) se encuentran la desnutrición, malabsorción, enteropatía perdedora de proteínas y las neoplasias.
Dentro de las últimas, se hallan las metástasis tumorales gástricas, las cuales abarcan menos del 1% de los tumores infantiles.
Reportar un caso clínico que se manifiesta con vómitos e hipoalbuminemia, a punto de partida de una patología atípica.
Paciente masculino de 1 año de edad, sano previo, que presenta vómitos y astenia de un mes de evolución. Derivado desde el interior hacia centro de mayor complejidad. Se realizan laboratorios, objetivando hipoalbuminemia persistente, con orina completa que descarta causa renal. Tomografía de abdomen que informa presencia de engrosamiento parietal gástrico con pliegues mucosos engrosados.
Finalmente se realiza videoendoscopia alta, hallando lesión polipoidea de 15cm de diámetro, multilobulada, rodeada de lesiones pequeñas polipoideas y sésiles, que obstaculizan la salida hacia el píloro. Diagnóstico anatomopatológico de rabdomiosarcoma gástrico metastásico.
Si bien los pacientes que se manifiestan con vómitos e hipoalbuminemia suelen presentar patologías de baja morbimortalidad, ante el empeoramiento clínico y la evolución tórpida del cuadro, más allá de un tratamiento adecuado, se debe mantener cierto grado de sospecha para patologías neoplásicas.
Los tumores gastrointestinales pueden ser primarios o secundarios. Son extremadamente raros, abarcando menos del 1% de las neoplasias malignas pediátricas.
El sarcoma de Kaposi (SK) es una neoplasia inflamatoria de origen endotelial asociada al herpesvirus humano tipo 8 (HHV-8). Una de sus variantes epidemiológicas, compromete a pacientes bajo tratamiento inmunosupresor, siendo los receptores de trasplante de órganos sólidos la población más frecuentemente afectada. En este contexto, la inmunosupresión sostenida constituye el principal factor predisponente, con un riesgo de desarrollar SK aproximadamente 400 veces mayor que en la población general. A pesar de ello, el HHV-8 no es estudiado de forma rutinaria en donantes ni en receptores previo al trasplante, debido a la disponibilidad limitada de pruebas diagnósticas y a la ausencia de guías de consenso para su tamizaje, lo que dificulta la identificación temprana de los pacientes en riesgo. El compromiso gastrointestinal puede presentarse en ausencia de lesiones cutáneas, representando un desafío diagnóstico significativo. En la edad pediátrica, esta entidad es extremadamente rara y la evidencia disponible es limitada.
Describir las características clínicas y endoscópicas del compromiso gastrointestinal en dos pacientes pediátricos con sarcoma de Kaposi iatrogénico postrasplante hepático.
Caso 1: paciente de 5 años con antecedente de trasplante hepático en julio de 2014 por colestasis intrahepática familiar progresiva (CIFP), en tratamiento inmunosupresor con tacrolimus y meprednisona. Fue derivada a nuestra institución por lesión en base de lengua asociada a lesiones maculares violáceas en piel. El diagnóstico de SK fue confirmado por anatomía patológica e inmunohistoquímica con positividad para HHV-8, a partir de biopsias de lesiones en piel y en base de lengua. La endoscopía digestiva alta y baja, realizada con fines de estadificación, evidenció compromiso gastrointestinal (GI) extenso y multisegmentario: tumoración circunferencial ulcerada con áreas necróticas en esófago distal, múltiples lesiones polipoideas vasculares en estómago con oclusión pilórica parcial, lesiones planas violáceas en duodeno, compromiso de válvula ileocecal y lesiones polipoideas friables desde ciego hasta recto. Se rotó la inmunosupresión de tacrolimus a sirolimus como primera línea de tratamiento, observándose respuesta parcial.
Caso 2: paciente de 16 años con antecedente de trasplante hepático en febrero de 2025 por falla hepática secundaria a hepatitis autoinmune (HAI). Como esquema inmunosupresor recibió tacrolimus, micofenolato y meprednisona. Por presentar hipertrofia amigdalina derecha, se realizó amigdalectomía con anatomía patológica con hallazgos morfológicos e inmunohistoquímicos compatibles con sarcoma de Kaposi, con positividad para HHV-8. Por episodio de colangitis se realizó colangioRM con evidencia de engrosamiento mural de duodeno en 2° porción con aumento de la señal mural. Para estadificación se realizó endoscopía digestiva alta y baja, la cual evidenció compromiso GI focal: lesiones ulceradas con vasos prominentes y patrón en mosaico en estómago, lesiones de aspecto vascular en duodeno y lesión polipoide ulcerada en íleon. Se rotó la inmunosupresión a sirolimus, con requerimiento posterior de quimioterapia con doxorrubicina liposomal por compromiso ganglionar extenso.
El compromiso gastrointestinal en el SK puede presentar un espectro clínico variable, desde síntomas inespecíficos hasta manifestaciones graves como hemorragia digestiva u obstrucción intestinal. Los hallazgos endoscópicos incluyen lesiones eritematosas, maculopapulares, polipoides o ulceradas, con un patrón de distribución focal o multisegmentario. La videoendoscopia digestiva resulta fundamental para la estadificación y adecuación del tratamiento.
Palabras clave: sarcoma de Kaposi, HHV-8, trasplante hepático, inmunosupresión, compromiso gastrointestinal, pediatría.
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Aplicación de la Ley de Ejercicio Profesional en una Obra Social: relato de experiencia en pediatría
Introducción
El ejercicio profesional en salud en Argentina está regulado por normativas que establecen incumbencias, requisitos de habilitación y responsabilidades legales. En pediatría, estas regulaciones adquieren especial relevancia por la vulnerabilidad de la población atendida y la necesidad de garantizar calidad y seguridad en la atención.
En una Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires, con una red prestacional heterogénea integrada por efectores públicos y privados, la correcta aplicación de estas normas constituye un pilar para asegurar prácticas adecuadas. La auditoría médica se posiciona como herramienta central para verificar el cumplimiento normativo y promover mejoras en la calidad asistencial.
Objetivos
Describir la implementación de estrategias institucionales orientadas al cumplimiento de la Ley de Ejercicio Profesional en el ámbito pediátrico y analizar su impacto en la calidad de atención, la auditoría médica y la seguridad del paciente.
Diagnóstico de situación previa
En la auditoría de prestaciones pediátricas se identificaron diversas problemáticas: realización de prácticas por profesionales fuera de su incumbencia, emisión de certificados por personal no habilitado, escasa supervisión de residentes, e informes clínicos incompletos o sin firma. Asimismo, se observaron deficiencias en la documentación médica, incluyendo ausencia de consentimiento informado en prácticas relevantes.
En salud mental infantojuvenil, se evidenciaron intervenciones sin abordaje interdisciplinario formal. Estas situaciones generaban riesgos legales, dificultades en la auditoría y posibles impactos negativos en la seguridad del paciente.
Población
La experiencia se desarrolla en población pediátrica afiliada a una Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires, incluyendo niños, niñas y adolescentes con diversas necesidades de salud. Involucra a profesionales médicos, enfermería y equipos interdisciplinarios.
Número de participantes o destinatarios
La Obra Social cubre aproximadamente entre 300.000 y 350.000 afiliados, con una proporción significativa de población pediátrica. Participan múltiples prestadores y equipos de salud de diferentes disciplinas, lo que implica alta variabilidad en las prácticas.
Desarrollo de la experiencia
A partir del diagnóstico, se implementaron estrategias orientadas a mejorar el cumplimiento normativo: desarrollo de protocolos de incumbencias para prácticas pediátricas, establecimiento de criterios obligatorios de firma e identificación profesional, y definición de requisitos documentales para autorizaciones y reintegros.
Se fortaleció la auditoría médica mediante controles más sistemáticos y se realizaron instancias de capacitación a prestadores sobre normativa vigente, documentación clínica y responsabilidad profesional. Estas acciones se integraron en los procesos administrativos y asistenciales.
Resultados
Se evidenció una mejora en la calidad de la documentación clínica, con mayor proporción de historias completas y firmadas. Se observó mayor adecuación de las prácticas a las incumbencias profesionales y reducción de irregularidades detectadas en auditoría.
Asimismo, se logró mayor trazabilidad de los actos sanitarios y fortalecimiento del rol de la auditoría médica. Persisten, no obstante, diferencias en el nivel de cumplimiento entre prestadores.
Conclusiones
Evaluación (de la experiencia y del impacto)
La implementación de estas estrategias tuvo un impacto positivo en la calidad asistencial y en la seguridad del paciente pediátrico. Se observó mayor adherencia a la normativa y mayor conciencia profesional respecto a las responsabilidades legales vinculadas al acto sanitario.
Sin embargo, la complejidad del sistema, la alta demanda y el aumento de la judicialización continúan representando desafíos. Se considera necesario sostener procesos de capacitación continua, fortalecer la articulación interdisciplinaria y consolidar dispositivos de control que aseguren el cumplimiento normativo en forma sostenida
Introducción
Este relato no narra un éxito. Narra un intento honesto, colectivo y bien intencionado que no pudo sostenerse en el tiempo. Lo presento en este foro no como una historia de derrota, sino como una oportunidad de análisis crítico: ¿qué nos pasó? ¿Qué nos dice esa experiencia sobre nuestra profesión, sobre nuestra cultura gremial, sobre nosotros mismos como colectivo?
El inicio: la energía de lo posible
En el año 2019, un grupo de pediatras de la ciudad de La Plata identificó una necesidad concreta: la ausencia de un nomenclador específico para nuestra especialidad era una de las causas más visibles de la devaluación de nuestros honorarios. Desde esa lectura, nació la convicción de que la unión era el camino.
Se conformó una Comisión Directiva inicial con representantes de las principales instituciones privadas de la ciudad. Se redactó un estatuto. Se tramitó la personería jurídica. Se difundió la convocatoria entre los colegas de la especialidad. En su momento de mayor crecimiento, la Sociedad Platense de Médicos Pediatras Asociación Civil llegó a reunir alrededor de 120 miembros de un universo estimado de más de 300 pediatras en la ciudad. Había masa crítica. Había propósito. Había energía.
El logro que no alcanzó para sostenerse
El trabajo colectivo de esos primeros años no fue estéril. Se desarrolló un Nomenclador Pediátrico propio, que a través de la articulación con la Agremiación Médica Platense pudo incorporarse en algunos convenios con obras sociales. Fue un logro real, concreto, que mejoró —aunque de manera parcial— las condiciones de facturación de quienes participaron activamente.
Sin embargo, ese logro no generó el efecto esperado: no amplió la base de participación ni consolidó la estructura institucional.
La degradación silenciosa
Lo que siguió no fue un quiebre abrupto sino una erosión lenta, casi imperceptible en sus inicios. La Comisión Directiva fue renovando miembros, pero sin dejar registro: no se labraron actas, no se cobró cuota social de manera sistemática, no se estableció una sede, no se presentaron balances contables, no se rubricaron las reuniones. La formalidad jurídica que había costado tanto construir fue vaciándose de contenido administrativo.
Al mismo tiempo, la convocatoria a los colegas —presencial o virtual— encontraba siempre la misma respuesta: falta de tiempo, compromisos personales, imposibilidad de participar. No hubo hostilidad ni rechazo explícito. Hubo algo más difícil de confrontar: la ausencia silenciosa.
Con el tiempo, el desgaste de quienes sostenían la estructura sin respaldo suficiente hizo lo suyo. La Sociedad Platense de Médicos Pediatras Asociación Civil dejó de funcionar de hecho, y hoy su reactivación formal enfrenta obstáculos legales e impositivos que la vuelven técnicamente muy compleja.
Reflexión: ¿qué nos dejó esta experiencia?
Mirando en perspectiva, algunas preguntas permanecen abiertas y merecen ser compartidas con la comunidad pediátrica:
¿Por qué cuesta tanto sostener lo que tanto costó construir? La energía del inicio es contagiosa, pero frágil. Sin estructura, sin rutinas institucionales mínimas, sin distribución real de responsabilidades, esa energía se concentra en pocos y termina agotándolos.
¿Qué significa "no tener tiempo"? Cuando la mayoría de los convocados alega imposibilidad de participar, la pregunta honesta es si el problema es el tiempo o es la percepción de que la participación no cambia nada. El escepticismo gremial —alimentado por años de promesas incumplidas en el sector médico— puede ser tan paralizante como la sobrecarga laboral.
¿Podemos construir colectivo sin cultura gremial previa? La organización profesional no es un dato natural: se aprende, se practica, se transmite. Muchos de nosotros llegamos a este intento sin haber tenido modelos de referencia en ese sentido.
Conclusión
Contar esta historia en voz alta, frente a colegas que están transitando sus propios procesos organizativos, tiene un propósito claro: que el fracaso también enseñe. Que lo que no funcionó en La Plata pueda servir como espejo para anticipar riesgos, fortalecer estructuras y no dar por sentado que la buena voluntad inicial alcanza para sostener una institución.
La pediatría platense tiene pediatras. Tiene necesidades. Tiene herramientas. Lo que todavía está en construcción es la convicción colectiva de que organizarse vale la pena —y de que esa organización requiere compromiso sostenido, no solo entusiasmo inicial.
Esa convicción, quizás, es la tarea pendiente más importante.
Introducción:
La Región Metropolitana, comienza su actividad en 1984 siendo su primer Director el Dr.
Jorge Nocetti Fasolino, (1984-1987) que en ese momento se desempeñaba como
Vicepresidente de la SAP. La Región comprende a la Ciudad de Buenos Aires y veinticinco
partidos del conurbano (primer y segundo cordón bonaerense). De las nueve regiones de la
SAP es la de mayor número de asociados.
La Región Metropolitana de la SAP tiene como MISIÓN: estar presentes en la defensa de
los intereses y necesidades de los pediatras en el marco del ejercicio profesional,
conformando una red que busca mantener la actualización académica, comunicar buenas
prácticas, planificar tareas de capacitación, difundir diversas temáticas de interés, y
contribuir en la búsqueda de soluciones.
Objetivos:
El objetivo principal de la comisión de Ejercicio Profesional de la Región Metropolitana, es
lograr la participación activa de los y las pediatras de la región en relación al ejercicio
profesional.
El objetivo secundario es lograr un acercamiento con Asociaciones de pediatras como
sucede en el resto del país, de esta manera obtener la representación necesaria ante los
gerentes de nuestro ejercicio profesional para mejorar el honorario médico logrando la
implementación del nomenclador de consultas pediátricas.
Diagnóstico de situación:
La primera palabra que nos surge al querer describir la situación del EP del AMBA es
CAOS, es decir alrededor de 8000 profesionales pediatras que trabajan en condiciones y
realidades diferentes desde lo edilicio, social y económico.
Al tener un territorio tan basto y con tantas diferencias, es complicado lograr un acuerdo
sobre un valor único de consulta, lo que representa el nomenclador.
La situación actual de muchos pediatras se caracteriza no solo por dificultades económicas,
sino también por una creciente sobrecarga laboral. El pluriempleo se ha convertido en una
necesidad frecuente, obligando a los profesionales a distribuir su tiempo entre múltiples
instituciones y extensas jornadas de trabajo. Esta dinámica favorece el agotamiento físico y
emocional, conocido como síndrome de burnout, que se manifiesta en cansancio crónico,
despersonalización y disminución de la satisfacción profesional.
A ello se suma la exposición a situaciones de violencia en distintos ámbitos. Por un lado,
pueden presentarse conflictos y formas de violencia entre pares dentro de los equipos de
salud, relacionadas con condiciones laborales adversas, competencia o falta de
reconocimiento. Por otro, se observa un aumento de las agresiones verbales, amenazas y
conductas hostiles provenientes de pacientes, familiares o de la sociedad en general, que
suelen depositar en los profesionales, frustraciones derivadas de problemas estructurales
del sistema sanitario.
La combinación de pluriempleo, desgaste profesional y violencia laboral genera un
escenario de vulnerabilidad para los pediatras, impactando negativamente en su bienestar,
en la retención de recursos humanos y en la sostenibilidad de una atención pediátrica de
calidad.
Población a la que está destinado:
Destinatario a los 8000 pediatras socios SAP de Región Metropolitana (RM).
Actividades:
-Podemos reconocer en esta sección del relato de experiencia de la comisión de EP de la
RM a la pediatra, neuróloga y abogada Mercedes Acuña, quien proponía con mucha
vehemencia la conformación de un Comité de Ejercicio Profesional Regional y trabajaba
para ello. En la región participó desde 2024 cuando se creó el grupo en RM, pero la Dra.
Acuña perteneció a la subcomisión de EP (2019-2021) (2021-2023) y al comité nacional de
EP ( 2023-2025).
-En la revista de la RM, Revista Noticias, que se publica los meses abril, agosto y diciembre
de cada año, se publican temáticas relacionadas con EP. Estaban las perlitas legales desde
el año 2020.
-Se sumaron a la RM a representantes de AUPA, en el año 2025, que son socios activos de
la SAP, para pensar en un trabajo mancomunado.
Conclusiones:
Desde EP de la RM consideramos que hay que seguir trabajando para mejorar esas
diferencias regionales en cuanto a las realidades de cada profesional.
Es una realidad que debemos unirnos para intentar mejorar la situación laboral de los
pediatras metropolitanos y eso implica compromiso de acción y tener empatía con el otro…
hoy se siente una utopía…
Introducción
La ausencia de un nomenclador específico para pediatría en los convenios vigentes con obras sociales y prepagas de la región de La Plata generaba una inequidad estructural en el reconocimiento de las prestaciones pediátricas. El Nomenclador Nacional Pediátrico (NNP) de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), con cinco códigos de prestaciones, resultaba insuficiente para reflejar la complejidad y diversidad de la práctica clínica pediátrica actual.
Objetivos
Desarrollar un nomenclador pediátrico regional que contemple la totalidad de las prestaciones realizadas por pediatras en los ámbitos ambulatorio y de internación, y lograr su incorporación a los convenios vigentes con obras sociales y prepagas de la región.
Diagnóstico de situación previa
Los convenios disponibles para pediatras en La Plata carecían de códigos que reconocieran prestaciones frecuentes como la atención del recién nacido en internación conjunta, el seguimiento del recién nacido de alto riesgo, la atención integral del adolescente, la evaluación del paciente con patologías crónicas complejas, la aplicación del PRUNAPE, la certificación de aptitud física o la atención de emergencias pediátricas en guardia. Esta situación implicaba que dichas prestaciones fueran subvaloradas o directamente no facturables.
Población destinataria
Pediatras de la ciudad de La Plata que atienden niños, niñas y adolescentes en el ámbito ambulatorio y en internación, inscriptos en convenios con obras sociales y prepagas de la región.
Desarrollo de la experiencia
A partir de 2021, en el marco de la Sociedad Platense de Médicos Pediatras y en articulación con la Agremiación Médica Platense (AMP), se elaboró un nomenclador pediátrico regional tomando como base el NNP-SAP y ampliándolo a 15 códigos de prestaciones, organizados en 6 niveles de complejidad con sus correspondientes unidades pediátricas. El nomenclador diferencia dos ámbitos de facturación: las prestaciones ambulatorias, gestionadas directamente a través de la AMP, y las prestaciones de internación, gestionadas a través de asociaciones de profesionales. Los valores de las unidades pediátricas son negociados individualmente con cada financiador, de manera homogénea con las demás especialidades. En 2022 se presentó formalmente el instrumento ante la AMP y se inició el proceso de negociación con obras sociales y prepagas. La modalidad de facturación implementada contempla tres vías: carga online mediante plataforma EVEWeb, presentación de recetario firmado por el paciente con código asignado por el médico, y recetario firmado y autorizado por la obra social.
Resultados
A la fecha, el nomenclador fue aceptado e incorporado por 38 obras sociales y prepagas, entre las que se encuentran OSAP, OSPIDA, OSPF, OSSEG, AVALIAN, SADAIC, OSMITA, Luis Pasteur, Red Argentina de Salud, Unión Personal, Prevención Salud, OSFATUN, I Salud, SEMID, ENSALUD, OSCAP, SANAR, OSEIV, entre otras.
Evaluación
La incorporación de un nomenclador pediátrico específico en más de tres decenas de convenios representa un avance significativo en el reconocimiento del valor de las prestaciones pediátricas en la región. El proceso demuestra que la organización gremial de los pediatras a nivel local, articulada con las instituciones que los nuclean, es una estrategia eficaz para mejorar las condiciones de ejercicio profesional. El objetivo pendiente es extender esta incorporación a la totalidad de los convenios vigentes.
INTRODUCCIÓN
El ejercicio profesional (EP) de la pediatría atravieza una crisis sostenida. En la ciudad de Santa Fe el multiempleo se sumaba a facturación en varias gerenciadoras, con montos, retenciones y tiempos de pago distintos. Todo esto implicaba largas jornadas laborales, escaso tiempo para la capacitación y dificultades para sostener condiciones de vida dignas. El malestar era generalizado, pero circulaba por canales informales.
La queja comenzó a transformarse en acción cuando se decidió convocar y discutir qué se podía hacer. Con la referencia de experiencias similares y con el apoyo del nomenclador de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), trece pediatras asumieron el desafío de fundar una entidad que permitiera negociar. Así nació la ACPS.
OBJETIVOS
Mejorar las condiciones de trabajo.
Constituir una personería jurídica que habilite a negociar convenios con las obras sociales (os)
Establecer un monto mínimo ético de consulta que reflejara la complejidad de la atención.
Implementar el nomenclador SAP.
Lograr la inclusión en las mesas de negociación.
Generar un modelo de organización replicable
DIAGNÓSTICO DE SITUACIÓN
La situación del EP en Santa Fe presentaba :
Fragmentación de la remuneración: montos, retenciones y tiempos de pago diferentes, generando una gran carga administrativa e incertidumbre en los ingresos.
Aranceles insuficientes: el valor de la consulta no guardaba relación con el tiempo, la complejidad ni la formación requerida para la atención.
Cobro informal: ante la brecha entre el arancel real y el percibido, se había generalizado el cobro de "plus", lo que derivaba en conflictos con los pacientes y las os.
Ausencia de representación: no se contemplaba la participación de los pediatras.
Impacto en la calidad de vida: los bajos ingresos y múltiples empleos reducía el tiempo para la capacitación, el descanso y la vida personal, con consecuencias en la calidad de la atención.
POBLACIÓN A LA QUE ESTÁ DESTINADO
Destinatarios:
Directos: los pediatras de la ciudad que ejercen en la medicina privada. La convocatoria fue abierta, con una respuesta que permitió la constitución de la ACPS.
Indirectos: los NNyA y familias, la mejora en las condiciones del EP de los pediatras impacta directamente en la calidad y continuidad de la atención.
Asimismo, a los equipos pediátricos que atraviesan situaciones similares y puedan encontrar en este un modelo de referencia.
DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA
Etapa 1: Organización interna
A partir de las reuniones iniciales, se conformó la comisión directiva (CD). Cada integrante asumió roles específicos. Se consultaron estudios jurídicos y contables, se analizaron modelos similares y se realizaron aportes económicos para afrontar los primeros gastos. En paralelo, se estableció contacto con otras provincias para conocer experiencias y aprender de sus procesos.
En un plazo de 10 meses la ACPS dio inicio formal a su actividad.
Etapa 2: Consenso colectivo
Se convocaron asambleas para informar el proceso, debatir estrategias y construir acuerdos. Se estableció un monto mínimo ético de consulta. Se realizaron llamados personalizados a quienes aún no se habían comprometido, sosteniendo el proceso de adhesión.
Etapa 3: Período de transición
Una vez constituida la ACPS, se renunció las gerenciadoras. Esta ruptura implicó un período de atención sin convenio: los pacientes abonaban la consulta y recibían una factura para el reintegro de su os.
La medida generó presión y también supuso tensiones que formularon amenazas jurídicas que no tuvieron consecuencias efectivas.
Etapa 4: Negociación
Ante la demanda de las familias a las os, la ACPS inició las negociaciones. Los profesionales adquirieron competencias de negociación, argumentación y aplicación del nomenclador. La estrategia fue gradualista: acordar lo posible, ingresar al sistema de convenios y luego continuar mejorando las condiciones.
CONCLUSIONES
El recorrido de la ACPS confirma que la organización, junto al conocimiento técnico y voluntad sostenida, puede transformar condiciones que parecían inamovibles. La experiencia demandó tiempo, recursos, tolerancia y capacidad para sostener la cohesión interna. La decisión de no replicar la queja sino transformarla en acción resultó la clave del proceso.
Impacto:
El 95% de las os opera con convenio con la ACPS. Se implementó un nomenclador.
Los pediatras cuentan con representación en la negociación.
Aún es necesario seguir trabajando por la defensa del EP, pero el punto de partida demuestra que el cambio es posible.
En la provincia de Corrientes contamos con distintas círculos médicos a través de los cuales realizamos convenios con las distintas prestadoras de salud; los principales son el Colegio Médico de Corrientes que centra los convenios con OS en Capital y alrededores; y Federación Médica que desarrolla su gestión en el extremo sureste de la provincia, teniendo otros Colegios Médicos más pequeños en localidades del interior. La filial cuenta con personería Jurídica desde el año 2017, y poco más de 300 socios activos, 48 vitalicios. Ya desde 2020 iniciamos participación en grupos de trabajo con representantes de capital e interior de la provincia, para unificar y jerarquizar valores de consulta; con el acompañamiento de entidad Matriz participamos en forma activa en la incorporación del Nomenclador Pediátrico Nacional desde su publicación, presentándolo a Colegios Médicos en julio 2021. Representantes de la CD participación en subcomisión Nacional de Ejercicio Profesional, y conformaron actores de Ejercicio Profesional local, continuando con participación activa hasta la fecha en lo que se constituyó posteriormente como Comité Nacional Ejercicio Profesional.
Los representantes de Ejercicio Profesional de la provincia realizamos presentaciones a las OS y gerenciadoras de forma directa, pero los convenios aún se gestionan a través de círculos médicos -significando en la mayoría de los casos, valores de consulta/atención diferentes a los percibidos por otras especialidades médicas, permitiéndose un número mayor de consultas mensuales habilitadas por paciente. Ello atiende a haber participado en mesas de diálogo y gestión, donde se plantearon características que hacen particular a la atención pediátrica de la de otras especialidades. Se presentó en 2021 un nomenclador con 5 códigos que atendían a: Consulta Pediátrica, Consulta programada con Sub.Especialista Pediátrico, Consulta Internación Pediátrica o Neonatal o Paciente Crónico de compleja dependencia, Atención RN Normal y Atención RN Patológico; no se adoptó una UNIDAD PEDIATRICA para adecuación.
Asumimos como Objetivos:
Incorporar NPN en las distintas OS
Participación activa en mesas de diálogo y negociación con OS y Prestadoras
Unificar el valor de la consulta pediátrica en la provincia. Se establece valor mínimo ético de consulta
Fortalecer vínculos entre pediatras de Capital y del interior
Jerarquizar consulta pediátrica tanto en el ambiente privado como publico
Ampliar vínculos con filiales regionales para consensuar y jerarquizar el trabajo en la región del NEA
Las Sociedad de Pediatría de Corrientes acompaña a Pediatras de la provincia, obteniendo beneficios aun con no socios
Desarrollo de la experiencia - El camino del Grupo de Ejercicio Profesional:
La Sociedad de Pediatría de Corrientes obtiene Personería Jurídica (2017)
Grupos de trabajo con integrantes de capital y el interior de la provincia (2020): Participaron en subcomisión de Ejercicio Profesional con representantes de la CD, y en grupos locales se trabajó en unificación de valores atención
Presentación de Nomenclador Pediátrico Nacional (2021): A través de Colegio Médico de Corrientes (Capital) y Federación Médica (interior), se hizo la primera presentación del NPN para ser incorporado desde julio 2021
A través de conformación de Grupos de Wapp (2022) se escucha voz de pediatras de atención privada Socios o no; en espacio de debate se establece “Valor Mínimo de consulta”
Mejora de convenios: Se participa activamente en mesas de diálogo con OS y gerenciadoras estableciendo valores de consulta a pediatras, así como en la incorporación del NPN en cada vez más OS.
A través de la Unidad Ejecutora Provincial (UEP) en el 2025, se incorpora el NPN para el cobro de arancelamiento en Salud Publica.
Se presenta NPN más amplio y se introduce la UNIDAD PEDIATICA (2026) a partir de la cual se calculan los valores de practica/prestación
Desafíos:
Realizar gestiones de manera directa a través de la Sociedad de Pediatría de Corrientes como gerenciadora; haciendo uso de la personería jurídica con la que ya cuenta
Incorporar NPN en las OS que a la fecha no lo hayan hecho
Extender y unificar logros alcanzados a los círculos y colegios del interior de la provincia
Ampliar vínculos a filiales del NEA, agregando actores de Ejercicio Profesional a las filiales hermanas que aún no lo tienen
Conclusiones: La Sociedad de Pediatría de Corrientes se encuentra entre las primeras provincias en sumarse y defender el Ejercicio Profesional a nivel nacional, participando ya en la conformación del Nomenclador Pediátrico Nacional y su incorporación temprana en la provincia; a diferencia de otras regiones no constituyó asociaciones pediátricas de gestión, sino que lo realiza a través de círculos médicos, pero con acercamiento y posicionamiento en mesas de diálogo; buscando hoy extender los alcances del nomenclador al interior de la provincia y la región.
El síndrome de Munchausen es un trastorno caracterizado por la simulación, exageración o inducción de síntomas de enfermedad, ya sea en uno mismo o en otra persona, habitualmente un hijo a cargo.
Se presenta un caso de una paciente adolescente, con múltiples consultas a distintos centros de atención, que presenta internación prolongada por infecciones profundas sin causa inmunológica que lo explique.
Describir un caso de síndrome de Munchausen por poderes materno, resaltando las dificultades diagnósticas, las señales de alerta y las estrategias de intervención necesarias para proteger al niño y optimizar su atención.
Paciente de 15 años de edad, que se interna en nuestro sanatorio por primera vez en Septiembre 2024 por episodio paroxístico, estudiado con RMN de cerebro y PSG normales.
Presenta antecedentes de episodios sincopales desde hace un año por lo que se internó en otra institución. Evaluación cardiológica con Tilt Test y ergometría normal. Seguimiento con Endocrinóloga con diagnóstico de tiroiditis autoinmune por Anticuerpo positivos con función tiroidea normal. Medicada ya que, según referencia materna, se encontraba sintomática. Evaluada por Gastroenterología. Medicada con Omeprazol por sintomatología de reflujo.
Vuelve a consultar en Octubre del 2024 por cefalea frontal, eritema facial y de ambas manos y mitad distal del antebrazo (referidos por la madre), náuseas y debilidad muscular de 24 horas de evolución. Se realiza en forma ambulatoria diagnóstico presuntivo de enfermedad de Fibras Finas.
En noviembre del 2024 se interna por deshidratación y depresión, se medica con Aripripazol.
En febrero del 2025 se interna por fiebre, vómitos, diarrea y dolor abdominal. Se realiza ecografía abdominal la cual se informa normal. Febril por 24 horas luego afebril. A los 6 días presenta episodio de temblor y mala perfusión distal, normotensa. Se toman HMCx2 y Urocultivo, con rescate a las 24 horas HMC 1/2 positivo para Klebsiella spp y Enterobacter. Por dolor exquisito en flanco derecho se solicita ecografía donde se observa absceso hepático, confirmado por TAC. Se realiza drenaje del mismo bajo guía ecográfica rescatándose Streptococus oralis sensible. Se IC con Inmunología con estudios normales. Cumple tratamiento antibiótico y egresa. A las 72 horas reingresa por infección en piel peri-cicatriz del drenaje hepático. Se drena y se rescata Pseudomona Aeruginosa, Aeromona, Klebsiella. En esta internación se observa un comportamiento dudoso de la madre. Ella maneja las redes sociales de la menor y empieza a publicar enfermedades o problemas que no existían para obtener rédito monetario. Le administra medicación sin consentimiento médico. Durante esta internación la paciente presenta, en varias oportunidades, fiebre con descompensación hemodinámica que requiere inotrópicos. En algunas oportunidades se rescatan gérmenes en hemocultivos, todos de flora gastrointestinal como venía presentando.
La menor manifiesta que no quiere estar al cuidado de la madre, quedando al cuidado del padre unos días. Completa antibióticos según último rescate. La madre regresa 4 días después. Esa noche enfermería observa que un Baxter de solución fisiológica presentaba aspecto turbio. La niña presenta esa noche descompensación hemodinámica. Se observan las camaras y se evidencia el manipuleo del baxter por parte de la madre. Se rescata del cultivo del baxter gérmenes de la flora gastrointestinal. Se procede a la detención de la madre, se secuestran comprimidos de benzodiacepinas, se solicita drogas en orina con resultado positivo para benzodiacepinas y una ampolla de amlodipìna compatible con cuadro de bradicardia con QTc prolongado que habia presentado la paciente semanas previas al descubrimiento con evaluación cardiologica posterior con Holter normal. Se detiene a la misma.
El síndrome de Munchausen por poderes constituye una forma de maltrato infantil de difícil diagnóstico, que puede ocasionar daños físicos, psicológicos e incluso comprometer la vida del niño. Por ello, es fundamental que los profesionales de la salud mantengan un alto índice de sospecha ante cuadros clínicos atípicos, síntomas inconsistentes, evolución discordante con los hallazgos objetivos o falta de respuesta a tratamientos adecuados. Considerar este diagnóstico cuando los signos y síntomas no logran explicarse por una enfermedad reconocida permite evitar procedimientos innecesarios, reducir la morbimortalidad asociada y garantizar una intervención oportuna orientada a la protección integral del paciente pediátrico.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11959 SHUNT PORTOSISTEMICO CONGENITO: PRESENTACION DE DOS CASOS CLINICOS Hepatología |
MANUELA OTERO | |
| 12136 A propósito de un caso clínico: efectos adversos asociados a utilización de L-Asparaginasa en un paciente con diagnóstico de LLA B. Hepatología |
LARA BELEN SORDO | |
| 12151 HEMANGIOMA HEPÁTICO CONGÉNITO GIGANTE CON COMPROMISO VASCULAR SEVERO: MANEJO MULTIDISCIPLINARIO Y TRATAMIENTO COMBINADO A PROPÓSITO DE UN CASO. Hepatología |
GABRIELA EULALIA LÓPEZ GARCÍA | |
| 12214 Trasmisión no vectorial de dengue en trasplante hepático. A propósito de dos casos. Hepatología |
ERIKA MARIA SELZER SORIA | |
| 12243 Hepatoblastoma mixto epitelial y mesenquimal: a propósito de un caso Hepatología |
KATHERINE HOCHNER | |
| 12307 Trasplante hepático en la insuficiencia hepática neonatal: experiencia de un centro único en la ciudad de Rosario Hepatología |
MARIA FLORENCIA PONCE | |
| 12395 Falla hepática neonatal y colestasis intrahepática por deficiencia de citrina: diagnóstico molecular y confirmación bioquímica retrospectiva. A propósito de un caso. Hepatología |
ERIKA MARIA SELZER SORIA |
PEG- asparaginasa es uno de los principales fármacos prescritos dentro de los protocolos quimioterápicos para Leucemia Linfoblástica Aguda, ya que ha demostrado elevar la tasa de
supervivencia sin enfermedad en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Sin embargo, sus efectos adversos presentan alta tasa de incidencia y gravedad. Dentro de ellos los más frecuentes son de base sistémica e incluyen: hepatotoxicidad expresada como hipertransaminasemia e hiperbilirrubinemia; reacciones de hipersensibilidad; complicaciones tromboembólicas y de coagulopatía; pancreatitis y complicaciones metabólicas.
Su reconocimiento temprano, junto con la implementación de medidas de prevención y el empleo de estrategias terapéuticas oportunas impactan en su alta mortalidad.
Describir las manifestaciones clínicas y analíticas de la toxicidad hepática inducida por PEG- asparaginasa.
Describir medidas de prevención y estrategias terapéuticas para disminuir la mortalidad.
Paciente masculino de 18 años de edad con diagnóstico de Leucemia Linfoide Aguda tipo B de alto riesgo rama PEG-Asparginasa sin Rituximab en tratamiento de inducción según protocolo quimioterápico pediátrico GATLA ALLIC-BFM 2022. Como antecedentes de relevancia destacan obesidad (IMC 40 kg/m²) e hipertensión arterial no diagnosticada, factores clínicos potencialmente asociados a mayor riesgo de toxicidad metabólica y hepatotoxicidad. En los estudios de debut oncológico presentó analíticas normales, excepto por la presencia de bicitopenia.
Durante el protocolo de inducción realizó el bloque IA completo desde día 1 a día 33, el cual incluye: prednisona 60 mg/m2/dosis, vincristina 1.5mg/m2/dosis (4), daunorrubicina 30mg/m2/dosis (4), PEG-asparginasa 1.500UI/m2/dosis (2), metotrexato intratecal 12mg/dosis (1).
Durante el mismo desarrolló coagulopatía (TP + 56 segundos, KPTT +120 seg) por lo que se indicó vitamina K endovenosa a 10 mg/kg/dosis durante 3 días considerando un posible déficit de factores vitamina K dependientes. Sin embargo, la presencia adicional de hipofibrinogenemia (fibrinógeno 51 mg/dL) orientó la causa hacia una coagulopatía por consumo o déficit de síntesis hepática por lo que se indicó plasma fresco congelado y crioprecipitados con mejoría analítica parcial (TP 13,1 seg, INR 1,27, KPTT 29,5 seg).
Continuó con el tratamiento realizando en segunda instancia el bloque IB desde sus días 35 a 41, dentro del cual se incluyen: Ciclofosfamida 1000 mg/m2/dosis (1), Citarabina 75 mg/m2/dosis (4), PEG- asparaginasa 1500 UI/m2 (1), 6- mercaptopurina 60 mg/m2/dosis (6), metotrexato intratecal 12mg/dosis (1).
Luego de la administración de PEG-asparaginasa el paciente presentó cuadro de dolor abdominal agudo acompañado de ictericia generalizada con progresión de la coagulopatía y falla hepática (TP 13,7 seg, KPTT 38 seg, fibrinógeno 69 mg/dL, BT 9,1 mg/dL, colinesterasa 2254 U/L, amonemia 303). Se solicitó ecografía abdominal compatible con esteatosis hepática y angio tomografía abdominal contrastada descartando otras causas estructurales. Además, dosaje de actividad de PEG-asparaginasa evidenciando positividad de la prueba (primera determinación 475 /segunda terminación 240) y factores de coagulación: factor II (50%), V(51%),VII (65%), VIII (70%), VW (72%), IXC (50%), X (30%), cofactor de ristocetin (70%) XII 20, XIII normal.
Servicio de oncohematología y hepatología asumen cuadro como hepatotoxicidad inducida por PEG-asparaginasa, indicando su suspensión durante el protocolo de inducción y medidas preventivas para encefalopatía hepática: lactulosa, rifaximina y ante hiperbilirrubinemia, ácido ursodesoxicólico.
El paciente evolucionó con mejoría clínica y analítica durante la semana de descanso de protocolo (TP 13 (57)/ KPTT 37/ FAL 358/ GOT 17/GPT 82/FAL 272/BT 2.8 (1.88)/GGT 340 Amonio 224) evidenciando la reversibilidad de la hepatotoxicidad.
Durante la fase de consolidación el paciente recibió una nueva dosis de PEG-asparaginasa, sin presentar toxicidad hepática.
La sospecha clínica de hepatotoxicidad inducida por PEG-asparaginasa posibilita el diagnóstico temprano, la instauración precoz de medidas preventivas y terapéuticas, y la reversibilidad clínica y analítica del cuadro. Ante la relevancia del uso de dicha droga en el protocolo quimioterápico de Leucemia Linfoblástica Aguda resulta esencial el dosaje de PEG-asparaginasa, el cual permite demostrar actividad de la misma, posibilitando la reexposición.
La falla hepática neonatal (FHN) constituye una urgencia hepatológica y representa un importante desafío diagnóstico. Entre sus principales etiologías se encuentran la hepatitis gestacional aloinmune (GALD), las infecciones virales, la injuria hipóxico-isquémica y los errores congénitos del metabolismo. La colestasis intrahepática neonatal por deficiencia de citrina (NICCD), causada por variantes bialélicas en SLC25A13, es una entidad infrecuente que puede manifestarse con colestasis e insuficiencia hepática.
Presentamos el caso de un lactante con FHN inicialmente tratado por sospecha de GALD, cuyo diagnóstico definitivo se alcanzó mediante estudios moleculares y correlación bioquímica retrospectiva.
Paciente de sexo masculino, nacido pretérmino de 36 semanas de edad gestacional, con peso adecuado, segundo hijo de padres no consanguíneos y sin antecedentes familiares relevantes. A los 38 días de vida consultó por fiebre y edema de miembros inferiores en contexto de infección respiratoria viral, objetivándose colestasis, elevación de transaminasas y coagulopatía. Tras una evaluación inicial con sospecha de atresia biliar fue derivado a nuestro centro de trasplante hepático con diagnóstico de falla hepática neonatal.
Al ingreso presentó leve compromiso del sensorio, se mantuvo ayuno inicial y se indicaron estudios diagnósticos con rápida determinación de ferritina de 2500 ng/ml (VR 10–180), saturación de transferrina >89% (VR 18–30%) y alfa-fetoproteína >400000 UI/ml (VR en recién nacidos de 4600-86900). La resonancia magnética abdominal con secuencia T2* evidenció sobrecarga hepática de hierro. Ante la sospecha de GALD recibió inmunoglobulina intravenosa y cobertura antiviral empírica mientras se completaba la evaluación etiológica. Se realizó estudio metabólico, exoma completo y valoración pretrasplante hepático del paciente y de potencial donante vivo relacionado. Se descartaron causas infecciosas mediante estudios moleculares para virus herpes simple 1 y 2, herpesvirus humano 6, adenovirus, citomegalovirus, parvovirus B19 y virus de Epstein-Barr.
La evolución clínica fue favorable con recuperación progresiva de la función sintética hepática, permitiendo evitar el trasplante. A los cinco meses presentó litiasis vesicular y coledociana, resuelta mediante colecistectomía laparoscópica y drenaje percutáneo.
El exoma identificó dos variantes heterocigotas en SLC25A13 (c.1369C>T; p.Gln457* y c.1781G>A; p.Gly594Asp), compatibles con deficiencia de citrina. La correlación clínico-molecular motivó la revisión de los estudios metabólicos disponibles y el análisis retrospectivo de la muestra de pesquisa neonatal, que evidenció citrulina elevada (198 μmol/L; VN 6,52–35,88), consolidando el diagnóstico de colestasis intrahepática neonatal por deficiencia de citrina. Se indicó suplementación con triglicéridos de cadena media y adecuación nutricional con incremento relativo del aporte de proteínas y grasas y control de la carga de carbohidratos.
Los errores congénitos del metabolismo, entre ellos la deficiencia de citrina, deben considerarse siempre dentro del diagnóstico diferencial de la falla hepática neonatal, especialmente en pacientes con colestasis, coagulopatía e hiperferritinemia que pueden simular hepatitis gestacional aloinmune. Este caso destaca el valor de la integración de hallazgos clínicos, metabólicos y moleculares para el diagnóstico de hepatopatías neonatales complejas, así como la utilidad de la revisión retrospectiva de muestras de pesquisa neonatal para la confirmación de errores congénitos del metabolismo.
El reconocimiento precoz de esta entidad permite implementar intervenciones nutricionales específicas, optimizar el seguimiento a largo plazo y brindar adecuado asesoramiento genético a la familia.
Los hemangiomas hepáticos representan los tumores vasculares benignos más frecuentes en la edad pediátrica. Se originan por una proliferación anormal de células endoteliales.
La presentación clínica es variable siendo el hallazgo muchas veces incidental. Sin embargo, en casos de lesiones extensas o multifocales pueden presentarse complicaciones potencialmente graves, tales como insuficiencia cardíaca de alto gasto, síndrome compartimental abdominal, hipotiroidismo, coagulopatía por consumo y compromiso de la función hepática.
El diagnóstico se basa en estudios por imágenes: ecografía Doppler, tomografía computada y resonancia magnética. El manejo terapéutico depende de la presentación clínica y de la presencia de complicaciones, pudiendo variar desde la observación hasta el uso de tratamiento farmacológico con betabloqueantes, corticoides u otras estrategias.
A continuación, se presenta el caso de un paciente pediátrico con hemangioma hepático, destacando las características clínicas, los hallazgos diagnósticos y abordaje terapéutico.
Presentar el caso de un paciente con hemangioma hepático congénito gigante asociado a compromiso vascular severo, destacando la importancia del diagnóstico precoz, el abordaje multidisciplinario y el tratamiento combinado para lograr una evolución clínica favorable
Paciente que fue derivado a la UTIN de nuestro hospital con diagnóstico prenatal de tumor hepático. RNT por cesárea, PAEG, sífilis congénita. Ingreso en ARM, con masa palpable en lóbulo hepático izquierdo, con insuficiencia respiratoria, plaquetopenia, coagulopatía, transaminasas normales, función renal normal Se solicitó alfafetoproteina 13134 UI/ml, perfil tiroideo normal y se indicó Vitamina K con recuperación de coagulopatia. La valoración cardiológica informó dilatación biauricular sin repercusión hemodinámica, signos indirectos de hipertensión pulmonar severa y ductus arterioso persistente pequeño, iniciándose espironolactona.
La ecografía abdominal evidenció lesión heterogénea en lóbulo hepático izquierdo de 80 x 45 mm. La TAC mostró formación heterogénea de 76 x 49 x 76 mm localizada en lóbulo izquierdo hepático, con importante efecto de masa, calcificaciones periféricas y realce arterial periférico pseudonodular con llenado centrípeto incompleto y áreas centrales necróticas. Se observó aumento del calibre del tronco celíaco, arteria hepática y rama izquierda, con drenaje venoso a través de vena suprahepática izquierda dilatada y probable presencia de shunts intralesionales, compatible con hemangioma hepático congénito gigante.
Se inició el tratamiento con propanolol a 1 mg/kg/día, sin cambios significativos, y se realizó ateneo multidisciplinario con diagnóstico por imágenes y hemodinamia de hospitales de referencia, decidiéndose cateterismo diagnóstico y terapéutico con embolización de vasos aferentes, que logró el cierre exitoso del 90% del componente vascular de la lesión hepática izquierda y esplénica. Posteriormente se instauró tratamiento antiangiogénico con sirolimus 0.02mg/kg/día.
Evolucionó en controles posteriores ecográficos con disminución del tamaño tumoral y reducción de la vascularización lesional, sin signos de hipertensión portal ni circulación colateral, adicionalmente se realizó controles de alfa fetoproteína la cual fue descendiendo paulatinamente, con hepatograma y bilirrubinas normales, por lo que se otorgó el egreso hospitalario.
Continuó en seguimiento ambulatorio mediante evaluaciones ecográficas periódicas, manteniendo tratamiento con sirolimus en rango terapéutico, durante 3 meses. Se observó disminución progresiva del tamaño lesional hasta su resolución completa, con seguimiento hasta los 11 meses de vida.
El hemangioma hepático congénito gigante puede presentar complicaciones potencialmente graves. El diagnóstico precoz y el abordaje multidisciplinario permitieron instaurar un tratamiento combinado con evolución favorable.
El hepatoblastoma es el tumor hepático maligno primario más frecuente en la infancia. El 90% de los casos se diagnostica en menores de cinco años, principalmente en los primeros dos años de vida. Aunque representa el 1% de los cánceres pediátricos, su incidencia ha ido en aumento a nivel mundial en las últimas décadas. Suele presentarse como una masa asintomática en un hígado previamente sano y puede asociarse a síntomas inespecíficos como distensión abdominal, palidez y pérdida de peso. El diagnóstico precoz resulta crucial para optimizar el tratamiento y mejorar el pronóstico de estos pacientes.
Describir la presentación clínica, el proceso diagnóstico y el tratamiento de una paciente pediátrica con hepatoblastoma, destacando la importancia del examen físico sistemático durante los controles de salud para la detección precoz de enfermedades potencialmente graves.
Paciente femenina de 13 meses, previamente sana con regular adherencia a controles de salud, oriunda de la Provincia de Corrientes, es derivada a centro de mayor complejidad por tumor hepático para estudio.
La detección inicial ocurrió en el marco de una jornada de control de niño sano organizada en su localidad, donde se valoró palidez cutáneo mucosa marcada, distensión abdominal y hepatomegalia, por lo cual derivaron a centro de mayor complejidad. A su ingreso en el laboratorio se evidenció anemia severa (Hb 5 g/dl) con requerimiento transfusional, leucocitosis (17.500 GB) y trombocitosis marcada (964.000 plaquetas). Se realizaron estudios por imágenes que evidenciaron un tumor hepático. Para caracterización del mismo se solicitaron:
- Marcadores tumorales: Beta-hCG (normal) y alfa-fetoproteína (AFP) con valor de 476.709 ng/l.
- Tomografía computada (TC) trifásica: formación heterogénea de 11.6 cm x 11.4 cm x 10.6 cm con áreas quísticas y calcificaciones que afecta lóbulo derecho y parte del izquierdo hepático, desplazando estructuras adyacentes, compatible con hepatoblastoma estadio PRETEXT III.
- Biopsia hepática: compatible con hepatoblastoma mixto epitelial y mesenquimal. Se tomó muestra de líquido ascítico, negativo para células neoplásicas.
Tras la confirmación diagnóstica se instauraron medidas de prevención de síndrome de lisis tumoral. Posteriormente inició tratamiento quimioterápico con cisplatino y doxorrubicina, previa evaluación multidisciplinaria.
Evolucionó de forma favorable, con mejoría clínica, de parámetros de laboratorio y descenso significativo del dosaje de AFP (último luego de 2 ciclos de quimioterapia: 175.747 ng/l). Actualmente, continúa bajo seguimiento multidisciplinario, realizando tratamiento quimioterápico ambulatorio, a la espera de reevaluación para probable intervención quirúrgica (cirugía de rescate o trasplante hepático).
El hepatoblastoma debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales en lactantes y niños pequeños con hepatomegalia o una masa abdominal. Este caso intenta destacar la importancia de un examen físico exhaustivo y periódico durante los controles de salud, entendiendo que cada consulta constituye una oportunidad para la detección temprana de enfermedades potencialmente graves. La sospecha clínica, junto con los estudios por imágenes, los marcadores tumorales y el estudio histopatológico son fundamentales para el diagnóstico. El reconocimiento precoz, abordaje multidisciplinario y el inicio oportuno del tratamiento, constituyen factores fundamentales para optimizar el pronóstico de estos pacientes.
Los shunts portosistémicos congénitos (SPC) son malformaciones vasculares infrecuentes que generan una comunicación anormal entre la circulación portal y sistémica, produciendo una derivación parcial o total del flujo portal. Su incidencia estimada es de 1 cada 30.000-50.000 recién nacidos. Pueden presentarse de forma asintomática o manifestarse con colestasis neonatal, hipergalactosemia, retraso del crecimiento y otras complicaciones. En algunos casos requieren cierre quirúrgico o endovascular.
Se presentan dos pacientes remitidos a nuestro centro para estudio de colestasis neonatal con diagnóstico de SPC intrahepático
Describir la presentación clínica, el abordaje diagnóstico y la evolución de dos lactantes con shunt portosistémico congénito intrahepático diagnosticados en el contexto de colestasis neonatal, destacando la importancia de su reconocimiento precoz y seguimiento.
Caso clínico 1: Recién nacido de 37 semanas que presentó ictericia colestásica a las 24 horas de vida. Se descartaron causas endocrinológicas, infecciosas, genéticas y obstructivas. La ecografía Doppler abdominal evidenció un SPC intrahepático de 2 mm entre la vena hepática media y el sistema porta, confirmado por angiotomografía. Los estudios complementarios resultaron normales. A los 20 días presentó melena y anemia severa; la evaluación endoscópica fue normal. Ante la sospecha de alergia a la proteína de leche de vaca se indicó dieta de exclusión, con buena evolución. Presentó mejoría progresiva de la colestasis y resolución espontánea del shunt a los 4 meses.
Caso clínico 2: Lactante masculino nacido a término con bajo peso para la edad gestacional. Presentó colestasis, vómitos, mal progreso ponderal, hipertransaminasemia e hipergalactosemia persistente. Al examen físico presentaba hepatomegalia, esplenomegalia, circulación colateral y ascitis. Se descartaron enfermedades metabólicas e infecciosas. La ecografía Doppler identificó un shunt porto-cava derecho. Se realizó seguimiento clínico e imagenológico observándose resolución espontánea a los 6 meses, con normalización de parámetros hepáticos y galactosa sérica. Posteriormente se confirmó galactosemia mediante estudio genético.
Los SPC son anomalías vasculares poco frecuentes que permiten el pasaje de sangre portal directamente a la circulación sistémica, evitando su metabolismo hepático. Su diagnóstico puede realizarse prenatal o postnatalmente y debe sospecharse ante colestasis neonatal, hiperamonemia, retraso del crecimiento o hipergalactosemia. Esta última puede corresponder a una “falsa galactosemia” secundaria al desvío portal, aunque en uno de nuestros pacientes se confirmó la enfermedad metabólica.
La ecografía Doppler hepática constituye el método diagnóstico de primera línea. Los SPC intrahepáticos suelen presentar resolución espontánea durante los primeros años de vida, mientras que los extrahepáticos o sintomáticos pueden requerir tratamiento endovascular o quirúrgico. El reconocimiento precoz permite prevenir complicaciones como encefalopatía hepática, hipertensión pulmonar y lesiones hepáticas.
El tratamiento se define en función de la repercusión clínica, la anatomía y la presión portal pos oclusión. En casos de shunts intrahepáticos pequeños y asintomáticos, se puede optar por un enfoque expectante con control clínico e imagenológico. En cambio, los shunts de mayor calibre, extrahepáticos o sintomáticos suelen requerir intervención endovascular o quirúrgica.
Finalmente, es importante destacar la plasticidad del sistema portal en niños pequeños, que permite en muchos casos la revascularización hepática progresiva luego del cierre del shunt, incluso cuando inicialmente no se visualizan ramas portales intrahepáticas en los estudios. Este fenómeno ha permitido en muchos pacientes evitar el trasplante hepático y lograr una recuperación funcional completa.
Los shunts portosistémicos congénitos son anomalías vasculares infrecuentes con potenciales complicaciones graves. El diagnóstico temprano mediante ecografía Doppler permite establecer una conducta adecuada según el tipo de derivación y su repercusión clínica. En los shunts intrahepáticos pequeños puede optarse por seguimiento clínico e imagenológico debido a su posible resolución espontánea. La sospecha clínica en pacientes con colestasis neonatal es fundamental para un diagnóstico oportuno y un manejo adecuado.
El dengue es la arbovirosis más frecuente en América Latina, la epidemia 2023-2024 fue la mayor registrada en la historia argentina, con más de 580000 casos y 419 muertes.
Se ha descripto de manera poco frecuente la transmisión no vectorial de la infección a partir de transfusiones de hemoderivados, trasmisión vertical y en el contexto del trasplante de órganos sólidos (TOS).
Reportamos los casos de dos pacientes que recibieron un hígado entero y fascia de recto anterior para cierre de pared abdominal en contexto de trasplante hepático, respectivamente, a partir de un donante proveniente de zona con circulación de Dengue (Chaco) durante el inicio del brote ocurrido en Argentina en el año 2023
Caso 1: Niña de 15 años con cirrosis secundaria a hepatitis autoinmune desde los 2 años de vida que recibe trasplante hepático (hígado entero) con donante cadavérico por complicaciones de la hipertensión portal. Evolución posquirúrgica adecuada con registros febriles desde el día 9 a 11 posoperatorio. A los 12 días postrasplante se recibe informe de sospecha de donante con dengue (receptor renal cursando dengue grave) por lo cual se solicita antigenemia (método: ELFA- ensayo de fluorescencia ligado a enzima): NS1 positivo (índice 19.6 - VR índice < 1). Evoluciona con desarrollo de hepatitis aguda transitoria sin deterioro de la síntesis y plaquetopenia leve. Se indicó en ese periodo descenso de dosis de tacrolimus y tratamiento de sostén con buena evolución. En biopsia hepática realizada a los 6 días del inicio del cuadro presenta PCR dengue no detectable.
Caso 2: Niña de 6 meses de edad con diagnóstico de cirrosis secundaria a atresia biliar con cirugía de Kasai a los 61 dias de vida sin restitución del flujo biliar. Se realiza trasplante hepático con donante vivo relacionado (padre) y cierre de la pared abdominal con fascia de recto anterior de donante cadavérico a fin de disminuir presión intraabdominal (del mismo donante que el del caso 1). Ante la sospecha de trasmisión no vectorial se realiza a los 10 días postrasplante NS1 negativo, serología Dengue IgM positiva (índice 1.1) / IgG negativa (índice 0.7). Se repite IgG a los 14 días evidenciando seroconversión (índice 1.7). Evolucionó asintomática con laboratorio normal.
La trasmisión no vectorial del virus Dengue es poco frecuente, pero debe considerarse en periodos de brote y epidemia. En el contexto del TOS, los síntomas suelen comenzar en los primeros 10 días después del trasplante. Los potenciales donantes que provengan de zonas epidémicas de dengue deberían ser testeados con prueba de antígeno NS1 o pruebas de replicacion viral a fin de detectar viremia y con IgM si pasaron más de cinco días del comienzo de un cuadro compatible. En caso positivo deben descartarse como donantes. En nuestras pacientes la evolución fue favorable, pero están reportados casos de dengue grave con desenlace fatal en receptores. Resulta importante infomar los casos de trasmisión en contexto del TOS y mantener alto índice de sospecha en periodos de alta circulación viral.
Trasplante hepático en la insuficiencia hepática neonatal: experiencia de un centro único en la ciudad de Rosario
Romero A, Costaguta G, Bitetti L, Ponce MF, Borgnino A, Gutiérrez MG, Barros Schelotto P, Gondolesi G, Costaguta A.
Introducción y objetivo: La insuficiencia hepática neonatal (IHN) es una condición particularmente compleja debido a la corta edad de los pacientes, su tamaño, la gravedad de la enfermedad y el limitado abanico de tratamientos disponibles. En estos escenarios, el manejo médico inicial a veces es insuficiente, lo que convierte al trasplante hepático en la única opción. Sin embargo, esto representa un desafío significativo, ya que la disponibilidad de órganos es escasa y las técnicas quirúrgicas deben adaptarse especialmente. Presentamos nuestra experiencia en el tratamiento de estos casos, incluido, hasta donde sabemos, el paciente más pequeño reportado en la literatura al, momento del trasplante.
Pacientes y métodos: Revisamos las historias clínicas de pacientes con IHN (RIN >3 y <30 días de vida) incluidos en lista para trasplante hepático entre el 01/01/2013 y el 31/12/2023. Los datos recolectados incluyeron datos demográficos; pruebas de función hepática; estudios etiológicos, incluidas infecciones, enfermedad hepática aloinmune gestacional (GALD) y galactosemia; y evolución con o sin trasplante. Todos los pacientes recibieron una dieta libre de lactosa, aciclovir intravenoso, cefotaxima e inmunoglobulinas intravenosas. Posteriormente, el tratamiento se adaptó según la etiología.
Resultados: Se incluyeron cinco pacientes. Todos requirieron ventilación mecánica, y dos requirieron, además, diálisis peritoneal. La etiología de la IHN fue: 2 GALD, 1 HSV 1 y 2 criptogénicas. El tiempo medio en lista de espera fue de 13 días (9-21 días). Tres pacientes fueron trasplantados, con una supervivencia al año del 100%. Dos pacientes con insuficiencia hepática criptogénica fallecieron mientras estaban en lista de espera. Dos pacientes recibieron órganos cadavéricos reducidos con relaciones injerto/peso del receptor de 4% y 7%, respectivamente. El último paciente era un recién nacido pretérmino (33 semanas), con un peso de 1,9 kg (sobreestimado por la presencia de edemas y ascitis) y 27 días de vida al momento de la cirugía. Se utilizó un segmento II hiper reducido del padre, con una relación injerto/peso del receptor >8%. La pared abdominal se cerró temporalmente utilizando un sistema VAC hasta el séptimo mes posoperatorio. El paciente desarrolló tolerancia operacional hacia el segundo mes postrasplante y desde entonces no ha recibido medicación inmunosupresora.
Conclusiones: La IHN es un escenario complejo que requiere atención en centros altamente especializados. Un trasplante oportuno puede ser la única opción, incluso en niños extremadamente pequeños.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11599 COLOPATÍA HIPERTENSIVA PORTAL EN UNA ADOLESCENTE DE 13 AÑOS CON ATRESIA BILIAR E HÍGADO NATIVO. ¿CÓMO TRATARLA? Hepatología |
CARMEN OTEGUI BANNO | |
| 12008 Hepatitis aguda por LT CD8 activada en paciente pediátrico, a propósito de un caso. Hepatología |
AGUSTINA MONTERDE | |
| 12109 Aplasia medular asociada a hepatitis: presentación de tres casos Hepatología |
PAOLA ANDREA CARPIO SOTO | |
| 12118 Colangitis esclerosante secundaria asociada a cuidados críticos en pediatría. A propósito de un caso Hepatología |
CARMEN OTEGUI BANNO | |
| 12195 Rituximab como terapia de rescate en hepatitis autoinmune tipo 1 refractaria al tratamiento convencional: reporte de un caso pediátrico Hepatología |
DARIO LEANDRO PEDROZO | |
| 12201 A PROPÓSITO DE UN CASO “Experiencia en el uso de triple terapia en un paciente con fibrosis quística en Rosario” Hepatología |
DARIO LEANDRO PEDROZO | |
| 12445 Enfermedad hepática autoinmune de inicio pediátrico: transición y evolución clínica. experiencia de un centro de referencia en Argentina. Hepatología |
TATIANA BENDERSKY |
La fibrosis quística (FQ) es la enfermedad genética autosómica recesiva más frecuente en población caucásica, causada por mutaciones en el gen regulador de la conductancia transmembrana de cloro (CFTR, por sus siglas en inglés). La enfermedad hepática asociada a fibrosis quística (CFLD) constituye la tercera causa de muerte en estos pacientes. La CFLD comprende un espectro heterogéneo de manifestaciones que afectan hepatocitos, canalículos y vía biliar, pudiendo incluso manifestarse con hipertensión portal ligada o no a cirrosis.
La introducción de la triple terapia moduladora de CFTR, al momento actual indicada en mayores de 6 años con al menos una variante F508del, con elexacaftor, tezacaftor e ivacaftor (ETI) ha modificado sustancialmente la evolución de la FQ, demostrando beneficios sobre la función pulmonar, el estado nutricional y la calidad de vida. Sin embargo, su impacto sobre las manifestaciones hepáticas y vasculares portales permanece escasamente estudiado. Datos experimentales sugieren que la restauración de la función del CFTR podría modular mecanismos inflamatorios e inmunológicos involucrados en la fisiopatología de la enfermedad hepática, incluyendo la venosinusopatía portal y la hipertensión portal no cirrótica.
Describir la experiencia en el uso de ETI en un paciente FQ (F508del y G542X, correspondientes a mutaciones de clase II y I, respectivamente) con enfermedad hepática avanzada asociada a FQ (aCFLD).
Paciente masculino, diagnóstico de FQ (TIR elevado, test del sudor alterado y variantes en heterocigosis F508del y G542X). Insuficiencia pancreática exócrina y compromiso pulmonar leve.
A los 9 años se diagnostica aCFLD, evidenciándose hepatoesplenomegalia y alteraciones ecográficas compatibles con hepatopatía crónica e hipertensión portal. La evaluación endoscópica reveló várices esofágicas grado III según clasificación de Baveno y várices fúndicas tipo GOV2 según clasificación de Sarin realizando tratamiento erradicador con profilaxis pre-primariaios de hemorragia digestiva.
En el seguimiento evidencia progresión de la enfermedad hepática con hipertensión portal clínicamente significativa (elastografía hepática de 24.2 kPa compatible con estadio F4 y APRI +1.5) y deterioro progresivo de la función respiratoria, con exacerbaciones pulmonares frecuentes (VEF1 45%), determinando la necesidad presentar a grupo de trasplante hepático para evaluación a los 11 años.
A los trece años inició tratamiento con ETI. Tras 12 meses de tratamiento se observó mejoría en parámetros nutricionales y pulmonares.
A dos años de ETI se evidencia mejoría endoscópica de signos de hipertensión portal, con remisión del compromiso variceal fúndico y várices esofágicas Baveno II en tercio medio e inferior, asociadas a gastropatía hipertensiva leve. Los controles semestrales posteriores mostraron una progresiva disminución del compromiso venopático portal. Esta evolución permitió desestimar en conjunto con el Centro la necesidad de trasplante continuando seguimiento multidisciplinario.
La enfermedad hepática asociada a fibrosis quística continúa siendo una complicación de importante morbimortalidad, con opciones terapéuticas limitadas. En nuestro paciente, el inicio de ETI junto a las estrictas intervenciones endoscópicas se asoció a mejoría del compromiso clínico de hipertensión portal observado por la regresión de las várices esófago-gástricas. Estos hallazgos sugieren un posible impacto de los moduladores de CFTR sobre la enfermedad hepática avanzada en fibrosis quística siendo necesarios estudios prospectivos aleatorizados que evalúen su efecto.
La aplasia medular asociada a hepatitis es una entidad poco frecuente y potencialmente grave, que afecta predominantemente a niños y adolescentes previamente sanos. Se caracteriza por el desarrollo de insuficiencia medular en relación temporal con un episodio de hepatitis aguda. Su fisiopatología no se encuentra completamente esclarecida; sin embargo, se postula un mecanismo inmunomediado capaz de generar daño hepatocelular y destrucción de células madre hematopoyéticas. El reconocimiento precoz resulta fundamental, dado que presenta elevada morbimortalidad sin tratamiento oportuno. El tratamiento incluye inmunosupresión y, en casos seleccionados, trasplante de médula ósea.
Describir las diferentes características clínicas, evolutivas y terapéuticas de pacientes pediátricos con aplasia medular asociada a hepatitis.
CASO 1
Niña de 6 años, internada por celulitis cervical abscedada con compromiso mediastinal y shock séptico. Al ingreso presentó coagulograma y hepatograma normal, anemia, leucopenia, trombocitosis. A la semana presentó alteración del coagulograma con buena respuesta a vitamina K, anemia y leucopenia con plaquetas inicialmente normales. Ante fiebre prolongada y bicitopenia se realizó PAMO: que evidenció hipoplasia granulocítica, hiperplasia megacariocítica con dismorfias, linfocitosis medular y mielofibrosis grado 1. Durante la evolución desarrolló lesiones petequiales, colestasis, y hepatitis colestásica, con hipergammaglobulinemia y hepatoesplenomegalia. Se descartaron causas infecciosas y se detectó FAN, ASMA, anti-actina y anti-Smith positivos, sospechándosehepatitis autoinmune asociada a aplasia. Se indicó AUDC y se continuó con dexametasona. La biopsia hepática no se realizó por plaquetopenia. Por persistencia de bicitopenia y falta de respuesta a corticoides, se decidió iniciar micofenolato, observándose mejoría clínica, hematológica y del hepatograma.
CASO 2
Niña de 11 años que consultó por hepatitis colestásica aguda sin alteración del coagulograma. La ecografía abdominal evidenció hígado normal, leve esplenomegalia y ausencia de alteraciones en la vía biliar y vesícula. Por serologías negativas, hipergammaglobulinemia, FAN+ se indicó AUDC y corticoides ante sospecha de hepatitis autoinmune, con buena respuesta hepática. Evolucionó a las dos semanas con trombocitopenia severa y pancitopenia progresiva. La evaluación medular mostró disminución global de la celularidad y ausencia de megacariocitos. Tras descartar causas infecciosas y farmacológicas, se interpretó como aplasia medular asociada a hepatitis. Recibió gammaglobulina endovenosa y fue derivada para evaluación para trasplante de médula ósea.
CASO 3
Niño de 15 años, internado por hepatitis aguda colestásica, con coagulograma normal. Los estudios etiológicos, incluidos serologías virales, tóxicos y autoanticuerpos, resultaron negativos. La ecografía abdominal fue normal. Se indicó AUDC. Por desmejoría delhepatograma y del coagulograma requirió vitamina K y medidas para insuficiencia hepática. La colangioresonancia no mostró alteración de la vía biliar. Presentó mejoría funcional hepática, y a las dos semanas desarrolló pancitopenia grave. La PAMO mostrómarcada hipocelularidad y ausencia de megacariocitos, confirmándose aplasia medular. Se inició tratamiento con filgrastim y actualmente se encuentra en plan de trasplante de médula ósea.
La aplasia medular asociada a hepatitis constituye una complicación potencialmente fatal, con una mortalidad elevada en ausencia de tratamiento. El compromiso hematológico aparece a las semanas o meses después del inicio de la hepatitis, sin embargo se han descrito casos en las que ambas entidades ocurren simultáneamente o incluso en las que las alteraciones hematológicas preceden al compromiso hepático. La respuesta parcial al tratamiento inmunosupresor apoya la hipótesis de una desregulación inmune como mecanismo fisiopatológico predominante, por lo que es uno de los pilares terapéuticos fundamentales. En la literatura se describen esquemas basados en corticoides, globulina antitimocítica (ATG), ciclosporina y trasplante de médula ósea. Reportando respuestas favorables con ATG y ciclosporina en el 70% de los pacientes pediátricos. En nuestros casos, el uso de corticoides, gammaglobulina, micofenolato y filgrastim permitió la estabilización clínica y mejoría hematológica significativa, con resolución del compromiso hepático, sin embargo el trasplante de médula ósea puede modificar significativamente la evolución y supervivencia de estos pacientes.
La Colangitis esclerosante secundaria asociada a cuidados críticos (SSC-CIP) es una entidad poco reconocida con incidencia en aumento. Existen pocos casos pediátricos reportados.
Se presenta en pacientes internados en terapia intensiva, sin enfermedad hepática previa, que desarrollan colestasis durante su evolución y evidencian dilatación y destrucción progresiva de la vía biliar.
Su diagnóstico requiere la exclusión de causas frecuentes de colestasis en paciente crítico junto con la demostración por métodos de imágenes del daño ductal.
La literatura describe un pobre pronóstico, con evolución a insuficiencia hepática aguda o bien cirrosis biliar con posterior necesidad de trasplante hepático.
Describir un caso clínico de SSC-CIP del HIAEP Sor María Ludovica de La Plata, Argentina.
Niño de 4 años, eutrófico, con diagnóstico de retraso global del desarrollo que presenta hematuria, hipertensión arterial, edema bipalpebral con alteración de función renal y anemia. Servicio de Nefrología diagnostica mediante biopsia renal nefropatía por IgA. Comienza tratamiento con glucocorticoides y posteriormente pulsos de ciclofosfamida. Evoluciona desfavorablemente, requiriendo internación en terapia intensiva por 50 días por emergencia hipertensiva más síndrome de encefalopatía posterior reversible (PRES). Requirió asistencia ventilatoria mecánica, diálisis, nutrición parenteral, antibióticos, anticonvulsivantes. Al décimo día se observa elevación de TGO (147 U/L), TGP (157 U/L), FAL (1433 U/L) y GGT (2456 U/L) con bilirrubina normal y función de síntesis conservada. Dicha alteración persistió pasado el período crítico. Se inicia plan de estudio.
1. Ecografía abdominal (EA) y posterior Colangio Resonancia Nuclear Magnética (Colangio-RNM) muestran: Dilatación focal del conducto colédoco de 8,4 mm con leve edema de la pared asociada a material endoluminal hiperecogénico/hipointenso en T2 de aproximadamente 16,3 mm de extensión x 2,3 mm de espesor (molde biliar).
2. Laboratorio arroja: serologías negativas, perfil de autoinmunidad normal, IgG4 negativa. Inicia Ácido Ursodesoxicólico.
3. Se indica Colangiopancreatografía Retrógrada Endoscópica (CPRE) para caracterización y drenaje de vía biliar, resultando fallida por no lograrse canulación de la misma. Posteriormente presento sangrado de papila y hematoma duodenal.
Luego de 6 meses, por persistencia de patrón de colestasis y tras no poder caracterizar correctamente la lesión por métodos de imagen se decide realizar Biopsia Hepática donde destacan: Ensanchamiento de espacios porta con fibrosis, proliferación ductular con exocitosis de linfocitos al espacio ductal, infiltrado inflamatorio mixto. Puentes fibrosos porto portales. Hepatitis de interfase focal. Balonización de hepatocitos con colestasis intra sinusoidal e intra hepatocitaria. Hallazgos morfológicos compatibles con Colangiopatía asociada a cuidados críticos.
Actualmente persiste con colestasis, sin empeoramiento del daño ductal, con desmejoría de su enfermedad de base.
La SSC-CIP debe ser parte del algoritmo diagnóstico de las colestasis en pacientes en UTI, especialmente cuando la colestasis persiste superado el evento crítico.
Su diagnóstico y tratamiento puede resultar un verdadero desafío. Se cree que en pediatría es una entidad subdiagnosticada. No se conocen con claridad los factores pronósticos que marcarán la evolución de cada paciente. Se necesita reunir mayor evidencia pediátrica
La bibliografía sobre colopatía hipertensiva portal (CHP) es limitada. Se han propuesto diversos factores predictores para su desarrollo, entre ellos la presencia de gastropatía hipertensiva portal (GHP) y un número elevado de sesiones de tratamiento endoscópico por várices esofágicas. La CHP suele manifestarse clínicamente con hematoquecia o rectorragia. Aunque se recomienda la vigilancia endoscópica de la CHP en pacientes cirróticos con hipertensión portal, no existe un consenso universal respecto a su pesquisa sistemática.
Describir un caso clínico de una niña de 13 años con atresia de vías biliares corregida (AVB) e hígado nativo con colopatía hipertensiva.
Niña de 13 años de edad con antecedente de AVB corregida a los 83 días de vida mediante porto-entero-anastomosis de Kasai. La biopsia hepática informó cirrosis biliar secundaria.
Durante su evolución clínica presentó un único episodio de colangitis. Al año de vida sufrió su primer episodio de hemorragia digestiva alta (HDA). En la endoscopia digestiva alta se documentaron várices esofágicas de gran tamaño y gastropatía hipertensiva leve. Se realizó tratamiento local mediante escleroterapia con inyección de polidocanol.
A los 7 años presentó recurrencia de la HDA, por lo que inició profilaxis secundaria mediante ligadura endoscópica de várices esofágicas. La erradicación variceal se logró tras un total de siete sesiones.
Luego de un período sin seguimiento médico, fue reevaluada a los 13 años. Presentaba enfermedad hepática crónica avanzada compensada e hiperesplenismo severo (recuento plaquetario aproximado de 20 × 10³/mm³). Elastografía hepática: CAP 126 dB/m y rigidez hepática de 22 kPa. Puntaje MELD: 13. El Doppler hepático no evidenció circulación colateral portosistémica ni ascitis.
Se inició un nuevo plan de erradicación de várices esofágicas con ligadura con bandas. Diez días después presentó hematoquecia. Se instauró tratamiento con octreótide endovenoso y profilaxis antibiótica,, logrando control del sangrado. Videocolonoscopia: en ciego un pólipo sésil menor de 1 cm. En colon transverso, descendente y rectosigma se identificaron múltiples lesiones eritematosas, redondeadas y elevadas, algunas de mayor tamaño con umbilicación central y disrupción superficial cubierta por fibrina. El estudio histopatológico mostró capilares mucosos dilatados e infiltrado inflamatorio linfocitario en la submucosa. Se descartó colitis infecciosa. Se concluyó que los hallazgos eran compatibles con colopatía hipertensiva portal, patrón tipo “colitis”.
Tras cinco días de tratamiento, se suspendió el octreótide, reapareciendo la hematoquecia. Dado que la paciente residía a más de 500 km del centro asistencial y presentaba escasa adherencia al seguimiento, se planificó profilaxis secundaria de la CHP mediante octreótide intramuscular de acción prolongada versus betabloqueantes. Sin embargo, la familia no aceptó la propuesta terapéutica y solicitó el alta voluntaria, retirándose sin medicación. Posteriormente, tras su relocalización, se indicó derivación a centro de trasplante hepático para tratamiento definitivo.
Los pacientes con AVB sometidos a procedimiento de Kasai pueden presentar una supervivencia prolongada con hígado nativo. Sin embargo, la cirrosis continúa siendo una enfermedad progresiva y las complicaciones de la hipertensión portal pueden manifestarse desde edades tempranas.
Consideramos que la presencia precoz de gastropatía hipertensiva portal y el elevado número de sesiones de tratamiento endoscópico de las várices esofágicas podrían haber contribuido al desarrollo de la colopatía hipertensiva portal en esta paciente.
Actualmente, los datos provenientes de estudios pediátricos sobre CHP son escasos y no permiten establecer conclusiones definitivas.
Si bien existen estrategias claras para profilaxis secundaria endoscópica y farmacológica de varices esófago-gástricas, no existen recomendaciones claras respecto al tamizaje y profilaxis secundaria del sangrado asociado a CHP. En este caso, planteamos la hipótesis de que la administración prolongada de octreótide podría constituir una alternativa terapéutica puente hasta la realización de una derivación portosistémica o un trasplante hepático. Lamentablemente, no fue posible evaluar dicha estrategia.
La enfermedad hepática autoinmune (EHA) de inicio pediátrico es una condición crónica cuyo diagnóstico puede modificarse sustancialmente en la adultez, con implicancias terapéuticas directas. El período de transición desde la atención pediátrica a la de adultos concentra riesgos de recaída, pérdida de seguimiento y progresión de la enfermedad. En Argentina los datos sobre esta población son escasos.
El objetivo de este estudio fue describir la evolución clínica, bioquímica y y cambios en la expresión fenotipica en pacientes con EHA de inicio pediátrico durante y después de la transición a la atención adulta en un centro universitario de alta complejidad con programa estructurado de transición con atención conjunta.
Estudio observacional descriptivo de cohorte retrospectiva, en un centro de alta complejidad de atención pediátrica y de adultos. Se incluyeron pacientes con diagnóstico de hepatitis autoinmune (HAI) tipo 1 o tipo 2, colangitis esclerosante primaria (CEP) o colangitis autoinmune establecido antes de los 18 años, que realizaron transición a hepatologia de adultos desde enero 1985 hasta abril de 2026. Se registraron variables demográficas, clínicas, de laboratorio, estudios por imágenes y tratamiento.
De un total de 59 pacientes identificados se excluyeron 36 (24 por no haber completado aún la transición a la atención de adultos al momento del cierre del estudio, 7 por pérdida de seguimiento durante la etapa pediátrica y 5 por falta de datos disponibles).
La cohorte final incluyó 23 pacientes. 52% (12/23) sexo masculino, edad al diagnóstico 14 años (RIC 10.3 - 15.4). El 61.9% (12/23) presentó enfermedad inflamatoria intestinal asociada (100% colitis ulcerosa); de los cuales en 5/12 precedió el compromiso intestinal a la enfermedad hepática. El 34.8% (8/23) requirió trasplante hepático, la mayoría durante la etapa pediátrica (87.5%), con una tasa de rechazo del injerto del 66.7% (4/8).
En la adultez, el 21.7% (5/23) de los casos, su compromiso hepático fue reclasificado, tres de ellos alcanzando remisión completa y alta del seguimiento hepatológico; un paciente reclasificó a una colangitis autoinmune y el único paciente reclasificado que requirió trasplante presentó progresión de HAI a CEP con evolución a una cirrosis. El 87.0% realizó transición en un programa estructurado de atención conjunta pediatría y adultos, con 20 años (RIC 18.5–21.5) y tiempo desde el diagnóstico de 8 años (RIC 4.0–9.5). La pérdida de seguimiento fue del 8.7% (2/23) posterior a la transición.
Esta serie, una de las primeras en describir la transición en EHA pediátrica en Argentina , evidencia que la reclasificación diagnóstica en la adultez no es un evento uniforme: puede representar tanto progresión hacia mayor complejidad como resolución completa de la enfermedad, con trayectorias clínicas radicalmente distintas. La elevada carga de EII asociada y la alta tasa de trasplante reflejan la severidad de esta cohorte. Estos hallazgos subrayan la necesidad de programas de transición estructurados con reevaluación diagnóstica sistemática en la adultez, y constituyen una referencia para el desarrollo de estudios multicéntricos en la región.
La hepatitis autoinmune es una enfermedad inflamatoria crónica del hígado producida por una respuesta inmunitaria anormal contra los hepatocitos en personas con predisposición genética. Afecta principalmente a mujeres en edad pediátrica (entre 6 y 11 años). Su evolución es progresiva y, sin tratamiento oportuno, puede conducir a cirrosis e insuficiencia hepática terminal. Aunque el tratamiento convencional continúa siendo la base del manejo de la hepatitis autoinmune, actualmente se están evaluando terapias innovadoras como Timoglobulina, especialmente en casos refractarios o de difícil control. El estudio TRIUMPH (Tratamiento para la Patofisiología Mediada por la Inmunología) es un ensayo clínico multicéntrico, aleatorizado y controlado con tres grupos de tratamiento inmunosupresor para niños con insuficiencia hepática aguda. El estudio determinará si la supresión de las respuestas inflamatorias mediante corticosteroides o globulina antitimocítica equina mejora la supervivencia de los niños con esta enfermedad rara y potencialmente mortal.
Presentar el caso clínico de un paciente previamente sano con debut de hepatitis aguda autoinmune y signos de falla aguda hepática. Se discuten los desafíos diagnósticos y terapéuticos en un centro de salud de mediana complejidad y la falta de una unidad de trasplante hepático, destacando la importancia del reconocimiento precoz y la derivación oportuna a centros especializados.
Paciente de 4 años de edad, previamente sano con vacunación completa consulta por cuadro clínico de 48 horas de evolución caracterizado por ictericia generalizada que asocia dolor abdominal y un episodio emético de contenido gástrico. Se solicita laboratorio en el cual se evidencia aumento de enzimas hepáticas y colestasis (BT 8.11 BD 7.47 BI 0.64 GPT 2797 GOT 2757 FAL 625) sin evidencia de falla hepática. Ante hepatitis aguda en estudio se decide su internación para seguimiento clínico y tratamiento. Se realizó interconsulta con gastroenterología, se plantearon diagnósticos diferenciales tales como causa infecciosa, serologías virales, virológico en secreciones nasofaríngeas, virológico en materia fecal, entre otros). Causa toxicológica, familia niega acceso a fármacos en el hogar, se descarta intoxicación folclórica. Causa autoinmune. Se solicitó ecografía abdominal, informa leve hepatomegalia con marcado aumento de la ecogenicidad periportal periportal y perivascular (edema). Se tomaron muestras para hemocultivos por 2 y se indicó tratamiento con Piperacilina Tazobactam. Requirió tratamiento con vitamina K intramuscular (10 mg/dosis) dieta hepatoprotectora e hipograsa. Permaneció clínica y hemodinámicamente estable, sin signos de encefalopatía hepática, sin embargo, el coagulograma persistía alterado a pesar del tratamiento con Vitamina K asociado a hipoglucemia por lo que, ante riesgo de falla hepática aguda, se solicito derivación. Es aceptado en Hospital Garrahan donde repiten estudios complementarios, y realizan diagnóstico de Hepatitis secundaria a linfocitos T CD8 activada (Relación CD4/CD8 3/43 con DR de 95%, cargas virales negativas, autoanticuerpos ASMA + 1/160) inversión de linfocitos CD4/ CD8 y se decide infusión de timoglobulina 1.5 mg/kg por 7 días previo medicación con corticoterapia a altas dosis, difenhidramina, dipirona y loratadina, el cual tolero sin complicaciones. Posteriormente se realizó biopsia hepática con pendiente resultado. Exámenes complementarios: HMCx2 negativos, secreciones nasofaríngeas positivo para Rhinovrus. Anticuerpos ASMA positivos y LKM negativo.
La falla hepática aguda constituye una emergencia médica cuya evolución clínica es sumamente rápida, compleja e impredecible. En centros de salud que no disponen de unidades de trasplante hepático, el principal desafío es detectar de forma temprana cualquier signo de encefalopatía hepática o progresión a una falla fulminante. El inicio inmediato del tratamiento general de sostén es fundamental para estabilizar al paciente en la internación, destacando que la derivación temprana mejora el pronóstico del paciente.
La hepatitis autoinmune (HAI) es una enfermedad inflamatoria crónica del hígado que se acompaña de hipergammaglobulinemia G y de autoanticuerpos circulantes. De acuerdo con el perfil serológico, se reconocen dos: la de tipo 1, con presencia de anticuerpos antimúsculo liso (AML) y/o antinucleares (ANA) y la de tipo 2, con anticuerpos antimicrosomales de hígado y riñón de tipo 1 (anti-LKM-1) y/o anticitosol hepático de tipo 1 (anti-LC-1). Un 5% de los pacientes son seronegativos. La presentación clínica es variable y su patrón histológico más característico es la hepatitis de interfase. La enfermedad es progresiva y puede evolucionar hacia cirrosis e insuficiencia hepática crónica.
Desde el punto de vista inmunológico, es mediada por linfocitos T (LT), cuya activación frente a autoantígenos hepáticos desencadena una respuesta inflamatoria y daño hepatocelular. Los linfocitos B (LB) desempeñan un papel clave en la perpetuación de esta respuesta, no solo por la producción de autoanticuerpos, sino también por su capacidad para presentar antígenos y proporcionar señales coestimuladoras que favorecen la activación y supervivencia de LT autorreactivos.
El tratamiento estándar se basa en corticoterapia asociada generalmente a azatioprina. En pacientes intolerantes o con escasa respuesta podría requerirse una segunda línea como mofetil micofenolato, tacrolimus, ciclosporina A o 6-mercaptopurina. En pacientes con enfermedad refractaria o recaídas recurrentes puede considerarse una tercera línea de tratamiento alternativo como el rituximab, anticuerpo monoclonal anti-CD20 que induce la depleción de LB e irrumpe con los mecanismos que sostienen la activación de los LT autorreactivos. A pesar de los resultados favorables en cuanto a seguridad y eficacia en series publicadas, su uso no cuenta con recomendaciones formales en las guías clínicas, por lo que solo se considera como una terapia de rescate.
Describir la evolución de una adolescente con HAI tipo 1 refractaria a tratamientos de primera y segunda línea que presentó respuesta favorable a rituximab.
Paciente femenina de 11 años con diagnóstico en su centro de origen de hepatitis autoinmune tipo 1 en tratamiento con prednisona y azatioprina, consulta en nuestro efector en el año 2022 para segunda opinión.
Al ingreso se reevalúa presentando hiperbilirrubinemia, hipertransaminasemia marcada (TGO 1890UI/l; TGP 1301UI/l), prolongación del TP (17.8seg Tasa 63%), anticuerpos antimúsculo liso (AML) positivos 1/320 e hipergammaglobulinemia G (2382mg). Endoscopia digestiva sin evidencia de hipertensión portal clínica y biopsia hepática con hepatitis de interfase, confirmando diagnóstico de HAI tipo 1.
Ante la ausencia de respuesta bioquímica tras seis meses de tratamiento efectivo fue considerada no respondedora al esquema inicial y se decide agregar tacrolimus como fármaco de segunda línea, suspendiendo azatioprima.
Durante los años 2023-2025, encontrándose bajo tratamiento con corticoides a dosis optimizadas y tacrolimus (con monitoreo de droga dentro de parámetros terapéuticos), presenta múltiples recaídas sin alcanzar remisión sostenida, en contexto de adherencia irregular a la terapéutica y los controles médicos.
Se evidencia progresión de enfermedad con evolución cirrótica, fibrosis hepática avanzada (APRI >1,5) y signos de hipertensión portal con colaterales esplenoportales y recanalización umbilical al doppler.
En 2025 debido a la imposibilidad de alcanzar la remisión con los tratamientos instaurados se decide un cambio de diana terapéutica con un enfoque alternativo con rituximab. Recibe cuatro infusiones endovenosas de 375 mg/m², administradas con intervalos de 14 a 21 días entre cada dosis.
Completado el esquema, se observa respuesta clínica y bioquímica satisfactoria con descenso progresivo de aminotransferasas, bilirrubina y de los niveles séricos de IgG hasta su normalización. Asimismo, se constató negativización de AML y FAN junto con la depleción de linfocitos B (0%) en sangre periférica sin evidenciarse efectos adversos asociados de la medicación.
A 15 meses de la última infusión, la paciente continúa manteniendo criterios de remisión.
La hepatitis autoinmune refractaria representa un desafío terapéutico en la población pediátrica. En nuestro caso, la utilización de rituximab como droga de rescate se asoció a una mejoría clínica y bioquímica luego del fracaso de las terapias de primera y segunda línea. Estos hallazgos respaldan el potencial papel de las terapias dirigidas contra linfocitos B en pacientes seleccionados con enfermedad refractaria, aunque se requieren estudios prospectivos aleatorizados para definir su eficacia y seguridad a largo plazo.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11496 Sit-to-Stand test como herramienta funcional asociada evaluación nutricional y fuerza muscular en fibrosis quística pediátrica. Nutrición en patología |
NATALIA ETCHEVERRY | |
| 11853 Diseño y validación de una herramienta visual para educación en alimentación complementaria Nutrición en el niño sano. Alimentación complementaria. Hábitos. Grupos de alimentos |
MARIA SOLEDAD MARENZI | |
| 11903 Agonistas del receptor GLP-1 en obesidad pediátrica: experiencia en un hospital pediátrico de alta complejidad Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
NATALIA MORENO | |
| 11999 Nutrición parenteral domiciliaria en pediatría Experiencia en la implementación y el seguimiento desde un Hospital Público Soporte nutricional |
MARIA INES MARTINEZ | |
| 12072 Tratamiento conservador de las infecciones asociadas al catéter de uso prolongado no complicadas en una cohorte de pacientes pediátricos en nutrición parenteral domiciliaria Soporte nutricional |
MARIA INES MARTINEZ | |
| 12193 Educación alimentaria para el control de líquidos en hemodiálisis pediátrica Nutrición en patología |
CLARISA VEZZANI | |
| 12257 Evaluación de la Calidad de Vida relacionada con la Salud en niños, niñas y adolescentes con fallo intestinal. Soporte nutricional |
MARCELA CRISTINA FABEIRO | |
| 12400 Hiperostosis en pacientes pediátricos con deficiencias nutricionales Deficiencias nutricionales (micronutrientes) |
NATALIA MORENO | |
| 12443 Impacto de la terapia cetogénica prolongada sobre el crecimiento en pacientes pediátricos con epilepsia farmacorresistente: experiencia de un centro de referencia Dietas Especiales (vegetarianas, cetogénica.etc) |
MARIA JULIA ALBERTI |
La obesidad pediátrica constituye un problema de salud pública creciente y se asocia con múltiples complicaciones metabólicas, cardiovasculares y psicosociales. Si bien las intervenciones sobre el estilo de vida constituyen la base del tratamiento, en pacientes con obesidad severa pueden resultar insuficientes. Los análogos del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), como liraglutida y semaglutida, han demostrado eficacia para la reducción de peso; sin embargo, la experiencia en población pediátrica en práctica clínica habitual es limitada.
El objetivo de este estudio fue describir la experiencia en vida real de un hospital pediátrico de referencia nacional en el uso de análogos del receptor de GLP-1 en niños y adolescentes con obesidad
Estudio descriptivo retrospectivo realizado en pacientes menores de 18 años con obesidad (IMC >p95) tratados con agonistas del receptor GLP-1 en el equipo multidisciplinario de Obesidad del Hospital de Pediatría “Prof. Dr. Juan P. Garrahan” entre junio de 2021 y mayo de 2026. Se analizaron datos demográficos, antropométricos, comorbilidades asociadas, tiempo de tratamiento, dosis alcanzada, efectos adversos y porcentaje de descenso de peso. Se evaluó la continuidad terapéutica y causas de suspensión. Las variables fueron registradas al inicio y al último control disponible. Los resultados se describieron mediante frecuencias, medias ± DE o medianas y rango, según correspondiera
Veintisiete pacientes iniciaron tratamiento con agonistas del receptor GLP-1. Dos fueron excluidos del análisis de efectividad por no asistir a controles después del primer mes de seguimiento El 59% correspondía al sexo masculino. La obesidad fue principalmente poligénica, seguida por causas hipotálamo-centrales y farmacológicas; se identificaron variantes de significado incierto (VUS) en una minoría de pacientes, sin casos de obesidad monogénica confirmada. La edad de comienzo de la obesidad fue de 4 años (rango 1-13) , mientras que la edad al inicio del tratamiento fue de mediana 13 años (rango 8-17). Al inicio de la prescripción presentaban media peso 103.6 kg (DE 25.36) ; Z score de peso 3.96 (DE 1.53); media de talla 159.26 cm ( DE 17.03); media Z score de talla 0.40 cm (DE 1.3); media IMC 41.14 (DE 6.37) media Z score IMC 3.14 (DE 0.36); media circunferencia de la cintura 111 cm (DE 13).Al evaluar las complicaciones 81% (22)esteatosis hepática, uno de ellos con cirrosis con hipertensión portal asociada; 59%(16/27) presentaba trastornos del sueño de los cuales seis de ellos con requerimiento de soporte ventilatorio; Hipertensión arterial 44% ; prediabestes 37% (10);traumatológicas 22%; 3% daño renal. La prescripción de semaglutide fue más frecuente en comparación con liraglutide. Cinco pacientes iniciaron tratamiento con liraglutida y posteriormente fueron cambiados a semaglutida. El tiempo de utilización del tratamiento fue mediana 13 meses (rango 2-38). Solo el 22% (6/25) alcanzó la dosis máxima recomendada. De los 25 pacientes incluidos en el análisis, 16 (64%) presentaron descenso de peso. Once pacientes (44%) alcanzaron una pérdida de peso clínicamente significativa (≥5% del peso corporal inicial); de ellos, cinco (20%) lograron una reducción entre el 5% y el 10%, tres (12%) entre el 10% y el 15%, y tres (12%) una reducción igual o superior al 15%. Estos cambios se acompañaron de una disminución significativa del Z score del IMC, con una reducción media de 0,25 DE (IC 95%: 0,06–0,44; p = 0,011). Asimismo, en la evaluación metabólica, el índice HOMA mostró una reducción media de 3 unidades (IC 95%: 0,47–5,53; p = 0,022). El colesterol LDL mostró una tendencia a la reducción (12,5 mg/dL), sin significación estadística (p = 0,059). Se registraron eventos adversos en el 28%, principalmente gastrointestinales, leves y transitorios, sin suspensión del tratamiento. Se observaron interrupciones del tratamiento por más de un mes en el 48% (12/25) de los pacientes. La mayoría se relacionó con dificultades de acceso a la medicación por falta de cobertura o disponibilidad (10/12), mientras que un caso correspondió a decisión del paciente y otro a indicación clínica (trasplante hepático). Además, el 37% presentó dificultades para la progresión de la dosis por problemas de accesibilidad, con necesidad de mantener dosis menores o espaciar los intervalos de administración hasta 10–14 días
Los agonistas del receptor GLP-1 demostraron ser una alternativa terapéutica segura y potencialmente efectiva en pacientes pediátricos con obesidad severa y enfermedades complejas, una población escasamente representada en los estudios disponibles. Su utilización puede considerarse como parte de una estrategia terapéutica multicomponente e individualizada para el tratamiento de la obesidad pediátrica. Sin embargo, las limitaciones en el acceso a la medicación continúan siendo un desafío importante para la continuidad y efectividad del tratamiento
Durante la niñez temprana, la alimentación adecuada es necesaria para el desarrollo completo del potencial de cada individuo. El abordaje nutricional, durante el período de alimentación complementaria, requiere de nuevas estrategias y herramientas prácticas que faciliten el trabajo de pediatras y nutricionistas, al momento de transmitir sus conocimientos a la población asistida.
El objetivo de este trabajo es elaborar y validar una herramienta visual, basada en evidencia científica, para profesionales de la salud, que sea sencilla de comprender y de fácil uso en la consulta clínica.
El instrumento diseñado se divide en dos secciones: el frente incluye información e imágenes relativas a la edad de incorporación de alimentos complementarios, número de comidas por día, variedad de texturas, recomendaciones relativas a grupos de alimentos y agua potable; el dorso abarca información sobre alimentos potencialmente alergénicos, sólidos con riesgo de atragantamiento, alimentos restringidos, alimentación perceptiva e higiene, conservación y manipulación alimentaria. Ante la ausencia de un estándar de referencia, no es posible realizar un análisis de validez de criterio. Por lo tanto, esta investigación se centra en una evaluación de la validez de contenido mediante juicio de expertos, un análisis de validez aparente y una prueba de campo orientada a valorar la usabilidad del recurso por parte de profesionales de la salud en su práctica clínica.
La validez del contenido es evaluada por un panel de 12 Licenciados en Nutrición expertos en pediatría. El S-CVI global arroja un valor de 0.98. De los doce ítems evaluados, nueve alcanzan un I-CVI de 1.00, los tres restantes un I-CVI de 0.92. Todos los ítems superaran ampliamente el valor mínimo recomendado de 0.78. La concordancia corregida por azar es excelente, con valores de Kappa modificados entre 0.83 y 1.00. La validación de apariencia es llevada adelante en dos instancias, por 21 y 20 profesionales respectivamente. En la primera, diez de los once ítems evaluados, presentan un acuerdo mayor al 80.95% y una mediana igual a 5.0 (RIQ: 0.00 - 1.00), lo que demuestra una elevada aceptabilidad entre los evaluadores; en la segunda todos los ítems valorados obtienen un acuerdo entre 85.00 y 100.00% (mediana: 4 - 5; RIQ: 0.00 - 1.00). La usabilidad se evalúa mediante una prueba de campo en la que 11 pediatras y nutricionistas la utilizan durante un mínimo de dos semanas en su práctica clínica habitual. En seis de los siete ítems evaluados, el análisis arroja un acuerdo de entre 81.82 y 90.91% (mediana: 5; RIQ: 0.00 - 1.00). Por su parte, la consideración de uso de la herramienta durante la práctica profesional obtuvo un alto porcentaje de acuerdo (acuerdo: 90.91%; mediana 5.0; RIQ 1.0).
El presente trabajo diseña y valida una herramienta visual para educación en alimentación complementaria basada en evidencia científica, para el ámbito de la salud en la provincia de Buenos Aires. El resultado es un material atractivo, comprensible y práctico que, mediante su futura implementación, busca disminuir la variabilidad en las indicaciones de alimentación complementaria en niños menores de dos años. Este estudio establece un precedente metodológico de guía para el desarrollo y validación de nuevos recursos educativos en el sector sanitario.
Las intervenciones nutricionales en la ERC en pediatría constituyen un desafío, con múltiples restricciones dietéticas, falta de apetito y polimedicación que dificultan la adherencia. El control estricto de la ingesta de líquidos es una de las consideraciones que generan más dificultades en el cumplimiento. La acumulación de peso interdialíticose relaciona con complicaciones cardiovasculares, respiratorias y hemodinámicas, así como con un aumento de la morbimortalidad. La adhesión a las pautas para su control puede verse comprometida por hábitos y circunstancias cotidianas que afectan la sensación de sed. Es por ello, que resulta importante reforzar los conocimientos sobre su control y el autocuidado.
Evaluar el impacto de una intervención alimentaria sobre el manejo de líquidos y ganancia de peso interdialítica en pacientes pediátricos con ERC en hemodiálisis.
Se realizó un estudio antes y después; como intervención se hizo un taller en el total de pacientes que realizaron hemodiálisis (HD) durante noviembre 2025 en un hospital de alta complejidad. Se analizaron ganancia de peso interdialítica (GPID) pre y post, tipo de restricción hídrica, edades y tiempo en HD. El taller fue estructurado en tres partes: una apertura centrada en el repaso de los alimentos con aporte significativo de líquido y con las situaciones que generan sed; una intervención central lúdica (juego de la oca), con el propósito de explorar situaciones y problemáticas individuales y un cierre grupal con los acuerdos de mejoras para el control de las mismas. El juego contaba con casilleros representativos de alimentos y situaciones cotidianas que aumentaban y disminuían la sed, y estrategias para manejarlas. El mismo se repitió en todos los grupos de diálisis (cuatro) según horarios y días de la semana agendados para cada uno. Se clasificó la GPID alta (>5%), moderada (entre 5% y 3%) y baja (<3%), y a la restricción hídrica en severa (≤600ml),moderada (601-1000ml) y leve (>1000ml).
Los datos se expresan como Media±DE según distribución evaluada con Shapiro-Wilk. Se utilizó T de Student pareada, con un nivel de significancia p<0.05.
La muestra quedó conformada por 18 pacientes con edades comprendidas entre 4 y 16 años (edad promedio x̄=10.6 años con una mediana=11 años).
Para el análisis de este trabajo se cruzaron las variables GPID y restricción hídrica. En el grupo con restricción moderada se mostró una reducción no significativa en la GPID post intervención (3,20% ± 1,92% pre vs. 2,80% ± 3,03% post), cruzando el umbral hacia la categoría de ganancia baja (<3%), en el grupo de restricción severa no se hallaron diferencias.
| Restriccion | n | GPID pre Media±DE (%) | GPID post Media±DE (%) | p* |
| Severa | 10 | (3,90 ± 2,02) | (3,90 ± 2,08) | 1,0 |
| Moderada | 5 | (3,20 ± 1,92) | (2,80 ± 3,03) | 0,541 |
| Leve | 3 | (3,00 ± 2,00) | (3,33 ± 1,53) | ** |
| p intergrupo† | 0,718 | 0,597 |
*valor p obtenido mediante prueba t de student pareada.
**n insuficiente para el análisis estadístico
†Comparación entre grupos mediante test de Kruskal-Wallis.
Post taller, aquellos pacientes con menor tiempo en tratamiento (≥1año) mostraron una reducción en la media de GPID acercándose al umbral de ganancia baja (3,20% ± 1,87 pre; 3,00 ± 1,94 post). El grupo con mayor tiempo en tratamiento (5-6 años, n=3) presentó la GPID más elevada (5,33% ± 1,53% pre; 5,00% ± 2,65% post), ubicándose en la categoría de ganancia alta; sin embargo, se observó una reducción absoluta de 0,33 puntos porcentuales de la misma post taller.
Con respecto a la edad y GPID, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas, pero se observó que los pacientes de mayor edad (15-17 años) presentaron mayor GPID tanto pre (5,25% ± 1,71%) como post intervención (5,00% ± 2,94%).
Las intervenciones alimentaria -educativas son necesarias para mejorar la adherencia. Los datos no muestran evidencia concluyente lo que puede deberse al tamaño muestral bajo, pero se halló mayor efectividad en restricciones moderadas de líquidos. Se pudo observar que el grupo de pacientes con restricción severa, mayor tiempo de diálisis y con edades entre 15 y 17 años presentaron mayor dificultad en la adherencia, por lo cual intervenciones específicas para este grupo podrían ser beneficiosas. Se deberíancontinuar con investigacionesenesteterreno.
La Calidad de Vida relacionada con la Salud (CVRS) es un constructo multidimensional que permite evaluar los efectos que una enfermedad y su tratamiento ocasionan en la vida cotidiana de los individuos, desde su propia perspectiva e involucra varios aspectos o dimensiones: física, funcionamiento social, bienestar emocional, vida familiar.
El fallo intestinal (FI) es definido como la reducción de la función intestinal por debajo del mínimo necesario para la absorción de macronutrientes y/o agua y electrolitos, de tal magnitud que se requiere suplementación intravenosa para mantener la salud y/o el crecimiento es un problema crónico de salud que perdura por un periodo de tiempo prolongado o indefinido y requiere de asistencia y cuidados especiales.
La relevancia del proyecto radica en la escasa investigación específica en nuestro medio del impacto del FI y su tratamiento en la vida cotidiana de los pacientes.
Evaluar y medir la CVRS en niños, niñas y adolescentes (NNyA) con FI que se atienden en un centro de referencia de la patología.
Estudio transversal con enfoque mixto realizado en un centro de referencia de la patología , con aprobación del Comité de Ética institucional. De un total de 36 pacientes se incluyeron consecutivamente 27 NNyA con FI, de 2 a 18 años, en seguimiento con nutrición parenteral domiciliaria (NPD) entre septiembre de 2025 y mayo de 2026.Se excluyeron los pacientes menores de 2 años (3) , aquellos pacientes que se negaron a responder el cuestionario (n:4),y los que requirieron hospitalización prolongada en el período de realización de la encuesta (n 2) . Las variables analizadas fueron: edad, género, tipo de FI, diagnóstico etiológico, presencia de intestino ultracorto (<20 cm), indice entre las calorías no proteicas administradas en nutrición parenteral /gasto metabólico basal calculado por fórmula de Schofield y días de perfusión semanales. Se administró el cuestionario PedsQL a padres (n=27) y niños/adolescentes (n=20). Dado que varias dimensiones no cumplieron supuestos de normalidad, se emplearon pruebas no paramétricas: Mann-Whitney y Kruskal-Wallis para comparación de grupos, Wilcoxon para muestras pareadas y Spearman para correlaciones.
Edad media 9,2 años (DE 4,3); 63% masculino. El 74% presentó FI Tipo II cuyo etiología se debió a gastrosquisis complicada 33% ;atresias 30%;enteritis 15% ;vólvulo 4% y el 18% otras etiologías. El 48% presentó intestino ultracorto. El índice de dependencia parenteral media fue 0,8 (rango 0,3–1,2). El 58% recibió nutrición parenteral 6–7 días a la semana.
El puntaje total parental (mediana 68,3) fue significativamente mayor que el de los niños (mediana 60,8; p=0,032). La dimensión emocional presentó la mayor brecha entre reportes (diferencia media +8,8 puntos) y fue la más comprometida en ambos grupos, significativamente peor que la dimensión social en padres (p 0,0034) y niños (p0,002) y además peor que la física en los niños(p0,008). La concordancia entre reportes fue significativa en las dimensiones escolar (r=0,76), emocional (r=0,63) y física (r=0,52). Ninguna variable clínica se asoció con los puntajes de CVRS. En 7 de 20 casos, la dimensión más comprometida identificada por el niño no coincidió con la señalada por sus padres.
Tabla 1. Puntaje según dimensiones de padres y niños
| Dimensión | Padres | Padres | Niños | Niños | Diferencia Media | p | ||
| n | Mediana IQR | n | Mediana IQR | |||||
| Física | 27 | 70 (50-90) | 20 | 67,5 (54-86) | + 2,5 | 0,175 | ||
| Emocional | 27 | 62,5 (45-78) | 20 | 43,8 (38-52) | + 8,8 | 0,073 | ||
| Social | 27 | 83,3 (71-96) | 20 | 83,3 (58-85) | + 5,4 | 0,209 | ||
| Escolar | 23 | 66,7 (38-92) | 20 | 62,5 (33-83) | +5,4 | 0,141 | ||
| Total | M 68,3 | M 60,8 | + 5,4 | 0,032 |
De los datos analizados se destaca la diferencia significativa entre la valoración de la CVRS que otorgan los padres en relación a la evaluada por los niños.Los puntajes otorgados por los niños han sido menores a los otorgados por sus padres a diferencia de otros reportes.En cuanto a las dimensiones analizadas se distingue la diferencia entre los padres y los niños en la dimensión emocional. La valoración de la CVRS no se asoció a ninguna de las variables clínicas. Esto puede explicarse por la naturaleza subjetiva del constructo CVRS que focaliza la mirada en cada persona y enfatiza la unicidad de cada individuo para responder a la enfermedad y su tratamiento.
Las deficiencias nutricionales son frecuentes en niños con dificultades alimentarias y, en los últimos años, han generado creciente preocupación debido al aumento de los casos reportados. La deficiencia de micronutrientes o “desnutrición oculta” puede condicionar el estado de salud durante el crecimiento y, en muchos casos, ocasionar cuadros de gravedad. La deficiencia de vitamina A afecta diversos procesos biológicos, incluído el remodelado óseo, lo que puede ocasionar alteraciones esqueléticas relevantes. Existen algunos reportes de hiperostosis craneal en sujetos con deficiencia cuya fisiopatología aún no ha sido esclarecida. La afectación craneal puede asociarse a complicaciones clínicas graves y secuelas funcionales permanentes, especialmente visuales y auditivas.
Describir las características clínicas y nutricionales de pacientes pediátricos con hipovitaminosis A e hiperostosis craneal
Estudio descriptivo,retrospectivo y transversal de pacientes pediátricos con diagnóstico de hiperostosis craneal con hipovitaminosis A, en seguimiento en un hospital de tercer nivel, evaluados entre los años 2018 y 2026. Se obtuvieron datos demográficos, antropométricos, historia alimentaria, presencia de hiperostosis por neuroimagen, asociación de otras manifestaciones y determinaciones bioquímicas de micronutrientes.
Se observó hiperostosis craneal en 29 pacientes de 45 con deficiencia de vitamina A severa, de los cuales solo uno había sido diagnosticado previamente en otra institución. El 98% fue de sexo masculino y un 62% presentó diagnostico de trastorno del espectro autista u. La media de edad al diagnóstico fue de 11,0 años (DE 2,63).
Las neuroimágenes mostraron un patrón homogéneo de hiperostosis craneal caracterizado por aumento del espesor del diploe de la base y bóveda craneana, con predominio en la región esfenoidal, orbitaria y frontotemporal. La afectación esfeno-orbitaria, se asoció a estrechamiento de los conductos auditivos internos (51%) y de los conductos ópticos (48%). En algunos pacientes también se observó compromiso del macizo craneofacial y alteraciones de la arquitectura ósea con áreas de esclerosis u osificación heterogénea, compromiso de otros forámenes de la base craneal e hiperneumatización de los senos paranasales y celdillas mastoideas.
El motivo de consulta más frecuente fueron dificultad visual, cefalea, cambios en el comportamiento, mientras que un paciente consultó por dolor mandibular inicialmente interpretado como bruxismo.
Se evidenció compromiso visual en el 96% pacientes, y presencia de hipertension endocraneana en el 51%. La concentración sérica de vitamina A al diagnóstico presentó una mediana de 5 µg/dL (rango: 5–60 µg/dL). 5 pacientes no presentaron deficiencia bioquímica en la primera determinación, asociándose a suplementación vitamínica previa y/o apoyo nutricional reciente. Otras deficiencias encontradas fueron: vitamina B12 (75,9%), vitamina D (55,2%), vitamina E (31,0%), vitamina C (10,3%), cobre (6,9%), zinc (3,4%), y alteraciones del coagulograma compatibles con deficiencia de vitamina K (17,2%).
La selectividad alimentaria constituyó el principal factor asociado a la deficiencia de vitamina A, con una mediana de evolución de 6 años (rango 2 a 11). Un paciente presentaba poliposis intestinal con probable malabsorción y otro inseguridad alimentaria En cuanto al estado nutricional, un 34,4% fue eutrófico, el 34,4% presentaba obesidad, el 17,2% sobrepeso, el 7% desnutrición según IMC, y en el 7% restante no pudo determinarse.
Todos los pacientes recibieron seguimiento nutricional y tratamiento con vitamina A con dosis individualizadas . La mayoría presentó mejoría clínica de las manifestaciones visuales.
En nuestra serie, un alto porcentaje de pacientes con hipovitaminosis A presentó hiperostosis de la base del cráneo, compromiso visual e hipertensión endocraneana, lo que remarca la importancia de una pesquisa y diagnóstico oportuno en pacientes con dietas restrictivas.
La identificación temprana de pacientes en riesgo con selectividad alimentaria permitiría implementar conductas preventivas para evitar complicaciones graves y secuelas potencialmente permanentes
La dieta cetogénica (DC) es un tratamiento eficaz para la epilepsia farmacorresistente y otras enfermedades neurológicas. Su uso prolongado ha generado preocupación por su posible impacto sobre el crecimiento, el estado nutricional y la aparición de efectos adversos metabólicos, gastrointestinales, renales y óseos. Los mecanismos propuestos incluyen restricción energética, alteraciones hormonales del eje IGF-1/hormona de crecimiento, cambios en el metabolismo óseo y deficiencias nutricionales. Aunque algunos estudios describen desaceleración del crecimiento lineal, la evidencia a largo plazo continúa siendo limitada.
Describir la evolución antropométrica y los efectos adversos en pacientes pediátricos que realizaron DC durante al menos tres años. Evaluar el impacto sobre peso, talla e IMC, y analizar la asociación entre el crecimiento, el tipo de dieta cetogénica y la capacidad de deambulación.
Estudio observacional, retrospectivo, descriptivo y analítico. Se incluyeron pacientes con epilepsia farmacorresistente u otras enfermedades neurológicas tratados con DC durante ≥3 años al 31/08/2025 en un hospital pediátrico de referencia. Se registraron variables demográficas, clínicas y nutricionales: edad de inicio, edad al momento de la evaluación, tiempo de tratamiento, capacidad de deambulación, tipo de dieta, puntajes Z de peso y talla e IMC al inicio y a los tres años, además de efectos adversos. Las variables continuas se expresaron como media, mediana y rango; las categóricas como frecuencia y porcentaje. Se compararon las variables antropométricas iniciales y finales mediante análisis para muestras apareadas y se evaluó la asociación entre el cambio del Z-score de talla (ΔZ talla), el tipo de dieta y la deambulación.
De 95 pacientes evaluados, 21 cumplieron los criterios de inclusión. La edad media al inicio fue de 5,98 años (mediana 4,48; rango 0,07–21,87), la edad media al momento del análisis de 9,38 años (mediana 8,41; rango 3,10–24,88) y el tiempo medio de tratamiento de 3,77 años (mediana 3,32; rango 3,00–7,90).
El Z-score medio de talla descendió de 0,03 al inicio a -1,08 a los tres años, con una disminución media de 1,10 DE (p<0,001), evidenciando desaceleración significativa del crecimiento lineal. No se observaron cambios significativos en el Z-score de peso (Δ=-0,25; p=0,566) ni en el IMC (Δ=+0,65; p=0,176).
No se halló asociación entre la pérdida de talla y el tipo de dieta cetogénica (p=0,623) ni con la capacidad de deambulación (p=0,662).
Catorce pacientes (66,7%) presentaron al menos un efecto adverso. La constipación fue el más frecuente (10 pacientes; 47,6%), seguida por déficit de vitamina D (4; 19,0%), dislipidemia (3; 14,3%), anorexia (2; 9,5%), hipercalciuria (1; 4,8%) y déficit de selenio (1; 4,8%). No se registraron casos de diarrea persistente, reflujo o vómitos crónicos, litiasis renal, fracturas, osteopenia clínicamente relevante, complicaciones cardiovasculares ni trastornos metabólicos.
La terapia cetogénica prolongada se asoció a una reducción significativa del crecimiento lineal luego de tres años de tratamiento, sin modificaciones relevantes del peso ni del IMC. La magnitud del deterioro del crecimiento no mostró relación con el tipo de dieta ni con la capacidad de deambulación. Aunque los efectos adversos fueron frecuentes, predominaron complicaciones leves o moderadas, principalmente gastrointestinales y nutricionales. La ausencia de complicaciones renales, óseas, cardiovasculares y metabólicas relevantes sugiere un perfil de seguridad favorable bajo seguimiento multidisciplinario. Estos resultados destacan la necesidad de monitorizar sistemáticamente el crecimiento y el estado nutricional en pacientes sometidos a DC prolongada y de desarrollar estrategias destinadas a minimizar su impacto sobre la talla sin comprometer la eficacia terapéutica.
Esta versión conserva todos los resultados, valores de p, porcentajes y conclusiones, pero reduce considerablemente el número de caracteres eliminando redundancias y frases repetidas. Además tiene un formato muy compatible con los resúmenes de congresos pediátricos y de epilepsia.
La nutrición parenteral domiciliaria (NPD) es el tratamiento de elección para pacientes con falla intestinal crónica (FIC), permite la sobrevida y el crecimiento de los NNyA , pero no está exenta de complicaciones. Se recomienda su abordaje por equipos interdisciplinarios especializados, lo que se asocia con mejores resultados y reducción de la morbi-mortalidad asociadas.
La NPD se indica en el Hospital desde 1985. En 2011 se creó en el Servicio de Nutrición, la Unidad de Soporte Domiciliario (USD) que junto a la Sala especializada constituye el primer Centro de Rehabilitación Intestinal interdisciplinario pediátrico de Argentina, donde se implementa la NPD, se monitoriza y se tratan las complicaciones de la FIC y la NP. El Equipo incluye pediatras especialistas en nutrición, cirujanos, enfermeras, nutricionistas, farmacéuticos, trabajadores sociales y psicólogas.
Describir a la cohorte de pacientes con FIC que reciben NPD en seguimiento en el Servicio de Nutrición de un Hospital Público en relación a las características clínicas y demográficas de los pacientes asistidos, la implementación del tratamiento y su evolución, desde la creación de la USD.
Estudio descriptivo retrospectivo sobre pacientes que recibieron NPD implementada y monitoreada en el Servicio entre 1/1/ 2011 y 30/5/2025. 23 pacientes iniciaron NPD antes de 2011 con un seguimiento previo de M 4.14 (1.76-6.71) años y continuaron, 79 pacientes iniciaron desde 2011
Variables: edad al iniciar la FI y la NPD, diagnósticos, tipo de anatomía y longitud intestinal remanente (LIR), financiamiento, procedencia, responsables del tratamiento, evolución y tiempo de seguimiento, mortalidad y sus causas, y sobrevida por Kaplan Meier.
Variables categóricas se muestran como frecuencias o porcentajes, las continuas como Medianas (M) y rangos intercuartilos (IQR) Se utilizó el programa SPSS25.
El estudio fue aprobado por el Comité Institucional de Revisión de Protocolos de Investigación.
Se incluyen 104 tratamientos en 102 pacientes (62% varones) con edad M 0.84 (0.63-1.64) años al inicio de la NPD.
Causa de la FIC: síndrome de intestino corto (SIC) 82%, pseudobstrucción crónica intestinal pediátrica 12% (todos con ostomías de descarga) y otras causas 12%. El 78% (n 66) de los niños con SIC tuvieron inicio neonatal y el 22% (n 19) post natal.
Etiología del SIC: atresia intestinal n 27, las gastrosquisis complicadas n 25, enterocolitis necrotizante n 5, vólvulo neonatal n 5 y post neonatal n 10, otras causas n12. La LIR fue M 25(12-40) cm. La anatomía más frecuente fue anastomosis yeyuno colónica (tipo 2) con LIR < 40 cm en 60%
Procedencia: La Plata n 26, Conurbano n 46, resto de la Provincia de Buenos Aires n 25, otras provincias n 6.
Financiamiento inicial: 46% de los pacientes fue cubierto desde el inicio por OS con suministro de bolsas e insumos por empresas privadas. En 54% fue cubierto en su totalidad por el Hospital, en modalidad autocuidado con padres entrenados en la práctica durante la internación inicial. Luego al acceder al Certificado Único de Discapacidad y a la cobertura por OS provinciales se transfirieron a empresas privadas.
Tabla: Evolución de los pacientes
| Situación al corte | NPD suspendida | Fallecidos en NPD | NPD actual | Trnsición a adultos en NPD | Derivación en NPD |
| % de pacientes | 36 | 14 | 32 | 12 |
5 para trasplante 1 otro centro
|
|
Tiempo de seguimiento M/IQR |
4.54 1.3-8.4 |
3.45 1.2-5.6 |
4.54 1.3-8.4 |
15.5 15.1-16.5 |
En 35% de los pacientes la NPD fue suspendida electivamente asociada a adaptación intestinal.
Causas de muerte: sepsis 5, falta accesos venosos 3, hepatopatía 4, no relacionadas con FI-NP 4.
De los 32 pacientes en seguimiento al corte, el 97% tiene cobertura por OS. En 59% el tratamiento lo realizan los padres, y en el resto enfermería, o ambos. 27 niños están escolarizados, 1 en su domicilio, 3 niños son < 3 años y 2 tienen comorbilidades neurológicas sin escolaridad actual.
La sobrevida actuarial de toda la cohorte fue de 98% al año, 95% a los 2 años, 88% a los 5 años y 82% a los 10 años.
En nuestra experiencia la duración de la NPD es prolongada, lo que se atribuye a la gravedad de la FIC en esta cohorte, y la sobrevida a largo plazo comparable a las reportadas.
El Hospital ha cubierto en forma transitoria o permanente el 100% de la práctica en más de la mitad de los pacientes permitiendo la implementación aun sin cobertura inicial.
El trabajo especializado y en interdisciplina en un Hospital público que ha apoyado la realización de la práctica, permitió iniciar y sostener esta terapéutica compleja y costosa a lo largo del tiempo.
La fibrosis quística (FQ) se asocia a compromiso nutricional y deterioro de la masa y función muscular, impactando en la capacidad funcional. Aunque la evaluación nutricional incluye antropometría y composición corporal, la valoración funcional integrada representa un desafío clínico. El Sit-to-Stand test de 1 minuto (STS-1) es una prueba simple, reproducible y de bajo costo que podría complementar la evaluación nutricional tradicional.
Evaluar el rendimiento en STS-1 y explorar su asociación con la antropometría, la fuerza muscular y la función pulmonar en pacientes pediátricos con FQ.
Estudio piloto retrospectivo, observacional y exploratorio en pacientes con FQ de 6-18 años de edad en estabilidad clínica. Se evaluaron: IMC z-score (OMS), masa libre de grasa por bioimpedancia eléctrica (Bioimpedanciometría RJL-101A), perímetro braquial, fuerza de agarre manual (dinamometría JAMAR), espirometría (VEF1% predicho) y repeticiones en STS-1. Se realizó análisis descriptivo.
Se evaluaron 12 pacientes. La media de edad fue de 11,5土3,45. Las repeticiones obtenidas en el STS-1 fueron 42,33土3,79. No se observaron correlaciones significativas entre STS-1 e IMC z-score, masa libre de grasa, perímetro braquial, fuerza de agarre o VEF1%.
No se encontró correlación del STS-1 con valores antropométricos, de fuerza muscular y función pulmonar. Estudios con mayor tamaño muestral y ajuste por edad/sexo son necesarios para determinar su valor clínico y establecer puntos de corte específicos para esta población.
El abordaje de la Falla Intestinal Crónica (FIC) en pediatría mediante Nutrición Parenteral Domiciliaria (NPD) requiere de un catéter venoso central (CVC) de uso prolongado que permanezca íntegro, permeable y libre de colonización bacteriana. Sin embargo, las complicaciones mecánicas e infecciosas asociadas al CVC representan una fuente significativa de morbilidad, impactando negativamente en la calidad de vida de los pacientes y comprometiendo gravemente el capital venoso debido a la necesidad de múltiples recambios. El enfoque conservador surge como una alternativa efectiva y segura frente al recambio sistemático del CVC en casos de infecciones asociadas al catéter (IAC) no complicadas, permitiendo preservar los accesos vasculares limitados de estos pacientes.
Describir y analizar las IAC en una cohorte de pacientes en NPD, evaluando su incidencia, etiología microbiológica, manifestaciones clínicas, complicaciones y la efectividad del tratamiento médico conservador del dispositivo.
• Diseño y Población: Estudio analítico, descriptivo y retrospectivo de pacientes pediátricos bajo programa de NPD en un Hospital Público entre el 01/01/2024 y el 31/12/2025.
• Variables: datos demográficos, etiología de la FIC, presencia de ostomías, Clínica, microbiología y resultados del tratamiento.
• Definición de IAC: Se consideró IAC la presencia de clínica compatible y:
1. Aislamiento del mismo patógeno en retrocultivo y hemocultivo con tiempo diferencial de positividad > 2 horas.
2. O aislamiento en retrocultivo con parámetros de laboratorio compatibles y mejoría clínica tras el tratamiento, en ausencia de otro foco infeccioso.
• Análisis Estadístico: Variables categóricas se expresaron en números enteros y porcentajes. Las variables continuas se presentan como Media (M)/ DE
Se incluyeron 36 pacientes ,61% varones con edad M 7.14 ± 4.81 años al inicio del estudio. Etiologías de la FIC fueron: síndrome de intestino corto (86%), trastornos graves de la motilidad (11%) e inmunodeficiencia (3%). 6 pacientes presentaban ostomías. Todos CVC tunelizados unilumen 4 Fr..
Tras analizar 22,307 días-catéter, se registraron 36 episodios de IAC en 15 pacientes (tasa de incidencia: 1.61 episodios/1000 días-catéter); el 58% de la cohorte no presentó infecciones durante el período.
La fiebre fue el signo predominante, presentándose en el 95% de los casos. Se identificaron factores confusores clínicos en algunos episodios, incluyendo dos pacientes con infección
respiratoria aguda leve por SARS-CoV-2 y metaneumovirus. Se documentó coexistencia de tunelitis en 1 e infecciones del sitio de entrada del CVC en 4 .
Aislamientos microbiológicos (n=45) :
Cocos Gram positivos (26): Incluyendo 17 estafilococos coagulasa negativos (ECN), 5 Staphylococcus aureus y 4 otros cocos.
Bacilos Gram negativos(BGN) (13): Escherichia Coli (6), Klebsiella (2), Acinetobacter (2), Pantoea (1) y otros BGN (2).
Hongos (5): Candida parapsilosis (3), Candida albicans (1) y Candida glabrata (1).
Bacilo Gram positivo 1.
Infecciones polimicrobianas: 8 episodios (combinaciones de cocos Gram positivos con BGN o Cándida).
El protocolo consistió en antibioticoterapia empírica endovenosa (Vancomicina + Piperacilina-tazobactam) y terapia de sellado intraluminal con Vancomicina o Amikacina (10 mg/ml). El sellado se realizó inicialmente cada 12 horas por 3 días y luego en una dosis diaria durante la desconexión de la parenteral, con una duración igual a la de la antibioticoterapia endovenosa que se ajustó según aislamientos y sensibilidad.
Se logró conservar el catéter en el 22 IAC (61%) . 14 episodios(39%) requirieron retiro debido al microorganismo aislado (5 por Candida y 1 por Staphylococcus aureus resistente a meticilina - SAMR), complicaciones mecánicas (4), tunelitis (1), bacteriemia persistente (1), foco secundario (1) y recidiva (1).
Tabla 1. Efectividad del tratamiento conservador según aislamiento evaluable
| Aislamiento | n evaluables* | Efectividad del tratamiento conservador |
| ECN | 12 | 91% (11/12) |
| SAMS | 4 | 50% (2/4) |
| BGN | 5 | 60% (3/5) |
| Infecciones polimicrobianas | 5 | 100% (5/5) |
*Los denominadores representan episodios elegibles para evaluación del tratamiento conservador, excluyendo retiros por las causas antes descriptas.
El tratamiento de las IAC no complicadas mediante un enfoque conservador que combina antibioticoterapia endovenosa y terapia de sellado intraluminal demuestra ser eficaz. Esta estrategia permite la resolución de una proporción significativa de IAC, evitando procedimientos quirúrgicos bajo anestesia general y preservando el capital venoso.
El uso de la terapia de sellado exclusiva durante las primeras 72 horas de tratamiento permite una rápida defervescencia del cuadro febril.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11557 Intervenciones profesionales en el ámbito de la salud frente al abuso sexual de niñas, niños y adolescentes. Estudio cualitativo de profesionales de la salud de la Ciudad de Mar del Plata.2026 Otros |
PATRICIA ANDREA SORAGNI | |
| 11722 Relato de experiencia: Formación en habilidades de comunicación para médicos residentes en un hospital pediátrico de tercer nivel Otros |
PAULA GONZALEZ PANNIA | |
| 11874 Relatos de Experiencias: La organización colectiva como motor de la dignificación laboral pediátrica en San Juan Otros |
LENKA PAULA DUMANDZIC SANZ | |
| 11969 Relatos de Experiencias: Grupo de trabajo ejercicio profesional SAP Rio Cuarto: Unión de pediatras en pos de un Objetivo Común. Otros |
MONICA GIRAUDO | |
| 12036 Más allá de la notificación: consolidación de un subcomité interdisciplinario para el análisis de incidentes de seguridad en un hospital pediátrico Otros |
VALERIA GONZALEZ | |
| 12124 Cinco años de gestion :y defensa del ejercio profesional :un compromiso permanente con el presente y futuro de la especialidad Otros |
ELIANA MIRTA KANTOR |
Introducción
La pediatría constituye una especialidad fundamental dentro de los sistemas de salud por su impacto directo en el crecimiento, desarrollo y bienestar integral de niños, niñas y adolescentes.
Sin embargo, en los últimos años los profesionales pediatras han debido enfrentar desafíos crecientes relacionados con las condiciones de ejercicio profesional, la sobrecarga asistencial, la insuficiente valoración de determinadas prestaciones, las dificultades de contratación y la necesidad de garantizar la sustentabilidad futura de la especialidad. Frente a este escenario, hace aproximadamente cinco años se conformó el Grupo de Trabajo de Ejercicio Profesional de la Sociedad Argentina de Pediatría Filial San Francisco, integrado por pediatras pertenecientes a la Asociación Civil de Pediatría San Francisco.
Objetivos
• Generar un espacio permanente de análisis y discusión sobre las problemáticas vinculadas al ejercicio profesional de la pediatría.
• Promover acciones destinadas a mejorar las condiciones de trabajo de los pediatras.
• Fortalecer la representación institucional de los profesionales de la región.
• Acompañar las iniciativas impulsadas por la Sociedad Argentina de Pediatría relacionadas con la defensa y valorización de la especialidad.
• Favorecer el intercambio de experiencias y la construcción de propuestas orientadas al fortalecimiento del ejercicio profesional pediátrico.
Desarrollo
Desde su conformación, el grupo mantuvo reuniones periódicas y espacios de intercambio que permitieron identificar problemáticas comunes y construir estrategias de abordaje consensuadas.
La participación de profesionales provenientes de distintos ámbitos asistenciales enriqueció la discusión y permitió desarrollar una visión integral de la realidad sanitaria regional. Uno de los principales ejes de trabajo ha sido el análisis de la valorización de la práctica pediátrica y el acompañamiento de las iniciativas impulsadas por la Sociedad Argentina de Pediatría para promover la implementación del Nomenclador Pediátrico. Asimismo, se promovieron instancias de diálogo con financiadores de salud, instituciones prestadoras y otros actores del sistema sanitario.
Durante este proceso resultó especialmente valioso el acompañamiento de la Dra. Lenka Dumanzic y del Dr. Flamenco.
Resultados y Aportes Institucionales
Durante estos cinco años se logró consolidar un espacio estable de participación y representación profesional, visibilizar problemáticas vinculadas al ejercicio profesional pediátrico, promover el
conocimiento y la difusión del Nomenclador Pediátrico, generar instancias de diálogo con financiadores de salud y fortalecer la articulación con referentes nacionales de la Sociedad Argentina de Pediatría.
Conclusiones
La experiencia desarrollada por el Grupo de Trabajo de Ejercicio Profesional de la Sociedad Argentina de Pediatría Filial San Francisco demuestra la importancia de generar espacios institucionales de participación y construcción colectiva para abordar los desafíos actuales de la pediatría. El reconocimiento integral de la labor de los pediatras y la implementación progresiva del Nomenclador Pediátrico continúan siendo objetivos prioritarios.
El abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes (NNyA) es una de las peores formas de violencia contra la niñez y adolescencia. Se concreta como una práctica sexual aplicada por una o varias personas, adultas/os o no, que se valen de la asimetría de poder para su imposición y produce efectos devastadores en la vida de las/os NNyA, tanto en lo físico como en lo psíquico y social.
El objetivo del trabajo fue analizar las intervenciones que declaran realizar las/os profesionales de la salud del sistema sanitario público y privado de la ciudad de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, frente a esta problemática, entre 2015 y 2023.
La metodología correspondió a un estudio descriptivo interpretativo y se utilizó un abordaje cualitativo. Por medio de entrevistas en profundidad se recolectaron datos sobre las intervenciones que declaran realizar 15 profesionales de la salud del sistema sanitario público y privado y los significados que adjudican a dichas intervenciones.
Los resultados obtenidos dan cuenta de que las intervenciones de las/os profesionales de la salud están influidas por las condiciones institucionales en las que desarrollan las intervenciones y los recursos que estas posean para llevarlas a cabo. Estos factores (institucionales y organizacionales) inciden en la calidad del proceso de cuidados (progresivos e integrales de atención en salud) y en la capacidad de gestar (o no) el trabajo en red con otras instituciones. Otro factor importante son las características propias de las/os profesionales, sus condicionantes subjetivas y emocionales, sus conocimientos y capacidad de establecer vínculo profesional con las/os sujetos de cuidado, tanto como los recursos personales para establecer estrategias de abordaje y contención. A su vez, entre los principales hallazgos se destaca el bajo nivel del conocimiento sobre el marco legal y los procedimientos de intervención, lo cual incluye a los Protocolos y Guías (provinciales y nacionales); los escasos espacios de capacitación referidos a la temática, que a la vez son poco difundidos y no obligatorios; la angustia y el miedo que refieren sentir en el desarrollo de sus prácticas, tanto como la falta de evaluación periódica para trabajar sobre los resultados y sobre la aplicación en el terreno de las prácticas profesionales.
Todos estos elementos juegan en contra del papel de interdicción que la institución de salud y sus profesionales representan frente a situaciones de arrasamiento subjetivo como lo es el abuso sexual contra las infancias. Los resultados muestran que la intervención profesional necesita ser estudiada, atendida y fortalecida para mejorarla en los aspectos que atañen a este problema. Como aspecto relevante, se destaca la necesidad de implementar un enfoque de trabajo multidisciplinario e interinstitucional, fomentar la coordinación entre los equipos profesionales intervinientes y promover la capacitación permanente con perspectiva de género frente a problemáticas como la estudiada.
Los incidentes relacionados con la atención sanitaria constituyen una de las principales causas de daño prevenible en los pacientes y representan un desafío prioritario para los sistemas de salud. La notificación y el análisis sistemático de estos eventos son herramientas esenciales para fortalecer la cultura de seguridad, identificar oportunidades de mejora y promover la implementación de prácticas más seguras. En 2024, el Hospital Pediátrico San Luis implementó un sistema voluntario, anónimo y no punitivo de notificación de incidentes relacionados con medicamentos. Como evolución de esta estrategia, en septiembre de 2025 se conformó el primer Subcomité Interdisciplinario de Seguridad del Paciente, con el propósito de ampliar el alcance de la vigilancia a diferentes categorías de incidentes (medicación, procedimientos, equipamiento), analizar los eventos reportados, identificar factores contribuyentes y promover acciones de mejora orientadas al fortalecimiento de la seguridad del paciente a nivel institucional.
Analizar las características de los incidentes de seguridad reportados durante el primer período de funcionamiento del Subcomité Interdisciplinario de Seguridad del Paciente, identificando patrones epidemiológicos, factores contribuyentes y áreas prioritarias de mejora.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y retrospectivo en un hospital pediátrico de alta complejidad. Se analizaron 130 incidentes reportados entre septiembre de 2025 y mayo de 2026 mediante un formulario digital anónimo y no punitivo, accesible a través de código QR. Los eventos fueron clasificados según la Clasificación Internacional para la Seguridad del Paciente (CISP) de la OMS y la escala del Consejo Nacional Coordinador para la Notificación y Prevención de Errores de Medicación (NCC MERP). Se evaluaron los factores contribuyentes relacionados con el profesional, la organización, el entorno o el paciente, y la evitabilidad mediante consenso interdisciplinario. Se aplicó estadística descriptiva y análisis bivariado mediante el test exacto de Fisher.
Se analizaron 130 incidentes de seguridad. Los eventos relacionados con medicación constituyeron la categoría más frecuente (65,4%), seguidos por procesos clínicos o procedimientos (12,3%), documentación (8,5%) y nutrición (6,2%). Los sectores con mayor número de notificaciones fueron Internación Pediátrica (48,5%) y Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica (23,1%), concentrando conjuntamente el 71,6% de los reportes. El 75,4% de los incidentes alcanzó al paciente. La gravedad se concentró en las categorías B (25,4%), C (27,7%) y D (32,3%) de la clasificación NCC MERP, mientras que el 6,9% correspondió a categoría E. No se registraron eventos en categorías F a I. La mayoría de los incidentes fueron considerados evitables (99,2%). Los factores contribuyentes se asociaron principalmente a factores del profesional (73,1%), seguidos por factores organizacionales (24,6%). El farmacéutico fue el principal detector de incidentes (42,3%), seguido por médicos (26,9%) y enfermeros (19,2%). El análisis bivariado mostró que los eventos relacionados con medicación tuvieron mayor probabilidad de ser interceptados antes de alcanzar al paciente en comparación con otras categorías de incidentes (32,5% vs. 6,7%; OR=6,75; p=0,0009). Asimismo, presentaron menor probabilidad de asociarse a daño (categoría E) respecto de otras naturalezas de eventos (2,4% vs. 15,6%; OR=0,13; p=0,0082).
La experiencia del Subcomité Interdisciplinario favoreció el análisis sistemático de los incidentes y el aprendizaje organizacional. La mayoría de los incidentes identificados fueron potencialmente prevenibles y estuvieron asociados a oportunidades de mejora en comunicación, coordinación y cumplimiento de prácticas seguras. Los eventos relacionados con medicación constituyeron la categoría más frecuente; sin embargo, presentaron una mayor probabilidad de ser interceptados antes de alcanzar al paciente y una menor asociación con daño, lo que destaca el valor de las barreras de seguridad existentes. Por otro lado, los incidentes vinculados a factores organizacionales emergieron como un área prioritaria para el diseño de intervenciones orientadas al fortalecimiento de los procesos asistenciales. Estos hallazgos aportan información relevante para orientar estrategias focalizadas de mejora y fortalecer una cultura institucional basada en el aprendizaje continuo y la prevención del daño en pacientes pediátricos.
La entrevista clínica y la relación interprofesional dependen de una competencia transversal y fundamental: la comunicación efectiva. En el ámbito pediátrico, adquiere una complejidad particular al involucrar la tríada médico-paciente-familia. Existe la concepción errónea de que la capacidad de comunicar se adquiere con los años de práctica; sin embargo, la experiencia clínica acumulada no garantiza por sí misma el desarrollo de las habilidades comunicacionales, la comunicación es una competencia que se aprende y se entrena. Por ello, precisa una enseñanza formal, sistemática y evaluable durante el proceso formativo, dado que impacta de forma directa en la adherencia terapéutica, la disminución del error médico, la seguridad del paciente y la calidad de atención.
Objetivos
Desarrollar estrategias para incorporar principios y habilidades de comunicación asertiva, empatía y escucha activa en la práctica diaria del equipo de salud.
Facilitar herramientas prácticas para escenarios complejos, tales como la entrega de malas noticias y la transmisión honesta de errores médicos.
Optimizar la comunicación interprofesional mediante el uso de herramientas estructuradas (traspaso de pacientes/handoff y debriefing) para mitigar el riesgo sanitario en el ámbito hospitalario.
Diagnóstico de situación previa
Previo al inicio de la actividad formativa, se implementó una encuesta diagnóstica estructurada basada en la escala validada de autoeficacia en comunicación clínica SE-12. El análisis inicial de las respuestas evidenció una marcada heterogeneidad y un nivel de confianza global moderado-bajo (promedio general de 6,06/10). Se identificaron como barreras críticas y áreas de menor autoeficacia la negociación de planes de tratamiento mutuos con las familias (5,33/10) y el manejo eficiente del tiempo de consulta en la ronda hospitalaria (5,50/10), fundamentando la necesidad insoslayable de adquirir herramientas formales de comunicación.
Población
La experiencia estuvo destinada a médicos residentes de 3er año de pediatría que se desempeñaban en el Hospital General de Niños Pedro de Elizalde (HGNPE). El programa cuenta con dos ediciones consecutivas, alcanzando una convocatoria final de 27 inscritos en la cohorte actual.
Desarrollo de la experiencia
El programa se estructuró bajo una modalidad híbrida con una carga horaria total de 30 horas (22 horas teóricas, 6 horas prácticas y 2 horas asignadas a la evaluación final)
Componente Virtual Asincrónico: Clases expositivas grabadas dictadas por un equipo docente multidisciplinar (pediatras, especialistas en cuidados paliativos, cuidados intensivos y comunicador digital) disponibles en el Campus Virtual del Comité de Docencia e Investigación (CODEI) del HGNPE.
Componente Presencial Práctico: Encuentros semanales en el Centro de Simulación (SIM) Elizalde y aulas del CODEI. Se priorizaron metodologías de aprendizaje activo: dinámicas de juego de rol (role-playing), talleres basados en casos clínicos supervisados por expertos y debates en grupos pequeños utilizando disparadores audiovisuales.
Resultados
Se logró un alto nivel de adherencia a la plataforma virtual y una asistencia sostenida a los talleres del SIM. La utilización de metodologías basadas en la simulación permitió a los participantes ensayar activamente destrezas procedimentales y perceptivas como el monitoreo cruzado, técnicas de negociación y la estructuración del debriefing posterior a las intervenciones. Asimismo, se promovió el análisis crítico de experiencias clínicas previas, permitiendo a los residentes identificar escenarios pasados que podrían haberse comunicado de manera más efectiva. Los datos del diagnóstico inicial sirvieron para poner énfasis en los talleres presenciales, priorizando el entrenamiento en las habilidades con menor confianza basal detectadas en la escala SE-12.
Evaluación de la experiencia y del impacto de la misma
De los participantes: El requisito de aprobación implicó un 80% de asistencia a los talleres y la entrega de un ensayo individual basado en la metacognición. A través de este instrumento, los alumnos analizaron de manera reflexiva sus propias consultas reales (evaluando conductas verbales y no verbales) y diseñaron un plan de desarrollo profesional individualizado.
De la experiencia y el impacto: Se realizó una encuesta de satisfacción donde los participantes refirieron que el curso cumplió o superó sus expectativas de aprendizaje. En este marco, el abordaje de malas noticias y el entrenamiento práctico en escenarios de alta complejidad en el centro de simulación resultaron ser el tema y el recurso pedagógico mejor puntuados por los alumnos. La recolección de datos demostró que el formato híbrido con un anclaje en simulación clínica es una estrategia pedagógica factible, reproducible y eficaz para transformar conductas comunicacionales arraigadas en el entorno hospitalario pediátrico, promoviendo una cultura institucional enfocada en la seguridad del paciente.
Relato de Experiencia: Grupo de trabajo ejercicio profesional SAP Rio Cuarto: Unión de pediatras en pos de un Objetivo Común.
Introducción
La Sociedad Argentina de Pediatría de Río Cuarto (SAPRC) fue fundada en 1973 por destacados pediatras de nuestra región y cuenta con personería jurídica desde el año 2012.
En 2020, en el contexto de la pandemia por COVID-19 se creó un grupo de WhatsApp que actualmente reúne al 85% de los socios, fortaleciendo los vínculos institucionales y favoreciendo una comunicación fluida y permanente entre la filial y sus asociados.
Durante 2023 a pediatría fue declarada especialidad crítica debido al creciente número de vacantes sin cubrir en las residencias pediátricas. Paralelamente, los honorarios profesionales se encontraban muy por debajo de los valores sugeridos por el Consejo de médicos, y los plazos de pago superaban, en muchos casos los tres meses. Este escenario genero un marcado descontento entre los profesionales.
Ante esta realidad y tras corroborar que nuestro estatuto lo permitía, en Agosto de 2023 se constituyó el Grupo de trabajo de Ejercicio Profesional de la SAPRC, con el propósito de analizar la problemática laboral de los pediatras y desarrollar estrategias colectivas orientadas a la defensa y dignificación del ejercicio profesional.
Objetivos
*Establecer canales de comunicación activa entre pediatras de distintas instituciones y localidades de la región
*Fortalecer el ejercicio profesional de la pediatría en los ámbitos privados y público
*Lograr una participación activa dentro del Colegio Médico Rio Cuarto (entidad responsable de la regulación y negociación de aranceles con obras sociales y empresas de medicina prepaga)
*Unificar el Valor de la Consulta Ética Pediátrica mínima en la ciudad y la región.
*Difundir y profundizar el Conocimiento del Nomenclador Pediátrico de SAP promoviendo su futura implementación.
Población destinataria: Médicos/as pediatras así como profesionales que ejercen la Pediatría y son socios de la Sociedad Argentina de Pediatría Río Cuarto Asociación civil.
Desarrollo de la experiencia: el trabajo colectivo permitió consensuar no solo un valor mínimo para la consulta Ética pediátrica, sino también pautas de convivencia, respeto y colaboración entre colegas.
Entre los principales logros alcanzados se destacan:
*La conformación de un grupo de trabajo representativo integrado por al menos un referente de cada institución de salud de la ciudad además de profesionales de poli consultorios interesados en la temática.
*La participación en Conarpe 2023 donde se estableció contacto con integrantes de la subcomisión de Ejercicio Profesional de la Sociedad Argentina de Pediatría casa matriz. Este vínculo posibilitó que, desde 2024, un representante de la SAPRC participe activamente en las reuniones nacionales de dicha Subcomisión.
*La realización de reuniones periódicas con auditores de Colegio médico Río Cuarto logrando avances significativos en las negociaciones arancelarias entre ellos:
-Reconocimiento diferencial de la consulta pediátrica respecto de otras especialidades
-Incrementos sustanciales en los valores de consulta y de diversas prácticas específicas como recepción RN, romming; mediante códigos propios e independientes de las prácticas obstétricas, que anteriormente se encontraban incluidas dentro de un módulo único sin discriminación).
-Implementación consensuada de copagos
- Reducción de los plazos de cobro de honorarios.
-Elaboración de estadísticas locales sobre vacantes en residencias pediátricas, aportando información objetiva para visibilizar la situación local de la especialidad.
Conclusiones
La experiencia del Grupo de Ejercicio Profesional de la SAPRC demuestra que la organización colectiva, la colaboración activa y el trabajo sostenido constituyen herramientas fundamentales para avanzar en la dignificación y el reconocimiento de la profesión pediátrica.
El intercambio permanente entre colegas, el conocimiento de la realidad local y nacional, y la construcción de consensos nos han permitido generar avances concretos en defensa de los derechos laborales de los pediatras.
El acuerdo alcanzado respecto del valor de Consulta ética pediátrica mínima represento un primer paso fundamental. Los próximos desafíos incluyen recuperar una participación activa dentro de los espacios de negociación del Colegio médico Rio Cuarto y promover la incorporación efectiva del nomenclador pediátrico como herramienta para jerarquizar y fortalecer la práctica profesional.
Relatos de Experiencias: La organización colectiva como motor de la dignificación laboral pediátrica en San Juan
Introducción
La Sociedad de Pediatría de San Juan (SPSJ) cuenta con personería jurídica desde el año 2018. En 2019, en el marco de la organización de las Jornadas Regionales de la Región Centro-Cuyo, la comisión directiva estableció contacto con la Subcomisión de Ejercicio Profesional (EP) de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) casa Matriz, invitado como disertante al Dr. Edgardo Flamenco. Este hito marcó el inicio de la participación activa en las reuniones nacionales de dicha subcomisión, posteriormente Comité Nacional de EP. En el ámbito provincial, este impulso consolidó la creación del Grupo de EP local.
Objetivos
Unificar el valor de la consulta pediátrica en la provincia.
Participar en las negociaciones arancelarias ante las distintas organizaciones de facturación.
Fortalecer el EP de la pediatría.
Implementar de manera efectiva el Nomenclador Pediátrico orientado a la especialidad.
Población destinataria: Médicos/as pediatras socios de la SPSJ.
Desarrollo de la experiencia: El camino del Grupo de EP estuvo atravesado por la respuesta colectiva ante situaciones críticas y la construcción de institucionalidad:
Defensa ante la violencia laboral (2019): Ante la agresión física sufrida por una médica en una guardia pediátrica, la SPSJ organizó una marcha bajo el lema del repudio a la violencia y en defensa del "cuidado de quienes cuidan".
Pandemia (2020-2021): Participó en mesas de trabajo con diversas asociaciones científicas de San Juan, publicando una solicitada en conjunto titulada "Héroes devaluados". El trabajo conjunto con otras asociaciones evidenció que, si bien la pediatría representaba una fuerza numérica mayoritaria frente a otras especialidades, carecía de la organización necesaria para hacer valer sus derechos. Asimismo, se brindó acompañamiento presencial a los colegas que sufrieron atropellos laborales en el contexto de la pandemia.
Implementación del Valor Mínimo Ético (VME): Se logró una fuerte presencia y consenso en la aplicación del VME, demostrando la unidad del colectivo pediátrico. Esto permitió dignificar el trabajo y avanzar en su aceptación por parte de obras sociales y entidades intermedias, manteniendo reuniones permanentes para la mejora continua y el ajuste de los valores de consulta.
El VME se consolidó como la unidad de medida de referencia para el pago de honorarios profesionales en actividades académicas, disertaciones en congresos y capacitaciones vinculadas al ejercicio de la profesión.
Resolución de conflictos institucionales: La SPSJ intervino de forma técnico-legal y personal en conflictos entre la gestión del Colegio Médico y los pediatras de dicha institución. Esta mediación permitió alcanzar un acuerdo histórico en la provincia, logrando el reconocimiento y cancelación de la deuda que la entidad mantenía con los profesionales, además de fortalecer los puntos de encuentro entre las partes.
Mejora de convenios y guardias: Se intervino en la negociación para optimizar los convenios con obras sociales, mejorar las condiciones laborales y actualizar el pago de honorarios de guardias pediátricas a través de la renegociación de contratos y la implementación de copagos.
Desafíos actuales y horizonte prestacional: El mayor desafío radica en la creación de la entidad de facturación propia de la SPSJ, lo que permitirá negociar convenios directos, acortar los plazos de cobro e incorporar definitivamente el Nomenclador Pediátrico para diferenciar y jerarquizar las modalidades de consulta. Para ello, se iniciaron asesorías con entidades médicas, contables y legales. Con la firme determinación de que sean los propios pediatras quienes lideren las negociaciones..
La SPSJ fue pionera a nivel nacional al constituir la defensa del EP dentro de la estructura de la misma asociación civil. Esta integración técnico-institucional evita costos administrativos adicionales para los socios, ya que centraliza la gestión en una sola organización, cumpliendo con lo establecido en el Art. 2 de nuestro estatuto.
Conclusiones
La experiencia del Grupo de EP de la SPSJ demuestra que la organización colectiva y el respaldo institucional son herramientas indispensables para transformar la realidad laboral del pediatra. El impacto de las acciones implementadas se evidencia en la cohesión del padrón de socios, la validación del VME ante los financiadores y la capacidad de arbitraje en conflictos institucionales complejos.
Resulta indispensable continuar fortaleciendo el Grupo de EP a nivel provincial. Avanzando hacia la autonomía en la facturación y la implementación efectiva del Nomenclador Pediátrico constituirá un hito clave; esto no solo permitirá optimizar los ingresos y acortar los tiempos de cobro, sino que consolidará la soberanía del colectivo médico en la gestión y defensa de sus derechos laborales.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11468 Hemartrosis como forma de presentación de hemofilia en una niña: a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
JOSEFINA PONTAROLO | |
| 11482 A propósito de un caso: Mi Pobre Angelito Enfermedades poco frecuentes |
DARIEN DAVID CORTES VITTORELLO | |
| 11497 USO DE CICLOSPORINA EN FARMACODERMIAS GRAVES PEDIATRICAS: A PROPOSITO DE DOS CASOS Enfermedades poco frecuentes |
FIORELLA AMBROSIONI | |
| 11501 Masa abdominal en lactante: a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
OSCAR ALEJANDRO SCIARONI | |
| 11532 Las enfermedades poco frecuentes están presentes en la región Sudeste del Conurbano Bonaerense.U Enfermedades poco frecuentes |
CLAUDIA ANALIA SETIEN | |
| 11558 Síndrome de Evans como presentación inicial de lupus eritematoso sistémico durante infección aguda por SARS-CoV-2: a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
BLANCA DANIELA GOMEZ OROZCO | |
| 11570 Aciduria glutárica tipo I: debut neurológico tras ayuno prolongado en paciente lactante. Enfermedades poco frecuentes |
BIANCA APRIGLIANO | |
| 12237 Púrpura trombótica trombocitopénica en pediatría: a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
MAITE BAUZÁ MUTILBA | |
| 12494 Lo raro en su forma más rara: carcinoma de células claras renales Otros |
SOFIA BUSTAMANTE |
La encefalitis límbica autoinmune es una entidad caracterizada por la inflamación del
SNC manifestado por síntomas neurológicos y psiquiátricos de instalación aguda y subaguda.
Esta entidad simula cuadros infecciosos del sistema nervioso central, especialmente en etapas
iniciales o ser manifestación de un síndrome paraneoplásico en estadios avanzados. En los
últimos años, el origen autoinmune de la enfermedad, se encuentra en aumento.
Analizar un caso clínico de encefalitis autoinmune, detallando presentación clínica,
proceso diagnóstico y tratamiento.
Demostrar que las alteraciones psiquiátricas y neurológicas, en algunas ocasiones, son
consecuencia de procesos infrecuentes que obligan a ampliar nuestra visión diagnóstica.
Adolescente de 14 años, previamente sano, derivado del interior de la provincia, tras
presentar crisis de movimientos anormales (tónico-clónicos de cabeza y brazo con desviación de
la mirada y automatismos) que alternaba con mutismo, agresividad y somnolencia. Niega fiebre
u otros síntomas. Durante su internación, el paciente presentó episodios de movimientos
cefálicos con lateralización y fijación de la mirada, de aparición súbita e intermitente; asociado a
permanente estado de agresividad con facie de enojo, y sueño profundo. Se planteó como
diagnóstico síndrome encefálico de probable origen infeccioso o autoinmune. Se realizó
punción lumbar, previa TAC cerebral normal, arrojando leucocitosis con predominio de NS, se
obtuvo muestras para estudio citoquímico, microbiológico (FilmArray) y panel de anticuerpos
(anti-NMDA, AQP4, Anti AMPA, Anti GABA, Anti LG11, BCO, Anti CASPR2) en líquido
cefalorraquídeo y sangre con resultados negativos. EEG patológico con actividad derecha con
enlentecimiento difuso. Se inició tratamiento antibiótico empírico con ceftriaxona y aciclovir los
cuales se suspendieron por cultivos negativos a las 48 hs. Se realizó RMN cerebral, que
evidenciaba hallazgos compatibles con compromiso del sistema límbico con hiperintensidad
en T2 Y FLAIR en sistema límbico. Se estableció el diagnóstico de encefalitis límbica
autoinmune, iniciando tratamiento inmunomodulador con pulsos de corticoides
(metilprednisolona 1000 mg/día por 5 días), más inmunoglobulina endovenosa durante 5 días
considerando el cuadro Moderado - Severo. Se obtuvo mejoría clínica, con recuperación del
lenguaje, conducta y desaparición de eventos paroxísticos asociado a amnesia del periodo agudo
de enfermedad. Se realizaron Exámenes Complementarios como; Ecografía Testicular, TAC de
tórax y abdomen, PPD; en busca de tumores primarios como posibles causantes de un
síndrome paraneoplásico, normales.
La encefalitis límbica autoinmune representa un diagnóstico de exclusión que requiere
alta sospecha clínica. Entre el 24-40% son pacientes menores de 18 años, afecta
predominantemente a mujeres en relación 4:1 y se estima incidencia global de 0,6 por cada
100.000 habitantes. Previamente se planteaba como una entidad exclusivamente paraneoplásica,
pero en un 63% no se documentó tumor. Con respecto a los síntomas, en adultos un 85% se
presenta con síntomas psiquiátricos, mientras que en pediatría, la clínica neurológica aparece
primero. Dentro de los diagnósticos diferenciales iniciales se consideraron encefalitis infecciosa
la cual fue descartada, Debut epileptico. Debut de patología psiquiátrica, Síndrome
paraneoplásicos. Todos descartados mediante estudios complementarios
La RMN evidenció alteraciones que asociado a la clínica, permitieron orientar al
diagnóstico aun en ausencia de confirmación inmunológica.
Una quinta parte del total de las encefalitis autoinmunes son explicadas mediante
procesos inmunomediados, un 10% se asocian a infección viral previa. El diagnóstico de este
paciente fue obtenido en base a la clínica y alteraciones en la RMN, dando lugar a Encefalitis
Límbica Autoinmune Seronegativa
El tratamiento precoz con corticoides e inmunoglobulina ha demostrado mejorar
significativamente la evolución, , con recuperación clínica rápida tras el inicio de
inmunoterapia.como se evidenció en este paciente
Este caso resalta la importancia de considerar la encefalitis autoinmune en pacientes
pediátricos con convulsiones de Novo asociadas a alteraciones conductuales o del lenguaje,
incluso en ausencia de marcadores inflamatorios o infecciosos.
La aciduria glutárica tipo I es un error innato del metabolismo de herencia autosómica recesiva, causado por la deficiencia de la enzima glutaril coA deshidrogenasa, relacionada al catabolismo de aminoacidos. Clínicamente, la enfermedad puede presentarse de forma oligosintomatica con macrocefalia y retraso del desarrollo, o bien debutar de manera aguda a través de crisis encefalopáticas desencadenadas por situaciones de estrés metabólico.Estos episodios pueden llevar a daño neurológico irreversible, caracterizado por distonía, trastornos del movimiento y compromiso motor severo.
El diagnóstico precoz resulta fundamental, ya que la implementación temprana de medidas terapéuticas puede modificar significativamente la evolución y el pronóstico neurológico.
Se presenta el caso de una lactante con debut neurológico posterior a un período de ayuno prolongado, en quien se confirmó el diagnóstico de aciduria glutárica tipo I, destacando la importancia del reconocimiento temprano de esta entidad y de los factores precipitantes de descompensación.
Describir el debut neurológico de una lactante con aciduria glutárica tipo I, focalizando en la importancia del reconocimiento clínico precoz.
Resaltar el rol del pediatra en la sospecha clínica oportuna, considerando que la pesquisa neonatal en Argentina no incluye esta patología.
Paciente de sexo femenino de 9 meses consulta por primera vez por retraso global del desarrollo y ausencia de sostén cefálico. Presentó un desarrollo psicomotor acorde hasta los 3 meses de vida, con adecuada sonrisa social y adquisición de pautas motoras. En el contexto de realización de una tomografía computada de cráneo por macrocefalia por el que realizo periodo de ayuno prolongado, la paciente presentó un episodio convulsivo tónico-clónico generalizado, sin recurrencias posteriores. A partir de dicho evento, presento detención en la adquisición de nuevas pautas madurativas.
Al examen físico inicial a los 9 meses, la paciente se encontraba con adecuada interacción con el medio, sonrisa social, seguimiento visual, respuesta a estímulos auditivos y balbuceo. Sin embargo, se constataba retraso global del desarrollo a predominio motor, con ausencia de sostén cefálico, imposibilidad para sedestación sin apoyo. Se evidenciaba hipertonía de los cuatro miembros, con rigidez generalizada.
Ante la sospecha de trastorno del neurodesarrollo de probable etiología neurológica o metabólica, se inició estudio etiológico con evaluación por los servicios de neurología y enfermedades metabólicas.
En este contexto, se realizó resonancia magnética nuclear (RMN) de encéfalo, que evidenció atrofia cerebral a predominio frontotemporal, con ampliación de los espacios subaracnoideos en la fosa media y opérculos marcadamente ensanchados. Se observaron además alteraciones difusas de la señal en sustancia blanca hemisférica, así como compromiso de núcleos basales y tálamos, con restricción en difusión, hallazgos resultaron sugestivos de enfermedad metabólica.
Ante la sospecha diagnóstica se realizó evaluación metabólica mediante estudios en papel de filtro, que confirmaron el diagnóstico de aciduria glutárica tipo I. En consecuencia, se inició tratamiento con L-carnitina, con adecuada tolerancia inicial, y se indicaron medidas de manejo metabólico y seguimiento interdisciplinario.
La aciduria glutárica tipo I es un error innato del metabolismo con riesgo de daño neurológico irreversible. El caso presentado ilustra una forma clásica de debut, en la que un período de ayuno prolongado actúa como desencadenante de descompensación metabólica. Este tipo de situaciones favorece el catabolismo proteico, incrementando la producción de metabolitos derivados de la lisina, lo que precipita la acumulación de ácido glutárico y 3 hidroxiglutárico, responsables del daño neuronal. Es relevante destacar que la paciente presentaba macrocefalia previa, un signo precoz frecuentemente subestimado.
Desde el punto de vista clínico, la detención del desarrollo posterior a un evento agudo debe alertar sobre la posibilidad de una enfermedad metabólica subyacente. En este sentido, la neuroimagen desempeña un rol fundamental, siendo característicos los hallazgos de ampliación de los espacios subaracnoideos en la fosa media, junto con compromiso de ganglios basales y sustancia blanca.
El diagnóstico precoz resulta importante, dado que la implementación temprana de medidas terapéuticas, puede prevenir o atenuar el daño neurológico.
Este caso resalta la importancia de considerar la aciduria glutárica dentro de los diagnósticos diferenciales ante lactantes con macrocefalia y alteraciones del neurodesarrollo, así como de reconocer los factores precipitantes de crisis encefalopáticas. Una sospecha clínica oportuna y el inicio precoz del tratamiento pueden modificar significativamente la evolución y mejorar el pronóstico neurológico a largo plazo.
La monoartritis en la infancia representa un desafío diagnóstico debido a la amplia variedad de etiologías, incluyendo causas infecciosas, inflamatorias, traumáticas y, con menor frecuencia, hematológicas. En ausencia de síntomas sistémicos y ante tumefacción articular persistente, debe considerarse la hemartrosis como posible manifestación inicial de un trastorno de la coagulación. Su reconocimiento precoz es fundamental para prevenir daño articular permanente.
Destacar la importancia de incluir los trastornos de la coagulación en el diagnóstico diferencial de la monoartritis en pediatría.
Paciente de sexo femenino de 5 años, sin antecedentes personales ni familiares relevantes, que consultó por dolor en rodilla izquierda de 6 meses de evolución, de intensidad leve a moderada, asociado a tumefacción e impotencia funcional progresiva. Negaba traumatismos, infecciones previas, despertares nocturnos por dolor y síntomas sistémicos, con múltiples consultas previas sin diagnóstico.
Al examen físico presentaba cojera, tumefacción de rodilla izquierda, choque rotuliano positivo y actitud en semiflexión, sin signos de flogosis. Los estudios iniciales evidenciaron glóbulos blancos 4500/mm³, hemoglobina 10,8 g/dL (anemia microcítica hipocrómica), plaquetas 373.000/mm³, VSG 20 mm/h y PCR 2,3 mg/L. La radiografía mostró aumento de densidad e irregularidad articular y la ecografía escaso líquido anecoico.
Ante la sospecha de artritis idiopática juvenil, se amplió estudio inmunológico, sin hallazgos patológicos. Se solicitó coagulograma, evidenciándose tiempo parcial de tromboplastina activado prolongado (122 segundos) con corrección con plasma. El dosaje de factores mostró déficit severo de factor VIII (1%), con factores X, XI y antígeno de von Willebrand dentro de rangos normales.
Se realizó prueba terapéutica con infusión de factor VIII, evidenciándose una adecuada recuperación y persistencia de niveles plasmáticos, hallazgos compatibles con hemofilia A, diagnóstico confirmado mediante estudio molecular (mutación en gen F8).
Inició tratamiento profiláctico con factor VIII (1000 UI tres veces por semana) y rehabilitación kinésica. En el seguimiento, presentó mejoría clínica, con desaparición del dolor, sin nuevos episodios de hemartrosis, persistiendo la limitación funcional.
La monoartritis crónica sin inflamación sistémica debe motivar la evaluación de trastornos de la coagulación. Si bien la enfermedad de von Willebrand es la coagulopatía más frecuente en niñas, la hemofilia A, aunque infrecuente, puede presentarse en mujeres debido a la inactivación del cromosoma X, lo que puede retrasar su diagnóstico.
Este caso resalta la importancia de ampliar el enfoque diagnóstico de la monoartritis en pediatría, incluso en pacientes de sexo femenino, para favorecer el diagnóstico precoz y prevenir secuelas articulares.
Las Enfermedades Poco Frecuentes son afecciones de baja prevalencia, es decir que se presentan con escasa frecuencia en la población general y afectan a un número reducido de personas en una población determinada.
Los conocimientos sobre estas enfermedades son aún muy recientes y están poco extendidos en la red sanitaria. Esto conlleva a problemas en la obtención de diagnóstico y tratamiento oportunos y adecuados. Además del impacto físico, las personas que viven con una enfermedad rara, sus familias y cuidadores ven afectada su realidad de diversas formas y deben implementar estrategias de atención y cuidado para acomodar la vida cotidiana. La falta de conocimiento público y la ausencia, alcance limitado o mala aplicación de políticas públicas intensifican los desafíos que pacientes y familias enfrentan.
En Argentina, la Ley 26.689 del año 2011 establece en su artículo 2º que se consideran Enfermedades Poco Frecuentes a aquellas cuya prevalencia poblacional es igual o inferior a una (1) en dos mil (2000) personas referida a la situación epidemiológica nacional. Esta Ley promueve el cuidado integral de las personas con EPoF y mejorar la calidad de vida de ellas y sus familias. Las obras sociales deben brindar cobertura asistencial a las personas con EPoF, incluyendo como mínimo las prestaciones que determine la autoridad de aplicación.
Este trabajo presenta resultados preliminares de una investigación en curso que apunta a la caracterización general de las experiencias de personas con Enfermedades Poco Frecuentes y sus familias y el análisis del acceso al diagnóstico y tratamiento en la subregión sudeste de la Región Sanitaria VI de la provincia de Buenos Aires (Quilmes, Berazategui, Florencio Varela y Almirante Brown)
Los objetivos del presente trabajo son identificar las barreras de acceso al diagnóstico y al tratamiento, analizar las estrategias familiares de cuidado y atención, y reconocer oportunidades de mejora en el sistema de salud.
Con un enfoque territorial e interdisciplinario, se basa en la recolección de información primaria y cualitativa mediante entrevistas semiestructuradas a pacientes y familiares que residen o se atienden en efectores de salud de la subregión sudeste. Se complementa con datos institucionales provenientes de efectores locales y organismos gubernamentales con registros sobre EPoF
Se evidencian trayectorias heterogéneas en relación con diagnósticos, tratamientos y niveles de impacto en la vida cotidiana. Sin embargo, emergen elementos comunes vinculados a las estrategias de afrontamiento, dificultades en el acceso al sistema de salud y el rol central de las redes familiares (especialmente las madres) en la continuidad del cuidado.
Varias de las entrevistas realizadas confirman que los profesionales tienen herramientas operativas para comenzar el recorrido de la búsqueda. Los protocolos de derivación existen pero en las entrevistas se evidencia que la dimensión humana respecto de la escucha activa y la empatía todavía constituyen una barrera en el camino del diagnóstico, cuando no están puestas en práctica a la hora de la consulta
El análisis de las 24 entrevistas evidenció que el 91.66% (n=22) fueron realizadas a mujeres (Fig.1). En relación con el informante, el 66.66% (n=16) de las entrevistas se efectuaron a familiares (principalmente madres) y el 33.33% (n=8) a pacientes. En la figura 2 se observa que el 83.34% (n=20) de las personas entrevistadas residía en Quilmes, lo cual se asocia al trabajo territorial desarrollado en articulación con la Mesa EPoF Quilmes.
La distribución etaria de los pacientes fue equitativa: el 50% (n=12) correspondió a población pediátrica – incluyendo adolescentes (n=6), preescolares (n=2) y escolares (n=4) registrándose el fallecimiento de una paciente en la adolescencia. El 50% restante (n=12) correspondió a población adulta.
El 75% de los pacientes (n=18) recibe atención y tratamiento principal en instituciones ubicadas fuera de la región.
En la muestra relevada fueron el 66.66% (n=16) de los pacientes, los que manifestaron los primeros signos de la enfermedad en la edad pediátrica. Según su edad fueron 5 lactantes, 4 pre escolares, 4 escolares y 3 adolescentes
Los resultados presentados constituyen una primera aproximación cualitativa de un estudio en curso sobre el impacto de las EPoF en familias de la subregión sudeste, desde una perspectiva territorial y epidemiológica. Este trabajo busca generar evidencia “de abajo hacia arriba” que fortalezca el sistema de salud, contribuya a construir redes más accesibles, eficientes y centradas en las personas, promoviendo un acceso equitativo a la atención especializada e integral para que la dimensión psicosocial de pacientes y familias tenga también un lugar central en la planificación de la atención y los cuidados.
El carcinoma de células renales (CCR) es extremadamente raro en niños y comprende aproximadamente entre el 2% y el 6% de todos los tumores renales pediátricos.
Afecta por igual ambos sexos, con una mediana de edad de 12,9 años. A diferencia del adulto, en el que está presente la triada clásica de hematuria, lumbalgia y tumoración palpable en flanco, en la edad pediátrica las manifestaciones pueden ser heterogéneas e incluso asintomáticas
Comunicar un caso de carcinoma de células renales en un paciente pediátrico, con el propósito de contribuir a la discusión académica y al fortalecimiento del conocimiento sobre esta entidad infrecuente en dicha población.
Varón de 11 años consultó al servicio de emergencias de nuestra institución por hematuria y lumbalgia de 12hs de evolución, refiriendo antecedente de traumatismo 24hs previas.
Al exámen físico se encontraba hemodinámicamente compensado, afebril, con presencia de puño percusión positiva izquierda. Se solicita laboratorio en el que se constata anemia y orina completa con hemoglobina y hematies. Ante la sospecha de hematoma retroperitoneal se solicita ecografía reno-vesical en la que se observa masa ocupante de espacio (MOE) redondeada y homogénea de 6,62 x 6,17 x 5,68 cm con hematoma perirrenal.
Se realiza interconsulta con servicio de cirugía infantil quien solicita tomografía de tórax abdomen y pelvis (imagen 1) en la cual se evidencia imágen heterogénea en riñón izquierdo con presencia de hemoperitoneo. Con dicho resultado, se decide su pase a UCIP para mayor control clínico. Se participó a los servicios de oncología, urología y nefrología. Se realizó RMI (imagen 2) donde presentaba misma MOE de mismo diámetro con contenido heterogéneo sin refuerzo luego de inyección con contraste endovenoso junto a gran hematoma rodeando la fascia perirrenal con retroperitoneo libre de adenomegalias.
Durante su internación en UCIP presentó registros hipertensivos, por lo que recibió tratamiento con Amlodipina con favorable respuesta.
Se decidió en conjunto con especialistas realizar nefrectomía polar izquierda enviando muestra a servicio de anatomía patológica (imagen 3 y 4), donde se obtiene diagnóstico definitivo de carcinoma renal epitelial de células claras con necrosis submasiva (imagen 5), con TFE3 negativo por inmunohistoquímica. Márgen de resección sin contacto con la neoplasia. (imagen 6)
El carcinoma de células renales es un tumor infrecuente en la edad pediatrica, representando el 0.3% del total de las neoplasias. La presentación clínica consiste en la triada clásica hematuria, masa palpable y lumbalgia, completa o incompleta al momento de la consulta, lo que dificulta su sospecha, retrasa el diagnóstico y tratamiento, condicionando el pronóstico. El CCR pediátrico difiere en apariencia histológica y características genéticas de los de los adultos, pero la evolución clínica es similar, además de compartir el estadio tumoral como el factor pronóstico más importante. Destacamos la importancia de la sospecha clínica inicial, sumado a los estudios complementarios y el abordaje interdisciplinario como herramientas fundamentales para el diagnóstico precóz. Con respecto al tratamiento en la actualidad, se conoce poco sobre el resultado o el tratamiento óptimo para el CCR infantil. No existe consenso en pediatría sobre cuál es el mejor abordaje terapéutico. La resección quirúrgica total sigue siendo de primera elección. Ni la quimioterapia ni la radioterapia han demostrado una actividad significativa en pacientes adultos o pediátricos, independientemente del tipo histológico.
Al tratarse de un único caso, se convierte en una de las debilidades de este trabajo, al no poder comparar diferentes presentaciones clínicas y resultados del tratamiento elegido.
Por todo lo mencionado anteriormente, creemos importante publicar este caso clínico presentado en nuestra institución, con el fin de incentivar la realización de nuevos estudios para adquirir mayor conocimiento del comportamiento de esta neoplasia en pediatría asi como identificar nuevas terapéuticas.
A diferencia del tumor de Wilms, que cuenta con tratamientos estandarizados y bien definidos, por ser el tumor renal más frecuente en pediatría, el carcinoma de celulas renales (CCR) presenta escasas recomendaciones terapéuticas. Actualmente los tratamientos utilizados se basan en pequeñas series de casos retrospectivos o en las guías publicadas para el CCR en adultos. No existen publicaciones de un gran volúmen de casos, retrospectivo y prospectivo que documente el enfoque demográfico, patológico, radiográfico y quirúrgico del CCR en pediatría. Considero de gran valor e importancia comunicar éste caso, que logre impulsar nuevos reportes a futuro, siendo una entidad infrecuente en la edad pediátrica
Los tumores abdominales malignos representan aproximadamente el 20% de las neoplasias en la edad pediátrica. Entre los más frecuentes se destacan el nefroblastoma (tumor de Wilms), el neuroblastoma y el linfoma no Hodgkin abdominal. Los teratomas son tumores derivados de células germinales que, según la bibliografía, no superan el 4% de los casos; su origen puede ser gonadal, sacrococcígeo, mediastínico o retroperitoneal. Dentro de este grupo, se clasifican como sólidos o quísticos, maduros o inmaduros, o como tumores de células germinales mixtos.
Los teratomas inmaduros retroperitoneales representan entre el 2-4% del total de tumores de células germinales. El 80% son benignos, y constituyen una entidad infrecuente en la población pediátrica, cuya manifestación clínica característica es el hallazgo, por parte de los familiares del paciente, de una masa abdominal, sin otro signo o síntoma acompañante.
Describir el caso clínico de un lactante con masa abdominal palpable
Paciente masculino de 2 meses de vida, (G1P1), embarazo controlado, sin antecedentes perinatológicos de relevancia, que consultó a urgencias por detección de masa abdominal izquierda, sin otros síntomas acompañantes. Al examen físico, el paciente se encontraba clínica y hemodinámicamente estable, afebril, reactivo, con pautas neuromaduratvas acordes a la edad. En el flanco izquierdo se palpó una masa indolora, mate a la percusión, de aproximadamente 8 × 6 cm.
Se realizó radiografía de abdomen, que evidenció ausencia de asas intestinales en la región izquierda, y ecografía abdominal, que informó una imagen heterogénea sólido-quística ubicada en el flanco izquierdo en íntimo contacto con el riñón homolateral, de aproximadamente 84 × 80 mm, con leve ectasia pielocalicial ipsilateral secundaria al efecto de masa.
Ante la sospecha de proceso neoplásico, se decidió la internación del paciente. Se solicitó laboratorio completo y marcadores tumorales: alfafetoproteína (AFP) 5.700 ng/mL y β-hCG negativa. Se instauraron medidas de prevención del síndrome de lisis tumoral.
Se realizó resonancia magnética nuclear (RMN) de abdomen con contraste endovenoso que informó, en topografía del flanco izquierdo, una voluminosa formación multilocular sólido-quística con tabiques gruesos y áreas espontáneamente hiperintensas sugestivas de sangrado. Presentó restricción en la secuencia de difusión y refuerzo progresivo heterogéneo. La lesión, de ubicación retroperitoneal, se hallaba en amplio contacto con la cara anterior y medial del riñón izquierdo, la fascia prevertebral y el músculo psoas izquierdo, sin poder descartarse su compromiso. Ejercía efecto de masa desplazando el bazo, el páncreas y la glándula suprarrenal izquierda —no visualizándose claramente esta última—; la aorta y la vena cava inferior hacia la derecha; y el riñón izquierdo hacia posterior, el cual impresionaba de mayor tamaño con signos de uronefrosis. La lesión medía 82 × 70 × 71 mm en sus ejes transversal, anteroposterior y cefalocaudal, respectivamente.
Se realizó la exéresis del tumor + linfadenectomía + nefrouretectomía izquierda por extensión tumoral. El procedimiento fue bien tolerado por el paciente.
La anatomía patológica confirmó el diagnóstico de teratoma inmaduro grado III, sin compromiso ganglionar. Los valores de AFP mostraron un descenso progresivo: 5700 ng/mL al diagnóstico; 1984 ng/mL al décimo día postoperatorio; 480 ng/mL al día 16; 215 ng/mL a los 45 días; 13,3 ng/mL a los 6 meses y 2.6 ng/mL al año; sin necesidad de tratamiento adyuvante.
Las masas abdominales suelen ser un hallazgo en lactantes, frecuentemente sin signo-sintomatología acompañante, lo que requiere un abordaje precoz y sistemático ante su detección.
El caso presentado demuestra la importancia de considerar al teratoma inmaduro retroperitoneal dentro de los diagnósticos diferenciales de las masas abdominales en los primeros meses de vida, aun cuando la presentación es excepcional en menores de 6 meses.
Los pacientes con teratomas inmaduros presentan buena evolución clínica con la exéresis completa. El tratamiento adyuvante, aunque está discutido, se reserva para los casos que presentan aumento de los marcadores tumorales durante el seguimiento. Los dosajes seriados de la AFP constituyen una herramienta fundamental en el seguimiento posoperatorio de estos pacientes.
La púrpura trombótica trombocitopénica (PTT) es una microangiopatía trombótica potencialmente mortal, de presentación infrecuente en la edad pediátrica. Esta característica puede retrasar el diagnóstico y empeorar el pronóstico, por lo que el reconocimiento y tratamiento precoces son fundamentales.
Presentar el caso de una paciente adolescente con diagnóstico de PTT, destacando la importancia de considerar esta entidad dentro de los diagnósticos diferenciales ante la presencia de anemia hemolítica microangiopática y trombocitopenia en esta población.
Se presenta el caso de una paciente de 16 años, previamente sana, que consulta por hipermenorrea, astenia y equimosis en miembros inferiores de 8 días de evolución, y que en las 24 horas previas a la consulta agrega cefalea, náuseas, vómitos y un registro febril. A su ingreso se la valora hemodinámicamente estable, sin signos de foco neurológico.
Se realiza laboratorio que evidencia hallazgos compatibles con anemia hemolítica microangiopática: anemia normocítica normocrómica severa con requerimiento transfusional (Hb 6,6 g/dL) , trombocitopenia (9.000/mm³), hiperbilirrubinemia de predominio indirecto (BT 1,99 mg/dL; BD 0,63 mg/dL), elevación de LDH (933 U/L) y prueba de Coombs directa negativa. Además se realiza tomografía computada y angiorresonancia cerebral, sin hallazgos patológicos.
Se solicita actividad de ADAMTS13, con actividad menor al 10%, junto con IgG inhibidor positiva (78 U/mL), confirmándose el diagnóstico de PTT adquirida. El estudio etiológico descarta embarazo, enfermedades autoinmunes, infecciosas y otras causas secundarias.
Se inicia tratamiento con transfusión de glóbulos rojos, plasma fresco congelado como medida transitoria, pulsos de metilprednisolona seguidos de meprednisona por vía oral, inmunoglobulina endovenosa y cinco sesiones de plasmaféresis terapeutica, con adecuada respuesta clínica y hematológica. Confirmado el diagnóstico, se añade rituximab semanal durante cuatro semanas, sin reportar eventos adversos.
La evolucion es favorable, con normalización progresiva de los parámetros hematológicos al día 18 de tratamiento (Hb 13,3 g/dL y plaquetas 379.000/mm³), otorgándose el alta hospitalaria con seguimiento ambulatorio.
La PTT es una emergencia hematológica de presentación excepcional en pediatría. Su diagnóstico requiere un alto índice de sospecha ante anemia hemolítica microangiopática y trombocitopenia sin otra causa evidente. La confirmación mediante actividad de ADAMTS13 y la instauración precoz de plasmaféresis, corticoterapia y rituximab fueron determinantes para la favorable evolución de esta paciente. Este caso subraya la importancia de considerar la PTT dentro de los diagnósticos diferenciales en adolescentes, ya que el tratamiento oportuno es clave para mejorar el pronóstico y la sobrevida.
El Lupus Eritematoso Sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica cuya etiología involucra interacciones complejas entre factores genéticos y ambientales. Se ha propuesto que las infecciones virales, como el SARS-CoV-2 y el Parvovirus B19, pueden actuar como desencadenantes en pacientes predispuestos a través de mecanismos de mimetismo molecular y activación de la inmunidad innata. Aunque las alteraciones hematológicas se presentan en el 33-75% de los pacientes pediátricos con LES , el Síndrome de Evans (coexistencia de anemia hemolítica autoinmune y trombocitopenia inmune) constituye una manifestación inicial extremadamente infrecuente, reportada en menos del 1-3% de los casos. El diagnóstico precoz en estos escenarios es fundamental para instaurar terapias inmunosupresoras oportunas y prevenir complicaciones orgánicas graves.
Describir un caso inusual de debut de Lupus Eritematoso Sistémico pediátrico bajo la forma de Síndrome de Evans y síndrome antifosfolipídico, concomitante con una infección aguda por SARS-CoV-2.
Resaltar la complejidad diagnóstica de las manifestaciones hematológicas y gastrointestinales atípicas como enmascaradoras de patologías reumáticas sistémicas en la infancia.
Se presenta el caso de una paciente femenina de 8 años de edad, previamente sana, que consultó por dolor abdominal generalizado de 48 horas de evolución y un registro febril, asociando signos de defensa peritoneal. El laboratorio de ingreso evidenció anemia (Hb 8.4 g/dL) y plaquetopenia (120.000/μL). Ante la sospecha de abdomen agudo quirúrgico, se realizó una laparoscopia exploradora con apendicectomía, objetivando únicamente adenomegalias mesentéricas con histología reactiva. En el postoperatorio inmediato presentó un marcado descenso hematimétrico (Hb 6.9 g/dL), requiriendo soporte transfusional.
Para completar el estudio etiológico de la anemia se solicitó perfil férrico, que mostró sideremia, transferrina y porcentaje de saturación de la transferrina disminuidos, con ferritina elevada; la LDH y la haptoglobina se mantuvieron dentro de los valores normales, con un recuento absoluto de reticulocitos bajo. También se realizó frotis de sangre periférica que reveló esferocitosis severa (++++) y fenómeno de Rouleaux, mientras que la prueba de Coombs directa resultó positiva para anticuerpos IgG e IgM , confirmando el diagnóstico de Síndrome de Evans. En la evaluación etiológica, el Filmarray de vía aérea superior rescató SARS-CoV-2 y las serologías exhibieron IgM positiva para Parvovirus B19. Se constató además un anticoagulante lúpico persistentemente positivo.
El perfil inmunológico confirmó el diagnóstico de LES al demostrar anticuerpos antinucleares (FAN) 1/160 con patrón citoplasmático, anti-ADN de doble cadena positivo e hipocomplementemia marcada (C3: 64 mg/dL y C4:
El diagnóstico de LES pediátrico representa un desafío mayúsculo cuando debuta con síntomas inespecíficos que simulan urgencias quirúrgicas o mediante afecciones hematológicas raras como el Síndrome de Evans. Este caso destaca la necesidad de mantener un alto índice de sospecha clínica ante citopenias de origen inmune en el contexto de infecciones virales agudas. La identificación temprana y la intervención inmunosupresora adecuada son determinantes para mitigar la morbilidad y lograr una evolución clínica favorable a largo plazo.
Las farmacodermias constituyen reacciones adversas a medicamentos que comprometen piel, mucosas y anexos. En la mayoría de los casos presentan formas leves, sin embargo un pequeño porcentaje evoluciona a formas graves como el síndrome de Stevens -Johnson (SSJ) y la Necrólisis Epidérmica Tóxica (NET), entidades potencialmente mortales caracterizadas por compromiso mucocutáneo extenso y rápida progresión clínica. El manejo de estas patologías continúa siendo motivo de debate, particularmente en relación con el uso de terapias inmunomoduladoras.
Describir dos casos pediátricos de farmacodermias graves tratados con ciclosporina y analizar su evolución clínica.
Caso 1: Paciente de 13 años con antecedente de tratamiento con Amoxici lina por cuadro respiratorio, que
evoluciona a los pocos días con lesiones cutáneas en diana y compromiso mucoso con erosiones dolorosas en
cavidad oral y labios, asociadas a disfagia y compromiso general. Inicialmente interpretado como cuadro
infeccioso grave, se realizaron estudios complementarios y se suspendió la antibioticoterapia. Tras interconsulta
con dermatología se diagnosticó síndrome de Stevens -Johnson. El paciente ingresó a unidad de cuidados
intensivos e inició tratamiento con corticoides sistémicos, con escasa respuesta inicial. Ante la persistencia del
cuadro se indicó ciclosporina a dosis de 3 mg/kg/día, observándose detención de la progresión de las lesiones y
mejoría clínica dentro de las primeras 24-48 horas, con posterior recuperación y alta hospitalaria.
Caso 2: Paciente de 7 años que presentó lesiones cutáneas eritemato purpúricas dolorosas tras la ingesta de
dipirona, con progresión rápida y desprendimiento epidérmico con signo de Nikolsky positivo en algunas áreas,
además de erosiones peribucales. Se diagnosticó síndrome de superposición SSJ/NET. Se indicó tratamiento
con ciclosporina a 3 mg/kg/día, con evolución favorable y mejoría clínica dentro de las primeras 72 horas,
permitiendo el alta hospitalaria tras cuatro días de internación.
Las farmacodermias graves representan emergencias dermatológicas que requieren diagnóstico precoz y
manejo oportuno. El reconocimiento temprano de las lesiones cutáneas y la suspensión inmediata del fármaco
sospechoso constituyen pilares fundamentales del tratamiento. En los últimos años, la ciclosporina ha emergido
como una alternativa terapéutica prometedora al inhibir la activación de linfocitos T y la cascada inmunológica
responsable del daño epidérmico. En los casos presentados se observó una rápida detención de la progresión
de las lesiones y evolución clínica favorable tras su instauración. Estos hallazgos coinciden con reportes
recientes de la literatura que sugieren que la ciclosporina podría constituir una opción terapéuti ca eficaz en
farmacodermias graves en la población pediátrica.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11577 Síndrome de Morvan rara forma de encefalitis autoinmune por afectación de los canales de K neuronales secundaria a ingesta de comprimidos de mercurocromo. A propósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
MARIA ADELINA AMADI | |
| 11594 Necrolisis epidermica toxica en paciente con Lupus Eritematoso Sistemica de inicio juvenil. Desafio diagnostico en pediatria. Enfermedades poco frecuentes |
YURANNY ESTEFANY OVALLOS PEREZ | |
| 11626 Taquicardia como presentación inicial de hipertiroidismo: reporte de caso Enfermedades poco frecuentes |
SOL NOVELLO | |
| 11653 Pericarditis recurrente idiopática en pediatría: a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
MARÍA CAMILA CORTES OSMA | |
| 11672 A propósito de un caso: Manchas color café con leche; no siempre es Neurofibromatosis Enfermedades poco frecuentes |
CELINA AYLEN ROOT | |
| 11688 Adrenoleucodistrofia Cerebral Infantil: El desafío del diagnóstico precoz ante la Insuficiencia Suprarrenal Primaria Enfermedades poco frecuentes |
MARIA EUGENIA MAGLIO | |
| 11713 Síndrome de activación macrofágica secundario a osteomielitis por SAMR en un paciente pediátrico: a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
LUCIA ZORZI | |
| 11757 Hiponatremia en contexto febril como forma de presentación del Síndrome Poliglandular Autoinmune tipo 1: a propósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
ABRIL CARLINO | |
| 11776 A propósito de un caso: Enfermedad Inflamatoria Intestinal de Inicio Muy Temprano asociada a Colangitis Enfermedades poco frecuentes |
CAMILA AZUL CURTO |
La enfermedad inflamatoria intestinal de inicio muy temprano (VEO-IBD por sus siglas en inglés) inicia en niños menores de 6 años. A diferencia de la forma del adulto, presenta una fuerte asociación con defectos monogénicos e inmunodeficiencias primarias. Su diagnóstico es un reto clínico debido a la heterogeneidad de su presentación y la frecuente asociación con manifestaciones extraintestinales, como el compromiso hepatobiliar.
Aproximadamente entre el 5% y el 10% de los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal pediátrica desarrollarán una hepatopatía concomitante, siendo la colangitis esclerosante primaria una de las manifestaciones extraintestinales asociadas más complejas.
Asimismo, los consensos internacionales actuales destacan que los marcadores de colestasis convencionales del adulto, como la fosfatasa alcalina, carecen de fidelidad diagnóstica en la infancia debido al recambio óseo fisiológico por el crecimiento. En su lugar, el monitoreo sistemático de la gamma-glutamiltransferasa y la alanina aminotransferasa constituye la herramienta de tamizaje fundamental ante la sospecha de daño hepato-biliar. El diagnóstico definitivo requiere una correlación multidisciplinaria estricta entre los hallazgos de la colangioRMI, las características histológicas hepáticas y la evaluación anatomopatológica de la mucosa digestiva.
Comprender y reconocer estas formas de debut atípico en la primera infancia es crucial para guiar algoritmos diagnósticos oportunos y optimizar las estrategias terapéuticas inmunosupresoras combinadas con terapia de soporte biliar.
Comunicar el proceso diagnóstico, la evolución clínica y el manejo terapéutico de un paciente pediátrico con enfermedad inflamatoria intestinal de inicio muy temprano con compromiso de la vía biliar, resaltando la importancia del estudio histopatológico e inmunológico.
Paciente de 3 años, nacido pretérmino (36 semanas- 2,230kg) gemelar. Consulta por cuadro de un año de evolución caracterizado por deposiciones disenteriformes intermitentes, que en los últimos catorce días agrega fiebre, coxalgia derecha y alteración de la marcha. A su ingreso, se realiza laboratorio que evidencia leucocitosis neutrofílica, PCR 106 mg/L y LDH 264 UI/L, y hemocultivos, negativos. Por clínica se asume cuadro como sospecha de artritis séptica, pero tanto la tomografía de pelvis y abdomen, como la resonancia magnética de pelvis y columna, descartan compromiso osteoarticular, evidenciando hepatomegalia difusa asociada a masa hipodensa en topografía latero-aórtica derecha e hiliar hepática en contacto con el páncreas, que en posteriores controles imagenológicos se observó reducción del tamaño de la misma asumiendo hallazgo como adenopatías secundarias al proceso inflamatorio. Servicio de Oncohematología descarta patología neoplásica.
Servicio de Gastroenterología, solicita laboratorio que constata hipergammaglobulinemia (IgG: 4331), FAN reactivo (1/320) y anticuerpos anti-músculo liso reactivos (1/80), demostrando patrón de autoinmunidad. Servicio de Inmunología realiza estallido respiratorio, descartando enfermedad granulomatosa crónica.
Se realiza videoendoscopia alta y colonoscopía donde se observa macroscópicamente mucosa duodenal congestiva y friable; colon rígido con lesiones parcheadas y exudado fibrinoide. La biopsia informó colitis activa moderada a severa con agregados linfoides. Se realiza punción-biopsia hepática que informa colangitis aguda con proliferación ductal y exocitosis leucocitaria, y colangioRMI en la cual impresiona ligera ectasia de los ductos biliares intrahepáticos periféricos, y ganglios mesentéricos aumentados en número, con leve aumento de tamaño, sin rango megálico, correspondiente a proceso inflamatorio.
Se arriba al diagnóstico de enfermedad inflamatoria intestinal de inicio muy temprano asociado a colangitis aguda. Se instaura tratamiento nutricional enteral, meprednisona, azatioprina, mesalazina, y ácido ursodesoxicólico. Paciente evoluciona asintomático, con mejoría endoscópica, continuando seguimiento con Servicio de Gastroenterología y Hepatología.
El caso clínico presentado destaca la complejidad de la VEO-IBD, donde los síntomas iniciales pueden enmascarar la patología de base, obligando a un extenso diagnóstico diferencial que incluye procesos linfoproliferativos e inmunodeficiencias.
La histopatología fue clave al demostrar distorsión arquitectural crónica, hallazgos que, junto a la edad del paciente, orientan a enfermedad inflamatoria intestinal de inicio muy temprano.
Por dichos motivos se destaca la importancia del trabajo interdisciplinario para el temprano abordaje y tratamiento, siendo determinantes en la evolución clínica de pacientes crónicos.
La anemia de Fanconi (AF) es un trastorno hereditario poco frecuente, debido a mutaciones en uno de los 22 genes FANC que participan en la vía de reparación del ADN llamada FA/BRCA, implicando un riesgo aumentado a malformaciones congénitas, insuficiencia medular progresiva y neoplasias, principalmente síndrome mielodisplásico, leucemia mieloide aguda y tumores sólidos.
La transmisión es mayormente autosómica recesiva. Muy raramente ligada al cromosoma X y autosómica dominante. Presenta una frecuencia de 1 cada 500.000 habitantes. La proporción varones:mujeres es 3:1. Se estima 1 portador cada 300 habitantes. La edad media al diagnóstico es de 8 años.
Se asocia a retraso del crecimiento, malformaciones renales, gastrointestinales, genitourinarias, cardíacas, esqueléticas, alteraciones auditivas, oculares y cutáneas como “manchas color café con leche” (MCCL). Sin embargo, tres de cada diez pacientes no presentan malformaciones. La insuficiencia medular progresiva suele presentarse inicialmente con trombocitopenia o leucopenia.
El diagnóstico es mediante ensayos de fragilidad cromosómica inducidas por agentes que generan enlaces cruzados en las cadenas de ADN.
El tratamiento se basa en el trasplante de progenitores hematopoyéticos de donantes familiares sanos e histocompatibles.
El pronóstico asociado al trasplante es mejor si el paciente ha recibido pocas transfusiones, si es joven y si no ha desarrollado un proceso leucémico.
Presentar un caso de Anemia de Fanconi, en un paciente con manchas color café con leche y sospecha inicial de Neurofibromatosis tipo 1, reflexionar sobre los diagnósticos diferenciales y favorecer su reconocimiento precoz
Caso clínico:
Niño de 6 años que consulta por adenomegalias y fiebre. Laboratorio con anemia y leucopenia. Se indicó antibioticoterapia con Trimetoprima-Sulfametoxazol en sospecha de enfermedad por arañazo de gato. Por persistencia de los síntomas, 15 días después re-consulta por guardia.
Antecedentes personales:
RNT 40 sem, PAEG 3990 kg, APGAR 9/10
Padres consanguíneos
1 mes: Otitis supurada. Se detectan 3 MCCL
27 meses: Neumonía basal derecha. Se detectan más de 7 MCCL. En estudio por sospecha de Neurofibromatosis tipo 1 con Dermatología y Neurología.
29 meses: Neumonia apical derecha.
3 años: Baja talla y microcefalia, en estudio con Endocrinología
Retraso en la adquisición de pautas tempranas
Antecedentes familiares:
Tía materna con lesiones en piel
Tia y tia abuela paterna con Cáncer de mama
Examen físico:
Paciente clínicamente estable, hemodinámicamente compensado, vigil, reactivo, colaborador, afebril. Presenta poliadenopatías a nivel laterocervical, supraclavicular, retroauriculares, indoloras, móviles, no adheridas a planos profundos. Sin pérdida de peso. Múltiples máculas hipo e hiperpigmentadas, mamelón auricular izquierdo, microcefalia y talla baja.
Laboratorio:
Gr:4.090.000/mm3, Gb:5.800/mm3 (N:60/E:5/L:20/M:5), Blastos:10%, Plaquetas: 226.000/mm3, HTO:33.7%, Hb:11d/dl, Reticulocitos:0.3%, VCM:82.6, HbCM:26.8, CHbCM:32.6, Monotest:(-), VSG:72mm/hr, Fosfatemia:5.9mg/dl. Ionograma, Calcemia, LDH, Glucemia, Coagulograma, Perfil hepático y renal sin alteraciones.
Interpretación: Anemia normocítica hipocrómica, reactantes de fase aguda elevados, hiperfosfatemia, Blastos 10% y reticulocitopenia.
Ecografía cervical:
Múltiples adenopatías laterocervicales, espinales y submaxilares bilaterales, con hilio graso y vascularización conservada, midiendo el de mayor tamaño 32x15 mm a derecha y 28x11 mm a izquierda. Adenopatías intraparotídeas bilaterales, en raíz mesentérica, retroperitoneales y en cadenas ilíacas-crurales.
Con sospecha principal de enfermedad onco-hematológica se decide derivación a centro de mayor complejidad para ser evaluado por servicio de Oncohematología pediátrica.
Evolución:
El paciente fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda de células T, iniciando tratamiento quimioterápico. Posteriormente presentó falla medular prolongada por lo que se derivó a centro de mayor complejidad donde se confirmó el diagnóstico de leucemia mieloide aguda. Dadas las características fenotípicas del paciente y sus antecedentes, se sospechó un síndrome de predisposición genética subyacente, se realizó estudio de fragilidad cromosómica con mitomicina C confirmándose el diagnóstico de AF.
La AF es poco frecuente y con una amplia variabilidad clínica, lo que puede retrasar su diagnóstico. La presencia de MCCL suele orientar inicialmente hacia Neurofibromatosis tipo 1, sin embargo ante la asociación con otras alteraciones es fundamental considerar otros diagnósticos diferenciales. Este caso resalta la importancia de una evaluación integral ya que el reconocimiento precoz de signos sugestivos de AF permite establecer un diagnóstico oportuno, optimizar el seguimiento hemato-oncológico, definir estrategias terapéuticas adecuadas y brindar un correcto asesoramiento genético a la familia.
La adrenoleucodistrofia ligada al cromosoma X (X-ALD) es un trastorno peroxisomal progresivo y poco frecuente, con una incidencia estimada de 1 cada 17.000 nacidos vivos. Está causada por mutaciones en el gen ABCD1, que ocasionan acumulación de ácidos grasos de cadena muy larga (AGCML) en diversos tejidos, principalmente en el sistema nervioso central y la corteza suprarrenal. Esta acumulación conduce a insuficiencia suprarrenal primaria (ISP), mielopatía progresiva, neuropatía periférica y, de manera variable, a leucodistrofia cerebral.
La forma cerebral infantil constituye la presentación más grave de la enfermedad, caracterizada por una desmielinización inflamatoria rápidamente progresiva que, en ausencia de tratamiento, conduce a discapacidad neurológica severa o la muerte en pocos años. La ISP representa la manifestación inicial en aproximadamente el 37,7% de los pacientes y puede preceder durante años al compromiso neurológico, constituyendo una oportunidad clave para el diagnóstico precoz.
Actualmente, el trasplante de células progenitoras hematopoyéticas (TCPH) constituye una alternativa terapéutica eficaz cuando se realiza en estadios tempranos del compromiso cerebral, pudiendo modificar significativamente la evolución de la enfermedad.
Reportar un caso de X-ALD con diagnóstico tardío que debutó con insuficiencia suprarrenal.
Paciente masculino de 12 años, oriundo de Entre Ríos, con antecedente de hiperpigmentación cutánea progresiva de 7 años de evolución. Requirió dos internaciones por vómitos y deshidratación. A los 9 años, tras cuadro gripal donde presenta astenia y vómitos, fue diagnosticado con Enfermedad de Addison e inició terapia sustitutiva con hidrocortisona. Tres años después del diagnóstico de ISP, ante torpeza motriz y deterioro progresivo de la caligrafía es derivado a neurología, quien con sospecha de X-ALD solicita estudio de AGCML que resultan elevados y resonancia magnética (RM) cerebral anormal.
Al examen físico actual presenta hiperreflexia. La evaluación neurocognitiva (WISC-V y VMI Beery) reveló índice de integración visomotora de 73 y coordinación motora de 74 (rango limítrofe), indicando compromiso leve en habilidades motoras finas que la madre refiere como "torpeza para escribir y dibujar". La RM cerebral muestra Score de Loes de 5, confirmando compromiso desmielinizante establecido pero aún dentro del rango candidato para TCPH. Se inicia estudio de HLA familiar y tamizaje de AGCML en hermano de 9 años, actualmente asintomático.
Discusión: La prevalencia de ISP en X-ALD alcanza el 80% a lo largo de la vida, con mayor riesgo en la primera década (46.8% entre 0-10 años). En este caso, en el intervalo de tres años entre el diagnóstico de Addison y la confirmación de X-ALD el paciente mostró progresión hacia forma cerebral infantil. Los cambios sutiles en rendimiento escolar o motricidad fina constituyen "banderas rojas" frecuentemente confundidas con TDAH o trastornos del aprendizaje, retrasando el diagnóstico.
El diagnóstico se realiza con el dosaje elevado de AGCML en sangre y posteriormente el estudio genético para determinar la mutación del gen ABCD1. Se debe realizar un RM para evaluar el grado de compromiso cerebral a través del Score de Loes. En este caso, un score de 5 indica afectación moderada que aún permite considerar el TCPH, única terapia modificadora de la enfermedad si se realiza en estadios tempranos (Loes <9, CI de desempeño >80).
El TCPH realizado en fase temprana logra supervivencia a 5 años del 92% versus resultados desfavorables en enfermedad avanzada.
Conclusiones: La ISP es una manifestación frecuente de la X-ALD. Es importante la sospecha de esta patología en todo niño varón con ISP. La derivación oportuna a un centro de referencia es crucial para la confirmación diagnóstica, el tratamiento mediante TCH en la ventana terapéutica óptima, el asesoramiento genético y monitoreo preventivo de familiares en riesgo.
Los síndromes poliglandulares autoinmunes comprenden entidades caracterizadas por la afectación de múltiples glándulas endocrinas. El tipo 1 (SPA-1) inicia habitualmente en la infancia y se asocia a mutaciones del gen AIRE (7). Se caracteriza por la triada: candidiasis mucocutánea crónica, hipoparatiroidismo e insuficiencia suprarrenal (3). La IS primaria puede manifestarse en forma insidiosa con síntomas inespecíficos o debutar como crisis adrenal ante situaciones de estrés, con compromiso hemodinámico y/o alteraciones metabólicas (hiponatremia, hiperpotasemia e hipoglucemia)(1). Entre las causas de IS primaria se incluyen los trastornos congénitos (como anomalías del desarrollo suprarrenal), y adquiridos como suprarrenalitis autoinmune, farmacológico (siendo el uso prolongado con corticoides la mayor causa), infecciones (1). En los últimos años se reporta un aumento de la prevalencia de la etiología autoinmune siendo la suprarrenalitis autoinmune responsable del 15% de los casos, y el 86% tiene anticuerpos contra la corteza suprarrenal (forma aislada o asociada como en el SPG 1) (1,6).
Describir el caso clínico de un paciente pediátrico con hiponatremia severa en contexto febril, como debut de una insuficiencia suprarrenal primaria, con evolución diagnóstica a un Síndrome Poliglandular Autoinmune tipo 1.
Paciente masculino de 8 años derivado por desnutrición severa e hiponatremia en contexto febril, con diagnóstico inicial de sepsis clínica. Ingresa en internación en centro privado por descenso de peso (4 kg en 3 meses), donde, desde su ingreso, en el laboratorio se detectó hiponatremia severa con hipocloremia.
Requirió internación en cuidados intermedios, a su ingreso al hospital se encontraba con peso de 17 kg (Z -3.01), talla de 114 cm (Z -2.21) e IMC 13 kg/m² (Z -2.23). Tensión arterial 81/51 mmHg. Normohidratado, hemodinámicamente estable, con regular estado general. Los estudios de ingreso evidenciaron hiponatremia (Na 130 mEq/l), anemia severa con requerimiento transfusional (hemoglobina 6,9 g/dl y hematocrito 19 %), PCR 150 mg/l, potasio 4,93 mEq/l, calcio 7,93 mg/dl (se indica calcitriol) y bicarbonato 16 mEq/l. Se ampliaron estudios con cortisol, que se encontraba disminuido (0,1 ug/dl) y ACTH elevada (2084 pg/ml), compatible con insuficiencia suprarrenal primaria. Se inició tratamiento con hidrocortisona endovenosa a 60 mg/m2 con respuesta favorable. Por constatar hipocalcemia (7,93 mg/dl) y PTH disminuída (5,30 pg/ml), se orientó el diagnóstico hacia hipoparatiroidismo primario coexistente. Ante la sospecha de Síndrome Poliglandular Autoinmune se solicitó estudio genético, que confirmó mutación del gen AIRE. Por mala adherencia al tratamiento de las pautas antiestrés frente a las intercurrencias, requirió nuevas internaciones por crisis adrenales, y continuó con una hiponatremia persistente por lo que se medicó con fludrocortisona. Actualmente el paciente se encuentra en seguimiento por ambulatorio por parte del servicio de Endocrinología e Inmunología, en tratamiento sustitutivo con estabilidad clínica.
La hiponatremia en contexto febril constituye un hallazgo potencialmente grave que requiere un abordaje etiológico amplio, incluyendo a las causas endocrinológicas frente al hallazgo de alteraciones electrolíticas persistentes en el laboratorio. La presentación insidiosa de IS representa un desafío diagnóstico para el Pediatra y exige una evaluación interdisciplinaria, al igual que el tratamiento precoz, seguimiento estrecho y educación familiar, para prevenir complicaciones y mejorar el pronóstico. El seguimiento previo por bajo peso del paciente podría interpretarse retrospectivamente como parte de la sintomatología crónica e insidiosa de una IS no diagnosticada. Sin embargo, la desnutrición puede actuar como factor distractor, al enmascarar los signos clásicos. Un hallazgo relevante del presente caso fue la hipocalcemia concomitante, que motivó a ampliar estudios frente a la sospecha de hipoparatiroidismo. La asociación con el cuadro de insuficiencia suprarrenal primaria, permitió ampliar el diagnóstico de Síndrome Poliglandular Autoinmune tipo 1. Este caso representó un desafío diagnóstico, dada la ausencia de la tríada clásica completa, y la edad de presentación, que resaltan la variabilidad de la presentación de la enfermedad. Se subraya la importancia de impulsar futuras investigaciones orientadas a optimizar el tamizaje y diagnóstico temprano del Sindrome Poliglandular tipo I.
La necrólisis epidérmica toxica (NET) es una reacción de hipersensibilidad cutánea grave y potencialmente letal, caracterizada por fiebre y compromiso mucocutáneo, que conduce a necrosis y denudación de la epidermis. La NET se diferencia del Síndrome Stevens-Johnson fundamentalmente por la severidad y el porcentaje de superficie corporal afectada (30 % o más). En pacientes con Lupus Eritematoso Sistémico (LES) puede presentarse como una reacción adversa a los tratamientos utilizados o por la propia actividad de la enfermedad. La fisiopatología en estos casos involucra una apoptosis masiva de queratinocitos mediada por factor de necrosis tumoral alfa, la vía del receptor Fas-Fas ligando. El diagnóstico diferencial temprano es vital para iniciar el tratamiento inmunomodulador oportuno.
Describir el caso clínico de una paciente con necrólisis epidérmica tóxica y LES juvenil, resaltando la importancia del diagnóstico temprano y el abordaje interdisciplinario para reducir la morbimortalidad de la patología.
Paciente de sexo femenino de 11 años de edad que inicia su cuadro clínico con síndrome febril, sinovitis de tobillos, lesiones vasculíticas en miembros inferiores, rash malar y ulcera oral. Se realizaron exámenes complementarios que evidencian anemia Hb 7,8 g/dl; eritrosedimentación 108 mm/h; hipergammaglobulinemia, hipocomplementemia C3 15 mg% C4 2 mg/%, FAN 1/640; Anti DNA, Ro, La, RNP y Sm positivos. Sedimento orina proteinuria. Con diagnóstico LES juvenil, SLEDAI 23; inicio tratamiento con corticoides sistémicos e hidroxicloroquina. Se realizó biopsia renal y recibió primer pulso de ciclofosfamida endovenosa presentando a los 10 días posteriores una dermatosis localizada en rostro y miembros que posteriormente se generalizó caracterizada por maculas eritematovioláceas, mal definidas, de tamaño variable sobre base eritematoedematosa con signo de nikolsky positivo con compromiso mucosa oral y ocular. Con sospecha de NET se indica biopsia cutánea, se interna y recibe gammaglobulina 2 g/kilo presentando evolución clínica favorable. Continuo con corticoides sistémicos a 1 g/k/d, hidroxicloroquina, azatioprina y seguimiento ambulatorio.
La NET es una entidad que representa un desafío clínico por su baja frecuencia y alta morbimortalidad. En nuestra paciente, la identificación precoz del cuadro clínico permitió la discontinuidad del fármaco, el inicio de medidas de soporte y el tratamiento inmunosupresor. Es importante la alta sospecha clínica en paciente con LES ante lesiones ampollares. El manejo multidisciplinario entre pediatría, dermatología, reumatología y oftalmología fue determinante para mejorar el pronóstico y disminuir las secuelas.
La pericarditis en pediatría es una entidad infrecuente, potencialmente grave, representa menos del 5% de las causas de dolor torácico y recurre en un tercio de los casos. La pericarditis recurrente (PR) suele ser de causa viral, autoinflamatoria, reumatológica o idiopática y plantea desafíos diagnósticos. Su reconocimiento es relevante debido al impacto de las recurrencias sobre el pericardio y a la necesidad de instaurar un tratamiento preventivo oportuno.
Describir un caso de pericarditis recurrente idiopática (PRI) a fin de analizar las dificultades del abordaje diagnóstico temprano excluyendo las principales causas y evaluando el tratamiento preventivo para evitar recurrencias.
Paciente masculino de 12 años, sin antecedentes de relevancia, consultó por síndrome febril de 15 días de evolución asociado a tos, astenia, cefalea, náuseas y episodio de emesis. Al ingreso paciente en buen estado general, afebril con lesiones compatibles con herpes labial. Los estudios iniciales mostraron elevación de reactantes de fase aguda (PCR 140 mg/L, VSG 70 mm/h). Se sospecharon etiologías: infecciosas o reumatológicas realizándose serologías para Bartonella, CMV, dengue y toxoplasmosis (negativas); IgG VCA y EBNA reactivos para virus Epstein-Barr. Resultados de perfil reumatológico: AC anticardiolipinas IgM e IgG normal, AC antibetacardiolipinas IgM e IgG normal, ANA positivo 1/80. Durante la internación presentó precordialgia, se realizaron electrocardiograma y ecocardiograma: normales. Posteriormente presentó fiebre, dolor en puntada de costado, semiología de condensación en la base derecha y radiografía de tórax que evidenció cisuritis derecha, interpretándose el cuadro como neumonía adquirida en la comunidad, inició tratamiento con ampicilina y azitromicina, previa toma de hemocultivos (negativos), los estudios para tuberculosis resultaron negativos (PPD anérgica, tres baciloscopias). Permaneció afebril hasta el séptimo día de internación cuando presentó nuevo registro y precordialgia. Se realizó valoración ecográfica con derrames: pericárdico leve y pleural bilateral. La tomografía de tórax confirmó no sólo derrame pleural bilateral sino también importante derrame pericárdico. Se tomaron nuevos hemocultivos y se rotó antibioticoterapia a ceftriaxona y vancomicina por sospecha de pericarditis bacteriana. Por signos de taponamiento cardíaco se realizó toracotomía de urgencia obteniéndose 250 ml de líquido amarillo, turbio, purulento cuyos cultivos resultaron negativos para micobacterias y micosis profundas; con PCR negativas para Streptococcus pneumoniae y Staphylococcus aureus. Inició tratamiento antiinflamatorio con ácido acetilsalicílico.
Se interpretó el cuadro como pericarditis secundaria a neumonía. Se realizó ecocardiograma de control normal y completó 21 días de antibióticos. Se descartaron causas infecciosas, reumaticas e inmunológicas. El paciente continuó en seguimiento ambulatorio.
A los cinco meses reingresó por precordialgia progresiva de 24 h de evolución asociada a registro subfebril. A su ingreso se encontraba en regular estado general, taquicárdico, taquipneico, con respiración superficial e hipoventilación bibasal. Se sospechó endocarditis aguda vs. PR e inició ácido acetil salicílico, antibioticoterapia con ceftriaxona y vancomicina, previa toma de hemocultivos (negativos), se realizó ecocardiografía con derrame pericárdico y pleural. Presentó mejoría clínica y en tomografía de tórax se evidenció rápida resolución del derrame. Ante sospecha de PRI continuó con tratamiento preventivo con ácido acetil salicílico y colchicina, en seguimiento ambulatorio.
Existen escasos datos epidemiológicos sobre PR en pediatría. En nuestro paciente se descartaron etiologías infecciosas, autoinmunes, reumatológicas y neoplásicas; concluyendo que se trató de una PRI. Como está descrito dentro de los factores independientes predictivos de recurrencia nuestro paciente presentó solamente elevación de ERS >50 y PCR >125. La pericarditis aguda nunca debería ser tratada con corticoesteroides ya que predispondrían a las recidivas. Se cree que la base fisiopatológica de esta enfermedad es de carácter autoinmune por exposición de antígenos pericárdicos postagresión pericárdica de diferente etiología.
Este caso resalta la importancia de jerarquizar la evaluación cardiológica ante pacientes con dolor torácico y evolución atípica y la de los estudios complementarios. Finalmente, enfatiza la necesidad de un seguimiento clínico e imagenológico estrecho para la detección precoz de recidivas, especialmente en pacientes con presentación inicial grave o atípica.
El síndrome de activación macrofágica (SAM) es una complicación hiperinflamatoria grave y potencialmente fatal, considerada una forma secundaria de linfohistiocitosis hemofagocítica. Se caracteriza por una activación excesiva y desregulada de linfocitos T y macrófagos, con liberación masiva de citocinas proinflamatorias que conduce a una respuesta inflamatoria sistémica capaz de provocar disfunción multiorgánica. Su presentación clínica suele incluir fiebre persistente, citopenias, alteraciones de la coagulación, hiperferritinemia, compromiso hepático y elevación de reactantes inflamatorios, aunque las manifestaciones pueden ser variables e inespecíficas.
El SAM se describe con mayor frecuencia en asociación con enfermedades reumatológicas, particularmente la artritis idiopática juvenil sistémica, aunque también puede ser desencadenado por neoplasias, inmunodeficiencias e infecciones. Los casos asociados a infecciones bacterianas invasivas son poco habituales, pudiendo dificultar su reconocimiento temprano debido a la superposición de sus manifestaciones clínicas y analíticas con cuadros de sepsis grave o shock séptico.
El reconocimiento precoz resulta fundamental debido a su rápida progresión y elevada morbimortalidad. El diagnóstico temprano y el inicio oportuno del tratamiento inmunomodulador permiten mejorar significativamente la evolución clínica y reducir el riesgo de compromiso multiorgánico irreversible.
Describir un caso de síndrome de activación macrofágica secundario a osteomielitis por Staphylococcus aureus meticilino resistente (SAMR) y resaltar la importancia del reconocimiento precoz de esta entidad en el contexto de infecciones bacterianas invasivas de evolución atípica.
Paciente masculino de 8 años, previamente sano, que consultó por dolor e impotencia funcional de miembro inferior derecho de una semana de evolución posterior a traumatismo, asociado a fiebre persistente y exantema generalizado. Al examen físico presentaba compromiso del estado general, posición antálgica y signos inflamatorios locales en muslo derecho, destacándose además una lesión compatible con puerta de entrada infecciosa a nivel del hallux derecho.
Con diagnóstico presuntivo de infección osteoarticular, se inició tratamiento antibiótico empírico y se realizaron estudios complementarios que confirmaron bacteriemia y osteomielitis por Staphylococcus aureus meticilino resistente (SAMR). Requirió múltiples procedimientos quirúrgicos para drenaje y toma de muestras microbiológicas, además de tratamiento antibiótico prolongado de amplio espectro. Durante la evolución presentó persistencia del síndrome febril y deterioro clínico, incluyendo un episodio de descompensación hemodinámica con requerimiento de reanimación cardiopulmonar avanzada e internación en Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos.
Tras su estabilización, continuó con fiebre diaria pese al tratamiento antibiotico y a la ausencia de nuevos focos infecciosos identificables. Se realizaron hemocultivos seriados, ecocardiograma, fondo de ojo, ecografía abdominal, resonancia magnética y centellograma corporal total, sin rescate microbiológico adicional.
Ante la evolución tórpida luego de aproximadamente dos meses de internación, se ampliaron estudios de laboratorio, constatándose hiperferritinemia mayor a 2000 ng/mL, hipofibrinogenemia, hipertrigliceridemia, hipertransaminasemia leve, alteraciones de la coagulación, descenso progresivo del recuento plaquetario, hipereosinofilia y anemia hemolítica mediada por anticuerpos fríos IgM. La combinación de estos hallazgos, junto con la persistencia de fiebre y el estado de hiperinflamación sistémica, orientó a la sospecha de síndrome de activación macrofágica secundario a infección bacteriana.
Como parte del estudio etiológico se realizó aspirado de médula ósea, sin evidencia de enfermedad neoplásica. Tras evaluación interdisciplinaria por los servicios de pediatría, infectología, traumatología, reumatología y oncohematología, se decidió iniciar tratamiento inmunomodulador con prednisona asociada a gammaglobulina endovenosa. Posteriormente presentó resolución del síndrome febril, mejoría clínica progresiva y descenso de los marcadores inflamatorios, hallazgos que reforzaron retrospectivamente la sospecha diagnóstica de SAM.
El síndrome de activación macrofágica debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales en pacientes pediátricos con infecciones bacterianas invasivas que presentan fiebre persistente, evolución clínica desfavorable o marcadores de hiperinflamación sistémica a pesar del tratamiento adecuado. La superposición clínica con cuadros sépticos puede retrasar su reconocimiento, por lo que mantener un alto índice de sospecha resulta fundamental. El diagnóstico oportuno y el inicio precoz del tratamiento inmunomodulador pueden modificar favorablemente la evolución y disminuir la morbimortalidad asociada a esta entidad potencialmente fatal.
Presentamos el caso de un paciente de 6 años con síndrome de Morvan, una rara forma de encefalitis inmunomediada , de etiología desconocida, potencialmente mortal, de difícil diagnóstico. Dicho síndrome combina hiperexcitabilidad de los sistemas nerviosos central y periférico compartiendo síntomas con diferentes entidades clínicas. Esta similitud con otras entidades clínicas puede demorar el diagnóstico y el tratamiento oportuno ocasionando secuelas indeseadas. La ingesta de mercurocromo contenido en comprimidos para el alivio de la odinofagia un mes antes del inicio de los síntomas actuó como desencadenante de los síntomas. Está probado que el mercurio en su forma iónica al unirse a los grupos electrofílicos de los compartimientos intra y extracelular de las células target induce cambios estructurales en varias proteínas conduciendo a la inactivación de las enzimas reguladoras y disrupción de los canales de voltaje iónicos. El mercurio puede desencadenar respuestas autoinmunes inducidas a través de la expresión de citoquinas proinflamatorias , la anormal proliferación de linfocitos, alteración de las propias proteínas y pérdida de la autotolerancia.
Comunicar la existencia de esta entidad poco conocida, con escasos casos en el mundo, a fin de que sea tenida en cuenta en el diagnóstico diferencial de pacientes con síntomas similares.
El niño presentaba agrypnia excitata, desorden caracterizado por insomnio, trastornos conductuales, ilusiones y alucinaciones visuales como manifestación mayor de compromiso del sistema nervioso central. La miotonía ( contracciones musculares involuntarias y persistentes, espasmos musculares espontáneos y dolorosos) y los síntomas disautonómicos como hipertensión arterial ( valores por encima del 97 pc para sexo y estatura ), taquicardia ( 140-160 l pm) , sudoración profusa, prurito generalizado y la acrodinia constituyeron las manifestaciones de afectación del sistema nervioso periférico. Dicha sintomatología estaba asociada a la presencia en sangre de autoanticuerpos contra el complejo de las proteínas que componen los canales de K (VGKC), específicamente contactin -associated protein 2 (CASPR 2) y leucine-rich glioma-inactivated 1 (LGI1). Los síntomas disautonómicos como hipertensión arterial y taquicardia fueron tratados con antihipertensivos ( enalapril y amlodipina) y betabloqueante ( atenolol), el dolor neuropático con gabapentina y el prurito con antihistamínicos e inmersión de manos y pies en agua helada . Pero el target del tratamiento de esta entidad es el sistema inmune, que en nuestro paciente, consistió en primer término, en el uso de gamma globulina standard endovenosa, pulsos de metilprednisolona y meprednisona oral a dosis decrecientes sin resultados favorables. Una vez confirmada la sospecha diagnóstica mediante la positividad de los autoanticuerpos CASPR 2 y LGI1 en sangre, se procedió a la realización de 10 sesiones de plasmaféresis, resultando, este procedimiento, el único efectivo para el alivio de los síntomas. Un dosaje elevado de Hg en orina de 24 h en un individuo no laboralmente expuesto y un mes despúes del inicio de los síntomas permitió conocer el desencadenante del síndrome en nuestro paciente, cuya madre le había administrado comprimidos con mercurocromo para la faringitis un mes previo al inicio del cuadro. Paciente que un mes antes de su primera internación había comenzado con cambios conductuales. Los síntomas de acrodinia cedieron en el curso del primer mes del tratamiento Se discontinuó el tratamiento antihipertensivo y betabloqueante a los seis meses de su inicio y en el examen psicopedagógico se advirtieron dificultades en el aprendizaje que no experimentaba antes de enfermar.
A diferencia de la serie de casos presentada por Steffen Syrbe en 2020 en Alemania, en la que los síntomas se agrupaban predominantemente por grupo etario: niños entre 18 meses y 7 años preferentemente con manifestaciones disautonómicas remedando diferentes enfermedades y, adolescentes con manifestaciones neuropáticas y encefalopáticas predominantes, nuestro paciente presentó la totalidad los síntomas. Coincidentemente con dicha serie no se detectó masa tumoral y se corroboró un intervalo de dos meses entre el inicio de los síntomas y la confirmación diagnóstica hecho que demoró el tratamiento específico. El mercurocromo de los comprimidos administrados por la madre , sin indicación médica, para el alivio de la odinofagia , actuó como desencadenante de dicho síndrome.
La taquicardia sinusal es un hallazgo frecuente en pacientes pediátricos y puede presentarse como respuesta fisiológica a diversas condiciones, como lo son la fiebre, el dolor, la deshidratación o el ejercicio. Sin embargo, cuando la taquicardia persiste o resulta desproporcionada respecto al contexto clínico del paciente, es necesario comenzar a buscar causas subyacentes, entre las cuales se pueden incluir diferentes patologías como anemia, infecciones sistémicas, cardiopatías, trastornos respiratorios, alteraciones metabólicas y endocrinas. Dentro de estas últimas, el hipertiroidismo constituye un diagnóstico diferencial relevante, dado que el exceso de hormonas tiroideas incrementa la actividad simpática y el metabolismo basal, pudiendo manifestarse con taquicardia sinusal persistente, palpitaciones, pérdida de peso, intolerancia al calor, entre otros.
Por ello, la evaluación de un paciente pediátrico con taquicardia sinusal persistente, debe contemplar una búsqueda sistemática de estas entidades para establecer un diagnóstico etiológico adecuado.
Priorizar el síntoma clínico, en este caso, la taquicardia persistente, como origen de una patología crónica no detectada.
Paciente femenina de 7 años de edad, con intestino corto, que consulta por presentar vómitos alimenticios, dismetría, ataxia y obnubilación. Al examen físico se encontraba taquicardia (FC 178´), somnolienta, glasgow 12/15, hiporreactiva, afebril, con signos de deshidratación grave. Se indica expansión con sol fisiológica y rehidratación parenteral. Por sospecha de sepsis se realiza HMC X 2, iniciando ceftriaxona luego de realizada la punción lumbar a fin de descartar proceso meníngeo o encefalítico. Al 4° día de internación, con mejoría clínica, persiste con taquicardia (FC 148´ - 163´), decidiendo continuar su estudio mediante la solicitud de perfil tiroideo: TSH 0.001 Uui/mi – T3 2.83 – T4 16.08 – T4L 3.33 – ATPO 112.2 Ul/ml – ATG 120.3 Ul/ml. Con diagnóstico de hipertiroidismo, se solicita IC con endocrinología infantil, quienes inician tratamiento con propranolol 10 mg cada 8 hs.
La paciente egresa clínicamente estable, con cultivos negativos, LCR normal y mejoría de su taquicardia: FC: 93 lpm.
Antecedentes personales
Prematurez (27 sem/P: 970 g)
Síndrome de intestino corto secundario a NEC, requirió 7 cirugías.
Desnutrición crónica
BOR. numerosas internaciones de causa respiratoria.
.Exámenes complementarios
Ecografía tiroidea: glándula tiroidea de tamaño aumentado con vascularización levemente aumentada.
ECG: taquicardia sinusal durante crisis tiroidea (FC 187´).
ECG post inicio de propranolol: ritmo sinusal, FC 125´.
Ecocardiograma: sin cardiopatía estructural.
Las hormonas tiroideas juegan un rol crítico en el crecimiento, desarrollo y metabolismo, pues modulan la función de la mayoría de los sistemas del organismo, por lo que es importante sospechar el hipertiroidismo para establecer un tratamiento óptimo y precoz, evitando así las consecuencias con sus efectos a nivel cardiovascular, neurológico, cognitivo, gastrointestinal y metabólico. Es importante destacar en este caso, la presencia de antecedentes clínicos de importancia que pudieron solapar la llegada temprana al diagnóstico.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
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MERCEDES MELE | |
| 11795 Poliquistosis renal en pediatría desde el consultorio: diagnóstico, manejo inicial y plan de seguimiento. A propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
MARIA CLAUDIA MEZA HERAZO | |
| 11808 Esclerosis tuberosa en lactante, a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
SOFÍA PILTCH | |
| 11825 Bicitopenia como presentación de escorbutos. A propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
ROCIO SCAMPINI | |
| 11833 A propósito de un caso; Paresia progresiva y arreflexia como manifestación inicial de Lupus Eritematoso Sistémico pediátrico, un desafío diagnóstico. Enfermedades poco frecuentes |
CELINA AYLEN ROOT | |
| 11835 Manifestaciones cutáneas en el período neonatal como clave diagnóstica del Complejo de Esclerosis Tuberosa: a propósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
SHIRLY SZNAIDERMAN | |
| 11840 A propósito de un caso: No toda disnea es Asma Enfermedades poco frecuentes |
SOFIA MIRABET | |
| 12311 Artitis Idiopatica Juvenil Oligoarticular En Lactante, importancia en el diagnóstico diferencial, a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
GABRIEL GARCIA GASPAR |
La Neurofibromatosis Tipo 1 (NF1) es un trastorno neurocutáneo autosómico dominante con penetrancia completa y expresividad variable, causado por mutaciones en el gen NF1 (17q11.2), con una incidencia global de 1 en 3.000. Se caracteriza por una proliferación celular anormal derivada de la cresta neural, lo que resulta en una presentación clínica variable que abarca manifestaciones cutáneas, esqueléticas, oftalmológicas y neurológicas.
Su relevancia radica en la predisposición al desarrollo de neoplasias de la vaina nerviosa, tanto benignas como malignas. Entre estas, los neurofibromas plexiformes representan una de las manifestaciones más frecuentes. Clínicamente, estos se manifiestan como masas de crecimiento progresivo que, debido a su naturaleza infiltrativa, pueden provocar dolor crónico y compresión extrínseca de estructuras vitales. Es esta capacidad de compresión lo que convierte a la trombosis venosa profunda en una complicación mecánica infrecuente pero posible, cuya descripción en la literatura es limitada.
Describir una forma de presentación clínica inusual de la NF en la edad pediátrica, manifestada como TVP secundaria a la compresión extrínseca por un neurofibroma plexiforme.
Destacar el rol del abordaje multidisciplinario en el diagnóstico oportuno y manejo terapéutico integral de las complicaciones mecánicas de los neurofibromas plexiformes.
Paciente masculino de 8 años sin antecedentes patológicos conocidos a la fecha. Como antecedentes heredo-familiares de relevancia su padre, tíos paternos (4) y primos (6) presentan múltiples máculas café con leche (MCCL), sin diagnóstico conocido.
Presenta cuadro clínico de 2 meses de evolución de dolor en miembro inferior derecho (MID) intermitente, que se exacerba a la movilización y cede parcialmente ante uso de AINES, asociado a aumento del diámetro de dicho miembro. Posteriormente agrega impotencia funcional por lo que es evaluado; ante el hallazgo en una ecografía Doppler de trombosis venosa profunda (TVP) extensa en el MID es derivado a un centro de mayor complejidad. A la evaluación se constataron múltiples MCCL (> 6 lesiones, > 5 mm) asociadas a efélides axilares; a nivel de miembros inferiores se constata asimetría con signos de Homans y Olow positivos en MID.
Se decide su ingreso hospitalario y se indica anticoagulación con HBPM (0.8 mg/kg/día); durante su internación se realiza el diagnóstico de NF1, es evaluado en forma interdisciplinaria con Dermatologia, Oftalmologia con evidencia de nódulos de Lisch, Hematología, Neurología y Cardiología. Se realiza control de RIN en rango y switch de anticoagulante a acenocumarol; se solicita Angio TC tórax (sin signos de TEP), ecodoppler de vasos de cuello, ECG, ecocardiograma y RMN de cerebro y orbital (sin hallazgos patológicos). Posteriormente se realizó nuevamente ecodoppler de MMII que evidenció en región posterior del muslo múltiples formaciones nodulares sólidas, hipoecoicas y fusiformes, en relación con el trayecto del nervio ciático. Se solicitó RMN y angioRM de MID, se evidenciaron múltiples imágenes nodulares coalescentes en ramillete que compromete el plano subcutáneo interfascicular de la región lateral externa y posterior de la pierna derecha, sin signos de compromiso vascular. Por imagen compatible con NFP el paciente es evaluado en conjunto con Oncología, por estabilidad clínica es dado de alta con seguimiento ambulatorio por dicho servicio, continuando con anticoagulación en domicilio y con la pendiente realización de PET y RMN corporal total para continuar con abordaje terapéutico de dicha patología.
La TVP como forma de presentación inicial en pacientes con NF1 constituye un evento infrecuente, especialmente en edad pediátrica, y debe alertar sobre la posible presencia de causas secundarias no habituales. Ante paciente con NF1 y sintomatología vascular se debe considerar la posibilidad de una patología tumoral subyacente que mimetice cuadros trombóticos primarios; y en consecuencia se debe ampliar el estudio etiológico con métodos de imagen adecuados que permitan evaluar estructuras nerviosas y tejidos profundos.
En cuanto al abordaje terapéutico, el manejo debe ser individualizado e interdisciplinario. Las opciones actuales incluyen resección quirúrgica en casos seleccionados; sin embargo, dada la naturaleza infiltrativa de los neurofibromas plexiformes, muchos resultan inoperables. En estos casos, los inhibidores de MEK, como el selumetinib, han emergido como una alternativa terapéutica prometedora, con reducción tumoral y mejoría sintomática.
En conclusión, este caso destaca la importancia de considerar etiologías poco frecuentes de TVP en pediatría y subraya la necesidad de un enfoque diagnóstico integral de estos pacientes, así como el conocimiento de las opciones terapéuticas actuales para optimizar su manejo.
La Hipertensión pulmonar (HTP) se define como una presión arterial pulmonar mayor de 25 mmHg en niños de más de 3 meses de edad a nivel del mar.
La HPT se clasifica en 5 grupos: hipertensión arterial pulmonar (HAP), HTP secundaria a patología cardiaca izquierda, HTP secundaria a enfermedades pulmonares, HTP tromboembólica crónica y HTP con mecanismo multifactorial.
La HAP se caracteriza por la obliteración vascular arterial pulmonar progresiva y la consiguiente insuficiencia del corazón derecho. Se subclasifica a su vez en HAP idiopática (HAPI) cuando cumple los criterios hemodinámicos de HAP y se han descartado el resto de variantes asociadas.
Descripción de un caso de HAPI de un paciente del Hospital Regional Dr. Alejandro Gutiérrez, Venado Tuerto, Santa Fe.
Paciente de 13 años y 9 meses, femenina, recién nacida de término, bajo peso al nacer, con antecedente en la infancia de bronquitis obstructiva recurrente y presentando en los próximos años disnea de esfuerzo clase III, por sospecha de asma bronquial evalúa Neumología infantil quien indica tratamiento controlador y solicita exámenes complementarios no realizados, con antecedente familiar paterno de asma.
Luego de dos años, consulta en nuestra institución por episodio de dolor torácico asociado a síntomas vasovagales. Al examen físico paciente eutrófica, auscultación cardíaca con R3 y soplo sistólico 4/6. Se solicitaron exámenes complementarios que incluyeron radiografía de tórax con índice cardiotorácico aumentado y electrocardiograma con eje +120, sobrecarga de ambos ventrículos y trastornos en la repolarización ventricular.
Servicio de Cardiología realiza ecocardiograma que informa hipertensión pulmonar severa, disfunción del ventrículo derecho, derrame pericárdico leve y bloqueo de rama derecha y Péptido natriurético BNP: 5525. Servicio de Neumonología realiza test de marcha: 47% de los metros esperados para la edad, sin signos de desaturación con aumento de frecuencia cardiaca y respiratoria. Espirometría con incapacidad ventilatoria obstructiva leve sin respuesta a b2. Tomografía computada de tórax: aumento de calibre del tronco pulmonar y sus ramas principales, ramas distales de la misma que alcanzan la periferia del parénquima pulmonar, aumento de la relación arteria pulmonar/aorta (2,5/1) y dilatación de cavidades derechas. Valorada por servicio de Urología por ecografía abdominal que informa riñón izquierdo con doble sistema excretor. Servicio de Hemodinamía realiza cateterismo cardiaco con test de vaso reactividad con óxido nítrico con escasa respuesta.
Se arriba al diagnóstico de hipertensión pulmonar idiopática severa, con clase funcional III (disnea a esfuerzos habituales), score de riesgo intermedio-alto, en tratamiento en la actualidad con Bosentan, Tadalafilo y Treprostinil subcutáneo.
Teniendo en cuenta que la enfermedad crónica más frecuente en la infancia es el asma, es fundamental abordar y descartar patologías similares, asociadas o probablemente relacionadas que pudieran compartir síntomas como la disnea durante el ejercicio.
Al ser la HAPI una entidad poco frecuente, de curso progresivo y de diagnóstico de exclusión puede llevar a un diagnóstico tardío.
Este caso refleja la importancia de la continuidad y seguimiento de los pacientes que no responden adecuadamente a las terapias habituales.
El Lupus Eritematoso Sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica, multisistémica, de curso variable, potencialmente mortal. Es más frecuente en mujeres, hasta un 20% debuta en edad infantil y suele asociarse a formas más agresivas. El compromiso neurológico puede observarse en hasta el 45% de los pacientes durante la evolución, sin embargo, el debut como polirradiculoneuropatía inflamatoria aguda simulando un Síndrome de Guillain-Barré (SGB) constituye una presentación excepcional. La similitud clínica, radiológica y del líquido cefalorraquídeo (LCR) entre ambas entidades puede retrasar el diagnóstico definitivo y el inicio del tratamiento específico.
Presentar un caso de Lupus Eritematoso Sistémico pediátrico cuya manifestación inicial fue una paresia progresiva con arreflexia, compatible inicialmente con Síndrome de Guillain-Barré, con el fin de resaltar la importancia del diagnóstico diferencial y de la reconsideración diagnóstica frente a hallazgos clínicos o evolutivos discordantes con el curso esperado de la enfermedad.
Niña de 10 años, RNT, BPEG y antecedente de madre con Artritis Reumatoide.
Primera internación en noviembre de 2025 por paresia progresiva de miembros inferiores (MMII) y arreflexia de 10 días de evolución. El líquido cefalorraquídeo (LCR) mostró disociación albumino-citológica. La resonancia magnética nuclear (RMN) de cerebro y médula con contraste evidenció refuerzo significativo de raíces nerviosas a nivel de cono medular y cauda equina. Se interpretó inicialmente como SGB, cumpliendo criterios de Brighton nivel 1, por lo que recibió gammaglobulina intravenosa 1 g/kg/día durante 2 días, con mejoría clínica parcial y posterior egreso hospitalario.
Re-ingresó en diciembre de 2025 por vómitos incoercibles, astenia, palidez mucocutánea, adelgazamiento y exoftalmos. Al examen físico presentaba Glasgow 15/15, paraparesia en MMII, hipotonía y arreflexia osteotendinosa. Los estudios complementarios evidenciaron anemia leve (Hb 11,6 g/dl), plaquetopenia (47.000/mm³), eritrosedimentación elevada (89 mm/h), proteinuria en rango nefrótico y factor reumatoideo positivo. Teniendo en cuenta como diagnóstico diferencial el LES, se decide derivación a centro de mayor complejidad.
Durante su evolución presentó tetraparesia, ptosis palpebral derecha, hiporreflexia en miembros superiores (MMSS) y arreflexia en MMII, asociando hipoestesia distal. Una nueva RMN de cerebro y médula no evidenció alteraciones y una segunda muestra de LCR mostró proteinorraquia de 189 mg/dl.
Ante la evolución atípica y el compromiso multisistémico se completó estudio inmunológico, evidenciándose FAN positivo, hipocomplementemia y compromiso renal. La biopsia renal informó Síndrome Nefrótico de cambios mínimos, a lo que se asoció trombosis de vena renal derecha. Con sospecha de nefritis lúpica, se interpreta como LES con compromiso neurológico, hematológico y nefrológico.
Recibió pulsos de metilprednisolona 30 mg/kg/día durante 3 días, seguido de meprednisona oral, hidroxicloroquina y ciclosporina. Por la trombosis venosa renal recibió anticoagulación con enoxaparina y posteriormente acenocumarol.
Evolucionó favorablemente con recuperación parcial de la fuerza muscular, resolución de la ptosis palpebral, bicitopenia y proteinuria. Fue dada de alta con tratamiento inmunosupresor, rehabilitación motora y seguimiento multidisciplinario.
El debut del LES como polirradiculoneuropatía inflamatoria aguda constituye un desafío diagnóstico debido a la baja frecuencia de esta forma de presentación y a la similitud clínica con diferentes patologías, entre ellas el SGB. En este caso, la paciente cumplía criterios diagnósticos compatibles con SGB, incluyendo hallazgos en RMN y disociación albumino-citológica en LCR, lo que inicialmente orientó el abordaje terapéutico. Sin embargo, la recaída precoz y la posterior aparición de compromiso hematológico, renal y trombótico obligaron a reconsiderar el diagnóstico inicial y llegar al diagnóstico de LES.
Este caso resalta la importancia de mantener una vigilancia clínica estrecha y reevaluar los diagnósticos diferenciales ante neuropatías agudas con evolución atípica o asociadas a manifestaciones sistémicas.
La Oligoartritis en la infancia representa un desafío diagnóstico debido a su naturaleza inespecífica y su solapamiento clínico con procesos infecciosos.La artritis idiopática juvenil (AIJ) en su forma oligoarticular es la enfermedad reumatológica más frecuente en pediatría. En el lactante, el diagnóstico suele diferir debido a la dificultad para localizar el dolor y la tendencia a catalogar los episodios como secuelas infecciosas.
Presentar el caso clínico de una paciente lactante con oligoartritis, resaltando la relevancia del diagnóstico diferencial precoz ante síntomas osteoarticulares persistentes, la utilidad de los hallazgos inmunológicos y la importancia del abordaje multidisciplinario para optimizar resultados clínicos.
Paciente de 1 año y 4 meses con antecedente de celulitis de rodilla izquierda que concurre por guardia por persistencia de edema, limitación funcional de rodilla izquierda asociado a edema y tumefaccion de segundo dedo del pie derecho por lo que se realizó ecografía de piel y partes blandas que mostró imagen líquida e hipertrofia sinovial, se completó estudio con RMN rodilla que confirmó sinovitis activa e hipertrofia sinovial. Ante la sospecha de artritis séptica en primera instancia se realizó laboratorio con resultados de PCR 3.6 y VSG 32, posteriormente se realizó artrocentesis, artrotomía, toma de muestra de cultivos (líquido articular y óseo) resultaron negativos, descartando etiología bacteriana. La paciente persistió con edema e impotencia funcional, se completaron estudios donde se destacó la positividad del FAN (1/320). Habiendo descartando y excluyendo patología infecciosa, y ante la persistencia de oligoartritis en base a la clínica se realizó el diagnóstico de Artritis Idiopatica Junveil por lo que se instauró tratamiento inicial con Naproxeno y luego Metotrexato subcutáneo y meprednisona, con buena evolución y seguimiento por servicio de Reumatologia infantil
Este caso ejemplifica el desafío diagnóstico, destacando que la persistencia de síntomas articulares en el lactante es un signo de alerta que no debe ignorarse. La buena práctica pediátrica se reafirma en la capacidad de elaborar diagnósticos diferenciales y debe motivar a la consulta oportuna con Reumatología infantil a fin de completar una valoración integral ante el paciente con compromiso articular El diagnóstico basado en la exclusión de causa infecciosa, teniendo como pilar central fundamental la clínica del paciente y la confirmación inmunológica (FAN) permite el inicio temprano de terapias modificadoras, fundamentales para modificar el curso natural de la enfermedad
El escorbuto es una entidad poco frecuente, pediatría causada por el déficit prolongado y grave de aporte de ácido ascórbico (vitamina C). Los niveles de esta vitamina dependen exclusivamente de la dieta. Entre la población afectada se encuentran niños con dietas restrictivas, trastornos del neurodesarrollo o situaciones de vulnerabilidad social. La vitamina C participa en la absorción de hierro, la cicatrización de heridas, la formación de colágeno, la síntesis de neurotransmisores y el funcionamiento del sistema inmunitario. El escorbuto puede simular varias afecciones, incluidas enfermedades autoinmunes, infecciones y neoplasias. Debe sospecharse en pacientes con molestias musculoesqueléticas en el contexto clínico acorde.
Describir un paciente previamente sano que presenta anemia y leucopenia secundarias a déficit de vitamina C
Paciente masculino de 4 años de edad, previamente sano, que consulta por dolor en miembros inferiores de larga evolución, agregando dificultad para deambular y un registro febril.
El cuadro inicia 17 días previos a la consulta, con dolor secundario a caída desde su propia altura, sin mejoría a pesar del tratamiento sintomático. Se realiza ecografía y radiografía de caderas, ambas dentro de límites normales; radiografía de columna lumbar y miembros inferiores sin hallazgos positivos. Se realiza también laboratorio con bicitopenia (glóbulos blancos 3900 - 42% N, Hb 10,8) y resonancia de columna lumbosacra y de miembros inferiores con edema metafisario. Se decide su internación en nuestro hospital, para descartar posible causa infectológica u oncohematologica, se realizan múltiples estudios a destacar: frotis sanguíneo y punción aspiración de médula ósea (PAMO) sin hallazgos patológicos, radiografía de tórax normal, PPD negativa, serologías virales (HIV, VHA, VHB, VEB, CMV) negativas, coagulograma dentro de límites normales y perfil férrico (hierro 114.5, ferritina 68.8, transferrina 260, %sat transferrina 36%, capacidad de fijación de hierro 320).
Al reinterrogar se constata selectividad alimentaria severa y déficit nutricional desde los 2 años de vida. Se Interconsulta con servicio de Nutrición, solicita nuevo laboratorio con parámetros nutricionales para descartar alteraciones secundarias probablemente relacionadas a déficit de vitamina C (ácido fólico disminuido - 9,2 ng/ml; vitamina B12 normales - 914 pg/ml; vitamina D insuficiente). Se consulta con servicio de Neurología por marcha con aumento de base de sustentación, se realiza resonancia magnética de cerebro, sin hallazgos patológicos.
Se inicia tratamiento empírico con ácido ascórbico 250 mg/día durante 10 días y vitaminas ADC 0,6 ml/día (en total 300 mg de ácido ascórbico); se suplementa con sulfato ferroso 3 mg/kg/dia, sulfato de zinc 10 ml/día y ácido fólico 1 mg/día. Se evidencia mejoría clínica progresiva y del laboratorio tras la instauración del tratamiento. Se otorga egreso hospitalario con seguimiento ambulatorio.
El escorbuto es una enfermedad infrecuente en la actualidad, que se presenta en poblaciones de riesgo, asociado a déficit nutricional secundario a dietas restrictivas, trastornos del neurodesarrollo o situaciones de inseguridad alimentaria producto de la vulnerabilidad social.
En el caso presentado, la presencia de dolor persistente en miembros inferiores, dificultad para la marcha, pérdida de peso, fiebre y alteraciones hematológicas iniciales orienta, inicialmente hacia diagnósticos de mayor gravedad, tal como enfermedad oncohematológica.
La identificación de selectividad alimentaria severa de varios años de evolución permite reinterpretar los hallazgos clínicos y complementarios dentro de un cuadro de deficiencias nutricionales múltiples.
El déficit de vitamina C, diagnosticado por la clínica y conocimiento de una dieta restrictiva prolongada explica los hallazgos. El dolor en miembros inferiores, acompañado de las manifestaciones imagenológicas se generan secundariamente a la síntesis defectuosa del colágeno y la matriz endocondral. La bicitopenia se produce por defecto en la maduración eritrocitaria, alteración del metabolismo del hierro y reducción de células madre hematopoyéticas y células pluripotenciales.
Luego de la administración de ácido ascórbico, se observa mejoría clínica, junto con normalización de los parámetros de laboratorio, lo cual aporta evidencia adicional a favor del diagnóstico presuntivo de escorbuto.
Este caso resalta la importancia de como una la anamnesis, exhaustiva y repetida, orientada a hábitos nutricionales, la que continúa siendo una herramienta fundamental y de bajo costo para la búsqueda de diagnósticos diferenciales en pacientes con síntomas inespecíficos.
El Complejo de Esclerosis Tuberosa (TSC) es una enfermedad genética multisistémica caracterizada por la formación de hamartomas en múltiples órganos, debido a la desregulación de la vía mTOR, que posee una incidencia estimada de 1 en 6.000 a 10.000 recién nacidos. La edad de diagnóstico suele ser posterior a los 7 meses, en el 65.7% con diagnóstico en el primer año de vida, con una mediana a los 15 meses de edad. El diagnóstico clínico del TSC se basa en la identificación de criterios mayores y menores que reflejan la afectación multiorgánica característica de la enfermedad. Las manifestaciones neurológicas constituyen la principal causa de morbimortalidad, destacándose los espasmos infantiles por su asociación con epilepsia refractaria y alteraciones del neurodesarrollo. El diagnóstico precoz resulta fundamental para optimizar el pronóstico neurológico.
Describir un caso de TSC con manifestación clínica en una edad más temprana que la habitualmente descripta y refractariedad terapéutica, destacando la importancia de la sospecha diagnóstica temprana.
Lactante femenina de 4 meses, sin antecedentes perinatológicos de relevancia. Como antecedentes familiares presentaba un hermano con trastorno del espectro autista, un tío materno con convulsiones febriles y una abuela materna con esclerosis múltiple. Consultó por episodios recurrentes de flexión de los cuatro miembros asociados a diarrea y alteración del sensorio de dos semanas de evolución.
Al examen físico presentaba hipotonía axial y múltiples máculas hipomelanóticas, incluyendo una lesión en hoja de fresno. Inicialmente se sospechó invaginación intestinal por hallazgos ecográficos compatibles, realizándose laparotomía exploratoria que descartó dicha entidad.
Durante la internación, los episodios fueron reinterpretados como crisis epilépticas. La evaluación neurológica evidenció retraso madurativo, hipotonía axial y ausencia de fijación de la mirada. El electroencefalograma mostró hipsarritmia compatible con síndrome de West. El ecocardiograma identificó tres rabdomiomas cardíacos y la resonancia magnética cerebral evidenció múltiples túberes corticales frontales y nódulos subependimarios. Estos hallazgos permitieron establecer el diagnóstico clínico de TSC.
Se inició tratamiento con vigabatrina, con escalada progresiva de dosis por persistencia de las crisis. Ante la refractariedad clínica y electroencefalográfica se agregó metilprednisolona endovenosa y posteriormente ácido valproico.
La relevancia de este caso radica en la presentación prácticamente completa del fenotipo clínico del TSC en una edad temprana (4 meses de edad). Si bien muchas de las manifestaciones características pueden diagnosticarse en etapas posteriores de la infancia (lo más frecuente alrededor de los 15 meses), nuestra paciente presentó simultáneamente tres criterios diagnósticos mayores y un criterio menor permitiendo arribar al diagnóstico en una etapa excepcionalmente temprana.
Los espasmos infantiles representan una de las manifestaciones neurológicas más frecuentes y de peor impacto pronóstico en pacientes con TSC. La persistencia de las crisis y la farmacorresistencia se asocian con mayor riesgo de trastornos del neurodesarrollo. En este contexto, la identificación temprana de los espasmos y el inicio oportuno del tratamiento constituyen factores determinantes para mejorar la calidad de vida de la paciente.
Asimismo, este caso resalta la importancia del examen físico completo en lactantes con síntomas neurológicos. El reconocimiento de las máculas hipomelanóticas permitió integrar hallazgos clínicos aparentemente inconexos y orientar el diagnóstico hacia una enfermedad neurocutánea.
Consideramos que mantener un alto índice de sospecha frente a lactantes con espasmos infantiles, retraso madurativo y lesiones cutáneas sugestivas resulta fundamental para alcanzar un diagnóstico precoz y favorecer un abordaje multidisciplinario oportuno, con potencial impacto en la reducción de las secuelas neurológicas y del neurodesarrollo.
El Complejo de Esclerosis Tuberosa (CET) es un trastorno genético multisistémico caracterizado por el desarrollo de hamartomas en múltiples órganos, incluyendo cerebro, piel, corazón, ojos, riñones y pulmones.1 Es una enfermedad de herencia autosómica dominante, causada por mutaciones en los genes TSC1 o TSC2. Sin embargo, en la mayoría de los casos estas mutaciones son de novo y se asocian a una expresividad clínica altamente variable, factores que contribuyen a dificultar el reconocimiento y diagnóstico temprano de la enfermedad.²
Describir un caso de Complejo de Esclerosis Tuberosa diagnosticado en el período neonatal, destacando el valor del examen físico y de las manifestaciones cutáneas tempranas para orientar un abordaje precoz e integral.
Paciente de 20 días de vida, nacido a término con peso adecuado para edad gestacional (39 semanas / 2990 g), que consultó por primera vez para control de salud. Como antecedentes perinatológicos presentaba embarazo controlado, serologías maternas del tercer trimestre negativas, parto vaginal, Apgar 9/10. Ictericia al tercer día de vida con descenso ponderal del 6 % con respecto al peso de nacimiento. Grupo y factor materno y neonatal O positivo. Prueba de Coombs directa negativa. Eliminación de meconio a las 24 hs. Vacunas completas y pesquisa neonatal normal.
Al momento de la consulta presentaba buen estado general, adecuada ganancia ponderal (30 g/día) y alimentación con lactancia materna exclusiva (LME).
Al examen físico inicial se observaron dermatitis seborreica, ictericia con extensión hasta tronco, máculas hipocrómicas de aproximadamente 1 cm en miembro inferior derecho y abdomen, melanocitosis dérmica congénita, fosita pilonidal y hernia inguinal derecha reductible.
Ante la persistencia de ictericia más allá de los 14 días de vida, se realizaron estudios de laboratorio (hemograma, función hepática y renal, proteína C reactiva, proteinograma) y urocultivo sin hallazgos patológicos, interpretándose la ictericia como secundaria a lactancia materna. Se indicó continuar con LME, pautas de alarma y control ambulatorio en 10 días.
En el control evolutivo se constató la aparición de nuevas lesiones hipopigmentadas en tronco y piernas. Ante la progresión de los hallazgos cutáneos, fue valorado por dermatología, donde mediante lámpara de Wood se evidenciaron múltiples máculas hipomelanóticas adicionales, algunas con patrón en “confeti” y otras en “hoja de fresno”, mayores de 5 mm, hallazgos sugestivos de CET. A partir de dicha sospecha se realizó una evaluación interdisciplinaria. La evaluación cardiológica mediante ecocardiograma evidenció una masa intracardíaca compatible con rabdomioma, asociada a alteraciones del ritmo cardíaco. La presencia de múltiples máculas hipomelanóticas y un rabdomioma cardíaco, ambos criterios mayores para CET, permitió establecer el diagnóstico clínico definitivo de Complejo de Esclerosis Tuberosa. Además, el paciente presentaba lesiones cutáneas tipo confeti, correspondientes a un criterio menor.
Se indicó seguimiento multidisciplinario con participación de dermatología, cardiología, neurología, oftalmología, neurodesarrollo y genética, con planificación de estudios complementarios y controles evolutivos. Asimismo, se enfatizó la vigilancia precoz de los trastornos neuropsiquiátricos asociados al CET (TAND), dada su elevada prevalencia y su impacto sobre la calidad de vida de los pacientes y sus familias.
Este caso destaca el valor del examen físico minucioso en el período neonatal y del reconocimiento de las manifestaciones cutáneas como signos de alerta para la sospecha temprana del Complejo de Esclerosis Tuberosa. El CET presenta una cronología de aparición sintomática relacionada con la edad, en la que algunas manifestaciones, como las lesiones cutáneas y los rabdomiomas cardíacos, pueden detectarse desde etapas prenatales o neonatales, mientras que otras manifestaciones, como la epilepsia, el compromiso renal o pulmonar y los trastornos neuropsiquiátricos asociados (TAND), suelen aparecer posteriormente y representan importantes causas de morbimortalidad. El diagnóstico precoz permite organizar un abordaje integral y un seguimiento multidisciplinario estructurado desde edades tempranas, en concordancia con las recomendaciones y protocolos pediátricos actuales, con impacto directo en el pronóstico y la calidad de vida del paciente. Debido a su carácter crónico y multisistémico, el manejo del CET requiere una articulación continua entre los distintos niveles de atención, favoreciendo la detección temprana de nuevas manifestaciones clínicas y una intervención oportuna a lo largo de toda la vida.³
Las enfermedades quísticas renales en pediatría comprenden un espectro heterogéneo de entidades caracterizadas por la presencia de quistes renales únicos o múltiples, uni o bilaterales, identificables desde la etapa prenatal hasta la adolescencia. Su impacto clínico es variable y puede abarcar desde hallazgos incidentales hasta enfermedad renal crónica progresiva con compromiso extrarrenal significativo.
A diferencia de los adultos, en la infancia una mayor proporción de los casos corresponde a etiologías genéticas, lo que exige un enfoque diagnóstico que integre el fenotipo clínico-imagenológico, antecedentes familiares y la indicación racional de estudios genéticos.
La ecografía renal constituye el método inicial de elección debido a su disponibilidad, ausencia de radiación y elevado rendimiento diagnóstico para clasificar el patrón quístico.
Desde el consultorio pediátrico, el objetivo principal es reconocer el patrón de enfermedad quística, estratificar el riesgo mediante la detección de manifestaciones potencialmente modificables, orientar derivaciones pertinentes y el adecuado seguimiento.
La deleción 17q12 es una anomalía cromosómica poco frecuente asociada a anomalías congénitas del riñón y del tracto urinario, diabetes MODY 5 y trastornos del neurodesarrollo. En el contexto de poliquistosis renal representa una etiología infrecuente pero clínicamente relevante, con expresividad variable, con diferente grado de afectación renal, endocrinológica o neurológica.
Su identificación temprana permite optimizar el manejo clínico y brindar un adecuado asesoramiento genético familiar.
- Aplicar un algoritmo diagnóstico en pediatría ante la presencia de quistes renales, utilizando la ecografía como estudio de primera línea, junto con la historia familiar y el estudio ecográfico parental.
- Resaltar la importancia del estudio genético para definir el diagnóstico y el pronóstico de la enfermedad.
- Identificar, mediante anamnesis y examen físico, comorbilidades asociadas (hipertensión, proteinuria, diabetes MODY, retraso del crecimiento) y establecer un plan de seguimiento.
- Destacar la importancia de la derivación oportuna al especialista para lograr un abordaje interdisciplinario y definir estrategias de estudio, seguimiento y tratamiento.
Paciente de 3 años, nacida a término y con peso adecuado para la edad gestacional, con diagnóstico prenatal de quistes renales. A los tres días de vida se realizó ecografía renal, que informó ambos riñones ecogénicos y un quiste cortical simple derecho de 2 × 2 mm.
Fue evaluada por el servicio de nefrología, que solicitó ecografía renal a ambos padres sin hallazgos patológicos e indicó seguimiento periódico con controles de función renal y ecografías seriadas.
En controles posteriores, la ecografía evidenció ambos riñones hiperecogénicos con pequeños quistes corticales bilaterales. Ante la sospecha de poliquistosis renal, se amplió el estudio mediante centellograma renal sin alteración aparente.
Al examen físico se observó sinequia vulvar. Desde el punto de vista del neurodesarrollo, presentó pautas madurativas acordes para la edad.
Ante la sospecha diagnóstica de nefronoptisis, se solicitó estudio genético mediante exoma clínico. El resultado informó una deleción patogénica heterocigota en la región genómica 17q12 de 1,26 Mb, que comprende 19 genes, de los cuales al menos 15 son codificantes, destacándose el gen HNF1B.
En el último control nefrológico se observaron múltiples quistes bilaterales de localización medular, aumento de la ecogenicidad y disminución de la diferenciación corticomedular. En los estudios de laboratorio presentó descenso del filtrado glomerular estimado (65 ml/min/1,73 m²), sin albuminuria, compatible con progresión de la enfermedad renal crónica a estadio 2 A1.
La ecografía renal, la historia familiar y la ecografía parental permiten realizar una primera estratificación diagnóstica en la mayoría de los niños con quistes renales.
La deleción 17q12 constituye una causa poco frecuente pero significativa de poliquistosis renal, con importantes implicancias multisistémicas. El gen HNF1B desempeña un rol central en la expresión clínica, especialmente en su asociación con diabetes MODY 5.
El diagnóstico genético resulta fundamental para posibilitar un abordaje integral y personalizado. La expresividad variable de esta deleción requiere vigilancia clínica multidisciplinaria y seguimiento a largo plazo.
El reconocimiento de esta entidad amplía el espectro etiológico de la poliquistosis renal y mejora el asesoramiento familiar.
Asimismo, se destaca el rol del pediatra como coordinador de la atención integral entre los distintos especialistas involucrados.
El síndrome de Mirizzi es una complicación poco frecuente de la colelitiasis en pacientes pediátricos. Se presenta el caso de una paciente de 13 años con diagnóstico confirmado de síndrome de Mirizzi tipo 1.
Describir el caso de una paciente pediátrica de 13 años con diagnóstico confirmado de síndrome de Mirizzi tipo 1
Se trata de una paciente femenina de 13 años que es derivada a nuestro centro desde su Hospital de origen por colelitiasis y colecistitis, diagnósticos argumentados por clínica compatible (dolor en hipocondrio derecho, ictericia generalizada, coluria, hipocolia), laboratorio (aumento de transaminasas hepáticas, hiperbilirrubinemia a predominio directo, gama glutamil transferasa aumentada, aumento de reactantes de fase aguda) y ecografía abdominal (litos en vesícula biliar, espesor mural 8 mm, vía biliar intra y extrahepática dilatada).
Durante la estadía en nuestro centro, mientras cumplía tratamiento antibiótico endovenoso, se realizaron laboratorios y ecografías abdominales seriadas a fin de evaluar evolución. Se realiza además colangio resonancia magnética, la cual agrega a los hallazgos ecográficos preexistentes la presencia de un lito de 7 mm enclavado en la región periampular. Se agrega entonces el diagnóstico de coledocolitiasis.
La paciente es derivada a un centro de mayor complejidad donde se realiza una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica, que no solamente extrae el lito coledociano y coloca un stent, sino que diagnostica síndrome de Mirizzi tipo 1 al evidenciar el conducto cístico en implantación baja y muesca a nivel del colédoco producto de la compresión extrínseca.
La niña regresa a nuestro centro, donde se realiza colecistectomía; y posteriormente se deriva a ciudad de origen con plan de seguimiento por cirugía para retiro de stent en el futuro.
El síndrome de Mirizzi es una complicación poco frecuente de la enfermedad litiásica en pediatría. Clínicamente se caracteriza por un cuadro de ictericia obstructiva producto de la impactación de un lito en el infundíbulo de la vesícula o en el conducto cístico, lo que lleva a la compresión del conducto hepático común que puede erosionarse por la presión ejercida sobre él y originar una fístula colecisto-coledociana, según sea el grado de afectación.
Se clasifica en grados según el nivel de erosión y fístula, siendo el grado 1 aquel que no presenta fístula, y grado 4 aquel que presenta fístula completa.
El diagnóstico preoperatorio es dificultoso, ya que no puede diferenciarse clínicamente de la colelitiasis sin complicaciones. En la ecografía pueden evidenciarse signos, aunque es operador dependiente. El método diagnóstico de elección es la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica.
La importancia del diagnostico de esta entidad radica en la elección del abordaje quirúrgico, ya que se requiere la colocación de una endoprótesis en el conducto colédoco para proteger la vía biliar de la agresión producida por la compresión crónica.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11844 Evaluación integral en la atención pediátrica: A propósito de un caso con Síndrome de Wilkie. Enfermedades poco frecuentes |
EZEQUIEL ANABALON | |
| 11845 Evaluación integral en la atención pediátrica: A propósito de un caso con rechazo a la marcha. Enfermedades poco frecuentes |
EZEQUIEL ANABALON | |
| 11847 Evaluación integral en la atención pediátrica: A propósito de un caso con hallazgo de nódulo tiroideo. Enfermedades poco frecuentes |
EZEQUIEL ANABALON | |
| 11848 A propósito de un caso. Enfermedad pulmonar intersticial secundaria a disfunción del metabolismo del surfactante asociada a variante patogénica en el gen SFTPC Enfermedades poco frecuentes |
ROSA CAROLINA AILLÉN BOGADO | |
| 11850 Paraganglioma torácico no secretor asociado a hemotórax masivo: presentación infrecuente y desafío diagnóstico Enfermedades poco frecuentes |
PAOLA SABOGAL | |
| 11851 Epistaxis recurrente y lesiones vasculares : a propósito de dos casos de Síndrome de Rendu- Osler-weber o telangiectasia hemorrágica hereditaria (THH) Enfermedades poco frecuentes |
CAMILA JAZMIN GONZALEZ RUIZ | |
| 11875 Anomalía del origen de la arteria coronaria derecha: diagnóstico precoz en una paciente asintomática Enfermedades poco frecuentes |
CAROLINA ANDREA DA SILVA | |
| 11883 Meduloblastoma en un paciente con Síndrome de X Frágil: una asociación excepcional. A propósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
AGUSTINA JIMENEZ AMBROSIO | |
| 11894 Hiperamonemia recurrente asociada a infección urinaria en paciente con malformaciones urológicas complejas Enfermedades poco frecuentes |
SOFÍA PILTCH |
Las enfermedades pulmonares intersticiales pediátricas constituyen un grupo infrecuente y heterogéneo de trastornos respiratorios. Entre las causas genéticas se encuentran los trastornos del metabolismo del surfactante pulmonar, con mutaciones en genes como SFTPB, SFTPC y ABCA3, que codifican las proteínas A, B, C y D. Las mutaciones en el gen SFTPC, se heredan generalmente con un patrón autosómico dominante y presentan amplia variabilidad clínica, desde distrés respiratorio neonatal hasta enfermedad pulmonar intersticial crónica. La variante c.218T>C (p.Ile73Thr) es una de las mutaciones más frecuentes.
Describir un caso clínico poco frecuente, resaltando la utilidad de los estudios genéticos en el proceso diagnóstico y la importancia de sospechar alteraciones del metabolismo del surfactante en pacientes pediátricos con enfermedad pulmonar intersticial o hallazgos clínicos compatibles.
Paciente masculino de 3 años de edad, oriundo de la provincia de Misiones, nacido a término, con peso adecuado para la edad gestacional (39 semanas/3320 gr), sin antecedentes perinatológicos de relevancia. Como antecedente patológico, a los 14 meses de vida inicia con tos seca, cianosis peribucal y episodios eméticos, que progresaron a dificultad respiratoria, taquipnea y detención del progreso ponderal. Posteriormente se agrega diagnóstico de reflujo gastro-esofágico grado III a los 19 meses de vida. Consulta con neumonólogo quien, tras evidenciar clínica compatible, hipoxemia, e imágenes sugestivas, se plantea como diagnóstico presuntivo intersticiopatía pulmonar en contexto de síndrome genético en estudio, por lo que a sus 2 años de vida es derivado al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, donde se constata fenotipo familiar con acropaquía, taquipnea, rales velcro a la auscultación, e hipoxemia de 83% durante episodios tusivos. Se realiza oximetría nocturna (SO2 media 94%, SpO2 < 93% 10.8%) y test de caminata (tiempo de 3-4 min con SO2 85-88%/FC 150-155/tos seca persistente), constatándose hipoxemia, por lo que se indica iniciar con oxigenoterapia por cánula nasal a 1,5 L/min, evidenciando mejoría de los signos vitales. En radiografía de tórax de frente y perfil se evidencia infiltrado hiliar bilateral inespecífico y de TAC de tórax y angio TAC se informa bilateralmente infiltrado intersticial pulmonar difuso y múltiples imágenes quísticas y algunas subpleurales, sin hallazgos cardiológicos patológicos. Se plantea como diagnóstico presuntivo enfermedad pulmonar intersticial asociada al déficit de proteína C del surfactante vs ABCA3. Se amplían estudios para descartar diagnósticos diferenciales, como ser ecocardiograma y angioTAC dentro de límites normales, SEGD con reflujo supracarinal de rapido aclaramiento y videodeglución normal, GAME, C3, C4, FAN, anti-toxoide tetánico y poblaciones linfocitarias, Radiografía de huesos largos, calota y columna (dentro de límites normales), Test de sudor normal, y Perfil tiroideo normal. Finalmente, para confirmación de diagnóstico presuntivo e inicio de tratamiento se realiza toma de muestra para estudio genético, del cual se obtiene una variante probablemente patogénica en heterocigosis, en el gen SFTPC c.218T>C. p. (Ile73Thr). Variantes monoalélicas en este gen, han sido asociadas con el desarrollo de disfunción del metabolismo del surfactante pulmonar tipo 2 (MIM: 610913; AD). Se indicó oxigenoterapia a bajo flujo domiciliaria y seguimiento multidisciplinario.
La enfermedad pulmonar intersticial asociada a disfunción de la proteína C del surfactante es una patología poco frecuente en pediatría. Este reporte resalta la importancia de considerar las enfermedades pulmonares intersticiales de origen genético dentro de los diagnósticos diferenciales en niños con síntomas respiratorios crónicos, hipoxemia persistente y alteraciones intersticiales en las imágenes. Enfatiza la necesidad de un enfoque multidisciplinario y del uso de estudios genéticos en pacientes pediátricos con sospecha de intersticiopatía pulmonar, lo que permite establecer un diagnóstico preciso, optimizar el manejo clínico, evitar estudios innecesarios y contribuir al conocimiento y registro de estas patologías poco frecuentes en la población pediátrica.
Las anomalías congénitas del origen de las arterias coronarias constituyen patologías poco frecuentes dentro de las cardiopatías congénitas. Su relevancia clínica radica en que algunas variantes anatómicas se han asociado con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares graves, incluida la muerte súbita. Aunque persisten controversias respecto de las indicaciones quirúrgicas y las estrategias de revascularización en determinados casos, el avance de las técnicas de diagnóstico por imágenes ha permitido una detección más temprana y una mejor caracterización anatómica de estas anomalías, incrementando el número de pacientes diagnosticados.
• Presentar el caso clínico de una adolescente en quien se identificó un origen anómalo de la arteria coronaria derecha durante una evaluación cardiológica de rutina para aptitud física.
• Destacar la importancia clínica de este hallazgo y sus posibles implicancias pronósticas.
• Describir los estudios complementarios empleados para confirmar el diagnóstico.
• Resaltar el valor de los controles cardiológicos en la detección precoz de anomalías coronarias en pacientes sin síntomas.
Paciente de sexo femenino de 16 años de edad, sin antecedentes personales ni familiares de relevancia, que concurrió a un control de salud para evaluación de aptitud física. Se encontraba asintomática y previamente sana.
En el examen físico presentó adecuado estado nutricional, cifras tensionales normales y evaluación cardiovascular sin hallazgos patológicos. Se constató ritmo cardíaco regular, ausencia de soplos y pulsos periféricos presentes y simétricos.
Como parte de la evaluación se solicitó electrocardiograma, que evidenció ritmo sinusal normal, intervalo PR de 0,12 segundos, frecuencia cardíaca de 78 latidos por minuto y QT corregido de 0,40 segundos.
El ecocardiograma mostró función ventricular conservada, sin signos de hipertensión pulmonar. Se observó una arteria coronaria derecha de fino calibre con emergencia por encima del seno coronario, hallazgo sugestivo de origen anómalo.
Con el objetivo de definir la anatomía coronaria se realizaron estudios complementarios. La tomografía computada cardíaca confirmó un origen anómalo de la arteria coronaria derecha desde la región anterior de la aorta, a nivel de la unión sinotubular, con trayecto interarterial entre la aorta y el tronco de la arteria pulmonar.
La ergometría no evidenció alteraciones isquémicas ni trastornos del ritmo. Posteriormente se efectuó ecocardiografía de estrés, observándose adecuada respuesta ventricular con comportamiento hipercontráctil, sin signos de isquemia hasta el doble producto alcanzado.
Se completó el estudio mediante resonancia magnética cardíaca con contraste endovenoso y protocolo de estrés farmacológico con dobutamina en dosis progresivas de 10, 20, 30 y 40 gamas. No se identificaron cardiopatías estructurales asociadas. Ambos ventrículos presentaron dimensiones, espesores parietales y función sistólica dentro de parámetros normales. Durante la infusión de dobutamina se observó incremento adecuado de la contractilidad y motilidad global ventricular, sin evidencia de isquemia miocárdica aun a dosis máximas, alcanzando una frecuencia cardíaca de 150 latidos por minuto.
Tras la evaluación integral del caso, el equipo de cardiología decidió adoptar una conducta conservadora con seguimiento periódico semestral. Se indicó evitar la práctica deportiva competitiva y se brindaron pautas de alarma ante la aparición de síntomas como dolor torácico, taquicardia, extrasístoles o síncope, situaciones que requerirían consulta médica inmediata.
Las anomalías congénitas de las arterias coronarias representan hallazgos infrecuentes, aunque algunas de sus variantes pueden asociarse con riesgo aumentado de muerte súbita. La identificación temprana y la correcta caracterización anatómica mediante estudios avanzados de imágenes, como tomografía computada, resonancia magnética cardíaca y pruebas funcionales de estrés, resultan esenciales para la estratificación del riesgo y la planificación terapéutica.
El seguimiento por equipos multidisciplinarios especializados permite individualizar las conductas de manejo, optimizar el control clínico y disminuir la probabilidad de eventos cardiovasculares potencialmente graves.
Epistaxis recurrente y lesiones vasculares : a propósito de dos casos de Síndrome de Rendu- Osler-weber o telangiectasia hemorrágica hereditaria (THH)
Introducción
La telangiectasia hemorrágica hereditaria o síndrome de Rendu-Osler-Weber es una enfermedad vascular autosómica dominante caracterizada por la presencia de telangiectasias mucocutáneas y malformaciones arteriovenosas viscerales. Si bien la epistaxis recurrente constituye su manifestación clínica más frecuente, el diagnóstico suele retrasarse en la edad pediátrica debido a la inespecificidad de los síntomas iniciales y a la ausencia de alteraciones en los estudios de laboratorio habituales.
El reconocimiento de los signos clínicos característicos y una adecuada anamnesis familiar resultan fundamentales para la sospecha diagnóstica precoz, permitiendo la identificación de pacientes con riesgo de presentar malformaciones arteriovenosas pulmonares, cerebrales o hepáticas potencialmente graves.
Presentamos dos pacientes pediátricos con epistaxis recurrentes, en quienes el examen físico evidenció telangiectasias cutáneas. El antecedente familiar de síntomas similares y de malformación arteriovenosa pulmonar en un familiar de primer grado orientó la sospecha diagnóstica, destacando la importancia del examen físico detallado y de la pesquisa familiar en esta entidad poco frecuente
Objetivos
Resaltar la importancia de considerar el síndrome de Rendu-Osler-Weber en pacientes pediátricos con epistaxis recurrente, enfatizando el valor de las telangiectasias mucocutáneas y de los antecedentes familiares como herramientas clave para la sospecha diagnóstica temprana. Además del reconocimiento de esta patología, se revisa bibliografía sobre sus criterios diagnósticos y estudios complementarios a solicitar para su estudio
Casos
Se presentan dos hermanos, un varón de 13 años y una niña de 10 años, derivados para evaluación por episodios recurrentes de epistaxis de 5 años de evolución. Ambos pacientes presentaban sangrados nasales espontáneos, de frecuencia variable, sin otros antecedentes hemorrágicos de relevancia.
Los estudios iniciales, incluyendo hemograma y coagulograma resultaron dentro de parámetros normales. En el examen físico se identificaron múltiples telangiectasias mucocutáneas localizadas en manos y rostro en ambos pacientes. Ante estos hallazgos, se profundizó el interrogatorio de antecedentes familiares, evidenciándose la presencia de epistaxis recurrentes y telangiectasias en el padre, quien además presentaba una malformación arteriovenosa pulmonar diagnosticada previamente.
La presencia de epistaxis recurrentes, telangiectasias características y antecedentes familiares compatibles orientó el diagnóstico hacia telangiectasia hemorrágica hereditaria (síndrome de Rendu-Osler-Weber).
Los criterios clínicos diagnósticos de la telangiectasia hemorrágica hereditaria (THH) son los criterios de Curacao: epistaxis espontáneas y recurrentes, telangiectasias mucocutáneas múltiples en sitios característicos (labios, lengua, cavidad oral, cara, dedos), malformaciones arteriovenosas viscerales (pulmonares, cerebrales, hepáticas, gastrointestinales o medulares) y antecedente familiar de primer grado con diagnóstico de THH.
Una vez sospechada o diagnosticada la THH, es importante buscar malformaciones arteriovenosas asintomáticas , por lo que se solicita a los pacientes angiotomografía de torax , RMN SNC con contraste , ecocardiograma Doppler y ecografía doppler de abdomen . Los genes más frecuentemente implicados son: ENG, ACVRL1, SMAD4
Conclusiones
El síndrome de Rendu-Osler-Weber debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de los pacientes pediátricos que consultan por epistaxis recurrente. Estos casos destacan la importancia de realizar un interrogatorio exhaustivo, con especial atención a los antecedentes familiares, y un examen físico minucioso orientado a la búsqueda de telangiectasias mucocutáneas. La sospecha clínica precoz permite identificar pacientes con riesgo de presentar malformaciones arteriovenosas viscerales potencialmente graves, favoreciendo su estudio, seguimiento y tratamiento oportunos.
El nódulo tiroideo en pediatría es una entidad poco frecuente (prevalencia del 0.05-2%), pero presenta un riesgo de malignidad elevado (5%). Si bien los pediatras realizamos constantemente la semiología indirecta tiroidea en consultorio (antropometría, desarrollo neuromadurativo, síntomas generales), la semiología tiroidea directa no es una práctica habitual realizada en el contexto de guardia.
El carcinoma papilar es la variante de cáncer de tiroides más común. Su forma de presentación habitual es como una masa palpable asintomática o adenopatía cervical. En pacientes con obesidad severa, las características del cuello y del depósito graso dificulta la detección temprana. Se presenta el caso de un adolescente donde la atención integral por falta de pediatra de cabecera permitió el diagnóstico oportuno de un carcinoma tiroideo avanzado.
Resaltar la importancia de la evaluación pediátrica integral en todos los ámbitos de atención, como herramienta clave para el diagnóstico oportuno y evitar oportunidades perdidas.
Resaltar la importancia de la semiologia tiroidea y describir los desafíos diagnósticos del nódulo tiroideo en pacientes con obesidad severa.
Adolescente varón de 12 años y 4 meses que consulta al Servicio de Emergencias por dolor abdominal cólico de 24 horas de evolución. Por antecedente personal de monorreno (nefrectomía secundaria a dilatación renovesical severa a los 4 años de vida) y no tener pediatra de cabecera, se decidió realizar una atención integral para valorar distintos aspectos más allá del motivo de consulta.
Al examen físico presentaba obesidad severa (Peso: 103 kg, Talla: 168 cm, IMC: 36.52, Score Z +4.41), acantosis nigricans marcada, estrías y bocio palpable a predominio derecho, sin adenopatías cervicales.
Se solicitó por características de dolor abdominal ecografía abdominal completa y radiografía de abdomen, agregando la ecografía tiroidea por hallazgo de bocio. Con radiografía se valoró constipación severa asumiendo el motivo de consulta por dicho diagnóstico. Se realizó laboratorio metabólico completo para iniciar seguimiento para valorar síndrome metabólico. El cribado metabólico inicial evidenció esteatosis hepática, normoglucemia (93 mg/dL) y HbA1c de 5.4% y perfil tiroideo normal. La ecografía tiroidea informó un lóbulo derecho aumentado de tamaño a expensas de una imagen nodular hipoecoica de márgenes irregulares con microcalcificaciones y vascularización central al Doppler color (2.5 x 1 x 1.2 cm).
Se realizó la derivación directa a Endocrinología Infantil, donde por criterios ecográficos con sospecha de malignidad, se decidió la punción aspiración con aguja fina (PAAF). El informe citológico presentó hallazgos compatibles con Carcinoma Papilar de Tiroides, categoría Bethesda VI por metástasis ganglionares. La TAC de tórax descartó compromiso metastásico pulmonar.Se realizó la intervención quirúrgica con tiroidectomía total asociada a vaciamiento ganglionar radical e inició tratamiento hormonal según protocolo.
Actualmente, el adolescente continúa en seguimiento multidisciplinario por Pediatría, Endocrinología, Cirugía y el área de Nutrición y Diabetes para el abordaje de su obesidad.
Si bien el carcinoma papilar de tiroides es el tumor endocrino maligno más común en pediatría, las características clínicas hacen silente su evolución hasta momentos avanzados.
Con el presente caso queremos resaltar la importancia de la evaluación pediátrica integral en todos los contextos de atención para evitar oportunidades perdidas.
En los últimos años se está demostrando que la presencia de obesidad puede actuar como un factor de riesgo para la aparición de cáncer tiroideo a través de inflamación crónica, por lo que la búsqueda dirigida de bocio o nódulos en dichos pacientes debería resaltarse.
El escorbuto, entidad secundaria al déficit severo de vitamina C, es infrecuente en la actualidad pero persiste en contextos de selectividad alimentaria extrema. Debido a que el ácido ascórbico es fundamental para la síntesis de colágeno, su déficit provoca entre otras alteraciones, fragilidad capilar y hemorragias subperiósticas dolorosas; manifestándose en pediatría como rechazo de la marcha e irritabilidad. Esta forma de presentación puede confundirse con otras patologías más frecuentes como las traumatológicas (sinovitis, fracturas), generando retraso diagnóstico y múltiples consultas.
Reportar un caso de escorbuto en una lactante con regresión de la marcha, inicialmente catalogado como patología traumatológica, y destacar la importancia de la evaluación integral en pediatría en todo contexto para evitar oportunidades perdidas.
Niña de 18 meses de edad, previamente sana y sin antecedentes perinatológicos de relevancia, que consulta en guardia externa por un cuadro de dos meses de evolución caracterizado por regresión de la marcha y dolor.
La madre refería que al inicio del cuadro, la niña no deambulaba aun de forma independiente, pero sí lograba la bipedestación y daba pasos con apoyo; sin embargo, tras un traumatismo leve en miembros inferiores (al quedar enganchada en el coche de paseo), comenzó a presentar rechazo a los intentos de deambulación. Había recibido múltiples valoraciones traumatológicas sin diagnóstico, por lo que consulta por guardia.
Al ingreso, llamaba la atención la marcada irritabilidad que fue asumida como dolor, cediendo parcialmente al adoptar posición antiálgica con flexión de miembros inferiores. A la palpación y durante el cambio del pañal se exacerbaba el dolor. Al examen físico se constató la presencia de piezas dentarias delgadas y con coloración negruzca, temblor fino distal e irritabilidad marcada, sin evidencias de edemas ni deformidades óseas.
Se solicitaron radiografías que descartaron fracturas, y ecografía de caderas que informó líquido articular en cadera izquierda (3.6 mm) interpretado como sinovitis transitoria. Ante la persistencia del dolor refractario a analgésicos por vía oral, se decidió su internación para manejo del dolor y diagnóstico.
Se realizó interconsulta con el servicio de traumatología quien solicita Resonancia Magnética (RMI) que informó sinovitis inespecífica, sugiriendo conducta expectante.
Se ampliaron estudios con laboratorio completo que evidenció una anemia marcada (Hemoglobina: 6.1 g/dl), sin elevación de reactantes de fase aguda.
La anamnesis nutricional reveló una dieta extremadamente restrictiva: la niña consumía exclusivamente leche de vaca entera, con rechazo absoluto y sostenido de sólidos, y no consumía frutas, verduras ni carnes. Surge la sospecha clínica de patología carencial (escorbuto/raquitismo) por lo que se incluyó el dosaje de vitaminas, obteniendo como resultado un nivel de vitamina C en límite bajo de 0.43 mg/dl (VN 0.40-2 mg/dL).
Por clínica y laboratorio, asociado a alimentación de la niña se interconsulta a servicio de nutrición y en conjunto se decide asumir como escorbuto, por lo que se indica suplementación dirigida con polivitamínico (fuente de ácido ascórbico) por vía oral, presentando una excelente respuesta con mejoría clínica evidente y remisión del dolor a las 48 horas del inicio del tratamiento.
El escorbuto es una patología de baja prevalencia en la actualidad debido a la fortificación alimentaria y las políticas de salud pública vigentes.
Este caso clínico expone la necesidad de tener en cuenta patologías de déficit ante dietas restrictivas.
El antecedente del traumatismo leve actuó como un distractor que focalizó la atención en la esfera traumatológica durante dos meses, omitiendo una valoración integral.
Los hallazgos ecográficos y de RMI (sinovitis) correspondían a manifestaciones secundarias de la fragilidad capilar periférica causada por el escorbuto y no era la causa primaria.
El diagnóstico definitivo se fundamentó ante el antecedente de dieta restrictiva y los datos relevantes del examen físico (temblor, irritabilidad y hallazgos dentarios); confirmándose mediante el dosaje de vitamina C en límite inferior de lo normal y la rápida respuesta al tratamiento con suplemento.
El síndrome del compás aortomesentérico (o síndrome de Wilkie) es una causa infrecuente de obstrucción mecánica/funcional duodenal por compresión de la tercera porción duodenal entre la aorta y la arteria mesentérica superior. En pediatría, la presentación clínica suele confundirse con trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Esto genera un retraso diagnóstico, que perpetúa la malnutrición agravando la clínica. A su vez somete a los pacientes a abordajes psicoterapéuticos ineficaces; por lo que resaltamos la importancia de la atención integral para evitar la pérdida de oportunidades y de intervención oportuna.
Reportar el caso de una paciente adolescente con diagnóstico crónico de TCA, resuelto mediante el diagnóstico de síndrome de Wilkie tras una evaluación clínica integral.
Enfatizar el valor de todas las consultas pediátricas como momentos de oportunidades para el control integral del paciente.
Adolescente mujer de 12 años, con diagnóstico de desnutrición crónica asociado a TCA desde los 7 años de edad, que ingresa a la consulta ambulatoria para la realización de un apto físico escolar. Al examen físico se evidencia una desnutrición grave, con un Índice de Masa Corporal (IMC) severamente afectado (Z-score: <-3). En la anamnesis dirigida se constata clínica compatible con obstrucción gastrointestinal alta (saciedad precoz, imposibilidad de desayunar, malestar postprandial) asociado al antecedente reciente de estirón puberal y menarca. A su vez la familia trae devolución de profesional de salud mental, que refiere ausencia de rasgos psicopatológicos de TCA.
Traía laboratorios completos normales donde se habían descartado alteraciones del medio interno, patología tiroidea y marcadores de autoinmunidad (incluyendo screening para enfermedad celíaca).
Ante la sospecha de un cuadro obstructivo alto, se solicita ecografía Doppler abdominal con medición de ángulo aortomesentérico que informa un ángulo patológico de 12°. Se complementa con una Angio TC que confirma el pinzamiento con un ángulo de 15°. Se decide el seguimiento con Servicio de Cirugía quienes solicitan seriada esófago-gastroduodenal que no evidenció dilataciones ni signos obstructivos fijos al momento del estudio.Se interpreta el cuadro como un pinzamiento aortomesentérico funcional, exacerbado por el empuje puberal.
Se indica tratamiento médico conservador mediante soporte nutricional con suplementos hipercalóricos y posicionamiento en decúbito prono-lateral izquierdo postprandial inmediato. La paciente presentó una evolución excelente, logrando una ganancia ponderal progresiva, remisión de la sintomatología digestiva y alcanzando un IMC objetivo de 15 en el seguimiento.
Si bien el síndrome de Wilkie es una entidad clínica poco frecuente, es fundamental tenerlo en cuenta dentro de los diagnósticos diferenciales de bajo peso y dispepsia. Queremos resaltar la importancia de este cuadro en pacientes adolescentes, etapa donde el estirón puberal puede ser desencadenante de una obstrucción dinámica. En nuestro caso la ausencia de dilatación duodenal en la seriada nos muestra el carácter intermitente del pinzamiento, donde no existe una obstrucción anatómica fija, sino una obstrucción funcional postprandial dependiente de la posición y el volumen de la ingesta.
El tratamiento postural y el soporte hipercalórico demostraron ser herramientas efectivas para revertir el círculo vicioso de malnutrición y compresión vascular, evitando intervenciones quirúrgicas.
Este caso demuestra la relevancia de evitar oportunidades perdidas en la práctica clínica. La consulta para un apto físico subraya el valor de la evaluación pediátrica integral, que va más allá del motivo de consulta del paciente.
La hiperamonemia constituye una emergencia médica debido a sus efectos neurotóxicos, pudiendo manifestarse con letargia, alteración del sensorio, convulsiones o coma. En pediatría, las principales causas incluyen hepatopatías, nefropatías y errores innatos del metabolismo, particularmente los trastornos del ciclo de la urea. Sin embargo, en pacientes con alteraciones anatómicas o funcionales del tracto urinario que favorecen la estasis urinaria, debe considerarse la hiperamonemia secundaria a infección urinaria por gérmenes con actividad ureasa, causa infrecuente y potencialmente subdiagnosticada en pediatría.
El objetivo de este reporte es presentar un caso de encefalopatía hiperamoniémica recurrente secundaria a infección urinaria por un germen productor de ureasa, destacando esta entidad como diagnóstico diferencial de los trastornos agudos del sensorio en pacientes con alteraciones anatómicas o funcionales del tracto urinario.
Paciente femenina de 11 años con antecedentes de megauréter obstructivo bilateral congénito, vejiga neurogénica y enfermedad renal crónica estadio 1. Había sido sometida a múltiples procedimientos quirúrgicos urológicos, incluyendo reimplante ureterovesical y confección de conducto de Mitrofanoff para cateterismo intermitente.
Como antecedente de relevancia, en enero de 2026 requirió internación en la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica por un cuadro de encefalopatía secundaria a hiperamonemia severa (331 µmol/L). Ante la sospecha clínica de un error innato del ciclo de la urea, se instauró tratamiento con benzoato de sodio y L-carnitina, logrando una evolución favorable con recuperación del sensorio. Los estudios metabólicos realizados en muestras críticas (aminoácidos en sangre y ácidos orgánicos en orina) resultaron normales, lo que permitió descartar una etiología neurometabólica primaria en los controles de seguimiento.
En abril de 2026, la paciente consultó nuevamente por dolor abdominal, vómitos, visión borrosa y letargia. Al ingreso se constató un valor de amonio sérico de 284 μmol/L (VN hasta 120), sin evidencia de insuficiencia hepática aguda ni deterioro significativo de la función renal respecto de sus valores basales. El sedimento urinario resultó patológico y el urocultivo aisló Klebsiella oxytoca. Ante el compromiso neurológico, se inició tratamiento con ceftriaxona, hidratación endovenosa, benzoato de sodio y carnitina, junto con la optimización del drenaje urinario mediante cateterismos frecuentes. La evolución fue satisfactoria, con mejoría progresiva del estado de conciencia y normalización de los valores de amonio.
El aspecto más relevante de este caso fue la recurrencia de episodios de encefalopatía hiperamoniémica asociados a infección urinaria en una paciente con una reconstrucción compleja del tracto urinario. La normalidad de las muestras críticas resultó fundamental para excluir defectos enzimáticos hereditarios y la repetición del cuadro clínico meses después permitieron reinterpretar el evento inicial como una causa de hiperamonemia secundaria. La asociación temporal entre la infección urinaria, la elevación del amonio y la posterior normalización de los valores tras el tratamiento antibiótico ratificaron esta sospecha.
El mecanismo fisiopatológico central en estos cuadros involucra la colonización por gérmenes como Proteus mirabilis, Pseudomonas aeruginosa y especies de Klebsiella o Corynebacterium. Estas bacterias poseen la enzima ureasa, la cual hidroliza la urea urinaria en dióxido de carbono y amoníaco (NH3). En un contexto de estasis urinaria y distensión de la vía, el amoníaco se acumula masivamente. Al ser una molécula neutra y liposoluble, el NH3 difunde con facilidad a través de las membranas hacia la circulación sistémica, sobrepasando la capacidad de depuración hepática. La alcalinización de la orina, con registros de pH de hasta 9, actúa como un marcador clínico indirecto de esta actividad enzimática, favoreciendo la difusión del amoníaco antes de su eliminación.Este caso pone de manifiesto que la hiperamonemia grave no siempre implica la presencia de un trastorno metabólico. En pacientes con alteraciones anatómicas o funcionales del tracto urinario, las infecciones por microorganismos productores de ureasa deben considerarse precozmente dentro del diagnóstico diferencial. Su reconocimiento oportuno puede evitar estudios invasivos innecesarios y orientar rápidamente el tratamiento hacia el control de la infección.
Se concluye que la hiperamonemia secundaria a infección urinaria por gérmenes productores de ureasa constituye una causa infrecuente pero potencialmente grave de encefalopatía en pediatría. Este caso destaca la importancia de incluirla en el diagnóstico diferencial de la hiperamonemia aguda, particularmente en pacientes con alteraciones anatómicas o funcionales del tracto urinario, ya que su reconocimiento precoz permite instaurar un tratamiento dirigido y evitar diagnósticos erróneos de enfermedades metabólicas hereditarias.
El Síndrome de X Frágil (SXF) es la causa más frecuente de discapacidad intelectual hereditaria y es producido por la expansión de tripletes de CGG en el gen FMR1 (Xq27.3) con la consecuente pérdida de expresión de la proteína FMRP, fundamental para la regulación sináptica y el neurodesarrollo.
El SXF se ha asociado a una menor incidencia de neoplasias respecto de la población general. Se ha propuesto que la ausencia de FMRP interfiere con mecanismos de proliferación tumoral, sugiriendo un posible efecto protector frente a la oncogénesis.
Por su parte, el meduloblastoma (MDB) es el tumor maligno del sistema nervioso central más frecuente en pediatría. La caracterización molecular del MDB es clave para su estratificación pronóstica y terapéutica. Sin embargo, su coexistencia con el SXF es excepcional y escasamente reportada en la literatura internacional, sin una relación causal establecida. El riesgo de atribuir síntomas neurológicos agudos al cuadro de base puede retrasar el diagnóstico de lesiones estructurales graves.
Presentar un caso de MDB en paciente pediátrico con SXF, destacando su excepcionalidad y los desafíos diagnósticos.
Varón de 11 años con diagnóstico molecular de SXF desde los 2 años, asociado a retraso severo en el neurodesarrollo con condición no verbal, trastorno del espectro autista (TEA) y epilepsia, en tratamiento con ácido valproico, risperidona y metilfenidato. Consultó por un cuadro de dos semanas de evolución caracterizado por vómitos intermitentes e inestabilidad progresiva de la marcha. Al examen físico de ingreso se constató marcha atáxica con aumento de la base de sustentación y lateralización derecha, sin signos de irritación meníngea, ni otros signos de foco.
La resonancia magnética cerebral evidenció una lesión expansiva de 50×44 mm con ocupación y dilatación del cuarto ventrículo, asociada a hidrocefalia obstructiva y edema periventricular, compatible con un tumor de fosa posterior sugestivo de MDB.
Como abordaje inicial, se realizó una derivación ventrículo-peritoneal, seguida de la exéresis parcial del tumor. En el posoperatorio presentó diabetes insípida transitoria y neumoencéfalo, con evolución clínica favorable.
El estudio anatomopatológico confirmó MDB, con inmunohistoquímica positiva para sinaptofisina y CD56 e índice proliferativo (Ki-67) del 20%. La citología de líquido cefalorraquídeo fue negativa para células neoplásicas. La caracterización molecular por metilación de ADN, según OMS 2021, lo clasificó como MDB clásico, Grupo 4, subtipo VIII.
Recibió tratamiento multimodal con radioterapia craneoespinal y quimioterapia, con ajuste posterior de intensidad terapéutica según estratificación molecular. Dada la complejidad clínica y conductual asociada al SXF, se requirió un abordaje interdisciplinario entre Clínica Pediátrica, OncoHematología, Neurocirugía, Nutrición, Psicología y Trabajo Social.
Actualmente, continúa en tratamiento oncológico.
La coexistencia entre SXF y MDB es excepcional. Según la bibliografía revisada, sólo se han comunicado previamente dos casos de esta asociación, por lo que el presente constituye uno de los escasos reportes publicados y el segundo descrito en población pediátrica. Diversos estudios sugieren una menor incidencia de neoplasias en pacientes con SXF, hipótesis atribuida a que la ausencia de FMRP interferiría con las vías de proliferación celular. Sin embargo, la evidencia disponible es limitada y este caso sugiere que dicha condición no constituye una protección total frente al desarrollo de neoplasias.
Desde la perspectiva clínica, resulta fundamental mantener un alto índice de sospecha ante síntomas neurológicos nuevos o progresivos en pacientes con SXF, evitando atribuirlos al cuadro de base y retrasar el diagnóstico. La condición no verbal adquiere especial relevancia, ya que la imposibilidad de manifestar síntomas subjetivos, como cefalea, traslada la sospecha clínica a la identificación de signos objetivos como vómitos o ataxia, requiriéndose una evaluación exhaustiva.
En conclusión, la coexistencia entre SXF y MDB es excepcional y amplía la evidencia disponible. Este caso destaca la importancia de no atribuir automáticamente los cambios neurológicos agudos o subagudos al trastorno de base. Ante cambios en el patrón neurológico basal en pacientes con SXF, debe mantenerse un alto índice de sospecha y considerar la realización oportuna de neuroimágenes para favorecer un diagnóstico temprano. Asimismo, se destaca el valor del abordaje interdisciplinario en pacientes con trastornos del neurodesarrollo.
Los paragangliomas son neoplasias neuroendocrinas infrecuentes en la edad pediátrica, originadas de células derivadas de la cresta neural. Su presentación clínica suele relacionarse con hipersecreción de catecolaminas; sin embargo, los tumores no secretores pueden manifestarse con síntomas inespecíficos, dificultando el diagnóstico inicial.
Describir el caso clínico de un paciente con hemotórax masivo secundario a paraganglioma torácico no secretor y presentación hemorrágica, destacando el abordaje diagnóstico y terapéutico.
Paciente masculino de 12 años, sin antecedentes patológicos de relevancia, derivado por cuadro de dolor torácico de tipo pleurítico en hemitórax izquierdo, asociado a astenia y disnea progresiva de 48 horas de evolución.
Los estudios por imágenes evidenciaron derrame pleural masivo izquierdo asociado a masa sólida paravertebral en mediastino posterior de aproximadamente 5 cm, inicialmente interpretada como probable secuestro pulmonar vs proceso neoformativo.
Ingresó con requerimiento de oxigenoterapia y tratamiento antibiótico empírico ante sospecha inicial de neumonía complicada. Se descartó etiología infecciosa, incluyendo tuberculosis. Debido al compromiso respiratorio y hallazgos tomográficos, se realizó toracotomía de inicio toracoscopico con evacuación de hemotórax y exéresis completa de la masa tumoral, con requerimiento transfusional intraoperatorio.
La anatomía patológica confirmó diagnóstico de paraganglioma torácico. El paciente evolucionó favorablemente en el postoperatorio, sin signos de secreción catecolaminérgica ni compromiso hemodinámico asociado. Continúa seguimiento por oncohematología con estudios de control programados.
Los paragangliomas torácicos no secretores constituyen una entidad excepcional en pediatría. Su presentación clínica puede simular procesos infecciosos o malformaciones torácicas, retrasando el diagnóstico. En este caso, el hemotórax masivo como forma de presentación representó un hallazgo inusual. La resección quirúrgica completa permitió el diagnóstico definitivo y adecuada evolución clínica. Este caso resalta la importancia de considerar tumores neuroendocrinos dentro de los diagnósticos diferenciales de masas mediastinales asociadas a derrame pleural en pacientes pediátricos.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11852 De una gastroenteritis a un diagnóstico genético: nefroma quístico pediátrico como manifestación inicial del síndrome DICER1 Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
HSIANG YA WENG | |
| 11938 Histiocitosis de células de Langerhans: una enfermedad infrecuente detrás de consultas pediátricas habituales. A propósito de 4 casos Enfermedades poco frecuentes |
AYLEN WOLFART | |
| 11993 Neurofibroma de localización uretral con extensión vesical en un paciente pediátrico con Neurofibromatosis tipo 1, a propósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
LOURDES AGUSTINA FILGUEIRA | |
| 12002 Trombosis venosa profunda en paciente con Sindrome de May Thurner a propósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
SOFIA VILLAR | |
| 12003 Esclerodermia localizada en un paciente pediátrico: la importancia de un diagnóstico precoz Enfermedades poco frecuentes |
SOL NARDONE | |
| 12031 A propósito de un caso de síndrome de regresión caudal: importancia del examen físico neonatal y de la anamnesis en un hijo de madre diabética para el diagnóstico precoz Neonatología |
JACKELINE AIMARETTI SAAVEDRA | |
| 12095 Síndrome de Peters Plus: A propósito de un caso Neonatología |
CATHERIN LISBETH CHANGO RIVERA | |
| 12235 Encefalitis de Rasmussen a propósito de un caso Patología aguda |
NATALIA BELEN BARROS QUINTEROS | |
| 12470 Hamartoma fibroso de la infancia, presentación atípica en paciente mayor de 2 años: a propósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
GEMA PATRICIA CEDEÑO FALCONES |
El síndrome de regresión caudal es una malformación congénita infrecuente originada
por una alteración del desarrollo embrionario de las estructuras caudales durante las
primeras semanas de gestación. Su incidencia se estima en aproximadamente 1 cada
60.000 nacidos vivos, presentando una asociación significativamente mayor en hijos de
madre diabéticas. Se caracteriza por un amplio espectro de anomalías que comprometen
la columna lumbosacra, la pelvis y los miembros inferiores, pudiendo asociarse a
alteraciones de otros órganos y sistemas. La diabetes materna constituye el principal
factor de riesgo conocido para esta entidad.
En una era de creciente desarrollo tecnológico, la anamnesis dirigida y el examen físico
neonatal continúan siendo herramientas fundamentales para orientar el diagnostico
diferencial y la solicitud de estudios complementarios así mismo, esta patología resalta la
importancia de los controles prenatales, del adecuado control metabólico materno y de la
concientización sobre los riesgos asociados a la diabetes durante la gestación.
• Destacar la importancia del examen físico neonatal exhaustivo y de una anamnesis
dirigida para orientar la sospecha diagnóstica precoz del síndrome de regresión
caudal en un hijo de madre diabética.
• Concientizar sobre la importancia de los controles prenatales y del adecuado
control metabólico materno durante la gestación como medidas fundamentales
para disminuir el riesgo de malformaciones congénitas asociadas a la diabetes.
Recién nacido masculino, nacido el 20 /04/2026 por parto vaginal, de 38 semanas de
edad gestacional y peso al nacer de 2820 g, adecuado para la edad gestacional.
A la hora de vida posterior a internación en COPAP para observación, se realizó examen
físico completo, evidenciándose acortamiento de miembros inferiores, asimetría de
pliegues glúteos, desnivel glúteo, pie Bot bilateral, disminución del tono y de la movilidad
de miembros inferiores, ausencia de sacro a la palpación y ano permeable de posición
alta.
Ante estos hallazgos clínicos se realizó una anamnesis materna detallada y dirigida en
búsqueda de factores de riesgos asociados a malformaciones congénitas. la madre refirió
diabetes pregestacional tratada inicialmente con metformina y posteriormente con
insulinoterapia durante el embarazo. Negó consumo de otras medicaciones, infecciones
durante la gestación, exposición a teratógenos y antecedentes familiares de
malformaciones congénitas o enfermedades genéticas. los hermanos eran sanos y los
embarazos previos habían cursado sin diabetes
Considerando los hallazgos del examen físico y el antecedente de diabetes materna, se
planteó como principal sospecha diagnóstica síndrome de regresión caudal. Como
diagnóstico diferencial se consideró la asociación VACTERL debido a la presencia de
anomalías vertebrales y de miembros inferiores. Sin embargo, la ausencia de cardiopatías
congénitas, malformaciones renales y anomalías traqueoesofágicas, junto con la
demostración radiológica de agenesia sacra y el antecedente de diabetes pregestacional
materna orientaron el diagnóstico hacia síndrome de regresión caudal.
Se solicitaron estudios complementarios para caracterización anatómica y búsqueda de
malformaciones asociadas. La ecografía cerebral fue normal, la ecografía abdominalreno- vesical no evidenció alteraciones. El ecocardiograma fue normal sin evidencia de
cardiopatía estructurales, la ecografía lumbosacra mostró ausencia de arcos posteriores
sacros con hallazgos sugestivos de disrafismo espinal oculto. La radiografía de columna
y pelvis documentó agenesia sacra compatible con síndrome de regresión caudal.
se realizaron interconsultas con Neurología infantil y Genética. Durante la internación el
paciente permaneció clínicamente estable, sin requerimiento de soporte respiratorio ni
antibióticoterapia presentó pesquisa auditiva normal y no se identificaron otras
malformaciones mayores asociadas en los estudios iniciales. Egresó con seguimiento
ambulatorio multidisciplinario por neurología infantil, traumatología y genética
encontrándose al momento de la presentación pendiente la evaluación genética definitiva.
Concluimos que el examen físico exhaustivo del recién nacido, acompañado de una
anamnesis perinatal detallada, continua siendo una herramienta fundamental para el
diagnostico precoz de malformaciones congénitas. Este caso también resalta la
importancia de un adecuado control metabólico preconcepcional y durante el embarazo
en las madres con diabetes, como estrategia de prevención de la embriopatía diabética.
Finalmente, destacamos que el abordaje interdisciplinario temprano y el trabajo conjunto
entre obstetras, neonatólogos, genetistas, neurólogos, la familia y el sistema de salud
constituyen pilares fundamentales para mejorar el pronostico y la calidad de vida de estos
pacientes. La prevención, la detección oportuna y el trabajo en equipo representan
herramientas esenciales para construir mejores oportunidades de desarrollo y calidad de
vida para estos niños
El creciente uso de estudios por imágenes en pediatría ha incrementado la detección de hallazgos incidentales, algunos de los cuales representan la primera manifestación de síndromes de predisposición tumoral. Entre ellos, el síndrome DICER1 representa una condición hereditaria autosómica dominante caracterizada por predisposición al desarrollo de múltiples tumores benignos y malignos durante la infancia y la adolescencia, con penetrancia incompleta y expresividad clínica variable. Con frecuencia, la primera manifestación es un hallazgo incidental, como el nefroma quístico pediátrico.
El gen DICER1 (cromosoma 14q32.13) regula micro ARN esenciales para la proliferación y diferenciación celular. Sus variantes germinales predisponen a neoplasias pulmonares, renales, tiroideas y gonadales, con una penetrancia del 20-30%. El nefroma quístico pediátrico es una de las manifestaciones más características; hasta el 70% de los casos se asocia a variantes en DICER1. Dado que estas lesiones suelen ser asintomáticas, su detección suele ocurrir de forma fortuita durante estudios por cuadros infecciosos comunes, como la gastroenteritis, en pediatría.
Describir un caso de nefroma quístico pediátrico de hallazgo incidental que permitió el diagnóstico de síndrome DICER1, destacando la importancia del reconocimiento temprano de lesiones renales complejas en la infancia y el rol del pediatra en la sospecha diagnóstica, la coordinación del abordaje interdisciplinario, el estudio familiar y el seguimiento longitudinal de pacientes con predisposición genética a desarrollar tumores.
Paciente masculino de 3 años con desarrollo psicomotor acorde a la edad y sin antecedentes personales de relevancia. Como antecedente familiar de jerarquía, la madre presentaba antecedente de leucemia promielocítica aguda en remisión.
A los 18 meses, durante una gastroenteritis aguda, se hallaron incidentalmente quistes renales izquierdos por ecografía (Bosniak II-F), sin relación con el motivo inicial de consulta. Dos meses después, el seguimiento ecográfico evidenció crecimiento de la lesión. La tomografía abdominal confirmó una formación multiquística de 8 x 7,4 x 6 cm asociada a adelgazamiento del parénquima renal, por lo que se procedió a nefrectomía izquierda y linfadenectomía, confirmándose por patología un nefroma quístico pediátrico benigno. Debido a la asociación conocida, se solicitó el estudio genético que reveló la variante germinal c.5103C>G (p.Tyr1701Ter). El estudio en cascada detectó la misma variante en la madre y un hermano asintomático al momento.
Tanto el paciente como su hermano fueron incorporados a un programa de seguimiento multidisciplinario que incluyó controles renales, tiroideos, pulmonares, neurológicos y oftalmológicos, con evolución clínica favorable hasta la fecha. La madre fue orientada a realizar seguimiento con equipo multidisciplinario de adultos.
El nefroma quístico pediátrico (NQP), un tumor benigno propio de la primera infancia, debe considerarse una señal de alarma como posible marcador clínico de predisposición tumoral. Este caso ilustra cómo un estudio solicitado por una patología frecuente, como una gastroenteritis aguda, puede revelar condiciones genéticas subyacentes de alta relevancia. La interpretación adecuada de los hallazgos por imágenes, el seguimiento evolutivo de la lesión y la comunicación interdisciplinaria fueron determinantes para orientar la conducta quirúrgica y alcanzar el diagnóstico definitivo.
Asimismo, pone de manifiesto la importancia de una evaluación clínica integral y de la anamnesis familiar, aun cuando no existan antecedentes claramente sugestivos de un síndrome hereditario. La progresión documentada mediante estudios seriados permitió reconocer una lesión con potencial relevancia clínica y motivó la búsqueda etiológica correspondiente. En este contexto, el reconocimiento temprano del nefroma quístico pediátrico adquiere especial valor, ya que puede constituir la primera manifestación del síndrome DICER1.
La confirmación de una variante germinal en DICER1 transforma un hallazgo aislado en una necesidad de vigilancia sistémica, permitiendo implementar controles dirigidos a órganos con mayor riesgo de desarrollar tumores asociados. Además, posibilita la identificación de familiares portadores mediante estudios en cascada y la adopción de estrategias preventivas adaptadas a cada caso.
El pediatra ocupa un rol central en este proceso, coordinando el seguimiento longitudinal, facilitando la articulación entre especialidades, explicando la diferencia entre ser portador y desarrollar la enfermedad, y promoviendo la adherencia a los controles. En conclusión, el reconocimiento del nefroma quístico pediátrico debe motivar siempre una evaluación genética para implementar estrategias preventivas que mejoren el pronóstico a largo plazo del paciente y su familia.
La encefalitis de Rasmussen es una encefalopatía epiléptica inmunomediada, poco frecuente caracterizada por convulsiones focales refractarias, atrofia hemisférica y deterioro neurológico progresivo. Comienza en la infancia siendo la epilepsia parcial continua una de las manifestaciones características de la fase aguda. Sumado a dicho hallazgo, la presencia de alteraciones típicas imagenológicas y electroencefalográficas hacen al diagnóstico, siguiendo los criterios establecidos por Bien et al. en el año 2005. El tratamiento continúa siendo un desafío. Las drogas anticomiciales reducen la frecuencia de las crisis pero no modifican la evolución de la enfermedad, por otro lado, la inmunoterapia puede retrasar el progreso de la enfermedad, especialmente en las etapas iniciales. Sin embargo, la cirugía sigue siendo hasta la fecha la estrategia terapéutica más eficaz para el control de las crisis.
Describir una presentación clínica típica de la Encefalitis de Rasmussen con el propósito de contribuir al reconocimiento precoz, su derivación oportuna a centros especializados y el inicio de tratamientos capaces de modificar su curso evolutivo.
Presentamos el caso de una paciente de 3 años de edad, con antecedente de retraso global del desarrollo, que es derivada a nuestro hospital por presentar un estatus epiléptico caracterizado por clonías en hemicara derecha y miembro superior derecho, habiéndose descartado en el período agudo causas infecciosas, tóxicas y estructurales.
Al momento de la evaluación en nuestra institución, la paciente persistía con clonias de comisura labial derecha y en miembro superior derecho junto con una paresia braquial leve ipsilateral. Se realizó un electroencefalograma que evidenciaba descargas rítmicas con espigas de ondas lentas frontotemporales izquierdas. En función de los hallazgos clínicos y electroencefalográficos se interpretó el cuadro como epilepsia parcial continua, que en conjunto con la atrofia frontotemporal izquierda hallada en la resonancia magnética, confirma el diagnóstico de Encefalitis de Rasmussen. Se inició tratamiento anticomicial, agregando luego terapia inmunomoduladora con gammaglobulina, metilprednisolona y rituximab. A pesar de la terapia instaurada, la paciente persistió con crisis focales y progresión del déficit motor derecho, por lo que se decidió realizar la hemisferectomía funcional izquierda. Actualmente, presenta progresiva mejoría de la fuerza del hemicuerpo derecho, sin volver a evidenciarse nuevos eventos paroxísticos
A diferencia de otras presentaciones, la edad de inicio en nuestra paciente fue más temprano y el curso evolutivo más rápido, presentando inicialmente un retraso en la adquisición del lenguaje y luego el estatus convulsivo que marca el inicio de la fase aguda de la enfermedad, junto con el déficit motor progresivo y la epilepsia parcial continua. Esta última es la que lleva a la sospecha inicial de la enfermedad. Gracias a los estudios complementarios como el electroencefalograma y la resonancia magnética se logra cumplir la parte A de los criterios diagnósticos establecidos para esta enfermedad.
Si bien la inmunoterapia puede retrasar la progresión de la enfermedad en algunos pacientes, en este caso las crisis focales persistieron, junto con la progresión del déficit motor, por lo que se decidió realizar tratamiento quirúrgico sin volver a presentar desde aquel entonces eventos comiciales.
Conclusión: Este caso demuestra que la encefalitis de Rasmussen debe considerarse ante la presencia de epilepsia parcial continua asociada a déficit neurológico progresivo. El reconocimiento temprano permite iniciar estrategias terapéuticas oportunas y valorar precozmente la indicación quirúrgica, principal alternativa para el control de las crisis
La esclerodermia es una enfermedad crónica, autoinmune, que afecta principalmente la piel y puede tener compromiso sistémico. Esta enfermedad presenta una amplia variedad de manifestaciones clínicas, desde cambios cutáneos y fenómeno de Raynaud hasta compromiso pulmonar, cardíaco, gastrointestinal y renal, lo que puede afectar significativamente la calidad de vida de los pacientes. Debido a su complejidad y a la posibilidad de desarrollar complicaciones graves, el diagnóstico temprano y el tratamiento interdisciplinario, son fundamentales para mejorar el pronóstico.
Describir un caso clínico de Esclerodermia localizada, con su diagnóstico, tratamiento y evolución con el fin de comprender la importancia del abordaje integral de esta enfermedad.
Paciente de 8 años de edad, desnutrida crónica, completamente inmunizada.
Presenta cuadro de aproximadamente 4 meses de evolución caracterizado por lesiones cutáneas atróficas hipo e hipercromáticas, dolor y prurito que comienza en miembro inferior izquierdo y progresa a abdomen, tórax, miembro superior izquierdo y rostro. Por lo que consulta en el Hospital de referencia en Casilda. Allí es evaluada por servicio de Dermatología quien indica tratamiento local y toma de biopsia de piel y partes blandas. Dos semanas previas a su ingreso, agrega limitación de la extensión de la rodilla lo que provoca dificultad para la marcha, por lo que se decide su derivación a nuestra institución para continuar abordaje con servicio de Reumatología y Dermatología, quien a su ingreso solicita exámenes complementarios: radiografía de cráneo, columna, tórax, miembro inferior y superior, resonancia magnética de cintura escapular, evaluación oftalmológica, laboratorio con parámetros reumatológicos y serologías, orina completa, ecocardiograma y ecografía abdomino-renal, con el fin de evaluar compromiso sistémico. Tras recibir resultados negativos y la biopsia de piel, que informa fibrosis dérmica con infiltrado inflamatorio perivascular, se asume cuadro como Esclerodermia localizada. Acordando el inicio del tratamiento con pulso de Metilprednisolona 10 mg/kg/día por 3 días, continuando posteriormente con Prednisona 10 mg/día, Metotrexate 7.5mg/semanal, y suplementación con Ácido fólico 5 mg/semanal, Calcio 500 mg/día y Vitamina D 1200 UI/día.
Durante su internación se aborda interdisciplinariamente. Kinesiología Motriz y Fisiatría, realizan evaluación para poder estadificar la enfermedad de la paciente, con un resultado de CAPFUN 0.82; Neurología solicita Angio RMI de encéfalo con contraste con la cual descarta afectación vascular; Trabajo social realiza acompañamiento familiar; Cuidados Paliativos descarta la necesidad de tratamiento para el dolor pero mantiene contacto con la paciente.
En dia 9 de internación de otorga alta hospitalaria y se elabora plan de seguimiento por ambulatorio, con pediatra de cabecera y en contacto con el equipo interdisciplinario de nuestro Hospital.
La Esclerodermia localizada constituye una enfermedad poco frecuente que puede generar importantes repercusiones funcionales y estéticas debido al compromiso cutáneo y de los tejidos subyacentes. El presente caso ilustra la importancia del reconocimiento precoz de las manifestaciones clínicas, en particular la progresión lineal de las lesiones y el compromiso articular, que orientaron hacia el diagnóstico y motivaron una evaluación multidisciplinaria exhaustiva. Se destaca la importancia del abordaje interdisciplinar, así como la necesidad de un seguimiento continuo para minimizar las complicaciones asociadas a la enfermedad.
El hamartoma fibroso de la infancia es una proliferación fibrosa subcutánea benigna poco frecuente. Aunque más del 90% se diagnostican antes de los 2 años de edad, su aparición o persistencia en pacientes mayores es parte de la presentación atípica se presenta en los primeros años de vida. Se presenta como una lesión benigna de crecimiento lento, formado por una mezcla desorganizada de tejidos grasos y fibrosos. Su diagnóstico es por imagen, siendo la RMN quien ayuda a determinar la extensión de la masa y la biopsia quien da el diagnóstico definitivo.
Remarcar la importancia de ampliar los diagnósticos diferenciales ante una tumoración de larga evolución.
Paciente de 11 años de edad, previamente sano, que concurre derivado de hospital de menor complejidad para estudio y tratamiento de masa latero cervical de un año de evolución. Inicialmente masa fue interpretada como parotiditis, con mejoría parcial y posterior recurrencia, por lo que se interna para estudios con laboratorios sin alteraciones y ecografía que evidencia masa dependiente de glándula parótida de 38x18mm. Paciente abandona seguimiento y ante aumento de tamaño de la masa, se interna por segunda vez un año después y es derivado a nuestra institución. Niega antecedentes patológicos personales, ni familiares. Así como también niega síntomas constitucionales y nexo epidemiológico para TBC. Al examen físico como positivo presenta masa latero cervical izquierda de aproximadamente 7 cm de diámetro, indolora, de consistencia dura, móvil y no adherida a planos profundos, sin cambios de temperatura o coloración en la piel. Se palpan ganglios de 1.5 cm a nivel de cadena cervical anterior ipsilateral, e inguinal derecha de 1cm. No impresiona masas abdominales ni visceromegalias.
En hospital de origen se realiza radiografía de tórax con mediastino que impresiona conservado. Radiografía cervical impresiona leve desviación de vía aérea hacia la derecha. Ecografía de piel y partes blandas cervical: con formación de 117x52mm con plano de clivaje, generando efecto de masa. Ecografía abdominal con hígado levemente aumentado de tamaño (DL 150mm) de ecoestructura normal. Laboratorio de lisis tumoral, con hiperfosfatemia de 7.8 mg/dl, calcio normal, LDH 407 y eritrosedimentación de 11.
Durante su internación en nuestra institución se ampliaron estudios con: ecografía de partes blandas de región cervical observando entre el lóbulo izquierdo de la tiroides y la parótida izquierda por debajo del musculo ECM una formación ovalada homogénea, isoecogénica, poco vascularizada al examen doppler color, que desplaza a la vena yugular y carótida izquierda hacia lateral, sin colapsarlas y empuja al musculo ECM hacia anterior. No impresiona por este método invadir los tejidos adyacentes. Mide aproximadamente 6 cm en el diámetro longitudinal. Glándulas tiroides, submaxilares y parótidas conservadas. Coinciden estudios de radiografía de tórax y ecografía abdominal sin hallazgos patológicos. Se repite laboratorio de lisis, con persistencia de hiperfosfatemia de 7.9, calcio normal y además hiperuricemia de 9.8 mg/dl. Serologías para chagas, EBV, CMV, VDRL, Sífilis y HIV negativas.
Ante cuadro clínico se plantean las posibles causas como lipoblastoma, liposarcoma y teratoma, y se inicia abordaje con hemato-oncología y cirugía general. Por sospecha de causa oncología con manifestación de síndrome de lisis tumoral se inicia hiperhidratación y tratamiento con carbonato de calcio y alopurinol. Desde servicio de cirugía se realiza punción y aspiración con aguja fina de tumoración parotídea izquierdo de características sólidas heterogéneas y se obtienen 4 muestras que se envían a anatomía patológica, citometría de flujo, cultivos para gérmenes comunes, anaerobios, micobacterias y hongos, descartándose causa infectológica. Por citometría de flujo se obtienen resultados inconcluyentes debido a escaso material y poca celularidad en la muestra. Por esto se realiza RNM con el propósito de realizar exéresis de tumoración y un mejor estudio anatomopatológico que informa formación sólida multitabicada siendo su componente mayoritario tejido graso con tabiques fibrosos, considerar lipoblastoma sin poder descartar otras lesiones con componente graso (liposarcoma, teratoma). Coherente con informe verbal de anatomía patológica
Parte quirúrgico de exérisis informa gran lesión que compromete hacia inferior hasta región supraclavicular, y hacia superior celda parotídea que esta indurado y amentado de tamaño, medial para faríngeo. Se diseca por sus caras y se logra separar de la celda parotídea. Se completa la exéresis y se envía anatomía patológica. Se evidencian 2 ganglios aumentados de tamaños para faríngeos que se disecan y también se envían a anatomía patológica. Se recibe resultado de anatomía patológica que informa cuadro morfológico compatible con hamartoma fibroso de la infancia.
Al tener diagnóstico de tumoración benigna se decide suspender tratamiento farmacológico, con respuesta paulatina hasta la normalidad.
El interés por el presente caso clínico radica en la evolución crónica de una masa tumoral en un paciente prácticamente integro, lo que hace principalmente no pensar en causa oncológica, sino ampliar diagnósticos diferenciales. Por otra parte, la incidencia del Hamartoma fibroso de la infancia se manifiesta principalmente en niños menores de dos años, si bien no es frecuente en mayores de esta edad, nos deja con claridad que debe tomarse como una posible causa.
La histiocitosis de células de Langerhans es una enfermedad poco frecuente y de presentación clínica variable. En pediatría, su forma de inicio puede confundirse con entidades habituales como lo es dermatitis, adenopatías, otitis y/o dolor osteoarticular, dificultando así el reconocimiento temprano. La persistencia de síntomas, la progresión clínica o la coexistencia de manifestaciones en distintos órganos obligan a reconsiderar diagnósticos iniciales y ampliar el enfoque diagnóstico. A pesar de su relevancia clínica, continúa siendo una entidad de sospecha tardía debido a la heterogeneidad de sus manifestaciones iniciales.
*Identificar hallazgos clínicos y evolutivos que orienten a sospechar HCL frente a cuadros persistentes, progresivos o de respuesta no esperada al tratamiento habitual.
*Describir las diferentes formas de presentación inicial de histiocitosis de células de Langerhans (HCL) en pacientes pediátricos, resaltando su similitud con patologías frecuentes de la infancia.
Caso 1: lactante de 1 año y 3 meses consultó por edema preauricular izquierdo progresivo posterior a traumatismo menor, inicialmente interpretado como otitis media aguda y tratado con antibiótico, sin respuesta. Al examen físico presentaba tumefacción preauricular y malar izquierda, leve protrusión ocular homolateral y lesiones pápulo-costrosas en cuero cabelludo consideradas inicialmente como dermatitis seborreica. La tomografía mostró una lesión expansiva craneofacial con compromiso osteolítico esfeno-orbitario. La biopsia de lesión retroorbitaria e infratemporal izquierda confirma HCL, por tener compromiso en distintos sistemas se categoriza como HCL multisistémico, iniciándose tratamiento quimioterápico con buena evolución posterior.
Caso 2: lactante de 7 meses consultó por tumoración cervical bilateral de crecimiento progresivo, inicialmente interpretada como adenitis y tratada con antibióticos sin respuesta al mismo. Asociaba lesiones papulo-eritematosas en tronco, cuero cabelludo y región del pañal, interpretadas inicialmente como dermatitis. Al examen físico presentaba adenopatías cervicales firmes, no dolorosas y lesiones costrosas cutáneas. La biopsia ganglionar y cutánea confirmó HCL, con compromiso óseo y medular. Categorizandose como HCL con compromiso multisistémico de alto riesgo. Requirió tratamiento quimioterápico, con evolución desfavorable.
Caso 3: lactante de 5 meses derivado por adenopatías retroauriculares y cervicales bilaterales de crecimiento progresivo, en contexto de antecedente epidemiológico de tuberculosis, motivo por el cual se realizó estudio dirigido para dicha patología. Presentaba además dermatitis seborreica extensa en cuero cabelludo, dermatitis del pañal, lesiones purpúricas en pliegues y pápulas en tronco, palmas y plantas. Los estudios por imágenes mostraron adenomegalias múltiples y lesión osteolítica parietal. La biopsia cutánea confirmó HCL; por tener compromiso de distintos sistemas se categoriza como HCL multisistémica, iniciándose tratamiento quimioterápico con respuesta parcial, requiriendo ajuste terapéutico posterior.
Caso 4: paciente de 1 año y 10 meses con antecedentes de dermatitis atópica refractaria, en seguimiento ambulatorio con dermatología. Consultó por lumbalgia, dolor a la movilización y cojera, inicialmente interpretada en contexto traumatológico. Presentaba limitación funcional por dolor, con marcha conservada y sin signos inflamatorios locales. Los estudios por imágenes evidenciaron lesión osteolítica femoral y colapso vertebral lumbar con aspecto de vértebra plana. La biopsia ósea confirma HCL; por tener compromiso de distintos sistemas, se categoriza como HCL multisistémica. Se inicia tratamiento según protocolo, con posterior cambio terapéutico ante respuesta parcial y progresión imagenológica.
La HCL no siempre debuta con manifestaciones inusuales, sino que puede presentarse a través de cuadros frecuentes de la práctica pediátrica, dificultando su sospecha temprana y favoreciendo interpretaciones diagnósticas más prevalentes. En esta serie de casos clínicos, adenopatías, otitis, dermatitis y dolor osteoarticular constituyeron las formas de presentación inicial. Un hallazgo común fue el compromiso cutáneo, presente en todos los pacientes y en algunos casos interpretado inicialmente como patología dermatológica frecuente. La persistencia de síntomas, la evolución no esperada, la asociación de lesiones cutáneas con otros hallazgos clínicos o la mala respuesta al tratamiento habitual, deben motivar una reevaluación diagnóstica y ampliar la sospecha de HCL “la gran simuladora”.
La neurofibromatosis tipo 1 (NF1) es una enfermedad genética poco frecuente de afectación multisistémica. La afectación del tracto genitourinario por neurofibromas es una manifestación atípica, con una incidencia reportada menor al 1%. Cuando existe, el órgano más comúnmente afectado es la vejiga. Se presenta el caso clínico de un paciente masculino de 9 meses de edad, en seguimiento por diagnóstico de Neurofibromatosis tipo 1, en el cual se hace diagnóstico de neurofibroma de localización uretral con extensión a vejiga a raíz de una ecografía renovesical indicada posterior a un episodio de hematuria e infección urinaria.
Describir una forma de presentación urológica inusual y reportar el abordaje diagnóstico-terapéutico de un neurofibroma uretral en un lactante con NF1.
Paciente masculino en seguimiento multidisciplinario por sospecha de NF1 desde los dos meses de edad. A partir de una ecografía renovesical realizada posterior a un episodio de infección urinaria baja por E. Coli a los seis meses de vida, se encontró como hallazgo un engrosamiento en la pared parietal posterior de la vejiga de 10 mm. Se derivó a un centro de mayor complejidad donde se repitió el estudio el cual informó a nivel retrovesical una masa de aspecto sólido heterogénea a predominio hipoecoica de 3.8 x 2.1 x 2.3 cm, con muy escasa vascularización periférica con extensión hasta vejiga, donde se observó engrosamiento de la pared posterior.
En contexto de un paciente de 9 meses con una tumoración retrovesical de origen desconocido, se decidió internarlo para ampliar estudios. Además, se realizó una resonancia magnética de abdomen y pelvis con y sin contraste sospechando origen tumoral, considerando un rabdomiosarcoma entre los posibles diagnósticos diferenciales. La misma informó una masa sólida con probable epicentro en la uretra prostática-próstata con infiltración de la pared posterior de la vejiga. No se pudo descartar un rabdomiosarcoma mediante este método.
Finalmente, se decidió realizar una punción biopsia para confirmación diagnóstica resultando la misma una neoplasia de vaina de nervio periférico compatible con Neurofibroma.
Dado que el paciente no presentaba sintomatología se decidió manejo conservador y seguimiento por parte del equipo de Urología, en conjunto con el resto de las disciplinas implicadas.
La Neurofibromatosis tipo 1 presenta un amplio espectro de manifestaciones clínicas. La afectación del tracto genitourinario es muy poco frecuente. Cuando existe, puede implicar distintas partes del mismo.
En cuanto a la afectación vesical, la misma puede presentarse como una lesión focal o como engrosamiento de la pared, como en el caso del paciente presentado. La forma de presentación, varía desde asintomática hasta síntomas como hematuria, disuria, infecciones urinarias a repetición o síntomas obstructivos.
Los métodos por imágenes, en particular la Resonancia Magnética, permiten caracterizar la lesión y delimitar su extensión. La biopsia, con el consiguiente estudio anatomopatológico, es el paso a seguir en aquellos casos donde los datos aportados por las imagenes son insuficientes para concluir el diagnóstico.
El tratamiento, es el abordaje quirúrgico de las lesiones, reservado para casos con repercusión clínica. En los asintomáticos, se prefiere la conducta conservadora con un seguimiento cercano.
Se recalca la importancia de mantener una alta sospecha clínica ante presentaciones urológicas inusuales en estos pacientes.
Las anomalías del desarrollo del segmento anterior del ojo (ASDA) constituyen un grupo heterogéneo de trastornos que afectan estructuras como la córnea, el iris y el cristalino. Dentro de este espectro, la anomalía de Peters se caracteriza por opacidad corneal central asociada a defectos del endotelio corneal y de la membrana de Descemet. Estas entidades presentan una marcada heterogeneidad fenotípica y genética, habiéndose descrito alteraciones en genes como PAX6, PITX2 y CYP1B1. El síndrome de Peters Plus es una forma sindrómica infrecuente, de herencia autosómica recesiva, asociada a mutaciones en el gen B3GLCT, involucrado en procesos de glicosilación esenciales para el desarrollo embrionario. Se caracteriza por anomalías del segmento anterior ocular asociadas a dismorfias faciales y compromiso de múltiples órganos. Su reconocimiento en el período neonatal resulta fundamental para realizar un adecuado diagnóstico diferencial y detectar precozmente manifestaciones sistémicas asociadas.
Describir las manifestaciones clínicas y el abordaje diagnóstico de un recién nacido con ysospecha de síndrome de Peters Plus identificado en el período neonatal.
Recién nacido pretérmino tardío de 36 semanas de edad gestacional, adecuado para la edad gestacional, con peso al nacer de 2615 g, hijo de madre sin antecedentes patológicos de relevancia. Ingresó a la Unidad de Neonatología por síndrome de dificultad respiratoria, con evolución favorable durante las primeras 12 horas de vida.
Durante la internación se constató leucocoria bilateral, motivo por el cual se realizó evaluación oftalmológica especializada. El examen oftalmológico evidenció edema corneal bilateral y sospecha de disgenesia del segmento anterior. La ecografía ocular confirmó anomalías estructurales compatibles con una alteración del desarrollo ocular, planteándose como diagnósticos diferenciales aniridia bilateral y anomalía de Peters.
Ante la sospecha de una entidad sindrómica, se solicitó evaluación por genética, identificándose microftalmia, implantación baja de pabellones auriculares, nariz corta, paladar ojival, pliegues palmares anómalos y separación aumentada entre el primer y segundo dedo del pie (sandal gap). La evaluación sistémica reveló displasia renal multiquística en la ecografía abdominorrenal y cardiopatía congénita constituida por ductus arterioso persistente y comunicación interventricular sin repercusión hemodinámica.
El estudio etiológico infeccioso (TORCH ampliado) resultó negativo. Considerando la asociación de anomalías oculares, rasgos dismórficos y compromiso multisistémico, se estableció la sospecha diagnóstica de síndrome de Peters Plus. Se solicitó estudio genético molecular, actualmente pendiente.
El paciente continúa en seguimiento multidisciplinario por los servicios de Hospital de Día, Cardiología Infantil, Neurología, Oftalmología y Genética del Hospital Durand, con controles evolutivos periódicos y monitoreo de las posibles complicaciones asociadas.
El síndrome de Peters Plus es una entidad genética poco frecuente, de herencia autosómica recesiva, causada por mutaciones en el gen B3GLCT, involucrado en procesos de glicosilación esenciales para el desarrollo embrionario. Se caracteriza por anomalías del segmento anterior ocular asociadas a manifestaciones sistémicas, incluyendo dismorfias craneofaciales, alteraciones del crecimiento y malformaciones cardíacas, renales y neurológicas. La leucocoria neonatal constituye una forma de presentación infrecuente pero relevante, que obliga a considerar un amplio espectro de diagnósticos diferenciales, entre ellos catarata congénita, retinoblastoma, aniridia y otras disgenesias del segmento anterior.
En el presente caso, la presencia de leucocoria bilateral secundaria a disgenesia del segmento anterior, asociada a microftalmia, rasgos dismórficos y compromiso renal y cardíaco, orientó hacia la sospecha de síndrome de Peters Plus. La identificación de manifestaciones extraoculares resultó clave para diferenciar esta entidad de las formas aisladas de anomalía de Peters, con importantes implicancias diagnósticas, pronósticas y de asesoramiento genético.
Este caso destaca la importancia de una evaluación integral del recién nacido con leucocoria, incluyendo el examen oftalmológico especializado, la búsqueda sistemática de anomalías asociadas y la participación temprana de equipos multidisciplinarios. El reconocimiento precoz de esta entidad permite optimizar el seguimiento clínico, anticipar posibles complicaciones y orientar adecuadamente a la familia respecto de la evolución y del riesgo de recurrencia asociado a su patrón de herencia autosómico recesivo.
La trombosis venosa y la tromboembolia ( TEV, incluyendo la trombosis venosa y la embolia pulmonar ) son relativamente poco frecuentes en niños, con una incidencia anual estimada de aproximadamente 0,2 por cada 10.000 niños. El síndrome de May-Thurner (SMT) se define como la obstrucción del flujo venoso debido a la compresión venosa extrínseca ejercida por el sistema arterial contra las estructuras óseas en la región ilíaca y cava. La variante más común del SMT se debe a la compresión de la vena ilíaca izquierda entre la arteria ilíaca común derecha suprayacente y la quinta vértebra lumbar, aunque existen otras. Su prevalencia real está infraestimada debido al curso asintomático en gran parte de la población, se estima que entre los pacientes que presentan un trastorno venoso sintomático de las extremidades inferiores, el STM es la etiología en el 1-5 % de los pacientes. No obstante, la lesión endotelial crónica debida al cizallamiento pulsátil puede progresar hacia la oclusión venosa o trombosis venosa profunda (TVP) iliofemoral extensa. La presentación clínica clásica corresponde a una mujer joven, entre los 20 y los 30 años, que presenta tumefacción aguda en la extremidad inferior izquierda que afecta a toda la extremidad. En pediatría es una entidad excepcionalmente sospechada, cuyo abordaje difiere del tratamiento convencional de la TVP, requiriendo frecuentemente terapia endovascular asociada a la anticoagulación.
Presentar el caso de una paciente de 12 años con TVP de miembro inferior izquierdo secundaria a Síndrome de May-Thurner y asociado al uso de anticonceptivos orales.
Adolescente mujer de 12 años con antecedentes de pubertad precoz, hiperinsulinismo y anemia ferropénica secundaria a hipermenorrea, en tratamiento con anticonceptivos orales combinados (ACO) desde hacía 5 meses, sin antecedentes familiares de relevancia. Consulta por coxalgia izquierda irradiada a región inguinal y glútea ipsilateral, con claudicación de la marcha, interpretada inicialmente en otra institución como patología osteoarticular. Evoluciona con mala respuesta analgésica, asimetría en el diámetro de miembros inferiores, frialdad, lividez y enlentecimiento del relleno capilar en miembro inferior izquierdo. Se realiza Ecografía Doppler que revela ausencia de flujo y falta de colapso a la compresión desde la vena ilíaca común hasta el tercio medio de la femoral superficial izquierda, comprometiendo también la vena safena mayor. El laboratorio demostró anemia microcítica, con coagulograma, función renal y estudios de trombofilias normales. Se inició enoxaparina y reposo absoluto. Tras lograr rangos de Anti-Xa normales, se inició la transición a acenocumarol y deambulación progresiva, otorgándole el alta hospitalaria tras la estabilización clínica. Reconsulta a las 72 horas por dolor invalidante en bipedestación. Se realiza AngioTC abdominopélvica que informa compresión extrínseca de la vena ilíaca común izquierda contra el cuerpo vertebral de L4, compatible con SMT, asociada a trombosis masiva infradiafragmatica y variante anatómica de doble arteria renal bilateral. Evaluada por Hematología Infantil y Cirugía Cardiovascular, se decidió resolución endovascular. Se ingresó a quirófano para trombolisis mecánico-química y posterior infusión continua de alteplase y heparina en la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica (UTIP). Ante la persistencia parcial del trombo a las 24 horas, se realizó trombectomía aspirativa y colocación exitosa de stent Sinus Obliquus mediante control angiográfico. Se reinició anticoagulación con enoxaparina y posterior transición a rivaroxabán asociado a clopidogrel. La paciente presentó una buena evolución postquirúrgica, otorgándole el egreso hospitalario a las 72 horas del procedimiento.
Si bien la literatura destaca que la tromboembolia venosa pediátrica es hoy una complicación fundamentalmente ligada a la atención médica y al uso de catéteres, nuestro caso clínico rompe esa regla al presentarse en una paciente ambulatoria, donde un factor anatómico silente ( Sindorme de May-Thurner) potenciado por una indicación médica común (anticonceptivos) desencadenó una trombosis masiva. El síndrome de May-Thurner debe considerarse un diagnóstico diferencial crítico en adolescentes que debutan con TVP iliofemoral extensa, especialmente ante la presencia de factores protrombóticos concurrentes como la terapia con ACO. Este caso resalta la importancia de la sospecha oportuna de la patología. Señala también que el tratamiento anticoagulante convencional es frecuentemente insuficiente para resolver el factor mecánico obstructivo del SMT, siendo el abordaje endovascular una estrategia razonable y eficaz para restaurar la permeabilidad vascular y prevenir complicaciones a largo plazo.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
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| 11531 Enfermedad celíaca de presentación atípica en una lactante con falla de medro y regresión motora. A propósito de un caso. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
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| 11661 A propósito de un caso: trastorno evitativo/restrictivo de la ingesta alimentaria como expresión de sufrimiento silencioso en una niña con dificultad específica del aprendizaje y dinámica familiar compleja Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
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| 11663 A propósito de un caso de Klippel-Trenaunay: diagnóstico clínico y abordaje integral en pediatría Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
CAROLINA BULLOR | |
| 11680 A propósito de un caso: Cuando las sibilancias no son bronquiolitis: hernia diafragmática congénita de presentación tardía en un lactante Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
LAURA ROSA BARRERA NELLI | |
| 11699 Del signo temprano al diagnóstico tardío en TEA: Barreras asistencias y trayectoria clínica fragmentada. A propósito de un caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
KATHERINE PIEDAD CUENCA GRANDA |
El síndrome de Klippel-Trenaunay (SKT) es una enfermedad vascular congénita infrecuente, caracterizada por la tríada de malformaciones capilares (manchas en vino Oporto), varicosidades e hipertrofia ósea o de tejidos blandos. Su etiología se asocia a mutaciones somáticas del gen PIK3CA, responsables también de otros síndromes de sobrecrecimiento. Su baja prevalencia y la variabilidad fenotípica representan desafíos diagnósticos y terapéuticos significativos. Este caso resulta relevante por su presentación clínica típica pero en un contexto social de vulnerabilidad, lo que refuerza la importancia del enfoque interdisciplinario.
Presentar un caso de SKT diagnosticado en la infancia con manifestaciones cutáneas y venosas características, destacando la importancia del diagnóstico clínico, la interpretación de los estudios por imágenes y el abordaje integral del paciente pediátrico con enfermedad rara.
Paciente masculino de 10 años, previamente sano, oriundo de Bolivia, residente en Argentina desde hace un año junto a su madre y tres hermanos menores. Consultó al Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez, por dolor e impotencia funcional intermitente en miembro inferior izquierdo, de tres años de evolución, exacerbado con la actividad física, sin antecedentes de traumatismos.
Al examen físico se presentó en buen estado general, lúcido, eupneico, eucárdico, en suficiencia cardiorrespiratoria y eutrófico. Se auscultó soplo sistólico eyectivo 2/6 en foco aórtico sin irradiación. El signos de Godet fue negativo. La movilidad activa y pasiva conservadas, con articulaciones libres. En miembro inferior izquierdo se constató cordón varicoso tortuoso desde el muslo hasta el maléolo externo, con áreas hiperpigmentadas y máculas rojo vinosas en cara posterior del muslo y hueco poplíteo. Los pulsos periféricos se hallaron conservados.
Los estudios de laboratorio, ecocardiograma y electrocardiograma resultaron normales. La ecografía Doppler evidenció malformación vascular venosa en muslo, pierna y tobillo izquierdos, con sistema venoso profundo suficiente. La resonancia magnética (RNM) con gadolinio mostró estructuras serpiginosas de origen vascular en tejido celular subcutáneo, sin hipertrofia ósea. Las radiografías de miembros inferiores no evidenciaron dismetrías. Con estos hallazgos se estableció el diagnóstico de SKT. Se inició tratamiento conservador con medidas de compresión, elevación del miembro y manejo sintomático del dolor. Se brindaron pautas de alarma y se coordinó seguimiento interdisciplinario con Hematología, Hemodinamia y Trabajo Social, considerando las barreras de acceso al sistema de salud.
El SKT es una malformación vascular congénita esporádica, con una incidencia estimada entre 2 a 5 por 100 000 habitantes. El diagnóstico requiere al menos dos de los tres criterios clínicos clásicos: manchas capilares, varicosidades e hipertrofia tisular. En este paciente se confirmaron los dos primeros. Las malformaciones venosas pueden comprometer sistemas superficiales o profundos, predisponiendo a trombosis y dolor crónico por insuficiencia venosa o linfedema. La ecografía Doppler y la RMN son fundamentales para determinar la extensión y tipo de malformación. El tratamiento es principalmente sintomático, orientado a aliviar el dolor y prevenir complicaciones trombóticas o infecciosas. El uso de medias de compresión, la elevación de la extremidad y el control periódico constituyen las principales medidas conservadoras. Las intervenciones quirúrgicas o escleroterapia se reservan para casos seleccionados por su alta tasa de recurrencia. Recientemente, el descubrimiento del papel del gen PIK3CA permitió el desarrollo de terapias dirigidas como sirolimus y alpelisib, que actúan modulando las vías de señalización celular implicadas en el sobrecrecimiento y la angiogénesis. Estos fármacos representan una alternativa prometedora para mejorar síntomas y controlar la progresión de las malformaciones.
Este caso ilustra la importancia del diagnóstico clínico apoyado en imágenes y del seguimiento interdisciplinario en patologías vasculares congénitas raras. En pediatría, el abordaje integral que contemple aspectos médicos, sociales y educativos, resulta esencial para optimizar la calidad de vida. Las terapias moleculares emergentes abren nuevas perspectivas en el manejo del SKT, marcando un cambio de paradigma hacia tratamientos más específicos y menos invasivos.
Introducción
Las sibilancias recurrentes constituyen uno de los motivos de consulta más frecuentes durante la lactancia y suelen atribuirse a bronquiolitis, hiperreactividad bronquial o infecciones respiratorias recurrentes. Sin embargo, en un pequeño grupo de pacientes pueden representar la manifestación de patologías estructurales subyacentes cuyo diagnóstico tardío condiciona la evolución clínica. La hernia diafragmática congénita (HDC) de presentación tardía es una entidad infrecuente que puede manifestarse con síntomas respiratorios inespecíficos y conducir a errores diagnósticos.
Objetivo
Presentar un caso de HDC de diagnóstico tardío en una lactante con antecedentes de episodios respiratorios recurrentes inicialmente interpretados como enfermedad respiratoria prevalente.
Caso clínico
Lactante femenina de siete meses de edad con antecedentes de seis episodios de dificultad respiratoria y sibilancias desde el primer mes de vida, tratados ambulatoriamente con aerosolterapia, kinesiología respiratoria y corticoides orales.
Consultó por llanto inconsolable de inicio súbito asociado a dificultad respiratoria progresiva. En el centro derivador se realizó radiografía de tórax y se planteó inicialmente el diagnóstico de suboclusión intestinal. Al ingreso a nuestra institución presentó dificultad respiratoria severa (TAL: 9). La radiografía torácica evidenció niveles hidroaéreos intratorácicos, por lo que se solicitó tomografía computada que confirmó una hernia diafragmática congénita izquierda con herniación gástrica e intestinal hacia el tórax, asociada a neumonía bifocal izquierda.
La paciente requirió ingreso a Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos y posterior corrección quirúrgica del defecto diafragmático, con evolución clínica favorable.
Discusión
La HDC de presentación tardía representa menos del 10% de los casos y puede manifestarse mediante síntomas respiratorios recurrentes, episodios de dificultad respiratoria, sibilancias, infecciones respiratorias de repetición o síntomas gastrointestinales inespecíficos. Estas formas de presentación favorecen el retraso diagnóstico y la instauración de tratamientos dirigidos a patologías más prevalentes.
El presente caso pone de manifiesto la importancia de reconsiderar el diagnóstico ante la recurrencia de síntomas respiratorios, la respuesta clínica incompleta o la presencia de signos atípicos. La radiografía de tórax continúa siendo una herramienta diagnóstica fundamental para la detección de anomalías estructurales torácicas.
Conclusiones
No todas las sibilancias en el lactante corresponden a bronquiolitis. Frente a cuadros respiratorios recurrentes, evolución atípica o escasa respuesta a los tratamientos habituales, es fundamental ampliar el diagnóstico diferencial e incluir causas estructurales poco frecuentes. La hernia diafragmática congénita de presentación tardía, aunque infrecuente, debe ser considerada para evitar retrasos diagnósticos y terapéuticos potencialmente graves.
El déficit de vitamina B12 en lactantes es una entidad potencialmente grave. Su presentación puede ser insidiosa e inespecífica. Si bien suele asociarse a déficits nutricionales directos del niño, en lactantes alimentados con lactancia materna exclusiva o predominante resulta fundamental evaluar el estado nutricional materno.
La cirugía bariátrica, especialmente el bypass gástrico, puede condicionar malabsorción de micronutrientes y déficits persistentes aun años después del procedimiento. Durante el embarazo y la lactancia, estas carencias pueden repercutir sobre el lactante si no son pesquisadas y suplementadas oportunamente.
Presentar el caso de una lactante con anemia megaloblástica severa por deficit de vit B12, con antecedente materno de bypass gástrico y anemia durante el embarazo/puerperio como claves etiológicas y como oportunidad perdida de pesquisa nutricional integral.
Paciente femenina de 10 meses de edad que es llevada a consulta por rechazo de la alimentación complementaria y ausencia de succión al ofrecer biberón, por lo que recibía lactancia materna casi exclusiva. Asociaba falta de ganancia ponderal y retraso en la adquisición de pautas madurativas para la edad.
Como antecedente familiar relevante, la madre presentaba bypass gástrico previo al embarazo. Durante la gestación cursó con anemia, por lo que recibió hierro endovenoso antes y después de la cesárea. En un control posterior persistía anémica, indicándose hierro por vía oral durante un mes, sin controles posteriores documentados.
Al examen físico de ingreso, la paciente se encontraba en regular estado general, hemodinamicamente estable, con palidez mucocutánea, macroglosia y lesiones ulceradas en mucosa lingual. En la evaluación neurológica se evidenciaba hipotonía generalizada y dificultad para sostén cefálico
Laboratorio: hb 4,4 g/dl, hto 10%, VCM de 91,7 fl, gb 9100/mm³, plaquetas 267.000/mm³ y LDH de 3385 U/l.
El perfil férrico no fue compatible con ferropenia: transferrina 209 mg/dl (VN: 200–360), capacidad total de fijación 251 µg/dl (VN: 280–360), capacidad latente de fijación 40 µg/dl (VN: 160–280), coeficiente de saturación de transferrina 84% (VN: 20–55%) y ferritina 115 ng/ml (VN niños 0–11 años: 12–180). El ácido fólico se encontraba dentro de valores normales, con un valor de 10,2 ng/dl (VN: >5,3).
Recibió transfusión de glóbulos rojos a 10 ml/kg. En el control posterior, persistía anémica pero sin requerimientos transfusionales, con hb 7 g/dl, hto 19,7%.
El estudio hematológico periférico informó anemia megaloblástica y neutropenia. Estos hallazgos, junto con la clínica, orientaron hacia una anemia por déficit de vitamina B12, másque a una anemia ferropénica. Se solicitó evaluación de la madre, llegando al mismo diagnóstico.
Además del soporte nutricional por SNG, se inició tratamiento con vitamina B12 intramuscular y ácido fólico.
Dias despues, evolucionó favorablemente, con mejoría progresiva del estado general, de la conexión con el medio, del tono muscular, de pautas madurativas y de valores de laboratorio
Fue dada de alta tolerando alimentación por biberón y dieta blanda, en seguimiento con hematologia, gastroenterología y fonoaudiologia.
El caso evidencia la importancia de considerar el déficit de vitamina B12 en lactantes con anemia severa.
El punto central del caso es la identificación del antecedente materno como clave diagnóstica. La madre tenía antecedente de bypass gástrico previo al embarazo y había cursado anemia gestacional y puerperal tratada con hierro, sin controles posteriores documentados. En mujeres con cirugía bariátrica, la anemia no debería atribuirse de manera automática a ferropenia, ya que la malabsorción puede comprometer múltiples micronutrientes. La ausencia de una pesquisa nutricional integral durante el embarazo y la lactancia pudo haber favorecido la persistencia del déficit materno y su repercusión en la lactante alimentada predominantemente con leche materna.
Este caso permite resaltar la necesidad de una mirada de díada madre-hijo. Ante un lactante con lactancia materna exclusiva o predominante y manifestaciones compatibles con déficit de B12, el interrogatorio debe incluir antecedentes maternos de cirugía bariátrica, anemia no estudiada, dietas restrictivas, malabsorción o falta de suplementación. La detección precoz permite iniciar tratamiento oportuno y prevenir complicaciones neurologicas potencialmente persistentes
El trastorno evitativo/restrictivo de la ingesta alimentaria (TERIA) es un trastorno de la conducta alimentaria incorporado en el DSM-5, caracterizado por una ingesta insuficiente sin distorsión de la imagen corporal, capaz de generar compromiso nutricional y deterioro psicosocial significativo. Su prevalencia se estima cercana al 2% en la población escolar. Su etiología es multicausal y requiere siempre un abordaje interdisciplinario. Las dificultades alimentarias en la infancia obligan a realizar una evaluación que trascienda el síntoma nutricional, contemplando aspectos emocionales, familiares y del neurodesarrollo que pueden actuar como factores desencadenantes y perpetuadores. Entre ellos, se destacan las dificultades específicas del aprendizaje (DEA), como la dislexia y la discalculia, que tienen origen neurobiológico y pueden generar dificultades académicas, frustración sostenida, deterioro del autoconcepto y desmotivación con repercusión en múltiples áreas del desarrollo. Asimismo, en familias con un hijo con discapacidad, los hermanos suelen quedar en un lugar periférico, con necesidades emocionales invisibilizadas que, en ocasiones, se manifiestan a través de síntomas físicos o conductuales.
Comunicar un caso de TERIA cuya evaluación integral permitió identificar una DEA no diagnosticada y una dinámica familiar compleja como factores contribuyentes centrales, destacando la importancia de trascender el síntoma alimentario en la consulta pediátrica.
Paciente de sexo femenino de 8 años y 9 meses, previamente sana, derivada a consultorios de Mediana y Alta Complejidad del Hospital General de Niños "Dr. Ricardo Gutiérrez", por descenso ponderal y restricción alimentaria de varios meses de evolución, sin distorsión de la imagen corporal. Como antecedentes familiares presentaba un hermano con trastorno del espectro autista, otro hermano con dislexia y una madre con dificultades en la lectoescritura.
En la evaluación se constató disminución progresiva de la ingesta, selectividad alimentaria marcada y escasa adherencia a indicaciones hasta ese momento.Durante la entrevista ampliada se evidenciaron dificultades significativas en la lectoescritura: cursaba 3er grado y no lograba leer sin apoyo visual. La indagación del contexto escolar reveló situaciones de bullying sostenido vinculadas a su desempeño académico.
Al examen físico se encontraba en buen estado general, con examen clínico y neurológico sin particularidades. Antropometría: peso 19,6 kg (percentil 6), con descenso de 2 kg en los tres meses previos; talla 122 cm (percentil 34); IMC 13,17 (percentil 4). Se solicitaron estudios complementarios (laboratorio completo, función tiroidea, serologías para enfermedad celíaca, orina, estudios parasitológicos, radiografía de tórax, PPD y ecografía abdominal), sin hallazgos patológicos relevantes.
Se inició seguimiento interdisciplinario con Pediatría, Nutrición y Salud Mental, además de suplementación con vitaminas, hierro, zinc y ácido fólico. La evaluación psicopedagógica evidenció funcionamiento intelectual en rango medio con perfil heterogéneo y discrepancia significativa entre rendimiento intelectual y académico, compatible con DEA (dislexia y discalculia). Se indicó tratamiento psicopedagógico con orientación neurocognitiva, articulación con escuela y familia, adecuaciones pedagógicas y evaluación fonoaudiológica.
Se estableció diagnóstico de TERIA junto con el servicio de salud mental, nutrición y pediatría, en contexto de DEA no diagnosticada, bullying escolar y dinámica familiar compleja. Tras tres meses de tratamiento interdisciplinario presentó mejoría clínica y anímica, recuperación de la conducta alimentaria y aumento ponderal: peso 24 kg (percentil 38), talla 124,5 cm (percentil 32), IMC 15,48 (percentil 39).
Este caso ilustra cómo el síntoma alimentario puede constituir una forma de expresar un sufrimiento que no encuentra otro canal. La restricción alimentaria apareció en una niña cuyas necesidades emocionales quedaban relegadas en un contexto familiar atravesado por las demandas asociadas a la discapacidad de un hermano. Paralelamente, las dificultades en lectura, escritura y cálculo permanecían invisibilizadas, generando fracaso escolar reiterado, bajo autoconcepto y victimización entre pares.
Las DEA tienen origen neurobiológico; sin embargo, cuando no son detectadas oportunamente, impactan significativamente en el desarrollo emocional y social. En este caso, un abordaje exclusivamente nutricional habría resultado insuficiente. La exploración del contexto familiar, escolar y del aprendizaje permitió comprender el sentido del síntoma y orientar intervenciones con impacto clínico real.
Este caso refuerza la importancia del pediatra como coordinador de una mirada integral y la necesidad de incorporar, en la evaluación de todo niño con TERIA, una pesquisa activa de dificultades del aprendizaje, dinámica familiar y contexto escolar.
La trombocitopenia inmune primaria (PTI) en lactantes menores de 12 meses es una entidad infrecuente y de presentación compleja. Si bien hasta el 90% de los pacientes logra remisión espontánea, un subgrupo desarrolla formas refractarias que requieren tratamientos de segunda línea y seguimiento ambulatorio interdisciplinario. El pediatra de cabecera cumple un rol central en la detección de señales de alarma, el acompañamiento familiar, las decisiones vacunales y la articulación con la red especializada.
Describir el manejo ambulatorio de un lactante con PTI primaria severa refractaria a tratamiento de primera línea, enfatizando la vigilancia de sangrados, la estrategia vacunal ante inmunocompromiso relativo y el rol del pediatra en el seguimiento ambulatorio.
Lactante masculino de 4 meses, nacido a término, peso adecuado, sin antecedentes personales ni familiares relevantes. Consultó al Hospital General de Niños Ricardo Gutierrez por petequias generalizadas de inicio súbito, aproximadamente una semana después de recibir las vacunas del cuarto mes (pentavalente, neumococo conjugada y rotavirus). Se constató trombocitopenia severa aislada (plaquetas 4.000/µL). La punción de médula ósea evidenció hiperplasia megacariocítica sin blastos. Se descartaron causas infecciosas, leucemia aguda, aplasia medular y trombocitopatías hereditarias (estudio molecular negativo). Se reportó el Evento Supuestamente Atribuido a la Vacunación e Inmunización (ESAVI). Se identificó linfopenia CD4 leve sin evidencia de inmunodeficiencia primaria definida. El paciente requirió dos internaciones por trombocitopenia severa persistente, con respuesta insuficiente a gammaglobulina endovenosa (1 g/kg), corticoides y romiplostim hasta 10 µg/kg/semana. Egresó con diagnóstico de PTI primaria severa, con 3.000/µL plaquetas bajo esquema ambulatorio con meprednisona, romiplostim subcutáneo semanal, trimetoprima-sulfametoxazol profiláctico trisemanal por la linfopenia, sulfato ferroso y carbonato de calcio, con contraindicación transitoria de vacunas a gérmenes vivos.
El seguimiento se realizó de manera interdisciplinaria entre los servicios de hematología, inmunología, endocrinología y el pediatra de cabecera durante más de 9 meses, sin requerimiento de nuevas internaciones. La estrategia de seguimiento se centró en el monitoreo clínico de manifestaciones hemorrágicas, la pauta de alarma consensuada fue la presencia de sangrados húmedos activos y traumatismos, los cuales pueden corresponder a urgencias y/o necesidad transfusional. Esta distinción, trabajada intensamente con la familia, evitó consultas innecesarias. La corticoterapia prolongada motivó interconsulta con endocrinología para descenso gradual a hidrocortisona con dosaje previo de cortisol; el resultado en rango habilitó la suspensión con pautas de estrés. Ante la linfopenia CD4 leve, se realizó un análisis individualizado riesgo-beneficio entre pediatría, hematología, inmunología y vacunatorio. Se administraron vacunas inactivadas (hexavalente, neumococo 20-valente, antigripal, COVID-19, meningocócicas) bajo monitoreo, con recuento plaquetario, transfusión de plaquetas y pasaje de romiplostim previo al procedimiento, postergando únicamente la administración de triple viral hasta resolución de la linfopenia. La evolución fue progresivamente favorable, con valores plaquetarios superiores a 100.000/µL a partir del quinto mes, sosteniéndose por encima de 200.000/µL al suspender el romiplostim (plaquetas finales 279.000/µL) con resolución de la linfopenia, suspendiendo el TMS y con recuperación del esquema de vacunación
Este caso ilustra que la PTI refractaria en lactantes puede manejarse en forma ambulatoria con una red interdisciplinaria adecuada y una familia debidamente instruida. El pediatra de cabecera desempeña un papel fundamental como coordinador del cuidado y garante de la continuidad asistencial.
Asimismo, resalta la importancia de individualizar las decisiones vinculadas al calendario de vacunación en pacientes con alteraciones inmunológicas concomitantes. En este caso, las vacunas inactivadas pudieron administrarse en tiempo y forma, sin eventos adversos asociados.
La educación de la familia y la definición de pautas de alarma centradas en la detección precoz de sangrado clínicamente significativo, constituyeron herramientas esenciales. Finalmente, el tratamiento con romiplostim se asoció a una respuesta clínica y hematológica favorable, con remisión sostenida. Este caso destaca el carácter dinámico de la PTI en el lactante y el rol esencial del pediatra ambulatorio en su diagnóstico, seguimiento y evolución.
Asma en preescolares: el desafío del pediatra
Introducción:
El asma bronquial constituye una de las enfermedades respiratorias crónicas más frecuentes en pediatría y representa una causa habitual de consultas ambulatorias, visitas a guardia e internaciones. En niños preescolares, el diagnóstico continúa siendo un desafío debido a la elevada frecuencia de sibilancias asociadas a infecciones virales y a las limitaciones para realizar pruebas funcionales respiratorias. En este contexto, el pediatra cumple un rol fundamental en la identificación precoz de pacientes con riesgo de asma y en el inicio oportuno de estrategias terapéuticas preventivas.
Objetivo:
Describir el rol del pediatra en el abordaje clínico integral del asma en niños preescolares, enfatizando la importancia del diagnóstico temprano, el reconocimiento de factores de riesgo y el inicio adecuado del tratamiento controlador.
Material y métodos:
Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica actual y de guías de práctica clínica nacionales e internacionales sobre asma en preescolares. Se analizaron aspectos relacionados con fisiopatología, factores de riesgo, diagnóstico clínico, tratamiento escalonado y seguimiento integral del paciente pediátrico.
Resultados:
El diagnóstico de asma en menores de 5 años continúa basándose principalmente en criterios clínicos, considerando la recurrencia de sibilancias, antecedentes familiares de atopia o asma, respuesta al tratamiento broncodilatador y presencia de factores predisponentes. Diversos factores genéticos, ambientales, infecciosos y psicosociales participan en el desarrollo y persistencia de la enfermedad. Los corticoides inhalados constituyen el tratamiento controlador de primera línea y han demostrado disminuir exacerbaciones y mejorar el control clínico. Sin embargo, persisten barreras diagnósticas y terapéuticas que retrasan el inicio del tratamiento preventivo. En este escenario, el pediatra general desempeña un papel central no solo en la sospecha diagnóstica y seguimiento evolutivo, sino también en la educación familiar, la evaluación del entorno y la promoción de la adherencia terapéutica. El abordaje integral, interdisciplinario y continuo permite optimizar el control de la enfermedad y disminuir el impacto sobre la calidad de vida del niño y su familia.
Conclusiones:
El asma en preescolares representa un desafío diagnóstico y terapéutico frecuente en la práctica pediátrica. El reconocimiento temprano de factores de riesgo y síntomas sugestivos permite al pediatra iniciar estrategias preventivas oportunas, evitando exacerbaciones y hospitalizaciones. El seguimiento estrecho y el abordaje integral centrado en el paciente y su familia constituyen pilares fundamentales para lograr un adecuado control de la enfermedad.
El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo, caracterizada por dificultades persistentes en la comunicación e interacción social, asociadas a patrones repetitivos de conducta, intereses restringidos o particularidades sensoriales. Su prevalencia ha aumentado en las últimas décadas aunque en Argentina, la ausencia de estudios poblacionales amplios limita su estimación precisa. Se cree que posee una base neurobiológica y etiología heterogénea pero su diagnóstico continúa siendo clínico, sin marcador biológico confirmatorio.
La detección temprana de signos de alarma en los controles pediátricos es fundamental para orientar intervenciones oportunas. Alteraciones del lenguaje, interacción social, intención comunicativa, juego, conducta o procesamiento sensorial pueden constituir manifestaciones iniciales que requieren seguimiento longitudinal y eventual derivación interdisciplinaria. Sin embargo, la trayectoria diagnóstica puede fragmentarse. La coexistencia de otras condiciones, las barreras de acceso, la discontinuidad de controles o tratamientos y la escasa articulación entre familia, escuela y sistema de salud pueden demorar la confirmación diagnóstica, aún con signos tempranos registrados.
1. Identificar los signos tempranos de alarma, presentes durante el seguimiento pediátrico.
2. Describir los factores asociados a la demora diagnóstica y a la fragmentación del seguimiento.
3. Analizar las oportunidades de detección e intervención temprana a partir del caso clínico.
Niño de 5 años y 3 meses, seguido en consultorio pediátrico desde la primera infancia, con crecimiento y examen físico inicial sin particularidades. Las primeras preocupaciones surgieron por retraso del lenguaje, persistencia de palabras sueltas, lenguaje por momentos ininteligible y dificultad para formar frases. Luego se agregaron desregulación conductual, escasa colaboración en consulta, selectividad alimentaria, registrándose signos de sospecha de TEA. La coexistencia de hipoacusia leve bilateral complejizó la interpretación inicial del cuadro.
Se realizaron derivaciones y evaluaciones interdisciplinarias; sin embargo, las dificultades de acceso, listas de espera e interrupción de tratamientos contribuyeron a un seguimiento fragmentado. En el plano funcional presentó dificultades adaptativas y escolares, problemas de conducta en jardín, persistencia del uso de pañal y comunicación mediante señas o “lenguaje propio”, según refería la madre. El informe escolar inicial percibido por la madre como poco representativo, generando discordancia entre percepción familiar, hallazgos clínicos e institución educativa.
La integración diagnóstica se consolidó a los 5 años y 3 meses mediante evaluación especializada, que documentó alteraciones del lenguaje y la comunicación, prosodia alterada, tendencia a nombrarse en tercera persona, mirada esquiva y probable desregulación sensorial. La batería diagnóstica incluyó WPPSI-III, ITPA, SCQ y GARS-3, evidenciando compromiso cognitivo-lingüístico, CI total de 60, lenguaje con palabras sueltas, neologismos y ecolalias, dificultades atencionales e impulsividad. con resultados compatibles con TEA nivel 2 de apoyo.
Las evaluaciones escolares y de terapia ocupacional fueron concordantes, describiendo necesidad de acompañamiento constante, dificultades en la integración escolar, alteraciones del procesamiento sensorial y repercusión en autorregulación, atención y aprendizaje. Con la integración de los hallazgos clínicos, escolares, neurolingüísticos, cognitivos y sensoriales, se confirmó el diagnóstico de TEA, iniciándose gestiones para CUD y continuidad de abordaje interdisciplinario.
El caso evidencia que la demora diagnóstica en TEA puede resultar de la interacción entre signos tempranos parcialmente reconocidos, comorbilidades que complejizan la interpretación clínica, barreras de acceso, discontinuidad terapéutica y dificultades de articulación entre familia, escuela y sistema de salud. Se destaca el rol del pediatra en la vigilancia longitudinal del desarrollo, la orientación familiar y la derivación oportuna. Se recomienda sostener en los controles de salud una evaluación integral del neurodesarrollo, favoreciendo la detección temprana de signos de alarma, derivación interdisciplinaria oportuna y el uso de herramientas de pesquisa específicas cuando corresponda, especialmente entre los 18 y 24 meses.
La enfermedad celíaca es una enteropatía inmunomediada crónica desencadenada por la ingesta de gluten. Su prevalencia es cercana al 1% y suele manifestarse entre los 6 meses y 2 años de edad. Aunque clásicamente se presenta con diarrea crónica, distensión abdominal y desnutrición, actualmente las formas atípicas u oligosintomáticas son cada vez más frecuentes en pediatría, representando entre el 43-66% de los casos, mientras solo alrededor del 34% de los pacientes presentan la forma clásica de malabsorción. Manifestaciones como anemia ferropénica, falla de medro, hiporexia, hipertransaminasemia, irritabilidad o regresión motora pueden dificultar el diagnóstico y retrasar el tratamiento oportuno, conduciendo a múltiples consultas y diagnósticos diferenciales complejos, incluyendo patologías quirúrgicas, infecciosas u oncohematológicas.
Las manifestaciones neurológicas y la regresión motora asociadas a la enfermedad celíaca se relacionan con múltiples mecanismos fisiopatológicos, entre ellos fenómenos autoinmunes mediados por anticuerpos contra transglutaminasa 6, inflamación sistémica y deficiencias nutricionales secundarias a malabsorción, especialmente de vitaminas y micronutrientes esenciales para el neurodesarrollo.
En este contexto, la enfermedad celíaca representa un importante desafío diagnóstico en pediatría y el reconocimiento de sus formas no clásicas resulta fundamental para evitar estudios innecesarios y complicaciones del neurodesarrollo.
Describir una presentación atípica de enfermedad celíaca en una lactante con falla de medro y regresión motora.
Paciente femenina de 15 meses, previamente sana, con tres meses de evolución de irritabilidad, hiporexia, astenia y descenso ponderal sin respuesta al abordaje ambulatorio ni a la suplementación nutricional. La familia refería pérdida progresiva de pautas motoras adquiridas: la niña, que previamente se sentaba sola y deambulaba con apoyo, había dejado de hacerlo y ya no presentaba interés por el juego. No presentaba vómitos, diarrea, constipación, fiebre ni sudoración nocturna. Como antecedente, había sido internada por sospecha de invaginación intestinal, descartada, con hallazgo de anemia (Hb 10.7 g/dL), elevación de transaminasas (GOT 57 UI/L, GPT 43 UI/L) y LDH (496 UI/L), y distensión de asas intestinales en radiografia y ecografia abdominal.
Presentaba irritabilidad, escasa interacción con el entorno y abdomen globoso y distendido. La antropometría evidenció desnutrición crónica: peso de 7110 g (Z score peso/edad: -2.49) y talla 69.5 cm (Z score talla/edad: -3). Se objetivó pérdida ponderal del 5% en dos semanas. Ante el cuadro de irritabilidad, hiporexia, mala actitud alimentaria y descenso ponderal persistente, se decidió su internación.
El laboratorio evidenció Hb 11,2 g/dL, trombocitosis (636.000/mm³), LDH elevada (590 U/L), hipertransaminasemia leve (GOT 70 U/L, GPT 68 U/L), déficit de vitamina B12 (270 pmol/l) y reactantes de fase aguda normales (PCR 1.7). La tomografía abdominal descartó patología tumoral o quirúrgica, evidenciando únicamente dilatación de asas intestinales.
Ante la asociación de falla de medro, hipertransaminasemia y elevación de LDH, se solicitó perfil celíaco, con anticuerpos anti-transglutaminasa tisular >4965 U/mL, antiendomisio IgA positivo y anti-péptido deaminado de gliadina positivo 782,1 U/mL, con IgA total normal, confirmándose enfermedad celíaca sin necesidad de biopsia intestinal.
Se inició dieta libre de gluten, aporte enteral hipercalórico, sulfato ferroso, suplementación con vitaminas ACD, y vitamina B12. Continuó de manera ambulatoria con evolución favorable: mejoría de la irritabilidad, progreso ponderal sostenido (30 gramos/día) y recuperación de las pautas motoras, logrando nuevamente la deambulación y recuperando el interés por el juego.
La enfermedad celíaca continúa representando un desafío diagnóstico en pediatría, especialmente en ausencia de síntomas digestivos clásicos. La asociación de falla de medro, distensión abdominal, hipertransaminasemia y regresión motora debe orientar precozmente hacia este diagnóstico, evitando estudios invasivos innecesarios y previniendo complicaciones nutricionales y del neurodesarrollo.
El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo caracterizada por alteraciones en la comunicación e interacción social, junto con patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento. La ecolalia está presente en aproximadamente el 75-85% de los niños con TEA y, aunque suele interpretarse como un trastorno aislado del lenguaje, puede constituir un signo temprano de alarma. Su reconocimiento oportuno durante los controles pediátricos puede favorecer una derivación precoz y reducir el retraso diagnóstico. Se presenta el caso de un paciente con evidencia de alteraciones comunicativas y sociales, que abrió la brecha de evaluaciones interdisciplinarias que arribaron al diagnóstico de TEA.
Describir la presentación clínica, evolución y diagnóstico tardío de TEA en un paciente como signo inicial fue la ecolalia, además destacar la importancia del reconocimiento temprano de signos de alarma en el control de niño sano que permita iniciar intervenciones diagnósticas y terapéuticas de forma oportuna.
Paciente de 7 años derivado a los 4 años y 6 meses para evaluación del neurodesarrollo por retraso del lenguaje y ecolalia. Como antecedentes presentaba retraso en la adquisición del lenguaje, uso prolongado de mamadera, constipación funcional, hábito de pica, miopía y astigmatismo. Antecedente de síndrome bronco obstructivo recurrente. Internación por neumonía a los 4 años. No se registraron antecedentes perinatológicos ni familiares relevantes.
Durante la evaluación inicial se observó trastorno del lenguaje caracterizado por ecolalia con intención comunicativa, contacto visual poco sostenido, dificultades atencionales, intereses restringidos e inquietud motora. El informe escolar describió distracciones frecuentes, repetición de frases, dificultades en la regulación conductual y vínculos selectivos con pares. La evaluación audiológica resultó normal.
Se realizó un abordaje interdisciplinario con evaluación neurocognitiva y neurolingüística, terapia ocupacional y neurología. Se aplicaron las escalas WIPPSI III (Escala de Inteligencia de Wechsler para preescolar y primaria-III), ITPA (Test de Illinois de Aptitudes Psicolingüísticas), NEPSY-II (Evaluación Neuropsicológica del Desarrollo), cuestionario de comunicación social (SCQ), escala GARS 3..Los resultados evidenciaron un perfil cognitivo bajo (CI total 74) influenciado por las dificultades lingüísticas y puntuaciones altamente sugestivas de TEA nivel 1 según DSM-5.
La evaluación por terapia ocupacional identificó alteraciones en la integración sensorial, dificultades de autorregulación, atención lábil e intereses restringidos. A nivel cognitivo mostraba conocimientos acordes a la edad, aunque con verbalización constante que interfiere en la concentración y el seguimiento de consignas. La valoración neurológica, incluido EEG, fue normal.
La integración de los hallazgos permitió confirmar el diagnóstico de TEA. Se indicó tratamiento con fonoaudiología de orientación neurolingüística, terapia ocupacional, psicopedagogía y psicología. Durante el seguimiento se observó mejoría en la intención comunicativa, interacción social y tolerancia a la frustración, persistiendo dificultades en lenguaje, atención sostenida y alfabetización.
Discusión
La heterogeneidad clínica del TEA constituye uno de los principales desafíos para su detección temprana. En este caso, la ecolalia fue el signo inicial que motivó la evaluación especializada. Aunque tradicionalmente se consideró una repetición automática sin valor comunicativo, la evidencia actual reconoce que puede cumplir funciones de autorregulación emocional, procesamiento cognitivo e interacción social.
Sin embargo, la ecolalia de forma aislada no constituye un criterio diagnóstico de TEA, pudiendo observarse en trastornos del lenguaje, por lo que su presencia hace indispensable una evaluación multidisciplinaria. En este paciente, la aplicación de herramientas estandarizadas permitió caracterizar de manera más precisa el perfil cognitivo, lingüístico y conductual, diferenciando entre un trastorno primario del lenguaje y un trastorno más amplio del neurodesarrollo.
Conclusiones
La ecolalia persistente puede constituir un signo clínico temprano de TEA y no debe interpretarse únicamente como un trastorno aislado del lenguaje. Su identificación durante los controles de salud, especialmente cuando coexiste con alteraciones de la prosodia, comprensión e interacción social, debe motivar una evaluación especializada precoz.
Este caso destaca la importancia del abordaje interdisciplinario para alcanzar un diagnóstico adecuado e implementar intervenciones oportunas. La detección temprana permite reducir la brecha diagnóstica, optimizar el pronóstico funcional y favorecer el desarrollo integral del niño.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11712 Hemiparesia y disfagia como presentación de inestabilidad atlantoaxial en un paciente con síndrome de Down. A propósito de un caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
GRECIA MORENO MUÑOZ | |
| 11720 Detener la mirada a tiempo, lactante con síndrome de West, a propósito de un caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
CAROLINA VIRGINIA RITA | |
| 11754 Pérdida de la visión como forma de presentación de hipovitaminosis A en paciente con selectividad alimentaria, a propósito de un caso. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
MARIA MANUELA MARTIN | |
| 11778 LUMBALGIA EN LA EDAD PEDIÁTRICA: A PROPÓSITO DE UN CASO DE HISTIOCITOSIS DE CÉLULAS DE LANGERHANS Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
LUCERO DEL ALBA GIMENEZ | |
| 11806 Cuando la insulina no basta: cetoacidosis diabética pediátrica refractaria con sospecha clínica de resistencia a la insulina inmunomediada. A propósito de un caso. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
ROCIO ABIGAIL BRAC ALANIZ | |
| 11824 Síndrome de Kocher-Debre-Semelaigne como presentación del hipotiroidismo no tratado: a propósito de un caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
CAROLINA BULLOR | |
| 11843 Desafíos en el seguimiento interdisciplinario en paciente con trastorno obsesivo compulsivo en un hospital general de agudos, a propósito de un caso. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
MACARENA VERNENGO LEZICA | |
| 12178 raquitismo carencial en la era del siglo XXI Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
MARIA FLORENCIA PATERNO |
Introducción
La cetoacidosis diabética (CAD) constituye una de las complicaciones agudas más graves de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y representa una importante causa de morbimortalidad en pacientes pediátricos. El tratamiento convencional se basa en la reposición hidroelectrolítica y la administración de insulina intravenosa continua, con adecuada respuesta en la mayoría de los casos. La persistencia de hiperglucemia y acidosis metabólica pese a dosis crecientes de insulina es excepcional y obliga a considerar mecanismos poco frecuentes de resistencia a la insulina.
Objetivos
Describir un caso de debut de DM1 con CAD grave refractaria al tratamiento convencional, en quien la evolución clínica motivó la sospecha de resistencia a la insulina de posible mecanismo inmunomediado
Descripción del caso
Antecedentes
Paciente de 13 años, sexo femenino, sin antecedentes personales patológicos de relevancia. Como antecedentes familiares presentaba un hermano con enfermedad celíaca y una tía materna con antecedente de enfermedad autoinmune.
Exploración
Consultó por 72 horas de evolución de decaimiento, náuseas y vómitos, agregando posteriormente sed intensa, inapetencia y dolor lumbar. Al ingreso presentó taquicardia, respiración de Kussmaul, signos de deshidratación y glucemia capilar de 440 mg/dl.
Diagnóstico
Los estudios complementarios evidenciaron acidosis metabólica severa (pH 6,99; bicarbonato 6 mEq/L), cetonemia elevada y glucemia de 495 mg/dl, estableciéndose el diagnóstico de debut de DM1 con CAD grave asociada a shock. Posteriormente se confirmó la naturaleza autoinmune de la diabetes mediante positividad para anticuerpos antiislotes de Langerhans y anticuerpos IA-2.
Tratamiento
Se inició reposición hídrica e insulinoterapia intravenosa continua según protocolo institucional. Debido a la persistencia de hiperglucemia y acidosis metabólica fue necesario incrementar progresivamente la dosis de insulina hasta 3 UI/kg/h, sin respuesta adecuada. La paciente requirió intubación orotraqueal, asistencia respiratoria mecánica, soporte vasoactivo y corrección hidroelectrolítica intensiva. Ante la refractariedad al tratamiento convencional y los elevados requerimientos de insulina, se planteó la sospecha clínica de resistencia a la insulina de posible mecanismo inmunomediado, iniciándose pulsos de corticoides.
Evolución
Durante las primeras 24 horas persistieron la hiperglucemia y la acidosis metabólica asociadas a falla multiorgánica. Tras el inicio de corticoterapia se observaron los primeros descensos significativos de glucemia y una mejoría parcial de los parámetros metabólicos y hemodinámicos. Sin embargo, la paciente presentó posteriormente hiperpotasemia severa, fibrilación ventricular y asistolia, falleciendo pese a las maniobras de reanimación avanzadas.
Discusión/Conclusión
La ausencia de respuesta al tratamiento convencional de la CAD constituye una situación infrecuente que debe alertar sobre la posibilidad de mecanismos poco habituales de resistencia a la insulina. En este caso, la persistencia de hiperglucemia y acidosis metabólica pese a dosis excepcionalmente elevadas de insulina, junto con los antecedentes de autoinmunidad y la respuesta observada tras la corticoterapia, motivaron la sospecha clínica de un mecanismo inmunomediado. Si bien no fue posible confirmar esta hipótesis mediante estudios específicos, el caso destaca la importancia de considerar diagnósticos diferenciales poco frecuentes ante una evolución atípica y potencialmente fatal.
A continuación se presenta el caso de una paciente femenina de 10 años ,escolarizada con múltiples antecedentes neurológicos y síndrome genético no caracterizado;que ingresa al servicio de guardia derivada por el consultorio de Otorrinolaringología con diagnóstico de celulitis de pabellón auricular bilateral. El cuadro agudo es secundario a un trastorno de la conducta de tipo obsesivo-compulsivo caracterizado por rascado persistente y la introducción de cuerpos extraños a repetición, lo que generó perforaciones timpánicas recurrentes e internaciones reiteradas. Cursa internación por celulitis auricular bilateral secundaria a conductas autolesivas y trastorno obsesivo-compulsivo.
El caso subraya la fragmentación del sistema de salud y las barreras socioeconómicas, evidenciando el fracaso del seguimiento multidisciplinario y la continuidad de la rehabilitación. Se logró la estabilización aguda del cuadro infeccioso y se gestionó la reinserción en redes de atención, destacando la necesidad de un abordaje integral más allá de la urgencia clínica.
A pesar de contar con certificado único de discapacidad vigente, la paciente presentó discontinuidad en sus terapias de rehabilitación desde hace dos años, sumado a severas limitaciones socioeconómicas y de cuidado en el entorno familiar.
A través de este reporte de caso buscamos analizar las dificultades clínicas, administrativas y falencias en el sistema de salud que transitó la paciente y su familia previo a la internación generando un impacto en el pronóstico y la calidad de vida a causa de múltiples patologías crónicas.
Resaltar los desafíos del diagnóstico en pacientes con patologías crónicas múltiples
Remarcar el valor del acompañamiento de tutores en el seguimiento y tratamiento efectivo
Enfatizar la importancia del seguimiento transdisciplinario
Paciente femenina de 10 años de edad, cursa internación secundaria a celulitis de pabellón auricular bilateral. Debido a la recurrencia del cuadro por introducción de cuerpos extraños, lesiones de rascado y por no responder al tratamiento instaurado por otorrinolaringología, se decide internar a la paciente e iniciar tratamiento con antibiótico y corticoides.
Dentro de sus antecedentes destacan prematurez,RCIU,microcefalia congénita,disgenesia con adelgazamiento difuso del cuerpo calloso,síndrome genético no caracterizado,retraso mental moderado,trastorno del sueño,hipoacusia conductiva bilateral y trastorno de conducta obsesivo-compulsivo. En relación al neurodesarrollo previamente fue tratada dentro de espectro autista, al valorarla en forma multidisciplinaria se reinterpreta como síndrome genético no caracterizado asociado a retraso mental y trastorno de la conducta. Con el objetivo de realizar mejoras en el tratamiento inicia terapia farmacológica para mejorar sueño,hábitos autolesivos y retomar terapias de rehabilitación las cuales fueron discontinuadas a sus 6 años de vida como psicoterapia entre otras. Se reforzaron pautas de cuidado junto a su madre, se recordaron los beneficios del certificado de discapacidad y se amplió el acceso al espacio de psicoterapia y servicio social.
El abordaje de pacientes pediátricos con patologías crónicas complejas y del neurodesarrollo, representa uno de los mayores desafíos para los sistemas de salud actual, especialmente en contextos de vulnerabilidad socioeconómica. Estas patologías requieren un modelo de atención diligente, continuo e interdisciplinario. Sin embargo, la descentralización del sistema sanitario a menudo genera barreras administrativas y conflictos de jurisdicción que lleva a interrumpir la atención oportuna del paciente.
Esta internación deja al descubierto el fracaso de todos los entes que intervinieron anteriormente, no siendo suficiente para evitar futuros procesos infecciosos. La resolución de la celulitis auricular será meramente temporal si el egreso hospitalario no se acompaña de una estrategia que resuelva la burocracia jurisdiccional, asista económicamente a la madre en las tareas de cuidado y garantice el acompañamiento de la niña en su red de rehabilitación. Fue durante esta internación que se gestionó e interconectan los diferentes entes intervinientes.
El desafío fue no desestimar la complejidad de esta intercurrencia, no solo por sus múltiples antecedentes, sino por las limitaciones para coordinar el seguimiento. Desde un hospital de agudos, los obstáculos son administrativos, jurisdiccionales, de insumos y de personal cualificado. A esto se suma que desde el ámbito materno/familiar, existen múltiples barreras, considerando el número de turnos, el tiempo que conlleva, el cuidado de sus otros hijos, y las limitaciones socioeconómicas.
El síndrome de West es una encefalopatía epiléptica de la infancia, caracterizada por triada clásica: espasmos epilépticos, hipsarritmias en EEG, regresión del desarrollo psicomotor. Habitualmente ocurre entre 3-12 meses. Es una urgencia neurológica motivo por el cual es importante la detección temprana
Establecer la importancia de observar al paciente durante los controles pediátricos, el impacto social en poblaciones vulnerables, el reconocimiento temprano de los espasmos infantiles para diagnóstico precoz, abordaje terapéutico, evolución y pronóstico. Destacar la importancia de establecer redes institucionales, nacionales , municipales y provinciales para una buena salud infantil
Paciente J.L.F, RNT 39 semanas, PAEG 3390 gr, Apgar 3/6/7,Cesárea/ Cefalica, LAM espeso, Deprimido neonatal con IOT en sala de parto. Por episodio convulsivo en UTIN se medicó con fenobarbital y se evidencia en ecografía cerebral HIC-1 bilateral. Egresa de UTIN al mes, alimentándose con PMLD.
Seguimiento ambulatorio escaso, por falta de acceso a controles de salud, sin controles con neurología, con medicación de base indicada en UTIN. Mala adherencia al seguimiento por problemática social.
A los 7 meses consulta en nuestro hospital, en consultorios externos donde se observa paciente sin sostén cefálico,hipotónico, sin sedestación, nistagmus, espasmos en flexión, alimentado con PMLD. Vacunas completas. Neurodesarrollo no acorde con la edad del paciente.
Comienza seguimiento interdisciplinario con equipo de abordaje social y pediatras, se deriva previa comunicación telefónica a Hospital de alta complejidad donde realizan exámenes complementarios: Polisomnografía, laboratorio, EEG. Control con neurología quien a los 8 meses médica con vigabatrina, ácido valproico, meprednisona.
Actualmente J.L.F tiene 2 años, presenta cuadriparesia espástica, sin sostén cefálico, con síndrome de West estructural, medicado con ácido valproico, vigabatrina, hidrocortisona, topiramato. Continúa el seguimiento en forma conjunta entre ambas instituciones.
El síndrome de West es una urgencia neurológica que requiere de intervención temprana, detectarlo a tiempo mejora el pronóstico. En poblaciones vulnerables, con escasos recursos, tanto sociales como económicos, es importante además del acompañamiento médico, el abordaje social cercano.
El síndrome de Down es la anomalía cromosómica más frecuente y se asocia a múltiples alteraciones musculoesqueléticas. La hipotonía muscular y la hiperlaxitud ligamentaria predisponen al desarrollo de diversas patologías ortopédicas, entre ellas inestabilidad atlantoaxial, escoliosis y luxación de cadera.
La inestabilidad atlantoaxial se define como la pérdida de estabilidad entre el atlas (C1) y el axis (C2), secundaria a alteraciones congénitas, traumáticas, inflamatorias o degenerativas. En pacientes con síndrome de Down, su fisiopatología se relaciona principalmente con la laxitud ligamentaria y las anomalías del odontoides.
Si bien entre el 10 y el 30% de los pacientes con síndrome de Down presentan evidencia radiológica de inestabilidad atlantoaxial, la mayoría permanece asintomática y solo una pequeña proporción desarrolla manifestaciones neurológicas secundarias a la compresión medular. Por ello, mantener un alto índice de sospecha y realizar un diagnóstico oportuno resulta fundamental para prevenir el desarrollo de secuelas neurológicas permanentes.
Describir el caso de un paciente con síndrome de Down que presentó hemiparesia, disfagia y pérdida de peso progresiva secundaria a inestabilidad atlantoaxial con compromiso bulbo-medular.
Paciente masculino de 11 años con antecedente de síndrome de Down, discapacidad intelectual y condición no verbal, que consultó al Hospital Ricardo Gutiérrez por deterioro motor progresivo, disfagia y pérdida de peso.
La enfermedad actual se inició seis meses previos a la consulta con episodios de cefalea intermitente. Durante su evolución realizó múltiples consultas ambulatorias con especialistas en Otorrinolaringología, Odontología y Neurología, sin arribar a un diagnóstico etiológico. En forma progresiva agregó tortícolis derecha y hemiparesia braquiocrural izquierda, por lo que se solicitó una resonancia magnética de cerebro y columna que, según referencia materna, fue informada como normal.
Posteriormente presentó disfagia para sólidos y un episodio de retención aguda de orina que requirió sondaje vesical. Ante la persistencia y progresión del cuadro se realizó una tomografía computada cervical, que evidenció leve desplazamiento posterior de la apófisis odontoides con estrechez de la unión cervicomedular; sin embargo, no se indicó una conducta terapéutica específica, persistiendo la evolución clínica hasta su derivación a nuestro centro.
Al examen físico se constató una pérdida de peso del 26 %, compatible con desnutrición aguda secundaria a la disminución de la ingesta. En la evaluación neurológica presentaba hemiparesia braquiocrural izquierda, con fuerza muscular 1/5 en miembro superior izquierdo y 3/5 en el miembro inferior izquierdo, pupilas isocóricas y reactivas y tortícolis derecha.
Ante la sospecha inicial de lesión ocupante de espacio, patología vascular o inestabilidad atlantoaxial se realizó resonancia magnética de cerebro y columna con y sin contraste, que evidenció subluxación atlantoaxoidea con estrechez de la unión bulbomedular y compresión cervicomedular.
Se indicó internación y manejo multidisciplinario conjunto con Neurocirugía y Traumatología. Inicialmente se colocó halo de tracción y posteriormente se realizó artrodesis C1-C2. Fue dado de alta con collar cervical para decúbito y corsé para sedestación. En los controles ambulatorios posteriores presentó recuperación parcial del déficit motor, con fuerza 4/5 en el miembro superior izquierdo y 3/5 en el miembro inferior izquierdo, junto con una adecuada evolución nutricional.
La inestabilidad atlantoaxial constituye una complicación infrecuente pero potencialmente grave en pacientes con síndrome de Down. Su presentación puede ser insidiosa y manifestarse con síntomas inespecíficos como disfagia, tortícolis o pérdida de peso, dificultando el diagnóstico oportuno, especialmente en pacientes con discapacidad intelectual o dificultades en la comunicación.
La aparición de signos neurológicos focales como la hemiparesia en este caso deben motivar la realización inmediata de estudios por imágenes para descartar compromiso medular. El reconocimiento precoz y abordaje multidisciplinario con tratamiento quirúrgico oportuno son fundamentales para prevenir el deterioro neurológico progresivo y mejorar el pronóstico funcional.
El dolor lumbar en niños y adolescentes ha incrementado su prevalencia en los últimos años, alcanzando un 30% a los 15 años. Aunque la mayoría de los casos corresponden a causas benignas, la presencia de banderas rojas como dolor persistente, déficit neurológico, fiebre o pérdida de peso obliga a descartar patologías graves, entre ellas la Histiocitosis de Células de Langerhans (HCL), que aunque sea de baja incidencia, tiene complicaciones graves como síndrome y disección medular.
La HCL es una proliferación clonal de células de Langerhans anormales derivadas de precursores mieloides. Puede presentarse como enfermedad de un sistema o multisistémica. El hueso es el órgano más afectado, principalmente el cráneo, mientras que la columna se compromete en el 10% de los casos. Se suele manifestar como dolor localizado, progresivo, pudiendo asociarse a deformidad vertebral y compromiso neurológico.
La evaluación diagnóstica incluye la búsqueda de la afectación en otros órganos, con estudios de laboratorio e imágenes. Típicamente, puede observarse una vértebra en cuña, o aplastamiento. La biopsia del tejido es el método estándar de diagnóstico.
El tratamiento depende de la extensión de la enfermedad. En pacientes con compromiso vertebral, además de tratamiento analgésico, pueden requerirse esquemas quimioterápicos protocolizados, mientras que la cirugía queda reservada para casos de inestabilidad vertebral o déficit neurológico. En las formas focales, el pronóstico es favorable, con tasas de supervivencia cercanas al 100%.
Destacar la importancia del reconocimiento temprano de las banderas rojas durante el abordaje del dolor lumbar en la población pediátrica mediante un caso clínico de lumbalgia por HCL con compromiso a nivel de la vértebra torácica 12 (T12) en una adolescente de la provincia de Santa Fe abordado en un Hospital de tercer nivel, en octubre del año 2025.
Caso clínico:
Paciente femenina de 12 años, sin antecedentes de relevancia. Consulta por lumbalgia de 4 semanas de evolución, de inicio súbito, intensidad 9/10, sin irradiación, exacerbada por los movimientos, con despertares nocturnos y limitación de las actividades diarias. Niega traumatismo, fiebre u otros síntomas.
Tras múltiples consultas ambulatorias con indicación de analgesia y kinesioterapia, fue internada por dolor persistente y presencia de banderas rojas. Al ingreso, presenta posición antálgica, limitación en la movilización y signo de Lasegue positivo; sin déficit neurológico. Requirió tratamiento con opioides y benzodiazepinas. Los estudios evidenciaron CPK de 500 U/L y radiografía de columna con lesión lítica en T12 y vértebra en cuña, hallazgos confirmados por resonancia magnética (RMN).
Valorada por traumatología, hemato-oncología e infectología, realizándose biopsia vertebral y cultivos para bacterias comunes y tuberculosis, los últimos negativos. Una semana luego, reingresó por aumento del dolor y debilidad de miembros inferiores. La nueva RMN mostró progresión a platispondilia con contacto medular, sin compresión.
La anatomía patológica confirmó HCL unsistémica ósea unifocal. Se indicó tratamiento ortopédico con faja dorsolumbar e inició meprednisona y vinblastina según protocolo HCL-IV. Actualmente continúa en fase de mantenimiento. Como secuela presenta cifosis dorsal, con eventual corrección quirúrgica planificada.
Discusión:
La lumbalgia pediátrica es frecuente y suele corresponder a etiologías benignas. Sin embargo, las banderas rojas obligan a descartar enfermedades graves. La HCL debe considerarse dada su presentación heterogénea y su capacidad de simular otras patologías.
En este caso, la solicitud oportuna de estudios por imágenes permitió identificar la lesión vertebral. La RMN resultó fundamental para evaluar la extensión de la lesión y descartar compromiso medular, mientras que la biopsia confirmó el diagnóstico.
El tratamiento se realizó según el protocolo HCL-IV para afectación unisistémica-unifocal, con compromiso del SNC, con quimioterápicos por el potencial riesgo de secuelas neurológicas por su proximidad con la médula espinal. La paciente presentó como complicación cifosis vertebral, frecuente en esta entidad.
Como pediatras, el abordaje de las lumbalgias requiere distinguir banderas rojas indicadoras de patologías potencialmente graves. La HCL aunque infrecuente, debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales, ya que el diagnóstico y el tratamiento precoz permiten disminuir complicaciones o secuelas.
La vitamina A es un micronutriente esencial para la función visual, integridad epitelial, crecimiento y respuesta inmunológica.
La selectividad alimentaria constituye un motivo de consulta frecuente en pediatría y puede asociarse a déficit nutricionales cuando implica una restricción marcada y persistente de grupos alimentarios, manifestándose con complicaciones severas y prevenibles. Esta condición es particularmente frecuente en pacientes con trastorno del espectro autista (TEA), quienes presentan mayor riesgo de desarrollar carencias de micronutrientes esenciales.
Destacar la importancia de la selectividad alimentaria en pacientes pediátricos, promoviendo la detección precoz de déficit nutricionales potencialmente graves y prevenibles.
Paciente masculino de 7 años de edad, con diagnóstico de TEA en tratamiento con metilfenidato, que consultó por disminución progresiva de la agudeza visual de dos meses de evolución, asociado a hiperemia conjuntival bilateral. El cuadro se acompañaba de dificultad para la orientación espacial y episodios frecuentes de colisión contra objetos. Inicialmente, estos síntomas se manifestaban en condiciones de baja iluminación, con dificultad para desplazarse durante la noche, evolucionando posteriormente a alteraciones similares durante el día.
Fue evaluado por el Servicio de Oftalmología, donde se constataron lesiones patognomónicas de xeroftalmía severa sugestivas de hipovitaminosis A. Ante esta sospecha diagnóstica, se inició tratamiento con vitamina A. Los estudios de laboratorio evidenciaron además déficit de vitamina B12, por lo que se indicó suplementación oral.
La hipovitaminosis A constituye una causa infrecuente pero potencialmente reversible de compromiso visual en la infancia. En nuestro medio, su baja prevalencia puede retrasar la sospecha diagnóstica, especialmente cuando no existen signos y síntomas asociados a desnutrición.
Este caso pone de manifiesto la relevancia del interrogatorio sobre la conducta alimentaria como parte de la evaluación pediátrica integral. La presencia de una selectividad alimentaria marcada y sostenida en el tiempo debe alertar sobre el riesgo de déficit nutricionales, aun en pacientes con adecuado crecimiento pondoestatural.
La disminución progresiva de la visión y los hallazgos oftalmológicos permitieron orientar el diagnóstico e instaurar tratamiento oportuno, evitando secuelas irreversibles. Por este motivo, ante pacientes con selectividad alimentaria severa que presenten síntomas visuales o alteraciones oculares debe considerarse la posibilidad de déficits nutricionales específicos dentro de los diagnósticos diferenciales.
Se recomienda realizar una valoración periódica de los hábitos alimentarios en niños con dietas restrictivas, especialmente en aquellos con trastornos del neurodesarrollo, promover la intervención temprana por nutrición y considerar la pesquisa dirigida de deficiencias de micronutrientes cuando existan factores de riesgo. La detección precoz y el abordaje interdisciplinario constituyen herramientas fundamentales para prevenir complicaciones graves y evitables.
El raquitismo es un trastorno de la mineralización del hueso y del cartílago de crecimiento. Se caracteriza por deformidades óseas y retraso del crecimiento. En la mayor parte de los casos, su origen es el déficit de vitamina D liposoluble, esencial para la correcta absorción intestinal de calcio. Es una de las enfermedades infantiles no infecciosas más frecuentes en los países en vías de desarrollo y, en los países desarrollados parece haber un repunte de raquitismo carencial en las últimas décadas. El diagnóstico se basa en clínica compatible, junto a laboratorio y radiografias. Las alteraciones bioquímicas principales incluyen: hipofosfatemia, grado variable de hipocalcemia, aumento de la fosfatasa alcalina y aumento de la hormona paratiroidea.
Describir caso de raquitismo carencial en un niño de 2 años y 5 meses en el ámbito privado de la ciudad de Olavarria en el año 2025.
Paciente masculino sin antecedente perinatológico de importancia, antecedentes familiares hermano de 6 años con dermatitis atópica severa en tratamiento hace 1 año con inmunomodulares y alergias alimentarias varias, que marcan una restricción importante. El paciente a los 2 meses de vida presenta lento progreso de peso y luego de talla se realizan estudios con resultados normales, se alimenta solo a pecho exclusivo con negativa materna de suplementación con formulas lácteas. A los 4 meses se suplementa con hierro y vitaminas. A los 6 meses de vida inicia alimentación complementaria selectiva por miedo familiar continua con peso por debajo de percentilo 3. Se hace interconsulta con gastroenterología, con SEGD normal y se decide iniciar alimentación para APLV, a los 12 meses se realiza desafio con miedo familiar de incorporación de alimentos variados, se suspende suplemento vitamínico. A los 2 años de vida presenta episodio de cojera que se interpreta como sinovitis de cadera con ecografía compatible, al perpeturase dicho cuadro por un mes se consulta con traumatología quien coincide con el diagnostico y brinda pautas. Concurren a control de salud a los 2 años y 5 meses donde desde el interrogatorio al examen físico se constata dificultad en la deambulación, imposibilidad de trepar y saltar, genu varo marcado, alimentación restrictiva como APLV, alergia al huevo y al gluten según referencia materna. Peso(Pc10) talla (Pc<3). Se realiza interconsulta a traumatología, endocrinología y laboratorio donde se arriba al diagnostico de raquitismo carencial por déficit de vitamina D. Presentaba vitamina D<3,5, Fal 1557, calcio 6,3Fosforo 5,1 PTH235,9 . Radiografia de miembros inferiores con metafisis ensanchadas, deflecamiento y deformidades en copa de champagne a nivel distal y proximal de tibia bilateral.
Se inicia tratamiento con vitamina D2 y calcio. A los 4 meses se evidencia notable mejoría clínica, de laboratorio y radiológica. Se refuerza de manera interdisciplinaria la alimentación acorde, exposición solar y controles que los continua hasta la actualidad.
El raquitismo carencial es por una producción endógena disminuida, no compensada por una adecuada ingesta diaria. Es importante su sospecha clínica y los controles pediátricos frecuentes, ante familias con restricciones alimentarias marcadas, y su forma de prevención con exposicion solar adecuada y suplementación oral que no siempre es suficiente. Si bien es una enfermedad tratable también es prevenible, sobre todo antes de que los daños esqueléticos y retrasos en el crecimiento sean irreversibles.
El síndrome de Kocher-Debre-Semelaigne (KDSS) es un trastorno poco frecuente caracterizado por la asociación de hipotiroidismo moderado-severo de larga evolución, pseudohipertrofia muscular difusa y debilidad muscular a predominio proximal de presentación en la edad pediátrica. Su incidencia es desconocida, dado que la evidencia disponible se limita a series de casos y reportes aislados en la literatura médica. Si bien el hipotiroidismo es una patología prevalente en pediatría, sus formas de presentación más graves suelen asociarse a diagnósticos tardíos o a una adherencia terapéutica insuficiente, con consecuencias potencialmente reversibles pero de alto impacto en el desarrollo y la calidad de vida del paciente.
Describir el caso de una paciente con hipotiroidismo no tratado que desarrolló KDSS, destacando la importancia del diagnóstico precoz, tratamiento oportuno y seguimiento interdisciplinario adecuado para prevenir complicaciones graves.
Paciente femenina de 11 años con diagnóstico de hipotiroidismo de Hashimoto desde el año 2023, con mala adherencia al tratamiento y suspensión del mismo durante aproximadamente un año. Consultó al Hospital General de Niños Ricardo Gutierrez por astenia, dificultades en el aprendizaje y mialgias de larga evolución que limitaban la realización de actividad física.
Al examen físico se evidenciaba apariencia herculiforme con pseudohipertrofia muscular difusa, edema generalizado, facies abotagada, cuello corto y abdomen globoso. Presentaba debilidad de 4 miembros a predominio proximal con reflejos osteotendinosos conservados. El peso era de 43 kg (percentil 50-75), la talla de 126 cm (percentil 3) y el Índice de masa corporal de 25 (percentil >97). El desarrollo puberal Tanner M3/VP3.
Los estudios de laboratorio evidenciaron Hormona estimulante de la tiroides (TSH) elevada >100 µUI/ml (valor normal: 0,5-6,5 µUI/ml) y tiroxina libre (T4 libre) disminuida <0,10 ng/dl (valor normal: 0,8-2,2 ng/dl), confirmando un hipotiroidismo severo, asociadas a elevación de la creatinfosfocinasa (CPK) de 3455 U/L y deterioro de la función renal, con creatinina sérica de 1,06 mg/dl y tasa de filtrado glomerular estimada de 49 ml/min/1,73 m².
El ecocardiograma fue normal, la ecografía tiroidea informó glándula de ecoestructura heterogénea y nódulo de 10 x 5 mm en lóbulo derecho. La edad ósea resultó retrasada (9 años para edad cronológica de 11 años y 3 meses).
Ante la clínica de la paciente se consideraron como diagnósticos diferenciales las distrofias musculares, miopatías inflamatorias y rabdomiolisis. Sin embargo, la presencia de TSH marcadamente elevada y T4 libre disminuida, junto con los hallazgos clínicos y bioquímicos, orientó al diagnóstico de hipotiroidismo grave de larga evolución, complicado con miopatía hipotiroidea tipo síndrome de Kocher-Debré- Sémélaigne. La paciente requirió internación por 72 hs donde recibió hidratación parenteral y se aseguró aporte enteral de necesidades basales. Se le indicó tratamiento sustitutivo con levotiroxina y se le otorgó, por buena evolución clínica, el egreso hospitalario con seguimiento ambulatorio por Pediatría y Endocrinología.
A los seis meses, la paciente presentó mejoría clínica significativa con reducción marcada de la pseudohipertrofia muscular y tiroides no palpable. Peso de 36.5 Kg (percentil 54), talla de 132 cm (percentil 7) e IMC: 20.94 (percentil 86), con un incremento de 6 cm en talla y descenso de 6,5 kg de peso. Los parámetros bioquímicos mostraron normalización de hormonas tiroideas, CPK y creatinina. La dosis de levotiroxina se fue adecuando por peso y laboratorios.
Este caso evidencia cómo una patología frecuente puede ocasionar un impacto clínico severo cuando el tratamiento no se instaura de manera oportuna o adecuada. El KDSS, aunque infrecuente, debe considerarse ante todo paciente pediátrico con hipotiroidismo no controlado que presente pseudohipertrofia muscular y debilidad proximal. La evolución favorable de esta paciente refuerza el carácter reversible de las complicaciones con el tratamiento adecuado, y subraya la necesidad de un seguimiento interdisciplinario y de estrategias activas para mejorar la adherencia terapéutica.
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El Eritema Fijo Pigmentado (EFP), también denominado eritema fijo medicamentoso, es una reacción adversa cutánea de probable mecanismo inmunológico caracterizada por la aparición recurrente de lesiones en el mismo sitio tras la reexposición al fármaco desencadenante. Se manifiesta con una o varias máculas o placas eritemato-violáceas, bien delimitadas, que pueden evolucionar a ampollas y dejan posteriormente hiperpigmentación residual.
Clínicamente, se clasifican en ampollares y no ampollares. Existen presentaciones extensas o generalizadas, poco frecuentes, que pueden revestir gravedad y simular cuadros como el síndrome de Stevens-Johnson o la necrólisis epidérmica tóxica.
La importancia de reportar este caso es lo inusual o la baja frecuencia de presentación en la edad pediátrica y porque, las lesiones residuales son hipopigmentadas, en contraposición a lo reportado en la literatura
Paciente de sexo femenino, de 7 años y 10 meses de edad, que consulta por presentar reacción cutánea recurrente, cinco episodios, con lesiones de características similares. Las mismas consistían en placas circulares bien delimitada, levemente sobreelevadas, eritematosas y pruriginosas, con posterior aparición de pequeñas ampollas en su interior, seguidas de descamación fina y mejoría clínica, dejando un halo hipocrómico.
En los dos primeros episodios, la lesión se localizó exclusivamente en abdomen. A partir del tercer episodio, se agregaron lesiones en nuevas áreas (glúteo izquierdo y cara anterior de tibia izquierda); persistiendo en las mismas localizaciones, sin cambios en los episodios siguientes. Las lesiones dejaron máculas residuales hipocrómicas persistentes, que no habían desaparecido entre el cuarto y quinto episodio, los cuales ocurrieron con un intervalo aproximado de un mes
Como antecedente relevante en las dos últimas recurrencias, la madre refiere que el cuadro inicio tras la administración de amoxicilina-clavulánico e ibuprofeno por episodio de otitis media aguda supurada. En los episodios previos no se pudo precisar la exposición a fármacos.
Consulta por primera vez con 24 hs de evolución, relatando la aparición luego de la primera toma de amoxicilina-clavulánico por Otitis media. Se interpretó el cuadro como una reacción cutánea de probable origen medicamentoso. Se indicó la suspensión de los fármacos en uso y se inició tratamiento con levocetirizina diclorhidrato 2,5 mg/día por vía oral hasta la resolución de los síntomas. Se asoció mometasona tópica en la lesión abdominal (dos veces al día por tres días), debido al intenso prurito. El tratamiento indicado a la niña (antihistamínico y tópico) fue sólo con el objetivo de aliviar la sintomatología.
En el control a los 7 días se observó mejoría clínica, desaparición del eritema y del prurito e inicio de descamación fina, con persistencia del tamaño de las lesiones. Se indicó suspensión del antihistamínico, medidas de humectación cutánea y Fotoprotección. Así mismo, se recomendó evitar los fármacos sospechosos y se solicitó interconsulta con especialista en Alergia.
Interconsulta con Alergista Infantil: En la evaluación por alergista se realizó prueba de provocación controlada con amoxicilina por vía oral (10 ml, dosis única), en ámbito supervisado. A las 6 horas de la administración se observó la reaparición del eritema en las mismas localizaciones, lo que permitió confirmar la relación causal y el diagnóstico de Eritema fijo pigmentado inducido por amoxicilina.
El eritema fijo pigmentado es una entidad de curso autolimitado con resolución de las lesiones activas en una a dos semanas. La pigmentación residual, hiperpigmentación en la mayoría de los casos, puede persistir durante meses o incluso años.
El tratamiento con antihistamínicos y mometasona tópica se indicó para el control sintomático durante la fase aguda. El tratamiento definitivo es la suspensión del fármaco causante y la evitación estricta del mismo en situaciones posteriores.
La identificación y suspensión del fármaco causal son fundamentales para prevenir recurrencias. Debe considerarse la sustitución por alternativas terapéuticas seguras. Entre los medicamentos más frecuentemente relacionados con el EFP se encuentran antibióticos (sulfamidas, amoxicilina, metronidazol, azitromicina), antiinflamatorios no esteroides (ibuprofeno, naproxeno, piroxicam, paracetamol) y anticonvulsivantes (carbamazepina).
El diagnóstico es principalmente clínico, pudiendo confirmarse mediante pruebas epicutáneas sobre piel previamente afectada. En casos seleccionados, la prueba de provocación controlada constituye el estándar de referencia y debe realizarse en el ámbito especializado. Las pruebas in vitro tienen utilidad limitada en este contexto.
En caso de haber dudas con el diagnóstico se debería consultar con un especialista en dermatología para la toma de muestra y el diagnóstico anatomopatológico definitivo
La ataxia aguda en pediatría representa un desafío diagnóstico debido a la amplia variedad de etiologías involucradas, que incluyen causas infecciosas, postinfecciosas, inflamatorias, metabólicas y estructurales. La identificación precoz de signos clínicos sugestivos de compromiso del sistema nervioso central resulta fundamental para orientar el diagnóstico y definir una conducta terapéutica adecuada, especialmente en cuadros potencialmente reversibles.
Por su parte, las enfermedades desmielinizantes del sistema nervioso constituyen un grupo heterogéneo de patologías. Su presentación puede ser variable, frecuentemente precedida por cuadros infecciosos, los cuales los podemos agrupar en: Cuadro neurológico postinfeccioso como encefalomielitis aguda diseminada (ADEM), Mielitis transversa, Primer evento desmielinizante; u otros diagnósticos diferenciales importantes como sindrome de Guillain Barré, patología metabólica o inflamatoria.
Describir el abordaje diagnóstico y terapéutico de un cuadro neurológico subagudo con sospecha de enfermedad desmielinizante en pediatría.
Destacar la importancia del razonamiento clínico y los estudios por imágenes.
Niña de 4 años procedente del interior de la provincia, derivada por debilidad muscular y ataxia. El cuadro comenzó 2 semanas antes, con fiebre, decaimiento, disuria y oliguria, por lo que consulta en lugar de origen y, apoyado en examenes complementarios, se hace el diagnóstico de Infección Urinaria.
Comienza tratamiento con cefalexina y, a los 5 dias, por decaimiento mas marcado sumado a deshidratación por hipoaporte, consulta en hospital zonal donde es internada por 2 dias, y luego gracias a la mejoría clínica, se da el alta para continuar tratamiento ambulatorio con Trimetoprima Sulfametoxazol.
A los 7 dias de dicho tratamiento, presenta mejoría de los sintomas generales, pero persiste la debilidad muscular, que dificulta la marcha y otras actividades de la vida diaria como el sostener cubiertos para comer, o el habla, por lo que se deriva a nuestro nosocomio.
Al ingreso por guardia presenta sensorio conservado, debilidad a predominio de MMII, con dolor que dificulta la bipedestación y la marcha. Reflejos Osteotendinosos conservados. Sin signos meníngeos ni focalidad motora. Se decide su internación.
Durante la internación se indicó pregabaliona, con lo que presentó mejoria parcial de la movilidad y el dolor.
Valoración oftalmológica: normal. TAC de cerebro: normal. RMN de cerebro y columna: hallazgo compatible con lesión desmielinizante. Penditente: RMN contrastada de columna. Anticuerpos en sangre y LCR (Acuaporina 4 IgG, Ac anti MOG, Bandas oligoclonales, IgG anti NMDA)
Previa realización de prueba de la Tuberculina (PPD), se inició pulsos de corticoides a 30 mg/m2/día por 5 dias, mejorando significativamente la clínica de la paciente.
De los anticuerpos solicitados, se informó positivo el Anticuerpo anti MOG (glicoproteína de mielina de oligodendrocitos), confirmando el diagnóstico de Mielitis Transversa.
Discusión
En pediatría, es indispensable realizar una buena anamnesis y examen fisico para lograr una adecuada historia clínica. No obstante, no siempre es posible alcanzar un diagnóstico etiológico definitivo en la etapa inicial.
Es importante en este punto valorar la importancia de los metodos complementarios, en este caso la RMN, la cual nos permitió detectar lesión estructural, orientar hacia el proceso desmielinizante y, definir una conducta terapéutica precoz.
El inicio de corticoides se justifica por la sospecha inflamatoria/desmielinizante, el potencial de reversibilidad de algunas de las opciones diagnósticas y, la prevencion de secuelas neurológicas.
Conclusión
La ataxia aguda requiere un abordaje sistemático que permita identificar oportunamente signos de compromiso del sistema nervioso central.
En el presente caso, los hallazgos clínicos, la identificación de signos de alarma y el uso adecuado de estudios complementarios permitieron orientar el diagnóstico hacia un proceso desmielinizante, permitiendo instaurar un tratamiento precoz con evolución favorable.
La salud mental infanto-juvenil presenta un incremento sostenido en la demanda de internación en hospitales generales, impulsado por el paradigma de desmanicomialización de la Ley Nacional N° 26.657. En el Hospital Perrupato, la hospitalización no responde solo a causas biológicas, sino a una convergencia de determinantes clínicos y sociales. Existe una brecha de conocimiento local sobre factores como la falla en la adherencia, la vulnerabilidad del entorno ("causa social") y las barreras de acceso, lo que dificulta la planificación de un egreso seguro y favorece los reingresos.
Objetivos
Objetivo General
Analizar los factores clínicos y sociales asociados a la internación de pacientes pediátricos, con diagnóstico previo de alguna patología de salud mental, en el Hospital Alfredo Ítalo Perrupato durante el periodo octubre 2025 – marzo 2026.
Objetivos Específicos
Describir el perfil demográfico en base a dos variables: edad y sexo de la población en estudio.
Identificar la frecuencia de las modalidades de ingreso (primera internación, reingreso precoz y reingreso histórico).
Analizar la presencia de los factores asociados (falla en la adherencia, entorno social, recaída clínica, barreras de acceso y consumo de sustancias) en cada evento de internación.
Estudiar la relación estadística entre las variables estudiadas y los reingresos históricos.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo, retrospectivo y transversal con una muestra de 15 pacientes (0-15 años) internados en el Servicio de Pediatría. Los datos se tabularon en Microsoft Excel y se analizaron mediante frecuencias y el Test Exacto de Fisher (p < 0,05) para determinar asociaciones.
Los resultados mostraron un predominio femenino (73,3%) y adolescente, con un pico a los 14 años (53,3%). El 53,3% de los casos fueron reingresos históricos. Se halló que el 100% de la muestra presentaba un entorno social precario. Estadísticamente, la falla en la adherencia (p=0,028) y la recaída clínica (p=0,001) mostraron una asociación significativa con la recurrencia hospitalaria.
La internación por salud mental en el Hospital Perrupato está intrínsecamente ligada a la fragilidad del entorno socio-familiar ("causa social"), que actúa como determinante base en el 100% de los casos. Se confirma la hipótesis de que la falla en la adherencia y la recaída clínica son los principales motores de la recidiva hospitalaria, mientras que factores biológicos como el sexo no influyen en la recurrencia.
La vasculitis por IgA es la vasculitis más frecuente en la infancia y, en la mayoría de los casos, presenta una evolución benigna y autolimitada. Sin embargo, el compromiso renal constituye la principal causa de morbimortalidad y determina el pronóstico a largo plazo. La nefropatía por IgA es la forma habitual de afectación renal, mientras que la glomerulonefritis pauciinmune representa un hallazgo excepcional en este contexto. Su identificación plantea un desafío diagnóstico y terapéutico, debido a que corresponde a un patrón de lesión renal diferente y potencialmente asociado a una evolución más desfavorable. Presentamos el caso de un paciente con vasculitis por IgA y glomerulonefritis pauciinmune, una coexistencia infrecuente de especial interés clínico.
Describir la presentación clínica y analizar el desafío diagnóstico que plantea la coexistencia de vasculitis por IgA y glomerulonefritis pauciinmune. Resaltar la importancia del seguimiento clínico ambulatorio por el pediatra.
Varón de 9 años con diagnóstico de vasculitis por IgA, que presentó lesiones purpúricas palpables, artralgias y dolor abdominal, requiriendo múltiples internaciones por manifestaciones cutáneas y gastrointestinales. Durante la evolución desarrolló hematuria microscópica y proteinuria persistente, inicialmente tratadas con corticoterapia oral. Posteriormente presentó proteinuria masiva y deterioro progresivo de la función renal. Los estudios inmunológicos, incluyendo complemento sérico y FAN, resultaron normales o negativos. Ante la sospecha de glomerulonefritis rápidamente progresiva se indicaron pulsos de metilprednisolona intravenosa y se realizó biopsia renal. El estudio anatomopatológico evidenció una glomerulonefritis pauciinmune asociada a semilunas, con 4 de 17 glomérulos con semilunas epiteliales y 4 de 17 con semilunas fibroepiteliales, hallazgo excepcional en el contexto de una vasculitis por IgA. Se inició tratamiento con ciclofosfamida, con posterior recuperación de la función renal.
La presencia de glomerulonefritis pauciinmune en un paciente con vasculitis por IgA representa una asociación infrecuente. Este caso resalta la importancia del seguimiento clínico periódico por el pediatra, con control de presión arterial, sedimento urinario y función renal, especialmente durante el primer año desde el diagnóstico. Ante la detección de compromiso renal, resulta fundamental la evaluación y el seguimiento conjunto con Nefrología Pediátrica, permitiendo la realización oportuna de estudios complementarios, incluida la biopsia renal, y el inicio precoz del tratamiento inmunosupresor cuando esté indicado.
La colestasis neonatal, definida por elevación de la bilirrubina conjugada, constituye siempre un hallazgo patológico que requiere evaluación diagnóstica precoz. Las guías NASPGHAN/ESPGHAN recomiendan investigar todo lactante con ictericia persistente más allá de las dos semanas de vida debido a la necesidad de identificar oportunamente enfermedades potencialmente tratables, como la atresia biliar, los errores congénitos del metabolismo y determinadas endocrinopatías. Aunque la prematurez y la nutrición parenteral son causas frecuentes de colestasis adquirida, la persistencia o progresión del compromiso hepático obliga a descartar etiologías alternativas.
- Identificar de forma temprana la colestasis neonatal en recién nacidos pretérminos con factor de riesgo de nutrición parenteral y/o infecciones, con cribado sistemático a partir de la segunda semana de vida.
- Garantizar la derivación oportuna a hepatología y a metabología cuando la colestasis persista o se acompañe de hepatomegalia, esplenomegalia o dislipidemia significativa
Caso Clinico
Recién nacido pretérmino de muy bajo peso para la edad gestacional (1225 g), nacido por cesárea debido a preeclampsia materna y alteraciones del Doppler fetal. Durante su evolución neonatal presentó síndrome de dificultad respiratoria, convulsiones neonatales, anemia del prematuro politransfundida e hidrocefalia con leucomalacia córtico-subcortical bilateral.
A los 27 días de vida desarrolló síndrome colestásico asociado a elevación progresiva de aminotransferasas. Presentó hipercolesterolemia (308 mg/dL), hipertrigliceridemia (143 mg/dL) y colesterol HDL disminuido (17 mg/dL). Asimismo, presentó hipofibrinogenemia severa inicial (78 mg/dL), con posterior mejoría parcial.
La ecografía abdominal evidenció hepatomegalia difusa con aumento de la ecogenicidad hepática, barro biliar y edema perivesicular. En controles sucesivos se constató esplenomegalia homogénea de 6,4 cm. Las vías biliares intra y extrahepáticas no se encontraban dilatadas y los estudios Doppler hepáticos demostraron permeabilidad vascular conservada, sin signos de hipertensión portal.
Entre los factores predisponentes se identificaron nutrición parenteral exclusiva durante 12 días, múltiples exposiciones antibióticas e infección urinaria por Escherichia coli. Los estudios microbiológicos y serológicos descartaron causas infecciosas frecuentes.
Debido a la persistencia de la colestasis y a la progresión de la hepatopatía, se realizó evaluación conjunta por hepatología y enfermedades metabólicas. Se solicitaron estudios de metabolismo intermedio y pesquisa específica para tirosinemia hereditaria tipo I y enfermedad de Niemann-Pick, pendientes al momento del alta. Se indicó tratamiento con ácido ursodesoxicólico y seguimiento multidisciplinario especializado.
Discusion
La colestasis neonatal comprende más de cien etiologías diferentes. En los recién nacidos pretérmino, la hepatopatía asociada a nutrición parenteral constituye una de las causas más frecuentes; sin embargo, la presencia de hepatoesplenomegalia progresiva, dislipidemia significativa y alteración persistente del hepatograma obligó a ampliar el diagnóstico diferencial.
La ausencia de dilatación de la vía biliar y la conservación del flujo vascular hepático hicieron menos probable una etiología obstructiva extrahepática. La coexistencia de colestasis, hepatoesplenomegalia e hiperlipidemia orientó la investigación hacia enfermedades metabólicas y de depósito.
Entre los principales diagnósticos diferenciales considerados se incluyeron colestasis asociada a nutrición parenteral, déficit de alfa-1 antitripsina, tirosinemia hereditaria tipo I, galactosemia, enfermedad de Niemann-Pick, defectos de oxidación de ácidos grasos, trastornos mitocondriales y colestasis intrahepáticas familiares progresivas.
Este caso ilustra las dificultades diagnósticas que plantea la colestasis neonatal en pacientes pretérmino con múltiples factores de riesgo coexistentes, en quienes la evolución clínica puede requerir investigaciones metabólicas y genéticas de alta complejidad.
La hepatopatía colestásica progresiva en el recién nacido pretérmino constituye un desafío diagnóstico. Si bien la prematurez, la enfermedad crítica neonatal y la nutrición parenteral representan factores frecuentemente implicados, la persistencia de la colestasis asociada a hepatoesplenomegalia y dislipidemia debe motivar la búsqueda activa de enfermedades metabólicas y genéticas. Un abordaje sistemático y multidisciplinario resulta fundamental para alcanzar un diagnóstico oportuno y optimizar el pronóstico a largo plazo.
La miopatía inflamatoria es un grupo heterogéneo de enfermedades caracterizado por la debilidad muscular progresiva asociado a un proceso inflamatorio del tejido muscular. La miositis de superposición hace referencia a la aparición de características de solapamiento con otros trastornos del tejido conectivo como esclerosis sistémica, artritis reumatoide, síndrome de Sjogren y lupus eritematoso sistémico. El síndrome de solapamiento es poco frecuente en niños, con escasos casos descritos y una presentación clínica similar a la de adultos salvo por la afectación visceral. En general, el compromiso muscular es leve a moderado. Varios autoanticuerpos se relacionan con esta subclasificación, como el Anti Ro/SSA, el Anti-PMScl y el Anti-Ku.
La afectación de la musculatura constituye una manifestación clínicamente relevante de las miopatías inflamatorias, pudiendo conducir a una insuficiencia respiratoria ventilatoria secundaria a debilidad muscular. Los mecanismos implicados son múltiples. Por un lado, la disminución en la distensibilidad de la caja torácica condiciona una reducción de la capacidad vital y del volumen pulmonar; adicionalmente, la alteración de los mecanismos de la tos incrementan el riesgo de aspiración de secreciones y, en consecuencia, de infecciones respiratorias.
A continuación, se presenta una paciente de 13 años de edad, previamente sana, que consultó en guardia por una intercurrencia respiratoria, deviniendo en una insuficiencia respiratoria aguda de difícil manejo, con diagnóstico final de miositis de superposición.
Describir la presentación clínica de una paciente con miositis de superposición que debutó con insuficiencia respiratoria aguda como manifestación inicial de la enfermedad.
Paciente mujer de 13 años de edad, consultó en guardia por fiebre y dificultad respiratoria. Se la valoró hipoxémica con sibilancias aisladas e hipoventilación en base pulmonar izquierda. Como medidas iniciales se indicó oxígeno, aerosolterapia y corticoides y se realizó radiografía de tórax donde se observó radiopacidad izquierda e infiltrado intersticial interpretando cuadro como neumonía aguda de la comunidad asociada a crisis asmática con requerimiento de oxigeno. Comenzó tratamiento antibiotico y se internó en sala de clínica. La paciente evolucionó desfavorablemente, somnolienta, hipoxémica a pesar del soporte de oxígeno con máscara reservorio y tiraje generalizado. Dada la desmejoría clínica se solicitó laboratorio que evidenciaba leucocitosis, transaminasas elevadas , CPK aumentada, PCR aumentada y acidosis respiratoria crónica con alcalosis metabólica asociada (EAB 7,36/58/32) y se repitió radiografía de tórax la cual se observaba empeorada con radiopacidad bibasal iniciando soporte ventilatorio no invasivo con buena respuesta.
De todas maneras, la evolución clínica y los exámenes complementarios no resultaban concordantes con el diagnóstico inicial de infección respiratoria aguda baja por lo que se llevó a cabo un examen físico exhaustivo y orientado, evidenciando manifestaciones neuromusculares que no constituían un hallazgo predominante al ingreso. Se observaba una escoliosis torácica-lumbar, giba dorsal asociada a fuerza muscular disminuída en cuatro miembros a predominio de cintura escapular y pelviana, y músculos flexores del cuello, signo de gower positivo, reflejos osteotendinosos presentes y un reflejo tusígeno débil sin elevación del velo del paladar.
Ante sospecha de miopatía, se inició abordaje multidisciplinario consoporte respiratorio nocturno, evaluación de deglución y tratamiento ortopédico. Se descartaron causas infecciosas (serologías virales negativas), miastenia gravis (prueba de piridostigmina negativa) y miopatía tiroidea (perfil tiroideo normal). El perfil inmunológico mostró FAN y anticuerpos asociados a miositis (Anti-Ku y Anti-PM/Scl 100) positivos, mientras que la resonancia muscular evidenció hallazgos compatibles con miositis inflamatoria. La evaluación respiratoria confirmó patrón restrictivo severo (FVC 24% FEV1 27%) y debilidad muscular respiratoria. Presentó también una valoración de fuerza muscular, con un puntaje CMAS de 14.
Con diagnóstico de miopatía inflamatoria autoinmune por superposición, inició tratamiento inmunosupresor con pulsos de metilprednisolona, metotrexato y ciclosporina, presentando mejoría clínica, funcional y de parámetros de laboratorio.
La insuficiencia respiratoria es una presentación habitual en la población pediátrica, cuya etiología es principalmente infectológica u obstructiva. El presente caso clínico resalta la importancia de incluir a las miopatías inflamatorias de superposición en el diagnóstico diferencial de la insuficiencia respiratoria aguda, incluso cuando el cuadro inicial sugiere una etiología infecciosa u obstructiva común. En pacientes pediátricos con miopatías inflamatorias el compromiso respiratorio llega a manifestarse en más del 60% en etapas iniciales.
INTRODUCCIÓN:
Los trastornos del neurodesarrollo y las dificultades emocionales y conductuales en la infancia representan un desafío creciente para los sistemas de salud y educación. La detección temprana mediante herramientas de tamizaje, como el cuestionario SDQ, permite identificar alteraciones en el comportamiento, las emociones y las relaciones sociales, facilitando intervenciones oportunas. En este trabajo se analizan los resultados obtenidos antes y después de la intervención, con el objetivo de evaluar los cambios observados en los niños participantes.
OBJETIVOS:
-Evaluar la implementación del programa mindfulness durante 8 semanas en niños con TDAH en atención primaria.
-Analizar la evolución en la atención, impulsividad y regulación emocional en tres momentos: pre intervención, durante y post intervención.
-Explorar la percepción de padres y/o cuidadores sobre los cambios observados en los niños.
DIAGNÓSTICO DE SITUACIÓN PREVIA: En el ámbito de atención primaria se identificaron dos pacientes de edad escolar con diagnóstico de TDAH sin tratamiento farmacológico y seguimiento con terapias interdisciplinarias. Estos pacientes presentaron dificultades en la atención con impacto escolar y domiciliario ante las limitaciones de sostener estas habilidades en el hogar se plantea la necesidad de estrategias accesibles que favorezcan el funcionamiento cognitivo y que puedan ser implementadas por las familias.
POBLACIÓN A LA QUE ESTÁ DESTINADO: Niños en edad pediátrica con diagnóstico de TDAH en seguimiento en la atención primaria, y sus cuidadores.
NÚMERO DE PARTICIPANTES O DESTINATARIOS: Participaron 2 pacientes con diagnóstico de TDAH junto a sus respectivas madres, en total 4 personas.
ACTIVIDADES O DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA:
Se implementó un programa de mindfulness con una duración de 8 semanas en pacientes pediátricos con TDAH, con participación activa de sus madres en el domicilio.
La intervención consistió en la realización de ejercicios diarios de mindfulness, con una frecuencia de lunes a domingo y una duración de 5 a 10 minutos por sesión.
Previo al inicio del programa, los padres completaron el cuestionario SNAP-IV como herramienta de evaluación inicial de síntomas atencionales y conductuales. Al terminar la intervención se administró cuestionario Strengths and Difficulties Questionnaire (SDQ) con el objetivo de valorar aspectos emocionales y conductuales posteriores a la implementación del programa.
Durante el desarrollo de la experiencia, los padres realizaron un registro semanal de la adherencia a los ejercicios, así como de los cambios observados, tanto positivos como negativos.
Asimismo, se efectuaron controles quincenales en el consultorio de pediatría para seguimiento clínico y acompañamiento de la intervención.
Todos los participantes firmaron consentimiento informado y compromiso de la participación previo al inicio de la experiencia.
RESULTADOS:
Participaron dos pacientes en edad escolar con diagnóstico previo de TDAH, acompañados por sus madres. En la evaluación inicial mediante SNAP-IV, ambos presentaron síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad, con mayor intensidad en el primer paciente.
Durante las 8 semanas de intervención con mindfulness hubo buena adherencia y aceptación familiar. En la evaluación posterior mediante SDQ persistieron algunas dificultades atencionales y de inquietud motora; sin embargo, se observó mejoría en la regulación emocional, disminución de conductas impulsivas y mayor tolerancia a la frustración. También se evidenciaron avances en la interacción social, conducta prosocial y participación en actividades escolares y domiciliarias.
EVALUACIÓN:
La experiencia permitió implementar una intervención de mindfulness breve y accesible en el ámbito de atención primaria pediátrica, con participación activa de las familias.
Los resultados obtenidos sugieren una evolución favorable principalmente en aspectos emocionales y conductuales, más que en la desaparición completa de síntomas nucleares del TDAH.
La participación familiar y el acompañamiento periódico favorecieron la adherencia al programa y permitieron identificar cambios percibidos por los cuidadores en la conducta cotidiana de los niños.
Entre las limitaciones de la experiencia se encuentran el reducido número de participantes, la ausencia de grupo control y la utilización de diferentes instrumentos de evaluación en el período pre y post intervención.
No obstante, la experiencia permitió considerar al mindfulness como una herramienta complementaria potencialmente útil dentro del abordaje integral del TDAH pediátrico en atención primaria.
La lactancia materna (LM) es una estrategia de salud pública fundamental. Si bien existe consenso sobre sus beneficios para el lactante, la evidencia científica (OMS, The Lancet) subraya su rol crítico en la salud materna, reduciendo el riesgo de cáncer de mama, ovario y enfermedades metabólicas. El interés de este trabajo radica en identificar la brecha informativa entre las recomendaciones globales y el conocimiento real de las puérperas en una Maternidad Nivel III-B.
Evaluar la percepción de las madres sobre los beneficios de la LM prolongada (>12 meses) para su propia salud, identificar el nivel de conocimiento sobre protección oncológica y metabólica, y analizar si variables sociodemográficas (edad, paridad, escolaridad) influyen en dicha percepción.
Estudio observacional, transversal y descriptivo realizado en el Hospital Dr. Ítalo Perrupato durante la segunda quincena de enero 2026. Muestra: 64 puérperas en internación conjunta seleccionadas por muestreo no probabilístico. Instrumento: Encuesta estructurada de 15 ítems. Variables: Edad, paridad, nivel educativo, conocimiento de beneficios inmediatos y a largo plazo. Análisis estadístico: Frecuencias relativas y prueba de Chi-cuadrado ($chi^2$) con nivel de significancia p < 0,05. Se garantizó el anonimato y consentimiento informado.
El 57,81% de las madres no considera beneficioso o desconoce las ventajas de la LM hasta los dos años. Se halló un conocimiento segmentado: los beneficios inmediatos como la involución uterina (65,63%) y recuperación de peso (51,56%) son los más reconocidos. En contraste, existe un marcado desconocimiento sobre la protección oncológica y metabólica: solo el 45,31% reconoce la prevención de cáncer de mama, el 28,13% la protección frente a diabetes/hipertensión y apenas el 18,75% el beneficio sobre el cáncer de ovario. El análisis de Chi-cuadrado no mostró diferencias estadísticamente significativas según paridad (p=0,368), edad (p=0,214) ni escolaridad (p=0,587), evidenciando que el desconocimiento es transversal a la muestra.
Existe una brecha significativa entre la evidencia científica y la percepción materna. El conocimiento se agota en los beneficios estéticos e inmediatos, omitiendo el rol de la LM como factor de prevención primaria oncológica. La homogeneidad del desconocimiento, independientemente del nivel educativo o la edad, resalta la necesidad de fortalecer las estrategias de Educación para la Salud (EpS) desde una perspectiva integral de autocuidado materno en las instituciones de alta complejidad.
La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis sistémica aguda que afecta principalmente a niños menores de 5 años. Su diagnóstico es fundamentalmente clínico y el tratamiento precoz con inmunoglobulina intravenosa reduce el riesgo de complicaciones cardiovasculares. Las formas atípicas o incompletas representan un desafío diagnóstico debido a la ausencia de algunos criterios clásicos.
Analizar las dificultades diagnósticas de la enfermedad de Kawasaki incompleta o atípica, especialmente ante manifestaciones clínicas poco habituales que pueden simular otras patologías.
Se presenta paciente masculino, G1 C1 por discordancia feto-pélvica. Antecedentes de intervención quirúrgica por pilorectomía a los dos meses de vida. En dicha internación presentó episodio de paro cardiorrespiratoria en contexto de shock hipovolémico y acidosis metabólica por deshidratación, acompañado de bacteriemia por SAMS, por lo que requirió inotrópicos y antibioticoterapia de amplio espectro.
Actualmente, paciente de 1 año de edad, se presenta con dos semanas de evolución de haber iniciado con aparente cuadro compatible con gastroenteritis aguda, por lo que recibió medidas de sostén dietéticas, evolucionando con vómitos incoercibles, por lo que consulta nuevamente, evidenciándose regular estado general e irritabilidad, acompañado de inapetencia y rechazo a la vía oral, con signos de deshidratación moderada. Se realiza analítica sanguínea, la cual informa anemia leve, leucocitosis a predominio de neutrófilos, aumento de PCR y orina estéril, la cual informó piuria y proteinuria, se realiza además ecografía abdominal que informa hepatoesplenomegalia, aumento de la ecogenicidad periportal con dilatación de la vía excretora del riñón izquierdo, y radiografía de abdomen que evidencia signo de reboque interasas intestinales, por lo que se decide internación, iniciándose antibioticoterapia y hidratación endovenosa.
Durante las primeras 48 h de internación persisten los vómitos tipo bilioso, acompañados de distensión abdominal, por lo que se coloca sonda nasogástrica con igual débito antes referido. Posteriormente evoluciona con anasarca, inyección conjuntival, queilitis angular y descamación circundante de cicatriz BCG, eritema generalizado, adenopatías laterocervicales, submaxilares e inguinales y quejido respiratorio. Mantiene flujo urinario de 1 ml/kg/h, cuantificado por sonda vesical. Debido a deterioro clinico, se amplía esquema antibiótico y se decide derivación a centro de mayor complejidad. Diez días previos a su ingreso y durante la internación no se constató registro febril.
En dicho nosocomio, inicialmente, se interpreta como gastroenteritis aguda/síndrome edematoso, solicitándose interconsulta al Servicio de Nefrología, quien indica control de líquidos, tensión arterial y seguimiento evolutivo en búsqueda de agente causal.
Se realiza nueva analítica que evidencia marcada hipoalbuminemia, leucocitosis, elevación de PCR respecto a valores previos y trombocitosis. Sumado a la clínica del paciente, se asume como enfermedad de Kawasaki atípica, por lo que se consulta al Servicio de Reumatología, quien indica administración de gammaglobulina humana 2 g/kg/dosis y ácido acetilsalicílico, inicialmente 50 mg/kg/día y posteriormente dosis de mantenimiento de 5 mg/kg/día.
Por presentar cardiomegalia con índice cardiotorácico de 0,6 en telerradiografía, es valorado por Cardiología, sin particularidades en el ECG. En el ecocardiograma se evidencian coronarias derecha e izquierda dentro de límites normales (0,2 cm), informándose insuficiencia aórtica leve, con función ventricular izquierda conservada
Por iniciar clínica respiratoria se realiza test, el cual informa positivo para COVID-19. Durante la internación presentó reiterados episodios febriles con respuesta parcial a antitérmicos.
Posteriormente el paciente evoluciona con amplia mejoría, desaparición del edema, adecuada tolerancia enteral y ausencia de signos de dolor, por lo que se decide su egreso hospitalario.
Continuó recibiendo ácido acetilsalicílico durante dos meses.
Seis meses posteriores se realizó nuevo ecocardiograma, el cual informó adecuada función cardíaca, sin alteraciones de vasos coronarios ni otras particularidades. En seguimiento multidisciplinario al día de la fecha
El diagnóstico clínico basado principalmente en la presencia de registros febriles que suelen marcar inicio del cuadro, las características clínicas pueden aparecer de forma secuencial, sin un orden predefinido y algunas incluso pueden estar ausentes en el momento de la presentación o desaparecer en el trascurso de los días, esto destaca la importancia del interrogatorio dirigido y el examen físico reiterado especialmente en niños febriles que no presentan todas las características clínicas al momento de la consulta
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Las infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB) constituyen una causa relevante de morbimortalidad y consulta en pediatría. La oxigenoterapia es el pilar del tratamiento y la Cánula Nasal de Alto Flujo (CNAF) una alternativa eficaz al bajo flujo y a la ventilación mecánica en dificultad respiratoria moderada. Entre 2023-2025 se analizó su implementación en el servicio de pediatría del Hospital Gutiérrez para evaluar uso y resultados.
General: Analizar el uso de CNAF en pacientes internados entre 2023-2025 en el Servicio de Pediatría. Específicos: evaluar éxito terapéutico, cumplimiento del protocolo, complicaciones, factores de riesgo y agente etiológico.
Se realizó un estudio observacional, transversal y comparativo mediante la revisión de historias clínicas de pacientes pediátricos ingresados bajo el protocolo de Cánula Nasal de Alto Flujo (CNAF) del Ministerio de Salud de la Nación. La investigación se llevó a cabo en la Sala de Internación del HZGA Dr. Ricardo Gutiérrez de La Plata, durante 2023-2025. Se incluyeron aquellos pacientes que cumplieron con los criterios de ingreso e implementación del protocolo.Los datos fueron sistematizados mediante la plataforma Google Forms, evaluando variables demográficas (grupo etario, sexo), clínicas (diagnóstico, aislamiento de germen, factores de riesgo para IRAB/IRAB grave) y operativas (cumplimiento del protocolo, presencia de planillas de tabulación, tasa de éxito/fracaso, complicaciones y necesidad de derivación a centros de mayor complejidad).
Entre 2023–2025 se analizaron 115 pacientes tratados con CNAF. En 2023 (n=32) predominó IRAB grave (62.5%), principalmente en lactantes de 1 mes; el VSR fue el germen más frecuente (42.8%). El éxito terapéutico fue 71.9%, sin complicaciones y con derivación en la mayoría de los fracasos. En 2024 (n=33) predominaron bronquiolitis (32.5%) y crisis broncoobstructiva (30%), con VSR en 33.3%; el éxito alcanzó 81.8% y se registraron complicaciones en 6.1%. En 2025 (n=50) predominaron crisis broncoobstructiva (42%) y bronquiolitis (38%), con VSR 44%; el éxito terapéutico fue 98% y complicaciones 2%. Los principales factores de riesgo fueron época invernal, tabaquismo y vacunación incompleta. En 2025 se incorporaron pacientes mayores de 2 años (n=14), con 100% de éxito terapéutico.
Entre 2023–2025 la CNAF mostró alta eficacia y seguridad en IRAB pediátrica, con aumento progresivo del éxito terapéutico y baja tasa de complicaciones. Predominaron bronquiolitis y crisis bronco-obstructiva asociadas a factores de riesgo prevenibles. En 2025 se amplió su uso a mayores de 2 años, con 100% de éxito terapéutico, consolidándose como una estrategia efectiva de soporte respiratorio.
La dermatomiositis juvenil (DMJ) es la miopatía inflamatoria idiopática más frecuente en pediatría y representa aproximadamente el 85% de las miopatías inflamatorias de la infancia. Se trata de una enfermedad multisistémica de etiología autoinmunitaria asociada a predisposición genética. Se caracteriza por compromiso cutáneo y muscular, aunque puede presentar manifestaciones extramusculares que dificultan su reconocimiento temprano. Se estima que el 20% de todas las dermatomiositis se inician en la edad pediátrica con un pico de incidencia entre los 5 y los 14 años de edad. La identificación de autoanticuerpos específicos ha permitido definir distintos fenotipos clínicos. Los anticuerpos anti-MDA5 se asocian a lesiones cutáneas ulcerativas, artritis y compromiso pulmonar con afectación muscular variable. La heterogeneidad clínica de esta entidad constituye un desafío diagnóstico y terapéutico, por lo que la descripción de casos contribuye a mejorar su reconocimiento precoz.
Describir el caso de una paciente con dermatomiositis juvenil anti-MDA5 con compromiso multisistémico.
Paciente femenina de 12 años, previamente sana, que consultó por astenia, hiporexia y pérdida de peso de 8 kg de dos meses de evolución, asociado a la aparición de placa alopécica, eritema en dorso de manos y poliartralgias con limitación funcional. Los estudios iniciales evidenciaron pancitopenia (glóbulos blancos 3700 células/mm³, hemoglobina 11.3 gr/dl y plaquetas 139 000) e hipertransaminasemia (GOT 498 U/L y GPT 361 U/L), esplenomegalia (130 mm) y se decidió su internación para diagnóstico.
Al examen físico se encontraba febril (38 ºC), taquicárdica, con debilidad muscular proximal simétrica a predominio de cinturas escapular y pelviana, marcha miopática leve, signo de Gowers positivo, artritis de articulaciones interfalángicas proximales y lesiones cutáneas compatibles con pápulas de Gottron, eritema palmar y placas descamativas en superficies extensoras.
En la búsqueda etiológica, se descartaron causas infecciosas mediante serologías virales y tamizaje para tuberculosis y patología oncohematológica mediante punción-aspiración de médula ósea, la cual informó ausencia de células atípicas con disminución de celularidad medular secundaria a proceso inflamatorio.
Ante sospecha de miositis inflamatoria, se solicitaron enzimas musculares CPK (154), LDH (454), aldolasa (17) y panel de anticuerpos específicos de miositis, el cual informó anticuerpo anti-MDA5 positivo. Para caracterización del compromiso muscular, se realizó resonancia magnética de miembros superiores e inferiores, la cual evidenció compromiso de los grupos musculares proximales.
Por persistencia de hipertransaminasemia, se solicitaron anticuerpos anti-LKM, ASMA y FAN con el fin de descartar hepatitis autoinmune. Se evidenció FAN positivo (1/320). Se realizó colangioresonancia magnética, sin patología hepatobiliar. Con dichos hallazgos, se interpreta afectación hepática secundaria a enfermedad sistémica.
Dada la asociación entre la dermatomiositis y compromiso pulmonar intersticial, se realizó evaluación con test de caminata (sin desaturaciones), espirometría con pletismografía (que evidenció atrapamiento aéreo) y medición de presiones bucales, que evidenciaron disminución moderada a severa, lo que sugirió compromiso muscular respiratorio subclínico.
Durante la evolución, presentó taquicardia sinusal persistente, por lo cual se realizó perfil tiroideo, ECG y ecocardiograma (normal). Se asumió taquicardia secundaria a contexto inflamatorio por patología de base e inició tratamiento con atenolol.
Con diagnóstico de dermatomiositis juvenil anti-MDA5 con compromiso multisistémico inició tratamiento con pulsos de metilprednisolona con respuesta parcial. Durante la evolución desarrolló hipertensión arterial secundaria al tratamiento inmunosupresor, por lo que requirió enalapril y amlodipina. Luego continuó tratamiento diario con meprednisona, ciclosporina y ciclos quincenales de ciclofosfamida. Presentó evolución clínica favorable con mejoría de la fuerza muscular y descenso de enzimas musculares, hepáticas y marcadores inflamatorios.
La dermatomiositis juvenil anti-MDA5 puede presentarse con manifestaciones sistémicas que preceden o acompañan al compromiso muscular y cutáneo característico, dificultando su reconocimiento inicial. Este caso destaca la importancia de mantener un alto índice de sospecha ante cuadros de afectación multisistémica y de realizar una evaluación exhaustiva para descartar compromiso de órganos potencialmente graves, particularmente el pulmonar. El diagnóstico precoz y el inicio oportuno del tratamiento inmunosupresor resultan fundamentales para mejorar la evolución clínica y reducir complicaciones.
El divertículo de Meckel es una anomalía congénita del intestino delgado originada por la persistencia parcial del conducto onfalomesentérico o vitelino durante el desarrollo embrionario. En condiciones normales, dicho conducto involuciona entre la quinta y la séptima semana de gestación. Su prevalencia estimada es del 1 al 2% en la población general, con una relación varón:mujer de 3–4:1.
Cuando el proceso de involución no se completa, puede persistir un divertículo verdadero del intestino delgado, conocido como divertículo de Meckel.
La conocida “regla de los 2” resume sus características epidemiológicas clásicas:
Aunque la mayoría de los casos son asintomáticos, algunos pacientes desarrollan complicaciones que pueden manifestarse durante la infancia como hemorragia digestiva, obstrucción intestinal, diverticulitis o cuadros clínicos que simulan un proceso apendicular. El diagnóstico suele ser difícil. Los estudios por imágenes, como el centellograma con tecnecio-99m o la tomografía computada de abdomen, pueden aportar información útil; sin embargo, en determinados escenarios, la laparoscopia exploratoria constituye una herramienta diagnóstica y terapéutica de gran valor, ya que permite la identificación de la lesión y su resección en el mismo acto quirúrgico.
Presentar el caso clínico de un paciente pediátrico con antecedente de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), que consultó por abdomen agudo de difícil diagnóstico y presentó como hallazgo intraquirúrgico un divertículo de Meckel gangrenoso y perforado.
Paciente masculino de 6 años de edad, con antecedente personal de TDAH en tratamiento con metilfenidato 10 mg/día, que consulta a la guardia del sanatorio por cuadro clínico de 24 horas de evolución caracterizado por dolor abdominal localizado en fosa ilíaca derecha, asociado a episodios eméticos y signos de irritación peritoneal dudosos.
Examen físico: Al ingreso se encontraba en regular estado general, afebril y hemodinámicamente estable. Presentaba signos clínicos de deshidratación, dados por sensación de sed, mucosa oral seca y ojos hundidos. En el examen abdominal se constataban ruidos hidroaéreos hipofonéticos, dolor a la palpación profunda en fosa ilíaca derecha y signos de irritación peritoneal dudosos.
Evolución y conducta: Se inició hidratación parenteral y se solicitaron estudios complementarios. El laboratorio evidenció leucocitosis con neutrofilia, proteína C reactiva elevada y acidosis metabólica compensada. Se realizó ecografía abdominal, que informó adenitis mesentérica. Sin embargo, el paciente persistía en muy regular estado general, con dolor abdominal significativo, por lo que fue valorado por el equipo de cirugía infantil indicando conducta quirúrgica y traslado a quirófano para laparoscopia exploratoria. Durante el procedimiento se evidenció divertículo de Meckel gangrenoso y perforado. Se realizó resección intestinal con anastomosis por divertículo de Meckel complicado, además de apendicectomía profiláctica.
En el posoperatorio, el paciente cumplió 4 días de ayuno y 7 días de tratamiento antibiótico con ceftriaxona a 50 mg/kg/día. Posteriormente, se inició progresión de la dieta, con adecuada tolerancia y evolución clínica favorable, logrando una recuperación exitosa.
El divertículo de Meckel constituye la anomalía congénita más frecuente del intestino delgado; sin embargo, su diagnóstico continúa representando un desafío clínico en la población pediátrica debido a la inespecificidad de sus manifestaciones y a su capacidad de simular otras causas de abdomen agudo.
Si bien las complicaciones suelen presentarse con mayor frecuencia en menores de 2 años, este caso demuestra que también pueden manifestarse en niños mayores, como ocurrió en nuestro paciente de 6 años, con evolución hacia una forma complicada, gangrenosa y perforada.
En este contexto, la laparoscopia exploratoria continúa siendo una herramienta diagnóstica y terapéutica de gran valor, ya que permite la identificación precoz y el tratamiento oportuno de complicaciones potencialmente graves. Este caso resalta la importancia de considerar el divertículo de Meckel dentro de los diagnósticos diferenciales del abdomen agudo pediátrico, incluso fuera del grupo etario clásicamente asociado.
INTRODUCCIÓN
La enfermedad de Kawasaki (EK) es una vasculitis sistémica aguda y autolimitada que afecta vasos de pequeño y mediano calibre, siendo la principal causa de cardiopatía adquirida en niños en países desarrollados. Su diagnóstico se basa en criterios clínicos clásicos. Es fundamental distinguir la EK incompleta, en la que no se cumplen todos los criterios diagnósticos, de la EK atípica, que se reserva para casos con manifestaciones inhabituales como fallo renal, hiperpermeabilidad vascular o síndrome de activación macrofágica, situación que clasifica al paciente en categoría de alto riesgo.
OBJETIVOS
- Presentar el curso clínico de un paciente con diagnóstico de EK atípica.
- Identificar las manifestaciones clínicas no habituales que caracterizaron el caso.
- Revisar la aplicación de los protocolos terapéuticos en pacientes de alto riesgo.
DESCRIPCIÓN DEL CASO
Paciente masculino de 19 meses, derivado del interior de la provincia de Córdoba por cuadro febril de 21 días de evolución. Recibió tratamiento ambulatorio con amoxicilina/ácido clavulánico e internación previa de 4 días con ampicilina/sulbactam EV, sin defervescencia. Al ingreso se constató palidez generalizada y adenopatías axilar izquierda e inguinal bilateral de 2 cm, móviles y no dolorosas. Laboratorio: Hb 9,8 g/dL, leucocitos 10.140/mm³ con predominio linfoeitario, plaquetas 561.000/mm³, PCR 7,1 mg/dL, GOT 107 U/L, GPT 72 U/L, calcio 1,13 mmol/L, creatinina 0,3 mg/dL. Hemocultivos sin aislamiento. Serologías para VHA/B/C, CMV, VEB, Chagas, Bartonella, VDRL, VIH y Huddleson negativas. PPD no reactiva. Hisopado faríngeo para estreptococo sin desarrollo. Ecodoppler cardíaco, fondo de ojo y TAC abdomen/pelvis sin particularidades. Ecografía abdominal con hígado levemente aumentado y tenue incremento de ecogenicidad cortical renal bilateral de carácter inespecífico. Ante la sospecha de EK atípica por interconsulta con Reumatología e Infectología, se inició ceftriaxona y primera dosis de gammaglobulina intravenosa (IGIV). Al 8° día persistía febril con trombocitosis progresiva (775.000/mm³), PCR 430 mg/dL y VSG 100 mm/h, sin nuevos síntomas. Se rotó esquema a piperacilina/tazobactam 300 mg/kg/día, AAS y segunda dosis de IGIV. A los 4 días del nuevo esquema se evidenció mejoría de la curva febril y estabilidad hemodinámica, otorgándose el alta institucional.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El diagnóstico de EK atípica representa un desafío clínico dado el solapamiento con patologías graves como síndrome de shock tóxico o artritis idiopática juvenil sistémica. En este caso, la hepatitis reactiva y la hipocalcemia como manifestaciones atípicas, junto con la resistencia a primera dosis de IGIV —evidenciada por persistencia febril y ascenso de reactantes de fase aguda— clasificaron al paciente como de alto riesgo. La EK atípica debe sospecharse ante todo cuadro febril prolongado con disfunción orgánica no explicada por criterios clásicos. El tratamiento precoz con IGIV y AAS es fundamental para reducir el riesgo de secuelas cardiovasculares. La resistencia a la primera dosis de IGIV obliga a escalar el tratamiento sin demora. La ecocardiografía seriada y el seguimiento estrecho son herramientas indispensables para monitorizar la respuesta terapéutica.
El escorbuto es una enfermedad causada por la deficiencia crónica de vitamina C (ácido ascórbico), se trata de la deficiencia nutricional más antigua conocida. En la actualidad, es poco frecuente en comparación con otras deficiencias nutricionales, rara vez se sospecha, ocasionando retraso en su diagnóstico. El diagnóstico precoz y tratamiento adecuado suelen tener resultados favorables a corto plazo.
En la edad pediátrica suele deberse a restricciones dietéticas, o a selectividad alimentaria en el caso de niños con trastornos del desarrollo, trastornos del espectro autista o patologías neuropsiquiátricas.
Las manifestaciones iniciales son inespecíficas, como irritabilidad, pérdida de apetito y fiebre. Pueden presentar signos dermatológicos, como petequias, equimosis e hiperqueratosis. Existe tendencia a la hemorragia, epistaxis y púrpuras. La anemia es otro rasgo distintivo del escorbuto. Frecuentemente presentan alteraciones óseas, siendo el principal motivo de consulta en pediatría. La afectación ósea suele ser simétrica, pudiendo presentar fracturas alrededor de las placas de crecimiento, ocasionando dolores óseos, artralgias y mialgias. Dichos fenómenos ocurren a predominio de miembros inferiores, por tal motivo, se sugiere considerar el escorbuto como diagnóstico diferencial en niños y lactantes que consultan dado que no pueden caminar.
Documentar las manifestaciones clínicas y radiológicas típicas del escorbuto pediátrico en un paciente con restricciones dietéticas, con el fin de elevar el índice de sospecha de la patología.
Se trata de un paciente de 5 años de edad, con diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA), que consulta por impotencia funcional y dolor de miembros inferiores de 3 meses de evolución. Los padres del paciente refieren que los síntomas se presentaron de manera progresiva.
Durante la anamnesis mencionan el diagnostico de TEA a los 2 años de edad, presencia de vacunas completas, no consanguineidad entre padres, sin antecedentes familiares patológicos. Mencionan la marcada presencia de selectividad alimentaria. Refieren que además del dolor en miembros inferiores, presento petequias y gingivorragia, e irritabilidad.
Se valoro al paciente en buen estado general, mucosa oral sin sangrados. A nivel de miembros inferiores presento tono conservado, se evidenciaron petequias e imposibilidad en la bipedestación. Se solicitaron radiografías de miembros inferiores.
Con respecto a la antropometría presento un peso dentro del pc 25-50 para su edad, talla en pc 50, IMC dentro de pc 50.
Dada la presencia de dolor óseo, sangrados e irritabilidad, se plantearon diagnósticos diferenciales de leucemia linfoblástica aguda, osteomielitis, artritis séptica, maltrato infantil y escorbuto.
En las radiografías de miembros inferiores se visualizaron en las metáfisis bandas densas y radiopacas denominadas líneas blancas de Fraenkel y bandas radiolúcidas inferiores llamadas zona de Trümmerfeld. Asimismo, se observaban proyecciones óseas en la periferia metafisaria, denominadas espolones de Pelkan. Impresionaba osteopenia difusa junto con adelgazamiento de la cortical ósea. Los signos mencionados corresponden a los hallazgos compatibles con escorbuto.
Ante la sospecha de escorbuto, se consulta con el servicio de nutrición, quienes detectan la ausencia de consumo de cítricos de años de evolución, así como el consumo escaso de carne, no consumo de lácteos ni suplementos vitamínicos. Se solicito un laboratorio nutricional con dosaje vitamínico, hemograma, perfil férrico, hepatograma, función renal, reactantes de fase aguda, dentro de parámetros normales. Dada la imposibilidad de realizar dosaje de vitamina C en la institución, y la clínica clara de escorbuto, se indico suplementación vitamínica con ácido ascórbico (vitamina C) 1 gr/día y vitaminas ADC 1,2 ml/día.
Se decide internación, donde se valoró evolución del paciente, con mejoría en sintomatología, presentando deambulación y atenuación de lesiones petequiales en miembros inferiores, posteriores a la implementación del tratamiento.
Evoluciono favorablemente, decidiéndose egreso con indicación de continuar suplementación con vitaminas ADC, habiendo cumplido tratamiento suplementario con vitamina C por 14 días. Se indico realización de radiografías de miembros inferiores de control en un plazo de 6 meses en ciudad de origen, y continuar controles con pediatra de cabecera.
El interés de este caso radica en demostrar que las enfermedades por carencia nutricional como el escorbuto no pertenecen exclusivamente al pasado o a contextos de desnutrición global, la desnutrición selectiva por hábitos alimenticios restrictivos la convierten en una entidad completamente vigente en la actualidad. La selectividad alimentaria es uno de los desafíos que enfrentan los niños con trastornos del espectro autista.
Los pediatras deben considerar el diagnóstico de escorbuto cuando los pacientes se presentan con cojera, negación a deambular y petequias, equimosis o hipertrofia gingival.
Se requiere un alto índice de sospecha, haciendo hincapié en una historia clínica detallada que incluya antecedentes dietéticos y radiografías bilaterales comparativas, evitando exámenes complementarios innecesarios, para poder diagnosticar y tratar esta enfermedad. La mejor evidencia confirmatoria es la rápida mejoría de los síntomas al iniciar la suplementación con ácido ascórbico, sin dejar secuelas y prevenir complicaciones.
Introducción
La temozolomida (TMZ) es un agente antineoplásico alquilante de administración oral ampliamente utilizado en tumores del sistema nervioso central tanto en adultos como en pediatría. Debido a su capacidad de atravesar barrera hematoencefálica, constituye una alternativa terapéutica frecuente en gliomas de alto grado y otras neoplasias cerebrales.
Desde el punto de vista de seguridad, la TMZ se encuentra clasificada como medicamento peligroso debido a su potencial toxicidad, carcinogenicidad y mutagenicidad, lo que exige estrictas medidas de bioseguridad durante su manipulación y preparación.
Las presentaciones comerciales disponibles de TMZ pueden resultar limitadas en población pediátrica, donde el ajuste individualizado de dosis según peso o superficie corporal representa una necesidad frecuente. En este contexto, la formulación magistral constituye una herramienta fundamental para garantizar una adecuada adaptación posológica y la continuidad del tratamiento.
Objetivos
Describir la experiencia de elaboración de una formulación magistral de temozolomida en un paciente pediátrico, garantizando la adecuación posológica y la manipulación segura del medicamento.
Desarrollo de la experiencia
Paciente masculino de 2 años de edad con diagnóstico de Neuroblastoma de alto riesgo en agosto 2024 y recaída de enfermedad al año siguiente, ingresa en sala de pediatría y se indica un régimen de segunda línea con Irinotecan y TMZ.
Durante la internación se identificó que las presentaciones comerciales de TMZ disponibles no permitían alcanzar la dosis indicada para el paciente, debido a la necesidad de una adecuación posológica individualizada. Frente a esta situación, se solicitó la intervención del Servicio de Farmacia para el desarrollo de una alternativa farmacéutica segura que permitiera garantizar la administración del tratamiento.
Frente a esta situación se realizó una búsqueda bibliográfica y se consultaron a colegas con experiencia en formulación magistral (FM), con el objetivo de definir la composición más adecuada a partir de cápsulas de TMZ. Se elaboró una suspensión oral que permitió alcanzar la dosis individualizada de 60 mg indicada para el paciente. La FM fue acondicionada en cinco jeringas.
La preparación se realizó en una Cabina de Seguridad Biológica (CSB) Clase II Tipo B2, bajo condiciones adecuadas para la manipulación de medicamentos peligrosos y sustancias citostáticas.
Con el objetivo de minimizar el riesgo de contaminación cruzada, la formulación se programó como primera actividad de la jornada, previa descontaminación y acondicionamiento del área de trabajo según los procedimientos institucionales vigentes. La elaboración se llevó a cabo en un entorno con presión negativa y utilizando los elementos de protección personal correspondientes para este tipo de preparaciones.
Evaluación de la experiencia/Impacto de la experiencia
La experiencia permitió garantizar la continuidad del tratamiento mediante una formulación adaptada a los requerimientos posológicos del paciente pediátrico, elaborada bajo condiciones adecuadas de bioseguridad.
Asimismo, resalta el rol del farmacéutico hospitalario en la resolución de situaciones clínicas complejas que requieren adecuaciones farmacéuticas individualizadas, particularmente en población pediátrica y en el manejo de medicamentos peligrosos.
Esta experiencia también pone en evidencia la importancia de la gestión del conocimiento y del trabajo colaborativo interdisciplinario para desarrollar alternativas terapéuticas seguras y adaptadas a las necesidades del paciente.
La seguridad en el manejo de Medicamentos de Alto Riesgo (MAR) constituye una prioridad institucional debido al riesgo de eventos adversos graves asociados a errores en su utilización. En Pediatría, este riesgo adquiere especial relevancia por la necesidad de ajustes posológicos y la vulnerabilidad de los pacientes.
Con el objetivo de optimizar la identificación, almacenamiento y trazabilidad de los Estupefacientes y Psicotrópicos (EP) incluidos en el protocolo institucional de MAR, el Servicio de Farmacia Clínica implementó una estrategia de mejora. Previamente, estos medicamentos formaban parte del circuito habitual de dispensación, sin segregación física ni mecanismos estandarizados de control, lo que limitaba la trazabilidad del proceso.
Se implementó una intervención destinada a mejorar su identificación, almacenamiento y registro, evaluándose la calidad de los registros como indicador de trazabilidad durante el período de estudio.
Evaluar el impacto de la implementación de un sector exclusivo para MAR sobre la calidad de registros y trazabilidad de EP en una sala de Pediatría (SP).
Se realizó un estudio descriptivo e intervencional en una sala de Pediatría de un hospital de comunidad entre septiembre de 2025 y enero de 2026. La intervención estuvo dirigida a los EP incluidos en el protocolo institucional de MAR y consistió en la implementación de un sector exclusivo para su almacenamiento, con señalización visible y acceso bajo llave; segregación física respecto del resto de la medicación; etiquetado de advertencia y rotulación individualizada por paciente; registro mediante doble chequeo; y capacitación del personal involucrado.
La fuente de datos fueron los registros consignados en el Libro de Registro y Control (LRC) de EP. Como indicador de trazabilidad se evaluó la calidad de los registros. Se consideró registro completo (RC) aquel que contenía todos los datos obligatorios definidos por el procedimiento institucional.
Los registros fueron auditados diariamente por Farmacia Clínica y analizados en cortes mensuales consecutivos. Las variables incluyeron porcentaje de RC, tipos de incumplimiento según campo afectado y evolución temporal de estos indicadores.
Durante el período de estudio se analizaron 849 registros de EP consignados en el LRC. El porcentaje de registros completos aumentó de 27% a 79%.
Inicialmente, el 73% de los registros presentó incumplimientos, predominando los errores de dosis (46%) y fecha (44%). En los períodos siguientes disminuyeron los registros con múltiples incumplimientos, predominando aquellos con un único error. Al finalizar el estudio, la omisión de la fecha representó el 94% de los incumplimientos, mientras que los errores de ingreso y egreso fueron inferiores al 6%.
Por un lado, la transición de un sistema de almacenamiento general a uno sectorizado constituyó una estrategia orientada a disminuir riesgos asociados a los EP incluidos en el protocolo MAR. La centralización de dichos medicamentos a un espacio diferenciado, con identificación específica y registro estandarizado, facilitó su trazabilidad y seguimiento.
Si bien durante los primeros períodos se observaron inconsistencias en los registros, posteriormente se evidenció una mejora progresiva en su calidad, posiblemente relacionada con la capacitación del personal y la consolidación del procedimiento. Las principales desviaciones se concentraron en turnos nocturnos y fines de semana, identificándose como oportunidades de mejora. Estos hallazgos refuerzan la importancia del doble chequeo, el control sistemático del stock y el trabajo conjunto entre Enfermería y Farmacia para el manejo seguro de los MAR fortaleciendo el seguimiento de estos medicamentos y favorecer la adherencia al procedimiento institucional.
El botulismo del lactante es una enfermedad infrecuente pero potencialmente grave causada por la neurotoxina producida por Clostridium botulinum. Su presentación clínica suele ser inespecífica y puede simular cuadros infecciosos respiratorios o neurológicos, dificultando el reconocimiento temprano y retrasando el diagnóstico. Constituye una emergencia neurológica debido al riesgo de insuficiencia respiratoria y compromiso neuromuscular progresivo.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, ya que la confirmación microbiológica puede requerir varios días. Esta situación plantea un desafío asistencial, dado que la sospecha diagnóstica debe conducir a la toma de decisiones terapéuticas antes de contar con resultados confirmatorios. En este contexto, el acceso oportuno y la administración segura de antitoxina botulínica equina bivalente representan aspectos críticos del manejo. El presente trabajo describe la experiencia interdisciplinaria en la atención de un lactante con botulismo, destacando el aporte del farmacéutico clínico en la gestión, validación y seguimiento del tratamiento.
Describir la intervención del farmacéutico clínico en la gestión de provisión, validación y administración segura de antitoxina botulínica en una paciente con sospecha clínica de botulismo infantil.
Lactante de 5 meses, previamente sana ingresa a sala de pediatría, por un cuadro inicial compatible con infección respiratoria baja y deshidratación moderada. Durante las primeras horas de internación presentó una desmejoría clínica con estridor marcado, por lo que recibió tratamiento con adrenalina nebulizada e hidrocortisona endovenosa. A pesar de ello, evolucionó con progresión de la dificultad respiratoria e hipotonía asociada a pérdida del sostén cefálico, requiriendo internación en la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica (UTIP). El requerimiento de asistencia respiratoria mecánica, asociados a parámetros ventilatorios bajos, la ausencia de compromiso pulmonar significativo y persistencia de signos neurológicos orientaron a un mecanismo de insuficiencia respiratoria de origen neuromuscular. Ante la sospecha clínica de botulismo infantil y la necesidad de iniciar tratamiento específico de forma urgente, se activó un circuito institucional para la obtención de antitoxina botulínica. Debido a una limitada disponibilidad del medicamento, fue necesario contactar distintos centros de referencia hasta lograr su provisión a través del Hospital Posadas.Durante su internación en UTIP, el equipo de Farmacia Clínica participó en la validación de la indicación de AB verificando dosis según peso, preparación, dilución y velocidad de infusión, así como la revisión de la premedicación y el monitoreo de eventos adversos. La AB fue administrada en forma precoz, sin esperar la confirmación microbiológica y dentro de la ventana terapéutica recomendada (< 5 días desde el inicio de síntomas neurológicos). Posteriormente, los estudios de laboratorio confirmaron la presencia de toxina botulínica en materia fecal.
La paciente presentó una evolución clínica favorable, con recuperación progresiva de la función neuromuscular y respiratoria. Requirió un período prolongado de cuidados intensivos y rehabilitación interdisciplinaria, sin presentar efectos adversos graves relacionados con la administración de la AB.
El botulismo del lactante continúa siendo una patología poco frecuente cuyo diagnóstico puede verse dificultado por la inespecificidad de los síntomas iniciales. La evidencia disponible demuestra que la administración precoz de antitoxina botulínica se asocia con una mejor evolución clínica y menor requerimiento de soporte ventilatorio prolongado. Este caso destaca la importancia de mantener un alto índice de sospecha clínica frente a pacientes con insuficiencia respiratoria asociada a signos neurológicos, aun en ausencia de confirmación microbiológica inicial.
Asimismo, resalta el valor del trabajo interdisciplinario y del rol del farmacéutico clínico en la gestión, validación y administración segura de medicamentos de alta complejidad. Finalmente, pone de manifiesto la necesidad de fortalecer los circuitos institucionales que permitan garantizar el acceso oportuno a terapias poco frecuentes pero potencialmente críticas para la evolución de los pacientes.
El déficit de vitamina B12 en lactantes es una entidad poco frecuente, generalmente asociada a déficit materno. Su presentación ocurre habitualmente durante el primer año de vida y puede manifestarse con anemia megaloblástica, pancitopenia, hipotonía, retraso del desarrollo ó pérdida de hitos adquiridos. Su diagnóstico y tratamiento precoces son fundamentales para prevenir secuelas neurológicas permanenteS
Se expone este caso con el objetivo de destacar la importancia del diagnóstico temprano de la deficiencia de vitamina B12 en madres con dietas restrictivas y en sus lactantes, a fin de prevenir complicaciones neurológicas y hematológicas graves.
Lactante femenina de 7 meses, derivada a guardia desde consultorio privado por registros subfebriles, signos de deshidratación e hipotonía.
Según relato materno, en las últimas semanas presentó astenia, pérdida de sonrisa social, ausencia de sostén cefálico, hipotonía progresiva y rechazo persistente a la alimentación complementaria.
Al examen físico se encontraba en regular estado general, con palidez cutaneomucosa, tendencia al sueño, llanto débil y sialorrea. Presentaba hipotonía generalizada de predominio axial y sostén cefálico fatigable.
En el laboratorio se evidenció anemia macrocítica severa (Hb 5.5 g/dl, Hto 17%, VCM 101, reticulocitos 0,8%), trombocitopenia (111.000/mm³), neutropenia severa (RAN 376/mm³) y LDH elevada (934 UI/L). El frotis periférico mostró anisopoiquilocitosis y esquistocitos. Se realizó transfusión de glóbulos rojos e internación con sospecha inicial de patología oncohematológica vs freno medular secundario a proceso infeccioso, iniciándose tratamiento empírico con ceftriaxona por 48 horas, suspendida posteriormente ante cultivos negativos (hemocultivos, urocultivo y LCR sin desarrollo).
Durante el estudio etiológico se constató déficit severo de vitamina B12 (< 150 pg/dl), iniciándose suplementación con cianocobalamina VO. Se detectó además déficit materno (86 pg/ml), con antecedente de baja ingesta de carnes durante el embarazo.
A pesar del tratamiento instaurado, la paciente presentó progresión de la pancitopenia (HTO 22%, Hb 7.5 g/dl, plaquetas 60.000/mm3, RAN 340/mm3 y presencia de linfocitos atípicos), motivo por el cual se realizó PAMO. El estudio evidenció médula ósea hipercelular con cambios megaloblásticos, sin células atípicas ni hallazgos sugestivos de enfermedad oncohematológica, confirmando etiología carencial.
Se indicó tratamiento con vitamina B12 intramuscular y ácido fólico, con posterior suplementación oral. Actualmente, con mejoría clínica. No obstante, se encuentran pendientes resultados de estudios metabólicos y de imagen para descartar otras causas asociadas
El presente caso destaca la importancia de considerar el déficit de vitamina B12 dentro de los diagnósticos diferenciales ante un lactante con deterioro neurológico sin causa aparente o la aparición de anemia megaloblástica o pancitopenia. La importancia radica en que una pesquisa y corrección precoz mejoran el pronóstico neurológico.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11474 CATARATA TOTAL BILATERAL SECUNDARIA A DIABETES TIPO 1 EN PACIENTE PEDIÁTRICO: REPORTE DE CASO Patología aguda |
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| 11592 Crisis drepanocítica complicada con síndrome torácico agudo e infartos esplénicos en paciente con hemoglobinopatía SC: a propósito de un caso Patología aguda |
ANABELLA LUCIA SPIERER | |
| 11613 Meningitis neumocócica fuera del grupo de riesgo: relevancia de la lesión estructural previa Patología aguda |
JULIETA AYLEN DANCIUL | |
| 11631 A propósito de un caso: Parotiditis recurrente juvenil asociada a Hipotiroidismo Autoinmune Patología aguda |
FEDERICO EZEQUIEL SANCHEZ | |
| 11687 Epiglotitis aguda por Streptococcus pyogenes invasivo en paciente con Síndrome PAMI y neutropenia febril: reporte de un caso. Patología aguda |
MARIA VALENTINA CASTRILLO | |
| 11705 Ingesta accidental de pila botón con lesión esofágica severa y necesidad de cuidados intensivos pediátricos en preescolares: a propósito de dos casos Patología aguda |
DENSY CAROLINA OLIVEIRA SERRA | |
| 12059 INSUFICIENCA CARDIACA AGUDA GRAVE SECUNDARIA A MIOCARDITIS FULMINANTE, A PROPÓSITO DE UN CASO. Patología aguda |
LOURDES TORTI | |
| 12472 Isquemia intestinal extensa como manifestación inicial de SAF catastrófico y Vasculitis ANCA c en una adolescente: reporte de caso y revisión terapéutica. Patología aguda |
MARÍA MAGDALENA ACOSTA PAREDES | |
| 12473 Sinusitis esfenoidal complicada en pediatría: a propósito de un caso Patología aguda |
ARIANA GARCIA |
La parotiditis recurrente juvenil (PRJ) se define como una inflamación parotídea de naturaleza no obstructiva y no supurativa. Se presenta como una tumefacción uni o bilateral, con dos o más episodios antes de la pubertad. Su etiopatogenia no se encuentra completamente esclarecida, sin embargo, se ha descrito asociación con diversas enfermedades autoinmunes.
Presentar el abordaje de parotiditis recurrente asociada a Hipotiroidismo de Hashimoto en consultorio de Moderado riesgo de Hospital general.
Paciente de 6 años de edad, de sexo masculino que consulta por aumento del volumen en región parotídea izquierda. Como antecedente presentaba un episodio de característica similar. En el episodio inicial presentó ecografía local que informó glándula parótida izquierda de tamaño aumentado con disminución de la ecogenicidad en forma global y ecoestructura heterogénea en forma difusa de aspecto edematoso e inflamatorio, laboratorio dentro de parámetros normales con serología VIH no reactiva. Requirió tratamiento sintomático, con buena evolución a la semana. Luego de 7 meses presenta, cuadro clínico de 3 días de evolución caracterizado por tumoración en glándula parótida izquierda con secreciones blanquecinas en conducto de Stenon. En el interrogatorio la madre refiere que en los últimos meses presenta astenia y adinamia. En el examen físico se constata paciente en buen estado general, leve palidez en mucosas. Ante diagnóstico presuntivo de parotiditis recurrente juvenil, se solicita laboratorios con perfil inmunológico y ecografía de glándula parótida izquierda que informa glándula aumentada de tamaño con disminución de la ecogenicidad de forma global y estructuras heterogéneas a expensas de múltiples imágenes hipoecogénicas de tamaño inferior a 5 mm. Laboratorio GB 6800 ul / HB 10.9 g/dl / HTO 33.4%/ VCM 77.8 fL/ HCM 25.3pg / HCMC 32.5 g/dl / Plaquetas 428000 uL / T4 l 0.25 mg/dl / TSH 50.40 uUl/mL Anticuerpos anti Tiroglobulina 1.6 IU/ml / Anticuerpo Peroxidasa 616.4. Anticuerpos DPG IGA positivo e IGG 32, Antitransglutaminasa IGA 82, Factor reumatoide negativo, C3 106 mg% y C4 20 mg% FAN 1/160.
Fue valorado por el servicio de Endocrinología infantil, que solicitó ecografía de glándula tiroides que informó glándula de forma globulosa, tamaño aumentado, ecoestructura finamente heterogénea, se indicó Levotiroxina 25 mcg y Sulfato Ferroso 6 mg/kg/dia. La evolución clínica fue favorable y presentó valores posteriores de TSH 8 uUi/Ml, T4l 4. La madre refirió mejoría clínica con respecto a la astenia y adinamia. El servicio de Reumatología Infantil consideró mantener controles clínicos sin ninguna conducta específica y el servicio de Gastroenterología infantil interpretó la positividad de los anticuerpos en el contexto clínico de Hipotiroidismo severo.
A los 2 meses presentó un nuevo episodio de inflamación parotídea con signos de sobreinfección bacteriana por lo que se indica Amoxicilina más Ácido clavulánico a 40mg/kg/día por 10 días presentando mejoría clínica.
La parotiditis recurrente juvenil es una inflamación de la glándula parótida de origen no supurativo ni inflamatorio, es la segunda causa más común de enfermedades glandulares salivales en pediatría que se presenta entre los 2 y los 14 años. La etiopatogenia aún no está definitivamente esclarecida. Se han reportado asociaciones de diversas entidades autoinmunes como celiaquía, síndrome de Sjögren, déficit de IgA. La asociación con tiroiditis de Hashimoto ha sido escasamente reportada en la literatura. El presente caso destaca la importancia de realizar una evaluación etiológica integral en pacientes con episodios recurrentes de parotiditis, especialmente cuando se acompañan de síntomas sistémicos o alteraciones de parámetros de laboratorio. La identificación de un hipotiroidismo autoinmune permitió instaurar tratamiento específico y orientar el seguimiento multidisciplinario. La presencia de marcadores de autoinmunidad en algunos pacientes podría indicar que la parotiditis recurrente juvenil puede ser centinela para la detección de patologías asociadas.
La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una de las patologías crónicas más frecuentes en la edad pediátrica, caracterizada por hiperglucemia secundaria al deficit de secreción de insulina de etiología autoinmune, de comienzo generalmente abrupto y sintomático. Las cataratas en dichos pacientes son una complicación ocular precoz poco frecuente, de prevalencia estimada a nivel mundial del 0,7 al 3,4%. Son una causa común y potencialmente curable de ceguera. Pueden manifestarse como parte del cuadro inicial, o posteriormente en contextos de hiperglucemia prolongada. Las opacidades subcorticales subcapsulares anteriores y posteriores del cristalino representan las características estructurales típicas de las cataratas en pacientes diabéticos, siendo las totales bilaterales una complicación infrecuente.
La fisiopatologia de la catarata diabética temprana no se ha comprendido completamente hasta el momento. La activación de la vía de los polioles es una hipótesis ampliamente aceptada, que postula que el exceso de glucosa es metabolizado en el cristalino por la enzima aldosa reductasa, predominante en el epitelio del mismo. Este proceso convierte glucosa en sorbitol, cuya acumulación intracelular incrementa la presión osmótica, desencadenando la vacuolización, separación de las capas del cristalino, ruptura de las fibras cristalinas y, eventualmente, la opacificación, característica de las cataratas. Esta complicación se ha asociado con períodos prodrómicos largos con hemoglobina glicosilada mayor a 12% al momento diagnóstico (siendo el valor normal, según la American Diabetes Association, menor a 5,7%).
Presentar una complicaicon poco frecuente de una patologia habitual en la pediatría.
Paciente femenina de 11 años de edad que cursó internación en enero 2024 con diagnóstico de cetoacidosis diabética. Presentaba diagnóstico de DM1 de 14 meses de evolución, con mala adherencia al tratamiento y mal control metabólico. Las pesquisas correspondientes a daño de órgano blanco, al momento del debut, habían sido dentro de parámetros normales. Se destaca una valoración oftalmológica normal de junio 2023 con agudeza visual 10/10 en ambos ojos, según escala de Snellen.
Durante la internación, la paciente refirió capacidad visual limitada de aparición súbita, a una distancia de pocos centímetros. Al examen físico se evidenció leucocoria bilateral, sin otros signos o síntomas relacionados, con evaluación neurológica normal. Se solicitó interconsulta con el Servicio de Oftalmología donde la paciente podía contar dedos a menos de un metro de distancia con una presión intraocular en rango normal (15 mmHg en ambos ojos). En la lámpara de hendidura se observó opacidad de medios bilateral por catarata blanca total intumescente, impidiendo la visualización del fondo de ojo, por lo que se solicitó ecografía ocular que informó ambos ojos con cavidad vítrea libre de ecos y retina aplicada. Se programó cirugía correctiva con colocación de lente intraocular, mediando un control metabólico estricto hasta lograr hemoglobina glicosilada cercana a valores normales. Aunque al momento hay escasa evidencia, la cirugía en contexto de mal control metabólico implicaría un aumento del riesgo de complicaciones postoperatorias tempranas graves como la endoftalmitis.
La paciente presentó una excelente evolución clínica posquirúrgica con recuperación total de la visión bilateral. La agudeza visual postoperatoria sin corrección de lejos fue de 10/10 en ambos ojos según la escala de Snellen. En cuanto a la visión cercana sin corrección se registró Jaeger 3 con dificultad, lo que indica una capacidad limitada para lectura y actividades de precisión (siendo 1 en dicha escala la máxima agudeza cercana; y 11, la mínima). Esta diferencia se debe a la colocación de lentes intraoculares monofocales en la intervención para optimizar la visión a distancia, por lo que se prescribieron anteojos. Además, se instauró un tratamiento tópico posquirúrgico durante 45 días, con prednisolona, fenilefrina, gatifloxacina y tropicamida, para prevenir infecciones y la formación de sinequias.
Resulta fundamental enfatizar la importancia del control glucémico en pacientes pediátricos con DM1 para prevenir complicaciones. Las cataratas representan una complicación oftalmológica relevante, ya que son la principal causa de ceguera reversible mediante cirugía correctiva. Por ello, el diagnóstico precoz es esencial para permitir una intervención oportuna.
Para reducir complicaciones es imprescindible un abordaje interdisciplinario que integre al médico clínico, diabetología, nutrición, psicología y oftalmología. Este enfoque no solo debe centrarse en optimizar el tratamiento mediante insulina, alimentación y ejercicio físico, sino también en la educación diabetológica a los pacientes, familiares y cuidadores. La capacitación en el autocuidado y el mantenimiento de la motivación a lo largo de la infancia y adolescencia son aspectos claves para mejorar la adherencia terapéutica.
La drepanocitosis es una hemoglobinopatía hereditaria autosómica recesiva caracterizada por la presencia de hemoglobina S, que condiciona fenómenos de vasooclusión, hemólisis crónica y daño orgánico progresivo. La variante SC suele presentar manifestaciones clínicas leves, aunque puede asociarse a complicaciones graves como crisis dolorosas, síndrome torácico agudo e infartos esplénicos.
El síndrome torácico agudo constituye una de las principales causas de morbimortalidad en estos pacientes, caracterizado por infiltrados pulmonares nuevos asociados a síntomas respiratorios. Su fisiopatología es multifactorial e incluye infección, infarto pulmonar y fenómenos inflamatorios.
Describir el caso de un paciente con hemoglobinopatía SC que presentó una crisis drepanocítica complicada con infartos esplénicos y síndrome torácico agudo, analizando su evolución clínica y abordaje diagnóstico-terapéutico.
Paciente masculino de 18 años, con antecedente de hemoglobinopatía SC diagnosticada a los 2 años, en seguimiento por hematología, con asplenia funcional y tratamiento habitual con ácido fólico e hidroxiurea. Consultó por dolor intenso (10/10) en miembro superior izquierdo, interpretado como crisis vasooclusiva, por lo que se decidió su internación para manejo con analgesia e hiperhidratación. Durante la internación evolucionó con dolor en hipocondrio izquierdo por lo que se realizaron estudios por imágenes (angiotomografía y ecografía abdominales) que evidenciaron esplenomegalia con áreas compatibles con infartos esplénicos. Dada la severidad del cuadro, se realizó eritroaféresis con buena respuesta clínica y de laboratorio. Posteriormente presentó registro febril y compromiso respiratorio, con hallazgo de infiltrado pulmonar y derrame pleural bilateral, interpretándose como síndrome torácico agudo. Requirió soporte ventilatorio no invasivo durante 48 horas e inició tratamiento antibiótico empírico de amplio espectro, con posterior ajuste, completando 10 días de tratamiento. Evolucionó favorablemente, con resolución de la fiebre y mejoría respiratoria, logrando desvinculación de soporte ventilatorio y tolerancia al aire ambiente. Durante la internación recibió múltiples transfusiones de hemoderivados y manejo analgésico con opioides, con descenso progresivo hasta su suspensión. Al egreso, el paciente se encontraba en buen estado general, afebril, con adecuada mecánica ventilatoria, persistiendo dolor leve en hipocondrio izquierdo y esplenomegalia al examen físico.
La hemoglobinopatía SC, si bien suele tener una evolución más benigna que la forma SS, puede presentar complicaciones graves como crisis vasooclusivas, infartos esplénicos y síndrome torácico agudo. Los infartos esplénicos son consecuencia de la oclusión microvascular, favorecida por la rigidez eritrocitaria y la hipoxia tisular. En pacientes con asplenia funcional, estas complicaciones pueden coexistir con mayor riesgo de infecciones por gérmenes encapsulados. El síndrome torácico agudo representa una emergencia clínica y requiere tratamiento precoz, incluyendo antibióticos empíricos, soporte respiratorio y, en casos seleccionados, transfusión o eritroaféresis.
En este caso, el abordaje multidisciplinario permitió una evolución favorable, destacándose la importancia del reconocimiento temprano de las complicaciones y la implementación de terapias específicas.
Asimismo, resalta la necesidad de seguimiento estrecho y estrategias preventivas en pacientes con drepanocitosis, incluyendo profilaxis antibiótica y control por especialistas.
La epiglotitis aguda es una emergencia grave de la vía aérea superior cuya incidencia en pediatría disminuyó drásticamente tras la introducción de la vacuna contra Haemophilus influenzae tipo b (Hib). Sin embargo, en el contexto del resurgimiento global de infecciones invasivas por Streptococcus pyogenes (estreptococo del grupo A), los pacientes con trastornos autoinflamatorios emergentes o bajo corticoterapia crónica representan un grupo de vulnerabilidad crítica, con elevado riesgo de presentations atípicas y de progresión fulminante.
Describir un caso inusual de epiglotitis aguda por Streptococcus pyogenes invasivo en una paciente pediátrica con diagnóstico reciente de Síndrome PAMI y neutropenia febril, para destacar la importancia del manejo multidisciplinario inmediato y el mantenimiento de un alto índice de sospecha clínica ante cuadros obstructivos altos en la era post-Hib.
Paciente femenina de 10 años con diagnóstico reciente de Síndrome PAMI (variante patogénica heterocigota en PSTPIP1 detectada por exoma), antecedentes de anemia hemolítica, episodios de neutropenia y tratamiento crónico con meprednisona. Quince días posteriores a su último control reumatológico —período en el cual se encontraba asintomática y realizaba sus actividades habituales—, consultó en la central de emergencias pediátricas por odinofagia y compromiso del estado general, con constatación de neutropenia febril al ingreso. En un lapso menor a 15 minutos presentó una progresión hiperaguda de dificultad respiratoria con estridor inspiratorio, adopción espontánea de postura en trípode e imposibilidad de deglutir con sialorrea profusa. No se obtuvo respuesta clínica a nebulizaciones de rescate con adrenalina y budesonide.
Ante la inminencia de falla respiratoria secundaria a compromiso de vía aérea superior e hipoxemia progresiva, se convocó al equipo multidisciplinario de vía aérea difícil. La radiografía de cuello de perfil confirmó una obstrucción severa de la vía aérea superior (signo del pulgar). Se realizó intubación orotraqueal electiva en quirófano mediante videolaringoscopia; el procedimiento objetivó una distorsión anatómica significativa por edema supraglótico masivo que obliteraba la luz laríngea. Al ingreso se tomaron hemocultivos que rescataron Streptococcus pyogenes e hisopado de fauces positivo para colonias beta-hemolíticas, lo cual confirmó el diagnóstico de enfermedad invasiva. Recibió tratamiento endovenoso dirigido con ceftriaxona. La evolución fue favorable, con mejoría endoscópica seriada por rinoscopia y videobroncoscopia, por lo que se procedió a la extubación electiva a los 6 días del inicio del cuadro. Completó 12 días de ceftriaxona con negativización de los cultivos y egresó de la institución en aire ambiente.
Discusión:
El Síndrome PAMI es una enfermedad autoinflamatoria rara caracterizada por una desregulación de la inmunidad innata debido a mutaciones en PSTPIP1. En esta paciente, la combinación de la disfunción inmunitaria de base, los episodios de neutropenia y la corticoterapia crónica alteraron las barreras mucosas. Es probable que estas alteraciones estructurales e inmunitarias de base permitieran a S. pyogenes evadir la respuesta linfoide local de la epiglotis, lo que desencadenó una respuesta obstructiva hiperaguda y bacteriemia; este curso clínico resulta inusual dada la estabilidad ambulatoria previa de la paciente. El inicio precoz de la ceftriaxona bajo el protocolo de neutropenia febril fue determinante para el éxito terapéutico. La sospecha clínica inicial evitó la manipulación cruenta de la vía aérea en la guardia y permitió un abordaje coordinado y seguro en quirófano.
Este caso resalta que la epiglotitis aguda debe considerarse en el diagnóstico diferencial de los cuadros obstructivos altos en niños, especialmente en aquellos inmunocomprometidos o con patologías autoinflamatorias. En estos huéspedes, la agresividad de patógenos invasivos como S. pyogenes puede desencadenar un compromiso respiratorio grave en pocos minutos, por lo que el aseguramiento precoz de la vía aérea por parte de un equipo multidisciplinario resulta obligatorio.
La ingestión de pila botón constituye una emergencia pediátrica tiempo-dependiente, especialmente en menores de 5 años. La rápida generación de iones hidróxido y la electrólisis en el sitio de impactación pueden producir necrosis esofágica profunda, perforación, mediastinitis y compromiso de la vía aérea en pocas horas. La presentación clínica suele ser inespecífica, lo que puede retrasar el diagnóstico y aumentar la morbimortalidad. Se presentan dos casos con lesión esofágica severa que requirieron cuidados intensivos pediátricos.
Describir dos casos de ingesta accidental de pila botón con lesión esofágica severa, analizando los desafíos diagnósticos, terapéuticos y las estrategias emergentes de mitigación del daño.
Caso 1: Paciente masculino de 3 años, con antecedente de trastorno del espectro autista, con 5 horas de evolución de tos seca, sialorrea y rechazo alimentario. Había consultado previamente en otro centro donde interpretaron el caso como faringitis. Sin embargo, ante persistencia de los síntomas y sospecha materna de ingesta de cuerpo extraño se realizó radiografía de tórax donde se evidenció pila botón en el esófago proximal. En la video endoscopia digestiva alta de urgencia, se observó impactación cricofaríngea; ante dificultad de extracción se progresó la pila botón hacia estómago, logrando su posterior extracción y colocación de stent esofágico. Presentó edema laríngeo severo que impidió la extubación, requiriendo ingreso a cuidados intensivos. La tomografía de tórax dentro de las 24 horas evidenció perforación esofágica, mediastinitis, neumomediastino y neumotórax. El paciente requirió asistencia mecánica ventilatoria durante 13 días, nutrición parenteral, antibioticoterapia y manejo multidisciplinario. Tras 12 días se logró retiro de stent satisfactoriamente, el estudio contrastado confirmó ausencia de fuga, permitiendo reinicio progresivo de alimentación enteral, con evolución favorable.
Caso 2: Paciente femenina de 2 años sin antecedentes de relevancia, quien fue derivada de otra institución por mala evolución respiratoria. Se realizó radiografía de tórax que evidenció pila botón en tercio medio del esófago, estimándose aproximadamente 14 días de evolución. La tomografía de tórax mostró cuerpo extraño metálico con engrosamiento esofágico, compresión de vía aérea y aumento de partes blandas peribronquiales. En la video endoscopia digestiva alta se constató extensa necrosis mucosa, logrando extracción y colocación de stent esofágico, sin evidencia de fuga. Ingresó a cuidados intensivos con asistencia mecánica ventilatoria de 5 días y posterior inicio de nutrición enteral con buena tolerancia y evolución clínica favorable.
Los casos presentados ilustran la elevada morbimortalidad asociada a la ingestión de pila botón en la población pediátrica, particularmente en preescolares, grupo de mayor riesgo. Ambos casos manifestaron predominio de síntomas respiratorios, condicionando un diagnóstico inicial alternativo y un potencial retraso en el reconocimiento. Esto coincide con la literatura, que describe tos, sialorrea, rechazo alimentario, sibilancias y cuadros respiratorios persistentes entre las formas frecuentes de presentación.
La sospecha clínica precoz, la realización oportuna de estudios y la extracción endoscópica urgente son fundamentales para reducir complicaciones graves. Asimismo, la administración de miel o sucralfato podría emplearse como medida puente en pacientes clínicamente estables, sin compromiso de la vía aérea, mientras se organiza la resolución definitiva. Estos agentes actuarían enlenteciendo la generación de iones hidróxido en el polo negativo de la batería y limitando la reacción de electrólisis en el tejido adyacente, contribuyendo a disminuir la lesión alcalina, sin reemplazar ni retrasar la resolución urgente endoscópica. La alta sospecha diagnóstica ante síntomas respiratorios o digestivos inexplicados en niños pequeños resulta clave para evitar lesiones potencialmente graves. Resulta fundamental reforzar las estrategias de prevención y educación familiar respecto al almacenamiento seguro de pilas botón y la consulta precoz ante sospecha de ingestión para disminuir la incidencia y gravedad de esta emergencia pediátrica.
La miocarditis es una enfermedad inflamatoria del miocardio causada principalmente por virus en la edad pediátrica. Su presentación clínica es heterogénea, frecuentemente subdiagnosticada, con altas tasas de mortalidad, donde la miocarditis fulminante representa el extremo más grave de las evoluciones. La sospecha clínica representa un verdadero desafío por la inespecificidad de los síntomas iniciales.
Dar a conocer una forma de presentación grave de miocarditis aguda. Destacar la importancia de la sospecha clínica precoz de miocarditis como causa de insuficencia cardiaca fulminante.
Paciente masculino de 3 años de edad previamente sano, completamente inmunizado, sin antecedentes familiares de jerarquía. Presenta cuadro clínico de 72 horas de evolución caracterizado por dolor abdominal, palpitaciones y vómitos, asociado a palidez generalizada y sudoración profusa, por lo que consulta en guardia externa. Se evalúa paciente moderadamente enfermo, compensado hemodinamicamente, con abdomen doloroso a la palpación y hepatomegalia de 2 cm. Se solicitan estudios complementarios realizando radiografía de tórax y abdomen donde se evidencia cardiomegalia y signos de sobrecarga hídrica, ecografía abdominopleural con líquido libre multicompartimental asociado a derrame pleural moderado izquierdo, y electrocardiograma que evidencia taquicardia sinusal. Se asume cuadro como insuficiencia cardíaca aguda (ICA) y se decide su ingreso a Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP).
Allí se realiza ecocardiograma que informa fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) del 27% asociado a dilatación de cavidades izquierdas y disfunción sistodiastólica asumiéndose cuadro de ICA como secundario a miocarditis aguda, en búsqueda de su etiología se amplia analítica con serologías virales para Citomegalovirus, Virus Epstein Barr, Coxsackie, Adenovirus, Virus Varicela Zóster, Echovirus y Parvovirus B19 cuyos resultados fueron negativos; recibiendose como único hallazgo positivo IgM para Mycoplasma Pneumoniae. Durante su internación requirió asistencia respiratoria mecánica (ARM), soporte con inotrópicos para estabilidad hemodinámica y realizó protocolo de miocarditis con pasaje de Gammaglobulina intravenosa.
Al presentar deterioro persistente de la función miocárdica, asociando alteración de parámetros analíticos con acidosis metabólica, falla renal aguda, elevación marcada de enzimas hepáticas y biomarcadores cardíacos (creatinfosfoquinasa: 3942 UI/l, Troponina T: 14,6 ng/ml , Dímero D: 7056 ng/ml y ProBNP: 26120 pg/ml) se interpreta el cuadro como miocarditis fulminante, y ante imposibilidad de mantener función sistodiastólica realiza soporte mediante oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) durante 14 días totales. Posteriormente evoluciona con mejoría clínica y de la función cardíaca con FEVI del 45% mediante esquema fármacológico con Enalapril, Espironolactona, Dapagliflozina y Carvedilol logrando egreso hospitalario
Es indispensable incluir a la miocarditis como diagnóstico diferencial etiológico de la insuficiencia cardiaca aguda en el paciente perdiátrico. Al tratarse de una entidad grave, con pronóstico incierto y variable; su sospecha clinica precoz y el inicio oportuno del tratamiento específico y de soporte perimitirán mejorar sus secuelas; y reducir la morbilidad y mortalidad asociadas
El síndrome antifosfolipídico (SAF) es una enfermedad autoinmune caracterizada por la presencia persistente de anticuerpos anti fosfolípidos, que predisponen a fenómenos trombóticos arteriales y/o venosos. Su forma más grave, el SAF catastrófico, puede presentarse con compromiso multiorgánico en un corto periodo de tiempo. En pediatría, su presentación es poco frecuente, y el compromiso intestinal extenso por trombosis mesentérica representa una manifestación inusual, pero potencialmente letal. Además, la vasculitis ANCA C (granulomatosis con poliangeítis) también puede generar isquemia intestinal como parte de su espectro sistémico, aunque raramente constituye la manifestación inicial.
Analizar una presentación excepcional de isquemia intestinal extensa como manifestación inicial de síndrome antifosfolipídico catastrófico asociado a vasculitis ANCA C en una adolescente, resaltando el proceso diagnóstico, los hallazgos anatomopatológicos y la importancia de la instauración temprana de un tratamiento multimodal intensivo, incluyendo inmunosupresión, anticoagulación y terapias biológicas, para mejorar el pronóstico y la supervivencia.
Adolescente de 14 años, procedente de Caazapá, con cuadro de 48 horas de evolución de dolor abdominal intenso, distensión, vómitos y fiebre. En laparotomía exploradora se identificó necrosis intestinal parcheada que comprometía íleon terminal, ciego, colon ascendente y parte del colon transverso.
Laboratorio: ANCA C positivo: 25,6 U/ml, dímero D muy elevado: 12.000 ng/ml, Anticuerpos para SAF negativos, otros parámetros dentro de rangos normales.
Anatomía patológica: Necrosis transmural extensa con trombosis vascular de vasos de pequeño y mediano calibre e inflamación aguda con signos de organización.
Diagnósticos: SAF catastrófico por criterios clínicos y respuesta terapéutica, Vasculitis ANCA C concomitante, como posible desencadenante o componente asociado.
Tratamientos: Múltiples resecciones intestinales con anastomosis. Inmunosupresión con: Metilprednisolona, Rituximab, Plasmaféresis, Inmunoglobulina IV (IGIV), Tocilizumab (anti-IL-6), Anticoagulación plena.
Evolución: Estabilización progresiva. Alta en buenas condiciones generales. Seguimiento ambulatorio con tocilizumab semanal y anticoagulación oral.
El SAF catastrófico con compromiso intestinal extenso es una emergencia reumatológica poco frecuente en pediatría, con alta mortalidad. Su asociación con vasculitis ANCA C debe sospecharse ante marcadores positivos y vasculitis necrosante intestinal. La introducción precoz de inmunosupresores potentes y terapias dirigidas (anti-IL-6), junto a anticoagulación intensiva, fue clave para preservar la vida de la paciente.
El Streptococcus pneumoniae continúa siendo causa relevante de Enfermedad Neumocócica invasiva (ENI) en pediatría, a pesar de la incorporación de la vacuna conjugada. La vigilancia epidemiológica evidencia un reemplazo de serotipos, manteniendo su impacto clínico. Este reporte analiza la convergencia de una presentación atípica por edad (14 años) y un factor de vulnerabilidad local (locus minoris resistentiae) por injuria cerebral previa, permitiendo discutir la importancia de la sospecha clínica y la inmunización en adolescentes con comorbilidades neurológicas.
Describir el curso clínico y manejo de una meningitis neumocócica en un adolescente, analizando la relación entre su lesión estructural previa (cerebritis) y el desarrollo de la enfermedad invasiva.
MATERIALES Y MÉTODOS
Historia clínica: Masculino de 14 años, vacunación completa. Antecedente: cerebritis temporal derecha por mastoiditis (2023) sin aislamiento, con tratamiento EV por 14 días. Consulta por cefalea frontal súbita de 24 hs de evolución con intensidad 9/10 asociado a más de 8 episodios de vómitos de contenido alimentario. Al ingreso se encontraba en regular estado general, febril 38°C, Glasgow 14/15, pupilas isocóricas y reactivas, sensorio alternante (episodios de somnolencia e irritabilidad), presenta rigidez de nuca, sin foco motor ni triada de Cushing. Se realiza TAC cerebral (normal) y punción lumbar (PL). Inicia Ceftriaxona (100 mg/kg/día EV) y se deriva al Hospital Notti para manejo interdisciplinario.
Exámenes complementarios:
Laboratorio: GB 14.620 (86% neutrófilos, granulaciones tóxicas), Hb 13.4, PCR 10, Glucemia 235, Lactato 27.9, Coagulación normal.
TAC cerebro: sin particularidades.
LCR: Aspecto opalescente, pleocitosis (240 céls/mm³, 70% PMN), hiperproteinorraquia (1.67 g/l) e hipoglucorraquia (29 mg/dl).
Microbiología: Hemocultivos (x2) y cultivo LCR positivos para S. pneumoniae. Urocultivo negativo.
Inmunología: IgG, IgA, IgM, IgE, C3, C4 y NBT (97%) normales. HIV no reactivo.
Seguimiento: Audiometría normal (12/03/26). Interconsultas con Infectología e Inmunología.
Diagnósticos diferenciales: Se plantearon Encefalitis viral, Absceso cerebral, Empiema subdural y Patología oncológica o vascular del SNC. El citoquímico y los cultivos confirmaron la etiología bacteriana.
RESULTADO: Cumplió 10 días de Ceftriaxona EV con excelente respuesta clínica y alta sin secuelas neurológicas.
Este caso clínico demuestra que la Enfermedad Neumocócica Invasiva no es exclusiva de la primera infancia. La meningitis en la adolescencia, aunque menos frecuente, continúa siendo una entidad de alta morbimortalidad que requiere un alto índice de sospecha. La presencia de una lesión estructural previa, como la cerebritis, podría actuar como un factor predisponente (locus minoris resistentiae), facilitando la invasión bacteriana del SNC. Se destaca la importancia de una anamnesis dirigida y del reconocimiento precoz de signos de alarma, incluso en ausencia de manifestaciones clásicas de gravedad, para instaurar tratamiento oportuno y prevenir secuelas.
La sinusitis esfenoidal aguda aislada se trata de una afección poco frecuente, pero potencialmente mortal debido a sus complicaciones. Su diagnóstico se torna particularmente difícil debido a que los pacientes no suelen presentar los síntomas habituales de la rinosinusitis bacteriana aguda como secreción nasal y fiebre, según los criterios internacionalmente aceptados.
Aunque los senos esfenoidales están presentes desde la edad escolar, las afecciones aisladas de este seno son muy raras fuera de un contexto de pansinusitis. La sinusitis esfenoidal suele presentarse con síntomas inespecíficos como cefalea, fiebre y por lo general sin presencia rinorrea; por ello se la conoce como el “seno olvidado” y normalmente requiere de estudios imagenológicos (tomografía computada o resonancia) para su confirmación. La cercanía del seno esfenoidal con estructuras craneales importantes (órbita, nervios craneales, seno cavernoso) la convierte en una fuente potencial de graves complicaciones locales (por ejemplo, trombosis del seno cavernoso, empiema subdural o absceso cerebral) si no se trata oportunamente. En las series de casos reportadas el microorganismo causal más común identificado fue Staphylococcus aureus , seguido de Streptococcus spp.
Se presenta el caso de una adolescente de 15 años de edad, oriunda de Pehuajó, previamente sana, con diagnóstico de absceso esfenoidal.
La paciente consultó inicialmente en un centro de salud de su localidad por un cuadro febril de 72 horas de evolución, con temperaturas de hasta 40 °C en forma persistente (ascenso térmico cada 4-6 horas), acompañados de malestar general. Ante la sospecha de faringitis viral le indicaron tratamiento sintomático. Sin embargo, luego de 5 días de comenzados los síntomas y ante la persistencia de la fiebre junto a la aparición de edema en hemicara derecha y trismus, volvieron a evaluarla en el mismo centro. Los análisis de laboratorio revelaron plaquetopenia (88.000/mm3) y enzimas hepáticas triplicadas, los cuales se asumieron como diagnóstico concomitante de dengue. En búsqueda del agente etiológico le realizaron serologías para
citomegalovirus y virus Epstein Barr con resultados negativos, y se tomó hemocultivo con rescate Staphylococcus aureus meticilino sensible. Comenzó tratamiento antibiótico endovenoso con ceftazidima + vancomicina. En este contexto le realizaron ecocardiograma sin hallazgo de vegetaciones, radiografía de tórax y abdomen las cuales resultaron normales y una tomografía de macizo facial que evidenció ocupación del seno esfenoidal. Con diagnóstico presuntivo de absceso esfenoidal se solicitó la derivación a un centro demayor complejidad para su tratamiento.
La paciente fue admitida en un centro de tercer nivel de la Ciudad de Buenos Aires al 10 mo día de enfermedad, afebril, con discreta asimetría facial y limitación a la apertura bucal. Se trataba de una paciente previamente sana, con carnet de vacunación al día. No se había sometido a procedimientos odontológicos en
los últimos meses, ni había realizado viajes recientes. El examen neurológico y oftalmológico fueron
normales. Le realizaron nuevo laboratorio donde se observó leucocitosis con neutrofilia y proteína C reactiva
elevada. Se solicitó tomografía computada de senos paranasales, que mostró opacificación completa del seno
esfenoidal derecho, con una colección hipodensa de bordes realzados, que se extendía hacia la fosa
pterigopalatina y los músculos pterigoideos del mismo lado, hallazgos compatibles con absceso esfenoidal
con extensión al espacio masticador.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11484 Prevalencia de virus respiratorios en el periodo comprendido entre enero-diciembre de 2025 en un Hospital pediátrico Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
MAGALI GONZALEZ | |
| 11486 MENINGOCOCCEMIA CRÓNICA. A PROPÓSITO DE UN CASO. Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
JULIETA BALQUINTA | |
| 11510 INFECCIÓN DE TEJIDOS BLANDOS POR SHEWANELLA PUTREFACIENS EN UN PACIENTE PEDIÁTRICO: A PROPÓSITO DE UN CASO. Enfermedades poco frecuentes |
LEINY LUZ VERGARA BUELVAS | |
| 11549 LÚES CONGÉNITA DE CAPTACIÓN TARDÍA: A PROPÓSITO DE UN CASO Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
NATALIA MOLNAR VELASCO | |
| 11571 A propósito de un caso: Tuberculosis grave con poliserositis Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
GERALDINE LUX | |
| 11576 Tumoración cervical y una vez más la gran simuladora Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
ANABELLA PAOLA AIMAR | |
| 11578 Brote de varicela en adolescentes de un colegio privado de San Pablo, Tucumán: investigación epidemiológica e intervención comunitaria en población susceptible no vacunada Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
MARIA DE LOURDES MUÑOZ MOLINA | |
| 11724 Bartonella henselae inguinal: a propósito de un caso. Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
MARTINA KASTEN | |
| 11771 Más allá de un absceso Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
SOFIA BIZZARRI |
La tuberculosis continúa siendo una de las principales causas de mortalidad por enfermedades infecciosas a nivel mundial y un importante problema de salud pública. En la Región de las Américas, la incidencia mostró una tendencia creciente durante la última década, con un aumento aproximado del 13% entre 2015 y 2024.
En la población pediátrica, especialmente en menores de dos años, inmunocomprometidos o con desnutrición crónica, existe un mayor riesgo de progresión a formas graves y diseminadas de la enfermedad. La tuberculosis extrapulmonar puede comprometer múltiples órganos y suele presentarse con manifestaciones clínicas inespecíficas, lo que dificulta su diagnóstico oportuno.
Describir un caso de tuberculosis grave asociado a vulnerabilidad social, en un hospital pediátrico de tercer nivel de complejidad de la ciudad de Rosario.
Paciente masculino de 13 años de edad, con antecedente de tuberculosis pulmonar con extensión a partes blandas diagnosticada en 2024 (cultivo y biopsia positivas) y desnutrición crónica con reiteradas interrupciones del tratamiento tuberculostático por dificultades socioeconómicas. Caso inicial, hermano adolescente con tuberculosis pulmonar tratada.
Evolucionó con deterioro clínico progresivo, requiriendo internación en el año 2025 por desmejoría del compromiso pulmonar y derrame pleural derecho organizado moderado-grave retomando el tratamiento con cuádruple asociación completando únicamente 30 dosis de la fase intensiva. En el año 2026 ingresó crónicamente enfermo y adelgazado con ascitis moderada e hipoventilación en campo pulmonar derecho. Se realizó laboratorio: Glóbulos blancos 15280/mm³ (93% neutrófilos, 6% linfocitos y 1% monocitos), hemoglobina 9.5 g/dl, sin alteraciones de la función renal, hepática, medio interno y coagulograma.
En la tomografía de tórax y abdomen se evidenció condensación segmentaria con broncograma aéreo a nivel del lóbulo medio con desestructuración parenquimatosa y áreas de fibrosis en lóbulo medio e inferior derecho de aspecto secuelar, derrame pleural derecho muy mejorado de 15mm e izquierdo laminar y adenopatías hilio-mediastínicas calcificadas, sin lesiones de compromiso agudo. Moderada cantidad de líquido ascítico perihepático, periesplénico, en ambas goteras parieto-cólicas, interasas y pelviano; con obliteración de planos grasos del epiplón mayor. Ecocardiograma con derrame pericárdico organizado de 30 mm y leve compresión de cavidades derechas durante la sístole.
Se interpretó el cuadro como progresión de enfermedad de base secundaria al abandono terapéutico, tuberculosis grave con compromiso pleuropulmonar, abdominal y cardiaco.
Se realizó videotoracoscopía con decorticación pulmonar derecha por compromiso mecanico de la función cardiaca, lavado broncoalveolar y muestras de líquido y biopsia pleural. El citoquímico arrojó pleocitosis a predominio mononuclear e hipoglucorraquia. Los métodos moleculares, cultivo para gérmenes comunes y micobacterias resultaron negativos. La anatomía patológica informó proceso inflamatorio crónico linfoplasmocitario sin lesiones granulomatosas activas de Tuberculosis, que estaban presentes en el año 2024.
Ante la sospecha de tuberculosis resistente, y en acuerdo con el Servicio de Neumología y el Programa Provincial de Control de Enfermedades Respiratorias y Tuberculosis, se inició tratamiento supervisado con isoniacida, rifampicina, pirazinamida, levofloxacina y linezolid, asociado a corticoterapia prolongada, descartando previamente por laboratorio inmunologico Lupus inducido por fármacos.
Por persistencia de ascitis moderada se efectuó paracentesis diagnóstica. El citoquímico evidencio pleocitosis a predominio mononuclear e hiperproteinorraquia. Los cultivos para gérmenes comunes y micobacterias, y el GeneXpert, fueron negativos. La anatomía patológica informó derrame cavitario inflamatorio compatible con exudado.
Tras un mes de tratamiento supervisado, el paciente presentó favorable evolución clínica, con disminución progresiva de la poliserositis documentada mediante ecografías seriadas. A pesar de los cultivos negativos, el cuadro fue interpretado como tuberculosis grave sobre la base de los antecedentes, hallazgos anatomopatológicos y evolución clínica. Posteriormente inició la fase de continuación del tratamiento tuberculostático retomando solo drogas de primera línea y descenso progresivo de la corticoterapia, logrando el alta hospitalaria luego de 60 días de internación.
La tuberculosis extrapulmonar con compromiso de múltiples serosas constituye una forma infrecuente pero de elevada gravedad en pediatría, que requiere un alto índice de sospecha clínica y un abordaje interdisciplinario oportuno. Fortalecer las estrategias de seguimiento y adherencia terapéutica resulta fundamental para prevenir complicaciones severas y reducir la morbimortalidad.
La zoonosis causada por Bartonella henselae, conocida como enfermedad por arañazo de gato, se manifiesta en aproximadamente el 90% de los casos como una linfadenopatía regional autolimitada. En un tercio de los pacientes se asocia a síntomas sistémicos y, excepcionalmente, puede manifestarse con afectación hepática, esplénica, ósea, neurológica o cardíaca. Debido a la inespecificidad de sus manifestaciones clínicas, su reconocimiento puede resultar dificultoso y representar un desafío diagnóstico.
Documentar la presentación clínica de un paciente con adenopatía inguinal secundaria a Bartonella henselae.
Paciente de 14 años, previamente sano, consultó por tumoración inguinal derecha de una semana de evolución, sin otros síntomas asociados. Al interrogatorio dirigido, refería convivencia con un perro y un gato, inicio reciente de relaciones sexuales con uso de métodos de protección y ausencia de viajes recientes.
Al examen físico presentaba una adenopatía inguinal derecha de 3-4 cm, indurada, adherida a planos profundos y sin signos inflamatorios. No presentaba otras adenopatías ni hallazgos abdominales patológicos. Se observaron excoriaciones en miembros inferiores y foliculitis en glúteos. Los genitales externos eran normales para la edad y el sexo, sin lesiones ni secreciones visibles.
En el contexto de una adenopatía regional y ante la presunción inicial de una etiología infecciosa, se realizaron estudios complementarios acordes con las principales hipótesis diagnósticas. La ecografía inguinal mostró dos imágenes ganglionares en rango adenomegalico, con aumento de la vascularización hiliar y sin colecciones. El laboratorio evidenció una eosinofilia leve (750/mm³) como único hallazgo positivo. Las serologías para infecciones de transmisión sexual fueron negativas. La radiografía de tórax mostró infiltrado intersticial izquierdo con PPD negativa y la ecografía abdominal no evidenció alteraciones adicionales.
Ante la sospecha inicial de adenitis bacteriana secundaria a lesiones cutáneas, realizó tratamiento empírico con clindamicina, con respuesta parcial. Posteriormente se obtuvo serología positiva para Bartonella henselae (IgM e IgG positivas), interpretándose el cuadro secundario a enfermedad por arañazo de gato. Se indicó azitromicina (500 mg el primer día y luego 250 mg diarios hasta completar cinco días), con evolución favorable y reducción significativa de la adenopatía.
DISCUSIÓN
El estudio de adenopatías regionales en pediatría representa un desafío diagnóstico frecuente, ya que puede corresponder a procesos benignos autolimitados o constituir la manifestación inicial de enfermedades infecciosas, inflamatorias o neoplásicas. En adolescentes con adenopatías inguinales deben considerarse infecciones cutáneas de miembros inferiores, infecciones de transmisión sexual, zoonosis y, con menor frecuencia, enfermedades oncohematológicas.
La ecografía constituye el método gold standard para la evaluación de adenopatías superficiales, ya que permite caracterizar su morfología y orientar el diagnóstico diferencial. En este caso, los hallazgos fueron compatibles con un proceso inflamatorio o infeccioso, sin embargo la persistencia de la adenopatía motivó la ampliación del estudio etiológico.
La infección por Bartonella henselae es una zoonosis cuyo principal reservorio son los gatos domésticos. En pacientes inmunocompetentes suele manifestarse como una adenopatía regional única y autolimitada, con predominio de localización axilar y epitroclear. El compromiso inguinal es menos frecuente y suele relacionarse con lesiones de inoculación en los miembros inferiores. En nuestro paciente, la convivencia con un gato y la presencia de excoriaciones cutáneas constituyeron antecedentes epidemiológicos relevantes que junto con la serología positiva permitieron establecer el diagnóstico.
Si bien la enfermedad suele ser autolimitada en pacientes inmunocompetentes, diversos estudios han demostrado que el tratamiento con azitromicina puede acelerar la reducción del tamaño ganglionar y favorecer la resolución clínica. En este caso, se observó una evolución clínica favorable con disminución significativa de la adenomegalia.
CONCLUSIÓN
Este caso destaca la importancia de incluir a Bartonella henselae dentro de los diagnósticos diferenciales de las adenopatías regionales en adolescentes, particularmente cuando existe antecedente de contacto con gatos. La presentación como adenopatía inguinal aislada, una localización poco frecuente de esta enfermedad, puede dificultar o retrasar su reconocimiento, por lo que la exposición a animales debe formar parte de la evaluación sistemática de toda adenopatía regional persistente.
La varicela es una enfermedad infecgocontagiosa causada por el virus varicela-zóster. Aunque suele ser benigna, puede ocasiona complicaciones en adolescentes y adultos no inmunizados. En Argentina, la vacuna incorporada al Calendario Nacional en 2015 disminuyó la incidencia de casos, sin embargo persisten cohortes suceptibles nacidas antes de su implementación.
Describir la investigación epidemiológica y el manejo de un brote de varicela en adolescentes no vacunados.
Se realizo un estudio observacional, descriptivo y prospectivo entre el 7 y el 22 de mayo de 2026 en el Colegio San Pablo Apóstol, Tucumán. Se identificaron casos sospechosos mediante evaluación clíica, revisión de carnets de vacunación y rastreo de contractos. Se implementaron medidas de aislamiento, seguimiento clínico y notificación epidemiológica.
La población estudiada estuvo confromada por 33 adolescentes de 12 y 13 años, ninguno vacunado contra la varicela. Se identificaron 9 casos sospechosos, de los cuales ocho fueron compatibles, y uno descartado. Los síntomas predominantes fueron fiebre y lesiones vesiculares. No se registraron internaciones ni complicaciones graves. También se detectaron personas de riesgo, incluidas docentes embarazadas e inmunosuprimidas.
El brote evidenció la alta suceptibilidad de adolescentes no vacunados y la transmisión intrainstitucional. La intervención precoz permitió implementar medidas de control y seguimiento. Se destaca la importancia de fortalecer las estrategias vacunación y vigilancia epidemiológica.
En la actualidad, el aislamiento de Shewanella putrefaciens en muestras clínicas es un evento poco frecuente, especialmente en el ámbito pediátrico. Esta bacteria, de origen marino, aunque rara, tiene una relevancia significativa tanto médica como ambiental. En pediatría, la identificación precisa de este patógeno, especialmente tras traumatismos cutáneos, resulta crucial para evitar tratamientos prolongados con antibióticos inadecuados y prevenir complicaciones invasivas.Durante la última década, el rápido incremento en el reconocimiento de especies del género Shewanella ha llevado a que varias se consideran patógenos emergentes a nivel mundial, captando así la atención de la comunidad médica. Se reporta una caso de paciente de 7 años con traumatismo en miembro inferior secundario a caída de bicicleta con evolución tórpida de su cuadro y que rescata en cukltivo de secreción: Shewanella putrefaciens.
Objetivo General
Reportar el primer caso documentado en un hospital municipal de una infección de tejidos blandos por Shewanella putrefaciens en un paciente pediátrico, secundaria a un traumatismo, con el fin de alertar sobre la presencia de este patógeno fuera de entornos marinos.
Objetivos Específicos
- Describir la evolución clínica y el mecanismo de inoculación cutánea del paciente pediátrico tras sufrir una caída en bicicleta en un área urbana.
- Identificar las características microbiológicas clave de Shewanella putrefaciens mediante el cultivo de la secreción de la lesión.
- Analizar los factores de riesgo locales que favorecieron la infección, tales como la pérdida de continuidad cutánea y el ambiente oclusivo generado por la valva de yeso.
- Evaluar la respuesta terapéutica del paciente frente al esquema de antibióticos inicial y tras la rotación dirigida a ciprofloxacina.
Paciente masculino de 7 años, que consultó por lesión traumática en tobillo derecho posterior a caída de bicicleta. Inicialmente recibió tratamiento con amoxicilina-ácido clavulánico e inmovilización con valva de yeso. A las 72 horas presentó fiebre y progresión inflamatoria local, evidenciándose lesión abrasiva extensa con tejido necrótico y exudado serohemático, motivo por el cual requirió internación. Los estudios iniciales mostraron PCR elevada y radiografía sin compromiso óseo. Se inició tratamiento empírico con clindamicina endovenosa. Los hemocultivos resultaron negativos; sin embargo, el cultivo de secreción de la lesión aisló Shewanella putrefaciens, por lo que se ajustó antibioticoterapia a ciprofloxacina según sensibilidad, completando siete días de tratamiento. El paciente evolucionó favorablemente y continúa en seguimiento multidisciplinario.
La infección por Shewanella putrefaciens es infrecuente en pediatría y suele asociarse a exposición acuática; sin embargo, este caso demuestra que también puede presentarse en entornos urbanos tras traumatismos cutáneos contaminados. La lesión por fricción y el uso de inmovilización ortopédica favorecieron la proliferación bacteriana y dificultaron la detección temprana de la infección. El hallazgo microbiológico fue relevante debido a la escasa respuesta al tratamiento inicial con betalactámicos y a la presencia de una lesión local necrótica con escasa repercusión sistémica. El ajuste terapéutico a ciprofloxacina según sensibilidad permitió una evolución favorable. Este reporte resalta la importancia de considerar Shewanella putrefaciens como posible patógeno oportunista en infecciones cutáneas postraumáticas pediátricas, incluso fuera de zonas costeras, para optimizar el tratamiento y prevenir complicaciones.
Shewanella putrefaciens es un patógeno poco frecuente en pediatría, pero debe considerarse en infecciones cutáneas de evolución desfavorable o resistentes al tratamiento habitual. Este caso demuestra que puede asociarse a traumatismos urbanos contaminados y no únicamente a ambientes marinos. Además, resalta la importancia de realizar cultivos de secreción para lograr un diagnóstico preciso y orientar un tratamiento adecuado, siendo el ciprofloxacino una alternativa terapéutica eficaz según antibiograma.
La sífilis congénita continúa siendo un importante problema de salud pública a nivel mundial, pese a tratarse de una enfermedad prevenible mediante el adecuado control prenatal y el tratamiento oportuno de la gestante infectada. La transmisión vertical de Treponema pallidum puede ocurrir en cualquier momento del embarazo y ocasionar manifestaciones clínicas variables, desde formas asintomáticas hasta cuadros graves con compromiso multisistémico.
La detección precoz durante el embarazo mediante pruebas serológicas y el tratamiento adecuado con penicilina permiten prevenir la mayoría de los casos. Sin embargo, la captación tardía o el seguimiento insuficiente continúan siendo un riesgo para la emergencia de la Sífilis Congénita. Presentamos un caso de lúes congénita diagnosticada a los seis meses de vida, en un paciente con múltiples manifestaciones clínicas sugestivas y antecedentes maternos de riesgo.
Describir un caso de lúes congénita de diagnóstico tardío y resaltar la importancia de la vigilancia prenatal adecuada, la valoración integral de los factores de riesgo maternos y la sospecha clínica en lactantes con signos compatibles.
Lactante de seis meses de vida, hijo de madre adolescente con embarazo de captación tardía a las 29,6 semanas y control prenatal insuficiente (tres controles). Durante la gestación presentó serología VDRL reactiva de 16 diluciones con FTA-Abs negativo, y posteriormente VDRL reactiva de 32 diluciones, sin registro de seguimiento ni tratamiento. La madre presentaba antecedentes de consumo problemático de sustancias, conductas sexuales de riesgo y promiscuidad.
El paciente nació por cesárea debido a ruptura prematura de membranas de siete horas de evolución. Requirió internación neonatal por síndrome de dificultad respiratoria, hipotonía e hiporreflexia, con necesidad de oxigenoterapia durante cinco días. Se detectaron metabolitos urinarios positivos para cocaína.
Durante el seguimiento interdisciplinario se identificaron foramen oval permeable, microftalmia izquierda, microcórnea, coloboma inferior con compromiso del nervio óptico y retraso en la adquisición de pautas madurativas. Fue evaluado por neurología, oftalmología y genética, sin arribar inicialmente a un diagnóstico etiológico unificador.
A los seis meses de vida, durante un control pediátrico, se observaron rasgos dismórficos faciales caracterizados por frente olimpico, epicanto,nariz en silla de montar, asimetría facial, hendidura palpebral izquierda corta y paladar ojival. Presentaba además rinitis crónica desde el nacimiento, lesiones micropapulares generalizadas no pruriginosas, boca en carpa e impronta dentaria compatible con incisivos de Hutchinson.
Ante la sospecha clínica de lúes congénita y el desconocimiento inicial de los antecedentes serológicos maternos, se solicitaron estudios complementarios. La VDRL resultó reactiva en 1026 diluciones. Las radiografías de huesos largos evidenciaron periostitis en fémures y tibias. Se decidió internación para estudio y tratamiento.
Se realizó punción lumbar para descartar neurolúes, con VDRL no reactiva en líquido cefalorraquídeo. La serología materna mostró VDRL reactiva en 62 diluciones. El paciente recibió tratamiento con Penicilina G Sódica 50.000 UI/kg/dosis cada 8 horas durante 10 días. Simultáneamente se indicó tratamiento materno y se notificó el caso al servicio de epidemiología.
La sífilis congénita continúa representando un desafío diagnóstico y sanitario, especialmente en contextos de vulnerabilidad social y controles prenatales insuficientes. Este caso evidencia cómo la ausencia de seguimiento de serologías maternas reactivas durante el embarazo condicionó una oportunidad perdida para la prevención de la transmisión vertical.
Asimismo, pone de manifiesto la importancia de mantener un alto índice de sospecha clínica frente a lactantes con manifestaciones multisistémicas compatibles, aun cuando el período neonatal haya transcurrido sin un diagnóstico específico. La presencia de rinitis persistente, lesiones cutáneas, alteraciones óseas y retraso del desarrollo fueron hallazgos clave que permitieron orientar el diagnóstico.
La identificación tardía de la enfermedad obligó a un abordaje interdisciplinario para descartar secuelas y garantizar el tratamiento oportuno del paciente y su madre. Este caso refuerza la necesidad de fortalecer las estrategias de pesquisa prenatal, el seguimiento adecuado de resultados serológicos reactivos y la articulación entre los distintos niveles de atención, con el fin de prevenir casos evitables de sífilis congénita y sus potenciales complicaciones a largo plazo.
La sífilis congénita es una enfermedad prevenible; por ello, cada diagnóstico tardío debe interpretarse como una oportunidad de mejora en la pesquisa, seguimiento y acceso a la atención de las gestantes y sus hijos.
Las infecciones asociadas a derivación ventriculoperitoneal (DeVePe) representan una complicación grave en pacientes con malformaciones del Sistema Nervioso Central (SNC). La pioventriculitis, especialmente por gérmenes multirresistentes, implica alta morbimortalidad y requiere abordaje multidisciplinario.
Reforzar la necesidad de mantener un alto índice de sospecha de compromiso del SNC ante la presencia de focos infecciosos en el trayecto de una derivación ventriculoperitoneal, aun en ausencia de signos neurológicos evidentes.
Revisar el abordaje diagnóstico de la pioventriculitis asociada a dispositivos neuroquirúrgicos, incluyendo el papel de los cultivos de LCR, catéter y colecciones periféricas.
Reflexionar sobre la escasa correlación entre la gravedad microbiológica de la infección y la repercusión clínica observada en algunos pacientes pediátricos con patología neurológica de base.
Destacar la importancia del manejo multidisciplinario, combinando tratamiento neuroquirúrgico y antibioticoterapia dirigida, en las infecciones asociadas a DeVePe.
Paciente masculino de 1 año y 5 meses con antecedentes de esquizencefalia e hidrocefalia con colocación de DeVePe a los 3 meses de vida.
Consulta por tumoración en región cervical anterior derecha de un mes de evolución, inicialmente sin cambios cutáneos, que progresa a eritema y aumento de tamaño. Se interna para drenaje quirúrgico, donde se evidencia líquido purulento en las inmediaciones del trayecto valvular. Intercurre con status convulsivo focal. Se solicita TAC sin cambios respecto a patología de base. Se realiza punción del reservorio valvular con líquido purulento por lo que se extrae DeVePe y permanece con derivación al exterior en UTIP.
Cultivos:
- Absceso cervical + E. coli
- Punta de catéter + Proteus mirabilis
- LCR: Klebsiella pneumoniae BLEE + Proteus mirabilis
- Hemocultivos: negativos
Laboratorio sin leucocitosis, con leve aumento de PCR.
Se inicia tratamiento antibiótico empírico (ceftriaxona, vancomicina, metronidazol) con posterior rotación a meropenem según antibiograma.
Conclusión Diagnóstica:
- Pioventriculitis asociada a DeVePe por gérmenes BLEE
- Absceso cervical por E. coli
- Esquizencefalia
Evoluciona favorablemente, sin nuevas crisis convulsivas ni deterioro neurológico. TAC de control sin cambios.
Las infecciones asociadas a derivaciones ventriculoperitoneales continúan representando una complicación potencialmente grave, especialmente cuando son causadas por microorganismos multirresistentes. Este caso resulta de particular interés debido a la discordancia entre la magnitud y la cronicidad del proceso infeccioso y la escasa repercusión clínica observada, sin compromiso significativo del crecimiento, del neurodesarrollo ni deterioro neurológico progresivo.
La presencia de un absceso localizado en el trayecto valvular constituyó un hallazgo clave que permitió identificar una pioventriculitis asociada a DeVePe. Esto resalta la importancia de mantener un elevado índice de sospecha de infección del sistema nervioso central ante cualquier foco infeccioso relacionado con dispositivos de derivación, aun en ausencia de manifestaciones sistémicas o neurológicas floridas.
La enfermedad meningocócica es una causa relevante de infecciones invasivas en pediatría. Neisseria meningitidis suele presentarse en forma aguda como meningitis o sepsis; sin embargo, en ocasiones puede manifestarse con evolución prolongada. La meningococcemia crónica es una forma infrecuente, caracterizada por fiebre, exantema y compromiso articular, habitualmente sin compromiso hemodinámico ni meníngeo, lo que puede retrasar su reconocimiento.
Describir un caso de meningococcemia crónica y resaltar la importancia de su sospecha en cuadros de fiebre prolongada.
Niña de 9 años de edad, sin antecedentes perinatológicos, personales ni familiares de relevancia, que consultó en guardia por un cuadro caracterizado por síndrome febril intermitente asociado a exantema maculopapular de distribución generalizada y artralgias migratorias, en ausencia de signos meníngeos o clínicos de sepsis. Inicialmente se realizó laboratorio sin hallazgos relevantes, por lo que continuó en seguimiento ambulatorio.
Ante la persistencia de los síntomas durante 21 días, se decidió su internación para valoración clínica. Al ingreso presentaba exantema maculopapular eritematoso, no pruriginoso, que desaparecía a la digitopresión en rostro, tronco y extremidades, excepto en ambos pies, donde las lesiones eran puntiformes, compatibles con petequias.
Se realizó laboratorio con reactantes de fase aguda elevados sin leucocitosis, sedimento urinario normal, urocultivo y exudado faríngeo negativos, radiografía de tórax, ecocardiograma y ecografía abdominal sin alteraciones. Fue evaluada por Infectología, que solicitó serologías para Parvovirus, Mycoplasma, Adenovirus, VEB y CMV, con resultados negativos, y por Reumatología, con perfil reumatológico normal.
Se realizaron dos hemocultivos, ambos positivos para Neisseria meningitidis, sensible a cefotaxima, por lo que completó cinco días de tratamiento endovenoso con buena evolución clínica.
La meningococcemia crónica es una entidad poco frecuente que puede simular patologías benignas, retrasando el diagnóstico. Debe considerarse en niños con fiebre prolongada, exantema y artralgias, incluso con buen estado general. La realización de hemocultivos seriados es clave para su identificación. El tratamiento antibiótico oportuno se asocia a excelente pronóstico. Este caso resalta la importancia de sostener la sospecha clínica ante presentaciones atípicas de infecciones potencialmente graves.
Durante 2025, el Boletín Epidemiológico Nacional de Argentina reportó una circulación activa de virus respiratorios, destacando el Virus Sincitial Respiratorio (VSR), Influenza y SARS-CoV-2, con alta incidencia de bronquiolitis en menores de 2 años. El orden de frecuencia fue VSR, Influenza, SARS-CoV-2,y rinovirus.
La vigilancia clínica notificó 1.219.412 casos de Enfermedad Tipo Influenza, 177.420 de neumonía y 161.580 de bronquiolitis en menores de dos años.Durante el año, la mayor incidencia de virus respiratorios se observa en los meses de marzo - agosto de 2025.
Dada la prevalencia a nivel nacional, se plantea un trabajo de investigación de tipo transversal, donde se buscará demostrar la prevalencia de pacientes internados en el hospital Cepsi eva perón de Santiago del Estero, por infecciones respiratorias por virus respiratorios en el año 2025.
Demostrar la prevalencia de pacientes internados en el hospital Cepsi eva perón de Santiago del Estero, por infecciones respiratorias por virus respiratorios en el periodo de enero a diciembre del 2025.
Para ello, se analizaran el total de muestras de pacientes internados en el hospital por infecciones respiratorias desde enero a diciembre de 2025, dichas muestras serán los resultados positivos de PCR (hisopados nasofaríngeos), que permite detectar el material genético del virus, y Film Array (Panel de Neumonía).
Los PCR analizan muestras para los siguientes virus: influenza A, Influenza B, VRS, SARS-CoV-2. Mientras que FilmArray agrega Rinovirus.
Tipo de estudio: Cuantitativo, de tipo transversal.
Criterios de inclusión: pacientes internados en el hospital por infecciones respiratorias en 2025 a quienes se les realizó hisopado nasofaringeo.
Se analizaron 935 muestras de pacientes internados por cuadros respiratorios entre los meses de marzo y agosto.
MARZO: De 65 muestras de pacientes internados, se registraron casos de rinovirus y SARS-CoV-2.
ABRIL: Entre 152 muestras de pacientes internados, se observaron positivos de rinovirus y SARS-CoV-2.
MAYO: De 144 muestras de pacientes internados, sin casos de SARS-CoV-2, pero se detectaron VRS, rinovirus e Influenza.
JUNIO: Con 248 muestras de pacientes internados, se registraron positivos para VRS, rinovirus e Influenza, junto a algunos casos de SARS-CoV-2.
JULIO: En 222 muestras de pacientes internados, se registraron casos de VRS y SARS-CoV-2, además de rinovirus e Influenza.
AGOSTO: De 104 muestras de pacientes internados, hay predominancia de positivos para VRS con algunos casos de SARS-CoV-2 y rinovirus.
En marzo, de un total de 65 pacientes internados, 6 dieron positivo para SARS-CoV-2, mientras que 12 fueron positivos para Rinovirus. No se registraron casos de VRS ni de Influenza A en este mes.
En abril, el número de pacientes internados aumentó a 152, pero solo 1 fue positivo para SARS-CoV-2 y 4 para Rinovirus. Al igual que en marzo, no se reportaron casos de VRS o Influenza A.
En mayo, de un total de 144 pacientes internados, no se registraron casos positivos de SARS-CoV-2. Sin embargo, se detectaron 2 casos de VRS, 6 de Rinovirus y 43 de Influenza, destacando la predominancia de este último virus en ese mes.
En junio, se internaron 248 pacientes, de los cuales 2 resultaron positivos para SARS-CoV-2, 21 para VRS, 5 para Rinovirus y 26 para Influenza. La variación en los resultados de junio muestra un aumento significativo en los casos de VRS en comparación con mayo.
En julio, de 222 pacientes internados, se reportaron 2 casos positivos de SARS-CoV-2, 3 de Rinovirus, 57 de VRS y 5 de Influenza.
En agosto, entre 104 pacientes, 2 dieron positivo para SARS-CoV-2, 1 para Rinovirus, 84 para VRS y no se registraron casos de Influenza.
Análisis de la hospitalización durante el periodo invernal de 2025 en área crítica: De los 89 pacientes internados con muestras positivas para Influenza A en los periodos de marzo a agosto del 2025, 24 de ellos requirieron internación en áreas críticas (UCIM/UTIP).
En Argentina la tuberculosis pulmonar es la forma más frecuente de presentación, representando el 80% de los casos. La forma ganglionar mediastínica se caracteriza por la afectación de los ganglios linfáticos. Debido a la naturaleza paucibacilar de la enfermedad en la infancia y la inespecificidad de la clínica inicial, el diagnóstico suele ser un desafío médico que requiere una alta sospecha clínica, estudios de imágenes complementarios y en ocasiones, procedimientos invasivos para la confirmación microbiológica o histopatológica.
Presentar una forma poco frecuente de TB en la infancia
Paciente de 11 años de edad, sin antecedentes perinatológicos, relevancia que consulta por fiebre intermitente de 15 días de evolución, asociado a astenia, tos seca e inapetencia.
Antecedentes familiares: madre y padre TB 2019 tratada en Paraguay sin catastro familiar. Esquema de vacunas incompletas para VHA, VPH, Meningococo y Triple Bacteriana Acelular
Al examen físico paciente eucardica, eupneica, subfebril. A la palpación presenta masa supraesternal derecha indurada, no dolorosa, de bordes definidos, sin signos de flogosis ni
eritema. Se ausculta buena entrada de aire bilateral, buena mecánica ventilatoria, sin ruidossobreagregados, sin hipoxemia.
Se plantea diagnóstico diferencial de masa tumoral versus proceso infeccioso por lo que se solicita: PPD: 0 MM, laboratorio Gb:10.310 (N: 62% L: 30%) Hb:10.8 Hto: 34.3 Plaq: 472000
ERS: 82 mm/hora PCR: 5.5, se interpreta laboratorio con anemia, reactantes de fase aguda aumentados, serologías para VEB y CMV: no reactivas. Radiografía de tórax donde se observa
imagen radiopaca, convexa de bordes definidos en vértice superior derecho paratraqueal. Con dicha imagen se amplía estudio con tomografía de tórax y cuello sin contraste que informa: formación sólida con bordes convexos e imágenes ganglionares que se extienden a cadena lateral derecha. Con clínica de la paciente y resultados de exámenes complementarios se deriva a centro de mayor complejidad con diagnóstico de síndrome febril prolongado, masa mediastinal en estudio para continuar con estudios y eventual tratamiento. En centro de derivación se realiza nueva tomografía con contraste endovenoso, que informa masa en mediastino superior que comprime parcialmente vena yugular interna. Ante la imposibilidad de poder descartar por imágenes proceso linfoproliferativo
se realiza punción y aspiración de médula ósea, biopsia con marcadores tumorales negativos. Descartado proceso tumoral y sospecha de tuberculosis se toman muestras de lavado gástrico en 3 oportunidades, con cultivos negativos. Se realiza Biopsia de masa mediastinal complejo mycobacterium complex sensible Isoniazida y Rifampicina, Xpert: detectable. Se inicia tratamiento con Isoniazida, Rifampicina, Pirazinamida y Etambutol, con buena tolerancia y adherencia al tratamiento. Actualmente la paciente se encuentra en seguimiento en HNPE, se realiza última radiografía de tórax previo pasaje a fase de mantenimiento normal. Por antecedente de derrame pleural realiza controles con cardiología normales. Continua realiza tratamiento antifímico en fase de mantenimiento con buena evolución. Catastro familiar negativa
Dada la alta prevalencia de tuberculosis en Argentina y la complejidad diagnóstica en pediatría, debido a clínica inespecífica y la naturaleza paucibacilar, el diagnóstico temprano sigue siendo un desafío. Esto nos marca la importancia de mantener un alto índice de sospecha, posicionando a la tuberculosis como un diagnóstico diferencial frente a la patología neoplásica. Es importante aclarar que es una enfermedad que tiene cura en la gran mayoría de los casos con tratamientos de bajo costo y bien tolerados.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11683 APLV persistente diagnosticada tras episodios de anafilaxia en la adolescencia. Seguimiento patología subaguda y crónica |
MIGUEL ANGEL ANSALDI JUNIOR | |
| 11693 RECURRENCIA DE SÍNDROME DE MOGAD, SEGUIMIENTO Y TRATAMIENTO: A PROPÓSITO DE UN CASO Seguimiento patología subaguda y crónica |
LUCIANA NAHIR ARLETTAZ | |
| 11733 Desnutrición crónica secundaria a enfermedad de Hirschsprung de diagnóstico tardío: a propósito de un caso Seguimiento patología subaguda y crónica |
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| 11738 Desnutrición crónica secundaria a enfermedad de Hirschsprung de diagnóstico tardío: a propósito de un caso Seguimiento patología subaguda y crónica |
MARIA FERNANDA TOGNINELLI | |
| 11746 Seguimiento interdisciplinario del primer paciente sometido a cirugía prenatal de mielomeningocele en un Hospital pediátrico de Argentina Seguimiento patología subaguda y crónica |
KARLA BLANCO | |
| 11846 Desnutrición severa refractaria en lactante con patología neonatal compleja: a propósito de un caso clínico Seguimiento patología subaguda y crónica |
PAULA PILIPCZUK | |
| 12099 A propósito de un caso: Refractariedad terapéutica en síndrome nefrótico Seguimiento patología subaguda y crónica |
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| 12108 Caracterización del funcionamiento neuropsicológico en un paciente pediátrico con trastorno del neurodesarrollo y comorbilidad de enfermedad reumatologica sistémica y enfermedad celíaca. A propósito de un caso. Seguimiento patología subaguda y crónica |
MARIA BELEN NASIF | |
| 12261 Desafíos diagnósticos en el síndrome del ligamento arcuato medio en una adolescente. A propósito de un caso Seguimiento patología subaguda y crónica |
NAOMI YEDLIN |
El síndrome nefrótico es la glomerulopatía primaria más frecuente en pediatría. Se define por una proteinuria masiva e hipoalbuminemia, frecuentemente acompañada de dislipidemia y edemas. La incidencia anual se estima en 1,8 casos cada 100.000 menores de 14 años, con un pico de presentación entre los 2 y 8 años. La manifestación clínica cardinal es el edema blando y con fóvea, de instauración lenta y distribución postural, que puede progresar a anasarca con ascitis y derrame pleural.
Si bien la corticoterapia logra alcanzar la remisión en el 90% de los pacientes con síndrome nefrótico, la corticorresistencia sigue siendo uno de los principales desafíos terapéuticos. La falta de respuesta a inmunosupresores de segunda línea, como el tacrolimus, limita las opciones disponibles y obliga a considerar otras alternativas. El presente caso expone la complejidad del manejo de formas refractarias y resalta el creciente papel del rituximab como tratamiento en pacientes con respuesta insuficiente a las terapias convencionales.
Presentar el caso de una paciente con síndrome nefrótico refractario a tratamientos de primera y segunda línea, mostrando los desafíos terapéuticos asociados a esta entidad.
Niña de 10 años que consulta por guardia por edema bipalpebral y distensión abdominal de dos semanas de evolución. Antecedente de edema matinal con mejoría durante el día de dos meses de evolución.
Examen físico: buen estado general, lúcida, reactiva, afebril, hemodinámicamente estable. Presenta anasarca con edema bipalpebral, edema en región sacra (Godet +++) y en genitales. Abdomen globoso, distendido, indoloro, con hepatoesplenomegalia.
Radiografía de tórax: derrame pleural.
Laboratorio inicial: colesterol 3,37 g/L, proteínas totales 5 g/dL, albúmina 2,10 g/dL, pH 7,48, compatible con hipercolesterolemia, hipoproteinemia, hipoalbuminemia y alcalosis.
Orina completa: proteinuria (+++-), cetonuria (++--); proteinuria 4,76 g/L, relación proteinuria/creatininuria 14,88.
Orina de 24 horas: proteinuria 9,19 g.
Se inicia manejo con dieta hiposódica, normoproteica y restricción hídrica.
Estudios complementarios: PPD negativa; serologías (HIV, HBsAg, CMV, VDRL) negativas; ANCA negativos; complemento C3 y C4 dentro de rangos normales.
Por clínica y laboratorio se interpretó como síndrome nefrótico, iniciándose tratamiento con metilprednisona 60 mg/kg/día durante 6 semanas sin respuesta. Persistió con proteinuria en rango nefrótico (hasta 5,25 g/L). Se indicó posteriormente tacrolimus, con escasa respuesta tras 6 meses.
Se realizó biopsia renal que informó glomerulonefritis crónica con hiperplasia mesangial y esclerosis focal y segmentaria. El estudio genético no evidenció variantes patogénicas.
Ante corticorresistencia y respuesta insuficiente a tacrolimus, se decidió iniciar tratamiento con rituximab (375 mg/dosis), con monitoreo de CD19 y CD20.
Evolución actual favorable, en buen estado general y sin edemas. Proteiuniras persistentes luego de 12 meses de tratamiento.
Tratamiento actual: tacrolimus 4 mg/día (en descenso planificado a 2 mg/día), enalapril 15 mg/día (por hipertensión inicial), omeprazol 20 mg/día, sulfato ferroso 200 mg/día y trimetoprima-sulfametoxazol trisemanal como profilaxis secundaria a depleción de linfocitos B. Mantiene controles de peso, presión arterial y proteinuria, con dieta hiposódica e ingesta hídrica según requerimientos.
En seguimiento por nefrología, se plantea posible remisión de la enfermedad, con reducción progresiva de la inmunosupresión y controles periódicos, continuando rituximab en esquema mensual.
Si bien el síndrome nefrótico constituye una patología frecuente en pediatría y la mayoría de los pacientes logran la remisión con una adecuada corticoterapia, las formas corticorresistentes continúan siendo un importante desafío terapéutico. Este caso pone de manifiesto la necesidad de un seguimiento estrecho ya que, ante la falta de respuesta terapéutica adecuada, no se debe dudar en rotar los esquemas de tratamiento para lograr un correcto control de la enfermedad.
La APLV mediada por IgE suele resolverse durante la infancia; sin embargo, un pequeño grupo de pacientes presenta sensibilización persistente con riesgo de anafilaxia.La inmunoterapia oral asociada a terapias biológicas ha surgido como una alternativa para incrementar la tolerancia y disminuir el riesgo de reacciones graves.
Describir un caso de alergia a proteínas de leche de vaca (APLV) mediada por IgE persistente hasta la adolescencia, diagnosticada tras episodios recurrentes de anafilaxia.
Presentar la experiencia inicial de inmunoterapia oral asistida con omalizumab como estrategia terapéutica para incrementar la tolerancia y reducir el riesgo de reacciones anafilácticas.
Femenina de 12a con antecedente de intolerancia a lácteos, manifestada por cólicos y deposiciones con sangre, tratada con fórmulas a base de Aa libres. Durante la infanciia persisten los síntomas, sin diagnóstico alergológico específico. Consultó por un episodio de anafilaxia posterior a la ingesta de helado. Posteriormente presentó urticaria tras exposición a queso y un segundo episodio de anafilaxia asociado a la ingesta de hamburguesa, requiriendo de adrenalina. La evaluación alergológica evidenció IgE total de 476,6 U/ml e IgE específica clase 4 para leche de vaca, caseína,α-lactoalbúmina y β -lactoglobulina, confirmando alergia mediada por IgE a PLV.Se indicó dieta estricta libre de proteínas lácteas, adrenalina autoinyectable e inicio de inmunoterapia oral asistida con omalizumab (150 mg/sc cada 15 días) desde el 24/02/26. Actualmente cursa el 3er de tto, sin eventos adversos durante el protocolo de desensibilización y con tolerancia de 2ml de leche, manteniendo progresión semanal
La persistencia de APLV mediada por IgE hasta la adolescencia es infrecuente y puede asociarse a reacciones fatales. Este caso destaca la importancia de reconsiderar diagnósticos de intolerancia alimentaria persistente en pacientes con antecedentes compatibles y realizar estudios específicos para descartar sensibilización mediada por IgE. La utilización de omalizumab como terapia adyuvante permitió iniciar inmunoterapia oral de forma segura, sin reacciones adversas durante el escalamiento inicial.La APLV debe considerarse dentro del dx diferencial de pacientes con antecedentes de intolerancia a lácteos y síntomas persistentes. El dx oportuno permite implementar medidas de prevención de anafilaxia y acceder a estrategias terapéuticas.
La coexistencia de trastornos del neurodesarrollo con enfermedades autoinmunes sistémicas y enfermedad celíaca en pediatría configura un cuadro complejo y poco documentado. Algunas colagenopatías producen manifestaciones neuropsiquiátricas con compromiso de la atención, memoria y rendimiento académico, mientras que la dermatomiositis juvenil agrega debilidad muscular y fatiga. La enfermedad celíaca también puede asociarse a alteraciones neurológicas y del aprendizaje. La superposición de estas condiciones dificulta diferenciar manifestaciones propias del desarrollo, síntomas neurológicos y efectos del tratamiento.
Describir y analizar el funcionamiento neuropsicológico, el proceso de evaluación y las estrategias terapéuticas en un paciente de 8 años con trastorno del neurodesarrollo y enfermedad celíaca tras la aparición de una enfermedad reumatológica sistémica, y valorar su impacto en la autonomía, las actividades de la vida diaria y el aprendizaje.
Paciente masculino de 8 años con Certificado Único de Discapacidad y escolarización bajo Proyecto Pedagógico de Inclusión. Presentó retraso en la adquisición de hitos motores y del lenguaje. En 2023 la pesquisa mediante PRUNAPE evidenció retraso global del desarrollo, iniciándose evaluación interdisciplinaria e intervenciones tempranas. Ese mismo año se confirmó enfermedad celíaca mediante biopsia intestinal. Durante 2024 evolucionó con gastritis crónica por Helicobacter pylori y atrofia vellositaria subtotal. En 2025 se detectaron hipotonía proximal, hiperactividad e impulsividad, seguidas de síndrome febril recurrente, debilidad muscular progresiva, alteraciones de la marcha, artralgias y lesiones cutáneas. La evaluación reumatológica confirmó una colagenopatía sistémica compatible con lupus eritematoso sistémico y/o dermatomiositis juvenil, instaurándose tratamiento inmunomodulador. Posteriormente, la evolución clínica, los hallazgos físicos y la elevación de enzimas musculares permitieron confirmar dermatomiositis juvenil. La evaluación neuropsicológica previa al debut de la enfermedad sistémica evidenció compromiso cognitivo global con afectación mixta del lenguaje, las funciones ejecutivas, el cociente de desarrollo adaptativo y el aprendizajes académico. Se observó como fortaleza relativa el razonamiento no verbal y una adecuada respuesta a apoyos visuales. Tras la aparición de la enfermedad autoinmune se registró un deterioro funcional marcado, asociado a la actividad inflamatoria, el dolor crónico, la fatiga y el tratamiento con corticoides. Se observó incremento de las dificultades atencionales, hiperactividad, labilidad emocional, aparición de tics orofaciales, evitación de actividades estructuradas y síntomas compatibles con estrés postraumático secundario a internaciones y procedimientos invasivos. Asimismo, la pérdida progresiva de autonomía física generó mayor dependencia para actividades básicas de la vida diaria. En el ámbito escolar se evidenció un estancamiento significativo del proceso de alfabetización y una reducción de la participación. La reevaluación neuropsicológica confirmó la persistencia de un compromiso neurocognitivo global con predominio de alteraciones en lenguaje, atención y funciones ejecutivas. El análisis clínico permitió descartar trastorno del espectro autista, interpretando las dificultades sociales como secundarias al trastorno severo del lenguaje y al impacto emocional de la enfermedad crónica.
Este caso muestra la complejidad diagnóstica y terapéutica que supone la coexistencia de trastornos del neurodesarrollo, enfermedad celíaca y dermatomiositis juvenil. La superposición de síntomas puede dificultar la identificación de nuevos procesos patológicos y favorecer atribuciones erróneas al trastorno del desarrollo preexistente. Asimismo, plantea el interrogante acerca de si algunas manifestaciones observadas durante la evolución podrían haber estado vinculadas a un proceso inflamatorio de instauración progresiva y curso inicialmente silente. Los hallazgos refuerzan la necesidad de realizar evaluaciones neuropsicológicas integrales, ecológicas y longitudinales, centradas en el impacto funcional sobre la autonomía, el desempeño académico y la participación social. Asimismo, destacan la importancia de un abordaje interdisciplinario coordinado que permita diferenciar manifestaciones propias del neurodesarrollo de aquellas secundarias a enfermedades sistémicas. Finalmente, este trabajo aporta evidencia clínica sobre un campo escasamente explorado en población pediátrica y refuerza la necesidad de desarrollar investigaciones que profundicen el estudio de las repercusiones neurocognitivas de las enfermedades autoinmunes sistémicas y la enfermedad celíaca en niños y adolescentes. El reconocimiento temprano de estas interacciones resulta fundamental para optimizar el diagnóstico diferencial, prevenir el agravamiento funcional y favorecer trayectorias de desarrollo más adaptativas e inclusivas.
El dolor abdominal crónico es un motivo de consulta frecuente en la población pediátrica, especialmente en la adolescencia. Su etiología es amplia y abarca causas funcionales, orgánicas y psicológicas. Entre las causas orgánicas raras, el síndrome del ligamento arcuato medio (SLAM) debe considerarse cuando los síntomas no responden a tratamientos convencionales. El SLAM se produce por la compresión extrínseca del tronco celíaco debido a una variación en el posicionamiento del ligamento arcuato medio [Fig 1]. Esta patología, aunque bien documentada en adultos, es poco frecuente en niños y adolescentes, lo que dificulta su diagnóstico. A continuación, se describe el caso de una paciente adolescente con dolor abdominal crónico de difícil manejo, diagnosticada con SLAM y tratada exitosamente mediante cirugía laparoscópica
Describir el caso de una adolescente con síndrome del ligamento arcuato medio (SLAM) como causa infrecuente de dolor abdominal crónico, resaltando las dificultades diagnósticas, la utilidad de los estudios por imágenes y la evolución favorable tras el tratamiento quirúrgico.
Paciente femenina de 16 años con dolor abdominal crónico de dos años de evolución, localizado en epigastrio y asociado a distensión abdominal, pirosis, regurgitación, hiporexia y leve descenso ponderal. Había recibido múltiples tratamientos por diagnósticos presuntivos de reflujo gastroesofágico y sobrecrecimiento bacteriano intestinal, sin mejoría clínica. Los estudios iniciales, incluyendo laboratorio, ecografía abdominal y evaluación para enfermedad celíaca, resultaron normales o no concluyentes. Ante la persistencia de los síntomas, se realizó ecodoppler abdominal que evidenció aumento de la velocidad sistólica en el tronco celíaco y disminución de su calibre. La angiotomografía confirmó estenosis proximal del tronco celíaco con dilatación postestenótica, compatible con síndrome del ligamento arcuato medio. Tras discusión multidisciplinaria y exclusión de otros diagnósticos diferenciales mediante estudios complementarios, se efectuó liberación laparoscópica del ligamento arcuato medio. La cirugía transcurrió sin complicaciones. El control ecodoppler postoperatorio mostró resolución de la compresión vascular y la paciente presentó desaparición completa de los síntomas durante el seguimiento.
El síndrome del ligamento arcuato medio constituye una causa poco frecuente de dolor abdominal crónico en adolescentes y puede pasar inadvertido debido a la superposición clínica con trastornos funcionales más prevalentes. Este caso destaca la importancia de mantener un amplio diagnóstico diferencial ante síntomas persistentes y refractarios al tratamiento convencional. La correlación clínico-radiológica y el abordaje multidisciplinario permitieron arribar al diagnóstico y ofrecer un tratamiento quirúrgico efectivo, con resolución completa de la sintomatología.
La desnutrición crónica en pediatría constituye un importante problema de salud que asocia alteraciones del crecimiento, compromiso inmunológico y aumento de la morbimortalidad. Si bien frecuentemente se relaciona con ingesta insuficiente de nutrientes, es fundamental considerar causas secundarias.
La desnutrición secundaria se produce como consecuencia de enfermedades subyacentes que interfieren en la digestión, absorción y/o utilización de nutrientes, o que generan un incremento de los requerimientos.
La enfermedad de Hirschsprung es un trastorno congénito de la inervación intestinal producido por la falla en la migración de las células ganglionares desde la cresta neural hasta el colon distal. Aunque su presentación clásica ocurre en el período neonatal, manifestándose con obstrucción funcional, distención abdominal, estreñimiento severo y falta de eliminación del meconio, existen formas de diagnóstico tardío que pueden manifestarse con compromiso progresivo del estado nutricional además de síntomas gastrointestinales.
Se presenta el caso de un paciente pediátrico con desnutrición crónica severa y síntomas gastrointestinales en quien posteriormente se diagnosticó enfermedad de Hirschsprung.
Describir un caso de Enfermedad de Hirschsprung de diagnóstico tardío asociado a desnutrición severa en un paciente pediátrico.
Paciente masculino de 7 años, que ingresa a internación por cuadro clínico de 10 días de evolución caracterizado por fiebre, vómitos y diarrea no disentérica, asociado a deterioro progresivo del estado general. Al examen físico presentaba regular estado general, emaciación severa, palidez cutáneo-mucosa, disminución del tejido celular subcutáneo y masa muscular, xerosis cutánea y pelo ralo, distensión abdominal con dolor abdominal difuso y timpanismo. A la evaluación antropométrica presentaba un peso al ingreso de 15,4 kg PZ -3,7, Talla de 114 cm PZ -2.07 e IMC 11.8 PZ -3.6.
En cuanto a sus antecedentes personales es un recién nacido pretérmino tardío, con bajo peso al nacer. Curso internación en neonatología para recuperación de peso. Escasos controles de crecimiento y desarrollo.
Ingresa con laboratorio: anemia (Hb 9.4 g/dl Hto 26.9 %), hiponatremia (125 mEq/l), hipocalcemia (7 mg/d), hipomagnesemia (1.46 mg/dl), alcalosis metabólica e hipoalbuminemia severa (albúmina 1,2 g/dl), asociadas a hipoproteinemia significativa. Los estudios por imagenes evidenciaron megacolon sigmoides descendente y transverso. Estudios microbiológicos sin rescate.
Se interpretó cuadro clínico como desnutrición crónica severa descompensada y enteritis, iniciándo tratamiento antibiótico con Ceftriaxona y Metronidazol. Durante su evolución presentó megacolon tóxico, por lo que requirió reinicio de antibioticoterapia de amplio espectro y nutrición parenteral. Se realizó biopsia colónica cuyo resultado histopatológico informó ausencia de células ganglionares, compatible con Enfermedad de Hirschsprung, por lo que se realizó colostomía a nivel de colon descendente. Evolucionó favorablemente y actualmente se encuentra en recuperación nutricional.
La desnutrición secundaria en pediatría constituye un desafío diagnóstico. La enfermedad de Hirschsprung de diagnóstico tardío representa una forma infrecuente de presentación, asociada habitualmente a aganglionosis de segmento corto, permitiendo una compensación parcial durante años. Esto favorece errores diagnósticos y retraso terapéutico, especialmente en pacientes interpretados como constipados funcionales.
En el presente caso, la constipación crónica, la distensión abdominal persistente y el fallo de medro constituyeron signos de alarma durante la evolución. La desnutrición severa probablemente de causa multifactorial, relacionada con ingesta insuficiente, inflamación intestinal crónica y alteración funcional del tránsito intestinal. El reconocimiento precoz y el tratamiento quirúrgico oportuno modifican significativamente la evolución y el pronóstico.
La desnutrición crónica en pediatría constituye un importante problema de salud que asocia alteraciones del crecimiento, compromiso inmunológico y aumento de la morbimortalidad. Si bien frecuentemente se relaciona con ingesta insuficiente de nutrientes, es fundamental considerar causas secundarias.
La desnutrición secundaria se produce como consecuencia de enfermedades subyacentes que interfieren en la digestión, absorción y/o utilización de nutrientes, o que generan un incremento de los requerimientos.
La enfermedad de Hirschsprung es un trastorno congénito de la inervación intestinal producido por la falla en la migración de las células ganglionares desde la cresta neural hasta el colon distal. Aunque su presentación clásica ocurre en el período neonatal, manifestándose con obstrucción funcional, distención abdominal, estreñimiento severo y falta de eliminación del meconio, existen formas de diagnóstico tardío que pueden manifestarse con compromiso progresivo del estado nutricional además de síntomas gastrointestinales.
Se presenta el caso de un paciente pediátrico con desnutrición crónica severa y síntomas gastrointestinales en quien posteriormente se diagnosticó enfermedad de Hirschsprung.
Describir un caso de Enfermedad de Hirschsprung de diagnóstico tardío asociado a desnutrición severa en un paciente pediátrico.
Paciente masculino de 7 años, que ingresa a internación por cuadro clínico de 10 días de evolución caracterizado por fiebre, vómitos y diarrea no disentérica, asociado a deterioro progresivo del estado general. Al examen físico presentaba regular estado general, emaciación severa, palidez cutáneo-mucosa, disminución del tejido celular subcutáneo y masa muscular, xerosis cutánea y pelo ralo, distensión abdominal con dolor abdominal difuso y timpanismo. A la evaluación antropométrica presentaba un peso al ingreso de 15,4 kg PZ -3,7, Talla de 114 cm PZ -2.07 e IMC 11.8 PZ -3.6.
En cuanto a sus antecedentes personales es un recién nacido pretérmino tardío, con bajo peso al nacer. Curso internación en neonatología para recuperación de peso. Escasos controles de crecimiento y desarrollo.
Ingresa con laboratorio: anemia (Hb 9.4 g/dl Hto 26.9 %), hiponatremia (125 mEq/l), hipocalcemia (7 mg/d), hipomagnesemia (1.46 mg/dl), alcalosis metabólica e hipoalbuminemia severa (albúmina 1,2 g/dl), asociadas a hipoproteinemia significativa. Los estudios por imagenes evidenciaron megacolon sigmoides descendente y transverso. Estudios microbiológicos sin rescate.
Se interpretó cuadro clínico como desnutrición crónica severa descompensada y enteritis, iniciándo tratamiento antibiótico con Ceftriaxona y Metronidazol. Durante su evolución presentó megacolon tóxico, por lo que requirió reinicio de antibioticoterapia de amplio espectro y nutrición parenteral. Se realizó biopsia colónica cuyo resultado histopatológico informó ausencia de células ganglionares, compatible con Enfermedad de Hirschsprung, por lo que se realizó colostomía a nivel de colon descendente. Evolucionó favorablemente y actualmente se encuentra en recuperación nutricional.
La desnutrición secundaria en pediatría constituye un desafío diagnóstico. La enfermedad de Hirschsprung de diagnóstico tardío representa una forma infrecuente de presentación, asociada habitualmente a aganglionosis de segmento corto, permitiendo una compensación parcial durante años. Esto favorece errores diagnósticos y retraso terapéutico, especialmente en pacientes interpretados como constipados funcionales.
En el presente caso, la constipación crónica, la distensión abdominal persistente y el fallo de medro constituyeron signos de alarma durante la evolución. La desnutrición severa probablemente de causa multifactorial, relacionada con ingesta insuficiente, inflamación intestinal crónica y alteración funcional del tránsito intestinal. El reconocimiento precoz y el tratamiento quirúrgico oportuno modifican significativamente la evolución y el pronóstico.
La desnutrición severa refractaria en lactantes con antecedentes neonatales complejos representa un importante desafío clínico debido a la coexistencia de múltiples factores que comprometen el crecimiento y el estado nutricional. Las malformaciones congénitas, las internaciones prolongadas, las cirugías neonatales y las dificultades en la alimentación constituyen causas frecuentes de falla de medro persistente.
Exponer un caso clínico sobre un lactante con antecedentes neonatales complejos que evolucionó con desnutrición severa refractaria secundaria a patología quirúrgica digestiva y respiratoria crónica, analizando de qué manera estas condiciones influyeron en su falla de medro.
Lactante masculino, RNPT de 33 semanas, PAEG 2010 g, con diagnóstico de atresia esofágica tipo III, traqueomalacia extensa, displasia broncopulmonar, reflujo gastroesofágico (RGE), alergia a la proteína de leche de vaca (APLV) y hernia inguinal bilateral.
Fue sometido a los 3 días de vida a ligadura de fístula traqueoesofágica y cinco días luego a anastomosis esofágica y gastrostomía. Se realizó traqueostomía electiva a los 2 meses de vida.
Durante la internación neonatal requirió asistencia ventilatoria mecánica prolongada (21 días) y cánula de alto flujo (9 días), nutrición parenteral (NPT) y múltiples procedimientos invasivos. Presentó colestasis asociada a nutrición parenteral prolongada, ectasia renal bilateral, infección urinaria y citomegalovirus detectable en sangre y orina. Permaneció con dificultades severas para la alimentación enteral, requiriendo gastrostomía como vía exclusiva de alimentación y dilataciones esofágicas en más de una ocasión.
Presentó intercurrencias respiratorias, incluyendo bronquiolitis por rino/enterovirus, atelectasias, episodios de broncoespasmos y apneas, asociadas a diagnóstico de traqueomalacia extensa y reflujo gastroesofágico, sin evidencias de broncoaspiración.
Inició tempranamente tratamiento para RGE, acentuado por la tracción gástrica realizada en la corrección quirúrgica, el cual mantiene actualmente a dosis máxima con domperidona y omeprazol.
Se evidenció mal progreso de peso a pesar de recibir soporte nutricional intensivo, por lo que se incorporó en su dieta leche maternizada extensamente hidrolizada por sospecha de APLV y posteriormente oxigenoterapia de forma continua considerando el gasto metabólico que implica su patología respiratoria de base, con escasa mejoría de la curva pondoestatural. Adicionó eventos de hipoglucemia por lo cual se decidió, en conjunto con Htal Garrahan, la colocación de nutrición parenteral.
De manera interdisciplinaria y en conjunto con servicios del Htal Garrahan y Elizalde, se realizó una búsqueda exhaustiva de posibles etiologías para dicha desnutrición, complementarias a su patología de base, estudiando enfermedades del metabolismo intermedio, enfermedades neurometabólicas, digestivas (insuficiencia intestinal, gastroparesia, seudoobstrucción intestinal, enteritis infecciosa por CMV), causas endocrinológicas y genéticas (en estudio). No encontrando una etiología clara al momento.
Actualmente el paciente se encuentra en UCIP conectado a CPAP con el fin de disminuir el gasto cardiaco y metabólico, recibiendo NPT en forma continua y leche parcialmente hidrolizada mediante sonda transyeyunal e iniciando alimentación complementaria vía oral. Continúa con leve mejoría de la curva pondoestatural respecto a los meses previos, aun con parámetros de crecimiento por debajo de los percentilos para su edad.
La desnutrición en pacientes con antecedentes neonatales complejos suele ser multifactorial. En este caso coexistieron prematurez, cirugía digestiva neonatal, enfermedad respiratoria persistente y dificultades severas para tolerancia de alimentación enteral.
La atresia esofágica y sus complicaciones posteriores constituyen factores de alto riesgo para alteraciones nutricionales prolongadas debido a disfagia, estenosis, reflujo gastroesofágico y dependencia de alimentación parenteral. A su vez, la patología respiratoria secundaria a oxigenoterapia prolongada condiciona un mayor número de intercurrencias a nivel respiratorio y genera un aumento del gasto metabólico que contribuye a las dificultades en la nutrición y el crecimiento.
El abordaje precoz e interdisciplinario con un adecuado balance entre el aporte energético y el gasto metabólico, resulta fundamental para optimizar el crecimiento, disminuir complicaciones y mejorar el pronóstico a largo plazo.
La enfermedad asociada a anticuerpos contra la glicoproteína de mielina del oligodendrocito (MOGAD) es una patología inflamatoria desmielinizante autoinmune del sistema nervioso central recientemente reconocida dentro del espectro de enfermedades neuroinmunológicas. En pediatría, la encefalomielitis aguda diseminada (ADEM), neuritis óptica (NO) y mielitis transversa, constituyen las formas de presentación más frecuentes. Aunque suele presentar curso monofásico, entre un 20% y un 50% de los pacientes pueden evolucionar con recaídas, asociándose estas a mayor riesgo de discapacidad. El diagnóstico se basa en la combinación de manifestaciones clínicas compatibles, hallazgos en neuroimagen y la detección de anticuerpos anti-MOG. El tratamiento agudo de primera línea son los corticoides endovenosos a altas dosis, en los que no se observa mejoría clínica se indica plasmaféresis y/o inmunoglobulinas intravenosas, e inicialmente en casos graves. Ante la recurrencia se utilizan inmunosupresores como azatioprina, micofenolato y rituximab. La identificación temprana de recurrencias y el seguimiento longitudinal son fundamentales para optimizar el pronóstico.
Describir un caso pediátrico de recurrencia de MOGAD y destacar la importancia del seguimiento clínico y del tratamiento inmunomodulador en pacientes con riesgo de recaída.
Paciente masculino de 6 años con antecedente de MOGAD diagnosticado a los 3 años de vida, cuya manifestación inicial fue ADEM. En el primer episodio recibió pulsos de metilprednisolona y requirió plasmaféresis por evolución clínica, indicándose posteriormente tratamiento con rituximab, que no pudo concretarse debido a dificultades en el seguimiento.
Tres años después reingresó en múltiples oportunidades por fiebre, vómitos y dolor abdominal. Ante la aparición de ataxia se realizó evaluación interdisciplinaria y resonancia magnética cerebral, de órbitas y médula espinal con contraste, evidenciándose múltiples lesiones desmielinizantes nuevas compatibles con recurrencia de enfermedad. Entre los hallazgos se observaron lesiones hiperintensas de sustancia blanca con extensión subcortical, compromiso bilateral temporomesial, de cápsulas externas, cápsula interna izquierda y ganglios basales; lesión medular cervical longitudinalmente extensa entre C3 y C5; engrosamiento de vainas periópticas y refuerzo de raíces de cola de caballo.
Los estudios complementarios solicitados se encontraron dentro de valores normales (no se hallaron citopenias, serologías para Epstein Bar y citomegalovirus no reactivas, FAN negativo, inmunoglobulinas en rango normal para la edad, sin consumo de complemento), no se realizó la determinación de anticuerpos anti-MOG ya que el paciente presentaba diagnóstico previo de enfermedad, y se interpretó como recaída de la misma. Se solicitó CD20 previo a iniciar tratamiento con rituximab, arrojando el mismo un valor inicial de 17,9%.
Se iniciaron cinco pulsos de metilprednisolona y posterior tratamiento con rituximab en dos dosis, observándose mejoría clínica del déficit neurológico. Al alta continuó tratamiento con prednisona durante tres meses, con descenso progresivo posterior, seguimiento multidisciplinario y monitorización de CD20, logrando depleción completa (0%). Actualmente se instauró micofenolato mofetilo como tratamiento de mantenimiento, permaneciendo actualmente sin nuevas recaídas.
Si bien MOGAD presenta con frecuencia un curso monofásico, un subgrupo de pacientes desarrolla recaídas, principal factor asociado a discapacidad acumulada. La persistencia de anticuerpos anti-MOG, determinados fenotipos clínicos y la evolución temprana hacia recurrencia constituyen factores de riesgo descritos para enfermedad recurrente, reforzando la necesidad de seguimiento prolongado y reevaluación terapéutica.
El caso presentado destaca la importancia de la sospecha diagnóstica precoz ante síntomas neurológicos inespecíficos en pacientes con antecedente de enfermedad desmielinizante, así como del abordaje interdisciplinario y de la adherencia al seguimiento. El tratamiento escalonado con corticoides e inmunoterapia de mantenimiento permitió adecuado control clínico, subrayando el potencial beneficio de estrategias preventivas en casos recurrentes.
El mielomeningocele (MMC) es la forma más frecuente y grave de espina bífida, una malformación congénita del sistema nervioso central caracterizada por el cierre defectuoso del tubo neural. En Argentina, su prevalencia asciende a 5,7 por 10.000 recién nacidos vivos.
La morbilidad asociada al MMC es elevada y comprende eventuales complicaciones en múltiples órganos y tejidos según el nivel medular de afectación: neurológicas (hidrocefalia, malformación de Arnold-Chiari tipo II, médula anclada), nefrourológicas (vejiga neurogénica, enfermedad renal crónica), gastrointestinales (intestino neurogénico) y ortopédicas (deformidades y compromiso de la estabilidad de miembros inferiores), entre otras. Esta complejidad clínica requiere un abordaje interdisciplinario coordinado desde etapas tempranas de la vida.
El diagnóstico suele establecerse en el período prenatal mediante ecografía obstétrica y clásicamente el tratamiento de elección fue el cierre quirúrgico posnatal del defecto. Sin embargo, en 2011, la publicación del estudio Management of Myelomeningocele Study (MOMS), ensayo clínico que comparó la eficacia y seguridad de la cirugía pre y posnatal. Demostró que la intervención intraútero reducía significativamente la necesidad de colocación de válvula de derivación ventriculoperitoneal para el tratamiento de la hidrocefalia, con mejoría de los resultados motores a los 30 meses de vida.
En Argentina, la cirugía prenatal de MMC fue implementada inicialmente en el sector privado a partir de 2015. La primera intervención en el Hospital Garrahan se realizó en 2025.
Describir la evolución clínica de una paciente con MMC sometida a cirugía intraútero en el marco de un seguimiento interdisciplinario.
Lactante de 11 meses con diagnóstico prenatal de MMC. Cierre quirúrgico intraútero del defecto a las 25 semanas de gestación. RNPT/PAEG (36 semanas, peso 2.760 g.) Requirió internación en el servicio de neonatología durante 10 días, con evolución favorable y sin complicaciones mayores.
En el área nefrourológica, la videourodinamia realizada a los 4 meses de vida evidenció capacidad vesical y presión de llenado normales, con contracción miccional inefectiva a altas presiones, sin reflujo vesicoureteral. Ecografías renales con riñón izquierdo francamente disminuido de tamaño, sin dilatación de la vía urinaria. Centellograma renal con DMSA: asimetría renal congénita, hipofunción relativa del riñón izquierdo 32,8% y riñón derecho 67,2%. Ante la detección de proteinuria, se inició nefroprotección con enalapril. La paciente requiere cateterismo intermitente limpio cada cuatro horas y cateterismo nocturno.
En el área neurológica, a los 11 meses se documentó dilatación ventricular supratentorial progresiva mediante tomografía computada. No obstante, la paciente evoluciona sin signos clínicos de hipertensión endocraneana con fondo de ojo normal. Permanece bajo conducta expectante neuroquirúrgica, con evaluación periódica por posible tercer ventriculostomía endoscópica o derivación ventriculoperitoneal.
En cuanto al crecimiento, a los 11 meses presenta parámetros antropométricos adecuados con perímetro cefálico en P97. Neurodesarrollo acorde a edad. La evaluación del desarrollo psicomotor fue realizada mediante la escala de Bayley III, con resultados acordes.
La cirugía intraútero constituye actualmente el estándar de atención para los pacientes con MMC que cumplen criterios de selección. El caso presentado evidencia resultados favorables en términos de función motora, neurodesarrollo y ausencia de hipertensión endocraneana a los 11 meses de vida. La cirugía prenatal, no elimina el riesgo de hidrocefalia, sino que puede retardar o evitar su progresión sintomática. En esta paciente la ventriculomegalia progresiva y la disfunción nefrourológica subrayan la complejidad inherente a esta patología y la necesidad de seguimiento especializado y continuo.
Los hallazgos clínicos de la paciente presentada, son consistentes con los beneficios documentados en la cohorte del estudio MOMS.
El fortalecimiento de la red nacional perinatal, la capacitación en diagnóstico ecográfico prenatal y la consolidación de equipos interdisciplinarios en hospitales públicos de referencia son condiciones necesarias para garantizar que un mayor número de pacientes que cumplan con los criterios de selección para la cirugía prenatal, pueda acceder oportunamente a esta intervención.
El modelo de atención basado en la interdisciplina debe instaurarse desde la etapa prenatal y durante toda la vida del paciente con MMC para lograr un cuidado integral coordinado y accesible.
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El seguimiento del desarrollo infantil constituye una herramienta esencial para la detección temprana de alteraciones y la implementación oportuna de intervenciones, en un proceso influido por factores biológicos, perinatales y socioambientales. Si bien el primer nivel de atención cumple un rol central en la pesquisa, el segundo nivel resulta clave para la evaluación integral y la orientación diagnóstica oportuna.
En nuestro hospital zonal general de agudos se identificó que numerosos niños ingresaban al sistema por consultas asistenciales diversas o por derivaciones tardías, con sospechas de alteraciones del desarrollo, sin haber accedido previamente a una evaluación interdisciplinaria sistemática. Esta situación motivó la implementación de un consultorio específico de desarrollo infantil, con presencia de kinesiologos, pediatras y fonoaudiolas, incluyendo residencias de las dos últimas.
Buscamos describir la experiencia de la implementación de un consultorio interdisciplinario de desarrollo infantil en un hospital zonal general de agudos y caracterizar a la población atendida, los motivos de consulta y los principales perfiles de alteración del desarrollo identificados.
A la fecha, se evaluaron 20 niños/as, con predominio de menores de dos años (75%). La mayoría contaba con controles prenatales adecuados; sin embargo, se identificaron antecedentes perinatales de riesgo, principalmente prematurez (25%) e hiperbilirrubinemia (25%). Se observaron múltiples factores de riesgo psicosocial, destacándose condiciones socioambientales desfavorables (65%), bajo nivel educativo del cuidador principal (30%) y uso temprano de pantallas (81,3%). Una proporción significativa de los niños no había realizado consultas previas por desarrollo, siendo la percepción familiar el principal motivo de consulta. Las áreas del desarrollo más frecuentemente comprometidas fueron el lenguaje (63,2%) y la interacción social (35%). Las interpretaciones diagnósticas iniciales más habituales fueron estimulación insuficiente (55%), condicionantes socioambientales desfavorables (35%) y trastorno del lenguaje (20%). Presentando antecedentes familiares de alteraciones del desarrollo en el 47.4% de los casos.
La experiencia evidenció una elevada frecuencia de alteraciones del desarrollo infantil,asociadas a factores de riesgo socioambientales potencialmente modificables, alcanzando la evaluación de manera "tardía".
La implementación del consultorio interdisciplinario permitió ordenar la demanda, brindar una evaluación integral y orientar de manera oportuna a las familias respecto de intervenciones necesarias.
No obstante, se evidenciaron limitaciones estructurales para garantizar la evaluación diagnóstica completa y la continuidad terapéutica, lo que resalta la necesidad de fortalecer la articulación con el primer nivel de atención y con dispositivos especializados, consolidando redes de atención integrales para el desarrollo infantil.
CUANDO LA CLÍNICA ORGANIZA AL EQUIPO
La demanda de evaluación del desarrollo infantil en el sistema público creció 200% post-pandemia.
Las listas de espera superaban 11 meses y la fragmentación entre servicios generaba abandono de tratamientos.
En 2023 se organizó en el Hospital un dispositivo interdisciplinario a partir de un programa de TEA discontinuado.
Se organizaron recursos ponderando Admisión conjunta, Circuito de evaluación en 30 días, Ateneo semanal con informe integrado, Espacios grupales para familias y Articulación con APS y educación.
Período mayo 2023-abril 2026. Se registraron datos sociodemográficos, diagnósticos, tiempos de espera, adherencia y satisfacción familiar mediante encuesta Likert. comparación pre/post implementación.
Resultados:
N=287 niños/as evaluados, edad M=3.4 años, 68% varones. 71% Comodoro Rivadavia, 29% otras localidades del Área Programática Sur.
Se redujo tiempo de espera para 1° evaluación de 11.2 a 3.1 meses [-72%, p<0.001].
El 89% de los niños ingresó al circuito. TEA 62% [perfil =178], Trastorno del Lenguaje 21% [n=60], Trastornos Motores 9% [n=26], Otros diagnósticos del neurodesarrollo 8% [n=23].
El 34% presentó comorbilidad: TEA+Epilepsia 11%, TEA+TDAH 18%. 82% completó el proceso diagnóstico vs 41% en el modelo anterior [OR=6.4].
A 6 meses, 73% sostenía tratamiento indicado.
Causas de abandono: barreras geográficas 14%, rotación profesional 9%. 78% refirió "comprender mejor el proceso de abordaje y 81% reportó "menor sensación de soledad" post-intervención.
Se realizaron 42 talleres grupales con asistencia media de 12 familias.
Se formalizaron circuitos con 14 jardines maternales, 6 centros de salud y 2 ONG.
Se capacitaron 87 agentes de APS en detección temprana. 64% de las derivaciones en 2025 se gestionaron desde APS vs 22% en el 2023.
Discusión
Los resultados evidencian que la organización clínica del equipo es la variable crítica para la respuesta.
La reducción del 72% en tiempos de espera no se logró con más recurso humano, sino con reorganización: se disminuyeron estudios redundantes y unificaron criterios.
El 62% de TEA coincide con reportes internacionales post-pandemia, pero destacamos que el 34% de comorbilidad requiere equipos formados.
El 11% de los niños con TEA presentaran epilepsia refuerza la necesidad de neurología integrada al dispositivo.
La adherencia del 82%* duplica el modelo previo y triplica la media reportada en hospitales públicos patagónicos.
Ponderamos : 1) Informe único interdisciplinario que evita peregrinaje familiar, 2) Espacios grupales como sostén 3) Articulación con APS que mantiene al niño en su territorio.
El 18% de abandono desde localidades >150 km, señalan el límite del modelo centralizado.
Alta rotación de profesionales -3 renuncias en 3 años- impactó continuidad.
No se midió impacto en calidad de vida con escalas validadas.
El 8% "Otros diagnósticos" incluye cuadros funcionales/neurológicos que requieren mayor estudio, como crisis no epilépticas psicógenas, donde el dispositivo aún tiene vacancia.
Conclusiones
Es viable y eficiente reorganizar recursos si la tarea se gestiona en razón de los requerimientos clínicos y datos confiables.
La interdisciplina real -no la suma de turnos- reduce tiempos, mejora adherencia y satisfacción familiar.
La reducción del 72% en tiempos de espera reportada en la primera etapa y el 82% de adherencia diagnóstica no se explican por disciplinas aisladas. Se explican porque por ejemplo, psiquiatría infanto-juvenil estaba en el ateneo evaluando el caso en tiempo real, no como interconsulta diferida.
La comorbilidad del 34% -TEA+Epilepsia 11%, TEA+TDAH 18%, TEA+Ansiedad 9%- solo se pesquisa si psiquiatría infanto-juvenil y neurología piensan juntas.
El 8% de cuadros funcionales, crisis no epilépticas y trastornos de conducta de inicio temprano no tiene lugar en el sistema sin salud mental integrada.
Que 31% de niños/as accediera a abordaje de salud mental oportuno dentro del dispositivo evitó derivaciones externas con listas de espera de 8 meses y redujo descompensaciones.
La fragmentación iatrogeniza. La presencia de psiquiatría en el ateneo evitó que 31% de casos se fragmentara.
La red con APS y educación es condición para sostenibilidad; el hospital no puede absorber toda la demanda solo.
El modelo a hospitales cabecera debe incorporar telemedicina para seguimiento de localidades alejadas, registro provincial y vigilancia epidemiológica, dando respuesta de calidad a los desafios del desarrollo.
Los Trastornos del Desarrollo (TD) conforman la denominada “nueva morbilidad”. Comprometen el funcionamiento y la participación de las personas, y son una causa importante de discapacidad en la infancia. La detección oportuna permite iniciar intervenciones tempranas que mejoren el perfil de desarrollo del niño/a, su calidad de vida y la de su familia. Clásicamente se describen dos formas de detección en la práctica pediátrica: la vigilancia y la pesquisa del desarrollo, siendo la última la que mayor sensibilidad tiene para identificar niños con sospecha de TD.
Describir diferencias entre las características clínicas de pacientes detectados por vigilancia versus pesquisa del desarrollo.
Estudio descriptivo, observacional, retrospectivo y comparativo. Se revisaron historias clínicas de pacientes derivados por sospecha de TD atendidos entre enero 2024 y enero 2026. Se describen variables demográficas (edad a la primera consulta, género), preocupaciones familiares y diagnósticos categóricos. Se compararon las proporciones de diagnósticos del neurodesarrollo entre dos poblaciones mediante test exacto de Fisher.
684 pacientes totales iniciaron las consultas. 661 derivados por vigilancia y 23 por pesquisa. La mayoría fueron varones en ambos grupos (76-78%). Se observa una diferencia marcada en la media de edad, siendo 71.2 meses en el primer grupo (G1), y 57.5 meses en el segundo grupo (G2). En ambos grupos las preocupaciones más frecuentes fueron la comunicación y el lenguaje seguido por la conducta. En G1 587 pacientes arribaron a un diagnóstico categórico, mientras que en G2 18. En G1 los diagnósticos más frecuentes fueron TEA (N=287), RGD (N=134) y TDL (N=121). En G2 se observaron mayores proporciones de RGD (N=9) y TDL (N=8), y menor prevalencia de TEA (N=3). Debido al tamaño reducido de la muestra de G2, el análisis estadístico se interpretó de manera exploratoria. El análisis exploratorio mediante test exacto de Fisher mostró una mayor probabilidad de TEA en G1 (OR 4.78), mientras que RGD (OR 0.30) y TDL (OR 0.32) fueron más frecuentes en G2.
Las preocupaciones de las familias suelen estar relacionadas con la comunicación y la conducta independientemente de la forma de detección. Tampoco se encuentran diferencias en cuanto al género. Los pacientes derivados por pesquisa fueron evaluados más tempranamente al mismo tiempo que los diagnósticos de esa subpoblación coinciden con las frecuencias relativas de la población general, en comparación a aquellos detectados a través de la vigilancia.
Los niños, niñas y adolescentes (NNyA) con condiciones crónicas complejas suelen presentar alta complejidad médica (ACM), limitaciones funcionales y elevada utilización de recursos sanitarios, lo que requiere abordajes integrales y coordinados. Sin embargo, la atención suele fragmentarse, con escasa articulación entre los distintos actores involucrados, impactando negativamente en la calidad de vida del paciente y su familia. Diversos autores señalan que estos NNyA quedan frecuentemente expuestos a cuidados dispersos y sin un referente claro que lidere su atención. En este contexto, la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF) propone comprender la discapacidad como el resultado de la interacción entre las condiciones de salud y los factores contextuales, poniendo el foco en el funcionamiento y la participación.
Describir el caso de un niño con parálisis cerebral y ACM para reflexionar, desde el marco de la CIF, sobre el impacto de la coordinación de cuidados y del acceso a apoyos en su comunicación, autonomía y participación.
Niño de 11 años con diagnóstico de parálisis cerebral secundaria a prematurez. Presenta un perfil funcional caracterizado por Gross Motor Function Classification System V, Manual Ability Classification System V, Communication Function Classification System IV y Eating and Drinking Ability Classification System II. Asocia distonías de difícil manejo, estas impresionan generar dolor que es complejo cuantificar debido a sus desafíos para comunicarse.
Desde el punto de vista comunicativo, es un comunicador contextual. Emite palabras sueltas, comprende preguntas y puede expresar aceptación, rechazo, dolor, aburrimiento y enojo con interlocutores conocidos. Su comunicación es interpretada principalmente por su madre y algunas docentes. El habla implica un elevado esfuerzo motor y aumenta las distonías, limitando su uso funcional. Se indicó el uso de sistemas aumentativos y alternativos de comunicación (SAAC), encontrándose actualmente en trámite la provisión del dispositivo. Presenta audiometría normal. Requiere anteojos por hipermetropía y estrabismo, que no utiliza de forma habitual.
Concurre a escuela especial, realiza kinesiología, terapia ocupacional y fonoaudiología. Asiste además a un club donde practica boccia adaptada. Presenta escasas oportunidades para la toma de decisiones cotidianas y la expresión autónoma de preferencias, generalmente limitadas a opciones ofrecidas por su familia. En el ámbito escolar, su participación depende en gran medida de una docente que conoce sus formas de comunicación. Mantiene vínculos principalmente dentro de la escuela y no suele compartir actividades con pares fuera de dicho contexto.
Realiza seguimiento por múltiples especialidades, incluyendo pediatría del desarrollo, neurología, salud mental, cuidados paliativos, neuroortopedia y clínica de seguimiento. Cuenta con Certificado Único de Discapacidad y cobertura de obra social. No dispone de todos los dispositivos de posicionamiento requeridos para su edad y talla, presentando una silla postural inadecuada y ausencia de otros apoyos como silla de baño o bipedestador.
A pesar de contar con múltiples apoyos sanitarios, educativos y familiares, no se evidencian objetivos funcionales consensuados ni estrategias coordinadas con la familia para favorecer su autonomía y participación.
Este caso evidencia la fragmentación en la atención de NNyA con ACM, aun en contextos con múltiples apoyos formales y una familia continente. Desde una perspectiva centrada en las prestaciones podría considerarse que el paciente dispone de los recursos necesarios; sin embargo, una mirada basada en la CIF permite identificar barreras ambientales que limitan su funcionamiento y participación. La ausencia de un referente institucional que coordine cuidados y promueva objetivos centrados en la participación restringe el acceso efectivo a oportunidades de comunicación y autonomía. En este escenario, el pediatra del desarrollo u otro referente con una mirada integral del funcionamiento puede desempeñar un rol relevante en la articulación de cuidados, la promoción de derechos y el acompañamiento a las familias. Este caso destaca la necesidad de avanzar desde una lógica centrada en recursos y prestaciones hacia una perspectiva orientada a la participación, la autonomía y los proyectos de vida de NNyA con ACM.
Las dificultades en el aprendizaje durante la infancia constituyen un motivo frecuente de consulta y pueden estar relacionadas con múltiples factores, incluyendo trastornos del neurodesarrollo y alteraciones sensoriales como déficit visual y auditivo.
Los controles de salud al ingreso escolar representan una instancia clave para la detección precoz de estas condiciones, permitiendo intervenciones oportunas que impactan en el rendimiento académico y el desarrollo integral del niño. Sin embargo, el subdiagnóstico de alteraciones sensoriales continúa siendo una problemática vigente, especialmente cuando los síntomas iniciales se manifiestan de forma inespecífica como bajo rendimiento escolar.
Destacar la importancia de los controles de salud al ingreso escolar como herramienta fundamental para la detección precoz de patologías sensoriales que pueden manifestarse como dificultades en el aprendizaje.
Paciente femenina de 8 años con seguimiento pediátrico irregular en efector zonal que consulta por primera vez en hospital terciario derivada por su pediatra de cabecera para evaluación psicopedagógica por dificultades en el aprendizaje. Sin antecedentes patológicos de relevancia referidos. Buen progreso pondoestatural. Antecedentes maternos de repitencia y fracaso escolar. Tres hermanos sanos.
Presenta dificultades de aprendizaje desde edad escolar temprana con permanencia en segundo grado. Como parte de la valoración del trastorno del aprendizaje se solicitan evaluación oftalmológica y audiometría tonal.
Al examen oftalmológico se evidencia fondo de ojo patológico (palidez papilar y lesiones en sacabocado), lo que motiva evaluación interdisciplinaria y ampliación de estudios.
Evoluciona posteriormente con episodio agudo de debilidad en miembro inferior, marcha con aumento de la base de sustentación y episodios de enuresis, asociado al deterioro visual.
Se realiza RMN que evidencia compromiso medular y encefálico. Se confirma positividad de anticuerpos AQP4 (>1:1000) con negatividad para MOG, estableciéndose diagnóstico de neuromielitis óptica.
Evoluciona con compromiso visual severo bilateral y dificultades cognitivas persistentes. Recibe tratamiento inmunomodulador y seguimiento multidisciplinario (neurología, oftalmología, fonoaudiología, psicopedagogía). Indicación de escolaridad especial en curso.
El presente caso pone de manifiesto la relevancia de considerar las alteraciones sensoriales y neurológicas dentro del abordaje de las dificultades de aprendizaje en la infancia. Este caso ilustra cómo un síntoma inespecífico puede constituir la primera manifestación de una enfermedad neurológica potencialmente grave.
Se destaca la importancia de los controles de salud al ingreso escolar como instancia clave para la pesquisa sistemática de déficits visuales y auditivos, los cuales pueden pasar inadvertidos y condicionar el rendimiento académico y el desarrollo cognitivo. Asimismo, se resalta cómo la identificación tardía de estas condiciones puede retrasar el diagnóstico de patologías subyacentes más complejas, como las enfermedades desmielinizantes, condicionando la evolución clínica y las oportunidades de intervención temprana.
El síndrome de Christianson (SC) es un trastorno genético poco frecuente ligado al cromosoma X, causado por mutaciones en el gen SLC9A6. Se caracteriza por discapacidad intelectual (DI) de moderada a profunda, trastorno del espectro autista (TEA) con ausencia o escaso lenguaje verbal, ataxia troncal, epilepsia, microcefalia postnatal, rasgos faciales no dismórficos y estrabismo. El cuadro presenta una evolución progresiva pudiendo cursar con regresiones del desarrollo, descritas principalmente a partir de la segunda década de vida, incluyendo pérdida de la marcha y del lenguaje previamente adquirido. Las mujeres suelen ser portadoras asintomáticas.
Describir las características clínicas y del neurodesarrollo de dos gemelos monocigóticos con síndrome de Christianson, destacando la variabilidad fenotípica intrapar y las barreras de acceso a apoyos educativos y terapéuticos.
Se presentan dos pacientes varones de 12 años, gemelares monocigóticos sin complicaciones en el embarazo, con diagnóstico posterior de síndrome de Christianson.
Ambos iniciaron seguimiento en el hospital por epilepsia desde el primer año de vida, asociado a microcefalia posnatal, estrabismo convergente y retraso global del desarrollo.
A los 3 años son evaluados por primera vez en nuestro servicio por pediatría del desarrollo, con retraso global del desarrollo con ausencia de lenguaje verbal y poca atención social. Ambos habían adquirido marcha independiente aunque inestable a los 2 años de vida.
A los 6 años, recibieron diagnóstico de TEA y DI no especificada cumpliendo criterios de DSM-5 y una escala vineland de conducta adaptativa con compromiso severo. Presentaban dificultades severas en su comunicación, aunque uno de los hermanos logró realizar pedidos estirando la mano o mirando fijamente el objeto de interés. Actualmente también comprende algunas órdenes simples con apoyo gestual.
Ambos necesitan asistencia completa en actividades de la vida diaria, logran comprender algunas rutinas del hogar. Persisten con deambulación inestable, requiriendo sostén y guía materna. Persisten con epilepsia con control parcial de crisis, uno realiza monoterapia con ácido valproico y el de mayor compromiso se encuentra en tratamiento asociado con levetiracetam.
Respecto a los factores medioambientales, son una familia monoparental con escasa red de apoyo familiar, la madre cuenta con trabajo informal e inestable. Pudieron tramitar certificado de discapacidad, pero no lograron acceso a obra social.
Escolarizados desde los 4 años, a los 7 años realizaron cambio de trayectoria escolar a escuela especial pública, a la que acuden solo una hora por día por escaso personal en la institución. Realizaron apoyo terapéutico con estimulación temprana hasta los 4 años, posteriormente no tuvieron acceso a otros apoyos.
A los 7 años se realizó array-CGH que evidenció microdeleción en Xq26.3 (gen SLC9A6), confirmándose diagnóstico de SC. Madre portadora de la misma mutación; tías maternas aún no han sido evaluadas.
El SC es una enfermedad poco frecuente asociada a alta morbilidad y curso progresivo. Las manifestaciones observadas en nuestros pacientes coinciden con las descritas en la literatura, sin evidenciarse hasta el momento regresiones del desarrollo. La evolución comparativa entre ambos gemelos, a pesar de compartir la misma alteración genética, evidencia variabilidad fenotípica intrapar, con principales diferencias en el perfil comunicativo.
Desde una perspectiva centrada en el funcionamiento, ambos pacientes presentan un compromiso severo en las funciones adaptativas e intelectuales con ausencia del lenguaje verbal. En este caso, los factores ambientales constituyen importantes barreras como el acceso a la escolaridad, falta apoyos terapéuticos, no contar con obra social y escasa red de apoyo familiar. Todo esto impacta en su autonomía en actividades de vida diaria y calidad de vida de los pacientes y cuidador principal.
Este caso destaca la importancia del abordaje interdisciplinario y de la evaluación genética temprana en niños con DI de moderada a severa, especialmente cuando presenta otras asociaciones como microcefalia, dismorfias o epilepsia. La identificación temprana de una etiología genética permite orientar el seguimiento clínico, anticipar posibles complicaciones asociadas al síndrome y brindar asesoramiento genético a la familia.
Las dificultades alimentarias en la primera infancia afectan entre el 25 y el 40% de los niños sanos y pueden evolucionar desde selectividad fisiológica hasta cuadros con compromiso nutricional grave. El trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos (TERIA/ARFID) se caracteriza por evitación o restricción persistente sin distorsión de la imagen corporal, con impacto nutricional y psicosocial significativo. La secuenciación diagnóstica adecuada —descartar causas orgánicas antes de atribuir el cuadro a origen funcional o vincular— es esencial para evitar demoras terapéuticas.
Describir el proceso diagnóstico y el abordaje terapéutico interdisciplinario de una preescolar con negativa persistente a la ingesta y desnutrición crónica severa, enfatizando la secuenciación de estudios y los factores vinculares asociados.
Paciente femenina (CM) de 3 años y 5 meses. Antecedentes: RCIU, peso al nacer 2600 g, lactancia materna hasta los 12 meses con destete abrupto, alimentación complementaria desde los 6 meses. Familia bilingüe (madre argentina, padre haitiano). Antecedente materno de trastorno de la conducta alimentaria en la adolescencia. Desde los 14–18 meses: alimentación selectiva limitada a yogures y postres dulces, vómitos intermitentes y estancamiento ponderal. Ingresa por negativa persistente a la ingesta y pérdida ponderal aguda. Examen físico: tejido celular subcutáneo disminuido; peso 8,43 kg (z-score -3,14), talla 83 cm (z-score -3,28), P/T 77%, compatible con desnutrición crónica severa. Neurodesarrollo: retraso del lenguaje interpretado como secundario a la barrera idiomática; áreas motora y psicosocial conservadas.
Se realizó evaluación sistemática orientada por los siguientes diagnósticos diferenciales:
Patología digestiva estructural y funcional (reflujo gastroesofágico complicado, estenosis esofágica, dismotilidad) como causa de vómitos y rechazo alimentario: tránsito gastroduodenal y ecografía abdominal, normales.
Déficits micronutricionales y enfermedades sistémicas que justificaran el compromiso nutricional: laboratorio completo (hemograma, perfil férrico, vitaminas B12/D/ácido fólico), sin alteraciones significativas.
Causa endocrinológica del estancamiento pondoestatural (hipotiroidismo, déficit de hormona de crecimiento): perfil tiroideo, GH, IGF-1 y edad ósea, dentro de límites normales.
Patología del sistema nervioso central (tumor, hidrocefalia, enfermedad neuromuscular) como causa de disfagia o vómitos: RMN de encéfalo y fondo de ojo, sin hallazgos.
Patología oncohematológica: ante citopenias reiteradas (neutropenia leve, anemia microcítica, plaquetopenia) con compromiso del estado general, se realizó punción de médula ósea y centellograma óseo, ambos normales.
Tuberculosis como factor infeccioso contribuyente al compromiso nutricional: PPD 10 mm con Rx de tórax normal orientó hacia tuberculosis latente; tratada con isoniazida y piridoxina durante 6 meses.
Descartada la etiología orgánica, mediante entrevistas reiteradas con la niña y su familia se identificó dinámica vincular alterada y destete abrupto como factor precipitante. Diagnóstico integrado: TERIA con base vincular en contexto de desnutrición crónica severa.
Tratamiento: soporte enteral por sonda nasogástrica con fórmulas hipercalóricas, monitoreo del síndrome de realimentación y suplementación con hierro, zinc, ácido fólico y vitaminas ADC. Intervención interdisciplinaria: psicoterapia familiar, acompañamiento terapéutico, trabajo social, fonoaudiología, kinesiología y reeducación alimentaria mediante juego (exposición gradual a texturas, estructuración de hábitos de mesa).
Evolución favorable: peso 13 kg (p3–10), talla 95 cm (p3–10), IMC en p25, velocidad de crecimiento de 20 cm/año. Se mantuvo seguimiento ambulatorio multiespecialidad por persistencia de factores de riesgo familiares.
El caso ilustra la importancia del abordaje dual y escalonado ante negativa persistente a la ingesta: la búsqueda exhaustiva de causas orgánicas es imprescindible, pero cuando los estudios resultan negativos, los factores vinculares y conductuales deben ser el eje terapéutico. El destete abrupto y la dinámica familiar operaron como precipitantes y perpetuadores del TERIA. El tratamiento interdisciplinario —estabilización nutricional, rehabilitación oromotora, exposición gradual, terapia familiar y contención psicosocial— resultó en recuperación nutricional sostenida. Ante cualquier signo de alarma respiratoria debe solicitarse evaluación instrumental de la deglución (videofluoroscopia o FEES) sin demora. La coordinación entre pediatría, nutrición, fonoaudiología y salud mental es determinante para el pronóstico.
El síndrome de Williams (SW) es un trastorno genético poco frecuente (1:7500/10000) causado por una hemideleción en el cromosoma 7q11.23. Se caracteriza por la presencia de dismorfias faciales, compromiso cardiovascular principalmente estenosis aórtica supravalvular, manifestaciones endocrinas y un perfil cognitivo-conductual característico.
La mayoría presenta una discapacidad intelectual (DI) de leve a moderada o un perfil cognitivo discrepante; con fortalezas en el lenguaje y la memoria verbal y marcadas dificultades visoespaciales, de planificación y en la resolución de problemas. El perfil conductual es amistoso y sociable, aunque frecuentemente coexiste con ansiedad, inflexibilidad y dificultades de comprensión y pragmática del lenguaje, configurando un “fenotipo social atípico”. Entre el 5-15% cumple criterios diagnósticos de trastorno del espectro autista (TEA).
Describir las características clínicas y del neurodesarrollo de cuatro pacientes con diagnóstico de síndrome de Williams evaluados en el Servicio de Clínicas Interdisciplinarias del Neurodesarrollo del Hospital Garrahan.
Se incluyen cuatro pacientes con diagnóstico clínico y molecular de SW. Todos presentan cardiopatía congénita asociada y retraso en la adquisición de pautas motoras.
Caso 1. Niño evaluado a los 3 años y 3 meses de edad que asociaba estenosis aórtica supravalvular, epilepsia focal y malformación de Arnold-Chiari tipo I. En la evaluación se observó dificultades en la comunicación social con ausencia de lenguaje verbal, escaso uso de gestos, jerga estereotipada y conductas repetitivas, con funcionamiento descendido para la edad. La observación de la conducta y la aplicación de la escala CARS (Childhood Autism Rating Scale) permitieron establecer diagnóstico de TEA asociado a retraso global del desarrollo (RGD).
Caso 2. Niña evaluada inicialmente a los 2 años y 3 meses y reevaluada a los 4 años y 9 meses. Presentaba estenosis aórtica supravalvular corregida quirúrgicamente y estrabismo. En la evaluación inicial evidenció retraso motor y del lenguaje con ecolalias y dificultades en la comprensión verbal. En el seguimiento mostró progresos en autonomía, juego simbólico e interacción social. Persistían dificultades en lenguaje comprensivo, resolución de problemas visomotores y adquisición de conceptos académicos iniciales. Lo que permitió establecer el diagnóstico de retraso global del desarrollo.
Caso 3. Niña evaluada a los 2 años y 4 meses con antecedente de coartación de aorta, múltiples intervenciones cardiovasculares, hipertensión arterial y QTc prolongado. Presentó retraso motor asociado a hipotonía y laxitud ligamentaria. Durante la evaluación mostró lenguaje mediante frases y oraciones, adecuada intención comunicativa, interés social y juego simbólico. La escala CAT/CLAMS evidenció lenguaje acorde a la edad y desempeño visomotor en niveles de sospecha, probablemente secundario a dificultades motoras finas. Presentaba hipersensibilidad auditiva y alteraciones del sueño.
Caso 4. Niña evaluada inicialmente a los 2 años y seguida hasta los 2 años y 8 meses. Presentaba estenosis pulmonar moderada y antecedente materno de SW con DI leve. Utilizaba palabras y frases breves con múltiples gestos comunicativos. La evaluación inicial mediante CAT/CLAMS mostró cocientes de desarrollo en rango de sospecha para lenguaje y resolución de problemas. En el seguimiento se observaron avances en lenguaje expresivo, juego simbólico e interacción con pares. Persistían dificultades conductuales, de comprensión verbal, episodios de autoagresión y trastornos significativos del sueño.
Dichos casos clínicos apoyan la noción de un fenotipo social atípico descrito en la bibliografía, en el que la sociabilidad puede coexistir con desafíos significativos en la comprensión social, la flexibilidad conductual y el funcionamiento adaptativo.
Los casos presentados evidencian la heterogeneidad del neurodesarrollo en el síndrome de Williams. Aunque tres pacientes mostraron mayor iniciativa social y lenguaje verbal, se observan trayectorias evolutivas diferentes, desde un desarrollo cognitivo-lingüístico cercano a lo esperado hasta retrasos globales persistentes. Uno de los pacientes presentó TEA asociado, con importantes alteraciones en la comunicación y la reciprocidad social. Las dificultades conductuales estuvieron presentes en todos los casos, incluyendo inflexibilidad, desregulación emocional y conductas autoagresivas.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de evaluaciones integrales, sistemáticas y longitudinales, que permitan orientar intervenciones individualizadas y evitar interpretaciones estereotipadas del síndrome.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11505 Quiero crecer Pediatría, familia y comunidad |
MELINA CELESTE SAYAVEDRA | |
| 11514 Patrones de exposición a pantallas en menores de 5 años Pediatría, familia y comunidad |
GABRIELA URMAN | |
| 11614 La trampa de la selectividad: cuando comer poco se traduce en pesar más. Un estudio transversal sobre las dificultades alimentarias y su relación con el exceso de peso infantil Pediatría, familia y comunidad |
IBEL CELINA COLA CABRILLANA | |
| 11635 Conocimiento y percepción parental sobre el crecimiento infantil. Pediatría, familia y comunidad |
CECILIA MARIELA SANTOLIN | |
| 11860 HIPERTENSIÓN ENDOCRANEANA IDIOPÁTICA EN PEDIATRÍA. A PROPÓSITO DE UN CASO Pediatría, familia y comunidad |
MICAELA BELEN PELLICO | |
| 11970 Subluxación atlantoaxoidea en paciente pediátrico con síndrome de down. A propósito de un caso. Pediatría, familia y comunidad |
MICAELA BELEN PELLICO | |
| 12160 Más allá del consultorio: Diez años construyendo respuestas para las infancias y adolescencias desde la Atención Primaria de la Salud. Experiencia interdisciplinaria en un centro de salud Pediatría, familia y comunidad |
MARIELA VANINA ISOLDI | |
| 12189 Fortalecimiento de competencias sanitarias en el Aula Hospitalaria del Hospital Perrupato Pediatría, familia y comunidad |
CAMILA BELEN ALARCON ARREGHINI |
El crecimiento constituye uno de los principales indicadores del estado de salud durante la infancia. La evaluación sistemática del peso, la talla y su evolución a lo largo del tiempo permite identificar precozmente alteraciones nutricionales, endocrinológicas, metabólicas o enfermedades crónicas que pueden afectar el adecuado desarrollo del niño.
En la práctica pediátrica, el monitoreo del crecimiento mediante indicadores antropométricos forma parte fundamental de los controles de salud, permitiendo valorar no solo la situación nutricional actual sino también la trayectoria de crecimiento individual. Sin embargo, la interpretación de estos parámetros suele resultar compleja para muchas familias, quienes frecuentemente basan su apreciación en observaciones subjetivas, comparaciones con hermanos, compañeros de escuela u otros niños de la misma edad.
GENERAL:
Conocer qué saben los padres y cuidadores sobre el crecimiento de sus hijos y cómo perciben su peso, talla y desarrollo durante los controles pediátricos.
ESPECIFICOS:
Evaluar el conocimiento de los padres y cuidadores respecto al peso y talla actuales de sus hijos.
Determinar cómo valoran los padres el crecimiento de sus hijos en comparación con otros niños de la misma edad.
Identificar áreas de desconocimiento susceptibles de abordaje mediante intervenciones educativas en los controles de salud.
Estudio observacional, descriptivo, cualicuantitativo y transversal. Se realizó una encuesta estructurada autoadministrada a padres o cuidadores de niños que concurrieron a consulta pediátrica ambulatoria durante los meses de marzo y abril de 2026. Analizando las variables estudiadas a través de frecuencias absolutas/porcentajes.
Se analizaron 124 encuestas respondidas por padres y cuidadores de niños que asistieron a consulta pediátrica. La mayoría de las respuestas fueron completadas por madres (89,4%).
Respecto a la edad de los niños incluidos, el 59,1% correspondió a mayores de 12 meses, el 21,2% a menores de 6 meses, el 12,1% tenía entre 9 y 12 meses y el 7,6% entre 6 y 8 meses.
Aproximadamente un 13% de los hijo/as de los encuestados, presentaban factores de riesgo perinatales para alteraciones de crecimiento.
La mayoría de los padres y cuidadores identificó a sus hijos como niños con peso y talla adecuados para la edad. Sin embargo, se observó una proporción importante de participantes que percibieron a sus hijos con mayor peso (30,3%) o mayor talla (41,5%) respecto a otros niños de la misma edad, lo que sugiere que la comparación social y de datos inespecificos como cambio de talle en indumentaria, continúa siendo un criterio frecuentemente utilizado para valorar el crecimiento infantil.
El crecimiento infantil constituye uno de los principales indicadores del estado de salud y bienestar durante la infancia.
La vigilancia adecuada de los parámetros antropométricos requiere no solo del seguimiento profesional periódico, sino también de la participación activa de los padres y cuidadores, quienes desempeñan un rol fundamental en la detección temprana de posibles alteraciones.
Desarrollar estrategias educativas en todas las instancias de salud (consultorios, vacunatorios, pasillos de instituciones de salud, redes sociales) pueden significar un hecho determinante de cara a sostener las consultas de "control" para poder hallar desviaciones factibles en pacientes con factores de riesgo para alteraciones del crecimiento, como medida de prevención primaria y secundaria de enfermedades de la infancia y adultez.
Fortalecimiento de Competencias Sanitarias en el Aula Hospitalaria del Hospital Perrupato
1.Introducción y Contexto Regional
El proyecto de intervención comunitaria se ubica en el distrito de Palmira, San Martín, Mendoza, con una población pediátrica estimada en 6.300 menores y es el segundo distrito más poblado luego de la Ciudad de San Martín.
El Micro Hospital de Palmira, es el centro sanitario de referencia de la zona. Los pacientes que requieren mayor complejidad son derivados al Hospital Regional Alfredo Ítalo Perrupato, centro de referencia y la única institución de la región este que cuenta con un Servicio de Internación Pediátrico.
En agosto de 2025, se inauguró en allí el Aula Hospitalaria, un espacio bajo la guarda de la Dirección General de Escuelas que garantiza la continuidad pedagógica de pacientes internados. En sus primeros tres meses, atendió a 150 estudiantes entre pacientes pediátricos y adolescentes.
2. Fundamentación y Objetivos
Con una proyección de 2.100 ingresos anuales en Pediatría, se identificó que la práctica educativa en el entorno clínico exige competencias sanitarias para asegurar una hospitalización segura.
El objetivo general es fortalecer las competencias sanitarias en la relación docente-alumno de las docentes del Aula Hospitalaria.
Los objetivos específicos incluyen:
•Reforzar conocimientos en bioseguridad e higiene.
•Aportar herramientas para crisis de salud mental infanto-juvenil.
•Protocolizar la actuación ante sospecha de vulneración de derechos.
•Consolidar la articulación interdisciplinaria con servicios de pediatría y trabajo social.
3. Metodología de Intervención
Se utilizó un modelo intersectorial y participativo. Tras un diagnóstico inicial de grupos focales para identificar demandas formativas, se implementaron 8 talleres que priorizaron el análisis de casos clínicos reales e hipotéticos, fomentando habilidades prácticas en la toma de decisiones por encima de la mera exposición teórica.
4. Programa de Capacitación
Se estructuró en cinco ejes centrales:
•Bioseguridad y aislamiento: Protocolos OMS de higiene de manos y gestión de aislamientos.
•Salud mental: Identificación de signos de alarma y manejo de situaciones disruptivas.
•Protección de derechos: Marcos legales ante maltrato infantil.
•Adolescencia: Desarrollo biopsicosocial y estrategias para adolescentes embarazadas.
•Acompañamiento en el fin de vida: Comunicación empática y escucha activa.
5. Análisis de Resultados
La evaluación diseñada con pre y post-intervenciones, reflejó una mejora global del 8,55% en las competencias, con una calificación promedio final de 9,41/10. Se obtuvo eficacia máxima (10/10) en Derechos del Niño y un avance notable en Adolescencia (de 7,0 a 9,33). El área de aislamientos demostró una caída (6,67) indicando la necesidad de refuerzos conceptual. La asistencia fue del 100% con satisfacción absoluta.
6. Sostenibilidad
Para asegurar perdurabilidad del proyecto, se entregaron guías de consulta rápida para uso diario en salas de ingreso. Se observó un cambio cultural significativo en las docentes, evidenciado por la adopción voluntaria de vacunación antigripal como medida de autoprotección y responsabilidad sanitaria.
La estrategia de sostenibilidad se basa en la institucionalización de jornadas formativas semestrales, coordinadas conjuntamente entre el Hospital Perrupato, la DGE y los pediatras del Centro de Salud de Palmira. Esta triangulación intersectorial garantiza la actualización de protocolos y capacitación continua de nuevas cohortes de docentes, consolidando un entorno de hospitalización seguro y profesional para la infancia y adolescencia de la región.
La hipertensión endocraneana (HTE) idiopática también denominada pseudotumor cerebri, es un síndrome caracterizado por el aumento de la presión intracraneal en ausencia de lesiones ocupantes de espacio, hidrocefalia, infección o alteración estructural que la justifique. Afecta predominantemente a mujeres en edad fértil con obesidad (más del 95% de los casos), sin embargo, la población pediátrica presenta características diferenciales: puede evolucionar de manera asintomática o con manifestaciones clínicas variables e inespecíficas. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran cefalea, vómitos, alteraciones visuales transitorias, diplopía y papiledema. En este contexto, los estudios por imágenes desempeñan un papel fundamental, tanto para excluir causas secundarias de hipertensión intracraneana como para identificar hallazgos sugestivos de la enfermedad: vainas de los nervios ópticos distendidas, silla turca parcialmente vacía, protrusión de los discos ópticos hacia la cavidad vítrea y estenosis de los senos durales transversos distales.
Presentar el caso clínico de una paciente adolescente con hipertensión endocraneana idiopática cuyo estudio de neuroimagen evidenció la tríada clásica de hallazgos imagenológicos, destacando su utilidad para el diagnóstico oportuno de esta entidad y la prevención de potenciales secuelas visuales.
Paciente femenina de 11 años, en seguimiento en un hospital pediátrico por el equipo de salud mental con diagnóstico de depresión y ansiedad, concurre a consultorios externos por presentar cefalea asociada a diplopía y fotofobia de 2 semanas de evolución, con incremento de la sintomatología en las últimas 48 h. Inicialmente se solicitó tomografía de sistema nervioso central (SNC), la cual descartó patología estructural, y fondo de ojo que evidenció edema de papila. Ante la sospecha de hipertensión endocraneana se decidió su internación y se realizó punción lumbar con medición de presión de apertura, que evidenció valores mayores a 60 cmH2O y líquido cefalorraquídeo cristal de roca sin parámetros inflamatorios. Como parte de la evaluación etiológica, se efectuó angioresonancia de SNC que informó presencia de seno lateral izquierdo hipoplásico con signos sugestivos de estenosis y seno lateral derecho (dominante) con vellosidad aracnoidea, se observó en ambos nervios ópticos imagen tortuosa, con porción retrobulbar dilatada con impronta en pared posterior de globos oculares, así como el hallazgo de aracnoidocele selar con incursión de las cisternas de la base dentro de la silla turca. Ante estos hallazgo y habiendo descartado causas infectológicas, toxicológicas, y endocrinológicas, se asume cuadro como hipertensión endocraneana idiopática (pseudotumor cerebri) por lo que se inició tratamiento con Acetazolamida 500 mg cada 8 horas con controles oftalmológicos y de medio interno cada 48 horas, la paciente evoluciona favorablemente con mejoría sintomática.
En el presente caso, la sintomatología (cefalea, diplopía, fotofobia y edema de papila) orientó la sospecha diagnóstica, la cual fue confirmada por una presión de apertura marcadamente elevada, en ausencia de alteraciones del líquido cefalorraquídeo y tras la exclusión de causas infecciosas (cultivos negativos), endocrinológicas (perfil tiroideo normal) y toxicológicas. Un aspecto de particular interés fue la presencia simultánea de la triada clásica imagenológica de hipertensión endocraneana idiopática, constituida por: distensión de la vaina de los nervios ópticos, silla turca parcialmente vacía y alteraciones de los senos venosos intracraneales. Si bien estos hallazgos pueden observarse de forma aislada, su coexistencia es infrecuente, especialmente en pacientes pediátricos y aportó gran valor diagnóstico en nuestra paciente. El objetivo principal del tratamiento es la preservación de la visión y el alivio de la cefalea.
En el caso descripto el tratamiento farmacológico con acetazolamida, junto con el estrecho monitoreo oftalmológico, permitió un adecuado control de la enfermedad y evolución clínica favorable. Pero cabe destacar que una minoría de pacientes puede requerir intervención quirúrgica ( fenestración de vaina de nervio óptico o derivación de LCR lumboperitoneal o ventrículo peritoneal )
La hipertensión endocraneana idiopática constituye una entidad poco frecuente en la población pediátrica y es un desafío diagnóstico debido a la variabilidad de su presentación clínica. Es importante mantener un alto índice de sospecha ante pacientes con las características mencionadas, ya que su diagnóstico oportuno previene potenciales secuelas visuales permanentes.
La selectividad alimentaria o picky eating es una de las preocupaciones más recurrentes en la consulta pediátrica. Tradicionalmente, se ha asociado este comportamiento con el riesgo de desnutrición por bajo peso; sin embargo, la transición nutricional contemporánea sugiere un cambio de paradigma hacia la "malnutrición por exceso". En este estudio se observa que la restricción en la variedad de alimentos no resulta en un déficit calórico, sino en una dieta monótona basada en alimentos de alta densidad energética más atractiva. Esta investigación busca desentrañar la relación entre el comportamiento alimentario previo a la internación en los niños incorporados en el trabajo, la dinámica de ofrecimiento familiar y el estado nutricional real del niño.
El objetivo general de este estudio es analizar la prevalencia de la selectividad alimentaria y su impacto en el estado nutricional en niños de 2 a 14 años internados en Hospital Perrupato. Como objetivos específicos se planteó: 1) identificar la prevalencia de selectividad como hábito alimentario previo al ingreso; 2) Explorar las causas percibidas por los cuidadores de la selectividad (sensorial, neofobia o falta de insistencia); 3) Determinar el estado nutricional mediante indicadores antropométricos (Z-score de IMC); y 4) Correlacionar el grado de selectividad con el número de ofrecimientos familiares y el índice de masa corporal.
Se realizó un estudio transversal, cualitativo, descriptivo y correlacional durante un período de 30 días en el Servicio de internación de Pediatría. La muestra aleatoria consistió en 50 pacientes pediátricos de 2 a 14 años internados en el Hospital Perrupato por patologías agudas, excluyendo aquellos con enfermedades de base que requieran dietas específicas (diabetes, celiaquía, alergias). Para la recolección de datos se utilizó:1) Encuesta estructurada dirigida a los cuidadores para medir el nivel de selectividad alimentaria según su percepción (escala del 1 al 5, donde 1 significa que come de todo y 5 que es muy difícil para comer) y las causas percibidas de esta selectividad (neofobia, sensorial, falta de insistencia) como así también el registro de la frecuencia de ofrecimientos familiar (1 a 2 veces, de 3 a 5 veces y más de 10 veces); 2)Evaluación antropométrica directa para el cálculo de Puntaje Z (Z-score) de IMC/Edad según los estándares de la OMS/SAP. El análisis estadístico se efectuó mediante el coeficiente de correlación de Spearman y el cálculo del valor de p para determinar la significancia de las asociaciones.
En la muestra la prevalencia de la selectividad fue del 56%. Las causas predominantes percibidas por los padres fueron los factores sensoriales (42%) y falta de insistencia familiar (42%), neofobia (16%) con un promedio de solo dos ofrecimientos del alimento rechazado antes de desistir. Se halló una correlación positiva significativa entre la selectividad y el IMC (p=0,0131) confirmando la hipótesis que a mayor severidad de la selectividad, mayor es el riesgo de sobrepeso y obesidad. Asimismo, se halló una relación significativa entre la frecuencia de ofrecimientos y la severidad de la selectividad (p=0,0352), sugiriendo que en niveles extremos de selectividad (usualmente ligada a lo sensorial o neofobia) la insistencia de ofrecimientos aumenta pero resulta ineficaz sin abordaje terapeútico.
Los resultados validan la "trampa de la selectividad": el rechazo alimentario actúa como un factor de riesgo para la obesidad infantil debido a la mala calidad de la dieta aceptada por los niños. Se concluye además que la falta de insistencia familiar en el ofrecimiento , siendo más frecuente el número de dos intentos antes de desistir es un factor perpetuador clave en la selectividad. Es urgente que el equipo de salud implemente estrategias de educación alimentaria, promoviendo la exposición repetida de los alimentos (10-15 veces) recomendada por las sociedades científicas para romper el ciclo de malnutrición por exceso con dietas hipercalóricas y aprovechar no solo la consuta de niño sano sino también la internación como ventana de oportunidad para la prevención metábolica consecuente de la malnutrición por selectividad.
Introducción: Trabajar con niñas, niños y adolescentes en contextos de alta vulnerabilidad social implica enfrentar problemáticas que exceden el abordaje biomédico tradicional. A lo largo de diez años de trabajo en uno de los territorios con mayores desafíos sociosanitarios de la Ciudad, comprendimos que detrás de diagnósticos diversos aparecían repetidamente las mismas barreras: inseguridad alimentaria, hacinamiento, dificultades de acceso a recursos especializados y fragilidad de las redes de apoyo. Frente a esa realidad, fuimos construyendo estrategias interdisciplinarias, comunitarias e intersectoriales que trascendieran la consulta individual y permitieran acompañar trayectorias de cuidado complejas junto con las familias en el territorio.
Objetivos: Describir la experiencia de construcción e implementación de estrategias interdisciplinarias de atención integral destinadas a niñas, niños y adolescentes en un territorio de alta vulnerabilidad social durante los primeros diez años de funcionamiento de un centro de salud.
Diagnóstico de situación: El área presenta una tasa de mortalidad infantil superior a 8 por mil nacidos vivos, la esperanza de vida es 7 años menor que el promedio urbano y el 78% de la población con cobertura pública exclusiva. El 43% tiene menos de 19 años. La tasa de embarazo adolescente casi duplica la del resto de la Ciudad, las notificaciones de intentos de suicidio aumentaron un 51% entre 2024 y 2025, la tasa de tuberculosis es el doble del promedio de la Ciudad y el riesgo de desafíos en el desarrollo alcanza al 43% de los menores de 5 años en contextos de alta vulnerabilidad.
Población destinataria: Niñas, niños y adolescentes de 0 a 19 años con cobertura pública exclusiva. El área comprende 66.579 personas con cobertura pública, con 10.340 empadronadas en el centro.
Desarrollo: Seleccionamos cuatro experiencias que se destacan por su continuidad, su volumen de atención y su capacidad de ilustrar el modelo interdisciplinario construido en el territorio: abordaje de la malnutrición infantil con enfoque integral más allá del peso; atención de desafíos del neurodesarrollo con prevención, diagnóstico funcional y acompañamiento familiar incluyendo el Programa Caregivers Skills Training (CST) de la OMS; espacio integral para adolescentes con enfoque de derechos y acceso sin barreras a salud sexual y reproductiva; y circuitos activos de captación, seguimiento y catastros para tuberculosis articulando con epidemiología y hospitales de referencia.
Resultados: Relevamientos propios mostraron una prevalencia de obesidad, 19,4% en nivel inicial y 30,3% en primario —casi el doble del promedio nacional—, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad alcanzan 35% en menores de 19 años. La continuidad ininterrumpida durante casi una década del dispositivo "Más allá del peso" permitió sostener seguimiento, educación alimentaria y estrategias adaptadas a cada familia.
Las consultas vinculadas a desafíos del desarrollo se incrementaron 10,4 veces entre 2017 y 2024, con 400 consultas anuales y una relación de 2,65 por paciente que refleja seguimiento longitudinal sostenido. El 85% de las 39 familias del Programa CST completó el proceso.
El espacio adolescente consolidó 434 pacientes por año y 652 consultas anuales, con acceso a métodos anticonceptivos sin barrera y alta demanda de métodos de larga duración; el 97% de las situaciones de interrupción legal del embarazo se resolvieron dentro del propio centro.
En tuberculosis se identificaron y trataron más de 100 casos con catastros sistemáticos y búsqueda activa de abandonos.
Estos resultados dan cuenta de la magnitud y la dirección de los procesos construidos,pero la realidad del cuidado es siempre más profunda que cualquier indicador. No todo lo que transforma puede ser medido.
El principal resultado fue la construcción de una red de cuidado capaz de sostener trayectorias complejas: familias que permanecieron vinculadas al equipo a lo largo del tiempo, en adolescentes que identificaron al centro como espacio de referencia, en cuidadores que construyeron redes de apoyo mutuo, en niños que lograron acceder a circuitos diagnósticos y terapéuticos previamente inaccesibles y en casos de tuberculosis detectados oportunamente gracias al trabajo territorial sostenido
Evaluación: Los abordajes interdisciplinarios y comunitarios demostraron mayor efectividad que el modelo biomédico individual. La continuidad del vínculo se consolidó como una intervención sanitaria en sí misma. Comprendimos que cuidar implica acompañar procesos complejos, sostener la presencia cuando las respuestas son insuficientes y seguir construyendo oportunidades de cuidado allí donde las desigualdades siguen produciendo enfermedad. Como todo aprendizaje, transforma también a quienes lo construyen.
Esta experiencia lo confirma y por eso vale la pena contarla.
El uso de pantallas en la población infantil ha crecido de manera sostenida, excediendo habitualmente las recomendaciones de la OMS y la Sociedad Argentina de Pediatría. La sobreexposición temprana se vincula con alteraciones en el sueño, el lenguaje y la conducta.
Caracterizar el uso de pantallas, el nivel de control parental, los tipos de contenidos consumidos y la percepción de los cuidadores en niños menores de 5 años.
Estudio observacional, de corte transversal y analítico. La recolección de datos se llevó a cabo en un centro pediátrico ambulatorio de Buenos Aires. Se aplicó una encuesta auto administrada (validada por comité de expertos) a una muestra por conveniencia de cuidadores principales de niños menores de 5 años sin trastornos del neurodesarrollo previos. Se utilizó estadística descriptiva.
Se obtuvieron 157 respuestas por parte del cuidador principal que acompañó al niño a la consulta. Las edades de los niños fueron 5 años el 35%, 2 años el 19.1%, 15.9% tenía 4 años, 15.3% 3, y 14.6% no había cumplido el año. El sexo de los niños fue 52.9% niñas y el resto niños. El 64.3% eran niños sanos, mientras que 35% reportaba un problema menor de salud. El 22.3% aún no estaba escolarizado, y el resto asistía a jardín o primaria. El nivel educativo de los cuidadores fue 36.5% universitario, secundario completo 52.6%.
Las pantallas utilizadas con mayor frecuencia fueron celulares y TV. Respecto al primero el 34.4% lo utiliza de 3 a 7 días por semana y el segundo es utilizado por el 40% con esa frecuencia. El tiempo de exposición varió según día de la semana y edad. Los momentos de mayor uso fueron durante las comidas (58.8%) y antes de dormir (43.8%). Ver videos encabezó la lista de actividades realizadas con pantallas, seguido por ver TV y jugar.
Solo 14.2% de los cuidadores consideró que su hijo pasaba demasiado tiempo frente a pantallas; el resto consideró que el tiempo era adecuado o poco. El 57.3% considera que las pantallas ayudan al desarrollo intelectual del niño, mientras que como efectos negativos se mencionaron alteración del sueño (53.3%) y adicción a pantallas (72.6%).
Un 70.7% de los cuidadores mira el celular o TV mientras juega con su hijo. El 51.5% ve junto al niño programas de TV para adultos, el 60.5% miro el celular o TV mientras el niño realiza actividades manuales, un 47.1% mira el celular o TV para conciliar el sueño y el 53.5% ve pantallas frente al niño por temas laborales.
Aunque el 91.1% afirmó conocer los contenidos y el 58.6% reportó usar control parental siempre, el 63% indicó que el niño se expuso a contenido inapropiado, predominando contenidos violentos, publicidad engañosa y lenguaje inapropiado.
La supervisión activa durante el uso por parte del cuidador es reconocida como la mejor estrategia para para regular el uso de pantallas en niños pequeños.
El uso de pantallas en menores de 5 años es sumamente frecuente y excede los tiempos recomendados. Los dispositivos se insertan de forma crítica en rutinas clave como la alimentación y el descanso. Existe una brecha entre la percepción de control parental y la exposición real a contenidos inadecuados. Es indispensable el rol del pediatra para guiar a las familias hacia pautas digitales saludables, reconociendo la importancia de los cuidadores como modelos a seguir.
La siguiente presentación trata sobre una patología habitual sin intervención oportuna con consecuencias graves. Se reflexiona sobre el abordaje intersectorial y las intervenciones disponibles del sistema de salud orientadas a la protección y restitución de derechos en contexto de vulnerabilidad.
1. Dar a conocer a la comunidad científica un caso clínico de una patología habitual que permite objetivar la historia natural de la enfermedad y su evolución en ausencia de una intervención oportuna.
2. Reflexionar sobre la importancia del abordaje intersectorial ante la aparición de un "sujeto inesperado".
3. Analizar las intervenciones del sistema de salud orientadas a la protección y restitución de derechos en un contexto de vulnerabilidad.
Adolescente de 14 años derivada desde hospital pediátrico provincial para continuar estudios y seguimiento por Pediatría y Servicio Social.
RNT en establecimiento privado. Domicilio en ciudad, obra social. Escolarizada. Sin controles ni libreta de salud. Derivada a hospital pediátrico por pediatra particular para evaluación de baja talla. Padres con hipotiroidismo en tratamiento.
Al examen físico: P: 21.700 kg (Pc <3 Z -7.09), T: 107 cm (Pc <3 Z -7.55). Piel seca y descamada, cabello quebradizo, asténica, VP4 M4. Escoliosis. Policaries. Dentición decidua.
Estudios complementarios: analítica Hto 23, Hb 9.5, TSH 1002, T4L 0.63, AcTPO 590. Rx muñeca izquierda con edad ósea de 8 años. Ecografía tiroidea: glándula tiroides disminuida de tamaño con vascularización conservada.
Arribando al diagnóstico de Hipotiroidismo de larga data. Se indica tratamiento con Levotiroxina 50 mcg/día y Sulfato ferroso 80 mg/día.
Servicio Social, evalúa situación de negligencia por omisión al derecho a la salud por parte de la familia, comunidad educativa y sistema de salud.
Seguimiento en Consultorio de Residentes de Pediatría, con múltiples interconsultas y derivaciones: Psicopedagogía, Psicología, Endocrinología y Neurología.
Se normaliza perfil tiroideo, se resuelve anemia y síntomas acompañantes propios del hipotiroidismo.
Son evaluados los cuadernos escolares, informe escolar y con diagnóstico de Discapacidad Intelectual Moderada se inicia gestión del CUD. Se realiza adecuación de la modalidad educativa.
Se continúa el abordaje junto con Trabajo Social realizando intervenciones para brindar información, apoyo y orientación sobre prestaciones intra y extrahospitalarias a la paciente y su familia.
La presentación de este caso clínico nos permite reflexionar sobre la importancia del trabajo interdisciplinario tanto intra como extra hospitalario, valorando el aporte de trabajo social para el abordaje con perspectiva de derechos. Brindando a la comunidad científica pediátrica la posibilidad de evidenciar la evolución natural de una enfermedad hipotiroidea de larga data.
La subluxación atlantoaxoidea es una alteración de la articulación entre el atlas y el axis que puede ocasionar inestabilidad cervical y compromiso neurológico. En pacientes con síndrome de Down, su mayor frecuencia se relaciona con hiperlaxitud ligamentaria, hipotonía muscular y alteraciones anatómicas de la unión craneocervical. Aunque la mayoría de los pacientes son asintomáticos, algunos pueden desarrollar manifestaciones neurológicas progresivas secundarias a compresión medular.
Presentar el caso clínico de un paciente pediátrico con síndrome de Down que desarrolló subluxación atlantoaxoidea con compromiso neurológico.
Paciente masculino de 11 años con diagnóstico de síndrome de Down, con seguimiento irregular, consulta por cefalea, tortícolis derecha, hemiparesia braquiocrural izquierda y trastorno de la marcha de seis meses de evolución. Inicialmente presentó episodios de cefalea, cervicalgia, alteración del patrón del sueño y cambios de conducta. Su madre consultó por sus propios medios a especialistas en otorrinolaringología y odontología, sin la evaluación por un pediatra. Debido a la progresión de los síntomas neurológicos, incluyendo hemiparesia, alteraciones de la marcha y pérdida ponderal significativa, fue derivado a un centro de mayor complejidad para evaluación integral. Se realizó resonancia magnética (RMN) de sistema nervioso central y columna cervical, que evidenció subluxación de la articulación atlantoaxoidea con estrechez de la unión bulbo-cervical y compresión medula. Se decidió la colocación de un halo de tracción para inmovilización y corrección de la inestabilidad cervical, hasta realizar la cirugía de artrodesis atlantoaxoidea.
La inestabilidad atlantoaxoidea constituye una complicación conocida en pacientes con síndrome de Down. Favorecida por presentar densidad mineral ósea baja, laxitud del ligamento transverso, hipotonía y flexibilidad articular excesiva en comparación con la población general predisponiendo de esta manera a inestabilidad cervical y, en algunos casos, a compromiso neurológico por compresión medular. La prevalencia en esta población se estima entre el 10% y el 20%, aunque la mayoría de los pacientes permanece asintomática. Las formas sintomáticas pueden manifestarse con signos neurológicos progresivos, como debilidad muscular, alteraciones de la marcha, tortícolis persistente, trastornos esfinterianos, lo que obliga a una evaluación diagnóstica inmediata. El examen semiológico puede evidenciar disminución de la amplitud de movimiento cervical. La cabeza se encuentra inclinada hacia un lado, ligeramente flexionada, mientras que el mentón está rotado hacia el lado contralateral. Suele presentarse sin déficit neurológico; sin embargo, puede asociarse a mielopatía cervical cuando se genera compresión significativa de la médula espinal cervical alta. También puede manifestarse con neuralgia occipital ipsilateral al lado de la rotación del mentón.
El diagnóstico se basa en la sospecha clínica y los estudios por imágenes. Desde 2011, la American Academy of Pediatrics no recomienda realizar radiografías cervicales de forma sistemática como método de pesquisa, promoviendo su utilización únicamente ante la presencia de signos o síntomas sugestivos. La RMN permite valorar la presencia de compresión medular y orientar la conducta terapéutica. En los casos sintomáticos o con compromiso neurológico, se recomienda la inmovilización cervical y, en situaciones seleccionadas, la estabilización quirúrgica.
Este caso resalta la importancia del reconocimiento precoz de los signos de alarma neurológicos en pacientes con síndrome de Down, así como la necesidad de un seguimiento clínico sistemático, dado que la evolución puede ser progresiva incluso en ausencia de traumatismo o infección previa.
La subluxación atlantoaxoidea constituye una complicación potencialmente grave en pacientes con síndrome de Down.
Es de vital importancia el seguimiento pediátrico con un minucioso examen semiológico en búsqueda de lesiones neurológicas sin la necesidad de realizar imágenes cervicales como forma de screening sistemático, fundado en las recomendaciones actuales.
Destacar la importancia del diagnóstico precoz y el abordaje interdisciplinario para lograr un tratamiento oportuno, esencial para prevenir daño neurológico permanente y mejorar el pronóstico.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11608 Desarrollo de biomarcadores específicos para la estratificación y tratamiento farmacológico temprano de adolescentes en riesgo de desarrollar esquizofrenia Adolescencia |
DIEGO MATIAS GELMAN | |
| 11639 Tratamiento integral de la anorexia nerviosa restrictiva: experiencia en dos adolescentes con diferente complejidad clínica Adolescencia |
CARLOS JAVIER ROJAS MOLINA | |
| 11697 A propósito de un caso. Presentación atípica de debut diabético: vulvovaginitis en paciente adolescente. Adolescencia |
ROCIO BELEN ZUÑIGA VELIZ | |
| 11772 A propósito de cuatro casos de pacientes con trastornos de la conducta alimentaria internados por riesgo suicida en Hospital General. Adolescencia |
VALERIA FERNANDEZ BARRENECHEA | |
| 11788 Leptospirosis grave con evolución a shock séptico refractario y hemorragia alveolar difusa en un adolescente: a propósito de un caso Patología aguda |
ESTEFANY ABAN IRAHOLA | |
| 11905 A propósito de un caso: Absceso cerebral secundario a mastoiditis aguda en un adolescente previamente sano en Hospital Dr. E. Erill de Escobar. Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
CANDELA BAÑA | |
| 12086 A propósito de un caso: síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser Adolescencia |
ROCIO SABRINA RESER | |
| 12330 Presentación infrecuente del Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino en una adolescente y el impacto de su nueva denominación. A propósito de un caso. Adolescencia |
GIMENA MUSSO | |
| 12460 A propósito de un caso: presentación de una complicación atípica en el colesteatoma congénito Adolescencia |
ROMINA JULIANA MARANI |
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) constituyen el grupo de patologías psiquiátricas más frecuentes en la adolescencia. Estos pacientes suelen presentar una prevalencia significativamente mayor de ideación suicida, intentos de suicidio y suicidio consumado en comparación con la población general, asi como comorbilidades psiquiátricas, desnutrición, impulsividad y dificultades en la regulación emocional, lo que complejiza el diagnóstico, la evaluación del riesgo y el abordaje terapéutico.
Por ello, se consideró oportuno realizar una serie de casos de pacientes internados en Hospital Universitario Austral, con antecedente de diagnóstico de trastorno de la conducta alimentaria y criterio de internación por riesgo suicida, con el objetivo de describir sus motivos de ingreso, comorbilidades y evolución hospitalaria, aportando información para mejorar la detección precoz en consultorio ambulatorio y el abordaje interdisciplinario de esta población.
Caso clínico 1
Paciente femenina de 14 años, con antecedentes de TCA bajo tratamiento con sertralina y aripiprazol, fue derivada por psiquiatra de cabecera por ideación suicida. Según refirieron los padres, en contexto de discusión con familiar, presentó episodio de excitación psicomotriz donde la niña abrió la ventana y afirmó intención de arrojarse para provocar su muerte. En Emergencias se valoró a la paciente clínicamente estable. Se realizó protocolo de riesgo suicida y fue valorada por psiquiatra de obra social, quien indicó la internación en clínica especializada por constatar riesgo cierto e inminente para sí y terceros. Permaneció en sala general pediátrica donde evolucionó favorablemente. Tanto su equipo ambulatorio como de nuestra institución coincidieron en que ya no presentaba indicación de internación, por lo que se constituyó un dispositivo ambulatorio intensivo de seguimiento con profesionales y acompañamiento terapéutico de lunes a viernes cuatro horas diarias.
Caso clínico 2
Paciente femenina de 15 años, con antecedentes de TCA y depresión mayor, fue derivada por psiquiatra de cabecera por ideación suicida y riesgo cierto inminente para sí misma. En Emergencias se valoró a paciente en buen estado general, conectada con el medio, reactiva. Al interrogatorio, refirió intenciones de terminar con su vida y cómo llevarlo a cabo. Se realizó protocolo de riesgo suicida y fue valorada por equipo de Salud mental quien definió riesgo cierto e inminente por lo cual se indicó aumentar tratamiento con olanzapina e internación en sala general de pediatría hasta su derivación a centro especializado, el cual se concretó en tres días.
Caso clínico 3
Paciente femenina de 15 años de edad, con diagnóstico de TCA en seguimiento interdisciplinario, bajo tratamiento con aripiprazol y sertralina, fue traída por familiar por presentar lesiones autoinflingidas en miembros inferiores y hallazgos de mensajes telefónicos sugestivos de ideas de muerte. Se constató paciente en buen estado general, con heridas lineales superficiales autoinflingidas en región anterior de ambos muslos. Por constatar riesgo cierto e inminente para sí y terceros, se solicitó interconsulta con salud mental e internación en sala general. Posteriormente cobertura de salud informó derivación a clínica especializada.
Caso clínico 4
Paciente femenina de 15 años, con antecedente de TCA y bajo tratamiento con clonazepam, risperidona y escitalopram, fue derivada por psiquiatra de cabecera por riesgo suicida. A su ingresó se constató paciente vigil, orientada. Refirió que por evento familiar empeoró su ánimo, por lo cual se provocó las lesiones y aparecieron las ideas de muerte que progresaron hasta ideación suicida, así como tomó cuatro comprimidos clonazepam con el objetivo de “no despertarse” (sic). Se solicitó valoración por psiquiatría, que indicó internación en centro especializado de salud mental, por lo cual fue derivada.
Los TCA en la adolescencia constituyen una condición de alto riesgo no solo desde el punto de vista nutricional, sino también psicopatológico, con elevada prevalencia de conductas suicidas. Estos casos destacan la importancia de la detección precoz del riesgo suicida en el seguimiento ambulatorio, no solo por los especialistas en salud mental, si no también por el pediatra, así como la necesidad de un abordaje interdisciplinario y dinámico.
La internación en hospitales generales representa una instancia crítica para la evaluación integral del riesgo, el inicio de intervenciones y la articulación con dispositivos especializados.
En este contexto, es fundamental el fortalecimiento de redes asistenciales entre niveles de atención resulta clave para optimizar la continuidad de cuidados y reducir la morbimortalidad.
La diabetes mellitus tipo 1 se considera una enfermedad de la infancia / adolescencia, pero puede ocurrir a cualquier edad. Su incidencia está aumentando en el mundo alrededor del 2-3% anual. La clínica clásica es poliuria con nicturia, polidipsia y pérdida de peso de unas 2 a 6 semanas de evolución. Una presentación atípica y poco estudiada es la vulvovaginitis, la cual se da por un nivel elevado de glucosa en sangre y orina, lo que predispone a un mejor desarrollo del patógeno, en su mayoría hongos.
1. Describir un caso clínico sobre debut diabetico.
2. Describir la vulvovaginitis como síntoma de debut diabetico.
3. Demostrar la importancia del trabajo interdisciplinario en el Hospital Zubizarreta.
Adolescente de 14 años que consulta en el servicio de adolescencia por lesiones en región vulvo vaginal de 3 meses de evolución junto con poliuria, polidipsia y descenso de peso.
No presenta antecedentes patológicos previos. Antecedente familiar de importancia: hermana por parte paterna de 13 años fallecida por coma hipoglucémico en el contexto de un debut diabetico. Se realiza laboratorio de guardia con los siguientes datos positivos: Glucemia 398, cetonemia ++, EAB 7.30/52.3/38.4/25.3/-1.7/69.4.
Por diagnóstico de cetoacidosis diabética y vulvovaginitis con mala respuesta a tratamientos previos se decide su internación.
Se indica Clindamicina 1.8 gr/día EV + hidratación + correcciones con insulina corriente.
Interconsultas durante la internación:
- Ginecología infanto juvenil: vulvovaginitis micótica con úlceras en periné. Indica tratamiento local con clotrimazol, fluconazol VO, y óvulos de centella asiática. Solicita serología para herpes.
- Dermatología (adultos): Forunculosis en muslos, indica mupirocina y continuar con tratamiento EV.
- Diabetología (adultos) indica insulina glargina 25 UI por día, tabla correctiva FS 30 + Bolo fijo 2/4/2/4 hasta conteo de hidratos de carbono. Solicita derivación al servicio de diabetología infantil.
Se realiza ic con diabetologia infantil del Hospital Gutierrez, quienes otorgan turno para seguimiento ambulatorio.
- Nutrición: adecua la dieta para diabetes.
- Oftalmología: fondo de ojo normal.
- Servicio social: realiza contacto con su municipio para entrega de medicación.
- Salud mental: realiza escucha activa de la paciente y orienta solicitar psicología en su municipio.
Luego de 7 días de internación, por buena evolución clínica se decide el egreso hospitalario con seguimiento por servicio de adolescencia del Hospital Zubizarreta y servicio de diabetes del Hospital Gutierrez.
La vulvovaginitis en adolescentes representa un desafío diagnóstico y no debe atribuirse únicamente a infecciones de transmisión sexual. Su presencia obliga a considerar diagnósticos diferenciales más amplios, incluida la Diabetes Mellitus tipo 1, sobre todo en pacientes con antecedentes familiares.
El reconocimiento precoz y el tratamiento oportuno en la pubertad son fundamentales para un desarrollo adecuado y la prevención de complicaciones a largo plazo.
Finalmente, el abordaje interdisciplinario resulta clave para garantizar la adherencia y brindar un manejo integral de esta enfermedad crónica. En nuestro hospital, a pesar de que la mayoría de los especialistas interconsultores pertenecen al ámbito de adultos, se logró una evaluación integral de la paciente, lo que permitió arribar a un diagnóstico certero y establecer una estrategia terapéutica adecuada.
La mastoiditis aguda (MA) aparece como resultado de la extensión de una otitis media aguda (OMA) y provoca la infección de las celdillas mastoideas del hueso temporal. Se trata de la complicación más frecuente de una OMA. La mastoiditis aguda es una enfermedad potencialmente grave que debe sospecharse ante la presencia de celulitis en la región mastoidea, junto con el despegamiento del pabellón auricular. Tras la inflamación inicial de la mastoides, esta puede evolucionar hacia la destrucción de las celdillas óseas, con el consiguiente riesgo de extensión a estructuras vecinas, lo que da lugar a complicaciones tanto intra como extracraneales. El reconocimiento precoz de signos de progresión y la adecuada articulación entre el tratamiento médico y quirúrgico resultan fundamentales para disminuir la morbimortalidad.
Describir la evolución clínica de un paciente con mastoiditis aguda complicada con absceso cerebral y destacar la importancia del seguimiento clínico estrecho ante la persistencia o recurrencia de síntomas.
Paciente masculino de 14 años, sin antecedentes patológicos previos y correctamente vacunado consulta por cuadro clínico caracterizado por otalgia y fiebre, había recibido tratamiento ambulatorio con amoxicilina-clavulánico sin respuesta clínica. Al examen físico presentó conducto auditivo externo derecho ocupado por material purulento y edema retroauricular, sin despegamiento del pabellón auricular. La tomografía computada evidenció ocupación de celdillas mastoideas derechas y caja timpánica, compatible con mastoiditis aguda. Recibió tratamiento con ceftriaxona 100 mg/kg/d endovenosa y dexametasona 0,6 mg/kg/día durante 4 días, con posterior egreso hospitalario.
A los dos días del alta reingresa por persistencia de síntomas, tumoración retroauricular, otorrea purulenta y nuevo episodio febril. Los cultivos de secreción ótica desarrollaron Proteus mirabilis sensible a cefalosporinas de tercera generación, aminoglucósidos y ciprofloxacina. Recibió tratamiento antibiótico endovenoso dirigido con buena evolución clínica inicial y posterior alta con ciprofloxacina oral e indicación de seguimiento en hospital que cuente con servicio de otorrinolaringología.
Un mes después consultó nuevamente por cefalea holocraneana intensa, fiebre y vómitos. Ante la clínica descrita, se sospechó complicación intracraneal de mastoiditis por lo que se decide realizar tomografía computada de cráneo la cuál mostró una lesión compatible con absceso cerebral temporal. Fue derivado a centro de alta complejidad donde cuentan con servicio de Otorrinolaringología, Neurocirugía e Infectología pediátrica. Allí realizaron resonancia magnética, que evidenció una lesión temporal derecha con realce en anillo, restricción en difusión y edema perilesional compatible con absceso cerebral. Se decide conducta quirúrgica por parte del servicio de Neurocirugía con drenaje de absceso cerebral temporal derecho con rescate de Parabacteroides distasonis + Pseudomona Aeruginosa y posterior realización de mastoidectomia.
La evolución del paciente fue favorable con normalización de los parámetros inflamatorios, se realiza contrarreferencia a nuestro centro donde completó tratamiento prolongado con Ceftazidima y Metronidazol endovenosos, seguido de antibioticoterapia oral prolongada.
Las complicaciones intracraneales de la mastoiditis continúan representando un desafío diagnóstico y terapéutico, aun en pacientes inmunocompetentes. La persistencia o recurrencia de fiebre, cefalea intensa, vómitos o síntomas neurológicos en pacientes con antecedente reciente de mastoiditis debe motivar la realización de estudios por imágenes para descartar compromiso intracraneal. En el presente caso, la evolución hacia un absceso cerebral temporal requirió tratamiento antibiótico prolongado y resolución quirúrgica mediante mastoidectomía, en concordancia con las recomendaciones actuales para las complicaciones intracraneales de origen otógeno.
El colesteatoma es una colección de queratina, idéntica a los quistes epidermoides, que está cubierta por un saco de epitelio estratificado escamoso. Su incidencia anual es de 3 por cada 100.000 niños . La localización más frecuente es el oído medio, siendo predominante la ubicación en el cuadrante antero-superior. Los colesteatomas pueden clasificarse en congénitos y adquiridos. Los congenitos se presentan típicamente como una masa retro timpánica asintomática y pueden eventualmente manifestarse hipoacusia de conducción, acúfenos, otorrea, parálisis facial, síntomas vestibulares u otra sintomatología por efecto de masa intracraneal. No obstante, la mayoría de las veces los síntomas suelen ser inespecíficos y subdiagnósticados. Un absceso cerebral es un proceso infeccioso focal, único o múltiple, localizado en el parénquima cerebral, que produce lisis tisular y se comporta como una lesión ocupativa de espacio, siendo una enfermedad supurativa desarrollada a partir de una siembra hematógena cuyo origen una infección distante, o por continuidad, que cursa inicialmente como un área de cerebritis focal y se desarrolla a una colección purulenta rodeada y del imitada por una cápsula muy vascularizada. Los síntomas son esencialmente los que se presentan en las lesiones que ocupan espacio en el cerebro.
-Presentar una patología a una edad poco frecuente con escasa sintomatología y complicación atípica (absceso epidural).
-Promover su detección precoz.
-Visualizar el trabajo interdisciplinario.
Paciente de 15 años con hipoacusia conductiva en oído izquierdo de 3 meses de evolución con tratamiento adecuado en dos ocasiones. El 25/11/2024 se realizó miringotomia aspirativa con secreción aspirando de contenido serohemático en odio izquierdo por lo que se medica con antibiótico, mejorando sintomatología. 16/01/2025 resultado de audiometría con empeoramiento de su hipoacusia conductiva. El 10/02/2025 comenzó con otalgia acompañado de cefalea sin alteración neurológica por lo que se realizó tomografía computarizada donde se observa ocupación de mastoides y caja timpánica del lado izquierdo, se realizó miringotomia con colocación de diábolo y tratamiento antibiótico adecuado al resultado del cultivo, con resolución se sintomatología. El 17/02/2025 durante consulta con especialista observo la eyección del diabolo sin presencia de síntomas acompañantes. Se decidió internación donde se realizó timpanotomia exploratoria que mostró membrana timpánica gruesa, granulomas en oído medio y células de características epiteliales a infiltrantes sobre promontorio, correspondiente con colesteatoma congénito. Resonancia Magnética con difusión tardía evidenció colesteatoma, con infiltración dural del seno lateral izquierdo y se extiende en sentido posterior al espacio epidural. Se asocia a colección epidural occipital izquierda con contenido heterogéneo que ejerce efecto de masa sobre parénquima subyacente. Se realizo la evacuación del absceso epidural por craneotomía cuyo contenido es hematopurulento y mastoidectomia radical constatándose material purulento, se accede a una cavidad neoformada de 3 cm aproximadamente que presentó continuidad directa con la duramadre. En el ático había tejido epidérmico, ausencia de yunque y de estribo. Con cultivo a Pseudomonas aeruginosa resistente a quinolonas por lo que se realizo tratamiento endovenoso con amikacina 4 días y cefepime 30 días. Con evolución favorable sin alteración neurológica con hipoacusia conductiva.
Presentamos un paciente con absceso epidural con complicación severa poco frecuente del colesteatoma congénito. Se considera una compilación severa poco frecuente del colesteatoma congénito ante una otitis media con efusión sin mejoría con tratamiento específico con sintomatología de hipoacusia. Este caso destaca la importancia de la sospecha diagnóstica temprana ante otitis media con efusión persistente e hipoacusia conductiva. Resaltando la relevancia del seguimiento clínico adecuado y la continuidad de los controles durante la adolescencia, a fin de favorecer el diagnóstico oportuno y prevenir la progresión de la enfermedad y sus complicaciones.
La amenorrea primaria constituye un motivo de consulta frecuente en la práctica pediátrica. El síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH) es una malformación congénita de los conductos müllerianos caracterizada por la agenesia o aplasia del útero y de los dos tercios superiores de la vagina en pacientes con cariotipo 46,XX, función ovárica conservada y desarrollo normal de caracteres sexuales secundarios. Se describen dos formas clínicas: el tipo A, con compromiso aislado del tracto genital, y el tipo B, asociado a anomalías renales, esqueléticas y cardíacas. Su prevalencia es de aproximadamente 1 cada 5.000 nacidas vivas, siendo la segunda causa más frecuente de amenorrea primaria. El diagnóstico suele generar un alto impacto emocional en la adolescencia, etapa clave en la construcción de la identidad.
Describir el abordaje integral de una paciente adolescente con síndrome de MRKH. Caracterizar los hallazgos clínicos, diagnósticos y evolutivos. Destacar la importancia de un enfoque interdisciplinario centrado en el paciente.
Paciente de 15 años que consulta para control de salud, en quien se detecta amenorrea primaria. Como antecedentes personales, nació a término con peso adecuado para la edad gestacional. Presentó seguimiento desde la infancia por baja talla, bajo peso y alteraciones del perfil tiroideo. Se registra retraso madurativo leve sin evaluación neurológica formal. Antecedentes oftalmológicos: astigmatismo y miopía en seguimiento. Como antecedente familiar, madre con menarca a los 15 años. Al examen físico presenta desarrollo puberal Tanner V para mamas y vello pubiano. Peso 40,3 kg (percentilo 3; Z -1,97) y talla 148 cm (percentilo 3; Z -1,89). Resto del examen físico sin particularidades. Se solicitan estudios complementarios: TSH 6,79 mUI/L; ecografía ginecológica con útero de pequeño tamaño sin morfología habitual; resonancia magnética de pelvis con ausencia de cuerpo y cuello uterinos y presencia de esbozo rudimentario compatible con agenesia mülleriana. Ovarios con imágenes foliculares; en ovario izquierdo se observa imagen quística de 35 mm. Se realiza interconsulta con Ginecología y derivación a centro de mayor complejidad. Se obtiene cariotipo 46,XX y Rx de huesos largos sin particularidades. Se indica acompañamiento psicológico. La paciente continúa seguimiento en ámbito privado y posteriormente en hospital de adultos, iniciando tratamiento con levotiroxina por Endocrinología.
El síndrome de MRKH es una causa infrecuente de amenorrea primaria en adolescentes con desarrollo puberal normal. Entre el 25% y el 50% de las pacientes presentan anomalías del tracto genitourinario y entre un 10% y 15% alteraciones esqueléticas. Su etiología no está completamente definida, postulándose un origen multifactorial que afecta el desarrollo de los conductos müllerianos entre la cuarta y duodécima semana de gestación. En este caso, la asociación con baja talla, retraso madurativo e hipotiroidismo motivó la sospecha de un síndrome genético asociado, sin confirmación diagnóstica. El diagnóstico suele realizarse ante la consulta por amenorrea primaria en pacientes con caracteres sexuales secundarios desarrollados. No existe consenso respecto al tratamiento óptimo, que puede incluir manejo expectante, dilatación vaginal o intervenciones quirúrgicas según cada caso. Resulta fundamental el acompañamiento psicológico desde el momento del diagnóstico, así como el asesoramiento en relación con la salud sexual y reproductiva.
El síndrome de MRKH requiere un abordaje integral e interdisciplinario en la adolescencia. La comunicación del diagnóstico y el acompañamiento emocional son aspectos centrales del tratamiento, junto con el seguimiento clínico. Este enfoque favorece la adaptación, la construcción de la identidad y la calidad de vida de las pacientes.
La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica severa de la cual aún no conocemos su origen. El principal tratamiento farmacológico con antipsicóticos es efectivo solo para los síntomas positivos, pero no para los negativos y cognitivos. El primer síntoma y el más marcado, un episodio de psicosis, suele emerger recién al final de la adolescencia o comienzo de la adultez. Sin embargo, existe un periodo previo a dicho primer episodio, llamado pródromo, en donde se manifiestan comportamientos sutiles asociados a síntomas negativos. Luego del primer episodio de psicosis, el diagnóstico por parte de un psiquiatra se basa solo en signos y síntomas observables, el cual puede tomar meses. Lamentablemente no existen estudios de laboratorio que puedan contribuir a establecer dicho diagnóstico, como un análisis de sangre o un estudio de imágenes. Tampoco existe una forma objetiva de identificar en etapa prodrómica a adolescentes que estén en alto riesgo de desarrollar la enfermedad más tarde en su vida que justifique el inicio de un tratamiento farmacológico temprano. Todos estos hechos ponen de manifiesto el tiempo prolongado que transcurre entre la etapa prodrómica de la enfermedad y la definición de un diagnóstico, tiempo que incide en la aplicación de un tratamiento adecuado que beneficie al paciente.
El objetivo de nuestro trabajo es el de identificar biomarcadores específicos en el transcurso de la adolescencia que sean de utilidad para estratificar adolescentes en riesgo de desarrollar esquizofrenia al alcanzar la adultez que sustenten un tratamiento farmacológico temprano.
Aplicamos estrategias de investigación básica que involucran la generación y caracterización de un modelo de la esquizofrenia desde donde obtuvimos resultados que sugieren que la proporción leucocitaria, los niveles de glucosa basal y de ácidos grasos circulantes de un adolescente en riesgo podrían ser diferentes, específicos y distintivos respecto de la de un adolescente sin riesgo. En función de nuestros resultados, desarrollamos el proyecto BIOmarcadorEZ, un estudio preclínico que propone analizar retrospectivamente como fue la composición sanguínea de pacientes con diagnóstico de esquizofrenia durante la transición adolescencia adultez. Para ello, recolectamos información de los análisis de sangre disponibles correspondientes al periodo de la adolescencia de pacientes que actualmente tienen diagnóstico de esquizofrenia pero que sean previos al primer episodio de psicosis. A partir de dichos análisis determinamos la proporción de linfocitos, neutrófilos, monocitos, basófilos, eosinófilos, glucosa basal, triglicéridos, colesterol, HDL y LDL y los comparamos con los mismos datos de la población general de adolescentes de su misma edad.
Los resultados obtenidos hasta el momento muestran desvíos en los valores en cada uno de los parámetros estudiados del grupo de pacientes al ser comparados con los datos de la población general de adolescentes de edades comparables de entre 13 y 20 años.
Nuestros resultados sugieren que una serie de análisis sanguíneos a lo largo de la adolescencia podrían constituirse como una puerta de entrada hacia una estratificación temprana de adolescentes en riesgo de desarrollar esquizofrenia. El abordaje temprano de esta enfermedad podría morigerar o aplazar un primer episodio de psicosis, incrementando la calidad de vida de un adolescente en riesgo, sin perder su escolarización ni su entorno socioambiental, estimulando las conductas responsables, promoviendo su cuidado integral y evitando situaciones de riesgo, como el consumo de sustancias. A partir de la recolección de datos del perfil sanguíneo de adolescentes, proponemos la aplicación de un algoritmo que brinde el nivel de riesgo que presenta un adolescente para desarrollar esquizofrenia más tarde en su vida. Un índice de nivel de riesgo elevado puede ser una herramienta de utilidad para hebiatras en la toma de decisión de aplicar un tratamiento farmacológico con antipsicóticos de forma temprana con el objetivo de minimizar los síntomas que sobrevienen al alcanzar la adultez.
La leptospirosis es una zoonosis de distribución mundial asociada a la exposición a reservorios animales y ambientes contaminados. En pediatría, las formas graves son infrecuentes, pero pueden evolucionar rápidamente a shock, hemorragia pulmonar y falla multiorgánica. La inespecificidad de los síntomas iniciales dificulta el diagnóstico oportuno. Se presenta un caso de leptospirosis grave con evolución fulminante.
Describir un caso de leptospirosis grave en pediatría con rápida progresión a shock séptico refractario, hemorragia alveolar difusa y falla multiorgánica, destacando los desafíos diagnósticos y la importancia del soporte intensivo precoz.
Paciente masculino de 12 años, previamente sano, inicia con mialgias intensas generalizadas, cefalea, dolor ocular y abdominal. Tres días después presentó imposibilidad para la marcha, vómitos biliosos y fiebre. Al ingreso se constató ictericia, hiperbilirrubinemia, elevación de transaminasas, trombocitopenia y marcada elevación de creatinfosfoquinasa, interpretándose inicialmente como miositis viral. Sin embargo, presentó deterioro hemodinámico progresivo con desarrollo de shock séptico refractario y disfunción multiorgánica, requiriendo antibioticoterapia empírica, asistencia respiratoria mecánica, drogas vasoactivas y terapia de reemplazo renal. Evolucionó con hemorragia alveolar difusa bilateral, insuficiencia hepática, coagulopatía, insuficiencia renal aguda y hemorragia digestiva alta, permaneciendo 14 días bajo ventilación mecánica. Durante la internación se identificó antecedente de exposición a río con lesión cutánea en la planta del pie dos semanas previas. La serología inicial para leptospirosis fue negativa; la repetición posterior confirmó el diagnóstico. Evolucionó favorablemente con extubación electiva y recuperación progresiva.
La leptospirosis grave es infrecuente en pediatría, pero puede evolucionar rápidamente a shock séptico refractario, hemorragia alveolar difusa y falla multiorgánica. La inespecificidad de los síntomas iniciales y la negatividad serológica temprana dificultan el diagnóstico. La correlación entre clínica, epidemiología y tiempo de evolución es fundamental para orientar el diagnóstico y repetir estudios cuando sea necesario. El soporte intensivo precoz es determinante para mejorar la supervivencia en las formas graves.
El Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), anteriormente denominado Síndrome de Ovario Poliquístico, es una de las endocrinopatías más frecuentes en mujeres en edad reproductiva, afectando al 8% de las adolescentes. La clínica es heterogénea, con afectación ginecológica, cardiovascular, psicológica y dermatológica. Aumenta el riesgo de Diabetes tipo 2, Síndrome Metabólico, enfermedad cardiovascular, apneas del sueño, cáncer de endometrio y complicaciones obstétricas. En la adolescencia el diagnóstico es un desafío. Se basa en la presencia de ciclos menstruales irregulares (principalmente oligomenorrea) e hiperandrogenismo clínico (hirsutismo, acné severo persistente, alopecia androgénica) o bioquímico, tras la exclusión de otras patologías. Las alteraciones del ciclo menstrual son frecuentes durante los primeros años post-menarca debido a la inmadurez fisiológica del eje hipotálamo-hipófiso-ovárico, por lo que la definición de irregularidad menstrual debe interpretarse en función de la edad ginecológica. A diferencia de las mujeres adultas, no se utilizan ni la ecografía ovárica ni la hormona antimulleriana para el diagnóstico dada su baja especificidad en esta etapa por superposición con la fisiología puberal normal. La amenorrea primaria (ausencia de menarca sin caracteres sexuales secundarios a los 14 años, o con desarrollo de estos a los 16 años, o la ausencia de menarca tras 5 años desde el inicio de la telarca) es una forma infrecuente de presentación del SOMP. A las dificultades diagnósticas de este grupo etario se sumaba la confusión y el retraso clínico que generaba la antigua nomenclatura la cual focalizaba en las alteraciones ováricas, omitiendo el carácter endocrino, metabólico y multisistémico de la enfermedad.
Presentar el caso por su forma infrecuente de aparición y destacar la nueva denominación de la patología.
Paciente femenina de 13 años 2 meses al momento de la consulta con obesidad y aumento de vello. Como antecedentes perinatales se constata nacida a término con bajo peso para la edad gestacional (BPEG). Registra un incremento ponderal progresivo desde los 3 años de vida. Desconoce el inicio de sus cambios puberales y aún no tiene su menarca. Olfato indemne, niega cefaleas, galactorrea o dolor abdominal recurrente. Como antecedentes familiares: madre con irregularidades menstruales (menarca a los 12 años), trastorno bipolar; padre con sobrepeso y patología cardiovascular y abuela paterna con hipotiroidismo. Talla medio parental 160 cm +/- 8 cm. Al examen físico: obesidad generalizada (P: 81 kg, T: 161 cm, IMC:31,6), mamas Tanner 4, acné facial, hirsutismo severo, estrías rosadas en abdomen, brazos y mamas. Normotensa sin acantosis nigricans. Los exámenes complementarios iniciales y de seguimiento confirman hiperandrogenismo e insulinorresistencia. Se excluyeron el hipercortisolismo, tumores adrenales u ováricos, patología tiroidea e hiperprolactinemia. Se instauró un tratamiento integral con cambios en el estilo de vida, abordaje por salud mental y tratamientos dermatológicos. A los 14 años y 10 meses, ante la presunción clínica de SOMP y la angustia de la paciente por la falta de menarca, se indicaron anticonceptivos orales combinados (drospirenona/etinilestradiol), logrando la menarca y ciclos regulares posteriores. Presentó seguimiento por adolescencia y endocrinología infantil hasta los 19 años con adherencia irregular. Luego de un período inicial de descenso de peso y mejoría de parámetros metabólicos, presenta un aumento sostenido del IMC (último control: P 102 kg., T 162 cm) sin seguimiento nutricional ni ciclos menstruales espontáneos. Mejora sus síntomas dermatológicos gracias a tratamientos estéticos.
Los antecedentes perinatales, particularmente el bajo peso para la edad gestacional (BPEG) pueden asociarse a un mayor riesgo metabólico. En esta paciente, la ausencia de menarca con adecuado desarrollo de caracteres sexuales secundarios y talla acorde a la genética familiar orientó al diagnóstico de amenorrea primaria. La aparición y progresión de manifestaciones de hiperandrogenismo, junto con la obesidad y su evolución longitudinal, fueron los elementos claves que permitieron establecer el SOMP. Dado que manifestaciones como el acné, el hirsutismo y las irregularidades menstruales pueden superponerse con los cambios fisiológicos de la pubertad, el seguimiento clínico resulta fundamental. Debido al origen multisistémico, el abordaje debe contemplar tanto los aspectos metabólicos como el impacto psicosocial, brindando apoyo en salud mental frente a dificultades relacionadas con la autoestima, la imagen corporal y la calidad de vida. Finalmente, la nueva denominación refleja mejor esta complejidad, favoreciendo una comprensión más integral de la enfermedad por parte de pacientes, familias y profesionales de la salud.
Los trastornos de alimentación son enfermedades crónicas complejas, con impacto en la salud física, psíquica y social. Dentro de los trastornos mas frecuentes, se encuentra la anorexia nerviosa, que se define según los criterios del DSM-V como una restricción en la ingesta energética que conduce a un peso corporal significativamente bajo con relación a la edad, el sexo, el curso del desarrollo y la salud física, asociado a miedo intenso a ganar peso y alteración en la percepción corporal.
Analizar la evolución nutricional y clínica de dos adolescentes con anorexia nerviosa restrictiva manejadas en distintos niveles de complejidad asistencial.
Destacar los desafíos diagnósticos y terapéuticos en el seguimiento de pacientes con trastornos de la conducta alimentaria.
Describir las intervenciones interdisciplinarias implementadas en cada caso.
Caso 1
Paciente femenina de 13 años de edad consulta por presentar descenso excesivo de peso (16% en los últimos 2 meses) detectada por padres, asociado a distorsión de la imagen corporal, restricción alimentaria, ejercicio físico excesivo y amenorrea de 4 meses de evolución.
En primera consulta se constata IMC 14.9 (Pc < 3, Z Score -2.3), interpretándose como Desnutrición Moderada secundaria a Anorexia Restrictiva por lo que se indica control semanal, recordatorio alimentario, suspensión de actividad física y tratamiento con estimulante del apetito y suplemento nutricional. Se solicitan múltiples exámenes complementarios se evidencia eje gonadal suprimido e insulina disminuída.
Tras 4 meses de tratamiento instaurado se evidencia buena evolución clínica, resolviendo amenorrea y presentando un IMC 19.82 (Pc 52, Z Score +0.05), lo que permite suspender suplementos nutricionales y reiniciar actividad física de manera progresiva.
A los 11 meses de seguimiento, presenta recaída con ideas obsesivas y ansiedad, por lo que se indica iniciar tratamiento psicofarmacológico con Sertralina y Risperidona. Por presentar evolución favorable, se decide continuar con seguimiento ambulatorio, y realizar un descenso gradual de ambos fármacos hasta su suspensión en un lapso de 2 años.
Durante el tratamiento, la paciente refiere antecedente de Abuso Sexual Infantil intrafamiliar entre los 8 y 9 años, por lo que se realiza denuncia perimetral correspondiente, con fines de protección, soporte terapéutico y prevención de futuras recaídas.
Actualmente mantiene seguimiento por el Equipo de Trastornos de la Alimentación, presentando un IMC 23 (Pc 74) asociado a estabilidad clínica, sin síntomas negativos sobre sí misma.
Caso 2
Paciente femenina de 13 años, se interna por presentar trastorno de alimentación con criterios de gravedad (pérdida de peso >25%, hipotensión, bradicardia) asociado a deshidratación severa secundaria a hipoaporte.
A su ingreso la paciente refiere sentimiento de angustia, autoexigencia académica y distanciamiento de grupo de pares. Se constatan hallazgos compatibles con desnutrición aguda severa, amenorrea de 11 meses de evolución, IMC de 13.13 (Pc < 3, Z score -3,48), que se interpreta secundaria a trastorno alimentario subtipo restrictivo.
Durante la primera semana de internación se registran múltiples episodios de inestabilidad hemodinámica (bradicardia e hipotensión arterial) que requirieron expansiones de solución fisiológica y posición de Trendelemburg.
Inicialmente se indica dieta normocalórica asociada a estimulante del apetito, que por regular evolución, se progresa a dieta hipercalórica más suplemento oral normocalorico por sonda nasogástrica con aporte calórico hasta 2200 kcal/día. A su vez, se indica iniciar tratamiento psicofarmacológico con Sertralina que se aumenta progresivamente hasta 75 mg/día.
Por regular evolución, con omisión de comidas y compulsión a realizar actividad física secundaria a angustia, se decide agregar al tratamiento Olanzapina y Risperidona. Por resistencia de ambos padres al cambio de medicación por falta de conciencia sobre la enfermedad de la paciente, se sospecha vulneración de derechos hacia la misma, y se da aviso al Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes, quien finalmente desestima la intervención tras evidenciarse mejoraría en la adherencia del tratamiento.
Tras 8 semanas de internación la paciente logra peso objetivo (IMC 15.25, Pc 3 Z score -1.91) evolucionando a Desnutrición leve-moderada por lo que se otorga egreso hospitalario. Actualmente mantiene seguimiento y tratamiento en hospital de día en centro especializado.
Los casos presentados evidencian la importancia de la detección precoz, la evaluación integral del riesgo y el monitoreo continuo de la evolución clínica. El tratamiento debe sustentarse en un abordaje interdisciplinario que contemple los aspectos nutricionales, médicos, psicológicos y sociales de la enfermedad. Asimismo, el compromiso y acompañamiento familiar constituyen elementos fundamentales para favorecer la adherencia terapéutica, prevenir recaídas y optimizar el pronóstico a largo plazo.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11596 Evaluación del neurodesarrollo en equipo interdisciplinario: implementacion de un modelo de atencion para el abordaje de trastornos del neurodesarrollo en el sistema pulico de salud. Desarrollo infantil |
MARIA SILVINA PEREZ GOROSITO | |
| 11739 Diagnósticos tardíos de Discapacidad Intelectual en adolescentes, ¿responsabilidad de quién? Adolescencia |
MARIANA BELÉN ARISMENDI | |
| 11804 Ante el desafío de un abordaje integral y contextualizado del neurodesarrollo, el Primer Nivel de Atención y el cambio de paradigma como oportunidad. A propósito de 3 casos. Desarrollo infantil |
LUCIANA DOLDAN | |
| 11826 CONSTRUCCIÓN DE UN DISPOSITIVO DE ATENCIÓN DEL NEURODESARROLLO EN EL PRIMER NIVEL DE ATENCIÓN EN UN CONTEXTO DE ALTA VULNERABILIDAD: RELATO DE UNA EXPERIENCIA DE TRABAJO EN UN CESAC DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES. Desarrollo infantil |
GUILLERMINA GIL LIBARONA | |
| 12044 Intervención grupal en problemas del desarrollo Desarrollo infantil |
GIMENA ALEJANDRA NOVOA | |
| 12352 RIDIT (Red Intersectorial de Desarrollo infantil temprano), una construcción colectiva. Desarrollo infantil |
MARÍA AGUSTINA TAMAGNO |
Los desafíos del neurodesarrollo constituyen una de las principales causas de discapacidad en la infancia y representan una problemática especialmente compleja en contextos de vulnerabilidad social. El acceso a un seguimiento longitudinal, coordinado y oportuno suele verse limitado, aun en niños en contacto con instituciones sanitarias y educativas.
Esta situación pone en evidencia la necesidad de respuestas que trasciendan el modelo biomédico centrado en la categorización y rehabilitación, para avanzar hacia abordajes biopsicosociales y de Atención Temprana (AT) centrados en la familia que priorizan la participación, inclusión y el fortalecimiento de competencias familiares.
Desde la práctica de la Pediatría del Desarrollo en el Primer Nivel de Atención (PNA), en un contexto vulnerable de la Ciudad de Buenos Aires, presentamos una reflexión a partir de tres casos clínicos sobre las barreras de accesibilidad y la necesidad de un cambio de paradigma en el abordaje de los desafíos del desarrollo.
Describir las barreras de accesibilidad en el abordaje y seguimiento de niños con desafíos del desarrollo en contextos vulnerables.
Reflexionar sobre la necesidad de transitar desde un modelo centrado en el déficit y rehabilitación, hacia una AT integral centrada en la familia.
Visibilizar el rol estratégico del PNA en el acompañamiento longitudinal y coordinación de cuidados.
Presentamos tres casos clínicos de niños con dificultades del desarrollo, insertos en el sistema educativo y con múltiples consultas en distintos efectores de salud que tienen como eje común la falta de un acompañamiento adecuado a las preocupaciones familiares y a apoyos posibles y contextualizados a cada familia, y lo pudieron encontrar en el PNA.
Paciente 1: Primera consulta en CeSAC: 3 años 10 meses. Antecedente de prematurez con seguimiento en hospital de segundo nivel. Preocupación por el desarrollo desde los 2 años. Comienza evaluaciones por neurodesarrollo y fonoaudiología a los 2 años 10 meses, sin elaboración diagnóstica clara. Escolarizado desde sala de 3. Concurre a AT en espacio educativo. Su madre expresa angustia y desorientación.
Paciente 2: Primera consulta en CeSAC: 3 años 6 meses. NT/PAEG, controles regulares en hospital de segundo nivel. Preocupación por el desarrollo desde los 2 años. Múltiples consultas a especialistas por obra social y luego en el sistema público (neurología, psiquiatría, genética, neurodesarrollo). Diagnóstico: TEA. Cuenta con CUD. Su madre continúa buscando respuestas a problemas cotidianos.
Paciente 3: Primera consulta en CeSAC: 6 años. NT/PAEG, controles regulares en hospital de tercer nivel. Preocupación por el desarrollo desde los 2 años. Realizó evaluaciones por neurodesarrollo, fonoaudiología y salud mental. Diagnóstico presuntivo: trastorno del lenguaje. Intervenciones solapadas. A su madre le preocupa su desenvolvimiento escolar y social, y no poder comprenderlo.
Discusión:
Los desafíos del desarrollo constituyen problemas complejos de salud, especialmente en contextos de vulnerabilidad, donde las barreras de acceso y fragmentación de los sistemas profundizan las inequidades.
Tradicionalmente, el abordaje se ha centrado en el diagnóstico etiológico-categórico y en intervenciones individuales frecuentemente desarticuladas. En sistemas con alta demanda y escasa coordinación, esto dificulta el acceso oportuno a apoyos adecuados y deja a las familias sin orientación integral.
La evidencia actual en AT y el marco que brinda la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF), propone un enfoque centrado en el niño y su familia, con objetivos funcionales y en rutinas cotidianas. Este modelo promueve la participación familiar, intervención en entornos naturales y articulación con instituciones educativas y comunitarias.
Los casos presentados muestran que, aun con detección precoz y acceso a consultas especializadas, persisten dificultades para acceder a un seguimiento longitudinal donde prevalezca la escucha activa de las preocupaciones familiares sobre los desafíos cotidianos, y a intervenciones oportunas, evidenciando la necesidad de sumar dispositivos de acompañamiento y coordinación de cuidados.
En este contexto, el PNA ocupa un lugar estratégico por su cercanía territorial, accesibilidad y potencial de articulación interdisciplinaria e intersectorial y comunitaria.
Conclusiones:
La implementación de un modelo de AT integral y centrado en la familia resulta fundamental para mejorar el acceso a apoyos oportunos y la calidad de vida de niños con desafíos del desarrollo y sus familias.
El PNA constituye un espacio clave para la detección precoz, acompañamiento longitudinal y coordinación de cuidados, especialmente en contextos vulnerables. Fortalecer equipos interdisciplinarios con pediatras con formación en desarrollo infantil es esencial para avanzar hacia una atención más equitativa e integral.
Introducción
Los problemas del desarrollo constituyen una condición compleja de salud, atravesada por dimensiones biológicas, familiares y sociales. Su abordaje requiere estrategias integrales y contextualizadas, acordes a las necesidades de niños y familias. El pediatra del desarrollo (PD) se dedica a la evaluación integral, diagnóstico y seguimiento de niños con desafíos en el desarrollo, articulando aspectos orgánicos y funcionales, integrando acciones interdisciplinarias e intersectoriales, y orientando intervenciones oportunas.
Cuando los recursos de atención especializados, como el PD, se concentran en el segundo o tercer nivel, generan barreras de acceso que se agudizan en contextos de vulnerabilidad social. El Primer Nivel de Atención (PNA) ofrece ventajas al estar inmerso en el contexto de la población, ser accesible simbólica y geográficamente, y facilitar la articulación con espacios cotidianos de participación de los niños. El conocimiento del territorio y los recursos disponibles resulta así esencial para construir intervenciones factibles y contextualizadas.
Diagnóstico de situación y población objetivo
La Comuna 8, donde se encuentra nuestro Cesac, tiene los peores indicadores socioeconómicos y sanitarios de la Ciudad de Buenos Aires: 14% tiene necesidades básicas insatisfechas y el 41% cuenta exclusivamente con cobertura del sistema público de salud.
El área de influencia formal del CeSAC comprende 66.579 personas con cobertura pública, de las cuales el 42% son menores de 19 años. Publicaciones nacionales estiman un 10-40% de niñas y niños menores de 6 años con riesgo de problema en el desarrollo según el contexto socioeconómico. El área programática de nuestro CeSAC no cuenta con pediatras especialistas en desarrollo en el segundo nivel, dificultando las posibilidades de evaluación y seguimiento especializado de esta población.
Objetivos
- Compartir la experiencia del armado de un dispositivo de abordaje de los desafíos del desarrollo en el PNA en contextos de vulnerabilidad, en el marco de la estrategia de Atención Primaria de la Salud.
- Reflexionar sobre el rol del PD en el PNA.
- Jerarquizar las fortalezas del PNA para el abordaje del desarrollo infantil.
Relato de experiencia: actividades específicas y resultados
El CeSAC 43 abrió en diciembre de 2016. Frente al aumento de consultas por desafíos en el desarrollo y las dificultades de acceso a dispositivos diagnósticos y terapéuticos, en 2017 conformamos un equipo interdisciplinario para el abordaje de niños con desafíos en el desarrollo.
Inicialmente fortalecimos las acciones de promoción del desarrollo, emprendimos un proceso de formación específica, reorganizamos horas de trabajo generando una agenda dirigida a la atención específica de estos desafíos, acondicionamos un consultorio, y diseñamos un circuito de evaluación y seguimiento interdisciplinario dentro del CeSAC. En un primer momento, atendimos la demanda propia y progresivamente construimos una red local de recursos y dispositivos diagnósticos y terapéuticos. Esto permitió sostener circuitos de referencia y contrarreferencia inter e intrasectoriales, favoreciendo un acompañamiento integral.
Organizamos 3 ejes de trabajo: 1) Promoción: juegoteca, taller de lectura, taller de crianza, talleres en escuelas. 2) Orientación y Evaluación: consultorio específico con 160 turnos anuales orientado a diagnósticos categóricos, funcionales, acceso a trámites de Certificado Único de Discapacidad, seguimiento longitudinal acompañando tratamientos y objetivos familiares. 3) Tratamiento y apoyos: individuales y grupales con fonoaudióloga y terapista ocupacional del CeSAC, implementación del taller Caregivers Skills Training (CST), coordinación intersectorial con escuelas y redes locales.
Entre 2017 y 2024 se observó un incremento sostenido de la demanda vinculada al neurodesarrollo. Los pacientes atendidos con desafíos en el desarrollo pasaron de 5 a 52, mientras que las consultas asociadas aumentaron de 5 a 138. En 2024 se registraron 2,65 consultas por niño, evidenciando la construcción de trayectorias de cuidado longitudinales y sostenidas. La proporción de pacientes con desafíos en el desarrollo sobre el total de pacientes atendidos pasó de 0,48% a 8,98%, reflejando la consolidación de un dispositivo de atención capaz de sostener y acompañar a esta población articulando recursos sanitarios, familiares y comunitarios.
Conclusiones
El PD inserto en el PNA puede construir trayectorias de cuidado continuas, integrales y contextualizadas. Su rol resulta central en el acompañamiento familiar, la adecuación de los apoyos a los recursos disponibles, y la articulación con redes locales y comunitarias.
La consolidación de dispositivos de desarrollo infantil en el PNA constituye una estrategia clave para reducir inequidades en el acceso al cuidado, favoreciendo abordajes oportunos, longitudinales y centrados en el niño y su familia.
La discapacidad intelectual “DI” es una condición permanente que afecta significativamente la capacidad para aprender, razonar, adaptarse y desarrollar habilidades sociales e independencia. Esto puede influir en el desarrollo cognitivo, emocional y social.
Algunos signos y síntomas pueden incluir: - Dificultades para aprender y recordar información nueva - Limitaciones en la resolución de problemas y toma de decisiones - Dificultades con la comunicación verbal y no verbal - Necesidad de apoyo adicional en la escuela y en la vida diaria - Dificultades para desarrollar y mantener relaciones sociales. Es importante recordar que cada persona con discapacidad intelectual es única, con sus propias fortalezas, debilidades y necesidades.
El coeficiente intelectual (CI) es una medida numérica que intenta cuantificar la capacidad intelectual de una persona en relación con la media de su grupo de edad. Se utiliza para evaluar diversas habilidades cognitivas, como la memoria, el razonamiento, la resolución de problemas y la comprensión.
En la CIE 10 según el intervalo de CI se realiza la clasificación de discapacidad intelectual: el rango entre 50-69 indica DI leve, 35-49 DI moderada, 20-34 DI grave y por debajo de 20 DI profunda.
Es importante tener en cuenta que el CI no mide la inteligencia de manera absoluta, y su interpretación debe ser cuidadosa
Durante el 2024 desde el Servicio de Adolescencia comenzamos a preguntarnos qué pasaba con lxs adolescentes que durante las consultas médicas y/o en sus terapias con profesionales de salud mental ( psicologia y psiquiatria) notaba ciertas dificultades en áreas como aprendizaje, memoria, comprensión, socialización y que no habían sido evaluados ni diagnosticados previamente para poder otorgarles espacios terapéuticos y herramientas necesarias para su abordaje
A raíz de esta pregunta es que evaluamos la necesidad de solicitar test neurocognitivos y comenzamos a trabajar en conjunto con el Instituto de Rehabilitación Dr Anselmo Marini, espacio donde se realizan dichas evaluaciones en el municipio de Vicente López. Los turnos se gestionaron a través de dicha articulación interinstitucional.
Las pruebas administradas fueron: WISC-V, Atención auditiva y flexibilidad cognitiva, Fluencia verbal (NEPSY), Lista de palabras, Escritura al dictado de palabras y Velocidad de lectura de texto en voz alta (ENI) y cuestionario de comunicación social (SCQ).
Desde junio 2024 hasta abril 2026 se solicitaron en total 31 evaluaciones, el promedio de edad fue 17 años para un rango entre 15 y 21 años, todxs adolescentes escolarizados, de las cuales se realizaron de manera completa 23 y 8 pacientes no concurrieron al turno.
El informe se envió al Servicio de Adolescencia especificando puntuación de cada prueba acompañada de una síntesis diagnóstica donde se desglosaba memoria, lenguaje, praxia, atención, funciones ejecutivas. Dicho informe contiene un resumen de lo evaluado en cada adolescente, puntaje de CI y luego las conclusiones y sugerencias terapéuticas según los resultados.
La devolución de resultados fue realizada por cada profesional solicitante, convocando al adolescente junto a algún adultx referente
Resultados: El 65% de lxs adolescentes evaluados presentó CI compatible con discapacidad intelectual (n=15) dentro de los cuales en 5 pacientes fue menor a 50 (DI moderada). El 34 % presentó un CI superior a 70 pero en las conclusiones de la evaluación se informaron rasgos compatibles con condición del espectro autista y/o dificultad atencional, concluyendo que el 100% de nuestras solicitudes evidenciaron alteraciones.
Frente a estos resultados, y reconociendo los recursos que nos ofrece el sistema de salud y educación municipal, sostenemos que es pertinente trabajar para detectar de forma más temprana las discapacidades intelectuales, los rasgos de espectro autista y el déficit de atención. Esto beneficiaría el acompañamiento llegando a la edad adulta con conocimiento personal de las mismas contribuyendo a disminuir , estigmas y frustraciones que afectan la autoestima y los vínculos con los demás.
Introducción: Los trastornos del neurodesarrollo (TND) representan un desafío creciente para los sistemas de salud debido a su elevada prevalencia, la necesidad de abordajes interdisciplinarios y las barreras para el acceso oportuno al diagnóstico y tratamiento. En muchos contextos, la atención se encuentra fragmentada, con múltiples derivaciones, prolongados tiempos de espera y escasa comunicación entre disciplinas. En respuesta a esta problemática se implementó un modelo de atención interdisciplinaria basado en la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y la Salud (CIF).
Objetivo: Describir la experiencia de implementación de un modelo de atención interdisciplinaria para niños y adolescentes con sospecha de TND en el sistema público de salud.
Diagnóstico de situación previa: Las familias debían realizar consultas sucesivas con distintos especialistas, generando demoras diagnósticas, gastos de traslado y dificultades para completar la documentación requerida para la obtención del Certificado Único de Discapacidad (CUD). La escasa disponibilidad de turnos de neurología infantil constituía una barrera adicional. Asimismo, existían dificultades en la articulación entre niveles asistenciales y en la comunicación entre salud y educación.
Población destinataria: Niños y adolescentes con sospecha de TND provenientes de Santiago del Estero. Entre 2022 y 2026 se realizaron 2.385 evaluaciones interdisciplinarias. El 93,1% correspondió a pacientes de la ciudad capital y el 6,9% al interior provincial. Según edad, el 28,7% tenía entre 0 y 3 años, el 21,8% entre 4 y 5 años, el 43,4% entre 6 y 12 años y el 3,3% 13 años o más.
Actividades y desarrollo de la experiencia: El modelo consiste en una evaluación conjunta realizada por un equipo integrado por pediatra especialista en desarrollo infantil, Lic en psicología, psicopedagogía, fonoaudiología, terapia ocupacional y prof. de educación especial. Los profesionales intervienen simultáneamente utilizando el marco conceptual de la CIF para elaborar una descripción funcional integral del caso. Las herramientas diagnósticas incluyen historia clínica orientada al desarrollo, observación de la conducta, comunicación y juego, además de pruebas específicas según el perfil clínico (Raven, CAT/CLAMS, PROLEC, K-BIT, Vanderbilt, M-CHAT, CARS, entre otras). Los diagnósticos se establecen siguiendo criterios DSM-5, CIE-10 y normativas vigentes de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), permitiendo generar en una única instancia los informes necesarios para la gestión del CUD cuando corresponde. Al finalizar se entrega un informe escrito a la familia.
El acceso al dispositivo se realiza mediante derivaciones de otros efectores de salud a través de la Red Federal de Telesalud. Además, se desarrollaron estrategias de detección temprana mediante convenios con jardines de infantes municipales, posibilitando la derivación directa de niños con indicadores de riesgo detectados por equipos de orientación escolar. También se reciben pacientes por demanda espontánea o derivación desde instituciones educativas, previa evaluación en consultorio de pediatría del desarrollo.
Resultados: La implementación del modelo permitió reducir la fragmentación de la atención, optimizar la comunicación entre profesionales y concentrar en una única jornada las valoraciones interdisciplinarias necesarias para el diagnóstico y certificación de discapacidad. Los tiempos de espera se redujeron de 18 a 9 meses. Más del 50% de los pacientes evaluados fueron menores de 6 años, evidenciando una fuerte orientación hacia la detección e intervención tempranas. Los diagnósticos más frecuentes fueron retraso global del desarrollo (n=226), TEA (n=129), trastornos del aprendizaje (n=129) y discapacidad intelectual (n=116).
Evaluación de la experiencia e impacto: La experiencia demostró que el modelo es factible, eficiente y replicable en el sistema público de salud. La realización de 2.385 evaluaciones integrales en cuatro años evidencia una elevada capacidad de respuesta frente a una demanda creciente. La articulación mediante Telesalud, la centralización de las evaluaciones y la generación de informes integrados favorecieron la accesibilidad, la oportunidad diagnóstica, el inicio temprano de intervenciones y el acceso a derechos vinculados a la discapacidad. Asimismo, permitieron optimizar el uso de recursos del sistema público, reservando la consulta neurológica y estudios complementarios de alto costo, como TAC o EEG, para casos clínicamente justificados. Se considera una estrategia innovadora para el abordaje integral de los TND y una herramienta efectiva para disminuir inequidades en el acceso a la atención especializada.
Intervención grupal en problemas del desarrollo.
Introducción: En los últimos años, sobre todo post pandemia, es de común saber en el ámbito de la salud, la creciente demanda por consultas asociadas a problemas en distintas áreas del desarrollo. Según la OMS y UNICEF se estima que el 10% de la población mundial infantil padece algún trastorno del desarrollo. Frente a este aumento, el equipo de pediatría del Hospital Tornú comenzó a dar respuesta, inicialmente brindando seguimiento pediátrico y abordajes individuales, a través de las intervenciones de musicoterapia, psicomotricidad, espacios de juego y lectura coordinados por docentes. Pero todo esto no fue suficiente, el número de pacientes seguía creciendo y tuvimos que repensarnos. De ahí surgió el armado del Equipo de Desarrollo en relación directa con el Equipo de Crianza, y del abordaje grupal como punto de partida de ese “dar respuesta” a una problemática que nos preocupa y que vamos a detallar en las siguientes líneas.
Población: niños y niñas de 18 meses a 6 años que asisten al servicio de Pediatría del Hospital Tornú, que presentan algún compromiso en su desarrollo ( lenguaje, vínculo con otros, armado corporal) derivados por pediatra; o que acceden al equipo de Desarrollo a través del 147, línea de atención en salud del gobierno de CABA.
Número de participantes o destinatarios: contamos con 7 grupos semanales. Los días lunes, grupo de niños y niñas de 3 a 5 años con desafíos a predominio del lenguaje ( 5 niños/as en tratamiento actual) coordinado por Musicoterapia, Fonoaudióloga y Puericultura, en paralelo un grupo de adultos coordinado por Trabajadora Social y Pediatra. Los días miércoles contamos con dos grupos de niños/as y uno de adultos, coordinados por Musicoterapia ( 11 niños/as actualmente) y los jueves 2 grupos, de niños/as y adultos cuidadores en paralelo, coordinados por Psicomotricidad ( 7 niños/as en tratamiento actual).
Desarrollo de la experiencia : Los grupos se desarrollan en los horarios de la mañana y de la tarde semanalmente, están coordinados por profesionales de distintas especialidades lo cual representa un verdadero trabajo en interdisciplina. Semanalmente se junta el equipo para discutir sobre los pacientes que están en tratamiento, y se piensa en conjunto qué intervenciones pueden favorecer el desarrollo de cada niño o niña y su familia. Se presentan pacientes para admisiones y se piensan qué rasgos singulares de cada niño/a podrían enlazarlo en un grupo o en otro.
Resultados: Consideramos como equipo que la intervención grupal en los/as pacientes con problemas en su desarrollo es sumamente favorecedora, nos permite evaluar, atender y observar potencialidades y singularidades de cada niño/a. Esto se puede objetivar clínicamente, ya que las pediatras participamos de las reuniones y realizamos seguimiento clínico de su desarrollo, observando mejoras en su inicio, en general con relación al área vincular o social , lo cual tiene impacto luego en el desarrollo del lenguaje. Se realiza seguimiento de la trayectoria educativa, a través del diálogo con las instituciones.
Evaluación: En relación a la adherencia al tratamiento de las familias, hay presentismo y continuidad. Los grupos de adultos se han constituido como tales dado que observamos intervenciones entre ellos, deseo de participar pidiendo la palabra y apertura a relatar emociones, vivencias de sus infancias e incluso situaciones traumáticas atravesadas . Se considera que este espacio es parte del tratamiento de los/as niños/as, dado que sostenemos que si no hay implicancia de los cuidadores, éste es incompleto y sin sostén en el tiempo. A través del equipo interdisciplinario se realizaron interconsultas con el servicio de Salud Mental del hospital y algunas cuidadoras están en tratamiento en la actualidad.
El tratamiento grupal en esta institución pública ha permitido alojar a niños/as con problemas en distintas áreas de su desarrollo, que carecían de espacios terapéuticos por falta de disponibilidad de turnos. Esta fue la puerta de entrada que permitió que actualmente las familias, a través de una verdadera pregunta propia sobre los desafíos de sus hijos, pudieran adherir al tratamiento y luego acceder a otros espacios individuales, que se fueron generando a través de una verdadera red de trabajo interdisciplinario.
Esperamos que nuestra experiencia se pueda replicar en otras instituciones y así favorecer la construcción de subjetividad en las infancias.
Red Intersectorial de Desarrollo Infantil Temprano (RIDIT)
Breve introducción
La Red Intersectorial de Desarrollo Infantil Temprano (RIDIT) surge a partir de la convicción de que la primera infancia solo puede abordarse desde una mirada interdisciplinaria, intersectorial y situada. Se sostiene la necesidad de articular prácticas entre los campos de la salud, la educación, la justicia y el desarrollo social, entendiendo que el desarrollo infantil se constituye en el entramado complejo de vínculos históricos, sociales y culturales. No es un proceso meramente madurativo ni individual, sino una construcción subjetiva que requiere de la presencia de un Otro significativo, capaz de alojar, posibilitar y sostener la constitución psíquica.
Las prácticas profesionales se ven atravesadas por un escenario de crisis social, económica y política que impactan directamente en las infancias y en las condiciones de crianza. Se observa un incremento de situaciones de vulneración de derechos, pobreza infantil, hacinamiento, violencia y exclusión social, así como también fenómenos contemporáneos (que se potencian en pandemia y aun perduran) como la hiperconectividad y la desconexión vincular, donde niñas y niños muchas veces son expuestos a entornos con escasa disponibilidad adulta. Este contexto produce efectos en la constitución subjetiva, expresándose en síntomas, diagnósticos rápidos o intervenciones fragmentadas que no siempre logran alojar el sufrimiento infantil en su complejidad.
Objetivos
Promover un espacio de intercambio y reflexión entre trabajadores/as de los sectores salud, educación, justicia y desarrollo social, desde una perspectiva subjetivante.
Transmitir la importancia de la construcción subjetiva como condición central del DIT.
Alertar sobre posibles riesgos de aislamiento, retracción y otras problemáticas del desarrollo en el contexto actual, destacando la centralidad de la función del Otro en la constitución subjetiva.
Diseñar y fortalecer estrategias de escucha sensible y acciones compartidas.
Diagnóstico de situación previa
La creación de RIDIT se inscribe en un contexto de creciente fragmentación de las prácticas de atención a la primera infancia. Se identificó la necesidad de generar dispositivos de encuentro que permitieran superar la lógica aislada de intervención, favoreciendo la construcción de espacios comunes de pensamiento y acción.
Población destinataria
La experiencia está dirigida a:
Profesionales y trabajadores/as de los campos de la salud y la educación que acompañan la primera infancia.
Agentes sociales y políticos que intervienen en políticas públicas y acciones destinadas a niños y niñas pequeños/as.
Como destinatarios indirectos se consideran las infancias y sus familias, en tanto sujetos atravesados por las prácticas profesionales y las políticas intersectoriales.
Actividades o desarrollo de la experiencia
La principal línea de acción de RIDIT se centra en la co-participación en Jornadas Intersectoriales de DIT con una modalidad de trabajo basada en mesas interdisciplinarias, las cuales reúnen a más de diez profesionales de distintas áreas, quienes elaboran producciones escritas conjuntas que luego se comparten y debaten en el encuentro.
La propuesta prioriza el intercambio con los asistentes, destinando más tiempo al diálogo colectivo que a las exposiciones, ya que es en el territorio donde se fortalece la construcción de saberes.
Se editó una revista digital de distribución gratuita que reúne los trabajos elaborados en las jornadas.
Resultados
Se destaca el crecimiento de la participación, la consolidación de redes profesionales y la producción de materiales escritos que sistematizan experiencias y reflexiones compartidas. Se incorpora como producción relevante la elaboración de un manifiesto sobre el abordaje de las infancias. La experiencia incluye la edición de una revista digital de distribución gratuita.
Evaluación de la experiencia e impacto
La evaluación de RIDIT, en relación con los objetivos planteados, evidencia los siguientes ejes de logro:
Consolidación del intercambio intersectorial.
Apropiación del enfoque de construcción subjetiva: incorporación progresiva de esta perspectiva.
Visibilización de problemáticas actuales del desarrollo.
Producción de estrategias y dispositivos concretos.
Alcance federal de la red: Entre 2500 y 3000 asistentes a ambas jornadas de diversas partes del pais (modalidad híbrida). Una red social con 47mil visualizaciones mensuales. Grupo activo de 252 participantes.
Construcción colectiva de saberes.
Propuestas de continuidad
Sostener y ampliar el trabajo intersectorial como dispositivo central.
Profundizar la producción de publicaciones colectivas de circulación abierta.
Fortalecer la conformación de mesas permanentes de trabajo.
Desarrollar instancias de formación continua para equipos interdisciplinarios.
Reforzar la atencion primaria con pediatras que trabajen en DIT desde una mirada interdisciplinaria.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11590 ATRESIA DE VÍAS BILIARES, A PROPÓSITO DE 4 CASOS. Hepatología |
MACARENA LUJAN GAITA | |
| 11815 “Pancreatitis aguda grave inducida por Tacrolimus: reporte y revisión de la literatura” Hepatología |
MARÍA AGUSTINA PRECHI | |
| 12180 ROL DE LA GENÉTICA EN EL ESTUDIO DE COLESTASIS NEONATAL IDIOPÁTICA: Mutación del gen CLDN1. A propósito de un caso. Hepatología |
DARIO LEANDRO PEDROZO | |
| 12220 Atresia de vías biliares: Evaluación del estado nutricional y manejo pretrasplante en pediatría en un hospital de alta complejidad Hepatología |
LAURA LEVY | |
| 12277 Hipertension portal izquierda: una causa infrecuente de hemorragia digestiva variceal en pediatria Hepatología |
MARIA MAGDALENA PEPE | |
| 12279 Enfermedad de Wilson y Enfermedad de Crohn: ¿asociación o predisposición? Hepatología |
MARIA MAGDALENA PEPE | |
| 12294 Enfermedad de Wilson en la edad pediátrica: análisis de una cohorte de 38 pacientes Hepatología |
MARIA MAGDALENA PEPE |
La Atresia de vías biliares (AVB) es una patología obstructiva que altera el flujo biliar, causando colestasis, siendo la causa más frecuente de ictericia obstructiva en los primeros tres meses de vida, y del 40% al 50% de todos los trasplantes hepáticos. Presenta una incidencia entre 1 en 6000/18.000 RN vivos. Es el resultado de un proceso inflamatorio fibro-esclerosante y obstructivo que afecta los conductos biliares.
La etiología de la AVB se desconoce, se ha relacionado con varios mecanismos que actuarían en el período perinatal clasificandolo en variedades aisladas sindrómicas y no sindrómicas (Davenport et al)
Síndrome de malformación esplénica por atresia biliar (BASM)
Atresia biliar quística
Atresia biliar positiva para CMV
Atresia biliar aislada
Se sospecha ante patrón bioquímico de colestasis y ecografía abdominal con ausencia de vesícula biliar.
El diagnóstico definitivo es con colangiografía intraoperatoria y posterior portoenteroanastomosis (PEH),denominada operación de Kasai. La eficacia de la corrección quirúrgica está relacionada con la precocidad de ésta, de modo que los mejores resultados se obtienen antes de los 45 días. El éxito depende de otros factores determinantes: una técnica quirúrgica correcta, mínima fibrosis, el grado de lesión hepática en el momento de la cirugía y la prevención de colangitis. Si no se restablece el flujo biliar y persiste la ictericia, el paciente evoluciona a fallo hepático, precisando el 90-100% un trasplante antes de los 10 años.
Exponer 4 casos de AVB, con kasai realizado en el Htal Sor María Ludovica de la Plata, con diferentes formas de presentación.
CASO 1
Paciente masculino RNT/PEG (39/2510) derivado a nuestro hospital a los 24 ddv para estudio de colestasis. En ecografía abdominal se objetiva vesícula biliar pequeña de 16 mm, y vía biliar no dilatada, continuando estudios para descartar otras causas de colestasis. Se realizó panel colestásico en muestra de saliva para descartar colestasis intrahepática familiar.
Se otorga egreso hospitalario a los 41 ddv continuando seguimiento, por consultorio de alto riesgo y hepatología.
En ecografía al mes, se visualiza en topografía de lóbulo hepático izquierdo un quiste, se corrobora dicha imagen con RMN donde se visualiza imágenes intraparenquimatosas hepáticas que podrían corresponder a biliomas asociados a atresia biliar, con signos de HTP. Ingresa a quirófano a los 4 meses de vida, se realiza colangiografía intraoperatoria que confirma el diagnóstico y se realiza KASAI.
Actualmente con regular evolución clínica, con signos de HTP e insuficiencia hepática.
CASO 2
Paciente femenina RNT/PEG (39/2150) derivada a nuestro hospital a los 3 ddv por sospecha de atresia intestinal.Ingresa a quirófano con diagnóstico postoperatorio de atresia duodenal (4ta porción)y situs inversus. Debido a presentar colestasis se solicita ecografía abdominal donde no se visualiza vesícula biliar. Se continúa con estudios de colestasis habituales, descartando causas infecciosas y genéticas. A los 49 ddv con sospecha de AVB se realiza colangiografía y posterior kasai. Egresa a los 66 ddv . Presentó mala evolución, con episodios de colangitis a repetición, internación prolongada, actualmente en plan de trasplante.
CASO 3
Paciente femenina RNPT/AEG (34/1850), 2da gemelar, quien permaneció internada durante 32 días en hospital donde nació.
A los 2 meses de vida( EC 24 dias), ingresa a nuestra institución por consultorio de alto riesgo, con ictericia y patrón bioquímico de colestasis, se solicita ecografía abdominal donde no se visualiza vesícula, vía biliar no dilatada.
Se realiza cirugía de Kasai a los 3 meses de vida , con buena evolución clínica. Estudio histopatológico evidenció hallazgos compatibles de atresia biliar extrahepática con hepatitis crónica secundaria.
CASO 4
Paciente masculino RNT/AEG (38/3600). Egreso hospitalario a las 48 hs. Reingresa a los 5 días de vida, por hiperbilirrubinemia a predominio indirecto. Requiere luminoterapia 48 hs. Presenta acolia asociado a coluria. Se realiza ecografía donde se observa vesícula biliar hipoplásica. Es derivado a nuestra institución. Se repite ecografía, que informa vesícula biliar pequeña, paredes irregulares, con presencia de microquistes a nivel del cuello.Vía biliar no dilatada.
Se realiza colangiografía a los 49 ddv confirmándose diagnóstico de AVB con posterior KASAI, actualmente en buena evolución.
Ninguno de los pacientes presentados llegó a tener un tratamiento quirúrgico antes de los 45 ddv, condicionando en muchos casos la fibrosis hepática y la evolución tórpida de los mismos.
Por lo que entendemos que ante un caso de colestasis se torna un desafío diagnóstico, poder encontrar la causa de forma temprana, teniendo muy presente la AVB.
La atresia de vías biliares (AVB) es la principal causa de ictericia obstructiva en los primeros tres meses de vida y es responsable del 40% al 50% de los trasplantes hepáticos pediátricos a nivel mundial. La desnutrición en el lactante con AVB es frecuente y se asocia con mayor morbimortalidad, siendo un factor de riesgo para el desarrollo de complicaciones antes y después del trasplante hepático. Su etiología multifactorial complejiza el abordaje nutricional, agravado por un incremento en los requerimientos calóricos-proteicos, que frecuentemente, resultan difíciles de alcanzar.
Caracterizar el estado nutricional y las estrategias de soporte nutricional pretrasplante hepático en niños con diagnóstico de atresia de vías biliares en un hospital pediátrico de alta complejidad entre enero del 2023 y febrero del 2026.
: Estudio observacional, descriptivo, transversal y retrospectivo. Mediante un muestreo no probabilístico consecutivo, se incluyeron todos los niños, niñas y adolescentes (NNyA) entre 0 y 16 años que recibieron un primer trasplante hepático en el Hospital de Pediatría “Prof. Dr. Juan P. Garrahan” durante enero del 2023 y febrero del 2026 por diagnóstico de AVB. Los datos fueron recabados a través de la revisión de historias clínicas digitalizadas y analizados con estadística descriptiva con Statistix 8.0.
La muestra quedó conformada por 56 NNyA con una media de edad de 1,79 años. Con respecto a los hallazgos clínicos al momento de la evaluación, el 60,71% (n=34) presentó ascitis, el 75% (n=42) hepatomegalia y el 50% (n=28) esplenomegalia.
Al evaluar el estado nutricional en el grupo de menores de 1 año (n=35), el 51,42% (n=18) presentó bajo peso para la edad, el 17,14% (n=6) riesgo de bajo peso y el 31,4% (n=11) peso normal para la edad. Cabe destacar que la totalidad de los pacientes clasificados con peso normal presentaba ascitis, hepatomegalia y/o esplenomegalia. Asimismo, en este mismo grupo, el 57,1% (n= 20) presentó longitud corporal baja para su edad.
En el grupo de mayores de 1 año (n=21), se observó que el 71,42% (n=15) presentaron un IMC/edad por fuera de los límites de normalidad, de los cuales el 80% (n=12) fue clasificado en las categorías de exceso ponderal (sobrepeso/obesidad). Ante este llamativo resultado, se realizó un análisis detallado de la composición antropométrica de este subgrupo, detectándose que el 58,33% (n=7) de los pacientes presentaba una talla baja severa (puntuación Z de Talla/Edad e inferior a -2 DE).
El 94,64% (n=53) contaba con seguimiento nutricional. El 91,07% (n=51) recibió soporte nutricional, siendo el 98,04% de los casos (n=50) soporte nutricional enteral (SNE). En nuestra estrategia, prevaleció el uso de fórmulas hidrolizadas y extensamente hidrolizadas con triglicéridos de cadena media (TCM) empleando la concentración como herramienta clave para la optimización del aporte calórico-proteico.
Dentro del grupo de menores de 1 año, un paciente (2,86%) recibió Nutrición Parenteral Total (NPT) de forma exclusiva. Los pacientes que recibieron SNE (n=34), el 50% (n=17) logró cubrir la totalidad de sus requerimientos calóricos basándose en las metas establecidas por las guías. Sólo 3 pacientes (8,82%) no alcanzaron el 80% de sus recomendaciones dietéticas diarias (RDA) para la edad, mientras que el resto de la cohorte enteral logró un aporte calórico de entre el 80% y el 120%.
Al analizar detalladamente al subgrupo de pacientes con antecedentes de cirugía de Kasai funcionante (n=7), se observó que 4 de ellos presentaban un IMC para la edad dentro de los límites de normalidad, mientras que los 3 restantes registraron un IMC elevado, distribuidos en sobrepeso (n=2) y obesidad (n=1).
La elevada prevalencia de alteraciones nutricionales en pacientes con AVB resalta la necesidad de una evaluación nutricional temprana y un monitoreo longitudinal por parte de un equipo multidisciplinario. El rol de los/as licenciados/as en nutrición resulta fundamental desde el inicio del abordaje clínico y no solo en el periodo pretrasplante inmediato, a fin de optimizar el abordaje nutricional, prevenir el deterioro progresivo y minimizar las complicaciones perioperatorias. Asimismo, nuestros hallazgos demuestran que el IMC/E no constituye un indicador fiable de forma aislada en niños mayores de un año con hepatopatías terminales. Al detenerse el crecimiento lineal, el IMC se altera enmascarando la desnutrición crónica bajo un falso diagnóstico de exceso de peso. Por lo tanto, se vuelve mandatorio correlacionar siempre el IMC con el indicador Talla/Edad y, fundamentalmente, incorporar parámetros que evalúen de manera directa la masa magra y grasa, tales como la circunferencia media del brazo y el pliegue tricipital.
La Enfermedad de Wilson (EW) es una condición genética autosómica-recesiva causada por mutaciones en el gen ATP7B que conduce a una acumulación de cobre en hígado y sistema nervioso central. En la edad pediátrica predominan las manifestaciones hepáticas, pudiendo cursar desde alteraciones bioquímicas asintomáticas hasta formas graves de hepatitis aguda, cirrosis e insuficiencia hepática.
Describir y analizar las características clínicas, perfil bioquímico, estrategias diagnósticas, opciones de tratamiento y evolución a largo plazo de una cohorte de pacientes con diagnóstico de EW atendidos en un centro de alta complejidad pediátrico.
Estudio descriptivo, retrospectivo. Se analizaron las siguientes variables: edad, sexo, formas de presentación, perfil de laboratorio, escala de gravedad, histología y terapéuticas instauradas.
Se analizaron los datos de 38 pacientes (52% mujeres) atendidos durante el período 10/1989-5/2026. La mediana de edad al diagnóstico fue de 13 años (r: 4-16). Las principales formas de presentación fueron: insuficiencia hepática (n:23, 60%), hipertransaminasemia crónica (n:8, 21%), diagnóstico por pesquisa familiar (n:4, 11%) y compromiso neurológico (n:3, 8%).
Dentro de los métodos diagnósticos, la ceruloplasmina media fue de 7 mg/dl (n:38), la cupruria basal media de 1465 mcg/24 hs (n:33), cupruria provocada con prueba de D-Penicilamina 3610 mcg/24 hs (n:27). Se detectó anemia hemolítica Coombs negativa en 5 pacientes (14%) y anillo de Kayser-Fleischer en 12 (31%). La cuantificación de cobre en tejido hepático realizada desde 2015 (n:6) tuvo una media de 698,25 mcg/g.
| BT mg/dl* | AST UI/L* | ALT UI/L* | TP (%)* | Albúmina* | |
| IH (n:23) | 11 | 230 | 188 | 26 | 2,5 |
| Sin IH (n: 11) | 0,4 | 64 | 141 | 85 | 4,1 |
| Pesquisa familiar (n: 4) | 0,9 | 62 | 126 | 100 | 4 |
*media. IH: insuficiencia hepática.
La anatomía patológica realizada en 24 pacientes (17 biopsias hepáticas, 7 muestras de explantes hepáticos) informó cirrosis hepática y esteatosis como los hallazgos más frecuentes.
Los pacientes fueron tratados con D-penicilamina (n: 35, 92%), acetato de zinc (n:2, 5%) y trientina (n: 4, 10%), 3 de estos últimos por efectos adversos de la D-penicilamina (mielotoxicidad, farmacodermia).
En el grupo de los 23 pacientes con insuficiencia hepática la media de la escala del Kings College fue de 11, de los cuales 10 pacientes recuperaron la función hepática (43%) y 13 (57%) tuvieron mala evolución (9 fueron trasplantados, 2 fallecieron y 2 permanecen en lista de espera de trasplante hepático).
Los 15 pacientes restantes sin insuficiencia hepática presentaron buena evolución.
La edad de presentación fue en la adolescencia.
La mayoría de los pacientes se presentaron con insuficiencia hepática.
El tratamiento farmacológico fue bien tolerado en todos los grupos, permitiendo la recuperación de la función hepática en un elevado porcentaje de pacientes.
La Enfermedad de Wilson (EW) es una rara condición genética autosómica-recesiva del metabolismo del cobre causado por mutaciones en el gen ATP7B. Aunque clásicamente afecta al hígado y sistema nervioso, un artículo reciente vincula la disfunción de ATP7B con la pérdida de la integridad de la barrera intestinal, el estrés oxidativo tisular y la predisposición a la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII). La asociación entre EW y Enfermedad de Crohn (EC) es un escenario infrecuente que plantea desafíos diagnósticos y terapéuticos.
Nuestro objetivo es presentar el caso de un paciente con enfermedad de Wilson asociado a enfermedad de Crohn.
Paciente masculino de 7 años, con antecedentes de hipotiroidismo e hipertransaminasemia fluctuante con valores duplicados o triplicados del valor normal desde los 4 años, que consultó por un cuadro de diarrea inflamatoria y dolor abdominal cólico de 5 meses de evolución. Clínicamente sin estigmas de cronicidad hepática, con buen progreso ponderal.
Dentro del plan de estudios por su parte hepática, se descartaron etiologías virales y déficit de alfa 1 antitripsina, como hallazgos positivos presentó IgG 1870 mg/dl, ASMA 1/40, FAN 1/640, ceruloplasmina de 4 mg/dl, cupruria de 24 horas de 94.5 mcg/24h y cupruria provocada con D-penicilamina de 733 mcg/24h.
La histología hepática mostró un cuadro hepatítico mixto portal con esteatosis (15-20%), Índice de Actividad Histológica 4/18 y fibrosis estadio 2-3/6 (Knodell-Ishak). Peso de cobre en tejido hepático 73 mcg/gr.
Ante estudios poco concluyentes, y debido a la alta sospecha de enfermedad de Wilson, se solicitó estudio molecular mediante secuenciación del gen ATP7B que confirmó dicho diagnóstico al detectar dos variantes patogénicas en estado heterocigota.
De la parte gastroenterológica se solicitó calprotectina fecal con valores mayores a 1800 mcg/g, descartando causas infecciosas. Endoscopia digestiva: compromiso duodenal y pancolitis moderada parcheada. Histología: compatible con Enfermedad de Crohn. Entero Resonancia normal. Cápsula endoscópica sin compromiso de intestino delgado.
El paciente inició tratamiento D penicilamina para EW y mesalazina para EC.
A 18 meses del inicio de tratamiento, el paciente se encuentra en remisión clínica, con buen progreso pondoestatural, hepatogramas normales, cuprurias elevadas acorde al tratamiento instaurado, calprotectina normal y remisión endoscópica.
Este caso expone una presentación simultánea altamente infrecuente y destaca la importancia de descartar EW en pacientes con compromiso hepático asociado a enfermedad inflamatoria intestinal.
La hipertensión portal izquierda es una rara condición causada principalmente por obstrucción total o parcial del flujo de la vena esplénica secundaria a compresión, inflamación, trombosis o instrumentación quirúrgica. Existen pocos casos reportados en la bibliografía de pacientes con hemorragia por varices gástricas secundarias a estenosis idiopática de la vena esplénica. No se han reportado casos en edad pediátrica. Ante el fracaso de la terapia endoscópica, la esplenectomía se considera el tratamiento curativo ya que disminuye el flujo colateral hacia las varices gástricas y previene su recurrencia. No existe consenso para la estrategia terapéutica en pacientes asintomáticos.
Reportar el caso de un adolescente con hipertensión portal izquierda secundaria a estenosis idiopática de la vena esplénica.
Paciente de 14 años derivado a nuestra institución para estudio. Antecedente de hemorragia digestiva alta a los 13 años con endoscopía sin várices esofágicas y presencia de várice gástrica aislada en techo (IGV1) tratada con esclerosis con cianocrilato.
Se realizaron:
-Laboratorio: enzimas y función hepática normales, citopenias interpretadas secundarias a hiperesplenismo.
-Ecografía abdominal: hígado y doppler hepático normales, esplenomegalia 16.6 cm, con múltiples colaterales esplénicas.
-Elastografía hepática: 6.5 kPa y esplénica: 36.2 kPa.
-Angiotomografía abdominal: interrupción del trayecto de vena esplénica a 2.5 cm del confluente esplenomesaraico. Múltiples colaterales dorsales, en epiplón y en el techo gástrico que drenan al tronco portal. Esplenomegalia.
-Portografía transhepática: vena porta permeable, estenosis de vena esplénica a 2 cm del confluente esplenomesentérico, no siendo posible el tratamiento endovascular. Gradiente porto-sistémico de 2 mmHg.
-Biopsia hepática con hallazgos no específicos interpretados por hipoflujo portal.
Presentó resangrado digestivo con descompensación hemodinámica y requerimiento transfusional, recibiendo tratamiento con octreotide, inotrópicos y nueva esclerosis de várice gástrica con cianocrilato.
Por evolución desfavorable con imposibilidad de tratamiento endovascular, se realizó esplenectomía con ligadura de vena gástrica y vasos cortos.
No repite sangrados digestivos en su evolución.
La Hipertensión Portal Izquierda es una entidad rara que debe sospecharse en paciente con várices gástricas aisladas.
En pacientes que presentan complicaciones y ante el fracaso de la terapia endoscópica, considerar la esplenectomía como tratamiento efectivo.
El término colestasis neonatal se refiere a las formas de disfunción hepática en el neonato o lactante que se manifiestan clínicamente como ictericia debido a hiperbilirrubinemia conjugada.
Los hallazgos clínicos y bioquímicos son similares en las diversas etiologías, tanto patologías infecciosas, tóxicas, endocrinológicas, inmunológicas o por defectos genéticos.
En décadas anteriores la mayoría de los neonatos eran clasificados como “colestasis neonatal idiopática”, término que evidencia una clara ausencia de diagnóstico. Los avances de la genética han permitido detectar las bases moleculares de patologías previamente enigmáticas, identificando etiologías específicas, relacionando genotipo-fenotipo, acercando nuevas terapéuticas y consejo genético familiar.
Se estima que más de 1/3 de las colestasis neonatales tienen un origen genético. La técnica de secuenciación de nueva generación (NGS) y el análisis del exoma completo, permiten identificar trastornos que no podrían diagnosticarse por analítica o biopsia hepática.
Un ejemplo de ello es la mutación del gen CLDN1, extremadamente rara enfermedad autosómica recesiva, que resulta en ausencia o inactivación de la proteína con pérdida de función de la unión estrecha claudina -1.
Conocido como Síndrome de Ictiosis Neonatal y Colangitis esclerosante (NISCH, por sus siglas en inglés), se caracteriza por gran variabilidad fenotípica intra e inter familiar. Puede presentarse con afectación hepática que va desde colestasis transitoria hasta la evolución cirrótica con compromiso ectodérmico como anomalías de piel, pelo, cejas, pestañas, y sutil dimorfismo facial. En estadíos tempranos, la enfermedad puede simular una atresia de vías biliares.
Describir la evolución de una paciente con síndrome de NISCH con la variante homocigota del gen CLDN1 Arg81His
Paciente femenina derivada a los 2 meses de edad, RNTPAEG, embarazo controlado y serologías maternas negativas. Antecedente de ictericia neonatal fisiológica en los primeros días de vida sin requerimiento de luminoterapia. Screening neonatal normal.
Consulta por ictericia, coluria, acolia y rechazo al alimento. Se constata hiperbilirrubinemia directa (BT 22.8 mg/dl BD 17.08 mg/dl), hipertransaminasemia (ASAT 1463 UI/L, ALAT 1012 UI/L), GGT dentro de parámetros normales (80 U/L) e hipoglicemias (39 mg/dl). Serologías virales CMV+ en sangre y orina, STORCH, ecografía abdominal y colangioresonancia sin hallazgos patológicos. Se realiza colangiografía intraoperatoria que descarta atresia de vías biliares y biopsia hepática que informa hepatitis neonatal con fibrosis porta-porta, colestasis intrahepatocitaria, canalicular y marcada proliferación colangiolar/canalicular y de conductos biliares portales, hallazgos vinculables a Colangitis esclerosante Neonatal. PCR +CMV en muestra de tejido hepático. Inicia tratamiento con acido ursodesoxicólico y vitaminas liposolubles.
Paciente que persiste con colestasis, hipoglucemias recurrentes y falla de medro. Estudio metabólico ampliado descarta errores innatos del metabolismo, RMI y laboratorio específico para hipopituitarismo sin alteraciones. Se solicita análisis molecular de exoma clínico para colestasis neonatal que detectó la variante c.242G>A (p.Arg81His) en homocigosis en el gen CLDN1, clasificada como probablemente patogénica según criterios ACMG.
Evolución favorable, al año de vida, manifiesta mejoría clínica y bioquímica con normalización de la bilirrubina, descenso de enzimas hepáticas y mejoría de curva ponderal. Se observan anomalías de dentición (hipodoncia, piezas dentales cónicas y alteración del esmalte dental), lesiones en piel compatibles con eczema atópico crónico, pestañas esparcidas y prurito crónico. Se descarta hipertensión portal por screening.
La presencia de colestasis persistente, anatomía patológica vinculable a Colangitis esclerosante asociada a la aparición posterior de manifestaciones ectodérmicas (eczema y alteración dentarias), orientó la sospecha diagnóstica hacia una etiología genética, concomitante con infección por citomegalovirus.
La identificación de la variante hallada en el gen CLDN1 en homocigosis permitió establecer el diagnóstico y realizar asesoramiento genético familiar.
Este caso destaca la importancia de considerar enfermedades genéticas poco frecuentes dentro del abordaje de la colestasis neonatal persistente. El diagnóstico molecular precoz puede modificar estrategias de seguimiento, tratamiento y pronóstico, evitando la realización de estudios innecesarios y disminuyendo costos.
El Tacrolimus es un inhibidor de calcineurina utilizado en pacientes trasplantados. Sus efectos adversos más frecuentes son nefrotoxicidad, neurotoxicidad, hipertensión y diabetes. La asociación entre pancreatitis y Tacrolimus descrita es infrecuente.
Se presenta el caso clínico de un paciente pediátrico trasplantado hepático que presentó pancreatitis aguda grave, inducida por Tacrolimus.
Se realiza este reporte para alertar a la comunidad científica que ante la presencia de signos y síntomas compatibles, se sugiere suspender inmunosupresión, descartar otras causas posibles y evaluar rotar inmunosupresión.
Paciente masculino de 5 años de edad, trasplantado hepático por acidemia argininosuccínica, consultó 2 meses postrasplante por dolor abdominal moderado generalizado, asociado a vómitos incoercibles de contenido gástrico. Afebril. Por presentar mal estado general y signos de deshidratación moderada, se realizó expansión hídrica, hemocultivos y se indicó antibioticoterapia empírica.
Se realizaron estudios de búsqueda etiológica que informaron:
Laboratorio con Amilasa de 253 UI/L, Lipasa de 1023 UI/L. CaI.iónico 1.22, Na 135 meq/l, K 3.4 meq/l, Cl 102 meq/l, TP 80 %, rin 1.15 KPTT 29 seg, GB 14000 mm3 (NS NS54/L44)/ pl 490.000mm3/Hb 14 g/dl, alb 4 gr/dl, cr 0.27, Urea 26, Hepatograma Sa/got 86 mg/dl/gpt 95 mg/dl/Fal 247 mg/dl Ggt 123 UI/L, P 4.4, mg 1.35. Se interpretó laboratorio compatible con pancreatitis con leucocitosis y hepatitis colestásica.
Ecografía abdominal: imagen heterogénea perirrenal izquierda de 7.6 cm, sugerente de colección. Líquido libre en cavidad abdominal, interasas, transcavidad de los epiplones, ambas fosas ilíacas, hipocondrio y flanco izquierdo.
TAC de abdomen: páncreas heterogéneo, hipodenso, sin claro plano de clivaje con extensas colecciones peripancreáticas en relación a necrosis. Parénquima preservado a nivel de parte de la cabeza y el proceso uncinado.
Evolucionó con empeoramiento clínico. A las 48 hs presentó shock séptico descompensado con sme. Respuesta inflamatoria sistémica, alteración del sensorio, hipotensión, falla hepática y coagulación intravascular diseminada.
Ingreso a quirófano para colocación de drenaje transgastrico de colección pancreática, con mejoría transitoria reingresando a quirófano a los 4 días por evidencia de colección y necrosis pancreática extensa, con paracentesis y colocación de nuevo drenaje.
Permaneció en terapia intensiva 15 días. Requirió asistencia respiratoria e inotrópicos. Recibió múltiples transfusiones de hemoderivados, infusión continua de diuréticos y pasajes de albúmina para mantener diuresis y balances negativos. Mantuvo antibióticos y antifúngicos empíricos hasta descartar causas infecciosas y soporte nutricional parenteral hasta lograr tolerancia oral a fórmulas hidrolizadas. Evolucionó favorablemente mejorando sus parámetros bioquímicos, clínicos e imagenológicos.
Como estudio de pancreatitis aguda se realizaron serologías para hepatitis A,B y C, Citomegalovirus que resultaron negativas. Rescato en virológico de secreciones nasofaríngeas rhinovirus. Resto de cultivos negativos ( Hemocultivos, cultivo de líquido peritoneal, cultivo de colecciones pancreáticas, urocultivo). No presentó litiasis biliar, contaba con perfil lipídico normal y normocalcémico.
Al momento de la consulta recibía Tacrolimus como inmunosupresor, con dosaje de 10.5 ng/ml. Por sospecha de efecto adverso a drogas se roto inmunosupresión a Sirolimus cuando el estado general del paciente lo permitió.
Se asumió el cuadro como pancreatitis aguda grave de la Clasificación revisada de Atlanta (2012). Puntuación de escala de Naranjo de 8.
Puntuación total de
5 a 8
Probable . La reacción (1) siguió una secuencia temporal razonable después de un fármaco, (2) siguió a una respuesta reconocida al fármaco sospechoso, (3) se confirmó por la abstinencia, pero no por la exposición al fármaco, y (4) no pudo explicarse razonablemente por las características conocidas del estado clínico del paciente.
Resuelto el cuadro, comprobando correcta funcionalidad del páncreas exógeno y endócrino, el paciente se externo con Sirolimus como droga inmunosupresora continuando al momento sin complicaciones.
La pancreatitis aguda grave inducida por tacrolimus es una complicación infrecuente pero potencialmente fatal, con una mortalidad de hasta 30% según la Clasificación revisada de Atlanta (2012). En pacientes bajo inmunosupresión que desarrollen síntomas compatibles con pancreatitis, debe considerarse esta etiología, y considerar precozmente la suspensión del fármaco.
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El síndrome de Budd-Chiari (SBC) es una entidad rara en la población pediátrica, caracterizada por la obstrucción del drenaje venoso hepático a cualquier nivel: venas hepáticas, vena cava inferior (VCI) suprahepática o aurícula derecha con manifestaciones clínicas variables que van desde formas asintomáticas hasta insuficiencia hepática aguda (IHA). Su diagnóstico representa un desafío debido a la baja frecuencia y a la inespecificidad de los síntomas iniciales.
El SBC es una causa infrecuente de IHA en pediatría. Este caso destaca la importancia de considerar alteraciones vasculares hepáticas en niños con insuficiencia hepática aguda de etiología inicialmente indeterminada. El diagnóstico precoz mediante estudios vasculares permitió establecer el tratamiento anticoagulante; sin embargo, la evolución hacia hipertensión portal severa y ascitis refractaria hizo necesario el trasplante hepático.
Masculino de 4 años, previamente sano, inició cuadro de dolor abdominal súbito asociado a vómitos en julio de 2024. Fue evaluado en múltiples ocasiones, recibiendo tratamiento empírico para amigdalitis y parasitosis, sin mejoría clínica, presentó también eritema malar y episodios ocasionales de artralgia en rodilla.
Tras empeoramiento súbito del dolor abdominal, fueron solicitados laboratorios evidenciando elevación importante de transaminasas y hepatomegalia durante examen fisico, siendo derivado a un hospital terciario.
Al ingreso presentaba ascitis, hepatomegalia y alteración de la función hepática, con ALT 607 U/L, AST 1139 U/L, INR 2,38 y factor V de 51%, ecodoppler evidenciando hígado con dimensiones aumentadas, 14 cm desde línea medioclavicular derecha, con contornos regulares y ecogenicidad homogénea, con aumento de ecogenicidad peri-portal por edema, configurando un cuadro de insuficiencia hepática aguda. Se inició manejo específico con N-acetilcisteína, aciclovir y antibioticoterapia de amplio espectro.
La investigación etiológica descartó causas infecciosas como hepatitis virales, citomegalovirus, Epstein-Barr, dengue, VIH, herpes virus, parvovirus y COVID-19, así como enfermedades metabólicas, autoinmunes y enfermedad de Wilson. Debido a la presencia de artralgias, rash malar e IHA sin causa definida, se solicitó una angiotomografía abdominal que evidenció trombosis de la vena hepática derecha, disminución difusa del calibre de la vena cava inferior intrahepática y circulación colateral, confirmando el diagnóstico de síndrome de Budd-Chiari.
Se inició anticoagulación plena con heparina, posteriormente sustituida por enoxaparina y rivaroxabán. Durante la evolución presentó ascitis recurrente y progresiva, requiriendo múltiples paracentesis terapéuticas. La investigación de trombofilias fue negativa para mutación JAK2 V617F, mutación del factor V Leiden, mutación de la protrombina G20210A, síndrome antifosfolípido y hemoglobinuria paroxística nocturna. Se observaron niveles reducidos de proteína C, proteína S y antitrombina, interpretados en el contexto de la insuficiencia hepática.
La evolución se complicó con hipertensión portal clínicamente significativa, hemorragia digestiva alta secundaria a várices esofágicas y gástricas, sometiéndose a ligadura elástica e inyección de cianoacrilato. Se intentó la realización de un shunt portosistémico intrahepático transyugular (TIPS), sin éxito debido a limitaciones anatómicas. La biopsia hepática mostró necrosis hepática submasiva.
Ante la persistencia de ascitis refractaria, episodios recurrentes de sangrado digestivo y progresión de la enfermedad hepática, el paciente fue incluido en lista de trasplante hepático y recibió un trasplante de donante fallecido el 4 de octubre de 2024.
El síndrome de Budd-Chiari debe incluirse en el diagnóstico diferencial de la insuficiencia hepática aguda pediátrica. La sospecha clínica temprana y la realización oportuna de estudios vasculares son fundamentales para el diagnóstico y el manejo, pudiendo modificar el pronóstico y orientar estrategias terapéuticas, incluido el trasplante hepático.
El cavernoma portal (CVP) consiste en una red de colaterales periportales que reemplaza parcial o totalmente a la vena porta como consecuencia de su obstrucción crónica. En pediatría se asocia a canalización umbilical, onfalitis, sepsis neonatal y otros factores de riesgo para trombosis portal. Sin embargo, cerca de la mitad de los pacientes carece de antecedentes predisponentes identificables, lo que ha llevado a plantear que ciertos casos podrían corresponder a una malformación congénita del sistema portal.
Constituye la principal causa de hipertensión portal extrahepática en la infancia y suele manifestarse como hemorragia digestiva alta, esplenomegalia o hiperesplenismo. La edad de presentación es variable, sin embargo suele identificarse en la infancia.
Aunque las características clínicas de esta entidad han sido ampliamente descritas, la evidencia sobre el impacto de los factores predisponentes para trombosis portal en su presentación, evolución clínica y pronóstico a largo plazo es limitada.
Describir las características clínicas, el tratamiento y la evolución de pacientes pediátricos con CVP, comparando pacientes con y sin antecedentes perinatales asociados a trombosis portal.
Estudio observacional, retrospectivo, realizado mediante revisión de historias clínicas de pacientes con CVP atendidos en un hospital pediátrico de tercer nivel de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entre 2000 y 2025.
Se analizaron las historias de 41 pacientes con diagnóstico de CVP, se excluyeron 5 por no contar con antecedentes precisos. De 36 pacientes, 23 eran mujeres. Diecinueve pacientes presentaron antecedente de riesgo para trombosis portal: 17 canalización umbilical y 2 onfalitis en el período neonatal. Los 17 niños restantes no presentaban antecedentes perinatales de relevancia.
La mediana de edad al diagnóstico fue 24 meses (r:5m- 11a4m) en los pacientes con factores de riesgo y 36 meses (r:4m-13a) en aquellos sin antecedentes (p=0,057).
La hemorragia digestiva alta (HDA) fue la presentación más frecuente en ambos grupos, observada en 68,4% de los pacientes con antecedente de riesgo y en 52,9% de aquellos sin antecedente. La esplenomegalia fue la segunda manifestación más frecuente, representando 26,3% y 23,5% de los pacientes de cada grupo, respectivamente. Tres pacientes sin antecedentes perinatológicos fueron derivados por bicitopenia. En un paciente de cada grupo el diagnóstico fue un hallazgo incidental.
En el grupo de pacientes con factores de riesgo, la patología asociada más frecuente fue el retraso neuromadurativo (5/19) y en el grupo sin factores de riesgo, 4/17 presentaron diagnósticos de síndromes genéticos específicos y uno asplenia congénita.
Durante el seguimiento, el 80% de los pacientes presentó al menos un episodio de HDA; 84% de los pacientes con antecedentes y 77% de aquellos sin. La mediana de edad al primer sangrado fue de 24 meses (r:6m-11a6m) en los pacientes del primer grupo y 32 meses (r:5m-12a) en el segundo (p=0,6). El promedio de episodios de HDA por paciente fue de 1.9 en el primer grupo y 1.4 en el segundo (p= 0,2).
Catorce pacientes fueron tratados con banding, en 7 se logró la erradicación. Del primer grupo se trataron 8 niños y en 4 la erradicación fue exitosa. Del segundo grupo se trataron 6 y en 3 se logró la erradicación. Cabe destacar que la ligadura con bandas se implementó en nuestro centro en 2010.
Catorce pacientes fueron sometidos a cirugía de derivación por fracaso o imposibilidad de tratamiento endoscópico: 10/19 en el primer grupo (52,6%) y 4/17 en el segundo (23,5%) (p=0,10). De los pacientes canalizados, en seis casos el shunt constituyó la primera opción y en los cuatro restantes se indicó tras el fracaso del tratamiento endoscópico. En el grupo sin antecedentes, tres procedimientos se realizaron luego del fracaso del tratamiento endoscópico y uno como tratamiento inicial.
Un paciente con antecedentes perinatales, en la cual se logró la erradicación endoscópica, desarrolló hipertensión portopulmonar leve. Otro paciente sin antecedentes desarrolló síndrome hepatopulmonar, que resolvió luego de la realización de shunt Meso-Rex; a los dos años del procedimiento presentó HDA constatándose disfunción del shunt y desarrollando hipertensión portopulmonar tratada médicamente hasta su paso a centro de adultos.
La CVP constituye una entidad heterogénea cuya etiología no siempre puede ser establecida. Los pacientes con y sin factores de riesgo perinatales para trombosis portal presentaron formas de presentación y evolución similares. Sin embargo, aquellos con antecedentes perinatológicos de relevancia requirieron con mayor frecuencia cirugía de derivación. Estos hallazgos sugieren que podrían existir diferencias evolutivas vinculadas a la etiología de la enfermedad.
La trombosis severa de la vena porta (TVP) representa un importante desafío quirúrgico en el trasplante hepático pediátrico. En casos excepcionales de trombosis difusa que compromete la vena porta y la vena mesentérica superior (VMS), puede ser necesaria una hemitransposición cavoportal (HTCP) tras el fracaso de las alternativas quirúrgicas convencionales, evitando la necesidad de un trasplante multivisceral. Presentamos el caso de una paciente en quien se realizó dicha técnica con buena evolución.
Presentar el caso de un paciente en quien se realizó una hemitransposición cavoportal como procedimiento de rescate tras el fracaso de las alternativas convencionales de reconstrucción portal, describiendo su evolución y resultados.
Paciente de 5 meses con diagnóstico de atresia de vías biliares sin cirugía de Kasai previa, sometida a trasplante hepático con donante vivo relacionado. Los estudios de imágenes pretrasplante mostraron fibrosis hepática avanzada sin evidencia de trombosis portal. Durante la cirugía se identificó una vena porta hipoplásica (3 mm), por lo que fue necesaria una portoplastía con interposición de injerto venoso. A pesar de múltiples reconstrucciones portales mediante injertos venosos entre la vena porta y la vena mesentérica superior, la ecografía Doppler demostró ausencia persistente de flujo portal. Ante esta situación se decidió realizar una hemi transposición cavoportal término-lateral en el quinto día postoperatorio. Los controles ecográficos posteriores mostraron adecuados flujos vasculares.
La evolución postoperatoria se complicó con quiloperitoneo y edema generalizado que requirió soporte nutricional especializado, y embolización de vasos linfáticos debido a la dilatación y tortuosidad de los mismos evidenciados en estudio de linfografía. La paciente también presentó un rechazo celular agudo moderado, tratado exitosamente con pulsos de corticoides intravenosos, y una fístula arterioportal secundaria a una biopsia hepática, que fue tratada mediante intervencionismo.
Se observó una mejoría clínica progresiva, con resolución del drenaje quiloso y del edema. Durante el seguimiento, la paciente mantuvo flujos vasculares conservados, adecuada función hepática, ecografía con elastografía sin alteraciones y buen estado nutricional.
La hemi transposición cavoportal es un procedimiento de rescate poco frecuente y complejo que puede constituir una alternativa viable en pacientes pediátricos sometidos a trasplante hepático con trombosis de la vena porta y del sistema mesentérico, cuando fracasan las técnicas convencionales de reconstrucción portal. A pesar de la significativa morbimortalidad postoperatoria, es posible alcanzar una adecuada función del injerto y resultados clínicos favorables mediante un abordaje multidisciplinario.
La hepatitis aguda grave mediada por activación CD8 es una entidad inmunomediada emergente, caracterizada por activación de linfocitos T CD8+, compromiso hepatocelular severo y riesgo de progresión a falla hepática aguda. Su reconocimiento precoz podría permitir tratamiento inmunomodulador dirigido y modificar la necesidad de trasplante hepático en pacientes previamente categorizados como falla hepática aguda de etiología indeterminada.
Describir las características clínicas, bioquímicas, inmunológicas, histopatológicas, terapéuticas y evolutivas de pacientes pediátricos con hepatitis aguda grave con o si falla hepática, de etiología indeterminada y perfil compatible con activación CD8.
Pacientes y métodos
Estudio descriptivo, retrospectivo, realizado entre julio de 2023 y mayo de 2026 en un centro terciario de Pediatría. Se incluyeron pacientes de 1 a 18 años con hepatitis aguda grave con transaminasas superiores a 500 UI/L de etiología indeterminada y perfil bioquímico e inmunológico compatible con activación CD8 referido como inversión de la relación CD4/CD8 y/o DR CD8+ elevado. Se analizaron variables clínicas, bioquímicas, inmunológicas, cargas virales, requerimiento de unidad de cuidados intensivos (UCI), asistencia respiratoria mecánica (ARM), hemodiafiltración, biopsia hepática, tratamiento inmunomodulador y evolución clínica. La evaluación inmunológica incluyó subpoblaciones linfocitarias, relación CD4/CD8 y expresión de HLA-DR en CD8. En pacientes con falla hepática aguda se administró timoglobulina de conejo endovenosa a dosis de 4 mg/kg/día durante 4 días (segun segunda rama del protocolo Triumph). En caso de síntesis hepática conservada se indicó esquema alternativo de 1,5 mg/kg/día EV durante 7 días. La premedicación incluyó difenhidramina 1 mg/kg EV y corticoide 1 mg/kg EV del día 1 al 4, con descenso progresivo desde el día 5 hasta suspensión al día 42. Cuando fue posible se realizó biopsia hepática para evaluar infiltrado TCD8 en tejido hepático que confirme el diagnóstico, sin demorar el inicio del tratamiento. Las variables categóricas se reportaron como frecuencias y las variables continuas como medianas y rangos.
Resultados
se incluyeron 11 pacientes, con mediana de edad de 7 años (r: 2 a 14); 10/11 fueron varones (91%). Al inicio del tratamiento (coincidente con los valores más alterados) la mediana de bilirrubina total fue de 18 mg/dL (r: 10,8 a 25,6), bilirrubina directa 17 mg/dL (r: 7,9 a 25), TGO 1697 UI/L (r: 900 a 7880), TGP 1900 UI/L (r: 1275 a 6197), RIN 2,8 (r: 1,9 a 11) y amonio 101 µmol/L (r: 41 a 687). Cuatro pacientes requirieron ingreso a UCI (36,3%), dos ARM (18,1%) y dos hemodiafiltración (18,1%). Un paciente ingresó derivado tardíamente en ARM y hemodiafiltración, falleciendo a las 12 horas del ingreso, interpretándose el desenlace en relación con la demora en la derivación. Este fue el único caso de evolución desfavorable. La mediana de linfocitos al ingreso fue de 1570/mm³ (r: 332 a 7420), con mediana de relación CD4/CD8 de 0,4 (r: 0,06 a 1,2). La expresión de HLA-DR en CD8 estuvo disponible en 9 pacientes, con mediana de 76% (r: 8 a 95). Solo un paciente presentó carga viral positiva para adenovirus (6325 copias/mL; 3,8 log). Se realizó biopsia hepática en 5/11 pacientes. En todos los casos biopsiados, la anatomía patológica mostró infiltración del tejido hepático por linfocitos T CD8 en porcentaje significativo. En el paciente con carga viral positiva para adenovirus se descartó inclusión citoplasmática del mismo. La mediana de tiempo de inicio de timoglobulina desde el ingreso fue de 2 días (r: 0 a 6). La mediana de internación fue de 17 días (r:1 a 29). El tiempo hasta la normalización del RIN (<1,5) desde el inicio de timoglobulina fue de 3 días (r: 2 a 14) y del seguimiento de la cohorte fue de 242 días (r: 10 a 519). Uno de los 11 pacientes, si bien normalizo el RIN y el hepatograma en su evolución, presentó aplasia medular con requerimiento de trasplante de médula ósea. Ningún paciente requirió trasplante y la sobrevida global fue de 91%. No se registraron efectos adversos asociados al pasaje de Timoglobulina en nuestra cohorte.
En nuestra serie, los pacientes presentaron perfil bioquímico caracterizado por gran colestasis y valores muy elevados de transaminasas, activación CD8 periférica y, en los casos biopsiados, infiltración hepática CD8 significativa. La identificación temprana de este perfil asociada al uso de timoglobulina de conejo como estrategia inmunomoduladora dirigida, evitó el trasplante hepático en pacientes que previamente eran categorizados como falla hepática aguda indeterminada. Desde julio de 2023, en nuestro centro no se realizaron trasplantes hepáticos por falla hepática aguda de etiología indeterminada en pacientes con este fenotipo clínico-inmunológico. Creemos importante el reporte de esta experiencia para ayudar a la toma de decisiones en pacientes pediátricos con este cuadro crítico.
Introducción: El trasplante hepático pediátrico constituye el tratamiento definitivo para niños con falla hepática aguda, enfermedad hepática crónica avanzada y otras patologías irreversibles. En Argentina, la atención de estos pacientes se ha concentrado históricamente en centros de alta complejidad, generando desigualdades regionales en el acceso al trasplante, demoras en la derivación oportuna y fragmentación en el seguimiento postrasplante. Presentamos un programa de seguimiento de pacientes pre y post trasplantados hepáticos en Argentina generado para descentralizar la atención de los pacientes TH y mejorar la accesibilidad para aquellos que así lo requieran. Objetivos: Reporte resultados del Programa LAZOS en la accesibilidad a la evaluación pre trasplante hepático, en el seguimiento local de los pacientes trasplantados hepáticos y en la resolución de intercurrencias clínicas en cada provincia. Métodos: Estudio descriptivo de las consultas realizadas durante 01/09/2024 al 01/06/2026 en el marco del Programa LAZOS. Inicialmente se realizó una geolocalización de los pacientes trasplantados hepáticos pediátricos en seguimiento, identificando su distribución por provincias. Posteriormente se efectuó una búsqueda de hospitales pediátricos de alta complejidad en cada jurisdicción, donde se identificaron y contactaron médicos referentes provinciales. A estos profesionales se les realizó una encuesta estructurada para valorar los recursos hospitalarios disponibles. El modelo organizativo se basa en la articulación entre el médico LAZOS del Servicio de Trasplante Hepático del Hospital Garrahan y los médicos referentes provinciales. Los casos son presentados y/o consultados por los equipos provinciales mediante canales de comunicación directa. El médico LAZOS evalúa cada caso y define conductas en modalidad de disponibilidad permanente 24 horas, 7 días de la semana, brindando sostén clínico a los equipos provinciales. Resultados: Durante el período de estudio se resolvieron 755 consultas correspondientes a 320 pacientes, con una media de 2,3 consultas por paciente. Del total de consultas, el 20% correspondió a evaluaciones iniciales de pacientes en etapa pretrasplante hepático, mientras que el 80% restante se relaciona con el seguimiento de pacientes trasplantados hepáticos. De las 149 consultas de primera evaluación, el 33% (n=50) correspondió a pacientes con indicación de trasplante hepático. De ellos, 36 ya fueron trasplantados y 14 permanecen actualmente en lista de espera. Por otra parte, el 62% (n=93) correspondió a pacientes evaluados, diagnosticados y tratados en nuestro centro sin requerimiento de trasplante hepático, quienes continúan su seguimiento en forma conjunta con el Programa LAZOS. Dentro de este grupo, resulta particularmente relevante que 9 pacientes presentaron falla hepática aguda secundaria a activación de linfocitos CD8 y pudieron ser rescatados exitosamente mediante tratamiento con timoglobulina, evitando la necesidad de trasplante hepático. Asimismo, 6 consultas correspondieron a pacientes trasplantados hepáticos provenientes de otros centros, derivados por intercurrencias clínicas y para su incorporación al seguimiento en nuestra institución. En relación con las 606 consultas correspondientes a pacientes trasplantados hepáticos, el 60% se realizó en el contexto de controles programados de seguimiento y el 40% por intercurrencias clínicas. Entre estas últimas, solo el 3% requirió derivación a nuestra institución, mientras que el 97% restante (n=228) pudo resolverse mediante internación y manejo en los centros de origen de cada provincia, con acompañamiento y asesoramiento permanente del Programa LAZOS. Finalmente, el 43% de los trasplantes hepáticos realizados en nuestra institución durante el año 2025 correspondió a pacientes que ingresaron a través del Programa LAZOS. Conclusiones: los resultados iniciales de la evaluación del programa LAZOS muestran una alta cantidad de consultas resueltas y una buena vía de accesibilidad, tanto para resolución de eventos de forma local con disponibilidad de comunicación fluida con el centro de referencia, como de derivación en casos que lo requirieron. La continuación de estudios para comparar resultados en diferentes etapas nos permitirá confirmar nuestra hipótesis de que este programa optimiza la detección de pacientes, mejora la accesibilidad al centro de trasplante y fortalece el seguimiento descentralizado, reduciendo derivaciones innecesarias y optimizando recursos con mejora de la continuidad del cuidado.
El síndrome de Alagille es una enfermedad genética multisistémica, caracterizada por ductopenia, colestasis crónica y manifestaciones extrahepáticas. La hipertensión portal suele asociarse a enfermedad hepática avanzada; la obstrucción portal extrahepática es excepcional.
Presentar un caso excepcional de síndrome de Alagille cuya manifestación inicial fue una hemorragia digestiva por hipertensión portal secundaria a estenosis portal extrahepática, en ausencia de enfermedad hepática avanzada.
Niña de 13 meses que debutó con melena y hematemesis masiva. La videoendoscopia evidenció várices esofágicas sangrantes y várices gastroesofágicas tipo 2, realizándose escleroterapia y tranfusiones de glóbulos rojos. Evolucionó con resangrado y shock hemorrágico, requiriendo soporte transfusional, octreótide y cuidados intensivos. El laboratorio mostró bilirrubina y gamma glutamil transferasa normales, junto con leve aumento de las transaminasas. El fondo de ojo evidenció embriotoxon posterior bilateral y el ecocardiograma ductus arterioso persistente restrictivo con estenosis de ramas pulmonares. La ecografía abdominal mostró hígado de ecoestructura conservada, esplenomegalia y estenosis significativa de la vena porta extrahepática con hipertensión portal presinusoidal. La portografía confirmó estenosis crítica portal con reflujo hacia várices gástricas, realizándose portoplastia con balón con mejoría del flujo portal hepático. La biopsia hepática evidenció ductopenia y el estudio molecular identificó variante patogénica heterocigota en JAG1, confirmando síndrome de Alagille. En seguimiento hace 5 meses la paciente evoluciona favorablemente con descenso de los valores de elastografia esplenica y adecuado flujo portal, sin nuevos episodios de sangrado digestivo.
La hipertensión portal en síndrome de Alagille suele asociarse a enfermedad hepática avanzada. La presentación inicial con sangrado digestivo por estenosis portal extrahepática es excepcional. Este caso destaca el rol de las anomalías vasculares en la fisiopatología de la enfermedad y el potencial del intervencionismo portal como estrategia terapéutica.
Los shunts portosistémicos congénitos (SPSC) son malformaciones vasculares infrecuentes, caracterizadas por una comunicación entre el sistema venoso portal y la circulación sistémica. Se clasifican en intrahepáticos (IH) y extrahepáticos (EH). La presentación clínica es variable, desde formas asintomáticas a manifestaciones graves. Los pacientes sintomáticos pueden presentarse con colestasis neonatal e hipoglucemia o con complicaciones mayores como tumores hepáticos (TuH), encefalopatía (HE), síndrome hepatopulmonar (SHP) o hipertensión portopulmonar (HTPP).
Los IH tienen mayor probabilidad de cierre espontáneo antes de los 2 años de vida, siendo ésto infrecuente en los EH.
describir la experiencia diagnóstica, terapéutica y la evolución de pacientes pediátricos con SPSC.
estudio observacional, descriptivo, retrospectivo, de pacientes con SPSC atendidos entre 2007 y 2026 en un hospital pediátrico de alta complejidad.
Se incluyeron 13 pacientes, 9 varones. Mediana de edad al diagnóstico: 7,6 años (r:2m-14a). Diez pacientes presentaron shunt EH (77%) y tres IH (23%).
En los pacientes con SPSC IH la forma de presentación fue colestasis neonatal e hipoglucemias en un caso y en los dos restantes fue un hallazgo, en contexto de ecografías doppler solicitadas por otros motivos. Todos cuentan con ecografía doppler abdominal y una paciente con AngioTC. En los tres casos, los shunts comunicaban la rama portal izquierda con la suprahepática izquierda. En la evolución, el paciente con colestasis presentó mejoría gradual, con conducta expectante por el momento dada la edad. De los otros dos, uno presentó cierre espontáneo a los 2 años y el tercero se encuentra en plan de cierre endovascular.
Los pacientes con SPSC EH iniciaron estudios por TuH en dos casos, HE en dos, SHP en tres, HTPP en uno y en los dos restantes, el diagnóstico fue un hallazgo. Dos pacientes tenían diagnóstico de síndrome genético (Turner y Down) y cinco cardiopatía congénita (38,4%).
Nueve niños tenían retraso madurativo (69%); siete de ellos con hiperamoniemia (77%). De estos últimos, cinco presentaron RMN de cerebro patológica con hiperintensidad en ganglios de la base y dos, RMN normal. Luego de realizar estudios complementarios, un total de tres pacientes presentaron TuH (hiperplasia nodular focal y adenoma).
La ecografía doppler fue el estudio inicial, complementada con angioTC o AngioRMN en todos los pacientes. En ocho casos se realizó estudio angiográfico.
De esta población, en 9/10 el SPSC fue portocava y en uno esplenorrenal. Un caso requirió trasplante hepático (SHP con imposibilidad de cierre de SPSC) y en cinco se realizó cierre del SPSC: quirúrgico en 3 pacientes y por intervencionismo en 2. Posterior al cierre se observó resolución de la HE y el SHP y reducción del tamaño de los TuH. De los pacientes tratados, uno desarrolló cavernoma de la vena porta y otro colaterales abdominales tras 2 años del cierre, sin manifestaciones clínicas. De los cuatro restantes, uno falleció por causa cardíaca, uno mantiene seguimiento con conducta expectante y dos discontinuaron controles.
Los SPSC requieren un alto índice de sospecha para su diagnóstico, especialmente en pacientes con cardiopatía u otros síndromes genéticos asociados. La ecografía doppler es el estudio diagnóstico inicial. En pacientes con shunt IH sin complicaciones puede considerarse conducta expectante hasta los dos años de vida; posteriormente debería evaluarse el cierre para prevenir complicaciones, aunque el momento oportuno es materia de debate. En los EH el cierre suele estar indicado, aunque la estrategia terapéutica debe ser individualizada. Se requieren más estudios multicéntricos que permitan consensuar criterios.
El síndrome hepatopulmonar (SHP) es una complicación poco frecuente de la hipertensión portal. Se caracteriza por la tríada de enfermedad hepática y/o hipertensión portal, dilataciones vasculares intrapulmonares y alteración de la oxigenación arterial. Puede presentarse en pacientes con enfermedad hepática avanzada, así como en pacientes con shunts portosistémicos congénitos.
La malformación de Abernethy es una anomalía vascular, con una incidencia de 1:30000 nacimientos, caracterizada por la derivación parcial o completa del flujo portal hacia la circulación sistémica sin atravesar el hígado. Como consecuencia, sustancias vasoactivas normalmente depuradas por el hígado alcanzan la circulación pulmonar, provocando fenómenos de vasodilatación y angiogénesis intrapulmonar que alteran el intercambio gaseoso y conducen al desarrollo de hipoxemia.
El reconocimiento temprano de esta anomalía permite implementar estrategias terapéuticas específicas según la anatomía vascular subyacente, capaces de revertir las alteraciones fisiopatológicas responsables del síndrome hepatopulmonar y lograr una mejoría significativa de la oxigenación, e incluso su remisión.
Describir el caso de un paciente con síndrome hepatopulmonar secundario a malformación de Abernethy tipo II.
Paciente de 14 años de edad, con antecedente de desnutrición crónica, en seguimiento por asma mal controlada, derivado por su pediatra de cabecera para ampliación de estudios.
Al examen físico lucía crónicamente enfermo y adelgazado. El examen cardiovascular era normal. La auscultación pulmonar evidenciaba buena entrada de aire bilateral, sin ruidos sobreagregados, saturando 90% aire ambiente. Presentaba hipocratismo digital, compatible con hipoxemia crónica. A nivel abdominal no presentaba visceromegalias.
Ante la discordancia entre la hipoxemia persistente, el hipocratismo digital y la escasa evidencia clínica de enfermedad obstructiva bronquial, se amplió el estudio etiológico. Los análisis de laboratorio mostraron hemoglobina de 16,5 g/dL, compatible con policitemia secundaria. Se realizó además un ecocardiograma y test de burbujas, que evidenció la presencia de las mismas en la aurícula izquierda después de 3 ciclos cardíacos, hallazgo compatible con la presencia de dilataciones vasculares intrapulmonares.
En este contexto, se realizó ecografía Doppler abdominal para evaluar la presencia de un shunt portosistémico congénito, evidenciándose una comunicación latero-lateral entre la vena porta extrahepática y la vena cava inferior, asociada a hipoplasia de las ramas portales derecha e izquierda, compatible con una malformación de Abernethy tipo II. Frente a estos hallazgos, se confirmó el diagnóstico de síndrome hepatopulmonar secundario a shunt portosistémico congénito.
Con el objetivo de corregir el defecto vascular subyacente, se realizó cierre endovascular del shunt porto-cava mediante la colocación de un stent en la vena cava inferior. En los controles posteriores, la ecografía Doppler confirmó la permeabilidad del stent y la oclusión completa de la derivación portosistémica. Posteriormente al procedimiento, inició tratamiento anticoagulante y antiagregante. Actualmente, persiste con requerimiento de oxígeno suplementario, en concordancia con la evolución esperada del síndrome hepatopulmonar luego de la corrección anatómica reciente del shunt.
El presente caso resalta la importancia de reconocer el síndrome hepatopulmonar como una entidad que, al presentarse con hipoxemia como manifestación principal, puede ser confundida inicialmente con algunas patologías respiratorias frecuentes, lo que puede retrasar el tratamiento oportuno. Se debe tener un alto índice de sospecha en pacientes con hipoxemia crónica de etiología no definida.
Asimismo, se destaca la trascendencia de ampliar el estudio de aquellos pacientes con diagnóstico de asma bronquial cuando la evolución o la respuesta al tratamiento no son las esperadas. En nuestro paciente, la desnutrición, los signos de hipoxia crónica y la escasa evidencia clínica de enfermedad obstructiva bronquial, alertaron sobre una posible patología subyacente. Se resalta el papel fundamental del test de burbujas en el diagnóstico del SHP, al permitir demostrar la presencia de dilataciones vasculares intrapulmonares. De igual manera, la ecografía Doppler abdominal constituye el estudio gold standard para la detección de anomalías vasculares portales y la caracterización de los shunts portosistémicos congénitos. El reconocimiento oportuno de esta entidad permite instaurar tratamientos específicos con un impacto favorable sobre la evolución clínica y el pronóstico. Según los reportes de casos descritos en la bibliografía, se espera la mejoría gradual de la hipoxemia en el transcurso de meses a años.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11529 Sueño adolescente: un indicador de salud Adolescencia |
ALDANA AYELEN FERRO | |
| 11593 Conducta suicida en adolescentes de 10 a 14 años: caracterización clínica y psicosocial en un hospital general, 2024-2025 Adolescencia |
TANIA ELIZABETH DURAN | |
| 11651 Entre clics y Likes : Explorando la vida digital de los adolescentes. Adolescencia |
CAMILA MACARENA LOPEZ | |
| 11729 INTENTO AUTOLÍTICO Y CONDUCTAS AUTOLESIVAS EN ADOLESCENTES: Preocupación creciente en un hospital de segundo nivel de Provincia de Buenos Aires Adolescencia |
LILIANA NELLY TICONA CABRERA | |
| 11749 Impacto de internaciones pediátricas por patologías de salud mental, en la última década. Registro 2015 – 2025 de un hospital del centro de la provincia de Buenos Aires. Adolescencia |
ORNELLA BARONE | |
| 11907 EXPOSICIÓN TEMPRANA Y PATRONES DE USO DE PANTALLAS EN NIÑOS: Resultados de encuesta a cuidadores en un hospital público Crianzas y Familias |
NELA LEONARDI |
La conducta suicida en la adolescencia temprana constituye un problema sanitario de salud pública de creciente relevancia y de abordaje complejo. En el ámbito hospitalario, el motivo de consulta inicial suele reflejar parcialmente el sufrimiento psíquico, mientras que factores familiares, escolares, vinculares o situaciones de violencia pueden identificarse recién a partir de una evaluación interdisciplinaria integral.
Caracterizar el perfil demográfico, clínico y psicosocial de pacientes de 10 a 14 años atendidos por intento autolítico, autolesión con riesgo clínico o ideación suicida de alto riesgo, e identificar los factores desencadenantes manifiestos y subyacentes asociados a estos episodios.
Estudio observacional, retrospectivo y unicéntrico, realizado entre enero de 2024 y agosto de 2025. Se analizaron registros clínicos de guardia e internación pediátrica, integrando información proveniente de Salud Mental y Servicio Social. Se incluyeron episodios correspondientes a pacientes de 10 a 14 años con intento autolítico, autolesión con riesgo clínico o ideación suicida de alto riesgo. Se relevaron variables demográficas y clínicas, mecanismo de presentación, duración de la internación, antecedentes psicosociales, factores desencadenantes aparentes y subyacentes, reingresos, interconsultas y seguimiento indicado. Se realizó un análisis descriptivo mediante frecuencias, proporciones, medianas e intervalos intercuartílicos.
Se registraron 32 episodios correspondientes a 26 pacientes. El 93,8% correspondió a mujeres y la mediana de edad fue de 13 años. Los mecanismos más frecuentes fueron la ingesta medicamentosa (43,8%), ideación sin intento (34,4%) y cortes (18,8%); se registró un episodio por ahorcamiento (3,1%). La mediana global de internación fue de 6 días. La estancia fue menor en ingestas medicamentosas (mediana 4 días) y mayor en ideación persistente (8,5 días) y cortes (7,5 días). En el 75% de los episodios se identificaron factores desencadenantes subyacentes no referidos inicialmente. Entre ellos se observaron separación o divorcio parental (15,6%), duelo (12,5%), violencia intrafamiliar o de género (12,5%), bullying sostenido (9,4%), abuso sexual (6,3%), crisis económicas o cambios vitales significativos (12,5%) y exposición a suicidio de pares o familiares (6,3%). En los episodios por ingesta medicamentosa, predominaron benzodiacepinas e inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina disponibles en el hogar; en la mayoría de los casos generalmente no prescritos al paciente. Se registraron reingresos en el 18,8% de los episodios, concentrados principalmente en pacientes con ideación persistente, autolesiones por cortes, antecedentes de autolesiones previas y dificultades para sostener el seguimiento ambulatorio. En todos los episodios se realizó interconsulta con Salud Mental y en el 93,8% con Servicio Social.
En esta serie predominó la conducta suicida en mujeres de 13 a 14 años, siendo la ingesta medicamentosa el mecanismo más frecuente. La elevada proporción de factores desencadenantes subyacentes pone de manifiesto la necesidad de ampliar la evaluación inicial más allá de la sintomatología aguda, incorporando una exploración profunda de los contextos familiar, escolar y vincular. Estos hallazgos refuerzan la importancia de estrategias interdisciplinarias de abordaje, la restricción del acceso a psicofármacos en el hogar, la elaboración de planes de seguridad individualizados y la implementación de un seguimiento ambulatorio precoz, especialmente en adolescentes con ideación suicida persistente o antecedentes de autolesión, con el objetivo de reducir el riesgo de recurrencia.
Las tecnologías digitales y las redes sociales ocupan un lugar central en la vida de los adolescentes, transformando hábitos y formas de vinculación, modificando hábitos, formas de interacción y procesos de construcción de identidad. Si bien ofrecen oportunidades de aprendizaje, socialización y acceso a la información, su uso inadecuado puede generar riesgos para la salud mental y el desarrollo integral.El aumento de los delitos informáticos, la exposición temprana a contenidos sexuales y la creciente participación en plataformas digitales refuerzan la necesidad de desarrollar estrategias preventivas. En este escenario, resulta indispensable fortalecer la alfabetización digital, la regulación de contenidos y los vínculos de acompañamiento para promover entornos digitales más seguros y saludables en la adolescencia.
Describir los hábitos digitales de adolescentes entre 12 y 18 años, y las experiencias vinculadas a situaciones de riesgo en internet, como el sexting, grooming, pornografia,ciberacoso y apuestas online.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y prospectivo en el Hospital Sor María Ludovica de la ciudad de La Plata, con adolescentes de 12 a 18 años, sin discapacidades intelectuales que concurrieron a la sala de espera del consultorio de adolescencia durante marzo a abril de 2026. La recolección de datos se realizó mediante un cuestionario autoadministrado en formato papel, diseñado ad hoc que incluyó las variables de interés. Tanto los participantes como sus cuidadores primarios (cuando correspondió), firmaron previamente el consentimiento/asentimiento informado correspondiente. Las variables de interés fueron edad, uso diario del celular (en hs), experiencias de riesgo: sexting (si/no/prefiero no responder), grooming (sí/no/no sé/prefiero no responder), ciberacoso (si/no/prefiero no responder), apuestas online (si/no/prefiero no responder), acceso a pornografia (si/no/prefiero no responder).
Se analizaron los datos correspondientes a 97 adolescentes encuestados. El 60.8% de los adolescentes presentan un uso intensivo de sus dispositivos móviles, con más de 3 horas diarias. En relación con las conductas de riesgo en entornos digitales, el 7,8% reportó haber practicado sexting, aunque un grupo de participantes prefirió no responder a esta pregunta. Asimismo, el 10,1% manifestó haber sido contactado por un adulto con intenciones sospechosas, compatible con situaciones de grooming.Respecto al ciberacoso, el 20,8% de los adolescentes indicó haber experimentado este tipo de hostigamiento. Por otra parte, el acceso a plataformas de apuestas en línea mostró una presencia relevante, ya que el 17,6% informó haber participado en actividades de apuestas online. En cuanto al acceso a contenido pornográfico, el 20,6% de los encuestados refirió haber estado expuesto a este tipo de material, mientras que el 29,9% optó por no responder la pregunta correspondiente.
Los hallazgos evidencian una importante exposición de los adolescentes a entornos digitales y la presencia de diversas situaciones de riesgo asociadas.Asimismo, se identificó la presencia de situaciones de riesgo en entornos digitales, principalmente ciberacoso, apuestas online y acceso a contenido pornográfico. Si bien el sexting y el grooming se reportaron en menor proporción, el número de respuestas omitidas en preguntas sensibles podría sugerir subregistro. Estos hallazgos reflejan que gran parte de las experiencias y vínculos de los adolescentes transcurren actualmente en un mundo digital complejo, dinámico y muchas veces desconocido para los adultos. En este contexto, resulta fundamental que la consulta médica incorpore de manera sistemática preguntas sobre hábitos digitales y experiencias en internet. No incluir esta dimensión implica dejar sin explorar un aspecto central de la vida adolescente y perder oportunidades clave para la prevención de conductas de riesgo, la detección precoz de situaciones de vulnerabilidad y la promoción de una salud integral. El uso prolongado de pantallas durante la adolescencia puede impactar en procesos neurocognitivos, emocionales y vinculares, especialmente cuando interfiere con el sueño, las relaciones presenciales y otras actividades protectoras del desarrollo.” Los hallazgos refuerzan la necesidad de fortalecer estrategias de alfabetización digital, acompañamiento familiar y educación sobre el uso seguro, crítico y responsable de las tecnologías desde una perspectiva interdisciplinaria e integral.
A partir de la observación del aumento del uso de pantallas en la práctica clínica cotidiana, se realizó una encuesta a cuidadores para relevar los patrones de exposición en la población pediátrica. El presente trabajo se desarrolla en el servicio de Pediatría del Hospital Erill e incluye a niños internados entre el 1 de diciembre de 2024 y el 31 de julio de 2025.
El trabajo tiene como objetivo cuantificar el uso diario de pantallas según edad, tipo de dispositivo, tipo de contenido, horas de exposición, y describir los patrones de uso de pantallas en la población pediátrica estudiada, y evaluar el impacto percibido por los cuidadores. Alcance: El estudio tiene un alcance descriptivo y permite caracterizar el uso de pantallas en la población pediátrica estudiada, en relación con la edad, el tipo de dispositivo, el contenido consumido y el tiempo de exposición. Límites: Se limita a una población y a un período determinados. No evalúa los efectos del uso de pantallas sobre la salud o el desarrollo, ni establece relaciones causales o extrapolaciones a otras poblaciones. Las limitaciones de este estudio incluyen la posibilidad de sesgo de información y sesgo de recuerdo, debido a que los datos fueron obtenidos mediante encuestas respondidas por los cuidadores. La estimación retrospectiva de variables como la edad de inicio, el tiempo de exposición y las características del uso de pantallas podría haber afectado la precisión de las respuestas. Asimismo, las diferencias en la comprensión e interpretación de las preguntas por parte de los encuestados podrían haber influido en la calidad de la información recolectada.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y de corte transversal en el servicio de Pediatría del Hospital Erill. Se incluyeron cuidadores de pacientes pediátricos internados entre diciembre de 2024 y julio de 2025 mediante muestreo consecutivo. Se aplicó una encuesta estructurada y anónima que recolectó información sobre edad del niño, uso de pantallas, edad de inicio de exposición, tiempo diario de uso, tipo de dispositivo utilizado, tipo de contenido consumido, uso compartido con adultos, edad del cuidador, su nivel educativo y percepción del impacto del uso de pantallas por parte de los cuidadadores.
Se realizaron 379 encuestas a cuidadores de pacientes pediátricos internados en el servicio de Pediatría del Hospital Erill. El 90% de los niños utilizan pantallas. En relación con la edad de inicio, 43 comenzaron a utilizarlas al año de vida y 48 a los 2 años. Respecto al tiempo de exposición diaria, el 32% utiliza pantallas entre 1 y 2 horas por día, el 28,7% entre 3 y 4 horas y el 27,8% más de 5 horas. En cuanto al contenido consumido, el 55,9% visualiza dibujos animados o películas, el 34% utiliza plataformas como YouTube y el 11,8% tiene acceso a redes sociales. El 55,8% comparte el uso de pantallas con sus cuidadores, mientras que el 44,2% no lo hace. Respecto a la percepción del impacto en la salud, el 53,7% de los cuidadores considera que el uso de pantallas tiene un impacto negativo, el 24% positivo y el 11,1% considera que no tiene impacto. Según los cuidadores, el 84,4% de los niños presenta un desarrollo acorde para la edad y el 12,4% no acorde.
Los resultados evidencian una alta prevalencia de exposición a pantallas en la población pediátrica estudiada, con inicio en edades tempranas y tiempos de uso que, en muchos casos, no se adecuan a las recomendaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría y la American Academy of Pediatrics, que desaconsejan la exposición antes de los 2 años y 18 meses respectivamente. Más de la mitad de los cuidadores percibe un impacto negativo del uso de pantallas, principalmente relacionado con posibles efectos en el neurodesarrollo, la visión y la interacción social. Sin embargo, esta percepción no se traduce en una reducción del tiempo de exposición. Estos hallazgos destacan la importancia de fortalecer estrategias de prevención y educación dirigidas a cuidadores desde el equipo de salud, promoviendo un uso adecuado de pantallas en la infancia.
La salud mental en niños, niñas y adolescentes constituye actualmente uno de los principales desafíos para los sistemas sanitarios. La Ley Nacional de Salud Mental N.° 26.657 define la salud mental como un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una construcción social vinculada al ejercicio de los derechos humanos. En este marco, los trastornos mentales en la población pediátrica han adquirido creciente relevancia debido al aumento sostenido de consultas e internaciones observado en los últimos años.
Diversos estudios nacionales han documentado esta problemática. Bella y colaboradores describieron en Córdoba un incremento de las hospitalizaciones por trastornos mentales y del comportamiento en niños y adolescentes, destacando la importancia de variables como edad, género, diagnóstico y reinternaciones. De manera similar, investigaciones realizadas en hospitales pediátricos de referencia del país evidenciaron una creciente demanda de internación asociada a problemáticas psicosociales y de salud mental, con un impacto significativo sobre la utilización de recursos sanitarios y la duración de las hospitalizaciones.
En la ciudad de Olavarría, el Hospital Municipal “Dr. Héctor Cura” constituye el único efector de internación pediátrica del partido y referencia para una población superior a 120.000 habitantes. Su adhesión a la Ley Nacional de Salud Mental promueve un abordaje interdisciplinario e intersectorial de los niños y adolescentes con padecimientos mentales, involucrando a profesionales de pediatría, salud mental, enfermería, trabajo social y organismos de protección de derechos.
La pandemia por COVID-19 representó un punto de inflexión en la salud mental infantojuvenil. El aislamiento social, la interrupción de la escolaridad presencial, la reducción de actividades recreativas y las dificultades socioeconómicas familiares se asociaron a un aumento de síntomas ansiosos, depresivos y trastornos relacionados con el estrés. Este escenario generó una mayor demanda asistencial y planteó nuevos desafíos para los equipos de salud. En este contexto, analizar la evolución de las internaciones pediátricas por trastornos mentales durante la última década permite dimensionar la magnitud del fenómeno, identificar tendencias epidemiológicas y generar evidencia local que contribuya al diseño de estrategias de prevención, detección temprana y atención integral.
Evaluar la frecuencia de internaciones pediátricas por patología de salud mental, en un hospital del centro de la provincia de Buenos Aires, en la última década.
Se realizó un estudio observacional, retrospectivo, mediante la revisión de historias clínicas y estadísticas hospitalarias en el periodo enero 2015 a diciembre 2025. Se consignaron diagnósticos de egreso (CIE-10), edad, sexo, días de estada, cantidad de hospitalizaciones y cobertura social.
En el periodo 2015-2025 se registraron 13221 hospitalizaciones en el servicio de pediatría, con un total de 533 (4%) debidas a Trastornos mentales y del comportamiento (Grupo F – CIE 10). La media de edad fue de 12 ± 3 años, 41% presentaban cobertura por obra social/prepaga y el 56% eran mujeres (solo 0.4% tenían sexo indeterminado). Al analizar los datos a nivel de paciente, en el total de las 533 internaciones se hospitalizaron 352 pacientes (74%, 15%, 11% tuvieron una, dos, tres o más internaciones; respectivamente). Con respecto a los días de estada, se totalizaron 2014 días de internación por diagnóstico de salud mental, 58% entre 1-3 días, 29% entre 4-6, 9% entre 7-9 y 5% tuvieron ≥10 días de internación. Durante la última década se notó un crecimiento exponencial de las internaciones por salud mental, pasando del 7 en 2015 al 112 en 2025 (representando el 0.5% y 9.8% del total de internaciones, respectivamente). Al diferenciar los diferentes subgrupos de enfermedades, los “trastornos neuróticos, trastornos relacionados con el estrés y trastornos somatomorfos” fueron los más frecuentes con el 65% de los casos. Siendo este grupo el de mayor variación durante la década, incrementándose de 3 a 87 internaciones anuales (Gráfico 1.)
Durante la última década se notó un incremento exponencial de hospitalizaciones por salud mental en pediatría, multiplicando por 20 el número de internaciones, representando actualmente 1 de cada 10 internaciones. Los trastornos neuróticos, trastornos relacionados con el estrés y trastornos somatomorfos, fueron los que presentaron el mayor crecimiento en los últimos 10 años.
Las conductas autolesivas y los intentos autolíticos en adolescentes representan una problemática creciente en salud pública y en la consulta pediátrica. Estas situaciones suelen manifestarse como lesiones, ingestas medicamentosas, consumo de sustancias o crisis emocionales, requiriendo evaluación integral y seguimiento interdisciplinario. La World Health Organization estima que más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año y que constituye una de las principales causas de muerte en adolescentes y adultos jóvenes. En Argentina, los intentos de suicidio comenzaron a notificarse recientemente en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, evidenciando un aumento progresivo de registros. En este contexto, el Hospital de San Miguel identificó la necesidad de analizar las consultas vinculadas con daño autoinfligido registradas durante 2025.
Describir las consultas/eventos relacionados con intento autolítico, conductas autolesivas e ideación suicida o autolesiva en pacientes pediátricos atendidos durante 2025 en un hospital de segundo nivel de la Provincia de Buenos Aires.
Se trata de un estudio observacional, descriptivo, retrospectivo y transversal. Se analizaron registros institucionales correspondientes a pacientes de hasta 14 años, 11 meses y 29 días. Se incluyeron eventos compatibles con intento autolítico, conducta autolesiva, ideación suicida/autolesiva, ingesta medicamentosa y consumo de sustancias en posible contexto de daño autoinfligido. Las variables analizadas fueron edad, sexo, mecanismo de presentación y recurrencia documentada.
Se incluyeron 35 consultas/eventos. La edad media fue de 13,1 años (DE 0,9), con predominio de pacientes de 14 años (42,9%). El 82,9% correspondió a sexo femenino. El mecanismo más frecuente fue la autolesión física mediante cortes (57,1%), seguido de ingesta o consumo de sustancias/medicación (22,9%) e ideación suicida/autolesiva (14,3%). Se documentó recurrencia en el 31,4% de los eventos, principalmente asociada a autolesiones mediante cortes. Se observó que 19 de los 20 eventos por autolesión física/cortes correspondieron a pacientes femeninas. En cambio, los eventos por ingesta o consumo de sustancias o medicación se distribuyeron en forma más equilibrada: 4 en pacientes femeninas y 4 en pacientes masculinos. En cuanto a reincidencia de los intentos, 11 de los 35 eventos tenían anotación explícita de reincidencia, lo que representa el 31.4% del total. Al examinar la recurrencia según mecanismo de presentación, 8 de los 11 eventos reincidentes correspondieron a autolesión física mediante cortes. Los otros registros se distribuyeron entre ingesta o consumo de sustancias/medicación, con 2 eventos, e ideación suicida o autolesiva, con 1 evento.
Los resultados obtenidos evidencian que las conductas autolesivas representan una problemática creciente en la consulta pediátrica adolescente, especialmente en mujeres jóvenes. El predominio del sexo femenino (82,9%) y la mayor frecuencia en adolescentes de 13 y 14 años coinciden con las tendencias descritas a nivel nacional e internacional (4,5,8). En nuestro hospital, las autolesiones mediante cortes representaron el mecanismo más frecuente (57,1%) y se documentó recurrencia en el 31,4% de los eventos, principalmente asociada a autolesiones físicas, lo que resalta la importancia de la detección precoz y del seguimiento interdisciplinario, considerando que el antecedente de intento suicida constituye uno de los principales factores de riesgo para nuevos eventos y suicidio consumado. La presencia de registros incompletos y heterogéneos evidenció limitaciones en la documentación institucional, sugiriendo la necesidad de fortalecer sistemas de registro, seguimiento y articulación entre salud, educación y redes comunitarias. Estos hallazgos permiten visibilizar la magnitud de la problemática y la necesidad de desarrollar estrategias integrales de prevención y promoción de salud mental en adolescentes. Resulta indispensable optimizar los sistemas de registro institucional, fortalecer la articulación entre salud, educación y promover redes de apoyo para adolescentes; es fundamental fortalecer los equipos interdisciplinarios, ampliar la disponibilidad de profesionales y desarrollar estrategias complementarias, como dispositivos de telemedicina y seguimiento remoto, que permitan brindar una atención más accesible, continua y oportuna a adolescentes en situación de vulnerabilidad.
El sueño es una función biológica fundamental que cumple un rol central en el desarrollo físico, cognitivo y emocional de las personas. Durante la adolescencia, etapa caracterizada por intensos cambios hormonales, psicológicos y sociales, el patrón y las necesidades del sueño también cambian, por lo que la arquitectura del mismo sufre una reorganización significativa.
La privación o alteración del sueño se asocia con dificultades en el rendimiento escolar, trastornos emocionales, alteraciones conductuales y mayor riesgo de problemas de salud. Sin embargo, existen pocos datos locales sobre la calidad del sueño en adolescentes que permitan dimensionar esta problemática.
PRIMARIO:
Evaluar la calidad del sueño, mediante el Índice de Pittsburgh (PSQI), de los y las adolescentes de 13 a 19 años, que se encuentran en sala de espera del hospital Elina de la Serna.
SECUNDARIOS:
- Determinar la prevalencia de mala calidad del sueño en las adolescentes estudiadas según los resultados obtenidos por el índice PSQI.
- Calcular la horas promedio de sueño nocturno de las adolescencias estudiadas.
- Identificar qué componente del índice de PSQI (calidad subjetiva del sueño, latencia, duración, eficiencia, trastornos del sueño, uso de medicación y disfunción diurna) se encuentra con mayor afectación en el grupo evaluado.
Se realizó un estudio cuantitativo, observacional, descriptivo y de corte transversal.
Se incluyeron adolescentes de entre 13 y 19 años que concurrieron a la sala de espera de la Unidad de Cuidados Integrales del Adolescente entre octubre de 2025 y mayo de 2026.
La recolección de datos se efectuó mediante una encuesta anónima, voluntaria y autoadministrada basada en el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI), instrumento validado para la evaluación de la calidad del sueño. Una puntuación en el PSQI superior a 5 se considera indicativa de mala calidad del sueño, debido a su alta sensibilidad y especificidad para identificar a pacientes con trastornos del sueño
Se analizaron variables demográficas y los siete componentes que integran el cuestionario.
Se incluyeron 77 encuestas durante los meses de octubre de 2025 a mayo de 2026.
La edad media fue de 15,6 años (rango 13-19 años).
Del total de participantes, 47 (61%) se identificaron como femeninos, 26 (34%) como masculinos y 4 (5%) prefirieron no responder.
Al evaluar la calidad global del sueño mediante el índice PSQI, 60 adolescentes (77,9%) presentaron puntajes >5, compatibles con mala calidad de sueño, mientras que 17 (22,1%) obtuvieron puntajes menores a 5.
Dentro de los 7 ítems que analiza la escala, llama la atención el ítem 1, que evalúa la percepción subjetiva de la calidad del sueño: 47 adolescentes (61%) la consideraron "muy buena" o "bastante buena", a pesar de que el 77,9% presentó puntajes compatibles con mala calidad de sueño según el PSQI.
Con respecto a la duración del sueño nocturno, 23 adolescentes (29,9%) refieren dormir más de 7 horas; 25 (32,5%) entre 6 y 7 horas; 16 (20,8%) entre 5 y 6 horas; y 11 (14,3%) menos de 5 horas por noche.
En cuanto a la latencia del sueño, 46 adolescentes (59,7%) presentaron dificultades moderadas o severas para conciliar el sueño.
Entre las perturbaciones del sueño más frecuentemente reportadas destacaron: dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos, sensación de calor, pesadillas, y malestar físico durante la noche.
En relación con la disfunción diurna , 49 adolescentes (63,6%) manifestaron somnolencia durante actividades diarias al menos una vez por semana, y 20 (26%) reportaron que la falta de ánimo o energía constituía un problema moderado o grave.
La calidad del sueño en la adolescencia es un indicador sensible de bienestar general.
En el presente estudio, más de tres cuartas partes de los adolescentes evaluados presentaron indicadores compatibles con mala calidad del sueño según el índice PSQI. Resulta especialmente relevante la discordancia observada entre la percepción subjetiva del sueño y los resultados globales del cuestionario, ya que la mayoría de los participantes consideró que dormía bien pese a presentar alteraciones objetivables de la calidad del sueño.
Estos hallazgos refuerzan la importancia de incorporar la evaluación sistemática del sueño en los controles integrales de salud adolescente y de promover intervenciones orientadas a mejorar los hábitos de descanso.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11798 Respuesta hormonal y auxológica a triptorelina en niñas con pubertad precoz central: impacto sobre la talla predicha y predictores de respuesta en una cohorte retrospectiva. Seguimiento patología subaguda y crónica |
CARLOS JAVIER ROJAS MOLINA | |
| 11800 A propósito de 4 casos: Selectividad alimentaria, la nueva desnutrición. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
SOFÍA MILAGROS ORIGGI | |
| 11890 Prevalencia de hígado graso metabólico en pacientes pediátricos con obesidad. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
CECILIA INES GOMEZ ELIAS | |
| 11937 IMPACTO DEL TRATAMIENTO CON ELEXACAFTOR/TEZACAFTOR/IVACAFTOR EN PACIENTES CON FIBROSIS QUÍSTICA: EXPERIENCIA EN UN HOSPITAL DE TERCER NIVEL Seguimiento patología subaguda y crónica |
SHEILA AINSTEIN | |
| 12155 Equipo Pediátrico Multi e Interdisciplinario especialista en Síndrome de Prader Willi. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
SOFÍA MAGDALENA SUCO VALLE | |
| 12418 Adherencia y efectividad en el tratamiento ambulatorio hospitalario de niños y adolescentes con diagnóstico nutricional de sobrepeso u obesidad del Servicio de Pediatría del Hospital Dr. Enrique Tornú Año 2025 - 2026 Otros |
MARIA CECILIA GATTO |
Las dificultades alimentarias en la infancia constituyen un motivo de consulta frecuente. La selectividad alimentaria ha adquirido especial relevancia por su elevada frecuencia y por sus posibles repercusiones sobre el estado nutricional y el desarrollo psicosocial .La sociedad Argentina de Pediatría refiere que entre el 25 % y el 40 % de los niños sanos pueden presentar algún síntoma de dificultad alimentaria durante el crecimiento, y que la desnutrición puede observarse en una proporción relevante de estos pacientes.
Hablar de una “nueva desnutrición” resulta pertinente porque la malnutrición ya no se expresa sólo como bajo peso o emaciación. La OMS define la malnutrición como deficiencias, excesos o desequilibrios en la ingesta de energía y nutrientes, e incluye la desnutrición por falta de micronutrientes. En este contexto, los niños con selectividad alimentaria pueden presentar dietas restringidas en cantidad y variedad, con menor ingesta de macro y micronutrientes, lo que expone a alteraciones del crecimiento, déficits carenciales y consecuencias a largo plazo si no se identifican tempranamente.
Describir cuatro casos de déficit de micronutrientes asociados a selectividad alimentaria en pacientes pediátricos, destacando la importancia de un interrogatorio nutricional dirigido y del reconocimiento precoz de signos y síntomas de deficiencias nutricionales para favorecer un diagnóstico y tratamiento oportuno.
Casos clínicos
Caso 1. Déficit de hierro
Paciente masculino de 4 años de edad que consulta por selectividad alimentaria de 5 meses de evolución. Refería consumo predominante de leche entera en mamadera aproximadamente 2500 ml/día sin consumo de otros alimentos. Al examen físico se encontraba con palidez cutáneo mucosa generalizada y taquicardia , sin otros hallazgos relevantes.Antropometría: peso 10,73 kg (P75-90) y talla 81 cm (P75).
Los estudios complementarios mostraron anemia microcítica hipocrómica severa (Hb 6,2 g/dL, VCM 54,5 fL, HCM 13,6 pg), compatible con ferropenia avanzada. El perfil férrico evidenció ferremia disminuida (10,6 µg/dL), ferritina severamente reducida (3,79 ng/mL) y capacidad total de fijación de hierro aumentada (TIBC 371 µg/dL), confirmando déficit de hierro. Debido a la gravedad de la anemia se indicó internación e inicio de tratamiento con sulfato ferroso a 3 mg/kg/día.
Caso 2. Déficit de vitamina B12
Paciente masculino de 2 años y 10 meses de edad derivado por selectividad alimentaria y dolor en miembros inferiores de 6 meses de evolución. La dieta habitual consistía en escasos hidratos de carbono sin consumo de carnes ni lácteos.
Antropometría: peso 14,9 kg (P65; Z +0,39), talla 93 cm (P35; Z -0,38).
En el laboratorio se encontró déficit de vitamina B12 (130 pg/mL) con disminución de vitamina B12 activa (22,1 pmol/L) y vitamina D (13,77 ng/mL). El hemograma mostró anemia leve normocítica (Hb 11,9 g/dL. Los hallazgos fueron compatibles con deficiencia persistente de vitamina B12 y vitamina D secundaria a restricción alimentaria severa.
Caso 3. Déficit de vitamina A
Paciente masculino de 15 años con diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA), derivado para estudio de atrofia del nervio óptico en contexto de selectividad alimentaria grave. Cinco meses antes presentó deterioro progresivo de la agudeza visual, manifestando choques contra objetos.
La alimentación habitual se basaba en pan, galletitas, fideos y alimentos ultraprocesados. No consumía frutas ni vegetales.
Antropometría: peso 72,1 kg (P75-90), talla 159,5 cm (P25-50) .Los estudios de laboratorio evidenciaron déficit severo de vitamina A (9 µg/dL), déficit de vitamina B12 (<92 pg/mL; vitamina B12 activa 9 pmol/L) y déficit de vitamina D (8,4 ng/mL). La evaluación oftalmológica mostró mala proyección luminosa bilateral, reflejos fotomotores lentificados y palidez papilar bilateral compatible con neuropatía óptica. Se asume el cuadro secundario a déficit de vitamina A.
Caso 4. Déficit de vitamina C (escorbuto)
Paciente femenina de 3 años con diagnóstico de TEA que consultó por dolor, impotencia funcional y trastorno progresivo de la marcha de 6 semanas.
Antropometría: peso 13,1 kg (P50) y talla 99 cm (P50-75).
Las radiografías óseas demostraron hallazgos característicos, incluyendo líneas de Frankel y espolones metafisarios, compatibles con déficit de vitamina C. El cuadro clínico-radiológico permitió establecer el diagnóstico de escorbuto secundario a restricción alimentaria severa mejorando luego de la incorporación de la misma.
La selectividad alimentaria puede asociarse a déficits de micronutrientes aun en pacientes con peso y talla dentro de rangos normales. El reconocimiento precoz de signos y síntomas sugestivos, junto con un interrogatorio nutricional dirigido y estudios complementarios adecuados, resulta fundamental para establecer un diagnóstico oportuno y prevenir complicaciones derivadas de estas carencias.
La obesidad infantil es una enfermedad crónica, multifactorial, caracterizada por una acumulación excesiva de grasa corporal que afecta la salud presente y futura. Su etiología incluye factores genéticos, metabólicos, prenatales y, principalmente, hábitos de vida. Argentina presenta altas tasas de sobrepeso y obesidad en la población pediátrica.
Su impacto es significativo, ya que se asocia al desarrollo temprano de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y endocrinológicas, como síndrome metabólico, hipertensión, dislipemias, insulinorresistencia y diabetes tipo 2. El diagnóstico y seguimiento se realizan mediante el Índice de Masa Corporal (IMC) expresado en puntaje Z, lo que nos permite además estimar la gravedad de la obesidad, con el consecuente aumento de la morbimortalidad.
Es fundamental las intervenciones que favorezcan estilos de vida saludables y para ello es necesario el acompañamiento del paciente y su familia en su evolución para alcanzar el mejor estado de salud posible.
Uno de los principales desafíos del abordaje es la baja adherencia al tratamiento, que según la Organización Mundial de la Salud, no supera el 50%, influenciada por factores socioeconómicos, la complejidad del tratamiento, la participación familiar, las características de la enfermedad y el acompañamiento del equipo de salud.
Se propone evaluar la adherencia y efectividad en pacientes de 6 a 15 años atendidos en el Hospital Tornú, identificando factores asociados a la continuidad.
Los resultados buscan mejorar estrategias de abordaje, fortalecer la educación alimentaria y promover hábitos saludables.
Evaluar la adherencia y efectividad del tratamiento nutricional en niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad atendidos entre 2024 y 2026. Como objetivo específico, se busca determinar la frecuencia de adherencia al tratamiento.
Estudio observacional, longitudinal y prospectivo en pacientes de 6 a 15 años con sobrepeso u obesidad que acepten consentimiento informado. Se excluyen aquellos con obesidad secundaria, ciertos tratamientos farmacológicos, familias no hispanohablantes y pacientes transgénero.
Muestra estimada: 195 pacientes (muestreo por conveniencia). Análisis parcial: 102 pacientes (dic 2024–dic 2025).
Se recopilaron datos sociodemográficos, antropométricos y de laboratorio. Se realizaron talleres de educación alimentaria semanales y de admisión mensuales. Se realizan controles mensuales en los que participan pediatras, licenciados en nutrición y psicomotricidad. Se definió adherencia como asistencia a ≥3 consultas mensuales y participación en talleres; y efectividad al descenso del puntaje Z del IMC.
Ingresaron 102 pacientes: 52% mujeres y 48% varones. El 81,4% presentó obesidad (50% obesidad y 31,4% severa) y 18,6% sobrepeso. El 76,5% mostró cintura elevada.
Se observaron alteraciones metabólicas frecuentes en los laboratorios solicitados: 36,3% alteraciones en el metabolismo de la glucosa, 32,4% LDL alto, 29,4% HDL bajo, 6,9% hipertensión y 5,9% hígado graso.
El 51% alcanzó al menos tres consultas, cumpliendo el criterio de adherencia. Luego, 34,3% llegó a la cuarta consulta, 18,6% a la quinta y 8,8% superó seis consultas. En la tercera consulta, se observó obesidad en el 44%, obesidad grave 36% y sobrepeso 24%.
La adherencia del 51% supera lo reportado habitualmente por la OMS, sugiriendo que el abordaje interdisciplinario mejora la continuidad del tratamiento.
También podemos se puede observar un descenso del porcentaje de obesidad.
La asistencia varió según el calendario escolar, con descensos en verano e invierno. Se incorporó un segundo taller de admisión mensual mejoró la continuidad del seguimiento.
El tratamiento ambulatorio mostró buena adherencia inicial, con retención de más del 50% en etapas tempranas. La alta prevalencia de comorbilidades refuerza la necesidad de seguimiento prolongado. Las estrategias de accesibilidad al servicio de nutrición, el aumento de talleres, mejoran la permanencia. Asimismo, los encuentros frecuentes con el paciente y su familia permite afianzar vínculos con ellos. Estos resultados respaldan la continuidad de modelos interdisciplinarios para el abordaje de la obesidad infanto-juvenil.
Introducción
El síndrome de Prader Willi (SPW) constituye una patología genética compleja y poco prevalente, causado a por la pérdida de expresión de genes de origen paterno en la región 15q11-13, con una incidencia estimada de 1/20.000 nacimientos. Las manifestaciones clínicas varían según la edad, siendo la hipotonía neonatal, disfunción hipotalámica, déficits cognitivos, fenotipo conductual específico, e hiperfagia que determina obesidad severa, los signos dominantes. Es una patología compleja, con múltiples comorbilidades y sin un tratamiento específico. Actualmente existen múltiples barreras para lograr el diagnóstico genético oportuno y abordar los aspectos del síndrome, que generan más desafíos a medida que los pacientes crecen. El abordaje multi e interdisciplinario instaurado precozmente, permite intervenir en forma especializada e integral para modificar la evolución natural de la enfermedad, prevenir riesgos y mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias.
Objetivos
El objetivo principal de esta experiencia es describir la creación y el funcionamiento de un equipo multidisciplinario especializado en SPW en el Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez. Se busca garantizar acceso a atención integral y seguimiento organizado, facilitar el diagnóstico precoz, promover el tratamiento oportuno y minimizar visitas hospitalarias para mejorar la adherencia terapéutica.
Diagnóstico de situación
En el año 2024, un relevamiento en la División de Endocrinología identificó a 54 pacientes atendidos desde el año 2000, revelando una atención fragmentada: la mayoría recibía controles de forma esporádica e irregular, con periodos prolongados de ausentismo. Una minoría contaba con evaluaciones conjuntas entre especialidades clave para la patología, como Neumonología y/o Nutrición, lo que evidenciaba vulnerabilidad asistencial para un grupo de tan alta complejidad.
Población destinataria
Pacientes con diagnóstico confirmado o presuntivo de SPW y sus familias, atendidos en el Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez, Buenos Aires, Argentina.
Actividades y Desarrollo del Equipo
En enero 2025 se formalizó la constitución del equipo, integrado por especialistas en Pediatría/Adolescencia, Genética, Nutrición, Endocrinología, Cardiología, Otorrinolaringología, Neumonología/Sueño y Traumatología. Se gestiona la autorización para desempeñarnos como Equipo de Seguimiento Multidisciplinario bajo la reglamentación y estatutos de la institución.
Las actividades centrales incluyen:
· Solicitud a la Dirección del Hospital la aprobación del proyecto.
· Planificación de turnos para evaluaciones clínicas y bioquímicas.
· Reuniones mensuales para discusión de casos y actualización.
· Comunicación digital mediante el uso de herramientas como WhatsApp, Google Calendar y correo electrónico específico para el seguimiento continuo.
· Confección de base de datos de pacientes.
· Desarrollo de guías de manejo y seguimiento adaptadas al ámbito local.
· Programación de Ateneo Central para conocimiento de la patología por parte de la comunidad pediátrica del Hospital Gutiérrez y difusión del equipo especializado vigente.
Resultados
Actualmente 30 pacientes con SPW se encuentran en seguimiento multidisciplinario, 6 niños incorporados en 2025. La edad mediana al momento diagnóstico fue de 0.7 años (0.02–9.5), siendo un 53% causados por deleción de 15q11-13, 40% por disomía uniparental materna y 2 casos no categorizados, y la mediana de edad a la 1ra consulta fue de 3.2 años (0.03–13.6).
El 87% (26/30) de los pacientes presenta discapacidad intelectual leve o moderada, el 6% retraso global del desarrollo y el 6% discapacidad severa. Se detectó escoliosis en el 37% (11/30). Respecto al estado nutricional, el 33% presenta obesidad y el 13% sobrepeso. El 57% (17/30) recibe tratamiento con hormona de crecimiento y ningún paciente presentó insuficiencia adrenal hasta el último control. Del aspecto respiratorio y sueño, 22/30 (73%) presentó durante su evolución síndrome de Apnea-Hipopnea Obstructiva del sueño.
Evaluación de experiencia e Impacto
La transición de un modelo de atención "esporádico y fraccionado" a uno "multi e interdisciplinario" ha garantizado la consistencia en los planes de atención. El impacto más significativo se observa en la detección temprana y en el conocimiento de las características de la patología por parte de la familia y en el cumplimiento de los controles periódicos por cada especialidad. Permite intervenciones que mitigan las comorbilidades principales como la obesidad severa y los problemas conductuales antes que se consoliden. Se demuestra que la gestión coordinada beneficia los resultados en la salud física, proporciona un marco de contención emocional para las familias, preparándolas para desafíos futuros como la transición a la vida adulta y la autonomía del paciente.
La fibrosis quística (FQ) es una enfermedad genética autosómica recesiva causada por mutaciones en el gen CFTR, responsable de la regulación del transporte de cloro a través de las membranas celulares. Se caracteriza por compromiso multisistémico, principalmente respiratorio y digestivo. La incorporación de los moduladores de CFTR, especialmente la combinación Elexacaftor–Tezacaftor–Ivacaftor (ETI), ha modificado sustancialmente el tratamiento de la enfermedad al actuar sobre el defecto molecular subyacente, mejorando parámetros clínicos y funcionales. Sin embargo, la magnitud de la respuesta puede variar entre individuos, por lo que resulta relevante evaluar su impacto en la práctica clínica real.
Evaluar el impacto del tratamiento con moduladores de CFTR en pacientes de 7 a 17 años con diagnóstico de fibrosis quística atendidos entre los años 2021 - 2025 en un hospital pediátrico de tercer nivel, mediante el análisis del volumen espiratorio forzado en el primer segundo (VEF1) y del cociente VEF1/CVF (Capacidad Vital forzada).
Se realizó un estudio descriptivo y retrospectivo mediante revisión de historias clínicas de pacientes de 7 a 17 años con fibrosis quística confirmada por criterios clínicos y genéticos, tratados con Elexacaftor–Tezacaftor–Ivacaftor y seguidos entre 2021 y 2025 en un hospital pediátrico de tercer nivel de Santa Fe, Argentina. Se excluyeron pacientes con datos incompletos o suspensión temprana del tratamiento. Se registraron edad, sexo, genotipo, fecha de diagnóstico, valores del test del sudor, VEF1 y VEF1/CVF antes y después del inicio terapéutico. Para el análisis longitudinal, las mediciones se alinearon según el tiempo transcurrido desde el inicio del tratamiento y los pacientes fueron clasificados según evolución funcional favorable o desfavorable. El análisis estadístico se realizó con R 4.2.1.
Se analizaron 18 pacientes con una edad media de 11,7 años (DE: 2,68); el 55,6% fueron varones. El genotipo más frecuente fue F508/F508 (55,6%). El 83% presentó estabilidad o mejoría del VEF1 tras el inicio del tratamiento, observándose una respuesta más favorable en los pacientes con genotipo F508/F508. En este grupo, el 80% mostró además disminución de los valores del test del sudor. El 17% restante presentó un VEF1 final inferior al basal; de ellos, el 66% evidenció descenso del test del sudor. Asimismo, el 83% presentó un cociente VEF1/CVF estable o aumentado, mientras que el 17% mostró deterioro de este parámetro. La reducción del test del sudor se observó en la mayoría de los pacientes independientemente de la evolución funcional.
La mayoría de los pacientes presentó estabilidad o mejoría de la función pulmonar tras el inicio de la terapia moduladora, aunque se observó una marcada variabilidad interindividual. Los pacientes con genotipo F508/F508 mostraron una evolución funcional más favorable. Sin embargo, algunos pacientes presentaron escasa respuesta o deterioro funcional pese a evidenciar disminución del test del sudor, lo que sugiere que la restauración de la función CFTR no siempre se traduce en una recuperación funcional proporcional. Factores como el daño pulmonar estructural previo, la presencia de bronquiectasias, la colonización bacteriana crónica, la inflamación persistente y la adherencia terapéutica podrían influir en la respuesta clínica. A pesar de las limitaciones derivadas del diseño retrospectivo y del reducido tamaño muestral, este estudio aporta evidencia local sobre el impacto de los moduladores de CFTR en pacientes pediátricos. Los resultados refuerzan la eficacia global de estas terapias, aunque destacan que la evolución pulmonar continúa siendo multifactorial y variable entre individuos.
El hígado graso metabólico (HGM) constituye la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica en pediatría y se encuentra estrechamente asociado con la obesidad. En un metaanálisis realizado por Anderson et al. se estimó una prevalencia de 7,4% de HGM en la población general, ascendiendo a 34,2% en niños y adolescentes con diagnóstico de obesidad. En Argentina existen escasos datos sobre la prevalencia de esta patología y sus factores asociados en la población pediátrica.
Primario: Estimar la prevalencia de HGM en niños de 5 a 12 años inclusive con obesidad, asistidos en consultorios externos de un hospital pediátrico de tercer nivel de CABA. Secundarios: Analizar la asociación entre la presencia de HGM y variables clínicas y bioquímicas.
Estudio observacional, analítico, de corte transversal, con recolección retrospectiva de datos a partir de un muestreo por conveniencia en un período comprendido entre enero de 2024 y mayo de 2026. Se incluyeron pacientes entre 5 y 12 años inclusive con diagnóstico de obesidad y ecografía abdominal realizada en el marco de su atención clínica. Se excluyeron pacientes con obesidad secundaria o hepatopatías de otra etiología. El diagnóstico de HGM se definió por la presencia de esteatosis hepática en la ecografía. Las variables estudiadas fueron: edad, sexo, IMC, grado de obesidad (obesidad severa definida como Z score de IMC ≥3) circunferencia de cintura, transaminasas (GOT y GPT), triglicéridos (TG) y LDL. El análisis estadístico se realizó con software Stata 13. Para las variables categóricas se calculó el odds ratio con IC 95%. Las variables numéricas continuas fueron evaluadas mediante pruebas de normalidad y, al presentar distribución no normal, se describieron como mediana y rango intercuartil (RIC), comparándose mediante prueba de Mann–Whitney. Se realizó análisis ajustado mediante regresión logística multivariada.
Se consideró estadísticamente significativa una p < 0.05 o un intervalo de confianza que no incluya el valor nulo. El protocolo de este estudio fue aprobado por el comité de ética del hospital (nº17984).
Se incluyeron 217 pacientes. El 53,5% (116) fueron varones. La mediana de edad fue de 9,5 años (RIC: 7,66-10,91).El 37,8% de los pacientes (82) presentó obesidad severa. La prevalencia de HGM fue del 54,8% (IC95% 47,7–60,9). Entre los pacientes con HGM, el 72,3% (86) presentó esteatosis leve, el 26,8% (32) moderada y el 0,8%(1) severa. En el análisis bivariado, la presencia de HGM se asoció con obesidad severa (OR 3,02;IC95%: 1,68–5,42; p<0,001) y transaminasas elevadas (OR 3,56; IC95%: 1,59–7,93 p=0,001). La circunferencia de cintura aumentada no presentó asociación estadísticamente significativa con HGM (OR 2,04; IC95%: 0,81–5,17 p=0,169). En el análisis multivariado ajustado, la obesidad severa (aOR 3,58; IC95% 1,32–9,74; p=0,013), las transaminasas aumentadas (aOR 4,61; IC95% 1,36–15,64; p=0,014) y TG elevados (aOR 2,41; IC95% 1,01–5,72; p=0,047) permanecieron asociados de manera independiente con HGM.
Más de la mitad de los niños con obesidad presentó HGM. La obesidad severa, el aumento de las transaminasas y los TG elevados se asociaron de manera independiente con HGM, reforzando la importancia del tamizaje hepático y metabólico en esta población.
La pubertad precoz central (PPC) resulta de la activación prematura del eje hipotálamo-hipófiso-gonadal y puede comprometer la talla adulta por aceleración de la maduración ósea. Los análogos de GnRH constituyen el tratamiento de elección; sin embargo, la magnitud de la respuesta es variable y los factores asociados a una mejor evolución no están completamente definidos.
Evaluar la respuesta clínica, hormonal y auxológica al tratamiento con triptorelina en niñas con PPC.
Identificar variables basales asociadas con una mejor respuesta terapéutica.
Estudio analítico retrospectivo realizado en una cohorte de niñas con diagnóstico de PPC tratadas con triptorelina en un hospital de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se relevaron variables clínicas, hormonales y auxológicas al diagnóstico y durante el seguimiento. Se analizaron cambios en LH, FSH, edad ósea, diferencia entre edad ósea y cronológica (ΔEO-EC) y talla adulta predicha (TAP) calculada por el método de Bayley-Pinneau. Se exploró la asociación entre variables basales y respuesta al tratamiento mediante análisis de correlación.
Se estudiaron 38 pacientes. La edad mediana al diagnóstico fue de 8,1 años y la duración mediana del tratamiento de 14 meses. La adherencia fue adecuada en el 73,6% de los casos. Entre las pacientes evaluables, el 78,6% presentó respuesta clínica favorable y el 80% logró supresión bioquímica.
Se observó una disminución significativa de LH (1,86 ± 0,33 a 0,70 ± 0,16 mUI/ml; p<0,001) y FSH (4,76 ± 0,45 a 1,47 ± 0,23 mUI/ml; p<0,001). La TAP aumentó significativamente de 157,2 ± 1,3 cm a 162,0 ± 1,9 cm (p=0,016), con una ganancia promedio de 4,8 cm. La diferencia ΔEO-EC mostró una tendencia favorable durante el seguimiento.
La evaluación de la TAP respecto de la talla objetivo genética evidenció una aproximación al potencial familiar tras el tratamiento. Entre las variables basales, una mayor FSH inicial se asoció con mejor respuesta global (rho=0,446; p=0,033) y un menor ΔEO-EC con mayor ganancia de talla predicha (rho=-0,77; p=0,002). Una talla elevada para la edad al diagnóstico no garantizó una proyección adulta acorde al canal genético, ya que 8 de 19 pacientes con talla ≥ P90 presentaban una talla predicha inicial por debajo del rango genético esperado.
El tratamiento con triptorelina en niñas con PPC se asoció con una adecuada supresión hormonal y una mejoría significativa de la talla adulta predicha. La evaluación de la talla predicha en relación con la talla objetivo genética aportó información clínica relevante para el seguimiento. La FSH basal y el grado de adelanto de la edad ósea emergieron como potenciales predictores de respuesta, hallazgos que deberán confirmarse en estudios prospectivos con mayor tamaño muestral.
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La enfermedad inflamatoria intestinal pediátrica (EIIp) refractaria a anti-factor de necrosis tumoral (anti-TNF) representa un desafío terapéutico creciente. El uso de biológicos aprobados para adultos (ustekinumab, vedolizumab, upadacitinib y risankizumab) en condición off-label ha emergido como estrategia de rescate, con evidencia escasa en la población pediátrica.
Evaluar la eficacia individual de cada biológico off-label al momento de su indicación, y la seguridad global de esta estrategia, en pacientes pediátricos con EIIp con falla a multiples estrategias terapeucticas.
Nota aclaratoria: cada biológico off-label fue evaluado de forma independiente al momento en que fue indicado, independientemente de cuántos biológicos previos había recibido el paciente. No se compara el último biológico con el primero, sino la respuesta de cada uno en el momento específico en que fue utilizado.
Estudio observacional analítico retrospectivo. Se incluyeron pacientes ≤18 años con EC o CU, falla previa a ≥1 anti TNF y biológico off-label entre 2018 y 2025. Para cada tratamiento se evaluó el score clínico (PCDAI en EC / PUCAI en CU), calprotectina fecal, PCR, eritrosedimentación (ERS), albúmina, hemoglobina, peso y talla en forma basal, a semana 12 (S12) y semana 52 (S52). Se definió respuesta clínica como reducción ≥50% del score y remisión clínica como score <10. Análisis estadístico: test de Wilcoxon para muestras apareadas. Variables continuas: mediana.
Se incluyeron 28 pacientes con 38 tratamientos off-label evaluados individualmente: 17 masculinos / 11 femeninos; EC 65%, CU 35%. Edad al diagnóstico: 12,1 años [8,4-14,4]; edad al inicio del off-label: 14,7 años [10,3-16,7]; tiempo de uso mediano: 29 meses [23-45]. Biológicos: ustekinumab 47% (n=18), vedolizumab 29% (n=11), upadacitinib 18% (n=7), risankizumab 5% (n=2). El 68% de los tratamientos correspondió a 2da línea terapéutica (tras falla a anti-TNF), 18% a 3ra, 8% a 4ta y 3% a 5ta línea.
Respuesta clinica general: Se compararon los scores clínicos basales pre off-label con los correspondientes a la semana 12. En los pacientes con pCDAI disponible en ambos momentos, el score disminuyó de 21.1 a 8.0 puntos en promedio, con una reducción media de 13.1 puntos, diferencia estadísticamente significativa (Wilcoxon, p = 0.00059). En los pacientes con pUCAI disponible en ambos momentos, el score disminuyó de 42.5 a 11.0 puntos en promedio, con una reducción media de 31.5 puntos, también significativa (Wilcoxon, p = 0.0078). Estos hallazgos sugieren una mejoría clínica significativa a la semana 12.
Por biológico: Ustekinumab: respuesta 88% y remisión 56% a S12, sostenida al 69% a S52. Upadacitinib: 100% de respuesta a S12 en todos los pacientes (n=6, seguimiento mediano 9 meses). Vedolizumab: respuesta 64% a S12; a S52 la mayoría presenta scores de 10, compatible con onset tardío del mecanismo anti-integrinas.
Biomarcadores: PCR 3,4→1,6 mg/L (p=0,0003), ERS 32→16 mm/h (p=0,0006) y calprotectina fecal 1000→370 µg/g (p=0,0017) a S12, con descenso sostenido a S52 (PCR p=0,007; ERS p=0,0003). Albúmina y hemoglobina mejoraron a S52 (p=0,016 y p=0,038).
Seguridad: no se registraron efectos adversos en ningún paciente (seguimiento mediano 29 meses)
En esta cohorte multicéntrica de EIIp multirrefractaria, cada biológico off-label demostró eficacia al momento de su indicación. La respuesta global fue del 79,4% a S12 con excelente perfil de seguridad. EC fue el diagnóstico predominante entre los multifallados. El upadacitinib mostró la respuesta más precoz, incluso en pacientes de 4ta y 5ta línea. Se documenta recuperación del crecimiento lineal al año. Estos datos aportan evidencia local sobre el manejo de la EIIp refractaria y respaldan el desarrollo de registros prospectivos en la región.
La enfermedad granulomatosa crónica (EGC) es una inmunodeficiencia primaria hereditaria causada por defectos en el complejo NADPH oxidasa, que generan infecciones recurrentes y manifestaciones inflamatorias secundarias a una respuesta inmune desregulada. El compromiso gastrointestinal constituye una de las manifestaciones inflamatorias más relevantes, con una frecuencia reportada entre 30% y 60% de los pacientes. Puede afectar cualquier segmento del tracto digestivo y manifestarse con diarrea, dolor abdominal, retraso del crecimiento, estenosis, fístulas y enfermedad perianal.
El objetivo fue evaluar la frecuencia y características del compromiso gastrointestinal en pacientes pediátricos con EGC y comparar las características clínicas entre pacientes con y sin esta manifestación.
Estudio observacional, analítico y retrospectivo realizado en un hospital pediátrico de tercer nivel de la Ciudad de Buenos Aires. Se incluyeron pacientes menores de 18 años con diagnóstico confirmado de EGC mediante estudio genético, seguidos entre enero de 1989 y diciembre de 2025. Se definió compromiso gastrointestinal por la presencia de síntomas asociados a hallazgos endoscópicos e histológicos compatibles. Las variables categóricas se expresaron como frecuencias y porcentajes, y las continuas como mediana y rango intercuartilo (RIC). Se utilizaron los test de Fisher y Mann-Whitney, considerando significativo un valor de p<0,05.
Se identificaron 31 pacientes con diagnóstico de EGC; 8 fueron excluidos por no cumplir criterios de selección. Se analizaron 23 pacientes, de los cuales el 87% fueron de sexo masculino y el 69,6% presentó formas ligadas al cromosoma X.
Se observó compromiso gastrointestinal en 10 pacientes (43,5%). Las manifestaciones clínicas más frecuentes fueron diarrea (100%), pérdida de peso (60%), falla de crecimiento (60%), fístulas (50%), abscesos (50%) y dolor abdominal (40%). Entre los hallazgos endoscópicos e histológicos predominaron la colitis crónica inespecífica (80%), la pérdida del patrón mucoso (60%) y la presencia de granulomas (50%).
El tiempo mediano entre el diagnóstico de EGC y la aparición de síntomas gastrointestinales fue de 18,5 meses (RIC 7,0–36,0). Los pacientes con compromiso gastrointestinal presentaron menor edad al diagnóstico respecto de aquellos sin compromiso gastrointestinal (11,5 vs. 24,0 meses), sin diferencias estadísticamente significativas (p=0,160).
Se observó una tendencia a mayor positividad de ASCA IgG en pacientes con compromiso gastrointestinal (p=0,089), sin asociación significativa con ANCAp ni con el tipo de defecto genético. Tampoco se encontraron asociaciones significativas entre compromiso gastrointestinal y sexo (p=1,000) o compromiso pulmonar (p=0,430).
Todos los pacientes con abscesos requirieron drenaje quirúrgico y tratamiento antibiótico, mientras que dos pacientes (8,6%) requirieron ostomía. Al finalizar el período de estudio, 10 pacientes (43,4%) habían recibido trasplante de células madre hematopoyéticas.
El compromiso gastrointestinal fue frecuente en esta cohorte pediátrica de pacientes con EGC, afectando al 43,5% de los casos. La diarrea constituyó la manifestación clínica predominante y los hallazgos más frecuentes fueron compatibles con colitis crónica inespecífica. Aunque no se identificaron asociaciones estadísticamente significativas con variables clínicas o inmunológicas, los resultados destacan la importancia de una vigilancia gastroenterológica sistemática para favorecer el diagnóstico y tratamiento oportunos de estas complicaciones.
La defecación disinérgica es una alteración en la coordinación entre el aumento de presión rectal y la relajación del esfínter anal durante el intento evacuatorio, clasificada en cuatro subtipos por manometría anorrectal de alta resolución(HRAM).
La HRAM se realiza habitualmente en decúbito lateral, con sonda intranal y bajo observación del equipo de salud, solicitando al niño que simule la defecación. En este contexto surge nuestra hipótesis de que el diagnóstico de disinergia podría estar condicionado por la metodología del estudio, generando hallazgos que no necesariamente reflejan la dinámica real de la evacuación.
La electroestimulación sacra transcutánea(ESST) es una opción terapéutica no invasiva en pacientes pediátricos con trastornos defecatorios que no responden a los tratamientos convencionales.
Malodziej et al. describieron los tipos de disinergia en una población pediátrica, pero no hay trabajos que estudien lo que ocurre en la disinergia en pacientes que resolvieron su constipación y/o incontinencia fecal.
Describir el tipo de defecación disinérgica en pacientes pediátricos evaluados mediante manometría anorrectal de alta resolución y analizar su relación con la patología de base. Evaluar la persistencia o resolución de la disinergia en pacientes que fueron tratados con neuroestimulación sacra transcutánea y correlacionarla con la respuesta clínica de los pacientes.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo
Pacientes de 5 a 16 años al momento de la manometría anorrectal de alta resolución en un hospital de alta complejidad desde Septiembre de 2023 hasta Mayo de 2026.
Criterios de Inclusión: Pacientes con constipación y/o incontinencia fecal, ya sea funcional o secundario a patología orgánica (MMC o MAR).
Criterios de Exclusión: Pacientes que no entienden o colaboran con las consignas.
Estudios técnicamente no interpretables.
Se considera CFR a la constipación diagnosticada de acuerdo a los criterios de ROMA IV que no responde al tratamiento tradicional, habiendo recibido polietilenglicol y bisacodilo, entre los laxantes.
Respuesta al tratamiento de neuroestimulación: Continencia total(CT): Sin episodios de incontinencia. Continencia parcial(CP): Disminución al 50% de los episodios de ensuciamiento. Incontinencia(I): continúa con ensuciamiento sin mejoría.
En nuestro servicio, se aplica un protocolo estandarizado de 12 sesiones de electroestimulación sacra transcutánea en pacientes seleccionados. Se realiza la manometría anorrectal de alta resolución antes y después del tratamiento, se realiza colocando 2 electrodos entre S2 y S4(entre las espinas ilíacas anterosuperiores).
Seteo del electroestimulador: Modo TENS, tiempo de sesión 30 minutos, frecuencia 25 Hz, ancho de pulso 200 microsegundos, frecuencia de Burst 4 Hz.
n: 53 pacientes. Mediana de edad 9 años (rango 5–18); 57% masculinos.
Motivo de consulta: incontinencia 91%, constipación 9%.
Patología de base: MAR 34%(n=18), CFR 32%(n=17), MMC 25%(n=13) e IFNR 9%(n=5).
En la primera manometría, disinergia presente en el 92% de los pacientes; tipo más frecuente: 22 Tipo 1(42%), 20 de Tipo 2(38%), 4 Tipo 4(8%), 3 Tipo 3(4%) y 4 sin disinergia(8%).
Distribución según patología
| Patologia | Tipo 1 | Tipo 2 | Tipo 3 | Tipo4 | Sin disinergia |
| MMC | 31% | 54% | 0% | 8% | 8% |
| MAR | 50% | 28% | 6% | 11% | 6% |
| CFR | 41% | 41% | 6% | 0% | 12% |
| IFNR | 40% | 20% | 0% | 40% | 0% |
No se observó asociación significativa entre tipo de disinergia y patología de base (Chi² p=0,52).
La mejoría clínica global (CT + CP) fue del 76%(CT 58%, CP 18%, I persistente 24%). En cuanto a la evolución manométrica, de los 36 pacientes con disinergia inicial y manometría de control, 8(22%) resolvieron la disinergia y 28(78%) persistieron con disinergia (McNemar p=0,008). Sin embargo, al cruzar mejoría clínica con persistencia manométrica, de los 29 pacientes con mejoría clínica, 22(76%) persistieron con disinergia en la manometría de control.
Luego de la ESST, lograron CT 6 con MMC, 10 MAR, 5 CFR y 1 IFNR; CP 4 MAR, 2 CFR y 1 IFNR; I 2 MMC, 2 MAR, 3 CFR y 2 IFNR (p = 0,310).
No se observó una asociación estadísticamente significativa entre la enfermedad de base y el resultado clínico final.
La defecación disinérgica fue altamente prevalente, con predominio de los tipos con contracción paradójica anal (Tipos 1 y 2). No se observó asociación significativa entre el tipo de disinergia y la patología de base.
La ESST mostró alta tasa de mejoría clínica (76%), pero la disinergia manométrica persistió en el 78% de los casos. La discordancia entre mejoría clínica y persistencia manométrica sugiere que la HRAM podría no reflejar fielmente la función defecatoria habitual, posiblemente influenciada por el contexto no fisiológico del estudio (decúbito, presencia de sonda intrarrectal, observadores).
La enfermedad celíaca (EC) es un trastorno sistémico crónico de origen inmunológico, desencadenado por la ingesta de proteínas que contienen gluten provenientes del trigo, la cebada y el centeno en individuos genéticamente predispuestos. La presentación clínica y los hallazgos histológicos en el intestino delgado son muy variables. Las lesiones duodenales pueden ser irregulares, y algunos pacientes presentan daño en la mucosa confinado al bulbo duodenal, una condición conocida como EC ultracorta (ECUC).
Las guías internacionales recomiendan obtener seis muestras de biopsia para el diagnóstico de la enfermedad celíaca: cuatro de la segunda porción del duodeno y dos del bulbo duodenal. Sin embargo, las biopsias del bulbo no siempre se evalúan en la práctica clínica habitual, lo que puede dar lugar a diagnósticos erróneos o que pasen desapercibidos.
El objetivo de este estudio fue evaluar si la enfermedad celíaca sintomática constituye un subgrupo distinto de la enfermedad celíaca mediante la evaluación de los niveles de anticuerpos IgA antitransglutaminasa 2 (TG2) y la presentación clínica.
Este estudio retrospectivo, analítico y transversal incluyó a pacientes menores de 15 años que fueron evaluados por sospecha de enfermedad celíaca (EC) y se sometieron a una endoscopia digestiva alta con biopsias duodenales (dos del bulbo duodenal y cuatro del duodeno distal), así como a pruebas serológicas, en el Hospital Infantil entre enero de 2021 y diciembre de 2025.
Los anticuerpos IgA antitransglutaminasa 2 (TG2) se midieron utilizando el ensayo ELISA QUANTA Lite Rh-TG2 IgA (Inova Diagnostics). Las muestras con niveles de anticuerpos >10 U/mL se consideraron positivas. También se determinaron los niveles séricos totales de IgA.
La evaluación histológica de las muestras de biopsia se realizó de acuerdo con la clasificación de Marsh- Oberhuber .
Se excluyeron los pacientes con diagnóstico previo de enfermedad celíaca que seguían una dieta sin gluten, biopsias insuficientes o mal orientadas e historiales médicos incompletos.
El protocolo se llevó a cabo de acuerdo con los principios de la Declaración de Helsinki.
Los resultados del análisis cuantitativo multivariable se expresaron como mediana y rango intercuartílico (RIC) y se compararon mediante la prueba de Wilcoxon. Las variables categóricas, analizadas mediante la prueba de chi-cuadrado de Pearson, se expresaron como frecuencia y porcentaje. Se realizó un modelo de regresión logística binaria para identificar las variables asociadas de forma independiente . Los resultados se expresaron como razones de probabilidades (OR) con intervalos de confianza del 95 % (IC del 95 %). Se consideró estadísticamente significativo un valor de p < 0,05.
De los 143 pacientes pediátricos con enfermedad celíaca incluidos en el estudio, 47 presentaban enfermedad celíaca ultracorta (ECUC) y 96 afectación duodenal distal (ADD). No se observaron diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto a la distribución por sexo. Del mismo modo, no se encontraron diferencias en la frecuencia de dolor abdominal, baja estatura, bajo peso y diabetes tipo 1.
Los pacientes con ECUC fueron diagnosticados a una edad más temprana en comparación con los casos de ADD [ 7 años (RIC 4–10) frente a 9 años (RIC 5–11)], con una tendencia hacia la significación estadística (p=0,061). Los niveles de anticuerpos IgA anti-TG2 fueron significativamente más bajos en los casos de ECUC [37 (RIC 21–65) frente a 100 ADD (RIC 41–105); p<0,001].
Los resultados de anatomia patologica mostraron diferencias significativas (p=0,001), con una mayor proporción de lesiones Marsh 3A y una menor frecuencia de lesiones Marsh 3C en pacientes con ECUC en comparación con los casos ADD.
El análisis multivariado mediante regresión logística mostró que los niveles más bajos de anticuerpos IgA anti-TG2 (OR 0,97; IC del 95 % 0,96–0,98; p<0,001), una edad más joven al diagnóstico (OR 0,83; IC del 95 % 0,73–0,94; p=0,005) y la ausencia de diarrea (OR 0,24; IC del 95 % 0,06–0,80; p=0,029) se asociaron con ECUC.
Los pacientes pediátricos con enfermedad celíaca ultracorta mostraron características distintivas, como una menor edad al diagnóstico, niveles más bajos de anticuerpos IgA anti-TG2 y una menor frecuencia de diarrea en comparación con los pacientes con afectación duodenal distal. El daño histológico confinado al bulbo duodenal subraya la importancia de obtener y evaluar sistemáticamente biopsias del bulbo durante la endoscopia digestiva alta para evitar diagnósticos erróneos o no detectados y a su vez evaluar a futuro los puntos de corte de anticuerpos. Estos hallazgos respaldan la enfermedad celíaca ultracorta como una presentación histológica distinta de la enfermedad celíaca pediátrica con importantes implicancias diagnósticas.
La hiperbilirrubinemia es una condición frecuente en los recién nacidos caracterizada por la acumulación de bilirrubina en sangre y la manifestación clínica de ictericia. Actualmente el diagnóstico temprano y oportuno para la prevención de sus complicaciones asociadas se realiza en base a tres estrategias: la evaluación clínica de la ictericia mediante la Escala de Kramer (EK), el Bilirrubinómetro Transcutáneo (BTC) y el dosaje de Bilirrubina Sérica Total (BST). Distintos estudios muestran que la correlación entre la EK -método no invasivo- y el nivel de BST -método invasivo y Gold Standard- es controversial.
General
Estudiar el rendimiento diagnóstico de la EK comparada con el valor de BST en un grupo de RNT evaluados en internación conjunta en el Servicio de Pediatría de un hospital público de la PBA entre agosto 2025 y abril 2026.
Específicos
Determinar la sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo (VPP), valor predictivo negativo (VPN) y precisión diagnóstica (efectividad) de la EK.
Caracterizar sociodemográficamente a la población de estudio según peso, sexo, edad gestacional (EG), modo de alimentación y vía de nacimiento.
Metodología: Se llevará adelante un estudio analítico prospectivo y transversal. Se estudiarán RNT de más de 24 hs de vida, nacidos en un Hospital Público de la PBA entre agosto 2025 y abril 2026, que se encuentren cursando internación conjunta. Se relevarán variables clínicas y sociodemográficas para caracterizar la población de estudio. Se evaluará la presencia de ictericia utilizando la EK y la determinación de BST.
Criterios de inclusión: RNT con peso adecuado para edad gestacional (PAEG) de más de 24 hs de vida.
Criterios de exclusión: Se excluirán aquellos RNT que hayan sido grandes o pequeños para la edad gestacional, con co-existencia de sepsis, cardiopatía congénita, ictericia patológica o prueba de Coombs directa positiva, asfixia perinatal e hiperbilirrubinemia a predominio directa.
Para caracterizar la población se relevarán las variables:
EG en semanas
Sexo: masculino/femenino
Modalidad de parto: vaginal/cesárea
Tipo de alimentación: lactancia materna/ fórmula artificial/mixta
Porcentaje de descenso de peso previo al alta
Procedimiento de recolección de datos:
Se invitará a participar a los adultos responsables de los RNT atendidos en el hospital público sede del estudio. Se les brindará un resumen informativo respecto a la inclusión del neonato en el Proyecto de Investigación, importancia e impacto en la salud pública del mismo, los alcances y recaudos de confidencialidad. Respecto a aquellos participantes que acepten, los mismos deberán firmar el Consentimiento Informado.
Se utilizará un formulario con tres secciones:
Información sociodemográfica: edad, sexo, peso al nacer, EG, modo de parto y porcentaje de descenso de peso previo al alta.
Zona en la EK. Se asignará la siguiente puntuación de acuerdo a la zona de ictericia :
0: sin ictericia
1: Cabeza y cuello
2: Hasta el ombligo
3: Hasta las rodillas
4: Hasta los tobillos
5: Palmar y plantar
Resultados de BST: niveles de bilirrubina sérica total. Se utilizará una fracción de 0,5 ml de la muestra sanguínea obligatoria obtenida para el cumplimiento de la Ley 13905/08 para el Programa de Detección y Tratamiento de Enfermedades Congénitas del Metabolismo (PRODYTEC) en nuestro país.
Se incluyeron 258 RNT: 131 masculinos y 127 femeninos. La vía de parto fue vaginal en 141 casos y cesárea en 117. Predominó la lactancia materna exclusiva (n = 240) sobre la fórmula o mixta (n = 18) En cuanto al descenso ponderal, 47 RN presentaron pérdida de 0–4,9 %, 93 entre 5–7,5 %, 90 entre 7,6–10 % y 28 > 10 %. La distribución según la EK fue: rosado (n = 108) zona 1 (n = 56), zona 2 (n= 75), zona 3 (n = 16), zona 4 (n = 3) y zona 5 (n=0). Los valores de BST oscilaron entre 0,82 mg/dl y 14,10 mg/dl, con mayoría aproximadamente en 7mg/dl. Se registraron 24 casos con posible incompatibilidad ABO. Los valores más altos de BST ( > 10 mg/dl) se observaron en RN > 48 hs de vida y con descensos > 7,5 %. Las zonas 3 y 4 de la EK se asociaron con niveles elevados de BST.
Los datos preliminares reflejan una hiperbilirrubinemia predominantemente fisiológica, vinculada a la pérdida ponderal esperable, la lactancia materna exclusiva y el pico de bilirrubina entre las 48–72 hs. Se destaca la relevancia del control clínico y bioquímico en ese período, especialmente en RN con descenso > 7 %. La EK requiere correlación con métodos objetivos (entre los que se destaca el BTC) para optimizar la detección oportuna y evitar intervenciones innecesarias.
Las neoplasias pancreáticas en la población pediátrica son infrecuentes. Dentro de ellas, el pancreatoblastoma y el Tumor de Frantz constituyen las entidades más comunes en la primera y segunda infancia. El tumor pseudopapilar sólido (TPS) o tumor de Frantz constituye aproximadamente el 70% de las neoplasias pancreáticas pediátricas. Se caracteriza por su baja malignidad, patogenia poco clara y pronóstico favorable. La resección quirúrgica completa representa el único tratamiento curativo, con tasas de supervivencia a 5 años superiores al 95%, incluso en presencia de metástasis a distancia.
Presentar una serie retrospectiva de casos de neoplasia pseudopapilar pancreática en población pediátrica diagnosticada y tratada en un Hospital de alta complejidad entre enero 2014 y marzo 2026, y comparar los resultados con la evidencia disponible en la literatura.
Análisis retrospectivo de historias clínicas de pacientes pediátricos con diagnóstico de TPS tratados en un Hospital de alta complejidad durante el período de estudio. Se evaluaron características epidemiológicas, clínico-patológicas, estrategias de tratamiento quirúrgico, complicaciones y seguimiento.
Se incluyeron 21 pacientes con diagnóstico de tumor de Frantz. Diecinueve correspondieron al sexo femenino (90.5%), con relación mujer:hombre de 9.5:1. La edad media al diagnóstico fue 12.1 años (rango: 8-16 años). La localización más frecuente fue cabeza pancreática en 9 pacientes (42.9%), seguida de cuerpo-cola en 4 (19%), cuerpo en 3 (14.3%), cola en 3 (14.3%) y cabeza-cuerpo en 2 (9.5%). El tamaño tumoral osciló entre 1.7 x 1.3 cm y 14 x 9 cm. El dolor abdominal fue el síntoma predominante (52.4%), manifestándose aislado o asociado a vómitos y náuseas en el 50% de los casos. Cinco pacientes presentaron tumores de gran volumen (≥10 cm), detectándose como masa abdominal palpable en 4 de ellos (80%). El hallazgo incidental ocurrió en 19% de los casos. Se identificó síndrome coledociano en 1 paciente (4.8%). Los niveles séricos mostraron mediana de amilasa de 62 U/L (33-430 U/L) y lipasa de 53 U/L (6-841 U/L). La confirmación histológica preoperatoria mediante biopsia por punción se realizó en 43% de los casos, ecoendoscopia en 4.8%, mientras que en 52.4% se procedió directamente a manejo quirúrgico. El índice de proliferación Ki-67 estuvo disponible en 14 pacientes (66.7%), con mediana de 1.8% (rango: 0.5-10%). Todos los casos presentaron el perfil inmunohistoquímico clásico: positividad para beta-catenina, vimentina, CD10 y CD56. Se realizó duodenopancreatectomía cefálica en 10 pacientes (47.6%), pancreatectomía corporo-caudal en 10 (47.6%) y pancreatectomía central en 1 (4.8%). Se encontraron hallazgos extra pancreáticos en 3 pacientes (14.3%): tumor carcinoide apendicular, quiste anexial derecho y trombosis portal con trombosis del tronco celíaco que requirió trombectomía. Solo 1 paciente presentó compromiso ganglionar regional (4.8%). Las complicaciones postoperatorias inmediatas incluyen colecciones abdominales en 2 pacientes (9.5%), obstrucción biliar requiriendo stent en 1 (4.8%), complicaciones del conducto de Wirsung en 2 (9.5%, uno requirió stent) y pseudoquiste pancreático en 1 (4.8%). Durante el seguimiento, la insuficiencia pancreática exocrina fue la complicación más frecuente, observada en 4 pacientes (19%) con requerimiento de terapia de reemplazo enzimático. La insuficiencia pancreática endocrina se presentó en 1 paciente (4.8%). La supervivencia global fue del 100%, con tiempo medio de seguimiento de 2 años (rango: 2 meses-6 años). Actualmente continúan en seguimiento 10 pacientes (47.6%), 5 (23.8%) se perdieron durante los controles, 3 (14.3%) continuaron en su provincia de origen y 3 (14.3%) fueron derivados a servicios de adultos.
Esta serie de 21 pacientes confirma el perfil clínico e imagenológico característico del TPS, con predominio femenino, localización pancreática variable y presentación como lesiones encapsuladas sólido-quísticas. El tratamiento quirúrgico permitió una resección completa en todos los casos con supervivencia del 100%. Si bien pueden presentarse complicaciones postoperatorias y secuelas pancreáticas a largo plazo, los resultados obtenidos respaldan el manejo de estos pacientes en centros especializados con un enfoque multidisciplinario.
El TPS es un diagnóstico diferencial fundamental de masa pancreática en niños, ya que la extirpación quirúrgica completa, incluso en presencia de metástasis o invasión local, ofrece un excelente pronóstico a largo plazo. Estudios con un seguimiento más prolongado serán necesarios para definir con mayor precisión el riesgo de recurrencia tardía.
La incontinencia fecal (IF) pediátrica se define como la evacuación de heces en lugares inapropiados en niños mayores de 4 años, edad a la que el 98% de los niños ya ha adquirido el control esfinteriano. Neuroestimulación es la aplicación de estimulación eléctrica en las fibras nerviosas para modular la actividad neuronal. Las técnicas de electroestimulación pueden ser invasivas o no invasivas. Nosotros elegimos la electroestimulación sacra transcutánea porque es no invasiva, simple y no presenta efectos adversos para pacientes pediátricos.
Evaluar la respuesta al tratamiento de neuroestimulación sacra transcutánea(NST) en niños con constipación funcional refractaria(CFR), mielomeningocele(MMC) y malformaciones rectoanales(MAR) con incontinencia fecal.
Comparar la manometría pre y postratamiento.
Estudio multicéntrico, cuasi-experimental, analítico, de cohorte prospectivo, de antes y después, realizado en 2 Hospitales públicos de la provincia de Buenos Aires desde marzo/2023 hasta mayo/2026.
Realizamos 12 sesiones semanales de electroestimulación de 30 minutos con dos electrodos posteriores cutáneos entre S2/S4. Se les realizó manometría anorrectal antes y después del tratamiento (58 pacientes convencional/31 alta resolución).
Seteo del estimulador: Tiempo de sesión: 30 minutos, Modo TENS, Frecuencia: 25 Hz, Ancho de pulso: 200 microsegundos, Frecuencia de Burst: 4 Hz.
n:89 pacientes con incontinencia fecal.
39 MMC (43,8 %), 26 CFR (29,2 %), 24 MAR (27 %)
Edad media:9.33 años (DE 2.79), varones 57(64%)
Post-electroestimulación, 49(55,1%) lograron continencia total, 24(27 %) continencia parcial y 16(18 %) sin mejoría.
| Continencia | MMC (n=26) | CFR (n=10) | MAR (n=13) |
| Total | 26 (66.7%) | 10 (38.5%) | 13 (54.2%) |
| Parcial | 6 (15.4%) | 9 (34.6%) | 9 (37.5%) |
| Incontinente | 7 (17.9%) | 7 (26.9%) | 2 (8.3%) |
No hay diferencias significativas entre los 3 grupos (Chi-cuadrado general: p = 0.086).
Manometría: RRAI presente en 82(92.1%) antes y después de la neuroestimulación; 7 con MAR fue negativo en ambas.
En manometría convencional (n: 58), la presión en reposo del canal anal pasó de una mediana 29,5(21,75-44,25) a 39(21,75-48,50) entre ambas manometrías (pv 0,022), y la presión de contracción de 72(47,75-100) a 82(69,75-96,25) (p:0.002).
En las manometrías de alta-resolución (n: 31) la presión de reposo pasó de una mediana de 49(34-69) a 49 (39-63) (pv 0,99) y la presión de contracción pasó de 100(82-124) a 107(76-147) entre ambas manometrías (p: 0,42).
1°sensación con mediana pretratamiento de 80cc (40-140) y postratamiento de 20 cc (10-60) (p< 0,0001). La sensación defecatoria se observó con 140 cc (80-240) y postratamiento con 100 cc (60-150) (p: 0,001) y la tolerancia máxima con 200 cc (150-300) y post electroestimulación 170 cc (120-245) (p: 0,001).
El score de Rintala fue 7 (6-9,50) al inicio y 14 (12-17) postestimulación (p<0.0001).
En 21/68 (30,88 %) suspendieron laxantes postratamiento. (p: 0,001).
En 15/43 (34,9%) que tenían incontinencia urinaria pasaron a ser continentes (p: 0,001)
En 5/37 lograron suspender el cateterismo vesical. (p: 0,063)
El tratamiento fue bien tolerado, observándose únicamente un leve efecto adverso: movimientos involuntarios de las extremidades inferiores durante el procedimiento en dos pacientes, que se resolvió al finalizar la sesión. Ninguno de los pacientes interrumpió el protocolo debido a efectos adversos.
La neuroestimulación sacra transcutánea demostró ser eficaz para mejorar los síntomas de estreñimiento e incontinencia fecal. Secundariamente mejoró la incontinencia urinaria
Los pacientes con patología orgánica mostraron mejor respuesta que aquellos con causa funcional.
Mejoraron los parámetros manométricos luego del tratamiento, especialmente para la sensorialidad, lográndose la primera sensación con un volumen de insuflación significativamente menor.
La evaluación del compromiso del intestino delgado continúa siendo un desafío en la enfermedad de Crohn (EC) pediátrica. La cápsula endoscópica (CE) permite la visualización directa de la mucosa y ha demostrado una elevada sensibilidad para detectar lesiones inflamatorias tempranas. Por el contrario, la entero resonancia magnética (ERM) y la ecografía intestinal (EI) son métodos de imagen transversal especialmente útiles para evaluar inflamación transmural, estenosis y complicaciones extraintestinales, aunque pueden ser menos sensibles para identificar alteraciones mucosas sutiles.
Comparar el rendimiento diagnóstico de la cápsula endoscópica, la entero resonancia magnética y la ecografía intestinal para la detección de lesiones del intestino delgado en niños y adolescentes con enfermedad de Crohn.
Se realizó un estudio retrospectivo de pacientes con enfermedad de Crohn pediátrica atendidos en un hospital universitario entre septiembre de 2020 y mayo de 2026. Se recopilaron datos demográficos y clínicos de todos los pacientes incluidos. Los participantes fueron sometidos a cápsula endoscópica (PillCam™ SB3), entero resonancia magnética y/o ecografía intestinal durante el mismo período de evaluación clínica.
Para el análisis se consideraron las lesiones detectadas en duodeno, yeyuno e íleon mediante CE y/o ERM, así como las lesiones ileales identificadas por ecografía intestinal. Se incluyeron en el análisis comparativo todos los pacientes con estudios pareados (CE + ERM y CE + EI). Las diferencias en las tasas de detección de lesiones entre los métodos se evaluaron mediante la prueba de McNemar.
Se realizaron un total de 107 cápsulas endoscópicas en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal pediátrica. Se analizaron 66 estudios correspondientes a 60 pacientes con enfermedad de Crohn confirmada. La mediana de edad fue de 13 años (RIC 10,3–16,3), y el 45% eran de sexo masculino.
Treinta y seis pacientes fueron evaluados mediante CE y ERM, mientras que 35 pacientes contaban con CE y EI.
La cápsula endoscópica detectó lesiones del intestino delgado en 24 de 36 pacientes (67%), en comparación con 11 de 36 pacientes (31%) evaluados mediante ERM (p = 0,0036).
El análisis segmentario mostró una mayor detección de lesiones por CE en todos los segmentos del intestino delgado:
Segmento CE ERM
Duodeno 16 3
Yeyuno 15 0
Íleon 22 9
Asimismo, la cápsula endoscópica identificó lesiones en 25 de 35 pacientes (71%), frente a 11 de 35 pacientes (31%) evaluados mediante ecografía intestinal (p = 0,0037).
En conjunto, la cápsula endoscópica mostró un rendimiento diagnóstico significativamente superior al de la ERM y la EI para la detección de lesiones del intestino delgado. Se observó retención de la cápsula en 4 pacientes (6%), todos los cuales requirieron resolución mediante tratamiento médico y/o recuperación endoscópica.
La cápsula endoscópica demostró un rendimiento diagnóstico significativamente superior al de la entero resonancia magnética y la ecografía intestinal para la detección de lesiones del intestino delgado en pacientes con enfermedad de Crohn pediátrica. Esta superioridad fue particularmente evidente en el intestino delgado proximal, con una mayor detección de lesiones en duodeno y yeyuno, así como en lesiones mucosas sutiles que pueden pasar inadvertidas mediante las técnicas de imagen transversal.
Estos hallazgos respaldan la incorporación de la cápsula endoscópica en la toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas durante la evaluación de la actividad inflamatoria del intestino delgado en la enfermedad de Crohn pediátrica.
La deficiencia de vitamina D es prevalente en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) pediátrica, pero su relación con la gravedad de la enfermedad al diagnóstico está escasamente caracterizada, especialmente en poblaciones latinoamericanas. Este estudio evaluó los niveles séricos de 25(OH)D en pacientes pediátricos con EII al diagnóstico y analizó su asociación con la severidad clínica y endoscópica.
Analizar la relación entre los niveles de vitamina D y la gravedad de la EII en pacientes atendidos en el Servicio de Gastroenterología del HIAEP “Sor Maria Ludovica” al momento del diagnóstico.
Otros Objetivos:
-Determinar los niveles de vitamina D en pacientes pediátricos con EII.
-Comparar valores entre pacientes pediátricos con enfermedad inflamatoria intestinal y niños sanos.
-Correlacionar los niveles de vitamina D con la estación del año en que se realizó el dosaje, tanto en pacientes con EII como en el grupo control sano (primavera-verano-otoño-invierno)
Estudio analítico de casos y controles realizado en el Hospital de Niños "Sor María Ludovica", La Plata, Argentina (2016–2024). Los casos incluyeron pacientes pediátricos con EII (colitis ulcerosa [CU] y enfermedad de Crohn [EC]) diagnosticados según criterios de Porto, con 25(OH)D medida al diagnóstico y sin suplementación previa. Los controles fueron niños sanos provenientes de consultorios de niño sano de la misma área geográfica, apareados por estado nutricional (IMC z-score entre -2 y +2). Se excluyeron pacientes con EII no clasificada y registros incompletos. La severidad clínica se evaluó mediante PUCAI (CU) y PCDAI (EC); la severidad endoscópica mediante UCEIS (CU) y SES-CD (EC); la extensión anatómica según la clasificación de París. Se analizó la variación estacional de los niveles de vitamina D. El análisis estadístico incluyó prueba t de Student, U de Mann-Whitney, Chi cuadrado, regresiones lineal y logística, y ANOVA de una vía, con significancia establecida en p<0,05.
Se incluyeron 100 sujetos: 35 casos con EII (22 CU, 13 EC) y 65 controles sanos. La edad media fue de 10,67 años (DS 4,18) en los casos versus 7,58 años (DS 3,02) en los controles; la distribución por sexo fue comparable (p=0,47). La media de 25(OH)D fue significativamente menor en los casos (22,36 ng/mL, DS 8,72) respecto a los controles (26,86 ng/mL, DS 7,97; t[64]=2,5; p=0,01). En la regresión logística ajustada por edad e IMC z-score, cada aumento de 1 ng/mL en 25(OH)D se asoció con una reducción del 7% en el odds de tener EII (OR 0,93; IC95%: 0,87–0,99; p=0,03). No se encontraron diferencias significativas de 25(OH)D entre CU (23,03 ng/mL) y EC (21,20 ng/mL; p=0,5), aunque los pacientes con EC mostraron una tendencia a valores menores. En CU, los niveles de 25(OH)D disminuyeron progresivamente según las categorías de severidad del PUCAI (leve: 26,67; moderada: 22,82; severa: 20,72 ng/mL; ANOVA p=0,02), con correlación negativa entre 25(OH)D y UCEIS (r=-0,19). En EC, no se encontró correlación estadísticamente significativa entre 25(OH)D y PCDAI ni SES-CD, probablemente limitado por el tamaño muestral. La pancolitis (E4) estuvo presente en el 77% de los casos de CU. Se observó un patrón estacional, con las mayores diferencias entre casos y controles en invierno (controles: 26,48 vs. casos: 17,60 ng/mL) y verano (34,84 vs. 22,18 ng/mL). Incluso entre los controles, la media de 25(OH)D se mantuvo por debajo de 30 ng/mL en otoño, invierno y primavera.
Los pacientes pediátricos con EII presentaron niveles significativamente más bajos de vitamina D al diagnóstico en comparación con sus pares sanos, independientemente de la edad y el estado nutricional. En CU, los niveles más bajos de 25(OH)D se asociaron con mayor severidad clínica al diagnóstico. Estos hallazgos respaldan la monitorización rutinaria y la suplementación de vitamina D en la EII pediátrica, y ponen de manifiesto una insuficiencia poblacional en esta región geográfica que amerita estudios epidemiológicos específicos.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11538 Caracterización clínico-epidemiológica de pacientes con quemaduras internados en la Unidad de Quemados del Hospital de Niños Víctor J. Vilela: experiencia en los últimos cinco años. Otros |
JULIETA BADIN | |
| 11574 Lesiones por Mordedura de Perro en menores de 15 años asistidos en un Hospital Pediátrico de Referencia de Tucumán durante 2025 Otros |
NATALIA FERNANDEZ | |
| 12014 “LESIONES NO INTENCIONALES POR AHOGAMIENTO Y SUMERSIÓN EN PACIENTES DE UN MES A DIECISÉIS AÑOS DE EDAD EN UN HOSPITAL DURANTE EL PERIODO DE 2013 A 2024” Otros |
CAROLINA ANDREA COLOTTI | |
| 12459 TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO POR CAÍDAS EN PEDIATRÍA: UTILIZACIÓN DE TOMOGRAFÍA COMPUTADA Y RENDIMIENTO DIAGNÓSTICO Otros |
DENNISE ALEJANDRA LEMA GUAMANQUISPE |
Las quemaduras infantiles constituyen un problema crítico en salud en Argentina, siendo una de las principales causas de morbimortalidad pediátrica. Su abordaje requiere pautas estrictas de evaluación de gravedad (extensión, profundidad y localización) para definir criterios de internación oportunos (Murruni et al., 1999). Al clasificarse como lesiones no intencionales prevenibles, las estrategias de prevención son fundamentales. El Hospital de Niños "Víctor J. Vilela" es el centro de referencia para la atención de quemados pediátricos en Rosario. Se comparte esta información para contribuir al conocimiento local y optimizar la prevención y el manejo clínico.
Describir el perfil clínico-epidemiológico de las quemaduras infantiles abordadas en la Unidad de Quemados del Hospital "Víctor J. Vilela" durante un período de cinco años.
Estudio observacional, descriptivo, cuantitativo y retrospectivo. Se incluyeron pacientes menores de 16 años internados por quemaduras entre enero de 2021 y diciembre de 2025; se excluyeron casos con registros incompletos en variables principales. Los datos se extrajeron de historias clínicas garantizando la confidencialidad.
Variables evaluadas:
Edad: grupos de 0-6 meses, 6 meses-1 año, y por años cumplidos (1-16 años).
Sexo: femenino, masculino.
Mecanismo: sólidos, químicos, líquidos calientes/semisólidos, fuego/derivados, electricidad.
Estacionalidad: meses cálidos (primavera/verano) y fríos (otoño/invierno).
Estadía hospitalaria: días de internación.
Lugar del hecho: domiciliario (baño, cocina, dormitorio, patio) y extra domiciliario.
Profundidad: superficial (A), intermedia (AB), profunda (B).
Extensión: porcentaje de Superficie Corporal Quemada (SCQ) por regla de la palma de la mano.
Gravedad: índice de Garcés modificado por Artigas (Grupos I al IV).
Complicaciones: infección en relación con el grupo de gravedad.
Criticidad: traslado a Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP).
Se analizaron 704 pacientes (51.8% masculinos, 48.2% femeninos). La mediana de edad fue 2 años (rango: 0-16), siendo el grupo de 1 año el más afectado. El principal agente fue líquidos calientes/semisólidos (82.7%), seguido por fuego/derivados (8.2%), sólidos (7.5%), electricidad (1.4%) y químicos (0.1%). Los líquidos calientes predominaron en edades tempranas; en adolescentes aumentaron las lesiones por fuego.
El 55% ocurrió en meses fríos. El 86.7% aconteció en el domicilio, predominantemente en la cocina (65.9%). El promedio de internación fue 6 días (1-89).
Clínicamente, el 95.6% fueron quemaduras intermedias (AB). Según el índice de Garcés modificado, el 48.6% perteneció al Grupo II (moderado), 47.5% al Grupo I (leve), 2.6% al Grupo IV (crítico) y 1.6% al Grupo III (grave). La mediana de SCQ fue 3%.
El 25.7% desarrolló infección. Por estrato de gravedad, la tasa de infección fue: Grupo III (90%), Grupo IV (41.1%), Grupo II (29.4%) y Grupo I (19%). El 4.2% requirió traslado a la UCIP; de este subgrupo, el 6.6% correspondía al Grupo I, 46.6% al Grupo II, 33.3% al Grupo III y 13.3% al Grupo IV.
Los hallazgos coinciden con la literatura: predominio de lactantes y niños pequeños (mediana: 2 años), entorno doméstico (cocina) y líquidos calientes como principal etiología, desplazada por fuego en la adolescencia.
Se observa una divergencia significativa con respecto a los patrones de gravedad reportados habitualmente en centros de internación de tercer nivel. La cohorte estudiada se caracterizó por una mediana de superficie corporal quemada notablemente baja (3%) y una alta prevalencia de pacientes leves y moderados (Grupos I y II) que requirieron hospitalización. Este fenómeno podría explicarse por dos factores: el compromiso de áreas funcionales o estéticas críticas, las cuales exigen un manejo especializado intrahospitalario independientemente de su extensión y, en segundo lugar los determinantes sociales y vulnerabilidades habitacionales en nuestra población que actúan como criterios de internación social para garantizar la adherencia terapéutica, la higiene de las curaciones y la seguridad del paciente.
La tasa de infección (25.7%) reafirma el riesgo infectológico por disrupción cutánea, destacando el 90% en el Grupo III. El traslado a UCIP (4.2%) subraya la necesidad de vigilancia estrecha incluso en cuadros inicialmente moderados (Grupo II), quienes representaron la mayor proporción de derivación a terapia (46.6%), sugiriendo que la localización o las complicaciones sistémicas definen la evolución más allá del score inicial.
En conclusión, este panorama epidemiológico resalta que la prevención, lejos de ser una tarea secundaria, representa un pilar y una responsabilidad fundamental del pediatra de cabecera.
La convivencia de niños con perros ofrece beneficios físicos, psicológicos y sociales, pero también conlleva riesgos, como mordeduras y transmisión de enfermedades zoonóticas. Los niños son más vulnerables debido a su menor estatura, menor capacidad de defensa y tendencia a interactuar sin supervisión. Las mordeduras de perro constituyen un problema relevante de salud pública, asociado a lesiones graves, costos sanitarios y potencial riesgo de rabia.
Caracterizar las lesiones por mordedura de perro en menores de 15 años atendidos en un hospital pediátrico de referencia durante 2025.
Estudio descriptivo, observacional de lesiones por mordedura de perro atendidos en el consultorio de Rabia del Hospital del Niño Jesús. Se registraron variables demográficas (edad, sexo) y clínico - epidemiológicas (localización y gravedad de la lesión, procedencia del animal, ámbito del accidente, vacunación antirrábica, necesidad de internación y manejo post-exposición). Los datos se analizaron mediante estadística descriptiva.
Se asistieron 222 consultas durante el período 2025. La mediana de edad fue 5 años (RIC 3–9), predominando varones (60%). La mayoría de las mordeduras ocurrieron en el hogar (66%) y fueron provocadas por perros propios/conocidos (78%), con baja cobertura de vacunación antirrábica (29%). Las lesiones afectaron principalmente el rostro (59%) y fueron graves por extensión el 30% de los casos. Requirieron internación 37 pacientes (5,5%), la mayoría con intervención quirúrgica; con un promedio de 3,5 DTI. Requirió profilaxis post-exposición antirrábica el 18% de los casos. No se registraron fallecidos ni casos de rabia.
Las mordeduras de perro son un problema de salud pública relevante en población pediátrica. La prevención requiere educación familiar, supervisión, tenencia responsable y vacunación antirrábica adecuada. La frecuencia de lesiones graves y la necesidad de manejo hospitalario especializado subrayan la importancia de estrategias preventivas y protocolos clínicos estandarizados.
El traumatismo craneoencefálico (TCE) constituye una de las principales causas de consulta en los servicios de urgencias pediátricas, siendo las caídas uno de los mecanismos de lesión más frecuentes. La tomografía computada (TC) de cráneo es el método de elección para la detección de lesiones intracraneales clínicamente significativas; sin embargo, su utilización debe ser cuidadosamente evaluada debido a la exposición a radiación ionizante. Herramientas de decisión clínica, como la regla PECARN, permiten identificar pacientes con bajo riesgo de lesión cerebral traumática clínicamente importante y optimizar la indicación de estudios por imágenes. En un estudio realizado en nuestra institución entre 2016 y 2018, la TC fue utilizada en el 25,9% de los pacientes con TCE secundario a caídas. Durante 2025 se observó un incremento en su utilización respecto de lo reportado previamente, lo que motivó la realización del presente estudio.
Describir la utilización de tomografía computada de cráneo, las características epidemiológicas, los mecanismos de lesión y los hallazgos imagenológicos en pacientes pediátricos con TCE secundario a caídas evaluados durante 2025.
Estudio retrospectivo, observacional y descriptivo mediante revisión de historias clínicas electrónicas de pacientes menores de 15 años con TCE secundario a caídas evaluados en la Unidad de Observación del Hospital Pediátrico Dr. Claudio Zin de Malvinas Argentinas entre enero y diciembre de 2025. Se registraron variables demográficas, mecanismos de lesión, realización de tomografía computada de cráneo y hallazgos imagenológicos.
Durante 2025 se registraron 153 consultas por traumatismo craneoencefálico (TCE) secundario a caídas. El 53,6% correspondió al sexo masculino y el 46,4% al femenino. La edad media fue de 6 años y 5 meses. La cama y el sillón fueron los principales sitios de caída, representando aproximadamente el 38% de los casos, seguidos por las caídas desde la propia altura (28%). Otros mecanismos incluyeron caídas desde sillas y sillas de comer (7,5%), camas cuchetas (5,5%), andadores y coches de bebé (6%) y bicicletas (5%). Se realizó tomografía computada (TC) de cráneo en el 62% de los pacientes, porcentaje superior al 25,9% reportado previamente en la institución entre 2016 y 2018. Los principales criterios para la solicitud de neuroimágenes incluyeron mecanismos de alta energía, como caídas desde camas cuchetas, bicicletas o alturas superiores a un metro, así como la presencia de signos de alarma neurológicos, entre ellos vómitos persistentes, convulsiones o pérdida inicial de conocimiento. También se consideraron la sospecha o confirmación de fractura de cráneo y la presencia de cefalohematomas significativos al examen físico. Del total de estudios realizados, el 84% presentó resultados normales y el 16% evidenció lesiones agudas. Entre los hallazgos patológicos, las fracturas de cráneo representaron el 65% de las lesiones detectadas, predominando las fracturas lineales parietales. Los hematomas intracraneales correspondieron al 25%, mientras que el 10% restante incluyó hemorragia subaracnoidea y edema de tejidos blandos.
Durante 2025 se observó un incremento en la utilización de tomografía computada de cráneo en pacientes con TCE secundario a caídas respecto de la serie histórica institucional. Aunque las indicaciones estuvieron asociadas principalmente a mecanismos de lesión de mayor riesgo y signos clínicos de alarma, el rendimiento diagnóstico fue limitado, dado que el 84% de los estudios realizados resultaron normales. Estos hallazgos resaltan la importancia de implementar de manera sistemática herramientas de decisión clínica validadas para optimizar la indicación de neuroimágenes, reducir la exposición innecesaria a radiación y mantener una adecuada detección de lesiones clínicamente significativas.
El ahogamiento es considerado como la tercera causa de muerte por lesión no intencional en el mundo. La tasa global de mortalidad es de 3,8 por cada 100.000 habitantes. Afecta principalmente a la población infantil. Por cada caso fatal se estima que existen de uno a cuatro eventos no fatales, muchos de los cuales llevan a importantes secuelas y discapacidad. La tasa de muertes por ahogamiento en Argentina es de 0.7 por cada 100.000 habitantes.
Describir las características clínicas - epidemiológicas de niñas, niños y adolescentes de un mes a dieciséis años que ingresaron con diagnóstico de ahogamiento y sumersión accidentales.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo. Se incluyeron pacientes de un mes hasta dieciséis años que ingresaron por motivo de ahogamiento y sumersión accidentales en áreas de guardia externa, salas de internación general y unidad de cuidados intensivos pediátricos de un Hospital de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe; en el periodo de doce años comprendido entre enero de 2013 a diciembre de 2024. Se excluyeron quienes reingresaron por complicaciones posteriores al evento principal y pacientes con diagnóstico de ahogamiento y sumersión con relación a suicidio, homicidio, de intención indeterminada, incidentes con embarcaciones o inundaciones. La información correspondiente se obtuvo a través de historias clínicas de los registros de los departamentos de Estadística (obtenidos con el código de la CIE-10). Se realizó un análisis descriptivo de las variables recolectadas; las numéricas se expresaron como mediana y rango intercuartil, o media y desviación estándar, y las categóricas como frecuencia de presentación. Los valores de las variables se volcaron en tablas de doble entrada y fueron procesados en el programa Excel (Microsoft®). Este estudio fue aprobado por el Subcomité de investigación del Comité de Docencia del Hospital y se mantuvo en anonimato la identidad de los pacientes, por lo cual no fue necesario obtener un consentimiento informado adicional. Para proteger la confidencialidad de los pacientes se reemplazó su nombre y apellido por un código alfanumérico. Esta información solo fue procesada por los autores y bajo ningún punto estuvo en conocimiento de personas ajenas al estudio.
Ingresaron 49 pacientes, la mediana de edad fue de 21 meses (RIC 16-34). Predominio género masculino (55,1%=27). El 77,6% (n=38) de los episodios ocurrieron en verano - primavera. En el 87,7% (n=43) el lugar de ocurrencia fue el ámbito doméstico (piletas/ baldes) y el 73,5% (n=36) los niños no estaban bajo supervisión de padres o cuidadores. El tiempo de sumersión fue menor a 5 minutos en el 55,1% (n=27). El 69,4% (n=34) recibió soporte vital básico en el lugar del hecho. En el 42,9% (n=21) de los casos el tiempo de internación fue menor a 24hs. La mediana de internación fue de 26 horas (RIC 11-96). El 16,3% (n=8) presentaba condiciones médicas subyacentes. El compromiso neurológico en el 71,4% (n=35) se consideró leve con un Glasgow entre 13-15; un 22,4% (n=11) tuvo un Glasgow grave (menor a 8). El 48,9% (n=24) se categorizó como sin dificultad ventilatoria a dificultad ventilatoria leve. El 20,4% (n=10) registró hipotermia. El 59,2% (n=29) presento acidosis; un 20,4% (n=10) hiperlactatemia; y un 59,2% (n=29) hiperglicemia. El 53,1% (n=26) presento radiografía de tórax patológica. El 65,2% (n=30) requirió oxígeno por máscara reservorio y un 23,9% (n=11) asistencia respiratoria mecánica. En un 70,2% (n=33) se emplearon técnicas combinadas de recalentamiento pasivo y activo. En el 32,7% (n=16) de los casos se presentaron complicaciones; solo de tipo infectológicas el 50% (n=8) y el restante 50% (n=8) una asociación de complicaciones. El 36,7% (n=18) requirió ingreso a Unidad de Cuidados intensivos pediátricos. El 8,2% (n=4) presento secuelas graves y el 4,1% (n=2) fallecieron.
El ahogamiento es una grave problemática de salud. Afecta principalmente al rango etario de los menores de cinco años. El principal factor de riesgo es la falta de supervisión infantil. La instauración de un soporte vital básico es un factor clave para la supervivencia. En general hay una distribución bimodal, desde la recuperación completa sin secuelas hasta los casos con gran afectación neurológica, incluso fallecimiento. Es fundamental aplicar medidas de prevención de ahogamiento; trabajar en forma multidisciplinaria, multisectorial y mejorar la recopilación sistemática de los datos.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 12161 Características clínicas de pacientes con diagnóstico de atresia de esófago Gastroenterología |
JOHANNA INTERLANDI | |
| 12215 Compromiso gastrointestinal por aspergilosis invasiva en pediatría. A propósito de un caso. Gastroenterología - Endoscopia |
KATHERINE PADILLA BLANCO | |
| 12221 Tumores del estroma gastrointestinal (GIST), causa poco frecuente de hemorragia digestiva en pediatría. A proposito de tres casos. Gastroenterología - Endoscopia |
ALEXANDRA RUEDA HERRERA | |
| 12234 Síndrome de obstrucción del tracto de salida gástrico en la infancia: más allá de la estenosis pilórica hipertrófica congénita. Experiencia de 15 años en un hospital pediátrico de alta complejidad. Gastroenterología - Endoscopia |
CRISTINA MORALES CLAVIJO | |
| 12283 GASTROSTOMÍA ENDOSCÓPICA PERCUTÁNEA: ANÁLISIS RETROSPECTIVO DE 86 PACIENTES Y 18 AÑOS DE EXPERIENCIA Gastroenterología - Endoscopia |
MARIA DE LOS ANGELES SAVIA | |
| 12338 A propósito de un caso: causa poco frecuente de hematemesis en un niño inmunocompetente Gastroenterología - Endoscopia |
SOFIA PAZ | |
| 12378 Manifestaciones Gastrointestinales en la Enfermedad Linfoproliferativa Postrasplante de órganos sólidos. Gastroenterología - Endoscopia |
IVANA ESTEFANIA GALLAY | |
| 12468 EVALUACIÓN DEL GRADO DE SATISFACCIÓN EN ESTUDIOS ENDOSCÓPICOS EN POBLACIÓN PEDIÁTRICA DE ÁMBITOS PÚBLICO Y PRIVADO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES. Gastroenterología - Endoscopia |
CHRISTIAN GERMAN BOGGIO MARZET |
La hematemesis es un motivo frecuente de consulta en pediatría. Entre sus causas más habituales se encuentran la gastritis, la gastropatía asociada a antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), la enfermedad ulcerosa péptica y los desgarros de la unión gastroesofágica. La esofagitis por virus herpes simplex (HSV) constituye una entidad poco frecuente en pacientes inmunocompetentes y raramente se presenta como sangrado digestivo alto. La coexistencia de antecedentes clínicos y epidemiológicos que orientan hacia etiologías más prevalentes puede dificultar el reconocimiento de esta entidad.
Describir una causa infrecuente de hematemesis en un niño inmunocompetente y destacar el aporte de la endoscopía digestiva alta y de las técnicas moleculares en el diagnóstico etiológico.
Paciente masculino de 7 años, previamente sano, que consultó por fiebre de cuatro días de evolución asociada a dolor abdominal leve.
Como antecedentes de relevancia, había recibido tratamiento con ibuprofeno y corticoides durante los días previos a la consulta. Asimismo, convivía con un hermano que cursaba síndrome mano-pie-boca.
Ingresó por presentar un episodio aislado de hematemesis sin repercusión hemodinámica. Al examen físico se evidenciaron múltiples lesiones ulceradas en fauces, redondeadas, sobreelevadas y cubiertas por material fibrinoso. Refería odinofagia leve, sin disfagia ni dolor retroesternal. El laboratorio mostró hemograma sin anemia, leucocitosis ni otras alteraciones significativas.
Considerando la exposición reciente a AINEs y corticoides, la principal sospecha diagnóstica inicial fue gastropatía asociada a fármacos como causa del sangrado digestivo alto.
Se realizó videoendoscopía digestiva alta que evidenció en esófago superior úlceras aisladas de diferentes tamaños y morfologías, redondeadas y longitudinales, algunas con fondo limpio y otras cubiertas por material blanquecino. A partir de los 20 cm de la arcada dentaria las lesiones se tornaban más numerosas, comprometiendo en el tercio distal más del 75% de la circunferencia esofágica y asociándose a abundante material fibrinoso. El estómago no presentó alteraciones significativas. El bulbo duodenal evidenció eritema marcado, con segunda porción duodenal normal.
Se obtuvieron biopsias del centro y de los bordes de las lesiones esofágicas. El estudio anatomopatológico mostró esofagitis aguda inespecífica con infiltrado inflamatorio agudo leve que invadía el epitelio escamoso, sin identificarse cambios citopáticos virales. Las muestras gástricas evidenciaron edema leve de la lámina propia sin infección por Helicobacter pylori. Las biopsias duodenales no mostraron alteraciones histológicas significativas.
Debido a la sospecha endoscópica de esofagitis viral se inició tratamiento con aciclovir. La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) realizada sobre tejido esofágico resultó positiva para virus herpes simplex. La serología para virus Coxsackie mostró IgG positiva e IgM negativa.
El paciente presentó evolución clínica favorable con resolución de la fiebre, mejoría de la odinofagia y ausencia de nuevos episodios de hematemesis.
La esofagitis herpética es una causa infrecuente de sangrado digestivo alto en niños inmunocompetentes. En el presente caso existían múltiples elementos que inicialmente orientaban hacia diagnósticos alternativos más frecuentes.
Por un lado, la exposición reciente a ibuprofeno y corticoides, sumada a la presencia de hematemesis, hacía plausible una gastropatía o lesión mucosa asociada a fármacos. Por otro, la coexistencia de lesiones orofaríngeas y el antecedente de síndrome mano-pie-boca en un conviviente sugerían la posibilidad de una infección por enterovirus. La ausencia de síntomas esofágicos prominentes y la normalidad de los parámetros hematológicos también dificultaban la sospecha inicial de esofagitis herpética.
La realización de la endoscopía digestiva alta permitió identificar el origen esofágico de las lesiones y replantear el diagnóstico diferencial. La presencia de ulceraciones múltiples, extensas y profundas, con predominio distal y abundante material fibrinoso, orientó hacia una etiología viral. Si bien la anatomía patológica mostró únicamente hallazgos inflamatorios inespecíficos, la PCR positiva para HSV en tejido esofágico permitió confirmar el diagnóstico.
Este caso resalta la importancia de considerar la esofagitis herpética dentro de los diagnósticos diferenciales de hematemesis en pacientes pediátricos inmunocompetentes, especialmente cuando la endoscopía revela lesiones ulcerativas extensas. Asimismo, destaca el valor de las técnicas moleculares para alcanzar el diagnóstico etiológico cuando los hallazgos histológicos no son concluyentes.
La atresia esofágica congénita (ATE) se presenta en 1/2500-4500 nacidos vivos. Los avances en las técnicas quirúrgicas, los cuidados postoperatorios en las unidades neonatales y la nutrición parenteral, han hecho de esta patología una condición médica crónica que requiere seguimiento multidisciplinario. La clasificación de Ladd la divide en 5 tipos según el defecto traqueoesofágico, siendo la ATE tipo 3 (con fístula traqueoesofágica inferior) la más frecuente. Hasta en el 50% de los casos se asocia a otras malformaciones como cardíacas, genitourinarias, gastrointestinales, musculoesqueléticas o del sistema nervioso central.Las guías clínicas internacionales de ESPGHAN y NASPGHAN son la referencia más actualizada (publicación 2025/2026) para abordaje y seguimiento de las complicaciones a largo plazo como enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), estenosis recidivantes, dismotilidad y transición nutricional.
Describir las características clínicas neonatales, malformaciones asociadas, complicaciones posquirúrgicas, respiratorias y digestivas y parámetros de Ph-impedanciometría esofágica de 24 horas.
Estudio retrospectivo, longitudinal y descriptivo mediante revisión de historia clínica (digital/papel) de pacientes con ATE desde junio de 2015 a junio 2026. Variables: Datos perinatales (EG, peso y talla de nacimiento, malformaciones y/o diagnóstico sindrómico asociado); Tipo de ATE (clasificación de Ladd); tipo de anastomosis (primaria o diferida) y complicaciones post quirúrgicas, respiratorias y digestivas; percentil de peso y talla al año; ph-impedanciometría (edad al momento de estudio, valores de índice de reflujo (IR), episodios de reflujo de mayor duración (ERMD), extensión a canales proximales (ECP) y evolución.
Tabla 1. Variables estudiadas de pacientes con Atresia de esofago
|
Pacientes |
Sexo | EG sem | Peso RN gr | Clasificacion de Ladd | Malformaciones asociadas | Anomalías cromosómicas | Anastomosis | Comp. postquirúrgicas | Comp. respiratorias | Comp. digestivas | Pc/ P al año | Pc/T al año | Ph-impedanciometría de inicio | Ph-impedanciometría de seguimiento |
| 1 | F | 35 | 2,16 | Tipo III | No | primaria | No | BOR | No | 75 | 50 | IR 10% EMD 6,6min ECP 58,3% (1 año) | IR 16,3% EMD 7,2min ECP 58% (3 años) | |
| 2 | F | 37 | 2,275 | Tipo III | No | primaria | Infeccion de herida quirugica | No | No | No tiene | ||||
| 3 | M | 34 | 1,86 | Tipo III | Traqueomalacia | primaria | 2 Refistulizaciones, gástrostomía y Nissen | BOR, NAC | ERGE, trastorno deglutorio | <3 | <3 | IR 8,9% EMD 6,1min ECP 100% (6 años) | IR 5,6% EMD 5,2min ECP 82% (9 años) | |
| 4 | M | 34 | 2,150 | Tipo III | Traqueomalacia | primaria | No | BOR, NAC | ERGE, trastorno degutorio | <3 | <3 | IR 17,8% EMD 16,6 min ECP 78,4% (7 años) | No tiene | |
| 5 | F | 37 | 2,160 | Tipo III | Traqueomalacia | primaria | No | BOR, NAC | ERGE, trastorno deglutorio | <3 | <3 | IR 33,6% EMD 13,5min ECP 59,6% (3 años) |
IR 15,6% EMD 26,7 min ECP 49,6% (5 años)
|
|
| 6 | M | 38 | 3,77 | Tipo III | CIV, FOP CIA | primaria | 2 Refistulizaciones y estenosis, gastrostomia y Nissen | BOR, NAC | ERGE, trastorno deglutorio | <3 | <3 | No tiene | ||
| 7 | F | 35 | 2,16 | Tipo I | Hidrocefalia | diferida | Dehiscencia de sutura | BOR, NAC | ERGE | <3 | <3 | No tiene | ||
| 8 | F | 35 | 2,16 | Tipo III | Ductus arterios | Sind. Down | primaria | Estenosis esofagica | No | Trastorno deglutorio | 50 | 25 | IR 7,7% EMD 6,2 min ECP 42,4% (1 año) | No tiene |
| 9 | F | 34 | 1,83 | Tipo III | Canal AV | primaria | Estenosis esofagica | No | ERGE | <3 | <3 | No tiene | ||
| 10 | M | 37 | 2,98 | Tipo III |
Ano imperforado, hipoplasia renal y traqueomalacia
|
primaria | No | No tiene |
Discusión: No se registró ningún óbito y según lo esperado la clasificación más frecuente fue la ATE tipo III. No se observó asociación VACTERL, dato a destacar ya que según la bibliografía ocurre alrededor del 20% de los casos. La mitad presentó malformaciones asociadas en concordancia con lo reportado. La prematurez ocurrió en el 60%, siendo todos prematuros tardíos. El retraso de crecimiento severo estuvo presente en el 75% al finalizar primer año de vida; esto probablemente se deba a las malformaciones y complicaciones asociadas (ERGE, estenosis, NAC y BOR), que conllevan internaciones múltiples y/o prolongadas sumado al trastorno deglutorio acompañante que se observó en la mitad de los pacientes. En cuanto a los valores de ph-impedanciometría, indistintamente de la edad, se observó ERGE severo a predominio ácido, acompañado de un mal clearence esofágico reflejado por el tiempo de duración y extensión proximal de los reflujos que en todos los casos superan los valores normales. Algunos parámetros presentan mejoría parcial posterior.
Conclusión: La ATE es una patología crónica que afecta a varios órganos y sistemas con alta morbilidad durante la infancia; requiriendo abordaje de un equipo médico amplio que incluya cirujano, neumólogo, gastroenterólogo, fonoaudiólogo y pediatra entre otros.La dismotilidad esofágica acompañará a los pacientes a lo largo de toda su vida por lo que es necesario contar screening de seguimiento (VEDA con biopsias, Ph-impedanciometría, manometría esofágica) para vigilancia y prevención de sus complicaciones.
La aspergilosis invasiva es una infección fúngica grave que afecta principalmente a pacientes inmunosuprimidos. El Aspergillus fumigatus es la especie más involucrada y la afectación pulmonar la manifestación más frecuente . En contraste, Aspergillus flavus ocupa el segundo lugar en frecuencia, pero el compromiso gastrointestinal aislado es poco común. Las características endoscópicas de la aspergilosis gastrointestinal, especialmente en población pediátrica, están poco descritas y documentadas en la literatura, lo que representa un desafío diagnóstico.
Describir los hallazgos clínicos, endoscópicos y microbiológicos de un caso de aspergilosis gastrointestinal invasiva por Aspergillus flavus en un paciente con agranulocitosis severa, destacando el valor de la endoscopia digestiva en el diagnóstico precoz.
Paciente masculino de 14 años de edad con Agranulocitosis adquirida, diagnosticada en contexto de internación por abdomen agudo secundario a apendicitis gangrenosa con peritonitis generalizada.
Evolucionó con complicaciones bacterianas graves, incluyendo infección intraabdominal por Pseudomona aeruginosa, Klebsiella Pneumoniae Blee episodios recurrentes de shock séptico, neumonía con derrame pleural, mucositis severa y persistencia de neutropenia profunda por lo que se deriva a este hospital. Con diagnóstico de agranulocitosis recibió tratamiento inicial con Timoglobulina. Debido al alto riesgo de infección fúngica invasiva se indicó anfotericina B liposomal a pesar de lo cual presentó a los 10 días galactomananos positivos. Presentó posteriormente shock hipovolémico secundario a hemorragia digestiva severa. Se realizó: Tc de tórax y abdomen: engrosamiento del espesor mural colónico, con pérdida de la estratificación. La Videoendoscopia digestiva alta: evidenció múltiples ulceras profundas, algunas confluentes, de bordes necróticos, cubiertas de exudado blanquecino de entre 0,5 a 1,5 cm. Examen directo: hifas micóticas. El Cultivo micológico directo de las biopsias gástricas mostró filamentos hialinos ramificados tabicados, positivos para Aspergillus Flavus. Por perforación cecal requirió ileostomía derivativa. Con diagnóstico de aspergilosis diseminada se agrega al esquema voriconazol. Tras recuperación hematológica progresiva y tratamiento antifúngico prolongado, presentó mejoría clínica sostenida y se logró cierre de ileostomía un año después.
La aspergilosis gastrointestinal constituye una manifestación excepcional de la aspergilosis invasiva y se observa principalmente en pacientes con neutropenia prolongada o inmunosupresión severa. Las manifestaciones clínicas suelen ser inespecíficas e incluyen dolor abdominal, perforación intestinal, hemorragia digestiva y sepsis, lo que frecuentemente retrasa el diagnóstico.
Este caso resalta la importancia tener un alto índice de sospecha en pacientes inmunocomprometidos con síntomas abdominales y destaca el valor de la endoscopia digestiva como herramienta diagnóstica, permitiendo la identificación de lesiones sugestivas de invasión fúngica y la obtención de muestras para confirmación microbiológica. El reconocimiento precoz de estas características puede favorecer el inicio oportuno del tratamiento antifúngico y contribuir a mejorar el pronóstico y la supervivencia de pacientes.
La endoscopía digestiva pediátrica (EDP) es una herramienta diagnóstica y terapéutica esencial para el diagnóstico de patología gastrointestinal. Tradicionalmente, la calidad se ha valorado desde parámetros técnicos y clínicos, sin considerar plenamente la experiencia de los pacientes y cuidadores. La satisfacción del usuario constituye hoy un indicador clave, reflejando la concordancia entre expectativas y atención recibida, con impacto en la adherencia y confianza hacia el sistema de salud.
Evaluar el nivel de satisfacción y los indicadores de calidad percibidos por cuidadores de pacientes pediátricos sometidos a EDP en instituciones públicas y privadas de la Ciudad de Buenos Aires, identificando factores determinantes y oportunidades de mejora.
Se desarrolló un estudio observacional, transversal y analítico entre el 1 de abril de 2024 y el 31 de mayo de 2026. La muestra incluyó cuidadores principales de pacientes pediátricos atendidos en el Hospital General de Agudos Dr. Ignacio Pirovano y en tres centros privados (Clínica Zabala, Clínica Olivos y Sanatorio San Cayetano) todos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Se aplicó una encuesta estructurada y autoadministrada mediante plataforma Survey Monkey de 44 ítems, que evaluó información, tiempos de espera, trato del personal, manejo de ansiedad, dolor, complicaciones y satisfacción global. Los datos se analizaron mediante estadística descriptiva y comparativa.
Se obtuvieron 198 encuestas completas (109 del ámbito Privado y 89 del Público). El 50,27% correspondió al sexo masculino. El 99% de los cuidadores expresó satisfacción positiva. Las principales fortalezas fueron la claridad de la información (91,06%), la actitud del personal (89,2% excelente) y la baja incidencia de complicaciones (92,3% sin eventos). El 73,4% de los padres se sintieron agradecidos al recibir el día previo un llamado del endoscopista o anestesista para aclarar dudas y el 11,3% sorprendidos. Al 73,3% de los encuestados les resultó útil haber recibido un video explicativo. El proceso de recuperación resulto rápido y sencillo para el 91,8% de los pacientes. El 44,9% recibió el alta dentro de las 2 horas posteriores al procedimiento. Sin embargo, un 12,7% refirió tiempos de espera prolongados (sin diferencias por centros T. Fisher p=0.14) y un 18,7% ansiedad preprocedimiento (sin diferencias por centros T. Fisher p=0.17), lo que resalta la necesidad de mejorar la logística y el acompañamiento emocional. Sin embargo el 99,4% recomendarían a otros padres el centro en el que se realizaron el procedimiento y al equipo médico interviniente y el 98,8% si tuviera que repetirse el estudio lo haría en el mismo centro y con el mismo equipo médico. El análisis FODA identificó debilidades metodológicas (ausencia de protocolos estandarizados y falta de equipamiento pediátrico adecuado para endoscopías terapéuticas en ámbito público) y amenazas relacionadas con diferencias entre sectores público y privado (limitaciones presupuestarias y técnicas y riesgo de discontinuidad institucional).
La EDP en el Área Metropolitana de Buenos Aires, tanto en ámbito público como privado, es percibida como segura, eficaz y centrada en la familia, aunque con márgenes de mejora en aspectos organizativos y psicosociales que permitan fortalecer la atención integral y humanizada.
La gastrostomía es un procedimiento que conecta la cámara gástrica con el exterior a través de la pared abdominal, destinada a la administración de nutrición enteral en pacientes que presentan dificultades para alimentarse por vía oral. Esta alternativa terapéutica ha demostrado mejorar tanto el estado nutricional de los niños como la calidad de vida de ellos y sus cuidadores, ofreciendo ventajas frente a la utilización prolongada de sondas nasogástricas.
La gastrostomía endoscópica percutánea (GEP) es la técnica de elección debido a su menor complejidad, menor costo y menor tasa de complicaciones en comparación con la gastrostomía quirúrgica convencional.
La indicación debe surgir de la evaluación conjunta de un equipo multidisciplinario integrado por pediatras, gastroenterólogos, nutricionistas, fonoaudiólogos y cirujanos infantiles.
La mayor proporción de pacientes candidatos a GEP corresponde a niños con patologías neurológicas que presentan alteraciones de la deglución con riesgo de aspiración y compromiso nutricional; o en aquellos pacientes cuya ingesta oral es insuficiente para satisfacer los requerimientos energéticos, como ocurre en la fibrosis quística, las cardiopatías congénitas y diversas enfermedades crónicas.
Caracterizar la población sometida a GEP según edad, sexo y patología de base.
Identificar las principales indicaciones para la colocación de GEP.
Determinar la frecuencia y el tipo de complicaciones asociadas al procedimiento.
Describir la necesidad de intervenciones complementarias posteriores a su realización.
Evaluar la seguridad del procedimiento.
Se realizó un estudio descriptivo retrospectivo mediante revisión de las historias clínicas correspondientes a 86 pacientes sometidos a gastrostomía endoscópica percutánea entre enero de 2007 y diciembre de 2025.
La principal indicación del procedimiento fue en niños con compromiso neurológico asociado a trastornos de la deglución (N= 60), así como en pacientes con otras patologías que requerían soporte nutricional prolongado mediante alimentación enteral complementaria (N=26). La edad de los pacientes osciló entre 1 y 14 años; 57% eran de sexo masculino y 43% femenino.
La evolución clínica fue favorable en la mayoría de los pacientes, observándose una mejora significativa de la calidad de vida de ellos y sus cuidadores.
El 53,6% de los niños inició la alimentación dentro de las primeras 24 horas posteriores a la colocación de la sonda, mientras que el resto comenzó antes de las 36 horas.
Las complicaciones tempranas se presentaron en 11 pacientes (12.7 %), mientras que las tardías se registraron en 16 casos (18.6 %). En su mayoría correspondieron a eventos menores (infección, granulomas y migración del set) que no afectaron de manera significativa la evolución clínica ni la calidad de vida. Solo dos pacientes desarrollaron complicaciones mayores (perforación colónica) y cuatro requirieron una funduplicatura tipo Nissen por reflujo gastroesofágico.
No se registraron muertes asociadas a la realización de la GEP.
CONCLUSIONES
La gastrostomía endoscópica percutánea constituye una alternativa eficaz y segura para el soporte nutricional prolongado en pacientes pediátricos seleccionados. Su indicación temprana permite optimizar el estado nutricional y mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias.
Si bien se trata de un procedimiento de baja complejidad técnica, pueden presentarse complicaciones que, ocasionalmente, requieren tratamientos adicionales o intervenciones quirúrgicas complementarias. La adecuada selección de los pacientes, junto con una correcta preparación preoperatoria y un seguimiento posquirúrgico sistemático, contribuye a minimizar la aparición de eventos adversos y a mejorar los resultados clínicos.
La Enfermedad Linfoproliferativa Postrasplante (PTLD) es una complicación potencialmente grave que se puede presentar en pacientes receptores de órganos sólidos. Entre los factores de riesgo para su desarrollo se encuentran el estado inmunológico previo al trasplante, el antecedente de esplenectomía, el tipo de inmunosupresión utilizada como inducción al recibir el trasplante y posterior al mismo, y la infección por determinados agentes virales como citomegalovirus (CMV), virus de la hepatitis C, Virus Herpes tipo 8 (HHV-8) y el virus de Epstein-Barr (VEB), siendo este último el más vinculado a su patogénesis.
Clínicamente el PTLD puede manifestarse con diarrea, dolor abdominal, fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso, linfadenopatías y anemia. Con menor frecuencia, hemorragia digestiva, obstrucción intestinal o perforación.
La incidencia de PTLD es mayor durante el primer año posterior al trasplante. El diagnóstico precoz resulta fundamental para mejorar el pronóstico, siendo la endoscopía digestiva una herramienta importante para el mismo.
El tratamiento se basa inicialmente en la reducción o modificación de la inmunosupresión. El pronóstico es variable y depende, entre otros factores, de la extensión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.
Describir las características clínicas, endoscópicas e histológicas en pacientes pediátricos con antecedente de trasplante de órganos sólidos (hepático y cardíaco) diagnosticados con PTLD gastrointestinal, en un Hospital pediátrico de Argentina, durante los últimos cuatro años.
Se analizaron los registros médicos informatizados de pacientes receptores de trasplante de órganos sólidos, que entre el año 2022 y 2026 se sometieron a una endoscopía digestiva alta y baja por sospecha de PTLD gastrointestinal.
Se incluyeron 14 pacientes, 9 sexo femenino (64%), mediana de edad al momento del trasplante de 13.5 meses (rango entre 6 a 194 meses). Del total, 3 recibieron trasplante Cardíaco por Miocardiopatía dilatada y los 11 restantes, trasplante Hepático (8 por Atresia de Vía Biliar, 1 por Hepatoblastoma, 1 por Colestasis indeterminada y 1 por Cavernoma Portal).
Clínicamente 9 se manifestaron con diarrea (64%), 4 de ellos con sangre, 3 asociaron fiebre, 2 anemia, 1 dolor abdominal y 2 sólo tuvieron sangrado digestivo. Habiendo descartado en primera instancia otras causas como medicamentosas o infecciosas.
Diagnóstico de PTLD entre 2 a 45 meses postrasplante (mediana de 4 meses).
En todos los pacientes se realizaron endoscopía alta y baja. Los hallazgos endoscópicos fueron variables: mucosa de aspecto normal, eritema, nodularidad, lesiones de aspecto submucoso y úlceras, varios de ellos con más de un tipo de manifestación. No se encontró un sitio de localización más frecuente.
Histológicamente, 7 se diagnosticaron con PTLD No destructivo (50%), 1 PTLD monomórfico, 2 con PTLD polimórfico, 3 con Linfoma difuso de Células grandes B y 1 se describió como PTLD temprano. Todos (100%) presentaban cargas virales de VEB positivas al diagnóstico, con presencia de VEB en el tejido biopsiado.
El abordaje posterior en su mayoría se basó en el cambio de tratamiento inmunosupresor a Sirolimus. Los 3 pacientes diagnosticados con Linfoma recibieron Rituximab y quimioterapia y 1 PTLD polimórfico sin respuesta a la inmunosupresión recibió Rituximab.
A la fecha, sólo 5 (35%) se realizaron revaloración endoscópica con mejoría. Todos tuvieron mejoría clínica. No hubo pacientes fallecidos.
El PTLD es una complicación grave e infrecuente que se presenta en pacientes con antecedente de trasplante de órganos sólidos. Su desarrollo es multifactorial y su clínica de presentación variada. La literatura es escasa debido a la heterogeneidad de los grupos estudiados, particularmente en la población pediátrica.
El PTLD gastrointestinal debe ser sospechado ante diarrea con o sin sangre, dolor abdominal, anemia o hemorragia digestiva, especialmente durante el primer año postrasplante. Es importante determinar las cargas virales al momento de la sospecha clínica.
La realización de endoscopía alta y baja, con biopsias a pesar de no encontrar lesiones visibles, permite su abordaje precoz, mejora la sobrevida y previene graves complicaciones.
El síndrome de obstrucción del tracto de salida gástrico (SOTS) constituye una causa infrecuente de obstrucción digestiva alta en la población pediátrica. Comprende un grupo heterogéneo de entidades que generan impedimento mecánico al vaciamiento gástrico a nivel antropilórico o duodenal proximal, con manifestaciones clínicas variables según la etiología, localización y grado de obstrucción. Debido a su baja frecuencia y diversidad etiopatogénica, la evidencia disponible en pediatría es limitada.
El presente estudio tiene como objetivo describir las características demográficas, clínicas, etiológicas, diagnósticas y terapéuticas de una cohorte pediátrica atendida en un período de 15 años.
Se trata de un estudio observacional, descriptivo retrospectivo de pacientes con SOTS evaluados entre 2010 y 2025 en un servicio de gastroenterología de un hospital de pediatría de alta complejidad. Se incluyeron pacientes con manifestaciones clínicas compatibles y evidencia de obstrucción mecánica antro pilórica o duodenal proximal confirmada por estudios complementarios. Se excluyeron los casos de estenosis pilórica hipertrófica congènita, causas extrínsecas de compresión y cuerpo extraño.
Se estudiaron 15 pacientes, con predominio del sexo masculino (73%). La edad al diagnóstico osciló entre 20 días y 10 años. El síntoma predominante fue el vómito, presente en la totalidad de los casos, con características variables según el nivel anatómico de la obstrucción. La pérdida de peso fue un hallazgo frecuente, se observó en 12 pacientes (80%). El dolor abdominal se presento en dos casos que presentaron úlcera gástrica. La distensión abdominal fue más evidente en las obstrucciones severas o de larga evolución y la hemorragia digestiva fue una manifestación poco frecuente, se registró en 2 pacientes, como melena y hematemesis. La radiografía de abdomen fue realizada en 3 pacientes, principalmente en neonatos y lactantes, con reporte del signo de doble burbuja. La seriada esofago gastroduodenal fue realizada en 13 pacientes (87%) y fue concluyente para el diagnóstico en todos. Los hallazgos más frecuentes fueron dilatación gástrica (80%), retraso del vaciamiento gástrico (73%) y pasaje filiforme a través del canal pilórico (53%). El compromiso antral mostró defectos de llenado o deformidad del antro distal. Se realizó Videoendoscopia digestiva alta en 13 pacientes; las lesiones estenóticas adquiridas fueron las más frecuentes (69%), seguidas de membranas congénitas (15,5%) y lesiones granulomatosas infiltrativas (15,5%). La región pilórica fue el sitio más afectado (38.5%), observándose estenosis severas infranqueables, ulceración y edema. La etiologías descritas para SOTS fueron úlcera gástrica complicada, tuberculosis diseminada, enfermedad granulomatosa crónica, micobacteriosis atípica diseminada, ingesta de cáustico, Membrana antral y duodenal. En cuanto a la terapéutica instaurada, la dilatación endoscópica con balón constituyó la modalidad más frecuentemente utilizada, en 8 de 15 pacientes (53,3%); principalmente en estenosis adquiridas de etiología inflamatoria o cicatrizal. El número de sesiones requeridas fue variable, oscilando entre 2 y 4 procedimientos por paciente, con una mediana de 3 sesiones. El tratamiento quirúrgico fue indicado en 4 pacientes (26,7%), todos con anomalías congénitas del tracto de salida gástrico o duodeno proximal. Tres pacientes recibieron tratamiento médico específico como única intervención terapéutica. La evolución clínica fue favorable en toda la cohorte, con resolución de los síntomas obstructivos tras el tratamiento dirigido.
El SOTS gástrico en la edad pediátrica, más allá de la hipertrofia congénita pilórica representa un síndrome clínico infrecuente y heterogéneo que abarca un amplio espectro de etiologías congénitas, inflamatorias e infecciosas. La edad de presentación, los hallazgos radiológicos, endoscópicos, y una adecuada caracterización etiológica permiten orientar el tratamiento más apropiado. En nuestra experiencia, las técnicas endoscópicas desempeñaron un papel fundamental tanto en el diagnóstico como en el tratamiento, resultados que refuerzan y objetivan el papel de la endoscopia actualmente como estrategia de primera línea, permitiendo evitar en más de la mitad de los pacientes una conducta quirúrgica.
Los tumores del estroma gastrointestinal (GIST) son las neoplasias mesenquimales más frecuentes del tracto gastrointestinal. Se originan a partir de las células intersticiales de Cajal. Afectan principalmente a la población adulta donde suelen estar desencadenados por mutaciones activadoras en la señalización del receptor tirosin kinasa (KIT) expresando su marcador inmunohistoquímico CD117. Entre el 10 y el 15% de los GIST no tienen estas mutaciones y se denominan de tipo wild type.
Son tumores poco frecuentes en la población pediátrica y su incidencia es mayor en pacientes con diagnóstico de neurofibromatosis tipo 1. Suelen manifestarse en el estómago y se caracterizan por su tendencia a metastatizar a los ganglios linfáticos, el hígado y el peritoneo. Su presentación clínica habitual es la hemorragia digestiva alta y la anemia crónica. La tomografía axial computarizada (TAC) es el método de elección para la detección y estadificación tumoral. La endoscopia digestiva tiene un rol fundamental en la identificación de las lesiones.
El tratamiento estándar se basa en la resección quirúrgica completa y, en algunos casos, en la terapia adyuvante con inhibidores de la tirosin quinasa como el Imatinib.
Describir la presentación clínica, los hallazgos imagenológicos, endoscópicos e histopatológicos, en tres casos de pacientes pediátricos con diagnóstico de GIST gástrico, evaluados en nuestro hospital en los últimos 20 años.
Caso 1: Masculino de 12 años, previamente sano. Ingresa por sangrado digestivo alto. VEDA con tumoración submucosa sobre curvatura menor de 3 x 2 cm con umbilicación central, sin estigmas de sangrado. Anatomía patológica (AP) hallazgos inespecíficos. Ecografía abdominal y TAC abominal con formación sólida hipoecoica de 4 x 4 cm a nivel de curvatura menorl. Se realizó resección tumoral. AP GIST de riesgo intermedio, con inmunohistoquímica positiva para CD117. Recibió tratamiento con Imatinib con mala respuesta. Recidiva tumoral a los tres años, requiriendo nueva cirugía. Posteriormente permaneció asintomático al año del seguimiento, derivandose a centro de adultos.
Caso 2: Femenina de 14 años, con antecedente de neurofibromatosis tipo 1. Ingresó por anemia crónica severa. Ecografía abdominal con imagen redondeada de apariencia sólida en su interior de 2.8 x 3 cm. TAC abdominal con contraste con engrosamiento concéntrico de la pared de la región antro pilórica, con pérdida de la estratificación habitual e irregularidad de la mucosa. VEDA con tumoración submucosa antro pilórica ulcerada de 6 cm de diámetro. AP hallazgos inespecíficos. Se realizó resección tumoral con gastrectomía parcial. AP confirma diagnóstico de GIST desdiferenciado, con extenso componente tipo sarcoma pleomórfico indiferenciado de alto riesgo, con metástasis ganglionares, con inmunohistoquímica positiva para CD117. Recidiva tumoral a los diez meses. Recibió tratamiento con Temozolamida con mala respuesta. Falleció por rápida progresión de la enfermedad.
Caso 3: Masculino de 15 años, previamente sano, con antecedente familiar de neurofibromatosis tipo 1. Ingresa por sangrado digestivo alto. VEDA con tumoración submucosa ulcerada de 5 x 5 cm de diámetro en techo gástrico. AP hallazgos inespecíficos. Ecografía abdominal con formación sólida escasamente vascularizada en íntimo contacto con cola del páncreas. TAC abdominal formación sólida redondeada con realce heterogéneo con el contraste y áreas hipodensas en su interior en relación con parte superior del cuerpo del páncreas, la cámara gástrica y el hilio hepático. Se realizó resección tumoral. AP diagnóstico de GIST subtipo epitelioide de bajo grado, con inmunohistoquímica positiva para CD117. No recibió tratamiento adyuvante. Permaneció asintomático al año de seguimiento, derivandose a centro de adultos.
Los tumores de GIST son una patología infrecuente en edad pediátrica. En nuestra serie de casos la principal manifestación clínica fue el sangrado digestivo. El principal hallazgo endoscópico en todos los casos fue una tumoración submucosa en estómago. En todos los casos los hallazgos de las biopsias endoscópicas fueron inespecíficos y el diagnóstico definitivo de GIST se realizó con la histopatología de la pieza quirúrgica luego de la resección tumoral. En nuestra experiencia, la endoscopia digestiva fue una herramienta clave para el abordaje interdisciplinario de estos pacientes.
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| 12334 A propósito de un caso: Enfermedad inflamatoria intestinal de inicio muy temprano con compromiso estenosante esofágico y displasia de bajo grado al debut Gastroenterología - Enfermedades inflamatorias intestinales |
CANDELA POBLETE | |
| 12371 DIETA MEDITERRÁNEA EN PACIENTES PEDIATRICOS CON ENFERMEDAD INFLAMATORIA INTESTINAL EN ETAPA DE MANTENIMIENTO Gastroenterología - Enfermedades inflamatorias intestinales |
SILVINA FABIANA GUISANDE | |
| 12406 Rol de la cirugía en pacientes pediátricos con enfermedad inflamatoria intestinal en la era de los biológicos Gastroenterología - Enfermedades inflamatorias intestinales |
GUILLERMO JAVIER VERA ALVARADO |
La enfermedad inflamatoria intestinal de inicio muy temprano (VEOIBD) agrupa a los pacientes con inicio de síntomas antes de los 6 años y se caracteriza por mayor gravedad clínica, compromiso colónico predominante y mayor probabilidad de etiología monogénica subyacente.
En la enfermedad de Crohn pediátrica, el compromiso esofágico es reconocido aunque infrecuente, y la presentación estenosante al debut constituye un hallazgo excepcional. Por su parte, la displasia asociada a Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es una complicación habitualmente vinculada a la larga evolución de la enfermedad. Su identificación al debut de la enfermedad es un hallazgo de singular rareza, con escasos reportes en la literatura pediátrica. Ambos hallazgos representan un desafío diagnóstico y terapéutico de alta complejidad en este grupo etario.
Comunicar una presentación infrecuente de VEOIBD con fenotipo estenosante esofágico y displasia colónica de bajo grado al debut de la enfermedad.
Paciente femenina de 4 años, sin antecedentes relevantes, que durante un viaje a Bolivia presentó un cuadro compatible con gastroenteritis aguda de probable etiología infecciosa. Mientras los convivientes se recuperaron espontáneamente, la paciente persistió con síntomas agregando deposiciones sanguinolentas por lo que deciden regresar al país y consultar al servicio de guardia de nuestro hospital, donde se decide internación en cuidados intermedios por constatar shock hipovolémico con fiebre, deshidratación severa, oligoanuria y disentería. Los laboratorios mostraron hematocrito 19%, hemoglobina 6 g/dl, plaquetas 83.000/mm³, creatinina 1,88 mg/dl e hipoalbuminemia 2,8 g/dl. Se sospechó síndrome urémico hemolítico (SUH), descartado por evolución favorable del laboratorio. Durante la internación presentó hemorragia digestiva alta con shock hemorrágico, requiriendo internación. Se realizó videoendoscopía digestiva alta que evidenció estenosis filiforme en tercio medio-inferior del esófago, franqueable con endoscopio neonatal, úlceras esofágicas aisladas y gastropatía. La videocolonoscopía mostró erosiones en recto. La búsqueda etiológica infecciosa fue exhaustiva: PCR positiva para Citomegalovirus con viremia en ascenso (321 y 3.150 copias), tratada con ganciclovir por 16 días con negativización posterior; Blastocystis spp. en coproparasitológico seriado, tratado con metronidazol; tratamiento empírico para Entamoeba histolytica por antecedente de viaje a área endémica. Se descartó tuberculosis (PPD negativa, TAC de tórax y lavado gástrico negativos). Los ASCA IgG e IgA resultaron positivos. La inmunohistoquímica histológica resultó negativa para CMV, EBV y Helicobacter pylori.
La anatomía patológica demostró colitis con marcada alteración de la histoarquitectura, denso infiltrado linfoplasmocitario y neutrófilos, y un foco de cuatro criptas con displasia de bajo grado, confirmando el diagnóstico de enfermedad de Crohn. Se inició metilprednisolona 1 mg/kg/día EV + Nutrición Enteral Parcial como terapia puente a tratamiento biológico con Infliximab 10 mg/kg en semanas 0-2-6 por compromiso panentérico grave. Continúa en seguimiento multidisciplinario con Gastroenterología, Genética, Inmunología y Cirugía; el resultado del exoma para enfermedades monogénicas se encuentra pendiente.
Este caso ilustra uno de los fenotipos más complejos del espectro VEOIBD: estenosis esofágica filiforme y displasia de bajo grado en colon al debut, ambos hallazgos de rareza singular en la edad pediátrica. La complejidad infectológica del caso retrasó el diagnóstico de EII y subraya la necesidad de un diagnóstico diferencial sistemático. La displasia al debut obliga a intensificar la vigilancia endoscópica y a la discusión multidisciplinaria independientemente de la corta evolución. Este caso busca contribuir al reconocimiento de fenotipos atípicos de VEOIBD y promover la reflexión sobre la vigilancia de displasia desde etapas tempranas de la enfermedad inflamatoria intestinal pediátrica.
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) pediátrica incluye tres entidades: colitis ulcerosa (CU), enfermedad de Crohn (EC) y EII no clasificada (EII-NC). Aunque se presume que la demora diagnóstica afecta la extensión y gravedad de la EII, su relación con los subtipos, scores de actividad clinica, endoscopica y según clasificación de París no ha sido bien caracterizada.
Describir el tiempo desde el inicio de síntomas hasta el diagnóstico en pacientes pediátricos con EII en Argentina. Comparar entre subtipos y analizar su relación con la extensión y comportamiento (clasificación de París) y la severidad clínica y endoscópica según scores validados (PUCAI - UCEIS / PCDAI - SESCD respectivamente). Comparar con resultados europeos.
Estudio retrospectivo. Se incluyeron 64 pacientes pediátricos menores de 18 años, atendidos en el Hospital de Niños “Sor María Ludovica”, Argentina, centro público de tercer nivel de complejidad, diagnosticados con EII entre 2015 y 2025 según criterios clínicos, de laboratorio, endoscópicos, radiológicos e histológicos, según los Criterios Revisados de Porto de la Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica para el diagnóstico de EII en niños y adolescentes. Se clasificaron en CU (n=42), EC (n=19) y EII-NC (n=3). Se registraron: tiempo al diagnóstico (tiempo en meses desde la primer consulta médica hasta el diagnóstico), subtipo, extensión anatómica (E1–E4 en CU; L1–L4 en EC); comportamiento (S1 y S0 según severidad en CU, y B1-B3 en EC) y scores de actividad (PUCAI/UCEIS en CU; PCDAI/SES-CD en EC). Se usaron pruebas no paramétricas (Kruskal-Wallis, Mann-Whitney U, correlaciones de Spearman).
- Tiempo al diagnóstico (mediana, meses): CU: 4; EC: 8; EII-NC: 18
- La comparación global fue significativa (Kruskal-Wallis p = 0,008).EC presentó una demora significativamente mayor que CU (p = 0,023; tamaño de efecto moderado).
En CU, no se observó correlación entre la demora y la extensión (ρ = –0,11; p = 0,49) ni con la actividad clínica o endoscópica al diagnóstico (PUCAI/UCEIS, p > 0,1). La mayoría de los pacientes con CU se diagnosticó ya con compromiso pancolónico (E4). Por otro lado, la demora diagnóstica no difirió entre pacientes S0 y S1 (mediana 4 m en ambos; p = 0,65), lo que sugiere que la severidad clínica no depende del tiempo transcurrido hasta el diagnóstico.
En EC, hubo una tendencia no significativa a mayor demora en casos ileocolónicos (L3). Los casos B3 (penetrantes) presentan un tiempo al diagnóstico notablemente más largo (mediana 18 meses), aunque el n es muy bajo para hacer inferencias estadísticas sólidas (n=2). Esto sugiere que comportamientos más complejos pueden estar asociados a una mayor demora diagnóstica. B1 (inflamatorio) y B2 (estenosante) tienen tiempos similares (≈9 meses), pero con alta dispersión.
Además, se observó una correlación inversa significativa entre el tiempo al diagnóstico y la severidad clínica/endoscópica (PCDAI: ρ = –0,50; SES-CD: ρ = –0,59; p < 0,05).
La enfermedad de Crohn se diagnostica con mayor demora que la colitis ulcerosa. No se halló asociación entre el tiempo al diagnóstico y mayor extensión anatómica según la clasificación de París. En CU, la mayoría de los pacientes debutó con formas extensas desde el inicio, y la demora no se relacionó con mayor severidad. En EC, una mayor demora se asoció a menor actividad clínica/endoscópica al momento del diagnóstico, lo que podría reflejar presentaciones insidiosas o tratamientos empíricos previos. En comparacion, estudios europeos reportan demoras diagnósticas más cortas: CU entre 2–4 meses y EC entre 4–6 meses. Aunque la tendencia general (EC > CU) se mantiene, los valores absolutos sugieren oportunidades de mejora en los circuitos diagnósticos locales, y refuerzan la necesidad de mejorar la sospecha clínica precoz, particularmente en EC.
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), que incluye la Enfermedad de Crohn (EC), la Colitis Ulcerosa (CU) y la Colitis Indeterminada, es una patología crónica cuya incidencia en pediatría ha aumentado en las últimas décadas. La alimentación es un factor relevante en su desarrollo y evolución. El patrón alimentario de la Dieta Mediterránea (DM), adaptado a EII, se asocia con efectos beneficiosos sobre la microbiota intestinal y la inflamación, por lo que la DM constituye una estrategia prometedora en el manejo nutricional de pacientes con EII.
Evaluar el estado nutricional y la adherencia a un patrón de Dieta Mediterránea adaptado luego de una intervención nutricional en pacientes pediátricos con EII en etapa de mantenimiento, que reciben atencion por el equipo interdisciplinario de EII.
Estudio descriptivo, prospectivo y transversal realizado entre diciembre de 2022 y junio de 2023. Se incluyeron pacientes menores de 18 años con EII en remisión clínica, seguidos por el equipo interdisciplinario de EII de un hospital público de alta complejidad. La intervención consistió en encuentros mensuales de educación nutricional basados en los principios de la DM. Se evaluó el estado nutricional mediante antropometría, la ingesta alimentaria mediante recordatorios alimentarios y la adherencia mediante el cuestionario KIDMED (versión 2022). El marcador inflamatorio calprotectina fecal (CMF) y los parámetros bioquímicos se obtuvieron de las historias clínicas
Completaron el estudio 32 pacientes; 19 (59,4%) con EC y 13 (40,6%) con CU. La edad media fue de 11,18 ± 4,07 años y el 53,1% correspondió al sexo femenino.
Se observó desnutrición leve en el 31%, sobrepeso en el 10% y obesidad en el 3%. El 81% cubrió adecuadamente los requerimientos energéticos y proteicos. Según KIDMED, el 28,1% presentó alta adherencia a la DM y el 71,9% adherencia intermedia; no se registraron casos de baja adherencia.
La mayoría de los pacientes redujo el consumo de alimentos ultraprocesados y mostró buena incorporación de alimentos saludables y con potencial efecto antiinflamatorio. El 68,7% mantuvo una adecuada ingesta de agua. Sin embargo, el 59,3% omitía el desayuno. El 78,1% presentó valores de CMF inferiores a 250 µg/g.
La educación nutricional temprana basada en patrones de Dieta Mediterránea, junto con el seguimiento interdisciplinario, favorece la adopción de hábitos alimentarios saludables en pacientes pediátricos con EII en etapa de mantenimiento. La adecuada adherencia observada, la reducción del consumo de ultraprocesados y el buen control inflamatorio en la mayoría de los pacientes respaldan la incorporación de este enfoque dentro del manejo integral de la enfermedad.
La enfermedad de Crohn (EC) es una enfermedad inflamatoria cronica pudiendo comprometer cualquier segmento del tracto gastrointestinal; especialmentemente a nivel ileocolonico.La afectación esofágica constituye una manifestación infrecuente. Su prevalencia estimada es del 0,3-2% en adultos alcanzando un reporte de hasta el 6,5% en la población pediátrica, posiblemente en relación con un fenotipo de enfermedad más extenso y agresivo en este grupo etario.
Describir las características clínicas, endoscópicas e histológicas de una serie de pacientes pediátricos con EC y compromiso esofágico.
Se evaluaron las historias clínicas de 407 pacientes con diagnóstico de EII desde 2007 hasta 2025 , de los cuales el 57 % fueron Enfermedad de Crohn. Solo cuatro pacientes( 1.7 % del total ) presentaron compromiso esofágico (50% de sexo femenino). La mediana de edad al diagnóstico de la afectación esofágica fue de 9,5 años (rango: 5-14 años). Uno de ellos presentaba enfermedad de inicio muy temprano (VEO-IBD).
Todos presentaron fenotipos severos de EC ileocólica . En tres de los casos, la afectación esofágica se manifestó durante recaídas de la enfermedad, mientras que en el caso restante estuvo presente al momento del diagnóstico. Solo un paciente presentó síntomas digestivos altos, con disfagia, correspondiendo al caso de mayor gravedad clínica (estenosis).
En todos los casos se descartaron diagnósticos diferenciales mediante evaluación clínica, endoscópica e histológica.
Todos los pacientes recibieron tratamiento biológico ,anti-TNF (Infliximab) . con remisión clínica, endoscópica e histológica, finalizada la induccion.
El compromiso esofágico en nuestra serie se asoció a fenotipos severos de la EC y fue predominantemente asintomático, poniendo de manifiesto la importancia de la realización de videoendoscopia digestiva alta siempre con toma de biopsias para su detección. La respuesta al tratamiento fue favorable en todos los casos, con remisión clínica e histológica a corto plazo.
Consideramos relevante comunicar esta serie debido a la baja frecuencia de esta localización, la mayor prevalencia relativa en la población pediátrica y a su potencial subdiagnóstico en ausencia de síntomas.
Las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) constituyen trastornos inflamatorios crónicos del tracto gastrointestinal. En la población pediátrica representan un desafío particular debido a su impacto potencial sobre el crecimiento, el desarrollo y la calidad de vida. Aunque los agentes biológicos anti-factor de necrosis tumoral (anti-TNF) han demostrado eficacia en la inducción y mantenimiento de la remisión, una proporción de pacientes presenta respuesta insuficiente o pérdida secundaria de respuesta, lo que motiva la utilización de terapias alternativas.
Analizar la repuesta clínica, bioquímica y marcadores inflamatorios de los pacientes que recibieron biológicos durante un año de tratamiento.
Estudio longitudinal, observacional, analítico y retrospectivo realizado en pacientes menores de 16 años con diagnóstico de EII según criterios de Oporto, tratados con terapias biológicas entre 2015 y 2026. Se analizaron variables demográficas; tipo EII: Colitis ulcerosa (CU), Enfermedad de Crohn (EC) y colitis indeterminada (CI); forma de presentación (Clasificación de Paris), variables bioquímicas: proteína C reactiva (PCR), eritrosedimentación (ESD) y calprotectina en materia fecal (CMF); tratamiento utilizados:Infliximab (IFX), Adalimumab (ADA) y ustekinimab (UST). La respuesta clínica se evaluó mediante los índices PCDAI y PUCAI a las semanas 12, 26 y 52. Se definió remisión clínica menor a 10 puntos y respuesta clínica como disminución ≥15 puntos en PCDAI o ≥20 puntos en PUCAI.
De 129 pacientes con EII,el 19,3% recibieron tratamiento biológico.El 76% varones. CU 44%, EC 52% y CI 4%. La mediana de edad al diagnóstico fue de 97 meses y al inicio del tratamiento biológico de 109 meses. El 56% tenía
Tanto ADA como IFX mostraron disminución significativa de la actividad clínica desde la semana 12.En EC se observó reducción significativa del PCDAI (62% a los 3 meses,
manteniéndose durante el primer año de seguimiento)p=0,0002, mientras que en CU la disminución del PUCAI fue significativa desde la semana 12 hasta la semana 52 (p=0,0029)
Con IFX, la remisión aumentó desde 13% a los 3 y 6 meses hasta 53% a los 12 meses. Con UST, un paciente remisión clínica y otro no presentó respuesta.
Los pacientes con EC respondieron más rapido que aquellos con CU, aunque sin diferencias significativas en la tasa de mala respuesta.(p>0,45).
Las formas A1b, L3/L4 presentaron mayor actividad al diagnóstico y actividad residual más elevada(sin significancia p=0,55). El retraso de crecimiento (G1) fue más frecuente entre los pacientes con peor evolución clínica.
En cuanto a biomarcadores, la ESD mostró una normalización progresiva durante el seguimiento, con valores normales a los 3 meses y al año en el 52% y 76% respectivamente de los tratados con IFX y en el 50% y 87% de los tratados con ADA.La CMF disminuyó en los pacientes tratados con ADA (p=0,004), mientras que con IFX no alcanzó significación estadística(p:0.188).A pesar de la mejoría clínica, una proporción importante de pacientes mantuvo valores elevados de CMF al año. los dos con UST, CMF persistió elevada al año. La PCR presentó escasa utilidad para el seguimiento, debido a valores bajos o normales en la mayoría de los pacientes y ausencia de correlación significativa con la evolución clínica. La albúmina sérica no se asoció con la evolución clínica.
Los pacientes tratados con ADA mostraron mayores tasas de respuesta y remisión sostenida que aquellos tratados con IFX: A las 12 y 26 semanas presentaron remisión clínica el 48% de ADA y el 25% de IFX; respuesta parcial 18% y 23% y no respondedores 25% y 54%. A las 52 semanas remisión clínica el 56% de ADA y el 23% de IFX; respuesta parcial 37% y 38% y no respondedores 12% y 30%.UST durante 12 meses respondedor parcial un paciente y otro no respondedor.
Localizacion: En la EC, L3 presentó mejor evolución al año que las formas L3/L4. La extensión de la enfermedad al diagnóstico no es el factor determinante de la respuesta(p=1.000). No se existio diferencia en la respuesta según la extensión de la CU (E3 y E4). La extensión de la enfermedad al diagnóstico resultó un factor predictivo de respuesta.Los pacientes con retraso de crecimiento (G1) mostraron tendencia a mayor respuesta completa al año.
Las terapias biológicas se asociaron con una reducción sostenida de la actividad inflamatoria y una mejoría clínica significativa en pacientes pediátricos con EII. La remisión clínica constituyó
el primer indicador de respuesta al tratamiento, seguida por la normalización de la ESD. La CMF mostró una respuesta más tardía y persistencia de elevación en un número considerable de pacientes pese a la mejoría clínica. La PCR presentó escasa correlación con la actividad de la enfermedad, lo que limita su utilidad como marcador de seguimiento. Estos hallazgos respaldan la eficacia de las terapias biológicas en la población pediátrica y destacan la importancia de una evaluación multidimensional de la respuesta terapéutica.
La evidencia sobre vedolizumab (VDZ) en enfermedad inflamatoria intestinal (EII) pediátrica es limitada, especialmente en pacientes refractarios, con exposición previa a múltiples biológicos o formas de inicio muy temprano (VEOIBD). La experiencia en vida real resulta fundamental para definir su rol terapéutico en estas poblaciones de alta complejidad.
Describir la eficacia y seguridad de VDZ en una cohorte pediátrica con EII refractaria atendida en un centro terciario de referencia
Estudio descriptivo retrospectivo. Se incluyeron pacientes pediátricos con EII tratados con VDZ entre 2022 y 2025. Se registraron variables demográficas, diagnóstico, tratamientos previos, actividad clínica (PUCAI/PCDAI), calprotectina fecal (CF), parámetros bioquímicos y eventos adversos. Respuesta evaluada entre semanas 14 y 52.
Se incluyeron 6 pacientes (50% femenino), con mediana de edad al diagnóstico de 7 años (rango 0–14). Cuatro presentaban colitis ulcerosa (CU), uno EC-like con fenotipo VEOIBD y uno VEOIBD por mutación monogénica TTC7A. El 83% (5/6) tenía falla previa a tratamiento biológico, principalmente anti-TNF. Cinco pacientes fueron evaluables para eficacia; L.L. fue excluido por ausencia de datos post-inicio (VEOIBD neonatal).
Evolución del score clínico (PUCAI/PCDAI):
Todos los pacientes presentaron PUCAI o PCDAI de 45 puntos al inicio. L.M. alcanzó remisión desde la semana 14 (PUCAI 8), manteniéndola hasta la semana 52 (PUCAI 10). I.V. logró remisión en semana 26 (PUCAI 0), sostenida hasta semana 52. D.O. alcanzó remisión en semana 14 (PUCAI 0). En contraste, F.E. mostró remisión inicial en semana 14 (PUCAI 10) con recaída progresiva hasta semana 52 (PUCAI 35), requiriendo escalada a upadacitinib (UPA). B.P. presentó respuesta parcial persistente (PCDAI 22,5 en S14; 10 en S26–S52) sin remisión completa, también escalando a UPA. En total, 3/5 pacientes evaluables (60%) alcanzaron remisión clínica sostenida.
Calprotectina fecal:
Los tres pacientes en remisión mostraron descensos sostenidos: L.M. de 456 a 145 µg/g en S14 y 120 µg/g en S52 (−68%); I.V. de 932 a 43 µg/g en S14 y 24 µg/g en S52 (−95%); D.O. de 911 a 211 µg/g en S14 (−77%). En cambio, F.E. y B.P. mantuvieron CF persistentemente elevada (F.E.: 415→276→286 µg/g; B.P.: 1000→930→732 µg/g), anticipando la necesidad de escalada aun ante mejoría clínica transitoria del score.
Parámetros bioquímicos:
Se observó mejoría de hemoglobina y albúmina en la mayoría de los pacientes entre el inicio y la semana 14. La PCR y la ERS descendieron en los respondedores (L.M.: PCR 4→2 mg/L, ERS 45→10 mm/h; I.V.: PCR 8→4, ERS 35→24; F.E.: PCR 2→1, ERS 23→12; B.P.: PCR 65→2). D.O. presentó elevación transitoria de PCR (14→31 mg/L) y ERS (28→32 mm/h) en semana 14, atribuible a infección odontológica intercurrente sin relación con actividad de EII. No se registraron eventos adversos vinculados a VDZ en ningún paciente, incluyendo hepatitis autoinmune concomitante (D.O.), síndrome de Turner con monorrena (B.P.) y VEOIBD monogénica neonatal (L.L.).
En esta cohorte pediátrica de alta complejidad, VDZ demostró eficacia y seguridad, con remisión clínica sostenida en el 60% de los pacientes evaluables. La persistencia de CF elevada identificó precozmente a los pacientes que requirieron escalada a upadacitinib, incluso ante mejoría clínica transitoria, constituyendo un marcador de seguimiento de alto valor en esta población. El perfil de seguridad fue excelente en todos los casos, incluidos VEOIBD monogénica y comorbilidades sistémicas graves. Estos resultados aportan evidencia de vida real sobre el uso de VDZ en EII pediátrica refractaria y respaldan su utilización en escenarios clínicos complejos.
Los agentes biológicos han modificado sustancialmente el tratamiento de los pacientes pediátricos con enfermedad inflamatoria intestinal con reducción del uso de esteroides, de las hospitalizaciones y han promovido una mejor calidad de vida. Existe un subgrupo de pacientes refractarios que requiere de una cirugía como estrategia terapéutica y se beneficia de su correcta implementación.
Analizar el comportamiento clínico de pacientes pediátricos con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) que requirieron intervención quirúrgica durante su evolución.
Estudio descriptivo, retrospectivo, basado en el análisis de historias clínicas de pacientes pediátricos con EII atendidos en un hospital universitario entre 2007 y 2026, que requirieron cirugía durante su evolución. Todos los pacientes fueron evaluados en consultorio externo de gastroenterología y cirugía infantil Las intervenciones se llevaron a cabo por el equipo quirúrgico pediátrico. Se analizaron score clínicos , requerimiento de tratamientos médicos, uso de biológicos aprobados y off label, tipo de abordaje quirúrgico y sus complicaciones. Se excluyeron formas monogénicas o Crohn-like
De un total de 202 pacientes con EII diagnosticados entre 2007 y 2026, 16 (7,9%) cumplieron los criterios de inclusión; 10 (62,5%) de sexo masculino. La mediana de edad al diagnóstico fue 11 años (RIC 8,2–13,7). El 43.7% con diagnóstico de Colitis Ulcerosa y 52.3% Enfermedad de Crohn .La mediana de edad al momento de la cirugía fue 14,5 años (RIC 10,7–16), con un tiempo mediano desde el diagnóstico hasta la cirugía de 1,5 años (RIC 0–4,2).
Todos los pacientes recibieron tratamiento médico prequirúrgico; infliximab en el 53% , adalimumab en el 47%, corticoides (88%), inmunomoduladores (59%) y nutrición enteral exclusiva (23%) .
En cuanto al tipo de cirugía, se realizó colectomía total con ileostomía y J pouch 59% , resección segmentaria + ileostomía 12%, resección ileal + ileostomía 29%. De estos pacientes el 50% no presentó complicaciones postquirúrgicas, Se observó pouchitis en 25%, abscesos 6.25%, estenosis 12.5%, fístulas 6.25%, 2 pacientes requirieron reintervención quirúrgica y 2 pacientes están con ileostomía definitiva.
Once pacientes (68,7%) requirieron tratamiento biológico postquirúrgico: infliximab (5), adalimumab (4), vedolizumab (1) y ustekinumab (1); 5 pacientes (31,3%) no requirieron biológicos tras la cirugía.
En esta cohorte pediátrica, la cirugía cumplió un rol terapéutico esencial en este subgrupo de pacientes refractarios a tratamientos médicos, incluyendo biológicos aprobados y off label. Es interesante destacar el intervalo de una década entre la penúltima y la última colectomía efectuada, que muestra la vigencia de las estrategias quirúrgicas en el manejo de estos complejos pacientes .
Evitar demoras en su indicación, elegir adecuadamente el abordaje y sus tiempos , contar con un equipo entrenado y optimizar la terapia médica pre y postoperatoria son factores clave para asegurar la mejor calidad de vida presente y futura.
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CHRISTIAN GERMAN BOGGIO MARZET |
El retraso en la eliminación del meconio asociado a distensión abdominal neonatal constituye un signo de alarma que obliga a descartar causas orgánicas, particularmente enfermedad de Hirschsprung, fibrosis quística y alteraciones endocrinológicas. En pacientes pretérmino, la inmadurez gastrointestinal puede superponerse clínicamente con estas patologías, dificultando el abordaje diagnóstico.
Describir el abordaje diagnóstico de un paciente pretérmino con distensión abdominal neonatal y trastornos evacuatorios persistentes, destacando los diagnósticos diferenciales orgánicos y la importancia del seguimiento longitudinal.
Paciente masculino pretérmino de 34 semanas de edad gestacional, peso adecuado para la edad gestacional, APGAR 7/9 y antecedente prenatal de dilatación pielocalicial derecha.
Al nacimiento presentó distensión abdominal significativa y síndrome de distrés respiratorio, requiriendo internación neonatal y soporte respiratorio. Tras iniciar alimentación enteral presentó intolerancia alimentaria persistente, con vómitos asociados, requiriendo alimentación parenteral. Recibió antibióticos empíricos ante sospecha de sepsis y tratamiento por alteraciones de coagulación.
Presentó retraso de varios días en la eliminación del meconio, requiriendo estimulación evacuatoria mediante enemas. La radiografía abdominal evidenció distensión gaseosa intestinal difusa sin signos concluyentes de obstrucción distal. El colon por enema fue normal. Evolucionó con manejo conservador, mejoría progresiva de la tolerancia alimentaria y fue externado a las 36 semanas corregidas con indicación de estimulación rectal mediante supositorios. No presentó episodios de vómitos biliosos ni enterocolitis.
A los 3 meses cronológicos (1 mes y medio de edad corregida) consultó con gastroenterología por persistencia de trastornos evacuatorios bajo lactancia materna exclusiva. Presentaba deposiciones cada 4 días con dependencia de estimulación rectal diaria mediante supositorios desde el alta neonatal, y falta de respuesta a lactulosa.
Al examen físico presentaba abdomen distendido; el tacto rectal evidenció ampolla rectal ocupada, con eliminación posterior de materia fecal.
Se indicó polietilenglicol, priorizando reducir la dependencia de estimulación rectal crónica y favorecer una evacuación fisiológica. Presentó rápida mejoría clínica, con disminución de la distensión abdominal, deposiciones diarias y adecuada progresión ponderal.
Por persistencia inicial de síntomas y antecedente neonatal se amplió el estudio etiológico: La pesquisa neonatal y las hormonas tiroideas resultaron normales. El test del sudor fue indeterminado en dos oportunidades (42 y 39 mmol/L). La secuenciación NGS del gen CFTR resultó normal.
Durante el seguimiento mantuvo crecimiento y progresión ponderal acordes para la edad corregida, logró deposiciones espontáneas y suspendió el tratamiento laxante aproximadamente a los 7 meses de edad cronológica (5 meses y medio de edad corregida).
Los signos de alarma gastrointestinales de inicio neonatal representan un desafío diagnóstico, particularmente en pacientes prematuros, donde la inmadurez gastrointestinal puede generar manifestaciones superponibles con patología orgánica. Este caso destaca la importancia del seguimiento longitudinal y la reevaluación seriada, dado que cuadros inicialmente sugestivos de organicidad pueden corresponder a manifestaciones transitorias relacionadas con la inmadurez gastrointestinal asociada a la prematurez.
La atresia esofágica (AE) es una malformación congénita poco frecuente, con una incidencia estimada de 1/2.500 a 1/4.500 nacidos vivos, que requiere corrección quirúrgica neonatal y seguimiento multidisciplinario prolongado. Su pronóstico ha mejorado notablemente en las últimas décadas, alcanzando tasas de supervivencia superiores al 85- 90% en centros de alta complejidad.
Describir las características clínicas, quirúrgicas y la evolución a largo plazo de los pacientes con atresia esofágica.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo. Se incluyeron todos los pacientes con diagnóstico confirmado de atresia esofágica seguidos en un consultorio multidisciplinario de patología esofágica entre 2012 y 2025, mediante revisión de historias clínicas. Se analizaron variables demográficas, perinatales, anatómicas y quirúrgicas, así como la presencia de malformaciones asociadas, complicaciones posoperatorias, necesidad dilataciones esofágicas, síntomas y resultados de estudios complementarios. Se definieron tres períodos de seguimiento: P1 (0 a 2 años), P2 (2 a 11 años) y P3 (mayor de 12 años).
Se incluyeron 37 pacientes, de los cuales el 64,9% fueron varones. El 62,2% nació a término y el diagnóstico prenatal se realizó en el 45,9% de los casos. El tipo anatómico más frecuente fue la AE tipo C de Gross (atresia esofágica con fístula traqueoesofágica distal) (86,5%), seguido de los tipos A (8,1%) y B (5,4%). La atresia con long gap estuvo presente en el 16,2% de los pacientes.
La corrección quirúrgica mediante anastomosis término-terminal con cierre de fístula se realizó en el 81,1% de los casos. El 18,9% restante requirió técnicas quirúrgicas complejas para long gap, incluyendo ascenso gástrico y elongación esofágica. La edad quirúrgica más frecuente fue entre las 24 y 48 horas de vida.
El 54,1% presentó malformaciones asociadas. Las cardiopatías congénitas fueron las más frecuentes (27%), seguidas por anomalías renales (13,5%), anorrectales (13,5%), asociación VACTERL (8,1%) y también hubo asociación con el síndrome de Down (8,1%).
La estenosis anastomótica ocurrió en el 54,1% de los pacientes. De ellos, el 37,8% requirió dilataciones esofágicas: menos de cinco procedimientos en ocho pacientes, entre cinco y diez en siete pacientes y más de diez en un paciente. Las dilataciones se realizaron mediante balones neumáticos y/o dilatadores de Savary.
La proporción de pacientes sintomáticos se mantuvo elevada durante todo el seguimiento: 95,7% en P1, 96,6% en P2 y 93,8% en P3, sin diferencias significativas entre períodos (p=0,908). Los síntomas respiratorios fueron la manifestación predominante en los tres períodos (87,0%, 82,8% y 75,0%, respectivamente), seguidos por reflujo gastroesofágico (82,6%, 65,5% y 62,5%), disfagia (43,5%, 44,8% y 43,8%) e impactación alimentaria (8,7%, 34,5% y 18,8%; p=0,078), con mayor prevalencia durante la edad escolar.
La pH-impedanciometría fue patológica en el 100% de los pacientes estudiados en todos los períodos evaluados (P1: 5/5; P2: 13/13; P3: 6/6) de los cuales el 91,7 % tuvieron esofagitis en la histología. La videoendoscopia digestiva alta mostró hallazgos patológicos en el 73,9% de los pacientes en P1, 96,3% en P2 y 76,9% en P3. Las biopsias evidenciaron esofagitis histológica y/o gastritis en el 55,6%, 77,8% y 54,5% de los pacientes en P1, P2 y P3, respectivamente. La manometría esofágica fue patológica en todos los pacientes evaluados (P2: 12/12; P3: 7/7).
La sensibilidad de la presencia de síntomas para detectar hallazgos patológicos fue del 100% para la pH-impedanciometría, 76,9% para la videoendoscopía digestiva alta y 82,6% para las biopsias. La especificidad no pudo estimarse debido a la ausencia de estudios realizados en pacientes asintomáticos, ya que las normas actuales de atresia esofágica son posteriores a la fecha en que se inició el registro.
La atresia esofágica tipo C fue la variante anatómica más frecuente. Esta patología se asoció con mayor frecuencia a recién nacidos de término. Más de la mitad de los pacientes presentaron malformaciones asociadas, siendo las más frecuentes cardiopatías.
El compromiso respiratorio fue la manifestación más frecuente seguido de reflujo gastroesofágico y disfagia. La estenosis esofágica fue la complicación más frecuente.
Dos tercios de los pacientes tuvieron endoscopias patológicas, mientras que los estudios de motilidad (Ph impedanciometría y manometrías esofágicas) fueron patológicos en todos los pacientes.
La incontinencia fecal (IF) pediátrica se define como la evacuación de heces en lugares inapropiados en niños mayores de 4 años, edad a la que el 98% de los niños ya ha adquirido el control esfinteriano. Su prevalencia en la población pediátrica general oscila entre el 0,8% y el 7,8%, con cifras que ascienden considerablemente en poblaciones con patologías orgánicas. En niños con mielomeningocele (MMC), la IF afecta al 70-90% de los casos como consecuencia de la disfunción neurológica de los mecanismos de continencia. En pacientes con malformaciones anorrectales (MAR), incluso tras una reparación anatómica exitosa, la IF persiste en una proporción significativa de casos por compromiso del complejo esfinteriano y de la inervación sacra. La constipación funcional refractaria (CFR) constituye la etiología más frecuente de IF en pediatría general. La IF en pediatría constituye una condición con alto impacto en el bienestar integral de los pacientes. La electroestimulación sacra transcutánea (EST) ha emergido como alternativa terapéutica mínimamente invasiva. Sin embargo, la evidencia sobre su repercusión en calidad de vida (CV) medida mediante instrumentos validados en población pediátrica no se ha estudiado en nuestro medio.
Evaluar el impacto de la EST sobre la calidad de vida de pacientes pediátricos con incontinencia Fecal, utilizando el cuestionario PedsQL™ en sus versiones paciente y padres, antes y después del tratamiento.
Diseño: Estudio observacional, prospectivo, analítico, multicéntrico, realizado entre julio de 2024 hasta mayo de 2026. Se incluyeron pacientes de 5 a 15 años con IF secundario a MAR, MMC o CFR, a quienes se les realizó protocolo de EST (12 sesiones de 30 minutos, utilizando dos electrodos cutáneos posteriores colocando en S2 y S4, 1 sesión por semana, en modo TENS) en dos Hospitales en Provincia de Buenos Aires. Se utilizó como test PedsQL™ 4.0 Genérico y Módulo Gastrointestinal, versiones paciente y padres/tutores que se realizó antes y después del tratamiento.
Se incluyeron 41 pacientes, rango de edad 5-15 años, media 9,5 años. El 52.5% fueron varones. Diagnóstico: MMC 47,5% (19), CFR 41.5% (17), MAR 12,2% (5).
La electroestimulación sacra transcutánea produjo una mejora en la calidad de vida global autorreportada por los pacientes (p=0,064), con impacto estadísticamente significativo en las dimensiones de salud física (p=0,028), estado emocional (p=0,014) y bienestar psicosocial (p=0,025). El dominio escolar y la percepción de los padres no alcanzaron significación estadística.
Al analizar los síntomas gastrointestinales por diagnóstico, los pacientes con CFR, fueron quienes mostraron una mayor respuesta estadísticamente significativa al tratamiento. El puntaje total del Módulo GI mejoró de 77,4 a 81,3 puntos (p=0,002), el ítem de estreñimiento presentó una mejoría de 64,8 a 72,7 (p=0,039) y la preocupación por defecar mejoró de 65,3 a 73,8 (p=0,023). En el grupo con MAR, si bien el tamaño muestral es reducido, se observó una mejora significativa en el ítem de diarrea (p=0,019), con tendencias clínicamente relevantes en dolor abdominal (p=0,072) y comunicación sobre síntomas (p=0,082). En contraste, los pacientes con MMC no presentaron cambios significativos en ningún ítem del módulo gastrointestinal luego del tratamiento.
Los niños de 5 a 7 años presentaron la mas alta respuesta al tratamiento, con mejoras significativas en el bienestar psicosocial (p=0,004) y en el ítem de diarrea del Módulo Gastrointestinal (p=0,006), así como en el estado emocional (p=0,040). En el grupo de 8 a 11 años se observó una respuesta parcial, con mejoría significativa únicamente en el ítem de dificultad para tragar (p=0,019). Los adolescentes de 12 a 15 años no mostraron beneficio con el tratamiento.
La electroestimulación sacra transcutánea demostró ser eficaz para mejorar la calidad de vida de los pacientes con incontinencia fecal, con cambios estadísticamente significativos en salud física, estado emocional y bienestar psicosocial del PedsQL™. Con respecto a los síntomas gastrointestinales encontramos mejorías en los grupos de CFR y MAR, y no así en el grupo de MMC. Los niños más pequeños mostraron respuesta más consistente con mejoría significativa en el bienestar psicosocial y en diarrea.
La pH-impedanciometría es una técnica avanzada que permite detectar episodios de reflujo tanto ácidos como no ácidos y establecer su correlación con síntomas clínicos, registrando los cambios de la impedancia eléctrica en el lumen esofágico el cual es ocasionado por el paso del bolo. Esta técnica es especialmente útil en poblaciones pediátricas en las que los métodos tradicionales, como la pH-metría convencional, pueden ser insuficientes para un diagnóstico preciso. Resulta relevante analizar si existen diferencias en las características de la Ph-MII entre lactantes menores de 6 meses con BRUE y aquellos sin BRUE, con el fin de determinar si los hallazgos del estudio pueden contribuir al entendimiento del posible papel del RGE en estos eventos.
Comparar las características de la pH-impedanciometría en lactantes menores de 6 meses con antecedentes de BRUE frente a un grupo control sin BRUE, con el fin de identificar patrones diferenciales de RGE.
Estudio observacional, retrospectivo, descriptivo y comparativo, realizado en lactantes menores de 6 meses que fueron ingresados por sospecha de RGE, en el Grupo de Trabajo de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Pirovano. Período de estudio: 01-03-2020 al 31-03-2025. Se les realizó monitoreo de pH-impedanciometría de 24 horas. Se dividió a la población en 2 grupos: Grupo I: pacientes con BRUE y Grupo II: pacientes sin BRUE. Variables analizadas: número total de episodios de reflujo, tipo de reflujo (ácido, no ácido), índice de reflujo (IR), tiempo de exposición ácida y y asociación sintomática (SI y SAP) entre el grupo BRUE y el grupo control.
Se analizaron 103 pacientes, 57 en el grupo BRUE y 46 en el grupo control. En el análisis por grupos se observó: Grupo I: edad x=0.14 ± SD 0.11 (0.01-0.42), sexo femenino 53.6%, RN término 73.2%. N° episodios RGE 50.01 ± SD20.29, IR 6.89 ± 6.15. Grupo II: edad x=0.35 ± SD 0.15 (0.02-0.60), sexo femenino 47.8%, RN término 87%. N° episodios RGE 32.63 ± SD 20.64, IR 5.58 ± 5.69. El grupo BRUE presentó un número significativamente mayor de episodios de reflujo (mediana 50.01 vs. 32.63, p = 0.0002 Wilcoxon Test). En Grupo I el 36% de los casos fueron patológicos por correlación sintomática, a predominio de los episodios no ácidos (56%) lo que refuerza el valor de la impedanciometría sobre la pH-metría convencional. Los pacientes estudiados por vómitos el 60% fue patológico por impedanciometría, predominio de episodios ácidos (70%), con correlación sintomática positiva en un 76% de los casos. El índice de reflujo no difirió significativamente entre grupos.
La pH-impedanciometría es una herramienta diagnóstica útil en lactantes con BRUE y sospecha de ERGE, ya que permite identificar tanto reflujo ácido como no ácido y su posible asociación con los eventos clínicos. Revela diferencias significativas en el perfil de reflujo entre lactantes con BRUE y aquellos sin antecedentes del evento. Los lactantes con BRUE presentan un patrón de reflujo caracterizado por mayor prevalencia de episodios no ácidos y mayor asociación sintomática en comparación con lactantes sin BRUE. Estos hallazgos sugieren un posible rol fisiopatológico del reflujo no ácido en algunos episodios de BRUE y respaldan el uso de la pH-impedanciometría en su evaluación diagnóstica desde la gastroenterología pediátrica.
Las malformaciones anorrectales (MAR) abarcan un espectro complejo de anomalías congénitas, su frecuencia oscila entre 1 en 1500 a 5000 RN según las diferentes series. A pesar de tener tratamiento quirúrgico, muchos pacientes experimentan constipación y/o incontinencia en su evolución, pudiendo esto generar un impacto en su calidad de vida.
Conocer la evolución a largo plazo y calidad de vida de los pacientes con malformaciones anorrectales seguidos en un consultorio multidisciplinario en un centro de alta complejidad.
Estudio descriptivo, transversal qué incluye pacientes pediátricos de 6 años o más, operados por MAR y seguidos en un consultorio multidisciplinario. Se excluyeron aquellos pacientes con retraso del neurodesarrollo. Se analizó el tipo de malformación anorrectal según la clasificación de Krukenberg, la edad al momento de la cirugía de reconstrucción del tránsito intestinal, la presencia de síntomas postquirúrgicos, y el tratamiento actual de los mismos. Se evaluó la continencia mediante el Score de Rintala y el Pediatric Bowel Management Score Tool (PBMST), y la Calidad de vida a través del cuestionario PedsQL. El análisis estadístico incluyó pruebas de Kruskal-Wallis, Chi-cuadrado/Fisher y correlación de Spearman.
Se incluyeron 27 pacientes, con una mediana de edad de 9 años (7-13). El 52% fueron de sexo femenino y el 48% masculino. El tipo de MAR más frecuente fue la fístula rectouretral (30%) y la cloaca persistente (30%). Le siguieron en frecuencia fístula perineal (22%), fístula recto-vestibular (11%) fístula recto-vesical (3.7%) y ano imperforado (3.7%). El 52% de los pacientes presentaron malformaciones asociadas.Cuando se analizó el índice sacro como predictor de continencia se observó qué el 58% de los pacientes tenían un índice entre 0.4 y 0.69, un 23% tenían un índice mayor a 0.7 y 19% menor a 0.4. La mediana de edad al momento de la reconstrucción del tránsito intestinal fue de 12 meses (4-24).
Síntomas postquirúrgicos: el 70% de los pacientes presentó constipación, el 7.4% incontinencia y el 22% se encontraba asintomático. Con respecto a los tratamientos qué recibian los pacientes para el manejo intestinal, se observó qué los más frecuentemente utilizados en esta serie fueron los laxantes estimulantes (30%) y las terapias rectales (33.4%).
Cuando se evalúo la continencia de los pacientes con el Score de Rintala, se observó qué el 59% presentaba un score normal o aceptable y un 41% pobre. Similar a lo observado con el score PBMST donde el 59% presentaba una continencia aceptable. Los pacientes con malformaciones anorrectales bajas ( fístula perineal, ano imperforado, fístula rectovesical) presentaron mejores valores en los scores de continencia qué las malformaciones más altas. Ambos scores se correlacionaron fuertemente.
En el análisis de la calidad de vida se observó qué el PedsQL total mostró una mediana de 80.7% ( 66.8 -- 89.3%). Al analizar las subescalas, el dominio "Escuela" presentó el puntaje más bajo (mediana: 70.0%). Aquellos pacientes con una puntuación pobre en el Score de Rintala registraron un rendimiento significativamente menor en el dominio escolar del PedsQL en comparación con los puntajes aceptables o normales (65.0% vs. 80.0% y 75.0%, respectivamente; p = 0.036). Las demás dimensiones de calidad de vida no mostraron diferencias estadísticamente significativas respecto a los scores funcionales.
A pesar de una reconstrucción exitosa, una alta proporción de pacientes pediátricos con MAR presenta síntomas de disfunción colorrectal a largo plazo. En nuestra serie observamos qué la más frecuente es la constipación. Existe una sólida correlación entre los sistemas de puntuación clínica (Rintala y PBMST). Si bien la calidad de vida global se mantiene en niveles aceptables, el impacto de los síntomas funcionales repercute de manera directa y negativa en el ámbito escolar de los niños.
La constipación crónica y la incontinencia fecal constituyen motivos frecuentes de consulta en gastroenterología pediátrica y generan un impacto significativo en la calidad de vida. La manometría anorrectal de alta resolución (MAR-AR) es una herramienta diagnóstica avanzada para la evaluación de los trastornos defecatorios en pediatría, utilizada especialmente en pacientes con constipación refractaria, incontinencia fecal, enfermedad de Hirschsprung y malformaciones anorrectales. Sin embargo, la evidencia sobre su impacto terapéutico en pediatría continúa siendo limitada.
Evaluar la utilidad de la MAR-AR para orientar el diagnóstico y modificar el tratamiento en pacientes pediátricos con patología colorrectal.
Estudio observacional retrospectivo realizado en pacientes menores de 18 años sometidos a MAR-AR, con seguimiento clínico posterior. Se incluyeron pacientes en seguimiento por gastroenterología pediátrica con estudio manométrico e información clínica y manométrica completa. Se excluyeron pacientes con datos incompletos o alteraciones del neurodesarrollo que impidieran la adecuada colaboración durante el estudio.
Se analizaron variables clínicas y manométricas mediante estadística descriptiva: edad, sexo, motivo de consulta (constipación, incontinencia fecal o enterocolitis), patología de base (constipación funcional, enfermedad de Hirschsprung, malformaciones anorrectales y mielomeningocele), tiempo de seguimiento, presión anal en reposo, presión máxima de contracción voluntaria, longitud del canal anal, sensibilidad rectal, maniobra de pujo, presencia del reflejo rectoanal inhibitorio y expulsión del balón.
Los diagnósticos manométricos se clasificaron en: disinergia anorrectal, alteraciones sensoriales, hipotonía esfinteriana, hipertonía del esfínter anal interno y estudios normales. También se evaluaron modificaciones terapéuticas y respuesta clínica.
El análisis estadístico se realizó con el software R (R Foundation for Statistical Computing, Viena, Austria). Las variables categóricas se expresaron como frecuencias y porcentajes, y las continuas como mediana y rango intercuartílico (RIC). El análisis tuvo un enfoque descriptivo acorde con el diseño observacional retrospectivo del estudio.
Se incluyeron 75 pacientes, 64% varones, con mediana de edad de 10 años (RIC 8–12). Los diagnósticos de base fueron constipación funcional (51%), malformaciones anorrectales (19%), enfermedad de Hirschsprung (18%) y mielomeningocele (10%). Los principales motivos de consulta fueron constipación (54,6%), incontinencia fecal (36%) y enterocolitis recurrente (9,3%).
Los diagnósticos manométricos más frecuentes fueron alteraciones de la sensorialidad (22%), disinergia asociada a alteración sensorial (13%), disinergia aislada (10%) y estudios normales (10%). Se observó asociación significativa entre motivo de consulta y diagnóstico manométrico (p<0,001; V de Cramer≈0,66).
En pacientes con constipación predominaron disinergia e hiposensorialidad; en incontinencia fecal, hipotonía esfinteriana; y en enterocolitis, hipertonía del esfínter anal interno.
La MAR-AR permitió modificar el tratamiento en el 87% de los casos, principalmente mediante terapias rectales y ajustes del tratamiento oral. Durante un seguimiento mediano de 21 meses, el 79% presentó respuesta clínica favorable, sin diferencias significativas según etiología (p=0,58).
La MAR-AR permitió identificar alteraciones fisiopatológicas específicas en una proporción significativa de pacientes con trastornos defecatorios, observándose patrones diferenciales según el motivo de consulta y la patología de base. La elevada frecuencia de modificaciones terapéuticas posteriores al estudio resalta su utilidad no sólo diagnóstica sino también como herramienta orientadora del tratamiento. Asimismo, la alta tasa de respuesta clínica observada durante el seguimiento sugiere que un abordaje basado en hallazgos fisiopatológicos podría optimizar la evolución de estos pacientes, especialmente en casos complejos o refractarios.
El reflujo gastroesofágico (RGE) es un problema frecuente en la población pediátrica y adolescente. El sistema de monitorización inalámbrico de pH-esofágico ( Bravo® ) consiste en una cápsula que se fija directamente a la mucosa esofágica por videoendoscopia digestiva alta (VEDA). Detecta el pH ácido en el esófago y de esta manera, logra cuantificar el reflujo gastroesofágico, logrando un registro prolongado (48 a 96 horas). Este estudio logra mayor comodidad al paciente, en especial aquellos con trastornos del espectro autista, hiperactividad o neurosensorialidad.
Evaluar la tolerancia de la cápsula inalámbrica de monitorización de pH- esofágico, las complicaciones asociadas (dolor torácico, desprendimiento prematuro) y el impacto del resultado en el diagnóstico de RGE.
Se realizó un estudio retrospectivo, descriptivo y observacional entre enero de 2025 y mayo de 2026. Se evaluaron aquellos pacientes pediátricos con sospecha de reflujo gastroesofágico que presentaban dificultad y/o negativa de los cuidadores para realizar estudio de pH/impedanciometria de 24 hs al referir imposibilidad de tolerancia a ese procedimiento. Todos fueron evaluados mediante VEDA bajo anestesia general con toma de biopsias esofágicas escalonadas, dejando libre la cara anterior del esófago donde se implantó la cápsula Bravo™, a 5 cm por encima del límite superior del esfínter esofágico inferior. Los pacientes al momento de ser evaluados no recibían inhibidores de bomba de protones o los habían suspendido 10 días previos al procedimiento. Para la interpretación de los resultados se evaluó el índice de reflujo (IR), considerando patológico el estudio con IR anormales ≥ a 2 días.
Se incluyeron un total de 8 pacientes (edad mediana: 12 años, rango: 5–18 años; 50% de sexo femenino), 4/8 pacientes con trastornos del espectro autista, 3/ 8 sindromes geneticos con trastornos de conducta y retraso madurativo y 1 /8 pacientes adolescente sana sin comorbilidades. La tolerancia al dispositivo fue aceptable. Sólo 1/8 pacientes manifestó sensación de cuerpo extraño y malestar retroesternal leve post colocación, el cual cedió con analgesia habitual sin requerir el retiro del dispositivo. Todos los pacientes pudieron reincorporarse a sus actividades escolares y tareas habituales de forma inmediata. No se registraron complicaciones graves. En 62.5% (5/ 8) pacientes se documentó la caída espontánea de la cápsula hacia la cámara gástrica a partir del tercer día, completando un registro mínimo útil de 48 horas. La eliminación fecal espontánea de la cápsula se confirmó en el 100% de la cohorte dentro de las tres semanas posteriores al procedimiento. Se observó el 50% de los estudios normales. De los estudios patológicos, en 3 se detectó exposición ácida anormal a partir del segundo día y en 1 a partir del primer día de monitoreo. Con respecto a la correlación sintomática sólo 1 paciente presentó una asociación positiva de epigastralgia con episodio de reflujo, interpretándose el cuadro como hipersensibilidad esofágica. Respecto a la VEDA, fue informada como normal en el 100% de los casos al igual que el estudio histopatológico de las biopsias esofágicas.
El monitoreo inalámbrico de pH esofágico mediante el sistema Bravo demostró ser un método factible, seguro con buena aceptación y tolerancia en nuestra cohorte de pacientes. Al disponer de una lectura mayor a 48 horas observamos mayor rédito diagnóstico. Destaca especialmente su utilidad en pacientes con TEA o síndromes genéticos asociados a trastornos conductuales, un grupo en el cual el sostén de un catéter nasal resulta habitualmente impracticable o eleva el riesgo de agresión y fracaso del estudio.
PIPO representa el 15% de las fallas intestinales en pediatría. Es un trastorno severo de la motilidad que frecuentemente deriva en una dependencia prolongada de la Nutrición Parenteral (NP). Sin embargo siempre que sea posible se intenta mantener la alimentación enteral incluso de forma parcial siendo el manejo nutricional uno de los pilares más desafiantes en el tratamiento de estos pacientes.
Presentar una serie de casos con PIPO haciendo énfasis en la tolerancia enteral al momento de la última consulta.
Análisis retrospectivo de pacientes seguidos en un centro de alta complejidad. Se evaluaron requerimientos de NP al diagnóstico vs. actualidad, vías de alimentación (enteral, oral) y tratamientos farmacológicos y quirúrgicos instaurados.
Se incluyeron 7 pacientes. Tres de sexo femenino. Todos iniciaron síntomas en los primeros años de vida (media de 6.5 meses) La totalidad de la serie presentó un patrón miopático (asociado a compromiso mesenquimático en un caso). La mediana de edad al diagnóstico fue de 6 meses, y la mediana de edad en la última consulta o momento del fallecimiento fue de 8 años. Todos los pacientes requirieron tratamiento quirúrgico: 5 gastrostomías (GTT) para alimentación y/o descompresión, 1 cecostomía y 5 pacientes, ileostomía. Se registraron 2 óbitos durante el seguimiento (a los 4 y 5 años de edad).
Abordaje nutricional: al diagnóstico el 100% requirió nutrición parenteral, en 6/7 combinada con alimentación enteral u oral. En la evolución, la trayectoria alimentaria mostró variabilidad. Del total de la serie, 4 pacientes lograron suspender NP: 1 recibe alimentación por vía oral exclusiva, 2 vía oral más enteral y 1 sólo enteral. Una paciente de 11 años con compromiso de estómago, intestino delgado ( ID) y colon se alimentó a través de una sonda yeyunal con descompresión gástrica simultánea, a los 9 años debió suspender aporte enteral por progresión de la enfermedad. Todos los pacientes recibieron tratamiento procinético, actualmente 5 continúan con piridostigmina.
Si bien el tamaño muestral es pequeño, evidencia que PIPO es un gran desafío terapéutico. En nuestra serie, el 100% mostró un patrón miopático y todos requirieron abordaje quirúrgico descompresivo precoz y procinéticos. A pesar de esto, la evolución de la tolerancia enteral fue variable, en algunos pacientes se perdió con la progresión de la enfermedad, mientras que otros lograron sostenerla en el tiempo.
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La pancreatitis autoinmune es una enfermedad fibroinflamatoria rara en pediatría y constituye una causa poco reconocida de dolor abdominal, ictericia obstructiva y alteraciones hepatobiliares. Debido a su baja prevalencia y a la heterogeneidad de sus manifestaciones clínicas, suele representar un gran desafío diagnóstico. En niños, los criterios diagnósticos continúan siendo limitados y gran parte de la evidencia procede de series de casos y experiencias de centros especializados. Su reconocimiento oportuno es de gran importancia, ya que el tratamiento inmunosupresor suele lograr una rápida mejoría clínica y radiológica, evitando intervenciones innecesarias y posibles secuelas.
Resaltar la relevancia de la sospecha clínica en el abordaje de pacientes pediátricos con dolor abdominal e ictericia obstructiva, describiendo el proceso diagnóstico que permitió identificar una causa infrecuente de colestasis.
Paciente femenina de 6 años, sin antecedentes de relevancia, que consulta por dolor abdominal de cinco días de evolución localizado en hemiabdomen superior, inicialmente intermitente y luego continuo, asociado a decaimiento, inapetencia e inyección conjuntival bilateral. En la evaluación inicial presenta leucocitosis moderada con neutrofilia predominante, trombocitosis, aumento de transaminasas (GOT 114 U/L, GPT 112 U/L) y reactantes de fase aguda elevados, planteándose inicialmente el diagnóstico de hepatitis aguda. Debido a la persistencia de los síntomas fue derivada a nuestro centro.
Al ingreso se constata ictericia en escleras, dolor en hipocondrio derecho y flanco derecho, y hepatomegalia. Los estudios de laboratorio evidenciaron colestasis progresiva con: GOT 118 U/L, GPT 145 U/L, GGT 315 U/L, FAL 1219 U/L, bilirrubina total 2.45 mg/dL y bilirrubina directa 1.74 mg/dL. La ecografía abdominal inicial mostró una adenopatía hiliar inespecífica, sin alteraciones hepatobiliares.
Durante la evolución presentó empeoramiento clínico con ictericia generalizada, persistencia del dolor abdominal y aumento progresivo de la bilirrubina total hasta 6.83 mg/dL, con predominio directo. La amilasa y lipasa resultaron normales, y las serologías para virus hepatotropos fueron negativas. Ante la persistencia y progresión del cuadro clínico, se realizó una nueva ecografía abdominal que evidenció hepatomegalia, cambios inflamatorios periportales y dilatación de la vía biliar intrahepática, además de una imagen quística adyacente a la vesícula biliar que planteó como diagnósticos diferenciales una malformación de la unión biliopancreática versus quiste de colédoco.
Se realizó colangiorresonancia magnética que mostró aumento difuso del tamaño pancreático con aspecto de “páncreas en salchicha”, restricción en secuencias de difusión, halo periférico hipointenso y estenosis segmentaria del colédoco intrapancreático. Se observó además dilatación de la vía biliar intra y extrahepática secundaria a estrechamiento distal del colédoco, asociado a hepatomegalia homogénea con edema periportal. Estos hallazgos fueron altamente sugestivos de pancreatitis autoinmune.
Se ampliaron estudios. Se evidenció déficit de IgA. La IgG total se encontró elevada (1676 mg/dL), con IgG4 dentro de límites normales, complemento normal y autoanticuerpos negativos (ANA, ANCA y anti-ADN). La valoración oftalmológica descartó uveítis.
Ante la combinación de clínica compatible, patrón colestásico progresivo y hallazgos característicos en la resonancia magnética, se estableció el diagnóstico de pancreatitis autoinmune pediátrica.
Se inició tratamiento con meprednisona a dosis de 1.5 mg/kg/día. A las 72 horas se observó mejoría clínica significativa con disminución del dolor abdominal y de la ictericia. El tratamiento se mantuvo durante ocho semanas seguido de descenso progresivo hasta su suspensión. Los controles posteriores mostraron normalización progresiva de las pruebas hepáticas y de colestasis. La ecografía abdominal de seguimiento resultó normal y la colangiorresonancia evidenció resolución de las alteraciones pancreatobiliares. Tras más de un año de seguimiento, la paciente permanece asintomática y sin evidencia de recaída.
La pancreatitis autoinmune es una enfermedad poco frecuente en pediatría. Este caso demuestra que la ausencia de elevación de enzimas pancreáticas no excluye el compromiso pancreático y que, ante una colestasis obstructiva progresiva asociada a hallazgos imagenológicos sugestivos, esta entidad debe incluirse tempranamente dentro de los diagnósticos diferenciales. La rápida respuesta al tratamiento corticoideo constituyó un elemento adicional de apoyo diagnóstico.
El reconocimiento temprano de esta enfermedad permite instaurar un tratamiento efectivo, evitar procedimientos invasivos innecesarios y prevenir complicaciones pancreatobiliares a largo plazo.
La enfermedad celiaca es un enfermedad autoinmune sistémica que se presenta en individuos genéticamente predispuestos por la ingesta de gluten y prolaminas relacionadas caracterizándose por una respuesta inmunológica a la ingesta del gluten.Esta intolerancia produce una lesión característica de la mucosa del intestino delgado proximal, que revierte con la supresión del gluten de la dieta y reaparece con la reintroducción del mismo. Las manifestaciones clínicas son diversas tanto digestivas como extradigestivas.
Evaluar los factores epidemiológicos y formas clínicas de presentación de enfermedad celiaca en la ciudad de Esquel-NorOeste provincia del Chubut.
Determinar la prevalencia de enfermedad celiaca en la ciudad de Esquel.
Comparar factores epidemiológicos y formas de presentación clínica de enfermedad celiaca en la ciudad de Esquel región andina y la ciudad de Comodoro Rivadavia costa atlántica de la provincia del Chubut. Estimar el Z-score para peso y talla o longitud en niños con diagnóstico de enfermedad celiaca y en seguimiento una vez instalado el tratamiento adecuado.
Conocer distribución diagnóstica en medio público y privado.
Se realizó un estudio retrospectivo, descriptivo, longitudinal de una población tanto hospitalaria como de atención privada de pacientes pediátricos con diagnosticados de enfermedad celiaca en la ciudades de Esquel, Comodoro Rivadavia y zona de influencia entre 2013 y 2019
Se recabaron los datos de 70 historias clínicas de pacientes con diagnóstico confirmado de EC atendidos en el ámbito público y el consultorio privado de gastroenterología infantil de la localidad de Esquel y Comodoro Rivadavia entre el 1 de enero de 2013 y el 31 de diciembrede 2019
Durante el periodo 2013 -2019 se registra un total de 70 casos con diagnóstico de enfermedad celiaca con endoscopia confirmatoria en el 100% de los casos de los cuales 29 corresponden a la ciudad de Esquel y 41 a la ciudad de Comodoro Rivadavia.Para poder comparar la edad al diagnóstico con otras poblaciones, se calcularon la mediana, que fue de 96 meses con una media de 82 meses, el de menor edad al momento del diagnostico fue de 24 meses , el de mayor edad 178 meses para la cuidad de Esquel y para de la ciudad de C.Rivadavia que fue una mediana de 72meses y una media de 81 meses, el de menor edad fue de 21 meses y el de mayor edad 178 meses.La distribución para el sexo femenino fue 72% en la ciudad de Esquel y 51% en la ciudad de C.Rivadavia.En cuanto a la forma clínica de presentación al momento del diagnóstico en la cuidad de Esquel con un n:29 se manifiesta de forma clásica 19(65%), no clásica 5(18%), enfermedad asociada 4(14%), scrennigng 1(3%).Para la ciudad de CRivadavia se observa de forma clásica 24(58%), no clásica 8(20%), enfermedad asociada 4(10%), screnning 5(12%).Forma de presentación silente con un n: 24 se observa para la cuidad de Esquel 9(40%) antecedentes familiar, 2(8%) DBT tipo 1 ,2(8%) eosinofilia leve moderada,2(8%) seudohipotiroidismos, 2(8%)anemia, 2(8%) alopecia, 1(4%) vitíligo.Para la ciudad de comodoro Rivadavia encontramos los siguientes resultados 8%35%) antecedente familiar, 3(13%) DBT tipo 1 ,3(13%) eosinofilia leve – moderada, 2(9%)hipertransaminasemia, 2(9%) seudohipotiroidismo, 2(9%) alopecia, 3(13%)vitíligo.
Se observa un aumento en el número de casos diagnosticados durante el periodo 2013-2019. Existe una gran correlación comparando la forma de presentación clínica de ambas localidades. La principal forma de presentación clínica en la ciudad de Esquel y Comodoro Rivadavia es la forma clásica. Aumento en la edad promedio de diagnóstico. Predominio en el sexo femenino.Mejoría en el perfil de crecimiento según Z-scord P/T .Mayor número de diagnóstico en el ámbito privado.
La Enfermedad Celíaca (EC) es una enfermedad crónica, inmunomediada, sistémica, precipitada por la ingestión de proteínas tóxicas del trigo, cebada y centeno, comúnmente llamadas gluten, que afectan al intestino delgado en individuos genéticamente predispuestos. Su prevalencia a nivel mundial es de aproximadamente del 1%.
El diagnóstico se basa en una combinación de manifestaciones clínicas glúten dependientes, anticuerpos específicos positivos y lesiones histológicas compatibles (atrofia vellositaria con incremento de Linfocitos intraepiteliales > 25/ 100 según Clasificación de Marsh Oberhuber), considerándose EC convencional a Marsh 3 en bulbo y 2da porción duodenal y EC ultracorta a Marsh 3 en bulbo duodenal con duodeno normal o Marsh 1.
Ante cambios histológicos leves con incremento de linfocitos intraepiteliales (LIES) y/o ausencia de atrofia vellositaria, pueden surgir dificultades diagnósticas y resultar de utilidad el análisis mediante citometría de flujo de la población de los linfocitos de lámina propia, linfograma epitelial, con la detección de los LIES, cobrando particular relevancia el recuento elevado de receptores de células T gamma delta (TCR- ɣδ) ≥ 15% y la disminución de los LIEs tipo natural killer (NK) ≤6%. En la bibliografía se describe que en la EC el 89.7% se presenta con dicho linfograma y el 10% restante un linfograma celíaco parcial (TCR- ɣδ ≥ 15% y/o NK ≤6% en bulbo y/o duodeno).
Caracterizar el linfograma epitelial estudiado a través de citometría de flujo en pacientes con autoinmunidad celíaca en nuestra población.
Estudio retrospectivo, descriptivo y observacional (abril de 2024-junio de 2026) basado en la revisión de historias clínicas, informes endoscópicos, histológicos y resultados de citometría de flujo de pacientes pediátricos con autoinmunidad celíaca.
Se analizaron 44 pacientes con autoinmunidad celíaca, 22 de sexo femenino y 22 de sexo masculino, con edad media al diagnóstico de 8.7 años (rango 2 años-18 años). Del total de pacientes, 21 presentaron diagnóstico final de EC convencional: 15/21 con linfograma celíaco (71%) y 6/21 con linfograma parcial (NK≤6% en el 100%). En todos los pacientes con EC ultracorta (n=16) se detectó linfograma celíaco compatible en bulbo, 11 de ellos (68.8%) asociaron linfograma parcial en la 2da porción duodenal.
De los 7 pacientes restantes 2 se asumieron como EC potencial con linfograma parcial y 5 fueron no celíacos con linfograma normal.
En nuestra cohorte de pacientes celíacos convencionales un 71% presentó un linfograma celíaco completo, siendo menor a lo reportado. Los restantes presentaron un patrón citométrico incompleto a pesar de exhibir atrofia vellositaria severa y actividad serológica compatible. Ningún paciente diagnosticado presentó linfograma no celíaco en ambas muestras. Estos hallazgos sugieren que la ausencia del linfograma celíaco completo no excluye el diagnóstico de enfermedad celíaca activa y destacan la necesidad de interpretar la citometría de flujo en conjunto con los hallazgos clínicos, serológicos e histológicos. Se destaca que el 100% de pacientes con diagnóstico de enfermedad celíaca ultracorta presentó perfil celiaco completo en bulbo duodenal.
Creemos que el linfograma epitelial podría ser útil como herramienta complementaria en casos especiales como EC ultracorta. Son necesarios estudios de mayor número de pacientes para determinar la inclusión del linfograma epitelial en el algoritmo diagnóstico de enfermedad celiaca.
Se ha comprobado que la terapia genética moduladora se asocia con aumento de peso y por ende puede conducir potencialmente a mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad (Frantzen et al, 2023).
Conocer la prevalencia actual de malnutrición por exceso, y comparar con la misma antes del inicio de la terapia.
Estudio observacional, longitudinal, retrospectivo. Incluyó a población pediátrica asistida en el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad que recibió moduladores entre 2021 y 2025. Se excluyó a pacientes con baja talla.
Actualmente, se encuentran con terapia moduladora 58 niños (70%), de ellos 11 niños presentan malnutrición por exceso, 8 con sobrepeso y 3 obesidad. La edad promedio es 10 años, con predominio de sexo femenino. Se observó que el 90% tiene insuficiencia pancreática y el 64% son homocigota[delta]F508.
Al inicio de la terapia moduladora 6 niños presentaban malnutrición por exceso, 5 con sobrepeso y 1 obesidad.
Al momento del estudio elevaron su IMC posterapia 5 niños que estaban eutróficos, quedando en rango de sobrepeso; 3 se mantuvieron en el rango de sobrepeso, 2 elevaron su IMC, pasando a obesidad y 1 se mantuvo en el rango de obesidad.
La prevalencia de malnutricion por exceso no aumentó de manera significativa estadísticamente (p-value 0.0625) posterapia.
Aunque hubo un aumento de la malnutrición por exceso, la muestra de nuestra población, no permite asociarlo con la terapia moduladora.
Las neoplasias pancreáticas en la población pediátrica son infrecuentes. Dentro de ellas, el pancreatoblastoma y el Tumor de Frantz constituyen las entidades más comunes en la primera y segunda infancia. El tumor pseudopapilar sólido (TPS) o tumor de Frantz constituye aproximadamente el 70% de las neoplasias pancreáticas pediátricas. Se caracteriza por su baja malignidad, patogenia poco clara y pronóstico favorable. La resección quirúrgica completa representa el único tratamiento curativo, con tasas de supervivencia a 5 años superiores al 95%, incluso en presencia de metástasis a distancia.
Presentar una serie retrospectiva de casos de neoplasia pseudopapilar pancreática en población pediátrica diagnosticada y tratada en un Hospital de alta complejidad entre enero 2014 y marzo 2026, y comparar los resultados con la evidencia disponible en la literatura.
Análisis retrospectivo de historias clínicas de pacientes pediátricos con diagnóstico de TPS tratados en un Hospital de alta complejidad durante el período de estudio. Se evaluaron características epidemiológicas, clínico-patológicas, estrategias de tratamiento quirúrgico, complicaciones y seguimiento.
Se incluyeron 21 pacientes con diagnóstico de tumor de Frantz. Diecinueve correspondieron al sexo femenino (90.5%), con relación mujer:hombre de 9.5:1. La edad media al diagnóstico fue 12.1 años (rango: 8-16 años). La localización más frecuente fue cabeza pancreática en 9 pacientes (42.9%), seguida de cuerpo-cola en 4 (19%), cuerpo en 3 (14.3%), cola en 3 (14.3%) y cabeza-cuerpo en 2 (9.5%). El tamaño tumoral osciló entre 1.7 x 1.3 cm y 14 x 9 cm. El dolor abdominal fue el síntoma predominante (52.4%), manifestándose aislado o asociado a vómitos y náuseas en el 50% de los casos. Cinco pacientes presentaron tumores de gran volumen (≥10 cm), detectándose como masa abdominal palpable en 4 de ellos (80%). El hallazgo incidental ocurrió en 19% de los casos. Se identificó síndrome coledociano en 1 paciente (4.8%). Los niveles séricos mostraron mediana de amilasa de 62 U/L (33-430 U/L) y lipasa de 53 U/L (6-841 U/L). La confirmación histológica preoperatoria mediante biopsia por punción se realizó en 43% de los casos, ecoendoscopia en 4.8%, mientras que en 52.4% se procedió directamente a manejo quirúrgico. El índice de proliferación Ki-67 estuvo disponible en 14 pacientes (66.7%), con mediana de 1.8% (rango: 0.5-10%). Todos los casos presentaron el perfil inmunohistoquímico clásico: positividad para beta-catenina, vimentina, CD10 y CD56. Se realizó duodenopancreatectomía cefálica en 10 pacientes (47.6%), pancreatectomía corporo-caudal en 10 (47.6%) y pancreatectomía central en 1 (4.8%). Se encontraron hallazgos extra pancreáticos en 3 pacientes (14.3%): tumor carcinoide apendicular, quiste anexial derecho y trombosis portal con trombosis del tronco celíaco que requirió trombectomía. Solo 1 paciente presentó compromiso ganglionar regional (4.8%). Las complicaciones postoperatorias inmediatas incluyen colecciones abdominales en 2 pacientes (9.5%), obstrucción biliar requiriendo stent en 1 (4.8%), complicaciones del conducto de Wirsung en 2 (9.5%, uno requirió stent) y pseudoquiste pancreático en 1 (4.8%). Durante el seguimiento, la insuficiencia pancreática exocrina fue la complicación más frecuente, observada en 4 pacientes (19%) con requerimiento de terapia de reemplazo enzimático. La insuficiencia pancreática endocrina se presentó en 1 paciente (4.8%). La supervivencia global fue del 100%, con tiempo medio de seguimiento de 2 años (rango: 2 meses-6 años). Actualmente continúan en seguimiento 10 pacientes (47.6%), 5 (23.8%) se perdieron durante los controles, 3 (14.3%) continuaron en su provincia de origen y 3 (14.3%) fueron derivados a servicios de adultos.
Esta serie de 21 pacientes confirma el perfil clínico e imagenológico característico del TPS, con predominio femenino, localización pancreática variable y presentación como lesiones encapsuladas sólido-quísticas. El tratamiento quirúrgico permitió una resección completa en todos los casos con supervivencia del 100%. Si bien pueden presentarse complicaciones postoperatorias y secuelas pancreáticas a largo plazo, los resultados obtenidos respaldan el manejo de estos pacientes en centros especializados con un enfoque multidisciplinario.
El TPS es un diagnóstico diferencial fundamental de masa pancreática en niños, ya que la extirpación quirúrgica completa, incluso en presencia de metástasis o invasión local, ofrece un excelente pronóstico a largo plazo. Estudios con un seguimiento más prolongado serán necesarios para definir con mayor precisión el riesgo de recurrencia tardía.
La enfermedad celíaca (EC) es una enteropatía crónica inmunomediada desencadenada por la ingesta de gluten en individuos genéticamente predispuestos. Constituye una de las enfermedades digestivas crónicas más frecuentes en la edad pediátrica, con una prevalencia cercana al 1%. Su diagnóstico se apoya en la integración de manifestaciones clínicas, marcadores serológicos específicos, susceptibilidad genética y hallazgos histopatológicos compatibles.
Las guías nacionales y europeas han demostrado una fuerte correlación entre títulos elevados anticuerpo anti-transglutaminasa tisular (a-tTG) y la presencia de atrofia vellositaria, permitiendo incluso prescindir de la biopsia duodenal en situaciones seleccionadas. Sin embargo, algunos pacientes presentan títulos elevados de anticuerpos con biopsias inicialmente normales, mientras que otros pueden evidenciar lesiones compatibles con EC en ausencia de marcadores serológicos.
Estas situaciones incluyen entidades como la EC potencial y la EC seronegativa, que representan un desafío diagnóstico. En este contexto, herramientas complementarias como el estudio genético HLA-DQ2/DQ8 y el análisis de linfocitos intraepiteliales LIE mediante citometría de flujo (LIEcf) han cobrado creciente relevancia para la resolución de casos complejos.
Valorar relación entre serología y hallazgos histológicos de los pacientes a los que se le realizó biopsia duodenal por sospecha de EC entre Abril 2023 y Abril 2026.
Determinar la frecuencia de pacientes que requirieron re-biopsia y evaluar la contribución del LIE por citometría de flujo en la resolución de casos con diagnóstico incierto.
Estudio retrospectivo, descriptivo, observacional y transversal a partir de historias clínicas, resultados serológicos, informes anatomopatológicos de biopsias duodenales (4 de segunda porción duodenal y dos de bulbo) y estudios de linfograma intraepitelial de pacientes evaluados por sospecha de EC.
Se registraron los valores de inmunoglobulina A (IgA) total y a-tTG IgA. En pacientes con déficit de IgA se analizaron los niveles de a-tTG IgG y anticuerpos anti-péptidos de gliadina deaminada (a-DPG) IgG/IgA. Los títulos de a-tTG se categorizaron en negativos (menores a 10), positivos entre 10 y 100 UI/mL y mayores de 100 UI/mL.
En los casos con discordancia sero-histológica se realizó LIEcf, técnica accesible en nuestra institución desde abril de 2025.
La integración de los hallazgos clínicos, serológicos e histopatológicos permitió clasificar a los pacientes como EC, EC potencial o no EC.
Se incluyeron 71 pacientes, de los cuales el 48% (n=34) tenían a-tTG IgA >100UI/ml, 38% (n=27) <100UI/ml y 12.6% (n=9) negativa con a-DPG positiva. Un paciente (1.4%) presentó serologías negativas bajo tratamiento inmunosupresor.
34 pacientes cumplían criterios para diagnóstico sin biopsia. 12 tenían biopsia inicial Marsh 0-1, 5 de ellos fueron sometidos a una segunda biopsia, confirmándose la enfermedad en 2 casos (1 mediante LIE).
Nueve pacientes (12,7%) presentaron déficit de IgA. De ellos, 2 (22,2%) fueron diagnosticados con enfermedad celíaca, uno de los cuales requirió LIE para la confirmación diagnóstica.
En el paciente bajo tratamiento inmunosupresor por enfermedad de base, con antecedentes familiares de primer grado y clínica compatible que presentó serología negativa, el estudio genético mostró susceptibilidad HLA y la biopsia duodenal evidenció un patrón acorde a EC. Tras dos años de dieta libre de gluten, la re-biopsia demostró normalización histológica, confirmando retrospectivamente el diagnóstico de EC seronegativa.
El diagnóstico de enfermedad celíaca se confirmó en 36 pacientes (50.7%), de los cuales 22 con primer biopsia, 11 con una segunda biopsia y 3 con LIEcf. 26 pacientes (36.6%) fueron clasificados como potenciales y continúan en seguimiento.
La correlación sero-histológica permitió confirmar el diagnóstico en la mayoría de los pacientes; sin embargo, las discordancias observadas evidencian las limitaciones de cada método cuando se utilizan de forma aislada. La presencia de títulos elevados de a-tTG con biopsia inicial normal y la progresión a atrofia observada en pacientes re-biopsiados avalan que la serología puede preceder al daño histológico o éste último presentarse de forma parcheada.
La litiasis biliar es un problema frecuente en la población general y alrededor de un 10% a un 25% de los pacientes pueden desarrollar complicaciones.
La enfermedad litiásica biliar era considerada una entidad principalmente de la población adulta, pero en los últimos años su incidencia ha crecido exponencialmente en la edad pediátrica y probablemente se deba al aumento de la obesidad infantil, entre otros factores.
La coledocolitiasis es la causa más frecuente de obstrucción biliar, y debe sospecharse en pacientes con colecistitis con compromiso de la vía biliar, pancreatitis aguda, cólico biliar, ictericia o colangitis.
Estudios bioquímicos y por imágenes permiten arribar a un diagnóstico más certero, por lo que la ecografía abdominal en manos entrenadas constituye el escalón inicial. La colangioresonancia (CRMN) permite una precisión aún mayor en cuanto al compromiso de la vía biliar.
Tanto la colecistectomía con colangiografía intraoperatoria como la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) constituyen los posibles abordajes, según cada caso particular. Esta última es el abordaje de elección en coledocolitiasis constatada, con una tasa de éxito del 87% al 100% en manos expertas.
Analizar las complicaciones médicas y el abordaje terapéutico del síndrome coledociano en niños menores de 18 años atendidos en el Hospital Prof. Dr. Juan P. Garrahan entre los años 2014 y 2024.
Estudio retrospectivo, descriptivo. Se analizaron las historias clínicas electrónicas de pacientes menores de 18 años con diagnóstico de síndrome coledociano atendidos en el Hospital Juan P. Garrahan entre los años 2014 y 2024. Las variables estudiadas fueron: edad, sexo, patología de base, laboratorio al diagnóstico y estudios por imágenes. Fueron excluidos los pacientes con malformaciones de la vía biliar, hepatopatías y colecistitis aguda sin compromiso de la vía biliar. Las variables categóricas se resumieron como frecuencias absolutas y porcentajes, y las continuas como mediana y media. El análisis estadístico se llevó a cabo utilizando el entorno de programación R versión 4.5.
De un total de 165 pacientes incluidos con diagnóstico de síndrome coledociano, el 73% fueron mujeres y el 27% eran varones. La edad media al diagnóstico fue de 12,43 años +- 2DE. La patología de base más frecuente fue la obesidad (46%), siendo predominante en el sexo femenino (78%). Otras entidades subyacentes han sido el sobrepeso, esferocitosis, drepanocitosis, síndrome de Down, enfermedad renal crónica, hepatitis autoinmune y antecedente de prematurez. El 42% de los pacientes no tenían documentada en la historia clínica una patología de base predisponente. El 67% (110p/165) de los casos se presentaron como una pancreatitis aguda, mientras que el 31,5% (52p/165) presentaban dolor abdominal sin compromiso pancreático; 12 de ellos con ictericia.
Noventa y cuatro pacientes (56,9%) tenían ecografía abdominal con dilatación del colédoco o visualización de litos en su interior. De estos el 56,4% (53p/165) presentaron una CRMN que confirmó coledocolitiasis. En el 47% restante no hubo correlación entre la ecografía y la resonancia, descartando coledocolitiasis.
En el laboratorio inicial, cerca del 90% presentaron hepatitis y el 100% tuvieron una fosfatasa alcalina y gamma-glutamil transferasa elevadas. El 17,6% (29p/165) de los pacientes con síndrome coledociano tuvieron una Bilirrubina total (BT) mayor a 4 mg/dL al diagnóstico, de los cuales al 55% se les practicó colecistectomía y el 45% fue intervenido mediante CPRE y luego colecistectomía. Sin embargo, de los pacientes que tenían una BT menor a 4 mg/dL, sólo al 21% se les practicó CPRE y el resto presentó abordaje quirúrgico.
De las 110 pancreatitis diagnosticadas, el 41,8% presentaban colestasis al diagnóstico, por lo que se analizó la asociación entre colestasis y pancreatitis aguda a través de Chi-cuadrado, con una relación estadísticamente significativa (p=0,008).
En cuanto al tratamiento instaurado, el 80,6% (133p/165) de los pacientes se resolvió a través de colecistectomía y sólo el 19,4% (32p/165) requirió CPRE y posterior colecistectomía.
Ante el aumento de la patología biliar en pediatría, fundamentalmente en adolescentes con obesidad como principal factor de riesgo, es necesario adoptar conductas preventivas.
La CRMN ayuda a confirmar el diagnóstico y a determinar el abordaje terapéutico, dado que la ecografía es operador dependiente y hasta la mitad de los casos pueden no corresponderse con diagnóstico de coledocolitiasis.
La CPRE constituye el tratamiento de elección, siempre que el paciente cumpla las condiciones para su realización, ya que a pesar del abordaje por personal entrenado, no está exenta de complicaciones.
Teniendo presente que la mayoría de los cálculos migran espontáneamente y no requieren intervención mediante CPRE, la colecistectomía continúa siendo el abordaje más frecuente.
La enfermedad celíaca (EC) se caracteriza por la presencia de autoanticuerpos y lesión duodenal: atrofia vellositaria, hiperplasia de las criptas y aumento de linfocitos intraepiteliales (LIE). El linfograma intraepitelial (LI) es el análisis por citometría de flujo (CMF) de biopsias duodenales para caracterizar y cuantificar las subpoblaciones de LIE. El aumento de LIE totales [linfocitos T CD3+ (αβ y γδ)] con incremento de los TCR γδ y reducción de los CD3- CD103+ es el patrón característico de la EC. Este patrón persiste a lo largo de toda la mucosa intestinal, evitando falsos negativos en lesiones parcheadas o errores de interpretación debido a la mala orientación de la biopsia y no se modifica aún bajo dieta libre de gluten.
Confirmar o excluir diagnóstico de EC mediante la aplicación del LI en 5 casos clínicos no concluyentes.
Muestra de biopsia intestinal de cada paciente. Valores de referencia: aTgt IgA<10 UI/ml; a-DPG-IgG<10 UI/ml; LI: LIE totales <5%; TCRγδ+<15%; CD3-CD103+>4%.
Se analizaron 5 pacientes con sospecha de enfermedad celíaca y resultados serológicos y/o histológicos discordantes o no concluyentes. Las manifestaciones clínicas incluyeron diarrea, dolor abdominal, anemia, fallo de medro y constipación. En cuanto a los antecedentes de jerarquía, 1 de ellos presentaba déficit de IgA y otro de los pacientes tenía un familiar de 1º grado con diagnóstico de enfermedad celíaca.
En todos los casos se realizó evaluación serológica, histológica y linfograma intraepitelial (LI). En 3 casos el LI se efectuó durante una segunda videoendoscopía digestiva alta (VEDA), mientras que en los otros 2 se realizó en la tercera VEDA.
El LI mostró un patrón compatible con enfermedad celíaca en 3 de los 5 pacientes (60%).
| Resultados de linfograma intraepitelial | ||||
| Caso N | CD45 (%) | TCR gd (%) | CD3-CD103+ | Interpretación LIE |
| 1 | 5 | 19 | 3 | Positivo |
| 2 | 4 | 11 | 35 | Negativo |
| 3 | 14 | 37 | 1 | Positivo |
| 4 | 15 | 27 | 1 | Positivo |
| 5 | 6 | 3 | 29 | Negativo |
Discusión:
Cada paciente con EC desarrolla una respuesta inmunológica única provocada por el gluten, condicionada por el trasfondo genético y modulada por factores ambientales. Uno de los hallazgos esenciales de este proceso activo es el aumento precoz y sostenido de los LIE. El análisis por CMF ha facilitado el seguimiento de los subgrupos de LIE a lo largo de la historia natural de la enfermedad.
En nuestra cohorte de pacientes de diagnóstico complejo, la utilización del LI en la primera VEDA realizada, hubiera evitado con una elevada probabilidad el re-biopsiado de pacientes cuya histología y serología exhibían resultados discordantes o no concluyentes.
Respaldan los resultados obtenidos una alta sensibilidad y especificidad técnica (94 y 91% respectivamente) y una herramienta poderosa de confirmación (sólido LR+) y descarte (bajísimo LR-), lo que optimiza los tiempos de diagnóstico en el laboratorio o la consulta. En la actualidad los avances tecnológicos han contribuido a un crecimiento en el hallazgo diagnóstico de la enfermedad. Pero es de notar, que al peligro del subdiagnóstico del pasado se corre con un riesgo tan o más preocupante al día de hoy, que es el sobrediagnóstico.
Contar con técnicas complementarias como el LI en nuestro medio nos ha permitido confirmar 3 de los casos y descartar otros 2, todos con resultados histológicos y/o serológicos no concluyentes. Por lo tanto, el LI constituiría una herramienta útil para identificar pacientes con EC incluso en escenarios diagnósticos complejos, como aquellos que han iniciado DLG y no desean realizar prueba de provocación, presentan serología negativa, clínica inespecífica o hallazgos histológicos no concluyentes.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
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| 11889 Salud mental en la internación pediátrica: ¿estamos preparados? Análisis de una experiencia institucional Otros |
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| 12253 A propósito de un caso: Diagnóstico temprano de enfermedad de Kawasaki como factor preventivo al desarrollo de complicaciones cardiovasculares. Otros |
MARIA LUCENA LOPE |
La deficiencia congénita del factor VII es una condición hereditaria extremadamente rara, con una prevalencia de 1 por cada 500,000 personas. Es un trastorno autosómico recesivo que puede afectar a varios miembros de una familia.Su diagnóstico puede resultar desafiante, especialmente cuando existen antecedentes que orientan inicialmente hacia otras etiologías.
Presentar un caso clínico de Déficit del factor VII de la coagulación, diagnosticado ante la persistencia de una alteración en parámetros de la coagulación en un paciente con sospecha de ingesta accidental de rodenticida, pese a recibir adecuado tratamiento destacando la importancia del diagnóstico diferencial y de la prevención de intoxicaciones no intencionales en pediatría.
Paciente masculino de 4 años de edad, con antecedente de trastorno del habla, que consulta por sospecha de ingesta accidental de rodenticida (Termixan BP). El paciente refirió haber ingerido accidentalmente un rodenticida (Termixan BP) tras encontrarlo en el patio de su domicilio, donde el producto se encontraba distribuido en forma aleatoria presentando características similares a un trozo de queso.
Por indicación del Servicio de Toxicología del Hospital Posadas se realizaron controles seriados de coagulograma, evidenciándose alteración persistente de la coagulación con concentración de protrombina (CP) 58 %, RIN 1.30 a su ingreso, durante su segundo día de internación alcanzó descenso CP 47 %, RIN 1.47, por lo que continuó recibiendo vitamina k por vía endovenosa. Durante toda la internación el paciente permaneció clínicamente estable hemodinámicamente compensado sin evidencia clínica de sangrado activo sin manifestaciones hemorrágicas, hematomas ni otros signos de sangrado. Se instaura tratamiento con vitamina K con aumento progresivo de la dosis máxima alcanzando 120 mg/día con escasa mejoría de los valores de coagulación y persistiendo alterados.
Ante la persistencia de la alteración de la concentración de protrombina, se efectuó una interconsulta con el Servicio de Hematología del Hospital Posadas, realizándose la cuantificación de factores de vitamina K dependientes II y X, evidenciaron una disminución leve de los niveles plasmáticos.
Dada la evolución, se solicitó estudio de coagulación a ambos progenitores. El padre presentó alteraciones similares del coagulograma CP 41% y RIN 1,66, mientras que la madre presentó valores normales. Posteriormente se realizó dosaje de factor VII, obteniéndose valores de 33% en el paciente y 21% en el padre.
Con estos hallazgos, se estableció el diagnóstico presuntivo de déficit congénito de factor VII, sustentado por la presencia de antecedentes familiares compatibles. Esta entidad se consideró la causa más probable de la alteración de la coagulación observada; sin embargo, no fue posible descartar de manera concluyente una intoxicación por rodenticida como factor contribuyente. Actualmente, el paciente continúa en seguimiento por el Servicio de Hematología, sin requerimiento de tratamiento específico.
Discusión:
El déficit congénito de factor VII constituye la coagulopatía hereditaria más frecuente entre los déficits de factores de coagulación dependientes de vitamina K, aunque continúa siendo una entidad infrecuente. La presentación clínica es heterogénea y la correlación entre los niveles plasmáticos y el fenotipo hemorrágico no siempre es lineal. En este caso, la sospecha inicial de intoxicación con superwarfarinicos motivó el estudio, permitiendo identificar una alteración persistente de la vía extrínseca de la coagulación y evidenciar un patrón familiar compatible con transmisión hereditaria.
La mayoría de las intoxicaciones accidentales en la infancia son prevenibles. Entre las principales medidas de prevención se encuentran el almacenamiento de sustancias potencialmente tóxicas fuera del alcance y de la vista de los niños, preferentemente bajo llave, conservar los productos en sus envases originales correctamente rotulados y evitar su trasvase a recipientes de alimentos o bebidas. Asimismo, resulta fundamental la supervisión de los niños y la educación de los cuidadores sobre los riesgos asociados a estos productos.
Conclusiones:
La persistencia de alteraciones del tiempo de protrombina a pesar del tratamiento con vitamina K debe motivar la búsqueda de diagnósticos alternativos. El estudio familiar y el dosaje específico de factores de coagulación resultaron fundamentales para arribar al diagnóstico de déficit congénito de factor VII. Este caso destaca la importancia del abordaje multidisciplinario entre Pediatría, Toxicología y Hematología en la evaluación de coagulopatías pediátricas.
La Enfermedad de Kawasaki (EK) es una vasculitis sistémica aguda, autolimitada, de causa incierta, que afecta vasos de mediano y pequeño calibre, y es considerada en la actualidad como la causa más frecuente de enfermedad coronaria adquirida en pediatría. La sospecha diagnóstica inicial es clínica, caracterizada por fiebre de inicio súbito y persistente de mínimo 5 días de evolución, asociado a 4 o más de los siguientes criterios en una EK completa: cambios en las extremidades como edema doloroso en dorso de manos y pies, y eritema palmo-plantar; exantema polimorfo, confluente, no vesiculoso; hiperemia conjuntival sin exudado; afectación de labios y cavidad bucal tales como fisuras, descamación y lengua aframbuesada; linfadenopatía cervical unilateral firme, y cervical anterior, mayor a 1.5 cm. Dentro de los estudios complementarios se solicita laboratorio donde se puede evidenciar sobre todo en fase aguda de la enfermedad; leucocitosis con neutrofilia, elevación de reactantes de fase aguda (eritrosedimentación (VSG) y Proteína C reactiva (PCR), anemia normocítica normocrómica, trombocitosis, orina completa (piuria estéril), valoración cardiológica con ecocardiograma para descartar o comprobar dilatación en coronarias bajo mediciones según Z-scores (≥ 2.5). El tratamiento debe iniciar una vez planteado el diagnóstico clínico, el cual comprende de infusión endovenosa de Gammaglobulina 2 gramos/kg, asociado a Ácido acetilsalicílico (AAS) 80 mg/kg/día según guías de la AHA.
Dentro del seguimiento cardiológico en la EK se recomienda que si el primer estudio realizado no presenta compromiso cardiovascular, se deberá repetir a la semana. De continuar sin hallazgos, el control será dentro de las seis u ocho semanas desde el inicio de la sintomatología. En caso de que el primer ecocardiograma presente dilatación coronaria (Z-score >2.5) durante la fase aguda de la enfermedad, se realizarán controles ecocardiográficos más estrictos, con un mínimo de 1 a 2 veces por semana, o bien hasta constatar la estabilización del diámetro de las arterias coronarias. Por lo cual se recalca la importancia de la detección y tratamiento temprano en la EK, previniendo complicaciones cardiovasculares que sin seguimiento oportuno pueden llegar a infarto agudo de miocardio o muerte súbita.
Describir caso clínico pediátrico de detección temprana de Enfermedad de Kawasaki y su importancia para prevenir complicaciones cardiovasculares.
Paciente de 2 años 7 meses de edad, previamente sano, que consulta en guardia por rinorrea hialina y registros febriles máximo 40 grados de 4 días de evolución. Inicialmente consulta en guardia realizando panel virológico de secreciones nasofaríngeas (rino enterovirus) y por agregar rash maculopapular se solicita hisopado de fauces (negativo), pero por continuar con fiebre, regular actitud a la vía oral e inyección conjuntival reconsultan.
En guardia se constata paciente en regular estado general, con signos de deshidratación moderada, que presenta exantema generalizado, inyección conjuntival, labios agrietados, lengua aframbuesada, adenopatía cervical izquierda (Diámetro mayor a 1.5 cm) y edema de manos. Por sospecha clínica de kawasaki se solicita laboratorio (hiponatremia, leucocitosis con desviación a la izquierda, PCR 114), electrocardiograma (normal) y se decide su internación en sala pediátrica, iniciando infusión de gammaglobulina a 2gr/kg/dosis (única dosis) asociado a AAS 80 mg/kg/día (durante 48 horas). Fue valorada por el servicio de cardiología, realizando ecocardiograma informando "Arterias coronarias de tamaño normal ZS 0, insuficiencia mitral leve por cooptación", que por mejoría clínica se desciende AAS a 5mg/kg/día y se decide su egreso con control cardiológico y de ecocardiograma, continuará control cada 2 meses.
El diagnóstico de la EK continúa siendo un desafío en la actualidad, debido a no existir estudios complementarios específicos y depender de la presencia ya sea completa o incompleta de criterios clínicos, conlleva a retraso del diagnóstico y el riesgo de complicaciones cardiovasculares. Por lo cual en este caso ante la sospecha clínica temprana, se destaca la importancia de realizar una correcta anamnesis y examen físico completo, además de realizar valoración cardiológica y ecocardiograma, evitando así la afectación de vasos coronarios.
El traumatismo abdominal cerrado constituye una de las principales causas de morbimortalidad por trauma en la población pediátrica, asociado mayoritariamente a siniestros viales, accidentes domésticos y actividades deportivas. Las particularidades anatómicas de los niños, como el menor desarrollo muscular y la mayor elasticidad de la pared abdominal, favorecen la aparición de lesiones intraabdominales significativas incluso ante impactos de moderada energía.
Si bien las lesiones de órganos sólidos (hepáticas y esplénicas) representan las formas más frecuentes de presentación, la perforación de víscera hueca secundaria a un traumatismo abdominal cerrado es una entidad infrecuente. Esta variante, implica un mayor desafío debido a la presentación clínica y a la menor sensibilidad de los estudios por imágenes, y porque el retraso diagnóstico se asocia directamente a un incremento de la morbimortalidad.
Se presenta el caso de un adolescente con perforación yeyunal secundaria a un traumatismo abdominal durante su práctica de Rugby.
Describir la evolución clínica, el abordaje diagnóstico y el tratamiento de un adolescente con perforación de víscera hueca secundaria a un traumatismo abdominal cerrado.
Consulta por guardia un paciente masculino de 15 años, previamente sano, por dolor abdominal de inicio súbito, de intensidad 10/10, asociado a un vómito, posterior a un golpe directo de una rodilla contra su abdomen, durante su actividad deportiva habitual. A su ingreso, se encontraba en buen estado general, hemodinámicamente estable y afebril. El abdomen se palpaba blando y depresible, con dolor localizado en hemiabdomen izquierdo. Se solicitan laboratorio y ecografía abdominal, ambos dentro de parámetros normales. Debido al dolor y los vómitos, se indica dipirona y ondansetrón endovenosos y observación en guardia.
Por la persistencia del dolor y los vómitos, siendo el último con estrías de sangre, se repite la ecografía abdominal, la cual no presenta cambios respecto de la previa, y se asocia morfina endovenosa. Se decide su internación para control clínico.
El paciente evoluciona con regular manejo del dolor, agregando un registro subfebril, por lo que, con sospecha de perforación de víscera hueca, se indica ayuno con plan de hidratación parenteral, toma de hemocultivos con posterior antibioticoterapia endovenosa y realización de una Tomografía Computarizada (TC) de abdomen con contraste endovenoso que evidencia: “Burbuja aérea interasa en flanco izquierdo, líquido libre laminar en espacio perihepático, espacios parietocólicos bilaterales y fondo de saco de Douglas, asociado a alteración de planos grasos en colon izquierdo”.
Ante dichos hallazgos en la TC, se realiza exploración quirúrgica inicialmente laparoscópica. Se evidencia “líquido purulento en la región parietocólica izquierda y una perforación yeyunal aislada ubicada aproximadamente a 40 cm del ángulo de Treitz, con bordes vitales y sin evidencia de lesiones intestinales adicionales”. Se decide convertir el procedimiento a cirugía abierta, realizando una enterectomía segmentaria de aproximadamente 8 cm con posterior anastomosis yeyuno-yeyunal primaria y lavado exhaustivo de la cavidad abdominal.
La evolución postoperatoria fue favorable, sin complicaciones. Posterior al procedimiento permaneció internado durante ocho días, con analgesia endovenosa reglada únicamente durante las primeras 48 horas. Se mantuvo ayunado con plan de hidratación parenteral durante tres días, con posterior tolerancia progresiva a la vía oral sin complicaciones. Continuó con antibioticoterapia empírica endovenosa con ceftriaxona y metronidazol, egresando con tratamiento por vía oral a cumplir 14 días totales.
La perforación de víscera hueca representa una entidad infrecuente (5%) dentro de los traumatismos abdominales cerrados en pediatría pero con significativa morbimortalidad cuando su diagnóstico se retrasa. Este caso ilustra cómo las lesiones intestinales pueden permanecer clínica y ecográficamente ocultas durante varias horas tras el evento traumático. En nuestro paciente, dos ecografías seriadas realizadas a las 2,5 y 10 horas del traumatismo no evidenciaron hallazgos patológicos, mientras que la TC efectuada a las 12 horas del mismo permitió identificar signos indirectos de perforación intestinal.
La evaluación clínica seriada y el alto índice de sospecha ante una evolución desfavorable o una discordancia entre la clínica y los estudios complementarios fueron clave para el diagnóstico oportuno y adecuado tratamiento al igual que el trabajo multidisciplinario.
Finalmente, se destaca la importancia de no subestimar los traumatismos ocurridos durante actividades deportivas o cotidianas, ya que incluso en pacientes inicialmente estables, se pueden ocasionar lesiones intraabdominales graves con alto potencial de morbimortalidad.
Las lesiones por tránsito constituyen una de las principales causas de morbimortalidad infantil. Los sistemas de retención infantil (SRI) son una medida efectiva para disminuir la mortalidad y la gravedad de las lesiones en siniestros viales. Sin embargo, diversos estudios evidencian una baja utilización y un uso inadecuado de estos dispositivos. En el período neonatal, el alta hospitalaria representa el primer traslado del recién nacido fuera del sistema de salud y una oportunidad para promover prácticas seguras. En Argentina existe escasa evidencia sobre el conocimiento y uso de SRI en cuidadores de recién nacidos.
Evaluar el conocimiento y la intención de uso de sistemas de retención infantil en cuidadores de recién nacidos al alta hospitalaria. Describir el medio de transporte utilizado, analizar la consejería recibida por parte del equipo de salud y evaluar el uso de cinturón de seguridad en adultos acompañantes.
Estudio observacional, descriptivo y transversal realizado en el Servicio de Neonatología del Hospital. Se incluyeron consecutivamente 57 cuidadores de recién nacidos próximos al alta mediante muestreo no probabilístico por conveniencia. La información se obtuvo mediante una encuesta estructurada sobre modalidad de traslado, conocimiento y utilización de SRI, consejería recibida y prácticas de seguridad vial. Se realizó análisis descriptivo mediante frecuencias absolutas y porcentajes.
Se analizaron 57 encuestas. El 43,9% (n=25) planeaba trasladarse en automóvil propio, el 36,8% (n=21) en remis o transporte por aplicación y el 19,3% (n=11) en vehículos de familiares o conocidos. El 66,7% (n=38) manifestó desconocer los SRI. El 68,4% (n=39) refirió intención de utilizarlos para el traslado al alta. Solo el 5,3% (n=3) informó haber recibido asesoramiento por parte del personal de salud respecto de su uso. En contraste, el 94,7% (n=54) de los adultos acompañantes refirió utilizar cinturón de seguridad.
Se evidenció un bajo nivel de conocimiento sobre sistemas de retención infantil y una escasa intervención educativa por parte del equipo de salud. Aunque la mayoría de los cuidadores manifestó intención de utilizar SRI, persisten brechas significativas en información y consejería. Estos hallazgos destacan la necesidad de implementar estrategias institucionales de educación y promoción de seguridad vial desde el período neonatal, aprovechando el momento del alta hospitalaria como una oportunidad de prevención.
En los últimos años, diversos efectores pediátricos han observado un incremento de internaciones vinculadas a problemáticas sociales, de salud mental y vulneración de derechos, en ausencia de patología orgánica aguda que justifique una hospitalización clínica tradicional. Este fenómeno plantea una transformación en el perfil de internación pediátrica y en el rol del hospital como dispositivo de cuidado. Tradicionalmente, las salas de internación pediátrica fueron diseñadas para la atención de enfermedades agudas; sin embargo, en la práctica cotidiana se observa una creciente ocupación de camas por niños y adolescentes cuya principal necesidad se vincula a situaciones de vulnerabilidad biopsicosocial. Estas suelen requerir intervenciones interdisciplinarias prolongadas, articulación con organismos de protección de derechos y, en algunos casos, institucionalización, generando un impacto significativo sobre los recursos hospitalarios. Si bien esta problemática es reconocida por equipos asistenciales y organismos científicos, existen escasos datos locales que permitan dimensionar su magnitud, caracterizar a la población afectada y analizar su evolución en el tiempo. Conocer estos cambios resulta fundamental para comprender las nuevas demandas que enfrenta la internación pediátrica y orientar estrategias de atención, protección y gestión sanitaria
Describir y comparar las internaciones pediátricas por vulnerabilidad biopsicosocial en dos períodos consecutivos, con el fin de identificar cambios en el perfil epidemiológico de hospitalización y su impacto sobre la internación pediátrica
Estudio observacional, retrospectivo, cuantitativo y comparativo realizado en la sala de internación de Pediatría de un Hospital General de Agudos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se analizaron pacientes de 0 a 17 años internados por vulnerabilidad biopsicosocial durante dos períodos consecutivos (enero 2023 a diciembre 2024 y enero 2025 a mayo 2026), evaluándose variables demográficas, motivo de internación, características de la hospitalización y forma de egreso
Se analizaron 215 pacientes, correspondiendo 108 al primer período y 107 al segundo. En ambos períodos predominó el sexo femenino (62% vs. 54,2%) y el grupo etario de 11 a 17 años (50% vs. 53,27%), mientras que los lactantes representaron el grupo menos frecuente (9,25% vs. 8,41%).
Se observó un cambio en el principal motivo de internación: durante el primer período predominó el maltrato infantil (46,29%), seguido por vulnerabilidad social (32,4%), mientras que en el segundo la vulnerabilidad social pasó a representar el 61,67% de los casos y el maltrato infantil descendió al 26,1%. Asimismo, se registró una disminución de las internaciones por abuso sexual infantil (11,11% vs. 7,47%), internación por salud mental (8,33% vs. 3,73%) y consumo problemático de sustancias (1,85% vs. 0,93%).
Respecto a la forma de ingreso, se observó un incremento de las derivaciones desde instituciones educativas (17,59% vs. 44,85%) y una disminución de los ingresos desde el domicilio familiar (57,4% vs. 36,44%). La reinternación se mantuvo estable en ambos períodos (8,33% vs. 8,41%).
En cuanto al impacto hospitalario, aumentó la duración de las internaciones, observándose pacientes con permanencias superiores a 90 días únicamente durante el segundo período (4,67%). Asimismo, se registró una disminución de los egresos al domicilio familiar (68,51% vs. 19,62%) y un marcado incremento de los egresos a hogares convivenciales (22,22% vs. 71,02%). La intervención del CDNNyA o judicialización continuó siendo elevada en ambos períodos (87,03% vs. 67,28%)
La frecuencia absoluta de internaciones por vulnerabilidad biopsicosocial fue similar entre ambos períodos, pese a que el segundo incluyó seis meses menos de observación, lo que podría sugerir un incremento en la tasa de internaciones por esta causa. Asimismo, se evidenció un cambio en el perfil asistencial, caracterizado por un aumento de las internaciones por vulnerabilidad social, una mayor duración de las hospitalizaciones y un marcado incremento de los egresos a hogares convivenciales. Estos hallazgos podrían reflejar la creciente complejidad de las problemáticas que atraviesan las infancias y adolescencias actuales, así como un rol cada vez más relevante del hospital como dispositivo de protección y contención. En este contexto, resulta fundamental fortalecer una mirada pediátrica integral que contemple no sólo la patología aguda, sino también los factores sociales y familiares que condicionan la salud y el desarrollo de niños, niñas y adolescentes
La intoxicación por cocaína en la edad pediátrica constituye una urgencia médica poco frecuente pero potencialmente grave. Puede ocurrir por ingestión accidental, exposición ambiental, por negligencia o abuso. Debido a la inmadurez de los sistemas metabólicos en los niños, incluso pequeñas cantidades pueden producir manifestaciones clínicas severas, lo que hace fundamental el reconocimiento precoz y el abordaje oportuno.
Alertar a los pediatras a pensar en el consumo probematico de sustancias como diagnóstico diferencial en la emergencia a cualquier edad frente a cuadros de excitación psicomotriz, convulsiones, BRUE o distonías entre los más frecuentes.
Caso clínico 1: Paciente de 2 años previamente sano, ingresa en estatus convulsivo, bradicárdico, hipóxico, con midriasis arreactiva. Fc 60 lpm, FR 60 rpm, TA 90/50, febril, glucemia 286. Recibe dos dosis de lorazepam a 0.1 mg/ kg impregnación sin respuesta por lo que se indica fenitoína a 20 mg/kg luego de lo cual presenta paro cardìaco por lo que ingresa a ARM. Se detecta cocaina en el screening de drogas en orina.
Caso clinico 2: Paciente de 2años episodio de espasmo del sollozo (madre refirió episodio de cianosis, hipotonía y pausas respiratorias en contexto de llanto) luego evoluciona con disminución del sensorio y tendencia al sueño. Dentro de los estudios complementarios se realizan tóxicos con resultado positivo para cocaína. Laboratorio con troponinas y ecocardiograma dentro de límites normales. Evoluciona asintomático, tóxicos negativos al tercer día, se externa con seguimiento por servicio social.
La intoxicación por cocaína en pacientes pediátricos requiere un alto índice de sospecha clínica y una rápida intervención, dado el riesgo de complicaciones graves. El manejo oportuno y el abordaje interdisciplinario son clave para reducir la morbimortalidad, así como la identificación del contexto de exposición, lo que permite implementar medidas de protección y prevención en el entorno del paciente
La definición de errores de medicación varía de modo internacional. “Un error de medicación es una falla no intencionada en el proceso de tratamiento farmacológico que provoca, o tiene el potencial de provocar, daño al paciente” según la Agencia Europea de Medicamentos. Presentamos dos casos pediátricos debido a error de dosis y error de vía de administración con impacto en la salud.
Dar a conocer distintas estrategias para prevenir errores de medicación en pediatría
Caso 1 : Paciente de 4 años, con linfoma de Burkitt, internada por neutropenia febril a la espera de cultivos. Por plaquetopenia recibe como premedicación de transfusión de plaquetas difenhidramina 200 mg EV. Luego de esto presenta taquicardia, hipertermia, alucinaciones, retención urinaria y midriasis. Para descartar sangrado en sistema nervioso central, por su plaquetopenia, se realiza tomografía cerebral que resulta dentro de límites normales. Luego de unas horas se pesquisa el error de medicación y se consulta a la unidad de toxicología. Se asume el cuadro como síndrome anticolinérgico secundario a sobredosis de difenhidramina. La paciente evoluciona favorablemente con desaparición de los síntomas 10 horas posteriores a recibir la medicación.
Caso 2: Paciente de 2 años, consulta en guardia por constipación, le indican polietilenglicol vía oral. Al no tolerarlo le indican en guardia enema con vaselina y por error de vía de administración le pasan dicha solución por vía parenteral. Se deriva a nuestro hospital para internación en terapia intermedia. Evoluciona con neumonitis química secundaria a infusión accidental de vaselina EV desarrollando insuficiencia respiratoria hipoxémica con requerimiento de oxigenoterapia a bajo flujo durante 18 días. Recibe tratamiento con meprednisona 6mg/día e hidroxicloroquina 50mg c/12 horas. En seguimiento ambulatorio por neumonología y toxicología en forma ambulatoria.
Presentamos estos dos casos por su repercusión clínica ya que son totalmente evitables. Existen varias estrategias para prevenir estos errores. En el primer caso describimos un error de dosis, siempre es aconsejable que más de un profesional verifique la medicación, la dosis y el paciente destinatario. En el segundo caso se tienen en cuenta para enfermería “Los 5 correctos principales: paciente correcto, medicamento correcto, dosis correcta, vía correcta, hora correcta” Se ha ampliado a 10 correctos considerando fecha de caducidad, preparación correcta, registro correcto, velocidad de administración correcta y seguimiento correcto” También existen factores que pueden influir en el origen o el desarrollo del error de medicación.
La salud mental infanto juvenil representa una de las principales problemáticas sanitarias a nivel mundial. Según la OMS, aproximadamente uno de cada siete adolescentes presenta algún trastorno mental, representando cerca del 13% de la carga global de enfermedad en este grupo etario. En Argentina se observa un incremento progresivo de consultas e internaciones vinculadas a salud mental infantojuvenil, especialmente en el período post pandemia, con mayor frecuencia de ideación suicida, conductas autolesivas, trastornos de ansiedad, depresión y consumo problemático de sustancias. La internación pediátrica por estas causas representa un desafío creciente para sistemas de salud que muchas veces carecen de recursos específicos y capacitación interdisciplinaria adecuada.
Describir las características epidemiológicas, clínicas y psicosociales de pacientes internados por motivos de salud mental en un hospital pediátrico del municipio de Malvinas Argentinas entre enero de 2025 y marzo de 2026.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo mediante revisión de historias clínicas. Se incluyeron todos los pacientes internados por causas vinculadas a salud mental en el período mencionado. Se excluyeron mayores de 16 años, registros duplicados y pacientes derivados solo para evaluación ambulatoria. Las variables analizadas fueron demográficas, motivos clínicos de internación, lesiones y autolesiones, factores psicosociales y reingresos. Los resultados se expresaron en frecuencias absolutas y porcentajes.
Se analizaron 98 pacientes. Predominó el sexo femenino con 71 casos (72,5%), seguido de 25 masculinos (25,5%) y 2 con diversidad de género (2,0%). El grupo etario más frecuente fue el de 14 a 15 años con 59 casos (60,2%), seguido por 12 a 13 años con 29 casos (29,6%) y 8 a 11 años con 10 casos (10,2%). La edad más frecuente fue 15 años (31,6%).
El motivo de internación predominante fue el intento autolítico en 62 casos (63,3%), seguido de ideación suicida en 44 casos (44,9%), excitación psicomotriz en 12 (12,2%), consumo de sustancias en 6 (6,1%), síntomas psicóticos en 5 (5,1%) y trastornos de conducta alimentaria en 3 (3,1%).
Respecto a las autolesiones, el hallazgo más frecuente fue el cutting en 47 pacientes (47,9%), seguido de ingesta medicamentosa en 5 casos (5,1%) y otras lesiones en 3 (3,1%). En 43 pacientes (43,8%) no se registraron lesiones asociadas.
Entre los factores psicosociales, el más frecuente fue conflicto familiar o padres separados en 25 casos (25,5%), seguido de antecedente de abuso sexual intrafamiliar o sospecha en 9 (9,2%), bullying escolar en 5 (5,1%) y consumo problemático de sustancias en 5 (5,1%). Se registraron 23 reingresos (23,4%).
Los hallazgos son concordantes con la literatura nacional e internacional, que describe un aumento sostenido de intentos autolíticos e ideación suicida en adolescentes, con aceleración en el período post pandemia. La concentración en el grupo de 14 a 15 años y la elevada frecuencia de cutting refuerzan la necesidad de evaluación sistemática y detección temprana. La presencia de factores psicosociales como conflicto familiar, abuso y bullying subraya el carácter multifactorial de estas problemáticas. Nuestra institución contaba con un equipo de crisis conformado por trabajo social y psicología, con psiquiatría en rol de interconsulta. El incremento sostenido de casos motivó su fortalecimiento mediante la incorporación de psicólogos adicionales y un psiquiatra infantojuvenil de forma regular. La tasa de reingresos del 23,4% constituye un indicador a seguir, que refleja tanto la cronicidad de estas problemáticas como posibles brechas en la continuidad ambulatoria.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11472 El desafío de cambiar la alimentación en un paciente con tea y obesidad Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
LUCAS EZEQUIEL HASBANI | |
| 11494 Intervención nutricional y soporte especializado en niños y adolescentes con fibrosis quística. Nutrición en patología |
NATALIA ETCHEVERRY | |
| 11652 Caracterización de la intervención nutricional y el ajuste de enzimas pancreáticas en pacientes pediátricos con insuficiencia pancreática exocrina: experiencia de un hospital de alta complejidad Nutrición en patología |
MARIANA HEBE RASPINI | |
| 11735 Desnutrición crónica secundaria a enfermedad de Hirschsprung de diagnóstico tardío: a propósito de un caso Otros |
MARIA FERNANDA TOGNINELLI | |
| 11911 “ALIMENTACIÓN, DISCAPACIDAD Y PERMANENCIA ESCOLAR. CUANDO LAS RESTRICCIONES Y SELECTIVIDAD ALIMENTARIA DETERMINAN EL ACCESO A LA EDUCACIÓN EN INFANCIAS NEURODIVERGENTES” Otros |
BERNARDO IACONIS | |
| 11979 Intolerancia a la histamina en pediatría: cuando la dieta es el diagnóstico Dietas Especiales (vegetarianas, cetogénica.etc) |
MARTINA PEREZ ELUSTONDO | |
| 12417 Estado nutricional y evolución antropométrica en pediatría oncológica: Análisis retrospectivo en tumores sólidos (2021-2025) Nutrición en patología |
MARIA SOLEDAD ACEVEDO |
Introducción
La insuficiencia pancreática exocrina (IPE) es un síndrome caracterizado por una disminución de la actividad enzimática pancreática que ocasiona malabsorción de nutrientes y riesgo de deterioro del estado nutricional. En la población pediátrica, estas alteraciones pueden comprometer el crecimiento, la composición corporal y el estado de micronutrientes. La terapia de reemplazo enzimático pancreático (PERT) constituye el pilar del tratamiento; sin embargo, su eficacia depende de una adecuada indicación, dosificación, modalidad de administración y reevaluación periódica en función de la evolución clínica y nutricional. La intervención nutricional especializada desempeña un papel fundamental para optimizar el tratamiento y favorecer la adherencia terapéutica.Existe escasa información sobre la implementación de estrategias estructuradas de atención nutricional orientadas a la optimización de la PERT en pacientes pediátricos con IPE de distintas etiología.
Objetivo
Describir la experiencia de implementación de una estrategia de atención nutricional especializada orientada a la optimización de la terapia de reemplazo enzimático pancreático y del manejo dietoterápico en pacientes pediátricos con insuficiencia pancreática exocrina atendidos en un hospital de alta complejidad.
Materiales y métodos
Relato de experiencia sobre la implementación de una estrategia de atención nutricional especializada para pacientes pediátricos con insuficiencia pancreática exocrina (IPE) en un hospital pediátrico de alta complejidad.
La estrategia fue desarrollada con el objetivo de sistematizar la evaluación nutricional y optimizar el manejo de la terapia de reemplazo enzimático pancreático (PERT) en pacientes con IPE de diversas etiologías. El abordaje incluyó evaluación nutricional integral, educación alimentaria, adecuación individualizada de la dosis , modalidad de administración de enzimas pancreáticas y ajuste dietoterápico según requerimientos nutricionales y sintomatología digestiva.
Con el fin de caracterizar la población atendida y describir la evolución posterior a la implementación de la estrategia, se relevaron variables demográficas, clínicas, antropométricas y bioquímicas, incluyendo edad, sexo, etiología de la IPE, categoría de elastasa fecal, dosis de enzimas pancreáticas, puntajes Z de talla/edad e IMC/edad y concentraciones séricas de vitaminas A, D y E.
Resultados
Se incluyeron 19 pacientes entre 2022 y 2025, con una edad media de 11,9 años y distribución equivalente por sexo. Las etiologías más frecuentes de insuficiencia pancreática exocrina fueron las resecciones pancreáticas (40%), los síndromes genéticos (30%) y la pancreatitis crónica (20%). El 58,8% presentó IPE severa según elastasa fecal, evidenciando una cohorte con elevado grado de compromiso funcional pancreático.Se realizó la evaluación integral y optimización individualizada de la terapia de reemplazo enzimático pancreático, alcanzando una dosis media de 5955 de lipasa/kg/día. Durante el período evaluado, los puntajes Z de talla/edad (-1,25 vs. -1,41) e IMC/edad (-0,19 vs. -0,33) permanecieron estables, sin cambios estadísticamente significativos. Respecto de los parámetros bioquímicos, se observó un incremento significativo de los niveles séricos de vitamina E, que aumentaron de 836 a 996 µg/dL (+19,2%; p=0,046). No se evidenciaron cambios significativos en las concentraciones de vitamina A (36,6 vs. 34,3 µg/dL) ni vitamina D (22,7 vs. 24,0).
Conclusión
La implementación de una estrategia de atención nutricional especializada permitió establecer por un esquema sistemático de evaluación nutricional, optimización de la terapia de reemplazo enzimático pancreático y ajuste dietoterápico en pacientes pediátricos con insuficiencia pancreática exocrina. Si bien no se observaron cambios significativos en los parámetros antropométricos durante el período evaluado, se evidenció una mejoría en los niveles séricos de vitamina E. Esta experiencia destaca la relevancia de incorporar un abordaje nutricional estructurado en esta población y refuerza la necesidad de desarrollar programas de seguimiento longitudinal que permitan optimizar y sostener los resultados clínicos y nutricionales a largo plazo.
La desnutrición crónica en pediatría constituye un importante problema de salud que asocia alteraciones del crecimiento, compromiso inmunológico y aumento de la morbimortalidad. Si bien frecuentemente se relaciona con ingesta insuficiente de nutrientes, es fundamental considerar causas secundarias.
La desnutrición secundaria se produce como consecuencia de enfermedades subyacentes que interfieren en la digestión, absorción y/o utilización de nutrientes, o que generan un incremento de los requerimientos.
La enfermedad de Hirschsprung es un trastorno congénito de la inervación intestinal producido por la falla en la migración de las células ganglionares desde la cresta neural hasta el colon distal. Aunque su presentación clásica ocurre en el período neonatal, manifestándose con obstrucción funcional, distención abdominal, estreñimiento severo y falta de eliminación del meconio, existen formas de diagnóstico tardío que pueden manifestarse con compromiso progresivo del estado nutricional además de síntomas gastrointestinales.
Se presenta el caso de un paciente pediátrico con desnutrición crónica severa y síntomas gastrointestinales en quien posteriormente se diagnosticó enfermedad de Hirschsprung.
Describir un caso de Enfermedad de Hirschsprung de diagnóstico tardío asociado a desnutrición severa en un paciente pediátrico.
Paciente masculino de 7 años, que ingresa a internación por cuadro clínico de 10 días de evolución caracterizado por fiebre, vómitos y diarrea no disentérica, asociado a deterioro progresivo del estado general. Al examen físico presentaba regular estado general, emaciación severa, palidez cutáneo-mucosa, disminución del tejido celular subcutáneo y masa muscular, xerosis cutánea y pelo ralo, distensión abdominal con dolor abdominal difuso y timpanismo. A la evaluación antropométrica presentaba un peso al ingreso de 15,4 kg PZ -3,7, Talla de 114 cm PZ -2.07 e IMC 11.8 PZ -3.6.
En cuanto a sus antecedentes personales es un recién nacido pretérmino tardío, con bajo peso al nacer. Curso internación en neonatología para recuperación de peso. Escasos controles de crecimiento y desarrollo.
Ingresa con laboratorio: anemia (Hb 9.4 g/dl Hto 26.9 %), hiponatremia (125 mEq/l), hipocalcemia (7 mg/d), hipomagnesemia (1.46 mg/dl), alcalosis metabólica e hipoalbuminemia severa (albúmina 1,2 g/dl), asociadas a hipoproteinemia significativa. Los estudios por imagenes evidenciaron megacolon sigmoides descendente y transverso. Estudios microbiológicos sin rescate.
Se interpretó cuadro clínico como desnutrición crónica severa descompensada y enteritis, iniciándo tratamiento antibiótico con Ceftriaxona y Metronidazol. Durante su evolución presentó megacolon tóxico, por lo que requirió reinicio de antibioticoterapia de amplio espectro y nutrición parenteral. Se realizó biopsia colónica cuyo resultado histopatológico informó ausencia de células ganglionares, compatible con Enfermedad de Hirschsprung, por lo que se realizó colostomía a nivel de colon descendente. Evolucionó favorablemente y actualmente se encuentra en recuperación nutricional.
La desnutrición secundaria en pediatría constituye un desafío diagnóstico. La enfermedad de Hirschsprung de diagnóstico tardío representa una forma infrecuente de presentación, asociada habitualmente a aganglionosis de segmento corto, permitiendo una compensación parcial durante años. Esto favorece errores diagnósticos y retraso terapéutico, especialmente en pacientes interpretados como constipados funcionales.
En el presente caso, la constipación crónica, la distensión abdominal persistente y el fallo de medro constituyeron signos de alarma durante la evolución. La desnutrición severa probablemente de causa multifactorial, relacionada con ingesta insuficiente, inflamación intestinal crónica y alteración funcional del tránsito intestinal. El reconocimiento precoz y el tratamiento quirúrgico oportuno modifican significativamente la evolución y el pronóstico.
El desafío de cambiar la alimentación en un paciente con tea y obesidad
Datos del Paciente
• Edad: 14 años
• Diagnóstico: Trastorno del Espectro Autista (TEA) + Obesidad+ Acantosis nigricans
• Peso actual: 77.0 kg
• Talla: 1.76 m
• IMC actual: 24.86 kg/m²
Antecedentes y Motivo de Consulta
Paciente adolescente con diagnóstico de TEA, obesidad y acantosis nigricans que inició seguimiento nutricional por exceso de peso, hábitos alimentarios incorrectos y baja actividad física. Se estableció como objetivo un plan de intervención integral basado en educación alimentaria, modificaciones conductuales y plan alimentario hipocalórico
Evolución Antropométrica
• Pérdida ponderal total: 22.7 kg en 9 meses.
• Evolución favorable, sostenida y sin períodos de estancamiento significativos.
• Se logró dentro de parámetros seguros para la salud del adolescente.
Intervenciones Realizadas
• Reeducación alimentaria
• Incorporación gradual de nuevos alimentos (frutas, verduras, fuentes magras de proteína).
• Plan hipocalórico equilibrado adaptado al entorno familiar.
• Trabajo sobre conductas alimentarias: porciones, masticación, aprender a alimentarse sin distractores, cambios de hábitos incorrectos
• Inclusión progresiva de actividad física según tolerancia.
• Acompañamiento familiar para sostener los cambios.
Resultados Clínicos y Nutricionales
• IMC dentro de rango saludable (24.86 kg/m²).
• Reducción significativa de peso con preservación de masa magra.
• Mayor variedad alimentaria.
• Disminución de ingestas compulsivas.
• Mejoría del estado general, energía diaria, participación social y cambios de humor.
Conclusiones
Caso de excelente evolución que evidencia la importancia del abordaje nutricional adaptado al TEA, integrando herramientas conductuales y educativas. La pérdida ponderal sostenida y la mejora de hábitos refuerzan la efectividad del tratamiento interdisciplinario y del acompañamiento continuo.
El estado nutricional es un factor pronóstico fundamental en la oncología pediátrica, donde hasta un 50% de los pacientes(p) desarrolla malnutrición por déficit o exceso, afectando especialmente a aquellos con tumores sólidos (TS) avanzados de alto riesgo. Esta alteración impacta de manera directa y negativa en la evolución clínica: modifica la farmacocinética de los quimioterápicos, incrementa la toxicidad y el riesgo infeccioso, y disminuye drásticamente la supervivencia. Pese a su innegable relevancia, la intervención nutricional temprana suele ser subestimada en la práctica clínica
Describir el estado nutricional, las intervenciones de soporte y la evolución antropométrica de la población pediátrica con diagnóstico de TS, asistida en Hospital de tercer nivel
Estudio observacional, descriptivo, de corte transversal y retrospectivo. Se incluyeron niños y niñas menores de 17 años con diagnóstico de TS, asistidos en un Hospital de tercer nivel durante 1/1/2021 y 31/12/2025. Recolección de datos mediante la revisión de historias clínicas. Se evaluaron variables demográficas y clínicas. Se analizó el estado antropométrico inicial utilizando el Índice de Masa Corporal para la edad (IMC/E) expresado en Desvíos Estándar (DE), la evolución del peso corporal al finalizar el tratamiento y la necesidad de intervenciones de soporte nutricional. Para el análisis de los datos se utilizó estadística descriptiva, expresando los resultados a través de medidas de tendencia central, frecuencias absolutas y porcentajes.
Se analizó una muestra total de 157p. Edad media (X) al diagnóstico (dx) fue de 7.43 años (a) (r: 0.08 - 16.15 años), con una distribución por sexo equitativa. Los dx más frecuentes fueron: osteosarcoma (10.2%), meduloblastoma (8.3%), neuroblastoma (7.6%), tumores de tronco (6.3%), seguidos por tumor de Wilms y sarcoma de Ewing (5.7%,respectivamente)
Al dx, la muestra presentó una X de puntaje Z (pZ) de Peso/Edad (P/E) de 0.32, Talla/Edad (T/E) de -0.04 e Índice de Masa Corporal/Edad (IMC/E) de 0.50.
Al evaluar los extremos de malnutrición, 3.8% de los p presentó pZ P/E < -2 (con una edad X de 2.08a), de los cuales 2 tenían compromiso de T/E. 2,3% presentó un IMC/E < -2, indicando déficit agudo. En contraste, 15.3% de la muestra evidenció obesidad (IMC/E > +2), con una edad X de 9.39 años. El dx más frecuente en este grupo fue el glioma (representando el 62.5% de todos los gliomas diagnosticados en la muestra).
65p requirieron algún tipo de intervención nutricional. El 92% recibió suplementos orales hipercalóricos y el 52% requirió la colocación de Sonda Nasogástrica (SNG). En 5p la indicación de SNG fue 2º a trastornos deglutorios asociados a tumores de tronco.
En el subgrupo con registro de peso final (n=80), 26.2% registró disminución respecto al valor inicial. Los 59 pacientes restantes mantuvieron o incrementaron su peso, logrando un progreso X de 7.45 g/día durante la enfermedad. Se observaron variaciones según el grupo etario: <2 años (2.75 g/día), 2-6 años (8.37 g/d), 6-12 años (4.86 g/d) y >12 años (1.71 g/d)
Según la patología:
Osteosarcoma (n=16): Edad X 11.5a. Con X pZ IMC/E +0.7. Descenso de peso en el 60% de los casos registrados al final del seguimiento pese a que el 62,5% requirió intervención nutricional.
Meduloblastoma (n=13): Edad X 7.01a. Con X IMC/E de ingreso -1.25. Necesidad de soporte en 11p, 7 con SNG.
Neuroblastoma (n=12): Edad X 3.23a. Requirieron intervención 8p, todos con SNG. Progreso de peso X de 5.43 g/día, adecuado para su edad X. Se registró mortalidad del 50%.
Evolución global: 81p continúan vivos con enfermedad, 39 vivos sin enfermedad y 32 fallecieron (por progresión o toxicidad). De los ultimos, el 71.8% había requerido intervención nutricional (16 con SNG).
La presencia de alteraciones del estado nutricional (tanto por déficit como por exceso), sumada al alto requerimiento de soporte durante el tratamiento de tumores sólidos, demuestra la importancia de integrar la nutrición como parte del cuidado oncológico continuo. Resulta fundamental realizar una evaluación antropométrica completa y protocolizada desde el diagnóstico y sostenerla durante todo el seguimiento clínico para detectar precozmente el riesgo nutricional e implementar intervenciones oportunas. Asimismo, los datos arrojados por este estudio sientan las bases epidemiológicas locales para futuras investigaciones que incorporen herramientas de precisión, como la medición del gasto energético basal por calorimetría indirecta. Estos hallazgos locales hacen imperativa la creación de protocolos de soporte nutricional específicos, individualizados, estratificados por tipo de tumor sólido, para anticipar el deterioro, adecuar las vías de alimentación (SNG vs. suplementación oral) y optimizar el pronóstico integral de esta población vulnerable.
En fibrosis quística (FQ) el estado nutricional constituye un determinante central del pronóstico clínico. El requerimiento de intervenciones nutricionales especializadas representa un componente clave del abordaje interdisciplinario.
Describir las intervenciones nutricionales de pacientes con FQ en un hospital de referencia de la Provincia de Buenos Aires entre enero de 2022 y enero de 2026.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo. Se incluyeron pacientes de 0–17 años con diagnóstico de FQ que requirieron intervención nutricional en el período analizado. Se registraron edad, tipo de intervención (recomendaciones alimentarias, suplementación oral, nutrición enteral y/o parenteral) y Z score de peso/longitud <2 años, IMC >2años y talla/edad. (OMS)
De 124 pacientes en seguimiento en el centro, 50.8% (n=63) requirieron intervención nutricional. La edad media fue de 6.33 ± 5.28 años y el 36.5% correspondió a menores de 2 años. Los puntajes z promedio fueron −0.77 ± 1.14 (peso/longitud), −0.58 ± 1.31 (IMC) y −1,23 ± 1.48 (talla/edad). La suplementación oral se indicó en 32.8% (5.26 ± 4.99 años), la nutrición enteral en 20.3% (4.49 ± 5.53 años), ambas con amplia dispersión etaria. Nutrición parenteral en 9.3% se inició tempranamente (0.24 ± 0.20 años), concentrada en los primeros meses de vida, coincidiendo en estos casos con diagnóstico de íleo meconial y ostomía.
las demandas nutricionales son complejas y heterogéneas, con una elevada frecuencia de intervenciones de soporte nutricional especializado en menores de 2 años. Estos hallazgos reflejan que los pacientes requieren un abordaje nutricional especializado, temprano y sostenido.
La intolerancia a la histamina es una patología infradiagnosticada en pediatría, se basa en
la deficiencia de la enzima diamino oxidasa (DAO) intestinal, responsable de la degradación
de la histamina proveniente de alimentos. Su acumulación plasmática ante la ingesta
reiterada de alimentos ricos en esta amina o sus precursores genera un cuadro clínico
variado que incluye, cefalea, dolor abdominal recurrente y manifestaciones cutáneas. Con
una prevalencia estimada del 1% a nivel mundial —mayoritariamente en adultos—, su
presentación en la edad pediátrica representa un desafío diagnóstico por la inespecificidad
de los síntomas y la ausencia de un algoritmo diagnóstico consensuado.
Presentar un caso de intolerancia a la histamina en una paciente pediátrica con un largo
recorrido diagnóstico, cuya evolución favorable tras la dieta de exclusión subraya la
relevancia de incluir esta entidad en el diagnóstico diferencial ante síntomas recurrentes sin
etiología identificada.
Paciente femenina de 12 años con antecedente de dermatitis atópica en la infancia, que
desde los 2 años presenta episodios repetidos de cefalea holocraneana intensa con vómitos
y dolor abdominal intermitente, desencadenados consistentemente por la ingesta de
alimentos ultraprocesados.
Con el inicio del desarrollo puberal los síntomas se intensificaron, comprometiendo su
participación en actividades deportivas, sociales y académicas. A lo largo de los años
acumuló múltiples consultas con distintos especialistas y fue sometida a una extensa
batería de estudios: perfil celíaco, marcadores inflamatorios, anticuerpos para enfermedad
inflamatoria intestinal, parasitológico seriado, ecografía abdominal, endoscopía digestiva
alta y colonoscopía, sin hallazgos patológicos en ninguno de ellos.
Ante la consistente asociación clínica entre los síntomas y la ingesta de alimentos ricos en
histamina, se indicó una dieta de exclusión como prueba terapéutica. La mejoría fue notable
y sostenida: remisión de la cefalea, desaparición del dolor abdominal y recuperación de la
calidad de vida. Resultado que permitió la asociación diagnóstica.
El seguimiento interdisciplinario permitió estructurar una alimentación adecuada y mantener
la adherencia a largo plazo.
La intolerancia a la histamina, a pesar de considerarse un diagnóstico de exclusión, debe
considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales en pacientes pediátricos con si tomas
recurrentes y estudios negativos . La sospecha precoz, basada en la relación temporal entre
la ingesta de alimentos histaminérgicos y la aparición de síntomas, es el primer paso hacia
una intervención dietética efectiva que transforma la calidad de vida del paciente. En un
escenario donde la evidencia pediátrica es aún escasa, la correlación clínica rigurosa y el
seguimiento especializado resultan fundamentales.
“ALIMENTACIÓN, DISCAPACIDAD Y PERMANENCIA ESCOLAR.
CUANDO LAS RESTRICCIONES Y SELECTIVIDAD ALIMENTARIA DETERMINAN EL ACCESO A LA EDUCACIÓN EN INFANCIAS NEURODIVERGENTES”
INTRODUCCIÓN
La experiencia reúne dos intervenciones que debieron judicializarse ante el sistema educativo, vinculadas a dos niños neurodivergentes (TGD y TEA) que contaban con indicación médica de restricciones alimentarias con una dieta libre de gluten, caseína, soja, azúcares refinados y alimentos ultraprocesados, debido a cuadros de disbiosis intestinal, estados inflamatorios e intolerancias asociadas a la ingesta. En uno de los casos también se habían documentado parasitosis, desregulación metabólica, distensión abdominal, flatulencias, dolor cólico y alternancia entre constipación y diarrea. Las escuelas habían sido informadas de estas indicaciones, pero no garantizaron su cumplimiento durante la jornada escolar ni organizaron los apoyos necesarios para la alimentación, la higiene, la regulación y la permanencia. Estas omisiones transformaron una indicación sanitaria concreta en una barrera educativa.
OBJETIVOS
- Analizar dos intervenciones jurídico-pedagógicas vinculadas con niños con discapacidad cuyas restricciones alimentarias, selectividad y apoyos no fueron garantizadas durante la jornada escolar.
- Sistematizar recomendaciones para pediatras, escuelas, familias y organismos responsables.
DIAGNÓSTICO DE SITUACIÓN PREVIA
Se trabajó con dos niños en edad escolar.
El primer caso correspondió a un niño de seis años de una escuela primaria pública del nordeste argentino. La familia había informado restricciones alimentarias y selectividad alimentaria con constancia médica, y solicitado configuraciones de apoyo, pero la institución continuaba ofreciendo alimentos incompatibles con las pautas familiares y profesionales. Eso desregulaba al niño y empeoraba su situación en términos educativos y de salud.
El segundo caso correspondió a un niño de siete años con discapacidad, selectividad y restricciones alimentarias, ausencia de control de esfínteres y necesidad de apoyo para alimentación, higiene, cambio de pañales, regulación y permanencia escolar. Frente a la persistencia de la barrera se promovió una acción de amparo para obtener una figura de apoyo efectiva.
POBLACIÓN DESTINATARIA
Dos niños con discapacidad, neurodivergencia, restricción alimentaria y selectividad. Los dispositivos conseguidos legalmente funcionarán como jurisprudencia para todos los casos similares, y ofrece estrategias de cuidado.
ACTIVIDADES Y DESARROLLO
Se realizaron entrevistas familiares, reconstrucción cronológica y análisis de certificados. Se identificaron barreras educativas, administrativas, económicas y actitudinales. Se redactaron presentaciones, intimaciones y reclamos jurídicos. En uno de los casos se impulsó amparo judicial. Se propusieron acuerdos sobre alimentación, asistencia durante la jornada, pictogramas, higiene, rutinas y articulación entre familia, escuela y equipo tratante.
RESULTADOS
En ambos casos se visibilizó que la alimentación no podía separarse de la permanencia escolar. Las intervenciones permitieron delimitar responsabilidades, ordenar documentación y crear planes de acción. En el segundo caso se obtuvo reconocimiento administrativo de la prestación, aunque persistieron obstáculos por valores insuficientes y demoras de pago, lo que motivó la judicialización. También se identificó que la ausencia de personal escolar convierte necesidades de alimentación, higiene y regulación en factores de reducción horaria, inasistencia o exclusión.
EVALUACIÓN E IMPACTO
La principal dificultad fue la distancia entre la indicación profesional y su cumplimiento real en la escuela. La falta de protocolos trasladó a las familias la resolución de problemas institucionales. Los pictogramas favorecieron organización y autonomía, aunque requirieron continuidad, adultos disponibles y coherencia entre contextos.
CONCLUSIONES
Las necesidades alimentarias, de higiene y autorregulación deben incorporarse a la planificación escolar como dimensiones de accesibilidad y cuidado. La respuesta institucional requiere evaluación funcional, acuerdos escritos, apoyos disponibles, comunicación con pediatría y equipos tratantes, y financiamiento suficiente. Cuando estas condiciones faltan, comer, ir al baño o permanecer durante toda la jornada pueden convertirse en barreras de acceso a la educación.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11463 Caracterización de la alimentación complementaria en lactantes mayores de 4 meses que ingresan a urgencias del Hospital Universitario de Santander Nutrición en el niño sano. Alimentación complementaria. Hábitos. Grupos de alimentos |
CARMEN CAROLINA DOMINGUEZ GUTIERREZ | |
| 11640 Conocimientos y prácticas sobre alimentación complementaria en cuidadores de lactantes: un estudio descriptivo transversal en el ámbito hospitalario. Nutrición en el niño sano. Alimentación complementaria. Hábitos. Grupos de alimentos |
CECILIA MARIELA SANTOLIN | |
| 12120 Implementación de un tablero digital de monitoreo para la gestión estratégica del Centro de Lactancia Materna del Banco de Leche Humana de Mendoza. Nutrición y Salud Publica. Políticas de Salud |
PAOLA CAROLINA VEGA | |
| 12143 Leche humana prolongada y desafíos de fortificación en prematuros extremos durante la internación: a propósito de 2 casos Nutrición en patología |
ADRIANA ROCIO FONTANA BUSTOS | |
| 12190 Mis Segundos Mil Días, Nutriendo tu Desarrollo en San Juan: Innovación en políticas alimentarias Nutrición y Salud Publica. Políticas de Salud |
LENKA PAULA DUMANDZIC SANZ |
La alimentación complementaria (AC) satisface las necesidades nutricionales del lactante y constituye un periodo crítico para el establecimiento de hábitos saludables y el desarrollo integral a lo largo de la vida. No obstante, la transición desde la lactancia materna exclusiva hacia la AC enfrenta múltiples desafíos, particularmente en contextos donde las prácticas alimentarias están influenciadas por determinantes socioeconómicos y culturales. En Colombia, la malnutrición en la primera infancia continúa siendo un problema de salud pública, con presencia de desnutrición aguda y crónica asociada a prácticas inadecuadas de AC, lo que resalta la necesidad de caracterizar este fenómeno.
La evaluación de aspectos como la diversidad alimentaria, la secuencia de introducción de alimentos y las barreras enfrentadas por los cuidadores permite generar insumos para el diseño de estrategias educativas orientadas a mejorar la nutrición infantil. En este contexto, caracterizar las prácticas de AC en lactantes que consultan a servicios de urgencias representa una oportunidad para comprender la problemática en poblaciones vulnerables y proponer intervenciones oportunas.
Caracterizar las prácticas de alimentación complementaria en lactantes mayores de 4 meses que ingresan al servicio de urgencias del Hospital Universitario de Santander.
Objetivos específicos: describir las características sociodemográficas y clínicas; determinar la edad de inicio de la AC; identificar los grupos de alimentos introducidos; y establecer la duración de la lactancia materna.
Se realizo un estudio descriptivo de corte transversal realizado en 150 lactantes entre 4 y 24 meses atendidos en el servicio de urgencias pediátricas del Hospital Universitario de Santander. Se incluyeron pacientes que habían iniciado alimentación complementaria y se excluyeron aquellos con condiciones que alteraran la alimentación (trastornos neurológicos, metabólicos, malformaciones o uso de gastrostomía).
El muestreo fue no probabilístico por conveniencia. La recolección de la información se realizó mediante encuesta estructurada aplicada a cuidadores y revisión de historia clínica, incluyendo variables sociodemográficas (edad, sexo, estrato socioeconómico, régimen de afiliación), características parentales (edad y escolaridad), antecedentes de lactancia materna, uso de sucedáneos, edad de inicio de la AC, grupos de alimentos introducidos inicialmente y edad de introducción de alimentos específicos, incluidos potenciales alérgenos y leche de vaca.
Los datos fueron almacenados en REDCap, garantizando confidencialidad y anonimización. Se realizó análisis univariado mediante frecuencias, porcentajes, medidas de tendencia central y dispersión.
Se incluyeron 150 lactantes, con predominio del sexo femenino (54,0%) y edad promedio de 12,5 ± 5,12 meses. La mayoría pertenecía al régimen subsidiado (91,16%) y a estratos socioeconómicos bajos (estrato 1–2: 74,7%).
El 93,75% recibió lactancia materna, con una duración promedio de 8,0 ± 5,19 meses, y el 38,73% utilizó sucedáneos. La edad promedio de inicio de la alimentación complementaria fue de 6,1 ± 1,68 meses.
En cuanto a los grupos de alimentos, se evidenció predominio de verduras (42,0%) y frutas (38,7%) como alimentos iniciales, seguidos de carbohidratos (28,7%), mientras que solo el 30,7% inició con alimentos del grupo de las proteínas y el 11,3% con grasas.
La introducción de alimentos potencialmente alergénicos ocurrió durante el primer año de vida (huevo: 7,7 ± 2,21 meses; pescado: 9,3 ± 3,15 meses). Se observó introducción temprana de leche entera de vaca a los 9,4 ± 3,08 meses, antes del año de edad.
Aunque la edad de inicio de la alimentación complementaria se aproxima a las recomendaciones internacionales, se identificaron prácticas subóptimas en su calidad y composición, caracterizadas por una baja incorporación inicial de alimentos ricos en proteínas y la introducción precoz de leche entera de vaca. Estos hallazgos evidencian una brecha entre las recomendaciones basadas en evidencia y las prácticas reales de los cuidadores, con implicaciones potenciales en el estado nutricional, el crecimiento y el desarrollo del lactante.
La predominancia de población en condiciones socioeconómicas vulnerables sugiere una influencia significativa de determinantes sociales en estas prácticas. Se resalta la necesidad de fortalecer estrategias de educación nutricional dirigidas a cuidadores y de aprovechar el servicio de urgencias como un escenario clave para la identificación temprana e intervención sobre prácticas inadecuadas de alimentación infantil.
Los primeros 1000 días de vida, período que abarca desde la concepción hasta los dos años de edad, constituyen una ventana crítica de oportunidad para el crecimiento, el desarrollo neurocognitivo y la programación metabólica del ser humano. Dentro de este lapso, el estado nutricional juega un rol trascendental
La alimentación complementaria (AC) se define como el proceso mediante el cual se incorporan alimentos distintos de la leche materna o fórmula infantil cuando estos ya no son suficientes para cubrir los requerimientos nutricionales del lactante.
La Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Argentina de Pediatría recomiendan iniciar la alimentación complementaria alrededor de los seis meses de edad, manteniendo simultáneamente la lactancia materna. Una introducción adecuada de alimentos favorece el desarrollo neurológico, el crecimiento, la adquisición de hábitos alimentarios saludables y la prevención de deficiencias nutricionales.
Objetivo general
Evaluar los conocimientos y prácticas sobre alimentación complementaria y hábitos nutricionales asociados en padres y cuidadores de niña/os mediante una encuesta estructurada.
Objetivos específicos
*Identificar quiénes son los principales responsables de la alimentación infantil.
*Determinar quién indica el inicio de la AC.
*Determinar el nivel de conocimiento sobre la edad recomendada para el inicio de la alimentación complementaria y la duración de la lactancia materna (LM).
*Explorar el grado de familiaridad con metodologías actuales de alimentación como el Baby Lead Weaning (BLW) comparada con los métodos tradicionales.
*Describir la presencia de factores de riesgo o malos hábitos en el hogar, tales como el agregado de sal/azúcar y la exposición a pantallas durante las comidas.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y transversal durante el período 1 de febrero a 31 de mayo de 2026.
La recolección de datos se llevó a cabo mediante una encuesta estructurada realizada a través de Google Forms. La muestra estuvo constituida por padres, madres y cuidadores de niño/as.
Esta población incluía familias cuyos niños se encontraban cursando una instancia de internación en la Sala de Pediatría o en la Sala de Observación de la Guardia de la institución.
Los datos fueron analizados mediante frecuencias absolutas y porcentajes.
Las variables analizadas se agruparon en tres dimensiones:
Demográficas, Pautas de inicio y conocimientos, prácticas y factores de riesgo en el hogar.
Se lograron recolectar 78 encuestas. El 86.7% a madres, en 68.3% de los casos de mayores de 12 meses.
En el 16.7% inicio la AC por deseo familiar, antes de los 6 meses de vida en todos estos casos. Continuando con LM 81.7%. Aunque solo 6.7% refiere como importante continuar con ésta mas allá de los 12 meses.
Se eligen papillas, frutas y lácteos en su mayoría para dar comienzo a la AC y aunque solo el 18.3% tiene conocimientos sobre BLW, en la práctica lo utiliza el 28.3% de las familias encuestadas.
Con respecto a condimentos (sal/azucar) lo rechazan en teoria un 66.3% de los casos aunque en la práctica 41.7% los aporta.
Cerca del 90% de los niño/as se alimentan acompañados de adultos familiares en conjunto y el 46.7% suele utilizar el apoyo de pantallas.
En esta población se identificaron brechas relevantes entre las recomendaciones vigentes sobre alimentación complementaria y las prácticas familiares reportadas.
La persistencia de hábitos potencialmente desfavorables para la salud infantil, junto con el limitado conocimiento de aspectos clave como la continuidad de la lactancia materna y las modalidades actuales de alimentación, pone de manifiesto la necesidad de implementar intervenciones educativas oportunas durante los controles de salud y las internaciones pediátricas.
El fortalecimiento de estas estrategias podría contribuir a mejorar las prácticas alimentarias tempranas y favorecer trayectorias de crecimiento y desarrollo más saludables.
Introducción: La lactancia materna constituye una estrategia fundamental de salud pública debido a sus múltiples beneficios nutricionales, inmunológicos, emocionales y vinculares tanto para el recién nacido como para la madre. La OMS y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y su continuación junto con la alimentación complementaria hasta los dos años o más. En el caso de los recién nacidos internados en unidades neonatales, especialmente prematuros o con patologías de riesgo, la leche humana adquiere aún mayor relevancia debido a su impacto en la reducción de infecciones, enterocolitis necrotizante, morbimortalidad neonatal y tiempo de internación.
En este contexto, los Bancos de Leche Humana (BLH) cumplen un rol esencial en la promoción, protección y apoyo de la lactancia materna. Además de recolectar, procesar y distribuir leche humana (LH) segura para recién nacidos que la requieren, estos espacios desarrollan acciones de acompañamiento y educación dirigidas a las madres en período de lactancia.
El Centro de Lactancia Materna (CLM) es una unidad, dentro del Banco de Leche Humana de Mendoza ubicado en el hospital Luis C. Lagomaggiore. De acuerdo a las Directrices para la organización y funcionamiento de CLM , el objetivo primordial es garantizar que los recién nacidos (RN) internados en neonatología reciban leche de su propia madre. Asimismo, desarrolla acciones de promoción, protección y apoyo de la lactancia materna en todo el ámbito hospitalario, brindando atención continua las 24 horas del día, los 365 días del año.
Objetivo: Describir la implementación de un tablero digital de monitoreo como herramienta para la toma de decisiones estratégicas orientadas a mejorar la asistencia y frecuencia de las madres al CLM y fortalecer la alimentación de los RN internados en neonatología con LH de su propia madre.
Diagnóstico de situación previa: La asistencia de madres al CLM es un indicador asociado al trabajo asistencial y refleja la cantidad de madres que concurren para extraerse LH y recibir consejería en lactancia materna. El estándar clínico recomendado es de 6-8 extracciones diarias. Este indicador surge de la relación entre el número de extracciones y el número de madres asistentes, diferenciando su procedencia institucional: neonatología, internación conjunta, prealta y ambulatorias.
Previo a la implementación del tablero digital, disponíamos de datos de frecuencia de asistencia de madres al CLM, pero desconocíamos el porcentaje de madres asistentes cuyos hijos estaban internados en las unidades neonatales.
Material y Método: Estudio observacional y descriptivo. Se analizaron datos registrados entre 2021 y el primer cuatrimestre de 2026.
Desarrollo de la experiencia: En 2024 se inauguró la nueva maternidad del Hospital Luis C. Lagomaggiore, incorporándose una unidad neonatal de baja complejidad. Hasta 2025 las asistencias de madres con hijos internados en neonatología de alta complejidad (UCIN/UCI) y baja complejidad (NBC) se analizaron en forma conjunta. Desde enero de 2026 se incorporó un tablero digital que permitió diferenciar ambos sectores y monitorear indicadores relacionados con el número de extracciones, cantidad de madres asistentes y relación entre asistencia materna al centro de lactancia materna (CLM) y RN internados en neonatología.
Resultados: La relación entre el número de extracciones y el número de madres que asistieron (promedio de extracciones diarias de las madres) al CLM fue: en 2021; 1.83, en 2022; 1.89, en 2023; 1.94, en 2024; 1.92, en 2025; 1.87 y en el primer cuatrimestre de 2026; 1.91. Se cotejó la cantidad de RN internados en neonatología y el número de madres de éstos pacientes, que asistieron por día al CLM durante 2025 y el primer cuatrimestre de 2026, dando como resultado 69% y 72% respectivamente, en ambos casos considerando las unidades neonatales de alta y baja complejidad.
Conclusiones: La implementación del tablero digital fortaleció el Sistema de Gestión de Calidad del CLM del BLH de Mza, permitiendo una evaluación más precisa de la asistencia de las madres al CLM en relación con la ocupación de las unidades neonatales. La tasa de asistencia diaria de madres con recién nacidos internados en neonatología es significativa y con tendencia ascendente. Sin embargo, el promedio de extracción diaria de LH se mantuvo por debajo del estándar recomendado. La disponibilidad de ésta información en tiempo real, permitió identificar oportunidades de mejora y orientar intervenciones estratégicas destinadas a aumentar la asistencia y mayor frecuencia de madres, para optimizar la extracción de leche humana y favorecer la alimentación de los recién nacidos internados con leche de su propia madre.
Los avances en los cuidados neonatales han incrementado la supervivencia de los recién nacidos extremadamente prematuros. Sin embargo, estos pacientes continúan presentando una elevada carga de morbilidad aguda y riesgo de secuelas a largo plazo, lo que condiciona desafíos nutricionales significativos durante internaciones prolongadas.En este contexto, la nutrición parenteral precoz e intensificada resulta fundamental para cubrir los requerimientos nutricionales durante la transición hacia la alimentación enteral.La leche humana es el alimento de elección en prematuros extremos. En internaciones prolongadas, sostenerla exige apoyo a la lactancia, disponibilidad de leche materna propia (LM) o pasteurizada (LP), fortificación individualizada y monitoreo del crecimiento. La morbilidad grave, ayunos y parámetros bioquímicos alterados dificultan alcanzar metas calórico-proteicas.
Describir dos trayectorias nutricionales de prematuros extremos alimentados con leche humana, considerando tipo de leche, calostroterapia, fortificación, fórmulas, contexto clínico-familiar y evolución antropométrica.
Caso 1: RN masculino de 23 semanas, PN 550 g, Z peso/edad -0,8. Hijo único, con alta presencia materna; el Centro de Lactancia permitió sostener LM durante un período prolongado. Inició alimentación enteral al día 1. Recibió calostro intranasal cada 6 h durante 28 ddv; y orofaríngeo hasta los 106 ddv, luego se priorizó la LM enteral y se incorporó fórmula de prematuros por requerimiento nutricional. Presentó morbilidad severa respiratoria, infecciosa, hematológica, digestiva, metabólica, renal, ocular y neurológica, con ayunos y retrocesos de volumen. Recibió fortificador y suplemento proteico desde EG 28 s/35 ddv. El mayor aporte con LM ocurrió a EG 29 s/42 ddv: LM 100%, 184,9 ml/kg/d, 147,3 kcal/kg/d y 3,43 g proteína/kg/d. A EG 36 s/91 ddv continuaba con LM 100%, 153,5 ml/kg/d, 117,1 kcal/kg/d y 3,3 g proteína/kg/d. La primera fórmula se incorporó a EG 36s /97 ddv y persistió con leche humana parcial hasta EG 40 s/119 ddv. Presentó restricción severa del crecimiento. Al traslado, a los 196 ddv, pesó 3450 g, PZ -3,9 con microcefalia.
Caso 2: RN femenina de 26 semanas, PN 922 g, Z 0,8. Recibió predominantemente LP, con escasa LM por menor disponibilidad materna. Inició alimentación enteral el día 0 con LP y calostro orofaríngeo interrumpido hasta el día 30. Presentó morbilidad respiratoria, hematológica, neurológica, oftálmica y ayunos. Recibió fortificador desde EG 30 s/28 ddv. A EG 29 s/21 ddv recibía leche humana (LM+LP) 100%, 198,6 ml/kg/d, 109,2 kcal/kg/d y 1,97 g proteína/kg/d con deficiencia nutricional por baja tolerancia a los fortificadores. El mejor aporte ocurrió a EG 33 s/49 ddv: 159,3 ml/kg/d, 154,6 kcal/kg/d y 4 g proteína/kg/d. La fórmula de prematuros se incorporó a EG 35 s/63 ddv. A EG 36 s/70 ddv recibía 25% leche humana, 50% fórmula de prematuros y 25% fórmula hidrolizada. Egresó a los 103 ddv con 2540 g y Z -1,85 con LM y complemento de fórmula de prematuros.
Ambos casos a los 6 meses de edad corregida continuaban con fórmula para prematuros e iniciaron alimentación complementaria.
| CASO 1 | CASO 2 | |
| Sexo / EG | M/23s | F/26s |
| Peso RN / PZ | 550 g/ -0,8 | 922 g/ 0,8 |
| Lactancia | LM propia | LP; escasa LM propia |
| Contexto de lactancia | Hijo único; madre presente en Neo; apoyo intensivo del Centro de Lactancia | Madre tabaquista, otros hijos, escasa LM propia |
| Calostroterapia | Intranasal c/6 h durante 28 días; Orofaníngea hasta 106ddv | Orofaríngeainterrumpida hasta 30ddv |
| Inicio alimentación enteral | día 1 con LP | día 0 con LP |
| LM 100% hasta | LM 36 s / 91ddv. | LP 34 s / 56 ddv |
| Alguna LH hasta | 40 s / 119 ddv. | 36 s / 70 ddv. |
| 1° fortificado de LH | 28 s / 35ddv | 30 s / 28ddv |
| Primera fórmula | 37 segundos / 98ddv | 35 s / 63ddv |
| Aporte calórico proteico alcanzado | 29 s / 42ddv: 184,9 ml/kg/día, 147,3 kcal/kg/día, 3,4 g prot/kg/día | 33 s / 49ddv: 159,3 ml/kg/d, 154,6 kcal/kg/d, 4 g prot/kg/d |
| Morbilidad principal | DAP, DBP, HIC IV grave, ROP, sepsis, anemia/transfusiones, sospecha NEC, neumonías, trastornos digestivos, microcefalia/leucomalacia | DAP, DBP, HIC III/IV, leucomalacia, neumonía, neumotórax, anemia/transfusiones, hipoproteinemia, ROP |
| PZ peso/talla/PC al alta | -3,5/-3,2/-3,9 | -1,9/-1,8/-3,5 |
| Alimentación al alta | F. de bebés prematuros | LM + F. de bebés prematuros |
El caso 1 muestra que el apoyo intensivo sostuvo LM propia, aunque la elevada carga de morbilidad limitó la recuperación del crecimiento. El caso 2 muestra predominio de LP, fortificación efectiva, transición a fórmula de prematuros y mejor recuperación ponderal. Sostener la leche humana en prematuros extremos durante internaciones prolongadas es posible, pero depende de la estrategia institucional, contexto familiar, disponibilidad de LM/LP y morbilidad. Se requieren apoyo a la lactancia, calostroterapia, fortificación precoz e intensificada, cálculo de kcal/kg/d y proteína/kg/d, registro de intercurrencias, planificación posalta con un abordaje interdisciplinario.
INTRODUCCIÓN: El Programa NutriPack “Nutriendo tu Desarrollo” (NPK-NTD), Mis Segundos Mil Días en San Juan (MSMDSJ) comenzó su funcionamiento en agosto del 2025; como continuación de MSMDSJ. Cuenta con Ley Provincial N° 2320-S del año 2021, anteriormente se entregaban productos (ultraprocesados) sin efectuar una evaluación estricta del Programa con indicadores sanitarios. El cambio realizado se basó en su funcionamiento y modificación a alimentos reales y nutritivos. Tiene su fundamento en trabajar junto a las familias la incorporación de hábitos alimentarios saludables y mejorar el control integral de salud (CIS) de los niños/as a través de la entrega de una caja de alimentos que contiene macro y micronutrientes necesarios para acompañar su crecimiento y desarrollo. El NutriPack (NPKs) está compuesto por: lentejas (400g), garbanzos (400g), trigo sarraceno o quinoa (500g), fideos integrales (1kg), arroz integral (1kg), avena arrollada (400g), mix de semillas (200g), pasta de maní natural (400g), leche fortificada (1.6kg) y libro educativo.
OBJETIVOS:
Fortalecer el CIS.
Promover una alimentación saludable familiar.
Favorecer acceso a alimentos reales.
Fomentar el adecuado estado nutricional de las infancias mediante un enfoque de atención integral.
POBLACIÓN DESTINATARIA: Niños y Niñas de 24 a 60 meses, sin cobertura de salud, que cumplen el requisito del CIS comprende a 8084 niños/as a junio 2025.
FUNCIONAMIENTO DEL PROGRAMA: Se distribuyen a todos los efectores provinciales, basado en la población registrada. Su entrega es bimestral, en farmacia. A través de una receta electrónica generada por el médico/a o licenciado/a en nutrición. Se entrega vinculado al CIS y control nutricional. Se busca una alternancia de 3 meses entre ambos controles (mínimo), queda a criterio profesional si requiere otra periodicidad en los controles. Los/las Profesionales en Nutrición disponen de 1 NPKs mensual para realizar talleres y educación nutricional con las familias.
EVALUACIÓN DEL FUNCIONAMIENTO: Desde su implementación en agosto de 2025, hasta marzo de 2026 se entregaron 30.414 NPK-NTD.
A partir de ello se evaluó:
Entrega de los NutriPacks
La cantidad de NPKs distribuidos en los centros de salud alcanzó un total de 30.414 unidades. La mayor proporción, el 72,3% (22.004), se vincula con entregas a población nominalizada, por otra parte, el 15% (4.567) corresponde a población no nominalizada. Un 12,4% (3.762) no cuenta con información sobre su destino, llamados no registrados. Esta situación se atribuye a productos que aún no han sido entregados y a los que fueron distribuidos sin registro en los sistemas. Finalmente, el 0,3% (81) restante corresponde al uso de los productos por parte del equipo de salud, particularmente por profesionales de nutrición, en el marco de actividades como talleres.
Cabe destacar que en el mes de noviembre en la Provincia se produjo una transición de sistemas de registro, lo cual generó entregas sin cargas o mediante planillas en papel. Por otra parte, señalar que la receta electrónica para profesionales de nutrición fue implementada a partir del mes de junio, por lo que hasta el momento no se pudo evaluar el impacto en su dispensa. Puntos que consideramos perjudicaron la evaluación de los indicadores planteados.
Destino de los NPKs nominalizados
Considerando únicamente los NPKs con entrega nominalizada. Se analizaron 22.004 unidades. (El 72,3% del total distribuido). El 98% (21.572) de los NPKs fueron a población objetivo, el 1,3% (279) a población no objetivo, y el el 0,7% corresponde a población nominalizada, pero no fue posible recuperar la información de edad.
Población alcanzada con la entrega de NPKs
De los NPKs nominalizados, se alcanzaron 11.328 personas, de la cual el 97,8% (11.082) fue a la población objetivo.
Cantidad de veces que la población objetivo retiró el Npks
El 52% realizó un único retiro, el 48% restante efectuó más de uno, concentrándose principalmente en niños que efectuaron 2, 3 o 4 retiros; de ese valor, el 5,21% realizó los 4 retiros (577 niños/as).
CONCLUSIÓN: Se consolida la intención de un enfoque integral del paciente con la provisión de alimentos saludables, reales y nutritivos; como base para trabajar políticas alimentarias eficientes. Se logra mejorar el registro de entrega y su alcance a población objetivo. El programa se planteó desde su origen con un enfoque doble: evaluar indicadores sanitarios para medir su impacto real en la política sanitaria, y establecer un marco de reevaluación a largo plazo. Esto garantizará la flexibilidad necesaria para aplicar ajustes estratégicos y maximizar su costo-efectividad.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11536 DESNUTRICIÓN CALÓRICA PROTEICA SEVERA EN ADOLESCENTES COMO MANIFESTACIÓN DE VULNERABILIDAD DE DERECHOS: A PROPÓSITO DE 2 CASOS CLÍNICOS Nutrición y Salud Publica. Políticas de Salud |
KATERIN SOFÍA ALMANZA PÉREZ | |
| 11548 Prevalencia de las alteraciones en los hitos del neurodesarrollo en población pediátrica de 6 meses a 5 años con desnutrición aguda del Hospital Universitario de Santander, Colombia Nutrición en patología |
MELISSA PINTO PINTO ROSADO | |
| 11665 Características clínicas y abordaje interdisciplinario de la aversión alimentaria en niños internados por desnutrición en un hospital general de agudos: reporte de casos Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
CATALINA DEZORZI | |
| 11773 A propósito de cuatro casos de pacientes con trastornos de la conducta alimentaria internados por riesgo suicida en Hospital General. Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
VALERIA FERNANDEZ BARRENECHEA | |
| 12100 Escorbuto por selectividad alimentaria en un paciente con trastorno del espectro autista. A propósito de un caso. Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
AGUSTINA JIMENEZ AMBROSIO | |
| 12421 Diversidad en las presentaciones clínicas de niños y adolescentes con trastornos alimentarios: experiencia de un dispositivo interdisciplinario pediátrico Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
JULIETA HERNANDEZ |
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) constituyen el grupo de patologías psiquiátricas más frecuentes en la adolescencia. Estos pacientes suelen presentar una prevalencia significativamente mayor de ideación suicida, intentos de suicidio y suicidio consumado en comparación con la población general, asi como comorbilidades psiquiátricas, desnutrición, impulsividad y dificultades en la regulación emocional, lo que complejiza el diagnóstico, la evaluación del riesgo y el abordaje terapéutico.
Por ello, se consideró oportuno realizar una serie de casos de pacientes internados en Hospital Universitario Austral, con antecedente de diagnóstico de trastorno de la conducta alimentaria y criterio de internación por riesgo suicida, con el objetivo de describir sus motivos de ingreso, comorbilidades y evolución hospitalaria, aportando información para mejorar la detección precoz en consultorio ambulatorio y el abordaje interdisciplinario de esta población.
Caso clínico 1
Paciente femenina de 14 años, con antecedentes de TCA bajo tratamiento con sertralina y aripiprazol, fue derivada por psiquiatra de cabecera por ideación suicida. Según refirieron los padres, en contexto de discusión con familiar, presentó episodio de excitación psicomotriz donde la niña abrió la ventana y afirmó intención de arrojarse para provocar su muerte. En Emergencias se valoró a la paciente clínicamente estable. Se realizó protocolo de riesgo suicida y fue valorada por psiquiatra de obra social, quien indicó la internación en clínica especializada por constatar riesgo cierto e inminente para sí y terceros. Permaneció en sala general pediátrica donde evolucionó favorablemente. Tanto su equipo ambulatorio como de nuestra institución coincidieron en que ya no presentaba indicación de internación, por lo que se constituyó un dispositivo ambulatorio intensivo de seguimiento con profesionales y acompañamiento terapéutico de lunes a viernes cuatro horas diarias.
Caso clínico 2
Paciente femenina de 15 años, con antecedentes de TCA y depresión mayor, fue derivada por psiquiatra de cabecera por ideación suicida y riesgo cierto inminente para sí misma. En Emergencias se valoró a paciente en buen estado general, conectada con el medio, reactiva. Al interrogatorio, refirió intenciones de terminar con su vida y cómo llevarlo a cabo. Se realizó protocolo de riesgo suicida y fue valorada por equipo de Salud mental quien definió riesgo cierto e inminente por lo cual se indicó aumentar tratamiento con olanzapina e internación en sala general de pediatría hasta su derivación a centro especializado, el cual se concretó en tres días.
Caso clínico 3
Paciente femenina de 15 años de edad, con diagnóstico de TCA en seguimiento interdisciplinario, bajo tratamiento con aripiprazol y sertralina, fue traída por familiar por presentar lesiones autoinflingidas en miembros inferiores y hallazgos de mensajes telefónicos sugestivos de ideas de muerte. Se constató paciente en buen estado general, con heridas lineales superficiales autoinflingidas en región anterior de ambos muslos. Por constatar riesgo cierto e inminente para sí y terceros, se solicitó interconsulta con salud mental e internación en sala general. Posteriormente cobertura de salud informó derivación a clínica especializada.
Caso clínico 4
Paciente femenina de 15 años, con antecedente de TCA y bajo tratamiento con clonazepam, risperidona y escitalopram, fue derivada por psiquiatra de cabecera por riesgo suicida. A su ingresó se constató paciente vigil, orientada. Refirió que por evento familiar empeoró su ánimo, por lo cual se provocó las lesiones y aparecieron las ideas de muerte que progresaron hasta ideación suicida, así como tomó cuatro comprimidos clonazepam con el objetivo de “no despertarse” (sic). Se solicitó valoración por psiquiatría, que indicó internación en centro especializado de salud mental, por lo cual fue derivada.
Los TCA en la adolescencia constituyen una condición de alto riesgo no solo desde el punto de vista nutricional, sino también psicopatológico, con elevada prevalencia de conductas suicidas. Estos casos destacan la importancia de la detección precoz del riesgo suicida en el seguimiento ambulatorio, no solo por los especialistas en salud mental, si no también por el pediatra, así como la necesidad de un abordaje interdisciplinario y dinámico.
La internación en hospitales generales representa una instancia crítica para la evaluación integral del riesgo, el inicio de intervenciones y la articulación con dispositivos especializados.
En este contexto, es fundamental el fortalecimiento de redes asistenciales entre niveles de atención resulta clave para optimizar la continuidad de cuidados y reducir la morbimortalidad.
Se estima que entre el 25% y 40% de los niños sanos presentan dificultades alimentarias, cifra que aumenta en pacientes con trastornos del desarrollo. Dentro de estas dificultades, la aversión alimentaria adquiere especial relevancia por su impacto sobre el crecimiento y la recuperación nutricional.
Describir las características clínicas, los antecedentes relevantes y la evolución de niños internados por desnutrición con dificultades alimentarias compatibles con aversión alimentaria.
Se presentan cuatro pacientes internados por desnutrición y dificultades alimentarias. El primer caso correspondió a un niño de 19 meses, pretérmino de 33 semanas, con desnutrición crónica grave y dificultades en la incorporación de semisólidos. El segundo fue un niño de 22 meses con antecedente de trastorno de succión-deglución, retraso global del desarrollo y desnutrición crónica moderada. El tercero correspondió a un niño de 4 años con trastorno global del desarrollo, selectividad alimentaria severa y desnutrición aguda leve. El cuarto fue un lactante de 20 meses, pretérmino extremo de 26 semanas, con displasia broncopulmonar, leucomalacia periventricular, retraso del desarrollo y desnutrición crónica grave. Todos presentaban alteraciones del neurodesarrollo y vulnerabilidad social, requiriendo abordaje interdisciplinario y soporte nutricional, con evolución favorable.
En este reporte de casos, se observaron antecedentes biológicos, del neurodesarrollo y socioambientales en los pacientes incluidos. La elevada frecuencia de trastornos del neurodesarrollo coincide con la literatura, que describe mayor prevalencia de dificultades alimentarias en niños con alteraciones de la comunicación, la interacción social y el procesamiento sensorial. Entre las características observadas se encontraron antecedentes de prematurez, secuelas neurológicas y trastornos de succión-deglución, descritos previamente como condiciones presentes en trastornos de la alimentación. Asimismo, la vulnerabilidad social estuvo presente en todos los casos, llevando a dificultades en la adherencia a controles y tratamientos. La evolución favorable observada tras el abordaje interdisciplinario refuerza la importancia de la detección precoz y del manejo integral de estos pacientes.
La desnutrición calórica proteica, continúa siendo un problema relevante de salud pública a nivel global. Su mayor prevalencia se observa en la primera infancia, la presentación en adolescentes es infrecuente y suele vincularse a patologías de base, determinantes sociales de la salud, retraso en el acceso al sistema sanitario y situaciones de vulnerabilidad.
El marasmo representa una forma de desnutrición, caracterizada por déficit energético prolongado, con pérdida significativa de tejido adiposo y de masa muscular, sin presencia de edema. Este cuadro se asocia frecuentemente a deficiencias múltiples de micronutrientes y pueden dar lugar a complicaciones clínicas severas. Su manejo se centra en la rehabilitación nutricional cautelosa y requiere de un abordaje multidisciplinario. La presentación de estos casos adquiere relevancia no solo por su gravedad clínica, sino también por evidenciar la interacción entre factores biomédicos y determinantes sociales de la salud.
Describir las características clínicas, evolución nutricional y contexto social de dos adolescentes hospitalizados por desnutrición calórica proteica severa, destacando su relación con situaciones de vulneración de derechos.
Se presentan dos adolescentes de 13 y 15 años que ingresan a la guardia de pediatría con compromiso del estado general, bajo peso extremo y marcada pérdida de masa muscular, traídos por familiar quien refiere perdida de contacto con los niños hace varios meses y que dicha situación fue denunciada en varias oportunidades al servicio infantil local.
1° Paciente (13 años) ingresó con peso de 25 kg (pc <3), talla 146 cm (tibia pc 25), IMC 11,7 kg/mt2 (Z DE <-3) aspecto caquéxico, hipoactivo, álgido, hipotonía generalizada con
imposibilidad de sedestación y deambulación, reducción grave de la movilidad, con espasticidad y rigidez articular de miembros, masa muscular severamente disminuida con presencia de rosario costal, signos clínicos de escorbuto, xerosis, pliegues dérmicos, pediculosis, gingivitis y resultados hematológicos compatibles con anemia severa (hb 4,1 mg/dl- hto 15,2%).
2° Pacientes (15 años) con peso de 31,5 kg (pc <5), talla 149,6 cm (pc 25-50) IMC 14,1 kg/mt2 (Z DE< -3) también en malas condiciones generales y nutricionales, alteraciones bucodentales, piel descamativa con hiperqueratosis y púrpura folicular, marcada pérdida de masa muscular, alteraciones funcionales con imposibilidad de la deambulación y dolor a la movilidad pasiva de miembros inferiores, anemia severa (HB 6,2 g/dl hto 21,5%) y fimosis grado III (clasificación kayaba).
Debido a las condiciones clínicas y sociales se decidió la internación. Se inició rehabilitación nutricional progresiva con suplementación vitamínico-mineral y monitoreo metabólico por riesgo de síndrome de realimentación, transfusión de glóbulos rojos y abordaje interdisciplinario (pediatra, nutrición, infectología, odontología, dermatología, cardiología, salud mental, kinesiología y trabajo social).
Durante la internación, el 1° paciente presentó una complicación infectológica (ITU 2° a Serratia Marcescens) tratada con antibióticos, y se evidencio un contexto de vulnerabilidad social: ambos vivían en condiciones de aislamiento social con su madre dentro de su hogar, con acceso limitado a la alimentación y sin asistir a establecimiento educativo durante aproximadamente ocho meses, sin que la situación fuera detectada por el sistema de educación ni intervención por trabajo social a pesar.
Luego de 46 días, ambos pacientes presentaron evolución clínica favorable, con aumento ponderal significativo, mejoría hematológica y recuperación funcional progresiva. Al egreso con IMC dentro de rangos cercanos a la normalidad y resolución de complicaciones (32,5 kg [PC 3-10] e IMC 16,6 kg/mt2 [Z DE -1]. 52 kg [PC 25/50] e IMC: 17 kg/m2 [ Z DE -1]). Se logró la intervención social, se aseguró seguimiento y tratamiento post alta, inscripción a institución educativa y el resguardo de los niños con referente comprometido.
La desnutrición grave en adolescentes constituye una entidad infrecuente que requiere un abordaje integral y puede constituir una manifestación de vulnerabilidad de derechos y de determinantes sociales adversos. Su abordaje requiere detección precoz, internación para rehabilitación nutricional segura y un enfoque interdisciplinario que contemple la dimensión médica social. La hospitalización permitió la estabilización y recuperación funcional de ambos de manera adecuada con el abordaje necesario desde el ámbito social.
La detección precoz y la articulación entre los sistemas de salud, educación y protección social resultan fundamentales para el cuidado integral de la salud de los niños, niñas y adolescentes.
Introducción: Los trastornos alimentarios (TA) son patologías complejas de creciente prevalencia en pediatría, con impacto clínico, nutricional y psicosocial. Presentan formas de inicio heterogéneas, desde restricción alimentaria y descenso ponderal hasta complicaciones médicas graves secundarias a la desnutrición. Pueden asociarse a síntomas ansiosos, obsesivos, rigidez cognitiva, angustia, impulsividad y fenómenos psicóticos. El abordaje interdisciplinario resulta fundamental para el diagnóstico precoz, la estabilización clínica y el tratamiento sostenido.
Objetivos: Describir la experiencia de un dispositivo interdisciplinario en el abordaje de pacientes con TA, considerando sus formas de presentación, modalidades terapéuticas y evolución durante seis años.
Diagnóstico de situación previa: El aumento de consultas por TA y la complejidad de algunos casos motivaron la consolidación de un dispositivo interdisciplinario orientado a brindar atención integral mediante estrategias diagnósticas y terapéuticas coordinadas.
Población destinataria: Pacientes con diagnóstico de TA asistidos en un hospital pediátrico de alta complejidad.
Número de participantes: Se incluyeron 108 pacientes con diagnóstico de TA asistidos entre marzo de 2020 y abril de 2026, que requirieron seguimiento interdisciplinario en internación y/o atención ambulatoria.
Actividades y desarrollo de la experiencia:Las formas de presentación incluyeron restricción alimentaria, pérdida ponderal significativa, ejercicio físico excesivo, rechazo alimentario y complicaciones clínicas secundarias a la desnutrición. Los casos con compromiso clínico y/o nutricional grave requirieron internación para estabilización médica, mientras que los restantes realizaron seguimiento ambulatorio intensivo. Durante la internación se efectuaron evaluaciones clínicas y nutricionales periódicas, monitoreo cardiovascular, rehabilitación nutricional progresiva y atención por salud mental. Cuando la ingesta oral resultó insuficiente o nula, se indicó soporte nutricional enteral mediante sonda nasogástrica; en los casos que se requirió, se implementó tratamiento psicofarmacológico.El dispositivo estuvo integrado por pediatría/adolescencia, nutrición, salud mental, ginecología y servicio social. El equipo realizó reuniones semanales para discutir casos, consensuar objetivos terapéuticos y planificar intervenciones conjuntas. Tras el alta, los pacientes continuaron seguimiento clínico, nutricional y psicológico, con acompañamiento familiar y articulación con instituciones educativas.
Resultados: Entre marzo de 2020 y abril de 2026 se asistieron 108 pacientes; el 91.5% correspondió al sexo femenino, con una edad media de 12,4 años (rango: 8-15 años). Se observó un marcado incremento de consultas durante la pandemia y la etapa pospandémica temprana (23,7 casos/año) seguido de una estabilización de los nuevos ingresos (9,5 casos/año) (diferencia estadísticamente significativa p < 0,01). Las formas de presentación incluyeron restricción alimentaria, dietas veganas/vegetarianas, pérdida ponderal significativa, rechazo alimentario, ejercicio físico intenso y complicaciones médicas asociadas a la desnutrición. Desde el punto de vista psicopatológico se identificaron TA primarios y cuadros asociados a comorbilidad psicótica, con manifestaciones de ansiedad, angustia, rigidez cognitiva, fenómenos alucinatorios, ideas delirantes e ideación autolítica.El 38% requirió internación por compromiso clínico y nutricional grave (X IMC: 15,4; X Z IMC/edad - 2.03). De ellos, el 85% recibió soporte nutricional enteral mediante sonda nasogástrica y el resto suplementación nutricional oral. Todos continuaron seguimiento en el dispositivo, con un tiempo promedio de tratamiento de 15,4 meses (rango: 1-48 meses).
Evaluación de la experiencia e impacto: La experiencia puso de manifiesto la relevancia de contar con un dispositivo interdisciplinario estructurado para el abordaje de pacientes con TA. La diversidad de las formas de presentación y la complejidad observada requirieron intervenciones singularizadas, coordinadas y sostenidas en el tiempo.La articulación sistemática entre las distintas disciplinas favoreció una valoración integral, permitiendo detectar precozmente situaciones de riesgo, definir criterios consensuados de internación y alta, adecuar las estrategias de rehabilitación nutricional y acompañar las necesidades de salud mental de cada caso. Asimismo, las reuniones periódicas de equipo facilitaron la construcción de objetivos terapéuticos comunes y el seguimiento longitudinal de pacientes con elevada vulnerabilidad biopsicosocial.El abordaje interdisciplinario permitió optimizar la continuidad asistencial entre la internación y el seguimiento ambulatorio, fortalecer el acompañamiento familiar y favorecer la adherencia al tratamiento, aspectos fundamentales en una patología caracterizada por su complejidad y evolución prolongada.
Aunque históricamente se considera erradicado, el escorbuto continúa presentándose en poblaciones pediátricas vulnerables y ha resurgido en países desarrollados en asociación con la selectividad alimentaria extrema, particularmente en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). La deficiencia de vitamina C puede manifestarse con compromiso osteomuscular, sangrado mucocutáneo y alteraciones hematológicas, simulando patologías infecciosas, reumatológicas u oncohematológicas. El limitado reconocimiento de esta entidad en la práctica pediátrica actual, junto a la inespecificidad de su presentación clínica, constituyen un desafío diagnóstico que puede retrasar su diagnóstico y tratamiento oportunos.
Presentar un caso de escorbuto en una paciente pediátrica con TEA y selectividad alimentaria extrema, y destacar los desafíos diagnósticos, así como el valor de la anamnesis nutricional y la integración clínico-radiológica para su reconocimiento.
Niña de 7 años con TEA y selectividad alimentaria extrema de larga evolución, con dieta restringida a yogur, pan y galletas, sin consumo de frutas, verduras, carnes ni huevo. Antecedentes de RNT BPEG con RCIU e internación en UCIN para recuperación nutricional.
Consultó por cuadro de una semana de evolución de dificultad para la deambulación e intenso cansancio que le impedía levantarse de la cama. Al examen físico se encontraba hemodinámicamente estable, con peso de 21,4 kg (P10-P25) y talla de 119,5 cm (P25). Presentaba hipertricosis, xerosis, excoriaciones y equimosis en miembros inferiores, asociadas a hipotrofia muscular y marcha lenta e insegura con necesidad de apoyo para la deambulación, sin aumento de base de sustentación. Asociaba gingivitis crónica, sarro dental, halitosis severa y sangrado gingival. Resto del examen físico sin hallazgos relevantes.
Laboratorio: Hb 12,2 g/dl, VCM 71 fl, HCM 24,2 pg, ferremia 19 μg/dl, ferritina 70,40 ng/ml, transferrina 258 ug/dl, saturación de transferrina 4,94%, vitamina A 0,15 mg/l y niveles séricos de vitamina C en el límite inferior de la normalidad (0,41 mg/dl; VR: 0,2-2 mg/dl). Resto de parámetros bioquímicos sin alteraciones relevantes.
Las radiografías de huesos largos no mostraron alteraciones. La resonancia magnética (RMN) de miembros inferiores con contraste evidenció edema medular óseo con realce metafisario en huesos largos de ambos muslos y piernas, asociado a edema de partes blandas adyacentes y reacción perióstica, con compromiso de diáfisis tibial izquierda y hallazgos similares en ambos calcáneos, sugestivos de hipovitaminosis C.
Se asumió operativamente el diagnóstico de escorbuto secundario a deficiencia de vitamina C, asociado a ferropenia y déficit de vitamina A. Se inició tratamiento con vitamina C oral (250 mg/día), suplementación vitamínica, soporte nutricional y abordaje interdisciplinario entre nutrición, neurología y trabajo social. Presentó mejoría clínica dentro de las primeras 48-72 horas, con recuperación progresiva de la marcha. Al mes, evidenció recuperación completa de motricidad y ganancia ponderal de 2,7 kg.
El escorbuto, aunque infrecuente en la práctica actual, persiste en poblaciones pediátricas vulnerables, especialmente en niños con trastornos del neurodesarrollo y selectividad alimentaria. La restricción prolongada de grupos alimentarios constituye un factor de riesgo para deficiencias nutricionales como la vitamina C.
Este caso resalta un importante desafío diagnóstico: su capacidad para simular patologías infecciosas, reumatológicas, neuromusculares u oncohematológicas. Por lo tanto, la anamnesis alimentaria es fundamental, especialmente en pacientes con TEA, donde los hábitos restrictivos pueden subestimarse aun sin desnutrición evidente. En la paciente se evidenciaron ferropenia y déficit de vitamina A, reflejando compromiso nutricional asociado
Por otro lado, la RMN aportó información diagnóstica clave al mostrar hallazgos compatibles con hipovitaminosis C no evidentes en radiografías simples, orientando el diagnóstico pese a niveles séricos de vitamina C en el límite inferior de la referencia. Esto demuestra que las concentraciones plasmáticas no siempre reflejan las reservas tisulares ni excluyen el diagnóstico ante una elevada sospecha clínica. En consecuencia, los resultados bioquímicos deben interpretarse en conjunto con la clínica, los antecedentes nutricionales y las imágenes, evitando descartar el diagnóstico sobre la base de determinaciones plasmáticas aisladas. Asimismo, la mejoría clínica dentro de las primeras 48-72 horas de tratamiento reforzó retrospectivamente el diagnóstico.
En conclusión, el escorbuto no es una enfermedad del pasado y debe incluirse entre los diagnósticos diferenciales en poblaciones pediátricas de riesgo con síntomas osteomusculares y manifestaciones hemorrágicas, ya que su reconocimiento precoz permite instaurar un tratamiento simple y efectivo.
La desnutrición aguda en menores de cinco años continúa siendo un importante problema de salud pública, especialmente en países de ingresos medios y bajos, donde puede afectar el crecimiento y el neurodesarrollo durante etapas críticas de la infancia. Durante los primeros años de vida ocurren procesos fundamentales para el crecimiento, la maduración neurológica y la adquisición progresiva de habilidades motoras, comunicativas y sociales. En este contexto, la identificación de alteraciones en los hitos del neurodesarrollo adquiere especial relevancia clínica, ya que permite orientar estrategias de seguimiento integral e intervención temprana. Aunque diversos estudios han descrito la asociación entre desnutrición y alteraciones del desarrollo infantil, en Colombia existe información limitada sobre la frecuencia y distribución de estas alteraciones en niños con desnutrición aguda atendidos en instituciones hospitalarias.
Establecer la prevalencia de alteraciones en los hitos del neurodesarrollo en población pediátrica de 6 meses a 5 años con desnutrición aguda atendida en el Hospital Universitario de Santander, en Bucaramanga, Colombia.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y de corte transversal en niños de 6 meses a 5 años con diagnóstico de desnutrición aguda moderada o severa atendidos en un hospital universitario de referencia. Se recolectaron variables sociodemográficas, clínicas, antropométricas y nutricionales. El neurodesarrollo se evaluó mediante la Escala Abreviada de Desarrollo-3 (EAD-3), que valora las áreas de motricidad gruesa, motricidad finoadaptativa, audición-lenguaje y personal-social. Las variables cualitativas se describieron mediante frecuencias absolutas y porcentajes, mientras que las cuantitativas se reportaron con promedio, desviación estándar, intervalo de confianza del 95%, valores mínimos y máximos, según disponibilidad.
Se incluyeron 65 participantes que cumplían los criterios de elegibilidad definidos en el protocolo. La población incluida tuvo una edad promedio de 21,15 meses y predominó el sexo masculino, con 45 participantes, correspondiente al 69,23% de la muestra. En cuanto a las características antropométricas, el peso promedio fue de 8,13 kg, la talla promedio de 77,37 cm y el perímetro braquial promedio de 11,90 cm. Según la clasificación nutricional, el 78,46% presentó desnutrición aguda moderada y el 21,54% desnutrición aguda severa; la presencia de edema se registró en el 3,08% de los casos. Entre los antecedentes más frecuentes se encontraron bajo peso al nacer (44,62%), restricción del crecimiento intrauterino (36,92%) y antecedente de neumonía (35,38%).
La prevalencia global de alteraciones en los hitos del neurodesarrollo fue del 72,31%, correspondiente a 47 participantes con diagnóstico anormal del desarrollo. Al analizar las áreas específicas evaluadas mediante la EAD-3, la mayor afectación se observó en motricidad gruesa (67,69%), seguida de audición-lenguaje (60,00%), área personal-social (27,69%) y motricidad finoadaptativa (24,62%). El 29,23% de los participantes recibía terapias o estimulación por personal de salud y el 35,38% realizaba actividades de estimulación en casa.
En la población pediátrica evaluada se observó una alta prevalencia de alteraciones en los hitos del neurodesarrollo, con predominio de la afectación en las áreas de motricidad gruesa y audición-lenguaje. Estos hallazgos resaltan la necesidad de incorporar de manera sistemática la evaluación del neurodesarrollo dentro de la atención integral de esta población, así como el fortalecimiento de estrategias de estimulación temprana, educación a cuidadores y seguimiento interdisciplinario. La información generada aporta evidencia local sobre la magnitud de estas alteraciones y constituye un insumo para el diseño de intervenciones orientadas a la detección oportuna y al abordaje integral de los niños con desnutrición aguda.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11522 Hematoma subperióstico secundario a escorbuto en paciente con trastorno del espectro autista y selectividad alimentaria severa. Reporte de caso Deficiencias nutricionales (micronutrientes) |
NATALIA CID | |
| 11622 A propósito de un caso: Selectividad Alimentaria ¿un problema de Salud Infantil? Deficiencias nutricionales (micronutrientes) |
ANA PAULA PRALONG | |
| 11748 PSEUDOTUMOR CEREBRI POR HIPOVITAMINOSIS A EN UN PACIENTE PEDIATRICO CON OBESIDAD, APROPOSITO DE UN CASO. Deficiencias nutricionales (micronutrientes) |
PAULA ANDREA ARENAS RUIZ | |
| 11892 A propósito de casos: “Escorbuto pediátrico: importancia de la sospecha clínica en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y alimentación selectiva” Deficiencias nutricionales (micronutrientes) |
GEORGINA PERALTA | |
| 12025 Bicitopenia secundaria a déficit de vitamina B12 a propósito de un caso Deficiencias nutricionales (micronutrientes) |
FLORENCIA DELFINA TORRES LUCERO | |
| 12123 A propósito de una serie de casos: deficit de vitamina B12 Deficiencias nutricionales (micronutrientes) |
GERALDINE LUX | |
| 12281 Anemia severa por déficit de B12 en lactante con desnutrición crónica. A propósito de un caso Deficiencias nutricionales (micronutrientes) |
BÁRBARA CONSTANZA LOREA | |
| 12345 Cuando la selectividad alimentaria compromete la salud: a propósito de dos casos con deficiencias nutricionales severas Deficiencias nutricionales (micronutrientes) |
FLORENCIA ALDANA HERNANDEZ CESETTI | |
| 12392 Presentacion atipica de virus Influenza A en pacientes con deficits nutricionales Deficiencias nutricionales (micronutrientes) |
CELESTE SAMARUGA |
La vitamina B12 es un micronutriente esencial para el crecimiento de las células y desarrollo del sistema nervioso. El déficit de la vitamina B12 puede manifestarse como anemia megaloblástica y/o compromiso neurológico. La detección y el tratamiento deben ser tempranos, ya que las secuelas neurológicas pueden ser irreversibles.
Reconocer factores de riesgo para el desarrollo de anemias por déficit de Vitamina B12 y sus repercusiones clínicas graves.
Paciente femenina de 1 año y 1 mes que ingresó derivada con diagnóstico de anemia severa y desnutrición crónica. La niña presentaba como antecedente una anemia diagnosticada a los 11 meses (con hemoglobina de 7.2 g/dl), tratada con sulfato ferroso.
En control de salud se detectan signos de desnutrición severa y palidez mucocutánea, por lo que se realiza laboratorio constatándose hemoglobina de 5.8 g/dl. A su ingreso al HIAEP Sor María Ludovica se evidenciaron macroglosia, sialorrea permanente, cabello ralo y retraso de pautas del neurodesarrollo. Se realiza antropometría constatando peso en -2.18DS, talla en -2.77DS y P/T en -1DS. La paciente mostró un adecuado desarrollo pondoestatural durante sus primeros seis meses de vida, momento en el cual se alimentó con lactancia materna exclusiva. Sin embargo, al introducir la alimentación complementaria, manifestó aversión alimentaria, asociada a la macroglosia, por lo que continuó dependiendo de la leche materna como única fuente de nutrición. Se realizan laboratorios confirmando anemia por déficit de B12 con homocisteína y LDH elevadas e hipovitaminosis D. Se instaura tratamiento con complejo B12, se suplementan vitaminas evidenciándose franca mejoría clínica, en pautas de desarrollo, y parámetros de la laboratorio. A pesar de observarse dicha mejoría clínica, la niña persistía con dificultades para la alimentación, por lo que fue evaluada por Servicio de Otorrinolaringología, descartando patología estructural que pudiera interferir en la deglución por lo que los Servicios de Fonoaudiología y Rehabilitación comenzaron a realizar estimulación pertinente para educar el hábito alimentario.
Por adecuada respuesta al tratamiento se otorgó egreso hospitalario, con suplementos y pautas de alimentación, permaneciendo la paciente en seguimiento con Servicios de Nutrición, Fonoaudiología y Rehabilitación.
El diagnóstico del déficit de B12 representa un desafío por tener manifestaciones clínicas inespecíficas difíciles de identificar. Nuestro rol como profesionales de la salud radica en pesquisar a los pacientes que se encuentran expuestos para instaurar tratamiento oportuno y, de este modo, evitar el daño neurológico irreversible. En este escenario resulta pertinente reflexionar sobre el aumento en los últimos años de los casos de deficiencia severa de nutrientes debido a causas sociales, económicas y culturales.
El escorbuto es una enfermedad causada por el déficit de vitamina C (ácido ascórbico), nutriente esencial para la síntesis de colágeno, la cicatrización tisular y el mantenimiento de la integridad vascular. Si bien se asocia a situaciones de desnutrición severa, en la actualidad continúa presentándose en poblaciones con dietas restrictivas
Describir tres casos de escorbuto pediátrico asociados a selectividad alimentaria en pacientes con Trastorno del Espectro Autista, que requirieron internación en sala general, en un periodo comprendido desde septiembre 2025 hasta febrero 2026.
Jerarquizar la anamnesis alimentaria detallada como herramienta para la orientación diagnóstica temprana de déficit vitamínico, y así disminuir intervenciones diagnósticas innecesarias y favorecer un tratamiento oportuno.
Caso 1: paciente masculino de 5 años con diagnóstico de TEA y selectividad alimentaria extrema, que presentó rechazo absoluto a la deambulación de 2 meses de evolución y marcada hiperalgesia a la palpación.
En la evaluación inicial por el servicio de Ortopedia y Traumatología Infantil (OyT), se realiza resonancia magnética (RMI) informada como normal.
Los estudios de laboratorio evidencian anemia ferropenica con elevación de reactantes de fase aguda.
Al examen físico presenta petequias en miembros inferiores , en cavidad bucal hematomas e hipertrofia gingival. A nivel osteoarticular limitación de la movilidad activa y pasiva de miembro inferior derecho, en posición antálgica.
En la radiografía de ambos miembros inferiores, se evidencia aumento del espesor de la cortical y presencia de la líneas de Trummerfeld. Se solicita dosaje de vitamina C (2,2 mg/l VN 4-20 mg/l) . Confirmándose el diagnóstico de déficit de vitamina C se inicia tratamiento con Ácido ascórbico 1 gramo por día. A las 48 horas del inicio del mismo se corrobora mejoría clínica.
Caso 2: paciente masculino de 6 años con diagnóstico de TEA y selectividad alimentaria que presenta dolor de miembro inferior durante la marcha de dos meses de evolución, sin antecedentes previos de trauma.
Debido a hallazgos en RMI sugestivos de compromiso medular óseo en la región diafisaria de ambas tibias, el servicio de OyT solicita interconsulta con Hematología por sospecha de enfermedad linfoproliferativa se realiza extendido de sangre periférica y punción aspirativa de médula ósea, descartándose proceso oncohematológico.
Se decide su internación, al examen físico presenta hipertrofia gingival y episodios de gingivorragia espontáneo, hemorragias perifoliculares, petequias en miembros inferiores y rosario escorbútico. En las radiografías de fémur se observan las líneas blancas de Frankel y zona de Trümmerfeld. Por sospecha clínica se solicita dosaje de vitamina C (2,1 mg/l VN 4-20 mg/l) confirmándose el diagnóstico. Se inicia tratamiento con Ácido ascórbico 1 gramo por día con mejoría clínica constatada a las 48 horas.
Caso 3: paciente femenino de 6 años con diagnóstico de TEA y selectividad alimentaria que manifiesta artralgia de ambas caderas, rodillas y tobillos de 6 meses de evolución. Se realizan estudios complementarios, laboratorio reumatológico, radiografías de miembros inferiores, ecografías articulares y RMI de pelvis y cadera, sin resultados concluyentes. Ante la persistencia sintomática se decide su internacion. Al examen físico se constatan petequias en zonas de roce de miembros inferiores, y la evaluación de miembros inferiores no demuestra alteraciones. Se solicita dosaje de vitamina C (2 mg/l VN 4-20 mg/l) confirmándose el diagnóstico. Se inicia tratamiento con Ácido ascórbico 1 gramo por día con mejoría clínica constatada a las 48 horas.
Los pacientes presentados comparten características epidemiológicas y clínicas relevantes: niños que presentan diagnóstico de TEA y alimentación altamente restrictiva, condición reconocida como uno de los principales factores de riesgo para déficit de vitamina C. El síntoma predominante fue el dolor osteoarticular progresivo asociado a rechazo a la marcha, secundario a hemorragias subperiósticas y alteraciones en la síntesis de colágeno. La presentación clínica inespecífica y la baja sospecha diagnóstica inicial motivaron la consideración de otras patologías, incluyendo enfermedades ortopédicas, inflamatorias y oncohematológicas. Asimismo, presentaron manifestaciones mucocutáneas típicas, junto con alteraciones radiográficas características del escorbuto. La rápida mejoría clínica observada tras el inicio de suplementación con vitamina C y rehabilitación motora refuerza la importancia del reconocimiento precoz de esta entidad. Estos casos destacan la relevancia de realizar una anamnesis alimentaria detallada en pacientes pediátricos con TEA y selectividad alimentaria, especialmente ante cuadros de dolor osteoarticular o rechazo a la deambulación.
El escorbuto debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales para evitar retrasos diagnósticos y procedimientos invasivos innecesarios.
Determinar la prevalencia de dificultades alimentarias resulta complejo, ya que la misma es una expresión amplia que engloba cualquier problema relacionado con la conducta alimentaria desde falsas precepciones por parte de los padres hasta verdaderos trastornos de la conducta alimentaria.
De acuerdo a su clasificación, la selectividad alimentaria es la entidad más frecuente observada en la población pediátrica. La misma se caracteriza por ingesta a una variedad limitada de alimentos y el rechazo a la incorporación de nuevos nutrientes.
Es típico que el 50% de niños entre 18 a 23 meses hasta menores de 6 años, presenten cierto grado de selectividad o dificultad en la alimentación, pero si ésta persiste los mismos corren riesgo de tener deficiencias nutricionales. Por otro lado, se asocia a factores de riesgo como bajos recursos, prematuridad, trastorno del espectro autista, niños con desafíos del desarrollo y procesamiento sensorial. Por lo que es importante definirla y prevenir patologías secundarias a deficiencia nutricional.
Definir e identificar a la selectividad alimentaria.
Reconocer la asociación con factores de riesgo y prevenir patologías secundarias al déficit nutricional.
Se reporta caso de escolar masculino de 9 años de edad, hijo de madre epiléptica con discapacidad intelectual. RNT, PAEG, APGAR 7/9, con diagnóstico de trastorno del espectro autista, anemia microcítica, inmunizaciones incompletas y sin controles pediátricos.
El cuadro comenzó con dificultad en la deambulación, limitación y dolor para la extensión de ambas rodillas de 6 semanas de evolución, asociando edema en grandes articulaciones y gingivorragia espontánea por lo que acude a servicio de urgencias.
Al examen físico se encontraba en regular estado general, hemodinámicamente estable, en suficiencia cardiopulmonar. Impresionaba crónicamente enfermo con palidez mucocutánea generalizada, gingivorragia e hiperqueratosis de folículos pilosos que
compromete miembros inferiores y hematomas en distintos estadios evolutivos. ROT no evaluables.
Dentro del área nutricional se constató ingesta limitada a alimentos secos, sin consumo de frutas y verduras. En la esfera comunicacional, pobre lenguaje verbal predominando sonidos guturales individuales. En lo que respecta a lo sensorial hipersensibilidad a estímulos táctiles y visuales. Antropometría dentro de parámetros normales.
Se decidió su internación y se solicitó hemograma con frotis, que evidenció anemia microcítica, reactantes en fase aguda elevados, perfil de hierro alterado, hipoproteinemia, hipoalbuminemia, insuficiencia de vitamina D e hipovitaminosis C, serologías negativas, perfil hormonal normal. Las radiografías de miembros inferiores evidenciaron zona de refracción por debajo de la línea de frankel en la metáfisis. Servicio de neurología solicitó EEG y RM de médula y encéfalo con resultados normales. Servicio de kinesiología estableció rehabilitación motora.
Según contexto socio-familiar se realizó interconsulta con psicología y servicio social para fortalecer vínculos y asegurar seguimiento y tratamiento al egreso hospitalario.
Ponderando la historia alimentaria, hallazgos clínicos y laboratorio nutricional, habiéndose descartado patologías graves, se asumió como probable diagnóstico el déficit de micronutrientes por selectividad alimentaria asociado a trastorno del espectro autista.
Se inició tratamiento con vitamina C por vía oral, según protocolo para escorbuto: dosis de carga 1000mg/día durante 14 días y dosis de mantenimiento 500mg/día; y suplementación con micronutrientes no consumidos en la dieta habitual; evolucionó con recuperación progresiva de la fuerza muscular, disminución de edemas, alcanzándose bipedestación y mejoría de lesiones cutáneas. A pesar de la mala salud bucodental, se resolvió la gingivorragia. Se otorgó egreso hospitalario con plan nutricional acorde a patología y tratamiento ambulatorio interdisciplinario orientado a alteraciones del desarrollo. Paciente acudió a control al mes, deambulando en compañía de madre que refiere haber mejorado su relación y vínculo; saluda con la mano y verbaliza el saludo. Se constato parcial mejoría de selectividad alimentaria y adherencia a plan nutricional.
La selectividad alimentaria es uno de los desafíos que enfrentan los niños con trastornos del procesamiento sensorial, contribuye a mayores complicaciones de salud, por lo que es importante reconocerla en forma oportuna para evitar el desarrollo de enfermedades por déficit de micronutrientes como lo es el escorbuto. Abordarla desde
una mirada interdisciplinaria y poder encontrar estrategias para aminorarla o si persiste suplementar a los NNyA para evitar síntomas de déficit de micronutrientes y minerales que pueden generar graves complicaciones en la población pediátrica.
La vitamina B12 es un micronutriente esencial que actúa como cofactor en múltiples procesos metabólicos, desempeñando un papel fundamental en el crecimiento, reproducción y síntesis de ADN, y procesos como mielinización a nivel del sistema nervioso central y producción de glóbulos rojos. En la población pediátrica, las manifestaciones clínicas suelen ser heterogéneas e inespecíficas,lo que puede dificultar y retrasar su diagnóstico.
Dicha vitamina se encuentra en carnes y derivados lácteos, siendo absorbida a nivel del íleon terminal ligada al factor intrínseco. Su deficiencia puede deberse a ingesta insuficiente, malabsorción, inactivación química o alteración de transporte o del metabolismo intracelular.
Reconocer tempranamente esta entidad resulta fundamental, dado que el tratamiento oportuno puede prevenir secuelas potencialmente irreversibles.
Describir las diferentes formas de presentación clínica del déficit de vitamina B12 en pacientes de distintas edades asistidos en un hospital pediátrico de tercer nivel de la ciudad de Rosario.
Caso 1:
Paciente masculino de 1 año de edad, sin antecedentes personales de jerarquía, consultó por distensión abdominal, edema en miembros inferiores y diarrea no disenteriforme de un mes de evolucion. Al ingreso, se encontraba afebril, irritable con palidez cutáneo mucosa, edema bipalpebral bilateral y en ambos miembros inferiores.
Se solicitó laboratorio que evidenció anemia hipocrómica microcítica, hipoalbuminemia, dosaje de vitamina B12 (84 pg/ml) y perfil de hierro disminuidos; función renal y hepática sin hallazgos patológicos. Servicio de Hematología realizó frotis de sangre periférica que mostró hallazgos compatibles con déficit polivitamínico y Servicio de Gastroenterología descarto a través de exámenes complementarios enfermedades malabsortivas.
Ante estos hallazgos, se indicó pasaje de albúmina, suplementación con vitamina B12 y sulfato ferroso con favorable respuesta en controles posteriores.
Caso 2:
Paciente masculino de 4 meses de edad, sin antecedentes personales de jerarquía con alimentación a base de lactancia materna exclusiva. Antecedente familiar: hermano mayor con pancitopenia en estudio y madre con escaso consumo de carnes por dificultades socioeconómicas.
Consultó por cuadro de 48 horas de evolución de ictericia, irritabilidad y fiebre. A su ingreso, se lo evaluó con alteración del estado de conciencia, irritabilidad, palidez generalizada y hepatoesplenomegalia. Se solicitó laboratorio que informó pancitopenia y leve elevación de transaminasas. Requirió internación en Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos por sospecha de shock séptico, realizó tratamiento antibiótico empírico por 5 días; con cultivos negativos y panel viral respiratorio detectable a Coronavirus NL63. Requirió transfusión de hemoderivados en múltiples oportunidades. Se reasumio cuadro como infección respiratoria aguda baja a coronavirus NL63 y pancitopenia en estudio.
Servicio de Hematología solicito serologías virales negativas, perfil de hierro normal, dosaje de vitamina B12 disminuido en el niño (79 pg/ml) y su mama. En frotis de sangre periférica se evidenciaron abundantes mielocitos, macrocitosis, displasia de serie granulocitica, anisocitosis, formas hemolíticas y target cells compatibles con anemia hemolítica secundaria a este déficit vitamínico.
Se realizó tratamiento con vitamina B12 inyectable diaria por una semana evidenciándose mejoría clínica y de parámetros bioquímicos con resolución de la pancitopenia a los 10 días.
Caso 3:
Paciente masculino de 13 años, con antecedente de vitiligo y dieta con escaso contenido de carnes rojas, consulta por dolor abdominal, astenia y palidez de 20 dias de evolución. A su ingreso, se lo evaluó afebril, buen estado general con palidez cutáneo mucosa, sin visceromegalias. Se solicitó laboratorio que evidenció pancitopenia, elevación de transaminasas y LDH. Requirió transfusión de glóbulos rojos en tres oportunidades.
Servicio de Hematología solicitó perfil de hierro, normal y dosaje de vitamina B12, disminuido (172 pg/ml). En frotis de sangre periférica: serie roja con anisopoiquilocitosis, microcitos, macrocitos, abundantes esquistocitos, dianocitos y eliptocitos con elementos formes sugestivos de proceso neoformativo por lo que se realizó punción aspiración de médula ósea con medición de marcadores tumorales, sin hallazgos patológicos desestimando dicho diagnóstico diferencial. Se indicó suplementación con vitamina B12 y adecuación de la dieta, con favorable respuesta.
El déficit de vitamina B12 tiene un amplio espectro de manifestaciones clínicas y bioquímicas, muchas veces confirmándose el diagnóstico ante la favorable respuesta terapéutica con su aporte. Como pediatras es, por lo tanto, indispensable ante dicha variabilidad de formas de presentación su alta sospecha diagnóstica.
La vitamina B12, también llamada cobalamina, es un cofactor que forma parte en la síntesis del ADN, hematopoyesis y determinante de funciones neurológicas, con un rol importante en la mielinización. Su fuente de obtención alimentaria está en la carne, quesos y diversos granos.
Su deficiencia puede generar manifestaciones variadas, como síntomas neurológicos, cutáneos, hematológicos o digestivos.
Los requerimientos mínimos diarios de vitamina B12 suelen ser cubiertos por una alimentación mixta completa
Presentar un caso clinico de patologia hematologica de causa nutricional
Paciente femenina de un año de edad es derivada desde otra ciudad por bicitopenia en estudio (anemia y plaquetopenia).
Cuadro comenzó con ITU febril con rescate de E.Coli para lo que recibió tratamiento antibiótico durante 7 días, finalizado el mismo acude a control donde se la encuentra pálida y se solicita laboratorio informando: anemia y plaquetopenia, en frotis sanguíneo se visualiza anisocoria y anisocromia , sin blastos. En ecografía abdominal no se visualiza hepatomegalia o esplenomegalia. Ante falta de especialista en hematología se deriva a hospital de mayor complejidad.
Cuando ingresa a hospital de derivación se encontraba en regular estado general, hemodinámicamente compensada, sin signos neurológicos agudo. Se realizó nuevo laboratorio : Hto 15%, Hb 5,70, Rto de plaquetas 108.000, GB 9,930 (segmentados 16%, linfocitos 84%), Ionograma, función renal, hepática, coagulograma, EAB y uricemia normal, LDH 1506. Serología para parvovirus negativa. Se realizó PAMO con hipercelularidad, sin blastos. Recibió transfusión de glóbulos rojos.
Al interrogatorio dirigido a familiares, la paciente solo se alimentaba con pecho a libre demanda, aún no habían logrado comenzar con alimentación complementaria secundario a rechazo por parte del paciente a las texturas y sabores de los alimentos ofrecidos, así como también defensividad táctil general. A su vez, tampoco había recibido profilaxis con sulfato ferroso. Se realizaron mediciones antropométricas: Peso 10.570 (puntaje Z 1.15), talla 72 (puntaje Z -1.22).
Se realizó dosaje de vitamina B12 a la paciente dando como resultado un déficit severo ( 100 ug/ml valor de referencia ). También se realizó laboratorio a la madre informando anemia ferropénica y déficit de B12.
Con diagnóstico de bicitopenia secundaria a déficit severo de vitamina B12 se comenzó con suplemento vitamínico tanto a la paciente como a su madre, logrando una mejoría del laboratorio.
Regresó a ciudad de origen continuando con tratamiento instaurado y se comenzó con un seguimiento interdisciplinario con terapia ocupacional, psicología y fonoaudiología.
El déficit de vitamina B12 puede ser causa de síntomas neurológicos, cutáneos, hematológicos o digestivos. Debe ser tenida en cuenta en pacientes que no tengan una dieta variada, sobre todo en pacientes con selectividad alimenticia.
La selectividad alimentaria es una condición cada vez más frecuente en pediatría, asociada a cambios en los hábitos alimentarios. Mientras que las dificultades alimentarias leves aparecen en 1 de cada 3 niños sanos, los cuadros más severos como el TERIA afectan hasta el 80 % de los niños con TEA.
Aunque un niño selectivo puede mantener un peso y crecimiento aparentemente normales, puede sufrir de malnutrición oculta debido a la falta de micronutrientes esenciales.
Existe dificultad en demostrar con exámenes de laboratorio déficits específicos de micronutrientes por lo que es muy importante conocer los signos clínicos para su detección y tratamiento temprano.
Determinar los riesgos asociados a la selectividad alimentaria severa
Describir signos y síntomas de déficit multivitamínicos severos
Describir la presentación clínica del déficit de vitamina A y C
CASO 1
Niño de 7 años, con antecedente de epilepsia, trastorno del neurodesarrollo y desnutrición crónica secundaria a selectividad alimentaria severa. Presentaba restricción alimentaria desde los 3 años, con alimentación a base de papas fritas y gaseosas; retraso de pautas madurativas, lenguaje limitado a frases cortas, hábito retentivo e irritabilidad.
Al examen físico, irritable, hipotrofico, pelo fino y ralo, cejas despobladas, mal estado de piezas dentales, exantema purpúrico, equimosis, edema facial y en miembros inferiores y dolor articular con marcha antálgica.
Antropometría: Peso: 16.3 kg (Z score P/E -2.81 DE); Talla: 104.6 cm (Z score T/E -3.38 DE); IMC 14.90 (Z score IMC/E -0.46 DE).
Examen oftalmológico con observación de papila pálida atrófica y manchas de bitot, signo de xeroftalmía extrema.
Ante la evidencia bioquímica de déficit de múltiples micronutrientes (hierro, calcio, fósforo, vitamina B12, carnitina, albúmina, cobre, zinc) y signos clínicos de escorbuto y déficit de vitamina A (xeroftalmía), sin posibilidad de realizar dosajes, se realizó tratamiento empírico con ácido ascórbico y vitamina A. Fue suplementado con zinc, multivitamínico, complejo B1, B6, B12, fósforo y carnitina, y se realizó soporte nutricional enteral.
Inició tratamiento interdisciplinario con pediatras especialistas en nutrición, licenciadas en nutrición, psicóloga, rehabilitación y terapia ocupacional. Continúa seguimiento ambulatorio, con regularización de hábito evacuatorio, ingesta variada, y resolución de deficiencias nutricionales.
CASO 2
Niña de 4 años de edad con antecedente de TEA y selectividad alimentaria, con alimentación basada en milanesas, arroz, queso, fideos y vainillas. Internación previa por dificultad en la marcha y dolor articular, consulta por vómitos, diarrea, palidez y somnolencia.
Al examen físico eutrófica, cabello ralo, palidez y exantema petequial, alteración del sensorio.
Se realizó TAC de encéfalo simple evidenciando hematoma extradural bifrontal, evacuado de urgencia mediante drenaje extradural.
El laboratorio evidenció anemia con requerimiento transfusional, deficiencia de vitamina B12 y homocisteína levemente elevada, hipovitaminosis D, hipocalcemia, hipoproteinemia, hipoalbuminemia e hipomagnesemia.
Antropometría: Peso 13.6 Kg (Z score P/E -1.7 DE); Talla 94 cm (Z score T/E -2.7 DE); IMC 15.3 (Z score IMC/E +1.6 DE).
Se realizaron estudios etiológicos: Fondo de ojos con hematoma pre papilar bilateral en recesión, radiografía de huesos largos sin fractura previa, con "líneas de Park-Harris” de detención del crecimiento, e interconsulta con hematología que descartó alteraciones hematológicas.
Recibió soporte nutricional enteral en UCIP con fórmula polimérica completa 1 kcal/ml. Se realizó seguimiento con servicio de nutrición y ante la sospecha de escorbuto como causa de sangrado se indicó tratamiento con Ácido Ascórbico, además de vitamina D, multivitamínico, vitaminas B1, B6 y B12 y suplemento nutricional oral normocalórico cuando inició ingesta oral.
Actualmente la paciente continúa en seguimiento por múltiples servicios. Presentó evolución favorable con mejoría de la marcha, mejoría de la ingesta alimentaria, continúa recibiendo vitaminas y suplemento nutricional oral.
Presentamos dos casos de déficits nutricionales múltiples secundarios a selectividad alimentaria severa en pacientes con trastornos del neurodesarrollo. En ambos, el diagnóstico de escorbuto fue clínico, con presencia de equimosis, sangrado espontáneo, exantema petequial y dolor en miembros inferiores; en uno de ellos se identificó además déficit de vitamina A mediante evaluación oftalmológica.
Estos casos muestran que la selectividad alimentaria puede asociarse a deficiencias nutricionales con manifestaciones sistémicas potencialmente severas, incluso en pacientes con IMC conservado. La anamnesis alimentaria detallada y la evaluación nutricional resultan fundamentales para la detección temprana de déficits de micronutrientes, permitiendo instaurar tratamiento oportuno aún cuando los estudios específicos no se encuentren disponibles.
El escorbuto es una enfermedad carencial secundaria al déficit de ácido ascórbico (vitamina C). Aunque históricamente considerada infrecuente en pediatría, en los últimos años ha resurgido asociada principalmente a selectividad alimentaria severa y trastornos del neurodesarrollo.
El objetivo del presente reporte es destacar la importancia de la anamnesis nutricional para identificar precozmente selectividad alimentaria en pacientes con trastorno del espectro autista (TEA), reconociéndola como factor de riesgo para déficit de micronutrientes.
El objetivo del presente reporte es destacar la importancia de la anamnesis nutricional para identificar precozmente selectividad alimentaria en pacientes con trastorno del espectro autista (TEA), reconociéndola como factor de riesgo para déficit de micronutrientes.
Paciente masculino de 3 años con antecedente de TEA que consultó por tumefacción e impotencia funcional de miembro inferior derecho de un mes de evolución posterior a traumatismo banal, sin otros síntomas asociados.
Al examen físico presentaba posición antálgica, tumefacción y aumento de volumen del miembro afectado. Los hemocultivos fueron negativos. El laboratorio evidenció anemia microcítica hipocrómica severa en contexto inflamatorio (Hb 5,5 g/dl, Hto 20%, VCM 69 fl, ferremia 15 µg/dl). El ecodoppler venoso descartó trombosis venosa profunda y mostró una formación heterogénea paratibial derecha.
Ante sospecha de osteomielitis crónica se inició antibioticoterapia empírica con ceftriaxona y clindamicina. La tomografía de miembros inferiores evidenció hematoma subperióstico tibial derecho y colección hipodensa en hueso ilíaco izquierdo, sin compromiso óseo. Posteriormente, la resonancia magnética mostró hematoma subperióstico y trazo fracturario en región diáfiso-metafisaria distal de tibia, por lo que se realizó drenaje quirúrgico.
Durante la internación se evidenció marcada selectividad alimentaria, sin consumo de frutas ni verduras. Ante este antecedente se solicitó dosaje de vitamina C y se inició suplementación empírica con ácido ascórbico 300 mg/día. Posteriormente se confirmó escorbuto mediante valores séricos disminuidos de vitamina C (<1 mg/L; VR 4-20 mg/L).
El paciente evolucionó favorablemente, con mejoría del dolor y recuperación de la marcha a los 7 días del tratamiento. Continuó seguimiento multidisciplinario con nutrición, ortopedia, terapia ocupacional y pediatría.
El escorbuto ha resurgido en pediatría asociado a patrones alimentarios restrictivos, especialmente en pacientes con trastornos del neurodesarrollo. Los niños con TEA presentan mayor riesgo de déficits de micronutrientes debido a selectividad alimentaria asociada a alteraciones del procesamiento sensorial, con bajo consumo de frutas y verduras, principal fuente dietética de vitamina C.
La vitamina C participa en la síntesis de colágeno y en la absorción de hierro; su déficit genera alteraciones osteomusculares y hematológicas. En pediatría, el escorbuto puede manifestarse con dolor óseo, cojera y hematomas subperiósticos, simulando cuadros infecciosos, inflamatorios u oncológicos, lo que frecuentemente conduce a estudios invasivos y tratamientos innecesarios.
En el caso presentado, la resonancia magnética resultó fundamental para orientar el diagnóstico al evidenciar hematoma subperióstico sin signos de destrucción ósea infecciosa. La rápida respuesta clínica tras el inicio de ácido ascórbico reforzó la sospecha diagnóstica.
Este caso destaca la importancia de realizar una anamnesis alimentaria exhaustiva en pacientes con trastornos del neurodesarrollo y síntomas osteomusculares atípicos, permitiendo un diagnóstico precoz y evitando intervenciones innecesarias.
La infección por virus influenza puede provocar en niños desde un catarro de vía aérea hasta cuadros con mayor compromiso como neumonía y sepsis. Un efecto menos esperado es la afectación de la medula ósea causando citopenias, que pueden comprometer clínicamente al paciente de diferente forma. Presentamos tres pacientes atendidos en nuestro hospital que cursaron infección por Influenza A anemia, plaquetopenia y déficit de vitamina B12.
Describir una forma poco frecuente de presentacion del virus influenza A en pacientes con desnutricion.
N.E: Paciente femenina de 16 meses que había comenzado hacia una semana con tos y catarro, sumando fiebre los últimos tres días. Recibía amoxicilina por diagnóstico previo de neumonía cuando consulto en Lanús por decaimiento y dificultad respiratoria. Fue ingresada a internación por deshidratación y requerimiento de oxígeno. En su laboratorio de ingreso se observó anemia y plaquetopenia, por lo que fue derivada a nuestro hospital. Al examen físico presentaba palidez generalizada, fontanela deprimida, semiología respiratoria y pelo seco y ralo. Era una paciente con desnutrición crónica reagudizada (Z score P/E -3,46 Z score L/E -1.81). Se tomaron cultivos y se indicó ceftriaxona por radiografía con compromiso bilateral. En el laboratorio posterior se diagnosticó anemia macrocitica por déficit de vitamina B12, ferropenia, déficit de vitamina D y Zinc. Aisló únicamente Influenza A en hisopado de secreciones, por lo que se medicó con oseltamivir y se suspendió ceftriaxona. La niña mejoro clínicamente, resolviendo cuadro respiratorio, pero permaneció internada para recuperación de peso.
D.T: Paciente masculino eutrófico de 1 año que ingreso derivado del conurbano por cuadro respiratorio de 4 días de evolución, con broncoespasmo y neumonía sumado a leucopenia, plaquetopenia y anemia. Eutrófico, z score P/E 0, z score L/E -1. Presentaba en el laboratorio leucocitos 2400/mm3 Hb 8,1gr% Hto 28% plaquetas 27000/mm3. Debido al compromiso general, a su ingreso se indicó ceftriaxona oxigeno suplementario corticoides y plan de hidratación parenteral. Ya en nuestro hospital se solicitaron nuevos laboratorio y radiografía donde sólo presentaba anemia y plaquetopenia, sin leucopenia. Aisló Influenza A en secreciones respiratorias. Fue evaluado por hematología, solicitándose estudios complementarios y diagnosticándose anemia microcítica déficit de hierro y de vitamina B12. Interrogando a la madre del niño el consumo de carne estaba muy restringido debido a la economía familiar, alimentándose principalmente con lactancia materna y verduras. Evoluciono favorablemente, pudiendo suspender oxígeno y antibiótico, cumplió cinco días de oseltamivir. Se inició suplementación con hierro, ácido fólico y B12 con buena respuesta. Se otorgó egreso al 4 día de internación con control ambulatorio
E.S.: Paciente masculino de un año y 5 meses que ingreso derivado de José C. Paz por cuadro respiratorio de 6 días de evolución. Consulto en el hospital derivante por fiebre persistente y lesiones petequiales. Como antecedentes era un niño de término, con peso adecuado, eutrófico y con la vacuna para gripe pendiente. Z score P/E +1, Z score L/E -2. Se realizó allí laboratorio y radiografía presentando infiltrado pulmonar y laboratorio con plaquetopenia y anemia microcítica. Por sospecha de purpura trombocitopenica fue derivado a nuestra institución. A su ingreso se repitió laboratorio y se solicitó evaluación por hematología, diagnosticándose déficit de vitamina b12 y hierro. No presento hemorragias ni nuevas petequias, mejorando el recuento plaquetario sin necesidad de administrar gammaglobulina. Aisló en secreciones respiratorias virus Influenza A por lo que se recibió oseltamivir. Se suplemento con hierro y vitamina B12, evolucionando favorablemente del cuadro clínico y sus déficit nutricionales. El paciente permaneció internado hasta mejorar parámetros hematimetricos, diagnosticándose durante la internación déficit materno de vitamina B12, por lo cual inicio también tratamiento la madre del niño.
La infección por virus influenza se presenta en niños como cuadros febriles con variable compromiso respiratorio y del estado general. Es menos frecuente el compromiso de medula ósea causando citopenias transitorias. En los tres casos presentados coincide una afección respiratoria por influenza que llevo al requerimiento de oxígeno sumado a compromiso de medula ósea de diferente grado. Los tres pacientes presentaban déficit nutricional, anemia y déficit de B12 principalmente, de causa alimentaria por una dieta deficiente. Solo uno de los pacientes presentaba desnutrición crónica que se había reagudizado con el cuadro. Nuestro objetivo es alertar acerca de las presentaciones atípicas por influenza y de la necesidad de pesquisar déficit nutricionales específicos en las poblaciones de riesgo.
La hipertensión endocraneana idiopática o pseudotumor cerebri es una entidad poco frecuente en pediatría, caracterizada por aumento de la presión intracraneana en ausencia de lesiones ocupantes de espacio o alteraciones estructurales, con líquido cefalorraquídeo normal. En adultos se asocia principalmente a obesidad y algunos fármacos; en pediatría pueden intervenir causas menos frecuentes, entre ellas las deficiencias nutricionales. Se presenta un caso de pseudotumor cerebri secundario a hipovitaminosis A
Resaltar la importancia de las deficiencias nutricionales como una posible causa de hipertensión endocraneana en la población pediátrica, favoreciendo su reconocimiento, diagnóstico y tratamiento oportunos.
Paciente de sexo masculino de 11 años de edad que ingresó al Servicio de Pediatría por un cuadro clínico caracterizado por diplopía de predominio izquierdo asociada a cefalea frontal de una semana de evolución. Al examen físico presentó estrabismo convergente, nistagmo horizontal, parálisis del VI par craneal izquierdo y marcada diplopía, sin otros hallazgos neurológicos relevantes. Desde el punto de vista nutricional, ingresó con un peso correspondiente al percentil 97 (puntaje Z:+2,98). La madre refirió alimentación selectiva con predominio de carbohidratos y ausencia de actividad física regular. Al interrogar los antecedentes perinatales, personales y familiares, no se identificaron hallazgos de relevancia. El paciente contaba con controles de salud periódicos adecuados para la edad. Debido a los hallazgos observados en el examen neurológico, se solicitó una angiotomografía computada (AngioTC) de cráneo, la cual no evidenció dilatación del sistema ventricular ni signos de sangrado intracraneano. Posteriormente se realizó interconsulta con el Servicio de Oftalmología, que constató papiledema bilateral en el fondo de ojo. Ante la sospecha de hipertensión endocraneana idiopática, y en conjunto con el Servicio de Neurología, se realizó una punción lumbar, obteniéndose una presión de apertura de 280 mmH₂O. Se tomaron muestras para estudio citoquímico y cultivo de líquido cefalorraquídeo (LCR). El estudio fisicoquímico y microbiológico del LCR no presentó alteraciones. Debido a la persistencia de la sintomatología, se inició tratamiento con acetazolamida 250 mg cada 12 horas. Durante la internación se completó el estudio etiológico mediante laboratorio general y dosaje vitamínico. Se evidenció acidosis metabólica con acidemia compensada y déficit de vitamina A (11µg/dL), por lo que se indicó tratamiento sustitutivo con dicha vitamina. Evolucionó favorablemente, por lo que se otorgó el egreso hospitalario luego de ocho días de internación. A las cuatro semanas presentó resolución completa de los síntomas, iniciándose el descenso progresivo de la medicación. La suplementación con vitamina A se mantuvo hasta la normalización de los valores séricos. Actualmente permanece asintomático, sin alteraciones visuales ni déficit neurológico, con fondo de ojo normal al cuarto mes de seguimiento. Asimismo, se encuentra reintegrado a sus actividades habituales, con asistencia escolar normal e incorporación de hábitos de alimentación saludable y actividad física regular.DISCUSIÓN:La hipertensión endocraneana idiopática o pseudotumor cerebri es una entidad poco frecuente en pediatría y puede asociarse a diversas causas, entre ellas algunos fármacos, trastornos endocrinológicos y deficiencias nutricionales. En el presente caso, la hipovitaminosis A constituyó un hallazgo relevante, ya que su deficiencia ha sido asociada, aunque de forma poco frecuente, al desarrollo de hipertensión endocraneana, especialmente en pacientes con dietas restrictivas o selectividad alimentaria. Un aspecto destacable fue la coexistencia de obesidad, factor de riesgo reconocido para esta enfermedad. Sin embargo, la adecuada anamnesis y el estudio etiológico permitieron identificar una causa potencialmente reversible como la deficiencia de vitamina A. Este hallazgo resalta la importancia de realizar una evaluación integral y no limitar la búsqueda etiológica a los factores de riesgo más frecuentes. La evolución favorable tras el tratamiento con acetazolamida y suplementación vitamínica destaca la importancia de identificar y corregir la causa subyacente para lograr una recuperación clínica completa.
Este caso destaca la importancia de considerar las deficiencias nutricionales dentro de los diagnósticos diferenciales de hipertensión endocraneana en pacientes pediátricos con selectividad alimentaria. La identificación precoz de causas potencialmente reversibles permite instaurar un tratamiento oportuno, optimizar la evolución clínica y prevenir secuelas neurológicas y visuales
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11491 Hipercolesterolemia familiar en la infancia: análisis del diagnóstico en un centro de referencia y proyección hacia el tamizaje neonatal Otros |
NATALIA ETCHEVERRY | |
| 11492 Hipertrigliceridemia pediátrica severa: diagnóstico y manejo nutricional en un centro de referencia en Buenos Aires. Nutrición en patología |
NATALIA ETCHEVERRY | |
| 11495 Sobrepeso y obesidad en niños y jóvenes con fibrosis quística tratados con triple terapia moduladora del CFTR Nutrición en patología |
NATALIA ETCHEVERRY | |
| 11513 Evaluación del gasto energético en reposo mediante calorimetría indirecta en pacientes pediátricos con obesidad Otros |
NATALIA ETCHEVERRY | |
| 11561 A propósito de un caso: Obesidad hipotalámica grave asociada a craneofaringioma recidivante y mutación MC4R V52E: respuesta inicial al tratamiento con setmelanotide. Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
JULIETA HERNANDEZ | |
| 11583 VARIACIÓN DEL IMC EN PACIENTES CON SÍNDROME DE BARDET-BIEDL Y DE ALSTRÖM TRATADOS CON SETMELANOTIDE EN EL HOSPITAL DE NIÑOS PEDRO DE ELIZALDE DE BUENOS AIRES Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
MALENA SILBERKASTEN | |
| 11662 CAMBIOS EN LA SEVERIDAD DE HIPERFAGIA EN PACIENTES CON SÍNDROME DE BARDET-BIEDL Y DE ALSTRÖM TRATADOS CON SETMELANOTIDE EN EL HOSPITAL DE NIÑOS ELIZALDE Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
MALENA SILBERKASTEN | |
| 11751 Prevalencia de obesidad, obesidad grave y percepción familiar del exceso de peso en población pediátrica participante de jornadas de aptitud física en el Hospital Pediátrico Dr. Claudio Zin, Malvinas Argentinas. Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
PAULA ANDREA ARENAS RUIZ | |
| 12369 Estatinas en lactantes con síndrome nefrótico corticorresistente: reporte de caso y análisis crítico de la evidencia disponible Nutrición en patología |
NEREA PIERINA HEILAND |
La obesidad es un trastorno complejo, causada en la mayoría de los casos por la interacción de determinados polimorfismos genéticos con el medio ambiente, pero también puede ser secundaria o monogénica. La obesidad hipotalámica es una forma grave de obesidad secundaria producida por daño del hipotálamo, frecuentemente asociada al Craneofaringioma y sus tratamientos. Se caracteriza por hiperfagia, disminución del gasto energético y resistencia a las medidas convencionales. La obesidad monogénica comprende un grupo de trastornos poco frecuentes vinculados a alteraciones de la vía leptina–melanocortina, fundamental en la regulación del apetito y el balance energético. Las variantes del gen MC4R representan la causa más frecuente de obesidad monogénica. Setmelanotide (agonista selectivo del receptor de melanocortina-4) surge como una alternativa terapéutica dirigida en pacientes seleccionados.
Describir la evolución clínica, metabólica y funcional inicial tras el inicio de tratamiento con setmelanotide en una adolescente con obesidad hipotalámica severa secundaria a craneofaringioma recidivante y mutación MC4R V52E.
Paciente de sexo femenino de 17 años con antecedente de craneofaringioma recidivante diagnosticado a los 7 años de edad. Requirió tres intervenciones neuroquirúrgicas. Posteriormente desarrolló panhipopituitarismo secundario, diabetes insípida, obesidad hipotalámica severa de rápida progresión, síndrome metabólico, apnea obstructiva del sueño y genu varo con luxación de rótula. A pesar de múltiples estrategias nutricionales, actividad física supervisada, psicología y tratamiento farmacológico con liraglutide 3 mg/día, presentó progresión sostenida de peso y deterioro funcional significativo. Se realizó estudio genético que identificó una mutación missense en MC4R: c.155T>A (p.V52E), en el primer dominio transmembrana, asociada a expresión reducida y respuesta alterada a agonistas. La elastografía hepática mostró rigidez media de 13,3 kPa compatible con fibrosis hepática avanzada (F3), con CAP de 377 dB/m compatible con esteatosis hepática severa, en contexto de MASLD asociada a obesidad. La polisomnografía evidenció apneas obstructivas con desaturación hasta 86% durante sueño REM. La calorimetría indirecta mostró gasto energético medido de 2008 kcal/día, equivalente al 80% del estimado por fórmula de Schofield. La evaluación funcional y de composición corporal se realizó mediante bioimpedancia eléctrica y dinamometría manual. Con peso de 191,8 kg, talla de 158,3 cm y perímetro braquial de 55,5 cm, IMC 76.5 a fuerza prensil fue de 13,3 kg en mano derecha y 13,1 kg en mano izquierda, valores marcadamente reducidos para sexo y edad. El ángulo de fase estimado fue de 4,47°, compatible con deterioro de la integridad celular y calidad tisular: hallazgos consistentes con sarcopenia funcional grave. Dado el fracaso terapéutico previo y el perfil clínico-genético de la paciente, se decidió iniciar tratamiento con setmelanotide 3 mg/día a los 16 años y 11 meses. A los seis meses del inicio del tratamiento se observó descenso de 27 kg de peso (14,1%) IMC 65.7. El perímetro braquial disminuyó 5,4 cm. La fuerza prensil mejoró a 15 kg en mano derecha y 15,8 kg en mano izquierda. El ángulo de fase aumentó de 4,47° a 8,57°, hallazgo compatible con mejoría de la integridad celular y calidad tisular. Aunque la masa libre de grasa estimada también disminuyó, se observó mejoría funcional clínica con incremento de la movilidad y mayor tolerancia a la marcha y la bipedestación.
La obesidad hipotalámica asociada a craneofaringioma y mutación funcional de MC4R representa un fenotipo de elevada complejidad clínica y terapéutica. En esta paciente, el tratamiento con setmelanotide se asoció a descenso ponderal significativo y mejoría funcional precoz, evidenciada por aumento de la fuerza muscular, mejoría del ángulo de fase y recuperación parcial de la movilidad. Estos hallazgos sugieren que la evaluación terapéutica en obesidad hipotalámica severa no debería limitarse exclusivamente al peso corporal, sino incorporar parámetros funcionales y de composición corporal. Setmelanotide se presenta como estrategia terapéutica dirigida en pacientes con disfunción de la vía leptina–melanocortina, particularmente en obesidad hipotalámica refractaria con variantes funcionales de MC4R. Aunque se requieren estudios prospectivos, la respuesta observada sugiere beneficio clínico relevante sobre el control ponderal, la funcionalidad y la calidad de vida.
La hiperfagia se define como un severo aumento del apetito asociado a alteraciones de la conducta alimentaria y es una característica distintiva de las obesidades monogénicas. El impulso hiperfágico por la comida, la conducta y la gravedad se pueden evaluar con el Cuestionario de Dykens y otras escalas que cuantifican los síntomas e impacto de la hiperfagia. El Setmelanotide es un agonista del receptor de melanocortina 4 (MC4R) que ha sido aprobado para el control de peso a largo plazo en pacientes >2 años con síndromes de obesidad por disfunción de la vía de la melanocortina.
Describir los cambios en la conducta, los síntomas y la gravedad de la hiperfagia en pacientes tratados con Setmelanotide en el Hospital de Niños Elizalde.
Se aplicaron el Cuestionario de Hiperfagia de Dykens y dos cuestionarios sobre los síntomas y el impacto de la hiperfagia en 5 pacientes (4 con síndrome de Bardet-Biedl y 1 con síndrome de Alström) tratados con Setmelanotide en la Unidad de Nutrición del Hospital Elizalde. La encuesta fue completada por los padres de los niños de entre 6 y 12 años, y por los propios pacientes cuando eran mayores de 12 años.
En 5 pacientes pediátricos con obesidad monogénica tratados con Setmelanotide se observó una mejoría global de los parámetros relacionados con hiperfagia. Los puntajes de Dykens disminuyeron principalmente durante los primeros meses de tratamiento y se mantuvieron estables en los controles posteriores. El impacto de la hiperfagia mostró una reducción rápida y sostenida, alcanzando valores cercanos a cero en la mayoría de los pacientes. En lo que respecta a los síntomas de hiperfagia, disminuyeron de forma consistente a lo largo del seguimiento. Estos hallazgos sugieren un efecto beneficioso de Setmelanotide sobre la conducta alimentaria y la carga clínica de la hiperfagia en esta población.
Los cuestionarios de hiperfagia son herramientas útiles para el seguimiento de la respuesta al tratamiento. El Cuestionario de Hiperfagia de Dykens es la herramienta más utilizada para evaluar la hiperfagia y medir los cambios en los síntomas hiperfágicos a lo largo del tiempo. El Setmelanotide redujo la hiperfagia en pacientes pediátricos con síndrome de Bardet-Biedl y síndrome de Alström.
La dislipemia es una complicación frecuente del síndrome nefrótico corticorresistente (SNCR)y se asocia con mayor riesgo de progresión de la enfermedad renal, alteraciones endoteliales y eventos trombóticos. Sin embargo, la mayor parte de estudios sobre su tratamiento farmacológico proviene de adultos o niños mayores con hipercolesterolemia familiar. En lactantes con SNCR especialmente aquellos con esclerosis glomerular focal y segmentaria (EGFS) existe escasa información acerca del impacto clínico de la dislipemia severa y la eficacia de la terapia hipolipemiante generando incertidumbre en situaciones de hipercolesterolemia en lactantes.
Describir el caso de una lactante con SNCR secundario a EGFS que presentó dislipidemia severa y analizar críticamente la evidencia disponible sobre el uso de estatinas en pediatría
Paciente femenina de 19 meses con diagnóstico de SNCR por recaída intratratamiento y sin respuesta a ciclofosfamida oral que presentó múltiples internaciones por anasarca,proteinuria masiva e hipoalbuminemia severa. A los 5 meses del diagnóstico se realizó biopsia renal que evidenció EGF con inmunofluorescencia negativa.
Los estudios complementarios mostraron dislipidemia severa: colesterol total 1013 mg/dl, LDL 649 mg/dl, HDL 15 mg/dl y triglicéridos 1138 mg/dl. Ante la magnitud de la alteración lipídica surgió el interrogante sobre la indicación de tratamiento con estatinas.
Ante estos hallazgos se realizó una revisión de la evidencia disponible acerca del uso de estatinas en pediatría. En concordancia con las recomendaciones vigentes, se priorizó el tratamiento de la enfermedad renal de base y se optimizaron las medidas nutricionales con un abordaje multidisciplinario. Se adecuó el aporte calórico y la calidad de las grasas de la dieta.,se indicó fórmula maternizada deslactosada suplementada con polimerosa y triglicéridos de cadena media, además de una dieta hipercalórica, hiposódica, normoproteica, libre de azúcares simples y grasas trans. Al alta se reforzaron las modificaciones dietéticas con leche descremada, suplementación con aceites vegetales y aporte de ácidos grasos omega-3.
Sin embargo, pese a estas intervenciones, la paciente persistió con dislipidemia severa, con un valor máximo de colesterol total de 1075 mg/dl.Ante la posibilidad de indicar estatinas, se revisó la evidencia disponible, sin encontrarse estudios que demostraran beneficios clínicos ni recomendaciones específicas para menores de 2 años. Considerando además los potenciales efectos adversos (miopatía, hepatotoxicidad y rabdomiólisis) y la incertidumbre sobre su seguridad a largo plazo, se decidió no iniciar tratamiento hipolipemiante farmacológico y continuar con el manejo de la enfermedad renal subyacente y las medidas nutricionales.
La dislipidemia severa constituye una complicación relevante del SNC debido a su potencial daño vascular, estado protrombótico y progresión de la enfermedad renal. Sin embargo, la extrapolación de la evidencia disponible sobre el tratamiento hipolipemiante en lactantes con síndrome nefrótico resulta limitada.
A pesar de los valores elevados de colesterol y triglicéridos observados en esta paciente, no se encontró respaldo científico para el uso sistemático de estatinas. Este caso destaca la importancia de centrar el tratamiento en el control de la enfermedad de base y generar evidencia específica sólida que permita definir el papel de las terapias hipolipemiantes en niños pequeños con patología renal.
En pacientes pediátricos con obesidad, especialmente en formas severas, las ecuaciones predictivas pueden no reflejar adecuadamente la variabilidad individual del gasto energético en reposo. La calorimetría indirecta permite una medición objetiva que puede aportar información útil para individualizar la indicación nutricional.
Describir el gasto energético en reposo medido por calorimetría indirecta en pacientes pediátricos con obesidad y compararlo con el gasto energético estimado por fórmula de Schofield.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo de pacientes pediátricos con obesidad evaluados mediante calorimetría indirecta. Se utilizó calorímetro Quark MR Cosmed con Canopy. Calibración según normas del fabricante, las mediciones se realizaron con el mismo operador, la VCO2 y VO2 ( variabilidad de oxígeno y dióxido de carbono) se mantuvieron estables y el QR (coeficiente respiratorio) se manutuvo en rango entre 0,7 y 1. Se realizó con ayuno de 8 horas, reposo de 30 min antes del estudio y sin ningún proceso agudo Se analizaron edad, sexo, peso, talla, IMC, puntaje Z de IMC, gasto energético en reposo medido, gasto energético estimado por Schofield y porcentaje del valor estimado informado por el equipo. Se definió obesidad entre > +2 y ≤ +3 DE, y obesidad grave > +3 DE. Los resultados descriptivos se expresaron como media ± desvío estándar y valores absolutos.
Se incluyeron 37 pacientes, 21 varones (56,8%) y 16 mujeres (43,2%). La edad media fue 12,1 ± 2,2 años. El peso medio fue 94,8 ± 27,4 kg, la talla media 157,2 ± 12,0 cm, el IMC medio 38,1 ± 9,6 kg/m² y el puntaje Z de IMC 3,91 ± 1,33. El gasto energético en reposo medido fue 1919,6 ± 473,8 kcal/día, mientras que el gasto estimado por Schofield fue 2049,0 ± 462,7 kcal/día. El gasto medido representó 91,8 ± 12,1% del valor estimado informado por el calorímetro. Quince pacientes (40,5%) presentaron un gasto medido inferior al 90% del estimado y 8 pacientes (21,6%) presentaron valores inferiores al 80%. Dos pacientes tenían estudio genético positivo y ambos presentaron gasto energético medido inferior del estimado (84 % y 75% del estimado).
En esta serie de pacientes pediátricos con obesidad, la calorimetría indirecta evidenció una amplia variabilidad individual del gasto energético en reposo respecto del valor estimado por Schofield. Un subgrupo clínicamente relevante presentó gasto medido por debajo del estimado, lo que refuerza la utilidad de la medición directa para individualizar la evaluación nutricional. No se observó una correlación estadísticamente significativa entre el IMC y el gasto energético medido. Si bien los pacientes con gasto energético menor al 90% del estimado presentaron un IMC medio discretamente superior, esta diferencia no alcanzó significación estadística.
Introducción:
La hipercolesterolemia familiar (HF) es una de las enfermedades genéticas más frecuentes (HFHe 1/250–1/300) y se asocia a enfermedad cardiovascular precoz. En la infancia, su diagnóstico continúa siendo limitado por la falta de tamizaje lipídico sistemático. En la Provincia de Buenos Aires se estiman entre 12.700 y 15.300 niños con HFHe y hasta 24 con formas homocigotas (HFHo), de los cuales una proporción significativa permanece sin identificar. En este contexto, se encuentra en desarrollo una estrategia provincial de tamizaje neonatal mediante gotas de sangre seca.
Objetivos:
Describir la experiencia de un centro provincial de referencia en dislipidemias pediátricas y analizar la relación entre los casos detectados y la carga esperada de enfermedad.
Métodos:
Estudio descriptivo retrospectivo. Se analizaron 125 historias clínicas (2015–2025). Se definió HFHe como LDL ≥1,6 g/L asociado a antecedente familiar positivo y HFHo como colesterol total >4 g/L. No se dispuso de confirmación genética.
Resultados:
El 59,2% de las derivaciones correspondieron a colesterol total ≥2 g/L (n=74), seguido de hipertrigliceridemia aislada (14,4%) y dislipidemias secundarias (26,4%). La edad media fue 8,35 ± 4,09 años. El colesterol total medio fue 2,48 g/L y el LDL medio 1,79 g/L.
Entre los pacientes evaluados, 49 cumplieron criterios clínicos de HFHe, sin identificarse casos de HFHo. Al contrastar estos resultados con la prevalencia estimada a nivel poblacional, se observa una discrepancia relevante entre los casos esperados y los efectivamente diagnosticados
Se evidenció una elevada carga familiar de enfermedad cardiovascular precoz, incluyendo 4 padres fallecidos antes de los 55 años (3 por infarto agudo de miocardio, 1 por muerte súbita). En la generación de abuelos se registraron 17 infartos de miocardio, 6 accidentes cerebrovasculares y 5 muertes cardiovasculares precoces.
Discusión:
Los hallazgos sugieren una subdetección persistente de HF en la infancia, probablemente vinculada a la ausencia de estrategias sistemáticas de pesquisa, al reconocimiento clínico variable y a desigualdades en el acceso al sistema de salud. Esta brecha diagnóstica limita la identificación oportuna de pacientes en etapas donde la intervención precoz podría modificar el riesgo cardiovascular a largo plazo.
Conclusión:
La discrepancia entre la carga estimada de enfermedad y los casos detectados refuerza la necesidad de fortalecer las estrategias de detección precoz. En este escenario, el desarrollo de programas de tamizaje neonatal mediante muestras de sangre seca representa una oportunidad relevante para mejorar la identificación temprana, optimizar la derivación a centros especializados e iniciar intervenciones oportunas, particularmente en las formas más graves.
La hipertrigliceridemia (HTG) pediátrica severa comprende etiologías heterogéneas, incluyendo el síndrome de quilomicronemia familiar (SQF), de baja prevalencia, y formas multifactoriales más frecuentes. Ambas pueden presentarse con elevaciones marcadas de triglicéridos y riesgo de complicaciones graves. El diagnóstico precoz y el manejo nutricional dirigido son fundamentales para prevenir eventos y asegurar un crecimiento adecuado.
Describir las características clínicas, bioquímicas y el manejo nutricional de pacientes pediátricos con HTG severa en un centro de referencia.
Estudio descriptivo retrospectivo. Se analizaron historias clínicas (2015–2025) de pacientes ambulatorios con triglicéridos ≥500 mg/dL, excluyendo causas secundarias.
Se relevaron variables clínicas, bioquímicas, genéticas y evolutivas.
Se calculó el score clínico de Moulin para estimar la probabilidad de síndrome de quilomicronemia familiar.
El abordaje incluyó restricción de grasas (15–20% del valor calórico total), uso de fórmulas con triglicéridos de cadena media en lactantes, suplementación de vitaminas liposolubles en casos seleccionados y estrategias de educación nutricional dirigidas a pacientes y familias.
Se incluyeron 5 pacientes, con edades entre 1 mes y 8 años y niveles de triglicéridos entre 500 y 4700 mg/dL.
Las manifestaciones clínicas incluyeron lipemia retinalis, xantomas eruptivos, pancreatitis y falla de crecimiento.
El estudio genético identificó variantes en genes LPL, APOE y APOA5, incluyendo mutaciones monogénicas asociadas a SQF y variantes heterocigotas relacionadas con fenotipos multifactoriales, contribuyendo a la caracterización etiológica, aunque sin modificar en todos los casos la conducta terapéutica inicial.
El score clínico de Moulin permitió una aproximación a la probabilidad de síndrome de quilomicronemia familiar, identificando un paciente con alta probabilidad de SQF y el resto con perfiles compatibles con formas multifactoriales o transitorias.
El manejo nutricional permitió una reducción significativa de los niveles de triglicéridos. En los pacientes sin SQF, la normalización permitió reintroducir una alimentación acorde a la edad con seguimiento evolutivo.
La implementación de herramientas educativas innovadoras favoreció la adherencia al tratamiento y el acompañamiento familiar a largo plazo.
El manejo nutricional individualizado constituye el pilar del tratamiento en la HTG pediátrica severa.
La evaluación genética y el score clínico de Moulin aportan información etiológica complementaria, aunque la conducta terapéutica inicial se basa fundamentalmente en criterios clínicos.
Las estrategias educativas centradas en la familia resultan clave para mejorar la adherencia, sostener el tratamiento en el tiempo y preservar el crecimiento.
La obesidad constituye una enfermedad crónica compleja y multifactorial que representa uno de los principales problemas de salud pública en la población pediátrica debido a sus repercusiones físicas, psicológicas y sociales. Su prevalencia ha aumentado de manera sostenida en las últimas décadas a nivel mundial. En Argentina, diversos estudios han evidenciado un incremento progresivo del sobrepeso y la obesidad en la población pediátrica, generando preocupación por sus consecuencias sobre la salud presente y futura.
Determinar la prevalencia de obesidad y obesidad grave, y describir la percepción familiar del exceso de peso en población pediátrica de 5 a 15 años participante de las jornadas de aptitud física realizadas en el Hospital Pediátrico Dr. Claudio Zin de Malvinas Argentinas entre enero y mayo de 2026.
Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal en población pediátrica de 5 a 15 años que participó en las jornadas de aptitud física realizadas entre enero y mayo de 2026. Se evaluaron 3348 pacientes; 88 fueron excluidos por presentar datos incompletos o inconsistentes, obteniéndose una muestra final de 3260 participantes. Se analizaron variables demográficas, antropométricas y la percepción familiar del estado nutricional. La clasificación nutricional se realizó utilizando los patrones de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), adoptados por la Sociedad Argentina de Pediatría. Se consideró obesidad a un índice de masa corporal (IMC) para la edad con puntaje Z ≥ +2 y obesidad grave a un IMC para la edad con puntaje Z ≥ +3.
La muestra estuvo conformada por 1650 varones (50,6%) y 1610 mujeres (49,4%). Se identificaron 714 pacientes con obesidad (21,9%) y 151 con obesidad grave (4,6%), alcanzando una prevalencia conjunta del 26,5%. La obesidad fue más frecuente en varones (25,7% vs. 18,0%), al igual que la obesidad grave (5,4% vs. 3,9%). La razón hombre/mujer fue de 1,46 para obesidad y de 1,43 para obesidad grave. La edad modal fue de 13 años para ambas categorías, con una edad media de 11,4 años en obesidad y de 12 años en obesidad grave. Respecto a la percepción familiar, el 88,3% de los cuidadores consideró que sus hijos presentaban un estado nutricional saludable, solo el 10,1% los percibió con obesidad y el 1,6% con sobrepeso. Discusión: Los resultados obtenidos coinciden con la tendencia observada en estudios nacionales e internacionales que evidencian un aumento sostenido de la obesidad en la población pediátrica. La prevalencia hallada confirma que esta problemática continúa representando un importante desafío para la salud pública. Asimismo, la mayor frecuencia observada en varones concuerda con hallazgos reportados previamente.
La prevalencia de obesidad y obesidad grave alcanzó el 26,5%, afectando a más de uno de cada cuatro pacientes evaluados. La mayor frecuencia se observó en varones.Además, se identificó una baja percepción familiar del exceso de peso, lo que podría constituir una barrera para su reconocimiento y abordaje oportunos. Estos hallazgos resaltan la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, detección precoz y promoción de hábitos saludables, incorporando activamente a las familias, las escuelas y los servicios de salud. A partir de los resultados obtenidos, se implementaron intervenciones de seguimiento y orientación dirigidas a los pacientes identificados con obesidad y obesidad grave, con el objetivo de favorecer un abordaje integral y oportuno
Históricamente, los pacientes con fibrosis quística (FQ) han presentado malnutrición y falla de crecimiento. La introducción de la terapia triple moduladora del CFTR (elexacaftor/tezacaftor/ivacaftor) ha modificado el curso de la enfermedad, con impacto favorable en la función pulmonar y el estado nutricional. En este nuevo escenario emerge la necesidad de evaluar cambios en el perfil ponderal.
Describir la frecuencia y evolución del sobrepeso y la obesidad en pacientes pediátricos con FQ tras el inicio de terapia triple moduladora.
Diseño:
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo.
Población y métodos:
Se incluyeron 66 pacientes de 5–21 años con diagnóstico confirmado de FQ que iniciaron terapia triple en el centro y contaban con al menos un año de seguimiento. Se registraron edad y puntaje Z de peso, talla e IMC al inicio, a los 12 y 24 meses.
La media de puntaje z para IMC aumentó de -0,55 ± 1,31 al inicio a -0,17 ± 1,19 a los 12 meses y 0,06 ± 1,29 a los 24 meses.
La frecuencia de sobrepeso (Z-IMC > +1) fue 9% al inicio (n=66), 12,5% a los 12 meses (n=64) y 15,2% a los 24 meses (n=46).
La obesidad (Z-IMC > +2) aumentó de 1,5% a 4,7% y 8,7%, respectivamente.
En la era de los moduladores, se observa un aumento progresivo de IMC. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de un monitoreo nutricional temprano y sostenido, adaptado al nuevo perfil clínico de la FQ.
La alteración de la señalización ciliar en la vía del receptor de melanocortina-4 (MC4R) puede contribuir a la obesidad en pacientes con síndrome de Bardet-Biedl (SBB) y síndrome de Alström, trastornos genéticos raros asociados con hiperfagia y obesidad grave de inicio temprano. Recientemente, se aprobó el Setmelanotide, un agonista del receptor de melanocortina 4 (MC4R), para el control de peso a largo plazo en síndromes que afectan a esta vía a partir de los 2 años de edad, demostrando mejoras en el hambre y la conducta alimentaria, lo que resulta en una pérdida de peso.
Describir la variación del IMC en pacientes con SBB y síndrome de Alström tratados con Setmelanotide en el Servicio de Nutrición del Hospital de Niños Pedro de Elizalde de Buenos Aires.
Se incluyeron pacientes de ≥2 años con diagnóstico clínico de SBB (criterios de Beales) o síndrome de Alström (criterios de Marshall) y al menos una variante genética relacionada. Cinco pacientes recibieron Setmelanotide durante 12 semanas. En pacientes
Se observó una disminución progresiva del z-score de IMC en los cinco pacientes tratados con setmelanotide. La reducción más marcada correspondió al paciente 1, cuyo z-score descendió de 3,09 a 1,90 (Δ = -1,19). Los pacientes 2 y 3 también presentaron descensos clínicamente relevantes, pasando de 4.19 a 3,83 (Δ = -0.36) y de 4,19 a 2,96 (Δ = -1,23), respectivamente. El paciente 4 mostró una reducción más moderada, de 6,1 a 4,92 (Δ = -1,18), aunque mantuvo los valores iniciales más elevados de la cohorte. Por último, el paciente 5 abandonó el tratamiento luego de 10 meses, periodo en el cual permaneció relativamente estable, con un descenso final de 3,56 a 3.47 (Δ = -0,09). En conjunto, todos los pacientes mostraron una tendencia favorable, con reducción sostenida del z-score de IMC durante el tratamiento.
Los síndromes de Bardet-Biedl (SBB) y de Alström se caracterizan por hiperfagia, la cual frecuentemente conduce al desarrollo de obesidad grave. Este estudio representa el primer ensayo clínico en Argentina para evaluar un agonista del MC4R para estas afecciones. Dada la baja prevalencia de estas enfermedades, se utilizó un diseño de ensayo no tradicional. Todos los participantes demostraron tolerabilidad clínica, manteniendo el tratamiento más allá de las 12 semanas. Los eventos adversos más prevalentes fueron la hiperpigmentación cutánea (100%) y el eritema en el sitio de inyección (20%). Se observó una reducción significativa del Z score de IMC, estos hallazgos evidencian una respuesta favorable al tratamiento en la mayoría de los casos, aunque con variabilidad interindividual.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11537 Experiencia en el uso de monitoreo continuo de glucosa en una población pediátrica con diabetes tipo 1 Otros |
MALENA SILBERKASTEN | |
| 11582 Cumplimiento de metas de control metabólico en pacientes con diabetes tipo 1 atendidos en el Hospital General de Niños Pedro de Elizalde Otros |
MALENA SILBERKASTEN | |
| 11621 Desafíos metabólicos y nutricionales en una paciente con diabetes tipo 1 y trastorno de la conducta alimentaria, a propósito de un caso clínico Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
MICAELA DELL´ACQUA | |
| 11916 Eritromelalgia secundaria a diabetes mellitus tipo 1 en pediatría. A propósito de un caso. Otros |
MATIAS NICOLAS FRANCIULLI | |
| 11985 Estado hiperglucémico mixto secundario a L-Asparaginasa en un paciente con Leucemia Linfoblástica Aguda: reporte de caso. Otros |
JOSEFINA SERRA | |
| 12057 Hipertrigliceridemia y pancreatitis secundaria a tratamiento con Asparaginasa en paciente con Leucemia Linfoblástica Aguda. A propósito de un caso Otros |
JIMENA VERÓNICA CUELLO | |
| 12063 Cetoacidosis diabética secundaria a protocolo de tratamiento con asparaginasa en paciente con Leucemia Linfoblástica Aguda. A propósito de un caso Otros |
JIMENA VERÓNICA CUELLO |
La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en pacientes con diabetes. Realizar un control adecuado de la glucemia y otros factores de riesgo cardiovascular permite reducir las complicaciones crónicas. La Asociación Americana de Diabetes (ADA) y la Sociedad Internacional de Diabetes en Niños y Adolescentes (ISPAD) han propuesto objetivos de control metabólico para esta población. Es relevante evaluar en qué medida se alcanzan estos objetivos en nuestro entorno.
Primario: Describir la proporción de pacientes con diabetes tipo 1 (DT1) que alcanzan los objetivos de hemoglobina glicosilada (HbA1c).
Secundarios: estimar la prevalencia de factores de riesgo cardiovascular y explorar los factores asociados con el cumplimiento de las metas.
Estudio retrospectivo, descriptivo y transversal basado en la revisión de historias clínicas. Criterios de inclusión: pacientes pediátricos con DT1 con más de 1 año de evolución de la enfermedad, atendidos en el Hospital Elizalde de Buenos Aires, que cuenten con datos de laboratorio actualizados en el período de estudio (año 2024). Variables de resultado: HbA1c, colesterol LDL, presión arterial, z-score de IMC. Variables de control: sexo, edad, duración de la DT1, cetoacidosis diabética (CAD) al diagnóstico, complicaciones crónicas, cobertura de salud, tratamiento.
Se incluyeron 281 pacientes, 53% de sexo femenino (n = 149). La mediana de edad fue de 13,3 años (10,3–16,3) y la mediana de duración de la DT1 fue de 4,42 años (2,6–7,8). El 65% (n = 183) presentó CAD en el debut. La mediana de HbA1c fue de 8,8% (7,7–10,2). El 87,5% de los pacientes (n = 246) no cumplió con el objetivo de HbA1c y solo el 8,9% (n = 25) alcanzó todas las metas clínicas propuestas por la ADA/ISPAD. El buen control glucémico (HbA1c <7%) se asoció con el uso de monitoreo continuo de glucosa (p = 0,0001), el tratamiento con bomba de insulina (p = 0,000001) y una menor duración de la DT1 (p = 0,04). El mal control se asoció con la presencia de CAD al diagnóstico (p = 0,015). Los niños de 6 a 11 años presentaron el mejor control glucémico, con una mediana de HbA1c de 8,5% (7,7–9,4).
Alcanzar metas de control metabólico propuestas por ADA/ISPAD en niños y adolescentes con DM1 en nuestro medio es un desafío. El acceso a la tecnología puede contribuir a mejorar el control. Se debe reforzar la importancia del abordaje integral de los factores de riesgo cardiovascular.
El estado hiperglucémico mixto (EHM) se define por la coexistencia de cetoacidosis diabética (CAD) (pH <7,3 y/o bicarbonato <18 mEq/L) y estado hiperosmolar hiperglucémico (EHH) (glucemia >600 mg/dL y osmolaridad efectiva >320 mOsm/kg). Es una entidad infrecuente en pediatría, habitualmente asociada a diabetes mellitus tipo 2, con elevada morbimortalidad debido al riesgo de injuria renal aguda (IRA), compromiso neurológico y falla multiorgánica. En pacientes con leucemia linfoblástica aguda (LLA), la corticoterapia y L-asparaginasa se asocian al desarrollo de hiperglucemia por mecanismos que incluyen disminución de la secreción de insulina, resistencia periférica a la insulina y pancreatitis aguda. Sin embargo, la presentación como EHM ha sido excepcionalmente reportada. Presentamos el caso de un paciente de 11 años con LLA pre-B en recaída tardía que desarrolló EHM tras recibir Erwinia asparaginasa.
Presentar un caso de EHM secundaria a L-asparaginasa y discutir los desafíos diagnósticos y terapéuticos.
Paciente de 11 años con diagnóstico de LLA pre-B de cinco años de evolución, en tratamiento por recaída medular y testicular. Presenta obesidad, sin antecedentes familiares de diabetes.
Consulta por vómitos y astenia de 24 horas de evolución. Al ingreso presenta hipotensión arterial, alteración del sensorio y signos de deshidratación grave, por lo que se decide su internación. Como antecedente inmediato, había recibido dos dosis de Erwinia asparaginasa, separadas por un intervalo de 48 horas, la última 72 horas previas al ingreso y se encuentra en tratamiento con dexametasona vía oral.
El laboratorio inicial evidencia hiperglucemia severa (1267 mg/dL), acidosis metabólica (pH 7,19; bicarbonato 16 mEq/L), cetonemia positiva, hipernatremia corregida (155 mEq/L), hiperosmolaridad efectiva (334 mOsm/kg), hiperkalemia (6,6 mEq/L) e IRA (urea 213 mg/dL; creatinina 2,49 mg/dL). Ante hallazgos compatibles con EHM comienza reposición hídrica endovenosa (EV) con expansión inicial con solución fisiológica (SF) al 0.9% a 20 mL/kg seguida de mantenimiento con SF 0.45%, ajustado a déficit de 15% del peso corporal total en 48 hs. Tras el descenso de la glucemia por debajo de 250 mg/dL se agrega dextrosa al 2.5%. Una vez estabilizada la circulación, se administra insulina aspártica a 0.05-0.1 UI/kg horaria subcutánea (SC), con descensos glucémicos de 75-100 mg/dL/hora. Luego de 48 hs inicia tratamiento intensificado con insulina glargina y aspártica.
Durante la evolución se amplía el estudio etiológico con anticuerpos antiinsulina y anti-GAD, ambos negativos. El péptido C y la hemoglobina glicosilada no son evaluados.
Evoluciona favorablemente, sin complicaciones neurológicas, requerimiento de asistencia respiratoria ni soporte inotrópico. Recibe educación diabetológica y es dado de alta con insulinoterapia. Durante el seguimiento presenta mejoría progresiva de la glucemia, con suspensión completa de insulina a los cinco meses.
El EHM constituye una complicación infrecuente pero potencialmente grave del tratamiento con L-asparaginasa. Se asocia a alta morbimortalidad y la IRA y las alteraciones neurológicas constituyen sus complicaciones más frecuentes, ambas presentes en este caso.
Existe una asociación reconocida entre L-asparaginasa e hiperglucemia. En pacientes con LLA, su incidencia oscila entre 4%-15% y suele ser transitoria. La CAD ocurre en aproximadamente 0,8% de los casos, mientras que el EHH y el EHM son excepcionales. La obesidad, la edad mayor de 10 años, los antecedentes familiares de diabetes y el síndrome de Down constituyen factores de riesgo para su desarrollo.
En este paciente, la presencia de factores de riesgo y el tratamiento con dexametasona y L- asparaginasa probablemente contribuyeron en el desarrollo del EHM. La negatividad de los autoanticuerpos y la posterior suspensión de la insulinoterapia apoyaron el carácter secundario y transitorio de la alteración metabólica.
El diagnóstico de EHM puede no ser reconocido inicialmente lo cual retrasa el inicio de su tratamiento. La reposición hídrica intensiva constituye el pilar terapéutico, los requerimientos de líquidos y electrolitos suelen ser mayores que en la CAD aislada con aportes de líquidos reportados entre 12-15% del déficit. La insulinoterapia debe iniciarse tras la estabilización hemodinámica y aunque su administración EV es la más descrita, la insulina SC fue efectiva en este reporte.
En este caso, el diagnóstico precoz, la reposición hídrica intensiva y la insulinoterapia permitieron una evolución favorable. La vigilancia glucémica durante el tratamiento con L-asparaginasa, especialmente en pacientes con factores de riesgo, podría contribuir a la detección precoz de alteraciones metabólicas y a la prevención de complicaciones graves.
La cetoacidosis diabética (CAD), definida como pH <7.3 y/o bicarbonato < 18 mEq/l, puede ser primaria o secundaria. Dentro de las causas secundarias se encuentran diversos medicamentos como la asparaginasa y los corticoides, ambos utilizados en el protocolo ALLIC-BFM, como tratamiento de primera línea para las Leucemias Linfoblásticas Agudas (LLA). Se describe un 2.5-23% de hiperglucemia y diabetes mellitus, generada por tres mecanismos: la molécula de insulina posee tres residuos de asparagina, los cuales son hidrolizados por la asparaginasa generando destrucción de la molécula, destrucción de células B pancreáticas afectando la secreción de insulina, los corticoides producen aumento de la gluconeogénesis y disminución del uso periférico de glucosa. Se presenta el caso de una paciente con LLA B con dicho protocolo en el cual se utilizó Asparaginasa (Erwinia chrysanthemi) y desarrollo cuadro de CAD.
Alertar a los médicos sobre las consecuencias metabólicas asociadas al pasaje de asparaginasa, debiendo monitorizar glucemia, HbA1c, glucosuria y cetonemia previo, durante y luego de su uso para prevenir el desarrollo de CAD e iniciar el tratamiento de manera oportuna.
Paciente de 11 años de edad con diagnostico de LLA precursor B de alto riesgo de un año de evolución, en tratamiento según protocolo ALLIC-BFM. Niega antecedentes familiares de relevancia. Durante la evolución de la enfermedad presentó artritis séptica con requerimiento de antibioticoterapia endovenosa y neutropenia febril de alto riesgo asociada a aspergilosis pulmonar requiriendo tratamiento antifúngico. A destacar presenta episodio de hiperglucemia secundaria a quimioterapia Bloque RA 2 , sin necesidad de insulinoterapia.
En un control analítico previo a la administración de un nuevo ciclo de quimioterapia, se valora disglucemia (104 mg/dL) y una elevación moderada del colesterol total (CT) (336 mg/dL).
Posteriormente recibe en internación Protocolo II, Fase 1, Semana 3, que incluye vincristina, doxorrubicina y Erwinia asparaginasa.
Nueve días luego del inicio del ciclo quimioterápico, comienza con poliuria y polidipsia sin otro síntoma asociado, con laboratorio que evidencia: cetonemia 4.7 mmol/L, glucemia 342 mg/dL, pH 7,25, bicarbonato plasmático 13,6 mmol/L, natremia corregida 135 mE/L, osmolaridad efectiva 289 mOsm/kg, se diagnostica CAD leve (No poseía valoración de HbA1c). Se inicia fluidoterapia e insulinoterapia subcutánea según protocolo institucional.
Tras una mejoría inicial de la CAD, evoluciona con neutropenia febril y shock séptico refractario a volumen con foco respiratorio por lo que ingresa en la Unidad de Cuidados Intensivos con requerimiento de inotrópicos y asistencia respiratoria mecánica. Posteriormente presenta reaparición de la hiperglucemia a pesar del tratamiento con insulina endovenosa. Evoluciona con disfunción multiorgánica progresiva, incluyendo insuficiencia respiratoria, compromiso renal con requerimiento de hemodiálisis y citólisis hepática marcada, falleciendo finalmente durante dicho ingreso a los seis días.
La hiperglucemia asociada al pasaje de asparaginasa y corticoides suele ser autolimitada y la CAD es un efecto adverso poco frecuente del tratamiento con una incidencia aproximada del 0.8%. Aun así su detección y tratamiento de manera temprana es imprescindible dado que predispone a infecciones, aumentando los porcentajes de mortalidad.
Diferentes factores contribuyen a su desarrollo: edad mayor 10 años, sexo femenino, antecedentes familiares de diabetes mellitus, tratamiento de inducción y administración concomitante con corticoides.
La presencia de factores de riesgo, y el tratamiento con asparaginasa y dexametasona pueden asociarse a la hiperglucemia y posterior CAD que presentó este paciente.
El seguimiento metabólico pre, intra y post pasaje de asparaginasa se recomienda realizar de manera sistemática y debe incluir medicion analitica de glucemia, glucosuria, HbA1c dado que permitirá tomar una conducta terapéutica de manera oportuna en caso de requerirla.
La misma consistirá en una alimentación libre de azúcares simples con hidratos de carbono adecuado a cada paciente, y en caso de CAD fluidoterapia e insulinización.
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) constituyen una de las patologías psiquiátricas de mayor morbimortalidad en la adolescencia. Su coexistencia con diabetes mellitus tipo 1 representa un desafío diagnóstico y terapéutico, dado que el adecuado control metabólico depende de una alimentación regular y de la correcta administración de insulina.
La restricción alimentaria, el temor al aumento de peso y la ansiedad asociada a la insulinoterapia pueden interferir con los objetivos nutricionales y metabólicos, aumentando el riesgo de hipoglucemias, hiperglucemias y complicaciones agudas. La evidencia disponible sobre el manejo intrahospitalario de estos pacientes es limitada, por lo que la experiencia clínica resulta de especial interés.
1. Describir el abordaje interdisciplinario de una adolescente con TCA y DM1 internada para rehabilitación nutricional.
2. Analizar las dificultades surgidas durante el proceso de realimentación y ajuste insulinoterápico.
3. Destacar la importancia de la coordinación entre pediatría, endocrinología, nutrición, salud mental y familia en el tratamiento de estos pacientes.
Paciente de 13 años es derivada por nutricionista para internaciòn por descenso de peso significativo en los últimos controles, asociado a disminución de la ingesta alimentaria, aumento de la actividad fìsica y alteraciones del estado de ánimo, manifestando miedo a crecer y aumentar de peso.
Es una paciente con diagnóstico de DM1 desde 2023 en seguimiento por Endocrinología. En los meses previos presentó episodios de hipoglucemia que motivaron sucesivos descensos de la insulinización por parte de la familia. Paralelamente desarrolló una conducta de restricción alimentaria guiada por los valores del sensor continuo de glucosa para evitar la administración de insulina, asociando pérdida ponderal progresiva y temor al aumento de peso.
Al ingreso se encontraba clínicamente estable, con bajo peso, palidez, hipotensión y bradicardia relativa. Presentaba adecuado control glucémico (HbA1c 6,9%), ecografía abdominal y ecocardiograma normales.
Durante la internación se identificaron dificultades para completar las comidas, requiriendo seguimiento estrecho por pediatría, endocrinología, nutrición y salud mental. El manejo resultó particularmente complejo debido a la necesidad de ajustar el esquema de insulinización en función de una ingesta variable, la presencia de episodios de hipoglucemia y el temor de la paciente y su familia a las correcciones con insulina.
Ante la escasa recuperación ponderal se indicó suplementación nutricional oral, inicialmente con alimentación enteral continua y luego, ante la persistencia de valores de hipoglucemia se decidió por realizar bolos fraccionados de alimentación enteral pudiendo así tener un mejor manejo de la diabetes, observándose posteriormente una mejoría gradual de la ingesta, estabilidad metabólica y evolución clínica favorable.
La coexistencia de TCA y DM1 plantea desafíos que exceden la recuperación ponderal aislada. En nuestra paciente, el temor a las hipoglucemias condicionó tanto las conductas alimentarias como las decisiones terapéuticas familiares, generando un círculo en el que la restricción de la ingesta y la reducción de la insulinización reforzaban mutuamente el cuadro clínico.
La necesidad de incrementar progresivamente el aporte nutricional obligó a realizar ajustes frecuentes del tratamiento insulinoterápico y a replantear la modalidad de soporte enteral para minimizar la variabilidad glucémica. Este caso resalta la importancia del abordaje interdisciplinario y de la educación diabetológica familiar como herramientas fundamentales para lograr la recuperación nutricional y metabólica.
El abordaje interdisciplinario precoz, junto con estrategias individualizadas de soporte nutricional e insulinización, resulta fundamental para alcanzar una evolución favorable.
La eritromelalgia (EM) es un síndrome clínico acral poco frecuente caracterizado por dolor urente, eritema y aumento de la temperatura en las extremidades. Puede ser primaria, asociada con una alteración en la proteína de la subunidad α del canal de sodio tipo 9, o secundaria a enfermedades subyacentes. Las causas hematológicas constituyen las asociaciones más frecuentes, particularmente los síndromes mieloproliferativos y la trombocitopatías y menos común, relacionado con enfermedades reumatológicas o procesos infecciosos. Su asociación con la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es infrecuente, particularmente en niños y adolescentes. El diagnóstico es clínico y el tratamiento se basa en paliar los síntomas y la enfermedad de base.
Presentar un caso de EM secundaria a DM1 en una adolescente y discutir los desafíos diagnósticos y la complejidad de su manejo terapéutico.
Adolescente de 16 años con diagnóstico de DM1 de cinco años de evolución, complicada con polineuropatía sensoriomotora y autonómica y nefropatía diabética (relación albuminuria/creatinuria: 132 mg/gr). Para el manejo de la neuropatía recibe gabapentin, tramadol, ácido tióctico y venlafaxina además de enalapril por su nefropatía. Presenta adherencia subóptima al tratamiento con aplicación irregular de insulina, gran variabilidad glucémica y descenso pronunciado de hemoglobina glicosilada de 9.2% a 6.2% en tres meses. Concurre a la consulta por dolor urente plantar bilateral intenso, refractario al tratamiento ambulatorio. Se lo valora hipotímico y con estado de ánimo deprimido. Presenta un descenso de 5 kg en los últimos seis meses y una detención del crecimiento desde los 14 años. En ambos pies se observa eritema, edema y aumento de la temperatura. Por fracaso en el tratamiento ambulatorio del dolor se decide su internación. Se realizan estudios orientados a descartar diagnósticos diferenciales y causas subyacentes tales como síndromes mieloproliferativos, trombocitopatias y enfermedad de Charcot. El laboratorio, el Eco Doppler color de ambos miembros inferiores y las radiografías de ambos pies son normales. Con base en los hallazgos clínicos y complementarios, y tras excluir causas macro vasculares, infecciosas y articulares, se concluye que el cuadro es compatible con EM secundaria a DM1. Se realiza un abordaje terapéutico multidisciplinario que incluye intervenciones kinésicas, educativas, psicoemocionales y farmacológicas. Requiere múltiples ajustes terapéuticos debido al aumento de edemas periféricos secundarios a gabapentin y a la falta de respuesta terapéutica a la venlafaxina y tramadol. Finalmente se logra control sintomático con duloxetina, pregabalina y ácido tióctico, acompañado de oxigenoterapia hiperbárica. Tras 8 semanas de tratamiento con aplicación correcta de insulina, adecuación del plan alimentario, educación y supervisión, mejora el control metabólico con resolución de las lesiones en piel y adecuado manejo del dolor.
La EM constituye una complicación infrecuente de la DM1 en pacientes pediátricos. Su reconocimiento diagnóstico representa un desafío clínico debido a su baja prevalencia y a la superposición con otras patologías neuropáticas y vasculares que cursan con dolor acral. Depresión, ansiedad y problemas de conductas se han reportado en el 28% de los pacientes. El apoyo psicológico forma parte de las medidas preventivas por lo que se brindó psicoeducación, fortalecimiento de la red familiar y participación en talleres grupales. El abordaje terapéutico suele requerir una estrategia individualizada y multidisciplinaria (nutrición y diabetes, neurología, dermatología, salud mental, cuidados paliativos y kinesiología) con estrategias farmacológicas y no farmacológicas para el manejo de los síntomas y la causa subyacente.
El monitoreo continuo de glucosa (MCG) ha revolucionado el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1), permitiendo un control glucémico más preciso en pacientes tratados con insulina. A diferencia de la medición capilar con glucómetro, el MCG proporciona datos en tiempo real y métricas avanzadas, como tiempo en rango (TIR) y variabilidad glucémica. Numerosos estudios han demostrado que su uso mejora el control metabólico, reduciendo los niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c) y la prevalencia de complicaciones agudas.
Evaluar el impacto del tratamiento en el control metabólico con un sistema de MCG en tiempo real/escaneado en forma intermitente, en pacientes con DM1.
Estudio observacional, prospectivo que incluyó a pacientes de 6 a 18 años de edad con diagnóstico de DM1 (de más de 1 año de evolución), atendidos en el Servicio de Nutrición y Diabetes del Hospital Elizalde, quienes iniciaron tratamiento con un sistema de MCG durante un período de 3 meses.
Variables de resultado: HbA1c, indicador de gestión de glucosa (GMI), TIR, Tiempo bajo rango (TBR1), tiempo muy bajo en rango (TBR2), tiempo alto rango (TAR1), tiempo muy alto en rango (TAR2) y coeficiente de variabilidad (CV).
Se incluyeron 23 pacientes (52% mujeres, n=12) con una edad media de 11.6 años (rango: 6.69–18.04) y un tiempo medio de evolución de la diabetes de 4.7 años (rango: 1.21–12.21). Respecto a las métricas del control glucémico, el GMI medio disminuyó en forma significativa entre el inicio y el seguimiento a los 3 meses, de 8.15% a 7.75% (p=0.032). El TBR <54 mg/dL (TBR 2) presentó una reduccion significativa, con un descenso de la media inicial de 0.83% a 0.458% al finalizar el estudio (p=0.049).
| Métricas | Al inicio | Al final (después de 3 meses) | p valor |
| TIR | 41 | 40.14 | 0.861 |
| TAR1 | 24.83 | 25.88 | 0.440 |
| TAR2 | 29.4 | 30.38 | 0.395 |
| TBR1 | 4.2 | 3.167 | 0.377 |
| TBR2 | 0.83 | 0.458 | 0.049 |
| CV | 42.2 | 38.7 | 0.679 |
| GMI | 8.15 |
7.75 |
0.032 |
Se demuestra que el MCG, en comparación con el automonitoreo de glucosa en sangre, reduce tanto los niveles del GMI como la frecuencia de eventos hipoglucémicos graves en pacientes con DM1.
La hipertrigliceridemia (triglicéridos mayor a 200 MG/dl) y la pancreatitis (elevación mayor a tres veces el valor de amilasa y lipasa asociada a síntomas), se pueden observan de manera secundaria al pasaje de medicación. Para el tratamiento de las Leucemias Linfoblásticas Agudas (LLA) se utiliza el protocolo ALLIC-BFM 2022, dentro del cual incluye Asparaginasa, la cual genera hipertrigliceridemia por afectación de la actividad de la lipoproteinlipasa (33-67%) y toxicidad sobre el páncreas (0-25%) generando hiperglucemia transitoria y pancreatitis aguda (PA) en un 2-16%, siendo esta última una complicación poco frecuente, siendo leves la mayoría de los casos y severas en un 2%.
Se presenta el caso de una paciente con LLA B con dicho protocolo en el cual se utilizó Asparaginasa (Erwinia chrysanthemi) y desarrollo cuadro de hipertrigliceridemia y pancreatitis.
El propósito de este reporte es el de alertar sobre las consecuencias metabólicas asociadas al pasaje de asparaginasa, y la importancia de la medición analítica para su prevención y eventual tratamiento oportuno.
Paciente de 11 años de edad con diagnóstico de LLA precursor B de alto riesgo, de un año de evolución, en tratamiento según protocolo ALLIC-BFM. Niega antecedentes familiares de relevancia.
En un control analítico previo a la administración de un ciclo de quimioterapia, se valora disglucemia (104 mg/dL) y elevación moderada del colesterol total (CT) (336 mg/dL).
Posteriormente recibe el Protocolo II, Fase 1, Semana 3, que incluye vincristina, doxorrubicina y Erwinia asparaginasa. Tras la administración de este ciclo se valora hipertrigliceridemia grave asintomática, con CT 970 mg/dL y triglicéridos 14.348 mg/dL, ecografía abdominal con páncreas dentro de límites. La marcada lipemia dificultó la determinación de glucemia. Ante estos hallazgos se instaura tratamiento con restricción de grasas y azúcares simples y fenofibrato a 200 mg/día.
En los controles sucesivos persiste con dislipidemia grave: CT 1.059 mg/dL y triglicéridos 9.962 mg/dL, asintomático, con amilasa y lipasa normales (14 U/L y 36 U/L). Posteriormente presenta elevación progresiva de enzimas pancreáticas, llegando a valores de lipasa 120 U/L y amilasa 113 U/L con mejoría pero persistencia de hipertrigliceridemia 1332 mg/dl.
La evolución se complica con neutropenia febril y shock séptico refractario a volumen, ingresa en Unidad de Cuidados Intensivos con requerimiento de inotrópicos y asistencia respiratoria mecánica. Evoluciona con disfunción multiorgánica falleciendo a los seis días.
La hipertrigliceridemia e hipercolesterolemia secundaria al pasaje de asparaginasa son elevaciones transitorias y se relaciona a la administración conjunta con dexametasona. Los valores mayores a 1,000 mg/dl predisponen a la pancreatitis inducida por triglicéridos en un 19%, como lo observado en este paciente, con síntomas neurológicos por aumento de la viscosidad, no observado en este caso.
La pancreatitis por asparaginasa, posee mayor incidencia en mayores de 10 años. Puede ser leve y transitoria (80-90%) hasta necrotizante y hemorrágica en una minoría. Esta última grave, pudiendo derivar en falla multiorgánica y muerte.
Siempre que se sospeche PA, solicitar pruebas biológicas y tomografía, para diagnóstico precoz, precisar gravedad y detectar complicaciones.
Se recomienda medición de CT, triglicéridos, amilasemia y glucemia pre y post administración de asparaginasa. Tener en cuenta la ausencia de elevación de enzimas pancreáticas dado el efecto inhibidor de la síntesis proteica por asparaginasa.
Para el tratamiento de la hipertrigliceridemia se debe realizar una alimentación hipograsa, y medicación con fibratos, en casos más graves está indicado la plasmaféresis.
El octreotide, un análogo sintético de la somatostatina es un potente inhibidor de la secreción exógena y de la producción de la colecistoquinina, el cual se podría utilizar como tratamiento de la lesión pancreática inducida por asparaginasa, aunque aun no esta descrito el beneficio como uso profiláctico.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 12020 Obstrucción duodenal de origen vascular en pacientes pediátricos complejos. A propósito de 2 casos Nutrición en patología |
MARINA BELEN LOPEZ | |
| 12035 Nutrición parenteral domiciliaria prolongada en pacientes pediátricos con falla intestinal secundaria a síndrome de intestino corto. A propósito de dos casos. Soporte nutricional |
MARIA EUGENIA LEZCANO | |
| 12054 Selectividad alimentaria en una paciente con síndrome de intestino corto y hospitalización prolongada: a propósito de un caso Trastornos de alimentación. Trastornos de conducta alimentaria. Dificultades de alimentación en niños pequeños. Sobrepeso y obesidad |
MARIA EUGENIA LEZCANO | |
| 12181 Soporte nutricional en un hospital público especializado en pediatría- Relato de experiencia- Soporte nutricional |
MARCELA LAURA DALIERI | |
| 12278 A propósito de un caso: Desnutrición crónica reagudizada secundaria a obstrucción intestinal de diagnóstico tardío Soporte nutricional |
MARIA LAURA VALBERDI LECCE |
Los niños con patologías crónicas complejas presentan alto riesgo de deterioro nutricional debido al hipermetabolismo, la ingesta insuficiente y las hospitalizaciones recurrentes. La intolerancia persistente a la alimentación enteral puede requerir nutrición parenteral para sostener el crecimiento y evitar un mayor deterioro nutricional. Identificar oportunamente causas reversibles que impidan alcanzar los objetivos nutricionales continúa siendo un desafío clínico.
- Analizar el desafío diagnóstico entre obstrucción funcional y mecánica ante un cuadro suboclusivo.
- Fundamentar la relevancia de la nutrición parenteral como sostén nutricional hasta alcanzar el diagnóstico.
- Describir las consecuencias sobre el comportamiento alimentario de la deprivación oral, la instrumentación digestiva superior y la sintomatología asociada.
Paciente masculino de 2 años con antecedentes de estenosis laríngea grado II-III con traqueostomía, monorreno funcional, desnutrición crónica reagudizada y constipación con alimentación oral. Ingresa por síndrome febril y exacerbación respiratoria por Pseudomonas aeruginosa con requerimiento de BiPAP. Durante la internación presenta episodios recurrentes de distensión abdominal e intolerancia digestiva que impiden continuar la nutrición enteral indicada para recuperación nutricional.
Antropometría de ingreso: peso 7.440 g, talla 81 cm (P/E -4,3 DE; T/E -3,3 DE; P/T -3,4 DE), compatible con desnutrición grave reagudizada. Se descartan hipotiroidismo y enfermedad celíaca. En los laboratorios se evidencia leve hipofosfatemia, que se corrige antes de iniciar el aporte calórico.
Se indica nutrición parenteral por acceso venoso central, progresando hasta 400 kcal/día con relación kcal no proteicas/gr N de 140. El soporte se mantiene durante 60 días.
La clínica hizo sospechar pseudoobstrucción intestinal pediátrica (PIPO) por distensión abdominal crónica, intolerancia digestiva persistente y globo vesical recurrente. La radiografía abdominal mostraba asas distendidas y escaso aire distal sin niveles hidroaéreos. La urodinamia evidenció detrusor estable, acomodación vesical conservada, capacidad aumentada, hiporreflexia miccional y sensibilidad uretral. La ecografía mostró riñón izquierdo compensador aumentado de tamaño y vejiga abundantemente plenificada, requiriendo colocación de sonda vesical.
Ante un episodio de hemorragia digestiva alta se realizó videoendoscopia que mostró lesión esofágica circunferencial friable, tratándose con sucralfato e inhibidores de bomba de protones.
Debido a la sospecha de suboclusión mecánica se realizó videocolonoscopia que evidenció un stop a nivel de colon transverso.
A los 40 días de internación se realiza laparotomía exploradora, confirmándose una brida congénita abdominal, procediéndose a su liberación quirúrgica. A las 48 horas se reinició la nutrición enteral con buena tolerancia, alcanzando el aporte completo en 96 horas.
Egresó luego de 2 meses y medio con peso de 8.080 g sin tercer espacio manifiesto (P/E -4), talla 82 cm (T/E -3,1) y P/T -3,7, con una ganancia de 640 g respecto al ingreso . Continuó alimentación por sonda nasogástrica mediante bolos de fórmula sin lactosa con un aporte de 1220 cal/día con escasa ingesta oral. Durante la transición alimentaria presentó aversión oral grave continuando con abordaje interdisciplinario por gastroenterología, nutrición, fonoaudiología y terapia ocupacional.
Este caso ilustra cómo una suboclusión intestinal mecánica puede manifestarse inicialmente como fracaso reiterado para implementar la nutrición enteral. La persistencia de la intolerancia digestiva generó un círculo vicioso entre ayuno, progresión insuficiente de aportes y empeoramiento del estado nutricional, con riesgo de síndrome de realimentación evidenciado por la hipofosfatemia inicial.
El fracaso persistente para alcanzar metas nutricionales por vía enteral en pacientes con enfermedades crónicas complejas debe motivar la búsqueda activa de causas orgánicas o anatómicas subyacentes. La nutrición parenteral constituye una herramienta de soporte vital para frenar el catabolismo y estabilizar al paciente desnutrido durante el proceso diagnóstico
La prolongación de la internación y las experiencias repetidas de malestar digestivo contribuyeron al desarrollo de aversión oral. Esto resalta la importancia de una intervención interdisciplinaria precoz, ya que la resolución quirúrgica de la causa primaria no elimina las secuelas alimentarias y requiere un seguimiento prolongado.
La fallo intestinal es la incapacidad absortiva del intestino que resulta insuficiente para mantener un adecuado estado nutricional, crecimiento e hidratación sin soporte especializado. En pediatría, el síndrome de intestino corto representa la principal causa de fallo intestinal crónica y suele originarse como consecuencia de resecciones intestinales extensas secundarias a patologías congénitas o adquiridas del período neonatal.
La nutrición parenteral domiciliaria representa actualmente una alternativa terapéutica consolidada para pacientes con fallo intestinal crónico. Su implementación permite reducir la permanencia hospitalaria, favorecer la integración familiar y social, optimizar el desarrollo psicoemocional y disminuir las complicaciones asociadas a internaciones prolongadas.
Presentamos la primer experiencia institucional de nutrición parenteral domiciliaria en dos pacientes pediátricos con fallo intestinal secundaria a síndrome de intestino corto por vólvulo intestinal neonatal.
Objetivo principal: Describir la evolución clínica y nutricional de dos pacientes pediátricos con fallo intestinal secundaria a síndrome de intestino corto por vólvulo intestinal neonatal con nutrición parenteral domiciliaria.
Objetivos secundarios:
- Analizar las complicaciones observadas durante el seguimiento.
- Describir los desafíos vinculados a la atención de pacientes de alta complejidad a gran distancia del centro tratante.
- Evaluar el impacto de la nutrición parenteral domiciliaria sobre la continuidad de los cuidados y la permanencia en el entorno familiar.
- Compartir la primer experiencia institucional en el manejo domiciliario de pacientes pediátricos dependientes de nutrición parenteral.
Caso 1: Paciente femenina de 4 años y 4 meses con síndrome de intestino corto secundario a vólvulo neonatal. Presenta 80 cm de intestino delgado remanente, válvula ileocecal conservada y colon completo en continuidad. Peso actual 11 kg, talla 90 cm. Recibe nutrición parenteral domiciliaria cinco días por semana y presentó múltiples internaciones por infecciones asociadas al catéter venoso central y episodios suboclusivos.
Caso 2: Paciente masculino de 4 años y 9 meses con intestino ultracorto secundario a vólvulo neonatal. Presenta 10 cm de intestino delgado remanente, sin válvula ileocecal y con resección completa del colon. Peso actual 13,6 kg, talla 97 cm. Recibe nutrición parenteral domiciliaria cuatro días por semana y presentó menor frecuencia de complicaciones infecciosas.
Ambos pacientes continúan con nutrición parenteral domiciliaria con más de dos años de seguimiento. Residen a más de 250 km del centro tratante, requiriendo coordinación permanente con hospital local.
DISCUSIÓN
Los casos demuestran la posibilidad de implementar una terapia de alta complejidad desde el hospital al domicilio en pacientes con anatomías intestinales severamente comprometidas.
La evolución clínica no se correlacionó estrictamente con la longitud intestinal residual. La paciente con mejores condiciones anatómicas presentó mayor frecuencia de internaciones y complicaciones que el paciente con intestino ultracorto, evidenciando la influencia de múltiples factores clínicos, nutricionales, familiares y asistenciales.
La capacitación de los cuidadores y la articulación entre instituciones resultaron fundamentales para la continuidad y seguridad de los cuidados. La permanencia en el hogar constituye un resultado relevante, favoreciendo el desarrollo integral del niño reduciendo la exposición a internaciones prolongadas.
La nutrición parenteral domiciliaria es una estrategia segura y eficaz para sostener la calidad de vida y crecimiento en pacientes pediátricos con SIC a grandes distancias. El éxito depende de 3 pilares: capacitación intensiva de la familia, protocolo de contingencia 24hs y trabajo interdisciplinario. Minimizar internaciones y lograr autonomía familiar son objetivos tan importantes como el soporte nutricional.
Esta primer experiencia institucional respalda la factibilidad de desarrollar estrategias de nutrición parenteral domiciliaria a distancias en pacientes pediátricos con fallo intestinal crónica.
El Síndrome de la Arteria Mesentérica Superior (SAMS) o síndrome de Wilkie es una causa infrecuente de obstrucción duodenal vascular en pediatría, con una incidencia del 0,013 al 1%. Se produce por compresión de la tercera porción duodenal entre la arteria mesentérica superior (AMS) y la aorta al reducirse el ángulo aortomesentérico. La grasa retroperitoneal es un elemento protector, y su depleción secundaria a desnutrición constituye el mecanismo fisiopatológico central, generando obstrucción y deterioro nutricional progresivo. El diagnóstico se confirma mediante tránsito baritado y/o TAC. El soporte nutricional es el pilar del tratamiento conservador, reservando la cirugía para casos refractarios. La infrecuencia del SAMS, su impacto nutricional y el bajo índice de sospecha en pediatría motivan su reporte.
-Describir la presentación clínica, abordaje diagnóstico y manejo terapéutico del síndrome de Wilkie en dos pacientes pediátricos complejos.
Caso N°1: Paciente de sexo femenino, 11 años de edad, sin antecedentes previos de relevancia. Sufrió politraumatismo grave con sección medular completa L1-L2, perforación de colon con isquemia requiriendo colectomía parcial con cecostomía e ileostomía, sección ureteral derecha y fractura tibio-peronea, con múltiples intervenciones quirúrgicas. Durante internación posterior presentó vómitos alimenticios reiterados y desnutrición aguda secundaria a descenso ponderal progresivo en contexto de reposo prolongado en decúbito. Ante sospecha de SAMS se realizó seriada esofagogastricoduodenal (SEGD) que evidenció detención del contraste en segunda porción duodenal y TAC confirmatoria, con ángulo aortomesentérico de 18° y distancia de 4 mm, compatibles con depleción de grasa retroperitoneal. Se instauró tratamiento conservador con alimentación enteral hipercalórica por sonda nasoyeyunal distal al punto de compresión, con monitoreo nutricional mediante perímetro braquial seriado evidenciándose disminución progresiva desde P5 (-1,68 DE) a su ingreso, hasta P3 (-1,95 DE) al momento del diagnóstico de SAMS. Por persistencia de vómitos y suboclusión intestinal se realizó gastroyeyunoanastomosis. En el postoperatorio se inició nutrición parenteral total, progresando a alimentación enteral y posteriormente tolerancia oral con dieta blanda. Evolucionó favorablemente con adecuada ganancia ponderal, perímetro braquial P6 (-1,54 DE) y tolerancia oral al alta.
Caso N°2: Paciente femenino de 14 años con antecedentes de quiste de colédoco y pancreatitis. Tras anastomosis hepáticoyeyunal videoasistida, presentó complicaciones graves: peritonitis biliar, fístulas y desnutrición aguda. Reingresó por colangitis secundaria a estenosis de la anastomosis, tratada mediante drenaje y dilatación percutánea. Posteriormente presentó vómitos y deshidratación. Ante sospecha de oclusión mecánica en contexto de reagudización de desnutrición crónica, con descenso del 4% del peso (Zs: -0,06 a -0.25), se realizó SEGD, la cual evidenció detención del contraste en la segunda porción duodenal. La TAC abdominal confirmó el diagnóstico de SAMS con un ángulo aortomesentérico de 22º y una distancia de 8 mm. Se instauró tratamiento conservador con soporte nutricional enteral total por sonda nasoyeyunal, con evolución favorable, adecuada ganancia ponderal y resolución de la sintomatología obstructiva.
Ambos casos representan el SAMS en contexto de estados catabólicos severos: politraumatismo con múltiples intervenciones quirúrgicas y patología hepatobiliar compleja con sepsis recurrente, cursando internaciones prolongadas con decúbitos obligados. La depleción de grasa retroperitoneal secundaria a la pérdida de peso constituye el mecanismo fisiopatológico central, reforzando la importancia del monitoreo nutricional continuo como herramienta de detección precoz. Dada la inespecificidad clínica, es imprescindible mantener un alto índice de sospecha ante cuadros obstructivos altos en pacientes con deterioro nutricional.
El soporte nutricional enteral o parenteral, orientado a la recuperación de la grasa retroperitoneal, constituye el pilar terapéutico inicial, resolviendo más del 80% de los casos. En casos refractarios, la intervención quirúrgica ofrece tasas de éxito del 90%. El SAMS debe incorporarse al diagnóstico diferencial de todo paciente pediátrico con vómitos postprandiales y pérdida de peso, siendo el seguimiento nutricional continuo una herramienta clave para su detección precoz y abordaje oportuno.
La infancia constituye una etapa critica para la adquisicion de habitos alimentarios saludables. Durante los primeros años, los niños atraviesan rápidos cambios en sus patrones de alimentación influenciados por factores biológicos, ambientales, familiares y culturales.
Entre las dificultades que pueden emerger en esta etapa el niño con apetito limitado ha cobrado relevancia en la literatura cienfica debido a su alta prevalencia y a las posibles repercusiones sobre el estado nutricional, el desarrollo psicosocial y la dinámica familiar. En niños con falla intestinal, la dependencia prolongada de nutrición parenteral, las experiencias alimentarias limitadas y las internaciones prolongadas pueden favorecer su desarrollo.
Describir el caso de una paciente con síndrome de intestino corto y falla intestinal que desarrolló selectividad alimentaria con repercusión nutricional significativa, resaltando la importancia de su detección precoz y abordaje interdisciplinario.
Paciente femenino, de 4 años de edad, con antecedente de nacimiento pretérmino de 34 semanas y peso al nacer de 1900 g, producto de embarazo insuficientemente controlado, primer gemelar y parto vaginal.
Permaneció internada desde el nacimiento. A los 13 días de vida requirió intervención quirúrgica por vólvulo intestinal secundario a atresia intestinal. Como secuela presentó falla intestinal por síndrome de intestino corto, quedando con 40 cm de intestino delgado remanente, conservando válvula ileocecal y colon en su totalidad. Requirió nutrición parenteral total prolongada desde el período neonatal.
A los 6 meses de vida se realizó cierre de ileostomía con adecuada evolución postoperatoria. Durante su seguimiento presentó múltiples infecciones asociadas a catéter venoso central, trombosis de grandes vasos y trastornos metabolicos que dificultaron inicialmente el ciclado de la nutrición parenteral
La evolución se complicó con intercurrencias infecciosas requiriendo múltiples recambios de accesos venosos centrales.
Actualmente recibe nutrición parenteral domiciliaria ciclada durante 14 horas nocturnas, cubriendo el 70% de sus requerimientos nutricionales, conectando 5 días en la semana asociada a alimentación oral. Actualmente con parámetros nutricionales compatibles con desnutrición crónica.
En relación con la alimentación oral, acepta únicamente fórmula polimerica sin lactosa, arroz, fideos, queso rallado, huevo y pollo. Rechaza sistemáticamente verduras, frutas y la mayoría de los alimentos nuevos, con aceptación ocasional de carnes rojas y chipá.
La prolongada hospitalización desde el nacimiento, la afectacion de la dinámica familiar, la dependencia de nutrición parenteral, la introducción tardía de alimentos sólidos y la asociación de determinados alimentos con incremento de pérdidas intestinales constituyeron factores que limitaron la adquisición normal de habilidades alimentarias. constituveron factores que limitaron la adauisición normal de habilidades alimentarias.
Discusión:
El presente caso ilustra la complejidad del abordaje de pacientes con falla intestinal crónica. Si bien las complicaciones infecciosas y vasculares asociadas a la nutrición parenteral se encuentran ampliamente descritas, es una preocupación en la practica pediatrica la afectacion de la alimentación del niño en
hospitalizacion prolongada.
La paciente presenta características compatibles con selectividad alimentaria. La enfermedad gastrointestinal de base, la dependencia prolongada de nutrición parenteral, la desnutrición crónica, la baja talla y la marcada restricción del repertorio alimentario evidencian una alteración compleja de la
alimentación con repercusión clínica significativa.
La ausencia de exposición adecuada a experiencias alimentarias durante períodos críticos del desarrollo, sumada a las reiteradas internaciones y procedimientos invasivos, probablemente contribuyeron a la instauración y persistencia de conductas alimentarias restrictivas.
Los niños con síndrome de intestino corto presentan riesgo aumentado de desarrollar selectividad alimentaria, pudiendo constituir una barrera adicional para la adaptación intestinal y la progresiva reducción de la dependencia de nutrición parenteral.
La evaluación sistemática de la alimentación desde etapas tempranas y el abordaje transdisciplinario que incluya nutrición, psicología, fonoaudiología y terapia ocupacional podrían favorecer mejores resultados nutricionales y funcionales en esta población.
El abordaje nutricional del niño hospitalizado en nuestra población actualmente abarca una amplia gama de situaciones que incluyen: la malnutrición por déficit y por exceso presentes al inicio de la enfermedad, deficiencia de nutrientes específicos y el impacto que las distintas condiciones patológicas agudas y crónicas producen en el estado nutricional del niño.
De esta manera, las intervenciones nutricionales deben adaptarse de forma personalizada y acompañar las necesidades de la población asistida.
Objetivo: Describir las intervenciones nutricionales y uso del soporte nutricional parenteral (NP) en un hospital de tercer nivel de atención pediátrico.
PyM: Relato de experiencia de la totalidad de interconsultas (IC) realizadas al servicio de nutrición y dietoterapia en el periodo junio 2025 a mayo 2026, se consideraron el número de pacientes asistidos y de intervenciones por paciente, patologías e indicaciones nutricionales.
Resultados: Del total de los 6050 egresos de las áreas asistidas en el periodo estudiado (se excluyen por no formar parte del sistema de IC: neonatología, hospital de día, emergencias, sala de Nutrición y telemedicina) se resolvieron 145 interconsultas: 2.4% de los egresos.
Se realizaron X6.4 intervenciones/paciente (r2- 21) La solicitud de las IC resultaron en indicación de NP: 51% (n: 75), en el 49% restante se indicó adecuación de la dieta, suplementos orales, inicio de nutrición enteral y/o modificación de la misma.La NP se inició por ayuno X 4.8 días (r3-6). Edad: X 6.3 años (5 d-14 a) El día 1 de NP se alcanzó el 73.5% del gasto energético en reposo estimado por Schofield r (30-90) ; para llegar al 100%GER: 3.7 dias r(1-10).
Según grupo de patologías asistidas: Oncohematologîa: n=18; postQx cardiovascular: n=17; postQx general: n= 15; gastrointestinal: n=15; Respiratorio n=4; otros n=6
Conclusión: Las IC realizadas al especialista derivaron en la indicación de NP en la mitad de los casos evaluados. Los pacientes de áreas críticas: post quirúrgicos, oncohematológicos y respiratorios conforman los 2/3 del total. El objetivo inicial de alcanzar el GER se concretó en promedio a los 3.7dias de iniciado el soporte.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 12039 Mononeuropatía aguda del nervio ciático como forma de presentación de neuropatía hereditaria con predisposición a la parálisis por presión en edad preescolar, a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
JULIETA CANELO | |
| 12041 adenocarcinoma mucinoso colorrectal con carcinomatosis peritoneal en un paciente adolescente: a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
QUIMEY MORLET | |
| 12045 Expresión multisistémica del complejo esclerosis tuberosa en pediatría. A propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
VERÓNICA ZANETTO | |
| 12050 Osteomalacia inducida por tumor (TIO): A propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
JULIETA CANELO | |
| 12053 A propósito de un caso de hipertiroidismo en la infancia Enfermedades poco frecuentes |
MACARENA AGOSTINA RODRIGUEZ MACIEL | |
| 12056 Cuando una fractura revela una endocrinopatía infrecuente: reporte de caso de hiperparatiroidismo primario en una adolescente Enfermedades poco frecuentes |
MARIA INES LOPEZ ERRIEST | |
| 12078 Ataxia-Telangiectasia en pacientes pediátricos: del síntoma al diagnóstico Enfermedades poco frecuentes |
FRANCIS GABRIELA PEREZ MATUTE | |
| 12079 Hiponatremia en contexto febril como forma de presentación del Síndrome Poliglandular Autoinmune tipo 1: a propósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
MACARENA VALLE | |
| 12084 Del síndrome febril al estado epiléptico refractario: A propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
CAMILA LUZ SANDA |
El hipertiroidismo es una enfermedad endocrina resultante del exceso de hormonas tiroideas debido a hiperfunción glandular.
Aunque rara en niños y adolescentes, presenta una alta morbilidad. Las consecuencias de sus alteraciones incluyen efectos a nivel cardiovascular, neurológico, cognitivo, gastrointestinal y metabólico.
Destacar la importancia de tener en cuenta esta patología en niños y su diagnostico precoz para evitar complicaciones a largo plazo, reconocer las manifestaciones clínicas mas frecuentes del hipertiroidismo, interpretar estudios de laboratorio y estudios complementarios mas utilizados en el diagnostico e identificar los principales diagnosticos diferenciales.
Niña de 10 años sin antecedentes patológicos de relevancia ingresa por guardia derivada desde centro de salud por episodio de lipotimia y posterior taquicardia.
Como antecedentes de enfermedad actual la madre relata que en los últimos meses la niña venia presentando irritabilidad, insomnio, pérdida de peso y taquicardia.
A su ingreso se la valora vigil, reactiva, clínica y hemodinamicamente estable, afebril, en suficiencia cardiorespiratoria, taquicardica en reposo. Se realiza ECG dentro de la normalidad, laboratorio sin particularidades y screening de drogas de abuso en orina negativo. Luego de unas horas en observación es dada de alta con pautas de alarma y pedido de laboratorio para hormonas tiroideas.
A los pocos días acude a control en CAPS donde trae informe de laboratorio que arroja TSH de 0.02mU/L. Ante la sospecha de hipertiroidismo se solicita nueva TSH, T3 y T4 L para confirmar diagnóstico.
Nuevo laboratorio informa: T3 de 868 ng/dL y T4L de 3,19 ng/dL. Con la confirmación diagnostica es derivada a endocrinología infantil quien indica iniciar tratamiento con metimazol 5mg cada 12 horas vía oral y también a cardiología infantil donde la medican con propanolol 1 mg/kg/dia.
A las semanas es revaluada por endocrinología infantil presentando buena tolerancia al tratamiento instaurado y glándula tiroides de 25gr, con aumento de la consistencia y resalto derecho, quedando pendientes al día de hoy ecografía doppler de la glándula y la determinación de anticuerpos anti-receptor de TSH. Continúa en seguimiento multidisciplinario, con leve mejoría en sus sintomas cardiológicos, todavía a confirmar causa de hipertiroidismo.
El hipertiroidismo es una patología endocrina poco frecuente en la infancia, con mayor incidencia en la etapa peripuberal y suele estar asociada a otras enfermedades autoinmunes. En muchas ocasiones el diagnóstico se retrasa debido a que no se la considera como causa de los síntomas del paciente que suelen ser inespecificos y son atribuidos a otras patologias o se confunden con trastornos conductuales o psiquiatricos.
El cáncer colorrectal es una neoplasia infrecuente en la edad pediátrica; representa menos del 1% de las neoplasias malignas en niños y adolescentes. Los pacientes pediátricos suelen presentar variantes histológicas más agresivas, principalmente adenocarcinoma mucinoso y carcinoma con células en anillo de sello, asociadas a enfermedad avanzada al momento del diagnóstico. La baja frecuencia de esta entidad, las manifestaciones clínicas inespecíficas y la escasa evidencia disponible para orientar su tratamiento en niños y adolescentes constituyen importantes desafíos diagnósticos y terapéuticos, requiriendo utilizar en muchas oportunidades protocolos desarrollados para adultos. La comunicación de nuevos casos resulta relevante para contribuir al conocimiento de esta patología infrecuente.
Describir el caso de un adolescente con adenocarcinoma mucinoso colorrectal con metástasis peritoneales al momento del diagnóstico y destacar las dificultades diagnósticas y terapéuticas que plantea esta entidad en pediatría.
Paciente masculino de 13 años, previamente sano, consultó inicialmente en un hospital de su localidad por dolor abdominal de tipo cólico y pérdida de peso de tres semanas de evolución. Al examen físico se constató masa abdominal palpable, se realizó una ecografía que informó hernia umbilical atascada. Evolucionó con cuadro de abdomen agudo quirúrgico, por lo que se realizó una laparotomía exploratoria que evidenció un tumor abdominal con múltiples tumoraciones de XX cm en epiplón, con múltiples adherencias entre el mismo el colon transverso y sigmoides. Se realizó omentectomía parcial, ileostomía a cabos separados, toma de biopsia de epiplón y obtención de líquido peritoneal para cultivos microbiológicos (incluyendo tuberculosis) que fueron negativos. Se derivó a centro de mayor complejidad para ampliación de estudios.
Los estudios anatomopatológicos de epiplón informaron metástasis de adenocarcinoma mucinoso consistente con origen en tubo digestivo, con abundante material mucinoso y presencia de células en anillo de sello. El estudio molecular no evidenció mutaciones en los exones 2, 3 y 4 del gen KRAS, mientras que la inmunohistoquímica mostró conservación de la expresión nuclear de las proteínas reparadoras de errores de apareamiento (MMR). Asimismo, los marcadores tumorales alfa-fetoproteína y β-HCG resultaron negativos.
Durante la evaluación diagnóstica se realizaron estudios de extensión; tomografía computada de tórax, ecografía abdominal y PET-TC que mostraron una lesión sólida hipercaptante en fosa ilíaca izquierda compatible con tumor primario y múltiples imágenes hipercaptantes en epiplón y mesenterio compatibles con metástasis peritoneales. Sin evidencia de metástasis a distancia.
Ante el diagnóstico de adenocarcinoma mucinoso de colon estadio avanzado con carcinomatosis peritoneal, se colocó catéter venoso implantable. Ante ausencia de alteraciones moleculares potencialmente accionables, comenzó tratamiento quimioterápico con oxaliplatino, con adecuada tolerancia inicial. Durante la internación requirió soporte nutricional especializado y manejo interdisciplinario para control del dolor.
El adenocarcinoma de colon es infrecuente en pediatría y suele diagnosticarse en estadios avanzados debido a la inespecificidad de sus manifestaciones clínicas. Este caso destaca la importancia de considerar patologías neoplásicas dentro de los diagnósticos diferenciales del dolor abdominal persistente asociado a síntomas constitucionales y masa abdominal en adolescentes y las dificultades diagnósticas y terapéuticas, dado el tratamiento se debe extrapolar de protocolos para adultos. El reporte de estos casos puede contribuir a mejorar el reconocimiento y la generación de conocimiento sobre una patología de muy baja incidencia en la edad pediátrica.
La ataxia-telangiectasia (A-T) es una enfermedad genética poco frecuente, de herencia autosómica recesiva, causada por variantes patogénicas en el gen ATM, caracterizada por la aparición progresiva de ataxia cerebelosa en la infancia, telangiectasias oculares y cutáneas, inmunodeficiencia primaria y una mayor susceptibilidad a neoplasias malignas, entre otras manifestaciones.
El diagnóstico suele retrasarse debido a su baja prevalencia, la variabilidad clínica y la falta de sospecha inicial, lo que contribuye a la aparición de complicaciones prevenibles y a un aumento de la morbimortalidad.
Describir las principales formas de presentación clínica y los tiempos diagnósticos en una serie de pacientes con A-T atendidos en un centro de alta complejidad durante los últimos diez años.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo. Se revisaron 63 historias clínicas de pacientes con sospecha de A-T atendidos en un hospital de tercer nivel. Tras aplicar criterios de exclusión, se incluyeron 18 pacientes con diagnóstico confirmado mediante criterios clínicos, de laboratorio, imágenes y/o genética.
Se analizaron 18 historias clínicas (11 varones, 7 mujeres). La edad al diagnóstico osciló entre 1 y 15 años, con un promedio de 5 años. El 100 % de los pacientes cumplía con los criterios clínicos diagnósticos, y el 94,4 % presentó alfafetoproteína elevada.
El síntoma más frecuente al momento del diagnóstico fue la ataxia cerebelosa (89 %), seguida de telangiectasias (50 %), retraso en el neurodesarrollo (44 %) e hipotonía (33 %). El 28 % presentó infecciones recurrentes y el 39 % manifestó manchas café con leche, hallazgo no característico pero frecuente en esta muestra.
La edad promedio de inicio de síntomas fue a los 12 meses. El tiempo transcurrido entre la aparición de los primeros síntomas y el diagnóstico fue superior a dos años en el 61 % de los casos, y mayor a seis años en el 22 %. El 94% de los diagnósticos definitivos se realizaron en un centro de tercer nivel. Allí, el tiempo entre la primera consulta y el diagnóstico fue menor a seis meses en el 50% de los pacientes, mientras que en el 39% se extendió entre uno y cuatro años.
Esta serie muestra una edad media al diagnóstico aproximadamente dos años menor que la reportada en otras poblaciones, lo que podría atribuirse al abordaje oportuno en un centro de alta complejidad con equipos interdisciplinarios capacitados.
Dado que el diagnóstico de A-T se basa principalmente en criterios clínicos y estudios de laboratorio básicos, un mayor índice de sospecha en el primer nivel de atención podría favorecer la derivación precoz, optimizando el manejo y reduciendo la morbimortalidad asociada a esta enfermedad poco frecuente.
El hiperparatiroidismo primario (HPP) es una entidad poco frecuente en niños y adolescentes, edades en las que presenta mayor morbilidad y tiene manifestaciones clínicas inespecíficas secundarias a alteraciones fosfo-cálcicas; lo cual supone un desafío diagnóstico. Presenta una distribución bimodal, con un pico de incidencia en los primeros años de vida y otro en la adolescencia, edad en la cual la etiología más frecuente es el adenoma paratiroideo. Se caracteriza por la secreción autónoma desregulada de la hormona paratiroidea (PTH) con impacto renal, óseo (secundario a hipercalcemia) y alteraciones fosfo-cálcicas.
Analizar las características clínicas, etiología del HPP, destacando la importancia del diagnóstico y tratamiento precoz, para la prevención de complicaciones y el impacto que esto tiene en el pronóstico a largo plazo.
Paciente femenina de 15 años de edad, sin antecedentes de relevancia, que ingresó por presentar fractura patológica distal de fémur izquierdo luego de incidente en vía pública. Las imágenes solicitadas por el traumatismo evidenciaron lesiones de aspecto lítico en fémur izquierdo y húmero derecho. Ingresa para estudio de dichas lesiones, con toma de biopsia.
Durante la internación la paciente intercurre con episodio de pielonefritis a E. colli que retrasa su ingreso a quirófano para resolución de su fractura. Por dicho motivo se solicita ecografía abdominal que evidencia litiasis ureteral.
Se solicita laboratorio durante su internación que evidencia hipercalcemia grave (calcio plasmático: 14.4 mg/dL, calcio iónico: 2.16 mmol/L). Se interpreta como hipercalcemia asociada a las lesiones líticas (cuyo resultado de biopsia aún estaba pendiente) e inició hiperhidratación con solución fisiológica para manejo.
Ante la persistencia de hipercalcemia e hipercalciuria que no descendía, se solicitó dosaje de PTH, resultando significativamente elevado (261) confirmando el diagnóstico de hiperparatiroidismo. Se realizó tomografía de tórax, abdomen y miembros que evidenció múltiples lesiones óseas de aspecto lítico, en ambos húmeros, fémur izquierdo, ambas escápulas y columna dorsal.
Se recibe resultado de biopsia de lesiones óseas que informa displasia ósea fibrosa, descartando malignidad. Por dicho motivo se amplía el estudio en búsqueda de lesión a nivel paratiroideo con sospecha de adenoma y se solicita ecografía de cuello con doppler que informa imágen de bordes definidos, heterogénea, con áreas anecoicas y flujo vascular periférico, de 2 x 1,7cm. Se solicita centellograma con sestamibi que confirma el diagnóstico de HPP.
Dado la edad de la paciente, se deriva a centro de adultos para resolución quirúrgica oportuna.
El hiperparatiroidismo primario suele tener un diagnóstico tardío y debutar con manifestaciones óseas graves (tumores pardos y fracturas patológicas) y compromiso renal, requiriendo un alto índice de sospecha clínica y un abordaje quirúrgico oportuno.
Este caso demuestra cómo el retraso en el reconocimiento del origen metabólico de las lesiones líticas incrementa drásticamente la morbilidad, desencadenando fracturas patológicas y complicaciones pulmonares, renales e infecciosas.
En nuestro caso en particular, representaron un desafío las múltiples intercurrencias que imposibilitaba la resolución quirúrgica, con valores de calcio cada vez más elevados y la falta de evidencia respecto al uso de fármacos para hipercalcemia en edad pediátrica.
Existe poca evidencia y bibliografía respecto a su abordaje y tratamiento inicial.
Se concluye que la determinación sistemática del perfil fosfo-cálcico y el dosaje de PTH ante lesiones líticas múltiples son herramientas críticas. El diagnóstico precoz y la intervención oportuna son determinantes para evitar daños estructurales irreversibles y optimizar el pronóstico de estos pacientes.
El estado epiléptico refractario de inicio reciente (NORSE) es una afección rara y devastadora caracterizada por el inicio de novo de estado epiléptico refractario (RSE) sin una causa estructural, tóxica, metabólica aguda o activa identificable.
El síndrome de epilepsia relacionado con infección febril (FIRES), se considera una subcategoría de NORSE. El diagnóstico de FIRES requiere una enfermedad febril previa que comience entre 2 semanas y 24 horas antes del inicio del RSE (con o sin fiebre al inicio del estado epiléptico). Ocurren con mayor frecuencia en adultos jóvenes y niños en edad escolar previamente sanos con predominancia masculina.
Se desconoce la incidencia, pero se puede estimar que representan hasta el 20% de los casos de RSE. En las series de casos de niños con FIRES, la causa es casi siempre desconocida. Se ha documentado en el líquido cefalorraquídeo (LCR) niveles elevados de citoquinas proconvulsivantes lo que sugiere una causa inflamatoria.
Esta inflamación podría reducir el umbral de las convulsiones con una predisposición genética de base. La acumulación progresiva de citocinas inflamatorias podría entonces dar paso a un círculo vicioso que conduce a la epilepsia crónica. También se encontró una asociación con polimorfismos en el gen antagonista de los receptores de la interleucina 1, sugiriendo además una base inmune. La tasa de mortalidad es de alrededor del 12% en niños y alcanza del 16 al 27% en adultos, con secuelas neurológicas en la mayoría de los supervivientes. La evidencia actual sobre la evaluación diagnóstica, el tratamiento y el seguimiento adecuado de los pacientes con NORSE proviene de informes de casos o series de casos por lo que no se dispone de guías de consenso para el manejo de FIRES.
Describir un caso clínico donde una infección viral inespecífica desencadena un estado epileptico refractario en un paciente sano.
Caso clínico:
Paciente femenina de 8 años de edad, sana, consultó por presentar 2 episodios convulsivos tónico-clónicos generalizados de minutos de duración, separados por un intervalo aproximado de 1 a 2 horas. Como antecedente de relevancia, refería registros febriles durante los cinco días previos al inicio de la sintomatología neurológica.Durante la internación permaneció afebril, aunque presentó nuevos episodios convulsivos de similares características. Se realizaron estudios de laboratorio de rutina sin hallazgos patológicos, hemocultivos negativos y tomografía computada de cerebro (TAC) sin alteraciones. Ante la sospecha de infección del sistema nervioso central se efectuó punción lumbar, evidenciándose pleocitosis en el líquido cefalorraquídeo. Debido al empeoramiento clínico y persistencia de las crisis, se realiza derivación a centro de mayor complejidad, donde se completó la evaluación diagnóstica con resonancia magnética cerebral (RMN) con contraste, sin hallazgos patológicos, y electroencefalograma (EEG) que mostró actividad de fondo desorganizada y enlentecida para la edad. Asimismo, se realizó estudio de anticuerpos asociados a encefalitis autoinmune en líquido cefalorraquídeo, con resultados negativos. La paciente evolucionó con estado epiléptico refractario, requiriendo internación en unidad de cuidados intensivos pediátricos. Recibió tratamiento inmunomodulador de primera y segunda línea, además de múltiples fármacos anticonvulsivantes. Actualmente se encuentra bajo tratamiento con dieta cetogénica y realiza seguimiento interdisciplinario con rehabilitación neurocognitiva, psicopedagogía, fonoaudiología y kinesiología motora.
El síndrome de FIRES es una encefalopatía epiléptica potencialmente mortal, caracterizada por la aparición de crisis tónico clónicas recurrentes, multifocales y bilaterales, desencadenadas por una enfermedad febril inespecífica.
Como en el caso de esta paciente con antecedente de un cuadro febril de 5 días de evolución, qué progreso a un estado epileptico refractario. Inicialmente se plantea como diagnóstico diferencial encefalitis y patología inmunomediada.
Con exámenes complementarios dentro de parámetros normales se descartan las causas más frecuentes y al no responder a la terapia anticonvulsivante se realizan estudios más específicos, sin encontrar una causa qué la justifique.
En un trabajo retrospectivo de 7 pacientes con diagnóstico de FIRES, se observó en el EEG diferentes tipos de descargas epileptiformes y en cuanto a la RMN todavía no está claro si hay hallazgos específicos.
Por otro lado en la literatura está reportado graves secuelas en la memoria, la cognición y la conducta. La discapacidad motora es infrecuente.
Actualmente nuestra paciente presenta alteraciones en el razonamiento fluido, memoria del trabajo y leve alteración en la motricidad fina.
Se estima qué el síndrome de FIRES afecta a 1 en 1000000 de niños. Se requieren más estudios para esclarecer las opciones de tratamiento, por lo cual representa un desafío significativo para los pediatras.
El síndrome de esclerosis tuberosa es una enfermedad genética multisistémica de herencia autosómica dominante causada por mutaciones en los genes TSC1 y TSC2, que codifican las proteínas hamartina y tuberina respectivamente. La alteración de estas proteínas produce hiperactivación de la vía mTOR, favoreciendo el desarrollo de hamartomas en distintos órganos, principalmente sistema nervioso central, piel, riñones, corazón y ojos. Su expresión clínica es variable y requiere un abordaje multidisciplinario para la detección precoz, seguimiento y tratamiento de las diferentes manifestaciones asociadas.
Describir el compromiso multisistémico de una paciente pediátrica con síndrome de esclerosis tuberosa y resaltar la importancia del seguimiento interdisciplinario para el diagnóstico y manejo de las distintas manifestaciones de la enfermedad.
Paciente de 8 años con diagnóstico de Esclerosis Tuberosa realizado a los 8 meses de vida, en seguimiento multidisciplinario errático por Neurología, Dermatología, Oftalmología y Cardiología.
Sin antecedentes perinatológicos a destacar. Presenta antecedente familiar de esclerosis tuberosa en dos tías paternas. En cuanto a las manifestaciones sistémicas, desde el punto de vista neurológico, debutó con epilepsia durante el primer año de vida, requiriendo múltiples internaciones por crisis convulsivas. Se encuentra actualmente en tratamiento con clobazam 50 mg/día. Los estudios por imágenes evidenciaron múltiples tuberosidades corticales y nódulos subependimarios calcificados.
La resonancia magnética cerebral mostró además una lesión nodular de aproximadamente 2 cm en vecindad del foramen de Monro derecho, compatible con astrocitoma subependimario de células gigantes (SEGA), sin evidencia de hidrocefalia. El tamaño de esta lesión requiere de la valoración interdisciplinaria por la potencial indicación de terapias biológicas como los inhibidores de mTOR.
Presenta compromiso cutáneo extenso caracterizado por múltiples máculas hipocrómicas tipo “hoja de fresno”, placa de Shagreen lumbosacra, nevo conectivo en pulgar izquierdo y numerosos angiofibromas faciales. Como manifestación destacada, presenta una tumoración gigante cefalofrontal con extensión al cuero cabelludo y región occipital, asociada a hipertrofia de tejidos blandos faciales, compromiso palpebral derecho y marcada asimetría facial. Asimismo, presenta antecedentes de exéresis de angiofibromas en cara y mucosa yugal.
En la evaluación oftalmológica se documentaron leucomas corneales periféricos temporales bilaterales, blefaritis anterior de predominio derecho y necesidad de corrección óptica. El ecocardiograma realizado durante el seguimiento no evidenció cardiopatías estructurales ni alteraciones de la función ventricular.
Debido a la magnitud de las lesiones neurológicas, cutáneas y al compromiso estético y funcional asociado, fue derivada a centro de mayor complejidad para valoración conjunta por dermatología, cirugía plástica y oncología, con el objetivo de definir estrategias terapéuticas y eventual tratamiento del SEGA con terapias biológicas.
La esclerosis tuberosa es una enfermedad genética con expresividad clínica variable, capaz de generar compromiso neurológico, dermatológico, ocular , cardiológico, entre otros.
La evolución de esta paciente pone de manifiesto la importancia del seguimiento interdisciplinario periódico y sostenido a lo largo del tiempo, ya que muchas de las complicaciones asociadas a la enfermedad pueden aparecer o progresar durante la infancia y la adolescencia.
La comunicación médica entre ambos hospitales es fundamental para diagnosticar complicaciones potencialmente graves y definir estrategias terapéuticas individualizadas.
Los síndromes poliglandulares autoinmunes comprenden entidades caracterizadas por la afectación de múltiples glándulas endocrinas. El tipo 1 (SPA-1) inicia habitualmente en la infancia y se asocia a mutaciones del gen AIRE. Se caracteriza por la triada: candidiasis mucocutánea crónica, hipoparatiroidismo e insuficiencia suprarrenal. La IS primaria puede manifestarse en forma insidiosa con síntomas inespecíficos o debutar como crisis adrenal ante situaciones de estrés, con compromiso hemodinámico y/o alteraciones metabólicas (hiponatremia, hiperpotasemia e hipoglucemia). Entre las causas de IS primaria se incluyen los trastornos congénitos (como anomalías del desarrollo suprarrenal), y adquiridos como suprarrenalitis autoinmune, farmacológico (siendo el uso prolongado con corticoides la mayor causa), o infecciones. En los últimos años se reporta un aumento de la prevalencia de la etiología autoinmune siendo la suprarrenalitis autoinmune responsable del 15% de los casos, y el 86% tiene anticuerpos contra la corteza suprarrenal (forma aislada o asociada como en el SPG 1).
Describir el caso clínico de un paciente pediátrico con hiponatremia severa en contexto febril, como debut de una insuficiencia suprarrenal primaria, con evolución diagnóstica a un Síndrome Poliglandular Autoinmune tipo 1.
Paciente masculino de 8 años derivado por desnutrición severa e hiponatremia en contexto febril, con diagnóstico inicial de sepsis clínica. Ingresa en internación en centro privado por descenso de peso (4 kg en 3 meses), donde, desde su ingreso, en el laboratorio se detectó hiponatremia severa con hipocloremia.
Requirió internación en cuidados intermedios; a su ingreso se encontraba con peso de 17 kg (Z -3.01), talla de 114 cm (Z -2.21) e IMC 13 kg/m² (Z -2.23). Tensión arterial 81/51 mmHg. Normohidratado, hemodinámicamente estable, con regular estado general. Los estudios de ingreso evidenciaron hiponatremia (Na 130 mEq/l), anemia severa con requerimiento transfusional (hemoglobina 6,9 g/dl y hematocrito 19 %), PCR 150 mg/l, potasio 4,93 mEq/l, calcio 7,93 mg/dl (se indica calcitriol) y bicarbonato 16 mEq/l. Se ampliaron estudios con cortisol, que se encontraba disminuido (0,1 ug/dl) y ACTH elevada (2084 pg/ml), compatible con insuficiencia suprarrenal primaria. Se inició tratamiento con hidrocortisona endovenosa a 60 mg/m2 con respuesta favorable. Por constatar hipocalcemia (7,93 mg/dl) y PTH disminuída (5,30 pg/ml), se orientó a un hipoparatiroidismo primario coexistente. Ante la sospecha de Síndrome Poliglandular Autoinmune se solicitó estudio genético, que confirmó mutación del gen AIRE. Por mala adherencia al tratamiento de las pautas antiestrés frente a las intercurrencias, requirió nuevas internaciones por crisis adrenales, y continuó con una hiponatremia persistente por lo que se medicó con fludrocortisona. Actualmente el paciente se encuentra en seguimiento por ambulatorio por parte del servicio de Endocrinología e Inmunología, en tratamiento sustitutivo con estabilidad clínica.
La hiponatremia en contexto febril constituye un hallazgo potencialmente grave que requiere un abordaje etiológico amplio, incluyendo a las causas endocrinológicas frente al hallazgo de alteraciones electrolíticas persistentes en el laboratorio. La presentación insidiosa de IS representa un desafío diagnóstico para el Pediatra y exige una evaluación interdisciplinaria, al igual que el tratamiento precoz, seguimiento estrecho y educación familiar, para prevenir complicaciones y mejorar el pronóstico. El seguimiento previo por bajo peso del paciente podría interpretarse retrospectivamente como parte de la sintomatología crónica e insidiosa de una IS no diagnosticada. Sin embargo, la desnutrición puede actuar como factor distractor, al enmascarar los signos clásicos. Un hallazgo relevante del presente caso fue la hipocalcemia concomitante, que motivó a ampliar estudios frente a la sospecha de hipoparatiroidismo. La asociación con el cuadro de insuficiencia suprarrenal primaria, permitió ampliar el diagnóstico de Síndrome Poliglandular Autoinmune tipo 1. Este caso representó un desafío diagnóstico, dada la ausencia de la tríada clásica completa, y la edad de presentación, que resaltan la variabilidad de la presentación de la enfermedad. Se subraya la importancia de impulsar futuras investigaciones orientadas a optimizar el tamizaje y diagnóstico temprano del Sindrome Poliglandular tipo I.
Los trastornos de la marcha en la infancia constituyen un motivo frecuente de consulta pediátrica. La marcha en steppage se asocia habitualmente a neuropatías periféricas; sin embargo, su aparición en niños pequeños es infrecuente y requiere una evaluación diagnóstica exhaustiva. Las polineuropatías sensitivo-motoras desmielinizantes comprenden un grupo heterogéneo de enfermedades de etiología inflamatoria, infecciosa, tóxica, metabólica o hereditaria. Dentro de estas últimas, la neuropatía hereditaria con predisposición a la parálisis por presión (HNPP) es una entidad autosómica dominante causada, en la mayoría de los casos, por deleción del gen PMP22 en el cromosoma 17p11.2. Se caracteriza por episodios recurrentes de mononeuropatía focal sensitivo-motora desencadenados por compresión o traumatismos menores. Su presentación en edad pediátrica es infrecuente, especialmente en niños preescolares, donde puede manifestarse como una mononeuropatía aislada y plantear importantes dificultades diagnósticas. La expresión clínica es variable y el diagnóstico suele retrasarse. La confirmación diagnóstica requiere estudio molecular del gen PMP22, habitualmente mediante MLPA.
Describir un caso de HNPP confirmada molecularmente que debutó como mononeuropatía aguda del nervio ciático en una niña en edad preescolar, destacando la importancia de considerar neuropatías hereditarias en el diagnóstico diferencial de los trastornos agudos de la marcha.
Niña de 3 años, previamente sana, consultó por un cuadro de 6 días de evolución caracterizado por disestesias en primer dedo del pie izquierdo, seguidas de debilidad distal homolateral y marcha en steppage. Permaneció afebril y sin antecedente traumático o compresivo identificable. Al examen físico presentó monoparesia distal de miembro inferior izquierdo con limitación para la dorsiflexión, abducción, aducción y extensión del pie, abolición del reflejo aquiliano izquierdo e hiporreflexia patelar ipsilateral, con conservación de la fuerza proximal y la sensibilidad.
Ante la presentación aguda, se decidió su internación. Los estudios de laboratorio fueron normales. La resonancia magnética de encéfalo y médula con contraste no evidenció alteraciones. Se descartaron etiologías toxicológicas y reumatológicas. La resonancia magnética de miembro inferior izquierdo sin contraste mostró engrosamiento del nervio ciático mayor desde su origen, con obliteración del tejido adiposo perineural y edema muscular en territorios dependientes de sus ramas, sin evidencia de lesión compresiva extrínseca. Se inició rehabilitación motora y se otorgó el egreso con seguimiento ambulatorio.
Posteriormente, la ecografía de nervio periférico no mostró lesiones focales ni asimetrías significativas. El electromiograma con velocidades de conducción evidenció una polineuropatía sensitivo-motora desmielinizante incipiente con compromiso subclínico bilateral que excedía la manifestación clínica focal, orientando la sospecha hacia una neuropatía hereditaria con labilidad a la presión.
La paciente evolucionó favorablemente con kinesioterapia motora intensiva y recuperación progresiva de la movilidad. El estudio molecular mediante MLPA del gen PMP22 confirmó una deleción heterocigota de los exones 1 a 5 (número de copias: 1), clasificada como patogénica según criterios ACMG, estableciendo el diagnóstico definitivo de HNPP. Se realizó asesoramiento genético familiar y se indicaron medidas preventivas para evitar compresiones nerviosas, como cuidado postural y evaluación por Terapia Ocupacional para utilización de ortesis blandas.
La HNPP debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de la mononeuropatía aguda con marcha en steppage en la infancia, incluso en edad preescolar. Este caso demuestra que una mononeuropatía aparentemente aislada y sin desencadenante evidente puede constituir la manifestación inicial de una neuropatía hereditaria. La combinación de evaluación clínica, estudios electrofisiológicos y neuroimagen permitió orientar la sospecha diagnóstica, mientras que la identificación de alteraciones electrofisiológicas que excedían la manifestación clínica focal resultó clave para indicar el estudio molecular confirmatorio. La confirmación genética posibilita el asesoramiento familiar, la detección de otros casos y la implementación precoz de medidas preventivas con potencial impacto en la evolución funcional a largo plazo.
Los tumores mesenquimales fosfatúricos son neoplasias infrecuentes, generalmente de crecimiento lento y pueden asociarse a un síndrome paraneoplásico mediado por la producción excesiva del factor de crecimiento fibroblástico 23 (FGF23). Este mediador inhibe la reabsorción tubular renal de fósforo y reduce la síntesis de calcitriol, generando hipofosfatemia crónica, hiperfosfaturia y alteración de la mineralización ósea (osteomalacia). La presentación clínica suele ser inespecífica, con dolor óseo, debilidad muscular, limitación funcional, fracturas o pseudofracturas, lo que puede retrasar el diagnóstico. En Pediatría representa un desafío, ya que debe diferenciarse de otras causas de dolor óseo crónico, lesiones tumorales primarias, enfermedades reumatológicas, infecciosas y trastornos hereditarios del metabolismo fosfocálcico.
Describir un caso de osteomalacia hipofosfatémica inducida por tumor mesenquimal productor de FGF23 y destacar la importancia de considerarlo en el diagnóstico diferencial del dolor óseo crónico en pediatría.
Paciente masculino de 17 años, previamente sano, con dolor óseo crónico generalizado de aproximadamente dos años de evolución, asociado a limitación funcional y alteración de la marcha. Inicialmente se realizó resonancia magnética de cadera, rodillas bilateral y pie izquierdo que informó: “lesión de características líticas que impresiona origen tumoral en fémur derecho y lesión cortical de tibia proximal izquierda, que impresiona fractura”.
A su vez, el centellograma óseo evidenció hipercaptación en múltiples arcos costales bilaterales, en proyección intertrocantereana de fémur derecho, quinto metatarsiano izquierdo, tarso homolateral en proyección de primer y segundo cuneiforme y tercer metacarpiano de mano izquierda.
En paralelo, se evaluó el metabolismo fosfocálcico, constatando hipofosfatemia moderada, con fósforo sérico de 2 mg/dl, asociada a elevación de fosfatasa alcalina (650 UI/L). La orina de 24 horas mostró fósforo urinario de 338 mg/24 h, interpretado en contexto de hipofosfatemia como pérdida renal inapropiada de fósforo, con excreción fraccionada aumentada de 13,5%, compatible con hiperfosfaturia. No se evidenciaron otros signos de tubulopatía proximal. En búsqueda de otros diagnósticos, se solicitó perfil reumatológico, serologías virales, PPD y perfil tiroideo, todos dentro de límites normales
Ante la asociación de dolor óseo crónico, lesiones óseas múltiples, hipofosfatemia, hiperfosfaturia y elevación de fosfatasa alcalina, se planteó como principal diagnóstico una osteomalacia hipofosfatémica secundaria a tumor de estirpe mesenquimal productor de FGF23. Se inició tratamiento con aporte de fósforo a 60 mg/kg/día cada 6 horas y calcitriol 0,25 mcg cada 12 horas, logrando una estabilidad de los valores séricos de fósforo y una marcada mejoría de la sintomatología . El estudio anatomopatológico de las lesiones de fémur derecho y tibia izquierda informaron hallazgos compatibles con tumor mesenquimal fosfatúrico.
Se programó la exéresis quirúrgica de los tumores, ya que la resección completa representa el tratamiento de referencia y ofrece el mayor potencial de curación en este tipo de patología.
El tumor mesenquimal fosfatúrico productor de FGF23 constituye una causa infrecuente pero potencialmente tratable de osteomalacia hipofosfatémica. Debe sospecharse ante dolor óseo persistente, debilidad o limitación funcional asociados a hipofosfatemia e hiperfosfaturia, especialmente cuando existen fracturas, pseudofracturas o lesiones óseas múltiples. El reconocimiento precoz del patrón bioquímico y la correlación con imágenes e histopatología permiten orientar el diagnóstico etiológico e instaurar un tratamiento oportuno.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11483 Miastenia gravis juvenil, en paciente menor de 1 año de edad Enfermedades poco frecuentes |
MAGALI GONZALEZ | |
| 11498 A propósito de un caso: Agenesia pulmonar Enfermedades poco frecuentes |
MARIA AILEN LUSSO | |
| 12113 Parotiditis recurrente como forma de presentación de Sindrome de Sjôgren Enfermedades poco frecuentes |
CLARA MARIANA LANGONE | |
| 12130 CUANDO EL EDEMA DESAFÍA AL DIAGNÓSTICO Enfermedades poco frecuentes |
ALMA GARCIA | |
| 12157 De la inflamación al declive: manifestaciones neuropsiquiátricas y deterioro crónico post encefalitis anti NMDAR. Apropósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
MICAELA ALEXANDRA HERNANDEZ ROMAGNOLI | |
| 12175 Hipertensión arterial secundaria en paciente adolescente, manejo inicial y planteo diagnóstico a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
MACARENA ROCIO COLELA VILA | |
| 12187 A PROPÓSITO DE UN CASO: ENCEFALITIS AUTOINMUNE ANTI-NMDA EN PACIENTE PEDIÁTRICA Enfermedades poco frecuentes |
SILVIA PATRICIA MOSQUERA CASTILLEJO | |
| 12216 A propósito de un caso de microangiopatía trombótica, hipoplasia medular y deterioro neurológico en un lactante. Enfermedades poco frecuentes |
AYELEN GUADALUPE BEATRIZ ALCARAZ | |
| 12219 A propósito de neoplasia blástica de células dendríticas plasmocitoides con presentación cutánea primaria Enfermedades poco frecuentes |
PEDRO JOSE OLIVARIS MATTIONI |
La neoplasia blástica de células dendríticas plasmocitoides (BPDCN) es una neoplasia hematológica extremadamente infrecuente y agresiva, que representa menos del 0,44% de las neoplasias hematológicas. Común en adultos mayores, con una mediana de edad de 65-67 años. Su incidencia en pediatría es excepcional, con menos de 100 casos reportados en la literatura, por lo que existe escasa evidencia respecto de sus manifestaciones clínicas, abordaje diagnóstico y tratamiento óptimo en este grupo etario.
La manifestación clínica más frecuente es cutánea, seguido de afectación de médula ósea y sangre periférica, ganglios linfáticos y SNC. En piel se manifiesta como lesiones marrones o hematomas violáceos, placas o nódulos, solitarias o diseminadas (placas hematoma-like). Sin embargo, las lesiones suelen ser inespecíficas y pueden confundirse con entidades benignas o con otras enfermedades oncohematológicas, retrasando el diagnóstico. En adultos, el pronostico suele ser desfavorable por su agresividad y rápida evolución. La ausencia de protocolos pediátricos estandarizados constituye una brecha de conocimiento relevante, con implicancias sobre el pronóstico. Presentamos el caso de una adolescente con lesiones cutáneas violáceas y pancitopenia, en quien el estudio histopatológico e inmunofenotípico permitió arribar al diagnóstico de BPDCN.
Presentar caso clínico de patología extramadamente infrecuente en pediatría
Plantear diagnósticos diferenciales más comunes de esta patologia
Actualizar sobre criterios diagnosticos, exámenes complementarios, epidemiología y tratamiento con evidencia disponible al año 2026
Paciente de 14 años, sin antecedentes personales de relevancia, que consultó por placas violáceas de dos meses de evolución en tórax asociadas a astenia, hiporexia, pérdida de peso y palidez.
Al ingreso presentaba palidez mucocutánea, adenopatías cervicales, retroauriculares e inguinales, hepatomegalia, esplenomegalia y dos placas violáceas torácicas (se adjuntan imágenes). Ante estos síntomas por sospecha de debut oncohematologico se decide su internación y en el laboratorio se constata pancitopenia con anemia severa, leucopenia con neutropenia y trombocitopenia. Se descartó etiología infecciosa.
Se realizó punción, aspiración y biopsia de médula ósea. Además se realizó biopsia cutánea que exhibió a nivel de dermis profunda y a nivel perivascular – perianexial proliferación celular monomorfa. sin necrosis ni angioinvasión. Se obtiene inmunohistoquímica CD4+, CD56+, CD43+, CD3+ membranoso, CD20-, CD34-, Mieloperoxidasa y Tdt -, Ki67 7-10%. Tanto la citometría de flujo como el perfil inmunofenotípico confirmaron BPDCN.
En la estadificación y estudios por imágenes se encontró como positivo esplenomegalia, adyacente al útero, una formación hipo ecoica, sólida, de contornos definidos, de características inespecíficas, que compromete tercio medio superior de vagina y cuello con extensión parcial mural del útero, sin poder descartarse compromiso mucoso y subseroso. Además imagen sólido nodular por delante de vasos ilíacos izquierdo hipogástricos compatible con conglomerado ganglionar regional. Se realiza biopsia del tumor pélvico donde se visualiza e informa mismos hallazgos de biopsia previamente descripta.
Entre los principales diagnósticos diferenciales se consideraron leucemia aguda, linfoma cutáneo, linfoma/leucemia de células NK y otras neoplasias hematológicas con infiltración cutánea. La paciente recibió transfusión de glóbulos rojos, medidas de prevención de lisis tumoral, corticoterapia inicial con meprednisona, profilaxis del sistema nervioso central con metotrexato intratecal e inicio posterior de protocolo de quimioterapia tipo leucemia linfoblástica aguda, con adecuada tolerancia y sin complicaciones inmediatas.
La BPDCN pediátrica constituye una entidad excepcional cuyo reconocimiento precoz es fundamental debido a su elevada agresividad y mal pronóstico. Este caso destaca la importancia de considerar esta neoplasia ante la presencia de lesiones cutáneas violáceas asociadas a citopenias y visceromegalias, aun en pacientes pediátricos. La biopsia cutánea, la evaluación medular y la inmunohistoquímica resultan claves para el diagnóstico oportuno.
La presentación de este caso es relevante por la rareza de la enfermedad, la localización cutánea inicial y el compromiso ginecológico asociado, hallazgo infrecuente en pediatría. Asimismo, pone de manifiesto la necesidad de generar mayor evidencia y consensos terapéuticos específicos para esta población.
La asociación de anemia hemolítica microangiopática, trombocitopenia e insuficiencia renal aguda en lactantes constituye un escenario clínico poco frecuente y de elevada complejidad diagnóstica. Si bien las microangiopatías trombóticas representan una consideración inicial obligada, la presencia concomitante de citopenias persistentes, alteraciones medulares o compromiso neurológico debe motivar la búsqueda de etiologías menos habituales. Entre ellas, los errores innatos del metabolismo pueden manifestarse con compromiso multisistémico y simular enfermedades hematológicas, renales o neurológicas primarias, dificultando la identificación de una causa unificadora. Su reconocimiento precoz es fundamental debido a la disponibilidad de tratamientos específicos capaces de modificar la evolución y el pronóstico.
Describir el abordaje diagnóstico de un lactante con compromiso renal severo, anemia hemolítica microangiopática y citopenias, cuya presentación clínica atípica requirió una amplia investigación etiológica hasta arribar al diagnóstico definitivo de de enfermedad de cobalamina C
Lactante de 30 días, recién nacida de término, pequeña para la edad gestacional, que consultó por falla de medro. Al ingreso presentó leucopenia, neutropenia y trombocitopenia severa. El medulograma evidenció hipoplasia medular con detención madurativa y cambios displásicos.
Durante la internación desarrolló hipertensión arterial persistente, edema generalizado, ascitis y proteinuria en rango nefrótico, evolucionando a insuficiencia renal aguda oligúrica con requerimiento de diálisis peritoneal. Asimismo, presentó anemia hemolítica microangiopática con esquistocitos y elevación de LDH asociada a trombocitopenia, configurando un cuadro compatible con microangiopatía trombótica.
Paralelamente se evidenció un rápido deterioro neurológico caracterizado por hipotonía axial progresiva, alteraciones de la alimentación y compromiso del sensorio. La resonancia magnética cerebral mostró una malformación de Dandy-Walker asociada a hidrocefalia supratentorial.
Ante la afectación multisistémica se ampliaron los estudios metabólicos, que evidenciaron elevación de propionilcarnitina (C3), aumento de ácido metilmalónico urinario, disminución de carnitina libre e hiperhomocisteinemia severa. Estos hallazgos orientaron al diagnóstico de acidemia metilmalónica combinada por defecto del metabolismo intracelular de la cobalamina, posteriormente confirmado mediante la identificación de variantes bialélicas en el gen MMACHC, compatibles con enfermedad de cobalamina C (cblC).
La presentación clínica inicial constituyó un importante desafío diagnóstico, ya que la asociación de hipertensión arterial, proteinuria en rango nefrótico, insuficiencia renal aguda, anemia hemolítica microangiopática y trombocitopenia configuraba un cuadro compatible con microangiopatía trombótica.
Sin embargo, la magnitud de las citopenias y la hipoplasia medular con detención madurativa de las series mieloide y eritroide sugerían un mecanismo fisiopatológico adicional al consumo periférico esperado en una microangiopatía trombótica, lo que motivó la ampliación del estudio etiológico. Esta combinación condujo inicialmente a la investigación de síndromes de falla medular congénita y a enfermedades genéticas poco frecuentes.
Además, si bien la paciente presentaba malformación de Dandy-Walker, la evolución rápidamente progresiva hacia hipotonía generalizada, pérdida de habilidades alimentarias y deterioro del sensorio no parecía explicarse exclusivamente por una anomalía estructural congénita.
La principal dificultad diagnóstica radicó en integrar manifestaciones hematológicas, renales y neurológicas aparentemente independientes dentro de un mismo proceso fisiopatológico. La ampliación de los estudios metabólicos permitió identificar hiperhomocisteinemia severa, elevación de propionilcarnitina y aumento de ácido metilmalónico urinario, hallazgos que orientaron al diagnóstico de enfermedad de cobalamina C, proporcionando una explicación fisiopatológica común para las múltiples manifestaciones de la paciente.
Este caso resalta la importancia de considerar errores innatos del metabolismo dentro de los diagnósticos diferenciales de lactantes con microangiopatía trombótica de etiología no aclarada, especialmente cuando coexisten citopenias, alteraciones medulares o compromiso neurológico. En estos pacientes, la determinación de homocisteína plasmática, el perfil de acilcarnitinas y los ácidos orgánicos urinarios constituyen herramientas diagnósticas fundamentales, ya que su reconocimiento precoz permite instaurar tratamientos específicos capaces de modificar la evolución y el pronóstico.
La agenesia pulmonar es una anomalía congénita rara, pero con incidencia creciente. Se caracteriza por la ausencia completa de uno o ambos pulmones, incluyendo bronquios, bronquiolos, vasculatura y parénquima. Si bien su diagnóstico puede ser prenatal, no siempre es sencillo, por lo que es importante un enfoque sistemático posnatal.
Describir el caso de un paciente con agenesia pulmonar derecha con presentación respiratoria inespecífica y diagnóstico tardío, destacando la importancia de sospechar malformaciones congénitas ante cuadros respiratorios recurrentes y su abordaje multidisciplinario oportuno.
Paciente de 11 meses, nacido de término con antecedentes de dextrocardia y sibilante recurrente, consultó por dificultad respiratoria aguda. Al examen físico presentó taquicardia con 2 ruidos en focos derechos, taquipnea, tiraje subcostal y ausencia de entrada de aire en campo pulmonar derecho, saturando 97% con máscara simple a 5 lt/min.
La radiografía de tórax mostró opacidad completa del hemitórax derecho, inicialmente interpretada como neumonía lobar. Sin embargo, una imagen previa similar sugirió etiología crónica. Se plantearon diagnósticos diferenciales como atelectasia, neumonía, síndrome de Cimitarra, hipoplasia y agenesia pulmonar.
Por antecedente de dextroposición cardíaca, se solicitaron electrocardiograma y ecocardiograma que evidenciaron eje desviado a la derecha y ausencia de rama derecha de la arteria pulmonar, respectivamente. La angio-tomografía de tórax confirmó la ausencia de pulmón derecho, bronquio principal y vasos pulmonares, compatible con agenesia pulmonar derecha. Se interpretó dextroposición cardíaca secundaria y expansión compensatoria del pulmón izquierdo.
Evolucionó favorablemente con oxigenoterapia, broncodilatadores y corticoides. Se detectó metapneumovirus en aspirado nasofaríngeo. Se indicó tratamiento preventivo con fluticasona 250 mcg/día y seguimiento por neumonología, sin nuevas internaciones.
La agenesia pulmonar es una malformación congénita de baja prevalencia y etiología multifactorial. Su presentación clínica es variable y muchas veces inespecífica, dependiendo de la lateralidad del defecto, del grado y de la hiperinsuflación compensatoria contralateral.
El examen físico puede mostrar asimetría torácica, entrada de aire bilateral simétrica o hipoventilación unilateral y desplazamiento de ruidos cardíacos. La radiografía de tórax es el primer estudio diagnóstico de elección, que suele evidenciar opacidad de un hemitórax con desviación mediastinal, aunque la confirmación se realiza mediante tomografía de tórax con contraste para evaluar en detalle la anatomía pulmonar y vascular.
Es fundamental descartar malformaciones asociadas como agenesia renal, hernia diafragmática, entre otras con ecocardiograma, ecografía abdomino renal y esofagograma. En cuanto a las complicaciones, se destacan infecciones respiratorias recurrentes, compresión traqueobronquial por desplazamiento mediastinal, reflujo gastroesofágico y alteraciones esqueléticas.
El abordaje debe ser multidisciplinario. En pacientes asintomáticos y sin anomalías asociadas, se prioriza el tratamiento precoz de infecciones y su prevención con inmunización activa; el tratamiento quirúrgico se reserva para casos con compromiso respiratorio severo.
Este caso resalta la importancia de considerar causas estructurales ante síntomas respiratorios recurrentes o refractarios, para evitar retrasos diagnósticos y tratamiento innecesarios. El diagnóstico oportuno mejora el pronóstico y permite un adecuado seguimiento.
La encefalitis por anticuerpos contra el receptor N-metil-D-aspartato (anti-NMDA) es una de las principales causas de encefalitis autoinmune en pediatría. Su fisiopatología, mediada por la unión de autoanticuerpos específicos a la subunidad GluN1, genera una progresión característica de síntomas neuropsiquiátricos, alteraciones conductuales, movimientos anormales y crisis convulsivas, pudiendo confundirse inicialmente con cuadros psiquiátricos o infecciosos. El reconocimiento temprano resulta fundamental, ya que el inicio precoz del tratamiento inmunomodulador se asocia a una mejor evolución funcional.
* Analizar las manifestaciones clínicas iniciales y su importancia para la sospecha diagnóstica temprana en pediatría.
* Describir el abordaje diagnóstico y terapéutico de una paciente con encefalitis anti-NMDA y su evolución clínica tras tratamiento con rituximab.
Adolescente de 13 años, con antecedente de obesidad, sin antecedentes neurológicos de relevancia, internada en enero de 2026 por episodio convulsivo, en donde se realizó TAC de cerebro sin hallazgos patológicos y EEG con ligera desorganización basal, iniciándose tratamiento con clobazam. Reconsulta en febrero por un cuadro de 15 días de evolución caracterizado por excitación psicomotriz, alteración del sensorio y desinhibición conductual, al que posteriormente se sumaron movimientos estereotipados, distonías, disartria y una crisis tónico-clónica generalizada. Al ingreso se constató fiebre y pleocitosis leve en líquido cefalorraquídeo con tratamiento empírico con ceftriaxona y aciclovir por sospecha inicial de etiología infecciosa; asociado a manejo sintomático con haloperidol y lorazepam por episodios convulsivos. Ante la progresión subaguda del cuadro clínico, se plantea el diagnóstico de encefalitis autoinmune. Se interconsulta con el servicio de Neurología infantil, quien coincide con la conducta y solicita anticuerpos anti-NMDA en LCR e inicio de tratamiento con pulsos de metilprednisolona. Dada la sospecha diagnóstica se decide su pase a terapia intensiva pediatría para monitoreo continuo y tratamiento. Por falta de respuesta terapéutica a tratamiento inicial asociado a deterioro neurológico progresivo, se realizó su derivación a centro de mayor complejidad para inició de plasmaféresis. Durante su internación cursó con shock séptico que requirió asistencia respiratoria mecánica por 7 días y soporte de inotrópicos. Cómo complicación presentó neumotórax izquierdo con avenamiento pleural por 5 días. Completo esquema antibiótico de amplio espectro, con cultivos negativos. Las alteraciones conductuales, alucinaciones y trastorno de ciclo sueño vigilia mostró respuesta favorable con quetiapina. En abril se confirmó anticuerpo anti-NMDA positivo en LCR. Debido a la persistencia de síntomas neurológicos y EEG con trazado hipovoltado, se inició tratamiento con rituximab (375 mg/m²/dosis semanal por 4 semanas), observándose mejoría neurocognitiva significativa tras la primera dosis. Como parte del abordaje interdisciplinario se detectó hipotiroidismo autoinmune con anticuerpos anti-TPO positivos. Además, se realizó seguimiento de una formación anexial derecha, caracterizada ecográficamente como quiste funcional, descartándose neoplasia asociada. La paciente evolucionó favorablemente y egresó en abril de 2026, con continuidad del tratamiento (rituximab) en hospital de día y controles ambulatorios multidisciplinarios.
La encefalitis anti-NMDA debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales ante la aparición subaguda de síntomas neuropsiquiátricos, alteraciones conductuales y crisis convulsivas en pacientes pediátricos, especialmente cuando presentan progresión clínica y estudios iniciales inespecíficos, teniendo en cuenta la importancia de contar con protocolos estandarizados que faciliten su detección temprana, permitiendo optimizar un tratamiento inicial oportuno. Este caso destaca que, ante la aparición subaguda y progresiva de síntomas neuropsiquiátricos, alteraciones conductuales y crisis convulsivas en pediatría, la sospecha diagnóstica temprana resulta determinante para el pronóstico. El reconocimiento oportuno de este patrón clínico, aun cuando los estudios iniciales sean inespecíficos, permite orientar la búsqueda etiológica y, sobre todo, concretar la derivación a un centro de mayor complejidad dentro de la ventana terapéutica adecuada. Fortalecer la sospecha clínica y la articulación de redes de salud frente a cuadros neuropsiquiátricos atípicos es, en definitiva, lo que posibilita un abordaje oportuno y favorece mejores resultados funcionales en esta población.
En lactantes con edema e hipoalbuminemia, el síndrome nefrótico constituye el principal diagnóstico diferencial inicial; sin embargo, la ausencia de proteinuria obliga a considerar causas menos frecuentes, como la enteropatía perdedora de proteínas (EPP).
Este caso destaca el desafío diagnóstico que representan las entidades infrecuentes y pone en valor la posibilidad de arribar a dicho diagnóstico en un hospital general. Asimismo, resalta la importancia de la comunicación y articulación interhospitalaria como herramientas fundamentales para optimizar el abordaje de pacientes complejos.
- Destacar la importancia de ampliar el diagnóstico diferencial del síndrome edematoso en lactantes con hipoalbuminemia y ausencia de proteinuria, considerando entidades poco frecuentes como la enteropatía perdedora de proteínas.
- Describir el proceso de razonamiento clínico y la utilidad de los estudios complementarios en la identificación de una causa gastrointestinal de hipoproteinemia.
- Resaltar el valor del abordaje interdisciplinario y de la articulación entre hospitales generales y centros pediátricos de referencia para el diagnóstico y manejo oportuno de pacientes complejos.
RESUMEN CLÍNICO
- Enfermedad actual: Paciente que consulta con su pediatra de cabecera por control de niño sano, donde se constata diarrea, edema bipalpebral y de miembros inferiores, por lo que se deriva para internación
- Antecedentes personales: Lactante de 8 meses RNT/PAEG. Presentó internación por bronquiolitis positivo para VSR (6 meses) y gastroenteritis aguda (7 meses)
- Examen físico al ingreso: Paciente en buen estado general, afebril, hemodinámicamente estable, con edemas en miembro inferiores godet positivo infrapatelar y bipalpebral. Sin signos de insuficiencia cardíaca, hepática o compromiso respiratorio. P 8.900 kg (p50-75) T 70cm (p25-50). PP 4gr/día (6-8 meses)
PLANTEOS DIAGNOSTICOS
Síndrome edematoso
- Causa Renal
- Causa Cardiológica
- Causa inmunológica
- Causa endocrinológica
- Causa gastrointestinal
ESTUDIOS COMPLEMENTARIOS
- Hipoproteinemia (proteínas totales 2.58 g/dL)
- Hipoalbuminemia (1.62–2.09 g/dL)
- IP/C normal
- Ecocardiograma normal
- Test del sudor negativo
- Perfil tiroideo normal
- Ac de celiaquía negativos
- Anemia ferropénica
- Déficit de vitamina B12 (50 pg/mL)
- Déficit severo de vitamina D (9 ng/mL)
- Hipogammaglobulinemia (IgG disminuida)
- Hipertrigliceridemia persistente (4.96–6.21 g/L)
- Alfa-1-antitripsina fecal: 524 mg/100 g (VN <20) En suero 188 mg/dL
- Calprotectina fecal elevada (237 µg/g)
EVOLUCIÓN Y CONDUCTA
Ante la sospecha clínica de enteropatía perdedora de proteínas, se instauró un abordaje terapéutico inicial que incluyó dieta de exclusión de proteína de leche de vaca, administración de albúmina endovenosa y suplementación con hierro, con el objetivo de corregir las alteraciones nutricionales y metabólicas asociadas.
Asimismo, se realizó interconsulta con el servicio de gastroenterología de un hospital de referencia, cuyos especialistas coincidieron con la orientación diagnóstica planteada e indicaron la derivación para evaluación y seguimiento especializado. Sin embargo, posteriormente no fue posible sostener la continuidad asistencial, perdiéndose el contacto y seguimiento del paciente.
La asociación entre hipoalbuminemia, ausencia de proteinuria, alteraciones nutricionales e inmunológicas, elevación de alfa-1-antitripsina fecal y una presentación clínica compatible orientó de manera consistente hacia la sospecha diagnóstica de enteropatía perdedora de proteínas.
Este caso destaca la relevancia de un abordaje interdisciplinario oportuno y de una adecuada articulación interinstitucional en el manejo de patologías de baja prevalencia y elevada complejidad diagnóstica. A partir de la evaluación inicial realizada en un hospital general y del trabajo coordinado con centros y especialistas de referencia, fue posible orientar la sospecha diagnóstica hacia una entidad infrecuente, cuyo reconocimiento requiere un alto índice de sospecha clínica y conocimientos especializados. En este contexto, se pone en valor el rol fundamental de la atención inicial y de los hospitales generales como pilares en la detección precoz, orientación diagnóstica y derivación oportuna de enfermedades poco frecuentes.
En la actualidad, la encefalitis anti-NMDAR representa la causa más frecuente de EA en la población pediátrica, caracterizándose por una constelación heterogénea de síntomas neurológicos, autonómicos y psiquiátricos. Si bien el fenotipo clásico en adolescentes y adultos suele inaugurarse con manifestaciones psicóticas y disruptivas de la conducta, en niños pequeños el debut es predominantemente motor o convulsivo. Esta particularidad clínica con frecuencia mimetiza canalopatías paroxísticas o epilepsias focales de causa estructural, induciendo a un sesgo diagnóstico inicial que puede retrasar el tratamiento definitivo.
A esta complejidad semiológica se suma el desafío del manejo farmacológico sintomático durante las fases agudas y de estado. Tal como describen Chapman et al. y Mohammad et al. en sus revisiones sobre el abordaje neuropsiquiátrico en esta patología, la disfunción estriatal e hipotalámica subyacente genera una vulnerabilidad intrínseca del sistema nervioso central frente a los psicofármacos convencionales. Como consecuencia, el uso de terapias de primera línea habituales para crisis paroxísticas o agitación psicomotriz —tales como el levetiracetam o los neurolépticos típicos— a menudo exacerba la labilidad conductual de forma paradojal o desencadena crisis extrapiramidales refractarias. Este escenario obliga al diseño de estrategias de neuromodulación multimodales y multidisciplinarias, orientadas rigurosamente al confort biológico y al rescate del ciclo sueño-vigilia del paciente.
Abordar la presentación clínica de la encefalitis autoinmune y el desafío del tratamiento psicofarmacológico que surgieron en relación al manejo del síndrome neuropsiquiátrico.Este trabajo es el reporte de un caso, un estudio de tipo observacional descriptivo.
Se presenta el caso de un paciente masculino de 7 años y 9 meses, previamente sano, que inició con episodios paroxísticos tónico-clónicos durante el sueño, interpretados inicialmente como epilepsia focal de etiología no precisada, por lo que recibió tratamiento con levetiracetam. Ante la persistencia de los síntomas y la aparición de crisis dolorosas en el pie derecho asociadas a temblor, requirió una nueva internación.
Durante su evolución presentó deterioro neurológico progresivo, con alteración de la marcha, hipertonía focal, vértigo, bradipsiquia fluctuante y un trastorno complejo del movimiento caracterizado por episodios de disartria, paresia orofaríngea transitoria, distonía generalizada, movimientos coreiformes, impersistencia motora y adiadococinesia. En forma concomitante desarrolló disautonomía grave, manifestada por taquicardia, hipertensión arterial y sudoración profusa, junto con ansiedad e insomnio severo.
Los estudios complementarios iniciales, incluyendo neuroimágenes, polisomnografías, electromiograma, laboratorio general, screening toxicológico y análisis de líquido cefalorraquídeo, resultaron normales o inespecíficos. Se observó únicamente una elevación moderada de creatinfosfocinasa atribuida a las crisis distónicas. Un primer panel de encefalitis autoinmunes en LCR fue negativo.
Dada la alta sospecha clínica de encefalitis autoinmune, se inició tratamiento empírico con inmunoglobulina intravenosa y metilprednisolona, asociado a terapia sintomática con baclofeno, diazepam, trihexifenidilo y levodopa-carbidopa, con respuesta favorable. Posteriormente, la reevaluación serológica y del LCR confirmó la presencia de anticuerpos anti-NMDAR, estableciendo el diagnóstico de encefalitis autoinmune anti-receptor NMDA.
Durante el seguimiento requirió nuevas internaciones por persistencia de síntomas neuropsiquiátricos e insomnio refractario. Presentó mutismo acinético, desconexión intermitente con el medio e importante inquietud psicomotriz. Una nueva polisomnografía mostró desorganización electroencefalográfica sin actividad epileptiforme, por lo que se reemplazó levetiracetam por brivaracetam. Tras una evaluación multidisciplinaria, se optimizó el tratamiento con levomepromazina, divalproato de sodio y difenhidramina, lográndose una marcada reducción de las crisis y una recuperación progresiva del ciclo sueño-vigilia.
En conclusión, el éxito en la estabilización clínica de este paciente no dependió de un único fármaco milagroso, sino de una estrategia de modulación sinérgica e individualizada (mediante divalproato de sodio, levomepromazina y difenhidramina) sustentada en una sólida comprensión fisiopatológica. Este reporte ratifica que ante cuadros neurológicos refractarios con compromiso multidimensional, la intervención coordinada de equipos multidisciplinarios donde la neurología, la salud mental y los cuidados paliativos unifiquen criterios centrándose en el confort del paciente no es una opción secundaria, sino la estrategia determinante para evitar la iatrogenia, mitigar el sufrimiento biológico y permitir la ventana de tiempo necesaria para la recuperación neurológica definitiva.
La hipertensión arterial (HTA) en pediatría es compleja en comparación con el adulto,
especialmente si no se asocia a síndrome metabólico. El examen físico de rutina debe
incluir una adecuada toma de presión arterial con instrumentos correctos, sin trivializar. La
HTA renovascular representa hasta el 10% de las causas secundarias en niños. El
diagnóstico mediante un manejo interdisciplinario precoz y derivación al tercer nivel es clave
para prevenir la cronicidad y complicaciones.
Informar sobre un caso de hipertensión secundaria en un paciente pediátrico.
● Describir el manejo inicial y el plan diagnóstico.
● Ponderar la importancia del diagnóstico rápido y la derivación pertinente
Adolescente de 14 años, deportista, derivado por HTA asintomática hallada en un control de
salud. Presentaba episodios bronco-obstructivos. En la historia familiar destacaba HTA
materna, insuficiencia renal no especificada en tía materna (fallecida a los 18 años) e infarto
agudo de miocardio en abuela materna a los 50 años.
Al examen físico presentó tensión arterial de 160/90 mmHg (>P95), pulsos simétricos y
soplo abdominal sistólico infraesternal alto. Los estudios iniciales mostraron función renal
conservada (creatinina 0,75 mg/dL; TFG 159 ml/min/1,73 m²), proteinuria de 273 mg/24 h y
microalbuminuria de 42,9 mg/24 h. El ecocardiograma Doppler evidenció hipertrofia
ventricular izquierda (HVI) leve. La ecografía renal Doppler informó aumento de
ecogenicidad y pérdida de diferenciación corticomedular en riñón derecho, con índices de
resistencia (IR) disminuidos. Se inició enalapril y amlodipino, logrando un descenso tensional parcial.
En el seguimiento por nefrología infantil, un nuevo ecocardiograma confirmó HVI con
función diastólica conservada. El Doppler renal reiteró patrón parvus tardus e IR
disminuidos a la derecha. La angiografía renal evidenció una ligera acodadura de la arteria
renal derecha con dilatación focal y calibre distal adecuado. El centellograma con DMSA fue
normal. En una nueva orina de 24 horas persiste la microalbuminuria (41 mg/24 h) y se
observó elevada excreción de sodio (294 mEq/24 h).
El último control registró de creatinina de 0,83 mg/dL (TFG 140,9 ml/min/1,73 m²).
Actualmente continúa en seguimiento por HTA persistente (promedio 140/80 mmHg) y
hallazgos sugestivos de compromiso renal derecho, sin descartar patología parenquimatosa
o renovascular.
La detección incidental de HTA severa permitió un abordaje precoz para descartar causas
secundarias, probabilidad que aumenta a menor edad y mayor severidad de las cifras. Este
caso evidencia la relevancia del tamizaje sistemático en la consulta pediátrica, incluso en
pacientes sanos y activos; la ausencia de síntomas no excluye daño de órgano blanco,
como la HVI aquí presentada. La medición de la presión debe ser rutinaria, con manguitos
adecuados y evitando atribuir registros elevados solo a la ansiedad.
Aunque los antecedentes familiares sugerían predisposición genética, la ausencia de
factores para HTA primaria, el soplo abdominal y la HVI obligaron a profundizar el estudio.
El examen físico exhaustivo demostró ser fundamental y de bajo costo. Los hallazgos del
Doppler (IR disminuidos y ondas parvus tardus derechas) sugirieron compromiso
renovascular, aun sin velocidades elevadas en arterias principales.
La proteinuria y el remodelado cardíaco confirman que el daño orgánico se desarrolla en
pacientes paucisintomáticos. La HTA renovascular es una de las principales causas
secundarias en pediatría, pero su diagnóstico suele retrasarse por su escasa especificidad
clínica. El inicio temprano del tratamiento combinado ayudó al descenso tensional y a limitar
el daño. El caso enfatiza mantener una alta sospecha en adolescentes ante hallazgos
clínicos o daño orgánico.
La HTA pediátrica requiere un abordaje sistemático y alta sospecha, especialmente
en adolescentes sin factores de riesgo metabólicos.
● La toma correcta de la presión en el examen físico es esencial para el diagnóstico
precoz y evita daños irreversibles.
● HTA severa, soplo abdominal y lesión de órgano blanco deben orientar la etiología
secundaria, principalmente renovascular.
● El Doppler renal es un método inicial útil y accesible, interpretable junto con la clínica
y otros estudios.
● El abordaje interdisciplinario y la derivación oportuna a centros especializados son
claves para el diagnóstico, tratamiento y reducción de complicaciones a largo plazo.
La miastenia gravis juvenil (MGJ) es un trastorno crónico, autoinmune, poco frecuente en pediatría que afecta la transmisión en la unión neuromuscular. El promedio de edad al momento del diagnóstico se sitúa alrededor de los 7.3 a 8.2 años. La mayoría de los casos reportados en Argentina coinciden en un predominio femenino post-puberal y una edad de diagnóstico frecuente entre los 7 y 14 años. Puede aparecer en cualquier momento de la infancia, aunque es más común en adolescentes.
Las crisis miasténicas se presentan en un 15-30% de los pacientes con MG, con mayor frecuencia en los primeros 2-3 años de realizado el diagnóstico.
El presente reporte describe el caso de un paciente masculino con debut sintomático a los 12 meses de vida, quien además presentó una crisis miasténica precoz a solo 15 dias del diagnóstico inicial, desafiando el curso natural de la enfermedad.
Enriquecer el registro de casos pediátricos en Argentina con presentaciones de inicio temprano para actualizar las estadísticas locales.
Analizar la agresividad del debut clínico: Documentar la evolución tórpida del paciente para advertir sobre formas de MGJ con progresión rápida.
Paciente masculino de 12 meses de edad, que ingresa a servicio de urgencias desde consultorio de neurología con cuadro de ptosis palpebral bilateral e hipotonía de 1 mes de evolución.
Inició con lagrimeo unilateral y caída del párpado derecho. Sus padres notaron debilidad generalizada, dejó de caminar, no se paraba, no se sentaba, no lograba sostén cefálico. Estos síntomas se manifestaban aproximadamente una hora después de despertarse. En el último mes presentó disfagia progresiva.
Fue valorado por Oftalmología quien informa: AO: Córnea clara, transparente. CA formada. Cristalino transparente. Ptosis de Grado 2. Valorado por neurología, quien solicita TAC de cerebro con informe normal.Al examen físico neurológico: presenta facie inexpresiva con ptosis palpebral bilateral. Hipotonía axial, con debilidad proximal. ROT conservados. No logra sostén cefálico ni sedestación.
Antecedentes perinatológicos: Embarazo controlado desde el segundo trimestre, con ecografías prenatales y serología normales, paciente RNT 39 semanas con un PN: 3040 g, parto normal y su alta conjunta, Vacunas incompletas del año.
Desarrollo: Logró el sostén cefálico 2 meses. Sedestación a los 6 meses. Marcha a los 11 meses.
Antecedentes socioambientales: Convive con su madre de 17 años y su padre de 19 años.
A su ingreso se realiza laboratorio completo, y ante la sospecha de Miastenia gravis se solicita Laboratorio específico (Ac anti-AchR/ Ac anti-Musk/ Ac LRP4 en sangre). Pasa a unidad de cuidados intermedios para control.
Durante su internación, se recibe ANTI ACRA 3.2 + MUSK (H). Inició tratamiento con Piridostigmina, posterior alta hospitalaria por buena respuesta al mismo. Aproximadamente a 15 días del alta reingresa al hospital, con cuadro de 24 hs de evolución caracterizado por ptosis bipalpebral, dificultad respiratoria, somnolencia, taquipnea y desaturación en aumento, uso de músculos accesorios, se decide intubación endotraqueal, y su pase a unidad de terapia intensiva donde permaneció internado durante 30 días.
El paciente expuesto en el caso, recibe como diagnóstico miastenia gravis juvenil a los 12 meses de edad, con presentación de crisis miasténica a los 15 días aproximadamente del diagnóstico.
Dada la baja prevalencia de la Miastenia Gravis juvenil, este caso nos invita a la comunidad pediátrica a no descartar la Miastenia Gravis por motivos de edad o tiempo de evolución, su identificación exige una sospecha clínica y un abordaje interdisciplinario temprano para iniciar cuanto antes su tratamiento pertinente. Además de una actualización de la bibliografía reportada, y disponible, en argentina, que mencione esta edad y forma de presentación.
La parotiditis puede presentarse como primera manifestación del síndrome de SjÖgren (SS). El SS puede ocurrir de dos formas: primario, cuando las manifestaciones clínicas se limitan a las glándulas exocrinas; y secundario, en presencia de otra enfermedad autoinmune. La presencia de este síndrome en niños no es común y es frecuentemente una condición no diagnosticada debido a la limitación existente en la aplicabilidad de los criterios diagnósticos en edades tempranas.
Presentacion de caso clínico de parotiditis recurrente, como forma de presentación de sindrome de Sjôgren.
Niña de 10 años. Episodios de parotiditis recurrente de dos años de evolución. Presentó al menos 5 episodios de tumefacción parotídea, en su mayoría de remisión espontánea. En una oportunidad recibió tratamiento antibiótico por salida de secreción purulenta por conducta de Stenon. Evaluada en algunos de estos episodios en clínica médica. Se solicitan estudios de laboratorio donde se constata Factor Reumatoideo de 236, y ecografía glandular donde se observan lesiones ovaladas hipoecoicas intraparenquimatosas. Se interconsulta a servicio de Reumatologia. Dicho servicio amplia estudios de laboratorios, encontrándose como hallazgos positivos: Anticuerpos anti SSA (RO) 123 U – Anticuerpos anti SSB (LA) 43 U – Inmunoglobulina G 1570 mg/dl – Inmunoglobulina M 238 – Anticuerpos antinucleo citoplasmáticos (ANA) positivo 1:1280 – AC-4 nuclear granular fino. Con diagnóstico de síndrome de Sjôgren comienza tratamiento con hidroxicloroquina. Presenta como única manifestación episodios de parotiditis recurrentes, sin signos ni síntomas de boca u ojo seco, rahs, artralgias o fotosensibilidad.
El síndrome de Sjögren juvenil es una enfermedad autoinmune sistémica causada por la infiltración de linfocitos en las glándulas exocrinas que producen su inflamación (principalmente parotiditis) y su disfunción posterior (sequedad). En la edad infantil, el síntoma inicial principal es la parotiditis recurrente a diferencia del inicio en la edad adulta (xerostomía y xeroftalmia), lo que hace su diagnóstico más complicado y deriva en un infradiagnóstico potencial. El diagnóstico se basa en descartar el origen infeccioso o tumoral del proceso junto con la detección de autoanticuerpos específicos (anticuerpos antinucleares, anti-Ro y anti-La) y de lesiones estructurales en las glándulas mediante ecografía. Los fármacos inmunomoduladores como la hidroxicloroquina, ayudan a controlar la enfermedad.
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ANGELA DURRUTY | |
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La encefalomielitis diseminada aguda (ADEM) es una enfermedad inflamatoria desmielinizante del sistema nervioso central, habitualmente monofásica, caracterizada por encefalopatía y déficit neurológicos multifocales. Forma parte del grupo de los síndromes desmielinizantes adquiridos (ADS), un conjunto heterogéneo de enfermedades inflamatorias poco frecuentes en la edad pediátrica. Entre estas entidades, la enfermedad asociada a anticuerpos contra la glicoproteína de la mielina de los oligodendrocitos (MOGAD) constituye una de las causas más frecuentes de desmielinización adquirida en niños.
En pediatría, la ADEM puede presentarse inicialmente con alteraciones conductuales o síntomas neuropsiquiátricos, dificultando el diagnóstico precoz. La presencia de antecedentes psicológicos o psiquiátricos personales o familiares puede orientar inicialmente hacia trastornos funcionales y retrasar el reconocimiento de una etiología orgánica. La identificación temprana de signos neurológicos asociados, junto con la realización oportuna de estudios por imágenes, resulta fundamental para establecer el diagnóstico e iniciar tratamiento precoz, con impacto favorable en el pronóstico neurológico.
Resaltar la necesidad de sospecha clínica precoz ante síntomas neurológicos progresivos como ataxia, cambios conductuales, y pérdida de pautas madurativas para la edad en enfermedades desmielinizantes poco prevalentes, a fin de evitar retrasos diagnósticos y permitir un tratamiento temprano y eficaz.
Niña de 11 años, con antecedente materno de depresión. Presenta cuadro de 4 meses de evolución caracterizado por cambios conductuales, disminución del rendimiento escolar, marcha atáxica, disartria, somnolencia y dismetría.
Consultó en el Hospital de Necochea por empeoramiento neurológico, con progresión de la ataxia y dificultad para la verbalización. Se realizó resonancia magnética cerebral que informó hallazgos compatibles con proceso desmielinizante/encefalítico. Con sospecha diagnóstica de ADEM fue derivada para manejo de mayor complejidad.
Al ingreso se encontraba lúcida, con llanto persistente, disartria y dismetría. El líquido cefalorraquídeo fue normal. Las serologías virales, FAN, anticuerpos anti-NMDA en LCR y anti-AQP4 resultaron negativos. Recibió tratamiento con gammaglobulina intravenosa (1 g/kg/día durante 2 días) y metilprednisolona (1 g/día durante 5 días), con buena respuesta clínica.
Posteriormente, el estudio de anticuerpos resultó positivo para anti-MOG, confirmando enfermedad asociada a anticuerpos contra glicoproteína de oligodendrocitos de mielina (MOGAD). En el control realizado el 13/01/26, un mes posterior a la corticoterapia, la paciente se encontraba asintomática, lúcida y orientada, con marcha, tono y fuerza conservados. El laboratorio de control mostró cortisol basal de 11,2 ug/dl, IgE total de 2500 UI/ml y subpoblaciones linfocitarias dentro de parámetros normales (CD4 46%: 910/mm³; CD8 32%: 640/mm³). Permanecía pendiente la resonancia magnética de control.
La ADEM puede presentarse inicialmente con síntomas neuropsiquiátricos, especialmente en pacientes pediátricos, simulando trastornos psiquiátricos primarios. Esto puede generar retrasos diagnósticos, particularmente cuando existen antecedentes asociados.
En este caso, la aparición y progresión de signos neurológicos focales permitió orientar el estudio etiológico y realizar resonancia magnética en forma oportuna, herramienta clave para el diagnóstico. El inicio precoz del tratamiento inmunomodulador se asoció a una evolución clínica favorable.
La confirmación de anticuerpos anti-MOG positivos y la buena evolución posterior al tratamiento refuerzan la importancia de considerar esta entidad dentro de los diagnósticos diferenciales ante cambios conductuales agudos asociados a signos neurológicos progresivos en pediatría.
Las masas retroperitoneales y suprarrenales en pediatría representan un desafío diagnóstico debido a la amplia variedad de etiologías posibles y a la frecuente superposición de hallazgos clínicos e imagenológicos. Los tumores suprarrenales malignos son infrecuentes en la edad pediátrica, especialmente en adolescentes, y pueden presentarse como lesiones hipervascularizadas de gran tamaño asociadas a importante efecto de masa y elevado riesgo quirúrgico. La caracterización por imágenes resulta fundamental para orientar el diagnóstico y planificar estrategias terapéuticas complejas mediante abordajes multidisciplinarios.
Presentar el caso de un adolescente con una masa suprarrenal izquierda extensa e hipervascularizada, inicialmente sugestiva de tumor neurogénico, cuyo diagnóstico final correspondió a un adenocarcinoma renal, una entidad infrecuente en pediatría y cuyo manejo requirió planificación terapéutica multidisciplinaria.
Paciente masculino de 13 años, previamente sano, que consulta por cuadro clínico de varios días de evolución caracterizado por registros febriles, dolor lumbar izquierdo y aparición de tumoración abdominal palpable.
Se realizó tomografía computada de abdomen, evidenciándose una masa retroperitoneal izquierda de gran tamaño (aproximadamente 170×142×125 mm), heterogénea e hipervascularizada, con intenso realce tras la administración de contraste endovenoso y áreas hipercaptantes de disposición radiada en su interior. La lesión ejercía importante efecto de masa sobre estructuras vasculares retroperitoneales, páncreas, bazo y estómago, sin signos de infiltración directa de órganos vecinos ni evidencia de enfermedad metastásica. Debido a la localización tumoral y la mayor frecuencia de tumores neurogénicos en la edad pediátrica, se planteó inicialmente como principal diagnóstico diferencial un tumor tipo neuroblastoma/ganglioneuroblastoma, pese a tratarse de una edad de presentación menos habitual para dichas entidades.
A su ingreso se realizaron marcadores tumorales (alfafetoproteína y β-HCG), citometría de flujo y catecolaminas urinarias en 24 horas, todos con resultados negativos, manteniéndose normotenso durante su estancia. El paciente no presentó manifestaciones clínicas de hipercortisolismo al momento del diagnóstico, por lo que no se realizaron estudios específicos en la evaluación inicial.
La ecografía abdominal confirmó la presencia de una formación sólida heterogénea e hipervascularizada en contacto con el riñón izquierdo y el bazo, sin impresionar infiltración directa, aunque con desplazamiento caudal renal con doppler renal dentro de la normalidad.
Posteriormente se realizó biopsia percutánea guiada por imágenes, confirmándose diagnóstico de Carcinoma Cortical Adrenal de alto grado. Debido a la extensión tumoral y al compromiso regional asociado, se efectuó la resección tumoral completa con nefrectomía izquierda. El paciente evolucionó favorablemente, con adecuado control del dolor y sin complicaciones infecciosas significativas. Actualmente continúa en seguimiento oncológico, con solicitud de estudio molecular para mutación del gen P53 y PET corporal para descartar enfermedad residual, metastásica o la presencia de una segunda lesión suprarrenal. Al momento de la elaboración de este reporte, dichos resultados se encuentran pendientes y el paciente permanece sin tratamiento adicional.
Este caso resalta que las masas retroperitoneales gigantes hipervascularizadas en adolescentes pueden corresponder a tumores suprarrenales malignos infrecuentes y simular entidades más prevalentes como los tumores neurogénicos. La integración de hallazgos clínicos, bioquímicos, radiológicos e histopatológicos resulta esencial para establecer un diagnóstico oportuno y planificar una estrategia terapéutica segura.
La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis febril aguda, multisistémica y autolimitada que afecta principalmente a niños menores de 5 años. La mortalidad es menor al 0.1% y la morbimortalidad se encuentra relacionada con el compromiso cardíaco o coronario, siendo una de las principales causas de cardiopatía adquirida en la infancia. La etiología es aún desconocida y se postula un desencadenante infeccioso o ambiental que genera una respuesta inflamatoria desregulada en individuos genéticamente predispuestos. El diagnóstico es clínico y se basa en las características definidas por el Dr. Kawasaki. Llegar al diagnóstico puede resultar dificultoso debido a la similitud de sus manifestaciones con otras enfermedades infecciosas frecuentes.
Describir el caso de una paciente que cursó un cuadro de Enfermedad de Kawasaki completa, complicada con compromiso cardiovascular, tanto a nivel miocárdico como coronario.
Paciente de 5 años, previamente sana, consulta por síndrome febril y odinofagia de 8 días de evolución, asociado a exantema generalizado. Al momento de la evaluación presenta regular estado general, sensorio alternante, inyección conjuntival bilateral, adenopatías cervicales anteriores, enantema, lengua aframbuesada, labios eritematosos y agrietados, y eritema perianal descamativo. Dado que la paciente reunía criterios clínicos compatibles con Enfermedad de Kawasaki, se establece dicho diagnóstico.
Como exámenes complementarios iniciales se realiza laboratorio, que evidencia leucocitosis con desviación a la izquierda, trombocitosis, anemia normocítica normocrómica, aumento de la proteína C reactiva (PCR) e hiponatremia leve; y análisis de orina completa, que muestra piuria estéril. Asimismo, en la búsqueda de posibles desencadenantes infecciosos, se solicita cultivo de fauces (aunque la paciente realiza en los primeros días de sintomatología tratamiento antibiótico empírico por sospecha de faringitis bacteriana), dosaje de antiestreptolisina O (ASTO) y serologías virales (CMV, HBV, HCV, EBV, HIV), todos con resultados negativos.
Con el objetivo de evaluar compromiso cardíaco, se realiza ecocardiograma y electrocardiograma (ECG). Se evidencia aneurisma fusiforme de la arteria coronaria derecha de 6.5 mm (moderado) con ostium normal, con aumento de la refringencia y ECG que evidenció taquicardia sinusal. También se solicita dosaje de proBNP con valor de 1412 pg/ml, aumentado; con troponinas de 8.7 ng/L dentro del rango de la normalidad.
Considerando los hallazgos clínicos y en estudios complementarios, se interpreta el cuadro como una Enfermedad de Kawasaki completa con compromiso coronario y miocárdico, por lo que inicia tratamiento con gammaglobulina endovenosa a 2 g/kg en dosis única y ácido acetilsalicílico (AAS) a dosis antiinflamatorias. Se realizan controles ecocardiográficos diarios y por evidenciarse aneurisma coronario estable pero con aumento de refringencia del miocardio, se indica tratamiento con pulsos de metilprednisolona a 30 mg/kg/día durante tres días.
La paciente presenta una evolución clínica y de laboratorio favorable, sin progresión cardiovascular. A las 48 horas cede la fiebre y se evidencia descenso de parámetros inflamatorios, y de los valores de ProBNP (valor de 59 al egreso). Los controles ecocardiográficos mostraron estabilidad de las lesiones coronarias respecto a estudios previos, con aneurisma de 6.9 mm al egreso. Se decide continuar con tratamiento de mantenimiento con meprednisona 1 mg/kg/día. Dada la lesión, permanece con AAS a dosis antiagregantes, y se decide agregar carvedilol 0.1 mg/kg/día con posibilidad de suspender tratamiento al año del inicio del cuadro.
Presentamos el caso de una paciente de 5 años con enfermedad de Kawasaki y compromiso coronario, cuya evolución ejemplifica la importancia de mantener un alto índice de sospecha frente a cuadros febriles prolongados acompañados de manifestaciones mucocutáneas. En Argentina se estima una incidencia anual de 4 casos cada 100.000 consultas pediátricas. La identificación precoz de esta entidad es fundamental, ya que el tratamiento oportuno con gammaglobulina reduce significativamente el riesgo de complicaciones cardiovasculares, especialmente el desarrollo de aneurismas coronarios de un 20%-25% al 5%, y mejora el pronóstico a largo plazo. Los aneurismas leve a moderados evolucionan hacia la regresión, con integridad de la luz de la arteria en 6 a 24 meses. La paciente se encuentra en seguimiento por un equipo multidisciplinario en un centro de experiencia.
INTRODUCCIÓN
La granulomatosis con poliangeítis (GPA), es una vasculitis necrotizante asociada a ANCA de pequeños vasos, infrecuente en pediatría. Puede comprometer múltiples órganos, especialmente vía aérea superior, pulmón y riñón. La detección precoz resulta fundamental debido al riesgo de progresión rápida y daño orgánico irreversible, con alta mortalidad sin tratamiento.
Presentamos el caso de un adolescente con debut poliarticular y evolución hacia compromiso renal y hemorragia alveolar.
OBJETIVOS
-Comunicar la presentación clínica, el abordaje diagnóstico interdisciplinario y la evolución terapéutica de un paciente pediátrico con diagnóstico de GPA ANCA-C positivo.
-Destacar la importancia de la sospecha clínica precoz ante cuadros de poliartralgias y lesiones purpúricas asociadas a compromiso orgánico progresivo.
Caso clínico
Paciente masculino de 14 años, previamente sano, inicia cuadro de 7 días de evolución con registros subfebriles y posterior aparición de gonalgia y edema de rodilla derecha. Evoluciona con artritis migratoria de tobillo izquierdo, articulaciones metacarpofalángicas, codo izquierdo y articulación temporomandibular, asociando lesiones purpúricas palpables en miembros inferiores y superiores.
Examen clinico: edema en pie, manos y codos, lesiones purpúricas palpables en miembros y tronco, tumoración ganglionar visible en cadenas cervicales y supraclavicular.
Laboratorio inicial con elevación de reactantes de fase aguda. Se descartó etiología infecciosa mediante cultivos y serologías virales.
Evolucion:
Asp Renal: Inicialmente función renal normal, marcado deterioro posterior, proteinuria y hematuria. IPC de 0.45 y 1.6; caida de Cl de creatinina.
Biopsia renal: glomerulonefritis necrotizante y crescéntica focal pauciinmune asociada a ANCA, compatible con vasculitis ANCA asociada.
Asp respiratorio: epistaxis, hemoptisis. Se realiza: Ecografía pleural sin derrame y TAC de tórax con imágenes compatibles con hemorragia alveolar.
Asp neurologico: RMN de cerebro y angio-RMN normales.
Asp muco-cutaneo: lesiones purpúricas persistentes que evolucionan con mayor tamaño y confluencia.
Oncohematológico: PAMO normal descartando enfermedad.
ORL: Rinofibrolaringoscopía evidencia lesión mucosa en tercio anterior del septum nasal derecho, lesión granulomatosa en cara lateral de coana izquierda.
El estudio inmunológico:
ANCA C positivo y anticuerpos Anti-PR3 reactivo.
TRATAMIENTO
Pulsos de metilprednisolona ante el deterioro renal, mantenimiento con meprednisona.
Ciclofosfamida por empeoramiento clinico y funcion renal.
Ante la refractariedad y progresión del compromiso renal rapidamente progresivo, inicia con Rituximab.
Evoluciona con mejoría clínica, mejoria de función renal, resolución de la hemorragia alveolar y de síntomas articulares y cutáneos. Egreso sanatorial continuando tratamiento multidisciplinario e inmunosupresor de forma ambulatoria.
DIAGNOSTICOS DIFERENCIALES
Inicialmente se sospechó vasculitis por IgA (PSH) o nefropatía secundaria. Tras los hallazgos histopatológicos y serológicos, se descartaron patologías linfoproliferativas.
DISCUSIÓN
La GPA pediatrica, es una entidad poco frecuente y potencialmente grave. El compromiso renal y pulmonar simultáneo constituye una forma severa de presentación y requiere tratamiento inmunosupresor intensivo precoz.
El caso clínico es representativo del desafío que significa la GPA. El debut simula inicialmente patologías más prevalentes de la infancia como la PSH o infecciones sistémicas severas. El desarrollo del síndrome reno-pulmonar determinó la gravedad del cuadro, obligando a una búsqueda dirigida de anticuerpos c-ANCA/Anti-PR3.
La biopsia renal confirma el patrón pauciinmune focal, validando la agresividad del tratamiento empleado. La introducción de Rituximab, en combinación con corticoides y ciclofosfamida, evidencio ser una estrategia de rescate efectiva ante el empeoramiento de la función renal, logrando la remisión clínica.
CONCLUSIÓN
La GPA debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de artritis migratoria, púrpura y compromiso sistémico en pediatría. El reconocimiento temprano y el inicio oportuno del tratamiento inmunosupresor son fundamentales para mejorar el pronóstico y limitar el daño orgánico.
El hiperinsulinismo congénito (HIC) constituye la causa más frecuente de hipoglucemia persistente y recurrente en recién nacidos y lactantes. Se caracteriza por una secreción inapropiada de insulina por las células β pancreáticas a pesar de concentraciones bajas de glucosa plasmática, lo que genera episodios de hipoglucemia potencialmente graves y un elevado riesgo de daño neurológico permanente si no se diagnostica y trata de manera precoz.
Dentro de las diferentes formas genéticas de la enfermedad, el hiperinsulinismo congénito familiar tipo 1 se asocia principalmente con variantes patogénicas del gen ABCC8, responsable de codificar la subunidad SUR1 del canal de potasio sensible al ATP (KATP) presente en las células β pancreáticas. La alteración funcional de este canal provoca una liberación continua de insulina independiente de los niveles de glucosa, originando hipoglucemia hiperinsulinémica persistente. Las mutaciones en los genes ABCC8 y KCNJ11 representan actualmente la causa genética más frecuente del hiperinsulinismo congénito, siendo responsables de entre el 36 % y el 70 % de los casos descritos en distintas series internacionales.
Describir la evolución de un lactante con hiperinsulinismo congénito focal refractario al tratamiento médico y quirúrgico inicial, destacando el papel del PET con 18F Dopa, la reintervención pancreática y las complicaciones.
Paciente masculino de 7 meses de edad con diagnóstico de hiperinsulinismo congénito y requerimiento de internación prolongada desde el nacimiento debido a episodios recurrentes de hipoglucemia persistente.
Inicialmente recibió tratamiento con Diazóxido a dosis crecientes hasta alcanzar dosis máxima terapéutica, asociado a infusión continua de glucosa endovenosa, sin lograr adecuado control metabólico. Ante la persistencia de hipoglucemias se realizó PET Scan con 18F-DOPA, evidenciándose una lesión focal hipercaptante localizada en la cabeza pancreática. Con dichos hallazgos se realizó intervención quirúrgica con resección del área identificada.
Posteriormente persistieron los episodios de hipoglucemia a pesar de la cirugía con requerimiento de reiniciar Diazóxido a dosis máximas, infusión continua de glucosa y soporte nutricional mediante gastroclisis continua. Se realizaron múltiples pruebas de ayuno que resultaron fallidas por recurrencia de hipoglucemias, por lo que se indicó tratamiento de segunda línea con Octreotide sin respuesta clínica significativa.
Ante la evolución desfavorable se efectuó un segundo PET Scan que evidenció captación patológica difusa en cabeza pancreática y proceso uncinado. Se decidió una nueva intervención quirúrgica con exéresis de cabeza y cuerpo pancreático, preservando únicamente una pequeña porción cefálica adyacente al colédoco y la cola pancreática.
Posteriormente presentó mejoría significativa del control glucémico, logrando mantener glucemias dentro de parámetros normales con menores requerimientos de aporte de glucosa y tolerando períodos de ayuno sin episodios de hipoglucemia.
Durante la evolución presentó encefalopatía epiléptica secundaria a hipoglucemias sintomáticas, requiriendo tratamiento anticonvulsivante con levetiracetam y vigabatrina. Los controles neurofisiológicos seriados permitieron posteriormente reducir progresivamente la medicación antiepiléptica sin recurrencia de crisis.
El estudio molecular identificó una variante heterocigota de significado incierto en el gen ABCC8 (c.4462C>G; p.Leu1488Val), potencialmente compatible con hipoglucemia hiperinsulinémica familiar tipo 1 bajo un modelo de herencia autosómico dominante.
En el postoperatorio desarrolló insuficiencia pancreática exocrina secundaria a la resección pancreática extensa, requiriendo tratamiento sustitutivo con enzimas pancreáticas con adecuada respuesta clínica y nutricional.
La persistencia de hipoglucemias tras una resección pancreática inicial en pacientes con hiperinsulinismo congénito obliga a una reevaluación diagnóstica exhaustiva. En este caso de hiperinsulinismo congénito familiar tipo 1 asociado a una variante en el gen ABCC8, una entidad poco frecuente y con escasos casos descritos en la literatura, el PET-18F-DOPA fue fundamental para identificar tejido pancreático patológico residual y redefinir la estrategia terapéutica, permitiendo alcanzar un adecuado control metabólico. Este caso destaca la importancia de un abordaje multidisciplinario y de la intervención oportuna para disminuir el riesgo de secuelas neurológicas y optimizar la evolución a largo plazo.
La hipertensión arterial (HTA) en niños ocupa alrededor de un 4% de los diagnósticos, siendo la hipertensión secundaria la causa más frecuente. Dentro de estas, la etiología renal constituye la principal causa, incluyendo enfermedad parenquimatosa y renovascular.
La enfermedad renovascular representa el 5-10% de las causas secundarias, e incluye la displasia fibromuscular, el síndrome de aorta media (SAM), la arteritis de Takayasu, la neurofibromatosis tipo I, entre otras.
Un 20-48% de niños con hipertensión renovascular presentan estenosis de arterias renales y estrechamiento de aorta media.
Presentar un caso de HTA refractaria con compromiso vascular multiterritorial, destacando el abordaje diagnóstico y el diferencial entre SAM y arteritis de Takayasu
Paciente masculino de 3 años, previamente sano, que inicia un cuadro compatible con gastroenteritis y deshidratación, requiriendo internación por 48hs. Tras la recuperación de tolerancia oral se otorga el egreso. Posteriormente presenta episodio convulsivo asociado a hiponatremia, por lo que es derivado a nuestra institución para estudio y tratamiento.
A su ingreso a nuestro hospital se constata falla renal aguda, acidosis metabólica e hipertensión arterial severa con requerimiento de infusión continua de labetalol endovenoso, con respuesta parcial. Se realiza una ecografía abdominal donde se describe una masa renal derecha vascularizada.
Ingresa a Unidad de Cuideados Intensivos (UCIP) para manejo de su HTA, se vincula a asistencia ventilatoria mecánica, se coloca línea arterial femoral izquierda con posterior trombosis arterial y mala perfusión del miembro, con requerimiento de trombectomía. Mediante cateterismo se evidencia aorta media estrecha con arterias renales extremadamente hipoplásicas con perfusión colateral y oclusión proximal de la ilíaca izquierda.
Ante la sospecha de Arteritis de Takayasu se indica corticoterapia inmunosupresora y debido a la asociación epidemiologica con tuberculosis, se inicia terapia antifimica.
En la angio-TC se confirma aorta infrarrenal hipoplásica (5,6 mm), obstrucción severa del tronco celíaco y arteria mesentérica superior, oclusión ostial bilateral de arterias renales y oclusión iliofemoral derecha, permitiendo descartar arteritis de Takayasu por falta de engrosamiento parietal y realce mural. El centellograma renal mostró función diferencial 60% derecha y 40% izquierda.
Traemos a exposición un caso de síndrome de aorta media con afección multiterritorial con falla renal e hipertensión refractaria con el objetivo de evaluar el abordaje diagnóstico y terapéutico, así como los diagnósticos diferenciales, para ofrecer un tratamiento oportuno.
El Síndrome de Aorta Media es una etiología que combina factores genéticos y condiciones adquiridas. Se presenta como un estrechamiento segmentario o difuso de la aorta abdominal; sin embargo, en una minoría de los casos (3%) afecta principalmente la porción distal de la aorta torácica.
Aunque el compromiso de la arteria mesentérica superior y del tronco celíaco está descripto (30% y 22% respectivamente), la afectación de la arteria mesentérica inferior, arterias iliacas y femorales es excepcional.
La arteritis de Takayasu, por su parte, es una vasculitis de grandes vasos que también puede generar estenosis renovascular con compromiso multiterritorial. En este caso, la ausencia de engrosamiento parietal, de realce mural y de signos inflamatorios sistémicos orientó hacia SAM y permitió descartar una vasculitis activa.
A pesar de la gravedad de estas patologías, la HTA pediátrica suele ser asintomática y subdiagnosticada.
Con este reporte buscamos resaltar la importancia de la toma rutinaria de la TA en la práctica diaria como una herramienta fundamental de detección precoz. Su registro a tiempo es el punto de partida clave para sospechar anomalías estructurales de este tipo, permitiendo un abordaje oportuno y previniendo complicaciones irreversibles.
Las lipofuscinosis ceroideas neuronales (CLN) constituyen un grupo de enfermedades neurodegenerativas progresivas, de herencia autosómica recesiva, causadas por mutaciones en distintos genes relacionados con la función lisosomal. La CLN tipo 2 es una enfermedad poco frecuente, con una prevalencia estimada de 0,6–0,7 casos por millón de habitantes. Es causada por mutaciones en el gen TPP1, que producen deficiencia de la enzima lisosomal tripeptidil peptidasa 1 (TPP1), provocando acumulación progresiva de material de almacenamiento lisosomal en neuronas y retina, con consecuente neurodegeneración.
La enfermedad suele manifestarse entre los 2 y 4 años de edad y se caracteriza por regresión progresiva del neurodesarrollo, especialmente del lenguaje, deterioro cognitivo, alteraciones motoras, ataxia y epilepsia farmacorresistente. Sin tratamiento, presenta una evolución rápidamente progresiva con importante morbimortalidad durante la primera década de vida.
Su presentación inicial puede confundirse con otras encefalopatías epilépticas o enfermedades inflamatorias del sistema nervioso central, retrasando el diagnóstico oportuno. El diagnóstico requiere un alto índice de sospecha clínica y se apoya en hallazgos electroencefalográficos característicos, neuroimágenes sugestivas, determinación de actividad enzimática TPP1 y confirmación molecular mediante estudios genéticos.
Actualmente, la terapia de reemplazo enzimático con cerliponasa alfa ha demostrado modificar parcialmente la evolución natural de la enfermedad, resaltando la importancia de un diagnóstico precoz.
Presentar un caso clínico de lipofuscinosis ceroidea neuronal tipo 2 en un paciente pediátrico con epilepsia farmacorresistente y deterioro neurológico progresivo.
Paciente masculino de 4 años y 8 meses con antecedente de retraso global del desarrollo y trastorno del lenguaje. Inició cuadro clínico en abril de 2025 caracterizado por regresión de pautas madurativas asociada a episodios convulsivos focales durante la transición vigilia-sueño, consistentes en versión oculocefálica izquierda, movimientos tónico-clónicos de miembro superior derecho y posturas distónicas asimétricas de miembros inferiores, con posterior generalización tónico-clónica.
Posteriormente presentó evolución neurológica desfavorable con incremento progresivo de la frecuencia de las crisis y múltiples internaciones por estatus convulsivo, requiriendo sucesivos esquemas anticonvulsivantes que incluyeron ácido valproico, levetiracetam, oxcarbazepina, vigabatrina, fenobarbital, difenilhidantoína, clobazam, brivaracetam y topiramato, sin lograr adecuado control de las crisis.
Fue derivado a centro de mayor complejidad para valoración por Neurología Infantil debido a epilepsia farmacorresistente. Durante la internación persistió con eventos convulsivos recurrentes pese a múltiples ajustes terapéuticos.
Se realizaron varios electroencefalogramas que evidenciaron trazado encefalopático desorganizado y lentificado, con ondas agudas posteriores de predominio izquierdo, respuesta foto paroxística. La resonancia magnética cerebral mostró leve atrofia cortical y cerebelosa asociada a hiperintensidades simétricas parieto-occipitales en secuencias T2 y FLAIR.
La combinación de regresión del lenguaje, epilepsia farmacorresistente y alteraciones progresivas en neuroimágenes orientó la sospecha hacia una enfermedad neurodegenerativa, por lo que se amplió el estudio etiológico incluyendo panel de encefalitis autoinmune, metabolismo intermedio y estudios genéticos.
La punción lumbar con estudio de encefalitis autoinmune resultó negativa, al igual que los anticuerpos onconeuronales y anti-GAD. El panel genético para epilepsias y ataxias identificó una variante patogénica en homocigosis del gen TPP1 [p.Asp276Val], compatible con lipofuscinosis ceroidea neuronal tipo 2. Concomitantemente, se confirmó ausencia completa de actividad enzimática leucocitaria de TPP1 (0%), estableciéndose el diagnóstico definitivo de CLN2.
Tras la confirmación diagnóstica se realizó colocación de reservorio intraventricular e inicio de terapia de reemplazo enzimático con cerliponasa alfa, presentando adecuada tolerancia clínica y estabilidad neurológica posterior.
El reconocimiento temprano de signos de alarma como regresión progresiva del neurodesarrollo, trastorno del lenguaje y epilepsia farmacorresistente permite orientar estudios específicos y arribar al diagnóstico precoz de CLN2. Esto resulta fundamental para iniciar oportunamente terapias dirigidas capaces de modificar parcialmente la evolución natural de la enfermedad y optimizar la calidad de vida de los pacientes afectados, principalmente durante los primeros estadíos de la enfermedad.
El Lupus Eritematoso Neonatal (LEN) es una entidad autoinmune, con una baja incidencia de 1 en 12.500 a 20 000 nacidos vivos. Solo el 2% de la población pediátrica hijos de madres portadoras de AC anti-Ro/SSA o anti-La/SSB tienen riesgo de desarrollarlo. El 25% de las madres de estos pacientes son asintomáticas, por lo que el diagnóstico del LEN suele ayudar a la identificación de una enfermedad autoinmune en la madre.
La causa de esta enfermedad es debida al paso transplacentario de Anticuerpos Maternos IGG: Anti RO (95%), Anti-La, anti-U1RNP. Se caracteriza por su repercusión multisistémica, con afectación del sistema cutáneo, hematológico, hepatobiliar, cardiaco y menos frecuente SNC. Dentro de sus manifestaciones clínicas se encuentran lesiones cutáneas en las primeras semanas de vida tipo placas eritematosas,violáceas locales o generalizadas. Anemia, trombocitopenia, neutropenia, aumento de transaminasas, colestasis asociado a hepato y esplenomegalia, transitoriamente. Sin embargo, es el componente cardiológico su afectación clínica más significativa, con el desarrollo de Bloqueo auriculoventricular congénito, anomalías cardíacas estructurales y miocardiopatías.
Su diagnóstico se basa en la sospecha clínica, identificación de anticuerpos, laboratorio con evaluación integral, ECG,Ecocardiograma. Las bases de su tratamiento están orientadas al sistema orgánico específico alterado, monitorización e intervención cardiológica si lo requiere. Su pronóstico es bueno en ausencia de patología cardiaca.
Reportar un caso clínico infrecuente de Lupus Eritematoso Neonatal.
Paciente recién nacido a término, quien presenta desde la primera semana de vida de lesiones en piel de presentación cefalocaudal, inicialmente eritematosas con transformación evolutiva: puntiforme, mácula violácea, generalizadas con compromiso de palmas, plantas y zona genital, que no desaparecen a la digitopresión, no pruriginosas. Afebril, sin otros síntomas asociados, al examen físico se evidencian lesiones descritas asociado a impresión de separación de sutura metópica.
Antecedentes RNT/PAEG, embarazo controlado, serologías último trimestre negativas, OEA: No paso OI, Madre Hipotiroidea, con enfermedad inmunológica no clara, con regular seguimiento,hermano de 8 años en seguimiento por sospecha de Mastocitosis.
Se solicita laboratorio evidenciando anemia sin criterio transfusional, aumento de transaminasas y fosfatasa alcalina. Serologías para descartar etiología infecciosa: negativas.
Fue valorado por dermatología infantil con diagnósticos diferenciales de Síndrome de Blueberry muffin Baby vs Lupus neonatal vs Histiocitosis por características clínicas de las lesiones en piel, asociado al antecedente inmunológico no claro de la madre, se realizó Biopsia cutánea y solicitó laboratorio Inmunológico. Concomitantemente se realizaron estudios para descartar compromiso sistémico: Ecografía abdominal, ecografía cerebral, radiografía de huesos largos sin alteraciones,ECG ritmo sinusal, Ecocardiograma sin alteraciones estructurales.
Con posterior informe de estudios: FAN AC Antinuclear: positivo (1/1280), AC Anti LA positivo, AC Anti RO positivo. Biopsia en piel: hallazgos histológicos vinculables a dermatitis de interfase. Corroborando diagnóstico de Lupus Eritematoso Neonatal. Actualmente paciente externado, continúa en seguimiento ambulatorio multidisciplinario.
Dado a la baja incidencia de esta enfermedad, el presente caso resalta la importancia de considerar lupus neonatal frente a lesiones cutáneas atípicas asociadas a alteración hepática en periodo neonatal, especialmente cuando existen antecedentes maternos sugestivos de autoinmunidad, aun sin diagnóstico reumatologico previo.
La Neurofibromatosis Tipo 1 (NF1) es una enfermedad causada por la mutación del gen quien inactiva la neurofibromina,predisponiendo al desarrollo de tumores. Una de las complicaciones más temidas y agresivas es la transformación sarcomatosa de los neuro fibromas plexiformes hacia un Tumor Maligno de la Vaina de los Nervios Periféricos (TMVNP).El Tumor de Tritón (TT) representa una variante infrecuente y agresiva. Actualmente hay escasez de información en su baja incidencia pediátrica y de guías para el manejo de masas intratorácicas de este tipo. Se caracteriza por dolor persistente, crecimiento rápido, consistencia pétrea. El diagnóstico tardío reduce las posibilidades de una resección quirúrgica con márgenes limpios.
Analizar el abordaje clínico, diagnóstico y terapéutico de un Tumor de Tritón. Integrar diagnóstico, cirugía oncológica y coordinación multidisciplinaria, optimizando tiempos, control local y preparación de adyuvancia.
Masculino 10 años
Motivo de Consulta: Derivación de San Luis, para estudio de Tumor Intratorácico
Antecedente de Enfermedad Actual: En 2024, comenzó con dolor torácico y mal estar general, consultaron, se realizó Rx de tórax:imagen ocupante en campo pulmonar izquierdo y TAC tórax: masa en pulmón izquierdo. Biopsia por sospecha de tumor pared torácica,por negativas de padres, se discontinuaron estudios. Continuo con episodios de tos seca, perdida ponderal y astenia. En la semana previa a la derivacion, empeoro la tos, inicio fiebre y decaimiento general, consultaron e iniciaron antibioticoterapia por diagnóstico de neumonía. Debido a su antecedente, es derivado a un centro de mayor complejidad.
Antecedentes Personales Patológicos: Hipotiroidismo y NF1
Antecedentes Familiares: Madre:hipotiroidismo y hermano mayor:Síndrome de West e hipotiroidismo
Examen Físico:Mucosas secas, ojeroso,labios secos y facie marasmática.Tórax asimétrico con deformidad costal en hemitórax izquierdo y dolor a la palpación a nivel del manubrio esternal. Hipoventilación franca en el campo izquierdo. Múltiples manchas café con leche de 2 cm aproximadamente.
Exámenes Complementarios:
ECG: Estructuras cardiovasculares desplazadas, con compresión de ventrículo derecho.
TAC: Campo pulmonar izquierdo extensa tumoración heterogénea, áreas hipodensas en su interior y áreas densas lineales, probable asociación a calcificaciones. Desplazamiento mediastinal y de estructuras vasculares. Mide 15.5x17.7x9.8 cm. Afectación del arco anterior de la quinta costilla izquierda con contenido hipodenso que produce insuflación de la cortical interna. Disminución volumétrica del pulmón izquierdo asociado a atelectasias laminares. Tráquea desviada hacia la derecha, con compresión del bronquio izquierdo y sus ramas. Escaso derrame pleural izquierdo.
RMN: Tumoración heterogénea, polilobulada, hiperintenso T2 e hipointenso T1, desplazamiento mediastinal hacía derecha.
Lampara de Hendidura: Nódulos de Lisch
Biopsia: Tumor maligno de las vainas nerviosas periféricas, alto grado, con foco de diferenciación heteróloga (Rabdomioblastica-Tumor de Tritón).
PET: No metástasis.
Diagnóstico: Tumor de Tritón
Diagnostico diferencial: Sarcoma de Ewing, Rabdomiosarcoma, Neurofibroma plexiforme
Tratamiento: Desnutrición crónica con soporte de nutrición parenteral y fórmulas hipercalóricas. Intervención quirúrgica, se identificó masa tumoral solida que ocupa hemitórax izquierdo, comprimiendo pulmón y desplazando mediastino, imposible resección total. Masa tumoral adherida a nivel de quinta y cuarta costilla izquierdas,resección anterolateral y de cartílago costal afectado.
Se reseca afectación pulmonar distal y diafragma comprometido. Se libera masa tumoral de adherencias a pleura izquierda con sección pleural y pericárdica. Resección completa. Permaneció con asistencia respiratoria mecánica 48 horas, soporte inotrópico 72 horas, sedo analgesia 4 días y drenaje pleural 10 días. Recuperación favorable, ECG normal y ganancia ponderal, fue dado de alta. Comenzó con quimioterapia: Ifosfamida + doxorrubicina, 6 ciclos, y radioterapia.
Evolución: Luego de quimioterapia, RMN de control:masa 2x3 cm, intratorácica izquierda. Biopsia y nuevo ingreso a quirófano.
El Tumor de Triton representa un reto diagnóstico y terapéutico debido a su comportamiento agresivo y su alta tasa de recurrencia local. La aparición de síntomas torácicos nunca debe ser subestimada. La rápida progresión clínica resalta la necesidad de una vía diagnóstica acelerada. El abordaje por equipos multidisciplinarios es la única estrategia capaz de coordinar la estabilización metabólica, la resección oncológica y el inicio oportuno de terapias adyuvantes
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 12321 APLASIA CUTIS CONGÉNITA: A PROPÓSITO DE UN CASO Enfermedades poco frecuentes |
PAOLA VALENTINA VALDIVIESO ECHEVERRIA | |
| 12324 Tumoración abdominal y abdomen agudo como forma de presentación de Tumor de Saco Vitelino, a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
GABRIEL GARCIA GASPAR | |
| 12329 A propósito de un caso: manejo de carcinoma papilar de tiroides en paciente de 10 años con presentación atípica y discrepancia cito-histologica Enfermedades poco frecuentes |
CANDELA GOGOLEWSKI | |
| 12344 MASA ESPLÉNICA GIGANTE EN PEDIATRÍA CON SOSPECHA INICIAL DE HIDATIDOSIS Y DIAGNÓSTICO HISTOPATOLÓGICO DE QUISTE EPITELIAL: A PROPÓSITO DE UN CASO. Enfermedades poco frecuentes |
KIMBERLY IVANOVA VEGA DIAZ | |
| 12346 ARTERIOPATÍA FOCAL INFLAMATORIA CEREBRAL COMO FORMA DE PRESENTACIÓN DE UN ACV ISQUEMICO. A PROPÓSITO DE UN CASO. Enfermedades poco frecuentes |
KIMBERLY IVANOVA VEGA DIAZ | |
| 12351 Tirotoxicosis transitoria en una adolescente con tuberculosis pulmonar activa: a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
YAZMIN NAHIR GOMEZ | |
| 12354 Fiebre persistente e infección urinaria complicada como forma de presentación de un quiste gigante de utrículo prostático: un desafío diagnóstico. A propósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
SOFIA MUNOZ | |
| 12355 ANEMIA HEMOLÍTICA POR ANTICUERPOS FRÍOS CAUSADA POR VIRUS DE EPSTEIN-BARR, A PROPÓSITO DE UN CASO Enfermedades poco frecuentes |
MANUELA PELITTI | |
| 12363 Enfermedad inflamatoria intestinal de presentación precoz: desafío diagnóstico en paciente con antecedente de APLV Enfermedades poco frecuentes |
ISABELLA TEODORO MARTINS |
El carcinoma papilar de tiroides (CPT) en pediatría se considera infrecuente comparado con otras neoplasias en la infancia, representando casi el 1.5% de todos los cánceres en este grupo de edad. Es más frecuente en el sexo femenino y su manifestación en la pubertad. Su comportamiento a esta edad difiere del de la edad adulta, con una presentación más agresiva en el diagnóstico ya que tienen una proporción más alta de compromiso ganglionar, metástasis pulmonares y recaídas. A pesar de ello, el pronóstico es muy bueno. El manejo del carcinoma de tiroides en pediatría requiere un abordaje multidisciplinario que incluye endocrinología pediátrica, cirugía, anatomía patológica y oncología.
Describir un caso de carcinoma papilar de tiroides en un paciente masculino prepuberal con compromiso ganglionar extenso, presentación atípica y discordancia cito-histológica, su diagnóstico y tratamiento.
Paciente de 10 años de edad, sexo masculino, con trastorno del espectro autista, consulta por tumoración cervical de descubrimiento reciente.
Al examen físico se observa tumoración palpable en región laterocervical derecha, de consistencia blanda, móvil, sin adherencia a planos profundos. Durante la anamnesis se revela pérdida de peso no cuantificada acompañada de astenia, sin que se pueda precisar el tiempo de evolución de los mismos.
Como antecedentes familiares relevantes presenta abuela materna con tiroidectomía total por nódulo tiroideo en la adultez.
Se solicita ecografía de región cervical y tiroidea, la cual informa una imagen de aspecto sólido, ecogenicidad heterogénea con límites parcialmente definidos asociado a vascularización central y periférica al Doppler color, de 29 × 20 × 24 mm. A su vez, presenta imágenes ganglionares homogéneas laterocervicales bilaterales, en rango no adenomegalico, que podrían ser compatibles con proceso neoproliferativo.
Por esto se decide internación para ampliación de estudios. Se realiza interconsulta con endocrinología quienes indican valoración de la función tiroidea (normal) y punción-aspiración con aguja fina (PAAF), cuyo resultado citológico muestra células sin atipia, clasificándose como Bethesda II (benigno).
Pese a la clasificación citológica benigna, se decide realizar abordaje quirúrgico por presentar tamaño significativo de la tumoración (>2 cm), presencia de múltiples adenopatías cervicales y sospecha clínica de malignidad.
Se realiza lobectomía derecha asociada a biopsia por congelación de adenopatía cervical homolateral. El informe intraoperatorio revela compromiso ganglionar con células atípicas, por lo que se extiende el procedimiento a tiroidectomía total con vaciamiento ganglionar cervical bilateral. Se recibe anatomía patológica donde se confirma carcinoma papilar de tiroides con ganglios cervicales con infiltración metastásica en cadenas bilaterales.
Se realiza estadificación con tomografía computada de tórax sin contraste donde se observa nódulo mamario derecho de 6 mm, sospechoso de secundarismo; y ecografía de misma región donde se observan características ecográficas sugestivas de malignidad del mismo.
El paciente ingresa nuevamente al quirófano para resección de adenopatías residuales, presentando nuevamente metástasis. Actualmente continúa en seguimiento por el servicio de endocrinología.
Este caso de carcinoma papilar de tiroides en un niño de 10 años muestra la complejidad del diagnóstico y manejo en la población pediátrica atípica (siendo la edad prepuberal y el sexo masculino menos frecuentes).
La presencia de síntomas constitucionales, si bien inespecíficos, obliga a ampliar el estudio, especialmente cuando se asocian a una masa cervical de características sólidas. Aproximadamente el 2% de los niños presentará un nódulo tiroideo y, aunque la mayoría serán benignos, entre un 25 y un 67% pueden albergar malignidad.
La discrepancia entre citología benigna (Bethesda II) y diagnóstico histológico de carcinoma demuestra que la PAAF no debe ser el único criterio para decidir el manejo cuando existe alta sospecha clínica ya que puede presentar falsos negativos.
La enfermedad ganglionar bilateral al diagnóstico, las posibles metástasis a distancia y la necesidad de reintervención quirúrgica por persistencia ganglionar, confirman que el CPT tiene un comportamiento más agresivo que en adultos, requiriendo abordaje quirúrgico completo y tratamiento ablativo.
Un aspecto llamativo es la sospecha de secundarismo en la región mamaria derecha, una localización inusual para CPT, especialmente en pediatría, y hallazgo que obliga a completar la estadificación con estudios dirigidos.
En conclusión, este caso ilustra la complejidad diagnóstica del CPT en la edad pediátrica y marca la necesidad de interpretar la citología dentro de un contexto clínico integral. La discordancia entre el resultado citológico benigno y la confirmación histológica de malignidad demuestra que el criterio clínico sigue siendo central en la toma de decisiones.
La infección por virus de Epstein-Barr (VEB) es la principal causa de mononucleosis infecciosa, patología frecuente en pediatría. No obstante, las complicaciones hematológicas que este puede desencadenar son poco comunes. Entre ellas, se encuentra la anemia hemolítica autoinmune.
Se presenta el caso de una niña de 11 años de edad, que desarrolló anemia hemolítica autoinmune por anticuerpos fríos secundaria a infección por virus de Epstein-Barr. La paciente recibió tratamiento con meprednisona y manejo térmico, presentando buena evolución asociada al cese de la actividad hemolítica.
Se propone describir la presentación, diagnóstico y tratamiento de una complicación poco frecuente de la infección por virus de Epstein-Barr: la anemia hemolítica por anticuerpos fríos.
Paciente femenina de 11 años, sin antecedentes previos, consulta por presentar fiebre, coluria y prurito de 10 días de evolución. Al interrogatorio, la madre relata presencia de adenopatías cervicales asociadas a enantema faríngeo, astenia e hiporexia. Al examen físico se constatan escleras ictéricas, edema bipalpebral bilateral y adenopatías cervicales. Se palpa hepatoesplenomegalia. El resto del examen físico es normal. Al ingreso, la paciente se presenta con taquicardia, con resto de signos vitales dentro de parámetros habituales.
Se solicita laboratorio que informa: hemoglobina 9.4 g/dl; hematocrito 27.1%; TGO 113 UI/l; TGP 120 UI/l; lactato deshidrogenasa 2630 UI/l; bilirrubina total 4.44 mg%; bilirrubina directa 1.63 mg%; reticulocitos 12,98%. Ante la persistencia de fiebre y hepatomegalia progresiva, se solicitan serologías y nuevos estudios de laboratorio, evidenciando caída progresiva de hemoglobina y hematocrito asociados a persistencia del proceso hemolítico. Posteriormente, se confirma infección aguda por virus de Epstein-Barr: IgM VCA (+); IgG VCA (+); IgG EBNA no reactiva, prueba de Bunnell (+). Se recibe además resultado de prueba de Coombs directa positiva ++++ (IgM/C3d, rango térmico entre 4° y 37°C). Se solicita ecografía abdominal que informa hepatomegalia, múltiples adenopatías en hilio hepático y peripancreáticas y esplenomegalia (15 cm).
Con estos hallazgos, se interpreta el cuadro clínico como anemia hemolítica autoinmune por anticuerpos fríos secundaria a mononucleosis infecciosa por VEB. Se inicia tratamiento con meprednisona asociado a ácido fólico. A su vez, se dan pautas para evitar exposición a bajas temperaturas. La paciente responde favorablemente y se decide otorgar egreso bajo seguimiento por consultorio de hematología.
Pasados treinta días del inicio del cuadro, se constata en laboratorio hemoglobina 14,3 g/dl; hematocrito 41%; TGO 43UI/l; TGP 50UI/l. Asimismo, se realiza ecografía abdominal que no informa hepatoesplenomegalia. Se interpreta como buena respuesta al tratamiento con corticoterapia y manejo térmico.
La anemia hemolítica autoinmune es una enfermedad causada por la presencia de autoanticuerpos que se adhieren a la membrana de los hematíes e inducen su destrucción temprana. Puede manifestarse como anemia moderada o grave, ictericia, hemoglobinuria y esplenomegalia. El diagnóstico se basa en hallazgos clínicos y de laboratorio, especialmente la prueba de Coombs directa positiva y serologías que orienten la etiología. Las anemias hemolíticas autoinmunes se clasifican según el tipo de anticuerpo implicado en calientes, fríos o mixtos, según la temperatura a la que presentan mayor actividad.
En cuanto a la anemia hemolítica por anticuerpos fríos, se trata de una hemólisis provocada por autoanticuerpos predominantemente de tipo IgM. Su máxima afinidad de unión al antígeno ocurre entre 0 y 4°C y siempre por debajo de 37ºC. El tratamiento principal consta de evitar la exposición a bajas temperaturas. Otros pilares del tratamiento son: corticoterapia, ácido fólico, inmunoglobulina G endovenosa, rituximab y, en casos refractarios, se puede recurrir a quimioterapia.
En conclusión, la anemia hemolítica autoinmune por anticuerpos fríos constituye una complicación infrecuente de la infección por VEB. Su reconocimiento precoz mediante la correlación clínica y de laboratorio permitió instaurar un tratamiento oportuno y lograr un pronóstico favorable.
La aplasia cutis congénita es una rara alteración caracterizada por la ausencia congénita de epidermis, dermis y, en ocasiones, de los tejidos subyacentes. Puede encontrarse localizada o distribuirse en diferentes partes del cuerpo y puede extenderse a tejidos más profundos, pero en más del 70% compromete la piel en proximidad al vértex craneal. Su incidencia es de 0,5-1:10000 nacimientos; lejos de ser una alteración aislada puede tener manifestaciones clínicas variadas. Su causa no está dilucidada aún, asociándose a teratógenos, infecciones y traumas durante el embarazo, malformaciones vasculares y alteraciones genéticas.
Describir el caso clínico de un recién nacido con aplasia cutis congénita del cuero cabelludo con exposición de planos profundos y sospecha inicial de compromiso meníngeo, destacando la importancia de la evaluación multidisciplinaria, el estudio de anomalías asociadas y el abordaje terapéutico oportuno.
Paciente de 3 días de vida, recién nacido a término, peso adecuado para edad gestacional, nació por parto céfalo vaginal, fue derivado por presentar lesión de continuidad en cuero cabelludo 1x3x1cm compatible con aplasia cutis en vertex, erosiva, membranosa con zona de necrosis
Se realizó valoración por cirugía plástica que constataron defecto de cobertura en región parietal con borde necrótico en región posterior con exposición de planos profundos con presencia de líquido claro transparente en la base de la lesión para lo cual realizaron curaciones con solución fisiológica y colocación de film. Ante pérdida de LCR se realizó ecografía cerebral para descartar fístula de LCR con resultado normal, RX cráneo normal, TAC SNC imagen densa en el espesor del tejido celular subcutáneo a nivel biparietal posterior compatible con cambios inflamatorios.
Ante exposición de meninges fue valorado por infectología quien indicó tratamiento con Clindamicina con HMC x 2 negativos y citoquímico de LCR normal.
Paciente con buena evolución de lesión, al momento continua en manejo por cirugía plástica manteniendo curaciones en zona de defecto.
La aplasia cutis congénita del cuero cabelludo con exposición de planos profundos representa una presentación infrecuente con riesgo potencial de complicaciones neurológicas e infecciosas. Este caso destaca que la evaluación multidisciplinaria precoz y el descarte sistemático de anomalías craneales y meníngeas son fundamentales para definir la conducta terapéutica y mejorar el pronóstico. La evolución favorable observada respalda el manejo conservador individualizado en pacientes seleccionados y reafirma la importancia de un seguimiento especializado a largo plazo.
El accidente cerebrovascular (ACV) isquémico arterial pediátrico es una entidad infrecuente asociada a elevada morbimortalidad y secuelas neurológicas. Su etiología es diversa e incluye arteriopatías, cardiopatías embólicas, estados protrombóticos, infecciones y enfermedades inflamatorias sistémicas. Dentro de las arteriopatías, la arteriopatía cerebral focal y la vasculitis primaria del sistema nervioso central representan importantes desafíos diagnósticos debido a la superposición de sus manifestaciones clínicas e imagenológicas. Su identificación temprana es esencial para instaurar tratamiento y optimizar el pronóstico funcional.
Describir el caso de una paciente con un accidente cerebrovascular isquémico arterial, en quien el estudio etiológico orientó a una arteriopatía cerebral focal inflamatoria destacando el proceso diagnóstico, el tratamiento instaurado, la evolución clínica y la importancia del abordaje multidisciplinario.
Paciente femenina de 10 años, sana, derivada por cuadro neurológico agudo caracterizado por desviación de la comisura labial, disartria, desorientación y deterioro del nivel de conciencia (Glasgow 13/15). La TAC cerebral inicial descarto una hemorragia intracraneal, y fue trasladada a nuestro centro ante la sospecha de accidente cerebrovascular (ACV).
Al ingreso presentó, hemiparesia faciobraquiocrural derecha y disartria, con recuperación de la conciencia (Glasgow 15/15). Se realizó una resonancia magnética de cerebro con protocolo de stroke que evidenció hallazgos compatibles con lesión isquémica aguda/subaguda. La secuencia angiográfica no mostró oclusión y describió un origen fetal incompleto de la arteria cerebral posterior bilateral como variante anatómica. Se realizó angiotomografía de vasos intra y extracraneanos, que mostró una arteria carótida interna izquierda levemente reducida de calibre respecto de la contralateral, con adecuada opacificación de flujo.
Por parte del servicio de neurología infantil se inició profilaxis anticonvulsivante con levetiracetam y se activó el protocolo de ACV con manejo multidisciplinario. La angiografía digital cerebral, el ecocardiograma y el ecodoppler de vasos de cuello y renales no mostraron hallazgos relevantes. La punción lumbar resultó normal, con serologías virales negativas. El laboratorio evidenció antitrombina III descendida (en relación con el evento trombótico agudo), lipoproteína(a) elevada y proteína C baja; los estudios moleculares de trombofilias y el panel de síndrome antifosfolipídico fueron negativos. El FAN resultó positivo 1/320, sin enfermedad autoinmune asociada demostrable.
Se inició tratamiento con pulsos de metilprednisolona por 5 días, y en forma concomitante, y habiéndo descartado conducta quirúrgica, anticoagulación con enoxaparina hasta transición a acenocumarol previo al egreso.
La evolución fue favorable: la hemiparesia faciobraquiocrural derecha progresó a braquiocrural de predominio braquial, con recuperación parcial de la prensión palmar y la marcha bajo rehabilitación precoz. Egresó al decimocuarto día con anticoagulación oral, corticoterapia, continuidad de la rehabilitación y controles ambulatorios.
El ACV isquémico arterial pediátrico es una entidad infrecuente pero potencialmente devastadora, que exige un alto índice de sospecha y una evaluación etiológica exhaustiva. La arteriopatía cerebral focal inflamatoria debe considerarse entre las principales causas de ACV isquémico arterial en pediatría, ya que su reconocimiento precoz permite instaurar oportunamente terapias antitrombóticas e inmunomoduladoras capaces de mejorar la recuperación funcional. El caso resalta el valor del abordaje multidisciplinario y de la rehabilitación temprana en el pronóstico neurológico de estos pacientes.
La hematoquecia persistente y la anemia ferropénica en pediatría constituyen un desafío diagnóstico debido a la diversidad de patologías que pueden presentarse con estos hallazgos. La alergia a la proteína de leche de vaca (APLV) es una de las causas más frecuentes de sangrado digestivo bajo en lactantes y niños pequeños; sin embargo, la persistencia de los síntomas, la respuesta insuficiente al tratamiento y la evidencia de inflamación intestinal obligan a considerar otros diagnósticos diferenciales, entre ellos la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).
Se presenta el caso de un paciente de 2 años con deposiciones sanguinolentas persistentes y anemia ferropénica severa, inicialmente interpretadas como APLV, cuya evolución clínica y hallazgos endoscópicos condujeron al diagnóstico de EII indeterminada. Este caso destaca la importancia del diagnóstico diferencial frente al sangrado digestivo persistente en la infancia.
Presentar el caso de un paciente con enfermedad inflamatoria intestinal de inicio muy precoz cuya presentación clínica simuló inicialmente una alergia a las proteínas de la leche de vaca, enfatizando la importancia del diagnóstico diferencial en pacientes con rectorragia persistente y evolución clínica tórpida.
Caso clínico:
Paciente masculino de 2 años con antecedente de deposiciones sanguinolentas persistentes desde octubre de 2025. Inicialmente fue evaluado por Gastroenterología con sospecha diagnóstica de APLV, instaurándose dieta de exclusión con respuesta parcial. Paralelamente, se encontraba en seguimiento por Hematología debido a anemia ferropénica secundaria al sangrado digestivo crónico, recibiendo tratamiento con hierro oral y suplementación con vitamina B12, sin adecuada respuesta clínica ni hematológica.
En marzo de 2026 presentó reagudización del cuadro con anemia severa, constatándose hemoglobina de 3,4 g/dL, por lo que requirió internación, transfusión de glóbulos rojos y posterior administración de hierro endovenoso. Durante la internación presentó además dos episodios de hipopotasemia severa que requirieron corrección endovenosa y monitoreo estrecho.
Como parte de la evaluación etiológica se detectó Clostridioides difficile positivo, indicándose tratamiento con metronidazol. Sin embargo, persistieron las deposiciones sanguinolentas, la anemia y los marcadores indirectos de inflamación intestinal. Los estudios complementarios evidenciaron anemia microcítica hipocrómica severa con déficit de hierro, trombocitosis persistente e hipoalbuminemia. La serología para enfermedad celíaca, coprocultivos y panel viral en materia fecal resultaron negativos. Las inmunoglobulinas séricas fueron normales.
Debido a la persistencia del sangrado digestivo y a la falta de respuesta satisfactoria a la dieta de exclusión, se amplió el estudio diagnóstico. El centellograma abdominal descartó divertículo de Meckel y el tránsito intestinal no mostró alteraciones significativas. Finalmente, se realizó colonoscopia, observándose compromiso inflamatorio difuso de la mucosa colónica, con pérdida del patrón vascular, edema y sangrado activo en napa a lo largo de todo el colon. Los hallazgos endoscópicos, junto con la evaluación histopatológica, fueron compatibles con enfermedad inflamatoria intestinal no clasificada o indeterminada.
Se inició tratamiento con pulsos de metilprednisolona intravenosa seguidos de corticoterapia sistémica, presentando mejoría clínica inicial con disminución del sangrado digestivo. Posteriormente evidenció recurrencia de las deposiciones sanguinolentas, interpretándose como respuesta parcial al tratamiento. Se agregó mesalazina y actualmente se encuentra en evaluación para inicio de terapia biológica debido a la persistencia de actividad inflamatoria.
La enfermedad inflamatoria intestinal debe considerarse en pacientes pediátricos con diarrea sanguinolenta persistente y evolución tórpida, aun cuando el cuadro inicial sugiera diagnósticos más frecuentes como la alergia a las proteínas de la leche de vaca. El reconocimiento precoz de estas entidades permite optimizar el abordaje diagnóstico y terapéutico.
El utrículo prostático es una estructura vestigial derivada de remanentes müllerianos cuya dilatación quística constituye una entidad poco frecuente. Su prevalencia aumenta significativamente en pacientes con hipospadias proximal, criptorquidia y otras alteraciones del desarrollo sexual. Aunque la mayoría de los casos permanecen asintomáticos, los quistes de gran tamaño pueden manifestarse mediante infecciones urinarias recurrentes, síntomas obstructivos o colecciones infectadas, constituyendo un desafío diagnóstico.
Comunicar un caso de fiebre persistente e infección urinaria complicada secundarias a un quiste gigante de utrículo prostático y resaltar la importancia de reconsiderar diagnósticos alternativos ante una evolución clínica atípica.
Adolescente de 14 años con antecedentes de hipospadias y criptorquidia bilateral corregidas quirúrgicamente durante la infancia, además de dos episodios previos de infección urinaria. Consultó inicialmente por registros subfebriles asociados a dolor abdominal de localización hipogástrica, alteración en las características de la orina y posteriormente fiebre persistente, disuria y vómitos.
Ante la sospecha de infección urinaria febril recibió tratamiento antibiótico empírico ambulatorio, pero debido a la persistencia de la fiebre y al empeoramiento clínico requirió derivación a un centro de mayor complejidad e internación.
A su ingreso los estudios iniciales evidenciaron leucocitosis con neutrofilia y elevación significativa de los reactantes de fase aguda, manteniendo función renal conservada. Al examen físico se encontraba hemodinámicamente estable, con puntos renoureterales positivos y puño percusión lumbar bilateral positiva. El examen genital mostró secuelas de cirugía previa por hipospadias, ausencia de testículo izquierdo y desarrollo puberal menor al esperado para la edad. La persistencia de la fiebre pese al tratamiento antibiótico, la ausencia de aislamiento microbiológico en hemocultivos y urocultivos seriados y el hallazgo ecográfico de una imagen quística retrovesical motivaron profundizar el estudio etiológico. La ecografía renal y vesical mostró dilatación pielocalicial derecha asociada a una lesión quística retrovesical. Ante dichos hallazgos se completó la evaluación con tomografía computada y resonancia magnética de pelvis, que identificaron una formación quística bilobulada dependiente de la uretra prostática, compatible con quiste de utrículo prostático infectado, alcanzando dimensiones máximas de 125 × 86 × 52 mm.
Se plantearon como diagnósticos diferenciales lesiones quísticas retrovesicales. El diagnóstico final fue quiste gigante de utrículo prostático complicado con colección infectada.
Se realizó manejo interdisciplinario junto a Pediatría, Urología, Infectología, Genética y Endocrinología. Recibió antibioticoterapia endovenosa de amplio espectro, descompresión urinaria mediante sonda vesical y drenaje endoscópico de la lesión, obteniéndose aproximadamente 250 ml de contenido compatible con colección infectada. Tras el procedimiento presentó resolución de la fiebre, mejoría clínica progresiva y descenso sostenido de los marcadores inflamatorios. Fue dado de alta con tratamiento antibiótico oral y seguimiento multidisciplinario. Se indicó seguimiento por Genética y Endocrinología ante sospecha de trastorno del desarrollo sexual.
El utrículo prostático corresponde a un remanente embrionario derivado de los conductos müllerianos y su dilatación quística se encuentra estrechamente relacionada con anomalías congénitas del desarrollo genital masculino, particularmente hipospadias proximal y criptorquidia. Aunque la mayoría de los casos son asintomáticos, las lesiones de mayor tamaño presentan mayor riesgo de infecciones urinarias recurrentes, síntomas obstructivos y colecciones infectadas.
En nuestro paciente, los antecedentes de hipospadias y criptorquidia constituyeron elementos clínicos relevantes que, analizados retrospectivamente, permitieron interpretar los hallazgos clínicos e imagenológicos dentro de un mismo proceso patológico. La persistencia de la fiebre pese al tratamiento antibiótico adecuado, la negatividad reiterada de los cultivos y la evolución clínica desfavorable obligaron a reconsiderar diagnósticos alternativos y profundizar el estudio etiológico, permitiendo arribar al diagnóstico definitivo.
Este caso resalta el valor de reconsiderar diagnósticos alternativos ante cuadros febriles prolongados con cultivos negativos y evolución desfavorable pese al tratamiento antibiótico adecuado. Asimismo, destaca el papel fundamental de los estudios por imágenes en la identificación de anomalías urogenitales complejas y la importancia del abordaje multidisciplinario para el diagnóstico y tratamiento oportunos. La coexistencia de hipospadias, criptorquidia y quiste gigante de utrículo prostático obliga además a considerar trastornos del desarrollo sexual dentro del estudio etiológico integral.
Las lesiones quísticas esplénicas en pediatría son infrecuentes y representan un desafío diagnóstico debido a la amplia variedad de etiologías parasitarias y no parasitarias. La hidatidosis esplénica constituye una localización poco habitual de la equinococosis, aunque debe considerarse especialmente en regiones endémicas. Las manifestaciones clínicas e imagenológicas pueden superponerse con otras lesiones quísticas esplénicas, por lo que el diagnóstico definitivo requiere confirmación histopatológica.
Describir el abordaje diagnóstico y terapéutico de una paciente pediátrica con masa quística esplénica gigante inicialmente interpretada como hidatidosis, cuyo diagnóstico definitivo correspondió a un quiste epitelial esplénico
Paciente femenina de 11 años derivada desde centro de menor complejidad con antecedente de haber visitado Concordia, Entre Ríos por cuadro de dos semanas de evolución caracterizado por dolor abdominal en mesogastrio y epigastrio, de tipo opresivo, intermitente, intensidad EVA 8/10, exacerbado con cambios posturales y asociado a múltiples episodios eméticos.
En la evaluación inicial se constató abdomen doloroso y aumento de consistencia abdominal. La ecografía abdominal evidenció esplenomegalia y líquido libre interasas y en fondo de saco de Douglas, asociándose leve plaquetopenia. Posteriormente se realizó tomografía computada de abdomen que informó masa abdominal de gran tamaño, motivo por el cual fue derivada a centro de mayor complejidad.
A su ingreso, la ecografía abdominal mostró imagen quística de aproximadamente 17 × 15 × 21 cm, de paredes irregulares y contenido particulado, en íntimo contacto con el bazo y sin plano de clivaje, con desplazamiento de órganos vecinos, incluyendo hígado, riñón izquierdo y estructuras adyacentes.
Se realizaron estudios microbiológicos y serológicos con resultados negativos. Sin embargo, ante características epidemiológicas e imagenológicas compatibles con hidatidosis esplénica, se inició tratamiento empírico con albendazol.
Fue evaluada por el Servicio de Cirugía Infantil, quien decidió esplenectomía total dada la magnitud del quiste y su localización intraparenquimatosa, que contraindicaban una técnica conservadora. Previo a la cirugía se administraron las vacunas correspondientes como tratamiento profiláctico. Intraoperatoriamente se constató una masa esplénica gigante con marcado efecto compresivo, con evacuación de aproximadamente 4600 ml de contenido líquido amarillento achocolatado. La evolución postoperatoria fue favorable, con adecuado control analgésico y buena tolerancia oral.
El estudio histopatológico informó pieza de esplenectomía de 22 × 12 × 4 cm con formación quística revestida por epitelio pavimentoso, focalmente denudado, asociado a pared fibrosa con sectores de calcificación, compatible con quiste epitelial esplénico.
Previo al egreso se administraron vacunas correspondientes a paciente esplenectomizada, además de seguimiento ambulatorio por pediatría y cirugía infantil.
Las masas quísticas esplénicas gigantes en pediatría representan un importante desafío diagnóstico, especialmente en áreas endémicas para hidatidosis. Las características clínicas e imagenológicas pueden simular lesiones parasitarias, dificultando el diagnóstico etiológico preoperatorio. La confirmación histopatológica continúa siendo fundamental para el diagnóstico definitivo. Este caso destaca la importancia del abordaje multidisciplinario y la necesidad de considerar lesiones quísticas no parasitarias dentro de los diagnósticos diferenciales de masas esplénicas pediátricas.
La tuberculosis (TBC) es una infección causada por Mycobacterium tuberculosis que se transmite por vía respiratoria desde adultos bacilíferos; los niños rara vez contagian debido a su menor carga bacilar en sus secreciones respiratorias. En pediatría su diagnóstico es un evento centinela que indica transmisión reciente.
La TBC pulmonar cursa habitualmente con un síndrome de impregnación infecciosa (pérdida de peso, fiebre,tos prolongada, taquicardia) que puede enmascarar comorbilidades endocrinas concurrentes. Cuando la taquicardia sinusal persiste de manera desproporcionada tras la mejoría del cuadro infeccioso, es mandatorio descartar alteraciones del eje tiroideo. Las tiroidopatías en la edad pediátrica pueden presentar un curso clínico dinámico y cambiante. El objetivo de este trabajo es describir el caso de una adolescente en quien los síntomas de la TBC solaparon un hipertiroidismo inicial, en cuyo seguimiento ambulatorio se detectó una tendencia a la disminución del nivel de hormonas tiroideas periféricas.
Analizar las dificultades en el diagnóstico diferencial de la taquicardia sinusal persistente en pediatría y describir la evolución clínica de una disfunción tiroidea solapada por una infección crónica. Resulta imperativo enfatizar la importancia del diagnóstico diferencial ante un cuadro de tirotoxicosis, dado que la precisión etiológica determina una estrategia terapéutica radicalmente opuesta.
Se presenta el caso de una paciente femenina de 13 años con tuberculosis pulmonar activa en tratamiento tuberculostático de primera línea (HRZE). Durante su seguimiento ambulatorio, presentó taquicardia sinusal persistente (180 lpm). Las pruebas bioquímicas confirmaron una tirotoxicosis con perfil inmunológico negativo (anticuerpos antitiroideos no detectables) en concomitancia con un estudio ecográfico tiroideo normal. Al presuponer un mecanismo de tirotoxicosis por destrucción (fuga de hormona almacenada) en lugar de una hiperfunción glandular verdadera, se optó por un abordaje estrictamente sintomático mediante el uso de atenolol.
Durante el seguimiento a mediano plazo, la paciente presentó un descenso progresivo de las hormonas tiroideas. Por lo expuesto, se concluyó la probabilidad de una tiroiditis silente en el contexto de una paciente con tuberculosis pulmonar; no obstante, la evidencia disponible no permitió determinar una relación de causalidad entre ambas patologías.
La persistencia de taquicardia sinusal desproporcionada respecto de la evolución clínica de una enfermedad infecciosa crónica debe motivar la elaboración de múltiples diagnósticos diferenciales, entre ellas las endocrinopatías. En este caso, la identificación de una tirotoxicosis transitoria, en concomitancia con la negatividad de los anticuerpos y una ecografía tiroidea normal, condujo al diagnóstico presuntivo de tiroiditis silente. Este escenario subraya la importancia crítica de plantear diagnósticos diferenciales exhaustivos ante un paciente con taquicardia y tirotoxicosis, dado que desentrañar la etiología subyacente resulta determinante para guiar la conducta terapéutica correcta.
El tumor de saco vitelino (TSV) es una neoplasia de células germinales poco frecuente pero de crecimiento acelerado.
En Argentina, las masas anexiales malignas en la adolescencia son infrecuentes pero requieren un alto índice de sospecha. El TSV se caracteriza por una progresión rápida y una marcada elevación de la alfafetoproteína, parámetro clave para la estratificación de riesgo . La presencia de masas de gran tamaño predispone a complicaciones mecánicas (como la torsión anexial), que constituye una emergencia quirúrgica.
El objetivo de este trabajo es presentar el caso clínico de una adolescente con un tumor de saco vitelino (TSV) de alto riesgo, destacando la presentación clínica mediante dolor abdominal agudo, la importancia del rol del pediatra para el diagnóstico precoz como buena práctica médica
Se presenta el caso de una adolescente de 15 años que consultó por dolor abdominal de comienzo incidioso al inicio cuyo debut clínico incluyó dolor abdominal intenso de 10/10 policonsultante por ambulatorio en otro centro, con escasa respuesta al tratamiento con AINE y medidas higiénico- dietéticas. Al examen físico se destacó una masa abdominal palpable, sin defensa.
Ante contexto de masa abdominal se realizaron estudios por imagen donde cabe destacar que tanto la (RMN y TC) informaron una masa anexial derecha multiloculada de 173 x 138 mm. Ante dichos hallazgos imagenológicos se solicitaron marcadores tumorales (CA125, CA19-9, alfafetoproteína) donde se evidenció una elevación crítica de alfafetoproteína (108.676 ng/mL) confirmó el diagnóstico de sospecha de TSV de alto riesgo. Fue valorada por servicio de oncología Infantil por lo que posteriormente inició tratamiento con protocolo VIP (ifosfamida, etopósido y cisplatino) posterior a dos ciclos de quimioterapia presentó un cuadro de abdomen agudo, donde el cuadro clínico fue torsión anexial derecha,sobre el tumor, por lo que se realizó anexo- oforectomia radical y omentectomía mediante incisión de Pfannenstiel para evitar la diseminación, paciente evolucionó postquirúrgico favorablemente y se encuentra cumpliendo tratamiento quimioterapico a fin de completar 4 ciclos del protocolo VIP.
El presente caso ilustra la relevancia fundamental del diagnóstico precoz como pilar de la buena práctica pediátrica. Ante una adolescente que consulta por dolor abdominal, la inclusión de las masas anexiales en el diagnóstico diferencial —más allá de las causas gastrointestinales o funcionales prevalentes— es un ejercicio clínico crítico que puede modificar drásticamente el pronóstico.
La correcta sospecha diagnóstica, apoyada por la valoración temprana de marcadores tumorales como la alfafetoproteína, permite no solo estadificar la enfermedad correctamente, sino también instaurar de forma oportuna protocolos de quimioterapia altamente efectivos como el esquema VIP. Asimismo, este caso destaca que la excelencia en la práctica pediátrica exige una visión multidisciplinaria.
En conclusión, la detección rápida, el manejo protocolizado y la vigilancia activa ante signos de alarma ante contexto de dolor abdominal abdominal, no solo son esenciales para la preservación de la vida, sino también para minimizar la morbilidad en pacientes oncológicas, reafirmando el compromiso del equipo de salud con un enfoque preventivo y resolutivo de alta calidad.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11896 A propósito de un caso: Miopatía visceral Enfermedades poco frecuentes |
CAMILA AZUL CURTO | |
| 12374 A propósito de un caso: Teratoma maduro de ovario en una niña prepuberal Enfermedades poco frecuentes |
ARIADNA GIANNINA ZADRA | |
| 12385 SÍNDROME DE ROHHAD A PROPÓSITO DE UN CASO Enfermedades poco frecuentes |
AYELEN LUCERO | |
| 12390 A propósito de un caso: Trombosis venosa cerebral e hiperhomocisteinemia en paciente pediátrico Enfermedades poco frecuentes |
MICAELA FLORENCIA BARRIA FERRARO | |
| 12402 MAL DE ONDINA VARIANTE PHOX2B A PROPÓSITO DE UN CASO Enfermedades poco frecuentes |
ERIKA DANIELA PEREYRA | |
| 12404 Fenómeno de Raynaud y lesiones cutáneas: claves para el diagnóstico de esclerosis sistémica juvenil en una adolescente. Enfermedades poco frecuentes |
JOSEFINA PONTAROLO | |
| 12427 POLIMIOSITIS DE PRESENTACION ATIPICA, EN PACIENTE INMUNOCOMPETENTE Enfermedades poco frecuentes |
TATIANA ELIBETH SANTILLAN RIVAS | |
| 12447 Más allá de la causa de internación: diagnóstico incidental de enfermedad de Graves, a propósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
DANIELA SHELLENY BRAVO MACIAS |
La miopatía visceral es un trastorno genético del músculo liso causado frecuentemente por mutaciones en el gen ACTG2 que provoca la degeneración, atrofia y fibrosis de las capas musculares del tracto gastrointestinal y, en ocasiones, de la vejiga. Se manifiesta clínicamente como un síndrome de pseudo-obstrucción intestinal crónica o síndrome de megavejiga-microcolon-hipoperistaltismo, caracterizado por distensión abdominal severa, vómitos, intolerancia alimentaria y retención urinaria. Su diagnóstico se realiza con estudios de imagen, manometrías con ondas de baja amplitud, pruebas genéticas y biopsias intestinales de espesor total que demuestran la miopatía. La incompleta comprensión de los mecanismos subyacentes de la enfermedad dificulta el diseño de terapias dirigidas por lo que el manejo en pediatría es sintomático.
Comunicar el desafío diagnóstico, la evolución clínica y el manejo terapéutico de una paciente con miopatía visceral en un centro de alta complejidad pediátrica de Rosario.
Paciente de dos años, recién nacida a término de peso adecuado. Ante el antecedente de un foco infeccioso familiar consulta por cuadro de quince días de evolución caracterizado por deposiciones disenteriformes, fiebre, vómitos y marcada astenia. A su ingreso se realiza laboratorio que evidencia anemia (Hb 7 g/dl), reactantes de fase aguda elevados (PCR 230 mg/L) e hiponatremia.
Se solicita filmarray en materia fecal positivo a E. coli enteroinvasiva/shigella, por lo que realiza tratamiento antibiótico, y tomografía de abdomen que evidencia engrosamiento mural circunferencial homogéneo del colon descendente, sigmoides y recto, asociado a ingurgitación de las estructuras vasculares del mesocolon.
Presenta hipergammaglubulinemia (IgG 1422), por lo que Servicio de Inmunología solicita estallido respiratorio, negativo, descartando enfermedad granulomatosa.
Se realiza videoendoscopia digestiva alta, que evidencia macroscópicamente compromiso mucoso severo friable y sangrante, patrón adoquinado, compatible con enfermedad inflamatoria intestinal, por lo que se indica corticoterapia, que suspende al obtener la anatomía patológica que informa colitis crónica y activa de grado moderado con cambios citopáticos virales con inmunohistoquimica de colon positiva a citomegalovirus; mucosa duodenal con extensa área de hemorragia e infiltrado linfoplasmocitario. Se indica tratamiento con valganciclovir con favorable respuesta.
A los dos meses se realiza colonoscopia de control donde macroscopicamente se visualiza colon edematizado, inflamado, sangrante con exulceraciones. En dicho acto endoscópico se obtiene muestra para anatomía patológica de espesor total de intestino delgado ante perforación intestinal espontánea, que informa cambios vacuolares compatibles con miopatía visceral. Se indica nutrición enteral con aminoácidos libres progresando a dieta antiinflamatoria. Actualmente paciente evoluciona asintomática.
Se solicita estudio genético para miopatías viscerales, pendiente resultados.
Este caso ilustra la complejidad diagnóstica de la miopatía visceral y la necesidad de mantener un alto índice de sospecha frente a cuadros gastrointestinales graves, persistentes y de evolución atípica. La superposición clínica con entidades más frecuentes, como la enfermedad inflamatoria intestinal o los procesos infecciosos severos, puede retrasar el diagnóstico. Los hallazgos clínicos, endoscópicos, anatomopatológicos y genéticos resultan fundamentales.
Las masas anexiales en la población pediátrica comprenden un amplio espectro de entidades, desde quistes ováricos funcionales hasta neoplasias malignas.
La literatura reporta una tasa anual de 2.6 masas ováricas por cada 100,000 niñas y adolescentes, de los cuales entre el 10% y el 20% son malignos. El diagnóstico es más frecuente entre los 9 y los 12 años de edad.
Según su histología, se clasifican en tumores epiteliales, germinales del estroma y cordones sexuales. Siendo los de estirpe germinal los más frecuentes tales como teratoma maduro e inmaduro, gonadoblastoma y disgerminoma.
La neoplasia ovárica más común en la población pediátrica es el teratoma maduro, mientras que el disgerminoma constituye la neoplasia maligna ovárica más frecuente.
La presentación clínica es variable e inespecífica. Las pacientes pueden consultar por dolor abdominal, aumento del perímetro abdominal, náuseas y vómitos, o bien tratarse de un hallazgo incidental durante el examen físico o estudios por imágenes.
Si bien la ecografía es la técnica auxiliar preferida para el diagnóstico de patología ovárica, no permite diferenciar entre tumores benignos y malignos. Sin embargo, el tamaño del tumor y los marcadores tumorales son útiles para identificar las características de las masas. La cirugía suele ser el mejor tratamiento, y se prefiere una cirugía conservadora que preserve la fertilidad.
Ante la presencia de dolor abdominal agudo asociado a masa anexial, resulta fundamental descartar patologías potencialmente graves, como torsión ovárica, rotura de quiste, hemorragia intraquística, embarazo ectópico, absceso tubo-ovárico o apendicitis.
Destacar la importancia del diagnóstico precoz y del abordaje multidisciplinario de las masas anexiales en niñas y adolescentes.
Caso clínico:
Paciente de 9 años que consultó por dolor abdominal y vómitos de tres horas de evolución, con antecedente de episodios recurrentes de dolor abdominal y sensación de plenitud. Al examen físico se palpó masa móvil de aproximadamente 10 × 10 cm en hemiabdomen inferior. Tanner I para mamas y vello púbico. Fue valorada en conjunto con servicio de ginecología y se realizó ecografía ginecológica que evidenció una masa anexial quística de 88 × 77 × 95 mm con contenido anecoico, tabique interno y un sector hiperecogénico en una de sus paredes.Ante la presencia de una masa anexial de probable resolución quirúrgica, fue derivada a un centro de mayor complejidad. Se realizó tumorectomía de ovario derecho con conservación ovárica. El estudio anatomopatológico confirmó teratoma maduro. Los marcadores tumorales fueron negativos y la ecografía de control mostró adecuada vascularización ovárica.
El dolor abdominal agudo en niños y adolescentes plantea un desafío diagnóstico debido a diversas causas subyacentes.
En este contexto resulta fundamental adoptar un enfoque multidisciplinario cuando las niñas presentan síntomas inespecíficos como dolor, náuseas y vómitos.
En un análisis retrospectivo de 20 años en Shanghái, China de 517 pacientes con masa anexial el 39,5% presentó dolor abdominal y el 16,5% se detectó al examen físico como masa abdominal palpable.
En concordancia con la literatura, la paciente presentada consultó por dolor abdominal y presentó una masa palpable al examen físico. La evaluación conjunta con el servicio de ginecología y la realización de la ecografía permitieron identificar una masa anexial de resolución quirúrgica.
El teratoma maduro contiene exclusivamente tejidos derivados de dos o tres capas germinales, ectodermo, mesodermo y endodermo. Se presenta con mayor prevalencia en las dos primeras décadas de vida. Pueden sufrir transformación maligna en el 0,17-2% de los casos. Suelen ser unilaterales, aunque se reporta que alrededor del 10-15% pueden ser bilaterales.
Ecográficamente, se observan imágenes quísticas unilaterales con contenido pilo-sebáceo en su interior, de superficie lisa. Debe considerarse la cirugía ante síntomas o en caso de ser mayores a 5 cm. El tratamiento debe ser conservador, priorizando la preservación del tejido ovárico. De acuerdo con la literatura de la última década, la quistectomía laparoscópica sigue siendo el procedimiento de elección.
En el presente caso los marcadores tumorales negativos orientaron hacia una etiología benigna. Sin embargo, la diferenciación entre lesiones benignas y malignas sigue representando un desafío, ya que aún no existen guías de manejo estandarizadas en pediatría.
El diagnóstico, el manejo médico y quirúrgico oportuno son clave no sólo para preservar la fertilidad sino también para la progresión natural de la pubertad.
La trombosis venosa cerebral (TVC) es una condición poco frecuente en la población pediátrica, que puede estar asociada a diversas causas metabólicas y genéticas. La hiperhomocisteinemia es un factor de riesgo reconocido, especialmente cuando se asocia a deficiencias de vitaminas B y trastornos metabólicos, pudiendo desencadenar eventos trombóticos y neurológicos severos.
Describir el caso clínico de un niño con trombosis venosa cerebral asociada a hiperhomocisteinemia no diagnosticada.
Resaltar la importancia de la sospecha temprana y el manejo multidisciplinario.
Analizar el abordaje diagnóstico y terapéutico en este contexto.
Se reporta el caso de un paciente de 13 años, previamente sano, que ingresa derivado de su localidad de origen por episodio convulsivo tónico-clónico generalizado seguido de signos de focalidad neurológica - afasia y bradipsiquia- sugerentes de compromiso cerebral. En la evaluación inicial, se solicita laboratorio con hallazgos dentro de parámetros normales y tomografía computada cerebral con imagen sugestiva de trombosis del seno venoso. El diagnóstico fue confirmado por angio-RMN cerebral. Se realizó interconsulta con servicio de Hematología quien indica completar estudios hematológicos con colagenograma, anticuerpos antifosfolipídicos, anticuerpos anticardiolipinas, dímero D, perfil de hierro y tiroideo, vitaminas B6 y B12. Con hallazgos al examen físico característicos - dolicoestenomelia, aracnodactilia, hábito marfanoide, tórax en quilla y facies alargada - ante sospecha diagnóstica de homocistinuria, se agrega homocisteína y cromatografía de ácidos plasmáticos en suero y orina pareados al perfil de estudios solicitados. Los resultados de laboratorio, con informe de hiperhomocisteinemia severa, con niveles de homocisteína de 329, y la deficiencia de vitamina B12 y ácido fólico, respaldaron la sospecha clínica de homocistinuria. Durante el proceso diagnóstico diferencial etiológico, fue evaluado por neurología infantil, con electroencefalograma normal, y cardiología infantil con electrocardiograma y ecocardiograma normales.
El manejo incluyó anticoagulación bajo supervisión hematológica y terapia vitamínica (ácido fólico, vitaminas B1, B6, B12) junto a una dieta baja en metionina. La evaluación neuroquirúrgica fue expectante, dado que no se presentaron indicaciones quirúrgicas inmediatas.
El caso clínico expuesto subraya la relevancia en la consideración de errores congénitos del metabolismo dentro del proceso diagnóstico diferencial ante un niño con episodio de trombosis vascular o accidente cerebrovascular. El enfoque transdisciplinar resulta esencial para el abordaje integral del paciente, definiendo pronóstico y morbimortalidad a largo plazo.
Por último, es necesario ponderar el valor de la consejería genética como acción de prevención secundaria, a fin de controlar y prevenir eventos trombóticos relacionados.
La esclerosis sistémica juvenil es una enfermedad autoinmune del tejido conectivo poco frecuente y representa aproximadamente el 4-10% de todos los casos de esclerosis sistémica. Se caracteriza por fibrosis cutánea y compromiso variable de órganos internos, con importante morbimortalidad. Debido a su baja incidencia, la evidencia disponible es limitada y proviene especialmente de pequeñas series de casos. El reconocimiento precoz de las manifestaciones clínicas, especialmente las dermatológicas y vasculares, junto con un abordaje multidisciplinario oportuno, resulta fundamental para instaurar un tratamiento adecuado y mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.
Describir el caso de una adolescente con manifestaciones clínicas progresivas secundarias a esclerosis sistémica juvenil, destacando la importancia del reconocimiento temprano de sus manifestaciones iniciales.
Paciente de 16 años, con antecedente de tuberculosis pulmonar cinco años antes, que consultó por máculas hipopigmentadas en región occipital y cervical, asociadas a máculas hiperpigmentadas en dorso de dos meses de evolución. Al interrogatorio refería fenómeno de Raynaud intermitente, artralgias matutinas en muñecas, codos y rodillas de un año de evolución, agregando durante el último mes disfagia para sólidos secos. Al examen físico presentaba áreas acrómicas en región occipital, cabello ralo, facies con piel brillante y tensa, limitación leve a la apertura bucal y áreas de hipopigmentación perinasal y peribucal. En cuello y escote se observaban máculas hipopigmentadas con patrón “sal y pimienta”. La piel presentaba xerosis generalizada, múltiples discromías y placas hiperpigmentadas con discreta atrofia central en hombros, región lumbar y dedos de las manos. En el exámen osteoarticular se evidenciaba edema indurado proximal a las articulaciones metacarpofalángicas, engrosamiento cutáneo de los dedos y lesiones eritematodescamativas en los pulpejos. En miembros inferiores presentaba ligero choque rotuliano bilateral, sin limitación para la movilidad articular activa o pasiva. El exámen cardiorrespiratorio no mostró hallazgos patológicos.
Ante la presencia de manifestaciones dermatológicas, reumatológicas y digestivas crónicas, la paciente fue evaluada de manera multidisciplinaria por Dermatologia, Reumatologia, Cardiología, Neumonología y Fonoestomatología. La integración de los hallazgos clínicos con los resultados de los estudios complementarios resultó fundamental para alcanzar el diagnóstico definitivo. Entre los estudios realizados, la capilaroscopia evidenció dilatación capilar incipiente, con desorganización de la arquitectura capilar, hallazgos compatibles con fenómeno de Raynaud. El perfil inmunológico demostró anticuerpos antinucleares (ANA) positivos con título mayor a 1:280 en patrón nuclear granular fino, así como anticuerpos anticitoplásmáticos positivos; los anticuerpos anticentrómero resultaron negativos. Desde el punto de vista funcional respiratorio, la espirometría y la pletismografía revelaron un patrón ventilatorio restrictivo, orientando hacia compromiso pulmonar intersticial. La conjunción de los datos clínicos, serológicos, capilaroscópicos y funcionales respiratorios permitió establecer el diagnóstico de esclerosis sistémica juvenil. Se inició tratamiento con meprednisona 20 mg/día, junto con amlodipina 5 mg/día para el manejo del fenómeno de Raynaud. Durante el seguimiento ambulatorio multidisciplinario, la paciente presentó deterioro progresivo del patrón restrictivo en estudios espirométricos seriados, lo que motivó la indicación de pulsos de metilprednisolona. Ante la insuficiente respuesta al tratamiento inicial, se incorporó ciclofosfamida como agente inmunosupresor, encontrándose actualmente en plan de transición a micofenolato mofetilo como terapia de mantenimiento a largo plazo.
La esclerosis sistémica juvenil constituye una entidad infrecuente cuyo diagnóstico puede retrasarse debido a la presentación inicial inespecífica y la progresión gradual de sus manifestaciones. La presencia de fenómeno de Raynaud asociado a alteraciones cutáneas características y síntomas de compromiso sistémico debe despertar la sospecha diagnóstica. El abordaje multidisciplinario y el inicio precoz del tratamiento son fundamentales para limitar la progresión de la enfermedad y mejorar la evolución y calidad de vida de los pacientes.
El síndrome de hipoventilación central congénita (SHCC), o «mal de Ondina» , es un trastorno poco frecuente caracterizado por un control anormal de la respiración en ausencia de enfermedad neuromuscular, pulmonar, cardíaca, o lesiones del tronco encefálico y presenta un patrón de herencia autosómico dominante, con mosaicismo somático/germinal presente en el 5-25% de los padres asintomáticos. Su relevancia clínica radica en la gravedad de su presentación neonatal, caracterizada por hipoventilación, especialmente durante el sueño.
Describir el proceso diagnóstico, y el abordaje clínico integral en un de neonato con SHCC.
Paciente de sexo masculino, recien nacido a termino con peso adecuado para la edad gestacional, que requiere internación neonatal por síndrome dificultad respiratoria, y episodio convulsivo en las primeras horas de vida con necesidad de ventilación no invasiva y posterior asistencia respiratoria mecánica a las 48 horas por episodios de apneas. Presentó múltiples fracasos de extubación, episodios convulsivos esporádicos y persistencia de apneas clínicamente centrales, motivando su derivación para estudio etiológico y tratamiento. Durante su evolución persiste con dependencia ventilatoria, retención de CO₂ y episodios de respuesta vasovagal exagerada con bradicardia y desaturación severa ante estímulos externos.
Antecedentes perinatológicos:Embarazo controlado con serologías negativas, estudios pre y post natales sin hallazgos de relevancia. RNT/PAEG.
Métodos complementarios: Se realizó ecografía cerebral, ecografía abdominal, ecocardiografía Doppler y RMN cerebral, sin evidencia de alteraciones. Electroencefalogramas seriados, sin actividad epileptiforme. La polisomnografía evidenció aumento del número de apneas centrales prolongadas, saturación mínima de oxígeno del 75%, ausencia de diferenciación entre el sueño.
Diagnóstico: El estudio genético molecular detectó una variante probablemente patogénica del exón 3 del gen PHOX2B, de baja frecuencia alélica en la muestra analizada sugiere potencial mosaicismo somático.
Tratamiento: Se indicó traqueostomía y ventilación mecánica domiciliaria. Se realizó entrenamiento familiar para el manejo de vía aérea, ventilador, aspiración de secreciones y alarmas. Por trastorno de la succión-deglución se colocó gastrostomía. Recibió citrato de cafeína y anticonvulsivantes por episodios convulsivos neonatales.
Evolución: El paciente evolucionó favorablemente, con ventilación domiciliaria, entrenamiento familiar integral y seguimiento multidisciplinario, logrando el alta hospitalaria a los 4 meses de vida.
El SHCC representa un desafío diagnóstico que debe sospecharse ante fallos de extubación inexplicables y apneas centrales en el neonato. El mal de Ondina, nos recuerda que el diagnóstico temprano es una herramienta que permite transformar una incertidumbre crítica en un plan de vida manejable. El hallazgo de la variante en PHOX2B es determinante para confirmar el diagnóstico y definir el pronóstico.
Recomendaciones de práctica clínica: es necesario un abordaje interdisciplinario, con evaluaciones rutinarias de la vía aérea, acompañando y educando a la familia con el manejo del soporte ventilatorio .
La enfermedad de Graves es la causa más frecuente de hipertiroidismo en la edad pediátrica. Aunque la triada clásica comprende el exceso de hormonas tiroideas, bocio difuso y oftalmopatía, esta última no es frecuente en pediatría. Suele presentarse con síntomas inespecíficos y retrasar el diagnóstico, por lo cual la taquicardia y la hipertensión arterial sostenidas constituyen hallazgos relevantes que deben motivar la búsqueda de causas endocrinas, ya que su reconocimiento precoz permite instaurar tratamiento oportuno y modificar la evolución clínica.
Destacar la importancia de considerar patologías endocrinas frente a hipertensión y taquicardia sostenidas, en este caso, en contexto de una internación motivada por otro cuadro.
Paciente masculino de 10 años, previamente sano, derivado a nuestro hospital para estudio etiológico y tratamiento tras presentar una convulsión tónico-clónica secundaria a hiponatremia grave. Como antecedente, la madre refería polidipsia y poliuria de una semana de evolución. Tras descartar causas estructurales, tóxicas y renales, se interpreta la hiponatremia como secundario a potomanía. Tras la corrección del trastorno hidroelectrolítico y normalización de la natremia, el paciente persistía taquicárdico e hipertenso, hallazgos no explicados por el cuadro inicial. Ante esta evolución se solicitó un perfil tiroideo que evidenció T4 libre elevada con TSH inapropiadamente normal. La ecografía doppler tiroidea mostró aumento de la vascularización con ecogenicidad heterogénea de la glándula interpretándose como hipertiroidismo primario, terminando por confirmar la enfermedad de Graves tras resultado positivo para anticuerpos antitiroideos. Se inició tratamiento con propranolol para control sintomático y metimazol como terapia antitiroidea. Continuó en seguimiento multidisciplinario con el servicio de endocrinología y pediatría, presentando normalización de frecuencia cardíaca y cifras tensionales.
La persistencia de hallazgos clínicos no explicados por el motivo inicial de internación debe motivar una reevaluación diagnóstica sistemática. En este caso, la identificación de taquicardia e hipertensión sostenidas permitió reconocer una enfermedad de Graves no diagnosticada previamente, resaltando el valor del examen clínico continuo y de una mirada integral del paciente durante la internación. Si bien no puede establecerse una relación causal definitiva, la poliuria y polidipsia previas podrían haber estado vinculadas al estado hipermetabólico del hipertiroidismo, que se asocia a aumento del flujo renal y alteraciones en la capacidad de concentración urinaria, favoreciendo un síndrome poliuria-polidipsia. El diagnóstico y tratamiento oportuno lleva a una mejoría de la calidad de vida del paciente en conjunto con una modificación del curso evolutivo de la enfermedad.
La miositis es una enfermedad inflamatoria del músculo que se manifiesta principalmente con debilidad muscular. En pediatría, la etiología más frecuente es infecciosa, especialmente de origen viral, seguida por causas autoinmunes, metabólicas, genéticas y farmacológicas en menor frecuencia. Habitualmente presenta una evolución autolimitada; sin embargo, los casos de progresión rápida o atípica, debe hacer pensar en las etiologías menos frecuentes. En este contexto, el reconocimiento precoz y diagnóstico oportuno son fundamentales para instaurar el tratamiento adecuado y mejorar el pronóstico
Describir la presentación atípica de la polimiositis, en un paciente inmunocompetente
Paciente femenina de 9 años, previamente sana, con antecedente de enfermedades autoinmunes familiares, consulta por cuadro de 10 días de evolución, caracterizado por mialgias y debilidad en miembros superiores e inferiores, astenia, fiebre, claudicación de la marcha y precordalgia, asociado a hipertransaminasemia y sin hepatoesplenomegalia, por lo que es derivada al HGNPE para completar estudios.
A su ingreso se constata elevación de enzimas hepáticas (GOT 2015 U/L, GPT 1302 U/L) y CPK (54.440 U/L; CPK-MB 1389 U/L), por lo que inicialmente permanece internada en UTIP, donde se instaura plan de hiperhidratación. Dado que no presentó requerimiento de ARM y se evidenció descenso de CPK y transaminasas a aproximadamente la mitad de los valores de ingreso, se decidió su traslado a sala general para continuar tratamiento y avanzar en la búsqueda etiológica.
Posteriormente presentó escasa evolución clínica, con persistencia de disminución de la fuerza muscular, debilidad generalizada e hiporreflexia, asociadas a un descenso mínimo de los valores de CPK, con función renal y cardiológica conservada. En conjunto con los servicios de Neurología y Reumatología, se ampliaron estudios complementarios y se decidió iniciar corticoterapia, recibiendo cinco pulsos de Metilprednisolona a 30 mg/kg/día, con escasa respuesta clínica. Posteriormente recibió Gammaglobulina a 2 g/kg, observándose franca mejoría clínica, con incremento de la fuerza muscular y mayor movilización de las extremidades.
Dentro de los estudios realizados se destacan perfil de miositis y estudio neurometabólico negativos, resonancia magnética de cerebro y médula espinal sin particularidades y serologías infecciosas negativas. Ante la fuerte sospecha de miopatía autoinmune, continuó seguimiento ambulatorio por Reumatología, recibiendo seis infusiones de Gammaglobulina, con plan de iniciar Metotrexato y permaneciendo a la espera de biopsia muscular para descartar otras etiologías.
Las miopatías inflamatorias autoinmunes deben considerarse en paciente pediátricos con presentación atípica o evolución tórpida. En este caso, dada la presentación atípica de inicio agudo y respuesta insuficiente a corticoterapia, la administración de inmunoglobulina, resultó clave para su mejoría clínica, por lo que se concluye que la intervención inmediata es fundamental para evitar riesgo de vida y secuelas a largo plazo.
El Síndrome de Obesidad de Rápida progresión, disfunción Hipotalámica, Hipoventilación alveolar, Desregulación autonómica (ROHHAD), es una enfermedad poco frecuente, y potencialmente fatal. En ocasiones, se asocia a tumores neuroendocrino denominándose ROHHAD-NET. Su diagnóstico continúa siendo un desafío debido al escaso conocimiento sobre la entidad y a la ausencia de marcadores específicos. Presentamos el caso de un paciente con un curso clínico típico, destacando la importancia de la sospecha clínica precoz para implementar un manejo individualizado y potencialmente modificar la evolución de la enfermedad.
El objetivo de nuestro trabajo es acercar dicha patologia para poder considerarla como diagnostico diferencial en pacientes con obesidad rápidamente progresiva en Pediatria ambulatoria
Presentamos el caso de una paciente de 8 años, derivada a nuestro hospital por sospecha de pubertad precoz e hipernatremia asintomática diagnosticada en una internación por deshidratación leve ese mismo año. Al relato la madre refiere rápida ganancia ponderal desde los 3 años, agregando roncopatía y episodios de apneas durante el sueño a los 5 años de edad. Se decide su internación en nuestro hospital para ampliar estudios, evidenciándose hipoventilación central y signos de disfunción hipotalámica, confirmándose luego el diagnóstico de ROHHAD. Actualmente la paciente se encuentra en seguimiento multidisciplinario en tratamiento por su pubertad precoz, hipernatremia esencial y utilizando Bipap nocturno.
Siendo la obesidad el primer síntoma característico de esta entidad, es primordial que el pediatra que sigue a estos pacientes tenga la primera sospecha clínica. Actualmente la prevalencia de obesidad es alta en nuestros pacientes. Se debe considerar este síndrome en los casos donde nos encontramos con obesidad de rápida instauración e inicio temprano. De esta forma podremos realizar un abordaje oportuno e integral, pudiendo cambiar el pronóstico de estos pacientes.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
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| 11827 SELECTIVIDAD ALIMENTARIA EN UN NIÑO DE 2 AÑOS EN CONTEXTO DE VULNERABILIDAD SOCIAL: A PROPÓSITO DE UN CASO. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
GUILLERMINA GIL LIBARONA | |
| 11849 TRICOBEZOAR GÁSTRICO EN PACIENTE PEDIÁTRICO CON TRASTORNO GLOBAL DEL NEURODESARROLLO: REPORTE DE CASO Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
MACARENA VERNENGO LEZICA | |
| 11897 Prevalencia y características de la anemia en lactantes de 9 a 12 meses atendidos en el consultorio de Niño Sano del HZGA Dr. Ricardo Gutiérrez de La Plata Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
PIERINA DAL POGGETTO | |
| 11928 Hallazgo incidental de neuroblastoma en lactante de 3 meses con síntomas compatibles con reflujo gastroesofágico. A propósito de un caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
ELIANA MAITEE SÁNCHEZ GÓMEZ | |
| 11955 SAMR Invasivo: un desafío diagnóstico. A propósito de un caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
ELIANA MAITEE SÁNCHEZ GÓMEZ | |
| 11977 Tortícolis como presentación atípica de tuberculosis ósea diseminada con compromiso vertebral severo: A propósito de un caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
FRANCIS GABRIELA PEREZ MATUTE | |
| 11990 A propósito de un caso: el valor del examen físico en el diagnóstico de Sarcoma de Ewing Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
BERENICE BATTELLINI | |
| 12046 Anemia megaloblástica por déficit de vitamina B12 en un lactante: la importancia del diagnóstico precoz ante la regresión del neurodesarrollo a propósito de un caso. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
SOFIA VILLAR | |
| 12067 Cuando a veces no es mejor prevenir que curar. Iatrogenia en la consulta pediátrica: gordofobia, pesocentrismo y pediatras en formación. A propósito de un caso en el primer nivel de atención. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
MARIELA VANINA ISOLDI |
El sarcoma de Ewing es la segunda neoplasia ósea maligna más frecuente (último registro del ROHA 25 casos anuales entre lo 0-19 años, pico de incidencia a los 15 años) en la edad pediátrica, caracterizada por su agresividad y potencial metastásico (el 20% son metastásicos al diagnóstico). Puede originarse en hueso en el 80% de los casos o tejidos blandos en el 20%, con presentación clínica variable e inespecífica, simulando patologías prevalentes por lo que puede generar retrasos diagnósticos . Dicha neoplasia presenta una sobrevida a 5 años de 65% en los localizados y 30% en los metastásicos siendo este último el factor pronóstico más relevante
En un contexto de creciente dependencia de estudios complementarios, la semiología y el examen físico completo continúan siendo herramientas fundamentales para la sospecha precoz de patologías oncológicas.
Presentar un caso de sarcoma de Ewing con presentaciones iniciales interpretadas como otras entidades, destacando la importancia del seguimiento clínico y del examen físico sistemático en la orientación diagnóstica.
Paciente masculino de 15 años, previamente sano, con lesiones tumorales en cuero cabelludo de un mes de evolución, seguidas como probable patología dermatológica en plan de biopsia. Durante ese período presentó progresión del dolor generalizado y debilidad en miembro inferior derecho por lo que consulta en guardia.
Al ingreso por guardia, el examen físico evidenció tumoraciones craneales duras de aproximadamente 15 cm, ptosis palpebral derecha y déficit motor en miembros inferiores. Al ampliar la evaluación se palpó masa abdominal en hipogastrio por lo que se decide su internación para ampliar estudios.
La tomografía mostró lesiones con extensión intra y extracraneal. El laboratorio evidenció LDH elevada (1372 UI/L). Los estudios de extensión, entre ellos PET-TC, confirman lesión del músculo recto anterior y compromiso óseo multifocal. En primera instancia se realizó biopsia de tumoración en la cabeza siendo está la más accesible pero no tuvo rédito. La biopsia abdominal confirmó sarcoma de Ewing metastásico iniciándose tratamiento multimodal con poliquimioterapia, cirugía local y radioterapia para metástasis según protocolo.
El sarcoma de Ewing puede debutar con manifestaciones clínicas simuladoras de patologías frecuentes o benignas en pediatría y adolescencia.
Estos casos refuerzan la importancia del examen físico sistemático, del seguimiento clínico y de la revisión crítica de la hipótesis diagnóstica inicial como herramientas esenciales para diferenciar procesos comunes de patologías graves.
La anemia megaloblástica secundaria a déficit de vitamina B12(cobalamina) es una entidad infrecuente en el primer año de vida, habitualmente vinculada a lactancia materna exclusiva de madres vegetarianas, veganas o con trastornos de malabsorción no diagnosticados. Sin embargo, puede presentarse de forma secundaria a un rechazo persistente de la alimentación complementaria. Dado que la cobalamina es un cofactor esencial para la síntesis de ADN y la mielinización del sistema nervioso central, su carencia en etapas críticas del desarrollo provoca manifestaciones hematológicas graves y regresión del neurodesarrollo. La sospecha clínica oportuna es fundamental para instaurar un tratamiento precoz, revertir la sintomatología aguda y prevenir secuelas neurológicas permanentes.
Presentar el caso de una lactante de 11 meses con anemia megaloblástica severa y regresión de pautas madurativas secundaria a déficit de vitamina B12 por falla en la alimentación complementaria, con niveles séricos maternos normales de cobalamina, destacando la respuesta clínica inmediata al tratamiento de reemplazo.
Lactante mujer de 11 meses de edad, derivada desde otra institución por anemia severa. Como antecedentes relevantes, presentaba dificultad para la progresión de peso desde el nacimiento. Tras el inicio de la alimentación complementaria a los 6 meses, manifestó un rechazo persistente a los alimentos y líquidos, asociado a vómitos ocasionales, manteniéndose exclusivamente con lactancia materna. Las pautas madurativas se habían adquirido normalmente hasta el último mes, cuando la madre notó aletargamiento y pérdida de los hitos del desarrollo previamente alcanzados. Un laboratorio ambulatorio previo evidenció una anemia severa con sospecha inicial de déficit de ácido fólico. Al ingreso hospitalario, la paciente se encontraba clínicamente estable, taquicárdica, con tinte ictérico generalizado y un soplo sistólico funcional. El examen neurológico confirmó el letargo, sin signos de focalidad aguda. El laboratorio de ingreso objetiva Hto 14 % (v.r.: 34-38), Hb 5 g/dl (v.r.: 10-13), VCM 93,10 fl (v.r.: 80-95), ADE 25,30 % (v.r.: 11-15), plaquetas 181 x 10*9/l (v.r.: 150-400), globulos blancos 10 x 10*9/l (v.r.: 6-15), recuento de reticuloc. correg 1,20 % (v.r.: 0.5-2), saturacion de transferrina 59,64 % (v.r.: 16-40), transferrina 225 ug/dl (v.r.: 180-350), ferremia 189 ug/dl (v.r.: 38-150) , ferritina 255 ng/ml (v.r.: 13-150), acido folico 16,50 ng/ml (v.r.: 4.6-34.8), vitamina D total 10,60 ng/ml (valor teorico: deficiencia: <21 ng/ml - insuficiencia: 21-29 ng/ml - deseable: >29ng/ml), vitamina B12 100 pg/ml (v.r.: 240-900), LDH 1192 ui/l (v.r.: 120-300), BT 1,15 mg/dl (v.r.: 0-0.9), BD 0,54 mg/dl (v.r.: 0-0.3), BI 0,61 mg/dl (v.r.: 0-0.6), haptoglobina : 0 g/l (v.r.: 0.3-2). El hemograma y los niveles de vitamina B12 de la madre fueron normales (Hto 39 % (v.r.: 37-47), Hb 13,20 g/dl (v.r.: 12-16) , vitamina b12 269 pg/ml (v.r.: 240-900). Se realizó una transfusión de glóbulos rojos y se inició terapia de reemplazo con cianocobalamina ( 1000 mcg por vía sublingual) junto con suplementación de vitaminas A, D y C. Fue valorada por Neurología Infantil, Cardiología Infantil, Nutrición Infantil, y las áreas de Terapia Ocupacional y Fonoaudiología, quienes caracterizaron el cuadro como un posible trastorno en la transición alimentaria secundario a alteración sensorial y motora oral posiblemente debido al deficit de vitamina B12. A las 96 horas del tratamiento con B12, el laboratorio de control demostró una marcada respuesta reticulocitaria (10.6%) con franca mejoría hematológica y descenso de la LDH (Hto: 25%, Hb: 9.3 mg/dl, % de reticulocitos 10.6 %, LDH 802.). Luego de cuatro dias de tratamiento, la paciente evidenció una rápida recuperación de las pautas del neurodesarrollo e inicio de ingesta alimentaria voluminosa, otorgándole el alta hospitalaria para seguimiento ambulatorio.
Este caso destaca la importancia de incluir el déficit de vitamina B12 en el diagnóstico diferencial de la anemia macrocítica y la regresión neurológica en lactantes, aún cuando no existan antecedentes de dietas restrictivas en la madre. La falla estricta en la introducción de la alimentación complementaria más allá de los 6 meses es una causa potencial de depleción de cobalamina debido a las limitadas reservas hepáticas del lactante. La gran respuesta clínica y reticulocitaria tras la administración de cianocobalamina confirman la efectividad del tratamiento precoz, remarcando que el diagnóstico y tratamiento oportuno es la herramienta principal para prevenir daño neurológico.
Se presenta el caso de un niño de 4 años con obesidad severa, sin otras comorbilidades, cuya intervención médica reiterada sobre hábitos alimentarios generó temor a ser reprendido —tanto en él como en su madre—, desencadenando restricción voluntaria de la ingesta con un descenso de 4 kg en un mes. El caso invita a reflexionar sobre la legitimación del discurso médico sobre los cuerpos, el pesocentrismo y la gordofobia en el ámbito pediátrico, y sobre la importancia de conocer e interiorizar los contextos y realidades en las que viven y crecen los niños como parte de la formación pediátrica.
Analizar la legitimación del discurso médico sobre los cuerpos en la consulta pediátrica. Cuestionar las intervenciones habituales en pacientes con diagnóstico de obesidad. Reflexionar sobre la gordofobia, el pesocentrismo y el enfoque de factores de riesgo como perspectivas potencialmente dañinas. Proponer un abordaje basado en la vulnerabilidad, los determinantes sociales y el enfoque de derechos. Destacar la importancia de la rotación por el primer nivel de atención en la formación de residentes de hospitales pediátricos.
Niño de 4 años residente en un barrio popular, con controles de salud en el primer nivel de atención. A los 2 años se diagnosticó obesidad severa (IMC Z >3). Se indicaron pautas de alimentación saludable y actividad física. A los 10 meses se constató un aumento de 6,5 kg. Se reiteraron las indicaciones, se solicitó laboratorio y se derivó a nutrición con seguimiento mensual durante 4 meses, que la familia discontinuó. Al retomar sus controles en el consultorio de seguimiento de residentes, el niño había logrado mantener el peso. Sin embargo, al constatar que continuaba en rango de obesidad, se insistió nuevamente frente a él y su madre sobre las pautas alimentarias. Al mes siguiente se constató que el niño había dejado de comer por temor a ser reprendido. También redujo la ingesta de líquidos. Se registró un descenso de 4 kg en un mes. Se presentaba visiblemente angustiado; la madre refirió no saber cómo lograr que su hijo se alimentara: incluso cuando preparaba algo de su agrado, él indicaba que era para sus hermanos. Ante esta situación, y en conjunto con pediatras de planta, se resignificó la intervención: se brindaron disculpas explícitas al niño y a su madre, se reforzaron mensajes sobre la importancia de la alimentación para el crecimiento con énfasis en recuperar el disfrute familiar. Progresivamente, el niño retomó la alimentación.
El abordaje integral en pediatría requiere reconocer que los determinantes sociales condicionan profundamente las posibilidades reales de las familias. Lo que habitualmente se denomina estilo de vida constituye en numerosos contextos una condición impuesta por la pobreza, la desigualdad y el acceso diferencial a alimentos. La perspectiva pesocentrista patologiza los cuerpos y reproduce discursos gordofóbicos bajo apariencia de preocupación médica legítima. Las intervenciones que generaron el daño en este caso fueron realizadas por residentes con escasa formación en atención primaria y determinantes sociales. Cuando los y las profesionales en formación no han tenido contacto real con el territorio y las condiciones de vida de las familias, las consultas pierden capacidad transformadora: se indican cambios que el contexto hace imposibles y se reproduce, sin revisión crítica, una mirada gordofóbica y pesocentrista incorporada durante la formación y sostenida por la propia cultura. La rotación por el primer nivel de atención en contextos de vulnerabilidad no es un complemento optativo: es una oportunidad indispensable para comprender que el cuerpo del niño no puede separarse del contexto en que vive, y para revisar las propias prácticas antes de que generen daño. Este caso ilustra cómo una intervención preventiva bien intencionada pero descontextualizada puede generar daño iatrogénico significativo. Acompañar la formación implica enseñar a revisar los propios sesgos, incorporar los determinantes sociales como parte del diagnóstico y reconocer que una consulta que no tiene en cuenta el medio no transforma: reproduce. Cuidar bien requiere conocer dónde y cómo vive quien se cuida
El neuroblastoma (NB) es el tumor sólido extracraneal más frecuente en la infancia, representando aproximadamente el 7–10 % de todas las neoplasias pediátricas y el 15 % de las muertes por cáncer en niños. Su incidencia es de alrededor de 10 casos por millón de niños menores de 15 años, con una mediana de edad al diagnóstico de 17–18 meses. El NB se origina en células de la cresta neural simpática, por lo que puede localizarse en cualquier sitio donde existan ganglios simpáticos o médula suprarrenal, siendo el retroperitoneo —y en particular la glándula suprarrenal— la localización más frecuente (aproximadamente el 65 % de los casos).
Una de las características más llamativas del NB en lactantes es su notable heterogeneidad biológica y clínica: desde formas de regresión espontánea hasta tumores de comportamiento agresivo con amplificación del oncogén MYCN. En menores de 18 meses, el pronóstico es significativamente mejor que en niños mayores, incluso en estadios avanzados, razón por la cual la detección temprana resulta de especial relevancia clínica.
Dar a conocer un caso clínico de un lactante de 3 meses con hallazgo incidental de neuroblastoma cuyo motivo de consulta principal fue la presencia de vómitos.
Lactante masculino de 3 meses, producto de embarazo controlado con serologías maternas negativas, nacido por cesárea electiva a término, con peso adecuado para la edad gestacional y sin complicaciones perinatales. Consultó por vómitos de un mes de evolución, presentes en la mayoría de las tomas al pecho, de contenido variable y ocasionalmente en chorro. No presentaba otros síntomas asociados, manteniendo buen estado general, adecuada actitud alimentaria y progreso ponderal.En la evaluación inicial se solicitó ecografía abdominal e interconsulta con gastroenterología. La ecografía evidenció una formación sólida retroperitoneal izquierda, paravertebral, hipoecogénica, de bordes regulares y moderada vascularización al Doppler, de 34 × 28 × 38 mm, recomendándose completar estudios con imágenes de mayor complejidad.Los análisis de laboratorio mostraron hemograma sin alteraciones significativas para la edad, función renal conservada, ácido úrico normal, LDH elevada (751 UI/L), leve aumento de TGO y FAL de 1114 UI/L. El examen de orina no presentó hallazgos patológicos.
Al ingreso a sala se reevalúa paciente encontrándose en buen estado general, afebril, normohidratado, hemodinamicamente compensado, a la palpación abdominal se identifica en flanco izquierdo la presencia de una masa palpable redondeada, adherida a planos profundos. Se solicita derivación a centro de mayor complejidad para realizar RMN bajo sedación y valoración por servicio de oncología. En htal de tercer nivel realizan RMN de tórax y abdomen con contraste: se identifica una formación expansiva retroperitoneal paravertebral izquierda, ubicada por debajo del trayecto de la vena renal izquierda, a la izquierda del trayecto de la aorta, por delante del psoas izquierdo y medial al riñón, aunque separada de este. La estructura es sólida y heterogénea, con realce irregular con el contraste. Mide 40 × 30 mm en sentido anteroposterior y transverso-oblicuo, y los 46 mm en sentido vertical. Mediastino de configuración conservada,sin evidencia derrame pleural ni pericárdico. Sin lesiones hepáticas, biliares, esplénicas, pancreáticas ni suprarrenales. Por su localización sugiere considerar en primera instancia diagnóstico de neuroblastoma. Es evaluado por servicio de oncología quienes realizan biopsia excisional con extracción completa de la masa con resultado de anatomía patológica: neuroblastoma.
Destacar la importancia de la anamnesis y del examen físico detallado en los controles de salud, dado que la sintomatología por la que acudía el paciente era inespecífica y el hallazgo ecográfico en este caso fue lo que motivo a la búsqueda dirigida y a un examen físico minucioso pudiéndose evidenciar la presencia del tumor abdominal.
Tener en cuenta que los controles de salud constituyen una oportunidad no solo para implementar medidas preventivas sino también para la pesquisa de enfermedades. Destacar que el neuroblastoma es el tumor solido extracraneal más frecuente en la edad pediátrica y su diagnóstico precoz es sumamente relevante para implementar de manera oportuna el tratamiento adecuado, pudiendo en algunos casos lograr la cura definitiva de la enfermedad.
La anemia ferropénica constituye uno de los problemas nutricionales más frecuentes en lactantes y se asocia con alteraciones de crecimiento y neurodesarrollo. La detección precoz y la identificación de factores de riesgo (bajo peso al nacer, anemia materna durante embarazo, poca adherencia a suplementación, introducción tardía de alimentos ricos en hierro y temprana de leche de vaca, condiciones socioeconómicas desfavorables) permiten implementar estrategias preventivas oportunas.
OBJETIVO GENERAL
Determinar la prevalencia y describir las características clínicas y alimentarias de la anemia en lactantes de 9 a 12 meses.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Valorar el tipo de alimentación e inicio de alimentación complementaria.
Valorar inicio de tratamiento profiláctico
Relacionar el sexo y la prevalencia de anemia.
Estudio observacional, descriptivo y de corte transversal. Se incluyó a todos los lactantes de 9 a 12 meses sanos que concurrieron al control de salud de niño sano del Hospital Gutiérrez de la Plata, entre los meses de octubre-abril 2025-2026. Se excluyó a aquellos niños RNPT y aquellos cursando infecciones agudas al momento del examen. Las variables analizadas fueron: edad, sexo, inicio y tipo de alimentación complementaria, adherencia a profilaxis con sulfato ferroso, valores de hematológico periférico, antecedente de anemia materna durante el embarazo, suplementación materna durante la gestacion y nivel educativo de los padres.
Los datos fueron analizados mediante estadística descriptiva. Las variables cuantitativas se expresaron como medias y las variables categóricas como frecuencias absolutas y porcentajes. La prevalencia de anemia se calculó utilizando como criterio diagnóstico hemoglobina <11 g/dL, de acuerdo con las recomendaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la deficiencia de hierro y anemia ferropénica.
Se incluyeron 47 lactantes de entre 9 y 12 meses de edad. La población estudiada presentó un predominio del sexo masculino (54%), mientras que el 46% correspondió al sexo femenino.
Respecto al tipo de alimentación durante el primer año de vida, la modalidad más frecuente fue la alimentación mixta (46,8%), seguida de lactancia materna exclusiva (44,7%). Un menor porcentaje de lactantes recibió exclusivamente fórmula láctea (8,5%).
En relación con el inicio de la alimentación complementaria, la mayoría de los lactantes (95,7%) comenzó a los 6 meses de edad, acorde con las recomendaciones vigentes. Solo un reducido porcentaje inició alimentación complementaria en forma anticipada, a los 5 meses (2,1%) y a los 4 meses (2,1%).
En cuanto al inicio de la profilaxis con hierro, el 35,4% de los pacientes comenzó a los 4 meses y un porcentaje equivalente lo hizo a los 6 meses. El 10,4% inició profilaxis a los 2 meses, mientras que el 8,3% y el 6,3% lo hicieron a los 8 y 9 meses, respectivamente. Se registró ausencia de datos en el 2,1% de los casos.
La hemoglobina media observada fue de 10,9 g/dL. Aplicando el criterio diagnóstico de anemia establecido por la Sociedad Argentina de Pediatría (hemoglobina <11 g/dL para lactantes), se identificaron 21 pacientes con anemia, lo que representa una prevalencia del 44,7%.
Según la gravedad, 18 pacientes (85,7% de los anémicos) presentaron anemia leve (hemoglobina entre 10 y 10,9 g/dL), mientras que 3 pacientes (14,3%) presentaron anemia moderada (hemoglobina entre 7 y 9,9 g/dL). No se registraron casos de anemia grave.
El volumen corpuscular medio mostró predominio de valores disminuidos para la edad, observándose microcitosis en una proporción importante de los pacientes. La mayoría de los casos presentó un patrón hematimétrico compatible con anemia microcítica hipocrómica. Si bien estos hallazgos sugieren deficiencia de hierro como etiología probable, la ausencia de estudios bioquímicos del metabolismo del hierro impidió confirmar el diagnóstico de anemia ferropénica.
Se observó una prevalencia de anemia del 44,7% en lactantes de 9 a 12 meses atendidos en el consultorio de Niño Sano del HZGA Dr Ricardo Gutiérrez, predominando las formas leves compatibles con ferropenia. Estos hallazgos resaltan la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, pesquisa precoz y suplementación con hierro durante el primer año de vida.
Las infecciones osteoarticulares constituyen una causa frecuente de consulta en pediatría. La artritis séptica y la osteomielitis aguda representan entidades que, si bien son distintas, pueden coexistir y presentarse de forma indistinguible en su inicio clínico. En los últimos años, la emergencia de cepas de Staphylococcus aureus meticilino-resistente (SAMR) de adquisición comunitaria (CA-SAMR) ha modificado el espectro clínico de estas infecciones, incrementando el riesgo de complicaciones graves como bacteriemia, émbolos sépticos, trombosis venosa profunda y falla multiorgánica.
En Argentina, CA-SAMR se ha consolidado como uno de los principales agentes causales de infecciones de piel, partes blandas y osteoarticulares en niños. Su capacidad de producir toxinas como la leucocidina de Panton-Valentine (LPV) y su comportamiento invasivo representan un desafío diagnóstico y terapéutico.
Dar a conocer un caso clínico de enfermedad invasiva por SAMR en una paciente adolescente con antecedente de traumatismo.
Paciente de 12 años que consulta por guardia por cuadro clínico de 5 días de evolución caracterizado por dolor y dificultad para la movilización de rodilla izquierda, asociado a fiebre no cuantificada. Al examen físico se constata dolor, edema y eritema en dicha articulación, con impotencia funcional.
Se realiza interconsulta con traumatología que solicita ecografía de rodilla y laboratorio. Se evidencia leucocitosis a expensas de granulocitos y PCR positiva. Ecografía: aumento de líquido en la bursa subcuadricipital con engrosamiento sinovial. Con diagnóstico presuntivo de bursitis, se decide tratamiento ambulatorio con trimetoprima-sulfametoxazol y control por traumatología infantil en 24 hs.
Cuarenta y ocho horas después, la paciente reingresa a la guardia por empeoramiento clínico: aumento del dolor en región rotuliana izquierda, impotencia funcional, fiebre y vómitos. Al examen físico se constata regular estado general, palidez mucocutánea generalizada, temperatura 37,8 °C, edema y calor local, con asimetría del miembro inferior izquierdo respecto al contralateral.
Se obtiene nuevo laboratorio con GB 7200 Hb 10 Hto 30% Plaquetas:122000 , PCR 67 GOT 122 GPT 61 BT 0.73 (BD 0.25) Creat 0.6 urea 37. Traumatología realiza punción de líquido sinovial resultado: coagulado. Se decide internación para inicio de tratamiento antibiótico endovenoso con clindamicina, previa toma de HMC x 2. Se realiza TAC de rodilla, que evidenció aumento del líquido intraarticular, imagen hipodensa con nivel líquido/grasa rodeando la metáfisis distal femoral, reticulación de la grasa periarticular y aumento de líquido en cápsula sinovial y bursa subcuadricipital. Hallazgos compatibles con hematoma subperióstico y marcados cambios inflamatorios periarticulares. Se recomendó RMN para descartar compromiso óseo.
Se realiza IC con infectología, ante la sospecha de infección por SAMR, indica agregar vancomicina al esquema antibiótico.
A las 72 horas de internación se reciben los resultados de los HMC x2: positivos para SAMR. La paciente persistía con registros febriles y refería dolor dorsal, por lo que se indicó TAC de tórax, abdomen y muslo izquierdo, que reportó:
- Tórax: derrame pleural laminar bilateral con refuerzo de hojas pleurales, consolidación alveolar heterogénea post-contraste, compatible con neumopatía aguda con émbolos sépticos.
- Muslo izquierdo: colección subperióstica hipodensa con nivel líquido/grasa (121 × 19 × 55 mm), con refuerzo periférico post-contraste, proceso inflamatorio/infeccioso subperióstico y articular de rodilla con bursitis subcuadricipital.
Se realiza búsqueda de focos profundos: fondo de ojo normal, ecocardiograma sin vegetaciones. Se decide junto a servicio de infectología rotar el esquema antibiótico a daptomicina, previa toma de nuevos HMC x2.
Se realizó la RMN de rodilla y fémur, que confirmó absceso subperióstico y osteomielitis aguda de la diáfisis femoral y metáfisis distal, con bursitis cuadricipital asociada.
Se realizó toilette quirúrgica con drenaje de la colección subperióstica y toma de muestra para cultivo de secreción.
A partir del 7mo día de internación, la paciente deja de presentar registros febriles, con disminución progresiva del edema y eritema en muslo.
Cumple 14 días de tratamiento con daptomicina y se decide egreso con tratamiento vía oral con TMS y controles ambulatorios programados.
Las infecciones por SAMR en pediatría pueden presentarse inicialmente como un proceso localizado de partes blandas, con un alto potencial de progresión hacia bacteriemia y compromiso sistémico invasivo cuando no se reconocen de forma precoz.
Es importante como pediatras poder diferenciar aquellos pacientes que requieren tratamiento antibiótico endovenoso para evitar la progresión de la enfermedad.
Destacar la importancia del abordaje multidisciplinario en la internación pediátrica.
Las dificultades alimentarias (DA) afectan entre el 25% y 40% de los niños sanos durante su crecimiento; solo el 10% presenta una gravedad que requiere intervención intensiva. La selectividad alimentaria (SA) es la entidad más frecuente, y representa alrededor de 2/3 del total. Su identificación temprana resulta fundamental para prevenir el impacto sobre el crecimiento y desarrollo. En contextos de vulnerabilidad social, los determinantes sociales de la salud actúan como factores perpetuadores, dificultando la continuidad de cuidados aun cuando existen recursos disponibles.
Describir el caso de un niño con SA severa en contexto de vulnerabilidad social, analizar factores predisponentes y perpetuadores involucrados, y reflexionar sobre las barreras para la continuidad de los cuidados.
Niño de 2 años, RNT/PAEG. Convive con sus padres y dos hermanas a 100 metros del CeSAC de un barrio popular de CABA. Realizó controles hasta los 6 meses con buen crecimiento y desarrollo, vacunas completas y lactancia materna exclusiva.
A los 2 años consulta para control. La madre refiere que desde el inicio de la alimentación complementaria el niño rechaza una gran variedad de alimentos, aceptando solo galletas de agua, pan, yogurt y agua, con lactancia materna vigente. Se niega a probar otros alimentos realizando arcadas. Examen físico: peso y talla en percentil (pc) 55, IMC 16 (pc50), retraso en el área de lenguaje expresivo con buena intención comunicativa. Laboratorio: anemia ferropénica. Se indica suplementación de micronutrientes, interconsulta con nutrición y se articula con terapeuta ocupacional (TO) especialista en SA. El niño y su madre inician el espacio de TO logrando aproximaciones efectivas con alimentos nuevos, pero discontinúan por dificultades familiares.
A los 2 años y 6 meses se realiza nuevo control de parámetros bioquímicos donde persistía la anemia ferropénica, y se evidencia una caída en el pc de talla y una velocidad de crecimiento de la talla en pc 3. Se renueva la indicación de suplementos, y se refuerza la importancia de asistir al espacio de TO. Desde el CeSAC se sostiene la articulación con nutrición y TO, manteniendo contacto telefónico con la familia intentando favorecer el acceso, pero no se logra sostener el seguimiento de forma regular.
DISCUSIÓN
Según la clasificación de Kerzner y cols., basada en las preocupaciones de los padres, el caso corresponde a una ingesta selectiva de probable origen conductual. Las arcadas ante alimentos nuevos, la variedad extremadamente limitada, el tiempo prolongado de evolución y las prácticas de alimentación forzada referidas por la familia constituyen señales de alerta que justifican una evaluación integral y un abordaje interdisciplinario precoz. Las recomendaciones actuales proponen intervenciones escalonadas según la gravedad: desde la orientación familiar ante DA leve, hasta el abordaje interdisciplinario cuando existe DA grave o compromiso nutricional, considerando el contexto familiar y sociocultural en cada caso. En este caso, la anemia ferropénica y la restricción extrema de la variedad motivaron suplementación, seguimiento nutricional, intervención con TO y seguimiento activo desde el primer nivel de atención.
Sin embargo, el aspecto más relevante del caso radica en la dificultad para sostener el proceso terapéutico. A pesar de la cercanía geográfica, facilidad de acceso a turnos y terapias, y el acompañamiento activo del equipo, la continuidad fue intermitente. La inseguridad alimentaria, precariedad económica, sobrecarga de cuidados con pocas redes de apoyo, y el estrés crónico asociado a la pobreza condicionan la capacidad de las familias para priorizar y sostener intervenciones relacionadas con hábitos de salud cuando no existe una repercusión percibida como inmediata o urgente. En este contexto, la falta de adherencia no debe interpretarse como una decisión individual, sino como el resultado de múltiples determinantes sociales que limitan las posibilidades reales de continuidad.
CONCLUSIONES
La SA puede asociarse a deficiencias nutricionales comprometiendo el crecimiento y el desarrollo, incluso cuando la curva pondoestatural se mantiene conservada. El impacto de estos déficits en los primeros años puede tener consecuencias a largo plazo sobre el crecimiento, el desarrollo cognitivo y el capital humano. Esto representa un desafío para el pediatra, que debe realizar un seguimiento estrecho con monitoreo de micronutrientes esenciales y suplementación adecuada.
La disponibilidad de recursos no siempre garantiza el acceso efectivo a los cuidados. En contextos de alta vulnerabilidad social, los determinantes sociales adquieren un rol central en los procesos de salud-enfermedad, y para abordarlos es fundamental conocer los entornos donde crecen y viven los niños y sus familias. Solo a partir de esta comprensión es posible diseñar estrategias de acompañamiento y cuidado acordes a sus necesidades y realidades.
La tuberculosis es una enfermedad infectocontagiosa de afección predominantemente pulmonar, sin embargo, las variantes extrapulmonares representan entre el 15% y el 20% de los casos. A nivel mundial, los niños y adolescentes constituyen aproximadamente el 11% de la carga total de la enfermedad, y de este porcentaje, la mitad corresponde a menores de 5 años.
Dentro de las localizaciones extrapulmonares, la tuberculosis osteoarticular en la edad pediátrica es poco frecuente, representa del 5% al 6% de estos casos. Asimismo, la presentación multifocal comprende entre el 5% y el 10% de todas las afecciones osteoarticulares, lo que la convierte en una entidad clínica poco frecuente.
Debido a que su presentación clínica suele ser inespecífica y a que los estudios por imágenes pueden simular lesiones tumorales, histiocíticas u otros procesos infecciosos e inflamatorios es de vital importancia considerar esta afección dentro de los diagnósticos diferenciales, especialmente en áreas endémicas.
Este reporte tiene como objetivo describir el caso de un paciente pediátrico con presentación atípica de tuberculosis ósea diseminada y compromiso vertebral severo, cuya manifestación clínica inicial fue tortícolis.
Paciente de sexo masculino, de 3 años y 9 meses de edad, sin antecedentes patológicos de relevancia, que consulta por tortícolis de 2 meses de evolución sin otros síntomas asociados. Paciente oriundo de Moreno, Provincia de Buenos Aires. Grupo familiar conviviente sano, sin nexo epidemiológico para enfermedades infectocontagiosas. Al examen físico presenta inclinación cervical permanente hacia la izquierda con limitación marcada para la rotación derecha y contractura del músculo esternocleidomastoideo ipsilateral, sin otros hallazgos patológicos.
Se realiza inicialmente radiografía de columna frente y perfil donde impresiona alteración anatómica de vértebra T4. Se realiza tomografía computada con contraste endovenoso de columna cervical evidenciando lesión osteolítica y expansiva de T4 - T5, con pérdida de la alineación habitual con compromiso de partes blandas perivertebrales e invasión aparente del canal medular. Para mejor caracterización de la lesión y del compromiso del canal medular se realiza resonancia magnética nuclear de columna cervicodorsal evidenciando la presencia de una lesión infiltrante osteolítica con compresión anterior de T4, cifosis dorsal moderada y un extenso componente de partes blandas pre y perivertebral con subluxación-desplazamiento dorsal y reducción del espacio epidural anterior.
No pudiendo descartar por estos métodos el origen tumoral o infeccioso de dicha lesión, se solicitan estudios para evaluar compromiso sistémico. Se realiza laboratorio donde se evidencia anemia leve y eritrosedimentación elevada. Se realizan radiografías de huesos largos y cráneo que evidencian múltiples lesiones líticas de características inespecíficas localizadas en peroné derecho, tibia, húmero y cúbito izquierdos. Con el fin de obtener diagnóstico histopatológico, se realizó biopsia incisional del cúbito izquierdo cuyo informe de anatomía patológica describe “proceso de inflamación granulomatosa necrotizante”, con cultivos bacteriológicos negativos. En simultáneo se realizan estudios para descartar tuberculosis sistémica, con prueba de tuberculina (PPD) y lavados gástricos con baciloscopia y cultivos negativos.
Dada la localización de la lesión que generaba inestabilidad de la columna cervical el paciente requiere realización de artrodesis posterior instrumentada (API) desde T1 a T9 combinada, con estabilización de la columna con colocación del dispositivo de inmovilización externo halo chaleco, en la cual se observa marcada necrosis del tejido óseo vertebral y secreción purulenta proveniente de la cara anterior de la columna, procediéndose a la toma de muestras para anatomía patológica, cultivo y GeneXpert, siendo este último positivo para el complejo Mycobacterium tuberculosis, por lo que se inicia esquema de tratamiento tuberculostático con isoniazida, rifampicina, etambutol y pirazinamida.
Se realizó catastro para tuberculosis con radiografía de tórax y PPD a convivientes sin resultados confirmatorios.
El caso presentado reviste especial interés por la relevancia epidemiológica de esta patología en la región y los desafíos que presenta el diagnóstico ante la variabilidad en la presentación clínica especialmente en las formas extra pulmonares. lo que requiere mantener un alto índice de sospecha clínica y realizar una exhaustiva investigación durante el abordaje diagnóstico.
El tricobezoar es una forma poco frecuente de bezoar, causado por la acumulación de material no digerido en el tracto gastrointestinal, asociado a tricofagia y trastornos psiquiátricos o del neurodesarrollo. Su presentación clínica suele ser inespecífica, incluyendo dolor abdominal, masa palpable y constipación, requiriendo alto índice de sospecha clínica para realizar diagnóstico. Este caso está basado en una paciente que presenta trastorno global del neurodesarrollo y desorden de la conducta alimentaria asociada a tricofagia, que desarrolló un tricobezoar gástrico con extensión postpilórica, el cual se vio implicado con complicaciones como la anemia severa. Presentó resolución quirúrgica, y posteriormente se valoró paciente con desnutrición moderada aguda con riesgo de síndrome de realimentación por lo que inicia recuperación nutricional pautada junto a especialidad, con buena evolución clínica.
Describir un tricobezoar gástrico en paciente pediátrica con trastorno del neurodesarrollo.
Destacar la importancia de la sospecha clínica precoz ante cuadros de constipación asociados a alteraciones de las conductas.
Este caso se desarrolla en el HZGA Manuel Belgrano; paciente femenina de 3 años de edad con antecedente de trastorno global del neurodesarrollo en seguimiento por constipación. Presenta ecografía abdominal previa con contenido propio intestinal sin signos de obstrucción. Al examen físico, compensada, marcada palidez mucocutánea, extremidades frías, alopecia frontoparietal, abdomen doloroso a la palpación profunda a nivel de epigastrio, con tumoración palpable.Presenta hábitos de tricofagia de tres meses de evolución. Por alta sospecha clínica se solicita TAC sin contraste que presenta masa gástrica heterogénea que confirma la presunción diagnóstica. Se realiza laboratorio con anemia microcítica-hipocrómica con criterio transfusional, por lo que se realizaron múltiples transfusiones de glóbulos rojos. Se decide derivar a centro de mayor complejidad para resolución quirúrgica mediante laparotomía exploratoria con gastrotomia antral y extracción de tricobezoar con extensión posterior al ligamento de Treitz (signo de Rapunzel), sin evidencia de sangrado ni úlceras en mucosa gástrica. Se valora desnutrición moderada aguda, y comienza su recuperación nutricional con ingresos iniciales de líquidos, escalando a dieta acorde a edad con aporte calórico con aumentos paulatinos pautados por médica nutricionista y suplementos multivitamínicos y controles de laboratorio por riesgo de síndrome de realimentación. A la valoración de su neurodesarrollo, la paciente impresiona hipotrofia muscular secundaria a hipoaporte, con mejoría evolutiva en la sedestación, marcha, fuerza y tono; tiene intención comunicativa con emisión de palabras sueltas y escasa respuesta al llamado por su nombre, y en conjunto con la selectividad alimentaria. Con un buen estado general de salud, se le otorgó el egreso de sala de internación pediátrica con indicación de continuar con plan alimentario y manejo interdisciplinario junto a licenciada en nutrición, psicología infanto-juvenil y servicio de estimulación temprana.
El tricobezoar es una entidad patológica poco frecuente, asociada a tricofagia y trastornos neuropsiquiátricos y del neurodesarrollo. Su presentación clínica suele ser inespecífica, pudiendo manifestarse con dolor abdominal, plenitud postprandial e intolerancia progresiva a alimentos, pérdida de peso y alteraciones en el tránsito intestinal en forma de constipación o diarrea. La presencia de alopecia y antecedente de tricofagia fueron datos clave que orientaron la sospecha clínica y definieron conducta. El tratamiento depende del tamaño, posición y características del bezoar. En el caso de nuestra paciente, por presentar bezoar de gran tamaño, el tratamiento de elección fue quirúrgico. Desde el aspecto nutricional, es una paciente con diagnóstico de desnutrición moderada aguda con buena evolución en su recuperación nutricional, presentó riesgo de síndrome de realimentación valorado en contexto de parámetros bajos de magnesio en laboratorio control postoperatorio, IMC < 14 kg/m2 e ingesta pobre en paciente con desorden de la conducta alimentaria y tricobezoar grande. Destacamos la necesidad de reforzar pautas de cuidado del paciente desnutrido con intención de minimizar los riesgos.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11858 Parotiditis por Influenza A: a próposito de 2 casos Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
CAROLINA ANDREA DA SILVA | |
| 12071 Escorbuto por selectividad alimentaria en un paciente con trastorno del espectro autista. A propósito de un caso. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
AGUSTINA JIMENEZ AMBROSIO | |
| 12082 Hipertensión arterial secundaria a estenosis de arteria renal en un niño con neurofibromatosis tipo 1: a propósito de un caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
GABRIEL MARIANO PARAJE | |
| 12103 Hipertensión arterial secundaria en adolescente con obesidad: reporte de caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
GABRIEL MARIANO PARAJE | |
| 12110 Linfoma de Hodgkin clásico a partir de adenopatías cervicales como consulta de bajo riesgo: a propósito de un caso. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
GEMA PATRICIA CEDEÑO FALCONES | |
| 12138 Parálisis benigna recurrente del sexto par craneal en un paciente pediátrico. A propósito de un caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
GRECIA MORENO MUÑOZ | |
| 12154 Hemangioma parotideo como diagnóstico diferencial. A propósito de un caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
YAEL DEL MAR VILLACORTA | |
| 12156 Parotiditis recurrente en la infancia: el rol del pediatra en el diagnóstico diferencial. A propósito de dos casos. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
JULIETA CITTANTI | |
| 12165 Lupus eritematoso sistémico en la infancia: a propósito de un caso. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
MARIANA MEZZANO |
Aunque históricamente se considera erradicado, el escorbuto continúa presentándose en poblaciones pediátricas vulnerables y ha resurgido en países desarrollados en asociación con la selectividad alimentaria extrema, particularmente en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). La deficiencia de vitamina C puede manifestarse con compromiso osteomuscular, sangrado mucocutáneo y alteraciones hematológicas, simulando patologías infecciosas, reumatológicas u oncohematológicas. El limitado reconocimiento de esta entidad en la práctica pediátrica actual, junto a la inespecificidad de su presentación clínica, constituyen un desafío diagnóstico que puede retrasar su diagnóstico y tratamiento oportunos.
Presentar un caso de escorbuto en una paciente pediátrica con TEA y selectividad alimentaria extrema, y destacar los desafíos diagnósticos, así como el valor de la anamnesis nutricional y la integración clínico-radiológica para su reconocimiento.
Niña de 7 años con TEA y selectividad alimentaria extrema de larga evolución, con dieta restringida a yogur, pan y galletas, sin consumo de frutas, verduras, carnes ni huevo. Antecedentes de RNT BPEG con RCIU e internación en UCIN para recuperación nutricional.
Consultó por cuadro de una semana de evolución de dificultad para la deambulación e intenso cansancio que le impedía levantarse de la cama. Al examen físico se encontraba hemodinámicamente estable, con peso de 21,4 kg (P10-P25) y talla de 119,5 cm (P25). Presentaba hipertricosis, xerosis, excoriaciones y equimosis en miembros inferiores, asociadas a hipotrofia muscular y marcha lenta e insegura con necesidad de apoyo para la deambulación, sin aumento de base de sustentación. Asociaba gingivitis crónica, sarro dental, halitosis severa y sangrado gingival. Resto del examen físico sin hallazgos relevantes.
Laboratorio: Hb 12,2 g/dl, VCM 71 fl, HCM 24,2 pg, ferremia 19 μg/dl, ferritina 70,40 ng/ml, transferrina 258 ug/dl, saturación de transferrina 4,94%, vitamina A 0,15 mg/l y niveles séricos de vitamina C en el límite inferior de la normalidad (0,41 mg/dl; VR: 0,2-2 mg/dl). Resto de parámetros bioquímicos sin alteraciones relevantes.
Las radiografías de huesos largos no mostraron alteraciones. La resonancia magnética (RMN) de miembros inferiores con contraste evidenció edema medular óseo con realce metafisario en huesos largos de ambos muslos y piernas, asociado a edema de partes blandas adyacentes y reacción perióstica, con compromiso de diáfisis tibial izquierda y hallazgos similares en ambos calcáneos, sugestivos de hipovitaminosis C.
Se asumió operativamente el diagnóstico de escorbuto secundario a deficiencia de vitamina C, asociado a ferropenia y déficit de vitamina A. Se inició tratamiento con vitamina C oral (250 mg/día), suplementación vitamínica, soporte nutricional y abordaje interdisciplinario entre nutrición, neurología y trabajo social. Presentó mejoría clínica dentro de las primeras 48-72 horas, con recuperación progresiva de la marcha. Al mes, evidenció recuperación completa de motricidad y ganancia ponderal de 2,7 kg.
El escorbuto, aunque infrecuente en la práctica actual, persiste en poblaciones pediátricas vulnerables, especialmente en niños con trastornos del neurodesarrollo y selectividad alimentaria. La restricción prolongada de grupos alimentarios constituye un factor de riesgo para deficiencias nutricionales como la vitamina C.
Este caso resalta un importante desafío diagnóstico: su capacidad para simular patologías infecciosas, reumatológicas, neuromusculares u oncohematológicas. Por lo tanto, la anamnesis alimentaria es fundamental, especialmente en pacientes con TEA, donde los hábitos restrictivos pueden subestimarse aun sin desnutrición evidente. En la paciente se evidenciaron ferropenia y déficit de vitamina A, reflejando compromiso nutricional asociado.
Por otro lado, la RMN aportó información diagnóstica clave al mostrar hallazgos compatibles con hipovitaminosis C no evidentes en radiografías simples, orientando el diagnóstico pese a niveles séricos de vitamina C en el límite inferior de la referencia. Esto demuestra que las concentraciones plasmáticas no siempre reflejan las reservas tisulares ni excluyen el diagnóstico ante una elevada sospecha clínica. En consecuencia, los resultados bioquímicos deben interpretarse en conjunto con la clínica, los antecedentes nutricionales y las imágenes, evitando descartar el diagnóstico sobre la base de determinaciones plasmáticas aisladas. Asimismo, la mejoría clínica dentro de las primeras 48-72 horas de tratamiento reforzó retrospectivamente el diagnóstico.
En conclusión, el escorbuto no es una enfermedad del pasado y debe incluirse entre los diagnósticos diferenciales en poblaciones pediátricas de riesgo con síntomas osteomusculares y manifestaciones hemorrágicas, ya que su reconocimiento precoz permite instaurar un tratamiento simple y efectivo.
El hemangioma infantil (HI) es el tumor vascular benigno más frecuente en la infancia, producido por la proliferación anormal de células endoteliales y una arquitectura aberrante de los vasos sanguíneos. Presenta tres fases: proliferativa, estable e involutiva. Su incidencia es del 4% al 10% en menores de un año, localizándose el 80% en cabeza y cuello. Representa aproximadamente la mitad de los tumores que afectan la glándula parótida. Es más frecuente en población caucásica, mujeres, prematuros y recién nacidos con bajo peso. La edad media de presentación es entre los 2 y 3 meses de vida. Puede presentar complicaciones como compresión o pérdida de la función de estructuras adyacentes, hemorragias, ulceraciones o infecciones. meses. Demuestran un rápido crecimiento en los primeros meses de vida, pero generalmente muestran regresión después de 18 meses. El diagnóstico y tratamiento precoz es de gran importancia.
Presentar un caso de HI parotídeo como diagnóstico diferencial de tumoraciones laterales de cuello.
Paciente femenina que nació a las 29 semanas, con peso adecuado para la edad gestacional. Hija de madre primigesta, con controles prenatales adecuados y serologías negativas. Permaneció en neonatología hasta su estabilización. A los 43 días de vida (edad corregida: 35,1 semanas), presentó tumoración preauricular derecha que borraba el ángulo mandibular, de consistencia firme, bordes lisos y forma redondeada, sin cambios en la coloración ni en la temperatura local. A la palpación no presentaba dolor ni adenopatías regionales. La paciente se encontraba en buen estado general, sin otros síntomas asociados. Se realizaron estudios de laboratorio sin alteraciones en la serie blanca ni elevación de reactantes de fase aguda; la amilasa se encontraba en valores normales. La ecografía de partes blandas evidenció aumento de tamaño de la parótida derecha (25 x 15 mm), homogénea y ligeramente hipoecoica respecto a la contralateral, sin imágenes focales. En el Doppler color se observó aumento difuso de la vascularización, tanto arterial como venosa, sin evidencia de trayectos fistulosos. La parótida izquierda presentaba tamaño y ecoestructura conservados (18 x 5 mm), con Doppler normal. Se asumió el diagnóstico de hemangioma infantil parotídeo e inició tratamiento con propranolol, previa valoración cardiológica, con esquema de dosis progresivas. No presentó complicaciones, ni propias de la patología ni asociadas al tratamiento. Se descartó la presencia de otros hemangiomas y síndromes asociados. Presentó buena evolución.
Los HI son los tumores benignos más frecuentes en pediatría; en su mayoría son asintomáticos, de evolución benigna y únicos. Entre el 10% y el 15% de los casos presentan riesgo de complicaciones durante la fase proliferativa. Los hemangiomas de la región parotídea requieren tratamiento temprano, ya que su crecimiento puede afectar el nervio facial y la función glandular. El propranolol es aún la primera línea de tratamiento.
Las recomendaciones actuales sugieren realizar pesquisa sistemática de hipertensión arterial (HTA) en la población pediátrica mediante la medición anual de la presión arterial (PA) a partir de los 3 años de edad, especialmente en niños con factores de riesgo.
La neurofibromatosis tipo 1 (NF1) constituye una de las condiciones en las que la vigilancia de la PA adquiere especial relevancia. Si bien la prevalencia de HTA no es elevada, cuando está presente se asocia con una mayor proporción de causas secundarias en comparación con la población pediátrica general. Entre estas, la vasculopatía renal, particularmente la estenosis de la arteria renal, representa la etiología más frecuente.
Describir la presentación clínica de un paciente pediátrico con NF1 e HTA secundaria de causa renovascular.
Niño de 6 años, con diagnóstico de NF1 desde los 2 años de vida, en seguimiento multidisciplinario irregular. Durante el control de salud anual se detectaron cifras de presión arterial por encima del percentilo 95 (TA: 118/85 mmHg; MSI 120/72 mmHg, MSD).
Se solicitó monitoreo ambulatorio de presión arterial (MAPA), que confirmó HTA a predominio sistólico con patrón dipper conservado. El laboratorio mostró función renal y niveles de renina plasmática dentro de rangos normales. La ecografía renal con doppler evidenció riñón derecho disminuido de tamaño con índice de resistencia alterado. Ante estos hallazgos, se realizó angio-TC abdomino - renal, que informó estenosis de la arteria renal derecha, con compromiso de la perfusión renal. La gammagrafía renal mostró asimetría funcional significativa (riñón derecho hipotrófico con captación del 22%). Los estudios de daño de órgano blanco (ecocardiograma y orina completa) no evidenciaron compromiso.
Fue derivado a nefrología, donde se inició tratamiento antihipertensivo con enalapril 2,5 mg/día y dieta hiposódica, observándose mejoría de los registros tensionales (última medición: 114/64 mmHg). Se indicó valoración por cirugía cardiovascular para definir conducta según evolución.
La hipertensión arterial en pacientes con NF1 es una manifestación poco frecuente; sin embargo, su detección debe motivar la búsqueda de causas secundarias, particularmente de origen renovascular. Entre ellas, la estenosis de la arteria renal constituye la etiología más frecuentemente asociada a esta enfermedad.
La medición sistemática de la presión arterial en los controles de salud permite la identificación temprana de estos pacientes, favoreciendo el diagnóstico oportuno y la implementación de intervenciones destinadas a prevenir la progresión del daño asociado.
La hipertensión arterial (HTA) primaria en pediatría es más frecuente que la secundaria, sobre todo en pacientes mayores a 6 años con historia familiar de HTA y sobrepeso u obesidad. Sin embargo, dada la mayor frecuencia de causas secundarias en este grupo con respecto a los adultos, siempre deben tenerse en cuenta para abordar a un diagnóstico temprano y tratamiento oportuno.
Describir la presentación de una adolescente con obesidad con HTA de causa secundaria.
Paciente femenina de 12 años de edad, que se encontraba en seguimiento por consultorios de clínica pediátrica por obesidad (IMC 25,6) que presenta al examen físico HTA grado 2 con discrepancia entre miembros superiores e inferiores (promedio 180/120 y 120/75). No presenta antecedentes familiares ni otros antecedentes personales relevantes.
Dada la severidad de la HTA se decide su internación para diagnóstico y tratamiento. Se realizan estudios complementarios para confirmar sospecha diagnóstica con ecocardiograma que presentaba disfunción del ventrículo izquierdo leve con espesores murales en límite superior, sin coartación de aorta; ecografía abdominal y renal con doppler sin hallazgos patológicos; y finalmente angio-RMN abdominal en la que presentaba aorta abdominal de calibre normal hasta la arteria mesentérica superior luego de la cual presenta marcada disminución de calibre hasta tornarse filiforme fibrótica por debajo de las arterias renales, con asimetría de calibre de arterias renales, siendo la izquierda de menor calibre.
Se completa la evaluación de daño de órgano blanco con índice proteinuria/creatininuria de 0.13 (normal). Se estudió el resto del árbol vascular sin hallar alteraciones.
Se inició tratamiento con amlodipina 10 mg/día y nebivolol 10 mg/día obteniendo la normotensión arterial.
Con el diagnóstico de síndrome de aorta media (SAM) se realizaron estudios para búsqueda etiológica sin abordar a un diagnóstico certero. Se sospechó arteritis de Takayasu en fase crónica versus SAM de origen idiopático.
Durante el seguimiento se mantuvo normotensa sin cambios inflamatorios en la vasculatura o en laboratorios.
El síndrome de aorta media es una variación poco común de coartación aórtica distal a la aorta torácica (0.5-2% de los casos). Su manifestación principal es la HTA refractaria. Si bien es mayormente secundaria a arteritis de Takayasu, o forma parte de enfermedades sistémicas como Neurofibromatosis o Síndrome de Williams, un alto porcentaje son idiopáticas. El tratamiento inicial es farmacológico pero puede requerir intervenciones quirúrgicas. Es importante tenerla presente entre los diagnósticos diferenciales de HTA aún en adolescentes con obesidad para su tratamiento oportuno y disminución de complicaciones.
El linfoma es un tipo de cáncer que, en Argentina, representa alrededor del 12% de todos los cánceres infantiles, siendo el linfoma de hodgkin aproximadamente en el 48% de los casos, predominante en niños menores de 15 años, con una tasa de curación cada vez más creciente. Suele manifestarse como una adenopatía indolora en regiones cervicales, supraclaviculares o ambas, asociada a síntomas B, fiebre, tos o dificultad para respirar en caso de masa con ocupación de mediastino. Estas adenopatías son el signo principal que motiva a los padres a consultar al pediatra, y es muy importante del mismo buscar dentro de las posibles causas la oncológica.
Remarcar la importancia de descartar causa oncológica en una adenopatía y así llegar al diagnóstico y tratamiento temprano.
Se trata de un paciente de 11 años de edad, previamente sano, quien llega a la consulta de bajo riesgo por presentar asimetría de cuello de tres días de evolución. Al interrogatorio niega antecedentes patológicos personales, ni familiares; como única manifestación clínica, presenta hace un mes disnea de grandes esfuerzos, refiere cansancio al jugar futbol. Niega síntomas constitucionales y nexo epidemiológico para TBC. A la valoración paciente en buen estado general, luce eutrófico, presenta en región cervical izquierda tres adenopatías, una de mayor tamaño de aproximadamente 3x3 cm de diámetro, supraclavicular, difícil de distinguir consistencia duro-elástica, no tan móvil, y las otras dos cervicales posteriores de aproximadamente 2x2 cm, duro-elásticas y móviles. No se palpan otras adenopatías. Tórax simétrico, con buena entrada de aire bilateral, sin ruidos agregados, eupneico, eucárdico. Resto sin particularidades.
Ante cuadro clínico mencionado, se inicia abordaje para descartar no solo causa infectológica sino también causa oncológica. En radiografía de tórax se observa ensanchamiento de mediastino superior con densidad de partes blandas, que hace silueta con el corazón y no desvía la tráquea. Ecografía de piel y partes blandas de cuello informa varias adenomegalias, de ecoestructura heterogénea de hasta 27 mm de diámetro, con señal al doppler color en los niveles III, IV, Vb y VI izquierdos. Se visualiza mediante la escotadura esternal y entre el 2 espacio intercostal izquierdo hasta 5to espacio intercostal, imagen extensa, heterogénea, de aspecto sólido, de hasta 11 cm de diámetro. Laboratorio de lisis tumoral sin alteración; serologías para HIV, hepatitis B y C, sífilis TP, bartonella y toxoplasmosis (-); CMV, VEB y hepatitis A IgG (+) e IgM (-).
Por sospecha de causa oncológica como principal diagnóstico diferencial, paciente se interna y se interconsulta con servicio de oncología quienes solicitan ecocardiograma, TAC de cuello, tórax y abdomen con y sin contraste, biopsia ganglionar y PAMO/BMO e iniciar con medidas de prevención de síndrome de lisis tumoral. Ecocardiograma reportó obstrucción leve del TSVD por masa mediastinal. TAC de cuello: conglomerado ganglionar en segmentos III, IV (anterolateral), Vb (posterior lateral) izquierdo de densidad heterogénea, con pérdida de la estructura habitual, en rango adenomegálico, con realce periférico ante la administración de contraste, que desplaza vía aérea hacia la derecha sin comprimirla. Múltiples ganglios en segmento VI, con pérdida de la estructura, en rango no adenomegálico. Vena yugular común derecha ingurgitada, en relación a compresión distal de la misma por masa mediastínica, la izquierda de fino calibre a nivel de, no se observa continuidad a nivel distal como tampoco se observa el confluente yugulo-subclavio izquierdo, ni la vena innominada; tórax: en mediastino anterior formación sólida, heterogénea, de aspecto lobulado, con ligero realce, con extensión hacia la región supraesternal, comprime la tráquea con disminución de la luz mayor al 50% y el bronquio fuente izquierdo, desplaza hacia lateral la vena cava superior y rodea el cayado de la aorta y al tronco la pulmonar y sus ramas. Se observan algunas imágenes nodulares, en língula una de 5.2 mm y otra adyacente de 3.9 mm. Atelectasia subsegmentaria en segmento ápicoposterior del LSI; abdomen: Múltiples imágenes ganglionares en ambas regiones inguinales de densidad y tamaño conservado. Biopsia por exéresis ganglionar sobre adenopatía cervical izquierda palpable, se sacan dos ganglios, uno de ellos con material caseoso en su interior y se envía material para estudio a anatomía patológica, citometría de flujo, biología molecular y cultivo, reportándose para gérmenes comunes, hongos y GenXpert, además de PPD, BAAR x 2, todos negativos; resultado de anatomía patológica Linfoma de Hodgkin clásico, subtipo celularidad mixta, estadío IIA riesgo intermedio, por lo que paciente inicia tratamiento con quimioterapia.
La presentación del siguiente caso clínico nace en recalcar la importancia de estudiar las posibles causas ante una adenopatía, especialmente la oncológica. Como pediatras debemos prevenir y sobre todo desde una consulta de bajo riesgo, tener en cuenta que podemos encontrarnos con pacientes previamente sanos, sin una sintomatología típica, pero ante una adenopatía con sospecha de causa oncológica, no debemos desestimar e iniciar tan pronto sea posible los estudios correspondientes. Es claro que no siempre vamos a encontrarnos con la facilidad de tener un hospital de alta complejidad para realizar un abordaje completo, sin embargo, la sospecha clínica nos debe dirigir a derivar al paciente tan pronto sea posible.
El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica, multisistémica, de curso variable, potencialmente mortal. Es más frecuente en mujeres, y en niños representa el 20% de los casos totales. Suelen tener las mismas manifestaciones clínicas que los adultos, pero un grado de actividad más alta, con una mayor frecuencia de manifestaciones graves renales y neuropsiquiátricas. El diagnòstico suele ser difícil, por la inespecificidad de la presentación de los cuadros clìnicos; siendo necesario plantear múltiples entidades diferenciales.
Plantear diferentes escenarios diagnósticos frente a la presencia de síndrome de repercusión general asociado a manifestaciones clínicas y de analíticas inespecíficas, optimizando el estudio del paciente.
Paciente masculino de 11 años, que concurre por dolor abdominal, gingivorragia y petequias, asociado a síndrome de repercusión general de un mes de evolución. Al examen físico, regular a mal estado general, asténico, abúlico, palidez generalizada, petequias en rostro, pabellón auricular, paladar, manos, miembros inferiores, subungueales y Gingivitis. P 26,500kg (<p3/ z-2.41) T: 141cm (p22/z-0.77); ta 110/60
Se decide su internación por síndrome de repercusión general asociado a petequias a descartar etiología: INFECTOLÓGICA (freno medular post viral); HEMATOLÓGICA: Leucemia, déficit de vitamina B12; REUMATOLÓGICA: vasculitis.
Se solicita laboratorio gb 4500 86%N/10%L hb10 hto31% plaquetas 160000 Ers 63 Pcr 35; orina completa: proteínas+, cuerpos cetónicos trazas, leucocitos 10-15/campo, abundantes cilindros hialinos y leucocitarios; y Rx de tórax sin particularidades. Debido a registros febriles se toma Hemocultivo, Urocultivo y HNF (negativos). Se interconsulta con infectología, hematología, reumatología y nutrición.
Se recibe nuevo laboratorio con FAN+, anemia normocitica normocromica; sumado a la presencia de poliserositis (derrame pleural y pericárdico leve) , confirma el diagnòstico presuntivo de Lupus Eritematoso Sistémico. Inicia tratamiento con pulsos de corticoide, azatioprina e hidroxicloroquina con evolución clínica favorable.
El LES es una enfermedad con una gran variabilidad clínica y analítica, tanto en la combinación de los síntomas y alteraciones bioquímicas, como en la intensidad de las mismas. No existe una única prueba patognomónica para LES, por lo que es de vital importancia tenerla en consideración.
La parálisis aislada del sexto nervio craneal es la parálisis de nervios motores oculares adquirida más frecuente, tanto en adultos como en la población pediátrica. Se manifiesta por diplopía en la mayoría de los movimientos oculares, aducción del globo ocular, y cuando el compromiso ocurre a nivel nuclear en el tronco cerebral, se agrega parálisis de la mirada lateral hacia el lado afectado.
Si bien las etiologías más frecuentes son la traumática y la tumoral, en niños su presentación requiere una investigación inmediata y exhaustiva dado el amplio espectro de causas potencialmente graves, como neoplasias, infecciones del sistema nervioso central e hipertensión endocraneana. Las etiologías benignas representan apenas entre el 9 y el 14% de los casos en pediatría, y se ha descrito además una forma benigna recurrente de presunta etiología inflamatoria, asociada a vacunas atenuadas vivas o infecciones virales y bacterianas como Varicela zóster, virus de Epstein-Barr, citomegalovirus o Coxiella burnetii. Dentro del subgrupo de parálisis benignas, aproximadamente el 30% de los niños experimentan al menos una recurrencia.
Por lo tanto, ante la presencia de una parálisis del sexto par en un paciente pediátrico, debe descartarse patología intracraneal en primera instancia, reservando el diagnóstico de forma benigna para aquellos pacientes con examen neurológico normal, estudios de neuroimagen sin hallazgos patológicos y evolución clínica favorable.
Describir el caso clínico de un paciente pediátrico con parálisis benigna recurrente del sexto par craneal y revisar los principales aspectos diagnósticos de esta entidad poco frecuente
Paciente masculino de 9 años con antecedente de episodio previo de parálisis aislada del sexto par craneal izquierdo en el 2022, con estudios complementarios dentro de límites normales y resolución espontánea completa, que consulta en la guardia del Hospital HNRG por nuevo episodio de parálisis del sexto par craneal izquierdo de 24 horas de evolución acompañada de diplopía y tortícolis compensatoria. Como antecedente epidemiológico de relevancia, el paciente presentó un cuadro febril autolimitado aproximadamente 30 días antes del inicio de los síntomas.
Al examen físico se constató parálisis del sexto par izquierdo con diplopía. Se realizó fondo de ojo el cual no evidenció papiledema. El resto de los pares craneales, la sensibilidad, el tono, el trofismo, la fuerza muscular y los reflejos osteotendinosos se encontraban conservados.
Por antecedente de episodio previo y la presentación clínica actual, se realizó RMN de SNC con contraste y angiorresonancia, resultando ambas dentro de límites normales, sin evidenciar alteraciones vasculares, lesiones ocupantes de espacio o enfermedad desmielinizante. Se solicitó laboratorio general con serologías virales para búsqueda etiológica y se realizaron interconsultas con los servicios de Neurocirugía y Oftalmología.
Dado el buen estado clínico general y la ausencia de hallazgos patológicos en los estudios complementarios, se decidió en conjunto con el servicio de Neurología y Oftalmología su seguimiento ambulatorio. El paciente evolucionó favorablemente, con mejoría progresiva de la diplopía y de la limitación de la abducción ocular, interpretándose el cuadro como parálisis benigna recurrente del sexto par craneal.
La parálisis benigna recurrente del sexto par craneal constituye una entidad infrecuente en pediatría y representa un diagnóstico de exclusión. Aunque las formas benignas representan aproximadamente entre el 9 y el 14% de las parálisis del VI par en niños, la recurrencia es aún más rara, por lo que incrementa la complejidad diagnóstica. Es importante mantener un alto índice de sospecha ante todo episodio, ya sea inicial o recurrente, dado que causas potencialmente graves como tumores de fosa posterior, traumatismos o hipertensión endocraneana deben ser excluidas mediante neuroimagen con contraste.
El antecedente de un cuadro febril autolimitado previo al episodio actual refuerza la hipótesis de un mecanismo postinfeccioso descrito en múltiples series de casos, aunque la fisiopatología de esta entidad permanece aún incompletamente esclarecida.
Una vez confirmado el diagnóstico de exclusión, el pronóstico es favorable, con resolución espontánea en la mayoría de los casos en un período de 2 a 6 meses y recuperación de la función muscular ad integrum. Sin embargo, el seguimiento oftalmológico y neurológico a largo plazo resulta fundamental para detectar recurrencias y prevenir secuelas como el desarrollo de ambliopía, contractura del músculo recto medial o fibrosis muscular, complicaciones que impactarían significativamente en la calidad de vida del paciente pediátrico.
La parotiditis es una enfermedad aguda caracterizada por inflamación y aumento de volumen de una o ambas glándulas parótidas, generalmente acompañada de dolor local. Entre sus manifestaciones clínicas más frecuentes se encuentran fiebre, cefalea, mialgias y sensación de decaimiento. Su causa más habitual es el virus de la parotiditis, perteneciente a la familia Paramyxoviridae.
Sin embargo, otras infecciones virales y bacterianas también pueden producir inflamación de las glándulas salivales, entre ellas los virus influenza, parainfluenza y citomegalovirus, así como bacterias como Staphylococcus aureus.
La parotiditis relacionada con la infección por influenza es una presentación poco frecuente. Antes de 2014 solo se habían documentado unos pocos casos en la literatura médica. No obstante, durante la temporada de influenza 2014-2015 en Estados Unidos se notificaron cientos de casos, constituyendo el mayor brote reportado de esta manifestación clínica.
• Presentar dos casos clínicos de pacientes pediátricos con parotiditis asociada a influenza.
• Describir sus características clínicas, estudios diagnósticos y evolución.
• Resaltar la necesidad de considerar la infección por influenza dentro de los diagnósticos diferenciales de la parotiditis aguda en períodos de elevada circulación viral.
Caso 1
Paciente masculino de 11 años, sin antecedentes patológicos relevantes y con esquema de vacunación completo. Durante la semana epidemiológica 20 presentó fiebre, cefalea, mialgias y síntomas de infección respiratoria alta. Al tercer día de evolución apareció aumento de volumen unilateral en la región parotídea.
Se realizó ecografía de partes blandas con Doppler, observándose aumento del tamaño y de la vascularización de la glándula parótida derecha, compatibles con proceso inflamatorio. La glándula izquierda presentó características normales.
El hisopado nasofaríngeo resultó positivo para influenza A. El test rápido y el cultivo para estreptococo fueron negativos. Los análisis de laboratorio mostraron leucocitos 16.500/mm³ (54% neutrófilos, 23% linfocitos y 10% monocitos), hemoglobina de 12,1 g/dl y plaquetas 256.000/mm³. La serología para virus de la parotiditis evidenció IgM negativa e IgG positiva.
Con estos hallazgos se diagnosticó parotiditis secundaria a influenza A. Se indicó reposo domiciliario y exclusión escolar. La evolución fue favorable, con desaparición de la fiebre al quinto día y resolución de la tumefacción parotídea dentro de las 72 horas posteriores.
Caso 2
Paciente masculino de 23 meses de edad, previamente sano, con esquema de vacunación incompleto y sin vacunación antigripal pese a tener indicación médica.
Consultó durante la semana epidemiológica 23 por síntomas de infección respiratoria alta sin fiebre y con buen estado general. Veinticuatro horas después desarrolló aumento de volumen bilateral de las glándulas parótidas, motivo por el cual se solicitó evaluación médica.
El hisopado nasofaríngeo confirmó infección por influenza A. La evolución fue satisfactoria, observándose una disminución significativa de la inflamación glandular al cuarto día del inicio de los síntomas. No presentó dificultad respiratoria moderada ni grave, limitándose el compromiso clínico a la vía aérea superior.
Discusión
En ambos pacientes la evolución fue favorable, con una duración promedio de la inflamación parotídea de entre tres y cuatro días. Ninguno presentó compromiso respiratorio severo.
Diversos reportes describen que la parotiditis asociada a influenza puede manifestarse incluso con síntomas respiratorios leves, los cuales suelen preceder por pocas horas al aumento de volumen de las glándulas salivales. Asimismo, resulta fundamental mantener los esquemas de vacunación actualizados para reducir el riesgo de enfermedades prevenibles y sus posibles complicaciones.
La infección por influenza debe ser considerada entre las posibles causas de parotiditis aguda, especialmente durante las épocas de mayor circulación viral. Reconocer esta asociación permite mejorar el abordaje diagnóstico y fortalecer la vigilancia epidemiológica. Mantener un adecuado nivel de sospecha clínica contribuye a un diagnóstico oportuno y a una mejor interpretación de los casos.
La parotiditis recurrente consiste en episodios de tumefacción parotídea uni o bilateral con intervalos de remisión. En la infancia, su causa más frecuente es la parotiditis recurrente juvenil, de diagnóstico clínico y de exclusión. No obstante, puede constituir la manifestación inicial de la Enfermedad de Sjögren Juvenil, en la que la xerostomía y la xeroftalmía suelen estar ausentes en la edad pediátrica. Como los criterios clasificatorios fueron validados en adultos y son poco sensibles en niños, el pediatra cumple un rol central en reconocer el cuadro, descartar ordenadamente las causas subyacentes y orientar el estudio
.
Describir dos casos pediátricos de parotiditis recurrente con igual forma de presentación y distinto diagnóstico final, y destacar el rol del pediatra en su abordaje y diagnóstico diferencial.
Caso 1.
Paciente masculino de 4 años con parotiditis recurrente desde el primer año de vida, cada 1-2 meses, uni o bilateral sin comprometer siempre la misma glándula, dolorosa, con eritema ocasional y algunos episodios febriles. La ecografía de glándulas salivales mostró ambas parótidas aumentadas y heterogéneas, con áreas hipoecogénicas sugestivas de ganglios intraparotideos, compatible con parotiditis recurrente. En un estudio escalonado se descartaron causas infecciosas, con VIH no reactivo y tuberculosis excluida (PPD negativa, radiografía de tórax normal) y un episodio atribuido a virus de Epstein-Barr; causas autoinmunes, con estudios no concluyentes para enfermedad de Sjögren (FAN a título bajo, anti-Ro y anti-La negativos, factor reumatoideo negativo y sin hipergammaglobulinemia); y causas inmunológicas, con inmunoglobulinas y complemento normales (IgA levemente baja, sin rango de déficit). La serología celíaca mostró anticuerpos antitransglutaminasa y antiendomisio débilmente positivos, por lo que se realizó videoendoscopia digestiva alta con biopsia sin atrofia vellositaria, no confirmándose enfermedad celíaca. Descartadas las causas mencionadas, se asumió parotiditis recurrente juvenil, con manejo sintomático de los episodios.
Caso 2.
Paciente femenina de 10 años con parotiditis recurrente de 5 meses de evolución, 1-2 episodios mensuales, bilateral a predominio izquierdo, asociada a dolor y dificultad alimentaria, sin fiebre. La ecografía de glándulas salivales evidenció parótida derecha aumentada, con ambas parótidas y submaxilares heterogéneas y áreas hipoecogénicas sugestivas de ganglios intraparotídeos y canalículoectasia. No refería síntomas sicca, aunque presentaba múltiples caries con extracción dentaria; negaba síntomas musculoesqueléticos, Raynaud y síntomas respiratorios. El laboratorio evidenció anemia leve normocítica normocrómica, eritrosedimentación elevada y PCR normal. En el perfil autoinmune: FAN 1/1280, anti-Ro positivo (anti-La, anti-Sm, anti-RNP y anti-ADN negativos), complemento normal, factor reumatoide elevado e hipergammaglobulinemia con IgA aumentada (+1 a +2 DE). Se descartaron causas infecciosas (VIH no reactivo, PPD 0 mm). La valoración oftalmológica constató queratitis con BUT normal, indicándose lágrimas artificiales. Con estos hallazgos se asumió Enfermedad de Sjögren Primario; si bien la biopsia de glándula salival menor es un pilar diagnóstico, por su naturaleza cruenta y con criterios suficientes se mantuvo conducta expectante. Se inició hidroxicloroquina y se documentó poliautoinmunidad (autoinmunidad tiroidea y antitransglutaminasa IgA levemente elevados). El cribado pulmonar de órgano blanco, con tomografía de alta resolución y pruebas funcionales respiratorias, está en curso.
Ambos casos comparten la misma presentación —parotiditis recurrente— y un mismo abordaje escalonado desde la pediatría (descarte infeccioso, inmunológico y autoinmune, con valoración reumatológica), con desenlaces diferentes. La parotiditis recurrente juvenil, causa frecuente en la infancia, es un diagnóstico de exclusión. En la Enfermedad de Sjögren Juvenil la parotiditis recurrente puede ser la forma de debut, y los síntomas sicca suelen estar ausentes al inicio; las caries y los tests oftalmológicos objetivos (Schirmer, rosa de Bengala, BUT) resultan datos útiles. Ante la falta de criterios pediátricos, deben orientar la sospecha el compromiso glandular y/o extraglandular, hipergammaglobulinemia y positividad de FAN, FR y anti-Ro/La. En pediatría, la enfermedad de Sjögren asociada a otra conectivopatía es más frecuente que la forma aislada. El pediatra, como primer evaluador, cumple un rol decisivo en reconocer la parotiditis recurrente, conducir el estudio, diferenciar las entidades subyacentes y coordinar el seguimiento multidisciplinario.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
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JENNIFER NICOLE GARCIA ACUÑA | |
| 12274 Datos clínicos que orientan a una talla baja patológica, a propósito de un caso clínico Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
AGUSTINA SANTONI | |
| 12298 Más allá de una bronquiolitis. A propósito de un caso. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
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| 12339 Anosmia congénita aislada asociada a agenesia de bulbo olfatorio a propósito de un caso. Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
EMILIA COZZARIN REMAGGI | |
| 12434 Vasculitis leucocitoclástica asociada a metimazol en adolescente con hipertiroidismo autoinmune. A propósito de un caso Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
VALENTINA CLARA BARRESI MENDEZ | |
| 12451 HIPOGLUCEMIA GRAVE EN PEDIATRÍA: CUANDO LA FALTA DE SEGUIMIENTO COMPROMETE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE Problemas clínicos en pediatría ambulatoria |
GABRIELA EMILY JIMENEZ CUBA | |
| 12481 Dolor neuropático como manifestación de malformación vascular. A propósito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
ERNESTINA VIGIL |
La anosmia congénita es una entidad infrecuente cuya prevalencia se estima menor a 1/10.000 habitantes. Puede presentarse de manera aislada o asociada a síndromes genéticos y alteraciones del desarrollo de la línea media, particularmente trastornos genéticos como el síndrome de Kallmann. El hallazgo de hipoplasia o agenesia de bulbos olfatorios en neuroimágenes obliga a realizar una evaluación multidisciplinaria para descartar anomalías asociadas.
Presentar un caso clínico de anosmia congénita aislada en pediatría, asociada a agenesia completa del bulbo olfatorio., destacandola importancia de una valoración integral.
Paciente masculino de 12 años, con antecedentes de enuresis nocturna primaria persistente en tratamiento con oxibutinina y sobrepeso, consulta por ausencia de percepción de olores desde la infancia, reconocida por el propio paciente alrededor de los 10 años de edad, negando recuerdos olfativos previos, antecedentes de traumatismo craneoencefálico, infecciones del sistema nervioso central o patología nasosinusal relevante.
La evaluación otorrinolaringológica incluyó olfatometría, confirmando anosmia completa. Si bien la tomografía computada de senos paranasales no evidenció alteraciones significativas, la resonancia magnética cerebral mostró severa hipoplasia/agenesia bilateral de los bulbos olfatorios, ausencia de visualización de las cintillas olfatorias y surcos olfatorios conservados. Como hallazgo incidental se observó un pequeño quiste de la pars intermedia hipofisaria, sin relevancia patológica.
Ante estos hallazgos y tras valoración pediátrica (en la cual se constata desarrollo puberal y neurodesarrollo acorde a edad), se realizó valoración multidisciplinaria: La evaluación endocrinológica evidencióperfil hormonal dentro de parámetros normales, descartando compromiso hipotálamo-hipofisario. Las evaluaciones cardiológica, oftalmológica y audiológica resultaron normales. La valoración genética no identificó dismorfias significativas y se solicitó estudio citogenético para completar la investigación etiológica.
Durante el estudio presentó además hallazgos incidentales como hemisacralización izquierda de L5 y defecto congénito de fusión del arco posterior vertebral, sin alteraciones neurológicas asociadas ni conducta neuroquirúrgica.
Con los hallazgos clínicos e imagenológicos, y ante la ausencia de signosintomatología agregada, se interpretó el cuadro como una anosmia congénita aislada secundaria a agenesia/hipoplasia severa bilateral de los bulbos olfatorios.
La agenesia o hipoplasia bilateral de los bulbos olfatorios constituye una causa infrecuente de anosmia congénita. Su diagnóstico requiere un alto índice de sospecha y confirmación mediante resonancia magnética. Ante este hallazgo es fundamental realizar una evaluación multidisciplinaria orientada a descartar anomalías endocrinológicas, neurológicas y genéticas asociadas. El reconocimiento temprano permite brindar asesoramiento y estrategias adecuadas para una mejor calidad de vida
La evaluación del crecimiento constituye una herramienta fundamental de vigilancia de la salud infantil. La interpretación aislada de la talla puede resultar insuficiente, ya que el crecimiento debe analizarse en relación con la ganancia ponderal, la velocidad de crecimiento y el estadio puberal.
Durante la pubertad se produce una aceleración fisiológica del crecimiento longitudinal. Por lo que una talla aparentemente normal puede resultar inadecuada cuando se interpreta en el contexto de un desarrollo puberal avanzado. Asimismo, la asociación entre exceso de peso y talla relativamente baja constituye un signo de alarma que debe motivar la búsqueda de patologías endocrinas, genéticas o esqueléticas subyacentes.
El reconocimiento temprano de desproporciones corporales y otros hallazgos clínicos orientadores permite identificar causas de talla baja patológica que podrían pasar inadvertidas en los controles habituales de salud.
El objetivo es describir un caso clínico de talla baja patológica en una niña con obesidad y desarrollo puberal avanzado, destacando la importancia de la evaluación antropométrica integral y del examen físico en la detección de enfermedades subyacentes.
Niña de 10 años derivada a Endocrinología Infantil por obesidad asociada a talla baja relativa detectada en un control de salud. Como antecedentes personales, nació a término (38 semanas), con peso de nacimiento de 2920 g (-0.14sDE) y talla de 47 cm(-0.62sDE), sin antecedentes patológicos relevantes. Como antecedente familiar, la madre presentaba talla baja (147,2 cm, -2.2 sDE) con índice estatura sentada/estatura 0.6 sDE, el padre medía 160 cm, -1.84 sDE y la talla medio-parental era de 147,3 cm.
Al examen físico presentaba peso de 44,5 kg (1.81 sDE), talla de 124 cm (-1.51 sDE) e IMC de 28,3 kg/m² (3.1 sDE). Se observó desproporción corporal con miembros cortos (ES/E 4.5 sDE) y macrocefalia relativa (PC/E 2.8 sDE), paladar ojival, acortamiento mesomélico con deformidad de Madelung bilateral, bocio difuso y desarrollo puberal Tanner M3/VP1 con signos de estímulo estrogénico. La evaluación inicial evidenció hipotiroidismo primario autoinmune (TSH 18,3 mUI/ml, T4 libre 1,24 ng/dl, ATPO y ATG positivos), asociado a una edad ósea adelantada (11 años y 6 meses). La ecografía ginecológica mostró útero y ovarios compatibles con estadio puberal.
Se inició tratamiento con levotiroxina y se reforzaron medidas de alimentación saludable y ejercicio. Sin embargo, la presencia de desproporción corporal, avance puberal y hallazgos esqueléticos no explicados por el hipotiroidismo motivaron la derivación a un centro de mayor complejidad para estudio etiológico.
La evaluación especializada confirmó radiológicamente acortamiento del radio, hipoplasia distal radial, triangulación del carpo, acortamiento de cuarto y quinto metacarpianos, tibias cortas y prominencia de cóndilos femorales internos. El cariotipo de alta resolución identificó una microdeleción del brazo corto del cromosoma X, se encuentra Array CGH en curso para determinar compromiso del gen SHOX. El cariotipo materno resultó normal.
Posteriormente se realizaron evaluaciones complementarias, con estudios cardiológicos normales y astigmatismo como único hallazgo oftalmológico.
La paciente presentó menarca a los 10 años y 11 meses, con ciclos regulares posteriores. A los 13 años alcanzó una talla de 139,3 cm (1,88 sDE), miembros cortos (ES/E +3.7 sDE) peso de 45,4 kg (-0,4 sDE) e IMC +1.4 sDE. La edad ósea mostró maduración completa (15 años) con cierre epifisario.
Este caso ilustra cómo la evaluación del crecimiento trasciende la interpretación de percentiles de talla aislados y la información que aporta la medición de las proporciones corporales.
Aunque la paciente presentaba una estatura dentro de límites poblacionales adecuados, dicha talla resultaba discordante con tres elementos clínicos relevantes: obesidad, avance puberal y edad ósea adelantada. En estas situaciones se espera una aceleración del crecimiento lineal, por lo que la ausencia de una talla acorde constituye un signo de alarma para enfermedad subyacente.
La obesidad infantil suele asociarse a incremento de la velocidad de crecimiento y a una talla superior al promedio durante la infancia. Por ello, la coexistencia de obesidad y talla baja relativa obliga a descartar causas endocrinas o genéticas.
El diagnóstico de hipotiroidismo autoinmune explicó parcialmente la alteración del crecimiento y el aumento ponderal pero no justificaba la desproporción corporal observada. La evaluación de las proporciones corporales permitió identificar signos característicos de haploinsuficiencia del gen SHOX.
Como conclusión se destaca el valor del examen físico y la auxología, incluyendo la evaluación de proporciones corporales, como herramientas fundamentales para el reconocimiento precoz de causas endocrinas y genéticas de talla baja.
El dolor lumbar es un motivo de consulta frecuente en pediatría. Si bien, lo más frecuente es que se deba a patologías benignas musculoesqueléticas, en ocasiones obedece a etiologías graves cobrando especial relevancia el diagnóstico diferencial.
Compartir nuestra experiencia en el abordaje de un motivo de consulta frecuente en la práctica diaria,
subrayando la necesidad de una mayor jerarquización del síntoma entre los profesionales que se enfrenten a esta situación clínica.
Se realizó un estudio retrospectivo, descriptivo y observacional. Se analizaron las historias clínicas de 9 pacientes que consultaron por dolor lumbar en el periodo comprendido de Mayo de 2023 a Mayo de 2026.
El dolor lumbar es un motivo de consulta de alta prevalencia en pediatría. En la serie de casos analizada se evidenció que puede ser forma de presentación de entidades, poco frecuentes pero de alta morbimortalidad por lo que el diagnóstico y tratamiento oportuno es crucial para el pronóstico del paciente.
Las malformaciones vasculares son anomalías congénitas de baja prevalencia y presentación clínica variable. Las malformaciones venolinfáticas corresponden a un subgrupo de malformaciones vasculares, que se caracterizan por ser lesiones de bajo flujo que pueden manifestarse mediante aumento de volumen, alteraciones cutáneas, dolor y limitación funcional. La localización digital es infrecuente y representa un desafío diagnóstico debido a su baja prevalencia y a la superposición con otras entidades musculoesqueléticas, inflamatorias o tumorales. La presencia de dolor neuropático severo como manifestación predominante constituye una forma de presentación poco habitual en pediatría.
Describir el caso de una adolescente con dolor neuropático secundario a malformación vascular digital sospechada de tipo venolinfática.
Paciente de 16 años, previamente sana, consultó por presentar tumoración violácea dolorosa en pulgar derecho de dos años de evolución, con aumento progresivo de tamaño y exacerbación del dolor en el último mes. Refería dolor quemante irradiado a miembro superior homolateral, exacerbado con el movimiento, asociado a limitación funcional para actividades de la vida diaria, alteración del sueño y mala respuesta a los antiinflamatorios no esteroideos. Al examen físico presentaba lesión rojo-violácea de aproximadamente 3 x 2 cm en pulgar derecho, dolorosa a la palpación y flexión, sin signos inflamatorios locales. Asociaba alodinia, hiperalgesia y sudoración localizada. Se realizaron radiografía de mano y ecografía doppler que no evidenciaron compromiso óseo ni trombosis. Luego, se procedió con una resonancia magnética de la región que evidenció una “formación vascular lobulada hiperintensa en cara palmar del pulgar con estructuras tubulares intrínsecas, compatible con probable malformación vascular venolinfática".
Debido a las características neuropáticas del dolor y al importante compromiso funcional, la paciente fue evaluada por el servicio de cuidados paliativos, iniciando tratamiento con gabapentin, codeína y paracetamol, con mejoría parcial de la sintomatología. Posteriormente fue valorada por equipo de malformaciones vasculares de cirugía quienes indican resolución a través de escleroterapia.
Las malformaciones vasculares digitales constituyen entidades infrecuentes cuya presentación clínica puede dificultar el diagnóstico precoz y tratamiento oportuno. Este caso destaca que el dolor neuropático constituye la forma de presentación de ciertas malformaciones vasculares. Reconocer esta asociación permite ampliar los diagnósticos diferenciales de dolor crónico localizado en pediatría y favorece la derivación temprana a equipos multidisciplinarios especializados. Asimismo, resalta la importancia de un abordaje integral orientado tanto al control sintomático como etiológico de la lesión vascular.
La hipoglucemia constituye una de las urgencias metabólicas más frecuentes en pediatría y puede ocasionar compromiso neurológico grave e incluso poner en riesgo la vida. Diversas patologías endocrinológicas y metabólicas predisponen a su aparición, por lo que el seguimiento médico periódico, la adherencia al tratamiento y el adecuado acompañamiento familiar resultan fundamentales para prevenir episodios potencialmente fatales. Se presentan tres pacientes asistidas en el Hospital Pediátrico Claudio Zin de Malvinas Argentinas con hipoglucemia sintomática grave como motivo de consulta. Todas poseían enfermedades de base previamente diagnosticadas, pero se encontraban fuera de seguimiento especializado y sin controles adecuados al momento del ingreso.
OBJETIVO: Describir tres casos de hipoglucemia sintomática grave en pacientes con patologías predisponentes conocidas, resaltando la importancia del seguimiento multidisciplinario y de los determinantes sociales en la prevención de complicaciones potencialmente graves.
DESCRIPCIÓN DE CASOS
Caso 1. Paciente femenina de 2 años con antecedente de síndrome de De Morsier diagnosticado previamente, sin seguimiento especializado. Consultó por 72 horas de fiebre asociada a astenia y adinamia, evolucionando con hipoactividad progresiva. Ingresó somnolienta, con escasa respuesta a estímulos y glucemia capilar de 27 mg/dl. Requirió corrección con glucosa intravenosa y posterior aporte continuo de glucosa a 2,6 mg/kg/min.
Caso 2. Paciente femenina de 7 años con antecedente de hiperplasia suprarrenal congénita, sin controles regulares ni adherencia al tratamiento. Consultó por fiebre, dolor abdominal y gingivorragia de 48 horas de evolución. Ingresó hipotensa, deshidratada y con mal estado general. Presentó glucemia capilar de 25 mg/dl, requiriendo corrección intravenosa y aporte continuo de glucosa a 3 mg/kg/min.
Caso 3. Paciente femenina de 10 meses con antecedente de hipoglucemia cetósica de la infancia, sin seguimiento adecuado. Ingresó por convulsión tónico-clónica generalizada, constatándose glucemia capilar de 19 mg/dl. Se realizó corrección inmediata con glucosa intravenosa con resolución del cuadro y posterior aporte continuo de glucosa a 3,5 mg/kg/min.
En los tres casos se constató discontinuidad en los controles médicos y ausencia de seguimiento multidisciplinario. Tras la estabilización clínica se restituyeron los controles correspondientes y se coordinó la intervención del servicio social para favorecer la adherencia y continuidad asistencial.
La hipoglucemia sintomática grave continúa siendo una causa frecuente de consulta y puede constituir una manifestación potencialmente mortal en pacientes con enfermedades predisponentes conocidas. En los tres casos se constató discontinuidad en los controles médicos y ausencia de seguimiento multidisciplinario, asociadas a dificultades familiares y sociales que condicionaron la adherencia al tratamiento. Tras la estabilización clínica se restituyeron los controles correspondientes y se coordinó la intervención del servicio social, orientada a identificar barreras de acceso al sistema de salud, fortalecer el acompañamiento familiar y favorecer la continuidad asistencial.
Los linfangiomas son malformaciones congénitas hamartomatosas del sistema linfático que afectan a la piel y al tejido subcutáneo. Tiene su génesis en la falta de desarrollo de la comunicación entre los sistemas linfático y venoso. Constituye un 5% de los tumores benignos de la infancia. El 65% se diagnostica al momento del nacimiento. Se caracterizan por aparecer en la infancia a modo de grandes masas a nivel de partes blandas con tendencia a crecer a no ser que se extirpen de forma completa en sus etapas iniciales. Una complicación de un linfangioma cervico - mediastinal, puede generar una manifestación respiratoria - deglutoria aguda que se asemeja a las patologías más prevalentes en pediatría.
Presentar un caso de linfangioma cervical gigante del servicio de Pediatría del Hospital Castro Rendón.
Paciente masculino de 4 meses de edad, con antecedentes personales de linfangioma cervical en seguimiento desde el nacimiento en plan de resolución quirúrgica. Consulta en múltiples oportunidades, en servicio de emergencias por presentar dificultad respiratoria, y estridor laríngeo audible sin estetoscopio. Los mismos son interpretados como cuadros de respiratorios estacionales, recibiendo correspondiente tratamiento sintomático. A su vez, por las múltiples intercurrencias respiratorias la resolución quirúrgica se veía pospuesta.
Se objetiva un aumento de tamaño súbito de la lesión de base (tamaño inicial: 51 x 31 x 46 mm), agravando la signo-sintomatología obstructiva, y presentando signos de dificultad respiratoria severa y dificultad para la alimentación que definen su internación.
Se sospecha que adiciona sangrado/ necrosis, se realizan estudios imagenológicos resonancia magnética nuclear que informa imagen quística, multiseptada, multicompartimentada, con áreas con nivel líquido-líquido en su interior, muchas de ellas de diferente intensidad señal en las diferentes secuencias de pulso, mostrando contenido espontáneamente hiperintenso en secuencias T1 (probablemente hemático). Con un diámetro aproximado de 6.5 x 7.5 x 12 cm en el eje anteroposterior, transversal y cefalocaudal respectivamente, con compresión de tráquea y esofago, y englobamiento de estructuras primarias.
En base a las imágenes, se planifica su reducción mediante escleroterapia con bleomicina dado el riesgo de la intervención quirúrgica abierta o clasica. Se realiza con éxito, el paciente se encuentra recibiendo tratamiento con sirolimus hasta lograr remisión completa en seguimiento por el servicio de oncohematología. Fue interconsultado con el servicio de genética, quien descarta otras malformaciones asociadas.
El linfangioma quístico es una malformación vascular/ linfática congénita caracterizada por la dilatación de los conductos y los sacos linfáticos debido a un fallo en la conexión entre el sistema linfático y venoso. Se caracterizan por aparecer en la infancia a modo de grandes masas a nivel de partes blandas con tendencia a crecer a no ser que se extirpen de forma completa en sus etapas iniciales. El tratamiento de elección es la escleroterapia con bleomicina.
Es necesario reconocer que detrás de síntomas que simulan una patología respiratoria común, puede esconderse una lesión de alta morbimortalidad, como lo es una masa gigante con capacidad de englobar grandes vasos y desplazar por completo el mediastino.
Finalmente, el sangrado intralesional fue el punto de quiebre que desencadenó la obliteración de la luz faríngea y la falla funcional. En la sala de pediatría, el manejo de los síntomas y la prevención de complicaciones fue clave hasta la resolución quirúrgica.
La paederosis es una dermatitis irritativa aguda producida por el contacto con la hemolinfa de coleópteros del género Paederus. A diferencia de lo que frecuentemente refieren los pacientes, las lesiones no son ocasionadas por picaduras ni mordeduras, sino por el aplastamiento accidental del insecto sobre la piel, liberando una toxina vesicante denominada pederina.
El insecto causante de paederosis, pertenece al género Paederus de la familia Staphylinidae. Este insecto mide aproximadamente 7 a 13 mm de longitud, tiene un aspecto muy característico, ya que presenta la cabeza negra, con el tórax y abdomen color rojo-anaranjado. Posee élitros (alas anteriores) muy cortos, por lo que gran parte del abdomen queda expuesto. Además pueden volar y suelen ser atraídos por la luz artificial nocturna y habitan zonas húmedas, cultivos, pastizales y áreas cercanas a cursos de agua. Es un insecto beneficioso para la agricultura porque se alimenta de otros insectos y plagas.
Presenta una marcada estacionalidad, con mayor incidencia durante los meses cálidos (primavera y verano).
Las lesiones suelen localizarse en áreas expuestas, cuello, cara y miembros superiores. Clínicamente se caracterizan por ardor, sensación urente o prurito, seguidos por eritema, vesículas, ampollas y posterior descamación, que suele dar lesiones en forma de espejo o lineales. Debido a la diversidad de su presentación clínica, constituye un desafío diagnóstico y puede confundirse con reacciones alérgicas, dermatitis de contacto, infecciones cutáneas o quemaduras químicas, o picadura por otros insectos, lesiones compatibles con sospecha de maltrato infantil.
Describir una causa infrecuente de dermatitis irritativa en la edad pediátrica y destacar la importancia del diagnóstico clínico oportuno.
Paciente femenina de 13 años de edad que ingresa por consultorios por lesión cutánea en región cervical anterior. Refiere que por la noche tuvo una sensación de quemazón y prurito intenso. En las horas posteriores desarrolla una lesión eritematosa con formación de ampollas.
Como antecedente consultó varias veces en otro nosocomio en donde interpretaron reacción alérgica cutánea, por el cual se indica tratamiento con corticoides por vía oral, por no presentar mejoría clínica consulta nuevamente en otra institución donde se observa la lesión sobreinfectada donde indican tratamiento sintomático.
Al consultar en nuestro hospital la paciente al examen físico presentaba una placa eritematosa en región anterior del cuello, asociada a lesiones vesículo-ampollares y prurito, sin compromiso sistémico. Al interrogatorio dirigido refiere sensación de pinchazo repentino, el cual se interpreta como picadura de insecto, por lo que se realiza interconsulta con servicio de dermatología y toxicología, quienes arriban al diagnóstico de lesión por paederus, realizando tratamiento sintomático.
Además se muestra imagen del insecto donde tanto el padre, como la niña lo reconocen, confirmando el diagnóstico.
Se indicó tratamiento sintomático y medidas de cuidado local de la piel, con evolución favorable y mejoría progresiva de las lesiones.
La paederosis es una dermatitis irritativa poco frecuente, en pediatría ya que no contamos con estadística por ser una patología subdiagnosticada ya que su diagnóstico es fundamentalmente clínico.
Con una interconsulta oportuna, un diagnóstico clínico acertado, y conociendo las características del insecto ayudaría a abordar el diagnóstico específico, y evitaríamos tratamientos erráticos, como generar resistencia bacteriana, y utilizar mal los recursos en el ámbito hospitalario, y no prejuzgar a la familia sobre posible maltrato infantil. Es por ello que vemos relevante la notificación de este caso clínico.
La vasculitis leucocitoclástica inducida por fármacos es una entidad infrecuente en pediatría. Dentro de los fármacos antitiroideos de síntesis, el metimazol se asocia ocasionalmente al desarrollo de vasculitis cutánea y sistémica a través de mecanismos inmunomediados por el depósito de inmunocomplejos.
Su presentación clínica puede ser similar a otras vasculitis de pequeños vasos de la infancia, especialmente con la vasculitis por IgA, dificultando notablemente el diagnóstico inicial. Es fundamental el reconocimiento precoz y la identificación del nexo medicamentoso para suspender el agente causal de inmediato, evitando la progresión hacia formas sistémicas y viscerales potencialmente graves.
Describir un caso de vasculitis cutánea inducida por metimazol en una paciente adolescente debido a su baja frecuencia, sus particularidades histopatológicas e inmunofluorescentes, y su resolución mediante el manejo médico conservador.
Paciente de 16 años de edad, con diagnóstico reciente de hipertiroidismo autoinmune, inició tratamiento con metimazol y propranolol un mes previo a la consulta. Acudió al servicio de guardia por un cuadro de lesiones purpúricas palpables y pruriginosas de inicio en miembros inferiores, con posterior extensión a miembros superiores y abdomen, asociadas a artralgias, cefalea y un único registro febril. Al examen físico se constató púrpura palpable predominante en ambos miembros inferiores, sin compromiso mucoso ni signos de fallas sistémicas.
Se realizó un laboratorio inicial dentro de los parámetros normales. El examen de orina mostró proteinuria leve transitoria sin deterioro de la función renal. La ecografía abdominal no reveló alteraciones. Ante la sospecha inicial de vasculitis por IgA, se indicó el seguimiento por los servicios de Reumatología y Dermatología. Debido al antecedente de exposición reciente a metimazol, se suspendió la medicación antitiroidea y se realizó una biopsia cutánea por punción.
El estudio histopatológico resultó compatible con una vasculitis leucocitoclástica pustulosa, caracterizada por un intenso infiltrado inflamatorio polimorfonuclear perivascular con cariorrexis, necrosis fibrinoide de las paredes vasculares y extravasación eritrocitaria. La inmunofluorescencia directa demostró depósitos granulares de IgA (++) en las paredes capilares, con trazas de C1q, y el resto de los inmunorreactantes (IgG, IgM, C3) negativos.
Se solicitó el perfil de anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos (ANCA), el cual resultó negativo, con C3 elevado. La paciente presentó una evolución clínica favorable, con resolución progresiva y espontánea de las lesiones cutáneas y de las artralgias tras la suspensión del fármaco. Los controles seriados de función renal y sedimento urinario permanecieron normales, por lo que continuó con seguimiento ambulatorio multidisciplinario.
La vasculitis inducida por metimazol constituye un evento adverso muy poco frecuente dentro de la práctica pediátrica. La presentación inicial del caso con púrpura palpable, artralgias y proteinuria era compatible con vasculitis por IgA. Si bien los depósitos capilares de IgA (++) apoyaban inicialmente esta entidad, la diferenciación histológica pura resulta compleja dado que ambas comparten la leucocitoclasia y la necrosis fibrinoide en vasos de pequeño calibre. En este escenario, la orientación diagnóstica definitiva se fundamentó en la sólida correlación clínico-temporal: la exposición al fármaco un mes previo, la ausencia de un desencadenante infeccioso agudo, la negatividad de los ANCA, la resolución completa tras la suspensión de la droga y el comentario explícito del patólogo orientando la variante pustulosa hacia una etiología medicamentosa.
La biopsia cutánea se considera el estándar de oro al momento de definir las características de las lesiones endoteliales. La variante leucocitoclástica pustulosa inducida por metimazol puede preceder o asociarse a manifestaciones sistémicas tardías con positivización diferida de ANCA, aún cuando los niveles séricos iniciales resulten negativos. Por este motivo es necesario el monitoreo clínico y analítico a largo plazo de la función renal, incluso tras la aparente remisión del compromiso cutáneo.
La suspensión precoz del fármaco sospechoso constituye la principal medida terapéutica en las formas cutáneas de vasculitis inducida por medicamentos y suele asociarse a una evolución favorable. En este caso, el abordaje multidisciplinario permitió la resolución completa de las manifestaciones clínicas, el seguimiento de posibles complicaciones sistémicas y la readecuación del tratamiento de la enfermedad tiroidea de base.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
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El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica, multisistémica, de curso variable, potencialmente mortal. Si bien es infrecuente (0.7/100.000 niños)1,2, un 20% de los pacientes debutan en la edad infantil, con un pico de incidencia a los 12 años.
El LES surge de una interacción multifactorial de susceptibilidad genética, desencadenantes ambientales y desregulación de la inmunidad innata y adaptativa.
El objetivo principal del tratamiento es lograr una baja actividad de la enfermedad y prevenir el daño de órgano blanco. Se recomienda el uso de un tratamiento intensivo en fases agudas de la enfermedad, para conseguir la remisión y posteriormente continuar con un tratamiento de mantenimiento.
-Analizar un caso de síndrome febril inespecífico como forma de presentación de lupus eritematoso sistémico en una adolescente.
-Revisar los criterios clínicos, inmunológicos y hematológicos que orientaron al diagnóstico.
-Discutir el rol del diagnóstico diferencial y del tratamiento precoz en la evolución favorable de la paciente.
Paciente femenina de 17 años previamente sana, consultó por síndrome febril de seis semanas de evolución. El mismo se caracterizaba por registros recurrentes, inicialmente cada 7 días y posteriormente cada 48 a 72hs. Asociados a compromiso sistémico: artralgias de grandes articulaciones, astenia, cefalea, descenso ponderal cercano a 10 kg y dolor abdominal inespecífico en hemiabdomen derecho.
Durante la internación, se realizaron hemocultivos, urocultivo, serologías, evaluación cardiológica y estudios para tuberculosis, sin hallazgos concluyentes; a excepción de rescate IgG e IgM positivos para Mycoplasma pneumoniae.
En la evolución se constató leucopenia persistente con linfopenia y neutropenia, anemia, lesiones ulceradas de mucosa oral y artritis de falanges distales. Ante la sospecha de enfermedad autoinmune se amplió el estudio reumatológico, evidenciándose anticuerpos antinucleares, anti-ADN de doble cadena y anticuerpos anti-SSA/Ro positivos e hipocomplementemia marcada(C3 y C4), reuniendo criterios de clasificion para LES según EULAR/ACR 2019. La función renal se mantuvo conservada y no se detectaron proteinuria, hematuria ni otros hallazgos sugestivos de nefritis lúpica.
Tras descartarse infección activa e iniciar tratamiento con Meprednisona e Hidroxicloroquina, la paciente presentó rápida mejoría clínica, con desaparición de la fiebre y resolución progresiva de la sintomatología.
Ante un síndrome febril persistente con estudios negativos, cambios hematológicos sugestivos y manifestaciones sistémicas características, deben alertar sobre la posibilidad de una enfermedad autoinmune o reumatológica subyacente, a pesar de la presencia de una etiología infecciosa concomitante.
En pediatría, el LES puede presentarse de forma inespecífica y simular procesos infecciosos, lo que constituye un importante desafío diagnóstico y puede retrasar el inicio del tratamiento adecuado.
Este caso destaca la importancia de realizar un abordaje integral y escalonado, considerando dentro de los diagnósticos diferenciales no sólo las causas infecciosas y oncohematológicas, sino también las enfermedades reumatológicas.
El reconocimiento precoz de los signos de alarma y el trabajo interdisciplinario resultaron fundamentales para la instauración del tratamiento oportuno.
Introducción: El derrame pleural (DP) asociado a neumonía adquirida en la comunidad (NAC) se describe clásicamente en pediatría como una complicación evolutiva tardía. Sin embargo, en la práctica se observan pacientes que debutan con compromiso pleural desde el ingreso, sin antecedentes de neumonía prolongada previa.
Esta presentación plantea interrogantes sobre la fisiopatología, agresividad del patógeno y respuesta del huésped. El estudio se justifica por la limitada evidencia científica sobre este patrón de "debut", siendo necesario caracterizar clínicamente a este grupo para aportar herramientas que mejoren la sospecha precoz y optimicen el manejo en urgencias.
Como objetivo general se procuró describir las características clínicas, etiológicas y evolutivas del Derrame pleural como manifestación inicial en pacientes de 1 a 14 años; y como especificos caracterizar la población por edad y sexo; describir los síntomas y signos de gravedad al ingreso; identificar la etiología y tasa de confirmación microbiológica; evaluar los métodos de imagen y tratamientos. Registrar los días de internación y complicaciones y poder comparar estos datos con series nacionales e internacionales
Se trata de un estudio Observacional, descriptivo, retrospectivo y transversal que abarca las internaciones en 2025. La población fueron 14 pacientes pediátricos (1 a 14 años) internados en el Hospital Raúl F. Larcade. Los criterios de inclusión fueron Diagnóstico de Derrame pleural confirmado clínica e imagenológicamente como forma de presentación aguda, sin antecedente de neumonía mayor a 72 horas antes de la consulta. Como criterios de exclusión quedaron fuera del estudio historias clínicas incompletas, derrames traumáticos o postquirúrgicos, y aquellos que desarrollaron el derrame pleural como complicación secundaria de neumonías adquiridas en la comunidad. Se recopiló datos demográficos, clínicos, microbiológicos, diagnósticos, terapéuticos y evolutivos evaluados mediante estadística descriptiva.
Se revisaron historias clínicas de 14 pacientes. Edad promedio: 8.6 años (mediana: 9 años), con un 57.13% mayor de 10 años. Leve predominio femenino. Respecto de la presentación clínica: El 100% presentó Derrame pleural asociado a neumonía desde el ingreso. Los síntomas comunes fueron fiebre, tos y dificultad respiratoria. Se registraron signos de gravedad como sepsis, hipoxemia (un lactante de 9 meses) y síndrome febril prolongado (un adolescente de 13 años). En cuanto al aislamiento microbiano: predominó el origen bacteriano con baja tasa de aislamiento general. Se identificaron por hemocultivo Streptococcus pneumoniae (niña de 7 años) y Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SAMR, niño de 12 años). Se registró 1 caso de tuberculosis pleural. En cuanto a Imágenes y Tratamiento: El 100% fue evaluado con radiografía y ecografía pleural; solo 2 pacientes (14.28%) requirieron TAC. El 100% recibió antibióticos endovenosos, iniciándose con betalactámicos (Ampicilina/Amoxicilina). La tasa de procedimientos invasivos fue menor a la reportada internacionalmente. Solo un caso complejo requirió videotoracoscopía (VATS) + peeling pleural. La evolución: Favorable en el 100% de los casos (mortalidad del 0%). Se resolvieron complicaciones como sepsis, bacteriemia, neumotórax, 1 caso de injuria renal aguda y 1 caso de tromboflebitis
Los hallazgos demuestran que el Derrame pleural puede ser una entidad de debut agudo en pediatría y no solo una consecuencia tardía de la Neumonía asociada a la comunidad. Esta presentación se asocia a patógenos agresivos (S. pneumoniae, SAMR) o a una respuesta inflamatoria hiperreactiva, concentrándose mayormente en escolares y adolescentes.
Epidemiológicamente, la cohorte coincide con series internacionales en edad y etiología, pero difiere positivamente al registrar una menor necesidad de procedimientos invasivos, resolviéndose la mayoría con manejo médico exclusivo gracias al diagnóstico ecográfico precoz. El caso que requirió VATS ratifica la importancia del soporte quirúrgico de reserva, mientras que el caso de tuberculosis pleural obliga a mantener esta sospecha en la región. Se concluye que reconocer el DP como forma de debut permite instaurar un tratamiento inmediato, logrando una supervivencia del 100% y previniendo formas graves.
El síndrome de realimentación (SR) constituye una entidad potencialmente fatal que describe a un grupo de alteraciones clínicas y metabólicas que pueden ocurrir al inicio de la rehabilitación nutricional en pacientes desnutridos o que han permanecido en ayuno prolongado.Entre las complicaciones neurológicas descriptas, la encefalopatía de Wernicke (EW) representa una entidad infrecuente con elevada morbimortalidad, pero potencialmente reversible si se reconoce y trata de manera precoz.Es un síndrome neuropsiquiátrico agudo secundario al déficit de tiamina.
Reconocer pacientes con riesgo nutricional,para prevenir SR y sus complicaciones neurológicas.
Caso 1:Paciente de 16 años, con astrocitoma pilocítico de cervicomedular,exéresis tumoral total, paraplejia y epilepsia. Consulta por fiebre asociada a infección de escara, por lo que se interna para tratamiento.Antecedente de pérdida severa de peso del 30% el mes previo a la consulta, secundaria a marcada restricción de la ingesta en contexto de un trauma psicológico.Al ingreso se coloca SNG para soporte enteral. Evoluciona con hipofosfatemia, hipokalemia e hipomagnesemia. A las 48 hs comienza con deterioro neurológico agudo con pérdida de la fuerza, síndrome cerebeloso con dismetría y nistagmus horizontales y verticales agotables. Progresa con deterioro del sensorio con requerimiento de ARM. Posibilidades diagnósticas: déficit de tiamina y causa tóxica: colistin,paroxetina y morfina, que se suspenden e inicia tratamiento con tiamina endovenosa por 7 dias. A los 5 días evoluciona con mejoría clínica, permitiendo la extubación exitosa, con resolución completa del cuadro neurológico a los 10 días.
CASO 2 : Paciente de 9 años con síndrome de West y TEA, en tratamiento con vigabatrina,valproico y levetiracetam.Consultó por debilidad muscular, ataxia, alteración de la conducta y trastorno del ciclo sueño-vigilia. Se descarto intoxicación por ácido valproico.Paciente con selectividad alimentaria severa, que un mes previo a su ingreso presentó descenso de peso del 26%, secundario a disminución de ingesta por herpangina.Debido al deterioro del estado neurológico, se indicó hidratación parenteral con aporte de glucosa. Evolucionando con empeoramiento de ataxia y episodios breves de estrabismo divergente, deterioro del sensorio, episodios de desaturación, midriasis y taquicardia, desarrollando estatus convulsivo refractario a fármacos, ingresando a UCI con requerimiento de ARM. Se consideraron distintos diagnósticos diferenciales, descartandose causa infectológica e intoxicación por metales pesados. Se plantea EW, en el contexto de trastornos hidroelectrolíticos hipofosfatemia, hipokalemia, hipomagnesemia, hipocalcemia, que se interpretaron como SR, secundario al aporte de glucosa por vía parenteral.Paciente con arreflexia, se consideró polirradiculoneuropatía inflamatoria aguda. La RMN mostró hipoplasia pontocerebelosa, la segunda muestra de LCR presentó disociación albúmino-citológica y el electromiograma con compromiso polineuropático sensitivomotor, de predominio axonal, con desmielinización secundaria, de grado severo.Ante la sospecha diagnóstica de síndrome de Guillain-Barré vs EW, se inició tratamiento con inmunoglobulina humana junto con tiamina. El paciente presentó evolución clínica favorable.
CASO 3:Paciente de 12 años, que como antecedente curso internación en otra institución por un cuadro de coledocolitiasis y pancreatitis por 2 meses, donde permaneció en ayuno por 3 semanas, con pérdida de peso del 20%. Recibió nutrición parenteral.Cunado comienza con alimentación enteral se constata alteraciones de la conducta y nistagmus horizontal. Egresa de internación y a los 3 días por continuar con síntomas consulta en nuestra institución. A su ingreso la paciente presentaba deshidratación moderada,parálisis del VI par, nistagmus horizontal y vertical, alteración de la conducta , confusión,alteraciones de la memoria. Laboratorio con acidosis metabólica normoclorémica, amilasa y lipasa elevadas e hiperglucemia. RMN de SNC Hiperintensidades en FLAIR de las cabezas de los núcleos caudados, región medial de ambos talamos, periacueductal, núcleos vestibulares inferiores y placas tectales. A la difusión se evidencia hiperintensidad de las cabezas de los núcleos caudados y talamos con caída dudosa en el ADC ( compatible con encefalopatía de Wernicke).Se indica tratamiento con tiamina EV por 7 días, que luego se rota a vía oral. Luego del tratamiento presenta mejoría clínica, pero mantiene alteraciones cognitivas en área de la memoria.
La EW continúa siendo una enfermedad subdiagnosticada debido a la variabilidad de su presentación clínica y a la limitada sensibilidad de los estudios complementarios. Consideramos fundamental difundir el conocimiento sobre esta enfermedad y su estrecha relación con el síndrome de realimentación, con el objetivo de favorecer estrategias de prevención, diagnóstico precoz y tratamiento.
La histiocitosis de células de Langerhans (HCL) es una enfermedad infrecuente caracterizada por la proliferación clonal de células dendríticas con expresión de CD1a y langerina. El compromiso óseo constituye la manifestación más frecuente en pediatría y puede presentarse con dolor localizado o alteraciones de la marcha, simulando procesos infecciosos o neoplásicos.
Presentar el caso de un paciente pediátrico con lesión ósea lítica de cadera secundaria a HCL, destacando los desafíos diagnósticos y terapéuticos.
Paciente masculino de 2 años y 11 meses, previamente sano, con un mes de evolución de claudicación de la marcha y dolor en cadera derecha. Como antecedente, presentó dos traumatismos de baja energía en la región afectada. Inicialmente se interpretó como sinovitis de cadera y recibió tratamiento conservador, sin mejoría. Ante la persistencia de los síntomas se realizaron estudios por imágenes. La resonancia magnética evidenció una lesión infiltrativa expansiva y lítica que comprometía la pared posterior acetabular, el cuerpo y la rama del isquion derechos, con compromiso cortical. El centellograma óseo mostró hipercaptación localizada en la región acetabular derecha sin otras lesiones. Los estudios microbiológicos, incluidos hemocultivos, cultivos óseos y reacción en cadena de la polimerasa para Staphylococcus aureus, fueron negativos.
La biopsia ósea confirmó el diagnóstico de HCL mediante estudio histológico e inmunohistoquímico con positividad para CD1a y langerina. El estudio de extensión, que incluyó ecografía abdominal, ecocardiograma y serie radiológica ósea, no evidenció compromiso de otros órganos ni lesiones adicionales. Inicialmente recibió clindamicina por sospecha de osteomielitis. Tras la confirmación diagnóstica se suspendió la antibioticoterapia y se inició tratamiento con metilprednisona 40 mg/m²/día durante 28 días, con descenso progresivo posterior. Presentó buena evolución clínica, con mejoría del dolor y de la marcha, continuando seguimiento ambulatorio por oncología.
La HCL debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de las lesiones óseas líticas en pediatría, especialmente ante dolor persistente o claudicación sin respuesta al tratamiento inicial. La biopsia continúa siendo el método diagnóstico de elección y permite diferenciar esta entidad de procesos infecciosos y neoplásicos. El reconocimiento precoz y la adecuada evaluación de extensión son fundamentales para instaurar un tratamiento oportuno y optimizar el pronóstico.
El linfoma no Hodgkin (LNH) constituye una de las neoplasias malignas más prevalentes en pediatría. El linfoma difuso de células grandes B (LDCGB) es un subtipo de células B maduras de rápido crecimiento que habitualmente se manifiesta con adenomegalias o masas mediastinales y abdominales.
La afectación ósea como sitio inicial de debut es infrecuente en la edad pediátrica. La presencia de dolor persistente, lesiones osteolíticas, fiebre y fracturas patológicas suele mimetizar procesos infecciosos o traumatológicos. Esta superposición semiológica funciona como una máscara diagnóstica que dificulta la sospecha oncológica temprana y posterga el diagnóstico de certeza.
El reporte de este caso es describir el cuadro clínico de un paciente adolescente con un debut atípico de LDCGB Estadio IV, manifestado inicialmente con coxalgia, destrucción ósea con aislamiento microbiológico concomitante y fractura patológica, destacando las dificultades en el diagnóstico diferencial.
Describir una forma de presentación atípica del linfoma difuso de células grandes B en un paciente pediátrico, analizando las dificultades en el diagnóstico diferencial frente a procesos infecciosos óseos y evidenciando la necesidad de un abordaje multidisciplinario oportuno.
Paciente masculino de 16 años consultó por coxalgia derecha e impotencia funcional de cuatro meses de evolución, inicialmente interpretadas como contractura muscular. La resonancia magnética mostró desestructuración de la cabeza femoral y la biopsia ósea inicial reporto un proceso inflamatorio-necrotico.
Posteriormente desarrollo síndrome febril prolongado que motivó su internación. El cultivo de tejido óseo aisló Brevundimonas diminuta, orientando inicialmente el cuadro hacia una osteomielitis bacteriana. Durante su hospitalizacion presentó fractura patológica de fémur derecho.
Ante la persistencia de los síntomas se amplió el estudio por imágenes. La tomografía computada evidenció una masa mediastinal anterior de gran tamaño, adenomegalias mediastinales múltiples, derrame pleural y pericárdico, nódulos pulmonares bilaterales y lesiones renales compatibles con infiltración secundaria. Se realizó biopsia de la masa mediastinal y punción-aspiración de médula ósea. El estudio histopatológico e inmunohistoquímico confirmó el diagnóstico de linfoma difuso de células grandes B.
El principal desafío diagnóstico fue diferenciar una osteomielitis bacteriana de una infiltración ósea neoplásica. La coexistencia de fiebre, dolor óseo, destrucción estructural, fractura patológica y aislamiento microbiológico positivo actuó como factor de confusión, retrasando la sospecha de la enfermedad oncohematológica subyacente.
Se diagnosticó linfoma difuso de células grandes B estadio IV con compromiso mediastinal, pulmonar, renal y óseo, asociado a fractura patológica de fémur derecho y osteomielitis aguda concomitante.
Inició tratamiento con dexametasona y medidas de prevención del síndrome de lisis tumoral, seguido de quimioterapia según protocolo para neoplasias B maduras asociada a rituximab. La osteomielitis se trató con antibioticoterapia endovenosa durante seis semanas.
La evolución presentó múltiples complicaciones, entre ellas trombosis de vena innominada, neutropenia febril grave, mucositis grado IV con esofagitis candidiásica, infección por Pseudomonas aeruginosa, bacteriemia asociada a catéter, infecciones respiratorias virales e hipogammaglobulinemia secundaria. A pesar de la complejidad clínica, el abordaje multidisciplinario permitió una evolución favorable, con resolución de la osteomielitis y continuidad del tratamiento oncológico.
El linfoma difuso de células grandes B en pediatría puede debutar simulando un proceso infeccioso osteoarticular, donde el aislamiento de un germen en el tejido óseo funciona como un factor de confusión que posterga el diagnóstico oncológico. Esto demuestra que la confirmación microbiológica inicial no descarta una neoplasia subyacente, por lo que la persistencia de síntomas y la lisis estructural obligan a mantener una alta sospecha clínica.
La coexistencia de una infección ósea documentada y una enfermedad linfoproliferativa sistémica de alto grado subraya la complejidad de estos escenarios, donde el abordaje multidisciplinario resulta mandatorio para garantizar un diagnóstico de certeza y un soporte terapéutico oportuno y eficaz.
Mensaje final: Una evolución clínica atípica o refractaria obliga a trascender el diagnóstico infeccioso inicial. La presencia de destrucción estructural y fractura patológica en pediatría exige descartar siempre una neoplasia subyacente, demostrando que la confirmación de un foco microbiológico no excluye de ninguna manera la coexistencia de malignidad.
El linfoma de Burkitt es una neoplasia de células B maduras altamente agresiva y uno de los linfomas no Hodgkin más frecuentes en pediatría. Habitualmente se presenta con compromiso abdominal, mientras que las manifestaciones neurológicas iniciales son infrecuentes y pueden simular patologías infecciosas del sistema nervioso central (SNC), dificultando el diagnóstico oportuno.
Describir un caso de linfoma de Burkitt con compromiso del sistema nervioso cental cuya presentación inicial orientó, en primera instancia, al diagnóstico de meningoencefalitis.
Paciente masculino de 6 años, con antecedentes de trastorno del espectro autista y afasia, que presentó dos meses de evolución de irritabilidad progresiva, alteraciones conductuales, registros subfebriles y posterior parálisis facial periférica izquierda. La resonancia magnética de encéfalo realizada inicialmente fue normal. Ante la persistencia de los síntomas se efectuó punción lumbar, observándose pleocitosis linfomonocitaria e hiperproteinorraquia, por lo que se interpretó como probable meningoencefalitis herpética y se inició tratamiento con aciclovir. Los estudios microbiológicos, incluyendo PCR para herpes y cultivos de líquido cefalorraquídeo (LCR), resultaron negativos. Durante la internación se detectó una masa abdominal y se constató elevación de lactato deshidrogenasa y ácido úrico. La resonancia magnética de abdomen y pelvis evidenció una masa mesentérica con infiltración intestinal, renal y medular, además de compromiso de raíces nerviosas. La citometría de flujo de médula ósea y LCR mostró infiltración por células B maduras clonales. El estudio molecular en LCR detectó ADN de virus Epstein-Barr (EBV). El estudio citogenético confirmó la translocación t(8;14)(q24;q32), característica de linfoma de Burkitt. Asimismo, se documentó compromiso de médula ósea y SNC, estableciéndose el diagnóstico de linfoma de Burkitt estadio IV, con compromiso del Sistema Nervioso Central, médula ósea, hígado y bazo de alto riesgo. Se inició tratamiento quimioterápico específico según protocolo institucional.
El linfoma de Burkitt puede manifestarse inicialmente con síntomas neurológicos y alteraciones en el LCR que simulan una meningoencefalitis. La evolución clínica atípica, la ausencia de confirmación microbiológica y la presencia de hallazgos sistémicos deben motivar la reconsideración diagnóstica y la búsqueda de etiologías oncohematológicas. Este caso resalta la importancia de un abordaje integral y multidisciplinario para alcanzar un diagnóstico precoz y optimizar el pronóstico de pacientes con presentaciones inusuales de enfermedades malignas pediátricas.
La pubertad es un proceso biológico transicional entre la niñez y la adultez, secundario a la activación completa del eje hipotálamo-hipófiso-gonadal, que conduce al desarrollo de los caracteres sexuales secundarios y de la capacidad reproductiva. Cuando este proceso se inicia antes de los 8 años en las niñas se define como pubertad precoz (PP).
Según su mecanismo fisiopatológico, la pubertad precoz puede clasificarse en central, cuando existe una activación prematura del eje hipotálamo-hipófiso-gonadal, o periférica, cuando el desarrollo puberal ocurre de manera independiente de dicho eje debido a una producción autónoma de hormonas sexuales. Entre las causas de pubertad precoz periférica se encuentran los quistes ováricos funcionales productores de estrógenos, una entidad poco frecuente, especialmente en niñas pequeñas.
En algunos casos, estos quistes pueden constituir la primera manifestación del síndrome de McCune-Albright, un trastorno genético esporádico caracterizado clásicamente por la tríada de pubertad precoz periférica, manchas café con leche y displasia fibrosa ósea, aunque la presentación clínica suele ser incompleta al momento del diagnóstico.
- Describir el caso de una niña de 2 años con pubertad precoz periférica secundaria a un quiste ovárico funcional, con sospecha de Sme de McCune-Albright.
- Destacar la importancia de la sospecha diagnóstica y del abordaje interdisciplinario para prevenir complicaciones a largo plazo.
Paciente de sexo femenino de 2 años y 10 meses, previamente sana, que consultó a la guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez por episodios de sangrado genital intermitente de 72 horas de evolución. La familia refería sangrados escasos, sin otros síntomas asociados. Se descartaron antecedentes de traumatismos, síntomas urinarios y cambios conductuales.
Al examen físico presentaba Tanner mamario 2, pezones hiperpigmentados, Tanner de vello púbico 1, vulva estrogenizada, restos hemáticos en canal vaginal e himen engrosado y pálido. El exámen abdominal no evidenció particularidades. A nivel cutáneo se observó una mácula café con leche de aproximadamente 5 x 5 cm en región dorsal superior izquierda y otras máculas en frente más tenues y en fémur derecho, con distribución anormal del pigmento. Los índices antropométricos se encontraban entre los percentilos 50 y 75 para la edad.
Inicialmente se descartaron hematuria e infección urinaria mediante sedimento urinario y urocultivo, así como indicadores de abuso sexual infantil a través de una anamnesis dirigida.
Ante la sospecha de pubertad precoz se inició seguimiento conjunto con Endocrinología Infantil y se solicitaron estudios complementarios. El laboratorio mostró estradiol elevado (201 pg/mL), gonadotrofinas basales normales (FSH y LH <0.30 mUI/mL) y marcadores tumorales negativos (alfa feto proteína 3.72 ng/mL y B-hCG <0.6 mUI/mL). La edad ósea se encontraba adelantada (4 años) y la ecografía ginecológica transabdominal evidenció útero aumentado de tamaño para la edad, con endometrio visible (3.3 mm) y ovario izquierdo con aumento de volumen (12.1 cc) a expensas de una imagen quística simple de 31 mm, de paredes finas, contenido homogéneo y fino septo interno, compatible con quiste ovárico funcional.
Con estos hallazgos se diagnosticó pubertad precoz periférica secundaria a quiste ovárico funcional izquierdo. Tras el cese espontáneo del sangrado vaginal,que se extendió durante 6 días, se indicó seguimiento clínico y ecográfico seriado. Durante la evolución se constató involución espontánea del quiste, con normalización volumen ovárico (1.1 cc) y del grosor endometrial (2 mm).
Dada la asociación entre pubertad precoz periférica, mancha café con leche y antecedente de fractura en fémur izquierdo secundaria a traumatismo de baja energía, se planteó la sospecha de Síndrome de McCune-Albright. Actualmente se encuentra en curso la evaluación diagnóstica, con centellograma óseo pendiente de realización.
La pubertad precoz periférica secundaria a quistes ováricos funcionales constituye una causa infrecuente de sangrado genital en niñas pequeñas. La presencia concomitante de signos sugestivos de síndrome de McCune-Albright debe motivar una búsqueda activa de otras manifestaciones de la enfermedad, aún cuando la tríada clásica no esté completamente desarrollada. El reconocimiento precoz de estos pacientes permite implementar un seguimiento adecuado y prevenir potenciales complicaciones endocrinológicas y esqueléticas.
Los tumores sólidos en la edad pediátrica son infrecuentes, pero representan un desafío diagnóstico debido a que sus signos iniciales a menudo mimetizan enfermedades banales. El sarcoma de partes blandas (SPB) es conocido como el "gran imitador", ya que su presentación clínica puede ser indistinguible de lesiones benignas, quistes o hematomas postraumáticos. A menudo, el diagnóstico se retrasa porque la masa aparece tras un episodio de trauma, lo que induce al "sesgo de benignidad". Aunque la ecografía y la RM son herramientas útiles, las lesiones neoplásicas pueden presentar características inespecíficas, como áreas quísticas, necrosis o hemorragia, que simulan quistes de Baker o gangliones complicados. Por ello es fundamental identificar "banderas rojas" que obliguen a realizar una biopsia e inmunohistoquímica diagnóstica a pesar de imágenes inicialmente tranquilizadoras.
Paciente masculino de 15 años, sin antecedentes patológicos previos, que consulta en Abril 2026 por gonalgia izquierda de 12 a 24 horas de evolución. Refiere que al intentar flexionar la rodilla presento dolor intento asociado a impotencia funcional. Como antecedente remoto, relata un traumatismo en el muslo izquierdo jugando al fútbol en 2024, tras el cual persistió una tumoración palpable y dolorosa en el tercio inferior de la cara interna del muslo. Al examen físico se observa y palpa una tumoración de 6x6 cm en el mismo sitio que la lesión de hace 2 años, actualmente móvil y dolorosa, sin signos de flogosis ni adenopatías regionales. Presenta un déficit de extensión de la rodilla de 10 grados y marcha dificultosa secundaria a dolor. Se encuentra afebril y en buen estado general. Se solicita Laboratorio (Hemograma, normal, PCR negativa) radiografía (sin compromiso óseo) y Ecografía de partes blandas (imagen de aspecto quístico de 6.6 x 3.3 cm, con bordes netos y contenido heterogéneo, sin flujo al Doppler interpretada como probable rotura de quiste de Baker)
A pesar de estudios complementarios de benignidad y el tratamiento con analgésicos, el paciente presentó un aumento del dolor en los días siguientes, el cual dificultaba el descanso nocturno y mantenía la limitación funcional. Debido a la localización atípica y la persistencia clínica, se solicitó una Resonancia Magnética y se decidió realizar una biopsia con inmunohistoquimica que resultaron positivos para GD2 y CD56.
DISCUSIÓN El caso ilustra por qué el sarcoma es considerado "el gran imitador". La literatura documenta múltiples casos donde sarcomas fueron inicialmente diagnosticados y tratados como hematomas infectados, quistes de Baker o trombosis venosa profunda (TVP). Es común que un tumor sea descubierto tras un episodio traumático, lo que lleva hacia un diagnóstico de hematoma. Los exámenes complementarios como la ecografía tiene un papel limitado en la evaluación definitiva de sarcomas e incluso la RM en tumores menores a 5 cm pueden aparecer bien delimitados y homogéneos, simulando gangliones o quistes. El antecedente del año 2024, como el hallazgo ecográfico mimetizó el componente quístico, necrótico o hematoma que a menudo presentan los sarcomas. Banderas Rojas: Este paciente presentaba signos clave que obligaban a sospechar malignidad. Es menester detecar banderas rojas como una masa mayor a 5 cm por debajo de la fascia profunda, dolor persistente que despierta al niño por la noche y la presencia de una supuesta patología quística en una localización anatómica inusual debe motivar estudios de mayor complejidad.
El diagnóstico de sarcoma en la infancia y adolescencia requiere un alto índice de sospecha clínica. No se debe permitir que un antecedente traumático o un informe ecográfico "tranquilizador" retrasen el estudio de una masa de partes blandas que presenta crecimiento progresivo, tamaño mayor a 5 cm o dolor nocturno.
Este caso reafirma que la clínica es soberana: la falta de respuesta al tratamiento convencional y la localización atípica de la lesión fueron los motores correctos para avanzar hacia la RM y la biopsia diagnóstica. El abordaje multidisciplinario precoz es la única herramienta efectiva para mejorar la supervivencia de estos pacientes y evitar las consecuencias de un diagnóstico tardío.
Mycoplasma pneumoniae es un patógeno ubicuo reconocido por su tropismo respiratorio, con capacidad de desencadenar manifestaciones extrapulmonares severas mediadas por mecanismos inmunológicos: depósito de inmunocomplejos, activación del complemento y autoinmunidad por mimetismo molecular. Dentro de este espectro se incluyen fenómenos dermatológicos y mucósicos como el Síndrome de Rash y Mucositis inducido por Mycoplasma (MIRM), y disfunciones hematológicas transitorias. La supresión medular o el secuestro celular periférico puede condicionar bicitopenias agudas. La pérdida de la homeostasis inmunológica en barreras mucosas, sumada a la depleción fagocítica, incrementa el riesgo de translocación bacteriana de la microbiota local.
Describir el curso clínico, la cascada fisiopatológica y la resolución terapéutica interdisciplinaria de una lactante que desarrolló ulceración perianal grave y bicitopenia crítica en el contexto de infección extrapulmonar por Mycoplasma.
Paciente femenina de 1 año (9,700 kg), con antecedente de prematurez tardía (36 semanas, peso al nacer 2,620 kg), gestación con polihidramnios por diabetes gestacional materna. Inició con pródromo de vías aéreas superiores, fiebre elevada y odinofagia. Se constató orofaringe eritematosa con ampollas y úlceras en encía y región sublingual, con posterior rash maculopapular en tronco, interpretado inicialmente como mano-pie-boca. A los 4 días agregó anorexia, vómitos, tos y distensión abdominal, con laboratorio que evidenció leucopenia severa (GB 1.650/mm³), plaquetopenia (134.000/mm³) y PCR 173 mg/L. Ante compromiso hemodinámico fue derivada a nuestro centro. Se inició cobertura antibiótica empírica con ceftriaxona y amikacina. Evolucionó con anasarca secundaria a hipoalbuminemia (albúmina 2,4 g/dL) por tormenta de citocinas. El screening viral resultó negativo; se confirmó Mycoplasma positivo. Por induracón perianal se realizó TAC de abdomen y pelvis con contraste que informó colección perirrectal derecha de 22×6×18 mm y líquido libre en Douglas. Evaluada por Cirugía Pediátrica, se realizó toilette quirúrgica, irrigación rectal y colostomía sigmoidea en asa de derivación. Ingresó a UCIP con esquema escaldo a meropenem y vancomicina, nutrición parenteral total y analgesia multimodal. Evolucionó favorablemente con de-escalado a piperacilina-tazobactam y vancomicina. Los controles analíticos mostraron remisión inflamatoria (PCR 18,9 mg/L) y respuesta regenerativa periférica (GB 9.350/mm³), confirmando indemnidad medular. Se descartaron inmunodeficiencias primarias (inmunoglobulinas y complemento normales). Al noveno día fue transferida a cuidados intermedios.
El caso resalta la capacidad de Mycoplasma pneumoniae de inducir manifestaciones extrapulmonares graves en pediatría. La citopenia transitoria rompió la competencia inmunológica local, favoreciendo la translocación bacteriana hacia el espacio isquiorrectal. La cinética hematológica con reacción leucemoide durante la convalecencia fue clave para descartar patología oncológica o aplásica. La colostomía de derivación oportuna resultó fundamental para yugular el proceso infeccioso local y preservar la función esfinteriana. El abordaje multidisciplinario es mandatorio ante presentaciones de esta magnitud para discriminar entre complicación infecciosa atípica e inmunodeficiencia de base
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Los abscesos retrofaríngeos son infecciones profundas del cuello poco frecuentes, predominantes en población pediátrica entre los 2 y 5 años. En la mayoría de los casos se originan como complicación bacteriana secundaria a infecciones de vías aéreas superiores, aunque también pueden asociarse a traumatismos, perforaciones faríngeas o cuerpos extraños retenidos.
La presentación clínica más frecuente incluye fiebre, rigidez cervical, disfagia y tumoración cervical, mientras que la dificultad respiratoria y el estridor constituyen signos de gravedad. El diagnóstico se basa en la sospecha clínica, estudios de laboratorio y métodos por imágenes, siendo la tomografía computada la herramienta de elección en la urgencia.
El tratamiento consiste en antibioticoterapia endovenosa y, en determinados casos, drenaje quirúrgico, especialmente ante abscesos de gran tamaño, compromiso respiratorio o mala respuesta al tratamiento inicial.
Ante cuadros persistentes o recurrentes deben considerarse etiologías subyacentes, entre ellas malformaciones anatómicas, inmunodeficiencias y cuerpos extraños retenidos, capaces de actuar como foco infeccioso persistente.
Presentamos el caso de un paciente de 1 año y 4 meses con absceso retrofaríngeo de evolución tórpida y persistencia del cuadro pese al tratamiento antibiótico y drenaje quirúrgico inicial. Posteriormente, un nuevo interrogatorio permitió identificar el antecedente de traumatismo con un lápiz, planteándose la presencia de un cuerpo extraño retenido como causa del proceso infeccioso persistente.
● Destacar la importancia de sospechar cuerpo extraño como etiología de absceso retrofaríngeo ante cuadros recurrentes o de mala evolución.
● Resaltar la importancia del diagnóstico precoz y del abordaje multidisciplinario para prevenir complicaciones cervicales y mediastínicas.
● Considerar la posibilidad de cuerpo extraño retenido en niños pequeños, incluso cuando no existan antecedentes evidentes de ingesta o traumatismo.
● Reconocer la necesidad de un tratamiento quirúrgico oportuno ante cuadros de mala evolución o compromiso de la vía aérea.
Paciente de 1 año y 4 meses con antecedente de cuadros broncoobstructivos recurrentes sin seguimiento, derivado a nuestra institución con diagnóstico presuntivo de neumonía y sospecha de reacción leucemoide (GB 65.500/mm³; N 40%; L 42,8%), en contexto de cuadro de 2 semanas de evolución caracterizado por tos, fiebre y rinorrea asociado a dificultad respiratoria.
Al ingreso presentaba signos de obstrucción de vía aérea superior, con estridor bifásico, tiraje generalizado, disfagia, hiperextensión cervical y sialorrea. Al examen físico se constató tumoración cervical izquierda blanda, fluctuante y eritematosa. Ante la ausencia de antecedentes de trauma o ingesta de cuerpo extraño, se interpretó el cuadro como obstrucción mecánica extrínseca de la vía aérea superior de probable etiología infecciosa, iniciándose antibioticoterapia y corticoterapia.
El 8 de octubre se realizó TC de cuello y tórax con contraste EV, que evidenció colección retrofaríngea compatible con absceso, requiriendo intubación orotraqueal durante el estudio debido a dificultad respiratoria asociada a la sedación, con posterior pase a UTIP. Ese mismo día se efectuó drenaje quirúrgico con rescate microbiológico de Streptococcus viridans, ajustándose el esquema antibiótico.
Debido a la reagudización del cuadro obstructivo respiratorio durante la internación, se realizó nueva TC cervical el 17 de octubre, evidenciándose aumento del tamaño del absceso retrofaríngeo respecto al estudio previo, por lo que se decidió nuevo drenaje quirúrgico, sin rescate microbiológico. Ante la persistencia del cuadro se efectuó estudio inmunológico, sin hallazgos patológicos.
En control ambulatorio el 31 de octubre se constató paciente febril, con disfagia y mala mecánica ventilatoria. Ante la sospecha de recidiva, se reinterrogó a la madre, surgiendo antecedente de caída mientras el paciente caminaba con un lápiz en la mano, aproximadamente 3 semanas antes del inicio de la sintomatología.
Se solicitó nueva TC cervical con énfasis en la sospecha de cuerpo extraño, evidenciándose absceso retrofaríngeo con imagen hiperdensa en su interior. Se realizó drenaje quirúrgico con exéresis de cuerpo extraño, correspondiendo a mina de lápiz, con posterior buena evolución clínica.
Los abscesos retrofaríngeos recurrentes o de mala evolución deben motivar la búsqueda de etiologías no habituales, entre ellas los cuerpos extraños retenidos. En pacientes pediátricos en edad preescolar, la ausencia de un antecedente claro de ingesta o traumatismo no descarta este diagnóstico, por lo que el interrogatorio dirigido y la sospecha clínica continúan siendo herramientas fundamentales. El diagnóstico y tratamiento oportunos permiten disminuir complicaciones y mejorar la evolución clínica.
La toxoplasmosis es una zoonosis de distribución mundial causada por Toxoplasma gondii. Presenta un ciclo de reproducción en felinos, aves y mamíferos, el humano es un huésped intermediario. En inmunocompetentes, la infección adquirida suele cursar de forma asintomática o con síntomas inespecíficos, siendo la adenopatía cervical la manifestación clínica más frecuente. La presencia de adenitis unilateral de gran tamaño, con fiebre persistente y ecografìa sugestiva de abscedación obliga a descartar infecciones bacterianas, mononucleosis, tuberculosis, enfermedad por arañazo de gato, enfermedades granulomatosas o patologías oncohematológicas. Se presenta un paciente preescolar con adenitis laterocervical persistente, en quien el estudio etiológico permitió arribar al diagnóstico de toxoplasmosis aguda.
Describir la presentación clínica, el proceso diagnóstico y la evolución de un paciente pediátrico con adenitis laterocervical unilateral secundaria a toxoplasmosis.
Paciente de 2 años y 8 meses, previamente sano, con vacunación incompleta, consulta por tumoración laterocervical izquierda con fiebre (máximo 39.8ºC) de 6 días de evolución. En guardia, se realiza ecografía de piel y partes blandas: conglomerado ganglionar inflamatorio con adenomegalia heterogénea en vías de abscedación de 15 × 10mm. Recibe trimetoprima-sulfametoxazol y amoxicilina por 4 días. Persiste la fiebre con aumento de la tumoración cervical, consulta en nuestra institución donde se realiza ecografía: progresión en tamaño del conglomerado ganglionar, de 51 × 24 × 38 mm, con aumento de la vascularización y áreas compatibles con abscedación. Se realiza laboratorio: GB 11700 (N 40/L 44/M 7/E 8/B 0) Hb 9.6 Hto 28.9 VCM 75 HCM 24.8 CHCM 33.1 Plaq 724000 PCR 25.9, se interpreta anemia, trombocitosis reactiva y elevación de reactantes de fase aguda. Hemocultivos por 2 (negativos) y se decide su internación para estudio y tratamiento.
Al ingreso: paciente en buen estado general, con adenomegalia cervical izquierda, sin eritema ni flogosis, adherida a planos profundos, indolora a la palpación y movilización. Inicia clindamicina intravenosa por cuatro días sin mejoría clínica, afebril durante toda su hospitalización. Se realizan serologías: virus Epstein-Barr, citomegalovirus, VIH, Toxocara. y Toxoplasma gondii, pesquisa de tuberculosis. Resultados: Epstein-Barr y VIH negativos, IgG positiva para citomegalovirus, PPD negativa, serología para Toxocara asumida como infección pasada y Toxoplasma gondii IgM e IgG positivas (IgM 1,79 UI/ml; IgG 238 UI/ml), sugiere infección aguda. Se realiza ecografía abdominal dentro de límites normales y examen oftalmológico con fondo de ojos: normales. Se suspenden antibióticos. Durante la evolución presenta descenso de los parámetros inflamatorios (PCR de 25,9 a 7 mg/L), reducción progresiva del tamaño ganglionar y mejoría clínica sostenida. Al egreso: adenopatía laterocervical izquierda disminuida de tamaño 2 × 2 cm, dura y adherida a planos profundos, sin inflamación local. Se completa parcialmente el esquema de vacunación durante la internación. Alta con seguimiento por infectología, parasitología y pediatría general.
La adenopatía cervical es la manifestación más frecuente de la toxoplasmosis adquirida en pacientes inmunocompetentes, suelen ser dolorosas y fluctuar en tamaño, son mayores a 1 cm y persisten más de 4 semanas. Cuando se presenta con fiebre prolongada, crecimiento progresivo y hallazgos ecográficos sugestivos de abscedación, orienta inicialmente a una etiología bacteriana. En este caso, la persistencia de la adenitis pese al tratamiento antibiótico motiva la ampliación del estudio etiológico, identificándose infección reciente por Toxoplasma gondii. La ausencia de compromiso ocular o visceral y la evolución clínica favorable son compatibles con una forma localizada. Los pacientes inmunocompetentes con compromiso ganglionar aislado requieren únicamente seguimiento clínico, el tratamiento antiparasitario se reserva para formas graves, diseminadas, oculares o en huéspedes inmunocomprometidos. Se destaca el valor de una evaluación etiológica, evitar procedimientos invasivos innecesarios y orientar adecuadamente el seguimiento. La serología para Toxoplasma gondii constituye una herramienta diagnóstica útil y accesible, que orienta la conducta clínica y terapéutica. El diagnóstico de toxoplasmosis aguda se basa en métodos serológicos, el único elemento de certeza de infección aguda es la seroconversión. Este caso resalta la importancia de pensar e incluir a la toxoplasmosis en el diagnóstico diferencial de las adenopatías en pediatría.
La celulitis preseptal y la celulitis orbitaria constituyen urgencias oftalmológicas relevantes en pediatría. Ambas pueden presentarse con edema palpebral, eritema, dolor local y aumento de la temperatura periocular, por lo que en la evaluación inicial pueden confundirse. Sin embargo, representan procesos anatómicamente diferentes y con distinto riesgo evolutivo.
La celulitis preseptal se limita a los tejidos blandos anteriores al septum orbitario. En cambio, la celulitis orbitaria compromete tejidos posteriores al septum, como la grasa orbitaria, los músculos extraoculares y, en casos más severos, estructuras relacionadas con el nervio óptico. Esta diferencia anatómica explica la mayor gravedad de la forma orbitaria y la necesidad de tratamiento hospitalario.
En la población pediátrica, la causa más frecuente de celulitis orbitaria es la extensión de una sinusitis, en especial etmoidal, por la cercanía anatómica entre los senos paranasales y la órbita.. Los microorganismos habitualmente involucrados incluyen Streptococcus pneumoniae, Streptococcus pyogenes, Streptococcus del grupo anginosus y Staphylococcus aureus, con variaciones según el estado de vacunación, la epidemiología local y la presencia de sinusitis crónica o factores de riesgo para SAMR.
Presentar un caso clínico pediátrico de celulitis orbitaria probable de ojo derecho, enfatizando la importancia de reconocer signos de alarma que permiten diferenciarla de la celulitis preseptal y justifican la realización temprana de estudios por imágenes y el inicio de tratamiento intravenoso.
Paciente femenina de 6 años de edad, sin antecedentes patológicos previos de jerarquía referidos. Consulta con su pediatra de cabecera por cuadro agudo caracterizado por rubor y aumento de temperatura local en región periorbitaria derecha, asociado a signos inflamatorios perioculares. La presentación inicial podía corresponder a una celulitis preseptal, dado el compromiso aparente de partes blandas perioculares anteriores, por lo que le fue indicado antibiótico vía oral y tratamiento sintomático. En las 24 horas siguientes la paciente evoluciona con dolor retroocular derecho, por lo que consulta a la guardia del Sanatorio. Este síntoma fue interpretado como signo de alarma por posible compromiso orbitario posterior al septum, especialmente por el riesgo de progresión hacia celulitis orbitaria y eventual compromiso de estructuras profundas de la órbita.
Ante la aparición de dolor retroocular se solicitó tomografía computada de órbitas y senos paranasales. En la evaluación tomográfica se observó engrosamiento del nervio óptico derecho en comparación con el contralateral. Por la asociación de signos inflamatorios periorbitarios, dolor retroocular y hallazgo tomográfico asimétrico en relación con el nervio óptico, se interpretó el cuadro como celulitis orbitaria derecha probable o incipiente. Se decidió internacion, inicio de antibioticoterapia intravenosa de amplio espectro según protocolo institucional y control evolutivo estrecho.
El caso ilustra una situación frecuente en la práctica pediátrica: un cuadro inicialmente compatible con celulitis preseptal que, por la aparición de un síntoma de alarma, debe ser reclasificado y abordado como posible celulitis orbitaria hasta demostrar lo contrario. En esta paciente, el dolor retroocular fue el elemento clínico que modificó la conducta y justificó la realización de tomografía.
La tomografía computada de órbitas y senos paranasales es útil cuando existe sospecha de compromiso orbitario, examen clínico limitado, mala evolución o signos de alarma. Su valor principal es definir la extensión anatómica de la infección, identificar colecciones, valorar senos paranasales y descartar complicaciones. En este caso, el engrosamiento comparativo del nervio óptico derecho debe interpretarse con cautela: no confirma por sí solo una celulitis orbitaria, pero en presencia de dolor retroocular y signos inflamatorios perioculares obliga a considerar compromiso orbitario y a iniciar manejo oportuno.
El diagnóstico diferencial con neuritis óptica, miositis orbitaria, inflamación orbitaria idiopática u otras lesiones orbitarias debe mantenerse si aparecen disminución de agudeza visual, defecto pupilar aferente, alteración de la visión de colores, dolor intenso con movimientos oculares, mala respuesta antibiótica o hallazgos radiológicos no compatibles con infección. Por ese motivo, la valoración oftalmológica es un componente esencial del abordaje.
El tratamiento de la celulitis orbitaria pediátrica requiere internación, antibioticoterapia intravenosa de amplio espectro y vigilancia clínica estrecha. La elección antibiótica debe adaptarse a la epidemiología local, al estado de vacunación, al antecedente de sinusitis, a la gravedad del cuadro y al riesgo de SAMR. La falta de mejoría en 24 a 48 horas, la presencia de absceso, el compromiso visual o los signos neurológicos deben motivar reevaluación por imágenes y eventual intervención quirúrgica
La epilepsia infantil puede manifestarse de forma atípica mediante alteraciones sensoperceptivas y conductuales, aproximadamente un 5-10% presentan síntomas puramente psiquiátricos. Síntomas como irritabilidad, insomnio, cambios de personalidad o crisis de angustia suelen ser interpretadas inicialmente como patologías de salud mental. Ante estos cuadros, es crucial que el pediatra plantee y estudie diagnósticos diferenciales orgánicos. Una anamnesis detallada, un examen físico exhaustivo y estudios neurofisiológicos oportunos permiten evitar el retraso diagnóstico y asegurar una evolución favorable con el tratamiento adecuado.
Describir el caso de un paciente pediátrico cuyo debut epiléptico se presentó como una alteración de la conducta.
Paciente masculino de 11 años, en seguimiento por psicología y psicopedagogía por alteraciones conductuales, sin otros antecedentes personales ni familiares de relevancia. Consultó en guardia por episodio de excitación psicomotriz y agresividad física y verbal (hacia terceros y autoagresión). Ante el riesgo inminente para sí y terceros, se decidió su internación en conjunto con el servicio de salud mental pediátrica.
A su ingreso se indica risperidona y se realizan estudios para descartar causas orgánicas. El laboratorio general, el screening toxicológico y la resonancia magnética cerebral resultaron normales. Sin embargo, el registro de electroencefalograma de sueño evidenció un trazado patológico con paroxismos de punta y polipunta-onda generalizadas. Paciente es evaluado por neurología pediátrica, se diagnosticó epilepsia de presentación atípica y se inició tratamiento con ácido valproico. En el seguimiento ambulatorio se constató la remisión completa de las crisis de excitación. Actualmente, mantiene el esquema neuropsiquiátrico instaurado, con una notable mejoría en su conducta global y en la relación con sus pares.
La epilepsia infantil puede debutar sin las crisis motoras clásicas, simulando una emergencia psiquiátrica. Ante un paciente con alteraciones conductuales agudas o refractarias, el pediatra no debe asumir un origen puramente psicógeno. La solicitud oportuna de un electroencefalograma, sumada al trabajo en equipo con especialistas, es una herramienta clave al alcance del pediatra para cambiar radicalmente el pronóstico de estos pacientes.
El dolor postoperatorio constituye una de las principales causas de complicaciones y retraso del alta en cirugía ambulatoria pediátrica. Su evaluación sistemática mediante escalas validadas permite optimizar las estrategias analgésicas y mejorar la seguridad del paciente.
Analizar la presencia de dolor en el postoperatorio inmediato de pacientes pediátricos sometidos a cirugía ambulatoria según la estrategia analgésica utilizada en el Hospital General Pediátrico Niños de Acosta Ñu
Estudio observacional, prospectivo, descriptivo y transversal realizado entre septiembre y noviembre de 2025. Se incluyeron 127 pacientes de 0 a 18 años sometidos a cirugía ambulatoria. La evaluación del dolor se realizó mediante escalas validadas según la edad (CHIPPS, FLACC, FPS-R y NRS-11) al ingreso a recuperación postanestésica y a la primera hora postoperatoria. Se registraron características demográficas, procedimiento realizado, estrategia analgésica empleada, necesidad de analgesia complementaria e internación no planificada. Los datos se procesaron en Excel y fueron analizados con SPSS v21. Se respetaron los principios éticos y el protocolo fue aprobado por el comité institucional.
La mediana de edad fue de 6 años (RIC: 3–10), con predominio del sexo masculino (72,4%). La cirugía pediátrica general fue la especialidad más frecuente (63%) y la herniorrafia el procedimiento más realizado (27,5%). La estrategia analgésica más utilizada fue anestesia general asociada a bloqueo loco-regional y AINES (60,6%). En el postoperatorio inmediato, el 70,9% de los pacientes no presentó dolor y el 19,7% presentó dolor leve. A la primera hora postoperatoria, el 85,8% se encontraba sin dolor. Los pacientes que recibieron anestesia general más bloqueo loco-regional y AINES mostraron una mayor proporción de ausencia de dolor tanto en la evaluación inicial (75,3% vs. 62,0%; p=0,227) como a la primera hora postoperatoria (94,8% vs. 72,0%; p=0,0008). Solo el 1,6% requirió analgesia complementaria y no se registraron internaciones no planificadas por dolor.
Predominó la ausencia de dolor o el dolor leve en el postoperatorio inmediato. La combinación de anestesia general, bloqueo loco-regional y AINES se asoció con mejores resultados analgésicos. Estos hallazgos respaldan la implementación de esquemas de analgesia combinadas y la utilización sistemática de escalas de dolor validadas según la edad, como herramientas fundamentales para optimizar el control del dolor y favorecer una recuperación segura en los procedimientos de cirugía ambulatoria pediátrica.
El episodio de hipotonía-hiporrespuesta es un ESAVI poco frecuente, asociado principalmente a vacunas con componente pertussis. Se caracteriza por la aparición brusca de hipotonía, hiporrespuesta y palidez o cianosis. Debido a que su mecanismo fisiopatológico permanece incierto y a que puede simular patologías de mayor gravedad, su reconocimiento resulta fundamental para realizar un adecuado diagnóstico diferencial, evitar intervenciones innecesarias y disminuir la preocupación familiar respecto de la vacunación.
Presentar un caso clínico de HHE posterior a la vacunación en un paciente pediátrico atendido en un hospital polivalente de la Provincia de Buenos Aires, describiendo sus manifestaciones clínicas, manejo y evolución.
Caso clínico:
Paciente masculino de 1 año de vida, nacido a término, sin antecedentes relevantes.
A los 2 meses de vida, aproximadamente 4 horas después de recibir las vacunas correspondientes al calendario nacional, presentó un episodio de palidez generalizada, hipotonía y disminución de la respuesta a estímulos. Inicialmente fue asistido en un centro periférico, donde recibió oxigenoterapia de sostén con resolución espontánea del cuadro y posterior derivación a nuestro hospital. Durante la observación presentó un nuevo episodio similar, por lo que requirió internación para monitoreo clínico. Los estudios complementarios, incluyendo laboratorio, radiografía de tórax, ecografía transfontanelar, electrocardiograma y ecocardiograma, no evidenciaron alteraciones significativas. Evolucionó favorablemente, sin nuevos episodios, interpretándose el cuadro como un ESAVI compatible con HHE.
A los 4 meses, luego de recibir las vacunas pentavalente, antineumocócica, antipoliomielítica inactivada y rotavirus, presentó un nuevo episodio aproximadamente 15 horas después de la inmunización, caracterizado por palidez facial, cianosis peribucal, hipotonía y vómitos. Debido al antecedente previo, requirió una nueva internación para observación. Los estudios mostraron leucocitosis sin elevación de reactantes de fase aguda. Evolucionó favorablemente, sin recurrencias durante la internación, y fue dado de alta con seguimiento por alergia, inmunología e infectología.
A los 14 meses, con esquema de vacunación incompleto por reticencia familiar posterior a los eventos previos, fue evaluado por infectología para completar la inmunización bajo supervisión hospitalaria. Recibió vacunas antimeningocócica, séxtuple, antineumocócica y triple viral, permaneciendo en observación durante 24 horas sin presentar nuevos episodios y completando el calendario correspondiente para la edad.
El HHE es un ESAVI infrecuente, generalmente benigno y autolimitado, cuya presentación clínica puede simular cuadros de mayor gravedad, por lo que debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de los eventos agudos posteriores a la vacunación en lactantes.
Su reconocimiento permite evitar estudios innecesarios, orientar adecuadamente el seguimiento y brindar información clara a las familias. Este caso refuerza que el antecedente de HHE no constituye una contraindicación absoluta para futuras inmunizaciones y que, mediante vigilancia clínica adecuada y abordaje interdisciplinario, es posible completar los esquemas de vacunación de forma segura.
La anemia hemolítica hereditaria no inmune representa un grupo heterogéneo de eritropatías que incluye defectos enzimáticos, de membrana y hemoglobinopatías. La estomatocitosis hereditaria (EH) es una anemia hemolítica congénita infrecuente producida por un defecto intrínseco en la permeabilidad de la membrana eritrocitaria a los cationes monovalentes. Clínicamente, cursa con hemólisis crónica de severidad variable, esplenomegalia y una marcada predisposición a la litiasis vesicular prematura. Su diagnóstico suele retrasarse hasta la adolescencia o adultez en formas compensadas por la ausencia de anemia autoinmune y por la superposición clínica con otras anemias hemolíticas. Presenta un elevado potencial trombofílico intrínseco; el riesgo de desarrollar eventos tromboembólicos venosos graves se incrementa significativamente ante procesos inflamatorios agudos, infecciones o crisis de secuestro esplénico, lo que representa un verdadero desafío terapéutico en el manejo del paciente pediátrico.
Describir el proceso diagnóstico de un adolescente con anemia hemolítica no caracterizada de larga data, identificando a la estomatocitosis hereditaria como diagnóstico diferencial ante hemólisis crónica Coombs-negativa con esplenomegalia y evento tromboembólico, en el contexto de múltiples complicaciones.
Paciente varón de 17 años con antecedentes de transposición de grandes vasos corregida (switch arterial neonatal), colecistectomía laparoscópica por macrolitiasis biliar (a los 17 años) y anemia hemolítica no caracterizada diagnosticada en abril/2025 (a los 16 años).
Ingresa al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez por cuadro de astenia y disnea de 48 horas de evolución, asociado a ictericia generalizada y palidez marcada, concomitante con una infección odontógena. Al ingreso se constató anemia severa (Hb 5.2 g/dL, Hto 16.6%), hiperbilirrubinemia a predominio indirecto (BT 5.56 mg/dL, LDH 323 U/L) y marcada reticulocitosis (21.3%). Durante la internación se diagnosticó mediante tomografía y resonancia una osteomielitis submandibular izquierda a foco odontógeno, requiriendo exodoncia de la pieza dentaria y antibioticoterapia endovenosa prolongada con ceftriaxona y clindamicina.
En el contexto del proceso infeccioso activo, el paciente cursó con crisis hemolíticas y signos de secuestro esplénico (esplenomegalia fluctuante, tamaño máximo 213 mm), requiriendo un total de 14 transfusiones de glóbulos rojos. Durante la internación intercurre con dolor y asimetría en el miembro inferior derecho, confirmándose mediante ecodoppler una trombosis venosa profunda (TVP) con compromiso de venas ilíaca externa, femoral común y profunda derecha, asociada a tromboembolismo pulmonar (TEP) segmentario basal izquierdo evidenciado por angio-TC de tórax. Se descartó hemoglobinuria paroxística nocturna (HPN) por citometría de flujo y el perfil reumatológico/antifosfolipídico resultó negativo. La punción-aspiración de médula ósea (PAMO) demostró una médula ósea hipercelular, con cambios mielodisplásicos e hiperplasia eritroide.
Inició tratamiento anticoagulante con enoxaparina (posteriormente realiza switch a acenocumarol, recibiendo hasta la actualidad) y pulsos de meprednisona (1 g/día por 72 horas), continuándose luego de forma oral en dosis decrecientes hasta suspender (recibió corticoterapia durante 4 meses totales).Tras la resolución del foco infeccioso, el paciente evolucionó favorablemente, logrando la recanalización vascular y la estabilización hematológica al egreso (Hb 11.4 g/dL, Hto 34%, reticulocitos 7.5%. Para estudio etiológico de la anemia hemolítica se descartaron:
Causa autoinmune: Prueba de Coombs directa e indirecta negativas, crioaglutininas negativas
Causa infecciosa: HIV, VHC, VHB no reactivos; PCR CMV/VEB negativa; parvovirus IgM negativo
Microangiopatía trombótica: plaquetas normales, función renal conservada, orina sin hematíes
Causa tóxica: descartada por toxicología
Posteriormente, mediante la identificación dirigida de estomatocitos en frotis de sangre periférica y estudios moleculares, se confirmó el diagnóstico definitivo de Estomatocitosis Hereditaria. En la actualidad solo se encuentra recibiendo como tratamiento ácido fólico y acenocumarol.
Este caso ilustra la complejidad diagnóstica de las anemias hemolíticas no autoinmunes en la adolescencia y la necesidad de indagar activamente defectos de la membrana eritrocitaria ante antecedentes de litiasis biliar precoz. Asimismo, remarca el riesgo tromboembólico crítico (TVP/TEP) que poseen estos pacientes cuando se exponen a gatillos inflamatorios o infecciosos graves. Se destaca la importancia de un abordaje multidisciplinario (clínica, hematología, infectología y cirugía) para resolver la intercurrencia de forma exitosa y evitar secuelas potencialmente mortales.
El hepatoblastoma es la neoplasia hepática maligna más frecuente en la infancia, aunque representa solo el 1-2% de todos los tumores pediátricos. Entre el 10 y el 15% de los casos se asocian a síndromes genéticos hereditarios, destacándose la poliposis adenomatosa familiar (PAF), causada por variantes patogénicas germinales en el gen APC. Los pacientes con PAF presentan un riesgo significativamente aumentado de desarrollar hepatoblastoma durante la primera infancia. La identificación de estas variantes permite implementar estrategias de vigilancia oncológica tanto en los pacientes afectados como en sus familiares en riesgo.
Describir el caso de un lactante con hepatoblastoma asociado a una variante patogénica germinal en el gen APC, destacando la importancia de la anamnesis familiar, la evaluación genética y el abordaje multidisciplinario en el diagnóstico y manejo de esta entidad.
Lactante masculino de 11 meses derivado por sospecha de tumor hepático. Presentaba un mes de evolución de vómitos, decaimiento, rechazo alimentario, sudoración nocturna y distensión abdominal progresiva. Los estudios iniciales evidenciaron anemia, trombocitosis y elevación de enzimas hepáticas. La ecografía abdominal mostró una masa hepática heterogénea de aproximadamente 12 cm de diámetro.
Durante la anamnesis se identificaron antecedentes familiares relevantes de cáncer gástrico y poliposis adenomatosa familiar en la rama materna, con una variante patogénica previamente caracterizada en el gen APC. Al examen físico se constató masa palpable en hipocondrio derecho, macrocefalia y manchas café con leche. Los estudios complementarios mostraron alfa-fetoproteína marcadamente elevada (184.444 ng/ml) y las imágenes por tomografía y resonancia magnética permitieron clasificar la lesión como hepatoblastoma PRETEXT III. La biopsia hepática confirmó un hepatoblastoma fetal mitóticamente activo de riesgo intermedio. El estudio molecular dirigido mediante secuenciación Sanger confirmó la presencia de la variante patogénica familiar en APC.
Se inició tratamiento según protocolo PHITT con quimioterapia neoadyuvante basada en cisplatino, carboplatino y doxorrubicina, logrando adecuada respuesta clínica, bioquímica e imagenológica. Sin embargo, debido a la persistencia del compromiso vascular tumoral, se indicó trasplante hepático como tratamiento definitivo tras evaluación multidisciplinaria.
Este caso destaca la relevancia de integrar la evaluación genética al abordaje diagnóstico del hepatoblastoma pediátrico. La identificación de una variante patogénica germinal en APC permitió explicar la predisposición tumoral, orientar el tratamiento y activar estrategias de vigilancia y asesoramiento genético en familiares de primer grado. Asimismo, resalta el valor de una anamnesis exhaustiva y de la construcción de la genealogía familiar como herramientas fundamentales para reconocer síndromes hereditarios asociados a neoplasias poco frecuentes en pediatría.
La anemia es una condición en la cual la hemoglobina eritrocitaria resulta insuficiente para satisfacer las demandas metabólicas del organismo. No se trata de una entidad única, sino de un grupo heterogéneo de condiciones con alto impacto en la infancia, siendo una entidad altamente subdiagnosticada a nivel mundial. En el HIGA Eva Perón de San Martín se ha pesquisado una elevada proporción de pacientes con este diagnóstico al ingresar a la sala de internación. Este estudio cuantitativo retrospectivo examina el perfil epidemiológico de un grupo de pacientes de 0-14 años que cursaron internación en nuestra sala de Pediatría en el año 2025.
Objetivo general Describir y analizar de forma retrospectiva el perfil epidemiológico de los pacientes internados en sala de pediatría del Hospital Eva Perón de San Martín en el año 2025.
Objetivos específicos
• Identificar el tipo y la severidad de anemia predominantes en niños que fueron diagnosticados por primera vez al ser internados.
• Describir la distribución etaria y prevalencia de anemia según el sexo.
• Evaluar la relación entre los diagnósticos de ingreso y el tipo de anemia diagnosticada.
Diseño estudio cuantitativo, observacional, analítico y transversal retrospectivo.
Población en estudio 180 pacientes de ambos sexos entre 1 mes y 14 años, internados en sala de pediatría, entre enero 2025 y enero 2026.
• Criterios de inclusión
○ Niños entre 1 mes y 14 años.
○ Pacientes atendidos entre 01/01/25 y 31/12/26, que cuenten al ingreso con hemograma y perfil hematimétrico para las variables establecidas.
• Criterios de exclusión:
○ Desarrollo de anemia durante la internación en laboratorios posteriores.
○ Reingresos en menos de 30 días de pacientes externados.
Variables y operacionalización
• Variable dependiente
○ Anemia
-Definición conceptual: Disminución de la capacidad de la sangre para transportar oxígeno a los tejidos.
-Definición operacional: Disminución de la concentración de hemoglobina en sangre según valores de referencia establecidos según edad y sexo.
-Indicador: niveles de Hb y HTO
• Variables independientes
○ Edad
○ Sexo
○ Diagnóstico de ingreso según categorías generales
○ Laboratorios
-HTO
-Hb
-VCM
-HCM
-CHCM
-ADE
• Criterios clínicos
○ Tipificación: según valores de VCM, HCM, CHCM, ADE por edad (PRONAP 2025)
○ Severidad: según valores de referencia de Hb (OMS 2011)
Recolección de datos
• Fuente: Registro digital de ingresos
• Técnica: Revisión documental
• Instrumentos: planilla estandarizada de registros
Hay una mayor tasa de anemia en edad escolar y período de lactancia, seguido por el preescolar, quedando en último lugar los adolescentes. Existe a su vez una ligera prevalencia en el sexo masculino en los primeros años de vida.
Tabla 1. Distribución por sexo y rango etario
|
Edad |
Femenino% |
Masculino% |
Total% |
|
Lactantes (6-26m) |
14.5 |
18.2 |
32.7 |
|
Preescolar (2-4a) |
11.2 |
15.1 |
26.3 |
|
Escolar (5-11a) |
16.8 |
20.1 |
36.9 |
|
Adolescentes (12-14a) |
3.4 |
0.7 |
4.1 |
|
TOTAL |
45.9 |
54.1 |
100 |
La mayoría de los pacientes ingresan con un grado leve, variando su severidad según el rango etario: en lactantes hay un predominio de anemia leve 83%, en tanto que en escolares aumenta la moderada 52%, con un menos de 2 % de casos graves en pacientes con condiciones crónicas.
Tabla 2. Severidad según valores de Hb.
|
Severidad |
% |
|
Leve |
58.4 |
|
Moderada |
39.7 |
|
Grave |
1.9 |
Se destaca un predominio de anemia microcítica hipocrómica, la cual podría vincularse a carencia de hierro en relación a valores elevados de ADE y procesos inflamatorios. En menor medida se registraron anemias normocíticas normocrómicas, asociadas a pacientes con condiciones crónicas o cuadros infecciosos agudos.
Tabla 3. Tipo de anemia según índice hematimétricos
|
Tipo de Anemia |
% |
|
Microcítica Hipocrómica |
96.2 |
|
Normocítica Normocrómica |
3.1 |
|
Macrocítica |
0.7 |
Se observó una prevalencia de los procesos inflamatorios en contexto de anemia, siendo que los cuadros respiratorios y quirúrgicos representan más de la mitad de los casos, seguidos en tercer lugar por los cuadros infecciosos.
Tabla 4. Prevalencia según diagnóstico de ingreso
|
Diagnóstico |
% |
|
Respiratorio |
42.1 |
|
Quirúrgico |
23.5 |
|
Infectológico |
15.2 |
|
Traumatológico |
10.3 |
|
Gastrointestinal |
4.6 |
|
Nefrológico |
2.2 |
|
Otros |
2.1 |
Los laboratorios de ingreso de la población pediátrica internada en 2025 revelan un perfil epidemiológico consistente con la realidad sanitaria argentina descripta en el PRONAP 2025, al evidenciarse un predominio de cuadros microcíticos hipocrómicos leves a moderados. Se puede inferir que los diagnósticos agudos actúan como factores que desenmascaran el déficit carencial, de forma consistente con la alta prevalencia de ferropenia registrada en Argentina.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11689 Torsión aislada de hidrosalpinx con doble torsión tubárica en una paciente premenárquica de 11 años: una causa infrecuente de abdomen agudo en niñas. Patología aguda |
MIGUEL ANGEL ANSALDI JUNIOR | |
| 11723 Detrás de la sonrisa perdida: un diagnóstico inesperado en pediatría. A propósito de un caso. Patología aguda |
IBEL CELINA COLA CABRILLANA | |
| 11725 A PROPÓSITO DE UN CASO: COMPLICACIÓN INTRACRANEAL DE SINUSITIS AGUDA Patología aguda |
MARÍA EUGENIA PICASSO | |
| 11758 Crisis convulsiva como manifestación inicial de accidente cerebrovascular hemorrágico: a propósito de un caso Patología aguda |
CANDELA MARÍA PACE | |
| 11919 Estatus convulsivo secundario a encefalitis por HHV-6. A propósito de un caso. Patología aguda |
VERÓNICA ZANETTO | |
| 11965 Encefalitis postinfecciosa inespecífica: a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
AGUSTINA ESPASANDIN | |
| 12349 Vasculitis por IgA grave con compromiso gastrointestinal quirurgico: utilidad clinica de los factores asociados a mala evolución. A proposito de un caso. Patología aguda |
CANDELA MIGHETTI | |
| 12405 A PROPÓSITO DE UN CASO: "¿SOLO MEJILLAS?, SÍNDROME DE CUSHING NEONATAL" Patología aguda |
RICARDO GABRIEL CAYO ARAMAYO | |
| 12409 ENFERMEDAD CELÍACA EN EL LACTANTE: PRESENTACIÓN ATÍPICA Y DIAGNÓSTICO NO INVASIVO. A PROPÓSITO DE UN CASO Patología aguda |
AGUSTINA BELEN MORINI |
El síndrome de Cushing endógeno es una entidad infrecuente en pediatría, excepcional en el período neonatal. En lactantes y niños pequeños, la etiología adrenal representa la principal causa de SC endógeno, generalmente secundaria a tumores adrenocorticales o hiperplasia adrenal bilateral. Con menor frecuencia puede presentarse asociado a síndromes genéticos, entre ellos el Síndrome de McCune-Albright.
El síndrome de Cushing neonatal constituye un desafío diagnóstico debido a su baja frecuencia y elevada morbimortalidad asociada al hipercortisolismo sostenido, pudiendo ocasionar complicaciones metabólicas, cardiovasculares, infecciosas y alteraciones del crecimiento. Signos como facies cushingoide progresiva, hipertricosis, hipertensión arterial y detención del crecimiento deben alertar sobre la posibilidad de hipercortisolismo y motivar evaluación precoz.
El Síndrome de McCune-Albright es una enfermedad genética causada por mutaciones activadoras somáticas del gen GNAS y clásicamente se caracteriza por la tríada de manchas café con leche, pubertad precoz periférica y displasia fibrosa ósea. El hipercortisolismo asociado al SMA ha sido descrito en menos del 10% de los pacientes y suele manifestarse durante el período neonatal o en los primeros meses de vida, probablemente debido a producción autónoma de cortisol desde etapas intrauterinas.
Presentamos el caso de una lactante de 53 días de vida con facies cushingoide progresiva desde el nacimiento, hipertricosis, hipertensión arterial y manchas café con leche extensas de distribución segmentaria, en quien se sospechó síndrome de Cushing endógeno asociado a probable Síndrome de McCune-Albright.
Reconocer el síndrome de Cushing en lactantes como una entidad potencialmente grave que requiere evaluación y manejo oportuno.
• Identificar hallazgos semiológicos sugestivos de hipercortisolismo en lactantes.
• Analizar signos clínicos que orientan la necesidad de internación precoz.
• Correlacionar las manifestaciones cutáneas con la sospecha de Síndrome de McCune-Albright.
Lactante de 53 días, recién nacida de término, pequeña para la edad gestacional (2030 g), hija de madre con hipertensión gestacional y restricción del crecimiento intrauterino. Requirió internación neonatal para recuperación nutricional, con evolución favorable.
Fue derivada a cardiología por hallazgo de soplo cardíaco. El ecocardiograma evidenció foramen oval permeable mínimo y el electrocardiograma no presentó alteraciones. Durante la evaluación llamaron la atención las características faciales y las manchas café con leche presentes desde el período neonatal, por lo que fue derivada a nuestra institución para valoración.
Al ingreso presentaba marcada facies cushingoide, con cara en luna llena, mejillas prominentes y rubicundas, abdomen prominente e hipertricosis. Presentaba peso de 3200 g (percentilo 10-25), talla de 45 cm (Z-score -4,44) y perímetro cefálico de 33 cm (< percentilo 3). Asociaba múltiples manchas café con leche extensas, de bordes irregulares y distribución segmentaria, respetando la línea media, localizadas en mejilla derecha, hemiabdomen inferior y pubis derechos, miembros inferiores, glúteo izquierdo, flanco y región lumbar derecha. Presentaba además microcefalia y baja talla.
Fue valorada por endocrinología, planteándose sospecha de síndrome de Cushing endógeno en contexto de probable síndrome de McCune-Albright. Se registraron cifras tensionales de 113/54 mmHg, 110/60 mmHg y 100/53 mmHg, compatibles con hipertensión arterial para la edad, motivo por el cual se decidió internación para monitoreo clínico y manejo antihipertensivo con amlodipina, con buena respuesta.
Durante la internación se realizaron estudios complementarios, incluyendo ecografía abdominal, renal, cerebral y suprarrenal. La ecografía suprarrenal evidenció aumento bilateral del tamaño glandular con aspecto globuloso. El laboratorio hormonal mostró cortisol elevado (32,3 µg/dL) con ACTH suprimida (1,8 pg/mL), compatibles con hipercortisolismo ACTH-independiente. Asimismo, presentó elevación marcada de dehidroepiandrosterona sulfato superior a 1000 ng/mL, hallazgo sugestivo de hiperfunción adrenal. Se solicitaron además estudios genéticos para detección de mutación en GNAS.
Posteriormente fue derivada a un centro de mayor complejidad, donde se realizó adrenalectomía bilateral para manejo del hipercortisolismo bilateral. Actualmente continúa internada para monitorización, con evolución favorable.
El síndrome de Cushing neonatal constituye una entidad infrecuente pero potencialmente grave, cuyo reconocimiento precoz resulta fundamental para permitir un abordaje diagnóstico y terapéutico oportuno. La presencia de hipertensión arterial y compromiso sistémico resaltó la importancia de la internación precoz para monitoreo clínico y manejo multidisciplinario. Este caso destaca el valor de la semiología y del examen físico completo en el reconocimiento temprano de endocrinopatías poco frecuentes en lactantes.
La sinusitis aguda bacteriana constituye una de las infecciones más frecuentes en la edad pediátrica y en la mayoría de los casos presenta una evolución favorable con tratamiento médico adecuado. Se caracteriza por la inflamación de la mucosa de los senos paranasales secundaria, habitualmente, a una infección viral con sobreinfección bacteriana posterior. Los agentes etiológicos más frecuentemente involucrados incluyen S. pneumoniae, H. influenzae y M. catarrhalis, aunque en formas complicadas pueden identificarse infecciones polimicrobianas y microorganismos anaerobios.
Un pequeño porcentaje puede progresar hacia complicaciones locales, orbitarias o intracraneales potencialmente graves y de mayor morbimortalidad. Entre ellas se describen meningitis, empiema subdural, absceso epidural, absceso cerebral, cerebritis y trombosis de senos venosos intracraneales. El mecanismo fisiopatológico de extensión intracraneal puede producirse por contigüidad, a través de erosión ósea, o por propagación hematógena. Las manifestaciones iniciales pueden ser inespecíficas y retrasar el diagnóstico. Por lo que requiere un alto índice de sospecha clínica y la utilización precoz de estudios por imágenes. El tratamiento incluye antibioticoterapia intravenosa de amplio espectro dirigida a gérmenes aerobios y anaerobios con agregado de cobertura antiestafilocócica según el contexto clínico y epidemiológico. En numerosos casos resulta necesario el drenaje quirúrgico para el control del foco infeccioso.
Presentar el caso de un paciente pediátrico con una complicación intracraneal secundaria a sinusitis aguda bacteriana, con el objetivo de resaltar la importancia del reconocimiento temprano de los signos de alarma, el abordaje multidisciplinario y el tratamiento oportuno de estas entidades infrecuentes pero potencialmente severas.
Paciente de 9 años de edad que inicia con cuadro de cefalea frontal de intensidad 8/10 que cede con AINEs asociado a fiebre, por lo que ante sospecha de sinusitis recibe tratamiento con amoxicilina por 7 días con buena respuesta. A los 14 días reinicia cuadro previo, asociando cambios en el comportamiento como irritabilidad, alteración del ciclo de sueño-vigilia y discurso desorganizado. Consulta en nuestro hospital donde se lo valora vigil, reactivo y conectado, con examen neurológico dentro de parámetros normales a excepción de movimientos anormales en MMSS, asociado a cefalea intensa. Ante la sospecha de encefalitis de causa infecciosa vs inmunomediada se realiza punción lumbar, hemocultivos y TAC de SNC sin contraste donde se observa sinusopatía e impresiona colección extraaxial frontal de difícil evaluación sin contraste, sin imágenes anormales en parénquima encefálico. Del laboratorio se destaca leucocitosis con desviación a la izquierda, asociada a reactantes elevados (PCR 283). En el LCR presentaba citoquímico con 20 elementos a predominio neutrofílico, proteínas y glucosa normales. Cultivo de LCR negativo. Se medica empíricamente a su ingreso con Ceftriaxona y Aciclovir. Posteriormente se ajusta esquema ante sospecha de tumor inflamatorio de Pott por edema a nivel frontal, con Vancomicina, Cefotaxime y Metronidazol. A las 72 hs evoluciona con fiebre asociada a cefalea intensa por lo que se realiza TAC de SNC con contraste EV donde se informa: colección subdural frontal que desplaza seno longitudinal superior en su sector anterior hacia inferior, asociado a colección subdural laminar frontoparietal izquierda con componente interhemisférico izquierda, sin trombosis del sistema venoso. Se decide resolución neuroquirúrgica donde se drena colección y se toman muestras para cultivo purulento que resultan positivas para S. intermedius, y anatomía patológica de hueso frontal donde se observa osteomielitis. Además se realiza cirugía endoscópica nasosinusal por ORL. Cumplió tratamiento antibiótico EV con Metronidazol y Ceftriaxona por 6 semanas sin complicaciones ni secuelas, continuando luego con medicación a vía oral.
Aunque la sinusitis aguda bacteriana es una patología frecuente y habitualmente benigna, la aparición de síntomas neurológicos o una evolución clínica desfavorable deben alertar sobre la posibilidad de complicaciones intracraneales. La sospecha precoz, el uso oportuno de métodos diagnósticos por imágenes y el inicio temprano de antibioticoterapia adecuada, asociados al tratamiento quirúrgico cuando está indicado, son determinantes para reducir la morbimortalidad y prevenir secuelas neurológicas. Este caso enfatiza la necesidad de reconocer tempranamente los signos de alarma y de implementar un abordaje multidisciplinario para optimizar los resultados clínicos.
El accidente cerebrovascular (ACV) hemorrágico en pediatría constituye una entidad infrecuente, asociada a elevada morbimortalidad. Su presentación clínica suele ser inespecífica y puede incluir sintomatología variada como cefalea, alteración del sensorio, déficit neurológico focal o convulsiones, lo que dificulta su diagnóstico. Su identificación temprana y manejo oportuno son fundamentales para mejorar el pronóstico y reducir las secuelas neurológicas.
Describir el caso de un paciente de 11 años previamente sano, que presenta convulsiones como manifestación inicial de un ACV hemorrágico, su evolución y complicaciones asociadas.
Paciente masculino de 11 años, previamente sano, ingresa a guardia derivado en ambulancia por crisis convulsiva de tipo tónico-clónica generalizada. Presentó dos episodios, el primero de aproximadamente 2 minutos de duración que cedió espontáneamente; el segundo requirió Lorazepam EV a dosis habituales.
Al ingreso se constata paciente en estado postictal, con compromiso del sensorio, escala de Glasgow 8/15, sin respuesta ocular, con respuesta parcial al dolor, bradicardia y espasticidad de los cuatro miembros. En shockroom se realiza estabilización hemodinámica, protección de la vía aérea mediante intubación orotraqueal, carga de fenitoína y monitorización intensiva.
Se solicita tomografía axial de cráneo sin contraste, la cual evidenció hematoma intraparenquimatoso frontal izquierdo asociado a edema perilesional, hemorragia intraventricular con compromiso del tercer y cuarto ventrículo y desviación de la línea media hacia la derecha, compatible con ACV hemorrágico.
Posteriormente se decide su derivación a centro de alta complejidad con servicio de neurocirugía pediátrica para evaluación y tratamiento oportuno.
Cursó internación en UCIP 18 días, 4 días con requerimiento de ARM y soporte vasoactivo con Adrenalina las primeras 48 hs. Requirió colocación de drenaje ventricular externo por hidrocefalia e hipertensión endocraneana.
La angiotomografía cerebral inicial no evidenció aneurismas ni malformaciones vasculares mientras que una realizada durante su internación mostró pequeñas estructuras vasculares adyacentes al margen anterior del hematoma con drenaje hacia una vena cortical, planteándose la sospecha de una malformación vascular subyacente no identificada en la etapa aguda.
Por comenzar con fiebre se toman cultivos de LCR, aislándose Moraxella osloensis. comenzando tratamiento antibiótico dirigido con vancomicina y ceftazidima durante 12 días, asumiéndose cuadro como pioventriculitis.
Los controles neuroimagenológicos posteriores evidenciaron disminución progresiva del hematoma frontal, resolución casi completa de la hemorragia intraventricular y mejoría del efecto de masa.
Las crisis convulsivas son motivo de consulta frecuente en la guardia de pediatría. El ACV hemorrágico representa aproximadamente la mitad de los eventos cerebrovasculares pediátricos y constituye una emergencia neurológica. La presencia de síntomas neurológicos agudos, alteración del estado de conciencia o antecedentes sugestivos de eventos centinela deben motivar la realización precoz de neuroimágenes. Las malformaciones arteriovenosas cerebrales constituyen una de las principales causas de hemorragia intracerebral espontánea en niños. Sin embargo, los estudios vasculares realizados durante la fase aguda pueden resultar negativos debido a la compresión de los vasos por el hematoma o el edema circundante, por lo que los controles diferidos adquieren especial relevancia diagnóstica. Dentro de las complicaciones descriptas, la ventriculitis asociada a drenaje ventricular externo es una complicación neuroquirúrgica con elevada morbimortalidad. El aislamiento de Moraxella osloensis resulta excepcional en infecciones del sistema nervioso central, existiendo escasos casos comunicados en la literatura médica, lo que confiere particular interés al presente caso.
La parálisis facial periférica en la infancia suele ser de etiología idiopática (Parálisis de Bell) o infecciosa. Sin embargo, cuando se presenta en niños pequeños, debemos sospechar otras causas. En el contexto de enfermedades neoplásicas, su aparición suele deberse a la infiltración directa del nervio craneal, compresión tumoral o compromiso del sistema nervioso central. La leucemia mieloide aguda representa aproximadamente el 20% de las leucemias pediátricas y, aunque su presentación clásica incluye síndrome febril, anémico y hemorragíparo, las manifestaciones neurológicas focalizadas como signo inicial son extremadamente raras y representan un desafío para el pediatra de guardia.
El objetivo de este caso clínico es visibilizar que no todo niño con parálisis periférica se debe seguir ambulatorio sino que de acuerdo al grupo etáreo podemos sospechar una causa no benigna y solicitar un mínimo estudio complementario como un hemograma que nos ayude a descartar una causa oncológica que requiera intervención inmediata.
Paciente masculino de 2 años de edad, previamente sano,que consulta acompañado por su madre al servicio de urgencias por asimetría facial de 24 hs de evolución. Sin antecedentes patológicos de relevancia ni patología infecciosa previa. Al examen físico se constata parálisis facial periférica izquierda caracterizada por la imposibilidad de ocluir el párpado ipsilateral, borramiento del surco nasogeniano y desviación de la comisura labial bucal hacia la derecha. No se observan otras focalidades neurológicas, adenomegalias ni visceromegalia al ingreso. Se decide su internación por médico de guardia y se solicita laboratorio que revela: hemoglobina:11,2 g/dl, plaquetas: 140.000/mm3 y leucocitosis (17.300/mm3 glóbulos blancos) donde se informa en el frotis de sangre periférica informa la presencia de un 30% de células atípicas grandes con elevada relación núcleo/célula, por lo que se sugirió derivación a Hemato-oncología.
Se interconsulta con el Servicio de Hemato-oncología infantil y se procede a realizar una punción de médula ósea (PAMO). El estudio citomorfólogico e inmunofenotipo confirman el diagnóstico de Leucemia Mieloide Aguda. La evaluación por imágenes (RMN de cerebro) confirman el incremento de celularidad de la médula ósea de los huesos de la base del cráneo compatible con compromiso del VII par craneal por infiltración leucémica. El paciente inicia protocolo de quimioterpia con remisión de la parálisis en el segundo ciclo.
La parálisis facial como debut de una leucemia es un evento clínico atípico. Según la bibliografía de la Sociedad Argentina de Pediatría y la Academia Americana de Pediatría, la parálisis facial periférica debe ser evaluada minuciosamente; la presencia de alteraciones en el hemograma (citopenias o leucocitosis) o la persistencia de síntomas obliga a descartar patologías sistémicas graves. En comparación con series de casos internacionales, la infiltración extramedular en la LMA puede localizarse en el hueso temporal o directamente en las meninges, afectando los pares craneales. La literatura científica coincide en que aunque la parálisis de Bell es el diagnóstico más frecuente debemos tener en cuenta el grupo etáreo. Por lo que este caso subraya que la parálisis facial periférica no siempre es una entidad benigna. El pediatra debe mantener un alto índice de sospecha clínica, ya que un diagnóstico oportuno y el inicio temprano del tratamiento oncológico son determinantes para el pronóstico del paciente. La integración de la clínica con el laboratorio básico sigue siendo la herramienta más poderosa para detectar enfermedades oncohematológicas en estadíos tempranos.
La encefalitis postinfecciosa es un proceso caracterizado por una desmielinización aguda y monofásica del sistema nervioso central, la cual se desarrolla 2 a 4 semanas después de un cuadro infeccioso. Está patología se considera consecuencia de un fenómeno autoinmune dirigido contra componentes de la mielina u otros antígenos relacionados. Se asocia con mayor frecuencia a infecciones virales, aunque también se han descrito casos vinculados a otros agentes y a la vacunación.
Describir el caso de un paciente previamente sano que presenta signos y síntomas compatibles con encefalitis luego de un cuadro de gastroenteritis aguda.
Paciente de 12 meses, previamente sano, consulta por movimientos oculares anormales de 48 horas de evolución (nistagmo horizontal), agregando en las últimas horas cambios en su comportamiento habitual (irritabilidad y somnolencia). Presentaba como antecedente reciente haber cursado un cuadro de gastroenteritis 15 días previo al inicio del cuadro actual.
A su ingreso al hospital se realiza como estudios complementarios: laboratorio (sin parámetros de inflamación) y tomografía axial computada (TAC) de cerebro dentro de límites normales. Se efectúa punción lumbar cuyo citoquímico evidencia pleocitosis leve a predominio mononuclear (18 células; 86% mononucleares), con proteinorraquia y glucorraquia dentro de límites normales. Se ingresa cultivo de líquido cefalorraquídeo (LCR) (negativo) y PCR para infecciones virales prevalentes (todas no detectables).
Ante la sospecha de encefalitis de etiología viral y con el objetivo de descartar otras causas se decide la internacional del paciente y se solicitan estudios adicionales: electroencefalograma el cual presenta ritmo alfa posterior a 6 Hz de medio voltaje, ocasionalmente más enlentecido, compatible con el cuadro clínico de encefalitis y resonancia magnética de cerebro con contraste la cual presenta tenues alteraciones de señal en la sustancia blanca profunda de los hemisferios cerebrales, con leve predominancia posterior, hallazgos que se vinculan con causa inflamatoria.
En búsqueda de posible agente causal se agrega: coprocultivo, positivo para Campylobacter Jejuni; coprovirológico, positivo para Norovirus 1, Adenovirus y Sapovirus; virológico de secreciones nasofaríngeas y serologías virales y para Toxoplasma, todos negativos.
Considerando los hallazgos microbiológicos en materia fecal y el antecedente de gastroenteritis, pero en ausencia de rescates bacterianos o virales en LCR, el cuadro se interpretó como encefalitis post infecciosa de etiología no especificada.
El paciente presentó evolución clínica favorable con recuperación neurológica completa.
La encefalitis postinfecciosa representa un desafío diagnóstico debido a su clínica inespecífica y a la dificultad para identificar un agente infeccioso en el LCR. Su diagnóstico se basa en la correlación entre la clínica neurológica, el antecedente reciente de infección y los hallazgos en estudios complementarios. Este caso resalta la importancia de considerar esta entidad entre los diagnósticos diferenciales en pacientes pediátricos con síntomas neurológicos agudos, especialmente cuando existe un antecedente infeccioso.
La enfermedad celíaca es una enteropatía crónica inmunomediada sistémica desencadenada por la ingesta de gluten en individuos genéticamente predispuestos. Su prevalencia oscila en el 1% de la población. Aunque en menores de 3 años predomina la forma clásica de presentación - diarrea crónica -, el reconocimiento de presentaciones no clásicas o atípicas -anemia ferropénica, retraso neuromadurativo y afectación ponderal sin síntomas gastrointestinales típicos- ha ampliado su espectro diagnóstico. El diagnóstico se fundamenta en la combinación de sospecha clínica, serología específica y, en casos seleccionados, confirmación histopatológica. Actualmente, las guías internacionales avalan el diagnóstico no invasivo (sin biopsia intestinal) en pacientes pediátricos sintomáticos con títulos elevados de anticuerpos específicos.
Describir el proceso diagnóstico no invasivo de una lactante con enfermedad celíaca de presentación atípica manifestada por compromiso nutricional, madurativo y anemia, en ausencia de síntomas gastrointestinales clásicos.
Paciente femenina de 14 meses, previamente sana, sin antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes, consultó en guardia por presentar cuadro de un mes de evolución caracterizado por astenia, hiporexia y pérdida ponderal estimada de un 5% del peso corporal en los 16 días previos a la consulta. Al examen físico al ingreso se encontraba en regular estado general, con palidez mucocutánea, adenopatías generalizadas, abdomen globoso, signos de desnutrición y retraso en las pautas neuromadurativas, motivo por el cual se decidió su hospitalización para estudio y manejo integral.
Los estudios complementarios realizados durante su internación informaron: serologías negativas (Epstein-Barr, Citomegalovirus, HIV, Parvovirus, Sífilis -prueba treponémica-, Toxoplasmosis, Chagas, Hepatitis B y C); coproparasitológico con rescate de Blastocystis spp.; radiografía abdominal con dilatación de asas colónicas y recto; anemia ferropénica (perfil férrico: Fe 25.1μg/dL ; Ferritina 8.8 ng/dL ; Transferrina 273 mg/dL; Saturación de Transferrina 7 % ; Fijación de hierro 336) y trombocitosis (636.000); dosaje de GAME y perfil tiroideo dentro de límites normales. El perfil serológico para celiaquía resultó francamente positivo detectando anticuerpos anti-transglutaminasa IgA por ELISA mayor a 100 U/ml; antiendomisio IgA positivo (++++); anti-transglutaminasa por quimioluminiscencia mayor a 4965 U/ml y anti péptidos deaminados de gliadina 782.1 U/ml. Tras ser valorada por el servicio de gastroenterología pediátrica, teniendo en cuenta los últimos consensos sobre el diagnóstico de la enfermedad, se confirmó el diagnóstico de enfermedad celíaca por la presencia de sintomatología compatible y títulos marcadamente elevados de anticuerpos específicos, sin requerimiento de biopsia intestinal. Se indicó dieta libre de gluten, observándose una evolución favorable, mejoría progresiva de la astenia y recuperación ponderal.
Las formas atípicas de enfermedad celíaca continúan representando un desafío diagnóstico en pediatría. En este caso se ilustra la complejidad de su reconocimiento en lactantes, en quienes la enfermedad puede manifestarse predominantemente con compromiso nutricional severo y regresión del desarrollo y carecer de los síntomas gastrointestinales clásicos. En pacientes sintomáticos con títulos elevados de anticuerpos específicos, el abordaje diagnóstico basado en criterios serológicos permite evitar procedimientos invasivos sin comprometer la certeza diagnóstica. El reconocimiento precoz de estas presentaciones y la instauración de una dieta acorde resulta fundamental para prevenir las consecuencias nutricionales y del desarrollo asociadas al retraso diagnóstico.
Las convulsiones febriles constituyen una causa frecuente de consulta en pediatría. Sin embargo, la aparición de signos neurológicos persistentes o progresivos obliga a descartar patología del sistema nervioso central. El Herpesvirus Humano tipo 6 (HHV-6) es un patógeno ubicuo en la infancia, responsable principalmente del exantema súbito, aunque en ocasiones puede asociarse a complicaciones neurológicas graves como encefalitis, meningoencefalitis y estatus epiléptico, con mayor prevalencia en niños inmunosuprimidos. La encefalitis por HHV-6 en pacientes inmunocompetentes constituye una entidad poco frecuente cuyo reconocimiento precoz resulta fundamental para orientar el diagnóstico y el tratamiento.
Presentar el caso clínico de una paciente pediátrica con estatus convulsivo febril como manifestación inicial de encefalitis por HHV-6, destacando la importancia de la reevaluación neurológica continua y del estudio etiológico oportuno ante la aparición de signos neurológicos persistentes durante la internación.
Paciente de 2 años y 10 meses con antecedente de una convulsión febril aislada a los 15 meses de vida, que consultó por cuadro de 6 horas de evolución caracterizado por fiebre de 38 °C, malestar general, náuseas y vómitos. Durante la evaluación en guardia presentó dos episodios convulsivos con rigidez de las cuatro extremidades y desviación de la mirada. Tras respuesta parcial a lorazepam endovenoso requirió impregnación con fenitoína a 20 mg/kg, interpretándose como estatus convulsivo febril. Los estudios iniciales mostraron laboratorio de bajo riesgo y tomografía computada de cerebro sin alteraciones, se realizó punción lumbar e inició tratamiento empírico con ceftriaxona, aciclovir y dexametasona. Durante las primeras 24 horas de internación evolucionó con irritabilidad, sensorio alternante, ptosis palpebral y alteración de la marcha cuadro interpretado como encefalitis aguda. Se repite laboratorio observándose elevación marcada de reactantes de fase aguda, con proteína C reactiva de 195 mg/L (previa de 5), el análisis citoquímico y cultivo del líquido cefalorraquídeo no evidenciaron alteraciones significativas ni desarrollo bacteriano, se solicita Filmarray de LCR que resultó positivo para HHV-6. Los hemocultivos fueron negativos y como hallazgo concomitante, el panel viral respiratorio detectó Coronavirus 229E. La paciente presentó evolución clínica favorable, con resolución completa de los síntomas neurológicos dentro de las 48 horas de internación. Debido a su condición de inmunocompetente y a la rápida mejoría clínica, en conjunto con el servicio de Infectología se decidió no realizar tratamiento antiviral específico para HHV-6. Fue dada de alta luego de ocho días de internación, con examen neurológico normal, reactantes inflamatorios normalizados y seguimiento ambulatorio por Neurología Infantil.
La infección primaria por HHV-6 constituye una entidad frecuente en la infancia y suele presentar una evolución benigna y autolimitada. Pertenece a la familia Herpesviridae, teniendo acción linfotrópica y citopática. Sin embargo, su capacidad neurotrópica está ampliamente reconocida. Se estima que entre el 10 y el 13% de los niños con infección primaria desarrollan convulsiones febriles, así como también convulsiones febriles complejas, estatus epiléptico y, con menor frecuencia, encefalitis. Este caso expone la importancia de mantener una vigilancia neurológica estrecha en pacientes que ingresan por convulsiones febriles, especialmente cuando presentan alteraciones persistentes del sensorio o signos neurológicos focales durante su evolución. La sospecha precoz de compromiso del sistema nervioso central y la utilización de técnicas de diagnóstico molecular permitieron identificar la etiología viral y orientar adecuadamente el manejo clínico. Considerar HHV-6 dentro de los diagnósticos diferenciales de encefalitis en pacientes inmunocompetentes puede contribuir a un diagnóstico oportuno y a optimizar el pronóstico neurológico.
Actualmente, el tratamiento antiviral de la encefalitis por HHV-6 en pacientes inmunocompetentes continúa siendo motivo de debate. Si bien fármacos como ganciclovir y foscarnet han demostrado actividad frente al virus y son utilizados en casos graves o en pacientes inmunocomprometidos, la evidencia en población pediátrica inmunocompetente es limitada, por lo que la indicación continúa siendo objeto de discusión.
La torsión aislada de trompa de Falopio (TDF) es una entidad infrecuente en la edad pediátrica y representa un desafío diagnóstico debido a la inespecificidad de su presentación clínica e imagenológica. El diagnóstico definitivo suele realizarse durante la exploración quirúrgica.
Presentar un caso de torsión aislada de hidrosalpinx con doble torsión tubárica en una niña premenárquica y revisar su abordaje diagnóstico.
Reconocer sus manifestaciones clínicas, destacar las dificultades diagnósticas preoperatorias y enfatizar la importancia de la videolaparoscopía para el diagnóstico y tratamiento precoz.
Femenina de 11 a, sin menarca, consulta por dolor abdominal de 24 horas de evolución en hipogastrio y FID, de tipo cólico, asociado a vómitos y un episodio de diarrea. Inicialmente permaneció en observación con laboratorio sin alteraciones significativas y ecografía abdominal que evidenció escaso líquido libre. Posteriormente se realizó TAC de abd y pelvis que informó formación quística anexial izquierda de 53 × 22 mm, sin líquido libre. Debido a la mejoría clínica inicial recibió alta con PA. Reingresó por dolor abd y episodio de vómitos. La reevaluación ecográfica confirmó persistencia de quiste anexial izq. Ante la evolución clínica se decidió VDLE, constatando hidrosalpinx izquierdo con doble torsión tubárica y compromiso vascular irreversible. Se realizó salpingectomía izq. VDL. La evolución POP fue favorable. Control a los 14 días presentó adecuada evolución clínica, heridas quirúrgicas sincomplicaciones.
La torsión aislada de la TDF constituye una causa excepcional de abd agudo en niñas. La clinica suele ser inespecífica y los estudios por imágenes identifican masas anexiales sin lograr confirmar el dx etiológico. La VDL continúa siendo el método diagnóstico y terapéutico de elección, permitiendo definir la conducta quirúrgica y disminuir la morbimortalidad. La torsión aislada de hidrosalpinx debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales del abdomen agudo en niñas y adolescentes con dolor en FID y lesiones anexiales. La sospecha clínica y la resolución quirúrgica precoz son fundamentales para establecer el diagnóstico y evitar complicaciones.
La vasculitis mediada por IgA (IgAV) es la vasculitis más frecuente en pediatría, predominante entre los 3 y 15 años, con ligero predominio masculino, afectando entre 10 y 20 por 100.000 casos al año. Se caracteriza por el depósito de IgA1 en la pared de vasos de pequeño calibre, generalmente desencadenado por infecciones respiratorias, gastrointestinales o faringea (estreptococo del grupo A) desencadenando la activación del complemento, inflamación y daño endotelial.
Afecta principalmente piel, articulaciones, riñones y tracto gastrointestinal; más raramente, sistema nervioso central y pulmones. La invaginación intestinal es la complicación gastrointestinal más frecuente, siendo íleo-ileal en el 60% de los casos. La púrpura por encima de la cintura, vómitos, hipoalbuminemia y elevación de la relación neutrófilo/linfocito se asocian con compromiso gastrointestinal grave y necesidad de tratamientos más agresivos.
La morbilidad en fase inicial se relaciona principalmente con las complicaciones gastrointestinales, mientras que el pronóstico a largo plazo depende del compromiso renal.
General: Analizar el abordaje clínico-quirúrgico y la evolución de una paciente pediátrica con vasculitis por IgA de presentación gastrointestinal grave, con el fin de identificar predictores de complicaciones sistémicas y pautas de tratamiento en casos refractarios.
Especificos:
-Describir manifestaciones clínicas atípicas y complicaciones gastrointestinales severas en la vasculitis por IgA en edad pediátrica
-Analizar la asociación entre los biomarcadores inflamatorios (Relación Neutrófilo/Linfocito e hipoalbuminemia) y la severidad del compromiso gastrointestinal como potenciales marcadores de evolución desfavorable.
Se presenta el caso de una paciente de 23 meses con antecedente de quemadura térmica tres semanas previas que requirió manejo con analgésicos (AINES). Inició con púrpura generalizada (incluyendo pabellón auricular), edema bipalpebral y de miembros inferiores, y compromiso orgánico (HTA, proteinuria y sangrado gastrointestinal). A su ingreso requirió laparotomía exploradora por invaginación ileo-ileal, realizándose resección y anastomosis. Inició tratamiento con pulsos de metilprednisolona (10 mg/kg/día) durante 3 días y mantenimiento con meprednisona (1 mg/kg/día).
Pese al tratamiento inicial, la paciente presentó una evolución tórpida con múltiples exacerbaciones graves: al octavo día, reactivación cutánea e intolerancia alimentaria; al onceavo día, compromiso del sensorio sin evidencia concluyente de lesión estructural del SNC y nueva invaginación intestinal, requiriendo re-laparotomía e ileostomía en caño de escopeta; y al dieciseisavo día, nueva reactivación cutánea asociada a ascenso del NLR a 3,49 (>3,27, predictor de severidad). Ante la refractariedad clínica, recibió un segundo ciclo de pulsos de metilprednisolona (30 mg/kg/día por 3 días). Posteriormente, por nuevas reactivaciones con compromiso renal, fue derivada para evaluación de terapias inmunosupresoras de segunda línea. Finalmente, completó tratamiento con prednisona 1 mg/kg/día durante 50 días, con descenso progresivo y remisión clínica.
La Vasculitis por IgA presenta un espectro clínico sumamente variable. La evolución clinica confirmó que la paciente presentaba factores previamente asociados en la literatura con evolucion grave.
El ascenso de la Relación Neutrófilo/Linfocito (NLR) a 3,49 se correlacionó estrechamente con la fase de mayor actividad vasculítica y la necesidad de reintervención quirúrgica, reflejando un marcado estado proinflamatorio sistémico y de daño endotelial severo.
La invaginación intestinal en la IgAV es predominantemente íleo-ileal (60% de los casos), originada por el hematoma intramural y el edema submucoso. Sin embargo, la necesidad de una ileostomía en caño de escopeta en nuestra paciente reveló una complicación más importante respaldada por el informe de anatomía patológica: la vasculitis necrotizante transmural.
La alteración del sensorio (hiporreactividad y somnolencia) observada constituye una de las manifestaciones sistémicas raras y graves de la IgAV. Si bien se postula que puede responder a un proceso de microvasculitis cerebral o a una encefalopatía mediada por citoquinas en el contexto de un cuadro sistémico crítico, en nuestra paciente no se evidenciaron alteraciones compatibles en la tomografía cerebral realizada. No obstante, este síntoma, sumado a la reactivación cutánea, fue el indicador clínico determinante para escalar el tratamiento a pulsos de Metilprednisolona a dosis máxima (30 mg/kg/día).
Finalmente, la decisión de mantener la Meprednisona (1mg/kg/día) durante 50 días totales fue fundamental para estabilizar el endotelio vascular y subraya la importancia de realizar inmunosupresión sostenida en casos graves.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11908 A propósito de un caso: hemosiderosis pulmonar secundaria a tuberculosis multirresistente Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
CAMILA LUCÍA SÁNCHEZ | |
| 11943 Osteomielitis costal y absceso paravertebral asociado a bacteriemia por Staphylococcus aureus meticilino sensible: a propósito de un caso. Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
NATALIA SOLEDAD AGUILERA | |
| 12033 Osteomielitis secundaria a Mycobacterium abscessus en la infancia: reporte de caso Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
RUTH SEGURA MONSON | |
| 12114 Shock tóxico y osteomielitis proximal de fémur como complicación secundaria a inyectable intramuscular en lactante Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
TATIANA BRUNAS | |
| 12162 CUANDO EL TRATAMIENTO CONVENCIONAL FALLA: ABSCESO SUBMAXILAR POR MYCOBACTERIUM ABSCESSUS TRAS EXODONCIA DENTAL. A PROPÓSITO DE UN CASO Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
MICAELA AGOSTINA GIL | |
| 12316 Tuberculosis laríngea como causa de Disfagia progresiva y pérdida de peso en una adolescente a propósito de un Caso Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
GABRIEL GARCIA GASPAR | |
| 12340 A Propósito De Un Caso: Síndrome Hemofagocitico Como Simulador De Sepsis En Pediatria Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
PAMELA MAGRINI | |
| 12393 A PROPÓSITO DE UN CASO: SÍFILIS ADQUIRIDA EN EDAD PEDIÁTRICA: DESAFÍOS DIAGNÓSTICOS Y ABORDAJE INTEGRAL Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
MARIA LUCRECIA ONTIVERO SILVA | |
| 12399 Compromiso neurológico severo en tuberculosis miliar pediátrica: a propósito de un caso. Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
LAUREANO DANIEL ANDRADA PEREYA |
La tuberculosis continúa siendo un importante problema de salud pública en Argentina que registra un aumento sostenido de casos en los últimos 5 años. Su detección precoz, especialmente en la población pediátrica, constituye un desafío diagnóstico por manifestaciones clínicas inespecíficas.
La hemosiderosis pulmonar es una entidad infrecuente en pediatría, caracterizada por episodios de hemorragia alveolar recurrente con acumulación de hemosiderina en el tejido pulmonar. Su presentación clínica es variable y puede incluir anemia, hipoxemia, hemoptisis e infiltrados pulmonares bilaterales, dificultando el diagnóstico oportuno.
La asociación entre tuberculosis y hemosiderosis pulmonar es excepcional en pediatría, su reconocimiento favorece el tratamiento adecuado disminuyendo el riesgo de vida.
Describir la presentación clínica atípica de tuberculosis multirresistente.
Niña de 6 años de edad, sin antecedentes personales ni familiares de relevancia, que ingresa por fiebre persistente de 14 días de evolución. Al examen físico presentaba lesión compatible con flemón odontógeno y hepatomegalia leve.
Se interpretó inicialmente como fiebre sin foco aparente y se solicitaron estudios iniciales, que evidenciaron alteración del hepatograma asociada a hepatomegalia homogénea. Los hemocultivos, urocultivo, serologías virales y bacterianas, estudios inmunológicos (autoinmunidad/hemofagocitosis) y PPD fueron negativos. La radiografía de tórax y ecocardiograma no mostraron hallazgos significativos.
Ante la persistencia de la fiebre y dificultad ventilatoria con hipoxemia se realizó tomografía de tórax que mostraba áreas de consolidación en lóbulo medio y lóbulos inferiores, asociadas a adenomegalia mediastinal subcarinal, indicándose antibioticoterapia empírica.
Por falta de respuesta al tratamiento y persistencia de la fiebre, se realizó un nuevo interrogatorio epidemiológico. Como antecedente de relevancia, la familia refirió una visita a una vivienda cerrada, húmeda y con escasa ventilación donde había restos de esputos de una persona fallecida por tuberculosis que residía en dicho lugar. Este dato motivó la ampliación de los estudios específicos; se solicitó GeneXpert en materia fecal, que detectó Mycobacterium tuberculosis resistente a rifampicina, y baciloscopía de esputo positiva para BAAR, iniciándose tratamiento de segunda línea con bedaquilina, levofloxacina, linezolid, clofazimina y cicloserina.
Durante su internación presentó una descompensación hemodinámica secundaria a hemoptisis y melena que requirió transfusión de glóbulos rojos, asociada a una importante desmejoría respiratoria con hipoxia sostenida, insuficiencia pre-renal y hepática. Ante la sospecha de hemorragia alveolar, se realizó lavado gástrico, identificándose macrófagos cargados de hemosiderina, compatible con hemosiderosis pulmonar. Se indicó tratamiento con pulsos de corticoides con resolución completa del proceso, asumiéndose como hemosiderosis pulmonar secundaria a tuberculosis multirresistente.
La tuberculosis multirresistente en pediatría continúa representando un desafío diagnóstico debido a la inespecificidad de sus manifestaciones y a la posibilidad de presentaciones atípicas.
La reevaluación de los antecedentes epidemiológicos resultó fundamental para este diagnóstico, destacando la capacidad del bacilo para persistir en determinados ambientes durante períodos prolongados de tiempo, especialmente en ausencia de luz solar y ventilación adecuada, resaltando la importancia de una anamnesis exhaustiva ante cuadros febriles prolongados sin etiología definida ni sospecha de foco inicial.
La hemosiderosis pulmonar constituye una entidad infrecuente en pediatría. Las series nacionales publicadas son escasas y corresponden principalmente a formas idiopáticas, lo que evidencia la rareza de esta etiología en nuestro medio. En este contexto, la asociación entre tuberculosis resistente y hemosiderosis pulmonar representa una presentación excepcional, con escasos antecedentes reportados en la literatura pediátrica.
La incidencia de sífilis ha aumentado significativamente durante los últimos años, constituyendo un problema creciente de salud pública. En pediatría, la mayoría de los casos corresponden a transmisión vertical, mientras que las formas adquiridas son infrecuentes y suelen asociarse a abuso sexual. La presentación mediante chancros extragenitales en lactantes es excepcional y puede dificultar el reconocimiento clínico inicial, generando retrasos diagnósticos.
Presentamos el caso de una lactante con un chancro sifilítico labial inicialmente no sospechado, cuyo estudio permitió identificar una probable transmisión horizontal no sexual intrafamiliar.
Presentar el caso de una lactante con chancro sifilítico extragenital inicialmente no reconocido y destacar la importancia del reconocimiento precoz de las formas inusuales de presentación de sífilis en la edad pediátrica.
Paciente de 10 meses de edad, RNT/PAEG. Embarazo adecuadamente controlado. Serologías maternas durante el embarazo (TORCH y pruebas para infecciones de transmisión sexual) negativas. Sin
antecedentes patológicos de importancia. Calendario nacional de vacunación completo para la edad.
Derivada desde un centro de atención primaria para evaluación de lesión ulcerada en labio inferior. La madre refiere que ella aproximadamente un mes previo a la consulta presentó lesiones ulceradas en cavidad oral y región genital, observando simultáneamente la aparición de una lesión de características similares en el labio inferior de la niña.
Ante dichos hallazgos, se solicitaron pruebas serológicas para sífilis, obteniéndose VDRL reactiva tanto en la madre como en la paciente. Debido a la sospecha de sífilis adquirida, se decidió la internación para completar estudios diagnósticos, e instaurar tratamiento específico y realizar evaluación interdisciplinaria ante la posibilidad de abuso sexual infantil.
Estudios complementarios:
- Serologías Materna
19/03: VDRL 1:128. VIH, VHB, VBC (No
reactivos)
- Serologías Bebe:
26/03: VDRL 1:128. VIH, VHB, VBC (No
reactivos)
28/03: VDRL 512 dils. FTA-ABS positivo.
VIH, VHB, VBC (No reactivos)
ECOGRAFIA CEREBRAL, ABDOMINAL: Sin
particularidades.
Discusión: Ante una lesión ulcerada persistente en un lactante, la sospechainicial suele orientarse hacia causas traumáticas, infecciosas o inflamatorias más prevalentes, por lo que el chancro sifilítico extragenital rara vez es considerado dentrode los diagnósticos diferenciales. Sin embargo, se debe tener en cuenta que ante la edad de lactante o niño menor,
apartando sífilis congénita, siempre se debe descartar adquisición de la enfermedad por abuso sexual.
En el caso presentado, la localización labial de la lesión y la ausencia de sospecha inicial determinaron un retraso en el diagnóstico.
La posterior identificación de serologías positivas en la paciente y su madre permitió reconstruir una probable cadena de transmisión horizontal no sexual,
mecanismo excepcional en lactantes.
Este caso resalta la necesidad de mantener un elevado índice de sospecha clínica frente a lesiones ulceradas crónicas de la cavidad oral y destaca la importancia de la
evaluación epidemiológica familiar en contextos de creciente incidencia de sífilis.
Conclusiones: La sífilis debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de las lesiones ulceradas persistentes en la infancia. Las formas adquiridas por transmisión horizontal no sexual, aunque infrecuentes, pueden pasar inadvertidas cuando se presentan como chancros extragenitales, retrasando el diagnóstico y el abordaje epidemiológico oportuno. La evaluación clínica integral y la investigación epidemiológica familiar son fundamentales para establecer el mecanismo de transmisión.
El síndrome hemofagocítico (SHF), o linfohistiocitosis hemofagocítica (HLH), es un síndrome clínico provocado por una respuesta inadecuada del sistema inmunológico a un desencadenante, sea infeccioso, neoplásico, reumatológico o metabólico, dando lugar a una reacción inflamatoria exagerada.
Es una entidad con elevada mortalidad, típicamente reconocida en la edad pediátrica. Sin un correcto tratamiento, el SHF puede ser fatal. El riesgo de una rápida progresión a fallo multiorgánico y de afectación del sistema nervioso central con secuelas a largo plazo, son las consecuencias más graves de un retraso diagnóstico.
Dar a conocer un caso clinico de sindrome hemofagocitico en el contexto de sindrome febril en pediatria como diagnostico diferencial de sepsis.
Paciente de 6 años, con sobrepeso, completamente inmunizado, con antecedentes personales de bronquitis obstructiva recurrente, internación a los 5 años de vida por cuadro de dengue y otitis media aguda complicada.
Presenta cuadro de 4 días de evolución caracterizado por tos y fiebre, consulta asumen cuadro como neumonía aguda de la comunidad, indican amoxicilina y envían al domicilio. Por persistencia sintomática y agregar mal estado general con palidez reitera consulta, se evalúa al paciente con sospecha de sepsis con posible foco respiratorio comienza ceftriaxona a 80/mg/kg/dia previa toma de hemocultivo por dos y pasa a unidad de terapia intensiva. Se amplían métodos complementarios: laboratorio que evidencia anemia y neutropenia, panel viral respiratorio positivo a influenza A-B y covid-19, radiografía de tórax sin hallazgos patológicos de jerarquía y frotis de sangre periférica en el cual no se observan blastos. Con resultado de hemocultivo uno de dos positivo a Pseudomona, rota antibioticoterapia a Piperacilina Tazobactam y se reasume Sepsis a Pseudomona.
Evoluciona de regular estado general, persistentemente febril, con dolor y distensión abdominal generalizado, por sospecha de abdomen agudo se realiza tomografía de abdomen compatibles con enteritis, por lo que se rota plan antibiótico a meropenem 60 mg/kg/día (realiza 6 días totales) previa toma de nuevos hemocultivos.
Se realizan múltiples laboratorios, se contrata Bicitopenia y por persistencia de la fiebre se realiza búsqueda de focos profundos de infección (ecocardiograma y fondo de ojo normales y ecografía abdominal que informa hepatoesplenomegalia y signos compatibles con enteritis) además se realiza filmarray gastrointestinal, respiratorio y coprocultivo negativos.
Inicia abordaje multidisciplinario:
Aspecto hematológico: a fin de descartar síndromes mielodisplásicos, se realiza frotis de sangre periférica (evidencia celularidad linfocítica y escasos glóbulos blancos, sin blastos) punción aspiración de médula ósea con inmunomarcación y citogenética (hipocelularidad con cambios displásicos y disminución de la población mieloide).
Aspecto infectológico: se solicitan serologías para dengue, brucelosis, HIV, VDRL, toxoplasmosis, hepatitis B - C y chagas no reactivos e IgM-IgG para Sars COV2 positivo. De la punción aspiración de médula ósea se realiza cultivo de gérmenes típicos, micobacterias y hongos, así también serología para citomegalovirus y parvovirus negativos y frente a la positividad de PCR para virus epstein barr, se solicita PCR cuantitativa sanguínea con resultado aumentado.
Aspecto inmunológico: frente a sospecha de sindrome hemofagocitico vs sindrome inflamatorio multisistémico asociado a covid-19 se solicita laboratorio que evidencia bicitopenia, aumento de ferritina y dímero D, consumo del fibrinógeno, sin evidencia de aumento de enzimas cardiacas por lo que se asume cuadro como síndrome Hemofagocitivo secundario a infección por virus de Epstein barr.
Se indica pasaje de Gammaglobulina a 1 gr/kg/dosis en dos oportunidades, sin mostrar mejoría clínica y analítica, por lo que requiere realizar pulsos de metilprednisolona a 30 mg/kg/día durante tres días continuando vía oral.
Presentó evolución favorable, se otorga alta hospitalaria al día 13 de internación.
El Sindrome Hemofagocítico es una urgencia médica que se debe identificar en pacientes con fiebre y afectación progresiva del estado general. Aplicar criterios diagnósticos y buscar factores desencadenante, son claves para poder instaurar un tratamiento precoz y así disminuir la mortalidad.
La meningoencefalitis tuberculosa constituye la forma más grave de tuberculosis del sistema nervioso central en pediatría y se asocia a elevada morbimortalidad y riesgo de secuelas neurológicas permanentes. Si bien representa una proporción reducida de los casos de tuberculosis infantil, ocurre con mayor frecuencia en niños menores de 5 años y suele asociarse a formas diseminadas de la enfermedad, como la tuberculosis miliar. Su presentación clínica es habitualmente inespecífica en las etapas iniciales, lo que puede retrasar el diagnóstico y el inicio del tratamiento. La progresión hacia formas graves de esta enfermedad, puede ocasionar complicaciones severas, entre ellas vasculitis, infartos cerebrales e hidrocefalia, responsables de gran parte de la discapacidad neurológica.
Presentamos el caso de un paciente pediátrico con tuberculosis miliar que desarrolló meningoencefalitis tuberculosa con compromiso neurológico severo.
Describir un caso de meningoencefalitis tuberculosa asociada a tuberculosis miliar, destacando sus dificultades diagnósticas y la progresión hacia el compromiso neurológico severo.
Paciente masculino de 3 años, con antecedentes de dos episodios de neumonía previos y bajo peso para la edad, que ingresó por decaimiento y dolor toracoabdominal de varios días de evolución. Ante la sospecha de tuberculosis se realizó radiografía de tórax que evidenció patrón miliar compatible con tuberculosis pulmonar, se inició cuádruple terapia con tuberculostáticos.
Durante la internación presenta llanto agudo y rigidez de nuca, ante sospecha de afectación meníngea se realiza TAC encéfalo con resultado normal y análisis de LCR con hiperlactacidemia, 84 elementos a predominio polimorfonuclear. Posteriormente asocia cuadriparesia espástica, ausencia de respuesta verbal e hipertonía generalizada, se interpreta cuadro como sospecha de meningoencefalitis tuberculosa. Requirió ingreso en UTIP donde se vinculó a AVM por dos días. Se realiza RMN cerebral que evidencia isquemia severa y una nueva punción lumbar con medición de presión de apertura elevada. Se coloca válvula de derivación ventrículo-peritoneal. Recibe corticoides como tratamiento adyuvante a tuberculostáticos.
Durante su internación en sala presentó múltiples intercurrencias infecciosas con sospecha de foco respiratorio, para lo cual se realizaron cultivos y TAC de tórax con contraste que informa neumonía organizativa necrotizante en base pulmonar derecha, por lo que cumplio tratamiento antibiotico con cefepime por siete dias.
Ante estabilidad clínica, se otorga egreso hospitalario con seguimiento ambulatorio interdisciplinario para rehabilitación integral debido a persistencia de secuelas neurológicas significativas, con hemiparesia y parálisis facial derechas. Continúa tratamiento tuberculostático hasta cumplir un año y corticoides hasta cumplir dos meses, con posterior descenso progresivo.
Actualmente se encuentra en seguimiento con los servicios de rehabilitacion, neurocirugia, fonoaudiologia, neumonología y terapia ocupacional. Se evidencia mejoría clínica, persiste hemiparesia pero moviliza el miembro inferior logrando bipedestacion y marcha con asistencia, miembro superior con dificultad para la movilización, tono aumentado. Mejora de intención comunicativa y lenguaje.
La meningoencefalitis tuberculosa continúa siendo una entidad de elevada morbimortalidad en pediatría. Este caso destaca la importancia de mantener un alto índice de sospecha frente a la aparición de síntomas neurológicos en pacientes con tuberculosis, ya que el reconocimiento precoz del compromiso del sistema nervioso central y el inicio oportuno del tratamiento pueden mejorar el pronóstico y disminuir el riesgo de secuelas permanentes. A pesar del manejo intensivo y especializado, las complicaciones neurológicas continúan representando una causa importante de discapacidad, lo que resalta la necesidad de un abordaje multidisciplinario y seguimiento a largo plazo.
El complejo Mycobacterium abscessus comprende micobacterias no tuberculosas de rápido crecimiento, ubicuas en el ambiente, con elevada resistencia antimicrobiana y capacidad de producir infecciones de piel y tejidos blandos, y asociadas a procedimientos invasivos.
Se reconocen tres subespecies: M. abscessus subsp. abscessus, massiliense y bolletii, siendo las dos primeras las más frecuentemente aisladas en humanos. La subespecie abscessus presenta el gen ERM(41), responsable de resistencia inducible a macrólidos, lo que dificulta su tratamiento.
El tratamiento depende de la localización y gravedad de la infección, requiriendo habitualmente combinaciones de múltiples antimicrobianos durante períodos prolongados. La baja sospecha clínica y la necesidad de métodos microbiológicos específicos suelen retrasar el diagnóstico y el inicio del tratamiento adecuado.
- Describir un caso de absceso submaxilar por Mycobacterium abscessus en un paciente pediátrico previamente sano.0
- Destacar la importancia de considerar micobacterias no tuberculosas en infecciones cervicofaciales de evolución tórpida y refractarias al tratamiento antibiótico convencional.
- Resaltar el papel de los procedimientos odontológicos como posible factor predisponente para la adquisición de infecciones por micobacterias de rápido crecimiento.
Paciente de 4 años de edad, incompletamente inmunizado con antecedentes de múltiples exodoncias y tratamientos antibióticos por flemón odontógeno.
Consulta por tumoración submaxilar derecha secundaria a exodoncia de 2 meses de evolución por lo que realiza antibioticoterapia con Clindamicina por 10 días, y por persistencia sintomática realiza nuevo esquema antibiótico empírico con Amoxicilina y Metronidazol a dosis habituales por 7 días totales.
Ante desmejoria de la tumoración, es derivado para ser evaluado por servicio de cirugía maxilofacial, quien amplía exámenes complementarios: laboratorio que evidencia leucocitosis con neutrofilia y aumento de reactantes de fase aguda, tomografía de cabeza y cuello que informa colección multiloculada submaxilar derecha de 33x20mm y adenopatías laterocervicales bilaterales realiza drenaje de dicha colección, y realiza drenaje quirúrgico con toma de muestras para biopsia y cultivos de gérmenes habituales, anaerobios y micobacterias. Inicialmente realiza tratamiento con Ampicilina-Sulbactam, rotando luego a Amoxicilina - Ac. Clavulánico por 21 días.
Ante persistencia de dicha tumoración es evaluado nuevamente por servicios de infectología y cirugía maxilofacial quienes solicitan nuevos exámenes complementarios: ecografía de partes blandas con persistencia de colecciones submaxilares con trayectos fistulosos y adenomegalias regionales, y nueva tomografía que confirma colecciones residuales y adenopatías cervicales. Con dichos hallazgos se efectúa exéresis ganglionar y toilette quirúrgica, hasta obtener la identificación microbiológica.
Se recibe resultado de cultivo que informa inicialmente micobacteria atípica y posteriormente se confirma Mycobacterium abscessus. Se indica tratamiento con Claritromicina y Levofloxacina a dosis habituales durante 15 días, sin respuesta clínica favorable, por lo que se rota a Meropenem 60 mg/kg/día, Amikacina 20 mg/kg/día, Linezolid 30 mg/kg/día que realiza durante 20 días de forma endovenosa, rotando a vía oral con Doxiciclina 2,5 mg/kg/día, Linezolid 10 mg/kg/dosis cada 12 horas, TMS 10 mg/kg/día y Ciprofloxacina 20 mg/kg/día que realiza durante 9 meses con evolución clínica favorable.
Las infecciones por M. Abscessus representan un desafío diagnóstico y terapéutico por su baja frecuencia y elevada resistencia antimicrobiana. La persistencia de lesiones pese al tratamiento convencional debe hacer sospechar micobacterias no tuberculosas, especialmente tras procedimientos odontológicos. En este caso, las múltiples exodoncias constituyeron un probable factor predisponente. El cultivo específico continúa siendo fundamental para el diagnóstico y la orientación terapéutica. El abordaje multidisciplinario resultó clave para alcanzar el diagnóstico definitivo y establecer un tratamiento efectivo.
Las micobacterias no tuberculosas deben considerarse en abscesos cervicofaciales de evolución prolongada y refractarios al tratamiento convencional, especialmente tras procedimientos odontológicos. El cultivo específico permite el diagnóstico definitivo y el inicio de terapias dirigidas. La elevada resistencia antimicrobiana de Mycobacterium abscessus hace indispensable un abordaje multidisciplinario y tratamientos prolongados para lograr resultados favorables.
Staphylococcus aureus (SA) es uno de los agentes infecciosos bacterianos más prevalentes en la edad pediátrica y puede causar un espectro variado de presentaciones clínicas, algunas de ellas graves, con riesgo para la vida.
Las infecciones osteoarticulares por Staphylococcus aureus constituyen una causa frecuente de morbimortalidad en la población pediátrica, y son debidas a la diseminación hematógena de la bacteria con principal afectación de los huesos largos de miembros inferiores. La osteomielitis costal es una entidad infrecuente, que representa menos del 1% de los casos de osteomielitis en niños, y suele asociarse a manifestaciones clínicas inespecíficas que dificultan su reconocimiento temprano.
La presencia de abscesos paravertebrales secundarios puede simular diferentes cuadros clínicos, incluyendo abdomen agudo o patología renal generando demoras diagnósticas y terapéuticas.
Las infecciones osteoarticulares por Staphylococcus aureus requieren un diagnóstico precoz y tratamiento antibiótico dirigido para prevenir complicaciones locales y sistémicas. El manejo suele incluir antibioticoterapia endovenosa inicial seguida de tratamiento por vía oral, ajustado según la evolución clínica, los marcadores inflamatorios y los hallazgos imagenológicos. La duración del tratamiento depende de la extensión y localización de la infección, pudiendo prolongarse en casos con compromiso óseo o abscesos profundos.
Presentamos el caso de una adolescente con bacteriemia por Staphylococcus aureus meticilino sensible (SAMS) con absceso paravertebral y osteomielitis costal, cuyo diagnóstico representó un desafío para el equipo de salud.
Comunicar un caso de bacteriemia por Staphylococcus aureus meticilino sensible (SAMS) asociada a absceso paravertebral y osteomielitis costal en una adolescente previamente sana, cuya presentación clínica simuló un abdomen agudo quirúrgico dificultando su diagnóstico.
Paciente de 13 años, previamente sana, que consultó por dolor abdominal localizado en fosa ilíaca derecha y región lumbar derecha de 24 horas de evolución, asociado a vómitos y fiebre. Presentaba en el laboratorio PCR elevada, anemia y neutrofilia. La radiografía y ecografía abdominal no mostraron hallazgos patológicos, por lo que se decidió su internación para control evolutivo.
Ante la persistencia del dolor y la fiebre, se realizó laparoscopía exploradora por sospecha de abdomen agudo quirúrgico. El procedimiento evidenció dilatación de ciego y colon ascendente y transverso, líquido serohemático en fondo de saco de Douglas y apéndice sin alteraciones macroscópicas, realizándose apendicectomía. Fue dada de alta a las 24 horas con mejora de la sintomatología.
Setenta y dos horas después reingresa por presentar fiebre y exacerbación del dolor lumbar derecho, con alivio al flexionar el miembro inferior homolateral. Los estudios iniciales, incluyendo urocultivo, evaluación ginecológica y ecografía de partes blandas, resultaron normales. Se realizaron también hemocultivos x 2 y un nuevo laboratorio que presentaba hepatitis por lo que se solicitaron serologías. A las 24 horas se informó desarrollo de cocos grampositivos en uno de dos hemocultivos, iniciándose tratamiento empírico con vancomicina. Posteriormente se identificó Staphylococcus aureus meticilino sensible, rotándose el tratamiento EV a cefalotina. Con el rescate microbiológico se realizó tomografía computada que evidenció una colección paravertebral derecha de 9,7 x 7,7 x 2,4 cm con compromiso de musculatura paravertebral, psoas menor y cuadrado lumbar derechos, extensión entre T10 y T12, derrame pleural bilateral y probable compromiso del 11.º arco costal posterior derecho. Luego de 14 días de tratamiento antibiótico EV con resonancia magnética de control que mostró disminución de la colección y mejora clínica y bioquímica se rota el tratamiento a cefalexina vía oral con lo que cumple 3 meses totales de tratamiento con buena evolución.
La osteomielitis costal asociada a absceso paravertebral constituye una forma infrecuente de infección invasiva por SAMS y puede presentarse como un cuadro compatible con abdomen agudo quirúrgico. Este caso resalta la importancia de reconsiderar diagnósticos alternativos ante la persistencia de fiebre y dolor luego de una intervención sin hallazgos concluyentes. La ausencia de correlación entre la evolución clínica y el diagnóstico inicial debe motivar una reevaluación diagnóstica sistemática para identificar oportunamente focos infecciosos profundos y evitar retrasos terapéuticos.
Mycobacterium abscessus es una micobacteria no tuberculosa que tiene tres subespecies: abscessus, massiliense y bolletii. Es causante principalmente de infecciones pulmonares en pacientes con algún tipo de inmunodeficiencia; mientras que las infecciones extrapulmonares son infrecuentes, siendo principalmente: osteoarticulares o de piel y partes blandas; usualmente suelen asociarse a catéteres y al cuidado de la salud. Se cree que muchas de ellas estarían relacionadas con inoculación ambiental o incluso nosocomial a través de distintos procedimientos. Las recomendaciones para su manejo son escasas, e incluyen tratamientos prolongados con multiterapias, ya que se trata de un microorganismo multirresistente, con altas tasas de tratamientos fallidos.
Describir el caso de una paciente con osteomielitis por Mycobacterium abscessus secundaria a inoculación traumática, y revisar la bibliografía existente.
Paciente femenina de 9 años de edad, sin antecedentes relevantes, quien presentó herida penetrante por un clavo en tercio posterior de planta del pie izquierdo, que quince días posteriores a la misma persiste con inflamación por lo que consulta a la guardia. Se interpreta cuadro como infección de piel y partes blandas de tobillo izquierdo y se indica tratamiento antibiótico vía oral con clindamicina por 7 días. Presenta escasa respuesta al tratamiento, y asocia fiebre, por lo que consultan nuevamente, se decide derivación e internación en nuestro hospital, donde se realiza toma de hemocultivos (siendo estos negativos), radiografía de tobillo, que no evidencia signos de osteomielitis y ecografía de piel y partes blandas constatándose colección en tejido celular subcutáneo hipoecoica de 4.2cm x 1,1cm de espesor con moderado edema, compatible con celulitis. Con dicho hallazgo se realiza toilette quirúrgica, se toman cultivos de secreciones y cumple antibioticoterapia con clindamicina y ceftazidima por una semana. Con buena evolución clínica, cultivos de secreción negativos al momento del alta, se continúa seguimiento ambulatorio.
Catorce días posteriores al alta concurre a control por consultorio, donde se observa herida quirúrgica de procedimiento previo ulcerada, dolorosa y con signos de flogosis. Ante aislamiento en cultivo de secreción de micobacteria atípica, se indica tratamiento ambulatorio con antibiótico vía oral con doxiciclina, azitromicina y levofloxacina. Cumple tratamiento por 7 días hasta nuevo control en el que se evidencia escasa respuesta con desmejoría de la herida. Con informe final de cultivo de secreciones que informa aislamiento de Mycobacterium abscessus, se decide internación para tratamiento antibiótico endovenoso con amikacina, levofloxacina, asociado a azitromicina y doxiciclina vía oral. Se realiza RNM con contraste de pie izquierdo, evidenciándose hiperintensidad, con realce heterogéneo tras la administración de contraste en calcáneo, asociado a edema en planos musculares y tejido celular subcutáneo, compatible con cuadro de osteomielitis, miositis y celulitis de talón. Actualmente la paciente continúa con tratamiento antibiótico endovenoso a la espera de sensibilidad bacteriana, se encuentra en mejoría clínica y en seguimiento por servicios de rehabilitación, traumatología e infectología.
La infección extrapulmonar por micobacterias no tuberculosas representa un gran desafío diagnóstico y terapéutico en la población pediátrica, tanto por su baja incidencia en pacientes inmunocompetentes como por la dificultad a la hora de indicar la antibioticoterapia adecuada por tratarse de un microorganismo multirresistente.
Tras realizar una búsqueda bibliográfica en PubMed y LILACs, utilizando los términos ‘’mycobacterium abscessus’’ y ‘’mycobacterium abscessus - extrapulmonar’’, en < 18 años, en publicaciones de los últimos 10 años, no se consiguieron datos sobre el abordaje, resistencia antibiótica y epidemiología regional de dicha infección. Este dato es de gran relevancia dado que refleja la importancia del reporte de estos casos, para mejorar los protocolos de manejo local y lograr una adecuada comprensión del cuadro clínico y su repercusión a mediano y largo plazo.
En conclusión, si bien las infecciones extrapulmonares por micobacterias no tuberculosas son infrecuentes, la inoculación ambiental incluyendo el ámbito hospitalario puede provocar cuadros graves de osteomielitis en niños previamente sanos; en quienes se debe sospechar esta etiología si presentan evolución subaguda y tórpida de infección de piel y partes blandas. Se debe iniciar de manera precoz tratamiento antibiótico adecuado, que muchas veces es prolongado y con requerimiento de tres o cuatro antimicrobianos para lograr la resolución.
El síndrome de shock tóxico constituye una entidad clínica grave y potencialmente fatal, mediada por toxinas bacterianas con capacidad de desencadenar una respuesta inflamatoria sistémica masiva, asociada a falla multiorgánica y compromiso hemodinámico severo. En pediatría, aunque su presentación es infrecuente, requiere reconocimiento precoz y tratamiento intensivo oportuno debido a su rápida progresión y elevada morbimortalidad. Las infecciones de piel y partes blandas representan una de las principales puertas de entrada, pudiendo asociarse a procedimientos invasivos menores o administración de medicación intramuscular.La osteomielitis aguda en lactantes puede presentarse de manera inespecífica y coexistir con infecciones extensas de partes blandas, dificultando el diagnóstico inicial, especialmente en ausencia de aislamiento microbiológico concluyente.
Presentación del caso:paciente de sexo femenino de 19 meses de edad, recién nacida pretérmino, con retraso global del desarrollo y síndrome genético en seguimiento.Inició cuadro clínico con episodio emético, por lo que recibió tratamiento inyectable intramuscular en región glútea. Posteriormente presentó eritema, edema, calor local, dolor y tumefacción progresiva del miembro inferior izquierdo, requiriendo internación. Inicialmente, el cuadro fue interpretado como celulitis; sin embargo, evolucionó con marcada progresión clínica, evidenciando compromiso extenso de partes blandas, edema que comprometía la región glútea, inguinal y todo el miembro inferior izquierdo, asociado a signos de hipoperfusión distal.La valoración por Traumatología descartó inicialmente la presencia de una colección fluctuante o indicación quirúrgica urgente, por lo que se adoptó una conducta expectante con controles evolutivos seriados. Ante la persistencia del dolor, la limitación funcional del miembro inferior izquierdo y la evolución clínica desfavorable, se solicitaron nuevos estudios por imágenes. La ecografía informó hallazgos sugestivos de osteomielitis aguda. La resonancia magnética de cadera y fémur izquierdos evidenció edema muscular de los músculos glúteo menor, medio y mayor izquierdos, con predominio en los glúteos medio y mayor, asociado a edema del tejido celular subcutáneo de la región glútea y muslo izquierdos con estriaciones líquidas. Asimismo, mostró cambios inflamatorios difusos en partes blandas, sin evidencia de colecciones organizadas ni signos francos de osteomielitis,la articulación coxofemoral se encontraba conservada, con trofismo muscular preservado, líquido articular en cantidad habitual y leve bursitis trocantérica superficial, sin adenopatías regionales. Considerando los hallazgos ecográficos, la evolución clínica y la elevada sospecha diagnóstica de osteomielitis aguda de fémur izquierdo, el Servicio de Traumatología decidió la resolución quirúrgica del cuadro. El procedimiento fue adecuadamente tolerado por la paciente y los hallazgos intraoperatorios permitieron confirmar el diagnóstico de osteomielitis aguda de fémur izquierdo.La paciente presentó evolución desfavorable, desarrollando hipotensión arterial, reticulado cutáneo, relleno capilar prolongado y mala perfusión periférica, interpretándose el cuadro como shock tóxico secundario a infección grave de piel y partes blandas. Requirió ingreso a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, asistencia respiratoria mecánica, soporte vasoactivo con noradrenalina y milrinona, antibioticoterapia de amplio espectro.Durante la internación recibió distintos esquemas antibióticos secuenciales y combinados, incluyendo ampicilina durante 10 días, vancomicina durante 10 días, ceftriaxona durante 10 días, clindamicina durante 6 días, además de amoxicilina y trimetoprima-sulfametoxazol.Los múltiples estudios microbiológicos realizados durante la internación no permitieron identificar un agente etiológico. No obstante, la evolución clínica, los hallazgos imagenológicos y, fundamentalmente, los hallazgos intraoperatorios confirmaron el diagnóstico de osteomielitis aguda de fémur izquierdo, con evolución favorable tras el tratamiento médico-quirúrgico instaurado.Finalmente, presentó mejoría clínica progresiva, con disminución del edema y el eritema local, recuperación hemodinámica y extubación exitosa. Tras siete días de internación en cuidados intensivos y ante la ausencia de requerimientos de soporte ventilatorio y vasoactivo, fue trasladada a sala de internación general, donde completó un total de 33 días de hospitalización.
Conclusión:El caso resalta la importancia del seguimiento traumatológico seriado en infecciones extensas de partes blandas y la rápida evolución hacia shock tóxico en pacientes pediátricos vulnerables
La tuberculosis (TBC) laríngea es una manifestación infrecuente de la TBC extrapulmonar, generalmente secundaria a la diseminación bacilífera de un foco pulmonar activo.
Se presenta el caso de una adolescente de 15 años con cuadro clínico de 3 meses evolución caracterizado por disfagia progresiva, sialorrea, disfonia y pérdida de peso, con antecedente de leve CVAS. Se subraya la importancia de la sospecha diagnóstica incluso con nexos epidemiológicos negativos.
Presentar el caso clínico de una adolescente con tuberculosis (TBC) laríngea secundaria a enfermedad pulmonar activa, destacando la importancia del diagnóstico precoz ante síntomas inespecíficos como la disfagia y la pérdida de peso, y subrayando el rol estratégico del pediatra en la sospecha clínica y el manejo multidisciplinario para evitar complicaciones a largo plazo.
Paciente de 15 años y 4 meses, con antecedente de TEA, derivada por trastorno deglutorio progresivo y sospecha de TBC. Presentaba un cuadro 3 meses de evolución de disfagia progresiva para sólidos y líquidos, con una pérdida de peso de 14 kg.
• Hallazgos Clínicos y de Imagen: Radiografia de torax sin imágenes consolidativas. La tomografía de tórax reveló consolidaciones cavitadas en el lóbulo superior derecho (LSD) con patrón de "árbol en brote", sumado a engrosamiento de partes blandas en la región epiglótica izquierda que comprometía la luz de la vía aérea.
• Diagnóstico: La fibrolaringoscopia evidenció lesiones granulomatosas en cuerdas vocales, edema y eritema difuso en epiglotis y aritenoides, con sospecha diagnóstica de TBC laríngea. Se confirmó TBC pulmonar bacilífera mediante lavado gástrico (BAAR positivo e identificación molecular sensible a rifampicina e isoniazida).
El enfoque integrativo fue fundamental para la recuperación clinica de la paciente:
1. Tratamiento Anti-Tuberculoso: Inicio de esquema de 4 drogas (Isoniazida, Rifampicina, Pirazinamida, Etambutol) asociado a Piridoxina, con excelente tolerancia, que cumplira por 12 meses
2. Soporte Nutricional: Debido al trastorno deglutorio, se colocó sonda nasogástrica (SNG) para realimentación, logrando buena progresion de peso y recuperacion de alimentacion oral.
3. Abordaje Inmunológico: Se descartaron inmunodeficiencias (celular y humoral) y se realizó corticoterapia breve con buena
La TBC en la adolescencia en Argentina continúa siendo un desafío diagnóstico. Este caso es relevante por:
• Presentación Atípica: La disfagia como síntoma principal de TBC laríngea puede enmascarar cuadros neurológicos o gastrointestinales.
• Contexto Epidemiológico: A pesar de contar con estudios de contactos familiares (padres) negativos (PPD y Rx normales), la paciente desarrolló una enfermedad bacilífera avanzada, lo que refuerza la necesidad de considerar fuentes de contagio extra-convivientes en el entorno comunitario o escolar.
• Continuidad del Cuidado: El éxito terapéutico se basó en la articulación interinstitucional (hospital de derivación y centro de mayor complejidad) y la denuncia obligatoria al SISA, garantizando el seguimiento ambulatorio.
La TBC laríngea debe ser considerada como diagnóstico diferencial en adolescentes con disfagia, odinofagia o cambios en la voz asociados a pérdida de peso con o sin sintomatología respiratoria, independientemente del nexo epidemiológico familiar. La intervención multidisciplinaria es indispensable para el manejo de las complicaciones y la adherencia al tratamiento prolongado.
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El fecaloma es una masa compacta de materia fecal endurecida que se acumula en el colon o recto como consecuencia de un trastorno prolongado del tránsito intestinal. En pediatría suele asociarse a constipación crónica funcional, aunque también puede observarse en pacientes con trastornos neurológicos, enfermedades metabólicas o alteraciones anatómicas del tracto digestivo. La impactación fecal puede producir distensión abdominal, dolor, vómitos, anorexia y en algunos casos masa abdominal palpable. Asimismo, puede coexistir con encopresis o escurrimiento fecal, fenómeno que suele interpretarse erróneamente como diarrea, retrasando el diagnóstico. El reconocimiento temprano de esta entidad es fundamental para evitar complicaciones como obstrucción intestinal, megacolon, compromiso nutricional o infecciones asociadas.
Presentar el caso de un paciente pediátrico que en el control de salud se diagnostica masa abdominal de gran tamaño, que requirió abordaje por diagnóstico por imágenes y manejo terapéutico especializado.
CASO CLÍNICO: Consulta inicialmente en un centro de salud para control de niño sano. Paciente de 8 años, sin antecedente de relevancia. Según referencia la materna, presentaba catarsis diaria, aunque al interrogatorio dirigido se evidenciaban episodios de escurrimiento fecal, sugestivos de encopresis por retención. Al examen físico se observa palidez cutánea de tonalidad terrosa y adelgazamiento. Al examen abdominal se identifica masa en hemiabdomen izquierdo de consistencia dura, sin adenopatías asociadas, motivo por el cual se decide derivación al Hospital Municipal Dr. Emilio Ferreyra para valoración y estudios complementarios. Al ingreso presenta signos vitales dentro de parámetros normales. Se encontraba en Buen estado general, eucárdico, eupneico y afebril, con palidez generalizada. El abdomen se encontraba globoso y distendido, sin dolor a la palpación superficial ni profunda. Se evidenciaba asimetría del hemiabdomen izquierdo, palpándose una masa de consistencia dura, pétrea y no móvil que se extendía desde hipocondrio izquierdo hasta fosa ilíaca homolateral. En el examen genital se constató presencia de materia fecal en ropa interior. Ante el hallazgo de masa abdominal se solicitaron estudios de laboratorio y métodos por imágenes. Los análisis mostraron hemograma sin citopenias ni alteraciones significativas, con parámetros bioquímicos dentro de rangos aceptables para la edad. La tomografía computada de abdomen y pelvis evidenció marcada dilatación del marco colónico, especialmente en colon sigmoides y ampolla rectal, con abundante contenido fecal en su interior, compatible con impactación fecal masiva. Asimismo, se describió una imagen de densidad líquida adyacente a la ampolla rectal distendida, interpretada probablemente como vejiga desplazada y comprimida por la masa fecal. Se instauró tratamiento inicial con enema de solución fisiológica y vaselina líquida, sin respuesta efectiva. Posteriormente se realizó interconsulta con gastroenterología pediátrica, indicándose enemas evacuantes cada 8 horas asociados a polietilenglicol 3350 cada 8 horas y metronidazol endovenoso a 30 mg/kg/día, previa toma de hemocultivos. Durante la internación el paciente presentó evolución tórpida, con tres episodios de catarsis escasa y de pequeño volumen. Presentó además cinco episodios de vómitos relacionados con la administración de polietilenglicol, lo que dificultó el manejo terapéutico. Ante la persistencia de la impactación fecal y la respuesta insuficiente al tratamiento medico instaurado, se decidió derivación a un centro de mayor complejidad con servicio de cirugía, para realizar desimpactación bajo manejo especializado.
La constipación crónica en la edad pediátrica constituye un problema frecuente que, cuando no es identificado y tratado oportunamente, puede evolucionar hacia impactación fecal severa y formación de fecalomas. Este caso resalta el valor fundamental del control periódico de salud como instancia privilegiada para la detección precoz de patologías que pueden cursar de manera insidiosa o con síntomas minimizados por el paciente y su familia. La importancia de una anamnesis dirigida, especialmente ante la presencia de escurrimiento fecal, que puede enmascarar un cuadro de retención crónica. Asimismo, pone de manifiesto que la palpación de una masa abdominal en un paciente pediátrico debe incluir entre sus diagnósticos diferenciales la impactación fecal masiva. El abordaje oportuno, junto con el uso adecuado de estudios por imágenes y la interconsulta con especialistas, resulta fundamental para evitar complicaciones y orientar el tratamiento adecuado en estos pacientes.
La anemia ferropénica constituye uno de los problemas nutricionales más frecuentes en la edad pediátrica. Si bien la mayoría de los casos se presentan con formas leves o moderadas, las anemias extremas continúan observándose en poblaciones vulnerables con dificultades de acceso al sistema sanitario, condiciones socioeconómicas desfavorables y elevada prevalencia de parasitosis intestinales.
Las concentraciones de hemoglobina inferiores a 3 g/dL son excepcionales y potencialmente mortales debido a la marcada disminución del transporte de oxígeno, pudiendo asociarse a insuficiencia cardíaca de alto gasto, compromiso neurológico y falla multiorgánica. Presentamos dos pacientes pediátricos pertenecientes a comunidades originarias que ingresaron con anemia extrema y evolución favorable luego del tratamiento oportuno.
Describir las características clínicas, hematológicas y evolutivas de dos pacientes pediátricos pertenecientes a comunidades originarias que presentaron anemia extrema al momento del diagnóstico, destacando la importancia de los determinantes sociales en la génesis de esta condición.
Caso 1
Paciente femenina de 13 años,bajo peso,no exhibe carnet de vacunas, perteneciente a comunidad originaria de la provincia de Misiones, consulta por deterioro progresivo del estado general, dificultad para la deambulación y marcada astenia, a destacar hábito de pica: masticaba ropa.
Al examen físico destacaba palidez cutáneo mucosa intensa, taquicardia, soplo sistólico funcional y dificultad para mantenerse de pie.
Los estudios de laboratorio mostraron hemoglobina de 2,2 g/dL, hematocrito de 8%, leucocitos 11.500/mm³ con fórmula leucocitaria 81% neutrófilos segmentados, 3% eosinófilos, 15% linfocitos y 1% monocitos. Proteínas totales 6.4, albúmina 2.8, DMF: huevos de anquilostomas
La radiografía de tórax evidenció cardiomegalia.
Se asume diagnóstico de anemia extrema, parasitosis y desnutrición crónica.
Ante la gravedad del cuadro se indicó transfusión de concentrado de glóbulos rojos desplasmatizados a 10 mg/kg/dosis cuya infusión se repite en 3 oportunidades, con adecuada tolerancia clínica, además se inició tratamiento antiparasitario con metronidazol a 15 mg/kg/día y mebendazol 100 mg/dosis.
Posteriormente se realizó interconsulta con el servicio de hematología quien realiza nuevo laboratorio que informó hemoglobina de 7.4 g/dL, hematocrito de 19%, leucocitos 10.000/mm³ con fórmula leucocitaria: metamielocito neutrófilos 4%, 68% neutrófilos segmentados, 8% linfocitos y 6% monocitos. FROTIS: eritroblastos 12%, hipocromía, anisocitosis, policromatofilia. por lo que asume diagnóstico de anemia hipocrómica por hipoaporte y parasitosis, sugiriendo tratamiento antiparasitario y suplemento ferroso parenteral.
Se realizó tratamiento con hierro sacarato a 2 mg/kg a días alternos en 3 dosis.
Finalmente presentó recuperación hematológica con hemoglobina de 8,2 g/dL, hematocrito de 25%, leucocitos 5.300/mm³ con fórmula leucocitaria 63% neutrófilos segmentados, 4% eosinófilos, 30% linfocitos con lo que se otorga alta hospitalaria con tratamiento ambulatorio con sulfato ferroso a 5 mg/kg/día, ácido fólico y vitamina ACD y seguimiento en terreno.
Caso 2
Paciente masculino de 8 años, perteneciente a comunidad originaria de Misiones, derivado por somnolencia, hiporexia, debilidad generalizada e impotencia funcional de siete días de evolución. Presentaba peso de 21,6 kg.
Al examen físico se encontraba somnoliento, con marcada palidez cutaneomucosa, taquicardia y soplo sistólico funcional. A destacar habito de pica: masticaba colillas de cigarrillo. La radiografía de tórax mostró cardiomegalia.
El laboratorio de ingreso evidenció hemoglobina de 1,3 g/dL, hematocrito de 5%, eritrocitos 2,32 millones/mm³ y plaquetas 389.000/mm³. Posteriormente el estudio hematológico mostró microcitosis, hipocromía, anisocitosis y eosinofilia del 14%, hallazgos compatibles con anemia ferropénica severa asociada a probable parasitosis intestinal.
Recibió transfusión de concentrado de glóbulos rojos con adecuada respuesta clínica y hematológica, alcanzando posteriormente hemoglobina de 7 g/dL. Se indicó además tratamiento antihelmíntico y suplementación con hierro.
Las anemias extremas continúan siendo una realidad en poblaciones pediátricas vulnerables. La presencia de palidez marcada, compromiso funcional, soplo sistólico y cardiomegalia debe alertar sobre la posibilidad de anemia severa aun en pacientes aparentemente compensados.
El diagnóstico precoz, la pesquisa activa de parasitosis intestinales y la implementación de estrategias preventivas dirigidas a comunidades originarias constituyen herramientas fundamentales para evitar complicaciones potencialmente fatales y reducir inequidades en salud.
INTRODUCCIÓN
El reflujo gastroesofágico (RGE) es altamente prevalente en lactantes. Si bien en la mayoría de los casos es fisiológico, los episodios de reflujo proximal pueden asociarse a eventos respiratorios, apnea, laringoespasmo y, potencialmente, a eventos aparentemente letales.
La detección del RGE alto es limitada en ámbitos con escaso acceso a métodos diagnósticos complejos (pH-metría con impedanciometría, videofluoroscopia, polisomnografía), especialmente en zonas rurales.
A partir de 18 años de experiencia como pediatra clínica en contextos de baja disponibilidad tecnológica (rurales) , surge la necesidad de desarrollar un dispositivo accesible que permita la detección temprana de eventos asociados a reflujo alto y BRUE
Objetivo general
Desarrollar y validar un dispositivo wearable no invasivo para la monitorización continua de eventos respiratorios potencialmente asociados a RGE alto en lactantes que pudieran desencadenar episodios de BRUE
Objetivos específicos
Detectar cambios en frecuencia respiratoria y patrones torácicos abruptos
Registrar eventos compatibles con apnea o laringoespasmo
Generar alertas tempranas para cuidadores
Evaluar factibilidad de implementación en entornos rurales
MATERIAL Y MÉTODOS (Propuesta de fase inicial)
Diseño: estudio prospectivo piloto de desarrollo tecnológico.
Población: lactantes menores de 6 meses con diagnóstico clínico de RGE moderado a severo.
Intervención: uso del Chaleco ELIO durante períodos de sueño supervisado.
Variables a medir:
Frecuencia respiratoria
Variabilidad respiratoria
Cambios de temperatura precordial
Espasmos musculares , arcadas
Eventos de pausa respiratoria
Hipoxia
Correlación con registro clínico
Análisis: comparación de eventos detectados por el dispositivo vs observación clínica.
RESULTADOS ESPERADOS
Identificación temprana de eventos respiratorios asociados a reflujo
Reducción de episodios no detectados
Dispositivo no invasivo , ergonomico de facil colocacion , accesible y escalable
Potencial impacto en prevención de eventos graves
Utilidad en ITIP y UCIN
CONCLUSIONES
El Chaleco ELIO propone una alternativa innovadora no invasiva y accesible para la monitorización respiratoria y cardiaca en lactantes con RGE, especialmente en contextos de baja complejidad tecnológica. Su desarrollo podría contribuir a realizar diagnóstico oportuno y preventivo de RGE y su asociacion con BRUE, mejorar la seguridad del sueño infantil y optimizar la vigilancia clínica temprana.
Las lesiones no intencionadas son una de las principales causas de morbimortalidad en la primera infancia. En este grupo etario, el hogar y los espacios cotidianos representan escenarios frecuentes de riesgo.
A) Determinar el nivel de conocimiento sobre seguridad infantil en padres de niños de 1 a 5 años utilizando el cuestionario de seguridad de Framingham.
El estudio fue observacional, descriptivo, transversal y prospectivo. Se seleccionó una muestra no probabilística a conveniencia de las investigadoras, conformada por padres que acudieron al servicio ambulatorio y de urgencias del Hospital Pediatrico Niños de Acosta Ñu, durante el periodo de noviembre del 2025. Variables: datos demográficos de los padres, y de los niños, estrato socioeconómico de acuerdo con la escala de Graffar Méndez Castellanos, fuente de información sobre seguridad y los niveles de conocimiento de acuerdo con los resultados del cuestionario aplicado. Tras obtener el consentimiento informado, se recolectaron datos sociodemográficos y se aplicó el cuestionario mediante un formulario digital. Las respuestas fueron descargadas en una planilla Excel y fueron analizados con SPSS v21. El protocolo fue aprobado por el comité de ética de la investigación institucional.
Participaron 350 padres con edad mediana 32 años; el 79,7% eran mujeres, 42,9% tenía escolaridad terciaria, 86% pertenecía al estrato socioeconómico bajo y las principales fuentes de información fueron profesionales de salud, familiares y plataformas digitales. La mediana de edad de los niños fue de 2 años, el 62,6% de sexo masculino. Por el cuestionario Framingham, 66,3% presento nivel de conocimiento moderado, 19,4% inadecuado y el 14,3% alcanzó un nivel alto. El nivel alto de conocimiento se asoció a mayor escolaridad de los cuidadores 80% vs 20% p=0.0001.
De acuerdo con los resultados del cuestionario Framingham, la mayoría de los padres tenían conocimiento moderado sobre seguridad infantil. El nivel alto se asoció a la mayor escolaridad de los padres.
La cetoacidosis diabética (CAD) constituye una emergencia metabólica asociada a una morbimortalidad significativa cuando su reconocimiento y tratamiento son tardíos.
El diagnóstico puede resultar especialmente desafiante en pacientes con limitaciones para la comunicación de síntomas y en contextos atravesados por vulnerabilidad social.
Reconocimiento precoz del personal de salud de centros de primer nivel de atención de patologías con alto potencial de morbimortalidad aún en pacientes con limitaciones para la comunicación y con un comunicador no representativo.
Se presenta el caso de un paciente de 6 años con antecedente de trastorno del espectro autista (TEA) no verbal, sin diagnóstico previo de diabetes mellitus, que consulta acompañado por su madre a un centro de primer nivel de atención por vómitos y deterioro del estado general.
La evaluación clínica se vio dificultada por las limitaciones en la comunicación del paciente, la ausencia de herramientas de comunicación aumentativa y los determinantes sociales que implicaron que el paciente no cuente un comunicador representativo.
Ante la sospecha de una alteración metabólica a partir de síntomas inespecíficos, se realizó glucemia capilar en dos oportunidades, obteniéndose valores superiores al rango de medición del dispositivo (HIGH), orientando al diagnóstico presuntivo de CAD debut.
Se colocó acceso venoso periférico (AVP), se inició hidratación endovenosa y se coordinó la derivación urgente a un centro de mayor complejidad, donde se confirmó el diagnóstico e inició tratamiento específico con evolución favorable.
Este caso destaca el rol fundamental del primer nivel de atención en el reconocimiento precoz de patologías potencialmente letales y pone de manifiesto cómo las barreras comunicacionales y determinados condicionantes sociales pueden retrasar la identificación de síntomas cardinales.
Asimismo, resalta la importancia de mantener una alta sospecha clínica frente a síntomas inespecíficos en pacientes con dificultades para expresar malestar o cambios clínicos.
Palabras clave: cetoacidosis diabética, trastorno del espectro autista, atención primaria de la salud, diagnóstico precoz, reporte de caso
La hemangiomatosis neonatal benigna (HNB) es una entidad poco frecuente que se caracteriza por la presencia de múltiples hemangiomas cutáneos (generalmente más de cinco) en ausencia de afectación visceral. Aunque los hemangiomas infantiles (HI) son las neoplasias vasculares benignas más comunes en la infancia, su manifestación múltiple y congénita es inusual. Esta presentación plantea un desafío diagnóstico frente a los hemangiomas congénitos (HC), los cuales están completamente formados al nacimiento pero difieren en su evolución y respuesta terapéutica.
Los objetivos de este trabajo son describir la presentación clínica atípica y la evolución de una paciente recién nacida con HI y ulceración precoz, destacar la relevancia del diagnóstico diferencial temprano frente a los HC y enfatizar el impacto positivo del tratamiento inmediato con propranolol.
Se presenta el caso de una lactante nacida a término, con peso adecuado para la edad gestacional. Como único antecedente relevante, se detectó un corioangioma placentario estable en la semana 35 de gestación. Al nacimiento, en la sala de recepción se evidenciaron ocho lesiones vasculares cutáneas violáceas: cinco máculas de 1 a 2 mm en tronco y miembros inferiores, y tres lesiones tumorales menores a 1 cm en labio superior, cuello y región vulvar. La lesión del labio superior presentó ulceración superficial desde el primer día y un sangrado autolimitado al segundo día de vida. Al tercer día, aparecieron nuevas lesiones en dorso y cuero cabelludo, a la vez que aumentó el tamaño de las preexistentes.
Ante la sospecha inicial de patología sistémica, se solicitaron estudios para el grupo TORCH, hemograma y pruebas de coagulación, cuyos resultados fueron normales. Para descartar compromiso visceral, se realizaron ecografías cerebral, abdominal y evaluación cardiológica, las cuales no mostraron malformaciones vasculares. Con el diagnóstico de hemangiomatosis neonatal por HI, y ante la rápida progresión y el riesgo por la localización de las úlceras, se inició tratamiento con propranolol (1 mg/kg/día) al tercer día de vida. La paciente mostró una excelente respuesta clínica, con el cese del sangrado y la disminución de las lesiones. Se otorgó el egreso institucional a los 7 días de vida. El tratamiento con propranolol se suspendió de forma programada a los 9 meses de vida tras una evolución favorable. Actualmente, a los 11 meses de edad, la paciente se encuentra asintomática y no presenta rastros ni secuelas de los hemangiomas previos.
La HNB por HI múltiples visibles desde el nacimiento representa un reto clínico. En este caso, la evolución postnatal (aparición de nuevas lesiones y proliferación), sumada a la excelente respuesta al propranolol, permitió confirmar el diagnóstico de HI y descartar variantes congénitas como RICH o NICH, las cuales no responden a betabloqueantes. Un aspecto excepcional de este caso fue la ulceración al segundo día de vida, una complicación que habitualmente ocurre hacia el cuarto mes en la fase proliferativa avanzada. Asimismo, la presencia del corioangioma placentario respalda la hipótesis de que estímulos prenatales o factores proangiogénicos podrían favorecer el desarrollo temprano y multifocal de estas lesiones. El seguimiento a largo plazo demostró que el inicio temprano del tratamiento no solo detuvo la progresión de la enfermedad, sino que optimizó de forma drástica la calidad de vida de la paciente y evitó la aparición de cicatrices residuales. Finalmente, resulta fundamental dar a conocer este caso para aumentar la sospecha diagnóstica en el ámbito pediátrico, permitiendo una valoración oportuna y un inicio precoz del tratamiento para mitigar complicaciones graves.
Palabras clave: Hemangiomatosis neonatal, hemangioma infantil, ulceración temprana, propranolol, sospecha diagnóstica.
El coqueluche continúa representando una causa relevante de morbimortalidad pediátrica pese a la disponibilidad de estrategias de inmunización universal. Durante los brotes epidémicos y las temporadas de Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (IRAB), el diagnóstico clínico de Bordetella pertussis se torna particularmente complejo debido a la superposición sintomática con virus respiratorios estacionales. En este contexto, las coinfecciones virales podrían modificar la presentación clínica clásica, alterar marcadores de laboratorio y favorecer cuadros de mayor gravedad.
Objetivo general: Determinar la prevalencia de coinfección viral y analizar su impacto sobre la presentación clínica, el perfil de laboratorio y la gravedad en pacientes pediátricos evaluados por sospecha de Bordetella Pertussis en nuestro centro asistencial durante el periodo junio 2025 – febrero 2026.
Objetivos específicos:
Describir el perfil epidemiológico de la cohorte estudiada, Identificar la tasa de positividad para Bordetella Pertussi, Comparar las manifestaciones clínicas entre los pacientes con coqueluche y aquellos con coinfección viral.
Estudio observacional, descriptivo, analítico y retrospectivo en el HIGA Eva Perón de San Martín. Se incluyeron pacientes de 0 a 12 años evaluados entre junio de 2025 y febrero de 2026 por sospecha clínica de coqueluche, a quienes se solicitó aspirado o hisopado nasofaríngeo con detección simultánea de Bordetella pertussis y panel virológico respiratorio mediante biología molecular. Las variables evaluadas fueron edad, sexo, estado de inmunización, manifestaciones clínicas, necesidad de internación y los resultados etiológicos. Los pacientes fueron clasificados en cuatro grupos: Bordetella (+)/ Virus (-), Bordetella (+)/ Virus (+), Bordetella (-)/ Virus (+) y Bordetella(-)/ Virus(-).
Criterios de inclusión: pacientes pediátricos atendidos en la institución, pacientes que cumplieran con la definición de caso sospechoso.
Criterios de exclusión: pacientes con historias clínicas incompletas o con sospecha de coqueluche y no se realizó panel molecular.
Se incluyeron 26 pacientes pediátricos. La mayor carga de enfermedad se observó en menores de un año (57,7%), con predominio del sexo femenino (53,8%). Solo el 38,5% presentaba esquema de vacunación completo para la edad. La confirmación etiológica se obtuvo en 14 pacientes (53,8%). Se confirmó infección por Bordetella pertussis en 7 casos (26,9%); de ellos, 4 pacientes (57,1%) presentaron coinfección viral concomitante. Asimismo, 7 pacientes presentaron síndrome coqueluchoide asociado exclusivamente a virus respiratorios. Los agentes virales identificados con mayor frecuencia fueron Picornavirus (8 aislamientos), seguidos por Adenovirus (2), Virus Sincicial Respiratorio (2) e Influenza (1). Dos pacientes presentaron detección simultánea de múltiples virus respiratorios. La tos paroxística constituyó la manifestación clínica predominante (88,4%); no obstante, se observaron síntomas atípicos para coqueluche clásico, como fiebre alta (38,4%) y catarro (42,3%). La cianosis se registró en 11,5%. La leucocitosis estuvo presente únicamente en el 11,5% de los pacientes, evidenciando escasa utilidad diagnóstica de este marcador en escenarios de circulación viral concomitante. La necesidad de internación alcanzó al 53,8% de la cohorte, reflejando una elevada carga de morbimortalidad y mayor complejidad clínica en los pacientes con sospecha de coqueluche.
En nuestra cohorte, más de la mitad de los pacientes con infección confirmada por Bordetella pertussis presentaron coinfección viral concomitante, predominando Picornavirus. Asimismo, se identificó un número considerable de pacientes con síndrome coqueluchoide asociado exclusivamente a virus respiratorios, lo que refleja la complejidad diagnóstica de estos cuadros durante los períodos de alta circulación viral. La presencia de manifestaciones clínicas atípicas y la baja frecuencia de leucocitosis observadas en la cohorte destacan las limitaciones de los criterios clínicos y laboratoriales tradicionales para el diagnóstico de coqueluche en este contexto. Estos hallazgos refuerzan la utilidad de las herramientas de diagnóstico molecular para la identificación simultánea de Bordetella pertussis y virus respiratorios, favoreciendo un diagnóstico etiológico más preciso y una mejor caracterización de los pacientes pediátricos con sospecha de coqueluche.
La apendicitis aguda constituye la principal causa de abdomen agudo quirúrgico en pediatría y su evolución puede variar desde formas simples no complicadas hasta cuadros de peritonitis localizada - generalizada o abscesos intraabdominales. Debido a su etiología polimicrobiana, a la variabilidad en los esquemas antibióticos utilizados entre instituciones e incluso dentro de una misma institución, y al aumento de la resistencia bacteriana, se han impulsado estrategias de optimización del tratamiento. En este contexto, el uso racional de antimicrobianos representa un desafío.
Analizar las características clínicas, epidemiológicas y evolutivas de niños internados en un hospital pediátrico de mediana complejidad con diagnóstico de abdomen agudo quirúrgico entre enero de 2025 y marzo de 2026 para estandarizar el manejo de las infecciones intraabdominales a través del desarrollo de un protocolo institucional de uso racional de antimicrobianos.
Se realizó un estudio observacional, retrospectivo y descriptivo de pacientes pediátricos de 30 días a 18 años de edad internados en el Hospital Materno Infantil de San Isidro, Bs As, con diagnóstico de abdomen agudo quirúrgico entre enero de 2025 y marzo de 2026.
Se registraron las siguientes variables a partir de las historias clínicas: edad, sexo, tiempo de evolución previo a la consulta, diagnóstico preoperatorio y postoperatorio, tipo de apendicitis, presencia y extensión de peritonitis, técnica quirúrgica utilizada, cirujano actuante, obtención de cultivos microbiológicos, microorganismos aislados y su perfil de susceptibilidad antimicrobiana, antibioticoterapia intravenosa y oral empleada, duración total y parcial de cada esquema de tratamiento antimicrobiano, necesidad de cuidados intensivos y presencia de complicaciones postoperatorias.
Se analizaron 139 pacientes (p) internados por abdomen agudo quirúrgico.
La edad media fue de 9.8 años, con predominio del sexo masculino: 75 p (54%).
La mayoría consultó dentro de las primeras 24 horas de evolución.
La apendicitis aguda constituyó el diagnóstico predominante, observándose 44 (31.6%) formas no complicadas, 4 (2.8%) gangrenosas no perforadas, 81 (58.2%) gangrenosas perforadas, asociadas a peritonitis localizada 44 (31.6%) y a peritonitis generalizada 44 (31.6%).
La vía laparoscópica fue la técnica quirúrgica más frecuente.
Se realizó cultivo de líquido peritoneal en 88 p (63%) obteniéndose documentación microbiológica en 48 p (54,5%), con predominio de Escherichia coli en 34 (70,8%) y Pseudomonas aeruginosa en 7 (14,5%). Entre los aislamientos de E. coli, 6 (17,6%) fueron productores de betalactamasas de espectro extendido (BLEE).
Los esquemas antibióticos endovenosos utilizados con mayor frecuencia fueron ampicilina-sulbactam en 104 p (74.8%), Ceftriaxona + metronidazol en 28 p (20.1%) y vía oral Amoxicilina-ácido clavulánico en 79 p (56.8%), Ciprofloxacina/Levofloxacina en 12 p (8.6%).
La duración total del tratamiento antibiótico fue variable con un promedio de 2.8 días en apendicitis no complicadas, 11.4 días en peritonitis localizada, 13.4 días en peritonitis generalizada.
Las complicaciones más frecuentes fueron las colecciones intraabdominales postoperatorias en 8 p (5.7%), recibiendo en promedio 22.5 días de antibioticoterapia.
El ingreso a unidad de cuidados intensivos se presentó en 2 p (1.4%). Ningún paciente falleció.
En nuestra institución, la apendicitis aguda complicada constituyó la forma de presentación predominante del abdomen agudo quirúrgico pediátrico. Escherichia coli fue el microorganismo más frecuentemente aislado, mientras que la presencia de Pseudomonas aeruginosa y de cepas productoras de BLEE fue limitada. Se observó una importante variabilidad en los esquemas y duración de la antibioticoterapia, a pesar de una baja tasa de complicaciones postoperatorias y ausencia de mortalidad. Estos hallazgos respaldan la necesidad de implementación de un protocolo institucional de uso racional de antimicrobianos, orientado a estandarizar el tratamiento y adecuarlo a la epidemiología microbiológica local.
La OMS recomienda que los bebés sean amamantados exclusivamente durante los primeros 6 meses, y después introducir alimentos complementarios nutricionalmente adecuados, mientras se continúa con la LM hasta los 2 años de vida o más. La LM es la forma óptima de alimentar a los bebés ofreciéndole los nutrientes que necesitan en el equilibrio adecuado así como ofreciendo protección contra las enfermedades.
En 2012 la asamblea mundial de la salud (WHA) aprobó el objetivo global de nutrición de aumentar la tasa de lactancia materna exclusiva ,LME, en los primeros 6 meses de edad al 50% para el año 2025.
La LM prolongada reduce el riesgo de sobrepeso y obesidad en un 13%. También disminuye el riesgo de DBT tipo 2 en 35%.
Amamantar por 6 meses o más se asocia con una reducción del 19% en el riesgo de leucemia en la niñez, comparado con un período más corto o con no amamantar.
Los bebés que son amamantados tienen un 60% menos riesgo de morir por síndrome de muerte súbita infantil, comparados con los que no son amamantados. El efecto es aún mayor para infantes que reciben LME.
El apego entre madre e hijo aumenta cuando las madres interactúan con sus hijos mientras amamantan. Los períodos más prolongados de lactancia materna se asocian con respuestas más sensibles de las madres y la seguridad que se genera con el apego.
“Si hubiera una nueva vacuna que previene 1 millón o más de muertes infantiles por año, y que además fuera barata, segura, administrada por vía oral, y que no necesitará una cadena de frío, sería una política imperativa de la salud pública. La lactancia materna puede hacer esto y más”.
Las mujeres que amamantan tienen un 32% menos de riesgo de tener DBT tipo 2, un 26% menos de riesgo de tener cáncer de mama y un 37% menos riesgo de tener cáncer de ovarios, en comparación con aquellas mujeres que no amamantan o que amamantan menos.
Dado la importancia de la LM, ya desarrollada y los últimos datos que fueron publicados, nos interesó hacer una estimación de la situación de la población que atendemos a diario en nuestra comunidad. Nuestro objetivo fue, además de evaluar la prevalencia de la LME en los lactantes atendidos, conocer las variables que la favorecen o la perjudican.
Se realizó un trabajo de investigación de corte transversal, cuantitativo, descriptivo y observacional. Se utilizaron encuestas que fueron administradas por los profesionales del consultorio en forma presencial, con el uso de formulario Google con preguntas cerradas. Las encuestas fueron de participación voluntaria, anónimas y con consentimiento oral, pudiendo interrumpir la misma según criterio del entrevistado. Se explicó a los participantes que el propósito de la misma sería usada para investigación. Se tomaron en cuenta 9 variables, vía de nacimiento, internación del RN en neonatología, edad materna, controles de salud del niño, presencia de hermanos, convivientes, antecedentes de LME, trabajo materno y la cantidad de horas que le dedica al mismo. Las entrevistas fueron realizadas a acompañantes de pacientes de 5 y 6 meses de edad que concurrieron a consulta en el consultorio externo de pediatría, horarios matutino y vespertino en el HZGA Dr. Iriarte y en las consultas realizadas por los mismos profesionales en consultorios particulares del mismo área programática. En este trabajo se seleccionó este rango etario específico para captar los lactantes que hubieran cumplido la meta de la LME o no, previo a incorporar la alimentación complementaria. Se inició la recolección de datos en febrero a noviembre de 2025.
Se hicieron un total de 73 encuestas.
Vinculados a la pregunta de la alimentación, encontramos LME en un 49,3% de las entrevistas. También deberíamos considerar aquellos pacientes que reciben lactancia materna no exclusiva. La suma de todos los lactantes que reciben leche materna en nuestro trabajo alcanza el 84,9% a la edad de 5 y 6 meses. No reciben lactancia materna 15.1% de los lactantes.
El 69.9% de los pacientes que respondieron la encuesta habian realizado 5-6 controles de salud. El mayor número de controles de salud también se relacionó de manera positiva con los alimentados en forma exclusiva con lactancia materna.
El antecedente de LME estuvo presente en el 97.22% de los lactantes con LME.
En cuanto a cantidad de horas trabajadas, el 50% de las madres que trabaja lo hace entre 5 y 8 hs, y el 42.3%, 1 a 4 hs diarias. Si consideramos los casos en los que los lactantes reciben LME la cantidad de horas trabajadas modifica su distribución, el 71.4% trabaja 1 a 4 horas y el 28.6% lo hace 5 a 8 horas.
Si bien los datos de LME coincide con la bibliografía de lactancia materna en Argentina, se evidencia que el 15% no recibe lactancia materna.
Una propuesta considerando la continuidad de cuidados sería favorecer estrategias trabajando conjuntamente con puericultora. Dando prioridad de turnos ante dificultades con LME. Abordar el tema a través de charlas a los padres para concientizar la importancia de la misma.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11512 Intento autolítico en un escolar de 6 años: impacto de la vulnerabilidad Abuso y maltrato |
LILIANA NELLY TICONA CABRERA | |
| 11828 Maltrato y abuso en la infancia: análisis comparativo entre noviembre 2024 y marzo 2025 en un servicio de pediatría Abuso y maltrato |
ANA LAURA GERICKE | |
| 11887 Maltrato y abuso en la infancia: análisis comparativo entre noviembre 2024 y marzo 2025 el servicio de pediatría Hospital I. Alberto Perrupato Abuso y maltrato |
ANA LAURA GERICKE | |
| 11932 Hemangioma infantil segmentario lumbosacro: la importancia del seguimiento ambulatorio y la detección precoz de complicaciones. A propósito de un caso Neonatología |
ROCIO SABRINA RESER | |
| 11951 Sindrome de Munchausen por poderes, a proposito de un caso. Abuso y maltrato |
KRUVSCAYA AMERICA CHOQUE ANAMPA | |
| 11988 Sospecha inicial y abordaje pediátrico de dos casos de trastorno facticio impuesto a otro Abuso y maltrato |
KARLA BLANCO | |
| 12047 A PROPÓSITO DE UN CASO: DEMORAS Y BARRERAS DIAGNÓSTICAS EN NEUMONÍA NECROTIZANTE Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
AGUSTINA SOL MULIERE | |
| 12085 De hematoma post traumático a tuberculosis diseminada: importancia de la sospecha clínica en pediatría. A propósito de un caso. Patologías regionales |
CARMEN INES GIL | |
| 12119 Abordaje interdisciplinario de situaciones de Trastorno Facticio Por Poderes. Aportes desde el Trabajo Social en el ámbito hospitalario Abuso y maltrato |
DEBORAH SOL FERREIRA |
En el 1% de los pacientes con neumonía aguda de la comunidad, la infección presenta una evolución más compleja o se extiende hacia zonas contiguas. La neumonía necrotizante constituye una de las complicaciones más graves, caracterizada por destrucción del parénquima pulmonar. Su identificación oportuna depende, en gran medida, de la capacidad de reevaluar el diagnóstico inicial cuando la evolución clínica no sigue el curso esperado.
Describir un caso de neumonía necrotizante y analizar las posibles barreras diagnósticas y factores asociados al retraso en su reconocimiento
Niña de 7 meses, recién nacida de término, sin controles de salud y vacunación incompleta, quien consulta en guardia por presentar dificultad respiratoria y fiebre. Al examen físico eutrófica, taquicárdica, taquipneica e hipoxémica, regular mecánica ventilatoria, tiraje subcostal, regular entrada de aire con presencia de rales gruesos e hipoventilación en base pulmonar derecha.
Ante la sospecha de neumonía se solicita radiografía (Rx) de tórax que evidencia infiltrado en vértice izquierdo y paracardíaco derecho; laboratorio que informa anemia leve (Hb 10), leucocitosis a predominio neutrofílico (GB: 35,500 N80/L21) y reactantes de fase aguda elevados (eritrosedimentación 74 mm/h / plaquetas 591.000). Por presentar neumonía bilateral se decide internación y se indica ceftriaxona a 100 mg/kg/día
Luego de 72 hs de internación, persiste con registros febriles por lo que se sospecha complicación. Se realiza ecografía pleural que evidencia neumonía sin otra alteración. Evoluciona favorablemente, afebril durante 3 días.
Al 6° día de internación presenta nuevos registros febriles, se solicita laboratorio que informa: trombocitosis en aumento (809.000) y leucocitosis (32.600 N52/L43) con granulaciones tóxicas, se realiza interconsulta (IC) con infectología, y se decide mantener tratamiento antibiótico hasta cumplimentar 10 días.
Evoluciona con empeoramiento de mecánica ventilatoria y aumento de dificultad respiratoria, requiriendo oxígeno por cánula nasal. Se realizan hemocultivos y urocultivos con resultado negativo, y aspirado nasofaríngeo positivo para virus sincitial respiratorio. Se repiten ecografías cada 48 hs sin cambios.
Al 13° día de internación continúa febril, taquicárdica, taquipneica. Se ausculta hipoventilación en hemitórax izquierdo. Se realiza laboratorio donde persiste trombocitosis (plaq 638.000) y leucocitosis (GB 21.700 N 68/ L 22) con presencia de granulaciones tóxicas y linfocitos activados. Se realiza nueva Rx de tórax que muestra tabicaciones múltiples en hemitórax izquierdo, y ecografía pleural que evidencia colección con contenido hipoecogénico heterogéneo con burbujas de aire. Se realiza IC con servicio de cirugía general, y se deriva a centro de mayor complejidad por falta de disponibilidad de tomografía computarizada (TAC) y necesidad de cirugía pediátrica para tubo de avenamiento pleural (TAP).
En hospital de referencia, se realiza TAC de tórax compatible con necrosis pulmonar derecha e hidro-neumotórax izquierdo. Se coloca TAP en campo medio pulmonar izquierdo con éxito, que mantiene durante 10 días. Se indica tratamiento con vancomicina y piperacilina-tazobactam durante 4 días, que posteriormente se rota a clindamicina debido a cultivo de líquido pleural que informa Staphylococcus Aureus Meticilino Resistente, que cumple durante 14 días en dicho hospital y completa 21 días en hospital de origen. Permanece 6 días con requerimiento de cánula nasal de alto flujo con Fio2 60% y flujo 2lt/kg posterior a TAP y luego cánula nasal de bajo flujo por 3 días.
La neumonía necrotizante es una complicación grave e infrecuente, donde el paciente puede verse gravemente enfermo y progresar rápidamente al shock séptico, la insuficiencia respiratoria e incluso la muerte.
La demora diagnóstica observada fue consecuencia de la combinación de sesgos cognitivos, como el anclaje al diagnóstico inicial y el cierre prematuro tras ecografías sin hallazgos significativos; limitaciones diagnósticas relacionadas con la baja sensibilidad de la ecografía para detectar necrosis pulmonar y barreras organizacionales derivadas de la falta de acceso oportuno a TAC.
Se resalta la importancia de reevaluar sistemáticamente a los pacientes con neumonía que no presentan la evolución esperada, promoviendo el replanteo del diagnóstico ante signos persistentes de fracaso terapéutico.
El Trastorno Facticio por Poderes (TFPP), tipificado dentro del Maltrato Infanto-Juvenil (MIJ), se caracteriza por la producción o simulación deliberada de signos y síntomas físicos en NNyA, por adultos a cargo de sus cuidados. Siendo un fenómeno en constante revisión por sus diversas formas de presentación, la investigación[1] procuró vincular los abordajes interdisciplinarios de la práctica (Hospital Garrahan) con líneas teóricas sobre esta problemática.
[1] Elaborada en el marco de la Especialización en Políticas Públicas de Niñez, Adolescencia y Familia, de la UNER.
Objetivo general: explorar y describir las modalidades de abordaje y principales indicadores en situaciones de sospecha o certeza de TFPP, evaluadas por el SS del Hospital Garrahan, en el período 2020-2024.
Objetivos específicos:Describir indicadores y características de las situaciones de TFPP; explorar líneas de acción y redes interinstitucionales; identificar obstáculos y fortalezas en el abordaje.
Estudio de casos exploratorio-descriptivo, con perspectiva cuantitativa, utilizando fuentes primarias (HC digitales y registros del SS). Dimensiones de análisis: características de las situaciones interconsultadas, indicadores de TFPP, criterios diagnósticos, modalidades de abordaje, obstáculos y facilitadores.
Se registraron 53 situaciones interconsultadas durante los años 2020-2024. El 100% tuvo como cuidadora principal a la madre. Solo en 4 situaciones se registró al padre como cuidador junto a la madre. Se registraron más abordajes en NNyA femeninas y una mayoría en mayores de 7 años.
Los principales indicadores de sospecha de TFPP que motivaron la interconsulta al SS fueron: discrepancia entre el interrogatorio y el examen físico; persistencia o recurrencia de enfermedad sin causa determinable; hospitalización frecuente con tratamientos intensos y repetidos; avidez por estudios y procedimientos médicos.
En menor cantidad, surgieron: actitud querellante o relato incongruente; insistencia en procedimientos médicos; conocimientos médicos; evolución tórpida; búsqueda de beneficio secundario; pedido de CUD.
Un hallazgo fue identificar indicadores no registrados en bibliografía: errores en el manejo de medicación; madres que limitan el desarrollo del/a NNyA; que impiden entrevistas individuales; antecedentes de enfermedades graves propias.
Los criterios diagnósticos concluidos luego de la valoración interdisciplinaria fueron:
-Diagnóstico Definitivo de TFPP en 5 situaciones (9.4%). Cuatro fueron por inclusión, al constatar la provocación o la simulación de síntomas, y una fue por exclusión, al resolver sintomatología por separación del NNyA con su madre/cuidadora.
-Posible Diagnóstico en 9 situaciones (17%), al no encontrar elementos de certeza.
-Determinación Inconclusa en 10 situaciones (18.9%) sin poder concluir el abordaje durante internación o en ambulatorio.
-Desestimación del diagnóstico en las 29 situaciones restantes (54.7%), encontrando características no correspondientes a TFPP.
En diagnósticos confirmados, las resoluciones fueron acordes a la gravedad valorada; facilitaron el proceso la articulación interinstitucional y las estrategias de derivación programadas. Las dificultades en situaciones posibles o inconclusas se vincularon a seguimientos truncos y egreso sin alta.
Respecto al diagnóstico diferencial TFPP/Negligencia grave por beneficio secundario: la búsqueda de recompensa externa se encontró en 4 situaciones, de las cuales 2 fueron dx confirmados por inclusión, vinculando este indicador con TFPP. En las 2 restantes (posible diagnóstico), una madre reconoció actuar por necesidad de reconocimiento personal y económico.
La mayor cantidad de diagnósticos desestimados sugiere conocimiento y (sobre)alerta institucional; sin embargo, la cantidad de dx posibles o inconclusos, en tanto potenciales situaciones de TFPP, evidencian la complejidad del fenómeno y las dificultades en su detección y abordaje interdisciplinario.
Es significativo repensar estrategias según competencias, con intervenciones que no aumenten el riesgo de los/as NNyA, y acordar un accionar interinstitucional eficaz en valoraciones, derivaciones y seguimientos.
Sobre los beneficios secundarios como indicadores, es importante reflexionar sobre el impacto de situaciones socioeconómicas desfavorables en poblaciones vulnerables. Valorar aspectos motivacionales intrapsíquicos y factores socioeconómicos familiares permitiría contemplar los beneficios secundarios como posible forma de supervivencia, ampliando las facetas de evaluación del TFPP e identificando cambios en sus formas de presentación para enriquecer el debate y líneas de investigación.
La tuberculosis (TBC) es una enfermedad infecto contagiosa que persiste como una causa importante de morbimortalidad global. La forma diseminada representa el 1-5% de los casos pediátricos y resulta de la diseminación linfohematógena de Mycobacterium tuberculosis.
Puede comprometer pulmón, pleura, hígado, sistema nervioso y piel sin síntomas respiratorios iniciales. Su presentación cutánea, como la escrofulodermia, suele confundirse con infecciones de partes blandas con mala evolución, retrasando el diagnostico.
● Resaltar la importancia de mantener alta sospecha diagnostica frente a casos de lesiones en piel con evolución tórpida, a pesar de tener el antecedente de un traumatismo.
● Destacar el rol del manejo interdisciplinario necesario para el abordaje de esta patología.
● Describir una forma de presentación inusual de tuberculosis diseminada y poner en valor la accesibilidad a pruebas de diagnóstico molecular rápido (GeneXpert) como una herramienta indispensable en la práctica actual para optimizar los tiempos de confirmación bacteriológica e iniciar precozmente el esquema terapéutico.
Caso clínico
Niña de 8 años, eutrófica, completamente inmunizada, sin antecedentes familiares de jerarquía. Presenta cuadro de 6 meses de evolución caracterizado por tumoración paraesternal derecha secundaria a traumatismo. Se realiza inicialmente ecografía piel y partes blandas que informa: imagen líquida, compatible con hematoma, por lo que se toma conducta expectante.
En contexto de viaje a Bolivia, por persistencia de la tumoracion, consulta en Hospital local donde realizan intervención quirúrgica, sin mas datos. Ya en Argentina, en control con pediatra de cabecera, constata mala evolución del proceso de cicatrización de la herida post-quirúrgica, por lo que solicita evaluación por el servicio de Cirugía e Infectologia de nuestra institución de forma ambulatoria; quienes por constatar evolución tórpida de la misma, se solicita su internación para realizar abordaje multidisciplinario. Se realiza laboratorio: con serologías negativas, TAC de tórax-abdomen-encéfalo informa: extensa colección pleural de aspecto multiloculado, que predomina en situación basal postero-medial y paramediastinal derecha. En coincidencia con el área de afectación cutánea se identifica trayecto hipodenso de aspecto fistuloso hacia plano profundo con heterogeneidad de los planos tisulares extrapulmonares regionales. Con dichos resultados, ante sospecha de escrófula se toma muestra de dicha lesión en piel: se solicita cultivo de gérmenes típicos negativo, micológicos y micobacterias pendientes, GeneXpert para M. tuberculosis positivo. Se asume cuadro como TBC diseminada e inicia tratamiento con HRZE con buena tolerancia. Se realiza catastro familiar, con estudios negativos.
Por buena evolución clínica se da de alta, previa conexión con centro de salud de referencia para continuar tratamiento.
Este caso nos permite evaluar como el antecedente de un traumatismo, puede sesgar el enfoque clinico. Debemos incluir la TBC como diagnóstico diferencial de lesiones de piel de evolución tórpida.
Es fundamental buscar el nexo epidemiológico, con un interrogatorio dirigido en busca de sintomatología respiratoria en el entorno familiar, ya que rara vez el antecedente se descubre de forma espontánea en las primeras consultas. Ademas del estudio de los contactos asegurar el seguimiento y tratamiento es parte indispensable de la cura.
A pesar de ser una enfermedad plenamente prevenible y curable, la tuberculosis continúa representando un desafío vigente con una significativa morbimortalidad en pediatría, sobre todo las formas atípicas de presentación, como las manifestaciones en piel. Por lo que contar con métodos que nos permitan diagnosticar e iniciar de forma precoz el tratamiento como el GeneXpert se consolidan como herramientas indispensables en la práctica pediátrica actual para acortar drásticamente los tiempos de inicio terapéuticos, mitigar secuelas y garantizar la cura.
Los hemangiomas infantiles son los tumores vasculares benignos más frecuentes de la infancia. Aunque la mayoría evolucionan favorablemente, determinadas localizaciones, como la región lumbosacra y perineal, presentan mayor riesgo de ulceración y pueden asociarse a anomalías congénitas subyacentes. El pediatra cumple un rol fundamental en el reconocimiento precoz de estas lesiones, la identificación de signos de alarma y la derivación oportuna para estudio y tratamiento.
Describir la evolución de un hemangioma infantil segmentario lumbosacro complicado con ulceración precoz y destacar la importancia del seguimiento ambulatorio en la detección de complicaciones y el abordaje interdisciplinario.
Lactante nacida de término por parto vaginal, con peso adecuado para edad gestacional 3010 grs, apgar 9/10 y embarazo controlado. Al nacimiento presentó una lesión vascular de aproximadamente 1,5 cm en región sacra derecha, asociada a fosita pilonidal de fondo íntegro y desviación de la línea interglútea. Fue evaluada por Dermatología, interpretándose como probable hemangioma infantil segmentario, indicándose seguimiento ambulatorio y estudio ecográfico de región lumbosacra.
A los 25 días de vida consultó por progresión de la lesión con ulceración dolorosa en región interglútea derecha. Al examen físico se observó una lesión ulcerada sobre placa eritematoviolácea, con fondo fibrinoso y marcado eritema perilesional, asociada a importante dolor durante el cambio de pañales. Inicialmente recibió tratamiento tópico con ácido fusídico y pasta de Lassar sin respuesta favorable. Debido a la progresión de la ulceración requirió internación para curaciones locales, analgesia y antibioticoterapia intravenosa. Los estudios complementarios mostraron hemograma sin alteraciones significativas y proteína C reactiva normal. La ecografía lumbosacra evidenció altura conservada del cono medular y la ecografía abdominal no mostró anomalías. Posteriormente se realiza intercosulta a centro de mayor complejidad por OCD, donde se recomendó iniciar propranolol bajo monitoreo clínico, alcanzando una dosis de 2 mg/kg/día. La ulceración presentó resolución progresiva durante las semanas posteriores, continuando seguimiento ambulatorio especializado en Dermatología Pediátrica.
La ulceración constituye la complicación más frecuente de los hemangiomas infantiles y ocurre con mayor frecuencia en lesiones segmentarias localizadas en áreas de fricción y humedad, como la región perineal e interglútea. Puede provocar dolor intenso, sobreinfección, dificultades en el cuidado cotidiano y deterioro de la calidad de vida familiar, sobretodo si a ello se le suma la influencia de determinantes sociales de la salud en la evolución y el tratamiento de la enfermedad, ya que se trataba de una familia en situación de vulnerabilidad socioeconómica, con dificultades para sostener los cuidados locales complejos que requería la lesión ulcerada, asistir a controles frecuentes y afrontar el impacto emocional generado por una patología visible, dolorosa y de evolución prolongada. En este contexto, el acompañamiento continuo por parte del equipo de salud, la educación de los cuidadores y la articulación entre los distintos niveles de atención resultaron fundamentales para garantizar la adherencia al tratamiento y el seguimiento adecuado.
En el ámbito ambulatorio, estas lesiones pueden confundirse inicialmente con dermatosis frecuentes del área del pañal, retrasando el diagnóstico y el tratamiento específico. La presencia de una lesión vascular congénita en región lumbosacra, especialmente cuando se acompaña de ulceración o signos cutáneos asociados, debe motivar una evaluación dirigida y el seguimiento por equipos especializados.
Además de los aspectos clínicos, el seguimiento de pacientes con hemangiomas complicados requiere contemplar el contexto familiar y social. El abordaje interdisciplinario, el acompañamiento longitudinal desde la atención ambulatoria y la construcción de una relación terapéutica cercana con la familia constituyen herramientas esenciales para alcanzar resultados favorables.
El comportamiento suicida en la infancia desafía las teorías clásicas del desarrollo cognitivo, que sugerían que la comprensión de la irreversibilidad de la muerte se adquiere recién hacia los 9 ó 10 años. Evidencia contemporánea indica que el sufrimiento psíquico derivado de entornos de maltrato o vulnerabilidad extrema puede precipitar actos autolíticos en niños pequeños. El entorno nocivo y la mimesis conductual actúan como precursores críticos en estos escenarios. (1,2)
Describir el abordaje integral de un intento autolítico en un paciente de 6 años, analizar el rol del pediatra en la detección del riesgo social y evaluar la eficacia de la intervención interdisciplinaria y farmacológica en la recuperación biopsicosocial.
Población: Paciente de sexo masculino de 6 años de edad, escolarizado (1er grado), con antecedentes de exposición crónica a violencia familiar y conductas suicidas maternas.
Material y Métodos
Estudio descriptivo de reporte de caso clínico. Se analizó la historia clínica, informes de interconsulta de salud mental (Psicología y Psiquiatría Infanto-Juvenil), reportes de trabajo social y actuaciones del Sistema de Protección de Derechos (Servicio Local). Se realizó una revisión de la literatura en bases de datos científicas sobre suicidio infantil y trauma complejo. (3)
Resultados
El paciente ingresó por intento de ahorcamiento y desregulación conductual grave tras presenciar eventos similares en su madre. Clínicamente se presentó estable, con anemia ferropénica y eosinofilia en el laboratorio. Durante la internación, previo a descartar causa orgánica, se inició Risperidona para el control de la impulsividad. Se implementó una Medida de Abrigo para el resguardo del menor en su familia ampliada (tía materna), restringiendo el contacto con el entorno nocivo. A los dos meses del egreso, bajo custodia legal de su tía, el paciente presentó una evolución favorable: se encuentra eutímico y sin ideación de muerte. Completó 11 sesiones de psicoterapia centradas en la tríada emoción-pensamiento-conducta y logró una reinserción escolar exitosa. (4)
Discusión
El suicidio en menores de 10 años ha mostrado un incremento sostenido. En pacientes con trauma complejo, el desarrollo cognitivo se altera; el acto autolítico no busca necesariamente la inexistencia, sino el cese de un dolor emocional intolerable mediante la mimesis de conductas validadas visualmente en su entorno. El uso de antipsicóticos atípicos a dosis bajas demostró ser una herramienta segura para permitir el abordaje psicoterapéutico.
La intervención del Servicio Local fue determinante, transformando el entorno familiar en un ‘’ambiente terapéutico’’ , pilar indispensable para la recuperación neurobiológica y la Prevención de recidivas. (5)
El intento de suicidio infantil debe abordarse como una patología del entorno. El pediatra, como primer respondedor, debe asumir un riesgo autolítico alto ante antecedentes de trauma vicario, independientemente de la edad cronológica. La protección jurídica y el cambio del entorno social deben considerarse con la misma urgencia que una prescripción médica crítica. El éxito clínico depende de la comunicación fluida entre pediatría, salud mental y el sistema legal.
Bibliografía
1.Ministerio de Salud de la Nación. Riesgo de suicidio: recomendaciones (portal digital). Buenos Aires: Ministerio de Salud; (citado 2026 Abr 7). Disponible en: https://salud.msm.gov.ar/HC/Plantillas de panel/Índice/42408?inteCodigo=251715
2. Hua LL, Lee J, Rahmandar MH, Sigel EJ; Comisión de Adolescencia; Consejo para la Prevención de Lesiones, Violencia y Envenenamientos. Suicidio y riesgo de suicidio en adolescentes. Pediatría. 1 de enero de 2024; 153(1):e2023064800. doi:10.1542/peds.2023-064800. correspondencia al nivel de evidencia V según Oxford Center for Evidence-Based Medicine.
3. Gould M, Jamieson P, Romer D. Contagio mediático y suicidio en jóvenes. Soy ciencia del comportamiento. 2003;46(9):1269-1284. Corresponde al nivel de evidencia V según Oxford Center for Evidence-Based Medicine.
4. Ho JMC, Chan ASW, Luk CY, Tang PMK. Revisión del libro: El cuerpo lleva la cuenta: cerebro, mente y cuerpo en la curación del trauma. Psicólogo Frontal. 18 de agosto de 2021; 12: 704974. doi:10.3389/fpsyg.2021.704974. PMCID: PMC8418154. Corresponde al nivel de evidencia V según el Centro de Medicina Basada en la Evidencia de Oxford
5. Mintz S, Dykstra H, Cornette M, Wilson RF, Blair JM, Pilkey D, et al. Características y circunstancias del suicidio en niños de 6 a 9 años: 2006–2021. Pediatría. 2024;154(Suplemento 3):e2024067043L. doi:10.1542/peds.2024-067043L
El maltrato y abuso infantil en Argentina, definido por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) como toda acción u omisión que dañe la salud, desarrollo o dignidad de menores de 18 años, es un problema de salud pública grave. Incluye violencia física, emocional, negligencia y abuso sexual, a menudo perpetrado por familiares.
Se advierte firmemente que el "Síndrome de Alienación Parental" (SAP) es una pseudo entidad diagnóstica utilizada en el ámbito judicial para invalidar relatos de abusos, protegiendo a los agresores y desestimando denuncias de violencia.
Objetivo general
Analizar y comparar las características de los casos de maltrato y abuso infantil detectados en el Servicio de Pediatría del Hospital Regional Alfredo Ítalo Perrupato durante noviembre de 2024 y marzo de 2025.
Objetivos específicos
-Describir la distribución etaria de los pacientes con sospecha o diagnóstico de maltrato infantil en ambos períodos.
-Comparar los motivos de consulta asociados a la detección de maltrato y abuso infantil entre noviembre de 2024 y marzo de 2025.
Identificar cambios en las modalidades de detección (sospecha clínica directa, hallazgos indirectos e interconsultas).
-Evaluar posibles modificaciones en el perfil epidemiológico de los casos detectados.
-Generar información que contribuya al fortalecimiento de las estrategias de detección precoz y abordaje interdisciplinario del maltrato infantil.
-Si el trabajo fue presentado en un congreso o jornada científica, estos objetivos tienen una redacción adecuada para un póster de investigación.
Estudio observacional descriptivo retrospectivo realizado en el Servicio de Guardia Pediátrica del Hospital Regional Alfredo Ítalo Perrupato. Se analizaron los registros de pacientes con sospecha o diagnóstico de maltrato infantil atendidos durante noviembre de 2024 y marzo de 2025. Se relevaron variables demográficas (edad) y clínicas (motivo de consulta y modalidad de detección). Los datos fueron analizados mediante estadística descriptiva, expresándose como frecuencias absolutas y porcentajes.
Comparar patrones de maltrato infantil entre dos períodos:
-Noviembre 2024
-Marzo 2025
Evaluando:
-Distribución etaria
-Motivo de consulta
En cuanto a la distribución etaria, en 2024 predominaban los menores de 2 años, mientras que en 2025 se observa una mayor dispersión con aumento en edades escolares y adolescentes.
-Noviembre 2024:
-Predominio en 1–2 años
-Menor representación en escolares
-Marzo 2025:
-Distribución más heterogénea
3–5 años
6–8 años
10–14 años
Se observa una distribución hacia edades mayores, sugiriendo mejor detección en niños escolarizados.
En cuanto a la distribución etaria, en 2024 predominaban los menores de 2 años, mientras que en 2025 se observa una mayor dispersión con aumento:
Causas de consulta:
-Noviembre 2024: Predomina maltrato directo (sospecha clínica evidente)
-Marzo 2025: Aumento de casos asociados a patología clínica e interconsultas
Se pasa de un modelo de detección reactiva a uno más indirecto o sospecha secundaria.
Se evidencia un cambio en el perfil epidemiológico, con disminución de la consulta por sospecha directa y aumento de la detección a partir de signos clínicos o interconsultas, lo que podría reflejar mayor sensibilización del equipo de salud.
Respecto al motivo de consulta, en 2024 predominaba la sospecha directa de maltrato, mientras que en 2025 aumentan los casos detectados a partir de patología clínica o interconsultas. Estos hallazgos sugieren un cambio en el perfil epidemiológico, con mayor detección en edades escolares y adolescentes. Esto podría vincularse con mayor contacto con el sistema educativo, mejor capacidad de verbalización y mayor sospecha por parte de terceros. Asimismo, el aumento de detección indirecta podría reflejar una mayor sensibilización del equipo de salud y una mejora en la pesquisa clínica.
Mayor dispersión etaria en Marzo 2025
• Aumento de casos en escolares y adolescentes 2026
• Cambio en el motivo de consulta de sospecha directa en Noviembre 2024 a detección indirecta Marzo de 2025
• Mayor asociación con causas clínicas
Es fundamental fortalecer las estrategias de detección precoz y el abordaje interdisciplinario, con el objetivo de garantizar la protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes.
Reconocimiento al equipo de salud del servicio de pediatría por su compromiso en la detección y abordaje del maltrato infantil.
Se concluye que existe un desplazamiento desde un modelo de detección reactiva hacia uno más proactivo e integral, con cambios en la puerta de entrada al sistema de salud. Resulta fundamental fortalecer las estrategias de detección precoz y abordaje interdisciplinario para garantizar la protección de los derechos de la infancia.
El maltrato y abuso infantil constituye un problema de salud pública relevante, definido como toda acción u omisión que afecta la salud, el desarrollo o la dignidad de niños, niñas y adolescentes.
Este estudio presenta un análisis comparativo entre noviembre de 2024 y marzo de 2025 en el servicio de guardia pediátrica del Hospital I. Perrupato, evaluando distribución etaria y motivos de consulta.
Base de datos de estadistica del Hospital I. Alberto Prrupato
En noviembre de 2024 se observó un predominio de casos en niños de 1 a 2 años, con escasa representación en edad escolar. En marzo de 2025 la distribución etaria fue más heterogénea, con aumento en los grupos de 3 a 5 años, 6 a 8 años y 10 a 14 años. En relación con los motivos de consulta, en noviembre predominó la sospecha clínica directa de maltrato, mientras que en marzo se evidenció un incremento en la detección indirecta, asociada a patologías clínicas e interconsultas. Estos hallazgos sugieren un cambio en el perfil epidemiológico, con mayor identificación de casos en niños escolarizados y adolescentes. Esto podría explicarse por mayor contacto con el sistema educativo, mejor capacidad de verbalización y aumento de la sospecha por parte de terceros. Asimismo, el incremento de la detección indirecta podría reflejar una mayor sensibilización del equipo de salud y una mejora en la pesquisa clínica.
Se observa un pasaje desde un modelo de detección reactiva hacia uno más integral. Se concluye que es fundamental fortalecer las estrategias de detección precoz y el abordaje interdisciplinario, con el objetivo de garantizar la protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes.
El síndrome de Munchausen por poderes es una forma de maltrato infantil en la cual el cuidador provoca una enfermedad en el niño que se encuentra bajo su cuidado. La sospecha clínica se inicia cuando el pediatra se encuentra con signos y síntomas variables, persistentes, pero inexplicables.
En nuestro país no existe un registro sistemático que contabilice los casos sospechados o confirmados de este síndrome. Se considera una entidad poco frecuente y la ausencia de registros sistemáticos dificulta dimensionar la magnitud real del problema y podría contribuir a su subdiagnóstico.
Reportar un caso de Síndrome de Munchausen por poderes en pediatría, en un hospital polivalente.
Paciente de sexo femenino de 6 años, previamente sana, perteneciente a un grupo familiar en situación de vulnerabilidad social. Como antecedente de relevancia, presentaba un hermano menor fallecido meses antes tras un paro cardiorrespiratorio de etiología no determinada, precedido por múltiples internaciones por episodios clínicos de características similares a los que posteriormente presentaría nuestra paciente.
Cuatro meses después de dicho evento, la niña tuvo su primera internación por impétigo de cuero cabelludo secundario a pediculosis, asociado a dificultades en el cuidado familiar. Durante esta internación se realizó abordaje interdisciplinario con participación de trabajo social y salud mental, orientado al acompañamiento y seguimiento del grupo familiar. Nuestra paciente evolucionó favorablemente y fue externada para completar tratamiento ambulatorio.
La segunda internación fue meses después. La paciente presentaba múltiples lesiones cicatriciales de tipo escoriativo secundario a caídas y quemaduras, pediculosis extensa y pérdida de la totalidad de las piezas dentales. Además, la familia había descontinuado el seguimiento por servicio social y abandonado la escolarización. Por riesgo social, se indicó la internación. A las 24 horas de su ingreso, intercurre con primer evento paroxístico de segundos de duración; caracterizado por hipotonía generalizada, posición de opistótonos, desaturación con cianosis peribucal asociada a acceso de tos y taquicardia sostenida.
Por antecedentes maternos de consumo problemático de sustancias, se sospechó de intoxicación y se solicitaron búsqueda de tóxicos en orina; con resultado positivos para cocaína, con lo que se dio intervención a organismos locales de protección de la niñez. En los días posteriores de internación conjunta madre-hija, se realizaron controles de tóxicos en orina, siendo estos negativos. Sin embargo, los eventos continuaron con iguales características, por lo que se inició tratamiento anticonvulsivante y se ampliaron estudios etiológicos. Los exámenes complementarios realizados no permitieron identificar una causa que justificara los episodios.
Al octavo día de internación, la paciente sufrió un paro cardiorrespiratorio que requirió maniobras avanzadas de RCP, motivo por el cual ingresó a UTIP. Posteriormente por desmejoría del cuadro clínico y para ampliar estudio etiológico, se derivó a hospital pediátrico de mayor complejidad. La condición de la paciente empeoró con nuevos episodios de excitación psicomotriz seguidos de bradicardia extrema con desaturación, requiriendo asistencia respiratoria mecánica y manejo intensivo.
Ante la recurrencia de eventos clínicos sin correlato etiológico demostrable y la identificación de conductas que generaron preocupación en el equipo tratante, se revisaron registros institucionales de seguridad, observándose manipulación reiterada de los accesos venosos por parte de la madre en momentos previos a los episodios clínicos.
Los hechos motivaron la activación de los mecanismos institucionales y judiciales de protección de la paciente, restringiéndose el contacto con la cuidadora. Tras la implementación de estas medidas se observó una mejoría clínica sostenida, sin nuevos episodios, permitiendo la externación bajo resguardo familiar alternativo y seguimiento interdisciplinario.
El trastorno facticio impuesto a otro representa un desafío diagnóstico debido a la heterogeneidad de sus manifestaciones y a la frecuente simulación de enfermedades potencialmente graves. Se resalta la importancia de mantener un alto índice de sospecha ante cuadros recurrentes, de evolución atípica y sin correlato etiológico claro, particularmente cuando coexisten antecedentes familiares y factores de vulnerabilidad. El abordaje interdisciplinario permitió reconocer una situación de maltrato infantil, implementar medidas de protección y favorecer una evolución clínica favorable de la paciente.
El trastorno facticio impuesto a otro (TFIA),es una forma poco frecuente pero grave de maltrato infantil, en la cual un cuidador, habitualmente un progenitor fabrica, exagera o induce síntomas o signos de enfermedad en un niño, exponiéndolos a múltiples consultas médicas, estudios complementarios, tratamientos y procedimientos innecesarios. Este trastorno se distingue por tener una conducta engañosa sin que se observen beneficios externos evidentes para la persona. Forma parte de los trastornos facticios en el DSM-5.
● Concientizar al equipo de salud sobre la importancia de detectar los signos de alarma de TFIA
● Promover un diagnóstico temprano que prevenga la iatrogenia de los pacientes.
Caso 1: Paciente masculino de 11 años que consulta acompañado por su madre por un supuesto diagnóstico de diabetes mellitus (DBT). La madre refirió episodios recurrentes de hiperglucemia (400-480 mg/dl) e hipoglucemias severas (20-30 mg/dl), controles domiciliarios de glucemia capilar cuatro veces por día, dieta estricta y administración ocasional de insulina rápida sin indicación médica. La insulina utilizada pertenecía a familiares maternos diabéticos. No aportó ningún tipo de documentación.
Ante la discordancia entre el relato materno y la ausencia de evidencia de enfermedad ,los antecedentes de procedimientos y tratamientos potencialmente riesgosos, se decidió la internación del paciente con sospecha de TFIA para monitorización clínica, resguardo institucional y evaluación interdisciplinaria con un equipo integrado por pediatras, hebiatras, salud mental, servicio social, protección y nutrición.
Durante la internación se realizó evaluación clínica, nutricional y metabólica. Al ingreso se constató un paciente en buen estado general, eutrófico, sin signos clínicos compatibles con DBT. Con controles seriados de glucemia, hemoglobina glicosilada ,glucosuria y prueba de tolerancia oral a la glucosa normales.
Se dio intervención a organismos de protección de derechos y se dispusieron medidas de resguardo institucional. El paciente permanece internado a la espera de la orden de derivación del servicio local a Hospital cercano a su domicilio para continuar el abordaje multidisciplinario.
Caso 2: Niña de 3 años que presenta, según relato materno, alergias alimentarias desde el nacimiento, con síntomas digestivos, cutáneos y neuroconductuales. Considera que los síntomas son de origen metabólico.Realiza una dieta restrictiva indicada por su madre a base de brócoli, banana, pan, leche y lomo.
Aporta una carpeta con múltiples estudios médicos: laboratorios(hepatograma, función renal, perfil tiroideo y nutricional, celiaquía, aminoácidos), Orina completa con ácidos orgánicos, ecografía abdominal, VEDA, elastasa y calprotectina en materia fecal con resultados normales. A su vez entrega un resumen de historia clínica, confeccionado por ella, donde describe sintomatología por sistemas, sugiere estudios complementarios y diagnósticos presuntivos.
El padre refiere que llevaron a la niña a consultas con más de 30 profesionales de distintas especialidades, discontinuando seguimiento ante la indicación de ampliar la dieta.
Padres separados desde el año de vida de la niña con conflicto vincular severo.El padre no observa los síntomas descritos.
Al examen físico se observa niña en buen estado general, sonriente.Neurodesarrollo acorde a edad. Eutrófica. Abdomen blando, depresible, indoloro. Sin lesiones en la piel.
Por relatos discordantes y sospecha de TFIA se interna para resguardo y valoración multidisciplinaria(salud mental, servicio social, protección, alergia,inmunología,
gastroenterología y terapia ocupacional).
Luego de las evaluaciones sin hallazgos patológicos se indicó iniciar provocación oral introduciendo distintos alimentos.La niña no presentó síntomas.
Se realizó intervención al Organismo de Niñez y la justicia, se otorgó el alta hospitalaria junto a su padre. El seguimiento continuará en organismo de protección local.
Esta entidad representa un importante desafío diagnóstico debido a la complejidad de su presentación clínica, la ausencia de hallazgos objetivos que justifiquen los síntomas referidos y la capacidad del perpetrador para sostener una narrativa de enfermedad.
El reconocimiento precoz es fundamental, ya que estos pacientes pueden ser expuestos a múltiples consultas médicas, estudios complementarios, tratamientos innecesarios e incluso procedimientos potencialmente riesgosos, con consecuencias significativas sobre su salud física y mental. Asimismo, el retraso diagnóstico puede perpetuar situaciones de vulneración de derechos y aumentar la morbimortalidad.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11790 Pancreatitis aguda: entidad infrecuente en pediatría Patología aguda |
MERCEDES MELE | |
| 11865 Enfermedad de Kawasaki Atípica: Serie de Casos en Pacientes Pediátricos Patología aguda |
ROSARIO MARTELLA | |
| 11924 Catatonia como debut de esquizofrenia en paciente con trastorno del espectro autista (TEA): a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
NATALIA D'AGOSTINO | |
| 11994 Sarcoma de Ewing en Pediatria: diagnostico incidental en contexto de infección respiratoria. A proposito de un caso. Enfermedades poco frecuentes |
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| 12018 Enfermedad de Kawasaki de presentación atípica a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
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| 12167 enfermedad de kawasaki incompleta/atipica, a proposito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
ÁNGELA MIREYA BÁEZ ÁVILA | |
| 12413 A propósito de Escorbuto y TEA. "Piense en Escorbuto" Crianzas y Familias |
MARÍA JULIA PATRICIA CHIAVETTO | |
| 12457 Encefalitis asociada a anticuerpos antiacuaporina-4 en paciente pediátrico: a propósito de un caso Enfermedades poco frecuentes |
MAITE BAUZÁ MUTILBA |
El escorbuto es una enfermedad que se presenta por carencia de un nutriente esencial como la vitamina C. En el siglo XVIII era frecuente por falta en la accesibilidad al nutriente. En la actualidad, la vitamina C es accesible en forma de alimentos frescos, adicionados a otros alimentos o en productos farmacéuticos. La carencia de vitamina C está relacionado con trastornos en la absorción en el tubo digestivo o bien a conducta selectiva alimentaria. El escorbuto se transformó debido a la conducta selectiva alimentaria.
A propósito de un caso en un consultorio pediátrico del AMBA ingresa una paciente neurodivergente de 6 años a la primera consulta con parestesias, astenia, dolor más impotencia funcional de MMI de un mes de evolución.
El objetivo de esta presentación es alertar sobre la existencia de una patología reemergente secundaria a conductas selectivas alimentarias.
Niña previamente sana, peso y talla en PC 25-50. Vacunas completas. Escolariza con trastorno del aprendizaje. Consulta presentando limitación funcional de MMI asociado a dolor intermitente en ambas caderas de 30 días de evolución que se intensifica con la marcha y cede parcialmente con AINES, astenia, sin pérdida de peso, xerosis, diarrea sanguinolenta previa, afebril. En el interrogatorio se evidencia conducta selectiva alimentaria, con patología en el neurodesarrollo. Antecedente familiar de esclerosis múltiple. Se solicita laboratorio, radiografía y ecografías de caderas por sospecha de sinovitis transitoria de caderas, con resultados negativos. Es derivada e internada para estudio a 2 Nivel de referencia regional donde es valorada por múltiples servicios: Traumatología: radiografía huesos largos, ecografía de cadera normal. Reumatología: no presenta aumento en reactantes de fase aguda ni síntomas de artritis. Oncología: clínica, laboratorio e imágenes dentro de los límites normales. Toxicológica: niega exposición, dosaje negativos a tóxicos. Salud Mental: con trastornos neuroconductual del espectro autista. Nutrición: dosaje de hierro, vitamina B12, ácido fólico, vitamina D, FAL, fósforo, calcio, magnesio, selenio y hormonales normales. Neurología evaluación con especialista en enfermedades neuromusculares: RMN de cerebro y médula espinal con contraste, punción lumbar. Todos con resultados negativos.
Al día 5 de internación presenta gingivorragia, se sospecha diagnóstico clínico de escorbuto y laboratorios nutricionales que no reflejan déficit de otros componentes. Se discutió realizar prueba terapéutica de ácido ascórbico 500 mg/dia. A las 72 horas presenta mejoría clínica. A la luz de este enfoque diagnóstico se reevalúa los estudios observándose signos compatibles con escorbuto en las radiografías tomadas en el consultorio externo y en el 2 Nivel (Línea blanca de Franklel, líneas de Trummerfeld y hemorragia subperióstica) por lo que se decide continuar el tratamiento de forma ambulatoria con ácido ascórbico 100 mg/kg.
En el seguimiento en consultorio se constata cese del dolor osteoarticular, de la gingivitis, mejoría del estado de ánimo y modificación del hábito alimentario con resistencia.
El caso expuesto corresponde a una paciente pediátrica con diagnóstico clínico de escorbuto, que fue evaluada por múltiples especialistas, permaneció internada en un 2 nivel, se realizaron múltiples estudios complementarios. No así el dosaje plasmático de vitamina C que es confirmatorio pero es de difícil acceso. El diagnóstico evidencia que a pesar de tratarse de una entidad de diagnóstico clínico tardó en ser considerado un diagnóstico diferencial. La importancia ante la aparición de conductas selectivas alimentarias el pediatra debe tener un índice de sospecha en el déficit de la Vitamina C.
La intervención del pediatra en el consultorio externo a partir de los 6 meses con el inicio de la alimentación complementaria debe asumir un rol educativo al orientar a los referentes afectivos en comprender que el comer es un proceso multisensorial y de aprendizaje. La oferta de alimentos variados en texturas, sabores, colores y olores, es fundamental para la nutrición del lactante y del desarrollo de una conducta alimentaria saludable que va a prevenir la aparición de la selectividad.
En los niños que presentan conductas selectivas alimentarias nos preguntamos si no sería adecuado:
1) realizar terapia en la integración neurosensorial alimentaria para incorporar en forma gradual nuevos sabores y texturas en su dieta diaria.
2) indicar suplementos de distintos nutrientes (previo laboratorio considerando las características farmacocinéticas de estos).
Por lo ante expuesto consideramos al escorbuto una patología reemergente, que la debemos tener presente ya que su diagnóstico es exclusivamente clínico que surge en la anamnesis.
La catatonía es un síndrome neuropsiquiátrico caracterizado por alteraciones motoras, del lenguaje, la conducta y la función autonómica. Aunque puede asociarse a diversas etiologías, tanto orgánicas como psiquiátricas, continúa siendo una entidad subdiagnosticada. El tratamiento debe basarse en tres pilares fundamentales: el manejo específico de la catatonía, el tratamiento de la enfermedad subyacente y la prevención y tratamiento de las complicaciones. Las benzodiacepinas y la terapia electroconvulsivante constituyen las estrategias terapéuticas de primera línea.
Describir el caso de un paciente con diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA) que desarrolló un síndrome catatónico como forma de presentación inicial de una esquizofrenia de inicio temprano.
Se describe el caso de un paciente de 14 años, con diagnóstico de TEA, que consultó por un cuadro de dos meses de evolución caracterizado por cambios conductuales y cognitivos asociados a bradipsiquia, bradilalia, bradicinesia, enlentecimiento psicomotor, mutismo, retraimiento social, alteraciones del ciclo sueño vigilia y aumento de la dependencia para las actividades de la vida diaria. Asociaba además, episodios de enuresis y pérdida de peso de aproximadamente 6 kg, secundaria a disminución de la ingesta.
Al examen físico se encontraba en buen estado general, vigil, desconectado del medio y en estado catatónico. Con el objetivo de descartar una etiología orgánica, se solicitaron diversos exámenes complementarios, incluyendo resonancia magnética (RM) de cerebro, electroencefalograma (EEG) y polisomnografía, todos dentro de límites normales.
Se realizó punción lumbar, cuyo análisis citoquímico no evidenció alteraciones. La determinación de bandas oligoclonales (BOC), así como los estudios microbiológicos y virológicos (IgM e IgG de CMV, EBV, HSV y ERV) en líquido cefalorraquídeo (LCR) resultaron negativos.
Ante la sospecha de encefalitis autoinmune, se efectuó en LCR y suero pareado el dosaje de inmunoglobulinas IgG (dentro de límites normales) y panel de anticuerpos (NMDA, AMPAR ½, LGI1, DPPX, CASPR2, receptor GabaB1/B2) (negativo).
Asimismo, se solicitaron estudios de laboratorio que incluyeron serologías virales, dosaje de vitamina B12, amonio, homocisteína y ácido láctico y determinación de C3, C4, FAN y ANCA (todos dentro de límites normales). Por otra parte, con el fin de descartar un síndrome paraneoplásico se realizaron una ecografía abdominal y una radiografía de tórax, sin hallazgos patológicos.
Ante la sospecha de catatonía como forma de presentación de un trastorno psiquiátrico, se realizó interconsulta con el servicio de Salud Mental y se inició tratamiento con lorazepam y olanzapina, con incremento progresivo de la dosis. Posteriormente, debido a la aparición de manierismos se agregó lamotrigina al esquema terapéutico.
Dada la persistencia de síntomas psicóticos, caracterizados por desorganización del pensamiento y del lenguaje, ecolalias, manierismos verbales, ecopraxias, risas inmotivadas, alucinaciones visuales y auditivas y discordancia ideoafectiva, junto con la evolución clínica observada durante la internación, se arribó al diagnóstico de esquizofrenia de inicio en la adolescencia, interpretándose el cuadro catatónico como la forma de presentación de la enfermedad.
La catatonia es un síndrome neuropsiquiátrico potencialmente grave y frecuentemente subdiagnosticado. Si bien ha sido históricamente vinculado con la esquizofrenia, puede presentarse en contexto de una amplia variedad de trastornos psiquiátricos, neurológicos y autoinmunes.
El presente caso enfatiza la importancia de realizar una evaluación clínica exhaustiva para el diagnóstico, apoyada en escalas específicas, junto a exámenes complementarios diversos, orientados a identificar la etiología subyacente, teniendo en cuenta los múltiples diagnósticos posibles. Dado el riesgo de complicaciones graves, tales como tromboembolismo pulmonar, neumonía por aspiración, desnutrición, deshidratación e infecciones, el reconocimiento temprano y el abordaje multidisciplinario son esenciales para reducir la morbimortalidad y mejorar el pronóstico de los pacientes.
El trastorno del espectro de neuromielitis óptica (NMOSD) asociado a anticuerpos antiacuaporina-4 (AQP4-IgG) es una enfermedad autoinmune desmielinizante del sistema nervioso central poco frecuente en la población pediátrica. Se caracteriza clásicamente por episodios de neuritis óptica y mielitis transversa; sin embargo, puede presentar manifestaciones neurológicas heterogéneas. La presentación inicial como encefalitis o encefalopatía constituye una forma poco habitual, especialmente en niños pequeños, lo que puede dificultar y retrasar el diagnóstico.
Presentar el caso de un paciente pediátrico con encefalitis asociada a AQP4-IgG como forma de presentación de NMOSD, destacando la importancia del reconocimiento temprano de manifestaciones atípicas de esta entidad.
Paciente de sexo masculino, de 3 años de edad, previamente sano, que inició cuadro caracterizado por síndrome febril de 48 horas de evolución, asociado posteriormente a alteración de la conducta, llanto monótono, pérdida del control de esfínteres, trastorno del ciclo sueño-vigilia, sialorrea y rigidez generalizada.
Ante la sospecha inicial de meningoencefalitis, se realizaron estudios microbiológicos y virológicos en sangre y líquido cefalorraquídeo (LCR), con resultados negativos. Durante la internación presentó deterioro neurológico progresivo, con aparición de signos piramidales y extrapiramidales, además de disfunción autonómica manifestada por hipertensión arterial y bradicardia.
El electroencefalograma evidenció un trazado severamente alterado, compatible con encefalopatía grave. La resonancia magnética cerebral mostró lesiones hiperintensas en secuencias T2 a nivel de núcleos caudados y putámenes, asociadas a compromiso bilateral de sustancia blanca, con progresión radiológica en estudios posteriores. El fondo de ojos no evidenció alteraciones.
Ante la sospecha de encefalitis autoinmune se indicó tratamiento con pulsos de metilprednisolona e inmunoglobulina intravenosa, sin observarse respuesta clínica significativa. Se ampliaron los estudios inmunológicos, incluyendo bandas oligoclonales y anticuerpos antineuronales en LCR, así como anticuerpos anti-MOG en suero, todos con resultados negativos. Posteriormente se confirmó la presencia de anticuerpos AQP4-IgG en suero, estableciéndose el diagnóstico de NMOSD con presentación encefalítica.
Se instauró tratamiento con plasmaféresis y ciclofosfamida, observándose evolución clínica favorable y recuperación neurológica ad integrum. Actualmente continúa en seguimiento ambulatorio multidisciplinario.
La encefalitis asociada a AQP4-IgG representa una forma infrecuente de presentación del NMOSD en la edad pediátrica y puede manifestarse como una encefalitis grave incluso en ausencia de neuritis óptica o mielitis. Este caso destaca la necesidad de considerar esta entidad dentro de los diagnósticos diferenciales de encefalitis autoinmune de evolución tórpida, particularmente cuando los estudios infecciosos resultan negativos y existe progresión clínica o radiológica. El reconocimiento precoz y el inicio oportuno de terapias inmunomoduladoras pueden resultar determinantes para mejorar el pronóstico neurológico.
La enfermedad de Kawasaki es considerada una de las vasculitis sistémicas más frecuentes de la edad pediátrica. Afecta mayormente a niños en edad escolar, aunque también puede presentarse en adolescentes y adultos.Se trata de una condición autolimitada que afecta principalmente a vasos de pequeño y mediano calibre.
En cuanto al diagnóstico, la bibliografía es clara, describiendo cinco criterios clínicos, que incluyen fiebre por más de 5 días, y manifestaciones típicas a nivel de piel y mucosas, descritos más adelante.
Sin embargo, para la presentación de la Enfermedad de Kawasaki Atípica los criterios no resultan tan claros, se enfatiza principalmente en criterios de exclusión. Se ha demostrado que en niños con cuadros atípicos e incompletos son más frecuentes los aneurismas coronarios, además de que se manifiestan con mayor gravedad. Estas manifestaciones atípicas representan un 10% de las enfermedades de Kawasaki.
La presente serie retrospectiva analiza 13 casos de enfermedad de Kawasaki atípica en pacientes previamente sanos atendidos en un hospital pediátrico de tercer nivel. Tiene como objetivo exponer las manifestaciones atípicas más frecuentes, destacando la importancia de considerarla como diagnóstico diferencial en pacientes con fiebre persistente resistente al tratamiento y hemograma anormal.
La manifestación más frecuente fue el síndrome febril persistente de al menos 5 días, presente en la totalidad de los pacientes, seguido por rash cutáneo de diversas morfologías. Entre las comorbilidades asociadas se observaron afectación cardíaca, aneurismas de vasos de mediano calibre, meningitis, hepatitis colestásica, coagulopatía e insuficiencia renal aguda prerrenal. Los casos con compromiso coronario más severo se presentaron predominantemente en pacientes fuera del rango etario habitual para la enfermedad.
Todos los pacientes presentaron mejoría clínica tras la administración de gammaglobulina intravenosa; sin embargo, algunos casos graves requirieron tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico y corticoides sistémicos. La complicación a largo plazo más frecuente fue la disfunción ventricular secundaria a trombosis coronaria. Hubo un único caso de aneurismas refractario a tratamientos de segunda línea.
Los hallazgos de esta serie destacan la importancia de mantener un alto índice de sospecha frente a pacientes con fiebre persistente y manifestaciones clínicas inusuales, aun en ausencia de criterios clásicos completos. El reconocimiento precoz de las formas atípicas de enfermedad de Kawasaki resulta fundamental para instaurar tratamiento oportuno y reducir la morbimortalidad y las secuelas cardiovasculares a largo plazo.
La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis sistémica aguda y autolimitada de vasos
de pequeño y mediano calibre, que afecta principalmente a menores de 5 años (85%
de los casos), aunque puede presentarse en adolescentes y adultos. Su etiología es
desconocida; se postula un desencadenante infeccioso en individuos genéticamente
predispuestos.
La enfermedad cursa en fases aguda, subaguda y de convalecencia. Se caracteriza
por fiebre (100%) que puede durar de 5 a 25 días; conjuntivitis bilateral no
supurativa (85%); cambios orales y labiales (90%); exantema polimorfo
(máculo-papuloso, escarlatiniforme o multiforme) con inicio habitual en extremidades y
posterior extensión al tronco; alteraciones de extremidades con una etapa inicial de
eritema de las palmas y las plantas en la fase aguda, seguidos de descamación
periungueal y aparición de líneas de Beau durante la convalecencia, y adenopatía
cervical (70%) presentes como una adenopatía unilateral, dolorosa y mayor de 1,5
cm.
El diagnóstico de la forma clásica requiere fiebre de al menos 5 días y 4 criterios
clínicos principales, o 3 si existe afectación coronaria. La forma incompleta presenta
fiebre prolongada, menos de 4 criterios clínicos clásicos y hallazgos complementarios
compatibles.
Aunque suele resolverse espontáneamente, hasta el 25% de los pacientes no tratados
desarrolla aneurismas coronarios, principal causa de morbimortalidad. La
administración precoz de inmunoglobulina intravenosa reduce el riesgo de
complicaciones cardiovasculares; en casos refractarios pueden utilizarse corticoides o
terapias biológicas.
Describir un caso de enfermedad de Kawasaki de presentación atípica por la edad del
paciente y la secuencia de aparición de los síntomas.
Adolescente de 15 años que inició con único registro febril y faringitis exudativa con
estudios para estreptococo negativos. A las 72 horas presentó inyección conjuntival
bilateral no purulenta, astenia marcada y exantema eritematoso micropapular en
tronco sin fiebre constatada. Se descartó infección aguda por VEB y recibió penicilina
v.o.
Al décimo día se registró fiebre y sudoración nocturna. La evolución posterior se
caracterizó por persistencia de la fiebre, hiperemia conjuntival, labios fisurados, lengua
aframbuesada, anorexia y sudoración nocturna.
Los estudios complementarios evidenciaron reactantes de fase aguda
progresivamente elevados, trombocitosis y serologías infecciosas negativas.
Ecocardiogramas seriados, PPD, radiografía de tórax, ecografía abdominal y
hemocultivos resultaron normales.
Al décimo día agregó descamación de pulpejos de manos y pies. Ante la persistencia
de fiebre, el cumplimiento de criterios clínicos y la exclusión de causas infecciosas y
reumatológicas, se diagnosticó enfermedad de Kawasaki atípica por la edad de
presentación.
Recibió inmunoglobulina intravenosa (2 g/kg) en dos dosis y ácido acetilsalicílico, sin
respuesta clínica. Por persistencia del cuadro inflamatorio se indicó metilprednisolona
en pulsos, con resolución de la fiebre en las primeras 24 horas y mejoría clínica
significativa. El seguimiento cardiológico con cuatro ecocardiogramas fue normal, Eco
pleura y abdominal sin serositis, Fondo de ojo informa tortuosidad venosa en FO
derecho principalmente. Hemocultivos Negativos. Nunca presentó artritis ni artralgias,
ni tampoco exantema evanescente.
La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis sistémica aguda y autolimitada con
potenciales complicaciones graves. Su presentación atípica en adolescentes dificulta y
retrasa el diagnóstico. Este caso destaca la importancia de considerarla ante fiebre
persistente, signos clínicos compatibles y elevación de reactantes de fase aguda,
incluso fuera del grupo etario habitual. La exclusión de causas infecciosas y
reumatológicas permitió establecer el diagnóstico e iniciar tratamiento específico,
aunque con demora debido a la baja frecuencia de presentación en esta edad y a la
aparición no simultánea de los signos clínicos. La falta de respuesta a inmunoglobulina
intravenosa requirió corticoides como terapia de segunda línea, con rápida mejoría
clínica. El reconocimiento precoz de las formas atípicas es fundamental para reducir el
riesgo de complicaciones cardiovasculares y mejorar el pronóstico
La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis sistémica aguda y la principal causa de
cardiopatía adquirida en la infancia. Las formas incompletas representan un desafío
diagnóstico por la aparición parcial o tardía de criterios clínicos y manifestaciones atípicas.
Debe considerarse la enfermedad de Kawasaki incompleta en pacientes con fiebre
persistente y solo 2 o 3 de los criterios clínicos principales de la enfermedad. El diagnóstico
se apoya en la exclusión de otras patologías que puedan simular el cuadro y en la presencia
de hallazgos complementarios, definidos por un ecocardiograma patológico o por al menos
tres criterios de laboratorio: PCR ≥ 3 mg/dL, leucocitosis ≥ 15.000/mm³, anemia,
trombocitosis, hipoalbuminemia o elevación de transaminasas. Esta entidad corresponde a
pacientes que no reúnen los criterios necesarios para enfermedad de Kawasaki completa.
Presentar un caso de enfermedad de Kawasaki incompleta con presentación colestásica y
aparición tardía de criterios mucocutáneos.
Paciente masculino de 9 años, con antecedente de broncoespasmo recurrente leve y
vacunación completa, que ingresó por fiebre de 3 días asociada a exantema facial
pruriginoso, ictericia cutáneo-mucosa, coluria y dolor en hipocondrio derecho. Al examen
físico presentaba ictericia visible hasta raíz de miembros, sin otros hallazgos relevantes.
La analítica inicial mostró hiperbilirrubinemia directa (BT 5,73 mg/dL; BD 4,2 mg/dL),
elevación de transaminasas (GPT 200 U/L; GOT 91 U/L), FAL 573 U/L, GGT 357 U/L y PCR
60 mg/dL, sin leucocitosis ni alteraciones hematológicas o del coagulograma, interpretándose
inicialmente como colestasis en estudio. Se realizaron serologías virales (HIV, HAV, HBV,
HCV, CMV y Epstein Barr), hemocultivos, urocultivo, coprocultivo y PPD, todos negativos. La
ecografía abdominal y la colangiorresonancia descartaron patología obstructiva, inflamatoria
o malformativa de la vía biliar. El perfil inmunológico (FAN, ASMA, ANCA, Anti-LKM,
inmunoglobulinas y complemento) resultó normal.
Durante la internación recibió ceftriaxona endovenosa y ácido ursodesoxicólico ante
sospecha inicial de colecistitis alitiásica. Persistió febril durante 9 días y, desde el quinto día
de evolución, presentó exantema polimorfo generalizado, lengua aframbuesada, edema
Enfermedad de Kawasaki incompleta / atípica, a propósito de un caso
doloroso en manos y pies e inyección conjuntival bilateral. En la segunda semana apareció
descamación en dedos de manos, pies y rodillas.
Al día 19 de iniciados los síntomas, tras correlacionar fiebre prolongada, aparición secuencial
de criterios mucocutáneos y exclusión de otras etiologías, se diagnosticó enfermedad de
Kawasaki incompleta. Debido al diagnóstico tardío, ausencia de fiebre activa y
ecocardiogramas normales, no recibió gammaglobulina endovenosa. Se indicó
metilprednisona y clopidogrel, evolucionando favorablemente, con normalización del perfil
hepático y sin compromiso coronario.
La enfermedad de Kawasaki incompleta puede manifestarse inicialmente con compromiso
hepatobiliar y criterios clásicos de aparición tardía. Este caso resalta la importancia de
mantener una alta sospecha diagnóstica ante fiebre prolongada sin foco definido, incluso
fuera de la edad típica de presentación.
La pancreatitis aguda en pediatría es una entidad poco frecuente, con una incidencia global estimada entre 10 y 15 casos por cada 100000 niños/año.
Sus causas más habituales incluyen trauma abdominal, litiasis biliar, toxicidad por drogas, alteraciones metabólicas y genéticas, e infecciones virales.
Se presenta el caso de una paciente pediátrica de 2 años y 11 meses con diagnóstico confirmado de pancreatitis aguda. La paciente no presentaba factores de riesgo conocidos.
Presentar un caso de pancratitis aguda alitiásica en una paciente pediátrica sin factores de riesgo conocidos.
Paciente feminina de 2 años y 11 meses que acude por dolor abdominal epigástrico intenso, acompañado de dos episodios de vómitos. En el examen físico se constató abdomen doloroso, con regular estado general.
Antecedentes inmediatos: otitis media aguda y laringitis en tratamiento con amoxicilina (7 días), budesonide y betametasona (5 días) hasta el día previo al ingreso.
Exámenes complementarios realizados:
Laboratorio: leucocitosis (glóbulos blancos 16.500/mm3), aumento de reactantes de fase aguda (PCR 41 mg/L) e hiperamilasemia (870 U/L).
Ecografía abdominal: aumento del tamaño pancreático, líquido libre peripancreático, pequeña colección perirrenal.
Virológico respiratorio: IFI y PCR positivo para VSR.
Con estos hallazgos, se estableció el diagnóstico de pancreatitis aguda.
El diagnóstico de pancreatitis en pediatría requiere al menos dos de los siguientes criterios: (1) elevación de enzimas pancreáticas ≥3 veces el valor de referencia; (2) síntomas clínicos compatibles; (3) hallazgos por imagen. En este caso, se cumplieron los tres criterios.
Las causas mecánicas son las principales responsables de la pancreatitis, siendo las microlitiasis la primera de ellas. En nuestro caso la ecografía abdominal descartó tal patología.
La etiología infecciosa es responsable de un 2-10% de los casos de pancreatitis pediátrica. Se han reportado asociaciones con ascariasis, coxsackie, virus epstein bar, virus hepatitis A y B, influenza A-B, leptospirosis, malaria, sarampión, paramixovirus, micoplasma y rubéola. La relación con VSR, virus pesquisado en este caso, no se encuentra documentada.
El consumo de medicamentos representa del 10 al 20 % de los casos. Dentro de las drogas reportadas como causas de pancreatitis, nuestra paciente recibió betametasona.
La etiología genética representa el 1 al 14% de los casos. No se relatan antecedentes familiares de importancia.
Las enfermedades sistémicas representan el 5 al 35% del total. No se hallaron signos o síntomas de enfermedades asociadas. (González, 2017).
La pancreatitis aguda en pediatría es una entidad infrecuente, cuya etiología puede ser variada. El presente caso describe una forma sin factores de riesgo identificables, con hallazgo concomitante de infección respiratoria por VSR y consumo previo de corticoides. Reportar estas asociaciones permite ampliar el conocimiento sobre la enfermedad y optimizar la sospecha diagnóstica en pacientes con síntomas abdominales.
Las masas torácicas en pediatría representan un desafío diagnóstico debido a la amplia variedad de etiologías posibles, incluyendo procesos infecciosos, inflamatorios y neoplásicos. El sarcoma de Ewing es una neoplasia maligna poco frecuente de origen mesenquimático que puede comprometer estructuras óseas y tejidos blandos, presentándose ocasionalmente con síntomas inespecíficos que simulan otras patologías más frecuentes. Los síntomas constitucionales como fiebre, fatiga, pérdida de peso o anemia están presentes aproximadamente en el 10 a 20% de los casos. Las metástasis manifiestas pueden hacerse evidentes en cuestión de semanas o meses si no se recibe un tratamiento eficaz. El factor pronóstico clave es la presencia o ausencia de metástasis. La tasa de supervivencia a 5 años para pacientes con enfermedad localizada es del 70% mientras que aquellos con metástasis es del 33%. El reconocimiento oportuno de signos de alarma y la adecuada interpretación de los estudios por imágenes resultan fundamentales para establecer un diagnóstico precoz e iniciar el tratamiento específico. Se presenta el caso de un paciente pediátrico con sarcoma de Ewing metastásico diagnosticado durante el estudio de un cuadro respiratorio persistente.
Presentar un caso clínico de Sarcoma de Ewing metastásico, en un paciente pediátrico cuyo diagnóstico resulta durante el estudio de un cuadro de infección respiratoria y resaltar la importancia de sospechar etiología neoplásica ante evolución clínica atípica o la respuesta insuficiente al tratamiento antibiótico instaurado.
Paciente de 7 años de edad con antecedente de internación por neumonía izquierda asociada a derrame pleural, con buena evolución clínica.
Durante el seguimiento ambulatorio intercurre con registros febriles persistentes y dolor pleurítico derecho motivo por el cual requirió internación para valoración diagnóstica. Se realizó radiografía de tórax visualizando una imagen consolidada en el segmento superior del lóbulo inferior del campo pulmonar izquierdo, se solicitó nueva toma de hemocultivos y se realizó TAC de Tórax en la que se evidenció a nivel del sexto arco costal izquierdo una formación sólida de densidad de partes blandas que impresionó de origen pleural o de pared torácica, asociado a compromiso óseo, con erosión cortical y reacción perióstica de aspecto rayos de sol, y ecografía pleural con derrame pleural laminar bilateral. Por los hallazgos descritos se diagnosticó tumoración torácica en estudio y se solicitó derivación a hospital de mayor complejidad donde fue internado para estudios complementarios. Se realizó biopsia pleural con informe de patología compatible con Sarcoma de Ewing. Los estudios de estadificación, RMN de Encéfalo y Macizo facial informaron formación heterogénea en fosa pterigomaxilar izquierda que se extiende a la fosa media y la órbita. Se realizó un centellograma óseo corporal total con concentración del trazador en calota craneana, órbita izquierda, sexto arco costal izquierdo, región sacroilíaca derecha, diáfisis tibial medial derecha por lo que se colocó catéter implantable e inició quimioterapia según el protocolo sudamericano para tumores de la familia del Sarcoma de Ewing Metastásico con Vincristina/Doxorrubicina/Ciclofosfamida (VAC).
Las masas torácicas en pediatría representan un desafío en el diagnóstico debido a la superposición de manifestaciones clínicas entre procesos infecciosos y neoplásicos. En este paciente, la persistencia de síntomas respiratorios y el hallazgo de una lesión de pared torácica con compromiso óseo orientaron la sospecha diagnóstica hacia una etiología tumoral, posteriormente confirmada como sarcoma de Ewing metastásico.
Este caso destaca la importancia de mantener un alto índice de sospecha ante cuadros respiratorios de evolución atípica y de realizar una reevaluación clínica e imagenológica cuando la evolución no resulta concordante con el diagnóstico inicial. El reconocimiento oportuno de estos hallazgos permite acelerar el diagnóstico, completar la estadificación e iniciar tempranamente el tratamiento oncológico correspondiente y el abordaje de manera multidisciplinaria.
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INTRODUCCIÓN. El Hospital de Pediatría “Prof. Dr. Juan P. Garrahan” es un centro de Alta Complejidad que asiste a niños, niñas y adolescentes (NNyA), recibiendo más de 600 mil consultas/año, provenientes desde diferentes puntos del país. La violencia hacia NNyA es un grave problema social, que atraviesa a toda la población infantojuvenil. En nuestro Hospital en el año 2022 se conformó un Equipo Interdisciplinario de Intervención en Violencias (EIV), integrado por 5 trabajadoras sociales, 3 psicólogas y actualmente, 3 pediatras. El abordaje se articula con distintas especialidades según corresponda: Ginecología, Toxicología, Dermatología, Infectología, Imágenes, Oftalmología, Traumatología, etc. Bajo el Paradigma de la Protección Integral de NNyA y de la Ley 26.061, los miembros del Equipo de salud tenemos la responsabilidad de identificar y dar respuesta a todas las formas de violencia.
OBJETIVO. Comunicar los resultados de las intervenciones realizadas por el Equipo EIV en el abordaje de casos sospechosos de maltrato infantojuvenil durante el periodo 09/2024 al 08/2025.
POBLACIÓN. Se incluyeron pacientes con alguna de las siguientes formas de maltrato: sospecha o certeza de Maltrato físico (MF), maltrato psicoemocional (MPE), negligencias graves (NG), intoxicación química (IQ), conductas sexuales abusivas (CSA) y violencia sexual(VS), trastorno facticio por poderes (TFPP) y violencia por motivos de género (VMG). Dichos pacientes fueron evaluados por consultorio (demanda espontánea o interconsultas desde especialidades) o en internación.
RESULTADOS. Durante este periodo se asistieron 347 NNyA, de entre 0 y 16 años (mediana 6.6 años), sexo femenino 217 y masculino 130. Los pacientes fueron evaluados por consultorio EIV: 61% (N=213) e internación: 39% (n=134). Los motivos de intervención fueron por sospecha de MF 26.5% (n=92), CSA y VS 55.2% (n=192), NG 7.2% (N=25), IQ 3.1% (N= 11) y TFPP 11%(n=33); descartando maltrato 14% (N=50) y continuaron en seguimiento el 18 % (N=63).
En MF, la distribución etaria de los 92 pacientes fue: menores de 3 años: 29.3% (n=27); entre 3-10 años: 42.4% (n=39); mayores de 10 años: 28.2% (n=26). Las manifestaciones clínicas comprendieron lesiones cutáneas, neurológicas, osteoarticulares y oftálmicas (evaluados según el Protocolo TNA-Trauma no accidental).
De los 27 pacientes menores de 3 años evaluados el 37% correspondió a TEC con y sin fractura de cráneo. Se identificaron 4 pacientes menores de 2 meses, con hematoma subdural y hemorragias retinianas, compatibles con Síndrome de niño sacudido, uno de ellos falleció. Once pacientes relataron el maltrato que padecían y el 20% de estos niños tenían patologías de base: parálisis cerebral, TEA, enfermedad oncológica.
En CSA y VS, la distribución etaria de los 192 pacientes fue: menores de 3 años: 10 % (n=19), entre 3-10 años: 60% (n=117), mayores de 10 años: 30% (n=56). El 70 % pertenecía al sexo femenino. Presentaron lesiones genitales 21 pacientes y uno en orofaringe. Seis pacientes tuvieron cultivo de flujo vaginal para Gonococo y 8 niños serología positiva para Sífilis (4%). Del total, 69 pacientes relataron en primera persona violencia sexual y en 1 de ellas, prostitución infantil. Dada la alta prevalencia de VS intrafamiliar, fueron evaluados adicionalmente 12 hermanos convivientes.
En NG, dentro de los 36 pacientes se identificaron: 11 niños entre 2 y 5 años con clínica y test de orina (+) para cocaína. Cifras en ascenso, en consonancia con la problemática actual observada.
Se abordaron 20 pacientes por sospecha de TFPP, siendo el 75% menores de 10 años. En 11 pacientes se descartó TFPP y el resto continuaron en seguimiento por el Equipo.
Del total de los pacientes evaluados, en el 52% (n=183) se iniciaron intervenciones mediante organismos de protección de Derechos de NNyA y un 26% de los casos (n=92) se realizó denuncia penal.
El 68 % (n=200) de los pacientes egresó a cargo de su progenitora. El 5% (n=18) de los niños fueron desvinculados de sus progenitores y el 2.3% (n=8) fueron contrareferenciados al hospital derivante, a la espera de definición por parte de los organismos de niñez correspondientes.
EVALUACIÓN DE LA EXPERIENCIA. Este breve análisis intenta transmitir un sinnúmero de experiencias que vivimos diariamente como Equipo. El nivel de complejidad del Hospital implica un sesgo en la población analizada, pero corrobora la importancia del trabajo interdisciplinario en su abordaje y de la co-responsabilidad con organismos encargados de esta problemática. Resulta fundamental continuar fortaleciendo las redes para el seguimiento a corto y largo plazo de estos NNyA.
RESUMEN
Introducción: La ausencia de información disponible en distintos formatos constituye una barrera comunicacional que puede impactar negativamente en la adherencia, la cooperación durante la atención y la satisfacción del paciente y su familia. La accesibilidad comunicacional es el conjunto de recursos, estrategias y herramientas que garantizan que todas las personas, independientemente de sus capacidades sensoriales, cognitivas o motrices, puedan acceder a la información y comunicarse en igualdad de condiciones. Esto es clave para garantizar el derecho a la información, la participación y la autonomía progresiva de las infancias en el cuidado de su salud, en el marco del modelo social de la discapacidad y la atención centrada en la persona.
Objetivo: Describir una experiencia preliminar de implementación de apoyos visuales como estrategia de comunicación accesible mediante el uso de historias sociales en los consultorios de mediana y alta complejidad de un Hospital de Tercer Nivel de atencion.
Diagnóstico de situación: En los consultorios se atienden niños, niñas y adolescentes con diversas barreras comunicacionales; sin embargo, no se contaba con apoyos específicos para abordar dichos desafíos
Población: Niños, niñas y adolescentes menores de 18 años atendidos en dos consultorios de un Hospital de Tercer Nivel en noviembre y diciembre de 2025.
Intervención: Entre septiembre y octubre de 2025 se realizo una busqueda bibliografca de recursos en comunicacion alternativa y aumentativa y accesibilidad comunicacional. Se diseñaron historias sociales y tableros de comunicación orientados a anticipar procedimientos y situaciones frecuentes del control pediátrico. En noviembre y diciembre se realizo la implementación piloto de los apoyos visuales en dos consultorios por parte dos profesionales de planta.
Resultados: Se observó una mejora en la comprensión del proceso de atención, reducción de la ansiedad y mayor cooperación por parte de los pacientes. Profesionales y familias refirieron una comunicación más fluida y un mejor vínculo terapéutico. Estos hallazgos observacionales preliminares impulsaron el diseño de un protocolo de investigación para evaluar el impacto de su implementacion mediante indicadores estandarizados.
Conclusiones: La accesibilidad comunicacional constituye una condición necesaria para garantizar los derechos de las infancias en el cuidado de su salud. Esta experiencia evidenció, de forma preliminar, su factibilidad e impacto positivo en la experiencia de atención. Como proyección, se plantea la implementación sistemática y escalable de estas estrategias, sustentada en la evidencia que se generará mediante un protocolo de investigación a desarrollarse durante el bienio 2026–2027.
El presente escrito busca socializar una experiencia de trabajo con adolescentes que se desarrolla en el servicio de pediatría del Hospital General de Agudos Dr. Enrique Tornú. Este proyecto propone desarrollar estrategias que promuevan un abordaje más integral de la salud de las adolescencias, y se encuentra enmarcado en la noción de “Clínica Ampliada”, entendida como aquella que busca ampliar el objeto de saber y de intervención de la clínica incluyendo al propio sujeto y su contexto. Esta perspectiva de trabajo supone la construcción de equipos interdisciplinarios, y permite un desplazamiento de un modelo de atención donde prima el saber profesional hacia otras formas de vinculación con los usuarios que resulten más horizontales y de construcción conjunta del saber. La población destinataria directa son los adolescentes usuarios del subsistema público de salud, mientras que entre los destinatarios indirectos se encuentran las familias, cuidadores y/o referentes afectivos. Esta propuesta se desarrolla los dias lunes de 8.30 a 12.30hs y se encuentra conformada por cuatro dispositivos: actividades en sala de espera, consultorios compartidos, reunión de equipo y conversatorios. El equipo de trabajo se encuentra conformado por médicos pediatras con especialización en adolescencias, residentes de la Residencia Interdisciplinaria de Educación y Promoción de la Salud (RIEPS) y residentes rotantes de otros efectores.
En la sala de espera del servicio se desarrolla una actividad denominada “Mesa Amiga”, la cual supone un dispositivo preventivo-promocional donde a través de distintas propuestas lúdicas se invita a los adolescentes y acompañantes a intercambiar, compartir y reflexionar acerca de diversas temáticas de salud integral. De esta manera, la sala de espera se resignifica como espacio de cuidado y participación activa, que se aleja de una lógica exclusivamente informativa y valoriza la producción colectiva de conocimientos en salud, potenciando la autonomía de los usuarios. En paralelo a estas actividades, se llevan a cabo “Consultorios compartidos”, donde la consulta es co-coordinada por un pediatra del servicio y una residente de la RIEPS. Esta supone momentos compartidos con lxs adolescentes y sus cuidadores, pero también se procura tener momentos a solas con el/la adolescente. Se desarrolla una entrevista amplia (que puede o no requerir de un chequeo físico) donde se busca promover una escucha activa y generar un espacio de reflexión conjunta entre la persona y los profesionales, los cuales deben estar atentos a lo que va surgiendo a partir de la narrativa de la persona consultante, fomentando su participación. Una vez finalizadas estas actividades se lleva a cabo una “Reunión de equipo”, donde los distintos profesionales se reúnen para compartir situaciones, intercambiar miradas y construir estrategias de intervención de manera colectiva. Esto incluye abordar emergentes que hayan surgido tanto al interior del consultorio como en las actividades de sala de espera. Además, de manera bimensual se desarrollan “Conversatorios”. Organizados por la RIEPS y otro integrante del equipo de adolescencia, a partir de una lectura de lo que sucede en los distintos espacios, o alguna temática propuesta durante la reunión de equipo. Se desarrollan a través de dinámicas grupales y lúdicas que buscan reflexionar sobre la práctica y problematizar determinadas temáticas como diversidad corporal, ludopatía en adolescentes, consumos digitales u otras que predisponen al equipo a tenerlas en cuenta al momento de la atención.
Desde enero a mayo de 2026, se realizaron 84 consultas en consultorios compartidos, y se trabajó en sala de espera con 352 personas. Entendemos que este proyecto se enmarca dentro de la noción de “Clínica ampliada” ya que, si bien la mayor parte de los motivos de consulta están inicialmente ligados a los aspectos biológicos de la salud, el trabajar desde una atención conjunta y en paralelo a la “Mesa Amiga” permite que surjan otras inquietudes en relación a la salud mental, salud sexual, las dinámicas familiares, la escuela, y los propios intereses de lxs adolescentes. De esta manera, se reivindica al consultorio como espacio donde también puedan emerger estas dimensiones y jerarquizarlas como aspectos inherentes al proceso de salud, enfermedad, atención y cuidado (PSEAC), permitiendo que la enfermedad y el tratamiento no se conviertan en el único objeto de intervención. A su vez, la modalidad interdisciplinaria de atención en consultorio permite construir una mirada integral que favorece comprender e intervenir sobre las problemáticas complejas y tomar decisiones dialogando con otros. Además, estas propuestas permiten fortalecer la autonomía y el protagonismo de los y las adolescentes, ya que buscan mantener una escucha activa que incorpore los saberes y vivencias de los sujetos en la construcción de su propio proyecto terapéutico.
Introducción: La violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes (NNyA) constituye una grave vulneración de derechos y una problemática prioritaria de salud pública, con impacto físico, psíquico y social. Su abordaje exige detección precoz, protección efectiva, atención integral, preservación de pruebas, denuncia oportuna y seguimiento, evitando la revictimización. En este marco, se impulsó en Jujuy un Protocolo de Abordaje Integral destinado a proteger y garantizar la atención adecuada de niñas y niños desde el nacimiento hasta los 19 años.
Objetivos: Relatar la experiencia de implementación provincial del Protocolo y la capacitación de equipos de salud para su aplicación efectiva. La experiencia buscó fortalecer competencias clínicas, éticas, legales y procedimentales para detección, registro, atención, denuncia, derivación y seguimiento de situaciones sospechadas o confirmadas; promover una hoja de ruta intersectorial entre salud, justicia, educación, desarrollo humano y organismos de protección; e incorporar la unificación y difusión de los códigos CIE-10 T74.2, abuso sexual confirmado, y T76.2, sospecha de abuso sexual, como herramienta de registro, vigilancia y visibilización.
Diagnóstico de situación previa: Se observaban respuestas institucionales heterogéneas ante situaciones sospechadas o confirmadas de violencia sexual contra NNyA, con diferencias en detección, registro, atención inicial, denuncia, derivación y seguimiento, generando circuitos variables según efector y región sanitaria. También se identificaba conocimiento parcial del marco legal vigente y de las responsabilidades de los equipos de salud como funcionarios públicos en estos casos, lo que dificultaba activar medidas de protección, denuncia y articulación intersectorial. En zonas rurales o dispersas, las barreras de acceso a salud profundizaban inequidades. Se sumaban sobrecarga laboral, rotación de personal, conectividad limitada y falta de capacitación continua. Como aspecto crítico, la ausencia de codificación uniforme dificultaba dimensionar la magnitud real, generar datos provinciales y planificar con evidencia local.
Población destinataria: El protocolo está destinado a niñas y niños desde el nacimiento y adolescentes hasta los 19 años, residentes o asistidos en Jujuy, con situaciones sospechadas o confirmadas de violencia sexual, para garantizar protección, atención integral, restitución de derechos, no revictimización y seguimiento oportuno. La capacitación se dirigió a equipos de salud involucrados en la atención integral de NNyA: médicos generalistas, pediatras, ginecólogos, obstetras, enfermería, psicología, trabajo social, agentes sanitarios, APS, directores hospitalarios y personal de salud en general. La segunda etapa fue específica para médicos de guardia.
Actividades o desarrollo de la experiencia: Incluyó implementación provincial del protocolo y dos etapas de capacitación híbrida, con clases virtuales, talleres presenciales regionales y en hospitales de referencia. Los contenidos abordaron marco legal, enfoque de derechos, indicadores de sospecha, develamiento, entrevista, examen físico, registro en historia clínica, denuncia, preservación de pruebas, cadena de custodia, kit de respuesta inmediata, articulación con el MPA y simulación de casos clínicos. La metodología integró contenidos técnicos, práctica clínica supervisada y articulación interinstitucional.
Resultados: La implementación permitió instalar una hoja de ruta común y fortalecer la respuesta de la red de salud provincial. La primera cohorte, entre mayo y agosto de 2025, alcanzó representación territorial e interinstitucional, con 630 matriculados: Capital 203, Valles 124, Ramal 104, Quebrada 91, Puna 108. Aprobaron 245, desaprobaron 8 y abandonaron 377. La segunda cohorte, específica para médicos, entre septiembre y octubre de 2025, matriculó 59 participantes, 52 médicos y 7 no médicos; aprobaron 31, incluidos 27 médicos, y abandonaron 28. Ambas etapas alcanzaron 689 matriculados y consolidaron la articulación entre Salud, MPA, Desarrollo Humano y Educación.
Evaluación de la experiencia e impacto: La experiencia fue valorada por su pertinencia clínica, calidad docente y aplicabilidad asistencial. Las instancias presenciales fueron el componente de mayor impacto pedagógico por integrar examen físico, preservación de pruebas y articulación salud-justicia. Persistieron debilidades: deserción por sobrecarga asistencial y conectividad limitada. Se proyecta continuar con cohortes con presencialidad obligatoria para fortalecer la red provincial.
Propuesta final: promover y Universalizar en Jujuy y a nivel nacional el uso sistemático de los códigos CIE-10 T74.2 y T76.2, para registrar, vigilar y visibilizar adecuadamente los casos confirmados y sospechados de violencia sexual contra NNyA. Nombrar y registrar correctamente es el primer paso para proteger mejor, planificar con evidencia y transformar una realidad silenciada en una prioridad visible.
La carga mental materna no solo se refiere al trabajo físico de la crianza, sino al esfuerzo cognitivo de planificar, organizar y anticipar todas las necesidades del hogar, una situación que a menudo pasa desapercibida por el entorno. Este trabajo busca analizar cómo estas responsabilidades impactan en la salud mental materna, comprometiendo su bienestar y su identidad en la sociedad actual.
Evaluar la percepción de las madres acerca de la sobrecarga mental asociada a las tareas de cuidado, asi como las experiencias emocionales experimentadas en relación a dicha problemática.
Se realizó un estudio descriptivo, de corte transversal, en el periodo comprendido entre enero y febrero de 2026. La recolección de datos se llevó a cabo mediante la difusión de un formulario anónimo a través de Google forms dirigido a mujeres en ejercicio de su rol materno.
La muestra quedó constituida por 165 madres mayores de 20 años, con una mayor frecuencia de participación en el grupo etario de más de 40 años. Respecto a la paridad, se registró una media de 1.9 hijos por madre. El 84% de las participantes reportó trabajar fuera del hogar, identificándose que un 20% de ellas ejercía su actividad en la informalidad.
En cuanto a la configuración familiar; el 80% eran hogares biparentales, el 90% manifestó sentirse acompañada en las tareas de crianza. Sin embargo, el 40% reportó sentirse desbordada, el 60% experimentó síntomas de tristeza, agotamiento, aislamiento, falta de apoyo o insomnio, y el 80% percibió en alguna ocasión el sentimiento de ser una "mala madre".
De los hogares monoparentales o de madres que cuentan con el apoyo exclusivo de otras mujeres para la crianza (20% de la muestra); el 20% manifestó sentirse desbordada, el 50% reportó experimentar sensaciones de tristeza, agotamiento, aislamiento, falta de apoyo o insomnio, mientras que el 80% coincidió en haber sentido alguna vez ser una "mala madre".
El 23% de las mujeres encuestadas refirió realizar de manera habitual actividades de esparcimiento (actividad física, salidas con amigas). Ante la necesidad de compartir las dificultades vinculadas con la maternidad, el 60% recurre a sus amistades, el 27% a la persona corresponsable del cuidado y sólo el 12% consulta a profesionales de la salud.
Como dato relevante obtuvimos que 9 de cada 10 mujeres presentó una autopercepción negativa sobre su rol materno.
La carga mental materna se revela como un fenómeno que trasciende la presencia del progenitor en el hogar. El desborde, la autopercepción negativa y la afectación emocional impactan de forma transversal a todas las madres independientemente de la estructura familiar, demostrando que la corresponsabilidad no elimina la carga cognitiva de cuidado. Resulta alarmante que sólo un pequeño porcentaje de mujeres logra canalizar esta problemática en espacios de salud, evidenciando una urgente necesidad de visibilizar la carga mental como un tema de salud pública y desafío social urgente.
Introducción: El Hospital General de Agudos Dra. Cecilia Grierson, ubicado en la Comuna 8 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, incorporó en noviembre de 2025 una sala de internación pediátrica. La región posee una población superior a 204.000 habitantes, una estructura demográfica joven y elevados indicadores de vulnerabilidad social, por lo que los sistemas públicos de salud y educación cumplen un rol fundamental en la protección de niños, niñas y adolescentes. En este contexto, las situaciones de vulneración de derechos constituyen un motivo frecuente de consulta e internación. Entre las principales problemáticas identificadas se encuentran el maltrato infantil, el abuso sexual, la violencia de género, las fugas del hogar, el abandono y el consumo problemático de sustancias.
Objetivos: Describir las características de los pacientes internados por vulneración de derechos durante los primeros seis meses de funcionamiento de la sala de internación pediátrica y detallar las estrategias implementadas para su atención y seguimiento.
Materiales y métodos: Estudio descriptivo, retrospectivo y observacional mediante revisión de historias clínicas de todos los pacientes pediátricos internados por vulneración de derechos entre noviembre de 2025 y mayo de 2026. Se analizaron variables demográficas, sociales y asistenciales, incluyendo motivo de internación, acompañante al ingreso, vínculo con la persona agresora, tiempo de internación, consumo problemático de sustancias y destino al egreso. Se describen diferentes estrategias de seguimiento y tratamiento empleadas en el marco de vulneración de derechos.
Resultados: Durante el período analizado se registraron 70 internaciones. El 87% de los pacientes provenía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el 13% de la Provincia de Buenos Aires. La estancia hospitalaria presentó un rango de 1 a 90 días, con una media de 9,7 días.
El maltrato infantil constituyó la principal causa de internación (52%), seguido por abuso sexual infantil (17%), fuga del hogar (14%) y abandono (11%). En el 61% de los casos, el ingreso al hospital se produjo acompañado por personal policial, SAME e instituciones educativas. Estas últimas representaron el 34% de los casos y fueron uno de los principales detectores de situaciones de riesgo. El 45% de las denuncias se realizó dentro de las primeras 24 horas de detectada la situación.
El horario de mayor ingreso correspondió a la franja de 16 a 23 horas (52%). En el 85% de los casos existía un vínculo previo entre el paciente y la persona agresora, incluyendo progenitores, parejas de estos u otros familiares cercanos. Se identificó consumo problemático de sustancias en algún integrante del grupo familiar en el 32% de los casos y en el propio paciente en el 8,5%.
Respecto al egreso, el 58% retornó al cuidado de sus progenitores y el 31% quedó bajo responsabilidad de otros familiares. Dos pacientes requirieron derivación a hospitales con psiquiatría infantojuvenil y dos fueron derivados a dispositivos convivenciales.
Estrategias implementadas: Desde la apertura del servicio se desarrollaron acciones orientadas a garantizar una atención integral. Se conformó un equipo interdisciplinario favoreciendo la coordinación de intervenciones y disminuyendo el riesgo de revictimización.
Se elaboró un protocolo institucional para la atención de víctimas de maltrato y abuso sexual infantil, con circuitos de atención, criterios diagnósticos, mecanismos de notificación y pautas terapéuticas.
Con el objetivo de garantizar la continuidad educativa, se implementó la escuela hospitalaria para adolescentes internados y se establecieron mecanismos de articulación con las escuelas de origen.
Se promovieron actividades recreativas y terapéuticas, incluyendo clowns hospitalarios, yoga e intervenciones asistidas con perros, destinadas a reducir el impacto de las internaciones prolongadas y favorecer el bienestar emocional.
Conclusiones: La atención de niños, niñas y adolescentes internados por vulneración de derechos constituye un desafío complejo que requiere abordajes interdisciplinarios y articulación permanente con organismos externos de protección. Es necesario contar con protocolos específicos y estrategias que contemplen dimensiones médicas, psicológicas, sociales y educativas. Las instituciones educativas desempeñan un papel central en la detección temprana de situaciones de riesgo, por lo que resulta fundamental fortalecer el trabajo conjunto entre salud y educación. La elevada frecuencia de internaciones observada pone de manifiesto la necesidad de continuar fortaleciendo las acciones de prevención, detección precoz y restitución de derechos para garantizar una atención integral de niños, niñas y adolescentes.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11780 La inmunosupresión tras el trasplante hepático pediátrico puede provocar una involución tímica aguda temprana y prolongada: estudio prospectivo de un único centro Hepatología |
GUILLERMO ALEJANDRO COSTAGUTA | |
| 11884 Predictores clínicos y metabólicos de esteatosis y fibrosis hepática evaluadas mediante elastografía transitoria en niños con MASLD Hepatología |
MARIA CRISTINA ARREGUI | |
| 12127 COLESTASIS EN RECIÉN NACIDOS CON GASTROSQUISIS: INCIDENCIA Y FACTORES ASOCIADOS Hepatología |
MELISA AYELÉN GUTIÉRREZ QUIROGA | |
| 12305 Insuficiencia Hepática como presentación de Enfermedad de Wilson Hepatología |
MARIA MAGDALENA PEPE | |
| 12430 Más allá del sangrado variceal: Trasplante hepático en niños con obstrucción extrahepática de la vena porta. Hepatología |
VIRGINIA SCARANO | |
| 12439 HEMODIÁLISIS CONTINUA EN INSUFICIENCIA HEPÁTICA AGUDA PEDIÁTRICA CON HIPERAMONEMIA REFRACTARIA: PUENTE A TRASPLANTE Y SOPORTE POSTOPERATORIO Hepatología |
HÉCTOR GUSTAVO BOLDRINI |
La gastrosquisis es una malformación congénita de la pared abdominal cuya incidencia ha aumentado en las últimas dos décadas, estimándose actualmente en 4,5 casos por cada 10.000 nacidos vivos. Se caracteriza por un defecto de la pared anterior, con predominio en el hemiabdomen derecho, y puede clasificarse en simple —cuando el defecto es aislado— o compleja, cuando se asocia a anomalías gastrointestinales como atresia intestinal, perforación o necrosis segmentaria.
La dismotilidad intestinal postoperatoria es una consecuencia frecuente en estos pacientes, por lo que la nutrición parenteral total (NPT) constituye la principal estrategia terapéutica durante el período posoperatorio. Sin embargo, la prematurez, el bajo peso al nacer y la gastrosquisis compleja se asocian a una dependencia prolongada de la misma, con mayor riesgo de sepsis, infecciones relacionadas con el catéter y colestasis.
La enfermedad hepática asociada a nutrición parenteral (PNALD, por sus siglas en inglés) representa la complicación más severa de este escenario. Se ha demostrado que entre el 17 y el 35% de los neonatos que reciben NPT por más de dos semanas desarrollan esta enfermedad, porcentaje que asciende al 65% en presencia de insuficiencia intestinal, con una mortalidad que puede alcanzar el 40%.
A pesar de la relevancia clínica de esta entidad, la evidencia disponible proviene principalmente de estudios internacionales.
El objetivo del presente trabajo es determinar la incidencia de colestasis en pacientes con gastrosquisis e identificar los factores asociados a su desarrollo.
Estudio retrospectivo de cohorte observacional realizado en un centro polivalente de tercera complejidad. Se incluyeron recién nacidos con diagnóstico de gastrosquisis asistidos en la unidad de cuidados intensivos neonatales entre mayo de 2022 y mayo de 2026.
Se incluyeron 70 recién nacidos con diagnóstico de gastrosquisis. La mayoría fueron varones (57,1%) y nacieron prematuros (80%), con una edad gestacional mediana de 36 semanas y un peso al nacer de 2400 g. Más de la mitad presentó bajo peso al nacer (57,1%). El tipo de gastrosquisis predominante fue la simple (92,9%), y el 37,1% de los pacientes presentó sepsis durante su internación. En cuanto a la nutrición parenteral, el 55,7% de los pacientes la requirió por más de 15 días.
La incidencia de colestasis en la serie fue del 28,6%, es decir, aproximadamente 1 de cada 3 pacientes con gastrosquisis desarrolló esta complicación.
Al comparar los pacientes que desarrollaron colestasis con los que no la desarrollaron, se observó que aquellos afectados nacieron con menor peso (2152 g vs 2420 g; p=0,019) y con menor edad gestacional (35 vs 36 semanas; p=0,018). Asimismo, requirieron nutrición parenteral por más de 15 días con mayor frecuencia (80% vs 46%; p=0,020) y presentaron sepsis en mayor proporción (55% vs 30%; p=0,047).
Por el contrario, no se encontraron diferencias significativas en relación al sexo (p=1,000), al tipo de gastrosquisis (p=0,942) ni al momento de inicio de la alimentación enteral (p=0,712).
La incidencia de colestasis en esta cohorte fue del 28,6%, cifra concordante con lo reportado en la literatura internacional y que refleja la magnitud real de esta complicación en pacientes con gastrosquisis de nuestro medio.
La prematurez, el bajo peso al nacer, la dependencia prolongada de NPT y la presencia de sepsis se identificaron como los principales factores asociados a su desarrollo, en línea con lo descripto previamente a nivel internacional.
Estos resultados destacan la importancia de identificar precozmente a los pacientes con mayor riesgo de desarrollar colestasis, con el fin de implementar estrategias dirigidas a reducir el tiempo de exposición a la NPT, optimizar el manejo infeccioso y favorecer el inicio temprano de la vía enteral. Dado que la evidencia en Latinoamérica sigue siendo escasa, este trabajo contribuye con datos locales relevantes para el seguimiento y tratamiento de esta población.
Introducción:
La insuficiencia hepática aguda (IHA) se asocia con hiperamonemia severa, factor determinante en el desarrollo de encefalopatía y edema cerebral. La terapia de reemplazo renal continua (TRRC) se considera tratamiento de elección para depuración rápida y sostenida del amonio.
Objetivos
Evaluar la sobrevida global de pacientes pediátricos con IHA e hiperamonemia que recibieron TRRC como puente al trasplante, soporte postoperatorio y/o tratamiento durante la recuperación de su enfermedad de base
Métodos
Trabajo retrospectivo ,observacional y descriptivo. Fue realizado en único centro y se registraron los pacientes con IHA y requerimiento de TRRC por hiperamonemia refractaria al tratamiento médico. Entre octubre de 2020 y Agosto del 2025 .Se registraron los niveles de amonio pre y post TRRC, sobrevida del injerto y del paciente a los 28 días y al final del seguimiento. Se registro los pacientes que recibieron previamente una sesión de hemodiálisis intermitente y/o plasmaféresis.
Resultados
Durante el periodo de estudio, 20 pacientes requirieron TRRC.
Del total de pacientes, 3 (15%) presentaron recuperación clínica tras el inicio del tratamiento, evitando la necesidad de trasplante. Dos pacientes (10%) fallecieron mientras permanecían en lista de trasplante urgente.
De los 15 pacientes restantes, 10 recibieron CRRT en el periodo previo al trasplante, y 5 en el postoperatorio.
De los 15 pacientes que se trasplantaron, 4 fallecieron. La sobrevida de los pacientes a los 28 días de realizado tratamiento con TRRC fue del 93% (14 pacientes) y la sobrevida de los pacientes y del injerto hasta el fin de seguimiento del 73% (tiempo medio de seguimiento 15.8 meses).
Conclusión
La TRRC fue un tratamiento seguro y bien tolerado, logrando una depuración eficaz del amonio. La mayoría de los pacientes trasplantados sobrevivieron y en tres casos se evitó el trasplante. Estos hallazgos refuerzan el papel de la TRRC como herramienta fundamental tanto como puente al trasplante como en el manejo postoperatorio. Su inicio temprano puede optimizar el control metabólico y evitar el trasplante en casos seleccionados
La enfermedad de Wilson (EW) es un trastorno genético del metabolismo del cobre con manifestaciones clínicas sumamente heterogéneas. La insuficiencia hepática aguda o crónica es una de las formas de presentación más frecuentes en la edad pediátrica. El tratamiento inicial con agentes quelantes (como la D-penicilamina) es la terapia de primera línea. En casos con disfunción hepática grave, la escala del King´s College permite predecir la evolución y la necesidad de ingreso a lista de trasplante hepático.
Analizar una cohorte de pacientes con insuficiencia hepática secundaria a EW asistidos en un centro pediátrico de alta complejidad.
Estudio descriptivo y retrospectivo. Se incluyeron pacientes con insuficiencia hepática secundaria a EW asistidos entre 10/1989 y 5/2026. Se evaluaron variables clínicas, bioquímicas, índice pronóstico, terapias implementadas y evolución.
Se analizaron los datos de 23 pacientes diagnosticados con EW con insuficiencia hepática. La edad media al diagnóstico fue de 14 años, con predominio del sexo femenino (61%). El 52% presentaron hallazgos sugestivos de enfermedad hepática crónica, 3 pacientes (13%) con encefalopatía hepática.
Métodos diagnósticos: ceruloplasmina media 8 mg/dl (n: 23), cupruria basal media de 2368 mcg/24 hs (n: 18), cupruria provocada con prueba de D-penicilamina 5455 mcg/24 hs (n: 16). El anillo de Kayser-Fleischer se diagnosticó en 8 pacientes (35%). Cinco pacientes (22%) presentaron anemia hemolítica con Coombs directa negativa.
La media de los resultados analíticos fueron: BT 11 mg/dl, BD 8.5 mg/dl, AST 230 UI/L, ALT 188 UI/L. TP 26%, RIN 3, Albúmina 2.5 gr/dl. El cobre hepático en explantes (n=5) evidenció una media de 823 mcg/gr.
Respecto al tratamiento médico, 23 pacientes (100%) recibieron D-penicilamina; 3 de ellos (13%) presentaron efectos adversos por lo que se indicó trientine. En 3 pacientes (13%) se realizó plasmaféresis.
En la evolución: 10 pacientes (43%) recuperaron la función hepática con tratamiento médico, la media de tiempo transcurrido hasta lograr un TP mayor a 50% fue de 146 días (mediana 90 días, r: 13-349). Nueve pacientes (39%) requirieron trasplante hepático, 2 fallecieron (9%), 2 (9%) permanecen en lista de espera de trasplante. La escala de King´s College media general fue de 11, mostrando correlación con el pronóstico: media de 9 en quienes respondieron al tratamiento médico, 12 en los trasplantados y 13 en los fallecidos.
La mayoría de los pacientes presentaron mala evolución, con necesidad de trasplante o fallecimiento.
La escala de King´s College fue una herramienta pronóstica en nuestra cohorte.
El tiempo para la recuperación de la función de síntesis hepática con tratamiento quelante puede demandar meses hasta lograrse.
Las tasas de supervivencia postrasplante hepático han mejorado de manera notable durante los últimos años, especialmente en pacientes pediátricos. Sin embargo, la inmunosupresión necesaria para evitar el rechazo se asocia con complicaciones tanto a corto como a largo plazo. Dado el papel fundamental del timo en el desarrollo inmunitario temprano, es de interés evaluar si dicha inmunosupresión induce disfunción tímica compatible con involución tímica aguda (ITA). Al momento actual no se conocen reportes que investiguen la morfofuncionalidad del timo en niños sometidos a trasplante hepático.
Evaluar el impacto de la inmunosupresión de inducción sobre la morfología y la función tímica en receptores pediátricos de trasplante hepático y determinar si los cambios son compatibles con ITA, según el tamaño del timo, la producción tímica y la proliferación intratímica durante los primeros 12 meses postrasplante.
Se realizó un estudio prospectivo en pacientes pediátricos (0–18 años) sometidos a su primer trasplante hepático. Se excluyeron pacientes con otro trasplante, ya sea sincrónico o metacrónico, así como también todo paciente con diagnóstico de inmunodeficiencia primaria o adquirida. Todos los pacientes recibieron terapia de inducción con metilprednisolona, tacrolimus y basiliximab, seguida de una reducción progresiva de esteroides. El tamaño del timo se evaluó mediante ecografía en el pre-trasplante, a los 3, 6 y 12 meses. La producción y función tímica se evaluaron mediante signal joint y beta T-cell Receptor Excision Circle (sjTRECs y βTRECs respectivamente) y Recent Thymic Emigrant (RTEs) (CD3⁺CD4⁺CD45RA⁺CD31⁺) por qPCR y citometría de flujo en muestras de sangre periférica. La relación sj/βTREC se utilizó como marcador de proliferación intratímica en este estudio. El estudio fue aprobado por los comités de ética del Sanatorio de Niños de Rosario y de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario. Se obtuvo consentimiento informado de todos los particpantes y sus representantes legales.
Entre enero de 2015 y diciembre de 2019, se realizaron 12 trasplantes hepáticos pediátricos primarios aislados en nuestro centro. Las principales indicaciones para el trasplante fueron la insuficiencia hepática aguda y la atresia biliar.
La evaluación ecográfica seriada del timo pudo completarse en cinco pacientes desde el período pretrasplante (T0) hasta los 12 meses posteriores al trasplante (T12). En cuatro pacientes, el timo no fue visualizado en T0, aunque sí en evaluaciones posteriores, mientras que en tres pacientes no pudo identificarse en ningún momento del seguimiento. Entre los pacientes con evaluación completa se observó una reducción significativa del área tímica tras el trasplante, con una mediana de 296 mm² en T0, 252 mm² en T1, 96 mm² en T3, 178,5 mm² en T6 y 348 mm² en T12 (p = 0,002). Los análisis de comparaciones múltiples demostraron que las diferencias se hicieron significativas a partir de T3, evidenciando una involución tímica temprana seguida de una recuperación parcial durante el primer año.
La función tímica se evaluó mediante la cuantificación seriada de sjTRECs, la relación sj/β1 TRECs y los linfocitos T emigrantes recientes (RTEs). Los niveles de sjTRECs disminuyeron significativamente en T1 (p < 0,05), T3 (p < 0,001) y T12 (p < 0,04) en comparación con los valores basales. Asimismo, la relación sj/β1 TRECs mostró una reducción significativa en T3, T6 y T12 respecto a T0, lo que sugiere una disminución de la proliferación intratímica y de los procesos de maduración tímica. Los niveles de RTEs presentaron una tendencia descendente similar, con los valores más bajos observados a los 6 y 12 meses después del trasplante; sin embargo, estas diferencias no alcanzaron significación estadística. En conjunto, los hallazgos ecográficos e inmunológicos indican una involución tímica aguda y prolongada asociada a una disminución sostenida de la producción tímica durante el primer año posterior al trasplante hepático pediátrico bajo tratamiento inmunosupresor.
La inmunosupresión de inducción en el trasplante hepático pediátrico se asocia con una alteración marcada pero potencialmente reversible de la estructura y función tímica, compatible con ITA, en contraste con la senescencia precoz e irreversible. Estos hallazgos sugieren que la inmunosupresión en etapas tempranas de la vida puede alterar la homeostasis tímica durante ventanas críticas del desarrollo con un impacto final aún desconocido.
La obstrucción extrahepática de la vena porta (OEVP) constituye la principal causa de hipertensión portal no cirrótica en la población pediátrica y se caracteriza por la preservación de la función hepática en presencia de complicaciones secundarias a la hipertensión portal. Entre ellas, las alteraciones vasculares pulmonares, como el síndrome hepatopulmonar (SHP) y la hipertensión portopulmonar (HPPo), son menos frecuentes pero tienen un impacto pronóstico significativo. La necesidad del trasplante hepático (TH) en esta población es excepcional.
Describir las indicaciones y los resultados del trasplante hepático en niños con obstrucción extrahepática de la vena porta no cirrótica, atendidos en nuestro centro.
Se realizó un estudio retrospectivo de una cohorte de pacientes pediátricos sometidos a trasplante hepático por complicaciones graves de la hipertensión portal entre marzo de 2017 y septiembre de 2025 en nuestro centro. Se recopilaron datos demográficos, edad al diagnóstico de OEVP y TH, resultados de elastografía, indicación de TH y evolución postrasplante. La rigidez hepática y esplénica se evaluó mediante elastografía de transición. Las complicaciones vasculares pulmonares se clasificaron como hipertensión portopulmonar (HPPo) o síndrome hepatopulmonar (SHP) según criterios estandarizados.
De los 132 pacientes con OEVP no cirrótica derivados a nuestro centro, 7 (5,3%) presentaron complicaciones que requirieron TH. Cinco eran mujeres y dos varones. La mediana de edad al diagnóstico fue de 3,25 años (rango: 0,47–10,33). Todos presentaban elastografía hepática normal y aumento de la rigidez esplénica (>21 kPa).
En 3 de los 7 pacientes se realizaron derivaciones quirúrgicas (1 esplenorrenal y 2 shunts meso-Rex). La mediana de edad al momento del TH fue de 14,21 años (rango: 4,83–16,18) y la mediana del puntaje PELD/MELD fue de 7.
En 5 de los 7 pacientes (71%), la indicación de TH fue una complicación vascular pulmonar: HPPo en 4 pacientes, con una presión arterial pulmonar media (PAPm) mediana de 30,5 mmHg, y SHP muy severo en 1 paciente, con una pO₂ de 41,5 mmHg. Las otras dos indicaciones fueron: un caso de sangrado variceal persistente a pesar del tratamiento endoscópico asociado a trombosis de un shunt meso-Rex, y un caso de aparición de nódulos hepáticos con carcinoma hepatocelular temprano luego de una derivación esplenorrenal quirúrgica.
Este grupo representó el 1,97% de la población total trasplantada en nuestro centro (7/355). Todos los pacientes se encuentran vivos tras una mediana de seguimiento postrasplante de 2 años y 1 mes (rango: 7 meses–7 años y 1 mes). Uno de ellos está siendo evaluado actualmente para retrasplante debido a complicaciones biliares.
El paciente con SHP severo logró suspender exitosamente el aporte suplementario de oxígeno a los 6 meses del TH. Ninguno de los 4 pacientes con HPPo alcanzó la normalización de la presión arterial pulmonar; sin embargo, fue posible reducir las dosis de inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 y de antagonistas de los receptores de endotelina, aunque sin suspenderlos completamente.
En nuestra experiencia, el trasplante hepático fue infrecuente en niños con diagnóstico de obstrucción extrahepática de la vena porta (OEVP) no cirrótica (5,3%), pero constituyó una alternativa terapéutica eficaz para complicaciones graves de la hipertensión portal. Las complicaciones vasculares pulmonares (hipertensión portopulmonar, síndrome hepatopulmonar) representaron la principal indicación de TH, por encima del sangrado variceal refractario. Estos hallazgos respaldan la necesidad de implementar estrategias sistemáticas de pesquisa para estas complicaciones, así como de mantener una vigilancia estrecha y prolongada en esta población. Se requieren estudios multicéntricos y cohortes pediátricas más amplias para definir con mayor precisión el momento oportuno y los criterios de selección para el trasplante hepático en esta población.
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) constituye la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica en la población pediátrica. La fibrosis hepática representa el principal determinante del pronóstico a largo plazo; sin embargo, el acceso a la elastografía transitoria (ET) continúa siendo limitado en numerosos ámbitos asistenciales. El objetivo de este estudio fue analizar la asociación entre variables clínicas, bioquímicas e imagenológicas y la presencia de esteatosis y fibrosis hepática evaluadas mediante ET en niños con MASLD, así como identificar posibles predictores no invasivos de gravedad de la enfermedad.
Analizar la asociación entre variables clínicas, bioquímicas e imagenológicas y la presencia de esteatosis y fibrosis hepática evaluadas mediante elastografía transitoria en niños con MASLD, e identificar potenciales predictores no invasivos de gravedad de la enfermedad.
Se realizó un estudio prospectivo de corte transversal en niños de 6 a 16 años con sobrepeso u obesidad y diagnóstico de MASLD por ecografía abdominal. Todos los pacientes fueron sometidos a una evaluación clínica estandarizada que incluyó antropometría, circunferencia de cintura, medición de presión arterial y búsqueda de acantosis nigricans. Se obtuvieron parámetros bioquímicos hepáticos y metabólicos, incluyendo niveles de insulina. Asimismo, se realizó elastografía transitoria con medición del parámetro de atenuación controlada (CAP) para cuantificar esteatosis hepática y medición de rigidez hepática (LSM, kPa) para valorar fibrosis. Los grados de esteatosis y fibrosis fueron clasificados según puntos de corte validados para población pediátrica. Se realizaron análisis de correlación, comparación entre grupos y regresión lineal multivariada ajustada por edad y sexo.
Se incluyeron 78 pacientes con una mediana de edad de 11 años; el 56% correspondió al sexo masculino. La distribución de los grados de esteatosis fue: S0 51%, S1 18%, S2 13% y S3 18%. Respecto de la fibrosis, el 86% presentó estadios F0-F1 y el 14% estadios F2-F3.
La circunferencia de cintura mostró una correlación positiva significativa tanto con CAP (r=0,32; p=0,005) como con LSM (r=0,52; p<0,001). Los niveles de insulina también se correlacionaron significativamente con CAP (r=0,37; p=0,001) y con LSM (r=0,49; p<0,001). Asimismo, la rigidez hepática se asoció con niveles elevados de alanina aminotransferasa, gamma-glutamil transferasa, hipertensión arterial y hallazgos patológicos en el Doppler carotídeo.
En el análisis multivariado, la circunferencia de cintura y los niveles de insulina permanecieron independientemente asociados con CAP, mientras que la circunferencia de cintura y el puntaje Z del índice de masa corporal permanecieron independientemente asociados con LSM, luego del ajuste por edad y sexo.
La adiposidad central y la resistencia a la insulina constituyen determinantes relevantes de la esteatosis y fibrosis hepática evaluadas mediante elastografía transitoria en niños con MASLD. La circunferencia de cintura, el índice de masa corporal y los niveles de insulina podrían utilizarse como herramientas accesibles para identificar pacientes con mayor riesgo de compromiso hepático significativo, especialmente en contextos con acceso limitado a métodos elastográficos.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11524 Exposición accidental a cocaína en niños internados en un hospital general de Bahía Blanca: estudio descriptivo retrospectivo Lesiones no intencionales |
LUCIANA ZANOTTI | |
| 11534 INFECCIONES OCULARES Y GENITALES POR NEISSERIA GONORRHOEAE EN PACIENTES PREPÚBERES. SERIES DE CASOS Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
STEFANÍA FRANZESE | |
| 11909 EXPERIENCIA DE 6 AÑOS EN MANEJO DE BINOMIO CON TÓXICOS POSITIVOS EN UN SERVICIO DE NEONATOLOGÍA NIVEL IIIA: COMPARTIR NUESTRA REALIDAD Neonatología |
ALEJANDRINA DI YACOVO | |
| 11966 Oportunidades perdidas y barreras de acceso: Análisis de la cobertura vacunal en la población pediátrica del CAPS 62, Junín, Mendoza (2026) Los sistemas de salud/Salud publica |
JULIETA AYLEN DANCIUL | |
| 12022 FRECUENCIA DE ENTEROPARASITOSIS EN MUESTRAS DE PACIENTES PEDIÁTRICOS ATENDIDOS EN UN HOSPITAL GENERAL Y UN HOSPITAL PEDIÁTRICO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Enfermedades infecciosas en pediatría ambulatoria |
AGATA YANINA ARENAS | |
| 12038 Más allá de los síntomas: exposición e intoxicación por cocaína en pediatría - serie de casos, desafíos diagnósticos y abordaje integral Otros |
FLORENCIA AYELEN AQUINO |
La exposición prenatal a sustancias psicoactivas ilícitas, cocaina, cannabinoides o benzodiazepinas es un problema sociocultural complejo, teniendo un impacto directo en los servicios de neonatología. Lamentablemente, la detección tardía suele limitar el abordaje terapéutico precoz. Analizar la casuística a largo plazo resulta fundamental para optimizar los protocolos locales, y con los datos actualizados poder implementar detecciones oportunas y disminuir la morbimortalidad neonatal asociada.
En la provincia de Mendoza rige un protocolo específico desde 2018, actualizado en 2023 por la Dirección de Maternidad e Infancia. Este lineamiento estipula que los recién nacidos deben ser monitorizados por un período mínimo de 7 días. Dicho control se realiza en neonatología o en internación conjunta, según la clínica. Durante ese lapso se aplica la escala de Finnegan para valorar el Síndrome de Abstinencia Neonatal (SAN), además se efectúan estudios complementarios como ecografías cerebral, abdominal y ecocardiograma. El objetivo es detectar malformaciones estructurales de forma temprana.
El abordaje del binomio es interdisciplinario, integrando a Servicio Social, Salud Mental y Organismos de Protección de Derechos. Al egreso, se articula el seguimiento en el consultorio de alto riesgo y en centros de salud periféricos. Las madres ingresan a programas específicos de adicciones para un acompañamiento sostenido.
Las directrices pediátricas actuales desaconsejan la judicialización automática. Se prioriza firmemente la preservación del vínculo primario y la evaluación personalizada de la lactancia materna.
1) Determinar la prevalencia de sustancias toxicas en el binomio.
2) Identificar la frecuencia de las drogas consumidas.
3) Valorar el porcentaje de RN que desarrollaron criterios clínicos de SAN y sus comorbilidades.
Estudio descriptivo, retrospectivo y observacional. Se basó en los registros de la base de datos de laboratorio y el sistema informático de internación del Servicio de Neonatología, ademas de los registros internos de pacientes internados. El período abarcado fue entre enero de 2020 y diciembre de 2025. Se incluyeron binomios hospitalizados con tamizaje toxicológico positivo en orina materna y/o neonatal. Se excluyeron aquellas muestras con resultados negativos o neonatos con toxicos positivos derivados desde otras instituciones.
Se identificaron 291 binomios con tóxicos positivos. La sustancia predominante fue la cocaína con el 55,5% (n=162) de los casos, esta droga evidenció un incremento crítico a partir del año 2022. El cannabis representó el 23,6% (n=69), mostró un crecimiento lineal sostenido, pasando de 4 casos en 2020 a 22 en 2025. Por otra parte, el policonsumo abarcó el 20,9% (n=60). Esta modalidad se observo de forma alarmante en los ultimos dos años.
La tasa global de SAN fue del 10,3% (30 pacientes). Entre 2021 y 2023 la incidencia se mantuvo estable y en rangos bajos (4,2% - 6,6%), no obstante, en 2024 y 2025 se constató un aumento drástico en la incidencia y en la severidad clínica. Se registraron 9 y 11 casos con requerimiento farmacológico por SAN, respectivamente (ver Tabla 1).
Como comorbilidades prevalentes, se detectaron 17 casos de sífilis congénita, siendo esta la infección perinatal predominante. A nivel cardiovascular, se diagnosticaron 8 casos de Comunicación Interventricular (CIV) y 1 caso de válvula aorta bicúspide. La prematurez constituyó la complicación obstétrica-neonatal más frecuentemente asociada.
La experiencia hospitalaria denota un incremento sostenido de binomios con screening positivo. Existe un franco predominio de cocaína y cannabis, con un repunte del policonsumo en los últimos dos años. Se ratifica una estrecha asociación con prematurez, cardiopatías congénitas, infecciones de transmisión sexual y extrema vulnerabilidad social. Estos resultados validan la necesidad de verificar y reforzar la aplicabilidad del protocolo provincial vigente. Es indispensable un abordaje integral, intersectorial y multidisciplinario. Se quiere optimizar el seguimiento, garantizando el resguardo del vínculo y mitigar el daño a corto y largo plazo en el recién nacido. seguiremos trabajando para poder brindar a nuestros recien nacidos el tratamiento, seguimiento y acompañamiento oportuno que necesiten durante su infancia.
La exposición accidental a cocaína en niños representa una problemática emergente asociada a entornos intradomiciliarios de consumo de sustancias. Las manifestaciones clínicas son variables y pueden incluir compromiso neurológico y cardiovascular potencialmente grave. En Argentina existen escasos reportes pediátricos sobre esta entidad.
Describir las características epidemiológicas, clínicas y evolutivas de pacientes pediátricos internados por exposición accidental a cocaína en un hospital general de Bahía Blanca.
Estudio observacional descriptivo retrospectivo realizado en la sala de pediatría del Hospital Municipal de Agudos “Dr. Leónidas Lucero” de Bahía Blanca. Se incluyeron pacientes menores de 10 años internados entre enero de 2024 y abril de 2026 con diagnóstico de exposición accidental a cocaína confirmado mediante screening toxicológico urinario y/o cuadro clínico compatible asociado a contexto epidemiológico sugestivo. Se analizaron variables epidemiológicas, forma de exposición, manifestaciones clínicas, gravedad según Poisoning Severity Score (PSS), estudios complementarios y evolución clínica.
Se incluyeron 14 pacientes; 85,7% fueron de sexo masculino. La mayoría correspondió a lactantes y preescolares (78,6%). En 85,7% se registró antecedente de consumo intradomiciliario de sustancias. La forma de exposición fue desconocida en 12 casos; se identificó un caso asociado a lactancia materna y uno por ingesta accidental.
Las convulsiones constituyeron la manifestación clínica más frecuente (35,7%). Se observaron además alteraciones de la conciencia (21,4%), síntomas cardiovasculares (35,7%) y síntomas respiratorios (7,1%). Cinco pacientes (35,7%) permanecieron asintomáticos.
Según el PSS, 57,1% presentó toxicidad moderada y 42,9% no presentó síntomas atribuibles. No se registraron casos fatales. Un paciente requirió ingreso a unidad de terapia intensiva pediátrica. Todos los pacientes evolucionaron favorablemente al alta.
La exposición accidental a cocaína afectó principalmente a niños pequeños en contextos intradomiciliarios asociados al consumo de sustancias. Las convulsiones fueron la forma de presentación más frecuente, aunque una proporción significativa de pacientes permaneció asintomática. Estos hallazgos destacan la importancia de considerar esta entidad ante cuadros neurológicos inexplicados en pediatría y refuerzan la necesidad de estrategias de prevención y abordaje interdisciplinario.
Las parasitosis intestinales están ampliamente distribuidas en el mundo, con mayor prevalencia en los países en vías de desarrollo y representan un serio problema de salud pública. Aunque comprometen cualquier grupo etario la población infantil suele ser la más afectada, produciendo deterioro físico, cognitivo y nutricional con mecanismo de malabsorción de nutrientes y anemia.
En general, la severidad de las infecciones parasitarias intestinales en los niños se relaciona con el tipo de parásito, la intensidad del cuadro clínico, el estado inmunológico y nutricional, la presencia de confecciones y las condiciones socioeconómicas.
Los enteroparásitos pueden ser unicelulares (protozoos) o pluricelulares (helmintos). Es necesario conocer cuáles son los parásitos más frecuentemente aislados y sus formas de transmisión y métodos diagnósticos para realizar un adecuado tratamiento.
1- Describir la frecuencia de parasitosis intestinales en muestras de materia fecal y escobillado anal recibidas en el Hospital Zubizarreta y en el Hospital Garrahan.
2- Analizar el perfil de las especies parasitarias circulantes en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en la población infantil.
Se trata de un estudio descriptivo, retrospectivo y de corte transversal basado en dos cohortes temporales discontinuas (2017-2020 Hospital Zubizarreta y 2023-2024 Hospital Garrahan) de pacientes pediátricos de 0 a 18 años.
Se realizaron examen macroscópico y microscópico, previa concentración por el método de Ritchie y sedimentación espontánea, para los coproparasitológicos. Para la búsqueda de Enterobius vermicularis se utilizó escobillado anal.
En el hospital de Agudos polivalente se procesaron en el periodo 2017 al 2020, 973 muestras de materia fecal y 791 de escobillado anal. Las especies prevalentes fueron Blastocystis hominis 46 %, Giardias 39,5 % y Enterobius vermicularis 15.5%. El grupo etario de 3 a 5 años fue el más afectado.
En el hospital Pediátrico se analizaron 3701 muestras de parasitológicos de MF y 245 escobillados anales durante el periodo 2023 al 2024. De la totalidad de las muestras analizadas, en el 28 % se hallaron estructuras parasitarías predominando 29 % de Enterovirus vermicularis, un 10 % entre Blastocystis sp, Dientamoeba fragilis 7% y Giardias duodenalis 4%. El grupo etario mayor parasitado es de 6 años a 14 años. La gran mayoría de estos pacientes (80%) provienen de la provincia de a Buenos Aires.
A pesar de ser periodos diferentes de tiempo y muestras de hospitales con distinta complejidad, es destacable que el perfil parasitario predominante en la población pediátrica es muy similar.
Es importante para el pediatra considerar la información sobre las parasitosis más frecuentes de la región para realizar el tratamiento adecuado y también para prescribir el tratamiento empírico.
Además, es necesario promover hábitos saludables como el lavado de manos y la higiene de alimentos, evitar la geofagia, asegurar la provisión de agua potable con un adecuado tratamiento de excretas.
Las formas de transmisión de los parásitos intestinales se relacionan con la falta de higiene individual y comunitaria, por lo cual, el éxito de las medidas de control que se implementen dependerá en gran parte de la modificación de los hábitos sociales y las políticas sanitarias.
La gonorrea es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2020 se estimaron 82,4 millones de nuevas infecciones por Neisseria gonorrhoeae en adultos de 15 a 49 años. La infección por Neisseria gonorrhoeae fuera del período neonatal es infrecuente pero de gran relevancia clínica y social. Su presentación en prepúberes es un marcador de alerta que obliga a descartar violencia sexual.
Describir el abordaje interdisciplinario de una serie de casos de infecciones gonocócicas en niños y niñas prepúberes atendidos en un hospital pediátrico de alta complejidad.
Diez pacientes de 18 meses a 7 años con diagnóstico confirmado por cultivo de infección gonocócica. Cinco pacientes presentaron compromiso ocular y cinco compromiso genital. Fueron atendidos entre enero de 2023 y febrero de 2026 en el Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez (CABA). Nueve de los diez casos fueron niñas. Siete residían en el Gran Buenos Aires y tres en CABA. Ocho casos ocurrieron en los meses de verano (enero-marzo). Se identificaron 5 pacientes con condiciones de hacinamiento, de los cuáles tres tenían compromiso ocular y dos genital.
Los pacientes con compromiso ocular se presentaron con edema bipalpebral, eritema, secreción purulenta y dolor, uno de ellos con celulitis preseptal, dos con celulitis septal y dos con queratoconjuntivitis. Los pacientes con compromiso genital, presentaron vulvovaginitis con flujo vaginal amarillo-verdoso y prurito. Ningún paciente presentaba discapacidad. Las serologías para HIV, sífilis, hepatitis B y C fueron negativas en todos los casos. En tres pacientes se solicitó PCR Chlamydia trachomatis, con resultado negativo y sólo en un caso se realizó PCR Mycoplasma genitalium negativo. Todos los pacientes recibieron ceftriaxona como tratamiento, aunque con esquemas variables.
En ocho de los diez casos se realizaron entrevistas interdisciplinarias (pediatría, salud mental y trabajo social). El tiempo de internación fue variable, promedio 14 días. En ningún caso hubo develamiento espontáneo de violencia sexual. En todos los casos se realizó la notificación a organismos de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes. La denuncia penal se efectuó en tres casos. En seis casos no se identificó la fuente de infección (uno de ellos asumida por fomites); en tres se detectó infección gonocócica en familiares convivientes (padre y hermano adolescente) y en un caso se identificó un contacto no conviviente positivo.
Un 90 % de los pacientes eran niñas. Se recomienda la toma sistemática de muestras para la detección de Chlamydia trachomatis mediante PCR en pacientes con diagnóstico de infección gonocócica, no se solicitó en siete de los diez casos.
En relación al tratamiento instaurado, todos los pacientes recibieron esquemas terapéuticos distintos, a pesar de existir consenso en guías de referencia. Al analizar las posibles vías de transmisión, en este grupo etario la sospecha de violencia sexual es prioritaria, incluso en pacientes con compromiso ocular. Es necesario considerar otros mecanismos de contagio no sexual, como la transmisión intrafamiliar por contacto estrecho en contextos de hacinamiento. Los tres pacientes en que se identificaron contactos positivos convivientes, todos presentaron condiciones de hacinamiento.
De los diez casos, ocho fueron en los meses de verano (enero-marzo) posiblemente vinculados a factores estacionales como altas temperaturas, humedad, uso de piletas, cambios en la rutinas y dinámicas de cuidado en los niños/as .
Los resultados muestran que el abordaje institucional fue heterogéneo con dificultades en la identificación de la fuente de infección y en la continuidad de los cuidados. Si bien no se diagnóstico abuso sexual infantil en ningun paciente, debe considerarse que el proceso de develamiento por parte de niñas, niños y adolescentes puede demorar años. Por lo que resulta imprescindible sostener estrategias de seguimiento a largo plazo que permitan una evaluación completa de cada situación y contribuyan a arribar a conclusiones más certeras en relación con la vía de transmisión y la eventual existencia de situaciones de violencia.
Implementar protocolos uniformes de abordaje interdisciplinario ante todo caso pediátrico de infección gonocócica; sistematizar el estudio de contactos en las primeras 72 horas; adherir a las guías terapéuticas vigentes y sostener seguimiento longitudinal que permita la detección de situaciones de vulneración de derechos.
La exposición e intoxicación por cocaína en la población pediátrica constituye un problema de relevancia sanitaria y social, especialmente en contextos de vulnerabilidad y consumo problemático de sustancias en el ámbito familiar. Su magnitud es difícil de estimar debido a la limitada disponibilidad de registros epidemiológicos sistemáticos.
En pediatría representa un desafío diagnóstico por la diversidad de mecanismos de exposición (intrauterina, lactancia materna, ingesta accidental, inhalación pasiva o administración intencional) y por la variabilidad de sus manifestaciones clínicas. Los síntomas pueden incluir irritabilidad, temblores, agitación, alteraciones del sensorio, convulsiones, taquicardia, hipertensión y trastornos respiratorios; en lactantes y recién nacidos suelen ser inespecíficos y simular otras patologías.
La identificación temprana de estos casos resulta fundamental para instaurar un tratamiento oportuno, garantizar la protección integral del niño y detectar posibles situaciones de negligencia o maltrato. Por ello, mantener un alto índice de sospecha clínica constituye una herramienta clave para mejorar la detección y el abordaje interdisciplinario de esta población vulnerable.
Caracterizar los casos de exposición o intoxicación por cocaína que requirieron internación en pacientes pediátricos asistidos en el Hospital Zonal de Puerto Madryn entre enero de 2022 y mayo de 2026, describiendo su distribución temporal, características demográficas, fuentes de exposición, manifestaciones clínicas y abordaje asistencial.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo de serie de casos. Se incluyeron pacientes de 1 mes a 14 años internados por exposición o intoxicación por cocaína en el Hospital Zonal de Puerto Madryn entre enero de 2022 y mayo de 2026, con detección positiva de cocaína en orina. Se analizaron variables demográficas, antecedentes de exposición, manifestacionesclínicas, evolución e intervención de organismos de protección de derechos mediante estadística descriptiva.
Se identificaron 10 pacientes internados por exposición o intoxicación por cocaína confirmada mediante detección positiva en orina. En 3 casos (30%) se constató exposición concomitante a benzodiacepinas.
La distribución anual de los casos evidenció un aumento a partir de 2025. No se registraron internaciones en 2022, mientras que se identificaron 2 casos en 2023, 1 en 2024, 4 en 2025 y 3 durante los primeros cinco meses de 2026.
Predominó el sexo masculino (8/10; 80%). Las edades oscilaron entre 2 meses y 13 años; el 70% correspondió a menores de 3 años, incluyendo 4 lactantes menores de 1 año.
La fuente de exposición identificada fue un progenitor conviviente en el 90% de los casos. Se registraron antecedentes de consumo problemático en el entorno familiar y exposición prenatal probable o confirmada. Cinco pacientes (50%) recibían lactancia materna.
Las manifestaciones neurológicas constituyeron la forma de presentación más frecuente (70%), incluyendo ataxia, somnolencia, irritabilidad, temblores, verborragia y alteraciones conductuales. Además, se observaron alteraciones metabólicas y nutricionales, entre ellas anemia, hipoglucemia, elevación de creatinfosfoquinasa (CPK), bajo peso y desnutrición severa. Dos pacientes (20%) no presentaron síntomas sugestivos de intoxicación al momento de la evaluación.
Todos los pacientes requirieron internación en sala de Pediatría, sin ingresos a unidad de cuidados intensivos. La duración media de internación fue de 6,6 días (rango: 2–29). En todos los casos intervino Servicio Social y/o el Servicio de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes; en el 70% se activaron protocolos por sospecha de maltrato infantil.
Los hallazgos sugieren un aumento de las internaciones pediátricas por exposición o intoxicación por cocaína a partir de 2025, principalmente en niños pequeños y en contextos de vulnerabilidad social y familiar. La ausencia de síntomas específicos en algunos pacientes resalta la necesidad de mantener un alto índice de sospecha clínica ante indicadores de riesgo social, vulneración de derechos o trastornos nutricionales, favoreciendo su detección precoz. La exposición a cocaína en la infancia constituye un problema toxicológico y social que requiere abordaje interdisciplinario del niño y su entorno familiar.
La inmunización pediátrica es una de las intervenciones de salud pública más exitosas, aunque requiere coberturas superiores al 95% para garantizar la "inmunidad de rebaño". En Argentina, la Ley N° 27.491 (2018) establece la vacunación como una política de Estado obligatoria y gratuita. No obstante, persiste el fenómeno de la "Vacilación Vacunal", definida por la OMS (2022) como el retraso o rechazo a la inmunización pese a la disponibilidad de servicios. Este comportamiento se asocia a barreras cognitivas, como la desinformación sobre efectos adversos analizada por Larson (2020). En Mendoza, la Ley 9.139 (2019) refuerza el deber de intervenir ante esquemas incompletos para proteger el Interés Superior del Niño.
Objetivo General
•Evaluar el estado de inmunización según el Calendario Nacional vigente en la población pediátrica que demanda atención en el CAPS durante el primer bimestre de 2026.
Objetivos Específicos
•Cuantificar la prevalencia de esquemas de vacunación completos e incompletos en niños/as de 0 a 5 años.
•Comparar el estado vacunal según el motivo de consulta, detectando la tasa de "Oportunidades Perdidas de Vacunación" en pacientes que concurren por patología aguda.
•Categorizar las causas de incumplimiento referidas por los cuidadores.
Estudio descriptivo, transversal y cuantitativo sobre una muestra de 53 pacientes (0-5 años). La recolección se realizó mediante encuestas a padres/tutores y la verificación física de la Libreta de Salud (estándar de oro). La muestra se segmentó por edad: 0-11 meses (22.6%), 12-23 meses (15.1%), 2-3 años (32.1%) y 4-5 años (30.2%). Los datos fueron procesados en Python (Pandas/Matplotlib) para análisis estadístico. Se clasificaron las barreras de incumplimiento según categorías de la OMS: Acceso, Cognitivas y Socio-logísticas.
La cobertura general fue del 86.8%, cifra insuficiente para la seguridad comunitaria. Se halló un cumplimiento del 100% en lactantes (<1 año) y preescolares (4-5 años), pero una caída crítica al 62.5% en el grupo de 12-23 meses. El 94.3% de las captaciones ocurrieron en Controles de Niño Sano. Respecto a la Libreta de Salud, el 100% de los cuidadores que desconocían el estado vacunal no portaban el documento. Las causas de no vacunación fueron mayoritariamente cognitivas: desconocimiento de refuerzos del segundo año (33.3%) y falsas contraindicaciones (33.3%), superando a barreras de acceso (16.7%).
La disparidad según edad valida la teoría de MacDonald (2015) sobre la "Complacencia": al reducirse la frecuencia de controles tras el primer año, disminuye la percepción de riesgo y la adherencia. El desconocimiento del calendario y los mitos sobre síntomas leves representan un riesgo sanitario y legal ante las normativas vigentes. Se concluye que la educación sanitaria en la consulta es la herramienta más potente para elevar coberturas. Se recomienda implementar un sistema de "Alerta a los 12 meses" en Mendoza para anticipar la importancia de los refuerzos y garantizar el derecho a la salud del menor.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11606 Transición en Hospital de Día Pediátrico Polivalente: Experiencias, Desafíos y Barreras en la población adolescente Los sistemas de salud/Salud publica |
NURIA MARINA SERRANO | |
| 11627 Seguimiento interdisciplinario de pacientes pediátricos con anomalías vasculares crónicas y subagudas: Experiencia de un centro especializado en Argentina. Seguimiento patología subaguda y crónica |
VANINA GISELE MOLEA CITATE | |
| 11692 Relato de experiencias: Implementación de la Simulación Clínica como Herramienta Pedagógica en el Servicio de Mediano Riesgo (área de atención ambulatoria) Formación y capacitación pediátrica |
SILVINA ANDREA DE PINHO | |
| 12107 Pesquisa de hipertensión arterial en aptos físicos escolares y su asociación con indicadores antropométricos en niños y adolescentes de la población de Malvinas Argentinas Pediatría, familia y comunidad |
MARIA ISABEL PEREZ ASCANIO | |
| 12159 Conocimiento, Creencias y Actitudes de Cuidadores sobre la Vacunación Obligatoria en Niños/as de 1er Grado de Escuelas del Área Programática de un Hospital Público de CABA Atención Primaria y prevención |
PAMELA BEATRIZ BARTHES AGUIRRE | |
| 12164 Caracterización Del Estado Nutricional Según La Ingesta Alimentaria De Niños Y Niñas De 6to Grado Que Asisten A Escuelas Públicas Del Área Programática De Un Hospital De Caba Atención Primaria y prevención |
PAMELA BEATRIZ BARTHES AGUIRRE |
La malnutrición por exceso es un desafío crítico de salud pública en Argentina en niños, niñas y adolescentes , con prevalencias del 41,1% nacional y 44,1% en el Gran Buenos Aires, elevando el riesgo de ENT. Estos cuadros se asocian a patrones de consumo con alto aporte de ultraprocesados y baja ingesta de nutrientes esenciales. Ante este escenario, este estudio caracteriza el estado nutricional, perfil sociodemográfico e ingesta de niños/as de 6to grado en escuelas públicas del área programática, con el fin de generar evidencia local que fundamente intervenciones nutricionales culturalmente pertinentes.
Caracterizar el estado nutricional (IMC/edad y talla/edad), perfil sociodemográfico y patrones de ingesta en niños/as de 6to grado de escuelas públicas locales para aportar evidencia a la planificación estratégica y el diseño de intervenciones en salud.
Equipo: Pediatras, residentes de nutrición y médica generalista.
Diseño: Observacional, descriptivo, transversal.
Población: Niños/as de 6to grado de 18 escuelas públicas (junio-octubre 2025). Encuesta de ingesta a cuidadores y evaluación antropométrica directa.
Criterios: Alumnos/as con autorización del cuidador y asentimiento propio.
Tras un análisis de las encuestas completadas por los cuidadores de la muestra total de 250 niños de entre 11 y 12 años, se han obtenido hallazgos :
Estado Nutricional: En cuanto a la valoración antropométrica, se observó que el 54,1% de la población presenta exceso de peso, desglosado en un 39,0% con obesidad y un 15,0% con sobrepeso. El 45,1% restante se encuentra en rango de normopeso.
Ingesta Saludable: Al evaluar la calidad de la ingesta, el consumo diario de fuentes proteicas como carnes y lácteos es elevado, superando el 90% en la población general. Sin embargo, el consumo de frutas muestra una diferencia marcada: es más frecuente en el grupo normopeso (75,7%) en comparación con el grupo con obesidad (67,7%).
Alimentos Críticos: Respecto a la ingesta de alimentos no recomendados, los productos de pastelería y galletitas ocupan un lugar preponderante, siendo consumidos por el 72,9% de los niños con obesidad. Asimismo, el consumo de golosinas es notable en este mismo grupo, con más del 58% reportando una ingesta igual o superior a dos veces por semana.
Bebidas: En el análisis de hidratación, el consumo de lácteos prevalece sobre las bebidas azucaradas. No obstante, al desglosar por género, los varones en normopeso mostraron un mayor consumo de bebidas azucaradas (38,3%) frente a las mujeres del mismo grupo (17,6%).
Vianda (n=100): En el subgrupo que consume vianda escolar, el motivo principal de su elección es la colación (56,0%), seguido por las preferencias personales o el desagrado hacia el menú escolar (38,0%). Esto refleja una adaptación cultural donde destacan preparaciones habituales en los hogares, como arepas y milanesas.
Salud: Sobre el perfil de salud general, el 8,8% de los participantes reportó antecedentes clínicos relevantes como asma o TDAH, y el 11,6% requiere medicación de forma crónica.
Vulnerabilidad: Finalmente, en términos socioeconómicos, el 72,4% cuenta con cobertura de salud adicional, mientras que el 24,4% recibe asistencia alimentaria. Se identificó una disparidad significativa en el acceso a esta ayuda: el 57,97% de quienes no poseen obra social la recibe, frente al 11,60% de quienes sí cuentan con dicha cobertura.
El estudio muestra una alta prevalencia de malnutrición por exceso, que parece estar asociada a patrones de ingesta desequilibrados y a un potencial conflicto con la oferta alimentaria escolar La ingesta se ve modulada por factores socioeconómicos, evidenciados por la correlación entre la falta de cobertura privada de salud y la dependencia de ayuda alimentaria (57.97% en el grupo con cobertura exclusivamente pública), y por factores culturales. Esta fuerte correlación sugiere que la vulnerabilidad económica podría limitar el acceso a alimentos protectores (frutas, verduras y lácteos) de mayor costo, favoreciendo indirectamente el consumo elevado de alimentos críticos.Para futuras estrategias de intervención, es fundamental incorporar un enfoque culturalmente sensible. Los hallazgos sobre la vianda escolar, que incluye elementos tradicionales como arepas, milanesas y empanadas, deben utilizarse para diseñar mensajes de promoción de la salud que refuercen positivamente las tradiciones culinarias saludables y ofrezcan alternativas nutritivas que se integren a estos hábitos alimentarios ya establecidos. Esto incluye abordar el consumo de alimentos críticos, como las bebidas azucaradas, promoviendo la sustitución con opciones culturalmente aceptadas.Se recomienda desarrollar una estrategia específica para clarificar el concepto de "colación” aprovechando que la principal motivación para llevar vianda es la colación (56.0%). Esta oportunidad debe utilizarse para promover alternativas nutritivas que sustituyan de manera efectiva el consumo de alimentos críticos en el entorno escolar.
La pandemia de COVID-19 provocó una interrupción en el programa de salud escolar (2020/2021) con dificultades para recuperar la cobertura óptima del Calendario Nacional Obligatorio en niños de ingreso escolar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). La persistencia de coberturas subóptimas sugiere barreras que van más allá del acceso, incluyendo aspectos informativos y actitudinales. Datos consolidados de enero de 2026 (Ministerio de Salud, Nación y CABA) reflejan una caída significativa en la cobertura vacunal, con estadísticas en el grupo escolares (5 y 6 años) en niveles críticos: Salk (Polio, 5 y 6 años): 47,6%; Triple Viral (2da dosis, 5 y 6 años): 46,7%; VPH (11 años, Mujeres): 55%; VPH (11 años, Varones): 51%.
Identificar el nivel de conocimiento y caracterizar a los cuidadores o adultos responsables en términos sociodemográficos, logísticos y de acceso al sistema de salud, evaluando el impacto de estas variables en el cumplimiento del esquema de vacunación obligatorio.
Diseño: Estudio descriptivo, exploratorio, comparativo y transversal, con enfoque mixto. Periodo: febrero a junio 2026. Población y Muestra: Cuidadores de niños de 1er grado de siete escuelas seleccionadas aleatoriamente y estratificadas por distrito escolar de un Área Programática de un hospital público de CABA. Instrumento: Cuestionario estructurado y estandarizado de encuesta presencial. Variables evaluadas: Conocimiento específico, actitudes (Escala Likert), variables sociodemográficas, acceso y barreras logísticas, y fuentes de información. Análisis: Estadístico descriptivo e inferencial.
1. Perfil Demográfico: La muestra (N=103) mostró predominio de madres (58) y padres (39), mayoritariamente de 40 a 50 años (53) y con alto nivel educativo: 39.2% universitarios, 35.3% secundario y 21.6% terciario. Solo un 3.9% cuenta únicamente con nivel primario.
2. Estado de Vacunación: El 69.6% de los cuidadores (71) reportó esquema de adultos completo; 21.6% (22) lo desconocía. Solo se reportaron 4 casos de esquemas incompletos en niños.
3. Confianza y Conocimiento: El 64.7% manifiesta confianza total, pero un 35.3% mantiene dudas específicas. Solo el 19.6% conoce todas las enfermedades prevenibles, el 49% conoce solo algunas, y el 31.4% no las conoce.
4. Fuentes de Información, Acceso y Actitud: El pediatra es la fuente principal (91.2%). Las redes sociales (Facebook, TikTok, Instagram) son consultadas por el 22.5% cada una. El 70.6% de los niños/as se vacuna en el sistema público. El 94.1% de los profesionales informan sobre efectos esperados. El 92.2% de los cuidadores procede con la vacunación inmediata a pesar de la resistencia del niño/a.
A pesar de la alta confianza general y el rol central del pediatra (91.2%), las dudas o inquietudes sobre las vacunas (35.3%) son transversales a los niveles educativos (confianza total similar entre 63% y 66%). La alta proporción de cuidadores que desconoce su propio estado vacunal (21.6%) sugiere una falta de concientización sobre la importancia de la inmunización en el adulto. No obstante, la detección de casos puntuales de resistencia a la aplicación de vacunas o la elección basada en desconfianzas en estos pequeños grupos subraya la necesidad de realizar trabajos cualitativos para explorar en profundidad estas representaciones sociales y motivaciones, lo cual se propone como una línea de investigación futura.
El predominio del uso de centros públicos de vacunación (70.6%) confirma la accesibilidad. La alta tasa de información profesional percibida (94.1% informan sobre efectos) sugiere que las barreras no se deben a una falla en la comunicación al momento de la aplicación, sino más bien a un déficit de conocimiento previo sobre las enfermedades prevenibles (solo 19.6% saben todas). Estos hallazgos sirven de base para diseñar intervenciones centradas en la comunicación específica y proactiva para fortalecer la inmunidad colectiva en la población escolar y mejorar la concientización sobre el calendario de niños/as y adultos. Dado que las redes sociales (Facebook, TikTok, Instagram 22.5% cada una) son consultadas, es vital que los organismos de salud tengan una presencia activa en estas plataformas y que desarrollemos fuentes de informacion confiables desde salud escolar. Finalmente, la actitud de "vacunar igual" (92.2%) demuestra una fuerte internalización de la vacunación como norma de salud pública.
La obesidad en la infancia es una enfermedad crónica compleja y multifactorial cuya prevalencia ha ido en aumento en los últimos años. Es un fuerte predictor de enfermedades crónicas en la adultez. Entre sus comorbilidades más frecuentes se destaca la hipertensión arterial (HTA), cuya prevalencia en la infancia ha ido en aumento en paralelo a la "epidemia" de sobrepeso. A pesar de que el IMC ha sido usado globalmente para clasificación de obesidad, el aumento de grasa visceral no es correctamente identificado, siendo este un factor predictivo importante para el desarrollo de complicaciones metabólicas y cardiovasculares. Para ello se puede utilizar el índice cintura/talla. Con este estudio buscamos comprobar la relación entre pacientes con obesidad y la presión arterial elevada, en conjunto con el índice de cintura/talla.
El objetivo principal fue evaluar la frecuencia de presión arterial elevada e hipertensión arterial (HTA) detectada durante los aptos físicos escolares en niños y adolescentes de 3 a 15 años, analizando su asociación con el índice cintura-talla (ICT).
Se realizó un estudio observacional, analítico y transversal basado en datos del Hospital Claudio Zin, recolectados entre enero y marzo de 2026. La muestra final consistió en 3319 pacientes. Se utilizaron indicadores como Z-score del IMC para el estado nutricional y percentiles específicos por edad, sexo y talla para clasificar la presión arterial.
● Asociación entre Obesidad e HTA: Se encontró una correlación positiva significativa entre el incremento del peso y los valores de presión arterial. En pacientes con obesidad grave, la prevalencia de HTA fue del 25,61% en mujeres y del 23,95% en varones.
● Riesgo Comparativo: Los niños con sobrepeso u obesidad presentaron una probabilidad 1,39 veces mayor de tener cifras tensionales elevadas en comparación con los normopesos; en las niñas, este riesgo fue 1,29 veces mayor.
● Índice Cintura-Talla (ICT): Se confirmó que un ICT ≥ 0,50 es un marcador prevalente en pacientes con mayor IMC. Por ejemplo, el 97,5% de las niñas y el 90.9% de los varones con obesidad grave presentaron un ICT elevado, lo que indica una fuerte asociación con la obesidad central y el riesgo cardiometabólico.
● Grupos de Edad: La asociación entre obesidad e hipertensión fue estadísticamente significativa en los grupos de preadolescentes y adolescentes (10 a 15 años).
El estudio concluye que los controles de aptos físicos escolares son una instancia vital para la detección temprana de factores de riesgo cardiovascular. Se recomienda la incorporación sistemática de la medición de la presión arterial y del ICT como herramientas simples y eficaces para identificar a pacientes que requieren seguimiento interdisciplinario y cambios en el estilo de vida para prevenir enfermedades en la adultez
Relato de experiencias: Implementación de la Simulación Clínica como Herramienta Pedagógica en el Servicio de Mediano Riesgo (área de atención ambulatoria)
Introducción y marco teórico
La simulación clínica constituye una herramienta educativa clave en la formación de profesionales de la salud. Permite la enseñanza de habilidades en entornos estandarizados, seguros y predecibles, permitiendo sustituir experiencias reales en diversos escenarios y complejidades, facilitando las prácticas, el aprendizaje y la evaluación de dichas capacidades.
Aunque tradicionalmente se ha utilizado para desarrollar habilidades en procedimientos, en los últimos años también se ha aplicado al entrenamiento de competencias no técnicas, como la comunicación, el trabajo en equipo y la toma de decisiones.
La comunicación efectiva es fundamental en la práctica médica, especialmente en el ámbito ambulatorio. Situaciones como la comunicación de malas noticias requieren habilidades específicas que influyen en la comprensión, la toma de decisiones y el apoyo emocional. Sin embargo, el entrenamiento en comunicación sigue siendo limitado durante la formación de grado y la residencia.
En este contexto, la simulación clínica ofrece un entorno seguro para practicar, recibir retroalimentación y mejorar las competencias comunicacionales
Objetivos
Describir la implementación de un taller de simulación clínica destinado al entrenamiento de habilidades de comunicación efectiva en residentes de Pediatría que realizan su rotación por el Servicio de Mediano Riesgo del Hospital de Pediatría “Prof. Dr. Juan P. Garrahan”. Diagnóstico de situación: la simulación es una técnica ampliamente utilizada en el ámbito de la emergencia o unidades de cuidados intensivos. Sin embargo, en la práctica ambulatoria su implementación es menor, debido a que hay menos procedimientos. Existen otras habilidades con el potencial de ser entrenadas y mejoradas mediante la simulación, como la comunicación, que pueden ser desarrolladas con requerimiento mínimos de equipamiento.
Población: Destinado a residentes de pediatría de tercer y cuarto año. El servicio de Mediano riesgo del hospital Juan P. Garrahan constituye un ámbito de formación de alta demanda con la rotación de 80 residentes aproximadamente por año.
Desarrollo de la experiencia
La actividad se desarrolla mediante una simulación clínica estructurada. Inicialmente se realiza un prebriefing, durante el cual se presentan los participantes, se explicitan los objetivos de aprendizaje y se establecen las normas del escenario simulado.
El caso involucra a un médico residente que asume un rol activo como profesional tratante y a un docente entrenado que interpreta a la madre de un paciente pediátrico, siguiendo un guión previamente diseñado y estandarizado. El escenario recrea una consulta ambulatoria en la que el residente debe comunicar una mala noticia relacionada con el diagnóstico de una enfermedad en un paciente pediátrico y abordar las inquietudes y reacciones emocionales de su madre.
Finalizada la simulación, se lleva a cabo un debriefing guiado por los instructores, orientado a promover la reflexión crítica sobre el desempeño observado. Asimismo, se realiza una evaluación estructurada mediante una lista de cotejo que contempla diferentes dimensiones de la comunicación efectiva, incluyendo la transmisión de información, la empatía, la escucha activa y el manejo de las emociones.
Todos los residentes que participan de la rotación asisten como observadores activos del escenario y del debate posterior, favoreciendo el aprendizaje colaborativo y la adquisición de competencias comunicacionales a través de la reflexión compartida y el intercambio de experiencias.
Resultados y evaluación
La implementación de un taller de simulación de comunicación en un ámbito ambulatorio resultó una experiencia satisfactoria. Al finalizar la actividad se aplicó una encuesta de satisfacción y percepción a los participantes con el objetivo de explorar la utilidad del taller, su aplicabilidad en la práctica clínica, el impacto en las habilidades de comunicación, el realismo del escenario simulado y la percepción de un entorno seguro para el aprendizaje. Los resultados mostraron una valoración altamente positiva de la experiencia. Más del 90 % de los residentes refirieron que la actividad aumentó su confianza para comunicarse con pacientes y familiares, consideraron que las estrategias trabajadas son útiles para su aplicación en situaciones clínicas reales y manifestaron que recomendarían el taller a otros residentes.
La experiencia evidenció la factibilidad de incorporar actividades de simulación clínica en un ámbito ambulatorio y su potencial para fortalecer competencias comunicacionales fundamentales durante la formación pediátrica.
Introducción
Las anomalías vasculares constituyen un grupo heterogéneo de enfermedades poco frecuentes que incluyen tumores, malformaciones vasculares y síndromes de sobrecrecimiento. Actualmente se clasifican según los criterios de la ISSVA (International Society for the Study of Vascular Anomalies), sistema que permite unificar criterios diagnósticos y terapéuticos.
En 2019 se creó el Centro Interdisciplinario de Anomalías Vasculares (CIAV) del Sanatorio Mater Dei, integrando dermatología, pediatría, hematología, genética, radiología diagnóstica e intervencionista, oftalmología, cirugía y otras especialidades.
Objetivos
Describir la experiencia asistencial de una clínica interdisciplinaria especializada en anomalías vasculares y caracterizar la población atendida durante los primeros 7 años de funcionamiento.
Materiales y métodos
Estudio descriptivo retrospectivo de las consultas realizadas entre mayo de 2019 y mayo de 2026. Se analizaron los registros clínicos de pacientes evaluados, con acceso simultáneo a historia clínica electrónica, ecografía Doppler y estudios complementarios según necesidad.
Se registraron 737 consultas. Las patologías más frecuentes fueron malformaciones venosas, linfáticas y combinadas (39%), hemangiomas y otros tumores vasculares (21%), síndromes de sobrecrecimiento relacionados con alteraciones de la vía PIK3CA (19%), linfedemas (10%), hemangioendotelioma kaposiforme (5%), síndrome CM-AVM (4%), displasias venosas yugulares (2%) y malformaciones arteriovenosas y otras entidades menos frecuentes (1%).
Resultados
La consulta interdisciplinaria permitió integrar en una misma instancia la evaluación clínica, la realización de ecografía y la definición terapéutica consensuada. Se abordaron pacientes con todo el espectro de la clasificación ISSVA, incluyendo malformaciones venosas extensas, malformaciones linfáticas macro y microquísticas, hemangioendotelioma kaposiforme, síndrome CM-AVM, malformaciones arteriovenosas y síndromes de sobrecrecimiento complejos.
27 pacientes recibieron tratamiento sistémico con sirolimus y 3 recibieron talidomida como parte de estrategias terapéuticas individualizadas.
La evaluación conjunta con genética permitió alcanzar diagnósticos moleculares en 5 pacientes: 3 mutaciones somáticas en PIK3CA asociadas al espectro PROS, 1 mutación germinal en TEK en una paciente con síndrome de malformaciones venosas múltiples y una mutación germinal en PTEN en una paciente con síndrome PHOST. Estos hallazgos tuvieron impacto directo en el asesoramiento genético, el seguimiento y la selección terapéutica.
Conclusiones
La creación de una clínica interdisciplinaria permitió centralizar el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de pacientes con anomalías vasculares complejas. La interacción entre especialidades facilitó la toma de decisiones consensuadas, la incorporación de estudios moleculares y el acceso a terapias dirigidas. Nuestra experiencia demuestra que el modelo interdisciplinario constituye una estrategia eficaz y reproducible para el manejo de enfermedades vasculares poco frecuente en pediatría y favorece la implementación de medicina de precisión en la práctica clínica.
El aumento de adolescentes y adultos jóvenes con enfermedades crónicas complejas y necesidades de alta complejidad ambulatoria plantea nuevos desafíos en la transición desde la pediatría hacia la medicina del adulto. El Hospital de Día Pediátrico Polivalente (HDP) constituye una modalidad asistencial que permite sostener tratamientos prolongados, garantizar continuidad del cuidado y evitar internaciones convencionales. Sin embargo, la ausencia de protocolos estructurados de transición y de redes receptoras especializadas en adultos genera barreras asistenciales y vulnerabilidad sanitaria que favorecen la discontinuidad del seguimiento. Asimismo, se observa una población creciente de adolescentes que, aun sin enfermedades orgánicas crónicas tradicionales, requieren soporte interdisciplinario prolongado, lo que motivó la incorporación de la categoría de Pacientes de Alta Complejidad Ambulatoria (PACA).
Analizar la atención de adolescentes y adultos jóvenes en un Hospital de Día Pediátrico Polivalente para fundamentar y diseñar un protocolo estructurado de transición a la medicina del adulto. Describir perfiles clínicos y madurativos, complejidad asistencial, evolución de la demanda y barreras vinculadas al egreso de pacientes con alta complejidad ambulatoria.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo realizado entre enero de 2020 y diciembre de 2025 en un Hospital de Día Pediátrico Polivalente. Se incluyeron adolescentes y adultos jóvenes atendidos en el servicio durante dicho período. Se analizaron variables clínicas y asistenciales: diagnósticos, distribución etaria, complejidad clínica, necesidad de abordaje multidisciplinario, destino de egreso y evolución de la demanda. Los pacientes fueron clasificados según grados de complejidad (GC-I a GC-IV) y categoría PACA. Se evaluó el Índice de Abordaje Multidisciplinario (IAM) como indicador de integración asistencial. El análisis cuantitativo fue complementado mediante la selección intencional de cuatro casos clínicos representativos, destinados a ilustrar diferentes barreras geográficas, socioeconómicas, cognitivas, emocionales e institucionales presentes en los procesos de transición hacia la medicina del adulto.
Se registraron 2409 procesos asistenciales. A lo largo de los años estudiados se evidencia el aumento de la población adolescente atendida en el servicio. El grupo de 17-18 años concentró la mayor carga asistencial, seguido por un crecimiento sostenido del grupo de 14-16 años. También aumentó el número de mayores de 18 años que continuaron bajo seguimiento pediátrico debido a la complejidad de sus necesidades asistenciales.Los procesos de reafirmación de género constituyeron el principal motivo de consulta (51,7%), seguidos por baja talla (11,8%), pubertad precoz (7,7%), anemia (6,5%) y obesidad/sobrepeso (5,4%). En la adolescencia tardía predominó la atención de enfermedades crónicas sistémicas complejas. El 60,7% de las consultas requirió abordaje multidisciplinario. El Índice de Abordaje Multidisciplinario aumentó de 38,1% a 79,5% entre ambos períodos, evidenciando una consolidación progresiva del HDP como nodo articulador para pacientes complejos. La tasa global de resolución interna alcanzó el 95,7%, mientras que las internaciones y derivaciones externas representaron menos del 1%.
Los casos clínicos identificaron múltiples barreras para la transición: dependencia afectiva con el equipo pediátrico, ausencia de servicios receptores especializados en adultos, vulnerabilidad socioeconómica, dificultades cognitivas y fragmentación institucional. La aplicación del cuestionario TRAQ 5.0 mostró que la autonomía técnica y las competencias de autogestión no siempre se correlacionan con la madurez emocional ni con la capacidad real de sostener el seguimiento fuera del sistema pediátrico.
El Hospital de Día Pediátrico Polivalente constituye una estrategia costo-efectiva y de alta capacidad resolutiva para adolescentes y adultos jóvenes con enfermedades crónicas y necesidades complejas de atención ambulatoria. Los resultados muestran un incremento sostenido de la demanda y la necesidad de dispositivos específicos para la transición. Este proceso debe entenderse como una intervención progresiva, interdisciplinaria y centrada en el paciente, que trasciende la edad cronológica e incorpora dimensiones clínicas, emocionales y sociales. La implementación de protocolos estructurados y herramientas de evaluación de autonomía podría disminuir la discontinuidad asistencial y favorecer una transición segura hacia la medicina del adulto.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11539 Caracterización de las exposiciones a productos de uso doméstico durante el primer trimestre del 2026 Otros |
FLORENCIA BEATRIZ MARIN | |
| 11718 Características clínicas y evolución del loxoscelismo pediátrico en un hospital de referencia. Otros |
VALENTINA ESTHER VIAZZI | |
| 12091 Prevención de lesiones no intencionales: infancias expuestas a drogas de abuso, un nuevo desafío para el pediatra. Otros |
DAIANA ANALIA PSZENYCKYJ | |
| 12199 "Síndrome del niño olvidado en vehículos: revisión sistemática de la literatura sobre epidemiología, mecanismos neurocognitivos, factores de riesgo y prevención." Otros |
LUCÍA FERNANDA PAGLIERI GONZÁLEZ |
El síndrome del niño olvidado en vehículos hace referencia a los casos en los que un niño es dejado inadvertidamente dentro de un vehículo, con riesgo de hipertermia grave y muerte. Este fenómeno constituye una causa prevenible de mortalidad pediátrica asociada a lesiones no intencionales.
La literatura sugiere que estos eventos no se deben exclusivamente a negligencia, sino que pueden estar relacionados con fallos de la memoria prospectiva, automatismos conductuales y condiciones contextuales como estrés, fatiga o cambios en la rutina del cuidador.
Sin embargo, la evidencia disponible se encuentra dispersa entre estudios epidemiológicos, revisiones clínicas, reportes forenses y literatura de neurociencia cognitiva, lo que dificulta una comprensión integrada del fenómeno.
Varios países como EEUU y Canadá, han comenzado a estudiar y registrar el evento. En nuestro país no contamos con información sólida ni certera sobre la real ocurrencia del mismo.
Sintetizar la evidencia científica disponible sobre el síndrome del niño olvidado en vehículos, con énfasis en su epidemiología, mecanismos cognitivos, factores asociados y estrategias de prevención orientadas a salud pública.
Se realizó una revisión sistemática de la literatura siguiendo las recomendaciones PRISMA. La búsqueda bibliográfica se efectuó en PubMed/MEDLINE durante mayo/junio de 2026 utilizando los términos "forgotten baby syndrome", "forgotten child syndrome", "child left in vehicle", "pediatric vehicular heatstroke", "vehicular heatstroke" y "vehicular hyperthermia", combinados mediante operadores booleanos. La búsqueda inicial identificó 87 registros. Se eliminaron 19 duplicados, se excluyeron 39 publicaciones por no abordar específicamente la temática y 15 por tratarse de reportes aislados y artículos sin información relevante. Finalmente, se incluyeron 14 publicaciones para el análisis. Se agregaron como fuente secundaria los datos epidemiológicos del registro estadounidense NoHeatStroke.org.
La revisión identificó que el síndrome del niño olvidado en vehículos representa un problema persistente de salud pública. Según los registros estadounidenses, el 52,9% de las muertes ocurre cuando el niño es olvidado involuntariamente por el cuidador. Los mecanismos neurocognitivos descritos involucran la interacción entre la memoria prospectiva, encargada de recordar acciones futuras, y la memoria responsable de rutinas automatizadas. Situaciones de estrés, privación de sueño, cambios inesperados en la rutina diaria, sobrecarga cognitiva y distracciones favorecen que los circuitos automáticos predominen sobre los procesos conscientes, generando el olvido involuntario del niño.
Los factores de riesgo más frecuentemente asociados incluyen modificaciones de la rutina habitual de traslado, fatiga, estrés laboral, múltiples demandas simultáneas y ausencia de sistemas de control.
En la mayoría de los estudios, los casos corresponden a padres o cuidadores primarios, sin antecedentes consistentes de negligencia, lo que apoya el modelo de error cognitivo involuntario.
Desde el punto de vista fisiopatológico, el interior de los vehículos puede alcanzar temperaturas críticas en minutos debido al efecto invernadero cerrado, con incrementos a valores superiores a 50–60°C en menos de una hora. Este entorno genera un riesgo vital rápido, especialmente en lactantes y menores de 2 años.
Las estrategias preventivas más efectivas incluyen la implementación de recordatorios visuales, colocación de objetos personales en el asiento trasero, sistemas de verificación entre cuidadores, campañas educativas y tecnologías de detección de ocupantes en los vehículos. Sin embargo, la evidencia disponible sugiere que los enfoques multifactoriales ofrecen mayor protección.
El síndrome del niño olvidado en vehículos constituye un evento prevenible asociado, según la literatura actual, a fallas de memoria prospectiva y automatización de rutinas, más que a negligencia deliberada. El reconocimiento de este fenómeno como un problema de salud pública es fundamental para reducir su morbimortalidad.
En Argentina no se dispone actualmente de registros epidemiológicos nacionales específicos que permitan estimar con precisión la incidencia, características clínicas y circunstancias asociadas.
Dada su alta letalidad y carácter prevenible, se destaca la necesidad de fortalecer estrategias de educación, registro del evento y de prevención. En este sentido, se propone la incorporación de contenidos específicos en programas de educación vial y en los exámenes teóricos para la obtención de licencias de conducir, como medida de impacto poblacional en seguridad infantil.
El loxoscelismo, provocado por mordeduras de arañas del género Loxosceles, constituye una urgencia médica relevante en Sudamérica, particularmente en la población pediátrica, debido a su potencial de causar desde lesiones cutáneas hasta complicaciones sistémicas graves. En Argentina, el tratamiento con antiveneno ha reducido la mortalidad, aunque persisten desafíos en el diagnóstico precoz y la prevención. Este estudio se propuso describir las características clínicas, epidemiológicas y terapéuticas de casos de loxoscelismo en pacientes pediátricos internados en un hospital público de la ciudad de Bahía Blanca.
Analizar las manifestaciones clínicas, circunstancias del evento y resultados terapéuticos en pacientes menores de 15 años con diagnóstico de loxoscelismo cutáneo o cutáneo-visceral internados en el Hospital Municipal de Agudos Leónidas Lucero entre el 1 de abril 2018 y el 30 de abril 2026.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y retrospectivo sobre 11 pacientes menores de 15 años con diagnóstico clínico de loxoscelismo realizado por especialistas. Se identificaron mediante revisión de historias clínicas y registros del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA). Se relevaron variables demográficas, contexto del evento, síntomas clínicos, tratamientos recibidos y evolución. Los datos fueron analizados mediante estadística descriptiva, utilizando frecuencias y medidas de tendencia central.
La mayoría de los casos se registraron durante la primavera y el verano (n: 7; 63,6%). En cuanto al lugar del evento, el dormitorio fue el sitio más frecuente (n: 8; 72,7%). En 5 pacientes (45,5%), se pudo recuperar el arácnido responsable de la mordedura. Se observó un predominio de sexo femenino (n: 9; 81,8%). El tiempo transcurrido entre la mordedura y la consulta fue mayoritariamente durante las primeras 24 horas: tres pacientes consultaron a las 36 horas, dos entre 24 y 36 horas, y seis antes de las 24 horas. La zona más afectada fueron las extremidades superiores (n: 4; 36,3%), seguida de la cabeza (n: 3; 27,2%).
Los síntomas iniciales más comunes fueron dolor local (n: 10; 90,9%), edema (n: 8; 72,7%) y eritema (n: 7; 63,6%). Otros síntomas menos frecuentes incluyeron fiebre >38°C (n: 4; 36,4%), placa livedoide (n: 3; 27,3%), cefalea (n: 2; 18,2%), vómitos (n: 2; 18,2%) y dolor abdominal (n: 2; 18,2%). Entre las 36 y 48 horas, el edema y el dolor local persistieron en más de la mitad de los pacientes, mientras que el eritema permaneció en el 45,5%, la fiebre y la placa livedoide en un 36,4% (n:4). Se observaron complicaciones como dolor abdominal (n: 2; 18,1%), cefalea (n: 1; 9%) e ictericia (n: 1; 9%).
Un 36,4% (n: 4) presentó loxoscelismo cutáneo-visceral, diagnosticado mediante criterios clínicos y epidemiológicos compatibles. La mitad evidenció aumento de bilirrubina, y uno presentó compromiso sistémico grave con elevación de PCR, LDH y alteraciones hepáticas y de coagulación.
El total de los pacientes recibió tratamiento con suero antiveneno, sin óbitos. El 90,9% (n: 10) asoció corticoides, un 54,5% (n: 6) antibioticoterapia y plan de hidratación parenteral. Para el manejo de dolor el 100% (n: 11) recibió analgesicos no esteroideos.
El 72,7% (n: 8) presentó una evolución clínica favorable, con buen manejo del dolor, cese de la progresión de la lesión cutánea y normalización de los parámetros de laboratorio. El tiempo de resolución de los signos y síntomas varió desde 72 horas hasta más de una semana. Los días totales de internación oscilaron entre 1 y 7 días, con un promedio de 3,6 días.
El loxoscelismo pediátrico constituye un problema sanitario relevante, con riesgo de complicaciones graves si no se diagnostica y trata oportunamente. La administración de antiveneno resultó efectiva en la mayoría de los casos. Los resultados de este estudio subrayan la importancia de reforzar estrategias preventivas y educativas dirigidas a la comunidad y al personal de salud, especialmente en zonas endémicas y en períodos de mayor incidencia.
Las exposiciones a productos de uso doméstico son una de las consultas más frecuentes en los Centros de Información y Asesoramiento Toxicológico. El 90% ocurren en el ámbito domiciliario y la mayoría son de carácter no intencional. Debido a los hábitos exploratorios en los menores de 5 años y los colores llamativos de algunos productos es habitual este tipo de intoxicaciones en este rango etario. El patrón en adolescentes difiere, ya que en este grupo la exposición es mayormente intencional. Los productos más frecuentemente involucrados se pueden clasificar en: cosméticos, alcoholes, pilas, productos de limpieza, hidrocarburos y plaguicidas. Debido a que en la Unidad de Toxicología recibimos llamados telefónicos de toda la Argentina decidimos realizar este estudio para definir la prevalencia de las exposiciones por productos de uso doméstico durante un trimestre para así poder implementar medidas de prevención más dirigidas y específicas.
Identificar la prevalencia según sexo y edad de los pacientes expuestos a productos de uso doméstico consultados en la Unidad de Toxicología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez durante el primer trimestre del 2026.
Caracterizar los productos más prevalentes.
Estimar el porcentaje de necesidad de consulta en guardia y de realización de estudios complementarios.
Diseño: estudio observacional descriptivo retrospectivo en el que se analizaron las consultas por exposición a productos de uso doméstico realizadas a la Unidad de Toxicología del Hospital de Niños Ricardo Gutierrez durante el primer trimestre de 2026.
Criterios de inclusión: pacientes interconsultados presencialmente o telefónicamente a la Unidad de Toxicología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez desde el 1 de enero de 2026 hasta el 31 de marzo de 2026. Expuestos intencionalmente o no a productos de uso doméstico. Edades comprendidas desde el nacimiento hasta los 18 años.
Criterios de exclusión: pacientes con historia clínica incompleta.
Definiciones:
-Productos de uso doméstico: sustancias no farmacéuticas que se encuentran y se utilizan comúnmente en los hogares. Se pueden clasificar en: productos de limpieza, plaguicidas, hidrocarburos, cosméticos, alcohol etílico, alcoholes pesados y pilas.
Variables:
- Edad al momento de la consulta (cuantitativa discreta): valor numérico (0 a 18 años)
- Sexo (cualitativa dicotómica): masculino / femenino
- Producto de uso doméstico identificado (cualitativa nominal múltiple): productos de limpieza, plaguicidas, otros, cosméticos, hidrocarburos, pilas, alcohol etílico y alcoholes pesados.
- Necesidad de medidas de descontaminación (cualitativa dicotómica): pacientes que requirieron lavado cutáneo, lavado ocular, descontaminación gastrointestinal con carbón activado, lavado gástrico o irrigación intestinal total: Si / No
- Requirió consulta en guardia (cualitativa dicotómica): Sí / No
- Requirió realización de exámenes complementarios (cualitativa dicotómica): Sí / No
- Requirió internación (cualitativa dicotómica): Sí / No
Análisis estadístico: los datos fueron ingresados y procesados utilizando Microsoft Excel (versión 2019). Se realizó un análisis descriptivo de las variables cuantitativas, expresadas mediante media y rango. Las variables cualitativas fueron analizadas mediante frecuencias absolutas y relativas (%).
Durante el periodo hubo un total de 2970 consultas en la Unidad, de las cuales 517 fueron por exposición a productos de uso doméstico en pacientes de 0 a 18 años. El 85% corresponden a menores de 5 años. La media de edad fue de 3 años. El 58% de los pacientes fueron de sexo masculino. Del total, un 2% tenía como antecedente trastorno del neurodesarrollo. De las categorías un 29% corresponde a los productos de limpieza (lavandina 12%, detergente 8%, cloro 4%, antisépticos 3%, cáusticos 2%), 27% a plaguicidas (piretroides 23%, raticida 22%, organofosforados 7%), 12% a cosméticos, 6% a hidrocarburos, 5% a pilas, 4% a alcohol etílico, 1% a alcoholes pesados y un 15% a otros. Un 40% necesitó una consulta en guardia. El 12% requirieron medidas de descontaminación. Un 22% necesitaron de estudios complementarios, de los cuales el 40% fue por ingesta de plaguicidas (raticida y organofosforados), 21% por exposición a hidrocarburos y 11% a pilas. El 13% requirió de internación.
De este estudio se puede concluir que la mayoría de las exposiciones por productos de uso doméstico se manifiestan en menores de 5 años, a predominio de sexo masculino. Habitualmente secundarias a productos de limpieza y plaguicidas. Dentro de éstos últimos tanto los raticidas como los organofosforados son los que en casi la totalidad de los casos requieron de estudios complementarios, así como también los hidrocarburos. Es fundamental la prevención de las lesiones no intencionales en el hogar, la alerta a los cuidadores y la implementación de medidas más efectivas de seguridad como tapas con trabas para niños, especialmente en los productos insecticidas organofosforados, raticidas e hidrocarburos, ya que son los que conllevan mayor peligro y necesidad de consultas.
La exposición no intencional a drogas de abuso constituye un problema de creciente relevancia.Los datos estadísticos de organismos nacionales e internacionales evidencian una alta prevalencia de consumo de sustancias psicoactivas en nuestro país, en particular de cocaína y benzodiacepinas, y un aumento del consumo en personas gestantes y en período de lactancia.Este escenario incrementa el riesgo de exposición en población pediátrica representando un nuevo desafío para su abordaje integral.Es en este contexto, que el rol del pediatra se vuelve fundamental en la identificación de patrones de presentación y factores de riesgos para aplicar estrategias destinadas a reducir el riesgo a exposiciones.
Describir el perfil clínico-epidemiológico de los pacientes pediátricos con exposición no intencional a cocaína y benzodiacepinas en un hospital zonal general de agudos del conurbano bonaerense.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo, retrospectivo, de corte transversal, en el periodo 2024-2026 que analizó pacientes pediátricos que consultaron en un hospital zonal general de agudos de la provincia de Buenos Aires con tamizaje toxicológico en orina positivo para benzoilecgonina y/o benzodiacepinas.Se incluyeron pacientes mayores de 28 días y menores de 14 años, en quienes no existía intención autolítica ni consumo voluntario.Los datos fueron obtenidos a través de historias clínicas de la institución y se evaluaron variables demográficas, motivo de consulta, clínica al ingreso, diagnóstico inicial y vía de exposición al tóxico.
En el periodo analizado se registraron 15 pacientes con tamizaje toxicológico en orina positivo para benzoilecgonina (metabolito de la cocaína) y/o benzodiacepinas. En cuanto a la distribución por sexo no se observan diferencias.El rango etario se extendió desde los 36 días de vida hasta los 7 años.Del análisis de la muestra pudimos identificar dos perfiles clínico-epidemiológicos claros determinados por la edad, la sustancia detectada y la presunta vía de exposición.El primer grupo consta de lactantes y niños pequeños expuestos a cocaína, que representan el 46% de la muestra.En estos se presume, en primera instancia, la lactancia materna como vía de exposición, sin descartarse la contaminación ambiental.El 43% de estos pacientes ingresó con diagnóstico presuntivo de BRUE (alteración del tono muscular, cambios de coloración, apnea), sin identificarse antecedentes de exposición en la anamnesis dirigida inicial.Además, se registró el ingreso de mellizos para resguardo al encontrarse al cuidado de su madre consumidora, ambos presentaron como único signo clínico taquicardia no justificada.En el resto de casos incluidos en este primer perfil el tamizaje se solicitó en el marco de sospecha o referencia materna de consumo.El segundo grupo se conforma de niños pequeños y en edad escolar expuestos a benzodiacepinas y/o cocaína, que representan el 54% de la muestra.En este grupo se presume como vía de exposición la ingesta oral involuntaria (almacenamiento inseguro de fármacos, administración por parte de otro menor de edad, consumo de alimentos adulterados).El 87,5% de ellos dio positivo únicamente para benzodiacepinas, mientras que un caso presentó co-ingesta de cocaína y benzodiacepinas.La presentación clínica predominante en este grupo fue la ataxia (75%), acompañada por compromiso neurológico variable (tendencia al sueño, bradipsiquia, disartria) y síntomas gastrointestinales como episodios eméticos.
Los resultados de este trabajo demuestran que la exposición no intencional a drogas de abuso y psicofármacos en la infancia representan una problemática instalada en nuestra área programática, presentándose dos perfiles claros según edad y sustancia involucrada.Por un lado, el grupo de lactantes y niños pequeños, que se presentan con un cuadro clínico solapado (como el BRUE), expuestos a cocaína presuntamente a través de la lactancia materna o el ambiente; y por otro lado, el grupo de niños de mayor edad en el que predominó la ingesta involuntaria de benzodiacepinas por déficit en los cuidados.Un hallazgo común en ambos grupos fue la ausencia del antecedente de consumo o exposición a tóxicos en la anamnesis inicial, probablemente atravesada por el temor a la estigmatización y las potenciales consecuencias legales.Si bien la muestra puede no ser estadísticamente representativa, cobra relevancia clínica si consideramos el período de tiempo analizado y la características sociodemográficas de las familias que acuden a nuestro nosocomio.Del análisis se desprende la identificación de factores de riesgo recurrentes como el consumo problemático por parte de cuidadores, el almacenamiento no seguro de medicamentos y situaciones de vulnerabilidad socioeconómicas.Estos hallazgos refuerzan la necesidad de incorporar como pediatras estrategias de prevención acorde a la realidad epidemiológica local de nuestras instituciones.


| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11456 ESCROFULODERMA. "Todo es tuberculosis hasta que se demuestre lo contrario". Otros |
CECILIA MARIELA SANTOLIN | |
| 11620 Leucemia cutis como manifestación inicial de leucemia mieloide aguda. Otros |
LUCILA FORGIONE | |
| 11624 SÍNDROME DE SENSIBILIDAD A DROGAS CON EOSINOFILIA Y SÍNTOMAS SISTÉMICOS (DRESS), SECUNDARIO A CARBAMAZEPINA EN UNA ADOLESCENTE CON TRASTORNO DE SALUD MENTAL. A PROPÓSITO DE UN CASO. Otros |
JOSELYN AUQUILLAS GALLO | |
| 11638 Compromiso funcional de miembro superior como manifestación inicial de morfea lineal juvenil: desafíos diagnósticos y terapéuticos en pediatría Otros |
CARLOS JAVIER ROJAS MOLINA |
La morfea o esclerodermia localizada juvenil, es una enfermedad inflamatoria crónica autoinmune del tejido conectivo, caracterizada por depósito excesivo de colágeno con engrosamiento e induración de piel y tejido subcutáneo. La variante lineal constituye la forma más frecuente en pediatría y puede ocasionar compromiso musculoesquelético, limitación funcional, deformidades y secuelas permanentes si no se diagnostica y trata precozmente. Debido a su presentación inicial inespecífica, continúa representando un desafío diagnóstico en la práctica pediátrica.
Analizar la presentación clínica, el proceso diagnóstico y la evolución de un paciente con morfea lineal juvenil asociada a limitación funcional.
Paciente masculino de 3 años, sin antecedentes de relevancia, consulta por presentar debilidad de miembro superior izquierdo de dos meses de evolución, asociado a limitación funcional de la mano izquierda con presencia de lesiones hipocrómicas en brazo y dorso de mano homolaterales.
Se realizaron radiografías comparativas de ambos miembros superiores: normales. La evaluación dermatológica reveló una placa indurada, brillante y tensa de aproximadamente 3 x 4 cm en dorso de mano izquierda, con extensión lineal hacia antebrazo, brazo y hombro teniendo como principal sospecha diagnóstica morfea. A su vez, fue valorado por Servicio de Reumatología Infantil, quien solicitó FAN y factor reumatoideo con resultados negativos y resonancia magnética con presencia de edema del tejido celular subcutáneo sin evidencia de lesiones óseas.
Se realizó biopsia cutánea de mano izquierda, que informó fibrohialinosis dérmica acompañado de atrofia anexial e infiltrado inflamatorio mononuclear perivascular y perianexial, compatible con morfea. Se indican pulsos de corticoides con meprednisona por vía oral 5 días y rehabilitación kinésica motora con escasa respuesta clínica. Se decide iniciar tratamiento con metotrexato sistémico, ácido fólico y tratamiento tópico con cremas con betametasona y clobetasol.
A las dos semanas, por presentar progresión de las lesiones cutáneas con persistencia de limitación funcional, requirió 3 pulsos endovenosos con metilprednisolona con respuesta favorable, sin aparición de nuevas lesiones con mejoría de la movilidad en mano izquierda, persistiendo atrofia cutánea y retracciones residuales. Actualmente continúa con seguimiento multidisciplinario por Pediatría, Dermatología, Reumatología y Kinesiología.
La morfea lineal juvenil es una enfermedad inflamatoria crónica poco frecuente que puede comprometer estructuras profundas y generar limitación funcional significativa. El caso presentado resalta la necesidad de incluir esta entidad dentro de los diagnósticos diferenciales ante una limitación funcional localizada en los miembros. El reconocimiento precoz, junto con un abordaje multidisciplinario y el inicio temprano de tratamiento inmunomodulador, resultan fundamentales para limitar la progresión de la enfermedad, preservar la función y reducir el riesgo de secuelas permanentes.
La tuberculosis (TB) es un importante problema de salud pública que compromete fundamentalmente la vida de personas
jóvenes, sus familias y comunidades.
Según los reportes de las publicaciones nacionales, se evidencia una constante crecida de casos de TB por lo que podríamos estar
frente a un importante sub diagnóstico resultado de un acceso irregular a la salud.
Según Boletín epidemiológico en 2021 se notificaron 12.569 casos, con una tasa nacional que se ubicó en 27,4 por cada 100 mil
habitantes (un 15,3% más elevada que en 2020). En este periodo, se registraron 734 muertes, 16,7% correspondió a menores de
20 años.
Describir una presentación atípica de la TB en infancia en un medio de alta prevalencia en el segundo cordón del Conurbano
Bonaerense, que llega a un hospital zonal de agudos de segundo nivel de atención.
Paciente de 13 años de sexo femenino, que ingresa traída por su madre por presentar una tumoración en región dorsal de
aproximadamente 15 cm de diámetro de 7 meses de evolución. Habiendo consultado a hospital pediátrico a servicio de
dermatología y cirugía, interpretan el cuadro como malformación linfática. Solicitan RNM para definición de conducta
quirúrgica.
Por guardia en nuestro hospital, se evidencia una masa "abscedada", se decide drenaje obteniendo material de aspecto purulento,
se envía a bacteriología para su estudio. Se realiza GeneXpert MTB/RIF por nexo epidemiológico, obteniendose resultado
positivo. Se estudia foco primario, hallando afectación pulmonar, gangliograr mediastinica y cardíaca.
Se inicia tratamiento y seguimiento por neumonología infantil y pediatría, se realiza denuncia epidemiológica. La paciente
muestró evolución favorable al tratamiento instaurado.
La escrofuloderma es una TB subcutánea que origina abscesos fríos y destrucción secundaria de la piel suprayacente, resultado
de la extensión de un foco contiguo, es la forma clínica más frecuente de TB cutánea, ocurre principalmente en áreas
demográficas más desprotegidas y son de larga evolución.
Tener presente la TB como etiología de este tipo de cuadros clínicos es mandatoria en una población de alta prevalencia
epidemiológica con acceso irregular a la salud donde, la falta de catastro, diagnóstico y seguimiento de tratamientos esta a la
orden del día.
La TB, continua siendo una causa de morbimortalidad importante en nuestro medio, pero aun es tratable. No permitamos que por
la vorágine cotidiana profesional, y de la mano de la estigmatización social, siga cobrando vidas.
La leucemia cutis (LC) consiste en la infiltración de la epidermis, dermis o tejido celular subcutáneo por células leucémicas neoplásicas. Representa una manifestación específica y poco frecuente de las leucemias. Si bien su incidencia es mayor en la leucemia mieloide aguda (LMA), su asociación con la leucemia promielocítica aguda (LPA) es excepcional en la población pediátrica. Aunque suele aparecer de forma concomitante o posterior al diagnóstico hematológico, raramente constituye la manifestación inicial de la enfermedad sistémica. Su presentación clínica es variable (pápulas, placas o nódulos eritematovioláceos), lo que suele simular procesos infecciosos o inflamatorios, dificultando el diagnóstico precoz.
Describir el caso clínico de una paciente pediátrica en quien la leucemia cutis se presentó como la manifestación inicial y guía para el diagnóstico de una leucemia promielocítica aguda.
Paciente femenina de 10 años, originaria de República Dominicana, sin antecedentes de relevancia, consultó por lesiones cutáneas de un mes de evolución, afebril. Presentaba nódulos con ulceración central y base eritemato-violácea, móviles y de consistencia duro-elástica en axila, glúteo y muslo izquierdos (la mayor de 4 cm). Recibió previamente trimetoprima-sulfametoxazol por sospecha de forunculosis durante 14 días, sin respuesta. Al interrogatorio dirigido refirió astenia, pérdida de peso (~4%), sudoración nocturna, gingivorragia y epistaxis recurrente.
El laboratorio inicial reveló pancitopenia severa con presencia de blastos (GB: 1.900/mm³, 29% blastos; Hb: 6,8 g/dl; Plaquetas: 10.000/mm³). Ingresó por sospecha de debut oncohematológico e infección de piel/partes blandas. El cultivo de la lesión en muslo aisló Staphylococcus aureus meticilina resistente (SAMR) sensible a TMS, tratándose con piperacilina-tazobactam y vancomicina en principio, reajustando segun sensibilidad por 10 dias totales. Para la estabilización hematológica requirió un total de 7 soporte transfusionales (2 de glóbulos rojos y 5 de plaquetas).
El aspirado de médula ósea mostró blastos mieloides, con citometría de flujo positiva para MPO, CD13 y CD33. El estudio molecular confirmó la translocación t(15;17)(q22;q21)/ gen de fusión PML-RARα y mutación FLT3-ITD detectable. La biopsia cutánea evidenció infiltrados dérmicos y periadipocitarios de células medianas atípicas de estirpe mieloide. La inmunohistoquímica fue positiva para MPO, CD43, CD68 y ACL (Ki67 40%, TdT-), confirmando el diagnóstico de LC secundaria a LPA. Inició tratamiento según protocolo con trióxido de arsénico (ATO), ácido transretinoico (ATRA) y prednisona, con buena tolerancia. Actualmente, finalizada la fase de consolidación, las lesiones cutáneas presentaron remisión clínica completa.
La leucemia cutis (LC) se define como la infiltración específica de la piel por leucocitos neoplásicos, debiendo diferenciarse de las leucémides, que son lesiones reactivas e inespecíficas sin células tumorales. En pediatría es una entidad infrecuente, afectando entre el 5% y 15% de las leucemias mieloides agudas (LMA). Predomina marcadamente en los subtipos monocítico (M5) y mielomonocítico (M4), por lo que su asociación con la variante promielocítica (LPA) es excepcionalmente rara. Aunque suele presentarse en menores de 2 años y en formas congénitas, puede ocurrir en pacientes de mayor edad sin distinción de sexo. Cronológicamente, la LC pediátrica suele manifestarse en el episodio inicial, ya sea de forma concomitante con el diagnóstico sistémico (23%-44%) o posterior a este (55%-77%), siendo la forma aleucémica (precedente) menor al 10%.
Fisiopatológicamente se postula un tropismo cutáneo celular, y clínicamente se manifiesta de forma multifocal mediante nódulos, pápulas o placas eritemato-violáceas, localizadas principalmente en cuero cabelludo y extremidades, cuyo diagnóstico definitivo requiere biopsia cutánea con inmunohistoquímica que demuestre infiltrados dérmicos intersticiales, perivasculares o perianexiales. Asimismo, la LC se asocia en un 90% a otros compromisos extramedulares (como el meningeo en el 40%).
Históricamente ha sido considerada un factor de mal pronóstico debido a su asociación con mayor mortalidad, y dado que representa una manifestación local de una enfermedad sistémica, su tratamiento es el de la leucemia subyacente, logrando la remisión cutánea junto con la hematológica. Debido a que la evidencia en pediatría es limitada y se basa en series retrospectivas cortas, el reporte de nuevos casos resulta fundamental para clarificar el comportamiento clínico de esta patología.
Introducción: El síndrome de sensibilidad a drogas con eosinofilia y síntomas sistémicos (DRESS) es una reacción adversa medicamentosa grave y potencialmente mortal, caracterizada por exantema cutáneo, fiebre, eosinofilia y compromiso de órganos internos, principalmente hepático. Se presenta habitualmente entre 2 y 8 semanas luego del inicio del fármaco desencadenante. Entre los medicamentos más frecuentemente asociados se encuentra la carbamazepina, ampliamente utilizada como anticonvulsivante y estabilizador del ánimo en pacientes con trastornos psiquiátricos. El diagnóstico puede resultar complejo, ya que las manifestaciones iniciales suelen ser inespecíficas y confundirse con síntomas propios del trastorno psiquiátrico o efectos adversos leves del tratamiento, retrasando la suspensión del fármaco causal. Aunque infrecuente, el síndrome de DRESS presenta una mortalidad estimada del 10–20%, principalmente asociada a falla hepática aguda. La suspensión inmediata del medicamento implicado y el inicio precoz de corticoterapia constituyen pilares fundamentales del tratamiento.
Objetivo:Describir un caso de síndrome de DRESS asociado a carbamazepina en una paciente pediátrica con antecedente de trastorno de salud mental, resaltando la importancia del reconocimiento precoz, el abordaje interdisciplinario y las dificultades diagnósticas y terapéuticas de esta entidad.
Descripción del caso:Paciente femenina de 14 años con antecedente de trastorno alimentario, conductas autolesivas tipo cutting e internaciones previas por ideación autolítica, en tratamiento con carbamazepina y aripiprazol desde hacía tres semanas. Consultó por cuadro de 24 horas de evolución caracterizado por fiebre y exantema maculopapular violáceo generalizado con compromiso de mucosas, palmas y plantas. Al ingreso presentó eosinofilia, elevación de reactantes de fase aguda y compromiso hepático con aumento de transaminasas, con función renal conservada. Ante la sospecha de síndrome de DRESS se decidió internación, suspensión inmediata de carbamazepina e inicio de corticoterapia intravenosa y antihistamínicos. Durante la evolución presentó progresión inicial del rash cutáneo asociada a leucocitosis persistente, eosinofilia y alteración del hepatograma. Fue evaluada de manera interdisciplinaria por los servicios de dermatología, alergia y psiquiatría, realizándose ajuste del tratamiento psicofarmacológico. Las serologías evidenciaron herpes virus tipo 6 IgG positivo con IgM negativa y Mycoplasma pneumoniae IgG positivo con IgM negativa. La paciente cumplía criterios clínicos compatibles con síndrome de DRESS secundario a carbamazepina según criterios RegiSCAR. Evolucionó favorablemente luego de la suspensión del fármaco causal y corticoterapia sistémica, con mejoría progresiva clínica y de laboratorio. Egresó tras 14 días de internación con descenso progresivo de corticoides y seguimiento ambulatorio, permaneciendo estable y sin recurrencia de síntomas a los dos meses.
Discusión y conclusión: El síndrome de DRESS constituye una reacción adversa medicamentosa grave y potencialmente mortal, cuyo diagnóstico representa un desafío clínico en pediatría, especialmente en pacientes con trastornos de salud mental expuestos a psicofármacos como la carbamazepina. El compromiso hepático es la manifestación visceral más frecuente, por lo que el monitoreo precoz de la función hepática resulta fundamental. La suspensión inmediata del fármaco causal y el abordaje interdisciplinario son determinantes para disminuir la morbimortalidad y prevenir secuelas permanentes. Este caso resalta la importancia de la farmacovigilancia activa y del seguimiento estrecho en pacientes pediátricos que reciben psicofármacos.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11478 Eritema multiforme menor asociado a infección estreptocócica subclínica en pediatría: a propósito de un caso Otros |
ANABELLA GIORDANO GILES | |
| 11690 EXANTEMA Y MUCOSITIS EN PEDIATRÍA: Un desafío diagnóstico Otros |
FEDERICO PRADO | |
| 11868 Dishidrosis ampollar en un paciente pediátrico Otros |
SOFÍA PILTCH | |
| 11869 Edema agudo hemorrágico del lactante. Vasculitis, de diagnóstico clínico y evolución autolimitada. A propósito de un caso Otros |
CAMILA AYELEN FERRE | |
| 11886 CUANDO LA CLÍNICA SIGUE SIENDO SOBERANA, A PROPÓSITO DE UN CASO Otros |
GLADYS MABEL AMANTIA | |
| 11930 Mastocitoma solitario. A propósito de un caso. Otros |
MAGALI DEL MANZO |
La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis sistémica aguda de etiología desconocida que afecta principalmente vasos de mediano calibre, con especial compromiso de las arterias coronarias. Fue descrita inicialmente en 1967 y actualmente se reconoce como una de las principales causas de cardiopatía adquirida en la infancia.
Afecta predominantemente a niños menores de 5 años y se caracteriza por un cuadro de fiebre prolongada asociado a manifestaciones mucocutáneas y adenopatías cervicales. El diagnóstico se basa fundamentalmente en criterios clínicos que incluyen fiebre de al menos cinco días de evolución junto con signos como conjuntivitis bilateral no purulenta, alteraciones de la mucosa oral, exantema polimorfo, cambios en extremidades y linfadenopatía cervical.
En Argentina, diversos estudios clínicos publicados en revistas pediátricas nacionales han reportado características clínicas similares a las series internacionales, con predominio en niños pequeños y riesgo de compromiso coronario cuando el tratamiento se retrasa. En una serie de pacientes atendidos en un hospital general argentino, se observó que la edad media de presentación fue de 2,6 años y que alrededor del 20 % de los pacientes presentó compromiso coronario durante la evolución de la enfermedad.
Debido a que el diagnóstico es clínico y no existe una prueba específica confirmatoria, el reconocimiento temprano y el tratamiento oportuno con inmunoglobulina intravenosa y ácido acetilsalicílico resultan fundamentales para reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Destacar la importancia de profundizar el abordaje diagnóstico en pacientes pediátricos que presentan fiebre prolongada asociada a exantema, evitando asumir inicialmente estos cuadros como enfermedades exantemáticas benignas o autolimitadas. Se busca remarcar la necesidad de considerar diagnósticos diferenciales de mayor gravedad, como la enfermedad de Kawasaki, cuyo reconocimiento temprano y tratamiento oportuno resultan fundamentales para disminuir el riesgo de secuelas cardiovasculares
Paciente femenina de 1 año y 6 meses que consulta a guardia por cuadro clínico de seis días de evolución caracterizado por fiebre, exantema generalizado y lengua aframbuesada. Por presentar cuadro clínico compatible con sospecha de enfermedad de Kawasaki, se decide su internación para diagnóstico y tratamiento.
Examen físico:
• TA: 110/60 mmHg.
• Inyección conjuntival.
• Sequedad de labios y lengua aframbuesada.
• Exantema maculopapular eritematoso polimorfo, generalizado.
• Edema y eritema palmoplantar.
• Soplo holosistólico en mesocardio.
Laboratorio:
• Hb 9 g/dl; Hto 29 %; GB 13.390/mm³
• Plaquetas: 376.000/mm³; Glucemia y Funcion renal normales
• Hepatograma: GPT 19 U/l; FAL 175 U/l; bilirrubina total 0,6 mg/dl; directa 0,2 mg/dl; indirecta 0,4 mg/dl; colesterol 118 mg/dl; albúmina 4,0 g/dl.
• PCR positiva.
• VSG 55 mm/h.
• CPK 28 U/l.
Manejo inicial:
Por la clínica compatible con enfermedad de Kawasaki, se decide la administración de inmunoglobulina intravenosa (IGIV) a dosis habitual, con buena tolerancia. Se realiza interconsulta con Cardiología Infantil, que efectúa ecocardiograma y confirma insuficiencia mitral leve. Se inicia tratamiento con ácido acetilsalicílico a dosis antiagregante de 5 mg/kg/día, según indicación cardiológica.
La paciente evoluciona de manera favorable luego de las 48 horas posteriores a la administración de IGIV, con franca mejoría del cuadro clínico de ingreso. Se otorga egreso sanatorial con aspirina y controles ambulatorios con Cardiología Infantil.
El presente caso permite destacar la importancia de realizar una valoración clínica completa y sistemática frente a todo paciente pediátrico con fiebre prolongada y exantema. Si bien las enfermedades exantemáticas son frecuentes en la infancia, no deben ser asumidas de manera inicial como cuadros benignos o autolimitados sin antes profundizar el análisis clínico y descartar otras patologías potencialmente graves.
La enfermedad de Kawasaki representa un diagnóstico diferencial fundamental, ya que su reconocimiento tardío puede asociarse a complicaciones cardiovasculares, especialmente compromiso de las arterias coronarias. En este contexto, la persistencia de la fiebre, el compromiso mucocutáneo, la inyección conjuntival, las alteraciones en extremidades y los reactantes de fase aguda elevados deben orientar la sospecha diagnóstica.
La administración de inmunoglobulina intravenosa, la indicación de ácido acetilsalicílico y la evaluación cardiológica con ecocardiograma favorecieron una evolución clínica favorable y permitieron el egreso con seguimiento especializado.
Este caso refuerza que, aun en escenarios donde las manifestaciones cutáneas pueden confundirse con enfermedades exantemáticas habituales, la clínica continúa siendo soberana. El diagnóstico oportuno y el inicio precoz del tratamiento permiten modificar la evolución de la enfermedad y disminuir el riesgo de secuelas importantes.
El eccema dishidrótico o dishidrosis es una dermatosis inflamatoria caracterizada por vesículas profundas pruriginosas que afectan palmas y plantas. Histopatológicamente corresponde a una dermatitis espongiótica en la que el edema intraepidérmico conduce a la formación de vesículas. Su etiología es multifactorial y se han asociado factores como atopia, dermatitis de contacto, infecciones, hiperhidrosis y estrés emocional.
La variante ampollar constituye una forma infrecuente y más grave, caracterizada por ampollas tensas y profundas que pueden comprometer extensas áreas palmoplantares. Su presentación en pediatría es poco frecuente y puede simular enfermedades infecciosas o dermatosis ampollares autoinmunes, dificultando el diagnóstico.
Describir un caso de dishidrosis ampollar en un paciente pediátrico y destacar su importancia dentro del diagnóstico diferencial de las lesiones ampollares palmoplantares en pediatría. Su reconocimiento oportuno puede facilitar un abordaje terapéutico adecuado.
Paciente masculino de 6 años con antecedente de asma que consultó por lesiones pustulosas y ampollares dolorosas en manos y pies de cinco días de evolución. Había recibido tratamiento ambulatorio con trimetoprima-sulfadiazina sin mejoría. Permaneció afebril durante todo el curso de la enfermedad pero debido a la progresión de las lesiones fue derivado a un hospital de mayor complejidad, donde se decidió su internación.
Al examen físico presentaba pápulas, pústulas y ampollas tensas en palmas y plantas, algunas erosionadas y dolorosas, varias de ellas mayores a 1 cm de diámetro, con importante limitación para la marcha y actividades manuales. Los estudios de laboratorio no mostraron alteraciones significativas y los hemocultivos resultaron negativos.
Ante la sospecha inicial de impétigo ampollar se indicó clindamicina endovenosa y mupirocina tópica. La evaluación dermatológica planteó como diagnósticos diferenciales dishidrosis ampollar y penfigoide ampollar infantil. Se realizó biopsia cutánea con estudio histopatológico e inmunofluorescencia directa.
La anatomía patológica mostró dermatitis espongiótica con formación de ampollas compatibles con dishidrosis ampollar. La inmunofluorescencia directa fue negativa para depósitos de inmunoglobulinas y complemento, descartando una dermatosis ampollar autoinmune.
Se inició tratamiento con metilprednisolona oral 1 mg/kg/día y clobetasol tópico, observándose rápida mejoría clínica. Durante el seguimiento ambulatorio no presentó nuevas lesiones ampollares, con resolución progresiva y posterior suspensión de los corticoides.
El diagnóstico diferencial de las lesiones ampollares palmoplantares en la infancia incluye entidades infecciosas y autoinmunes. Entre estas últimas, el penfigoide ampollar infantil merece especial consideración por su similitud clínica con la dishidrosis ampollar.
La ausencia de respuesta al tratamiento antibiótico inicial constituyó un elemento clave para replantear el diagnóstico presuntivo de impétigo ampollar y ampliar los estudios complementarios, permitiendo considerar etiologías no infecciosas.
En este contexto, la biopsia cutánea adquiere un papel fundamental para arribar al diagnóstico definitivo. La biopsia de nuestro paciente evidenció dermatitis espongiótica con formación de ampollas y la inmunofluorescencia directa fue negativa para depósitos de inmunoglobulinas y complemento, permitiendo descartar una dermatosis ampollar autoinmune y confirmar el diagnóstico.
Otro aspecto relevante fue la necesidad de internación debido al dolor y la limitación funcional ocasionados por las lesiones. Aunque la dishidrosis suele tratarse de forma ambulatoria, las variantes ampollares extensas pueden requerir un abordaje más intensivo.
La rápida mejoría observada tras el inicio de metilprednisolona sistémica y clobetasol tópico coincide con lo descripto para las formas graves de la enfermedad y respalda el uso de corticoterapia en casos seleccionados.
Se concluye que la dishidrosis ampollar debe incluirse en el diagnóstico diferencial de las lesiones ampollares palmoplantares en la infancia, especialmente ante la falta de respuesta al tratamiento antibiótico. La correlación clínico-patológica y la biopsia cutánea son herramientas fundamentales para arribar al diagnóstico correcto e instaurar un tratamiento oportuno.
El edema agudo hemorrágico del lactante (EAHL) es una vasculitis leucocitoclástica benigna de pequeños vasos, infrecuente y de etiología aún no completamente esclarecida. Se ha relacionado con infecciones virales o bacterianas, medicamentos y vacunación reciente, aunque en muchos casos no es posible identificar un factor desencadenante. Afecta principalmente a niños de entre 4 y 24 meses de edad y se caracteriza por la aparición brusca de lesiones purpúricas anulares o en escarapela, asociadas a edema acral y facial, con buen estado general y evolución autolimitada. La intensidad y rápida progresión de las lesiones cutáneas suelen generar gran preocupación en la familia y en el equipo de salud, constituyendo un desafío diagnóstico por su similitud con entidades potencialmente graves como la meningococcemia, la púrpura fulminante, las reacciones farmacológicas severas y la púrpura de Henoch-Schönlein. Se presenta el caso de un lactante de 14 meses internado en el Servicio de Pediatría del Hospital Justo José de Urquiza con diagnóstico de EAHL, precedido por un cuadro de infección respiratoria alta.
Describir la presentación clínica característica de las lesiones por Edema Agudo Hemorrágico del Lactante (EAHL).
Diferenciar el EAHL de la Púrpura de Henoch-Schönlein, mediante el análisis de criterios clínicos y epidemiológicos.
Promover un manejo conservador basado en el pronóstico benigno de la patología para evitar la sobremedicación innecesaria
Lactante masculino de 14 meses de edad, con antecedentes de broncoespasmos recurrentes sin tratamiento preventivo.La madre refirió cuadro respiratorio de vías aéreas superiores iniciado dos semanas antes de la consulta, tratado de forma sintomática.Posteriormente presentó lesiones cutáneas papulares, palpables, eritematosas y de vitropresión negativa en ambos miembros inferiores, inicialmente localizadas en la región tibial, con rápida progresión hacia ambos muslos, motivo de consulta en servicio de urgencias. Al examen físico presentaba regular estado general, lesiones eritemato-purpúricas y equimóticas de aspecto anular y en diana, predominantemente en miembros inferiores, con rápida progresión. Además, evidenciaba dolor a la movilización del miembro inferior izquierdo y edema de tobillo ipsilateral. Ingresó a sala de Pediatría, donde se realizaron estudios de laboratorio de bajo riesgo; reactantes de fase aguda negativos, así como ecografía abdominal y ecografía de tobillo izquierdo, ambas sin hallazgos patológicos.Durante la internación las lesiones progresaron rápidamente, confluyendo entre sí y comprometiendo cara, tórax y miembros superiores. Se observó edema y eritema del pabellón auricular izquierdo, con conducto auditivo externo congestivo y membrana timpánica íntegra. Debido a la progresión cutánea, irritabilidad y llanto persistente, se realizó punción lumbar para estudio físico-químico, FilmArray y cultivo de líquido cefalorraquídeo, además hemocultivos y urocultivo, todos con resultados negativos. Ante la sospecha inicial de infección bacteriana invasiva se inició tratamiento empírico con ceftriaxona (100 mg/kg/día). Tras resultados microbiológicos negativos, el tratamiento antibiótico fue suspendido y se adoptó una conducta expectante.
Posteriormente presentó dolor abdominal difuso tipo cólico, de intensidad importante, por lo que se solicitó una nueva ecografía abdominal, sin hallazgos relevantes. El laboratorio mostró proteína C reactiva de 10,14 mg/dL como único reactante inflamatorio positivo. Debido a la persistencia y progresión de las lesiones cutáneas, asociadas a dolor abdominal y edema de tobillo, se realizó interconsulta con Oncohematología Infantil ante la sospecha de púrpura de Henoch-Schönlein. Posteriormente, Reumatología Infantil, consideró el cuadro poco compatible con dicha entidad y aceptó el traslado del paciente para ampliar el estudio a hospital de mayor complejidad. Durante la internación se realizaron nuevos estudios complementarios, todos dentro de
parámetros normales, estableciéndose el diagnóstico de edema agudo hemorrágico del lactante e indicándose tratamiento exclusivamente sintomático.
Tras cinco días de internación y evidenciar franca mejoría clínica de las lesiones, manteniendo buen estado general, el paciente fue dado de alta con seguimiento ambulatorio.
El EAHL es una vasculitis infantil infrecuente, benigna y autolimitada, caracterizada por lesiones purpúricas, edema acral y facial. Aunque su rápida evolución alarma y simula patologías graves como PSH o meningococcemia, su pronóstico es excelente con resolución espontánea en semanas. Reconocer clínicamente esta entidad evita estudios invasivos, tratamientos innecesarios y derivaciones injustificadas, permitiendo un manejo conservador y tranquilidad familiar.
El eritema multiforme (EM) es una dermatosis inflamatoria aguda, inmunomediada, caracterizada por lesiones cutáneas polimorfas de aparición brusca, clásicamente en “diana”, de distribución simétrica y predominio acral. En la edad pediátrica, su etiología se vincula principalmente a desencadenantes infecciosos, siendo los virus —particularmente herpes simple— los agentes más frecuentemente implicados. Sin embargo, otras causas infecciosas menos reconocidas, como Streptococcus pyogenes, deben considerarse dentro del diagnóstico etiológico, incluso en ausencia de manifestaciones respiratorias iniciales.
Describir un caso de eritema multiforme menor secundario a infección estreptocócica faríngea paucisintomática, resaltando la importancia de la sospecha clínica y la búsqueda etiológica infecciosa en pacientes pediátricos con lesiones en diana generalizadas.
Paciente de 4 años con vacunas al día, sin antecedentes personales de relevancia ni alergias medicamentosas conocidas, que consulta por cuadro de lesiones cutáneas maculares generalizadas, intensamente pruriginosas, progresivas, con morfología en diana (placas eritematosas con centro de tonalidad más oscura), distribución simétrica y predominio en superficies extensoras, con compromiso de cara y cuero cabelludo. No presentó afectación de mucosas, ni compromiso palmoplantar. Asociaba registro febril y adenopatías cervicales palpables, manteniendo buen estado general. Ante la sospecha de desencadenante infeccioso, se realizó hisopado de fauces con test rápido positivo para estreptococo beta hemolítico del grupo A. Presentó respuesta parcial a antihistamínicos y mejoría clínica evidente a las 48 horas de iniciado tratamiento antibiótico por vía oral con amoxicilina.
El presente caso enfatiza la necesidad de ampliar la pesquisa etiológica en pacientes pediátricos con eritema multiforme, considerando infección por Streptococcus pyogenes como potencial desencadenante aun en ausencia de sintomatología respiratoria florida. La identificación precoz de la causa infecciosa permite orientar el tratamiento específico, favorecer una resolución más rápida del cuadro y evitar estudios complementarios innecesarios. En dermatología pediátrica, una anamnesis dirigida y el examen físico integral continúan siendo herramientas centrales para arribar al diagnóstico etiológico.
INTRODUCCIÓN:
La erupción mucocutánea infecciosa reactiva (RIME) es una entidad recientemente reconocida que engloba cuadros de mucositis y exantema asociados a distintos agentes infecciosos. Su forma más frecuente es el exantema y mucositis inducidos por Mycoplasma pneumoniae (MIRM), descrito por Canavan et al. en 2015 para diferenciarlo del síndrome de Stevens-Johnson/necrólisis epidérmica tóxica y del eritema multiforme.
El MIRM afecta principalmente a niños y adolescentes tras una infección respiratoria por Mycoplasma pneumoniae y se caracteriza por una mucositis marcada, predominantemente oral, con escaso compromiso cutáneo. Su reconocimiento es importante debido a sus diagnósticos diferenciales y a las implicancias terapéuticas y pronósticas. Presentamos el caso de un paciente pediátrico con RIME asociado a Mycoplasma pneumoniae.
OBJETIVO: Describir un caso y las características del exantema y mucositis inducido por Mycoplasma pneumoniae (MIRM) para incluirla dentro de los diagnósticos diferenciales al momento de evaluar un paciente con afección mucocutánea.
CASO CLÍNICO:
Niño de 8 años, sin antecedentes, consultó por infección de vía aérea superior febril interpretada como faringitis bacteriana e inició Amoxicilina. A las 72 h presentó conjuntivitis bilateral, mucositis oral progresiva e intolerancia oral, por lo que requirió internación. Al examen físico se constató mucositis oral grado 3 con erosiones y costras hemáticas labiales, asociada a lesiones cutáneas aisladas en miembros inferiores.
El laboratorio presentó trombocitosis (621.000/mL) y PCR elevada (68 mg/dL). La radiografía de tórax mostró un infiltrado intersticial bilateral.
Las serologías de HSV 1-2, CMV y EBV fueron negativas.
Ante sospecha de infección bacteriana atípica, se indicó azitromicina y metilprednisona.
La serología para Mycoplasma pneumoniae (MP) fue positiva (IgM positivo fuerte e IgG 27 UA/mL), confirmando el exantema y mucositis inducido por Mycoplasma (MIRM).
DISCUSIÓN
La historia de fiebre y síntomas respiratorios seguidos de afección mucocutánea debe hacer pensar en erupción mucocutánea infecciosa reactiva (RIME) / exantema y mucositis inducido por Mycoplasma pneumoniae (MIRM).
Se caracteriza por un compromiso predominante de la mucosa oral (94-100%) y ocular (82-92%), con compromiso cutáneo < 10% de la superficie corporal (34-47%); precedido por síntomas respiratorios.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico y de identificación microbiológica. Es recomendable realizar un laboratorio y una radiografía de tórax.
El tratamiento es de soporte: hidratación, analgesia y cuidados de la piel.
Habitualmente se indican macrólidos y corticoides sistémicos, con resultados variables.
CONCLUSIÓN: La mucositis con compromiso cutáneo en pacientes con síntomas respiratorios previos debe hacer sospechar de RIME/MIRM. El reconocimiento temprano nos permite realizar el diagnóstico oportuno, evitar estudios complementarios innecesarios y establecer un tratamiento efectivo.
La mastocitosis cutánea pediátrica comprende un grupo de afecciones asociadas a la proliferación de mastocitos en la piel. Se presenta predominantemente en la infancia y, en la mayoría de los casos, se limita al compromiso cutáneo, con naturaleza benigna y resolución espontánea durante la niñez o adolescencia.
Dentro de sus variantes clínicas, el mastocitoma cutáneo solitario representa aproximadamente el 10-15% de los casos. Habitualmente aparece al nacimiento o durante los primeros meses de vida como una lesión única de color amarillo-amarronado localizada principalmente en tronco o extremidades. El signo de Darier constituye un hallazgo clínico característico y de gran utilidad diagnóstica.
Se presenta el siguiente caso por su infrecuente presentación, destacando la importancia del diagnóstico clínico diferencial con otras lesiones cutáneas de la infancia.
- Describir la presentación clínica de un mastocitoma cutáneo solitario en un paciente de 1 mes de vida.
- Destacar la utilidad del signo de Darier en el diagnóstico.
- Revisar los principales diagnósticos diferenciales y aspectos del manejo clínico.
Paciente de sexo masculino, de 1 mes de vida. Sin antecedentes personales ni familiares de importancia. Consulta derivado de consultorio externo de pediatría por presentar lesión localizada en región lumbar lateral derecha. Al examen físico presentaba placa eritemato-amarronada, de aproximadamente 3 cm de diámetro, con superficie en piel de naranja. Signo de Darier levemente positivo. Resto del examen físico normal. Con sospecha diagnóstica de mastocitoma solitario vs. hamartoma de músculo liso, se otorgan pautas de alarma, se mantiene conducta expectante y se cita a control al mes. En su posterior control, la placa amarronada presentaba lesiones vesico-ampollares en su superficie. La evolución clínica, junto con la franca positividad del signo de Darier, permitió establecer el diagnóstico de mastocitoma cutáneo solitario. Se indica betametasona crema una vez al día por 7 días, Cetirizina en gotas ante eventual rubefacción (flushing) o episodio ampolloso importante. Se conversa con los padres acerca de los posibles desencadenantes. Los estudios complementarios (laboratorio completo, ecografía abdominal) fueron todos normales. Se mantienen controles periódicos con buena evolución hasta la fecha.
La mastocitosis en la edad pediátrica se caracteriza por una afectación casi exclusivamente cutánea y se considera una expansión clonal de naturaleza benigna. Más del 80% de los casos presentan regresión espontánea antes de la pubertad. Las lesiones cutáneas se localizan predominantemente en el tronco, con menor frecuencia en los miembros y raramente en la cabeza. En cuanto a la edad de inicio, el 55% de los casos se diagnostican entre el nacimiento y los 2 años de vida, típicamente en los primeros seis meses; el 35% de los casos se presenta en mayores de 15 años, y el 10% restante, en menores de 15 años.
Se identificaron tres formas distintas: (1) mastocitoma solitario de la piel (MS), (2) mastocitosis cutánea maculopapular (MCMP) y (3) mastocitosis cutánea difusa (MCD). El mastocitoma solitario es el segundo tipo más frecuente de mastocitosis cutánea, representa entre el 10% y el 15% del total de casos. El término mastocitoma solitario puede emplearse cuando existen hasta tres lesiones. Si las lesiones son más de tres, se establece el diagnóstico de MCMP. El mastocitoma puede aumentar de tamaño y cambiar de morfología, y suele regresar antes de la pubertad. El signo de Darier es positivo, y resulta de la degranulación de mastocitos y la liberación de histamina al frotar la lesión cutánea. Éste signo está presente en la mayoría de los mastocitomas solitarios y apoya el diagnóstico. El diagnóstico diferencial clínico incluye nevos melanocíticos, xantomas, xantogranulomas y hamartoma
La presencia de signo de Darier positivo constituye un elemento clínico de gran valor diagnóstico, aunque también puede observarse en otras entidades, por lo que debe interpretarse dentro del contexto clínico.
En este paciente, la evolución de la lesión con aparición de vesicoampollas confirma el signo de Darier lo que permite orientar el diagnóstico hacia mastocitoma cutáneo solitario, diferenciándolo principalmente del hamartoma de músculo liso congénito, entidad asociada al pseudo-signo de Darier.
El reconocimiento temprano de esta patología permite evitar procedimientos invasivos innecesarios, brindar información adecuada a la familia sobre su evolución favorable y establecer medidas destinadas a prevenir episodios de activación mastocitaria.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11502 Diabetes insípida secundaria a agenesia del cuerpo calloso a propósito de un caso clínico Otros |
LUCIA MASUELLI | |
| 11611 “HISTIOCITOSIS DE CÉLULAS DE LANGERHANS, COMO CAUSA DE COXALGIA EN PEDIATRÍA. A PROPÓSITO DE UN CASO” Otros |
MARIA EMILIA NAPOLI | |
| 12017 Resonancia magnética como método de diagnóstico de germinoma a propósito de un caso Otros |
FLORENCIA DELFINA TORRES LUCERO | |
| 12034 Tumor de Wilms: importancia de sospecha diagnóstica precoz en pediatria Otros |
CONSTANZA GALA GUERRERO TOIA | |
| 12132 Enfermedad invasiva por Haemophilus Influenzae tipo B, a propósito de un caso. Otros |
CARLA LORENA GANDINI |
La diabetes insípida central es un trastorno complejo en el que se excretan grandes volúmenes de orina diluida debido a una diferencia de arginina-vasopresina y está causada por una variedad de afecciones (genéticas,congénitas,inflamatorias,neoplásicas,traumáticas) que se originan principalmente en el hipotálamo. La prevalencia es 1/25000 en la población neonatal-pediátrica.
El diagnóstico diferencial entre enfermedades que cursan con poliuria y polidipsia es complejo, requiere historia clínica detallada, exploración física, análisis bioquímica y estudios de imágenes. La resonancia magnética es el método de referencia para evaluar la región selar-supraselar.
En este caso la holoproscencefalia compromete estructuras cerebrales situadas en la línea media, por la falta de división del proscencefalo, como la hipófisis ,el hipotálamo, y el cuerpo calloso ,su disfunción como fue antedicho causa trastornos de la homeostasis y endocrinopatías como la adipsia y la diabetes insípida, también pueden acompañarse de malformaciones faciales.
Considerar este tipo de patologías ante neonatos con alteraciones del medio interno como la hipernatremia y efectuar inmediatamente la resonancia magnética para realizar el diagnóstico y comenzar con la terapéutica necesaria en tiempo oportuno para evitar daños en el sistema nervioso central.
Paciente RNT PAEG ingresa a los 9 días de vida a nuestra institución, derivada de la localidad de Junín por falta de complejidad, con diagnóstico de tetralogía de fallot y fisura labial sin diagnóstico prenatal, pocos controles en el embarazo y antecedente de consumo problemático de sustancias.
La paciente presenta fascie peculiar, se encuentra sin requerimiento de inotrópicos ni oxigeno suplementario, alimentándose por succión.
Se realiza ecocardiograma que informa tetralogía de fallot, civ amplia, cabalgamiento aórtico, escasa hipertrofia de VD y estenosis pulmonar.
Durante la internación comienza a presentar valores de hipernatremia que no resuelven con el tratamiento indicado, cabe destacar que la paciente no presento alteraciones en el peso pero si ritmos diuréticos elevados por lo que se realiza interconsulta con endocrinología quien solicita laboratorios hormonales pertinentes y se realiza el diagnóstico de diabetes insípida, comenzando tratamiento con desmopresina.
Se solicita ecografía transfontanelar que informa colpocefalia bilateral y cuerpo calloso no visualizado por lo que se solicita resonancia magnética de cráneo para cotejar lo visualizado anteriormente la cual informa agenesia del pico,rodilla y tercio rostral del cuerpo calloso holoproscencefalia semilobar, ausencia de septum pellucidum, incompleta fisura interhemisferica frontal con fusión de ellos a nivel ventral, parcial fusión talamica, Se visualiza brillo de neurohipofisis usual y el hipotálamo no presenta anomalías en el brillo, permitiendo arribar al diagnostico, como parte del estudio genetico se realiza cariotipo 46XX y fish 22q.2 para descartar sindrome de Di george.
La diabetes insípida central es un trastorno complejo en el que hay una incapacidad para concentrar la orina que da como resultado poliuria y polidipsia provocado por déficit absoluto o relativo de la ADH secundario a afecciones hipotalámicas de índole infeccioso, genético, inflamatorio, neoplásico y traumático.
Su presentación clínica implica signos y síntomas heterogéneos los cuales generan un reto diagnóstico, se debe tener en cuenta la presentación adipsica en pacientes con hipernatremia recurrente y malformaciones de la línea media, es importante destacar en estos casos la importancia de la RM de cráneo como herramienta fundamental para el diagnóstico temprano y poder prevenir secuelas neurológicas.
La meningitis bacteriana es una enfermedad grave que continúa asociándose con elevada morbimortalidad en la población pediátrica. Su etiología varía según la edad; en lactantes y niños pequeños los agentes más frecuentes son Haemophilus influenzae, Streptococcus pneumoniae y Neisseria meningitidis. A pesar de los avances diagnósticos y terapéuticos, las complicaciones neurológicas agudas ocurren en hasta un 30% de los casos y las secuelas permanentes en un 10-20%.
Haemophilus influenzae tipo b (Hib) fue una de las principales causas de meningitis bacteriana antes de la introducción de la vacuna conjugada. Aunque la vacunación redujo significativamente su incidencia, continúan registrándose casos de enfermedad invasiva, especialmente en lactantes pequeños.
El empiema subdural es una complicación infrecuente pero potencialmente grave de la meningitis bacteriana. Puede manifestarse con deterioro neurológico, convulsiones, persistencia de fiebre o signos de hipertensión intracraneana. La resonancia magnética (RM) constituye el método de elección para su diagnóstico por su elevada sensibilidad para detectar colecciones intracraneales y compromiso parenquimatoso.
Presentar el caso de una lactante de tres meses con enfermedad invasiva por Hib complicada con empiema subdural diagnosticado mediante resonancia magnética, destacando la importancia del diagnóstico precoz de las complicaciones intracraneales.
Paciente de tres meses de edad, nacida de término, con peso adecuado para la edad gestacional y esquema de vacunación completo para la edad. Consultó inicialmente por síndrome febril sin foco. Se realizaron radiografía de tórax, hemocultivos, urocultivo, panel viral y laboratorio sanguíneo. Debido a la estabilidad clínica y a resultados iniciales sin hallazgos de gravedad, recibió el alta luego de 24 horas de observación.
Posteriormente, los hemocultivos resultaron positivos para Haemophilus influenzae tipo b en dos muestras, por lo que fue reinternada. Se realizó punción lumbar con hallazgos compatibles con meningitis bacteriana e inició tratamiento con ceftriaxona endovenosa. A las 48 horas presentó deterioro del sensorio, motivo por el cual fue derivada a nuestro centro.
Al ingreso se encontraba somnolienta, con fontanela anterior abombada, palidez mucocutánea e hipotonía de los cuatro miembros. Durante la evaluación presentó múltiples episodios convulsivos focales de miembro inferior derecho, requiriendo impregnación con fenitoína e internación en Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica.
La RM cerebral con y sin contraste evidenció colecciones extraaxiales bilaterales con realce leptomeníngeo y paquimeníngeo difuso, a predominio bifrontal, compatibles con empiema subdural. Además, se observó alteración de señal en el polo temporal derecho con áreas de restricción en difusión, sugestivas de compromiso inflamatorio del parénquima cerebral adyacente.
La evolución fue favorable. No requirió intervención neuroquirúrgica, asistencia ventilatoria mecánica ni soporte vasoactivo. Completó tratamiento antibiótico con adecuada respuesta clínica y recuperación neurológica progresiva.
La enfermedad invasiva por Hib continúa representando un desafío en lactantes pequeños. El empiema subdural, aunque infrecuente, constituye una complicación de relevancia clínica por su asociación con secuelas neurológicas y aumento de la morbimortalidad. La persistencia de fiebre, alteración del sensorio o convulsiones debe motivar la búsqueda activa de complicaciones intracraneales. La resonancia magnética es una herramienta fundamental para su detección temprana y seguimiento, permitiendo instaurar un tratamiento oportuno y mejorar el pronóstico.
Los tumores de células germinales intracraneales son tumores cerebrales poco frecuentes que afectan principalmente a niños. Las características típicas en las imágenes son masas nodulares o nodulares en la región pineal, generalmente con límites claros y realce significativamente homogéneo. Los tumores suelen ser hiperdensos con calcificación. Los síntomas clínicos de un tumor en la región pineal incluyen hidrocefalia obstructiva, síndrome de Parinaud y trastornos endocrinos.
La resonancia magnética es la piedra angular de la imagenología de tumores cerebrales, desempeñando un papel fundamental en todas las fases del manejo del paciente, desde el diagnóstico, pasando por la planificación del tratamiento, hasta la evaluación de la respuesta al mismo y/o la recurrencia
Presentación de un caso clínico interesante por la forma de presentación y el desafío diagnóstico que presentó.
Paciente masculino de 11 años de edad comienza con cefalea de intensidad 9/10, frontal, que lo despertaba de noche e impedia la realización de sus actividades habituales, afebril, de 15 días de evolución por lo que consulta en nuestra institución.
Se realizó resonancia magnética de cráneo con contraste endovenoso donde se evidenció aumento de tamaño de la totalidad del sistema ventricular en relación a hidrocefalia, sin masas y/o sangrado, y presentaba edema de papila bilateral por lo que se realizó punción lumbar con una celularidad compatible con meningitis crónica (LCR ligeramente opalescente, 210/mm3 elementos, 100% mononucleares, glucosa 59 mg/dl y proteínas 0.0848 g/dl y presión de apertura aumentada) por lo que comienza tratamiento para tuberculosis y micosis hasta que se descartaron ambas causas. Cultivos de sangre y LCR negativos, serologías virales negativas. Se colocó VDVP logrando disminución de ventriculomegalia y de la sintomatología.
Dos años más tarde el paciente presentó signos compatibles con disfunción valvular por lo que se realizó TAC de cráneo donde se evidenció imagen nodular de 9 mm en relación al tallo hipofisario no presente en imágenes previas, por lo que se realizó RMN de encéfalo que informa “Por detrás del tallo pituitario se identifica una formación sólida de 15 x 9 x 8mm de diametro, no presente en RM previa. Se asocia a una imagen nodular con realce similar de 7 x 4 mm de diámetro en el techo del tercer ventrículo, no presente en estudios previos. Dicha lesión es de características específicas.Tras la inyección de gadolinio no se visualizan realces patológicos“.
El paciente se derivo a centro de referencia donde inicialmente se tomó conducta expectante y seguimiento radiológico, pero luego por crecimiento del tumor se realizó biopsia donde se llegó al diagnóstico de Germinoma no secretor.
Actualmente el paciente se encuentra en tratamiento de quimioterapia y radioterapia en nuestra institución.
La resoncia magnetica es el estudio de eleccion para identificar masas tumorales intracraneales, en el caso presentado se cree que el tumor estuvo presente desde el inicio del cuadro pero al ser pequeño no se logró visualizar en las imagenes iniciales.
Los tumores renales representan aproximadamente el 6% de las neoplasias malignas en la edad pediátrica. Dentro de este grupo, el Tumor de Wilms o nefroblastoma constituye más del 90% de los tumores renales infantiles, con mayor incidencia entre los 3 y 5 años de edad.
Se trata de un tumor embrionario originado a partir del blastema metanéfrico o de restos nefrogénicos persistentes, los cuales deberían involucionar durante el desarrollo. La mayoría de los casos son unilaterales, aunque entre un 5-7% pueden presentarse de forma bilateral. Su pronóstico es favorable, con tasas de sobrevida cercanas al 90%.
El diagnóstico requiere un abordaje multidisciplinario que combine hallazgos clínicos, estudios por imágenes, anatomía patológica y, en determinados casos, evaluación molecular y genética.
Analizar a partir de un caso clínico, las claves para la sospecha diagnóstica del tumor de Wilms en pediatría y revisar la utilidad de los distintos métodos de imágenes en su evaluación inicial y estadificación
Paciente femenina de 4 años, previamente sana, que consulta por distensión abdominal de 72 horas de evolución, y masa palpable en hipocondrio izquierdo siendo constatado en las últimas 24 horas. Al examen físico la paciente presentaba como datos positivos abdomen distendido, blando depresible, con tumoración duro pétrea en hipocondrio izquierdo, no doloroso a la palpación, sin signos de defensa.
Los estudios de laboratorio no evidencian alteraciones significativas. Como primer método diagnóstico se realiza ecografía abdominal, la cual sospecha el origen renal de la lesión. Posteriormente, se efectua tomografía computada de tórax, abdomen y pelvis, constatando lesión sólida heterogénea localizada en riñón izquierdo, con compromiso del espacio pararrenal posterior y extensión hacia tronco celíaco, espacio intercavoaórtico y seno renal, en íntimo contacto con estructuras vasculares. Además, se identifica otra lesión de similares características en el tercio inferior del riñón derecho.
Ante hallazgos imagenológicos compatibles con nefroblastoma bilateral, se decide inicio de quimioterapia preoperatoria según protocolo UMBRELLA SIOP 2016, completando seis semanas pre-quirúrgicas de tratamiento, con posterior resección quirúrgica. Completando el tratamiento con quimioterapia posteriormente.
El diagnóstico definitivo se establece mediante anatomía patológica. Sin embargo, los métodos por imágenes cumplen un rol fundamental en la sospecha diagnóstica, estadificación y planificación terapéutica, ya que ante la alta sospecha, se puede iniciar la quimioterapia previo a la toma de biopsia sin confirmación de anatomía patológica, excepto en niños mayores de 6 años, infecciones urinarias, metástasis pulmonares en menores de 2 años o extrahepáticas/pulmonares, o imágenes inusuales como numerosas calcificaciones, linfadenopatías numerosas, parénquima renal no visible, que el mayor compromiso sea extra renal. La ecografía abdominal representa el estudio inicial de elección, mientras que la resonancia magnética permite valorar extensión local y compromiso vascular. Asimismo, la evaluación torácica resulta indispensable para descartar metástasis pulmonares, principal sitio de diseminación.
Aunque la mayoría de los casos son esporádicos, pueden asociarse a alteraciones genéticas y moleculares, como mutaciones en WT1 y TP53 o pérdida de heterocigosidad en 1p y 16q, vinculadas a peor pronóstico. Desde el punto de vista histológico, el patrón trifásico es el más frecuente, existiendo variantes de alto riesgo como el subtipo anaplásico y el tumor blastematoso.
La sospecha clínica precoz y el adecuado abordaje diagnóstico por imágenes son esenciales para instaurar tratamiento oportuno y mejorar el pronóstico. La ecografía abdominal continúa siendo el método inicial de elección, mientras que la resonancia magnética permite una adecuada valoración de extensión y planificación terapéutica.
Este caso destaca la importancia del reconocimiento temprano de los tumores abdominales pediátricos y del abordaje multidisciplinario para optimizar el diagnóstico, la estadificación y el tratamiento en pacientes con nefroblastoma.
La histiocitosis de células de Langerhans es una enfermedad poco frecuente, cuyo compromiso óseo es la forma de presentación más habitual en la edad pediátrica. Sin embargo, puede manifestarse con síntomas inespecíficos, lo que dificulta su sospecha inicial.
Los métodos por imágenes cumplen un rol clave en la detección de lesiones óseas y en la orientación diagnóstica. Reconocer hallazgos sugestivos permite incluir esta entidad dentro de los diagnósticos diferenciales y guiar el abordaje adecuado.
Se describe un caso de histiocitosis de células de Langerhans con que se presentó coxalgia en un paciente pediátrico.
Describir un caso de histiocitosis de células de Langerhans en un paciente pediátrico con coxalgia, en el que la ecografía como estudio inicial permitió identificar un hallazgo patológico que motivó la ampliación diagnóstica.
Paciente de 2 años, previamente sano, consulta por coxalgia derecha asociada a claudicación de la marcha. Como estudio inicial, se realizó ecografía de región glútea y de ambas caderas en la que se identificó en zona de inserción de músculos glúteo mayor y medio derecho imagen ovoidea, heterogénea e hipoecoica, de bordes definidos, que podría corresponder a matriz cartilaginosa . A partir de dicho hallazgo, se complementa con radiografía de caderas en la que se identificó en cuerpo y rama del isquion imagen radiolúcida, de bordes parcialmente definidos, asociada a discreta alteración de la arquitectura ósea local.
Para mayor caracterización de la lesión y valorar su extensión, se solicita RMN de pelvis y cadera. En dicho estudio se observó una lesión ósea infiltrativa en hemipelvis derecha comprometiendo la pared posterior acetabular, cuerpo y rama del isquion asociada a edema del músculo obturador externo.
Finalmente se realizó biopsia de la lesión con anatomía patológica compatible con Histiocitosis de Células de Langerhans iniciando el seguimiento por el servicio de hematooncología y tratamiento con corticoides.
La histiocitosis se produce por una regulación anormal del sistema inmunitario, dando lugar a una proliferación atípica de histiocitos en tejidos donde normalmente no se encuentran con la consecuente formación de granulomas, siendo la histiocitosis de células de Langerhans(HCL) la más frecuente. Se produce por la proliferación clonal de células dendríticas mieloides, afectando distintos órganos y sistemas, siendo más frecuente en pulmones, la piel y el esqueleto. Por lo tanto, el espectro de síntomas y signos clínicos al momento de la presentación es muy amplio.
Puede afectar a cualquier grupo etario, siendo más frecuente en menores de 15 años. Existen dos categorías ampliamente reconocidas según la extensión de la enfermedad: LCH de sistema único (compromiso de un solo órgano o sistema) y LCH multisistémica (compromiso de dos o más órganos).
El compromiso óseo constituye la manifestación más frecuente, observándose principalmente en calota, vértebras, fémur, mandíbula, escápula y pelvis. Pueden ser asintomáticas o asociar dolor, tumefacción de partes blandas o limitación de la movilidad.
En radiografía, típicamente se presenta con lesiones líticas de tamaño y agresividad radiográfica variables, frecuentemente asociadas a reacción perióstica y posteriormente se resuelven con esclerosis. Una lesión única “en sacabocados” de la bóveda craneana, el diente flotante y la vértebra plana, constituyen hallazgos clásicos.
La resonancia magnética con contraste es el método más sensible para valorar extensión medular y compromiso de partes blandas, evidenciándose habitualmente lesiones hipointensas en T1, hiperintensas en T2/STIR y con intenso realce post-contraste.
El diagnóstico definitivo requiere confirmación anatomopatológica e inmunohistoquímica, con positividad característica para CD1a, langerina (CD207) y proteína S100.
La histiocitosis de células de Langerhans puede presentarse con manifestaciones clínicas inespecíficas en la edad pediátrica, dificultando su diagnóstico inicial. En este caso, el estudio de una coxalgia mediante ecografía permitió detectar un hallazgo patológico que motivó la ampliación diagnóstica con radiografía y resonancia magnética, conduciendo finalmente al diagnóstico definitivo de histiocitosis de células de Langerhans. Este caso resalta la importancia de los métodos por imágenes, incluso desde estudios iniciales como la ecografía, en la detección y orientación diagnóstica de lesiones óseas en pediatría.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11609 SOPORTE VENTILATORIO Y EVOLUCIÓN FUNCIONAL EN PACIENTES PEDIÁTRICOS CON SÍNDROME HEPATOPULMONAR POST TRASPLANTE HEPÁTICO. SERIE DE 8 CASOS Otros |
FLORENCIA SOLEDAD SUAREZ | |
| 11610 TRASPLANTE HEPATICO: EXPERIENCIA DE UN CENTRO PEDIÁTRICO NACIONAL Otros |
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| 11649 " De la espera a la esperanza". Impacto de los 10 primeros años de una Unidad de Cuidados Críticos Cardiovasculares Pediátricos en la Atención de Niños con cardiopatías congénitas Otros |
GUILLERMO LAÍN FAGALDE | |
| 11964 SÍNDROME HEMOFAGOCÍTICO EN PEDIATRÍA: EXPERIENCIA INSTITUCIONAL Y RESPUESTA TERAPÉUTICA INICIAL EN UNA SERIE DE CASOS Otros |
YAMILA DENISE TREIKY | |
| 12268 Evaluación del cumplimiento del indicador clínico de calidad “Nutrición Enteral Precoz” en pacientes críticos pediátricos Otros |
JULIETA CECILIA PATANÉ |
INTRODUCCIÓN
Las cardiopatías congénitas (CC) constituyen la malformación congénita más frecuente. Se estima que nacen aproximadamente 3.000 niños por año con CC en Argentina, cerca del 70% requerirá algún procedimiento quirúrgico durante la infancia. El manejo de las CC exige un abordaje multidisciplinario, siendo la terapia intensiva cardiovascular un componente fundamental para la estabilización pre y postoperatoria. Desde su inauguración en 2016, nuestro Servicio ha evolucionado hasta consolidarse como centro monovalente de referencia para la región norte del país. El objetivo fue describir la evolución asistencial, los resultados clínicos y los indicadores de calidad alcanzados durante sus primeros diez años de funcionamiento.
MATERIALES Y MÉTODOS
Estudio observacional, retrospectivo y descriptivo. Se analizaron todos los ingresos registrados en la base SATI-Q entre el 13 de junio de 2016 y el 30 de abril de 2026. Se evaluaron variables demográficas, diagnósticas, indicadores de calidad asistencial, soporte ventilatorio, mortalidad y discapacidad funcional al egreso.
RESULTADOS
Se analizaron 1.140 ingresos de la base SATIQ, con predominio del sexo masculino 54,2%, (n=618). El principal motivo de admisión fue el post quirúrgico programado 72,4%, (n=825). La tasa de reingreso fue del 8% (n=91). La estancia media fue de 13,18 días y la mediana de 6 días.
Las cardiopatías más frecuentes fueron comunicación interventricular (18,2%), comunicación interauricular (14,9%), ductus arterioso persistente (10,6%) y ventrículo único (8,8%). El 29,9% de los pacientes (n=341) requirió asistencia respiratoria mecánica, acumulando 3.168 días de ventilación, mientras que el uso de catéter venoso central totalizó 6.739 días-catéter.
Los indicadores asociados a calidad de atencion mostraron una baja incidencia neumonía asociada a ventilación mecánica 1,22% (n=14), infección relacionada con catéter venoso central 1,05% (n=12) , infección Urinaria (Sonda) 0,87% (n=10), infección de Heridas Quirúrgicas 0,47% (n=5), autoextubación 0,35% (n=4), escaras por decúbito 0,26% (n=3) y deslizamiento de cama 0,08% (n=1). La mortalidad global fue de 4,5% (n=51), esta se asoció con la complejidad clínica, alcanzando 14,7% en pacientes ventilados frente a 0,9% en aquellos sin requerimiento de ARM. Asimismo, los pacientes con fisiología univentricular presentaron la mayor mortalidad entre las cardiopatías prevalentes (6,9%).
Se evaluó la discapacidad funcional al egreso en 1.078 registros pediátricos. El 97,6% de los pacientes mantuvo un estado funcional normal o sin cambios respecto del ingreso; la discapacidad leve y moderada representaron 1,7% (n=18) y 0,7% (n=8), respectivamente. En la cohorte neonatal (n=62) solo un paciente presentó discapacidad leve al alta.
Los scores pronósticos PIM2 y PIM3 mostraron limitaciones para estimar adecuadamente el riesgo en esta población. El PIM2 clasificó al 96% de los pacientes como de bajo riesgo (<1% de mortalidad esperada), aunque en este grupo ocurrieron 47 de los 51 fallecimientos registrados. Si bien el PIM3 presentó una mejor capacidad discriminativa, continuó subestimando la gravedad de los pacientes con cardiopatías congénitas complejas.
DISCUSIÓN
Durante sus primeros diez años, la unidad registró más de 15.000 días-cama de cuidados críticos y mantuvo resultados clínicos favorables pese al incremento progresivo de la complejidad asistencial. La combinación de baja mortalidad, reducida incidencia de infecciones asociadas al cuidado de la salud, escasa discapacidad funcional adquirida y baja tasa de reingresos refleja la evolución del equipo de trabajo.
La preservación funcional observada tanto en la población general como en la cohorte neonatal destaca el impacto de las estrategias de estabilización hemodinámica, soporte intensivo y neuroprotección implementadas durante el período perioperatorio.
Finalmente, las limitaciones observadas en los scores PIM2 y PIM3 objetivos de la base de datos SATI-Q sugieren la necesidad de incorporar herramientas específicas de estratificación de riesgo para cirugía cardiovascular pediátrica, como RACHS-1 o Aristóteles. La experiencia acumulada posiciona a la unidad como un centro regional de referencia capaz de brindar cuidados críticos cardiovasculares de alta complejidad con resultados comparables a los reportados por centros especializados internacionales.
La alimentación en el paciente crítico pediátrico debe considerarse en la estrategia terapéutica desde el ingreso. La evidencia indica que el aporte precoz de nutrición enteral (NE) en pacientes críticos condiciona, entre otros, la estancia hospitalaria y la mortalidad. Por este motivo es necesario adoptar medidas que favorezcan su implementación.
Evaluar el porcentaje de cumplimiento de aplicación de la nutrición enteral precoz en pacientes críticos candidatos a NE internados en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) a través del Indicador Clínico de Calidad (ICC) “NE precoz”. Describir el porcentaje de pacientes que reciben NE precoz según edad, estado nutricional y patología.
Estudio descriptivo, observacional, de corte transversal, con recolección retrospectiva de datos en la UCIP del Hospital Nacional Posadas. Se analizaron los pacientes ingresados en la UCIP desde 1 de marzo de 2023 al 29 febrero de 2024, y se reclutaron los siguientes datos: fecha de ingreso, género, edad, motivo de ingreso/diagnóstico, peso, diagnóstico nutricional e inicio de nutrición enteral precoz (24-48hs) o tardía >48hs). El cumplimiento del ICC NE precoz se calculó: (N.º de pacientes críticos con NE precoz) / (N.º de pacientes críticos candidatos a NE al ingreso) x 100.
De los 408 pacientes que ingresaron en la terapia intensiva pediátrica durante el período marzo 2023 a febrero 224, 272 pacientes (54.4% de sexo masculino y 45.6% de sexo femenino) cumplieron con los criterios de elegibilidad y eran candidatos a nutrición enteral (NE) precoz durante el período de estudio. De ellos, 268 pacientes (98.5%) recibieron NE dentro de las primeras 24–48 horas de ingreso a la UCIP. El porcentaje global de cumplimiento del indicador clínico de calidad “NE precoz” fue de 98.5%, superando ampliamente la meta institucional establecida en 80%.
En cuanto a NE precoz y edad, la mayoría de los pacientes que recibieron NE precoz correspondieron a los grupos entre 12 y 60 meses (42.16%) menores de 12 meses (41.04%), seguidos por los de 61 a 120 meses (8.58%), y mayores de 120 meses (8.21%). Al analizar las variables NE precoz y el Estado Nutricional, el 63.43% de los pacientes eran Eutróficos, 12.31% presentaron Bajo peso, 8.21% Riesgo de bajo peso, y un Exceso de peso el 16.04%. El motivo respiratorio fue la principal causa de internación entre los pacientes con NE precoz (65.67%), seguido por motivos quirúrgicos (10.82%), infecciosos (6.34%), traumatológicos (2.61%), neurológicos (4.85%), oncológicos (3.73%), y otros (5.97%).
El cumplimiento del ICC “Nutrición Enteral Precoz” en la UCIP del Hospital Nacional Posadas alcanzó un valor superior al estándar propuesto, evidenciando una implementación eficaz de la nutrición enteral temprana. La mayoría de los pacientes que recibieron NE precoz (83.2%) se encontraban en los grupos de menor edad (<5 años) y con estado nutricional eutrófico, predominando las patologías respiratorias como motivo de ingreso. Estos resultados sugieren una adecuada integración del soporte nutricional enteral precoz dentro del abordaje terapéutico del paciente crítico pediátrico, en concordancia con las guías internacionales.
El síndrome hemofagocítico (SHF) es un cuadro hiperinflamatorio sistémico derivado de la desregulación del sistema inmune. Se caracteriza por la presencia de macrófagos activados que producen la destrucción de células sanguíneas en médula ósea y otros tejidos.
Para el diagnóstico se utilizan los criterios internacionales HLH-2004 que incluye criterios clínicos (esplenomegalia, fiebre), genéticos (estudio molecular) y de laboratorio (triglicéridos, ferritina, fibrinógeno, neutrófilos, plaquetas, hemoglobina, CD25, actividad NK, hemofagocitosis). La presencia de al menos 5 criterios clinico-analiticos o una alteración genética, nos permite establecer el diagnóstico.
La etiología corresponde a causas primarias o hereditarias por mutaciones en genes del sistema inmune, o causas secundarias a infecciones, enfermedades reumatológicas y hematooncológicas.
El tratamiento busca poner fin al proceso inflamatorio utilizando inmunosupresores y citostáticos que bloquean o eliminan la población de células activas.
En formas genéticas corrige el defecto de citotoxicidad el trasplante de progenitores hematopoyéticos.
Describir características clínicas de pacientes menores de 15 años con diagnóstico de SHF que cursaron internación en un hospital pediátrico de tercer nivel en los últimos 5 años.
Se realizó un estudio observacional, retrospectivo y analítico que incluyó a pacientes de 0 a 15 años con diagnóstico de SHF, en el periodo comprendido entre noviembre de 2019 y octubre de 2025. Se obtuvieron 11 pacientes que cumplieron con los criterios diagnósticos internacionales HLH-2004, excluyéndose aquellos casos cuya etiología fuera de origen reumatológico así como las historias clínicas incompletas.
La información se obtuvo mediante la revisión de historias clínicas, se utilizó una base de datos anonimizada.
Las variables analizadas incluyeron dimensiones demográficas y de filiación (edad, sexo, procedencia y consanguinidad), antecedentes patológicos personales y variables del proceso de atención (servicio de ingreso, diagnóstico presuntivo inicial y latencia diagnóstica). Se evaluaron aspectos específicos de la patología y su evolución (criterios, etiología identificada, terapéutica instaurada y la respuesta clínica definitiva).
Del total de pacientes, 6 correspondieron a sexo masculino y 5 a femenino. La edad media al momento del diagnóstico fue de 6,03 años, con un rango entre 0,08 y 14 años.
Un paciente presentó como antecedente consanguinidad.
La mediana del tiempo transcurrido hasta el diagnóstico fue de 3 días, con un rango intercuartílico de 1 a 13 días.
Todos los pacientes cumplieron con al menos 5 criterios diagnósticos. La totalidad de los pacientes presentó fiebre y citopenias en al menos una línea celular. 9 de los pacientes presentaron hemoglobina menor a 10 g/dl, mientras que 6 registraron un recuento plaquetario inferior a 100.000/mm³. El recuento absoluto de neutrófilos mostró una mediana de 597/mm³ (RIC: 135-2185).
La esplenomegalia estuvo presente en 81% de los pacientes.
El 100% evidenciaron hiperferritinemia. El 72.72% de los pacientes presentaron hipertrigliceridemia, un 54.54% hipofibrinogenemia.
Solo 4 pacientes presentaron evidencia de hemofagocitosis en médula ósea.
Se solicitaron estudios genéticos en 6 pacientes. Se clasificaron 4 casos como SHF primario y 5 como secundario, con rescate de virus de Epstein Barr (VEB) en 3 de ellos. Solo 2 permanecieron sin etiología definida.
En relación con la respuesta terapéutica, 7 pacientes presentaron respuesta favorable al tratamiento instaurado, mientras que 3 evolucionaron con enfermedad refractaria. La mortalidad global de la cohorte fue de 36,36%, con una supervivencia al finalizar el seguimiento de 54,54%. Un paciente se perdió durante el seguimiento posterior. Un paciente falleció por causa no asociada al SHF.
Nuestra experiencia confirma que el síndrome hemofagocítico requiere alta sospecha clínica y diagnóstico precoz en centros de alta complejidad. La mediana de 3 días hasta el diagnóstico permitió iniciar tratamiento oportuno y evitar la progresión a estados críticos.
La fiebre, las citopenias y la hiperferritinemia fueron los hallazgos más constantes, mientras que la ausencia inicial de hemofagocitosis en médula ósea refuerza que no debe retrasarse el tratamiento esperando su confirmación.
Se detectaron mutaciones patogénicas en la mitad de los casos en los que se pudo realizar, lo que subraya la importancia de realizar una búsqueda dirigida de SHF primario, incluso sin antecedentes familiares. Dentro de las causas secundarias, el VEB se consolidó como el desencadenante más frecuente. Esta prevalencia coincide plenamente con la epidemiología reportada tanto en otras instituciones de Argentina como en el resto de Latinoamérica, lo que sugiere que su pesquisa debe incluirse sistemáticamente.
Finalmente, los resultados obtenidos respaldan la eficacia del protocolo terapéutico aplicado en nuestra institución.
El síndrome Hepatopulmonar (SHP) es una complicación de la hepatopatía crónica que genera hipoxemia por vasodilatación de capilares pulmonares. El trasplante hepático es el único tratamiento curativo, sin embargo la tasa de resolución no es del 100%. La recuperación postoperatoria en pediatría es compleja y con alta demanda de soporte ventilatorio y oxigenoterapia prolongada.
Describir las características demográficas, soporte respiratorio y evaluación funcional de pacientes pediátricos con diagnóstico de SHP durante la internación post-trasplante hepático que se realizaron durante el año 2025.
Estudio descriptivo, retrospectivo de una cohorte de pacientes pediátricos post operatorios de TH con SHP internados en UCI 72 del Hospital J.P.Garrahan durante el año 2025. Se evaluaron variables demográficas,tipo de soporte ventilatorio, oxigenoterapia domiciliaria al egreso y cambios en la escala funcional (FSS) en sus dominios mental, sensorio, comunicación, motor y alimentación.
RESULTADOS
Se incluyeron 8 pacientes. Rango de edad entre 3 y 16 años. Mediana 8.5 años. Un paciente requirió ECMO por hipoxemia refractaria y falleció durante el soporte. De los 7 sobrevivientes 100% utilizó ARM con una mediana de 7 días y VNI con una mediana de 5 días. 67% requirió CNAF. Al egreso de UCI 100% conservó vía aérea natural y 0% oxigenoterapia domiciliaria. El 67% de los pacientes presentó weaning respiratorio dificultoso. Se observó deterioro funcional transitorio en el área de alimentación y comunicación en el 67% de los pacientes.
En esta serie de 8 pacientes pediátricos con SHP post- operatorios de trasplante hepático la mortalidad fue del 12.5 % asociado a falla respiratoria que requirió ECMO. Los sobrevivientes requirieron ARM y VNI en forma prolongada pero lograron desvincularse de la oxigenoterapia al egreso. El principal impacto funcional fue en la alimentación y comunicación. Estos hallazgos sugieren que la rehabilitación nutricional y del lenguaje debe integrarse al manejo post-TH pediátrico.
El trasplante hepático pediátrico constituye una terapéutica de alta complejidad que requiere optimización continua de los procesos asistenciales, quirúrgicos y de seguimiento. El Hospital de Pediatria J.P.Garrahan concentra la mayor proporción de trasplantes hepáticos pediátricos del país.
Describir los resultados clínicos, quirúrgicos y organizacionales del Programa de Trasplante Hepático Pediátrico durante el año 2025.
Estudio descriptivo, retrospectivo, basado en el análisis anual de actividad asistencial y resultados clínicos del programa. Se incluyeron pacientes pediátricos en lista de espera, receptores de trasplante y donantes vivos evaluados durante el año 2025.
RESULTADOS
Durante el 2025 se realizaron 60 trasplantes hepáticos con un aumento del 50% respecto al año previo. El 45% correspondió a donante vivo relacionado y el 38% de los receptores pesaban menos de 10 kg. La mortalidad en lista de espera fue del 3%. La sobrevida del paciente fue de 92.5% y la sobrevida del injerto de 86.7%. La tasa de trombosis arterial fue del 6.8%, trombosis portal 3.3% y estenosis biliar del 28%. El 30% de los pacientes fue extubado en quirófano y la mediana de internación en cuidados intensivos fue de 10 días. En el programa de donantes vivos la tasa de sobrevida de los donantes fue del 100% y del receptor del 96.3%. El 63.7 % de los trasplantes pediátricos nacionales fueron realizados en el centro.
El programa mostró un incremento significativo del número de pacientes involucrados manteniendo resultados favorables y baja mortalidad en lista de espera. La elevada complejidad quirúrgica, el fortalecimiento del programa de donante vivo relacionado y el desarrollo de redes federales consolidan al centro como referencia nacional en trasplante hepático pediátrico.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11475 Factores clínicos y de laboratorio asociados a tuberculosis grave en población pediátrica Infecciones por micobacterias |
MICAELA PICOLLO | |
| 11978 Coqueluche en población pediátrica: análisis de casos confirmados y estado de vacunación previo, en un Hospital Nacional de tercer Nivel (2025 - 2026) Enfermedades emergentes y re-emergentes |
DANIELA ISABEL TOLABA MARTINEZ | |
| 12137 Uso de dispositivo de vacunación simultánea en niños escolares y adolescentes: evaluación del dolor, miedo, seguridad y aceptabilidad. Vacunas |
ROMINA AILEN GALARETTO | |
| 12169 EFECTOS ADVERSOS DE LA VACUNA BCG: 26 AÑOS DE EXPERIENCIA EN UN CENTRO PEDIÁTRICO DE TERCER NIVEL Enfermedades emergentes y re-emergentes |
ISABEL ROSA DEL VALLE SQUASSI | |
| 12179 HERRAMIENTAS DIAGNÓSTICAS EN TUBERCULOSIS PLEURAL: EXPERIENCIA DE UN CENTRO PEDIÁTRICO DE REFERENCIA Enfermedades emergentes y re-emergentes |
ISABEL ROSA DEL VALLE SQUASSI | |
| 12485 EPIDEMIOLOGÍA Y EFECTIVIDAD VACUNAL DE INFLUENZA EN NIÑOS HOSPITALIZADOS EN ARGENTINA, 2025 Infecciones virales |
MARIA NATALIA PEJITO | |
| 12486 Vigilancia multicéntrica 2022-2025: diferencias en la estacionalidad y la presentación clínica entre hMPV y RSV en niños hospitalizados Infecciones virales |
MARIA NATALIA PEJITO | |
| 12487 EFECTIVIDAD E IMPACTO DE LA VACUNACIÓN MATERNA CONTRA EL VRS EN LACTANTES Infecciones virales |
MARIA NATALIA PEJITO |
La tos convulsa, tos ferina o coqueluche, es una infección respiratoria aguda altamente contagiosa causada por Bordetella pertussis, un cocobacilo gramnegativo, aerobio estricto con tropismo por el epitelio respiratorio ciliado. A pesar de ser una enfermedad inmunoprevenible, continúa siendo un problema de salud pública prioritario, debido al surgimiento de brotes epidémicos cíclicos a nivel mundial que afectan a la población infantil.
Describir las características demográficas y epidemiológicas de los casos pediátricos de coqueluche atendidos en un Hospital Nacional de Tercer Nivel entre enero de 2025 y abril de 2026 y el estado de vacunación previo.
Se realizó un estudio observacional descriptivo, retrospectivo y transversal, incluyendo pacientes pediátricos con diagnóstico de Coqueluche atendidos en un Hospital Nacional de Tercer Nivel entre enero de 2025 y abril del 2026. Para el análisis se consideraron únicamente los casos confirmados por métodos moleculares (PCR).
Se realizó en primera instancia la búsqueda de casos sospechosos en la base de datos del servicio de Biología molecular, para luego realizar la revisión sistemática de historias clínicas digitales de aquellos casos confirmados por PCR, excluyendo aquellas cuyos datos estuvieran incompletos.
Se analizaron variables demográficas y epidemiológicas de los pacientes con diagnóstico confirmado: edad, sexo, estado de vacunación previo, requerimiento de internación, necesidad de cuidados intensivos y mortalidad. Así mismo se analizó la frecuencia de casos según la semana epidemiológica y su relación con alertas sanitarias emitidas por autoridades de salud.
Durante el periodo de estudio se identificaron 47 casos sospechosos de coqueluche, de los cuales 15 casos fueron confirmados por PCR para B. pertussis.
La mediana de la edad fue de 7 meses (2-144) y predominó el sexo masculino (10/15).
De los 15 pacientes confirmados, únicamente 4/15 tenían esquema de vacunación completa para la edad. Se observó que 3/15 tenían esquema primario de vacunación completo para coqueluche y solo un 2 de 5 pacientes que debían tener el primer refuerzo entre los 15 y 18 meses, lo tenían aplicado.
De los casos confirmados 11 necesitaron internación, de los cuales 5 requirieron de cuidados intensivos. Se registraron 2 fallecimientos por coqueluche, un niño de 2 años y una niña de 7 meses, ambos con esquema incompleto de vacunas.
Durante el primer semestre del 2025, se registraron 5 casos sospechosos de los cuales 3 fueron confirmados (SE 7/8/16).
Mientras que en el segundo semestre y a partir de la semana epidemiológica SE27 se produjo un aumento sostenido de los casos, notificándose 33 casos sospechosos, lo cual supera más de 6 veces lo reportado hasta la semana SE26, y confirmando 8 casos de los cuales 5 fueron diagnosticados entre la semana SE40 y SE46, coincidiendo con las alertas sanitarias emitidas hasta esa fecha.
Durante el 2026, hasta la SE 17 inclusive, se reportaron 9 casos sospechosos, 4 fueron confirmados. Dichos valores muestran un incremento con respecto al mismo periodo del año previo.
Durante el periodo observado se identificó un incremento de los casos de coqueluche en el hospital en concordancia temporal con las alertas sanitarias emitidas por las autoridades de salud.
La frecuencia de vacunación incompleta fue elevada en los pacientes con diagnóstico de coqueluche, especialmente entre los casos hospitalizados. Esto coincide con la evidencia científica disponible que señala que la baja en la cobertura en vacunas favorece la reemergencia de esta patología.
La mayoría de los casos requirió internación y casi la mitad ingresó a cuidados intensivos. Los dos fallecimientos registrados ocurrieron en pacientes sin vacunación adecuada para la edad, reforzando el papel protector de la inmunización frente a las formas graves.
El diagnóstico mediante PCR resultó una herramienta fundamental para la confirmación temprana de los casos sospechosos. Su determinación precoz podría estar vinculada a la reducción de la gravedad del cuadro, aunque este hecho podría ser objeto de nuevas investigaciones.
Se destaca la necesidad de fortalecer las estrategias de inmunización y vigilancia epidemiológica y diagnóstico oportuno para el control de la enfermedad.
La inmunización materna con la vacuna contra el Virus Respiratorio Sincitial (VRS), basada en la proteína F en conformación de prefusión (RSVpreF), constituye una estrategia eficaz para proteger a los lactantes menores de 6 meses, quienes presentan el mayor riesgo de desarrollar infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB) asociadas a este virus. La implementación de esta vacuna en el calendario nacional de Argentina brindó la oportunidad de evaluar su efectividad e impacto en condiciones reales de uso a lo largo de dos temporadas epidemiológicas consecutivas.
Evaluar la efectividad en la vida real (EV) y el impacto de la vacunación materna contra el VRS en niños menores de 6 meses, tanto de manera global como según las temporadas 2024–2025 y los diferentes grupos etarios.
Se realizó una vigilancia activa y prospectiva en cinco centros pediátricos durante 2024–2025. Los casos hospitalizados con IRAB fueron evaluados para detectar VRS mediante RT-PCR. La vacunación materna se clasificó como adecuada (entre las 32 y 36 semanas de gestación), subóptima (menos de 14 días antes del parto) o no vacunada. Se utilizó regresión logística multivariable para estimar los odds ratios (OR) ajustados de positividad para VRS, considerando factores sociodemográficos, perinatales y clínicos, coinfecciones virales e intensidad estacional (positividad semanal para VRS). La efectividad vacunal (EV) se calculó como: EV = (1 - OR) × 100. Los análisis se realizaron de forma combinada y por temporada, y se estratificaron según la edad (<3 meses vs. 3–6 meses). El impacto poblacional se evaluó mediante la razón de tasas de incidencia (IRR%).
Se incluyeron 283 lactantes en 2024 y 448 en 2025. Entre los casos positivos para VRS y los controles negativos para VRS se observaron diferencias en la distribución por edad durante 2024, y en la presentación clínica y la gravedad de la enfermedad en ambos años. Las coinfecciones fueron frecuentes y aumentaron en 2025 (30,8% entre los casos positivos para VRS frente a 15,9% entre los negativos para VRS; p < 0,001). La vacunación materna adecuada fue más frecuente entre los lactantes negativos para VRS que entre los positivos para VRS (2024: 31,2% vs. 10,6%; 2025: 43,0% vs. 25,6%; en ambos casos p < 0,001). La temporada 2024 fue más corta y de intensidad moderada (19 semanas), mientras que la de 2025 comenzó antes y tuvo una duración más prolongada (38 semanas). La efectividad vacunal cruda en lactantes menores de 6 meses fue del 58,4%, aumentando al 65,5% tras el ajuste estadístico. La EV ajustada fue mayor en los menores de 3 meses (95%–72,6%) y moderada en los de 3 a 6 meses (80,4%–58,5%). La reducción de la tasa de incidencia en los lactantes menores de 6 meses fue mayor en 2025 que en 2024 (38,9% [IC 95%: 26,4–48,7] vs. 35,8% [IC 95%: 24,2–45,6]).
La vacunación materna contra el VRS brindó protección en condiciones reales de uso a los lactantes menores de 6 meses, con una efectividad más elevada en los menores de 3 meses. La efectividad vacunal fue superior en 2024 en comparación con 2025, en concordancia con las diferencias observadas en el inicio de la temporada, la intensidad de circulación viral y la frecuencia de coinfecciones. Por otra parte, la reducción de la tasa de incidencia fue mayor en 2025 que en 2024. Estos hallazgos respaldan la inmunización materna contra el VRS como una estrategia eficaz para disminuir la carga de enfermedad en lactantes pequeños, incluso en contextos epidemiológicos heterogéneos.
La tuberculosis es una enfermedad que se encuentra en franco aumento. Las tasas de Argentina para el 2025 corresponden a 37.3/ 100.000 habitantes/año. De estos, el 7.5% fueron menores de 15 años. Una de las estrategias para el control de esta enfermedad es la vacunación con BCG. En nuestro país, se incorporó al calendario nacional de vacunas en 1977 con dos dosis y, desde el año 2007, la indicación es una sola dosis antes del mes de vida, en lo posible antes del alta de la maternidad. Se coloca a todos los recién nacidos para prevenir las formas graves de la enfermedad, miliar y meníngea. La evolución de la lesión en el sitio de inoculación de la vacuna es conocida, sin embargo, tras su aplicación pueden aparecer complicaciones locales y, con menor frecuencia, enfermedad diseminada, generalmente asociada a trastornos de la inmunidad.
Describir las características clínicas y la evolución de los pacientes con enfermedad asociada a efectos adversos de BCG.
Estudio observacional, descriptivo, retrospectivo. Basado en la revisión de historias clínicas de pacientes con efectos adversos asociados a la primera dosis de BCG, de entre 0 y 18 años, atendidos en un centro pediátrico de tercer nivel entre los años 2000 y 2025
Se incluyeron 722 casos. El 97% de ellos fue vacunado con BCG antes del mes de vida. El 95% presentó formas localizadas. Fueron varones el 63% y mujeres 37%. La mediana (Me) de edad de inicio de síntomas fue 4 meses (RIC: 2–7), en los pacientes con inmunocompromiso fue mayor (Me: 6 meses (RIC 4-15); p<0,001). El tiempo de resolución de los síntomas fue Me 10 meses/162 ptes (RIC: 6–14).
Se detectó inmunocompromiso (IC) en el 7,5% (55) del total de casos los cuales fueron HIV/SIDA (17), enfermedad granulomatosa crónica (9), inmunodeficiencia combinada severa (9), susceptibilidad mendeliana a micobacterias (5) y asoc. a otros síndromes (4). Los pacientes con HIV corresponden al grupo vacunado previo a la contraindicación de BCG en ellos.
El 91% tuvo linfadenitis regional siendo las localizaciones más frecuentes la axilar 84% (551) y la supraclavicular 13% (87). Las formas de presentación de la adenitis fueron: inflamatoria 48%, supurada 36% y abscedada 9%; el 25% de los casos presentó compromiso de más de un grupo ganglionar. Los pacientes inmunocomprometidos presentaron mayor frecuencia de adenopatías complicadas con abscedación, supuración o ulceración (70% en IC vs 47% en sanos; p=0,01); y mayor frecuencia de lesión local (29% en IC vs 8% en sanos; p<0,001), particularmente supurada/ulcerada (32% en IC vs 7% sanos, p<0,001).
Presentaron enfermedad diseminada el 4% (25), todos con fueron inmunocomprometidos. El sitio de afectación principal fue el pulmón (72%) y el 52% presentó fiebre.
Se registraron 11 casos de osteomielitis (1,5%); de ellos 4 (36%) presentaron lesión en el húmero homolateral al sitio de aplicación de la BCG y 7 a distancia. Solo 3 fueron inmunocomprometidos.
Se obtuvo confirmación microbiológica en 8/25 pacientes con enfermedad diseminada y en 10/11 pacientes con osteomielitis. Presentaron anatomía patológica compatible, con la presencia de granulomas, en 6/25 pacientes con enfermedad diseminada y 9/11 con osteomielitis.
Fallecieron 7 pacientes durante el tratamiento, todos con causa no atribuible a BCG.
La enfermedad asociada a BCG se presentó predominantemente como linfadenitis regional de evolución benigna y prolongada. Los pacientes con OM eran en su mayoría sanos. Los pacientes con inmunocompromiso presentaron mayor edad al inicio de los síntomas y mayor frecuencia de lesión local y adenopatía regional supurada o ulcerada. Las formas diseminadas se concentraron exclusivamente en pacientes inmunocomprometidos, destacando la importancia de su pesquisa oportuna.
La influenza es un importante contribuyente a las infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB) en pediatría. En Argentina, la vacunación antigripal se recomienda de forma universal para mujeres embarazadas, niños de 6 a 23 meses y niños mayores con condiciones de riesgo.
Describir las características epidemiológicas y clínicas asociadas a la influenza confirmada por laboratorio y estimar la efectividad vacunal (EV) durante la temporada 2025.
Estudio de vigilancia multicéntrico en niños hospitalizados con IRAB. Se realizó una vigilancia activa y prospectiva en cinco centros pediátricos durante el año 2025. Todos los casos fueron evaluados mediante RT-PCR para diagnóstico viral. Los casos positivos para influenza (Flu+) se compararon con controles negativos (Flu-).
Entre 1.875 pacientes evaluados, 120 fueron Flu+ y 1.755 Flu-. En comparación con los Flu-, los casos Flu+ presentaron una menor proporción de lactantes menores de 6 meses (10,8% vs. 26,6%; p<0,001) y una mayor proporción de niños ≥5 años (29,4% vs. 15,2%; p<0,001) y de inmunosupresión (9,2% vs. 2,8%; p=0,001). Por el contrario, la prematurez (5,8% vs. 14%; p=0,016) y la vacunación antigripal adecuada fueron menos frecuentes entre los Flu+ (12,5% vs. 21,1%; p=0,032). En el modelo multivariable en la población total, los grupos de mayor edad se asociaron con mayor riesgo de influenza (aOR 2,8; IC95%: 1,4–5,8), mientras que la vacunación adecuada se asoció con una reducción del riesgo (aOR 0,46; IC95%: 0,24–0,81). La efectividad vacunal contra influenza en niños de 6–23 meses fue del 61,5% (IC95%: 18–75). Se observaron estimaciones consistentes en los modelos ajustados secuencialmente.
Durante la temporada 2025, la vacunación antigripal brindó protección contra la influenza confirmada por laboratorio en Argentina, lo que respalda su efectividad. Según estos datos, sería importante considerar la vacunación de niños hasta los 5 años de edad.En este estudio, la cobertura de vacunación materna contra influenza fue del 44,5%, lo que refleja un desafío a nivel nacional para continuar reforzando la importancia de las vacunas maternas como estrategia de prevención.
La tuberculosis (TB) continúa siendo un importante problema de salud pública en pediatría. Su diagnóstico suele ser complejo debido a la naturaleza paucibacilar de la enfermedad, por lo que la integración de criterios clínicos, epidemiológicos, radiológicos y de laboratorio resulta fundamental. Existen pocos estudios que evalúen la utilidad de los parámetros analíticos y clínicos como herramientas complementarias para la identificación de formas graves de enfermedad.
Describir los hallazgos clínicos y de laboratorio más frecuentes en niños y adolescentes con diagnóstico de tuberculosis y evaluar los factores asociados a tuberculosis grave según criterios de la Organización Mundial de la Salud.
Estudio de cohorte prospectivo, observacional y analítico realizado entre marzo de 2025 y marzo de 2026. Se incluyeron pacientes de 0 a 18 años con diagnóstico nuevo de tuberculosis pulmonar o extrapulmonar, ambulatorios e internados. Se analizaron variables epidemiológicas, clínicas, microbiológicas y de laboratorio. La gravedad se definió según criterios radiológicos de la OMS. Se utilizaron medianas y rango intercuartílico (RIC) para variables continuas y proporciones para variables categóricas. Para las comparaciones se emplearon test de Wilcoxon, Chi-cuadrado y test exacto de Fisher. El análisis estadístico se realizó utilizando el software R versión 4.5.1.
Se incluyeron 161 pacientes, con una mediana de edad de 16 años (RIC 14–17); el 57,1% fue de sexo masculino. El 75,2% presentó tuberculosis grave. Residían en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires 56 pacientes (34,8%). En relación con la evolución clínica, el 39,8% presentó entre 1 y 6 meses de síntomas, el 38,5% menos de 1 mes y el 6,2% más de 6 meses, mientras que el 15,5% negó síntomas y fue diagnosticado en el contexto de estudio de contactos. Se observaron imágenes cavitarias en 107 pacientes (66%), de las cuales 66 fueron unilaterales y 41 bilaterales. Se identificaron, además, 39 formas no cavitarias y 26 derrames pleurales, 15 de los cuales presentaron compromiso pulmonar concomitante. El 65,2% requirió internación, siendo la hemoptisis el motivo más frecuente. Se registró un único fallecimiento. La anemia fue el hallazgo de laboratorio más frecuente (66,5%). Se observó hipoalbuminemia (<3,5 g/dL) en 34 de los 107 pacientes con este dato disponible (31,8%), todos ellos internados. La mediana de eritrosedimentación (ERS) fue de 34 mm (RIC 17–53) y la mediana de proteína C reactiva (PCR) fue de 54,37 mg/L (RIC 31,40–88,57), esta última disponible únicamente en pacientes internados. Se observó una asociación significativa entre tuberculosis grave y un mayor tiempo de evolución de los síntomas (p=0,001), con predominio de formas sintomáticas prolongadas en los casos graves y mayor frecuencia de diagnóstico asintomático por estudio de contactos en los no graves. Asimismo, los pacientes con tuberculosis grave presentaron mayores valores de eritrosedimentación (37 vs. 25,5 mm; p=0,017) y de la relación neutrófilos/linfocitos (3,5 vs. 2,8; p=0,012). No se observaron diferencias significativas para anemia, hipoalbuminemia, internación ni proteína C reactiva.
El mayor tiempo de evolución sintomática y la elevación de marcadores inflamatorios como la eritrosedimentación y la relación neutrófilos/linfocitos se asociaron con formas graves de tuberculosis pediátrica. Estos hallazgos podrían constituir herramientas complementarias útiles para la evaluación inicial y la identificación temprana de pacientes con mayor riesgo de enfermedad grave, especialmente en contextos donde la confirmación microbiológica continúa siendo un desafío.
La tuberculosis (TB) pleural es una de las formas extrapulmonares más frecuentes en adolescentes y una de las principales causas de derrame pleural en regiones endémicas. En la población pediátrica, su diagnóstico representa un desafío dado el carácter paucibacilar de la enfermedad y la necesidad de procedimientos invasivos para la obtención de muestras. La baciloscopia y el cultivo de líquido pleural (LP) presentan un rendimiento limitado, mientras que la incorporación de pruebas moleculares y el análisis de muestras de tejido pleural podrían aumentar el rédito diagnóstico.
Describir las características clínicas y epidemiológicas de los pacientes con TB pleural (con confirmación microbiológica, histología compatible o asumida por criterio clínico-epidemiológico) y evaluar el rendimiento de las herramientas diagnósticas microbiológicas e histopatológicas disponibles
Estudio observacional, retrospectivo y analítico. Revisión de historias clínicas de pacientes asistidos en un centro pediatrico de 3er nivel de CABA, con diagnóstico de TB pleural, entre enero 2021 y abril 2026.
Durante el periodo de estudio se diagnosticaron 614 pacientes con tuberculosis, de los cuales 226 (37%) presentaron TB extrapulmonar. La forma mas frecuente fue la TB pleural, que correspondió al 14% del total (87/614). Se incluyeron 87 pacientes con TB pleural: 45 pacientes (52%) fueron confirmados por algún método de tejido pleural; 4 pacientes (5%) se confirmaron solo por LP; 10 (11%) solo por muestras respiratorias. Hubo 28 pacientes (32%) cuyo derrame pleural se asumió tuberculoso por criterio clínico-epidemiológico
Fueron varones 56%. Mediana de edad 13 años (RIC 10–15), 77% adolescentes. El 91% eran inmunocompetentes y el 94% eutróficos. El foco de contagio fue 47% intrafamiliar, 4% escolar y no identificado en el 49%. La mediana de tiempo de evolución de los síntomas fue de 14 días (RIC 7–21). Los síntomas más frecuentes fueron fiebre (59%), dolor torácico (46%), síndrome constitucional (45%) y tos (44%); 6 pacientes fueron asintomáticos. La mayoría presentó derrame pleural derecho (59%), 5 pacientes presentaron derrame bilateral. El 66% presentó compromiso pulmonar asociado y el 10% (9/87) otra localización extrapulmonar además de la pleural.
Se realizó procedimiento invasivo en 66/87 pacientes (76%): videotoracoscopía en 56 (85%) y toracocentesis en 10 (15%). La tasa de complicaciones quirúrgica fue baja: 4/66 (6%). La videotoracoscopía confirmó el diagnóstico por métodos pleurales en 82% de los casos versus 30% con toracocentesis (OR 10.73; IC95% 2.36–48.86; p=0.002).
El rendimiento individual de cada método diagnóstico sobre las muestras realizadas fue: cultivo de LP 13% (8/61), PCR de LP 18% (7/40), cultivo de pleura 46% (11/24), PCR de pleura 27% (3/11) y anatomía patológica (AP) 90% (44/49). El rendimiento combinado del tejido pleural (microbiología y/o AP) fue 87% (45/52) versus 23% del LP (14/61).
En el análisis pareado de los 46 pacientes que tuvieron ambas muestras (LP y biopsia pleural), la biopsia pleural incrementó el rendimiento diagnóstico en 65 puntos porcentuales respecto del LP (89% vs 24%; p<0.001). De los 35 pacientes con LP negativo (cultivo y PCR), 31 (89%) fueron confirmados por biopsia pleural, siendo la AP el método que más contribuyó al rescate diagnóstico.
Al comparar los 28 pacientes asumidos por criterio clínico-epidemiológico con los confirmados por microbiología o histología, no se encontraron diferencias en edad, sexo, PPD, foco de contacto ni tiempo de evolución. La única diferencia significativa fue el tamaño del derrame: mayor proporción de derrames leves en el grupo clínico-epidemiológico (39% vs 6%; p<0.001). Cabe destacar que 13 de estos 28 pacientes (46%) tuvieron algún procedimiento invasivo: 8 videotoracoscopía y 5 toracocentesis, con resultados negativos en todos los casos.
En nuestra serie, el estudio de tejido pleural mediante videotoracoscopía presentó un rendimiento diagnóstico significativamente superior al líquido pleural. La anatomía patológica fue el método de mayor rédito individual, y la biopsia pleural permitió confirmar el diagnóstico en la mayoría de los pacientes con líquido pleural negativo, siendo una herramienta esencial para el diagnóstico etiológico de TB pleural en pediatría.
La administración de múltiples vacunas en una misma visita es una práctica ampliamente establecida en los programas de inmunización pediátrica a nivel mundial. Esta estrategia permite reducir las oportunidades perdidas y mantener elevadas coberturas de vacunación. Sin embargo, el rechazo a múltiples inyecciones representa una preocupación frecuente asociado a la reticencia. El uso de un dispositivo de administración simultánea podría contribuir a mejorar la experiencia de la vacunación.
Comparar la intensidad del dolor, del miedo y la seguridad asociados al uso de un dispositivo de vacunación simultánea respecto de la técnica habitual en niños escolares y adolescentes, que recibieron vacunas del Calendario Nacional de Vacunación (CNV). Asimismo, evaluar la aceptabilidad del procedimiento en cuidadores.
Ensayo clínico, controlado, aleatorizado y multicéntrico, realizado en un vacunatorio público y centros de vacunación privados. Se incluyeron usuarios que asistieron para recibir ≥ 2 vacunas del CNV: niños de 5 y 6 años para el grupo de vacunas de los 5 años y adolescentes de 11 a 12 años para el grupo de las vacunas de los 11 años. Se excluyeron los participantes que requerían vacunas adicionales, habían recibido analgésicos en las 6 horas previas, se habían vacunado en los 7 días anteriores, presentaban: algún proceso doloroso en alguno de los brazos, discapacidad intelectual, inmunocompromiso o fobia a las agujas. Los participantes se aleatorizaron para recibir las vacunas utilizando el dispositivo de aplicación simultánea o mediante la administración habitual, con una probabilidad de 1:1.
Se utilizaron escalas validadas para evaluar miedo (McMurtry 2011) antes y después de la vacunación y dolor (Hicks 2001) posterior al procedimiento. Se registraron eventos adversos inmediatos y tiempo de vacunación. La reactogenicidad local (dolor, inflamación y enrojecimiento) y la aceptabilidad de los cuidadores fueron evaluadas mediante un cuestionario online al séptimo día. Las variables continuas y ordinales se resumieron como mediana y rango intercuartílico (RIC) y se compararon con la prueba de Mann-Whitney; las categóricas se expresaron como frecuencias y porcentajes y se analizaron diferencias mediante test de chi-cuadrado. El tiempo de vacunación se evaluó con regresión lineal ajustada por el número de vacunas administradas, y la reactogenicidad local mediante odds ratios (OR) con sus IC95%. Se consideró significativo un valor de p<0,05. Se utilizó REDCap y STATA v14.
El protocolo fue aprobado por los Comités de Ética en Investigación correspondientes a cada sitio.
Se incluyeron 347 participantes: 169 (48,7%) en el grupo con dispositivo y 178 (51,3%) en el grupo control. El 56,8% se vacunó en el vacunatorio público y el 43,2% en centros privados. El 47,3% pertenecía al grupo de 5 años y el 52,7% al de 11 años. El 53,9% era de sexo masculino. El cuidador acompañante fue mayoritariamente la madre (79,8%). Las características de los grupos con y sin dispositivo fueron similares.
En el grupo de 5 años, los puntajes de miedo posteriores a la vacunación fueron significativamente menores en el grupo con dispositivo (mediana 0 [RIC 0-2] vs. 1 [RIC 0-3]; p=0,015).
En el grupo de 11 años, la intensidad del dolor posterior a la administración fue significativamente menor en el grupo con dispositivo (mediana 2 [RIC 1-4] vs. 3 [RIC 1-5]; p=0,03).
No se registraron eventos adversos graves y el uso del dispositivo no se asoció con un incremento clínicamente relevante en el tiempo de vacunación.
Respondieron la encuesta al séptimo día 302 participantes (87%). No se observaron diferencias estadísticamente significativas en reactogenicidad local entre grupos, aunque la frecuencia de los eventos fue numéricamente menor en el grupo con dispositivo.
El 94% de los cuidadores pertenecientes al grupo con dispositivo expresó conformidad con el método de vacunación utilizado, el 96% preferiría el uso de este método en el futuro y el 95,3% lo recomendaría a familiares y amigos.
El uso del dispositivo de vacunación simultánea se asoció con menor miedo en niños escolares y menor dolor en adolescentes, resultando además seguro, sin diferencias significativas en la reactogenicidad local al séptimo día, y bien aceptado por cuidadores. Estos resultados respaldan su potencial como estrategia para mejorar la experiencia de vacunación, con posible impacto favorable en la aceptación de las vacunas.
El hMPV es una causa importante de infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB). La evidencia comparativa con RSV a lo largo de múltiples temporadas post pandémicas sigue siendo limitada, especialmente en países de ingresos medios.
Comparar la epidemiología, la presentación clínica, la gravedad y la estacionalidad del hMPV con el RSV en niños hospitalizados.
Estudio multicéntrico que incluyó niños hospitalizados con IRAB en 5 hospitales de argentina entre 2022 y 2025. Los virus respiratorios se detectaron mediante RT-PCR. Se compararon la distribución etaria, las características clínicas, el soporte respiratorio, los desenlaces y los patrones estacionales entre los casos positivos para hMPV y RSV. Se utilizó regresión logística multivariable para identificar factores asociados de forma independiente con hMPV versus RSV. Los análisis de sensibilidad incluyeron coinfecciones hMPV–RSV.
Entre 2022 y 2025 se hospitalizaron 7.027 pacientes pediátricos por IRAB, se identificaron 692 casos de hMPV (10%) y 2.431 casos de RSV (34,5%). En comparación con RSV, los casos por hMPV fueron de mayor edad (mediana 10 vs 8 meses; p<0,001) y presentaron con mayor frecuencia comorbilidades y hospitalizaciones previas. La fiebre fue más frecuente en los casos de hMPV (74,1% vs 65,3%; p<0,001), mientras que el RSV se asoció con mayor uso de soporte respiratorio avanzado, incluyendo oxígeno de alto flujo (23,4% vs 31,4%; p<0,001) y ventilación mecánica (14,5% vs 16,9%; p=0,02). En los análisis ajustados, el hMPV se asoció de manera independiente con la edad entre 6–23 meses y con hospitalización respiratoria previa. El riesgo de infección por hMPV en comparación con RSV fue significativamente menor entre 2023 y 2025. El hMPV circuló de manera constante en todos los centros y estaciones, con picos más tardíos que el RSV cada año (hMPV: semanas epidemiológicas 22–36 vs RSV: semanas 20–29). Las coinfecciones representaron el 1% y se concentraron durante períodos de solapamiento viral.
El hMPV y el RSV presentan perfiles epidemiológicos, clínicos y estacionales distintos. El hMPV afecta a niños de mayor edad y con condiciones subyacentes, y presenta un pico estacional más tardío. Estos hallazgos destacan la importancia de la vigilancia específica por patógeno y deben considerarse al diseñar estrategias de prevención y control.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11616 “A propósito de un caso clínico: dengue grave con presentación respiratoria simulando neumonía con derrame pleural bilateral en paciente pediátrico.” Epidemiologia |
ARACELI ESTER ENRIQUEZ | |
| 11836 INFECCIÓN POR VIRUS SINCICIAL RESPIRATORIO EN PACIENTES PEDIÁTRICOS HOSPITALIZADOS: CLÍNICA Y EPIDEMIOLOGÍA EN LA ERA DE LA VACUNA Infecciones virales |
ORNELLA MARIA CORTI | |
| 11947 PREVALENCIA DE INFECCIONES OSTEOARTICULARES EN PACIENTES PEDIATRICOS DE UN HOSPITAL DE 3ER NIVEL. EXPERIENCIA DE TRES AÑOS. Epidemiologia |
MARIAN GUADALUPE CACERES | |
| 12043 EPIDEMIOLOGÍA VIRAL E INMUNIZACIÓN DE PACIENTES PEDIÁTRICOS INTERNADOS EN UN HOSPITAL DE TERCER NIVEL DURANTE EL AÑO 2025 Epidemiologia |
YESICA ITATÍ MELNECHENKO | |
| 12145 Aislamiento microbiológico en infecciones respiratorias agudas bajas en la población pediátrica en el hospital zonal general de agudos “Dr. Ricardo Gutierrez”. Epidemiologia |
ROSARIO GARCIA | |
| 12158 Vacunación VSR y su impacto cuali-cuantitativo en cuadro respiratorio en niños menores de 2 años en Hospital de Provincia Polivalente Vacunas |
LILIANA PAOLA MEDINA CALDERON | |
| 12194 “Escudo Respiratorio Infantil” – Estrategia Provincial de Protección en Lactantes y Niños de Alto Riesgo Vacunas |
LENKA PAULA DUMANDZIC SANZ | |
| 12233 Enfermedad exantemática febril: vigilancia epidemiológica en un Hospital pediátrico de alta complejidad, 2025 Epidemiologia |
CAMILA HECHEM | |
| 12337 CARACTERÍSTICAS EPIDEMIOLÓGICAS, CLÍNICAS Y EVOLUTIVAS DE PACIENTES PEDIÁTRICOS INTERNADOS POR INFECCIONES RESPIRATORIAS AGUDAS BAJAS DURANTE DOS TEMPORADAS RESPIRATORIAS CONSECUTIVAS Epidemiologia |
MARCIO FAGNANI |
Introducción
Las infecciones respiratorias agudas, fundamentalmente aquellas causadas por el Virus Respiratorio Sincicial (VRS), constituyen una de las principales causas de morbimortalidad, consultas de emergencia y ocupación de camas críticas en la población pediátrica menor de 6 meses y niños con factores de vulnerabilidad. Ante la innovadora disponibilidad de anticuerpos monoclonales de acción prolongada como herramienta preventiva clave para disminuir la enfermedad grave y optimizar los recursos sanitarios , la Provincia —a través de una intervención multidisciplinaria articulada entre sus distintos niveles de salud y coordinada por la Dirección de Materno Infancia— diseñó e implementó la estrategia ampliada denominada "Escudo Respiratorio Infantil".
Objetivos
General: Implementar una estrategia provincial de inmunización pasiva mediante anticuerpos monoclonales para reducir de manera sostenida la morbimortalidad asociada a infecciones respiratorias por VRS en lactantes y niños de alto riesgo hasta los 2 años de edad.
Específicos:
Garantizar el acceso equitativo mediante la descentralización de la aplicación en la red provincial de vacunatorios.
Monitorear de forma nominalizada la incidencia de internaciones y complicaciones graves en la población inmunizada.
Generar evidencia científica local sobre la efectividad, impacto asistencial y relación costo-beneficio de la intervención, consolidando una cohorte provincial para investigaciones futuras.
Población Destinataria
La población objetivo estuva constituida por lactantes y nińos con criterios de inclusión específicos : lactantes menores de 6 meses (nacidos pretérmino <32 semanas de gestación, y/o <2500 gramos, o hijos de madres con respuesta inmune inadecuada) y niños de hasta 24 meses con comorbilidades de alto riesgo (cardiopatías congénitas hemodinámicamente significativas, enfermedad pulmonar crónica oxígeno-dependiente, síndrome de Down, fibrosis quística, anomalías de la vía aérea, enfermedades neuromusculares, hernia diafragmática, metabolopatías o inmunocompromiso severo).
Desarrollo de la Experiencia
Identificación y Empadronamiento Nominalizado: Se confeccionó una base de datos única basada en los criterios de la SAP y la OPS. Para la recolección de datos se implementaron formularios digitales completados por profesionales de la salud, cruzando dicha información con los registros de los servicios de Neonatología , y de la Gestión Sanitaria. La nómina consolidada se articuló de manera inmediata con las Divisiones de Epidemiología (Vacunatorio Provincial) y de Atención Primaria de la Salud (APS).
Búsqueda Activa y Convocatoria: Los equipos de APS y agentes sanitarios locales realizaron un abordaje territorial mediante visitas y notificaciones personalizadas a las familias, detallando los beneficios y coordinando turnos con un plazo máximo de 10 días hábiles para garantizar la aplicación efectiva.
Logística, Distribución y Aplicación: El Vacunatorio Provincial centralizó la recepción, el almacenamiento y el estricto control de la cadena de frío para la distribución capilar en toda la red. Las dosis se administraron por vía intramuscular ajustadas al peso corporal: 50 mg (<5 kg), 100 mg (≥5 kg) y 200 mg para el grupo de 12 a 24 meses , registrándose de manera nominal variables clínicas, número de lote y farmacovigilancia.
Discusión y Sistema de Monitoreo
Se consolidó un sistema de monitoreo epidemiológico provincial que registra de forma nominalizada la evolución clínica de los pacientes. Este diseño contempla variables operativas de cobertura (global, departamental y por grupo de riesgo) e indicadores de impacto sanitario de alta sensibilidad, tales como tasas de internación respiratoria, requerimiento de oxigenoterapia, ingreso a unidades de cuidados intensivos pediátricos, necesidad de asistencia respiratoria mecánica (ARM) y mortalidad. La recolección sistemática de estos datos permitirá realizar análisis estadísticos descriptivos y comparativos con bases históricas anonimizadas, bajo estrictas normas de confidencialidad y bioética.
Conclusiones
La implementación del programa "Escudo Respiratorio Infantil" proyecta alcanzar una cobertura superior al 80% de la población pediátrica vulnerable seleccionada. Los resultados preliminares indican que la descentralización operativa y la articulación transdisciplinaria son estrategias altamente efectivas para optimizar los recursos sanitarios del sector público. Se espera que la consolidación de esta cohorte provincial no solo reduzca drásticamente la ocupación de camas críticas durante los meses de alta demanda asistencial , sino que también aporte evidencia científica local sólida y de valor estratégico para la toma de decisiones en políticas de salud pública aplicadas a la prevención del VRS.
Las IRAB (bronquiolitis, neumonía, SBO) generan alto impacto sanitario en países de ingresos medios-bajos, sobre todo en menores de 5 años. En Argentina la prevalencia es mayor en invierno. Los agentes principales son VSR, S. pneumoniae y B. pertussis. Es clave conocer la epidemiología local para un manejo adecuado. El estudio se realiza en un hospital zonal público de mediana complejidad.
Las IRAB (bronquiolitis, neumonía, SBO) generan alto impacto sanitario en países de ingresos medios-bajos, sobre todo en menores de 5 años. En Argentina la prevalencia es mayor en invierno. Los agentes principales son VSR, S. pneumoniae y B. pertussis. Es clave conocer la epidemiología local para un manejo adecuado. El estudio se realiza en un hospital zonal público de mediana complejidad.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo, retrospectivo y transversal, utilizando la planilla de Excel que contiene los datos del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentina (SISA) de los aislamientos microbiológicos de muestras respiratorias de pacientes menores de 5 años internados en sala de pediatría y UCIN del HZGA Dr Ricardo Gutierrez de La Plata, desde mayo a septiembre de 2025. Se analizaron datos y variables tales como sexo, grupo etario y aislamiento microbiológico. Se excluyeron pacientes internados derivados de otra institución, con aislamiento biológico en hospital derivante.
Este trabajo no fue evaluado por ningún comité de ética.
Se evaluaron los aislamientos microbiológicos desde mayo a septiembre de 2025, obteniendo 120 pacientes. El 53.8% son de género femenino, y el 46.2% son masculinos. Predominan los menores de 1 año (53,8%), seguidos por los niños de 1 año (25.2%). 42.5% no aislaron microorganismos y 39.1% aisló VSR, presentando coinfección en 6 de los pacientes. El segundo microorganismo más frecuente fue Influenza A (6.7%).
La prevalencia de infección por B. pertussis fue de 3.3%, hallándose coinfección con otros microorganismos como VSR y VPI en 3 de los casos.
Al comparar las estadísticas de nuestro nosocomio con las de las provincia en las semanas epidemiológicas de 19 a 39, se observó aumento de Influenza A, y mayor circulación de VSR hacia fines de junio, principalmente en menores de un año, y a partir de la semana epidemiológica 41 se observó una disminución de detección de VSR.
Se demostró que el virus sincitial respiratorio sigue siendo el principal agente etiológico responsable de las IRAB en niños menores de 5 años, con un gran impacto en lactantes menores de 1 año.
Nuestros resultados reflejan la circulación estacional observada a nivel provincial, como también el aumento en incidencia del virus Influenza A.
En nuestro país las infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB), constituyen una gran causa de morbimortalidad, especialmente en niños menores de 5 años de edad. Este trabajo nace de la necesidad de generar estadísticas hospitalarias propias, que pongan de manifiesto el conocimiento de nuestra población y sus perfiles epidemiológicos según prevalencia estacional, para así poder lograr un correcto abordaje clínico, implementar medidas de prevención y usar racionalmente tanto los recursos diagnósticos y terapéuticos, dentro de estos últimos, los antimicrobianos.
Las infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB) continúan representando una de las principales causas de internación pediátrica. El análisis de sus características clínicas y epidemiológicas permite comprender la carga asistencial local y su relación con los patrones de circulación estacional de los virus respiratorios.
Describir las características epidemiológicas, clínicas, microbiológicas y evolutivas de los pacientes pediátricos internados por IRAB durante el período enero de 2024 a diciembre de 2025 en un hospital municipal nivel 2 en la provincia de Bs. As. y analizar la distribución temporal de los casos.
Estudio observacional, retrospectivo y descriptivo. Se incluyeron pacientes pediátricos internados por IRAB entre enero de 2024 y diciembre de 2025.
Se analizaron edad, sexo, diagnóstico de ingreso, identificación microbiológica, requerimiento y duración de oxigenoterapia, utilización de cánula nasal de alto flujo (CAFO), asistencia respiratoria mecánica (ARM), tratamientos recibidos, días de internación y necesidad de derivación a centros de mayor complejidad. Para la detección de virus respiratorios se utilizó hisopados rápidos de inmunocromatografía para VSR, Influenza A, Influenza B, Adenovirus, COVID-19.
Se incluyeron 160 pacientes. El 60,6% (n=97) correspondió al sexo masculino. La edad media fue de 47,7 meses y la mediana de 37,5 meses. El 26,2% de los pacientes tenía menos de 12 meses.
Los diagnósticos más frecuentes fueron síndrome bronquial obstructivo con hipoxemia (38,1%), neumonía (20,6%), bronquiolitis (13,8%) y crisis asmática (12,5%). De estos diagnósticos 89 pacientes (55,6%) se medicaron con antibioticoterapia de los que solo 31(34,8%) corresponden a neumonía y 13 (14,6%) del total tuvieron aislamiento virológico.
Se obtuvo identificación microbiológica en 23 pacientes (14,4%). El virus sincicial respiratorio (VSR) representó el 69,6% de los aislamientos positivos (n=16), seguido por influenza A (n=7). De los 16 pacientes con VSR, 9 (56,3%) fueron menores de 12 meses y solo 4 (44,4%) embarazadas recibieron la vacuna para VSR (3 en el 2024 y 1 en 2025).
La modalidad de soporte respiratorio más utilizada fue cánula nasal convencional (71,9%). Siete pacientes requirieron CAFO y tres ARM.
La duración media de internación fue de 3,9 días y la duración media de oxigenoterapia fue de 3,3 días.
Los pacientes con infección por VSR presentaron menor edad promedio (18,6 vs 50,9 meses), mayor duración de internación (5,8 vs 3,7 días) y mayor duración de oxigenoterapia (5,2 vs 3,1 días) respecto de aquellos sin detección de VSR.
El 73,1% recibió corticoides y el 10,6% requirió derivación a centros de mayor complejidad.
La distribución temporal mostró una concentración de internaciones durante los meses de otoño e invierno. Durante 2024 el mayor número de casos se registró en julio. En 2025 se observó un incremento precoz de internaciones durante marzo, asociado principalmente a cuadros obstructivos, seguido de un segundo pico invernal en julio.
Las IRAB representaron una causa frecuente de internación pediátrica durante las temporadas respiratorias analizadas. Predominaron los cuadros obstructivos y el VSR fue el principal agente identificado.
Los pacientes con VSR presentaron menor edad y mayor utilización de recursos asistenciales, expresada por mayor duración de internación y de oxigenoterapia.
La distribución temporal de los casos reprodujo el comportamiento estacional esperado de las infecciones respiratorias pediátricas, aunque se observó un incremento precoz de internaciones por enfermedad obstructiva durante marzo de 2025.
Estos hallazgos aportan información epidemiológica local útil para la planificación de recursos sanitarios durante futuras temporadas respiratorias.
La vigilancia epidemiológica de los casos de exantema y fiebre constituye una estrategia fundamental para sostener la eliminación del sarampión y la rubéola y detectar oportunamente casos importados. Ante la disminución de las coberturas vacunales y el aumento de la movilidad internacional, la ocurrencia de casos importados en Argentina en 2025 y la aparición de casos secundarios resaltan la importancia de la notificación oportuna, el estudio sistemático de casos sospechosos y la implementación precoz de medidas de prevención.
Describir las características clínicas, epidemiológicas y evolutivas de los pacientes pediátricos con casos notificados como enfermedad febril exantemática desde enero a diciembre 2025
Estudio de cohorte retrospectivo. Se incluyeron todos los casos notificados al SNVS como enfermedad febril exantemática (EFE) durante 2025 en el Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan.
Se identificaron 328 casos de EFE. La mediana de edad fue de 24 meses (RIC 12-56). En todos los casos se realizaron IgM para sarampión y rubéola, y PCR en secreciones respiratorias para ambos virus; además, en 218 pacientes se realizó PCR en orina. Se descartaron 307 eventos y en 9 pacientes se confirmó otro diagnóstico diferencial. Se identificaron 10 pacientes con EFE asociada a vacunación y se confirmaron 2 casos de sarampión.
Los casos relacionados con vacunación presentaron una mediana de edad de 15 meses (RIC 12-16). Se detectó PCR positiva para sarampión en 4 casos, para rubéola en 2, IgM positiva para sarampión en 4 y para rubéola en 4. En tres pacientes se confirmó sarampión serotipo A vacunal; el resto se categorizó como evento posvacunal por antecedente reciente de vacunación.Se confirmaron 2 casos de sarampión en pacientes de 11 y 13 meses, ambos no vacunados. En ninguno se identificó caso índice, aunque ambos residían en zonas con otros casos confirmados. En ambos, la PCR en secreciones respiratorias e IgM para sarampión fueron positivas; en uno se identificó genotipo B3. Ambos requirieron hospitalización: uno por fiebre persistente y regular estado general, y otro por neumonía con hipoxemia, con evolución favorable. La identificación precoz evitó exposición hospitalaria de otros pacientes.
La vigilancia epidemiológica activa en un hospital pediátrico de tercer nivel permitió identificar precozmente 2 casos de sarampión y 10 eventos posvacunales. La vigilancia activa y la vacunación universal continúan siendo pilares fundamentales para sostener la eliminación del sarampión.
Las infecciones respiratorias virales constituyen una de las principales causas de consulta, internación y morbimortalidad en la población pediátrica. Entre los agentes etiológicos más frecuentes se encuentran el Virus Sincicial Respiratorio(VSR), Rinovirus, Influenza A y B, Metapneumovirus, Parainfluenza y SARS-CoV-2. Los lactantes pequeños, prematuros, cardiopatas, con enfermedades respiratorias crónicas, inmunodeficiencias y oncohematológicos representan mayor riesgo de enfermedad grave. La vigilancia epidemiológica permite conocer los patrones de circulación viral y las características clínicas, contribuyendo a optimizar estrategias diagnósticas, terapéuticas y preventivas.
Describir las características epidemiológicas y clínicas de las infecciones respiratorias virales en pacientes pediátricos internados durante el año 2025 en un hospital de tercer nivel. Determinar la cobertura de vacunas contra Influenza y sars cov-2, así como la protección frente al VSR mediante inmunización materna.
Estudio retrospectivo, observacional y descriptivo, de pacientes entre 1 mes y 15 años internados en un hospital de tercer nivel, desde SE 1 a SE 52/2025, con diagnóstico confirmado de infección respiratoria viral mediante inmunofluorescencia indirecta (IFI), reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y detección de antígenos. Se analizaron variables demográficas, factores de riesgo, virus identificado, método diagnóstico, gravedad e internación, co-infecciones y evolución clínica. Se evaluó estado de inmunización antigripal, sars-cov-2 y protección frente a VSR mediante vacunación materna.Se excluyeron aquellos pacientes oncológicos con internaciones correspondientes al mismo aislamiento viral. Los datos fueron obtenidos de historias clínicas digitales y registros informatizados. Los resultados fueron expresados en números absolutos y porcentajes.
Se realizaron 2536 muestras respiratorias durante el 2025, el 8,6% correspondió a los 218 pacientes incluidos. La edad media fue de 49,7 meses(RIC 1-185). El 60,1% correspondió al sexo masculino (131p). El grupo etario más afectado correspondió a lactantes de 12 meses a 5 años con un 66,5%(145p), fueron menores de 12 meses el 26,6%(58p). De 5 años a 15 años resultó en un 33.5%(73p). Presentó comorbilidad el 48,2%(105p) de los pacientes internados, fuerón oncohematológicos 13,3%(29p). El VSR fue el agente predominante con 39,9%(87p), seguido por Rinovirus 19,3%(42p) e Influenza A 13,3%(29p), Sars-cov-2 7,8%(17p), Metapneumovirus 6%(13p), Parainfluenza 3 5,5%(12p), Parainfluenza 2 2,3%(5p) e Influenza B 1,8%(4p); el 4,1% restante (9p) incluye Parainfluenza 1, 4 y otros coronavirus. El VSR presentó secuencia continua entre las SE 29-38 con el pico en la SE 31. El Influenza A circuló en nuestra región desde la SE 19-27, su brote se dio entre la SE 23-25, con pico en la SE 23. El rinovirus presentó un comportamiento endémico sostenido desde la SE 3 a 52 , con un leve aumento en la SE 26. Sars-cov-2 círculo esporádicamente desde las SE 2-50, con mesetas en la SE 2 y 3. El método diagnóstico se clasificó en Inmunofluorescencia Indirecta (IFI) 52,8% (115p), Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) 40,4% (88p) y Test Antigénico 6,9%(15p). En cuanto a la clínica, requirieron oxígeno el 77,1%(168p). Se internaron en clínica 46,8% (103p), área crítica 41,7%(91p) y emergencias 11%(24p). Se identificó coinfección viral en el 6,9%(15p), destacándose la combinación Rinovirus/Adenovirus, 1 caso fue triple coinfección Rinovirus/VSR/Adenovirus. La mortalidad fue del 5,05%(11p), siendo el rinovirus agente etiológico, afectando a niños mayores de 5 años en 2,75%(6p). La cobertura antigripal, evaluando a la población con indicación de recibir la dosis 184p, fue de 14,1% (26p), la vacuna contra Sars-cov-2 presentaba indicación en 182p, siendo efectiva el 0,9%(2p) y la inmunización pasiva para VSR presentaba indicación en 33 gestantes recibiendo solo el 27,3% (9p).
El VSR fue el principal agente etiológico detectado, concordando con los reportes epidemiológicos nacionales. El Rinovirus constituye el segundo virus identificado, participando en co-infecciones. El virus Influenza A se presentó en tercer orden de frecuencia, y su brote precedió al del VSR que dominó la escena epidemiológica invernal. La circulación de SARS-CoV-2 permaneció en niveles bajos, como en los reportes nacionales. Los cuadros graves se presentaron en la franja etaria de 12 meses a 5 años. El requerimiento de oxígeno y la tasa de internación en áreas críticas, subrayan la gravedad clínica. Es preocupante el estado subóptimo de inmunización, con coberturas reales de 14,1% para Influenza y 0,9% para SARS-CoV-2 en los pacientes internados, valor inferior a las metas del Ministerio de Salud para los grupos de riesgo. Sumado a la crítica inmunización materna contra VSR 27.3% en nuestro medio, comparando a nivel Nacional donde la cobertura era del 62,67 % para un 71,3% estimado en el 2025.
El virus sincitial respiratorio (VSR) constituye la principal causa de infección respiratoria aguda baja y de hospitalización en lactantes, la inmadurez inmunológica se asocia a mayor riesgo. La incorporación de la vacuna materna tiene el fin de transferir anticuerpos transplacentarios al recién nacido y reducir la gravedad.
Describir las características clínicas y epidemiológicas de internados por Infección respiratoria baja por Virus sincicial respiratorio. Evaluar asociación vacunación materna y requerimiento de área crítica de un hospital pediátrico de tercer nivel.
Estudio retrospectivo y descriptivo de pacientes internados entre 1 mes y 15 años, con infección por Virus Sincicial Respiratorio, desde la SE 01/2025 a SE 52/2025. Se evaluó edad, sexo, factores de riesgo, clasificacion clinica, laboratorio, método diagnóstico, vacunación materna y evolución. Se excluyeron pacientes ambulatorios y prematuros extremos (nacidos antes de las 28 semanas) . Se revisaron historias clínicas digitales y estudios microbiológicos informatizados, los resultados se expresaron en números absolutos y porcentajes.
Se incluyeron 88 pacientes hospitalizados con infección por Virus Sincicial Respiratorio (VSR) durante el período de estudio. La mediana de edad fue de 14,7 meses (RIC 4,8–31,9), siendo el 33% (29 p) menores de 6 meses. Predominó el sexo masculino con 56,8% (50 p). En cuanto a los antecedentes, el 51,1% presentó comorbilidades siendo la prematurez la más frecuente en el 20,5% (18 p), seguidas de enfermedades respiratorias 6.8% (6p), enfermedades oncohematológicas 6.8% (6p) entre otras. En relación con el área de internación, el 48,9% (43 p) ingresó a clínica pediátrica, el 25% (22 p) requirió internación en Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica, el 17% (15 p) permaneció en Emergencias y el 4,5% (4 p) en Unidad de Cuidados Intermedios. Con respecto al soporte respiratorio, el 80,7% (71 p) requirió oxigenoterapia a durante la internación, clasificándose como riesgo moderado, y el 25% (22 p) precisó de asistencia respiratoria mecánica, siendo el cuadro grave o severo. Entre las complicaciones se registró un obito y una miocardiopatía El diagnóstico etiológico se confirmó mediante inmunofluorescencia indirecta (IFI) en el 83% (73 p) de los casos y mediante FilmArray en el 14,8% (13 p). El pico de circulación se registró en la semana epidemiológica 31, con 13,6% (12 p) en la SE 32 11,4% (10p ) y en la SE 36 10,2% (9 p). Entre las gestantes (33 p) con indicación de vacunación, la cobertura materna contra VSR fue del 27,3% (9 p).
Con respecto a la circulación del VSR en Argentina durante el 2025, se registró detecciones desde la SE 12, con inicio de la actividad estacional a partir de la SE 20. El pico se verificó entre las SE 29 y SE 30, seguido de un descenso posterior. A comparación de nuestros registros, el primer caso positivo fue en la SE 10, seguido de un segundo caso en la SE 18. Iniciando la progresión de casos positivos en la SE 24, con pico en la SE 31, observándose una presentación de VSR levemente tardía en nuestra región. Se notificaron 11.449 casos hospitalizados a nivel nacional, siendo el mayor número de paciente menores de 5 años, particularmente en los niños menores de 1 año, presentándose en nuestra internación en el 40% (36 p). En Argentina no se dispone de estudios que comparen la gravedad clínica con la vacunación materna, considerando la circulación viral prolongada, asociada a persistencia de los casos graves y la baja cobertura observada, se propone evaluar el impacto epidemiológico y costo beneficio de una eventual extensión anual de la vacunación materna contra el VSR.
Las infecciones osteoarticulares (IOA) en niños son una patología frecuente, con una incidencia de 1: 1.000 a 1: 20.000 personas para osteomielitis (OM) y 5,5 a 12: 100.00 para artritis séptica (AS) y osteoartritis (OA), constituyendo la Artritis séptica como urgencia infectológica, representan un riesgo en la morbimortalidad de los pacientes afectando su calidad de vida. Identificar la epidemiología local, parámetros clínicos y de laboratorio de los niños con IOA, permitirá adecuar el tratamiento empírico y discriminar el riesgo de prevalencia en cuanto a internación prolongada y presencia o no de bacteriemia.
Determinar la prevalencia de Enfermedad Osteoarticular en niños de un Hospital de 3er Nivel, desde el 2023-2025.
Objetivos Específicos:
Caracterizar la población de Niños con diagnóstico de Enfermedad Osteoarticular del Hospital de 3er Nivel, desde el 2023-2025 en cuanto a sexo, edad, sitio anatomico, aislamientos e ingresos a quirofano.
Determinar la prevalencia de riesgo en cuanto a la prolongación del tratamiento antibiótico, tiempo de internación y bacteriemia asociada; en los niños, que recibieron diagnóstico de Artritis Séptica, Osteomielitis y Osteoartritis entre los años 2023-2025.
Se realizó estudio retrospectivo de corte transversal, de pacientes internados de 1 mes a 14 años y 11 meses, desde enero 2023 a diciembre 2025. Se analizó edad, sexo, tiempo de internacion, tiempo de tratamiento endovenoso, aislamientos, sitio anatomico, presencia de bacteriemia y complicaciones asociadas. Se excluyeron aquellos individuos con enfermedad osteoarticular previamente conocida, con prótesis o antecedente de ingreso a quirófano para intervención traumatológica y pacientes con historia clínica incompleta, que no iniciaron seguimiento en nuestro hospital o siguieron su tratamiento en centros de mayor complejidad. Se revisaron historias clínicas digitales, se expresaron en números absolutos y porcentajes, y estadística inferencial mediante la aplicación Excel y OpenEpi.
Se incluyeron 87 pacientes con IOA. La mediana de edad fue de 72 meses (RIC 1-169). El 55% (38p) sexo masculino y 45% (39p) sexo femenino. Se diagnosticaron AS 48.3% (42p), OM en 37.9% (34p) y OA 12.6% (11p); el sitio más frecuente fue la cadera en el 66.7% (28p) de las AS y en OM el Fémur 33.3% (11p). En cuanto a su evolución, 64 individuos presentaron un descenso de los Glóbulos Blancos de su ingreso al control posterior, y 66 individuos el 50% descenso en su proteína C reactiva, tiempo de internación menor a 10 días 46% (40p) con tratamiento antibiótico endovenoso menor a 10 días 49.4% (43p) e ingreso a quirófano una única vez o ninguna 60.9% (53p).
En su mayoría no tuvieron aislamiento microbiológico 52.9% (46p) siendo positivos en el 47.1% (41p) de los casos, de los cuales predominó 50% (20p) por Staphylococcus aureus meticilino resistente seguido por y Staphylococcus aureus meticilino sensible el 12.5% (5p).
El 29.8% (26p) presentó Bacteriemias, siendo el principal agente el SAMR en el 57.7% (15p). En cuanto al sexo se observó una mayor proporción de hemocultivos positivos en los varones (35.8%) en comparación con las mujeres (18.2%), por lo que se aplica la Prueba Exacta de Fisher la cual, no alcanzó significancia estadística (p-valor = 0.0925). Así también se realiza el análisis estadístico en cuanto a su Proteína C Reactiva (PCR) de ingreso elevada (≥5 mg/dl) y la presencia o no de bacteriemia por el aislamiento positivo en los Hemocultivos, obteniendo un riesgo de prevalencia RP 6,51 (IC95%: 2,09–20,29) se objetiva que los pacientes con bacteriemia presentaron una PCR de ingreso casi 6 veces más alta que los sin bacteriemia, con una diferencia estadísticamente significativa (p-valor = 0.0001) y así también en cuanto a un tiempo prolongado de internación establecido como mayor de 10 días, asociado a una PCR elevada, RP 2,07 (IC95%: 1,32–3,24; p = 0,0005), evidenciando el doble de prevalencia de internación prolongada.
Se observa una mayor frecuencia del sexo masculino, con una mediana de edad de 6 años, siendo la IOA más frecuente la Artritis septica y el sitio anatomico predominante la cadera, coincidiendo con la bibliografia consultada.
La PCR de ingreso superior a 5 mg/dL se comportó como un marcador pronóstico relevante, asociándose tanto a mayor prevalencia de bacteriemia como de internación prolongada en pacientes pediátricos con infecciones osteoarticulares.
El principal aislamiento microbiológico fue el SAMR en nuestro nosocomio y el de mayor aislamiento en pacientes con bacteriemia, persistiendo la tendencia local como se describió en estudio previo realizado en nuestro centro de los años 2021-2022; por lo que se continúa la Clindamicina como tratamiento antibiótico empírico adecuado.
La vacunación contra el Virus Sincitial Respiratorio (VSR) se incorporó en las mujeres embarazadas a partir del mes de marzo del 2024 en el calendario nacional generando inmunidad durante los primeros 6 meses de vida, sin embargo, su impacto posterior tiene pocos estudios realizados.
Evaluar la eficacia en los pacientes vacunados VS no vacunados en términos de internación, requerimiento de oxígeno y factores de riesgos relacionados.
Se realizó un estudio observacional, retrospectivo y comparativo de pacientes internados por bronquiolitis entre febrero de 2025 y febrero de 2026 en el Servicio de Pediatría del Hospital Presidente Perón de Avellaneda. Los pacientes fueron divididos en dos grupos según antecedente de inmunización contra Virus Sincitial Respiratorio (VSR): vacunados y no vacunados.
Se recolectaron datos demográficos (edad y peso), antecedentes (prematuridad, lactancia, exposición al humo, hacinamiento y esquema de vacunación), variables de gravedad (días de internación, requerimiento de oxígeno) y valores de proteína C reactiva (PCR) cuando estuvieron disponibles.
Las variables cuantitativas se expresaron como media y las cualitativas como frecuencias y porcentajes.
A continuación, se presentan los resultados obtenidos al analizar las distintas variables consideradas en ambos grupos.
Distribución según estado de vacunación: De la muestra seleccionada de 45 pacientes, el 24.4% estaban inmunizados, mientras que el 75.6% no lo estaban, por lo que el primer hallazgo es que la mayoría de las internaciones ocurrieron en los pacientes no vacunados.
Edad: Predominaron en los pacientes inmunizados los lactantes menores de 9 meses, solo dos superan la edad de un año de vida, mientras que en el grupo de no inmunizado se identificó una mayor cantidad de pacientes menores de 3 meses.
Lactancia materna: Estuvo presente en la mayoría de los pacientes de ambos grupos. No se observaron diferencias marcadas entre los grupos, lo que sugiere una distribución relativamente homogénea de esta variable dentro de la población estudiada.
Duración de internación: Los pacientes inmunizados presentaron una estancia hospitalaria promedio de 5.6 días, mientras que en los no inmunizados el promedio fue de 6,4 días. Además, el grupo no inmunizado mostró una mayor dispersión de los valores, alcanzando internaciones de hasta 13 días, en comparación con un máximo de 9 días en los pacientes inmunizados.
Requerimiento de oxígeno: La cánula nasal (CN) fue la modalidad más utilizada en ambos grupos. Sin embargo, los pacientes no inmunizados obtuvieron un mayor número de casos que requirieron CAFO y Máscara Venturi. En el grupo de pacientes vacunados, el 100% precisaron de una CN mientras que el 18% CAFO y el 9% Máscara Venturi. En cuanto al grupo de no inmunizados, el 85% requirió de una CN, y el 43% de CAFO. Se observó una tendencia a un mayor requerimiento de soporte respiratorio avanzado en los pacientes no inmunizados.
Prematurez: Se observó que el grupo inmunizado presentó una mayor proporción de pacientes prematuros (27,3% vs. 16,1%), junto con una menor duración promedio de internación y menor requerimiento de soporte respiratorio avanzado.
Esquema de vacunación: Predominó el esquema de vacunación completo en pacientes inmunizados en un 63.6% mientras que en los pacientes no inmunizados se observó una mayor proporción de esquemas incompletos en un 63%.
En los pacientes vacunados contra VSR disminuyeron los días de internación con menor oxigenoterapia y evolución favorable asociados a los factores de riesgo.
El dengue es una enfermedad viral transmitida principalmente por el mosquito Aedes aegypti, cuyo espectro clínico abarca desde formas asintomáticas o leves hasta cuadros graves. En los casos graves pueden presentarse extravasación plasmática, shock, hemorragias severas y compromiso orgánico.
Se presenta el caso de un paciente pediátrico con dengue grave por extravasación plasmática, cuya evolución clínica simuló una neumonía complicada con derrame pleural bilateral, siendo inicialmente interpretado como un proceso infeccioso de probable etiología bacteriana. Esta presentación atípica resalta la importancia de considerar el dengue dentro de los diagnósticos diferenciales ante cuadros respiratorios asociados a síndrome febriles prolongados.
Describir la presentación clínica y evolución de un caso de dengue grave con manifestaciones atípicas.
Paciente masculino de 9 años oriundo del interior de Chaco con cuadro febril de 7 días de evolución acompañado de tos y dolor abdominal recibiendo tratamiento sintomático y antibiótico vía oral sin respuesta su localidad motivo por el cual es derivado a centro de mayor complejidad.
Al ingreso se encontraba hemodinamicamente compensado, febril, con hipoventilación en base pulmonar derecha, abdomen distendido con dolor difuso a la palpación. En laboratorio se evidenció leucocitosis (GB 19.290 S78), Hto 32, Hb 11,7 g/dl, PQT 150.000 , GOT 163 U/L, GPT 137 U/L, FAL 740 U/L y coagulograma AP 86%, KPTT 41. Además, se realizó radiografía de tórax que evidenció opacidad basal con borramiento de los senos costofrénicos y ecografía abdominal que informa hepatomegalia y esplenomegalia. Por hallazgos clínicos y exámenes complementarios se inicia tratamiento con ceftriaxona endovenosa previa toma de hemocultivo asumiendo el cuadro como neumonía. Durante su internación cursa clínicamente estable, con hipoventilación en base pulmonar derecha, pero considerando el síndrome febril prolongado y la hepatoesplenomegalia se ampliaron los estudios etiológicos dentro de los cuales se incluyen serologías para citomegalovirus, virus de Epstein-Barr, enfermedad de Chagas y otras infecciones sistémicas, incluyendo toxoplasmosis y hepatitis virales. Asimismo, teniendo en cuenta el contexto epidemiológico, se solicitó serología para dengue.
Durante la evolución requirió de oxígeno suplementario de bajo flujo por dos días, sin embargo, dado que el paciente persiste febril con hemocultivos negativos, se ampliaron estudios realizándose nuevamente radiografía de tórax de control, donde se evidencia un aumento del derrame pleural derecho y ecografía pleural que informa la presencia de derrame pleural bilateral siendo derecho (42 mm) e izquierdo (26 mm). Se decide su ingreso a quirófano para toracoscopia derecha, toilette, lavado y colocación de tubo de avenamiento pleural obteniéndose 200 ml de líquido serohemático turbio.
Posteriormente, se obtuvo resultado positivo para dengue mediante detección de anticuerpos IgM por técnica ELISA por lo que fue reasumido como dengue grave.
El paciente presentó evolución clínica favorable, con resolución del cuadro respiratorio, se retiró tubo de avenamiento pleural a los seis días y mejoría de los parámetros clínicos y de laboratorio, otorgándole el alta hospitalaria.
El dengue grave puede presentar manifestaciones atípicas que dificultan su reconocimiento inicial, especialmente cuando predominan síntomas respiratorios. En este caso, la fiebre prolongada asociada a compromiso pleuropulmonar orientó inicialmente hacia el diagnóstico de neumonía complicada de probable etiología bacteriana. Las manifestaciones pleuropulmonares observadas se explican por la extravasación plasmática secundaria al aumento de la permeabilidad capilar, mecanismo fisiopatológico característico de la fase crítica del dengue. Este fenómeno favorece la acumulación de líquido en cavidades serosas, manifestándose como derrame pleural. La confirmación serológica permitió reinterpretar el cuadro clínico como una presentación atípica de dengue grave.
Este caso resalta la importancia de considerar el dengue dentro de los diagnósticos diferenciales de los síndromes febriles prolongados con compromiso pleuropulmonar en contextos epidemiológicos compatibles, permitiendo un diagnóstico precoz y tratamiento oportuno.
Las manifestaciones atípicas del dengue grave pueden simular otras patologías y dificultar el diagnóstico inicial. Este caso destaca la importancia de considerar dengue dentro de los diagnósticos diferenciales de los síndromes febriles prolongados con compromiso pleuropulmonar en contextos epidemiológicos compatibles. El reconocimiento precoz de estas presentaciones permite una adecuada interpretación de la evolución clínica y un manejo oportuno del paciente.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11462 ENTEROCOLITIS ASOCIADA A ENFERMEDAD DE HIRSCHSPRUNG COMPLICADA CON BACTERIEMIA POR ESCHERICHIA COLI – A PROPÓSITO DE UN CASO Infecciones bacterianas |
JULIETA MERCEDES SANTOS | |
| 11562 STREPTOCOCCUS PNEUMONIAE: RECIDIVA DE SEPSIS A FOCO MENINGEO, A PROPÓSITO DE UN CASO. Infecciones bacterianas |
MANNE ELINA TUMA | |
| 11573 FIEBRE REUMÁTICA AGUDA CON COREA DE SYDENHAM Y CARDITIS EN UNA PACIENTE AMIGDALECTOMIZADA: A PROPÓSITO DE UN CASO Infecciones bacterianas |
MARIA DEL CARMEN GUERRA LOZANO | |
| 11619 De mialgias a falla multiorgánica: presentación grave de leptospirosis pediátrica, a propósito de un caso Infecciones bacterianas |
MARÍA VALENTINA IVANCHENKO GARCÍA | |
| 11644 Leptospira grave en un paciente adolescente, cuando la epidemiología orienta al Diagnóstico Epidemiologia |
LEANDRO LOPEZ | |
| 11694 Gangrena de Fournier en pediatría: a propósito de un caso. Infecciones bacterianas |
GABRIELA ANDREA MORA CERON | |
| 11737 Infección Invasiva por SAMR: Absceso de psoas asociado a osteomielitis ilíaca y sacroileítis en pediatría, a propósito de un caso Infecciones bacterianas |
NARELLA ROSS | |
| 11821 Endocarditis por Tropheryma whipplei en pediatría, un reto en la actualidad. Infecciones bacterianas |
SILVIA INES VILLORDO | |
| 11822 Infección sistémica por Staphylococcus aureus meticilino resistente productor de Leucocidina Panton-Valentine en un adolescente. Infecciones bacterianas |
SILVIA INES VILLORDO |
La leptospirosis es una zoonosis bacteriana de distribución mundial y una enfermedad reemergente de relevancia en salud pública. Se transmite por contacto directo o indirecto con agua o suelos contaminados con orina de animales infectados, principalmente roedores. Su espectro clínico es amplio, desde cuadros febriles autolimitados hasta formas graves con compromiso multiorgánico, shock, insuficiencia renal aguda y hemorragia pulmonar. En pediatría, el diagnóstico constituye un desafío debido a la inespecificidad de las manifestaciones iniciales.
-Describir la evolución clínica de un caso de leptospirosis grave con compromiso multiorgánico.
-Destacar la importancia de la sospecha clínica precoz en pacientes con síndrome febril agudo y evolución tórpida.
-Destacar la importancia del tratamiento oportuno y del soporte intensivo en formas graves de leptospirosis.
Paciente de 14 años y 5 meses que consultó por 72 horas de fiebre, cefalea, diarrea y mialgias de predominio en miembros inferiores, asociando en las últimas 24 horas vómitos y dificultad para la deambulación.
En una primera evaluación se constató leucocitosis con desviación a la izquierda, PCR elevada e incremento de transaminasas, con ecografía abdominal sin hallazgos patológicos.
Reconsultó por persistencia de síntomas, evidenciándose regular estado general, palidez, decaimiento, fiebre, taquicardia, mucosas secas y dolor en miembros inferiores. Se solicitaron hemocultivos, urocultivo, radiografía de tórax y laboratorio de control, que mostró parámetros inflamatorios empeorados, por lo que se decidió internación.
Al ingreso presentaba regular estado general, estabilidad hemodinámica, taquicardia, subfebril, rales crepitantes en base pulmonar derecha y dolor a la palpación de masas musculares gemelares con limitación para la marcha.
Evolucionó desfavorablemente con shock séptico, hipotensión y taquicardia, requiriendo ingreso a UTI y soporte vasoactivo durante 48 horas. Posteriormente desarrolló insuficiencia respiratoria aguda con síndrome de distrés respiratorio, por lo que recibió asistencia ventilatoria mecánica durante 56 horas y tratamiento con ácido tranexámico nebulizado. Tras la extubación requirió cánula nasal de alto flujo por 48 horas y luego oxigenoterapia convencional hasta tolerar aire ambiente.
Presentó además insuficiencia renal aguda sin requerimiento de terapia de reemplazo renal, con recuperación progresiva mediante tratamiento de sostén.
Desde el punto de vista infectológico, al ingreso recibió tratamiento empírico con ceftriaxona. Ante la evolución desfavorable y el deterioro del estado general, se amplió la cobertura antibiótica con vancomicina, meropenem y amikacina. Posteriormente, tras evaluación por servicio de infectología y considerando la alta sospecha clínica de leptospirosis grave, se adecuó el esquema antibiótico a ceftriaxona durante 7 días, asociada a vancomicina durante las primeras 48 horas.
Se solicitaron serologías para leptospirosis y hantavirus, siendo negativas en primera instancia, pero ante la alta sospecha clínica y epidemiología, se obtuvieron segundas muestras las cuales fueron positivas para leptospirosis.
Además, se pidieron hemocultivos, urocultivo, monotest, serologías para CMV, EBV, HBV y HCV las cuales fueron negativas.
Discusion:
La leptospirosis puede presentar manifestaciones iniciales inespecíficas que dificultan su reconocimiento precoz. La combinación de síndrome febril agudo, mialgias intensas de predominio en pantorrillas, alteración del hepatograma y compromiso renal constituye un hallazgo orientador. Las formas graves pueden evolucionar rápidamente hacia falla multiorgánica, incluyendo shock, insuficiencia renal aguda y síndrome pulmonar hemorrágico, una de las principales causas de mortalidad.
En este caso, la evolución rápidamente progresiva del cuadro motivó el ingreso a cuidados intensivos. La presencia de mialgias en gemelos, junto con la insuficiencia renal aguda y compromiso respiratorio permitió plantear la sospecha de leptospirosis grave como principal diagnóstico etiológico. Asimismo, se destaca la importancia de interpretar las pruebas serológicas según el momento evolutivo de la enfermedad, ya que los resultados pueden ser negativos durante las fases iniciales.
La leptospirosis debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de síndrome febril agudo con mialgias intensas y compromiso multiorgánico en pediatría.
El reconocimiento temprano de signos de gravedad, la sospecha clínica oportuna y el inicio precoz de tratamiento antibiótico y soporte intensivo resultan fundamentales para mejorar la evolución clínica y disminuir complicaciones fatales.
En el 20 % de los casos de enfermedad de Whipplei se produce la endocarditis aislada por el mismo germen, siendo frecuentemente con hemocultivos negativos. Por lo que en la actualidad los criterios de Duke, incluyen la identificación de Tropheryma whipplei mediante reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en sangre como criterio principal en el diagnóstico de endocarditis infecciosa.
Describir la presentación clínica y diagnóstico de Endocarditis Infecciosa por Tropheryma whipplei en una paciente internada en clínica médica.
Paciente femenino de 9 años. Con antecedentes patológicos de comunicación interventricular sin repercusión hemodinámica con regular seguimiento, diagnóstico de Trastorno del espectro autista y pubertad precoz a los 2 años. Ingresa a internación con diagnóstico ambulatorio de Leishmaniasis visceral con Reacción en cadena de la polimerasa positiva en médula ósea. Al examen físico, palidez cutáneo mucosa generalizada, febril, soplo sistólico de intensidad 4/6, roncus a la auscultación, laboratorio con leucocitosis con 13740/mm3 a predominio de neutrófilos, plaquetas normales (207000/mm3), proteína C reactiva de 11.5 mg/dl y leve aumento de transaminasas. Ecografía con hígado aumentado de tamaño y bazo de 137 mm. Cumple tratamiento con anfotericina por 5 días, persistiendo febril se realiza segundo ciclo de anfotericina y búsqueda de nuevos focos. Se recibe test virológico positivo para SARS CoV 2, hemocultivo con aislamiento de bacilo Gram negativo, de crecimiento intracelular, sensible a meropenem, se realiza ecocardiograma que informa a nivel de músculos papilares imagen hiperrefringente dudosa, no concluyente. Transcurren 48 horas, se repite estudio, confirmando la visualización de vegetaciones. Se envió muestra de hemocultivo al Instituto Malbrán, identificando a la bacteria Tropheryma whipplei. Culmina el tratamiento por leishmaniasis. Se asume a la paciente como Endocarditis infecciosa. Cumplió 5 semanas de tratamiento endovenoso con meropenem, con hemocultivos controles negativos y ecocardiograma sin evidencia de vegetaciones se otorga alta, continuando durante 1 año con trimetoprima-sulfametoxazol. En seguimiento por infectología y cardiología.
En la enfermedad de Whipple se consideran cuatro síntomas cardinales, artralgias, diarrea, malestar abdominal y descenso de peso. Siendo la fiebre una presentación poco frecuente, pero el punto de partida para estudiar a nuestra paciente, la positividad de los hemocultivos para germen de crecimiento intracelular llevó a considerar a la Tropheryma whipplei, siendo necesaria la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para su final confirmación. Durante nuestra revisión bibliográfica, la información en pacientes pediátricos es prácticamente nula, mientras que en adultos logramos encontrar reportes escasos únicamente. En las guías “2023 ESC Guidelines for the management of endocarditis” la Tropheryma whipplei se encuentra entre las causas de Endocarditis infecciosa con hemocultivos negativos, por su crecimiento lento y difícil de detectar en cultivos convencionales. Esta experiencia indica la importancia de un exhaustivo diagnóstico diferencial en los pacientes pediátricos y de inadvertida que puede resultar una endocarditis infecciosa por Tropheryma whipplei.
La enterocolitis asociada a la Enfermedad de Hirschsprung constituye una de las complicaciones más graves de esta patología.
Su fisiopatología se relaciona con la estasis fecal, disbiosis intestinal, alteración de la barrera mucosa y translocación bacteriana.
Describir un caso clínico de enterocolitis asociada a enfermedad de Hirschsprung complicada con bacteriemia por E. coli en paciente pediátrica ileostomizada. .
Paciente femenina de 2 años de edad, con enfermedad de Hirschsprung diagnosticada en período neonatal, ileostomizada a los 2 dias de vida, y en tratamiento con Romiplostim por PTI (púrpura trombocitopénica inmune) corticorresistente.
Presentó cuadro caracterizado por aumento del débito por ileostomía, con deshidratación leve, por lo que se interna en sala de pediatría para control clínico. Luego de 5 días de internación intercurre con fiebre y acrocianosis por lo que se realizan hemocultivos por dos, con rescate en 1/2 muestras de Escherichia coli multisensible, interpretándose como bacteriemia por translocación bacteriana abdominal.
Recibió tratamiento con ampicilina endovenosa y vancomicina vía oral, logrando actuar en la luz intestinal, durante 14 días.
Evolucionó con franca mejoría clínica, afebril , con normalización de pérdida por ileostomía y hemocultivos de control negativos, realizándose posterior rotación a tratamiento antibiótico vía oral con amoxicilina, completando 21 días totales de antibioticoterapia.
La enterocolitis asociada a Enfermedad de Hirschsprung representa una patología potencialmente grave en pediatría por su alta frecuencia de bacteriemia por translocación bacteriana, y progreso a bacteriemia.
La identificación precoz del cuadro clínico y la toma oportuna de hemocultivos permiten instaurar tratamiento antibiótico dirigido, reduciendo el riesgo de progresión.
Considerar todo episodio febril en pacientes ostomizados con enfermedad del Hirschsprung como de alto riesgo, requiriendo vigilancia estrecha.
La Fiebre Reumática aguda es una enfermedad inflamatoria sistémica inmunomediada secundaria a infección por Streptococcus pyogenes del Grupo A y continúa siendo una causa relevante de cardiopatía adquirida en la infancia, especialmente en países de ingresos medios. Aunque la amigdalectomía puede disminuir la frecuencia de faringitis recurrentes, no previene completamente las infecciones estreptocócicas ni sus complicaciones inmunológicas. La corea de Sydenham constituye un criterio mayor en la clasificación de Jones y representa la manifestación neurológica característica de la enfermedad. Puede aparecer semanas o meses después de la infección estreptocócica e incluso constituir la forma inicial de presentación, representando un desafío diagnóstico aún en pacientes amigdalectomizados.
Presentar el caso de una paciente pediátrica con antecedente de amigdalectomía que desarrolló fiebre reumática aguda con corea de Sydenham y carditis, destacando la importancia de considerar esta entidad aún en pacientes amigdalectomizados.
Paciente femenina de 8 años con antecedente de faringitis recurrentes, amigdalectomizada dos años previos, que consultó por cefalea, mialgias y fiebre intermitente de aproximadamente un mes de evolución. Dos semanas previas al ingreso había iniciado movimientos involuntarios bruscos y arrítmicos en miembros superiores, de instalación progresiva, asociados a inestabilidad en la marcha y cambios conductuales como irritabilidad y labilidad emocional. Al examen físico se observaban movimientos involuntarios en cara y extremidades, compatibles con Corea. Se consideraron como diagnósticos diferenciales otros trastornos del movimiento en la infancia de origen metabólico, autoinmune e infeccioso. Los estudios de laboratorio evidenciaron reactantes de fase aguda elevados y títulos elevados de antiestreptolisina O (481 UI/L). En la evaluación cardiológica se auscultó soplo sistólico regurgitante en ápex, con irradiación a axila y región dorsal. El ecocardiograma evidenció dilatación de cavidades izquierdas, insuficiencia mitral moderada a severa e insuficiencia aórtica leve, hallazgos compatibles con carditis reumática. Basados en los criterios de Jones y ante la evidencia de infección estreptocócica previa se estableció diagnóstico de fiebre reumática aguda . Se indicó reposo, ácido valproico para control de los movimientos coreicos y corticoterapia sistémica por compromiso cardíaco. Se indicó antibioticoterapia para erradicación del estreptococo y profilaxis secundaria con penicilina benzatínica. La paciente presentó evolución clínica favorable con mejoría progresiva de los movimientos coreicos. Actualmente continúa en seguimiento ambulatorio por los servicios de cardiología y reumatología, con administración mensual de penicilina benzatínica como profilaxis secundaria.
La Corea de Sydenham puede constituir la manifestación inicial de la fiebre reumática aguda y representar un desafío diagnóstico. Esta enfermedad es una complicación inmunomediada de la faringitis por Streptococcus β-hemolítico del grupo A, especialmente cuando la infección no fue tratada o lo fue de manera insuficiente. Aunque la amigdalectomía puede disminuir la frecuencia de faringitis recurrentes, no elimina completamente el riesgo de infección estreptocócica ni de fiebre reumática aguda. El reconocimiento precoz y el tratamiento oportuno de la faringitis estreptocócica son fundamentales para prevenir la fiebre reumática aguda, de las cuales la carditis constituye una de las complicaciones más severas, ya que se trata de una cardiopatía adquirida en la infancia potencialmente prevenible mediante un diagnóstico, tratamiento antibiótico adecuado y profilaxis secundaria en caso de haberse diagnosticado fiebre reumática sin o con carditis previa.
La gangrena de Fournier es una fascitis necrotizante rápidamente progresiva e infrecuente en pediatría, asociada a elevada morbimortalidad; los reportes publicados en población pediátrica son limitados. Su presentación inicial puede ser inespecífica, retrasando el diagnóstico y tratamiento oportunos.
Describir el cuadro clínico, abordaje diagnóstico, tratamiento y evolución de un paciente pediátrico con gangrena de Fournier en un hospital de alta complejidad.
Paciente de 5 años, que consultó por dolor y lesiones ampollares perianales, con rápida progresión a lesiones necróticas. Al ingreso presentó hemograma con pancitopenia, y reactantes inflamatorios elevados, hemocultivos positivos para Pseudomonas aeruginosa multisensible y aislamiento en muestras perianales de Pseudomonas aeruginosa, Klebsiella pneumoniae productora de β-lactamasas de espectro extendido (BLEE), Bacteroides fragilis y Bacteroides thetaiotaomicron.
Se instauró tratamiento antibiótico de amplio espectro con piperacilina tazobactam, vancomicina, amikacina y toilette quirúrgica con colostomía derivativa de forma precoz.
Permaneció en Unidad de cuidados intensivos, con requerimiento de ARM por ocho días, e intercurrió con celulitis inguinal que precisó drenaje quirúrgico con cultivo positivo para Pseudomonas aeruginosa. Presentó negativización de hemocultivos a las 72 horas, mejoría clínica y descenso de parámetros inflamatorios, cumpliendo tres semanas de tratamiento antibiótico endovenoso.
Realizó seguimiento multidisciplinario por Infectología, Hemato-oncología, Cirugía, Gastroenterología e Inmunología Infantil. El servicio de Hemato-oncología valoró frotis de sangre periférica sin células inmaduras, y el servicio de inmunología descartó inmunodeficiencia combinada severa y enfermedad granulomatosa. Continuó seguimiento ambulatorio, con evolución clínica favorable, en plan de restitución del tránsito intestinal.
La gangrena de Fournier en pediatría requiere alta sospecha clínica y tratamiento precoz debido a su rápida progresión y elevada morbimortalidad. Este caso destaca la importancia de considerar este diagnóstico ante lesiones perianales rápidamente progresivas, incluso en pacientes previamente sanos.
El diagnóstico temprano, junto con el inicio oportuno de antibioticoterapia de amplio espectro y el abordaje quirúrgico precoz, fueron fundamentales para la favorable evolución clínica del paciente, quien actualmente continúa con controles ambulatorios sin complicaciones.
El absceso del músculo psoas es una entidad infrecuente en pediatría cuya prevalencia real no está establecida. Según su etiopatogenia, se clasifica en primario (diseminación hematógena o linfática, más común en niños sanos) o secundario (extensión por contigüidad de focos intraabdominales, urinarios o esqueléticos), siendo Staphylococcus aureus el patógeno aislado con mayor frecuencia. Su presentación clínica es larvada e inespecífica; la tríada clásica de fiebre, dolor lumbar y claudicación de la marcha se manifiesta en menos del 30% de los casos, lo que suele postergar el diagnóstico.
El laboratorio evidencia reactantes de fase aguda elevados y la Resonancia Magnética (RM) constituye el gold estándar para el diagnóstico. El pilar terapéutico combina antibioterapia empírica de amplio espectro, con cobertura mandatoria para Staphylococcus aureus meticilino-resistente (SAMR), y posterior adecuación dirigida. El drenaje quirúrgico o percutáneo se reserva para colecciones voluminosas, refractariedad al tratamiento médico o compromiso multiloculado.
Presentar una forma de presentación inusual de infección invasiva por SAMR con afectación multifocal simultánea (psoas-ilíaco, glúteo mayor, región paraespinal, hueso ilíaco y articulación sacroilíaca) en una paciente previamente sana.
Enfatizar la necesidad de una alta sospecha clínica temprana ante cuadros de claudicación y dolor abdominal en la infancia para evitar el retraso diagnóstico y sus secuelas.
Paciente femenina de 10 años, previamente sana, que consultó por síndrome febril, dolor en hemiabdomen inferior de 7 días de evolución, vómitos, deposiciones desligadas y claudicación de la marcha con imposibilidad para la bipedestación. Al ingreso presentó fiebre (38°C) y dolor a la palpación en hemiabdomen inferior y región inguinal izquierda, sin flogosis ni limitación a la movilización pasiva de la cadera. El laboratorio inicial reveló leucocitosis (22.900, 82%N) y leucocituria. Se plantearon como diagnósticos diferenciales: abdomen agudo quirúrgico (descartado por Cirugía), infección del tracto urinario alto y patología séptica de cadera. Se tomaron hemocultivos e inició Ceftriaxona 100 mg/k/d y Clindamicina 30 mg/k/d cubriendo foco articular. La ecografía abdominopelviana y la radiografía de cadera resultaron normales por lo que se realizó TC abdominopelviana que evidenció una colección de 7x4x3 cm en el músculo psoas-ilíaco izquierdo.
Al tercer día de internación, presentó leucocitosis en ascenso, PCR >320 mg/L y hemocultivos positivos para SAMR resistente a clindamicina, rotándose el esquema a Vancomicina y derivándose a un centro de mayor complejidad. Por persistencia sintomática, al séptimo día se realizó una RM que reveló la extensión real: piomiositis multifocal (abscesos en músculo ilíaco, glúteo mayor y paraespinal izquierdo), osteomielitis del hueso ilíaco y artritis séptica de la articulación sacroilíaca izquierda, por lo que se adicionó Rifampicina. Tras negativizar hemocultivos y presentar notable mejoría clínica, completó 14 días de Vancomicina 40 mg/k/d. y 7 de Rifampicina endovenosa 20 mg/k/d. Continúa el tratamiento de forma ambulatoria por vía oral con Rifampicina y Trimetoprima/Sulfametoxazol, asociado a reposo absoluto por 90 días y protocolo de descontaminación familiar.
Este caso demuestra el alto valor de documentar infecciones invasivas multifocales por SAMR en pacientes previamente sanos. La clínica inicial simuló un cuadro gastrointestinal y urinario, un error frecuente que demora el diagnóstico. La resistencia de la cepa a la clindamicina subraya el cambio epidemiológico de las infecciones estafilocócicas de la comunidad, validando el uso de glucopéptidos ante la sospecha de sepsis osteoarticular.
Por otra parte, la discordancia entre imágenes demuestra que la TC puede subestimar la extensión real en tejidos blandos profundos y huesos planos, posicionando a la RM como la herramienta fundamental para definir la estrategia terapéutica. Finalmente, el éxito del tratamiento médico exclusivo con Vancomicina y Rifampicina prueba que el abordaje conservador es una alternativa segura y eficaz en abscesos multifocales profundos bajo estrecha monitorización. Se concluye que la claudicación de la marcha asociada a fiebre en pediatría es una emergencia infectológica que exige evaluación diagnóstica exhaustiva mediante RM y esquemas antibióticos adaptados a la epidemiología local para mitigar la morbimortalidad.
El Staphylococcus aureus es una bacteria de alto grado de virulencia, las cepas meticilino resistentes de la comunidad se asocian a la producción de la exotoxina Leucocidina de Panton-Valentine (PVL), codificada por los genes LukS/LukF. La toxina de Panton-Valentine se une a los fosfolípidos de membrana de los leucocitos y macrófagos, induciendo la formación de poros que alteran la permeabilidad celular, causando la destrucción de las células fagocíticas. Se cree que la PVL es uno de los factores de virulencia responsable de la alta patogenicidad que tienen las cepas que la presentan, ocasionando desde infecciones de piel y tejidos blandos, hasta enfermedades invasivas como neumonías necrotizantes o trombosis venosas profundas en adolescentes sanos. Su producción está comúnmente relacionada con los Staphylococcus aureus meticilino resistente (SAMR), sin embargo, se ha demostrado la existencia de cepas Staphylococcus aureus meticilino sensibles (SAMS) que son PVL positivas.
Describir evolución clínica y complicaciones de infección sistémica por Staphylococcus aureus con producción de Leucocidina de Panton-Valentine en un paciente adolescente internado en área crítica de un hospital pediátrico de tercer nivel.
Paciente masculino de 13 años. Con retraso en las pautas madurativas y antecedente de piodermitis cicatrizal. Presenta traumatismo de hombro por caída de su propia altura, al cuarto día comienza con dolor local, edema, impotencia funcional y fiebre. Consultan al nosocomio, es evaluado, se realiza tomografía de hombro derecho, se asume como absceso y se interna en clínica médica, se recibe laboratorio con leucocitosis (15090/ mm3) a predominio de neutrófilos, plaquetopenia (132000/mm3), Proteína C reactiva 16.1 mg/dl. Inicia antibioticoterapia con clindamicina a 40 mg/kg/día. Transcurridas las primeras 24h, persiste febril, presenta desaturación, taquicardia y taquipnea, radiografía de tórax con radiopacidad en pulmón izquierdo, se reciben hemocultivos positivos para Staphylococcus aureus meticilino resistente. Se asume el cuadro como sepsis a foco respiratorio y articular, pasa a Unidad de cuidados intermedios. Ingresa al quirófano para toilette con servicio de traumatología, colocación de catéter venoso central y colocación de tubo de avenamiento pleural por diagnóstico de neumotórax espontáneo por parte del servicio de cirugía general. Evoluciona con bacteriemia persistente a Staphylococcus aureus meticilino resistente, con tres pares consecutivos de hemocultivos positivos, acompañado de aislamiento de Staphylococcus aureus meticilino resistente en líquido articular y húmero. Se realizó detección de la exotoxina Leucocidina Panton-Valentine. Ingresó en 4 oportunidades al quirófano. Se realizó Resonancia de hombro derecho, fue Re-asumido como Osteomielitis de húmero y Neumonía necrotizante. Evolucionó con trombosis venosa profunda de humeral derecha, requiriendo de anticoagulación. Cumplió tratamiento con Vancomicina durante 15 días y clindamicina por 7 semanas totales. Permaneció en internación por 35 días. Portador de Metalo-B-lactamasas al alta.
La evolución clínica del paciente ha sido representativa de una infección por Staphylococcus aureus meticilino resistente asociada a producción de Leucocidina Panton Valentine, desarrollando compromiso desde piel y partes blandas hasta neumonía necrotizante, acompañándose de bacteriemia y trombosis venosa profunda. Algunos autores no la consideraron un factor clave de virulencia, centrándose principalmente en la resistencia a la meticilina. No obstante, diversos estudios clínicos y modelos animales de infecciones de las articulaciones y neumonía necrosante han confirmado el papel de la PVL como endotoxina de gran patogenicidad y actualmente se acepta que se asocia con la gravedad de la enfermedad, independientemente de la resistencia a la meticilina. El tratamiento quirúrgico y el uso oportuno de la antibioticoterapia antitoxina, clindamicina, en nuestro paciente, resultó en la recuperación del adolescente.
La leptospirosis, zoonosis de amplia distribución geográfica causada por espiroquetas. Se
mantiene en la naturaleza por la infección renal de animales portadores, eliminan el agente
a través de la orina, contaminando suelos, aguas superficiales, marinas e incluso agua de
grifo. Los bovinos, ovinos, porcinos, equinos, caprinos y animales silvestres son reservorios
en ámbitos rurales, mientras que roedores y perros lo hacen en áreas urbanas; el ser
humano es un huésped accidental.
Paciente 14 años, sin antecedentes, consulta por fiebre de 24hs de evolución, mialgias,
artralgias, cefalea asociada a registros febriles, se indica tratamiento sintomático, pautas de
alarma, con sospecha diagnóstica de dengue. Reconsulta a las 12hs por desmejoria clínica,
vómitos incoercibles, diarrea, dolor abdominal intenso, malestar general, se decide su
internación, se reinterroga a su madre ya que sus hermanos se encontraban con igual
sintomatología y relata que habían pasado el día en un arroyo dentro de una chacra familiar
en zona rural, donde cuentan con un galpón con alimento para animales de granja y
presencia de ratas. El laboratorio revela leucocitosis, elevación de transaminasas y función
renal alterada, proteínas en orina. Por sospecha de leptospirosis, se consulta con servicio
de infectología, quien solicita PCR para leptospira. Evoluciona a shock séptico con
hipotensión, aparición de rash en tronco y alteración del sensorio. Se deriva a centro de
mayor complejidad, ingresando a la Unidad de Terapia Intensiva donde inicia tratamiento
empírico con Vancomicina y Ceftriaxona, requiriendo además de inotrópicos por 3 días y
asistencia mecánica respiratoria por 5 días. Finalmente se recibe reacción en cadena de
la polimerasa (PCR) para Leptospirosis positiva, cumple un total de 7 días con ceftriaxona,
posteriormente es dado de alta, sin secuelas aparentes, continuará seguimiento con servicio
de pediatría.
La leptospirosis constituye un desafío diagnóstico debido a su presentación clínica
inespecífica y a su superposición con enfermedades febriles prevalentes en áreas
endémicas. Se resalta la importancia de una adecuada evaluación clínica y
epidemiológica para orientar la sospecha diagnóstica e iniciar tratamiento oportuno,
así como la relevancia de la confirmación microbiológica y la notificación para
fortalecer las estrategias de vigilancia y prevención
La meningitis recidivante por Streptococcus pneumoniae (neumococo) es rara pero grave, a menudo provocada por defectos anatómicos (fístulas de LCR, fracturas de base de cráneo, implantes cocleares) o inmunodeficiencias. Requiere diagnóstico urgente, TC/RM, estudios inmunológicos y manejo antibiótico intensivo (Emiroglu M, Arch. Arg. de Ped, 2019)
Reportar un caso de un paciente de 8 años de edad, masculino con segundo episodio de Sepsis a foco meníngeo por Neumococo.
En este reporte se presenta un paciente de 8 años de edad, masculino con segundo episodio de Sepsis a foco meníngeo por Neumococo. En el transcurso de un año, el paciente presento 2 episodios de meningitis por éste microorganismo. Contaba con vacunación completa VNC13. Si bien el paciente presentó un traumatismo encefalocraneano (TEC) leve 48hs antes del segundo episodio, la TAC y la RMN de cerebro descartaron signos de fístula activa o neumoencéfalo. Se aisló tanto en hemocultivo como en LCR, Streptococcus Pneumoniae serotipo 19F. Cumplió 14 dias con ceftriaxona. Los resultados de los estudios realizados (VIH negativo, Inmunoglobulinas y complemento en rango, poblaciones linfocitarias normales) permitieron descartar un inmunocompromiso. El dosaje de anticuerpos antipneumococo arrojó valores bajos (47,9 mg/l), considerándose niveles óptimos pos vacunación mayores a 80 (Rodríguez E, 2025). Se colocó VPN 23 con dosaje de anticuerpos 45 días posteriores, nuevamente obteniendo resultados bajos. Recibe profilaxis con amoxicilina.
La meningitis neumocócica recidivante en pediatría es poco frecuente, pero indica un alto riesgo de defectos anatómicos o inmunodeficiencias subyacentes. Godot y colaboradores informaron que solo 10 de 47 pacientes con Meningitis bacteriana recurrente y enfermedad intercurrente tras la vacunación tenían fisuras de las meninges (2 congénita y 2 tras un traumatismo), implante coclear, inmunodeficiencias. De estos 10 pacientes, la causa más frecuente fue el serotipo 19F, incluso luego del lanzamiento de VNC13.
Streptococcus pneumoniae es el agente principal en estos casos, requiriendo estudios de imagen urgentes y evaluación inmunológica, siendo crucial la prevención mediante vacunación. La implementación de la vacuna neumocócica conjugada de 13 serotipos (VNC13) redujo la incidencia de enfermedades neumocócicas invasivas.
En este caso se descartaron defectos anatómicos e inmunológicos, asumiéndose como no respondedor a la vacuna, teniendo esquema completo con VNC13 y VPN23, ya que ambas cubren el serotipo aislado.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11489 Tuberculosis Abdominal Infecciones por micobacterias |
JULIANA REBOLLO GUELAR | |
| 11555 LINFOHISTIOCITOSIS HEMOFAGOCÍTICA ASOCIADA A INFECCIÓN DISEMINADA POR MYCOBACTERIUM CHELONAE, A PROPÓSITO DE UN CASO. Infecciones por micobacterias |
MARÍA CELESTE SACIUK | |
| 11769 Tuberculosis meningea, aproposito de un caso Infecciones por micobacterias |
SOFIA SANTOS | |
| 11854 Coexistencia excepcional de Histiocitosis de células de Langerhans vertebral asociada a Tuberculosis localizada en pediatría: a propósito de un caso. Infecciones por micobacterias |
MELINA AYELEN CENTURION | |
| 12177 Tuberculosis pediátrica como indicador de transmisión comunitaria: experiencia de un municipio del AMBA Infecciones por micobacterias |
MICAELA DELGADO | |
| 12250 PRESENTACIÓN CLÍNICA ATÍPICA DE TUBERCULOSIS EN PEDIATRÍA CON SOSPECHA DE TUBERCULOSIS ENDOBRONQUIAL. A PROPÓSITO DE UN CASO. Infecciones por micobacterias |
SHIRLY SZNAIDERMAN | |
| 12291 Características clínico-epidemiológicas de pacientes pediátricos internados que fueron dados de alta con diagnóstico de Tuberculosis en los últimos 3 años en el Hospital Interzonal de Agudos Especializado en Pediatría “Sor María Ludovica”. Infecciones por micobacterias |
MICAELA ARCIDIACONO | |
| 12383 PERFIL CLÍNICO-EPIDEMIOLÓGICO DE LA TUBERCULOSIS PEDIÁTRICA EN TUCUMÁN (2024-2025) Infecciones por micobacterias |
MARIA LAURA LOPEZ |
La tuberculosis (TBC) continúa siendo una patología prevalente en la población pediátrica. Su diagnóstico suele ser un desafío clínico por tratarse frecuentemente de formas paucibacilares, lo que requiere un alto índice de sospecha fundamentado en la clínica, las imágenes radiológicas y el antecedente de contacto con un foco tuberculoso.
Describir las características clínico-epidemiológicas, formas de presentación clínica, métodos diagnósticos y adherencia al tratamiento de los pacientes pediátricos internados con diagnóstico de TBC en los últimos 3 años.
Estudio descriptivo, retrospectivo y observacional. Se analizaron las historias clínicas de pacientes pediátricos internados con diagnóstico de TBC en los últimos 3 años. Las variables estudiadas incluyeron: sexo, edad, tiempo de evolución, forma clínica, métodos diagnósticos (Baciloscopía/BAAR, GeneXpert, Cultivos), prueba tuberculínica (PPD), hemocultivos, contacto epidemiológico, esquema de tratamiento inicial y tasa de abandono.
Se incluyeron 65 pacientes en total. El rango etario abarcó desde lactantes de 1 mes hasta adolescentes de 16 años de vida. La distribución por sexo fue de un 49% (n=32) para el sexo femenino y un 51% (n=33) para el masculino. El tiempo de evolución previo al diagnóstico fue muy variable, registrándose desde 48 horas hasta 3 meses de síntomas; la evolución más frecuente observada fue de entre 10 y 30 días, con un promedio de 20 días. De la muestra total, 8 pacientes (12%) fueron abordados netamente por nexo epidemiológico sin una forma clínica especificada. En los 57 pacientes restantes, predominaron ampliamente las formas respiratorias (77%, n=44), distribuidas en: TBC Pulmonar 42% (n=24), Pleural 17,5% (n=10) y Pleuropulmonar 17,5% (n=10). Las formas extrapulmonares correspondieron al 23% (n=13): Intestinal (n=4), Meníngea (n=3), Ganglionar (n=2), Diseminada (n=2), Genitourinaria (n=1) y Osteoarticular/Paravertebral (n=1). Respecto a las formas respiratorias, el rédito bacteriológico fue significativamente bajo. La gran mayoría de los estudios BAAR (en lavado gástrico, esputo y líquido pleural) y las pruebas moleculares (GeneXpert) resultaron negativas (66%, n=71), confirmándose el diagnóstico frecuentemente de forma empírica por clínica, imágenes y nexo (36%, n=16). Los hemocultivos fueron consistentemente negativos en el 100% de los casos. La PPD resultó negativa, anérgica o sin datos en el 24.6% de los casos (n=14); en un 66,2% de los casos (n=43) no se obtuvo datos o no se realizó, mientras que las positivas fueron solamente un 9.2% de los casos (n=6), de las cuales 5 pacientes tenían nexo epidemiológico positivo. El antecedente de contacto con un caso de TBC fue positivo en más de la mitad de la cohorte. En cuanto al abordaje terapéutico de la enfermedad activa, 33 pacientes iniciaron tratamiento con la cuádruple asociación (HRZE), seguido de la triple asociación (HRZ) en 13 pacientes. Se registró abandono del tratamiento en el 17% de la muestra (n=11).
La TBC pulmonar es la forma de presentación clínica más frecuente en nuestra población internada. El bajo rédito bacteriológico hallado refleja la naturaleza paucibacilar de la enfermedad en pediatría y remarca la importancia crucial de sostener la sospecha por el cuadro clínico, las imágenes y la búsqueda activa del foco de contagio. La tasa de abandono observada alerta sobre la necesidad de reforzar y mejorar las estrategias de revinculación y seguimiento de los pacientes al sistema de salud post alta hospitalaria.
Las Histiocitosis son enfermedades caracterizadas por la acumulación de células derivadas del sistema monocito-macrófago de origen mieloide. La más frecuente en pediatría es la Histiocitosis de Células de Langerhans (HCL), con incidencia estimada de 1 a 5 casos por millón de niños por año. Es un trastorno clonal de células dendríticas con fenotipo de células de Langerhans, confirmado por histopatología e inmunohistoquímica. Presenta un amplio espectro clínico, desde formas localizadas hasta compromiso multisistémico, siendo el compromiso óseo la manifestación inicial más habitual (80%). Por su parte, la tuberculosis (TB) es una enfermedad granulomatosa crónica causada por Mycobacterium tuberculosis. En Argentina, la TB pediátrica indica transmisión comunitaria activa, registrándose 790 casos en menores de 15 años en 2021, según el Consenso de la Sociedad Argentina de Pediatría (2024). Las formas extrapulmonares dificultan el diagnóstico por sus manifestaciones clínicas e imagenológicas inespecíficas.
La HCL puede simular procesos infecciosos como la TB ósea, y su coexistencia documentada es excepcional. Se postula que infecciones crónicas como la TB podrían actuar como estímulos inmunológicos que modulan la proliferación de células de Langerhans en individuos predispuestos, especialmente en regiones de alta prevalencia, aunque también ambas patologías podrían coexistir de manera independiente.
Describir el caso de un lactante con HCL vertebral unifocal y compromiso neurológico asociado posteriormente a TB localizada en la columna y herida quirúrgica, destacando los desafíos diagnósticos y la importancia de considerar patologías concomitantes ante evoluciones atípicas.
Lactante varón de 12 meses, previamente sano, consultó por un mes de evolución de irritabilidad progresiva, debilidad en miembros inferiores, retraso del neurodesarrollo, opistótonos y dificultad respiratoria, habiendo recibido manejo kinésico ambulatorio inicial. Ante la progresión de los síntomas, fue internado en un centro de mayor complejidad, donde se realizó resonancia de columna evidenciando una lesión expansiva dorsal con compresión medular. Se realizó la exéresis quirúrgica del tumor raquídeo con desarticulación costovertebral y resección de dos nervios intercostales. El estudio anatomopatológico informó granuloma eosinófilo y la inmunohistoquímica mostró positividad para S100 y CD1a, confirmando HCL unifocal vertebral. Tras descartar compromiso multisistémico, inició el protocolo quimioterápico HCL III grupo 3 (Prednisona, Vinblastina e Indometacina) por tratarse de una afección ósea en sitio especial.
A los 9 meses de tratamiento quimioterápico, se realiza cirugía de estabilización de columna, donde se constata persistencia de una colección y fístula pese a tratamiento antibiótico posquirúrgico, por lo que se realizó drenaje y toma de muestras para estudios microbiológicos. El examen directo para bacilos ácido-alcohol resistentes fue negativo. Sin embargo, tres meses después, cuando el paciente había completado 12 meses de tratamiento con quimioterapia, se obtuvo el resultado del cultivo en medio sólido, donde se aisló Mycobacterium tuberculosis, sensible a isoniacida y rifampicina, interpretándose como TB localizada de columna y herida quirúrgica, por lo que se inició tratamiento. No se evidenciaron signos de enfermedad diseminada. El paciente completó tratamiento antituberculoso con adecuada evolución clínica.
La HCL puede simular procesos granulomatosos como la TB ósea, constituyendo un desafío diagnóstico por la superposición clínica e imagenológica de lesiones osteolíticas, colapso vertebral y compromiso paravertebral. En este contexto, la inmunohistoquímica es fundamental para el diagnóstico definitivo de HCL, como se expuso en el caso de nuestro paciente. El escenario epidemiológico influye en los diagnósticos diferenciales, ya que en regiones con alta prevalencia de TB como la nuestra, estas lesiones suelen orientar primero a una etiología infecciosa. Se han descrito casos mal diagnosticados bidireccionalmente, lo que resalta la necesidad de confirmación histopatológica y microbiológica ante lesiones atípicas.
En nuestro paciente, la persistencia de una fístula en la herida quirúrgica permitió aislar Mycobacterium tuberculosis en cultivo, aportando evidencia microbiológica de una infección concomitante y confirmando la coexistencia poco frecuente de ambas patologías. Este hallazgo destaca la importancia de una evaluación diagnóstica amplia e integral ante evoluciones atípicas, permitiendo el diagnóstico oportuno y el manejo adecuado de ambas entidades. De los reportes analizados, solo uno describe su coexistencia, mientras que los demás se centran en el diagnóstico diferencial, lo que destaca el interés de presentar este caso.
La Linfohistiocitosis Hemofagocítica (LHH) es un síndrome de desregulación inmunitaria potencialmente mortal, que se clasifica en primario, relacionado a mutaciones genéticas o secundario, asociado a distintos factores desencadenantes interruptores de la homeostasis inmunitaria. En la mayoría de los casos el cuadro es desencadenado por un agente infeccioso, entre ellos micobacterias. Mycobacterium chelonae es una micobacteria no tuberculosa, de crecimiento rápido, ampliamente distribuida en el ambiente. La forma más frecuente de presentación es con compromiso de piel y partes blandas, y menos frecuentemente como una infección diseminada en pacientes inmunosuprimidos.
Describir las dificultades diagnósticas y terapéuticas de una infección diseminada por Mycobacterium chelonae asociada a LHH en una paciente pediátrica con síndrome de Li-Fraumeni.
Paciente femenina de 7 años, sin antecedentes perinatológicos de relevancia. A los 18 meses de vida, fue diagnosticada con Linfoma de Burkitt Estadio IV (compromiso cutáneo y de médula ósea). Completó protocolo de quimioterapia alcanzando remisión completa.
A los 5 años, durante el seguimiento ambulatorio, presentó una tumoración indolora en el paladar blando. Se realiza biopsia que confirma Sarcoma de Ewing en el maxilar izquierdo localizado. Debido a la aparición de dos tumores primarios asincrónicos, el servicio de genética solicita un panel de tumores hereditarios, detectando una variante patogénica en el gen TP53 (Síndrome de Li-Fraumeni).
Realizó tratamiento quimioterápico y control local con protonterapia, dada la irresecabilidad quirúrgica. En la evaluación de fin de tratamiento, la tomografía de tórax reveló múltiples imágenes nodulillares bilaterales, no visibles en estudios previos. Ante la sospecha de recaída metastásica, se realizó una biopsia pulmonar que informó proceso inflamatorio granulomatoso necrotizante descartando malignidad. No fue suficiente la muestra para cultivo. Inicia seguimiento por infectología con la realización de estudios indirectos en búsqueda de etiología infecciosa, sin rescate microbiológico, permaneciendo clínicamente asintomática.
Cinco meses después, la paciente presentó shock séptico y compromiso respiratorio con PCR positiva para SARS-CoV-2. Evolucionó con fallo multisistémico, citopenias, coagulopatía y parámetros compatibles con LHH como hipofibrinogenemia y elevación de ferritina y triglicéridos. El aspirado de médula ósea (PAMO) confirmó hiperplasia histiocítica con figuras de hemofagocitosis. Se inició tratamiento con metilprednisolona y gammaglobulina.
El cultivo de médula ósea desarrolló bacilos ácido-alcohol resistentes, posteriormente identificados como Mycobacterium chelonae. Con el diagnóstico etiológico, se ajustó el esquema antimicrobiano empírico a tratamiento dirigido con claritromicina y linezolid.
A los pocos meses, la paciente desarrolló anemia severa dependiente de transfusión, neutropenia y plaquetopenia. Tras descartar recaída oncológica o reactivación del síndrome hemofagocítico mediante PAMO, se sospechó toxicidad hematológica por linezolid. Tras suspender el fármaco, la paciente recuperó los recuentos de las tres series hemáticas, continuando tratamiento con moxifloxacina, ante la limitada disponibilidad de alternativas terapéuticas más seguras.
Este caso destaca la dificultad diagnóstica de las infecciones por micobacterias no tuberculosas en pacientes inmunocomprometidos y su potencial asociación con LHH.
La identificación etiológica resultó clave para orientar el tratamiento y permitió reconocer una presentación infrecuente de infección diseminada por Mycobacterium chelonae en pediatría.
Asimismo, pone de manifiesto la complejidad del manejo terapéutico de estas infecciones, especialmente cuando la toxicidad farmacológica restringe las opciones disponibles y requiere considerar el empleo de alternativas con experiencia limitada en población pediátrica.
La tuberculosis pediátrica es un indicador de transmisión comunitaria activa, cuya persistencia exige evidencia para orientar políticas de salud pública.
El presente trabajo propone como objetivo caracterizar la enfermedad en dicha población según variables sociodemográficas, clínicas y epidemiológicas.
Estudio descriptivo, transversal, basado en registros del SNVS 2.0. Se incluyeron pacientes pediátricos (0-14 años) con diagnóstico confirmado en Tucumán (2024-2025). Los datos se procesaron en RStudio® mediante medidas de tendencia central, dispersión y frecuencias.
Se notificaron 49 casos. La mediana de edad fue 7 años, Pc 25-75 (3–12), con predominio masculino (55%). Los casos se concentraron en Capital (59%), Cruz Alta (18%) y Tafí Viejo (6%). Predominaron las formas extrapulmonares (55%), principalmente ganglionar, frente a un 45% pulmonares. El 84% presentó tamizaje para VIH, resultando todos negativos. La confirmación bacteriológica se obtuvo en el 41% y solo se identificó un caso con diabetes.
El predominio de formas extrapulmonares y la baja confirmación bacteriológica validan la complejidad diagnóstica de la enfermedad, configurando el escenario paucibacilar típico descrito por OPS y reforzando el valor del criterio clínico-epidemiológico. La ausencia de coinfección por VIH coincide con la epidemiología nacional. La concentración geográfica en Capital y Cruz Alta delimita áreas críticas que demandan optimizar la vigilancia activa, reforzar la sospecha clínica y dirigir estrategias de detección precoz en grandes conglomerados urbanos.
La tuberculosis (TB) es una enfermedad infectocontagiosa granulomatosa crónica que continúa causando morbimortalidad en niños y adolescentes. La población menor de 15 años representa aproximadamente el 11% de los casos de TB, lo que implica que 1,1 millones de niños enferman anualmente. En pediatría, la presentación clínica suele ser inespecífica: la mayoría de los casos son inicialmente oligosintomáticos, con tos persistente, fiebre prolongada, anorexia y pérdida de peso. La tuberculosis endobronquial (TEB), forma particular de la enfermedad, resulta de la extensión inflamatoria de ganglios linfáticos infectados hacia la pared bronquial, y puede manifestarse con obstrucción bronquial, atelectasias recurrentes e hipoxemia, simulando cuadros obstructivos crónicos como el asma de difícil control. Su diagnóstico constituye un desafío, especialmente cuando faltan los síntomas clásicos y los estudios bacteriológicos iniciales son negativos.
Describir las características clínicas, radiológicas y el abordaje diagnóstico-terapéutico de un caso de tuberculosis con presentación atípica y sospecha de compromiso endobronquial en una paciente de 9 años. Se busca destacar la importancia de incluir esta entidad en el diagnóstico diferencial ante cuadros obstructivos persistentes con escasa respuesta al tratamiento broncodilatador, aun en ausencia de sintomatología clásica, prueba tuberculínica (PPD) reactiva o confirmación bacteriológica inicial. Asimismo, resaltar el valor del estudio sistemático de contactos y de los hallazgos tomográficos, incluyendo calcificaciones mediastinales y extrapulmonares, como herramientas clave para el diagnóstico oportuno en contextos epidemiológicos compatibles.
Paciente femenina de 9 años, previamente sana, que ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos por dificultad respiratoria grave con sibilancias espiratorias, fiebre y tos, interpretada inicialmente como crisis asmática severa. Recibió tratamiento con broncodilatadores, antibióticos y corticoides. La paciente evolucionó de manera desfavorable, requiriendo asistencia respiratoria mecánica (ARM) durante 22 días, con atelectasias de difícil resolución y requerimiento sostenido de oxígeno. Se descartaron cardiopatías e inmunodeficiencias. Se realizaron tres aspirados traqueales para tuberculosis, con resultados negativos. La PPD fue de 0 mm. Los padres negaron contactos con tosedores.
Tras 22 días de ARM y múltiples esquemas antibióticos, la paciente presentó mejoría clínica. La tomografía axial computarizada (TAC) de tórax realizada luego del egreso no evidenció lesiones en el parénquima pulmonar, pero sí dos lesiones calcificadas en el mediastino. La TAC de abdomen con contraste evidenció una calcificación en la glándula suprarrenal derecha, sugestiva de diseminación extrapulmonar de tuberculosis. Se otorgó el alta con indicación de catastro familiar ambulatorio e inicio de tratamiento con fluticasona/salmeterol y montelukast por sospecha de asma. Posteriormente, la paciente persistió con episodios de sibilancias y una nueva internación por atelectasia. En una consulta ulterior por crisis obstructiva con requerimiento de oxígeno por cánula de alto flujo, ante el empeoramiento radiológico con ensanchamiento mediastinal y atelectasias en ambos lóbulos inferiores, y considerando el antecedente de calcificaciones en la TAC, se realizaron lavados gástricos para estudio de TB: la baciloscopia resultó positiva (PCR y cultivo negativos). La TAC de tórax en ese momento evidenció atelectasias bilaterales. El catastro familiar detectó PPD positiva en ambos progenitores y padre bacilífero como fuente de contagio.
Se inició tratamiento antifímico con cuatro drogas (rifampicina, isoniacida, pirazinamida y etambutol), con buena respuesta clínica y sin efectos adversos. A los 3 meses de finalizado el tratamiento se suspendió la corticoterapia inhalada, sin nuevos episodios de sibilancias ni atelectasias. En retrospectiva, y a pesar de no haber contado con fibrobroncoscopia diagnóstica, la evolución favorable fue compatible con TEB que respondió al tratamiento antifímico y a la corticoterapia sistémica de inicio.
La tuberculosis en pediatría puede presentarse de forma atípica, simulando asma de difícil control, con escasa sintomatología clásica. La negatividad inicial de los estudios bacteriológicos y de la PPD no excluye el diagnóstico en la población pediátrica, dado el carácter paucibacilar de la enfermedad y las limitaciones diagnósticas propias de este grupo etario. La TEB debe incluirse en el diagnóstico diferencial ante obstrucción aérea persistente, atelectasias recurrentes y escasa respuesta al tratamiento broncodilatador. Los hallazgos tomográficos y el estudio sistemático de los contactos son herramientas fundamentales para el diagnóstico oportuno. Un alto índice de sospecha clínica, integrado con la evaluación epidemiológica, es imprescindible para evitar demoras diagnósticas y sus potenciales complicaciones a largo plazo.
La tuberculosis (TB) constituye un importante problema sanitario que afecta a un tercio de la población mundial. Si bien la localización pulmonar es la más frecuente, las formas extrapulmonares representan entre el 10 y el 20% de los casos, dándose el 30-40% de éstas en la población pediátrica. La TB abdominal es particularmente infrecuente, con una incidencia estimada del 0,1 al 3% del total. Su diagnóstico en niños constituye un verdadero desafío debido a la inespecificidad de las manifestaciones clínicas, al bajo rendimiento de los estudios microbiológicos convencionales y a la frecuente negatividad de las baciloscopías respiratorias, requiriendo un alto índice de sospecha.. En el contexto epidemiológico actual de reemergencia, el reconocimiento temprano resulta fundamental para reducir la morbimortalidad.
Comunicar un caso de tuberculosis intestinal en un paciente pediátrico, con el fin de describir una forma de presentación extrapulmonar poco frecuente de la infección por M. tuberculosis en la edad pediátrica, jerarquizar las dificultades diagnósticas y concientizar a la comunidad médica sobre la importancia del diagnóstico oportuno, el tratamiento adecuado y el refuerzo de las medidas de control y prevención frente a una enfermedad emergente.
Paciente varón de 8 años de edad, sexo masculino, que consulta por dolor abdominal y fiebre. Tiene antecedente de internación previa reciente por tumoración en fosa ilíaca derecha (FID) interpretada como probable plastrón apendicular, por lo que recibió ampicilina-sulbactam endovenosa por 5 días, completando 14 días totales con amoxicilina-ácido clavulánico con buena evoluciòn. Tres días después de suspender la antibioticoterapia reinició la fiebre y el dolor abdominal, motivando su reinternación . Al ingreso presentaba masa palpable en flanco y FID, de consistencia duroelástica y dolorosa. Laboratorio: hematocrito 33%, leucocitos 8.300/mm³, hepatograma, función renal y coagulograma normales. La ecografía abdominal evidenció marcado engrosamiento circunferencial de asas intestinales (8 mm) predominantemente colónicas e íleon terminal, , apéndice cecal de 1 cm fija no compresible y aumento de ecogenicidad del mesenterio adyacente con múltiples adenopatías regionales en rango adenomegálico (1,1 cm), sin líquido libre. Se realizó TAC de torax (normal), abdomen y pelvis (hallazgos similares a los descriptos en la ecografía). Ante el diagnóstico etiológico dudoso, se realizó exploración laparoscópica , observándose líquido turbio espeso en fondo de saco de Douglas, puntillado blanquecino milimétrico múltiple en intestino delgado, grueso, hígado y peritoneo, íleon terminal y ciego inflamados con engrosamiento parietal, apéndice cecal con cambios inflamatorios, y adenopatías múltiples en cadena mesentérica de las cuales se obtiene biopsia. El citoquímico de líquido peritoneal mostró 1.300 células (60% N / 40% L), proteínas 20, glucosa 89; PCR para TBC y BAAR negativos; ADA no realizable por material insuficiente. Se envían muestras a culltivo. No pudo realizarse PPD por falta de disponibilidad. La anatomía patológica informó apendicitis granulomatosa necrotizante y supurativa con linfadenitis granulomatosa necrotizante; PAS y Ziehl-Neelsen negativas, sin atipias ni malignidad. Con sospecha de TB inició tratamiento con cuatro drogas (rifampicina, isoniacida, pirazinamida y etambutol) el 27/2,.El cultivo de líquido peritoneal para gérmenes comunes y Micobacterias fue negativo. La evolución clínica fue favorable, otorgándose el alta con diagnóstico de tuberculosis intestinal, con indicación de continuar tratamiento específico, estudio de contactos intrafamiliares y seguimiento ambulatorio. Luego del egreso sanatorial se realizó prueba de IGRA que fue positiva
La tuberculosis intestinal constituye una forma extrapulmonar infrecuente en pediatría, cuyas manifestaciones clínicas inespecíficas, el bajo rendimiento de los estudios microbiológicos directos y la negatividad habitual de las baciloscopías representan un verdadero desafío diagnóstico. Este caso ilustra la importancia de mantener un alto índice de sospecha frente a cuadros de dolor abdominal con tumoración palpable, mala respuesta al tratamiento antibiótico convencional o evolución no esperada, así como el valor de la exploración laparoscópica con estudio anatomopatológico de tejidos como herramienta fundamental para confirmar el diagnóstico cuando los estudios microbiológicos resultan negativos. En el actual contexto epidemiológico de reemergencia, la TB abdominal debe ser considerada entre los diagnósticos diferenciales en pacientes pediátricos con cuadros abdominales atípicos. Su reconocimiento temprano permite instaurar tratamiento oportuno, disminuir la morbimortalidad, identificar contactos y reforzar las medidas de control epidemiológico y prevención en la comunidad.
La tuberculosis del sistema nervioso central constituye una de las manifestaciones más severas de la infección por Mycobacterium tuberculosis. En población pediátrica, más de la mitad de los pacientes que sobreviven desarrollan secuelas neurológicas permanentes. Su diagnóstico representa un gran desafío. Por ello, mantener un alto índice de sospecha y realizar una identificación precoz, son aspectos fundamentales para prevenir su progresión hacia formas más avanzadas y de peor pronóstico
Presentar el caso clínico de un paciente de 9 años con tuberculosis meníngea que inicialmente se manifestó con un cuadro compatible con encefalitis, destacando las dificultades diagnósticas de la tuberculosis del sistema nervioso central en pediatría y la importancia del reconocimiento precoz de los signos clínicos, microbiológicos y neurorradiológicos para mejorar el pronóstico
Paciente de 9 años, previamente sana, que ingresa por fiebre persistente y dolor abdominal. Inicialmente es diagnosticada con apendicitis aguda y sometida a apendicectomía. En el postoperatorio presenta deterioro neurológico progresivo, con disminución del nivel de conciencia y compromiso del lenguaje, se realiza TAC de cerebro, pancultivos e inicia antibioticoterapia de amplio espectro y antiviral; es derivada a terapia intensiva con sospecha de encefalitis de causa indeterminada . Paciente ingresa al área de UTIP donde requirió AVM prolongada, posteriormente se le realiza traqueostomía. Sin requerimiento de soporte ventilatorio.
Se realizan cultivos de LCR y secreciones respiratorias dando positivo para TBC del SNC por lo que inicia tratamiento con 4 drogas tuberculostáticas que posteriormente discontinua por presentar intolerancia con desarrollo de injuria renal y hepática. Finalmente retoma el tratamiento progresivo para TBC. Secundario a HEC se le coloca válvula de derivación ventrículo-peritoneal (DVP).
Sin embargo, la paciente presenta evolución desfavorable, presentando deterioro neurológico severo e irreversible, úlcera corneal lineal, terminado posteriormente en tarsorrafia. Además de afectación del 1ª tiempo deglutorio por lo que se le realiza gastrostomía.
Posteriormente se realiza resonancia de cerebro con contraste que informa ventriculomegalia, lesión inespecífica en la sustancia blanca frontal izquierda sin signos de actividad tumoral o captación patológica de contraste, y hallazgos compatibles con otomastoiditis derecha. Se sugiere seguimiento evolutivo con control clínico e imagenológico. En relación con el sistema cardiovascular la paciente desarrolla HTA por lo que inicia tratamiento con amlodipina
La tuberculosis del sistema nervioso central continúa representando una entidad de elevada gravedad en pediatría debido a su presentación clínica inespecífica y a la rapidez con la que puede progresar hacia complicaciones neurológicas severas. El caso presentado evidencia cómo la enfermedad puede simular inicialmente otros procesos infecciosos, dificultando su recuperación.
La evolución desfavorable observada en este paciente, con desarrollo de hidrocefalia, necesidad de derivación ventrículo-peritoneal y secuelas neurológicas permanentes, refleja el importante impacto que la tuberculosis meníngea puede generar aún con tratamiento específico instaurado.
Por ello, resulta fundamental fortalecer la sospecha diagnóstica ante cuadros de fiebre persistente asociados a alteraciones del sensorio o signos neurológicos progresivos, promoviendo una evaluación integral que incluya estudios microbiológicos y de neuroimagen. El diagnóstico y tratamiento oportunos continúan siendo las herramientas más importantes para mejorar los pronósticos y reducir la carga de discapacidad
La tuberculosis (TB) continúa siendo un importante problema de salud pública a nivel mundial y en Argentina, donde en los últimos años se ha observado un aumento sostenido en el número de casos notificados. La TB en la población pediátrica constituye un indicador sensible de transmisión reciente en la comunidad y refleja, además, la influencia de determinantes sociales que favorecen la persistencia de la enfermedad.
Objetivo general: Describir el comportamiento epidemiológico de la tuberculosis en la población pediátrica del Partido de Vicente López durante el período 2019-2025.
Objetivos específicos
-Analizar la evolución temporal de la incidencia de tuberculosis en menores de 20 años en comparación con la población general.
-Caracterizar las formas clínicas de presentación de la enfermedad.
-Describir las características sociodemográficas de los casos pediátricos de tuberculosis.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y retrospectivo de los casos de tuberculosis notificados en residentes del Partido de Vicente López durante el período 2019-2025. Se incluyeron los casos registrados en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA), complementándose la información mediante la revisión de historias clínicas y bases de datos de la Dirección de Epidemiología municipal.
Se analizaron las variables sociodemográficas (edad, sexo y localidad de residencia), epidemiológicas y clínicas (forma de presentación de la enfermedad). Se calcularon frecuencias absolutas, relativas e incidencias anuales.
La sistematización y el análisis de los datos se realizaron mediante planillas Microsoft Excel®. Para el análisis territorial se utilizó la localización geográfica de los casos y se contrastó con indicadores de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) obtenidos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022.
Durante el período 2019-2025 se notificaron 188 casos de tuberculosis en el Partido de Vicente López, de los cuales el 17,5% (n=33) corresponden a personas menores de 20 años.
A partir de 2022 se observó un incremento sostenido en el número de casos de tuberculosis, tendencia que se mantuvo durante los últimos años analizados tanto en la población general como en la pediátrica.
La incidencia global más elevada se registró en 2024, con 16,65 casos por 100.000 habitantes. En ese mismo año, la incidencia en la población menor de 20 años alcanzó 17,65 por 100.000 habitantes, superando la incidencia observada en la población general, al igual que en 2023.
En el análisis de la población menor de 20 años, el grupo de edad más afectado fue el de 15 a 19 años. Con la particularidad de aumento de casos a partir de 2021 en este grupo de edad, y a partir de 2023 se observa un aumento en los casos en el grupo de 10- 14 años. La mediana de edad fue de 17 años (rango: 3-20 años). No hubo diferencias por sexo (relación hombre:mujer 1,06).
La forma clínica predominante fue la tuberculosis pulmonar. Entre las formas extrapulmonares, las localizaciones pleural y ganglionar fueron las más frecuentes.
En relación con la distribución territorial de los casos, las localidades con mayor número de notificaciones fueron Olivos, Munro y Villa Martelli. Al analizar la georreferenciación de los casos en función de indicadores de vulnerabilidad social, se observó un mayor número de casos en territorios con un número más alto de hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), superiores al promedio del partido de Vicente López (2,63% según Censo 2022). Particularmente, los barrios de Villa Martelli (NBI 9,1%), Munro (NBI 4,34%) y Olivos barrio Gandara (NBI 10,5%). Estos hallazgos sugieren una posible influencia de los determinantes sociales en la distribución de la enfermedad dentro del municipio.
Entre 2019 y 2025 se observó un aumento sostenido de los casos de tuberculosis en el Partido de Vicente López, con incremento de la incidencia en menores de 20 años y predominio de casos en adolescentes. La concentración de casos en áreas con mayor vulnerabilidad social refuerza el papel de los determinantes sociales en la transmisión de la enfermedad. Estos hallazgos destacan la necesidad de fortalecer el diagnóstico precoz, el estudio de contactos y las estrategias integrales de prevención y control de la tuberculosis en la población pediátrica.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
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IARA RAMELLA |
La esferocitosis hereditaria (EH) es la anemia hemolítica congénita más frecuente en pediatría luego de la ß-talasemia heterocigota. Se produce por defectos estructurales de proteínas de membrana eritrocitaria que condicionan pérdida de deformabilidad celular, hemólisis extravascular y secuestro esplénico.
Su expresión clínica es heterogénea e incluye anemia, ictericia, esplenomegalia y colelitiasis pigmentaria secundaria a hemólisis crónica. Diversos procesos infecciosos pueden actuar como desencadenantes de descompensación hematológica aguda.
El Parvovirus B19 posee tropismo por los precursores eritroides medulares y constituye una causa reconocida de crisis hematológicas en pacientes con anemias hemolíticas subyacentes. Si bien clásicamente se asocia a crisis aplásica transitoria, también puede precipitar cuadros de hemólisis severa que permiten revelar enfermedades hematológicas previamente no diagnosticadas.
El reconocimiento precoz de esta asociación resulta fundamental para orientar el diagnóstico etiológico, instaurar seguimiento especializado y realizar pesquisa familiar. Presentamos un caso en el que una infección aguda por Parvovirus B19 permitió el diagnóstico de una esferocitosis hereditaria previamente no reconocida, resaltando la importancia del enfoque familiar ante cuadros de hemólisis.
- Describir un caso de esferocitosis hereditaria diagnosticado a partir de una descompensación hematológica asociada a infección aguda por Parvovirus B19.
- Analizar la relación entre infección viral, hemólisis severa y diagnóstico de anemia hemolítica congénita.
- Reflexionar sobre el rol de la pesquisa familiar ante manifestaciones hematológicas y biliares en edad pediátrica.
Adolescente masculino de 14 años ingresa por dolor abdominal en hipocondrio derecho, diagnosticandose colecistitis aguda litiásica gangrenosa perforada, requiriendo colecistectomía videolaparoscópica.
A las 24 horas de dicha internación consulta su hermano de 6 años, previamente sano, por ictericia de 24 horas de evolución asociada a dolor abdominal, vómitos y fiebre no cuantificada.
Al ingreso se encontraba lúcido, hemodinámicamente compensado y con marcada ictericia cutaneomucosa. Los estudios iniciales evidenciaron hemoglobina de 7,9 g/dl, hematocrito de 22,7%, hiperbilirrubinemia indirecta (bilirrubina total 3,03 mg/dl; indirecta 2,89 mg/dl) y LDH elevada.
Se decidió internación para estudio etiológico y tratamiento de sostén, solicitándose serologías virales e interconsulta con Hematología.
Durante la evolución presentó progresión de la anemia hasta hemoglobina de 6,3 g/dl, con prueba de Coombs directo negativa, por lo que requirió transfusión de glóbulos rojos concentrados. La ecografía abdominal evidenció esplenomegalia homogénea.
Las serologías mostraron: HBsAg negativo, hepatitis A IgM negativa, CMV negativo, Epstein-Barr VCA IgG positiva con IgM negativa y Parvovirus B19 IgM positiva.
El frotis de sangre periférica evidenció abundantes esferocitos, arribándose al diagnóstico de anemia hemolítica por esferocitosis hereditaria, descompensada en el contexto de infección aguda por Parvovirus B19.
Se inició tratamiento con ácido fólico, con recuperación hematológica progresiva y favorable evolución clínica, continuando seguimiento ambulatorio conjunto por Pediatría y Hematología. En controles ambulatorios se estudió a ambos hermanos, quienes fueron diganosticados con esferocitosis hereditaria.
La infección por Parvovirus B19 puede actuar como desencadenante de una descompensación hematológica severa y revelar anemias hemolíticas hereditarias previamente no diagnosticadas. En el presente caso, la aparición casi simultánea de dos cuadros clínicos diferentes en hermanos, colelitiasis complicada en un adolescente y hemólisis aguda en un niño menor, constituyó un hallazgo clave para reinterpretar ambas presentaciones como expresiones intrafamiliares de una misma entidad, permitiendo el diagnóstico de esferocitosis hereditaria en ambos pacientes. La asociación entre infección viral aguda, anemia hemolítica progresiva, hiperbilirrubinemia indirecta, esplenomegalia y prueba de Coombs negativa debe despertar la sospecha de una hemólisis congénita, especialmente cuando existen antecedentes familiares sugestivos, como litiasis biliar de aparición precoz o episodios previos de anemia o ictericia.
Este caso resalta el valor del interrogatorio familiar dirigido y de una evaluación clínica integral para arribar al diagnóstico etiológico, demostrando cómo un evento infeccioso agudo puede convertirse en una oportunidad para identificar una enfermedad hereditaria subyacente y detectar otros integrantes afectados de la familia.
El reconocimiento precoz de la esferocitosis hereditaria permite instaurar seguimiento especializado, suplementación con ácido fólico, vigilancia hepatobiliar y estrategias destinadas a prevenir complicaciones futuras. Finalmente, no toda alteración hematológica asociada a Parvovirus B19 corresponde a una crisis aplásica transitoria; en determinados pacientes, la infección puede constituir el desencadenante que expone una hemopatía hereditaria hasta entonces inadvertida, resaltando la importancia de mantener un alto índice de sospecha clínica y una visión familiar del proceso diagnóstico.
El virus sincicial respiratorio (VSR) es la principal causa de infección respiratoria aguda baja grave en lactantes y una de las principales causas de internación en unidades de cuidados intensivos pediátricos (UCIP). En los últimos años se han implementado diversas estrategias para la prevención de la infección por VSR, con potencial impacto sobre la carga de enfermedad y la utilización de recursos sanitarios. Por otra parte, las infecciones respiratorias constituyen una de las principales causas de prescripción inadecuada de antibióticos (ATB) en pediatría.
Describir la proporción de internaciones por VSR en niños menores de 2 años ingresados a UCIP, sus características clínicas y epidemiológicas, y evaluar el impacto de una estrategia multimodal de optimización del uso de ATB implementada entre 2022 y 2025.
Estudio de cohorte retrospectivo. Se incluyeron todos los pacientes de ≤2 años con detección de VSR por PCR al ingreso a UCIP de un hospital pediátrico de alta complejidad entre 2022 y 2025. Durante 2023 se implementó una estrategia multimodal para optimizar el uso de antimicrobianos en esta población. Se compararon las características clínicas, epidemiológicas y el uso de ATB entre los pacientes admitidos durante el período 2022–2023 vs período 2024–2025. El análisis estadístico se realizó utilizando STATA versión 16.
Se incluyeron 299 pacientes. Ciento setenta y cuatro (58%) eran varones. La mediana de edad fue de 5 meses (RIC 2-10). Ciento setenta y nueve eran menores de 6 meses (60%).
Tenían enfermedad de base 127 pacientes (42%), las más frecuentes: antecedente de episodio broncoobstructivo (n:36,12% ), prematurez (n:34, 11%), cardiopatía congénita (n:19, 6%), síndrome genético (n:13, 4 %) y enfermedad neurológica (n:7, 2%).
Tuvieron coinfección viral 77 pacientes (23%). Rinovirus fue la coinfección más frecuente (n:34), seguido de adenovirus (n:18), SARS CoV2 (n: 9), otros coronavirus (n:9) e Influenza A (n:5).
Sesenta pacientes presentaron coinfección bacteriana al ingreso a UCI (20%). Neumonía condensante fue la más frecuente (n=42). Siete pacientes presentaron bacteriemia al ingreso a UCI (2%)
Se indicó tratamiento ATB en 167 pacientes (56%). La mediana de días de uso de ATB fue 5 (RIC 3-7). Requirieron ventilación invasiva 192 pacientes (65%). La mediana de duración de la internación en UCIP fue de 11 días (RIC 6-17).
Comparando las características de los pacientes en el periodo 2022-23 vs 2024-25: el número de pacientes disminuyó (193 vs 106), así como la proporción de pacientes internados por VSR entre los pacientes admitidos en UCIP en el mismo periodo (8.2% vs 4.7%, p 0.022).
La mediana de edad de los pacientes fue menor en el periodo 22-23 (4 meses, RIC 2-9 vs 6 meses, RIC 2-11, p 0.03)
No se encontraron diferencias en la proporción de pacientes con comorbilidades, ni coinfección viral ni bacteriana en ambos periodos.
Al ingreso a UCIP se prescribieron antibióticos en 118 pacientes (61%) del periodo 22-23 y en 49 (46%) del periodo 24-25 (p 0.011) Además la duración de los antibióticos fue menor en el segundo periodo ( 7 vs 4, p 0.001)
Fallecieron en relación con la infección 3 pacientes en el periodo 22-23 (2%)
La cantidad y la proporción de niños menores de 2 años con infección por VSR admitidos en UCIP disminuyeron durante el período 2024-2025, observándose además un incremento en la edad de los pacientes internados. En el mismo periodo, se registró una reducción en la proporción de pacientes que recibieron tratamiento antibiótico como en su duración.
Se destaca el valor de las estrategias multidisciplinarias para promover el uso racional de ATB en pacientes críticamente enfermos y la vigilancia epidemiológica para identificar cambios en las infecciones por VSR.
El SARS-CoV-2 afecta mayormente al sistema respiratorio. Se transmite por gotas y aerosoles, con un período de incubación de 2 a 14 días.
La mayoría de los niños presenta enfermedad asintomática o leve, con tos, fiebre, diarrea y dolor abdominal. Aproximadamente el 15% requiere oxígeno suplementario y el 5% cuidados intensivos.
Los factores de riesgo para infección respiratoria aguda baja grave son la edad menor de 3 meses y la presencia de comorbilidades (enfermedad pulmonar crónica, prematurez, obesidad, enfermedad neurológica o neuromuscular, cardiopatías o desnutrición grave).
Las vacunas demostraron reducir la gravedad de la enfermedad, aunque su protección disminuye con el tiempo por lo que requiere colocación de refuerzos. En Argentina, se recomienda vacunación desde los 6 meses de edad.
La OMS declaró el fin de la pandemia en mayo de 2023 y aún continúan registrándose internaciones pediátricas, especialmente en pacientes con factores de riesgo, neonatos o esquemas de vacunación incompletos.
El panel respiratorio FilmArray, basado en PCR múltiplex, permite detectar simultáneamente múltiples patógenos respiratorios, facilitando el diagnóstico etiológico y la toma de decisiones clínicas.
Describir las características clínicas, epidemiológicas y evolutivas de pacientes pediátricos con SARS-CoV-2 detectados mediante FilmArray internados en un hospital pediátrico de tercer nivel de Santa Fe durante el período post-pandemia (2023-2025).
Estudio retrospectivo, observacional, descriptivo y analítico, realizado en un hospital pediátrico de tercer nivel de Santa Fe.
Se incluyeron pacientes menores de 15 años internados entre 2023 y 2025 con infección por SARS-CoV-2 confirmada por FilmArray, estudio realizado en la institución a pacientes con riesgo de evolución desfavorable (UCIP, neonatología, oncológicos e inmunocomprometidos).
Se excluyeron casos sin confirmación diagnóstica, historias clínicas incompletas y reinternaciones dentro de los 30 días.
Se analizaron variables demográficas, clínicas y evolutivas: edad, sexo, comorbilidades, vacunación, servicio de internación, requerimientos de soporte respiratorio y evolución clínica, garantizando la confidencialidad de los datos.
Se analizaron 62 pacientes. La distribución por sexo fue 56,5% varones y 43,5% mujeres.
La edad media fue de 35,9 meses, con predominio de lactantes (41,9%) y neonatos (21%). Del total de pacientes, 25,8% corresponden al servicio de Neonatología, 24.1% a Cuidados Intermedios (CIM), 22,5% a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP), 19.3% al servicio de Oncología y 8% fueron atendidos en Cuidados Especiales (CE), servicio para atención de pacientes complejos con monitoreo continuo.
Con respecto a las comorbilidades, 72,6% presentaron al menos una. Respecto a la vacunación, del total de pacientes, 26 (41,9%) no tenían edad para recibirla. Entre los 36 restantes, 66,6% no estaban vacunados y 33,3% habían recibido al menos una dosis (p=0,045).
41,9% requirieron asistencia respiratoria mecánica (ARM), 27,4% no necesitaron oxígeno, 24,2% recibieron oxígeno de bajo flujo y 3,2% alto flujo. La duración media de ARM fue de 7,3 días.
Al analizar requerimiento de ARM, este fue más frecuente en pacientes no vacunados o no elegibles para vacunación (60%) con respecto a los vacunados (25%), diferencia significativa (OR=4,5; p≈0,03).
Se observó asociación entre codetección viral y requerimiento de ARM: 65,5% de los pacientes con codetección requirieron ARM frente al 27,3% sin ella (OR=5,06; p=0,004).
Las complicaciones ocurrieron en 33,3% de los vacunados y 31.8% de los no vacunados (p=1).
Predominaron las internaciones de lactantes y pacientes con comorbilidades, especialmente entre quienes requirieron ARM, en concordancia con la literatura.
La interpretación de los resultados sobre vacunación presenta limitaciones por la elevada proporción de menores de 6 meses no elegibles para vacunación y la mayor frecuencia de comorbilidades entre los vacunados. No obstante, el soporte respiratorio avanzado fue más frecuente en pacientes no vacunados.
La coinfección viral se asoció con mayor necesidad de ARM, sugiriendo una evolución más grave. Entre las limitaciones del estudio se destacan su diseño retrospectivo, el tamaño muestral reducido y el sesgo de selección, debido a tratarse de pacientes críticos o con comorbilidades.
La infección por SARS-CoV-2 continúa siendo causa de hospitalización pediátrica en la etapa post-pandemia, principalmente en lactantes y pacientes con factores de riesgo. La mayoría de los internados presentaba comorbilidades y requirió soporte respiratorio avanzado.
No se registraron fallecimientos, lo que refuerza la baja letalidad de la COVID-19 pediátrica. Estos hallazgos resaltan la importancia de sostener la vacunación y la utilidad del panel respiratorio FilmArray para la caracterización clínica y epidemiológica de los pacientes internados.
Las infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB) representan una importante causa de morbimortalidad en nuestro medio. En Argentina, todos los años se observa un progresivo aumento de los casos de infecciones respiratorias agudas en la época invernal. Dicho aumento se asocia con un incremento en la demanda de atención, del número de hospitalizaciones y de la mortalidad por causas respiratorias.
Describir las hospitalizaciones por IRAB en un Hospital de mediana complejidad de la ciudad de La Plata durante la contingencia 2025.
Estudio observacional descriptivo retrospectivo, basado en la revisión de historias clínicas de pacientes internados en el Hospital Sbarra de la Plata desde la semana epidemiológica (SE) 16 a la 33 de 2025. Las variables evaluadas fueron edad, sexo, diagnóstico que motivó la internación, procedencia, cantidad de días de internación, tipo de egreso, aislamiento virológico y requerimiento de cánula nasal de alto flujo. También se describieron la cantidad de internaciones por SE.
En el período estudiado, se internaron 200 pacientes, de los cuales 183 (91.5%) fueron por IRAB, siendo 51 % mujeres y 49 % varones. En estos pacientes, la mediana de edad fue de 1,88 años. Provenían de consultorio externo del Hospital el 41% y desde Hospital de mayor complejidad 54%. El promedio de días de estada fue de 5. Egresaron 179 pacientes con alta hospitalaria (98%), 4 pacientes requirieron derivación a centro de mayor complejidad. Se obtuvo aislamiento virológico en el 44%, siendo el agente más frecuentemente hallado el VSR. 5 pacientes requirieron cánula nasal de alto flujo. La mayor cantidad de hospitalizaciones se produjo en las SE 29 y 30.
Durante los primeros años de vida se producen la mayoría de las IRAB y los virus respiratorios son los principales agentes etiológicos relacionados tanto con bronquiolitis como con neumonía en menores de 2 años.
El agente etiológico más frecuentemente detectado en nuestra población es el VRS, lo que concuerda con la bibliografía.
En 2025 se registró el inicio de la actividad estacional a partir de la SE 20 y el pico entre las semanas 29-30. En Argentina se notificaron 11.498 casos hospitalizados positivos para VSR en todas las edades, con circulación en la SE 20 y pico en la SE 30, coincidente con lo hallado en nuestro trabajo.
Con respecto a la distribución por grupos de edad de los casos hospitalizados por IRA, predominan los menores de 5 años, particularmente los niños menores de 1 año, similar a nuestro datoobtenidos.
El abordaje de las infecciones respiratorias virales en la infancia se encuentra en un punto de inflexión.
Conocer nuestra realidad y mantener un sistema de vigilancia epidemiológica nos permite aspirar a un programa de atención de IRAB basado en una comunicación fluida entre los distintos integrantes, con un centro que coordine las derivaciones y un sistema de registro unificado que permita valorar la real magnitud del problema y su distribución.
El análisis de la información recogida permite una planificación eficiente, lo que optimiza la asignación de recursos.
La evidencia acumulada y la disponibilidad de nuevas herramientas permiten avanzar desde un modelo centrado en intervenciones aisladas hacia un enfoque integral, que combine estrategias activas y pasivas en función de la edad, el riesgo individual y el contexto epidemiológico.
El desafío actual no es únicamente prevenir infecciones, sino reducir de manera sostenida la carga de enfermedad, las hospitalizaciones y la mortalidad infantil, consolidando un modelo de prevención más amplio, equitativo y basado en evidencia para la población pediátrica en Argentina.
La Influenza A constituye una de las principales causas de infección respiratoria aguda en pediatría. Si bien su presentación clínica es predominantemente respiratoria, se han descrito complicaciones extrapulmonares potencialmente graves como lo es el síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética que representa una asociación infrecuente, pero que plantea desafíos diagnósticos y terapéuticos, particularmente ante la presencia de hiponatremia y síntomas neurológicos.
1) Describir un caso clínico de SIHAD en un paciente pediatrico con influenza A.
2) Destacar la importancia de su reconocimiento precoz en pacientes con cuadros respiratorios para definir un correcto abordaje.
Paciente de 7 años previamente sana, consulta por fiebre asociada a catarro de 48 hs de evolución, con alteración del sensorio en las últimas horas.
Ingresa febril (38 °C), somnolienta, sin signos meníngeos ni foco neurológico. Glasgow 15/15. Se realiza expansión con solución fisiológica, se realizan estudios complementarios: laboratorio con leucopenia, hiponatremia (Na 128,2 mEq/L), hipoosmolaridad plasmática, acidosis metabólica con brecha aniónica elevada, cetonuria y procalcitonina levemente elevada. Neuroimágenes y electroencefalograma normales. Test rápido positivo para Influenza A.
En sala de pediatría se maneja con restricción hídrica, monitoreo seriado de electrolitos en plasma/orina y oseltamivir (90 mg/día). Permanece internada 11 días.
Evolución favorable y normalización progresiva del sodio hasta el alta hospitalaria.
La Influenza A puede trascender el compromiso respiratorio y manifestarse como síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética . Ante hiponatremia inexplicada en un cuadro gripal pediátrico, reconocer esta asociación puede cambiar el manejo y prevenir complicaciones neurológicas. Los mecanismos inflamatorios involucrados mediante la inmunidad innata, liberación de citocinas proinflamatorias y activación de la inmunidad adaptativa pueden llevar a un estado inflamatorio sistémico que altera la regulación neuroendocrina del eje hipotálamo-hipófisis. Su reconocimiento temprano resulta determinante para el abordaje terapéutico y la seguridad del paciente.
Las infecciones y la enfermedad injerto contra huésped (EICH) son dos de las principales complicaciones asociadas a los trasplantes de células progenitoras hematopoyéticas (TCPH), especialmente en los de tipo alogénico. Las reactivaciones virales representan las infecciones más frecuentes y dentro de ellas la reactivación de adenovirus, que puede cursar con cuadros leves hasta enfermedad diseminada, la cual alcanza una mortalidad de hasta 30%; con esto se resalta la importancia de las pesquisas con PCR virales semanales, dentro de los primeros 100 días, que constituye el periodo con menor inmunidad celular.
Se presenta el caso de un paciente internado en un hospital pediátrico en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, receptor de un TCPH alogénico secundario a recaída de leucemia linfoblástica aguda B (LLA-B), con desarrollo de EICH agudo y reactivación de adenovirus en sangre y orina.
1. Presentar un caso de reactivación por adenovirus en un paciente pediátrico post TCPH.
2. Describir los factores de riesgo asociados al desarrollo de enfermedad invasiva por adenovirus.
3. Enunciar las opciones terapéuticas para el manejo de la reactivación viral.
4. Resaltar la importancia del monitoreo virológico sistemático en pacientes postrasplante.
PRESENTACIÓN DE CASO
Paciente masculino de 5 años de edad que tras recaída de LLA-B común testicular bilateral y medular recibió TCPH haploidéntico. Aun cursando internación, en el día +15, desarrolla exantema maculopapular generalizado, aumento de transaminasas (GPT 1008 GOT 732 GGT 161) e intolerancia a la vía enteral con franco aumento del ritmo catártico. Se asume cuadro como EICH agudo sistémico con compromiso cutáneo, hepático e intestinal, e inicia tratamiento inmunosupresor en forma progresiva con metilprednisolona y sirolimus, que por falta de respuesta, rota a ruxolitinib. Luego de 3 semanas de tratamiento con dicho fármaco, presenta franca mejoría de sintomatología de EICH, resolviendo en forma completa el exantema y el compromiso hepático, con lenta mejoría en clínica intestinal.
En el día +47 postrasplante presenta síndrome febril sin foco, por lo que se inicia búsqueda de reactivaciones virales postrasplante, constatándose viremia y viruria positiva para adenovirus. Dado que el paciente continuaba con severa inmunosupresión y presentaba factores de riesgo para desarrollar una enfermedad invasiva por adenovirus, se decide disminuir inmunosupresión e iniciar tratamiento con cidofovir, recibiendo 3 dosis totales, separadas por una semana, evidenciándose una disminución progresiva de la carga viral hasta su negativización en sangre, y posteriormente en orina, asociado a una buena evolución clínica.
DISCUSIÓN
Las reactivaciones virales representan las infecciones más frecuentes entre el día +30 y +100 post TCPH. En pacientes receptores de TCPH se describen factores de riesgo para las reactivaciones virales como ser: trasplantes alogénicos o no emparentados, sangre de cordón, tratamientos mieloablativos de acondicionamiento que generan severa supresión de la inmunidad mediada por linfocitos T (por ejemplo, uso de alemtuzumab o suero anti-timocito), desarrollo de EICH grado III-IV, infección previa por adenovirus y edad menor de 2 años. Dentro de la clínica que pueden desarrollar estos pacientes, se incluyen cuadros asintomáticos o de distrés respiratorio severo, enterocolitis, hepatitis, cistitis hemorrágica y queratoconjuntivitis, entre otros. La mortalidad de la enfermedad diseminada por adenovirus alcanza hasta un 30% de los casos. Por tales razones, resulta fundamental la pesquisa de cargas virales semanales con PCR cuantitativa, dada la rápida cinética de replicación del virus. Como opciones terapéuticas, se resalta el uso de cidofovir asociado al oportuno descenso de la inmunosupresión, para lograr la disminución de la carga viral y mejoria clinica del paciente.
Actualmente, las reactivaciones virales representan uno de los tantos desafíos que conlleva un TCPH, particularmente en la población pediátrica. La enfermedad invasiva por adenovirus presenta una elevada mortalidad, que actualmente alcanza el 30% de los casos. El oportuno descenso de la inmunosupresión asociado al tratamiento antiviral con cidofovir resulta necesario para disminuir la viremia y consecuentemente las complicaciones potencialmente mortales. Asimismo, es de vital importancia incorporar en la práctica diaria del manejo de pacientes post TCPH, la búsqueda activa de reactivaciones virales.
Se presenta un caso pediátrico grave de SIM-C con fallo multiorgánico e ileítis, que evidenció complicaciones severas y desafíos diagnósticos. Se destaca la importancia de la vacunación contra COVID-19 en la prevención de formas graves.
Se resalta el compromiso multiorgánico grave (hepático, renal y gastrointestinal) secundario al SIM-C.
Considerar la entidad ante cuadros gastrointestinales.
Relevancia de la vacunación contra COVID-19 en la prevención de formas graves.
Reporte de caso: Paciente masculino de 14 años, sin antecedentes ni vacunación contra COVID-19, consulta por una semana de fatiga, pérdida de peso (-8 kg) e ictericia generalizada, siendo derivado a UTI pediátrica por sospecha de falla hepática aguda. Por clinica y estudios complementarios se diagnostica síndrome inflamatorio multisistémico asociado a SARS-CoV-2 (SIM-C), confirmado por virológico nasofaríngeo. Inicialmente se interpreta neumonía tipica vs atipica tratada con claritromicina y ampicilina por 48hs y oxígeno a bajo flujo. Durante internacion evoluciona con falla renal prerrenal y sobrecarga hídrica, requiriendo hemodiálisis por 48hs y tratamiento con inmunoglobulina, corticoides, albúmina y anticoagulación profiláctica. Asimismo desarrolla complicaciones hepatorrenales, ascitis con sospecha de peritonitis bacteriana espontanea (tratada con ceftriaxona 10 dias y metronidazol 5 dias), derrame pericárdico y derrame pleural bilateral. El paciente permanece internado durante 14 días, con evolución clínica favorable. Una semana después reingresa por dolor abdominal e intolerancia oral. Ante antecedente paterno de enfermedad inflamatoria intestinal y la elevación de calprotectina fecal, se plantea como diagnóstico diferencial complicaciones gastrointestinales asociadas a SIM-C vs debut de enfermedad de Crohn. Los estudios complementarios evidencian ileítis. Dado el estado clínico del paciente, se decide un manejo conservador basado en soporte clínico y nutrición parenteral, con seguimiento evolutivo y por servicio de Gastroenterología por ambulatorio
Conclusión: Este caso resalta que el SIM-C puede provocar compromiso multiorgánico grave (hepático, renal y gastrointestinal), con necesidad de manejo intensivo e incluso hemodiálisis. Subraya la importancia del diagnóstico diferencial ante síntomas gastrointestinales y refuerza el rol de la vacunación contra COVID-19 en la prevención de formas graves.
Las infecciones respiratorias agudas constituyen una de las principales causas de morbimortalidad en la población pediátrica y representan un motivo frecuente de internación. La mayoría son de etiología viral y no requieren tratamiento antiviral específico. El virus influenza es uno de los patógenos respiratorios de relevancia clínica, para el cual el oseltamivir es el antiviral de elección, especialmente cuando se indica de forma precoz y en pacientes con factores de riesgo. Sin embargo, la indicación empírica universal del tratamiento antiviral en pacientes internados con síndrome respiratorio agudo puede generar sobretratamiento, costos innecesarios y potenciales efectos adversos. En este contexto, resulta fundamental analizar la circulación viral local para evaluar la pertinencia de esta estrategia terapéutica.
Describir la prevalencia de virus respiratorios detectados en pacientes pediátricos internados en una hospital zonal general de agudos del Conurbano Bonaerense por síndrome respiratorio agudo durante el período mayo–agosto de 2025 y estimar la pertinencia de la indicación empírica de oseltamivir en dicho contexto epidemiológico.
Se realizó un estudio observacional, retrospectivo y de enfoque cuantitativo. Se revisaron historias clínicas de pacientes de entre 29 días y 14 años internados por síndrome respiratorio agudo en un Servicio de Pediatría de un hospital zonal general de agudos del conurbano bonaerense, entre mayo y agosto de 2025. Se analizaron los motivos de internación, la indicación empírica de oseltamivir y los resultados de hisopados nasofaríngeos para virus respiratorios obtenidos mediante inmunofluorescencia indirecta. Los datos fueron sistematizados y analizados para evaluar la adecuación del tratamiento antiviral en relación con la confirmación virológica.
Se analizaron 311 hisopados nasofaríngeos. El 51,8% resultó negativo. Entre los positivos, el virus sincicial respiratorio fue el agente más frecuente (33,8%), seguido de adenovirus (6,1%), influenza A (4,5%), metapneumovirus (3,2%) y parainfluenza III (0,6%). No se detectaron casos de influenza B ni de parainfluenza I y II. La circulación de influenza A se concentró en los meses de mayo y junio, sin casos detectados en julio y agosto. Todos los pacientes recibieron tratamiento empírico con oseltamivir, lo que determinó un sobretratamiento del 95,5%. El número necesario a tratar (NNT) para identificar un caso real de influenza A fue de 22 en el período analizado, con valores menores en mayo y junio y no calculables en los meses restantes.
La prevalencia de influenza A en la población pediátrica internada durante el período estudiado fue baja y limitada a los primeros meses del invierno. La estrategia de indicación empírica universal de oseltamivir se asoció a un elevado sobretratamiento, con escasa eficiencia terapéutica y desfavorable relación costo-beneficio. Los resultados sugieren que, en este contexto epidemiológico, resulta más pertinente una estrategia selectiva basada en criterios clínicos, factores de riesgo y vigilancia epidemiológica continua, en lugar del uso indiscriminado del antiviral.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11461 Encefalitis por Toxoplasma gondii en paciente con enfermedad por virus de la inmunodeficiencia humana con inmunodeficiencia adquirida severa. A propósito de un caso. HIV/SIDA Pediátrico |
INES RODRIGUEZ CARRO | |
| 11546 DIARREA CRÓNICA COMO CLAVE DIAGNÓSTICA PARA VIH EN UNA ADOLESCENTE. A PROPÓSITO DE UN CASO HIV/SIDA Pediátrico |
MAYRA LUCIA REY | |
| 11659 A propósito de un caso: experiencia en el uso de ganciclovir en Neumonía por citomegalovirus en un receptor de trasplante haploidéntico. Infecciones en el huésped inmunocomprometido |
MARIANO DENIS LAMAS | |
| 11948 VIH Y LACTANCIA MATERNA: DE LA CONTRAINDICACIÓN ABSOLUTA A LA TOMA DE DECISIONES COMPARTIDAS. TRES ESCENARIOS DE LA VIDA REAL HIV/SIDA Pediátrico |
SILVANA ISABEL PATERLINI | |
| 11996 Criptococosis pulmonar como diagnóstico diferencial de nódulo pulmonar en un paciente con osteosarcoma. A propósito de un caso Infecciones en el huésped inmunocomprometido |
DANIELA ALEJANDRA MORILLO VARGA | |
| 12064 Neutropenia febril en pacientes oncohematológicos: un estudio descriptivo en un hospital de Neuquén Infecciones en el huésped inmunocomprometido |
CLARA CHERRY | |
| 12342 Diagnóstico de infección por VIH avanzada a partir de la sospecha clínica de inmunodeficiencia en una paciente con fiebre prolongada y compromiso multisistémico. A propósito de un caso. HIV/SIDA Pediátrico |
CANDELA BEATRIZ GARCIA | |
| 12412 Dolutegravir en niños y adolescentes con VIH de adquisición perinatal: experiencia en un hospital de referencia HIV/SIDA Pediátrico |
MOIRA TAICZ |
Dolutegravir (DTG) es una droga clave en el tratamiento del VIH en niños y adolescentes, en el inicio del tratamiento y como alternativa ante el fallo virológico.
Evaluar la supresión virológica en niños y adolescentes con VIH, naive y con exposición previa a antirretrovirales (ARV), con o sin supresión virológica previa a la introducción de dolutegravir, en un hospital pediatrico de referencia.
Estudio de cohorte retrospectivo en el periodo comprendido entre junio de 2015 y diciembre de 2024.
Se incluyeron niños y adolescentes menores de 18 años con VIH de transmisión vertical que recibieron dolutegravir (DTG) como primera o segunda línea de tratamiento. Se definió fallo virológico a una carga viral >200 cp/ml después de al menos 24 semanas desde el inicio del tratamiento con DTG. Los pacientes fueron clasificados según si hubieran presentado o no fallo virológico en algún momento del seguimiento. Las variables cualitativas se describieron como porcentajes y las cuantitativas como mediana y rango intercuartilo (RIC). Para el analisis estadistico se utilizó Stata 16.
Se incluyeron 67 pacientes (p). Treinta y seis (53.7 %) eran mujeres. La mediana de edad al iniciar el tratamiento con DTG fue de 11 años (RIC 8-13). La mediana de seguimiento desde el inicio de DTG fue de 43 m (RIC 34-53.5). Dieciocho pacientes (26.9 %) tenían exposición previa a raltegravir (RAL). Se indicó DTG como simplificación de tratamiento en 38 pacientes (56.7%), 25 pacientes presentaron fallo virológico (37.3%). Cuatro pacientes (5.9%) recibieron DTG como parte del primer esquema antirretroviral.
Se identificaron mutaciones previas al tratamiento en 8 pacientes: Q148H, N155H, G163R/K, E138T, G140S, L74I y Y143G. No aparecieron mutaciones mayores durante el tratamiento con DTG.
Durante el seguimiento, 13 pacientes (19,4%) presentaron fallo virológico. En el grupo de pacientes con exposición a ARV y CV detectable al inicio, se observó una asociación significativa con el fallo virológico (n=8; 61,5% vs. n=17; 31,5%; p=0,04).
No se observó asociación estadisticamente significativa en cuanto a sexo femenino (n=6, 46.1% vs n=30, 55.5%, p=0.9), edad al inicio del tratamiento con DTG (11 [RIC 7.3-14.7] vs 10 [RIC 7.9-12.8], p=0.15), uso previo de raltegravir (n=4, 30.8% vs n=14, 25.9%; p=0.72), duración del tratamiento en meses (44 [RIC 35.5-50] vs 42.5 [RIC 33.2-34) p=0.43, ni subtipo viral: F (n=6, 46.1% vs n=22 , 40.7%; p=0.72) o B (n=6, 46.1%vs n=13, 24.1%; p=0.11).
Dolutegravir es una droga útil en el manejo del fallo virológico en pediatría. Los pacientes con exposición previa a ARV requieren un monitoreo más estricto para la detección y manejo oportuno del fallo virológico.
La infección por citomegalovirus (CMV) continúa siendo una de las complicaciones infecciosas más relevantes en receptores de trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH). El diagnóstico de enfermedad por CMV resulta particularmente desafiante en pacientes con inmunosupresión profunda, debido a la superposición clínica y radiológica con otras etiologías infecciosas y no infecciosas. La neumonía por CMV constituye una manifestación poco frecuente pero de elevada morbimortalidad, cuyo reconocimiento precoz resulta fundamental para instaurar el tratamiento específico.
Presentar un caso de neumonía por CMV en un paciente pediátrico con leucemia linfoblástica aguda B Philadelphia positiva sometido a trasplante haploidéntico de médula ósea, destacando las dificultades diagnósticas, con énfasis en la estrategia terapéutica en un huésped inmunocomprometido.
Paciente masculino de 6 años con diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda B Philadelphia positiva de alto riesgo, sometido a trasplante haploidéntico de médula ósea con donante materno en agosto de 2025. Presentó múltiples complicaciones infecciosas durante su evolución, incluyendo reactivación por CMV (con resolución de la misma), enfermedad injerto contra huésped (EICH), aspergilosis pulmonar invasiva y episodios reiterados de neutropenia febril.
Ingresó el día 229 postrasplante, por fiebre y tos de 8 horas de evolución. Al ingreso se encontraba hemodinámicamente estable, con radiografía de tórax que evidenció infiltrados paracardíacos. Los estudios microbiológicos iniciales, incluyendo hemocultivos, urocultivo y panel viral respiratorio, resultaron negativos. Recibió tratamiento empírico con piperacilina-tazobactam y amikacina.
Durante la internación persistió con episodios febriles recurrentes y con requerimiento de oxígeno suplementario desde el día 7 de estadía. La tomografía computada de tórax mostró extensas áreas en vidrio esmerilado y consolidaciones bilaterales compatibles con neumonía multifocal. Se amplió el estudio diagnóstico mediante lavado broncoalveolar. Los cultivos bacterianos y micológicos, el dosaje de galactomananos, la baciloscopía y la PCR para Pneumocystis jirovecii fueron negativos. Se detectó PCR para CMV positiva en lavado broncoalveolar y carga viral plasmática de 26.941 copias/ml.
Considerando los hallazgos clínicos, radiológicos y virológicos, se estableció diagnóstico de neumonía por CMV. Se inició tratamiento con ganciclovir 5 mg/kg cada 12 horas asociado a gammaglobulina intravenosa 0,5 g/kg cada 48 horas durante 21 días. Presentó evolución favorable con resolución progresiva de la insuficiencia respiratoria, suspensión de oxígeno suplementario y negativización de la carga viral para CMV al día 17 de iniciado el antiviral. Como evento adverso presentó bicitopenia atribuida al ganciclovir, sin evidencia de recaída leucémica en punción aspiración de médula ósea, que pudo ser manejada sin suspensión del tratamiento.
La enfermedad por CMV continúa representando una complicación de relevancia en pacientes receptores de TPH, especialmente en aquellos con factores de riesgo adicionales como trasplante haploidéntico, EICH, uso prolongado de corticoides y antecedentes de reactivación viral previa.
En nuestro paciente, la persistencia de fiebre e hipoxemia, junto con la progresión radiológica pulmonar y la detección simultánea de CMV en sangre y lavado broncoalveolar, permitieron establecer el diagnóstico de neumonía por CMV. Sin embargo, el principal desafío clínico estuvo relacionado con la estrategia terapéutica, particularmente respecto a la duración óptima del tratamiento antiviral.
Ante la experiencia local en el manejo de esta entidad en el país, la conducta se basó en las recomendaciones utilizadas en centros de referencia para trasplante pediátrico, que sugieren tratamiento de enfermedad por CMV con dosis de inducción de ganciclovir durante tres semanas, asociado a gammaglobulina intravenosa como coadyuvante en los casos de neumonía, con seguimiento seriado de la carga viral para evaluar respuesta y detectar refractariedad.
Este caso destaca la importancia de contar con protocolos estandarizados para el abordaje de enfermedad por CMV en pacientes trasplantados, así como la utilidad del monitoreo virológico seriado para orientar la duración del tratamiento y evaluar la respuesta terapéutica.
La criptococosis es una micosis invasora causada por levaduras encapsuladas de los complejos Cryptococcus neoformans y Cryptococcus gattii, que afecta predominantemente a pacientes inmunocomprometidos. Se adquiere por inhalación de levaduras presentes en el ambiente, con asentamiento inicial a nivel pulmonar y potencial diseminación hacia otros órganos.
Desde el punto de vista clínico, puede presentarse como infección pulmonar, meningoencefalitis o enfermedad diseminada. El compromiso del sistema nervioso central constituye la manifestación más frecuente y grave, mientras que la afectación pulmonar suele presentar características clínicas e imagenológicas inespecíficas que dificultan su diagnóstico.
Se presenta el caso de un paciente pediátrico con osteosarcoma que desarrolló criptococosis pulmonar, destacando las dificultades diagnósticas y terapéuticas asociadas a esta entidad.
Describir un caso de criptococosis pulmonar en un paciente pediátrico con osteosarcoma de fémur izquierdo, resaltando los desafíos diagnósticos y terapéuticos de esta infección oportunista.
Paciente de 9 años con osteosarcoma de fémur izquierdo tratado mediante exéresis quirúrgica y quimioterapia con mifamurtida. Durante controles evolutivos, a los 14 meses de su diagnóstico oncológico, se detectó por tomografía computada una opacidad nodular en el segmento anterior del lóbulo superior derecho de 5mm, ausente en estudios previos.
Dada su aparición de novo en el contexto de enfermedad oncológica, la lesión se interpretó como posible metástasis pulmonar. Al momento el paciente se encontraba asintomático por lo que se realizó una metastasectomía pulmonar programada. Su estudio anatomopatológico informó granuloma con elementos levaduriformes compatibles con Cryptococcus spp., sin evidencia de neoplasia. Ante este hallazgo, se completó la evaluación con resonancia magnética cerebral, estudio del líquido cefalorraquídeo y determinación de antigenemia para Cryptococcus, descartándose compromiso del sistema nervioso central.
Inició tratamiento con anfotericina B liposomal a 5 mg/kg/día. Debido a una reacción de hipersensibilidad ocurrida dentro de las 24 hs de su administración, se rotó a fluconazol 200 mg/día recibiendo el mismo 10 días por vía endovenosa, continuando luego su administración vía oral.
A los tres meses de tratamiento, la tomografía de tórax de control evidenció nuevamente una lesión nodular en mismo sitio, hallazgo interpretado como mala respuesta al tratamiento instaurado, por lo que se decidió reiniciar anfotericina B liposomal bajo premedicación durante 14 días.
Actualmente, el paciente continúa en seguimiento multidisciplinario por Infectología y Oncología, recibiendo fluconazol 200 mg/día. La tomografía de control realizada tras cinco meses de tratamiento mostró dos imágenes nodulares en lóbulo medio, hallazgos compatibles con actividad persistente de la infección y sospecha de resistencia terapéutica.
Discusión
La criptococosis pulmonar constituye una entidad infrecuente en pediatría y representa un importante desafío diagnóstico en pacientes inmunocomprometidos. Las manifestaciones clínicas suelen ser inespecíficas y los hallazgos radiológicos pueden presentarse como nódulos pulmonares solitarios o múltiples, simulando enfermedad metastásica, tuberculosis u otras infecciones fúngicas.
La presentación clínica y laboratorio puede ser poco expresiva, dificultando el reconocimiento precoz de la enfermedad. Ante la sospecha de criptococosis pulmonar en huéspedes inmunocomprometidos, debe descartarse el compromiso del sistema nervioso central, dada la frecuente naturaleza subclínica de dicha localización,
Por otra parte, el manejo terapéutico de la criptococosis en estos pacientes puede resultar complejo, requiriendo individualización de las estrategias de tratamiento, monitorización estrecha de la respuesta clínica e imagenológica y trabajo multidisciplinario para optimizar la evolución.
Conclusión
La criptococosis pulmonar es una infección potencialmente grave que afecta principalmente a individuos inmunocomprometidos. Este reporte de caso resalta la capacidad de esta infección para simular otras patologías, lo que puede ocasionar retrasos en el diagnóstico y tratamiento, aumentando el riesgo de enfermedad diseminada y complicaciones. Por ello, es fundamental considerar etiologías infecciosas oportunistas dentro de los diagnósticos diferenciales de nuevas lesiones pulmonares en pacientes oncológicos.
A pesar de los avances en el diagnóstico y tratamiento de la infección por VIH, continúan observándose presentaciones tardías en pediatría. La presencia de fiebre prolongada, pérdida de peso y compromiso multisistémico debe alertar sobre la posibilidad de inmunodeficiencia subyacente. Se presenta el caso de una paciente de 11 años con infección por VIH avanzada diagnosticada a partir del estudio de un cuadro clínico complejo.
Describir el caso de una paciente con infección por VIH avanzada cuya presentación clínica permitió sospechar una inmunodeficiencia subyacente y destacar la importancia de considerar el VIH dentro de los diagnósticos diferenciales ante fiebre prolongada, pérdida de peso y compromiso multisistémico.
Paciente de 11 años derivada para estudio por sospecha de neumonía con derrame pleural vs. tuberculosis. Presentaba antecedentes de fiebre diaria de 12 meses de evolución, pérdida ponderal aproximada de 5 kg y lesiones cutáneas máculo-papulosas eritematosas generalizadas, pruriginosas, que evolucionaban a lesiones costrosas e hiperpigmentadas. Como antecedente epidemiológico relevante, posteriormente se constató que su madre presentaba infección por VIH en tratamiento antirretroviral.
Al ingreso se encontraba en regular estado general, con palidez generalizada, hipoxemia y requerimiento de oxígeno suplementario. Los estudios complementarios evidenciaron anemia y elevación de reactantes de fase aguda. La serología para VIH resultó reactiva, con carga viral de 15.000 copias/ml y recuento de linfocitos CD4 de 7 células/mm³, compatible con inmunosupresión severa. La tomografía de tórax mostró una consolidación pulmonar extensa izquierda con compromiso adicional del lóbulo medio derecho. La investigación microbiológica para tuberculosis resultó negativa. Sin embargo, por el contexto clínico, epidemiológico e imagenológico, se inició tratamiento antituberculoso con esquema cuádruple (HRZE). Las lesiones cutáneas motivaron valoración por dermatología y realización de biopsia de piel. Debido al riesgo de síndrome inflamatorio de reconstitución inmunológica, recibió metilprednisolona durante 7 días previo al inicio de tratamiento antirretroviral con dolutegravir, lamivudina y tenofovir. Durante el seguimiento presentó evolución favorable, con resolución de la hipoxemia y marcada mejoría de las lesiones cutáneas, consideradas clínicamente compatibles con prúrigo.
La infección por VIH avanzada puede manifestarse mediante síntomas inespecíficos y compromiso multisistémico, constituyendo un desafío diagnóstico en pediatría. Este caso destaca la importancia de considerar la infección por VIH dentro de los diagnósticos diferenciales ante cuadros de fiebre prolongada, pérdida de peso y compromiso multisistémico. La sospecha clínica resultó fundamental para orientar el estudio diagnóstico, aun antes de contar con antecedentes epidemiológicos relevantes. Asimismo, pone de manifiesto cómo factores sociales, geográficos y el estigma asociado a la enfermedad pueden contribuir al retraso diagnóstico y favorecer la presentación en estadios avanzados. La integración de los hallazgos clínicos, epidemiológicos y complementarios permitió arribar al diagnóstico de infección por VIH avanzada con inmunosupresión severa e iniciar oportunamente las estrategias terapéuticas y de seguimiento.
La infección por VIH en adolescentes es un desafío diagnóstico, especialmente cuando se presenta con clínica inespecífica. La OMS reconoce la diarrea crónica asociada a pérdida de peso sugestiva de infección por VIH y como criterio de gravedad.
A pesar de las recomendaciones internacionales, en Argentina un 17% desconoce su diagnóstico. Se calcula que un 45% de éstos se producen por transmisión vertical con diagnóstico en la adolescencia.
Presentar un caso clínico de VIH/SIDA diagnosticado a partir de diarrea crónica y desnutrición.
Paciente de 14 años, consulta por diarrea crónica (tres meses) con descenso ponderal. Refería deposiciones desligadas con estrías hemáticas, dolor abdominal y distensión post ingesta. Había realizado múltiples consultas sin diagnóstico.
Al examen físico se presenta adelgazada, con peso PC <3, Z -2.9, talla PC <3, compatible con desnutrición crónica moderada. Se evidencia molusco contagioso facial y verrugas vulgares.En laboratorio se observa leucopenia, anemia con criterio transfusional e hipokalemia.
En contexto de paciente desnutrida, cursando diarrea crónica, se solicitan serologías para HIV. Por resultado positivo, se solicita: carga viral 120592 copias/ml y CD4 81 células/μL.
Se realiza diagnóstico de SIDA, completando estudios con coproparasitológico, coprocultivo y catastro de TBC, todos negativos.
Al reinterrogatorio, madre refiere ser HIV positivo desde la adolescencia, con regular tratamiento y seguimiento.
La paciente comienza el tratamiento antirretroviral con buena tolerancia, mejoría sintomática y recuperación nutricional.
Este caso propone la importancia de considerar la infección por VIH como diagnósticos diferenciales en adolescentes con diarrea crónica, pérdida de peso y desnutrición, aun en ausencia de antecedentes o factores de riesgo. La presentación tardía evidencia fallas en las oportunidades de pesquisa precoz y resalta la necesidad de fortalecer estrategias de testeo en población adolescente.
La detección temprana continúa siendo una herramienta fundamental para modificar el pronóstico, disminuir la morbimortalidad y mejorar la calidad de vida.
La toxoplasmosis es una infección de prevalencia mundial
En inmunocomprometidos como aquellos individuos con infección por VIH, que cuentan con la enfermedad latente, se puede reactivar ocasionando lesiones ocupantes de espacio.
El diagnóstico presuntivo se basa en clínica sugestiva de disfunción del sistema nervioso central, conteos de CD4 y en lesiones típicas en neuroimágenes, siendo el definitivo mediante biopsia de las lesiones o necropsia cerebral.
El tratamiento consta de antiparasitarios para su fase aguda y de mantenimiento, así como de un control adecuado con antirretrovirales, para mejorar el sistema inmune.
Se presenta el caso de una paciente de 2 años con enfermedad por VIH con inmunodeficiencia adquirida severa que cursó encefalitis por Toxoplasma gondii.
Paciente femenina, de 2 años, cursando internación por diagnóstico reciente de enfermedad por VIH congénito con inmunodeficiencia adquirida severa en tratamiento antirretroviral, presenta, a los 27 días de iniciado el mismo, una convulsión focal asociada a signos de foco neurológico. Se realiza laboratorio normal, tomografía computada de encéfalo en donde se evidencian lesiones hipodensas subcorticales con efecto de masa, y punción lumbar con toma de muestra de líquido cefalorraquídeo para citoquímico con hiperproteinorraquia y pleocitosis leve a predominio polimorfonuclear, mútliples cultivos bacterianos y micológicos, y reacción en cadena de la polimerasa para T. gondii negativos, interpretando el cuadro como meningitis asociada a cuidados de la salud secundaria a síndrome de reconstitución inmune. Inicia antibioticoterapia por 14 días, y corticoterapia.
Por persistencia de clínica neurológica luego de 5 días de tratamiento, se realiza resonancia magnética (RMN) de encéfalo que muestra lesiones focales subcorticales encefálicas, con abundante edema vasogénico y con doble anillo periférico en secuencia SWI. Junto al servicio de Infectología, se asumen las lesiones como secundarias a toxoplasmosis, dando inicio al tratamiento antiparasitario empírico con pirimetamina, sulfadiazina y leucovorina.
Se constata mejoría clínica de la paciente, no volviendo a repetir episodios convulsivos, y se realizan múltiples neuroimágenes de control con lesiones en vías de resolución y ausencia de edema vasogénico.
Actualmente, continúa en tratamiento antiparasitario hasta cumplir durante 6 meses el objetivo de recuento de CD4+ mayor a 200 células/mm3.
Si bien la encefalitis toxoplásmica es una de las enfermedades oportunistas más frecuentes en pacientes con inmunosupresión por VIH, suele asociarse al agravamiento que presenta el síndrome de reconstitución inmune después de 2 a 12 semanas de iniciado el tratamiento antirretroviral.
La encefalitis puede ser focal y se manifiesta con signos de foco neurológico, pudiendo evolucionar a convulsiones, estupor, coma y, finalmente, desencadenar en la muerte.
Para realizar un diagnóstico se requiere de la clínica, conteos de CD4, neuroimágenes compatibles (lesiones múltiples en anillo con edema circundante, ubicadas en encéfalo) y, por último realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico mediante la detección del microorganismo. Sin embargo, en la mayoría de los casos el diagnóstico no requiere la confirmación por métodos anatomopatológicos. La detección del parásito en el líquido cefalorraquídeo mediante reacción en cadena de la polimerasa, es menos sensible debido a que las lesiones del parénquima cerebral pueden no haber invadido el espacio subaracnoideo. Por lo anterior, la mejoría radiológica entre 10 y 14 días después de inicio del tratamiento es la herramienta usual para confirmar el diagnóstico.
El régimen terapéutico consiste en la combinación de pirimetamina, sulfadiazina y leucovorina. La respuesta clínica suele observarse a los 14 días de iniciada la farmacoterapia, sin embargo, el tratamiento debe continuar hasta que el paciente se encuentre asintomático, en control con antirretrovirales y un recuento de CD4 > 200 células/mm3 por al menos 6 meses.
Es esencial comprender las distintas formas de contagio, factores de riesgo y procesos de infección del parásito para la correcta implementación del diagnóstico, pronóstico, prevención y tratamiento. Conocer el estado inmunológico juega un papel crucial en la gravedad e intensidad de la patología, demostrando que los pacientes inmunocomprometidos son el grupo más vulnerable frente a T. gondii ̧por su susceptibilidad ante patógenos oportunistas
La neutropenia febril (NF) es una complicación frecuente y una emergencia infectológica en pacientes con enfermedades oncohematológicas, con una significativa morbimortalidad. Los abordajes de prevención, diagnóstico y tratamiento constituyen un desafío para todo el personal de salud. Con el fin de controlar las infecciones bacterianas invasivas, la instauración de antibioticoterapia de amplio espectro, previa toma de cultivos, debe ser de inicio rápido. Según las guías de manejo clínico, la documentación microbiológica es una herramienta indispensable para realizar una terapia empírica racional acorde a la etiología local; ya que la dinámica evolutiva de los microorganismos, el uso inapropiado e irracional de antibióticos de amplio espectro, la migración de nuevos microorganismos y cepas entre instituciones, son factores que predisponen a cambios en la etiología y el patrón de susceptibilidad antimicrobiana. La elección del tratamiento antibiótico empírico de ingreso requiere de una continua revisión y puesta al día de la epidemiología bacteriana en los centros tratantes. Esto permite conocer la prevalencia de las distintas bacterias y la susceptibilidad antimicrobiana in vitro, permitiendo de esta manera mantener el cuidado del paciente y minimizar la emergencia de microorganismos resistentes.
Analizar las características clínicas, microorganismos involucrados y evolución de episodios de neutropenia febril, en pacientes pediátricos menores de 18 años con patología oncohematológica entre enero de 2020 a mayo 2025, en el Hospital Provincial Neuquén.
Estudio descriptivo, observacional, individual y transversal de pacientes pediátricos menores de 18 años con diagnóstico de patología oncohematológica que presentaron episodio de neutropenia febril entre enero de 2020 a mayo 2025, atendidos en el servicio de Pediatría del Hospital Provincial Neuquén, Dr. Castro Rendón. Se utilizó la base de datos de ROHA (Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino), revisión de historias clínicas de la aplicación Andes e Intranet (aplicaciones que se utilizan en el Hospital en donde se realizó el estudio). Se realizaron las definiciones operacionales de las variables de estudio y se tomaron como criterios de inclusión a aquellos pacientes menores de 18 años de ambos sexos atendidos en el Servicio de Pediatría del Hospital Provincial Neuquén con patología oncohematológica que presentaron episodio de neutropenia febril en el periodo de años 2020-2025, y como criterios de exclusión a pacientes mayores de 18 años, menores de 18 años sin patología oncohematológica con episodios de neutropenia febril, pacientes con episodios de neutropenia febril fuera del intervalo de años estudiado.
El estudio registra similitudes en el sexo de los pacientes, hallándose una relación de casi 1:1. En el 70% de los episodios los pacientes sen encontraban en fase de inducción y reinducción, siendo el 78% de los episodios neutropenias de alto riesgo. Se registró aislamiento microbiológico en el 57% de los episodios, obtenidos mediante cultivos. Las bacterias continúan siendo la principal causa de infección documentada, correspondiendo al 58% de los aislamientos en este estudio. Siendo más frecuentes los bacilos gram negativos con preponderancia de Escherichia coli sensible y Klebsiella pneumoniae sensible en hemocultivos y en segundo lugar los cocos gram positivos, en coincidencia con la literatura. Si bien los hongos fueron menos frecuentes; la especie Pneumocystis jirovecii detectada en BAL cobró importancia en 4 de los 78 episodios. En un solo paciente se evidenció en dos episodios distintos, Enterobacter cloacae BLEE, siendo la única bacteria resistente hallada en la población estudiada. El antibiótico empírico mayormente utilizado fue Piperacilina Tazobactam (88%), asociado a Vancomicina en el 36% de los casos. Sólo tuvo que ajustarse con antibiótico distinto al empírico inicial en el 39% de los episodios. El 89% de los pacientes requirieron solo ingreso a Sala de Pediatría, permaneciendo internados en su mayoría menos de 7 días. Los que requirieron ingreso a UTIP, lo hicieron en su mayoría (44%) por más de 14 días, evidenciándose una sola muerte por esta causa en la población estudiada.
El manejo de la neutropenia febril en pacientes oncológicos pediátricos ha evolucionado hacia un modelo estratificado, seguro y más personalizado. El comportamiento de los microorganismos y su patrón de susceptibilidad antimicrobiana varía en cada región y entre cada institución. Es importante continuar con estudios de epidemiología local sobre estos episodios en pacientes oncológicos. El presente trabajo al ser representativo de la población regional, brinda una base del comportamiento microbiológico y seguimiento de los episodios de neutropenia febril atendidos en el servicio de Pediatría del Hospital Provincial Neuquén, para un uso adecuado de los antibióticos y garantizar una mejora de la calidad del cuidado en esta población vulnerable.
INTRODUCCIÓN
La transmisión vertical (TV) del VIH disminuyó drásticamente gracias a la terapia antirretroviral (TARV) y al seguimiento oportuno. La supresión viral materna sostenida es la principal estrategia para evitar la transmisión. En la provincia de Neuquén no se registran casos de TV desde 2015.
Históricamente, la lactancia materna (LM) estuvo contraindicada de forma absoluta en personas con VIH. Sin embargo, hoy existe un cambio de paradigma. Organismos internacionales y las nuevas guías argentinas la consideran una posibilidad, priorizando el derecho a una decisión informada y acompañada según el binomio. Evidencia creciente indica que, con supresión virológica sostenida desde antes de la concepción, el riesgo de transmisión por leche humana es menor al 1%. Factores como viremia detectable, mastitis, grietas, lactancia mixta e infecciones gastrointestinales, aumentan dicho riesgo.
OBJETIVOS
Describir la experiencia en el acompañamiento de mujeres con VIH que optaron por la LM.
MATERIALES Y MÉTODOS
Revisión retrospectiva de casos mediante historias clínicas del sistema digital ANDES y datos de laboratorios por Intranet, evaluando el seguimiento clínico y virológico.
DESCRIPCIÓN DE LOS CASOS
Caso 1: Paciente de 39 años, VIH positivo previo al embarazo, en TARV con TDF/FTC + DRV/rito. Carga viral (CV) indetectable desde 21 meses antes de la concepción y durante toda la gestación. Tras asesoramiento interdisciplinario, decidió amamantar. Parto vaginal; el recién nacido recibió profilaxis con zidovudina (AZT) por 4 semanas. Con apoyo del Banco de Leche Humana, pediatría e infectología, realizó LM exclusiva y luego mixta hasta los 10 meses. Las CV del binomio se mantuvieron indetectables durante todo el seguimiento y a los 3 meses de la suspensión.
Caso 2: Paciente de 47 años, diagnóstico previo, en TARV con TDF/3TC/DTG. CV indetectable desde 14 años antes del embarazo. Nacimiento por cesárea electiva; profilaxis neonatal con AZT por 4 semanas. En el posparto no contó con seguimiento por puericultura. Inició LM exclusiva, pero ante dificultades en el acople y regular progreso ponderal, se introdujo fórmula a los 5 días y se suspendió la LM. La CV del lactante fue indetectable a las 48 h, y a los 2, 4, 6 y 20 meses post-suspensión. Presenta serología Elisa 4ta generación no reactiva.
Caso 3: Paciente de 22 años, diagnóstico en el embarazo. Inició TARV con TDF/3TC/DTG, logrando CV indetectable a las 8 semanas. Por mudanza, el parto (vaginal) ocurrió en otra provincia. El neonato recibió AZT por 4 semanas. Inició LM sin información ni seguimiento adecuado, realizando lactancia mixta. A los 6 meses posparto regresó a Neuquén; tras asesoramiento, se decidió suspender la LM. A los 3 meses de la suspensión, se confirmó CV indetectable en el binomio.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIÓN
La LM en contexto de supresión virológica sostenida es una opción posible si se garantiza un estricto acompañamiento interdisciplinario. En esta serie, dos pacientes tenían supresión previa y una desde la gestación; dos realizaron lactancia mixta. No se observó transmisión postnatal a los 3 meses de suspender la LM. Un lactante presenta serología no reactiva a los 18 meses y todos tuvieron un crecimiento acorde.
La falta de equipos capacitados y seguimiento especializado limita la viabilidad de esta práctica, evidenciando la necesidad de fortalecer los sistemas de salud para respaldar decisiones informadas y seguras. Aunque es una muestra pequeña, aporta experiencia local sobre una problemática emergente, amplía el debate sobre el cuidado perinatal en VIH y coincide con la literatura científica actual.
Tres mujeres con VIH y carga viral indetectable decidieron amamantar en Neuquén. No se observó transmisión posnatal. La lactancia en este contexto es una opción posible gracias a la supresión virológica, pero exige un estricto y seguro acompañamiento interdisciplinario.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11717 Meningoencefalitis por virus Epstein-Barr en una paciente pediátrica con coinfección por Streptococcus Pyogenes. A propósito de un caso. Infecciones del SNC |
JOAQUIN MARCELO FARIÑA | |
| 11747 Encefalitis a Herpes 1 y 2: A propósito de un caso Infecciones virales |
SABINA DUPIN | |
| 11898 Abscesos cerebrales pediátricos por Streptococcus intermedius: a propósito de tres casos Infecciones del SNC |
AGOSTINA TINNIRELLO | |
| 12069 Absceso cerebral por Streptococcus intermedius y Aggregatibacter aphrophilus en paciente previamente sano Infecciones del SNC |
JULIETA MELINA QUINTANS | |
| 12140 A propósito de un caso: Meningitis por Trueperella bernardiae en una adolescente previamente sana. Infecciones del SNC |
ABRIL MARIA PIOZZI | |
| 12242 A propósito de un caso: Absceso cerebeloso a fusobacterium y estreptococo pyogenes en paciente inmunocompetente. Infecciones del SNC |
AGUSTINA WOLENBERG | |
| 12302 Mas Alla del Exantema Subito: Encefalitis por Herpesvirus 6 a proposito de cuatro casos Infecciones del SNC |
MARIA JOSE SELLARES | |
| 12361 ENCEFALITIS HERPÉTICA - A PROPÓSITO DE UN CASO CLINICO Infecciones del SNC |
ELENA GARCÍA-VALIÑO |
El absceso cerebral es una infección supurada focal del parénquima cerebral, que se presenta con una incidencia de 0,3-1,3 casos cada 100.000 personas/año. Alrededor del 25% de los casos se produce en menores de 15 años, las secuelas neurológicas oscilan entre 20 y 70% y se asocia con elevada morbimortalidad.
En la población pediátrica, suele presentarse como complicación de infecciones otorrinolaringológicas, especialmente otitis media y mastoiditis por propagación de microorganismos, aunque también puede asociarse a cardiopatías congénitas cianóticas, inmunodeficiencias o diseminación hematógena.
La presentación clínica es frecuentemente inespecífica, con síntomas de hipertensión endocraneana, fiebre y signos neurológicos variables, lo que dificulta el diagnóstico temprano. El reconocimiento precoz mediante estudios de neuroimagen y el abordaje multidisciplinario son fundamentales para mejorar el pronóstico.
Describir un caso de absceso cerebeloso en una paciente inmunocompetente en un hospital pediátrico de tercer nivel de la ciudad de Rosario.
Paciente femenina de 9 años, sin antecedentes personales ni familiares de jerarquía y completamente inmunizada; consultó en otro efector por cuadro de seis días de evolución caracterizado por cefalea, fiebre, mareos y fotofobia, que en las últimas horas agregó vómitos y alteración del sensorio. Se realizó tomografía de cráneo con hallazgos sugestivos de hidrocefalia aguda, por lo que es derivado a nuestro hospital para tratamiento neuroquirúrgico.
A su ingreso, presentó triángulo de evaluación pediátrica inestable, con sensorio alternante entre irritabilidad y somnolencia. Se vínculo a oxigenoterapia por máscara con reservorio, se colocaron accesos periféricos y se realizó analítica sanguínea sin hallazgos patológicos.
Servicio de Neurocirugía, decidió realizar tercer ventriculostomía de urgencia con colocación de drenaje ventricular derecho. Se obtuvieron muestras de líquido cefalorraquídeo con citoquímico normal y cultivo para gérmenes comunes, negativo. Dada la gravedad del cuadro, se inició terapia antimicrobiana empírica endovenosa, con vancomicina, cefotaxime, metronidazol y aciclovir cubriendo dosis de sistema nervioso central; previa toma de hemocultivos; y profilaxis anticomicial con difenilhidantoina, que suspendio con dos electroencefalogramas normales.
Con el objetivo de determinar la etiología de la hidrocefalia y caracterizar la lesión causante del efecto de masa, se realizó resonancia magnética de encéfalo, que evidenció colección líquida multilobulada en hemisferio cerebeloso derecho con abundante edema perilesional que ejerce efecto de masa colapsando el cuarto ventrículo y cisternas ambiens derecha, desplaza la linea media infratentorial y se asocia a hidrocefalia. La lesión mide aproximadamente 28 x 20 mm con centro líquido. Además presenta pansinusitis y mastoiditis lateral derecha.
Se interpretó como absceso cerebeloso, por lo que reingresa a quirófano para realizar evacuación del mismo con toma de muestras para estudios microbiológicos. Los cultivos del material obtenido desarrollaron Fusobacterium spp. y Streptococcus pyogenes; confirmando así el diagnóstico etiológico. Los hallazgos histopatológicos no demostraron atipia celular.
Servicio de Inmunología, descartó alteraciones en la inmunidad celular y humoral a través de estudio de inmunoglobulinas y estallido respiratorio.
La paciente evolucionó favorablemente luego de 50 días de tratamiento antibiótico endovenoso, sin evidencia de efectos adversos asociados a la terapéutica y con monitoreo de droga dentro de parámetros esperables. Se realizó nueva tomografía de cráneo constatándose marcada disminución del volumen de la colección hemisférica cerebeloso derecha.
Posteriormente se realizó la transición a tratamiento por vía oral y se logra el alta hospitalaria, completando 63 días totales de antibioticoterapia. En las imágenes de control realizadas a los 4 meses, las lesiones continuaron en involución.
Estas infecciones representan un desafío diagnóstico dada la rareza de la entidad, los múltiples focos de contigüidad y la variada presentación clínica. Se resalta la importancia de mantener un alto índice de sospecha ante pacientes con síntomas neurológicos progresivos, aun en ausencia de inmunodeficiencias conocidas. El abordaje multidisciplinario, el drenaje neuroquirúrgico oportuno y la identificación microbiológica permitieron instaurar un tratamiento dirigido con evolución favorable.
La especie Trueperella bernardiae es un cocobacilo gram-positivo, no esporulado, facultativamente anaerobio que forma parte de la microbiota habitual de piel y mucosas. Aunque tradicionalmente se ha considerado de baja relevancia clínica, su virulencia no es clara y se han descrito infecciones invasivas, principalmente osteoarticulares y de tejidos blandos. Es excepcionalmente aislado como agente etiológico en infecciones del sistema nervioso central, sobre todo en pacientes pediátricos.
- Describir características clínicas, microbiológicas y evolutivas de la meningitis por Trueperella bernardiae.
- Analizar los desafíos diagnósticos y terapéuticos asociados a este microorganismo poco frecuente.
- Reconocer a este microorganismo como potencial agente de infecciones invasivas y la importancia del diagnóstico microbiológico precoz para un tratamiento oportuno.
Paciente femenina de 14 años, previamente sana, con esquema de vacunación completo y antecedente de internación en nuestro efector por síndrome febril prolongado asociado a anemia y plaquetopenia, reactantes de fase aguda elevados e hipertransaminasemia. Durante dicha internación se llevó a cabo una amplia búsqueda etiológica. Se realizaron hemocultivos y urocultivo (negativos), tomografía de tórax y abdomen (hepatoesplenomegalia y adenopatías inflamatorias), ecocardiograma y fondo de ojos (normales). Además, se solicitaron serologías virales y bacterianas, con resultado positivo para leptospirosis (IgG).
Ante la sospecha inicial de leptospirosis recibió tratamiento con ceftazidima y vancomicina. Por presentar compromiso hepático (hipertransaminasemia, hiperbilirrubinemia y coagulograma alterado), ascitis y derrame pleural bilateral, ingresó a Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, donde fue abordada interdisciplinariamente por los servicios de: oncohematología, quienes realizaron frotis de sangre periférica (normal) y punción-aspiración de médula ósea (sin evidencia de infiltración neoplásica, cultivos para gérmenes comunes, hongos y tuberculosis negativos); cirugía general, descartando conducta quirúrgica; gastroenterología y hepatología, quienes sugirieron descartar hepatitis autoinmunes (negativo) y por servicio de infectología, los cuales dirigieron antibioticoterapia con ceftriaxona. Posteriormente se recibe resultado de MAT para leptospirosis negativa, interpretando cuadro como posible reacción inmunológica cruzada.
Quince días luego del alta hospitalaria reingresó por presentar otorrea izquierda, cefalea intensa y persistente asociada a vómitos. Se realizó TAC de cráneo (otomastoiditis izquierda), FilmArray de sistema nervioso central (negativo), cultivo y análisis citofisicoquímico de líquido cefalorraquídeo, evidenciando pleocitosis marcada a predominio neutrofílico, hipoglucorraquia e hiperproteinorraquia, hallazgos compatibles con meningitis bacteriana. Ante estos hallazgos inició tratamiento con cefepime y vancomicina. Tras aislarse Trueperella bernardiae en cultivo del líquido cefalorraquídeo, se dirige tratamiento con cefotaxima/metronidazol (21), completando 8 semanas más con amoxicilina/ácido clavulánico.
La evaluación interdisciplinaria y los exámenes complementarios posteriores permitieron identificar un colesteatoma avanzado con dehiscencia del tegmen tympani como probable foco de infección. El estudio de la inmunidad mostró un recuento normal de subpoblaciones linfocitarias con inversión de la fórmula CD4-CD8, secundaria a proceso infeccioso; una respuesta conservada frente a antígenos neumocócicos y disminución de la fracción C4 del complemento, lo que predispone a mayor susceptibilidad a infecciones meníngeas.
La paciente evolucionó favorablemente, con mejoría clínica y analítica, por lo que fue derivada para resolución quirúrgica de colesteatoma.
Trueperella bernardiae constituye un microorganismo infrecuente, aún más en pediatría y excepcionalmente se aisló como causa de meningitis bacteriana.
En este caso, el colesteatoma avanzado con dehiscencia del tegmen tympani constituyó probablemente el principal mecanismo facilitador de la extensión de la infección al líquido cefalorraquídeo.
Concluimos en que el abordaje interdisciplinario, la identificación de factores predisponentes y la planificación terapéutica son elementos fundamentales para lograr una evolución favorable.
Los abscesos cerebrales son infecciones severas con una mortalidad de aproximadamente el 20% en pediatría. En la mayoría de los casos se presenta en pacientes con factores de riesgo previos como infecciones contiguas, inmunocompromiso, con cardiopatías congénitas o posterior a una neurocirugía (entre otros), pero de manera eventual pueden presentarse en pacientes previamente sanos.
Los abscesos cerebrales causados por gérmenes de la flora bucal suelen ser más frecuentes en adultos y posteriores a procesos odontológicos, por lo que todavía no pudieron establecerse factores de riesgo específicos en niños para este tipo de microorganismos.
Describir un caso de absceso cerebral por gérmenes de la flora bucal en un paciente previamente sano y sin factores de riesgo; y su evolución clínica.
Paciente de 3 años, sin antecedentes personales ni familiares de relevancia, acude a la guardia por fiebre de 6 días de evolución, que en las últimas 24hs agrega alteración del sensorio, fotofobia y cefalea. Se realiza un laboratorio, cuyos hallazgos positivos fueron una leucocitosis a predominio neutrofílico y anemia; y por presentar signos de Hipertensión Endocraneana se realiza TAC de encéfalo con contraste donde se observa absceso cerebral y se decide su ingreso a UTIP. Durante su estadía en la misma se realiza craniectomía con drenaje, punción de material y cultivos del mismo, persistiendo posteriormente en asistencia ventilatoria mecánica por 2 días e iniciando antibióticoterapia con Ceftriaxona, Metronidazol y Vancomicina.
En sala general, se realiza lectura de hemocultivos y cultivo de la lesión, obteniendo en este último un resultado positivo para Streptococcus intermedius y Aggregatibacter aphrophilus. Por este motivo, se decide en conjunto con el equipo de Infectología adecuar tratamiento con Ceftriaxona y Metronidazol, cumpliendo 6 semanas totales por anatomía patológica compatible con osteomielitis aguda de la calota y por evidenciar mejoría imagenológica y sintomática (sin secuelas neurológicas).
Se realiza catastro de TBC por posible coinfección con resultado de radiografía de tórax frente y perfil normal, PPD al paciente y su madre de 0mm y GeneXpert de materia fecal y contenido del absceso, ambos negativos.
Se realizan valoraciones odontológica y otorrinolaringológica para evaluar posible foco primario del absceso, resultando ambas normales. Por este motivo, y al no tener antecedentes de traumas craneoencefálicos previo a su internación ni lesiones visibles en la piel y partes blandas adyacentes, se realiza interconsulta con el servicio de inmunología. Por haber presentado una infección severa, realizan un perfil inmunológico obteniendo como hallazgo positivo una hipogammaglobulinemia G leve (IgG 674 para valor de corte de 701), la cual interpretan como Hipogammaglobulinemia transitoria de la infancia o secundaria a consumo por infección grave. Citan al paciente a control al mes de la finalización de tratamiento, pero no asiste, lamentablemente perdiendo seguimiento del paciente.
Si bien la gran mayoría de los abscesos cerebrales se producen en pacientes con factores de riesgo para los mismos, el caso de nuestro paciente demuestra que pueden presentarse en pacientes previamente sanos, constituyendo un desafío diagnóstico.
Los dos gérmenes aislados en nuestro paciente (Streptococcus intermedius y Aggregatibacter aphrophilus) son parte de la flora bucal normal y pueden causar abscesos cerebrales como complicación más severa de una infección. Sin embargo, la literatura menciona que sólo el 3-10% de esta afección se atribuyen a un origen odontogénico en niños. Se demostró que el 57% de estas afecciones son causadas por Streptococcus del grupo anginosus (que incluye al S. anginosus, S. intermedius y S. constellatus), seguido del Fusobacterium nucleatum (28%) y A.aphrophilus (16%); y de hecho el 39-47% de los casos presentan aislamiento de 2 o más de estas bacterias, como fue en el caso que describimos previamente.
Los abscesos cerebrales causados por flora bucal u orofaríngea, generalmente se producen por una extensión de la infección de la cavidad oral por contigüidad; sin embargo nuestro paciente presentaba un exámen odontológico normal (sin procedimientos recientes) y no presentaba signos sugestivos de esto en las imágenes realizadas (TAC y RMN).
La hipogammaglobulinemia leve detectada en nuestro paciente sugiere la necesidad de evaluar el estado inmunológico en infecciones graves del SNC para determinar si es causa o efecto de las mismas, destacando la importancia del seguimiento clínico y analítico posterior.
Los abscesos cerebrales en pediatría constituyen una entidad infrecuente pero potencialmente grave, asociada a elevada morbimortalidad. Entre los agentes etiológicos, el grupo Streptococcus anginosus, particularmente Streptococcus intermedius, presenta especial tropismo por la formación de abscesos profundos, incluyendo el sistema nervioso central. Sin embargo, existen escasos datos pediátricos locales sobre su frecuencia, presentación clínica y evolución, lo que limita el conocimiento epidemiológico y dificulta la optimización de las estrategias diagnósticas y terapéuticas precoces.
El objetivo de este trabajo es describir las características clínicas, microbiológicas, terapéuticas y evolutivas de tres pacientes pediátricos con abscesos cerebrales por S. intermedius internados en un hospital pediátrico de alta complejidad.
Caso 1: Paciente femenina de 11 años, con antecedente de sinusitis a repetición, que presentó cuadro de 15 días de evolución caracterizado por cefalea, vómitos y fiebre asociado a episodio convulsivo tónico-clónico generalizado. La tomografía y resonancia magnética de encéfalo evidenciaron colección frontal derecha compatible con empiema frontal asociado a pansinusitis. Se realizó una primera evacuación neuroquirúrgica con rescate microbiológico de Streptococcus intermedius sensible a penicilina y cefotaxima. Durante la evolución presentó progresión a absceso cerebral frontal, requiriendo nueva intervención neuroquirúrgica. Completó 6 semanas de tratamiento antibiótico con ceftriaxona, con mejoría clínica e imagenológica. Evolucionó con epilepsia estructural secundaria al absceso cerebral.
Caso 2: Paciente femenina de 13 años, con antecedente de internación un mes previo por pansinusitis. Consultó por fiebre, tumefacción frontal progresiva, cefalea, vómitos y visión borrosa. La resonancia magnética evidenció sinusitis frontal complicada con absceso cerebral frontal izquierdo, por lo que se realizó drenaje neuroquirúrgico de absceso cerebral, asociado posteriormente a evacuación quirúrgica de pansinusitis. En cultivos de material quirúrgico se aisló Streptococcus intermedius. Debido a erosión ósea de calota frontal completó 12 semanas totales de tratamiento antibiótico, con evolución favorable y disminución progresiva de las colecciones intracraneales.
Caso 3: Paciente masculino de 5 años, con antecedente de otitis supurativa derecha, que consultó por cuadro de 6 días de evolución caracterizado por rinorrea, tos productiva, cefalea, vómitos, ataxia y nistagmo. Al examen físico presentó parálisis facial periférica derecha, compromiso del VI par craneal derecho, estrabismo convergente y ataxia generalizada. La resonancia magnética de encéfalo evidenció lesión expansiva en fosa posterior con compromiso de protuberancia, bulbo y hemisferio cerebeloso derecho, planteándose inicialmente diagnóstico diferencial con tumor de fosa posterior. Ante sospecha de absceso cerebeloso se realizó evacuación neuroquirúrgica confirmándose lesión abscedada en ángulo pontocerebeloso derecho, con aislamiento de Streptococcus intermedius sensible a betalactámicos. Requirió además mastoidectomía por otomastoiditis complicada. Completó 6 semanas de ceftriaxona, con evolución clínica e imagenológica favorable.
En esta serie, los casos por S. intermedius se asociaron a focos otorrinolaringológicos, requirieron abordaje médico-quirúrgico y presentaron sensibilidad conservada a betalactámicos. Asimismo, se observó heterogeneidad en la presentación clínica y radiológica, incluyendo convulsiones, compromiso frontal con erosión ósea y lesiones inicialmente interpretadas como tumorales. Consideramos relevante reconocer el papel de S. intermedius como agente etiológico de abscesos cerebrales pediátricos y destacar la necesidad de un diagnóstico precoz y abordaje multidisciplinario para optimizar la evolución clínica y neurológica.
La encefalitis es la inflamación del tejido cerebral, lo que altera el funcionamiento normal del cerebro. Su incidencia en la población infantil y adolescente es mayor que en el adulto, observándose un pico en los menores de 1 año. Existen distintos tipos según su origen Infecciosa (ell más conocido es el Virus Herpes Simple); Autoinmune (por ejemplo la encefalitis por anticuerpos contra el receptor de NMDA) y Encefalomielitis post-infecciosas (encefalomielitis Diseminada Aguda (ADEM).
A pesar del desarrollo y mejora de los métodos de diagnóstico microbiológico, y en especial con la disponibilidad de la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), la mayoría
de los pacientes con sospecha de encefalitis vírica permanecen sin causa definida en un porcentaje que oscila entre un 32 y un 75 %. La triada clásica es alteración del estado mental, fiebre y déficit neurológico focal. El manejo debe ser precoz y se debe instaurar un tratamiento empírico en la mayoría de los casos.
Describir encefalitis por Herpes 1 y 2 a proposito de un caso ocurrido en el año 2025 en el Hospital Municipal Hector Cura de Olavarria.
Paciente de 11 años, previamente sano, con antecedentes de dolor muscular y tendencia al sueño de 48 hs de evolución, que consulta por episodio de movimientos tonico-clonicos
generalizados asociados a retrodesviación de la mirada de 5 minutos de duración. En guardia se constata posictal, se interna con diagnostico presuntivo de convulsión afebril y se solicita
eeg de sueño. En sala de internación el paciente comienza con sensorio alterado, obnubilación, trismus, asumiendo en primera instancia un postictal prolongado se decide administrar Lorazepam EV.
A los 5 minutos, agrega movimientos tonico-clonicos, y relajación de esfínteres por lo que se repite dosis y se impregna en con Difenilhidantoína y luego con Levetiracetam a dosis máxima. Se solicita Laboratorio (Normal); Tomografía cerebral sin contraste (Sin lesion ocupante). Respaldandose en la clínica y el electroencefalograma alterado (Lentificación en rango delta y una actividad frontal rítmica delta intermitente (FRIDA), asociado a ondas agudas frontales, se asume el cuadro como encefalitis, permanece con anticonvulsivantes y posterior a punción lumbar y HMCX2 (normales), se comienza tratamiento empírico con Aciclovir 30 mg/kg/día c/8 hs y Ceftriaxona 100 mg/kg/día c/24 hs EV. Durante los días posteriores, luego de la presentación de alucinaciones visuales por 24 horas comienza a evolucionar favorablemente. Al 8° día de internación se recibe resultado de virológico de líquido cefalorraquídeo, obteniendo como resultado Herpes 1 y 2 positivo por lo que se decide suspender tratamiento con Ceftriaxona y cumple un total de 14 días de Aciclovir.
El presente caso clínico reafirma la importancia crítica de mantener un alto índice de sospecha clínica ante cuadros de disfunción neurológica aguda y alteración del sensorio en la población
pediátrica. La evolución del paciente destaca que el inicio inmediato y empírico de la terapia antiviral es la intervención más importante para mejorar el pronóstico y reducir las secuelas a largo plazo.
La encefalitis por virus Herpes simple puede ser causada tanto por el VHS-1 como VHS-2, siendo el VHS-1 la más frecuente de encefalitis esporádica, más allá del período neonatal, mientras que el VHS-2 se asocia de manera más frecuente a la forma neonatal. La incidencia en la población general es de 1–4 casos/100.000 habitantes/año.
La encefalitis es un proceso inflamatorio del parénquima cerebral asociado a disfunción neurológica, con sintomatología inespecífica, como fiebre, malestar, cefalea y náuseas, compromiso del sensorio, letargia, irritabilidad, convulsiones y signos neurológicos focales.
Se diagnostica con rescate de ADN viral en líquido cefalorraquídeo (LCR) mediante reacción en cadena de la polimerasa (PCR), con una sensibilidad del 98% y especificidad del 94%. Sin embargo, si la muestra se obtiene dentro de las 72 horas del inicio de síntomas o ante LCR hemorrágico, puede presentar falsos negativos, por lo que dificulta el diagnóstico.
El electroencefalograma es un método sensible para detectar disfunción cortical precoz, evidenciando en más del 80% de los casos compromiso temporal con descargas epileptiformes. La resonancia magnética nuclear constituye el gold standard, mostrando lesiones córtico-subcorticales, edema y hemorragia, con predilección por lóbulos temporales.
Describir un caso de encefalitis herpética en un recién nacido con PCR en líquido cefalorraquídeo negativa, destacando la importancia de diagnóstico clínico e imagenológico ante posibilidad de falsos negativos y el comienzo del tratamiento empírico precoz con aciclovir para evitar secuelas neurológicas.
Paciente masculino de catorce días de vida, previamente sano, se interna en neonatología por presentar fiebre sin foco claro al examen físico. Ingresa a UCIN donde se realizan pancultivos y se inicia antibioticoterapia empírica con Ampicilina más Gentamicina. Presento hemocultivos , urocultivo y cultivo del LCR negativos con fisicoquímico Incoloro, límpido, leucocitos 103 96% mononucleares glucosa 45 Prot 1.01 Cl 121.
A las 24 horas de internación, presentó un episodio paroxístico focal en miembro superior derecho con generalización posterior con requerimiento de tratamiento farmacológico con Levetiracetam e impregnación posterior tanto con Levetiracetam como con Fenobarbital. Luego se realizaron ecografía encefálica y electroencefalograma, sin hallazgos patológicos.
Al reinterrogatorio en búsqueda de foco y antecedentes infectológicos, la madre del paciente refiere haber presentado lesión genital compatible con herpes durante el embarazo (sin confirmación microbiológica) habiendo realizado tratamiento con aciclovir, ampliando cobertura con aciclovir EV.
Se repite punción lumbar, resultando negativa para herpesviridae por PCR.
Con el antecedente materno y la sospecha clínica, se realiza RMN cerebral y angioresonancia, evidenciándose múltiples lesiones córtico-subcorticales supratentoriales bilaterales y edema perilesional de predominio frontotemporal derecho, lesiones descriptas en encefalitis herpética. Asimismo se realizó monitoreo continuo con EEG que no demostró alteraciones significativas.
En el estudio serológico se detectó IgG positiva para HSV-2. Las determinaciones seriadas de IgM para HSV-1 y HSV-2 fueron negativas en las dos muestras iniciales, observándose seroconversión con positividad en la tercera muestra. Las PCR en suero para CMV, HSV-1/2 y VZV resultaron negativas.
En base a la clínica, la neuroimagen y la serologías, se diagnostica encefalitis herpética neonatal por lo que recibió 25 días del tratamiento con Aciclovir endovenoso.
Evoluciona favorablemente, completando profilaxis con aciclovir hasta los 6 meses por via oral sin complicaciones. En cuanto a lo neurológico cuenta con último PSG normal para la edad, levetiracetam en descenso, con leve asimetría motora derecha en seguimiento. En cuanto a lo madurativo presenta sostén cefálico, sonrisa social, balbuceo y rolado presentes. Realiza estimulación temprana semanal con buena respuesta.
La encefalitis herpética neonatal constituye una emergencia neurológica cuyo diagnóstico y tratamiento precoz son fundamentales para disminuir la morbimortalidad y prevenir secuelas neurológicas permanentes.
Si bien la PCR en LCR es el método de elección, pueden presentarse resultados falsamente negativos en etapas tempranas, por lo que la sospecha clínica, el interrogatorio y los hallazgos en neuroimagen resultan determinantes, debiéndose instaurar tratamiento empírico rápido con aciclovir endovenoso.
La infección por herpesvirus 6 (HHV-6) se presenta entre 6 meses y los 2 años de edad; su principal manifestación clínica es el exantema súbito, caracterizado por fiebre y exantema maculopapular. Es autolimitada y sus complicaciones son raras. También se puede presentar con síntomas respiratorios, otitis u otras enfermedades, como encefalitis en huéspedes inmunodeprimidos, y raramente, en inmunocompetentes.
Describir presentación y evolución atípicas de cuatro pacientes con encefalitis a HHV-6.
Caso 1: Niño de 3 años, consulta por vómitos aislados y fiebre, agrega episodio convulsivo generalizado de 15 minutos. A las horas, presenta alteración del sensorio con tendencia al sueño. Se solicita laboratorio con leucocitosis, se realizó punción lumbar (PL), positivo para HHV-6. Inicia tratamiento con Ganciclovir. Al noveno día de internación presentó una crisis tonicoclónica focal en miembro superior, se realiza RMN cerebral y se medica con anticonvulsivantes. Evolucionó sin presentar episodio convulsivo, cumplió tratamiento por 21 días y a su egreso continúa en seguimiento neurológico.
Caso 2: Niño de 4 meses, consultó por registros febriles sin foco, se realizan estudios complementarios sin alteración significativa. A las horas presentó 4 episodios de retroversión ocular, cianosis peribucal y movimientos tonicoclonicos generalizados, de corta duración. Se realizo PL, positivo a HHV-6, se indicó ganciclovir. Al cuarto dia presenta nuevo episodio convulsivo acompañado de bradicardia, cianosis peribucal, requirió ventilación a presión positiva, permaneciendo con tendencia al sueño y quejido por lo que se decide su internación en Cuidados Intensivos. Se observa un niño con retraso en pautas del neurodesarrollo, se realiza RMN y EEG. Se evalúa alteración en la coordinación de deglución, se alimenta por SNG y continua con estimulación temprana. Cumple tratamiento por 21 días, continuando con el proceso de rehabilitación integral.
Caso 3: Niña de 3 años, encontrándose en el 7° día de tratamiento por otitis supurada, inicia con cefalea, vómitos e intolerancia oral, se decide su internación. Se solicita cultivos, se rota antibioticoterapia a vía endovenosa. A las horas, se la valora con alteración del sensorio. Se asume como infección del SNC. Se realiza TAC cerebral (edema cerebral9, recibe dosis de manitol y se medica con anticonvulsivantes. Se realiza punción lumbar positiva a HHV-6. Cumple tratamiento por 21 días. Con evolución clínica favorable, recuperación del sensorio y resolución de síntomas.
Caso 4: Niño de 6 años, consultó por vómitos, fiebre y fotofobia, por sospecha de meningitis se realiza TAC cerebral, laboratorio y PL, se medica con antibiótico a foco central. Se recibe Filmarray LCR positivo a HHV-6 y se medica con Ganciclovir (21 días). Evoluciona con resolución clínica, sin signos de focalidad neurológica.
La encefalitis por HHV-6 es poco frecuente, debe considerarse en los diagnósticos diferenciales en niños con fiebre, deterioro del nivel de conciencia, convulsiones, incluso en ausencia de hallazgos iniciales en los estudios complementarios. La utilización del Filmarray en LCR permite un diagnóstico rápido favoreciendo el inicio precoz de tratamiento y contribuyendo a la evolución favorable, y evitando secuelas. El Ganciclovir y foscarnet son los fármacos recomendados. No existen recomendaciones estandarizadas de duración del tratamiento, se recomienda mantenerlo por 21 días.
Al observar los casos, se evidencia una marcada variabilidad en la presentación clínica, gravedad y evolución de la encefalitis a HHV-6. Los casos 1 y 2 debutan con convulsiones como manifestación del compromiso neurológico, aunque con diferente severidad, el caso 1 presentó una evolución favorable con recurrencia tardía de crisis convulsivas, y el 2 desarrollo una forma más grave con secuelas neurológicas, trastornos de la deglución y alteraciones del neurodesarrollo que demandaron un abordaje multidisciplinario y rehabilitación prolongada. Por otra parte, caso 3 mostró una presentación atípica precedida por OMA, asociándose a edema cerebral, lo que motivó a medidas de prevención y monitoreo continuo. En contraste, el caso 4 presentó una evolución más benigna, con manifestaciones compatibles con meningoencefalitis y recuperación clínica completa.
Las principales complicaciones neurológicas secundarias a la encefalitis por VHH-6 son la necrosis aguda encefalopatíca, encefalopatía con convulsiones, además se relaciona con epilepsia. En nuestros casos, la evolución fue adecuada con recuperación completa, debido a un tratamiento oportuno, junto a la terapia de rehabilitación temprana. Solo un paciente tuvo secuelas neurológicas severas. La marcada variabilidad observada de presentación y evolución clínica destacó la necesidad de considerar esta etiología ante convulsiones, alteración del sensorio o signos de compromiso neurológico, con el objetivo de optimizar el abordaje terapéutico y reducir secuelas.
Meningoencefalitis por virus Epstein-Barr en una paciente pediátrica con coinfeccioón por Streptococcus Pyogenes. A propósito de un caso.
Fariña JM, Bove P, Ciliberti V, Agostina M, Jimenez Ambrosio A.
Servicio de Pediatría, Hospital Privado de Comunidad, Mar del Plata.
Introducción: La infección por virus Epstein-Barr (VEB) es frecuente en la edad pediátrica y habitualmente cursa como una enfermedad autolimitada. Aunque las complicaciones neurológicas son infrecuentes, pueden manifestarse como Meningitis, Encefalitis, Encefalomielitis Aguda Diseminada o Crisis Convulsivas. La encefalitis asociada a VEB representa un desafío diagnóstico debido a la heterogeneidad de su presentación clínica y a la necesidad de diferenciarla de otras etiologías infecciosas, autoinmunes u oncohematológicas.
Objetivo: Presentar un caso pediátrico con meningoencefalitis por VEB, destacando las dificultades diagnósticas, el valor de la resonancia magnética (RM).
Comunicar la evolución favorable tras tratamiento antiviral, inmunomodulador y de soporte.
Caso Clínico: Niña de 9 años, con antecedente de asma, que consultó por fiebre de 4 días, Faringoamigdalitis (FAG) con rescate de Streptococcus Pyogenes (SP). Recibió dos dosis de Fenoximetilpenicilina previas a la internación. Al ingreso presentó crisis convulsiva, con postura distónica, alteración del sensorio, vómito y relajación de esfínteres. Temperatura de 38.3°, FC 142 lpm, relleno capilar de 2 seg. y estado de conciencia fluctuante. Interpretado como sepsis secundaria a FAG, se internó en UTIP. La TAC de cráneo no evidenció alteraciones. Punción Lumbar: 105 mononucleares/mm³. Evolucióna con nuevos episodios de desconexión y crisis focales con hipertonía, desviación ocular y automatismos bucolinguales. La RM evidenció lesiones multifocales córtico-subcorticales supratentoriales hiperintensas en FLAIR y T2, con restricción a la difusión, y compromiso de ganglios basales, sugestivas de Encefalitis. El EEG no mostró actividad comicial. Serología para VEB IgM e IgG positivas. PCR positiva para VEB en LCR.
Con diagnóstico de meningoencefalitis por VEB asociada a FAG por SP, su tratamiento empírico inicial consistió en Ceftriaxona, Aciclovir, Levetiracetam y pulsos de Metilprednisolona, seguidos de Hidrocortisona. Presentó evolución favorable, afebril al segundo día, recuperación de la conciencia, mejoría motora y del lenguaje.
Discusión: La encefalitis por VEB constituye una complicación neurológica poco frecuente pero potencialmente grave. Su presentación clínica es variable y puede incluir alteraciones del sensorio, crisis convulsivas, déficits neurológicos focales y hallazgos neuro imagenológicos heterogéneos. En este caso, la coinfección por SP. orientó inicialmente hacia una etiología bacteriana, retrasando la sospecha de compromiso encefálico viral. La RM aportó información fundamental al demostrar lesiones multifocales compatibles con encefalitis. La PCR para VEB en LCR permitió establecer el diagnóstico etiológico. La rápida mejoría clínica observada tras el tratamiento antiviral e inmunomodulador respalda el beneficio de un abordaje precoz y multidisciplinario. Este caso destaca la importancia de considerar VEB dentro de los diagnósticos diferenciales de encefalitis pediátrica.
Conclusión: La meningoencefalitis por VEB es una entidad infrecuente que debe considerarse ante cuadros neurológicos agudos en pediatría, aún en presencia de infección por SP. La integración de los hallazgos clínicos, del LCR, las neuroimágenes y las pruebas moleculares permitió alcanzar el diagnóstico definitivo, el reconocimiento precoz y el tratamiento ampliado.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
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| 12019 IMPACTO DE LA VACUNACIÓN MATERNA CONTRA EL VIRUS SINCITIAL RESPIRATORIO EN LA GRAVEDAD CLÍNICA DE LACTANTES HOSPITALIZADOS Vacunas |
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| 12066 Epiglotitis necrotizante por Streptococcus pyogenes, a propósito de un caso Casos clínicos |
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| 12356 Neumonia complicada e incidencia de infeccion por mycobacterium tuberculosis Infecciones por micobacterias |
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| 12365 Tumor inflamatorio de Pott como complicación de pansinusitis y bacteriemia a Staphylococcus Aureus meticilino resistente: a propósito de un caso. Casos clínicos |
ABRIL CARLINO |
La infección por Mycoplasma pneumoniae(MP) constituye una causa frecuente de patología respiratoria en la población pediátrica, asociada clásicamente a neumonía. Sin embargo, desde hace un tiempo se ha reconocido un espectro clínico más amplio, con manifestaciones extrapulmonares.
En la cohorte analizada, se observó predominio de formas respiratorias, neumonía en 8 pacientes (57,1%) y extrapulmonares en 6 pacientes (42,9%), que incluyeron compromiso neurológico (meningoencefalitis y meningitis aséptica), cardiovascular (pericarditis), hematológico (anemia hemolítica autoinmune y PTI) y dermatológico (RIME).
El diagnóstico se estableció por secreción respiratoria o serología IgM
Se describe serie de 14 pacientes con infección por MP internados en el Hospital Privado de Comunidad de Mar del Plata durante los últimos dos años, analizando sus formas de presentación clínica.
Se dividieron los 14 casos en manifestación pulmonar vs extrapulmonar.
PULMONARES:
8 pacientes con neumonía en quienes se identificó infección por MP.
Las manifestaciones clínicas: fiebre, síntomas respiratorios y compromiso del estado general. En algunos casos se observaron complicaciones (neumonía multifocal o derrame pleural)
Todos los pacientes recibieron tratamiento con azitromicina o claritromicina con adecuada evolución.
EXTRAPULMONARES:
1)Paciente femenina de 15 años con astenia, palidez y dolor abdominal. La TAC evidenció esplenomegalia, contusión y laceración esplénica.
Se evidenció anemia hemolítica y leucopenia. La serología positiva para MP. Hmcx2, urocultivo y PPD negativos.
Evolucionó con inestabilidad hemodinámica, requiriendo soporte vasopresor, transfusión, antibioticoterapia, aciclovir, gammaglobulina y corticoides.
Se interpretó como anemia hemolítica autoinmune secundaria a MP.
2)Paciente femenina de 9 años con faringoamigdalitis en tratamiento antibiótico, comenzó con sensorio alternante y marcha inestable.
Se realizó TAC de cráneo normal, HMCX 2 negativos, panel viral y punción lumbar con pleocitosis predominio mononuclear y PCR positiva para virus de Epstein-Barr; serología IgM positiva para MP. RMN evidenció lesiones inflamatorias multifocales córtico-subcorticales y en ganglios basales.
Permanece con afasia de expresión que luego recupera ad integrum. Se interpretó cuadro como meningoencefalitis de etiología mixta.
Tratamiento con ceftriaxona, aciclovir, azitromicina, anticonvulsivantes y corticoides.
3) Paciente masculino de 18 meses con hematomas y petequias.
Trombocitopenia y serología IgM positiva para MP. Médula ósea con hiperplasia megacariocítica.
Se interpretó como trombocitopenia inmune por MP.
Recibió gammaglobulina.
4)Paciente masculino de 14 años con fiebre y congestión de 7 días, progreso con compromiso mucocutáneo: lesiones orales, conjuntivitis y úlceras genitales.
Laboratorio de bajo riesgo, HMCX2 e hisopados virales negativos
Servicio de dermatología constata exantema vesiculoampollar pruriginoso de compromiso generalizado.Y por sospecha de erupción mucocutánea infecciosa reactiva, se realizó biopsia cutánea, inmunofluorescencia, test de Tzanck y PCR para herpes (negativos).
Resultado de serología IgM positiva de MP. Interpretado cuadro de RIME por MP.
Recibió corticoides sistémicos y claritromicina
5) Paciente femenina de 13 años con fiebre y tos, evolucionó con cefalea, diplopía, estrabismo e inestabilidad de la marcha.
Laboratorio de bajo riesgo, rx de tórax y TAC de cráneo normal.El LCR con 90% de MNM.
MP rescatado en panel respiratorio.
Se interpretó como meningitis aséptica por MP
Recibió tratamiento con claritromicina.
6) Paciente femenina de 15 años con dolor torácico irradiado a axila, con mejora en posición de plegaria mahometana.
Se evidenció leucocitosis y cardiomegalia, luego en PET y ecocardiograma derrame pericárdico.
Serología IgM positiva para MP
Se interpretó como pericarditis aguda asociada a MP.
Tratamiento con indometacina, colchicina, corticoides y claritromicina.
Los hallazgos mencionados confirman que, si bien MP continúa siendo un patógeno predominantemente respiratorio, existe una frecuencia no despreciable de formas extrapulmonares, incluso en ausencia de síntomas respiratorios. En nuestra serie, la elevada proporción de manifestaciones sistémicas (casi la mitad de los casos) resulta relevante y explica la compleja naturaleza de la enfermedad infecciosa como inmunomediada.
Las formas extrapulmonares incluyeron compromiso neurológico, cardiovascular, hematológico y dermatológico, lo que refuerza su carácter sistémico y la necesidad de considerar este agente en cuadros clínicos no puramente respiratorios.
En métodos diagnósticos el rescate en secreciones respiratorias predominó en pulmonares, mientras que extrapulmonares en IgM.
Nuestros resultados refuerzan la importancia de considerar a MP dentro de los diagnósticos diferenciales, la identificación oportuna tiene implicancias en la conducta terapéutica y en la evolución clínica.
La epiglotitis necrotizante es una infección bacteriana rara pero potencialmente mortal que afecta estructuras supraglóticas generando obstrucción de via aerea superior por inflamación y necrosis. En la literatura, en la población pediátrica solo se han reportado escasos casos. Los agentes etiológicos más frecuentes descritos en la literatura son: Streptococcus pyógenes, Staphylococcus aureus, Haemophilus influenzae tipo B, Pseudomona aeruginosa, infecciones polimicrobianas por gérmenes aerobios y anaerobios de la boca. Otros gérmenes causales mas freceuntes en inmunocomprometidos fueron: VIH, VEB, CMV y hongos. Previo a la inmunización para Haemophilus influenzae tipo b, era el responsable en 90 % de los casos, pero su incidencia a disminuido considerablemente desde la introducción de la vacuna.
Describir un caso clínico de una paciente con diagnóstico de epiglotitis necrotizante por Streptococcus pyógenes.
Paciente de 15 años, previamente sana con vacunación completa, presentó odinofagia de 14 días de evolución con hisopado de fauces para Streptococcus pyógenes positivo. Cumplió tratamiento por 48hs y por empeoramiento clínico consultó en hospital de origen. A su ingreso presento fiebre, odinofagia, adenomegalias, edema cervical y trismus. Se realizó tomografía axial computada (TAC) donde se evidenció adenomegalias laterocervicales, engrosamiento difuso de partes blandas de laringe y epiglotis con disminución de la luz. En radiografía cervical lateral se observó signo del pulgar. Analítica sanguínea con hallazgo de pancitopenia. En contexto de paciente con neutropenia febril sin diagnóstico claro, se inició tratamiento con piperacilina-tazobactam y se derivó a nuestra institución para estudio y tratamiento. Ingresó a sala de pediatría en regular estado general, con dificultad ventilatoria y aleteo nasal. Se observó edema cervical bilateral, facie pletórica, trismus, voz gutural, imposibilidad de expectoración y posición de trípode. Se constató desaturación sin hipotensión, y por dificultad respiratoria alta severa, ingresa a terapia intensiva pediátrica, dónde se interpretó cuadro clínico como sepsis por S. pyógenes con dificultad respiratoria alta secundario a faringoamigdalitis. Se realizaron hemocultivos e intubación orotraqueal para asegurar vía aerea. La paciente evoluciona con shock descompensado que requiere inotrópicos. Se interpretó cuadro clínico como shock séptico por S. pyógenes secundario a epiglotitis necrotizante, se agregó al tratamiento antibiótico clindamicina y vancomicina. En videolaringoscopia se observó edema severo de epiglotis, leve de aritenoides y cuerdas vocales, con secreción verdosa y áreas de necrosis. Posteriormente la paciente persiste febril, con neutropenia, alteración de la función renal y poliserositis, por lo que es abordada interdisciplinariamente por oncohematología, reumatología, infectología y nefrología. Se realizó punción aspirativa de médula osea que descartó proceso infiltrativo oncohematológico. Presentó laboratorio con perfil reumatológico compatible con lupus eritematosos sistémico (LES) con compromiso renal y pulmonar. Recibió tratamiento antibiótico con clindamicina por 7 días, vancomicina 5 días y piperacilina-tazobactam por 14 días. Inició tratamiento para LES con prednisona e hidroxicloroquina. Actualmente paciente en seguimiento con especialidad con adecuada evolución clínica.
La epiglotitis necrosante es una variante rara y potencialmente mortal de la epiglotitis bacteriana grave, dada por la presencia de pseudomembranas y necrosis, con escasos reportes en la bibliografía pediátrica. Luego de la vacunación contra Haemophilus influenza tipo b las tendencias epidemiológicas cambiaron. Esta forma se asocia a estreptococos del grupo A, infecciones polimicrobianas o fúngicas, que afecta mayoritariamente pacientes inmunocomprometidos, niños con infecciones virales agudas o comorbilidades graves. Como es el caso de la paciente, quien desarrolla la infección por S. pyógenes en contexto de debut lúpico. Se presenta con disfagia, disfonía, babeo, dificultad respiratoria, ausencia de tos y posición de trípode. La radiografía lateral de cuello es una herramienta clave al mostrar el "signo del pulgar", que evidencia engrosamiento de la epiglotis. Por medio de laringoscopia se puede evaluar el daño y la presencia de necrosis o pseudomembranas. La TAC permite ver la profundidad del daño de áreas necróticas o complicaciones como la fascitis y miositis. El pilar del tratamiento es la intubación, necesaria para asegurar vía aérea, y los antibióticos intravenosos. El diagnóstico definitivo se realizó por clínica y laringoscopía. Se consideró como causal al S. pyógenes documentado en hisopado de fauces al inicio de los síntomas, siendo resto de HMC negativos. Respecto al tratamiento antibiótico, en la epidemiología local los S. pyógenes son sensibles a penicilina, pero en este caso, ante inmunocompromiso y gravedad del cuadro, se realizo esquema antibiotico mencionado.
Las Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (IRAB) representan una de las principales causas de hospitalización y mortalidad infantil, especialmente en lactantes pequeños, con mayor riesgo de presentación de enfermedad grave y complicaciones.
El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) es reconocido como el agente viral más prevalente en la mayoría de los casos de bronquiolitis y neumonía grave. La carga de la enfermedad no solo se limita al aspecto clínico, con una mayor incidencia de asma y bronquitis obstructiva como secuelas postinfecciosas, sino también al ámbito económico y asistencial de los sistemas de salud, con una alta ocupación de camas en salas de internación y terapias intensivas pediátricas, así como el colapso de los centros de atención primaria y guardias.
En este contexto, la vacunación materna contra el VSR surge como una estrategia prometedora para reducir el impacto sanitario de la enfermedad en la población pediátrica más vulnerable.
Evaluar el efecto de la vacunación materna contra el VSR durante el tercer trimestre de gestación sobre la incidencia y gravedad de las IRAB en neonatos y lactantes menores de 6 meses en tres centros del AMBA, mediante la comparación de la frecuencia de enfermedad moderada y grave entre los hijos de madres vacunadas y no vacunadas.
Se realizó un estudio de cohorte observacional, retrospectivo y multicéntrico en tres instituciones de mediana y alta complejidad del AMBA, durante el periodo comprendido entre marzo de 2024 y diciembre de 2025.
Se revisaron las historias clínicas electrónicas y los registros de laboratorio de los tres centros participantes. Se incluyeron neonatos y lactantes menores de 6 meses con infección por VSR confirmada por PCR o detección de antígeno, nacidos de madres vacunadas y no vacunadas contra el VSR. Así mismo, se excluyeron pacientes con cardiopatías congénitas y/o neumopatías crónicas, y aquellos con datos críticos faltantes en la historia clínica.
Se definió como infección leve aquella de manejo ambulatorio sin requerimiento de oxigenoterapia suplementaria; e infección moderada cuando se requirió hospitalización y soporte con oxígeno suplementario de bajo flujo (cánula nasal o máscara simple). Por otra parte, se consideró enfermedad grave a la presencia de insuficiencia respiratoria con necesidad de oxigenoterapia de alto flujo (cánula nasal de alto flujo), ventilación mecánica no invasiva (VNI) o ventilación mecánica invasiva (VMI).
Se analizaron en total 71 pacientes menores de 6 meses con diagnóstico de IRAB por VSR. De los cuales, 38 casos correspondieron a hijos de madres no vacunadas (53,5%) y 33 casos (46,5%) a hijos de madres vacunadas. Del total de la muestra, 16 casos presentaron enfermedad grave y 27 moderada; los 28 pacientes restantes cursaron cuadros leves.
Al evaluar la severidad, se evidenció una reducción en el número de casos graves en el grupo de hijos de madres vacunadas con respecto a no vacunadas, 4 vs. 12 casos respectivamente; una disminución del 66,7%. La incidencia de IRAB moderada fue similar en ambas cohortes, 14 casos en el grupo de hijos de madres no vacunadas y 13 casos en el de vacunadas, no siendo una diferencia significativa.
En los pacientes con IRAB grave, se constató una disminución del 42,2% en los días totales de oxigenoterapia para el grupo de hijos de madres vacunadas, con un promedio 5,6 vs. 9,7 días frente al grupo de hijos de madres no vacunadas. Para los casos de IRAB moderada, los días promedio de requerimiento de oxígeno suplementario para el grupo de hijos de madres no vacunadas fue de 4,4 días vs. 3,1 días para el grupo de hijos de madres vacunadas, correspondiendo a una reducción de 1,3 días.
En relación con la estancia institucional, el grupo de hijos de madres vacunadas con IRAB grave mostró un promedio de internación de 10 vs. 13,3 días en el grupo de hijos de madres no vacunadas, que equivale a una reducción del 24,8% en los días de ocupación de camas hospitalarias. En cuanto a IRAB moderada, se observó un promedio de 5 días de internación para los hijos de madres vacunadas vs. 6,1 días para los hijos de madres no vacunadas, con una reducción de 1,1 días.
La vacunación materna contra el VSR en el tercer trimestre de embarazo se asocia a una reducción significativa de la frecuencia de formas graves de IRAB por este agente durante los primeros 6 meses de vida. Así mismo, su implementación representa una estrategia de salud pública con un impacto favorable sobre el sistema sanitario, al disminuir los días de internación y soporte respiratorio de los pacientes gravemente enfermos.
El virus sincitial respiratorio es una de las principales causas de infección respiratoria baja en lactantes, con elevada carga de hospitalización y complicaciones. La vacunación materna se propone como una estrategia preventiva destinada a reducir la gravedad clínica en los primeros meses de vida.
Evaluar el impacto de la vacunación materna contra el virus sincitial respiratorio en la severidad clínica, la duración de la internación y la morbimortalidad en lactantes menores de dos años ingresados a nuestra institución.
Se realizó un estudio observacional, analítico y retrospectivo con comparación entre dos períodos temporales (2022-23 vs 2024-2025). Se incluyeron lactantes con infección confirmada por virus sincitial respiratorio mediante técnica de PCR múltiple (excluyendo coinfecciones virales o bacterianas) y por inmunofluorescencia indirecta. Se conformaron tres grupos según antecedente de vacunación materna verificado en el registro nominal: grupo 1 pre-vacunación (n: 259), grupo 2 con registro de vacunación (n: 62) y grupo 3 sin registro de vacunación (n:55). Se analizaron días de internación, necesidad de asistencia respiratoria mecánica (ARM), de oxigenación de alto flujo (CAFO) y mortalidad. Se consideraron variables clínicas relevantes que podrían actuar como confusoras. Se aplicaron pruebas de Mann Witney y Fisher, con un nivel de significación de α=0.05. El estudio contó con aprobación ética institucional y se garantizó la confidencialidad de los datos.
La muestra incluyó 376 lactantes, con una mediana de edad de 3 meses (rango intercuartílico (RIC): 1.5–5). Predominio de sexo masculino, 69% de los niños eran previamente sanos. La condición de base más frecuente fue prematurez (19.4%). Los hijos de madres vacunadas tuvieron menor duración de internación, menor requerimiento de ARM sin significancia estadística y menor uso de CAFO (p 0.04). 15 madres (24,2%) recibieron la vacuna dentro de los 14 días previos al nacimiento. 55 lactantes sin registro de vacunación materna tuvieron comparativamente internación más prolongada, mayor uso de ARM y de CAFO que el grupo vacunado. Se registraron dos fallecimientos en el grupo no vacunado y ninguno en el grupo vacunado.
La vacunación materna contra el virus sincitial respiratorio se asoció con una reducción de la severidad clínica, menor duración de la internación y ausencia de mortalidad en los lactantes expuestos. Estos hallazgos sugieren un efecto protector relevante a nivel individual, menor uso de recursos de salud pública y respaldan su potencial utilidad como estrategia preventiva para disminuir la morbimortalidad por infecciones respiratorias en lactantes.
Los recién nacidos prematuros extremos (RNPE) presentan una mayor susceptibilidad a desarrollar infecciones graves debido a la inmadurez inmunológica, la necesidad de procedimientos invasivos y la prolongada internación en unidades cerradas. En este contexto, las neumonías neonatales tardías constituyen una causa importante de morbimortalidad. La presentación clínica suele manifestarse por deterioro basal del recién nacido RN. En los ventilados es frecuente observar aumento de requerimientos de O2 y de parámetros ventilatorios. Las enfermedades pulmonares bullosas son infrecuentes en RN y se caracterizan por la aparición de cavidades aéreas intraparenquimatosas secundarias a necrosis y destrucción del tejido pulmonar. En la población pediátrica, el microorganismo más frecuentemente asociado es Staphylococcus aureus, debido a la producción de toxinas capaces de inducir daño alveolar, formación de abscesos y neumatoceles (NTS). La incidencia de NTS en RNPT fue del 1,8% . Los NTS pueden ser congénitos o adquiridos. La etiología más común de los NTS adquiridos en neonatos es la ventilación a presión positiva, aunque también pueden ocurrir secundariamente a infecciones.
Presentar un caso de un RNPE que desarrolló neumonía bullosa (NB) post infecciosa secundaria a sepsis tardías a Staphylococcus aureus Meticilino-Sensible (SAMS), complicada con neumotórax hipertensivo.
RNPE de 30 semanas de EG sin evidencia prenatal de enfermedad pulmonar congénita, la madre había recibido 3 dosis de maduración fetal. Cesárea debido a monitoreo patológico e hipertensión gestacional. Peso al nacer de 964 g y Apgar 6/7. Requirió intubación endotraqueal en sala de partos e ingresó a UCIN. Presentó síndrome de dificultad respiratoria secundario a enfermedad de membrana hialina, por lo que recibió una dosis de surfactante y requirió asistencia respiratoria mecánica invasiva desde el nacimiento, con requerimientos ventilatorios moderados y estabilidad hemodinámica. A los 10 días de vida presentó signos clínicos compatibles con sepsis tardía. El diagnóstico fue confirmado mediante hemocultivos y cultivo de catéter positivos para SAMS, inició tratamiento empírico con vancomicina y gentamicina, que fue desescalado a Cefalotina según sensibilidad del antibiograma. A los 30 días presentó aumento de los requerimientos de O2 y empeoramiento de la mecánica ventilatoria. La Rx de tórax evidenció múltiples bullas en ambos hemitórax, informadas como múltiples abscesos cavitados, asociadas a neumotórax izquierdo. Se colocó tubo de avenamiento pleural, logrando adecuado drenaje y expansión pulmonar. Una TAC de torax mostró opacidades homogéneas difusas sugerentes de neumonía multifocal/consolidación alveolar con fenómenos atelectásicos asociados. Además se visualizan múltiples imágenes redondeadas, quísticas, de paredes finas sugerentes de NTS/ bullas residuales post y paraneumónicos. Se constató neumotórax hipertensivo izquierdo. Tras más de 6 semanas en ARM y debido a la gravedad del compromiso pulmonar y al riesgo de progresión de las lesiones, se modificó la estrategia ventilatoria a ventilación oscilatoria de alta frecuencia (VAFO), modalidad que se mantuvo durante 11 días. La evolución fue favorable. Los controles radiológicos seriados evidenciaron disminución progresiva de las opacidades pulmonares y persistencia transitoria de imágenes quísticas residuales compatibles con neumatoceles en resolución. La extubación fue exitosa con requerimientos decrecientes de oxigenoterapia hasta su suspensión completa, sin nuevas complicaciones respiratorias.
Se descartó fibrosis quística mediante análisis genético. Durante el resto de la internación permaneció en aire ambiente. Actualmente, 35 meses después, sin secuelas respiratorias
Discusión: Considerando la evolución clínica, las imágenes, y la confirmación de infección por SAMS, se estableció el diagnóstico de NB.
Su aparición en recién nacidos prematuros es excepcional y suele asociarse a una evolución clínica grave. La confirmación microbiológica por SAMS permitió establecer una clara correlación etiológica con el cuadro pulmonar observado. La evolución clínica, caracterizada por deterioro respiratorio progresivo, aumento de los requerimientos ventilatorios y el desarrollo de lesiones cavitadas pulmonares, junto con los hallazgos radiológicos y tomográficos, resultó consistente con el diagnóstico de NB. La prematurez extrema y muy bajo peso al nacer, asociado a ventilación mecánica prolongada y sepsis por SAMS constituyeron factores predisponentes para el desarrollo de estas complicaciones. Las cavitaciones pulmonares aumentan el riesgo de neumotórax, tal como ocurrió en este caso. El diagnóstico diferencial incluye los NTC simples, el enfisema intersticial pulmonar, asociado a ventilación mecánica, y las malformaciones pulmonares congénitas. El pronóstico depende de múltiples factores, incluyendo la precocidad del diagnóstico y la adecuación del tratamiento. La relevancia del caso radica en la baja frecuencia de NB en RNPE y en la asociación documentada con SAMS.
La neumonía bullosa en RNPT es una entidad poco frecuente pero potencialmente asociada a elevada morbimortalidad. Debe sospecharse ante deterioro respiratorio progresivo en pacientes con factores de riesgo, especialmente en el contexto de SAMS.
La neumonía es una de las principales infecciones respiratorias en pediatría, provocando más de 725000 muertes anuales en menores de 5 años. La incidencia de sus complicaciones ha disminuido en las últimas décadas gracias a las nuevas estrategias de vacunación, diagnóstico precoz y uso racional de antibióticos. El derrame pleural es una de las formas de presentación extraparenquimatosa más frecuente de tuberculosis en la edad pediátrica, representando un desafío diagnóstico debido a la naturaleza paucibacilar de la enfermedad en niños y la dificultad en la obtención muestras respiratorias, favoreciendo la progresión hacia formas graves o diseminadas. Resulta importante entonces para arribar a un diagnóstico adecuado mantener un alto índice de sospecha en pacientes con evolución tórpida y/o factores de riesgo epidemiológicos.
Determinar la incidencia y las características clínicas de Neumonía complicada en pacientes pediátricos hospitalizados, con énfasis en la identificación, métodos diagnósticos empleados y confirmación de casos por Mycobacterium tuberculosis.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y retrospectivo en pacientes con diagnóstico de neumonía complicada, internados en el Servicio de Pediatría del Hospital Interzonal General de Agudos Eva Perón de San Martín en el periodo de enero de 2022 a mayo de 2026.
Criterios de inclusión: Se incluyeron pacientes pediátricos (desde el primer mes de vida hasta los 14 años de edad) hospitalizados en el Servicio de Pediatría del HIGA Eva Perón entre enero de 2022 y mayo de 2026, con diagnóstico confirmado de neumonía complicada. Se realizó según evolución clínica y sospecha diagnóstica, un protocolo completo de estudios complementarios dirigidos a la confirmación de tuberculosis, incluyendo pruebas inmunológicas (PPD), evaluación imagenológica (radiografía de tórax-tac) y estudios microbiológicos o moleculares para mycobacterium tuberculosis (baciloscopia, cultivo y GeneXpert) en muestras de esputo, líquido pleural o biopsia pleural.
Criterios de exclusión: Se excluyeron aquellos registros clínicos con datos incompletos, así como a los pacientes derivados a otra institución antes de completar el protocolo diagnóstico. También, fueron excluidos los casos de tuberculosis extrapulmonar aislada sin compromiso respiratorio y aquellos con diagnóstico de neumonía no complicada.
Se evaluaron 123 pacientes hospitalizados por neumonía complicada, registrándose un ligero predominio del sexo masculino con 57,1%, frente al 42,3% de casos en el sexo femenino. El grupo etario más afectado fue de 0 a 5 años (49%), seguido por el de 6 a 10 años (30%) evidenciando mayor prevalencia en la etapa preescolar.
Del total de la muestra (N=123), el 36,6% de los casos requirió drenaje mediante tubo de avenamiento pleural (TAVP). Se constató infección por Mycobacterium tuberculosis en 9 pacientes (7,3%); dentro de este subgrupo, el requerimiento de TAVP fue notablemente elevado, alcanzando al 77,8% (n=7) de los casos confirmados de tuberculosis. La prevalencia de tuberculosis confirmada fue del 7,3% (n=9). La confirmación microbiológica se obtuvo mediante detección molecular por GeneXpert para Mycobacterium tuberculosis en 7 pacientes (3 con cultivo positivo de líquido pleural). En los casos restantes, el diagnóstico se estableció por cuadro clínico compatible, nexo epidemiológico y prueba tuberculínica (PPD) positiva. Del total de confirmados solo tres casos mostraron PPD positiva y uno registró antecedentes de contacto estrecho. Recibieron tratamiento antifímico 21 pacientes: 8 casos confirmados por protocolo, 6 pacientes con quimioprofilaxis por contacto estrecho y 7 bajo criterios clínicos y evolución clínica.
La enfermedad tuberculosa en niños, mencionada como “la gran simuladora” exige un alto índice de sospecha diagnóstica, exámenes moleculares rápidos y tratamiento oportuno ante evoluciones tórpidas o fallas terapéuticas. Los casos confirmados de infección por mycobacterium tuberculosis presentaron evolución clínica de mayor gravedad, asociado a requerimiento de avenamiento pleural. La realización de pruebas moleculares rápidas resultó una herramienta fundamental para optimizar la confirmación diagnóstica precoz y guiar la instauración oportuna de esquemas terapéuticos específicos.
El virus sincicial respiratorio (VSR) es la causa principal de infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB) y hospitalización en lactantes a nivel global. A pesar de la alta carga de la enfermedad, la evidencia sobre el impacto de las nuevas estrategias de inmunización en la efectividad clínica intrahospitalaria sigue en proceso de investigación.
Evaluar la efectividad de la vacuna contra el VSR en pacientes menores de 1 año internados por IRAB, comparando la evolución clínica entre niños vacunados y no vacunados según los días de estancia hospitalaria, el requerimiento de cánula nasal de alto flujo (CNAF) y la necesidad de derivación a una Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP).
Estudio observacional, analítico y retrospectivo realizado entre mayo y agosto de 2025 en una sala de internación pediátrica de un Hospital General de Agudos. Se incluyeron pacientes menores de 1 año ingresados por IRAB con confirmación diagnóstica de VSR mediante la técnica de aislamiento viral por PCR. Se excluyeron los pacientes mayores de un año y aquellos con diagnóstico negativo para VSR. Las variables analizadas incluyeron: estado de vacunación, días de hospitalización (estratificados en 1-3, 3-5 y >5 días), requerimiento de CNAF y necesidad de derivación a UCIP. Los datos fueron obtenidos mediante el análisis de historias clínicas.
Durante el período estudiado se internaron 243 pacientes menores de 2 años por IRAB, siendo 170 (70%) menores de 1 año. En este grupo, 89 casos resultaron positivos para VSR mediante PCR, confirmándose que 34 (38.2%) estaban vacunados y 55 (61.8%) no vacunados. En cuanto al soporte ventilatorio, 21 pacientes requirieron CNAF, de los cuales 8 estaban vacunados. Un total de 5 pacientes se derivaron a la UCIP, 3 (60%) pertenecían al grupo de no vacunados y 2 (40%) al grupo vacunado. Respecto a la estancia hospitalaria en sala general(n=84) en el rango de 1 a 3 días se ubicaron 26 pacientes (16 no vacunados vs. 10 vacunados); de 3 a 5 días, 34 pacientes (21 no vacunados vs. 13 vacunados); y en internaciones prolongadas de más de 5 días se registraron 24 pacientes, evidenciando una mayor proporción en el grupo sin vacuna (16 no vacunados vs. 8 vacunados).
Los hallazgos muestran una tendencia clínica favorable en los lactantes menores de 1 año que contaban con inmunización contra el VSR. El grupo de pacientes no vacunados representó la mayoría de los casos positivos confirmados, acumuló el mayor número de derivaciones a cuidados intensivos (UCIP) y requirió de forma predominante estancias hospitalarias prolongadas superiores a los 5 días. Estos datos sugieren que la vacuna es una herramienta efectiva para evitar las formas graves de la enfermedad y optimizar el uso de recursos y la ocupación de camas en salas generales de pediatría de mediana y baja complejidad.
La sinusitis aguda bacteriana (RSA) es una infección frecuente secundaria a un resfrío viral. Su diagnóstico es clínico: persistencia de secreciones respiratorias >10 días sin mejoría, fiebre >38,5 °C y/o rinorrea purulenta. Causada frecuentemente por Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, Moraxella catarrhalis, anaerobios y, menos frecuente Staphylococcus aureus. Presenta complicaciones locales: celulitis y abscesos orbitarios o subperiósticos, trombosis del seno cavernoso u otras como el tumor inflamatorio de Pott que ocurre por invasión por contigüidad, vía hematógena, traumatismos. Causa osteomielitis del hueso frontal, absceso subperióstico y colecciones purulentas subgaleales. Presenta mayor incidencia en adolescentes por mayor desarrollo vascular y neumático de los senos paranasales. El tratamiento consiste en antibioticoterapia prolongada y drenaje temprano de las colecciones.
Describir la presentación clínica y la evolución de una niña con tumor inflamatorio de Pott abordado de un Hospital de tercer nivel de la ciudad de Santa Fe.
Niña de 10 años, correctamente vacunada con antecedente de forunculosis glútea quince días previos con tratamiento ambulatorio con amoxicilina vía oral. Y con antecedente de hermana mayor con forunculosis a repetición.
Comienza 48 horas previas con fiebre de 38,5°, cefalea, vómitos, decaimiento y una convulsión tónico-clónica generalizada en contexto febril que justifica su derivación a un tercer nivel de atención.
A su ingreso se presenta bradipsíquica, somnolienta, hemodinámicamente estable. Signo de Brudzinski positivo. Se evidencia tumefacción bipalpebral derecha, dolorosa y eritematosa, sin compromiso de la motilidad ocular. Se realizaron hemocultivos, hemograma: glóbulos blancos 15000/mm³ con predominio neutrofílico, proteína c reactiva 216 mg/L, líquido cefalorraquídeo límpido, glucorraquia de 0.47 g/L, 287 leucocitos/mm³ (85% PMN) con cultivo negativo. Tomografía de sistema nervioso central (SNC) con ocupación de senos frontales, celdillas etmoidales y seno maxilar derecho, colección frontal laminar hipodensa de 4 mm de espesor extradural asociada a neumoencéfalo. Inicia tratamiento empírico con ceftriaxona, clindamicina y aciclovir a dosis de SNC. Se reciben hemocultivos positivos a Staphylococcus Aureus meticilino resistente (SAMR), por lo que se coloca vía central y se rota antibiótico a vancomicina y metronidazol. Con conducta quirúrgica expectante al inicio.
Se solicita ecografía abdominal, ecocardiograma doppler y fondo de ojos sin hallazgos patológicos. Por persistir febril 48 horas posteriores al inicio de tratamiento se toman nuevos hemocultivos positivos a SAMR y retrohemocultivo negativo. Se solicita vancocinemia y se realiza ajuste de dosis por nivel infraterapéutico. Al décimo día de internación por persistencia febril y desmejoria imagenológica se realiza drenaje de absceso frontal con extracción de material purulento del cual se obtiene cultivo positivo para SAMR sensible a vancomicina y cotrimoxazol. Completa 28 días con vancomicina y se externa con seguimiento interdisciplinario ambulatorio y tratamiento antibiótico oral con cotrimoxazol.
El tumor inflamatorio de Pott constituye una entidad infrecuente pero potencialmente grave y su baja incidencia puede dificultar su reconocimiento precoz. Si bien es habitual que se produzca por extensión de la infección desde los senos paranasales, en el presente caso el antecedente de forunculosis reciente y en convivientes sugiere un estado de colonización por SAMR, el aislamiento persistente de este microorganismo tanto en hemocultivos como en el material obtenido del drenaje no permite descartar que una bacteriemia concomitante haya contribuido a la diseminación hematógena de la infección y participado en el desarrollo del cuadro lo que constituye un hallazgo poco frecuente respecto de los casos clásicamente descritos en la literatura. A pesar del tratamiento antibiótico dirigido y la monitorización de vancocinemia, la persistencia de fiebre y la desmejoría imagenológica hicieron necesario el drenaje quirúrgico, destacando la importancia del control oportuno del foco infeccioso. El reconocimiento temprano de complicaciones intracraneales de RSA, como el tumor inflamatorio de Pott y su abordaje médico-quirúrgico adecuado resultan fundamentales para prevenir secuelas y mejorar el pronóstico.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
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| 12484 A propósito de un caso: Corea de Sydenham e insuficiencia mitral como manifestación tardía de Fiebre Reumática Otros |
ROMINA JULIANA MARANI |
La Fiebre Reumática Aguda (FRA) es una complicación secuelar de la infección faríngea por Streptococcus pyogenes. Aunque su incidencia ha disminuido en países desarrollados, en Argentina persiste como una causa prevenible de cardiopatía adquirida en la infancia. El diagnóstico clínico se basa en los Criterios de Jones modificados. La Corea de Sydenham es la manifestación neurológica patognomónica; se caracteriza por movimientos involuntarios, debilidad muscular y labilidad emocional. Su aparición suele ser tardía en el curso de la enfermedad (hasta 6 meses post-infección), presentándose frecuentemente de forma aislada o tras la resolución de síntomas articulares. Esto suele generar errores y retraso diagnóstico, aumentando el riesgo de daño valvular permanente.
- Destacar la importancia de la sospecha diagnóstica de faringitis estreptocócica en la práctica diaria y el inicio oportuno del tratamiento antibiótico para evitar el desarrollo de secuelas graves.
- Describir un caso de presentación poco frecuente de FRA en Pediatría
- Jerarquizar el abordaje interdisciplinario diagnóstico y el tratamiento de esta patología
- Destacar la relevancia del cribado ecocardiográfico sistemático ante la sospecha de enfermedad reumática para detectar daño valvular de forma precoz.
Paciente femenina de 13 años (38 kg), recién nacida pretérmino (34 semanas), consultó inicialmente en otra institución por fiebre, odinofagia, dolor y edema en tobillo izquierdo, quedando internada por sospecha de artritis séptica. Se solicitaron laboratorio: Eritrosedimentación: 60 mm/h; PCR 8.8 mg/l, hemocultivos (negativos), RMI de tobillo izquierdo (normal) y ecocardiograma normal. Tras descartarse dicho diagnóstico, se plantearon otras sospechas clínicas como tenosinovitis, faringitis viral y esguince de tobillo. Recibió tratamiento sintomático ambulatorio con naproxeno y metilprednisolona por sospecha reumatológica inespecífica.
Luego de tres meses, ingresa a nuestro efector por cuadro de 20 días de evolución de mareos y artralgias en rodillas y manos, sumando en las últimas 72 horas alteración de la marcha y discinesia. Al examen físico: disartria y movimientos involuntarios, arrítmicos, clónicos y desorganizados en cara, tronco y extremidades que desaparecían durante el sueño, junto con pérdida del control motor fino.
Se realizaron estudios complementarios: electroencefalograma y resonancia magnética de cráneo y médula normales. El examen citofísicoquímico del líquido cefalorraquídeo fue normal y las PCR virales, anticuerpos anti-NMDA y cultivos resultaron negativos. FAN negativo y complemento normal, Antiestreptolisina O: 305 UI/ml. Ecocardiograma Doppler reveló insuficiencia mitral moderada con diámetros ventriculares conservados, instaurándose tratamiento con enalapril (2.5 mg cada 12 horas). Un control ecocardiográfico posterior objetivó leve dilatación del ventrículo izquierdo y mínima insuficiencia aórtica, auscultándose un soplo sistólico en punta.
Se asumió el cuadro como Corea de Sydenham y Carditis en el contexto de FRA (cumpliendo 2 criterios mayores de Jones: corea y carditis; y 2 menores: artralgias y VES elevada). Inició tratamiento conjunto con pulsos de metilprednisolona (20 mg/kg/día por 3 días) y penicilina endovenosa (150.000 UI/día). Presentó una adecuada evolución clínica y fue externada con meprednisona oral, fenoximetilpenicilina y la indicación de iniciar profilaxis secundaria con Penicilina G benzatínica (1.200.000 UI intramuscular cada 30 días).
La literatura reporta que la Corea de Sydenham se presenta en el 10% al 30% de los pacientes con FRA. En Argentina, la enfermedad persiste como una realidad endémica con reportes anuales, vinculada a brechas en la accesibilidad al sistema de salud y complejizada por la reciente reemergencia de cepas de Streptococcus pyogenes con alta capacidad inmunogénica.
Este caso evidencia una ventana de oportunidad perdida en el primer nivel de atención respecto al manejo inicial de la patología estreptocócica. La confirmación de un diagnóstico microbiológico y la antibioticoterapia apropiada dentro de los primeros diez días del cuadro, es la estrategia más efectiva.
La dificultad diagnóstica que plantea la FRA es la presentación inicial con síntomas articulares, catalogados erróneamente como patología traumatológica local. Destacamos que la corea puede manifestarse meses después de la infección estreptocócica, cuando los reactantes de fase aguda han descendido.
El diagnóstico oportuno y la instauración inmediata de la profilaxis secundaria con penicilina benzatínica mensual son las únicas herramientas eficaces para frenar la recurrencia de brotes y prevenir la progresión hacia una cardiopatía reumática crónica irreversible.
El virus de la encefalitis de San Luis es un flavivirus que se transmite por la picadura del mosquito culex, siendo el humano un hospedador terminal dado que no lo transmite a otros mosquitos. No hay transmisión de persona a persona. La enfermedad suele ser asintomática o presenta síntomas similares a los de la gripe, como fatiga, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y dolores musculares. Solo muy pocos desarrollan la enfermedad grave e invasiva que deriva en encefalitis que afecta el SNC.
Presentar un caso de Encefalitis de San Luis que comienza como un síndrome meníngeo y posteriormente en su internación evoluciona a una encefalitis ocurrido en en un hospital municipal del interior de la provincia de Bs As.
Se trata de una niña de 8 años, previamente sana, que consulta por guardia externa pediátrica de un hospital general, en febrero del 2024, por presentar fiebre de 4 días de evolución, cefalea (la que persistía, aún en apirexia) vómitos, fotofobia y decaimiento marcado. Por presentar clínica compatible con síndrome meníngeo, se interna en sala pediátrica, se solicita laboratorio, hemocultivos x2 y se realiza puncion lumbar LCR de la cual se tomaron 4 tubos (para citoquímico, cultivo, derivación para FilmArray y arbovirosis ante sospecha diagnóstica de dengue.
Se obtuvieron los siguientes resultados: Laboratorio GB: 15300 (n89/l9/m2) hto 31%, plt 307.000 mm3, TGP 11 TGO 23 u/l FAL 406, glucemia: 0.98 g/l, urea: 0.36 g/l, creatinina 0.54 g/%
LCR: citoquímico: 80 elementos, glucorraquia 0.52 g%, proteinorraquia 44g%
Se decide con CFQ alterado iniciar tratamiento empírico con Ceftriaxona a 100mg/kg/día.
A las 24 hs de internación, la niña evoluciona con gran irritabilidad y estado confusional, cedieron los vómitos y la fotofobia, y ante interpretación de encefalitis se agrega Aciclovir 60 mg/k/día.
A las 36 hs de internación presenta convulsión tónico clónica generalizada, que cede con benzodiacepinas y se realiza impregnación con fenitoína por lo que se solicita su derivación a centro de mayor complejidad.
Allí se realiza tomografía de encéfalo con contraste que se informa como normal , fondo de ojo dentro de límites normales, EEG que dio trazado de ritmo lentificado con ondas lentas delta a predominio derecho. Se envían 2 tubos de LCR: uno para realizar FilmArray panel ME que se informa como no detectable y el otro para solicitar arbovirosis.
Se solicitan serologías: Ag NS1 dengue: negativo, serología IgM: positiva. HIV,CHAGAS: no reactivos, Herpes simplex tipo I: IgG +, IgM negativa, HSV tipo II: IgG e IgM no reactivos, CMV IgG + IgM negativa, EBV IgM no reactiva, IgG EBNA+.
Durante su internación no volvió a presentar episodios convulsivos, pero sí una crisis de despersonalización, con gran cambio de conducta, alucinaciones visuales y episodio donde desconoció a su propio padre que resuelve sin secuelas.
Finalmente se reciben los resultados del Instituto Malbrán para arbovirosis que informan: LCR 21/2/24 procesado con técnica de elisa IgM para virus Western Nile que da positivo al igual que su par serológico. El par serológico se proceso por técnica de neutralización frente a panel de flavivirus detectando solo positividad para Encefalitis de San Luis con seroconversión. Interpretándose cuadro compatible con Encefalitis de San Luis.
Lo interesante de este caso clínico radica en la importancia de la toma de muestras de LCR ante una sospecha de meningoencefalitis, aun en lugares con baja complejidad, para poder derivar las muestras y arribar a un diagnóstico etiológico para adecuar la terapéutica antimicrobiana. Cabe destacar que en época de alta circulación de mosquitos las arbovirosis deben estar presentes como agentes causantes y que las serologías de Ig M pueden dar positivas ante la reacción cruzada que se da entre la familia de estos virus, por esto es importante tener el seguimiento del paciente para repetir las muestras serológicas y hacer el diagnóstico con seroconversión.
La ataxia aguda constituye un motivo infrecuente de consulta en las urgencias pediátricas. Los cuadros de ataxia aguda aislada, sin signos de hipertensión intracraneal ni cefalea asociada, suelen tener un carácter benigno y un buen pronóstico (etiologías post infecciosas e intoxicaciones). Sin embargo, resulta fundamental realizar una correcta evaluación y un diagnóstico diferencial adecuado, orientado a descartar una patología orgánica grave, como pueden ser los tumores o las infecciones del sistema nervioso central (SNC). La causa más frecuente de ataxia aguda en pediatría es la post infecciosa.
Presentar un caso de un motivo poco frecuente de consulta, pero que en ocasiones puede ser un signo de una patología de gravedad.
Paciente masculino de 6 años de edad que presenta cuadro de 12 hs de evolución, con dolor en miembros inferiores al inicio, sumando desequilibrio a la deambulación al momento de la consulta. Presenta como antecedente infección viral leve previa. Vacunación completa para la edad. Al examen físico, paciente vigil, orientado, responde preguntas, colabora al examen físico, glasgow 15/15. Sin signos de foco meníngeo. Pares craneales conservados. Ataxia estática y dinámica, simétrica, dismetría, disdiadococinesia. Reflejos osteotendinosos (ROT) ligeramente aumentados en miembros inferiores. Nistagmus ante el seguimiento visual, luego movimientos sacádicos oculares. Se realizan: laboratorio, dentro de parámetros normales, ASNF virológico x2 negativo, TAC de encéfalo simple por guardia normal, fondo de ojo normal, tóxicos en orina negativos, RNM de encéfalo y médula con contraste normal, punción lumbar, con citofisicoquímico normal (proteínas 12 mg/dl, glucosa 0,60 g/l. No se observan leucocitos, muy escasos hematíes. Glucemia: 0,85 g/l), film array y cultivo de LCR negativos, serologías, siendo positiva mycoplasma pneumoniae IgM e IgG, rx de tórax infiltrado intersticial, Ag SARS-cov2 negativo, ecografía abdominal normal, test rápido SBHGA y cultivo de exudado de fauces negativos. Durante su evolución en internación, presenta vómitos, disminución de la agudeza visual y disartría, por lo que se repite evaluación oftalmológica que la confirma y fondo de ojo (sin cambios), y nueva RNM de encéfalo con contraste, normal, descartando enfermedad desmielinizante. Se interpreta el cuadro como ataxia aguda post infecciosa. Cumplió tratamiento con Azitromicina 5 días por serología positiva. Al día 16 de internación, por persistir sintomatología, se decide iniciar inmunoterapia con metilprednisolona EV 3 días y continuar ambulatorio por 4 semanas de meprednisona oral descendiendo paulatinamente hasta suspender. Al momento del egreso hospitalario, presenta regular respuesta a corticoides. Se otorga alta con seguimiento ambulatorio por Pediatría, Neurología, Rehabilitación y Psicología.
La ataxia cerebelosa aguda postinfecciosa constituye la causa más frecuente de ataxia aguda en la población pediátrica, especialmente en niños en edad preescolar. Habitualmente se presenta tras un cuadro infeccioso reciente, con predominio de etiología viral, como virus de la varicela (el más frecuente), virus de Epstein Barr, enterovirus, herpesvirus, entre otros. También se encuentran otros agentes infecciosos, como Mycoplasma. Se manifiesta como una ataxia de inicio brusco sin alteración del estado de conciencia ni otros signos neurológicos focales fuera del compromiso cerebeloso. Su evolución suele ser benigna y autolimitada, con recuperación clínica en la mayoría de los pacientes en pocas semanas, aunque algunas alteraciones de la marcha pueden persistir durante un período más prolongado. Dado que se trata de un diagnóstico de exclusión, resulta fundamental descartar otras causas potencialmente graves de ataxia aguda mediante estudios complementarios apropiados, incluyendo neuroimágenes, evaluación toxicológica y análisis del líquido cefalorraquídeo.
El síndrome urémico hemolítico (SUH) es una entidad clínica caracterizada por la tríada clásica de anemia hemolítica microangiopática, trombocitopenia y fallo renal agudo. En Argentina, es una enfermedad endémica que afecta principalmente a niños menores de 5 años, siendo la principal causa de insuficiencia renal aguda en este grupo etario. Aunque su presentación más frecuente es la forma típica, de origen infeccioso, asociado a Escherichia coli enterohemorrágica productora de toxina Shiga, existen formas atípicas vinculadas a disfunciones del complemento y otras causas. La afectación neurológica, representa un reto diagnóstico y terapéutico, pudiendo aparecer en fases tempranas o tardías, con un amplio rango de gravedad, desde alteraciones del sensorio, convulsiones hasta coma y muerte. En la literatura local, se han reportado pocos estudios que describen dicho compromiso, siendo fundamental el reconocimiento del mismo por su alto impacto en la morbimortalidad de la enfermedad.
El presente estudio tiene como objetivo describir y analizar una serie de casos de pacientes con SUH que presentaron manifestaciones neurológicas, con el fin de aportar al conocimiento clínico sobre sus características, evolución y abordaje terapéutico, y permitir así el reconocimiento temprano de estas complicaciones para prevenir el desarrollo de comorbilidades futuras.
En el siguiente estudio presentamos 5 casos clínicos de pacientes con diagnóstico de SHU atendidos en el Hospital Garrahan durante el periodo 2021 a 2024 que presentaron sintomatología neurológica durante el curso de la enfermedad secundaria a microangiopatía trombótica. Los pacientes analizados son de un grupo etario comprendido de menores de 5 años. En cuanto a la presentación clínica, la alteración del sensorio manifestada como somnolencia fue el síntoma más frecuente, seguida de la convulsión y luego la afectación neurológica focal. Se destaca la presencia de hallazgos anormales en la neuroimagen en 4 de los 5 pacientes, siendo dichos hallazgos compatibles con microangiopatía trombótica. Finalmente, los 5 pacientes de nuestro estudio requirieron terapia de reemplazo renal, evolucionando favorablemente. Uno de los pacientes presentó secuelas neurológicas posteriores y 4 de ellos evolucionaron con enfermedad renal crónica.
Se destaca la importancia de la identificación de las manifestaciones neurológicas en pacientes con síndrome urémico hemolítico, debido a que es la principal causa de mortalidad y su presencia es un marcador de gravedad de la enfermedad.
La infección por el virus de Epstein-Barr (VEB) es común en niños y generalmente se resuelve espontáneamente. Las manifestaciones clínicas más comunes de la infección incluyen mononucleosis infecciosa, fiebre prolongada, linfadenopatía, amigdalopatía exudativa, otitis media y diarrea. Aunque es extremadamente raro ya que representa un 5% de las complicaciones de la primoinfección , el VEB también puede causar afectación del sistema nervioso central (SNC) como enfermedad desmielinizante, encefalitis aguda, meningitis, meningoencefalitis. Además, los daños orgánicos graves relacionados con el VEB generalmente se observan en pacientes inmunocomprometidos.
El virus de Epstein-Barr se encontró como agente causal en el 2 al 5% de los casos de encefalitis y meningitis virales. Los pacientes pueden presentar fiebre, dolor de cabeza, rigidez de cuello, alteración del estado mental, irritabilidad y raramente, estado de coma. Este virus debe considerarse como un posible agente causal en cualquier niño con encefalitis aguda, ya que los hallazgos clínicos de la encefalitis por VEB suelen ser inespecíficos. En el diagnóstico pueden ser útiles las pruebas de anticuerpos contra el VEB y de amplificación de ácidos nucleicos en sangre o líquido cefalorraquídeo y los estudios de imágenes craneales. El tratamiento definitivo de la encefalitis por EBV es controvertido.
Describir un caso de encefalitis asociada al Virus de Epstein-Barr en una paciente pediátrica con presentación neurológica aguda y evolución clínica fluctuante.
Paciente femenina de 5 años, con esquema de vacunación completo y sin antecedentes personales de relevancia. Ingresa a guardia por cuadro de horas de evolución caracterizado por nistagmus horizontal asociado a temblor fino.
Al interrogatorio se constató que presentaba cuadro previo de bronquitis en tratamiento con amoxicilina-clavulánico y antecedente reciente de gastroenteritis de 48 horas de evolución. Al ingreso vigil, reactiva, conectada, febril, con temblor fino, nistagmus, disartria y aumento de la base de sustentación.
Se realizó laboratorio, hemocultivos y se inició tratamiento empírico con ceftriaxona y dexametasona. Se efectuó tomografía axial computada de cerebro sin hallazgos patológicos. Ante la persistencia de sintomatología neurológica a las 24 horas, se realizó punción lumbar, cuyo citoquímico resultó patológico (pleocitosis con predominio mononuclear, hiperproteinorraquia e hipoglucorraquia), orientando el cuadro a meningoencefalitis, por lo que se adiciona aciclovir. Al quinto día al obtener resultado negativo de virológico de LCR se suspende aciclovir.
A las 24 horas presenta síntomas neurológicos y registros febriles, motivo por el cual se repitió punción lumbar evidenciándose persistencia de alteraciones citoquímicas. Se amplió cobertura antibiótica, asociando nuevamente aciclovir, y se solicitaron estudios microbiológicos y virológicos. A los días se recibió resultado de PCR del primer líquido cefalorraquídeo positivo para virus de Epstein-Barr, con segunda determinación negativa para herpes virus. Tras interconsulta con infectología pediátrica, cultivos negativos y electroencefalograma normal, se decidió suspender tratamiento antiviral y antibiótico, interpretándose el cuadro como encefalitis por virus de Epstein-Barr.
Se continuó realizando seguimiento ambulatorio, recuperándose al integrum sin secuelas neurológicas.
La encefalitis por virus de Epstein-Barr debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de los cuadros neurológicos agudos en pediatría, incluso en ausencia de manifestaciones clásicas de infección por VEB. La PCR en líquido cefalorraquídeo constituye una herramienta diagnóstica clave, siendo relevante solicitar el panel viral de forma ampliada, para arribar al diagnóstico infrecuente. El reconocimiento precoz, la reevaluación clínica permanente y el abordaje multidisciplinario favorecen una evolución satisfactoria y la recuperación neurológica completa.
La tuberculosis del sistema nervioso central constituye la forma más grave de tuberculosis extrapulmonar, asociándose a elevada morbimortalidad y riesgo de secuelas neurológicas permanentes. Se presenta en aproximadamente el 1–5% de los casos de tuberculosis y comprende un espectro de manifestaciones que incluyen meningitis, tuberculomas, aracnoiditis espinal y complicaciones vasculares isquémicas.
La meningitis tuberculosa suele manifestarse de manera subaguda e inespecífica, lo que puede retrasar su diagnóstico. A pesar del tratamiento antifímico, pueden observarse reacciones paradojales, definidas como el empeoramiento clínico o radiológico de lesiones preexistentes o la aparición de nuevas lesiones en pacientes que inicialmente habían mostrado mejoría.
En este contexto, se presenta el caso de un paciente pediátrico inmunocompetente con meningitis tuberculosa que, durante el tratamiento adecuado, desarrolló lesiones intracraneales inicialmente interpretadas como aneurismas micóticos, posteriormente redefinidas como tuberculomas en el marco de una reacción paradojal.
Describir el caso de un paciente pediátrico inmunocompetente con meningitis tuberculosa, que desarrolló tuberculomas intracraneales como manifestación de síndrome paradojal durante el tratamiento antifímico adecuado, destacando las dificultades diagnósticas donde las neuroimágenes desempeñan un rol central. Se enfatiza la importancia de su reconocimiento precoz para optimizar el manejo terapéutico.
Paciente masculino de 10 años, sin antecedentes patológicos de relevancia, que consulta por fiebre intermitente, dolor abdominal tipo cólico y vómitos biliosos de una semana de evolución, asociado en las últimas 24 horas a alteración de la conducta. Al examen físico al ingreso se encontraba febril, hipertenso, bradipsíquico, irritable, sin déficits neurológicos focales evidentes. Ante la sospecha de meningoencefalitis, se decide realizar una punción lumbar. El análisis del líquido cefalorraquídeo evidenció hipoglucorraquia, hiperproteinorraquia, pleocitosis con predominio mononuclear y presencia de hematíes. La prueba molecular GeneXpert resultó positiva para Mycobacterium tuberculosis, confirmando el diagnóstico de meningitis tuberculosa.
Se realizaron estudios por imágenes. La tomografía computada de tórax mostró, a nivel de la língula, imágenes nodulares, asociadas a tractos densos, en probable relación con primoinfección tuberculosa previa. La TAC de encéfalo y la resonancia magnética nuclear de cerebro con contraste no evidenciaron alteraciones al momento del diagnóstico.
Por presentar hepatitis e injuria renal, se inicia un esquema antifímico de segunda línea con Linezolid, Cicloserina, Amikacina, Moxifloxacina y Etambutol; y por afectación meníngea se agrega corticoterapia con metilprednisona a 40mg/día.
Luego de 15 días de tratamiento, y por presentar descenso de los valores de transaminasas, se inicia tratamiento de manera escalonada con fármacos de primera línea.
Se otorga egreso hospitalario habiendo cumplido 34 días de internación, en tratamiento con Rifampicina, Isoniacida, Etambutol, Moxifloxacina; y corticoterapia con pautas de descenso.
A los 20 días del egreso hospitalario, el paciente consulta al Departamento de Urgencias por presentar fiebre y cefalea holocraneana de 48 horas de evolución. Se decide internación para estudio y tratamiento por sospecha de síndrome paradojal. En la tomografía de SNC se observan imágenes sugestivas de aneurismas micóticos en el polígono de Willis. Se efectuó una RMN cerebral con contraste y angiorresonancia de vasos de cuello, que evidenció lesiones sólidas extraaxiales que presentaban intenso realce de contraste y ausencia de señal de vacío de flujo, hallazgos que orientaron hacia lesiones compatibles con tuberculomas.
En el contexto clínico y evolutivo, estos hallazgos se interpretaron como manifestación de síndrome paradojal, por lo que se decidió intensificar la corticoterapia, manteniendo metilprednisona a 40 mg/día. Controles evolutivos posteriores, evidenciaron disminución del tamaño de las lesiones, interpretándose como respuesta favorable al tratamiento instaurado. El paciente evolucionó con mejoría clínica, por lo que se decidió su externación con seguimiento ambulatorio.
Las reacciones paradojales deben considerarse en pacientes pediátricos con tuberculosis del sistema nervioso central que, tras una respuesta inicial favorable al tratamiento, presentan empeoramiento clínico o nuevas lesiones en neuroimágenes. Su reconocimiento oportuno, especialmente en pacientes inmunocompetentes, permite evitar errores diagnósticos y terapéuticos, optimizando el pronóstico clínico.
La tuberculosis (TBC) es una enfermedad infectocontagiosa producida por Mycobacterium tuberculosis. En su forma extrapulmonar, una de las localizaciones es en el sistema nervioso central (SNC), que a su vez puede manifestarse como tuberculoma, un proceso inflamatorio granulomatoso poco frecuente (1%) e inusual en pediatría.
Se presenta el caso de un tuberculoma cerebral localizado en el tronco encefálico en una paciente de 8 años inmunocompetente y las controversias para su abordaje y tratamiento, dada la localización de dificil acceso neuro quirúrgico.
Presentamos el caso de una niña de 8 años, con antecedentes familiares de TBC, que ingresó con signo-sintomatología neurológica (parálisis facial, dismetría, ataxia, estrabismo convergente). Inicialmente realizaron toma de muestras de lavados gástricos para diagnóstico microbiológico por contacto con sus padres ya diagnosticados. El estudio del caso se complementó con una tomografía computada (TC) de encéfalo y una resonancia magnética nuclear (RMN) de encéfalo para mejor caracterización de la lesión, que evidenció una lesión hipointensa con realce periférico ante el pasaje de contraste de 24x21 mm. Con resultados de baciloscopia positiva para bacilos ácido alcohol resistentes y la sospecha diagnóstica de tuberculoma en SNC, sin la posibilidad de toma de muestra por la localización de la lesión, se tomaron en cuenta criterios clinicos y microbiológicos y se inició tratamiento con tuberculostáticos asociado a corticoides con mejoría franca de la lesión durante el mismo y su resolución casi completa una vez finalizado el tratamiento.
El tuberculoma en el SNC, es una presentación inusual de tuberculosis extrapulmonar del SNC, con controversias en el manejo y abordaje específico en la edad pediátrica. Es una patología con alta morbimortalidad pero con posibilidad de tratamiento y resolución si es diagnosticado de manera precoz, de allí la importancia de incluirlo dentro de los diagnósticos diferenciales de una lesión ocupante de espacio en el SNC.
Las infecciones del sistema nervioso central (SNC) en pediatría constituyen una importante causa de morbimortalidad y requieren un diagnóstico etiológico precoz para optimizar el tratamiento antimicrobiano. El panel de PCR múltiple FilmArray meningitis-encefalitis (FA-ME) permite la detección rápida de múltiples microorganismos patógenos implicados.
Describir las características epidemiológicas y clínicas en pacientes pediátricos con sospecha de infección del sistema nervioso central, estimar el número de determinaciones del panel de Film Array meningitis-encefalitis positivas y la concordancia con métodos convencionales en pacientes internados con sospecha de infección del sistema nervioso central y evaluar si el resultado del panel de Film Array meningitis-encefalitis permitió hacer ajuste de tratamiento antibacteriano/antiviral empírico.
Se realizó un estudio retrospectivo descriptivo en pacientes pediátricos internados con sospecha de meningitis, encefalitis o meningoencefalitis en el Hospital Justo José de Urquiza de Concepción del Uruguay, durante el período comprendido entre abril de 2023 y abril de 2026. Se analizaron variables epidemiológicas, clínicas, microbiológicas y terapéuticas. A todos los pacientes se les realizó análisis citoquímico de líquido cefalorraquídeo (LCR), cultivo convencional y panel FilmArray meningitis-encefalitis.
Se incluyeron 18 pacientes pediátricos, con predominio de lactantes menores (72,2%) y sexo masculino (55,5%). El 61% de las muestras presentó detección microbiológica mediante FA-ME. Los microorganismos identificados fueron Haemophilus influenzae (n=2), Streptococcus pneumoniae (n=2), herpes virus humano tipo 6 (VHH-6) (n=6), enterovirus (n=1) y virus herpes simplex (n=1), observándose un caso de coinfección entre VHH-6 y H. influenzae. El tiempo promedio de detección fue de 13,4 horas mediante FA-ME y de 68,4 horas mediante cultivo convencional. Los resultados permitieron realizar modificaciones terapéuticas tempranas, principalmente suspensión o ajuste de antibióticos y antivirales empíricos. Dos pacientes requirieron cuidados intensivos y solo un paciente presentó secuelas neurológicas.
En nuestra serie, el panel permitió identificar microorganismos en una proporción significativa de pacientes y favoreció modificaciones terapéuticas tempranas, principalmente suspensión o ajuste de antibióticos y antivirales. A diferencia de otras publicaciones nacionales, en nuestra población predominó HHV-6 como principal agente viral detectado. A pesar de las limitaciones del estudio, nuestros resultados coinciden con la literatura previamente publicada y respaldan la utilidad clínica del FilmArray como método complementario en el manejo de infecciones del SNC pediátricas.
A modo de conclusión el panel FilmArray meningitis-encefalitis demostró ser una herramienta diagnóstica útil y rápida para la identificación etiológica de infecciones del SNC en pacientes pediátricos. Su utilización permitió optimizar el manejo terapéutico y favorecer un uso más racional de antimicrobianos, especialmente mediante el ajuste precoz de tratamientos empíricos.
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La hipertensión endocraneana idiopática (HEI), o Pseudotumor Cerebri, es una entidad caracterizada por aumento de la presión intracraneal en ausencia de lesión estructural identificable. Su diagnóstico se basa en la integración de hallazgos clínicos y complementarios: papiledema, neuroimagen sin evidencia de masa u otra causa estructural, líquido cefalorraquídeo (LCR) de composición normal y presión de apertura elevada en la punción lumbar (mayor o igual 20 cmH₂O).
Su presentación clínica puede ser variable e inespecífica, con síntomas que se superponen con otros cuadros frecuentes de la práctica pediátrica (cefaleas primarias, procesos infecciosos, alteraciones oftalmológicas o manifestaciones neurológicas de distinta etiología). El reconocimiento oportuno resulta fundamental para evitar complicaciones, especialmente el compromiso visual.
Describir la presentación clínica, abordaje diagnóstico, tratamiento y evolución de tres pacientes pediátricas con diagnóstico de HEI, destacando la importancia de considerarla como diagnóstico diferencial ante síntomas neurológicos y oftalmológicos inespecíficos.
Se presentan tres pacientes de sexo femenino, asistidas en nuestra institución entre febrero de 2024 y mayo de 2026.
La primera paciente, de 5 años de edad, ingresó a nuestro centro por presentar estrabismo convergente y alteración de la marcha, donde fue evaluada por los servicios de neurología y oftalmología infantil, quienes constataron papiledema bilateral en el fondo de ojo. Como antecedente inmediato, cursaba un cuadro de 15 días de evolución caracterizado por cefalea, dolor abdominal e hiporexia. Inicialmente interpretado como infección del tracto urinario, con urocultivo positivo para E. coli, por lo que recibió tratamiento antibiótico. Días después presentó odinofagia, con hisopado de fauces
positivo para estreptococo beta hemolítico del grupo A, motivo por el cual se rotó el esquema antibiótico.
Ante la sospecha de hipertensión endocraneana, se realizaron neuroimágenes, punción lumbar con manometría y estudio de LCR. La presión de apertura fue de 47,5cmH₂O, con estudio citofisicoquimico sin alteraciones significativas, arribándose al diagnóstico de HEI.
La segunda paciente, de 11 años, presentaba cefalea de meses de evolución asociada a visión borrosa, sin otros síntomas asociados. Como antecedente familiar refería migraña (madre y tía materna). Fue evaluada por oftalmología, y se constató papiledema bilateral. La evaluación neurológica inicial no evidenció signos focales. Se realizaron neuroimagnes (que resultaron normales) y punción lumbar con manometría, que evidenció presión de apertura elevada de 36cmH₂O. El estudio citofisicoquimico del LCR no evidenció alteraciones significativas, por lo que también fue diagnosticada con HEI.
La tercera paciente, de 15 años, ingresó derivada luego de un control oftalmológico en el que se evidenció papiledema bilateral. Como antecedente, se encontraba en seguimiento por endocrinología por alteraciones tiroideas, con sospecha inicial de tiroiditis de Hashimoto (posteriormente descartada). En el interrogatorio inicial la paciente refirió presentar episodios previos de cefalea constante de 4-5 días de duración y disminución de la agudeza visual, que desestimó por presentar antecedentes familiares de miopía. No se evidenció alteración estructural por neuroimagenes. Se realizó punción lumbar con manometría, que evidenció presión de apertura elevada de 34cmH₂O, con LCR de características citoquímicas conservadas, confirmándose el diagnóstico de HEI.
Los tres casos permiten observar un mismo diagnóstico expresado a través de recorridos clínicos diferentes. En todas, el papiledema bilateral fue el hallazgo cardinal que orientó el estudio de hipertensión endocraneana y motivó la realización de neuroimágenes y punción lumbar con manometría.
Todas las pacientes recibieron tratamiento con acetazolamida, con evolución clínica y oftalmológica favorable y sin déficit neurológico residual al egreso. Los tres casos requirieron seguimiento por nefrología y suplementación con bicarbonato por alteraciones del medio interno asociadas al tratamiento, lo que evidencia que resultó efectivo, aunque no exento de efectos adversos.
La HEI es una entidad poco frecuente en pediatría, pero relevante por el riesgo de compromiso visual. Esta serie resalta que no siempre se presenta con un cuadro típico, sino que su presentación puede ser heterogénea y solaparse con patologías más frecuentes, lo que puede retrasar la sospecha diagnóstica.
La evaluación del fondo de ojo resultó determinante en los tres casos. La confirmación diagnóstica requirió integrar clínica, neuroimágenes sin lesión estructural, LCR sin alteraciones significativas y presión de apertura elevada.
El tratamiento con acetazolamida se asoció a evolución favorable, aunque la aparición de alteraciones metabólicas refuerza la necesidad de seguimiento interdisciplinario y control del medio interno durante la terapéutica.
El déficit neurológico agudo representa un desafío para el pediatra de urgencias quién deberá distinguir un accidente cerebro vascular (ACV) de otras condiciones con presentación clínica similar. Estas entidades, conocidas como simuladoras de ACV o stroke mimics, constituyen un grupo heterogéneo de etiologías —metabólicas, infecciosas, inflamatorias, epilépticas y vasculares— que requieren un abordaje específico. En ese sentido, es necesario conocer aquellas patologías y disponer de herramientas que permitan establecer las medidas adecuadas para garantizar el mejor abordaje.
Describir las características clínicas, el proceso diagnóstico y la evolución de tres pacientes con déficit neurológico agudo secundario a entidades simuladoras de ACV que consultan en un servicio de urgencias pediátricas (SUP) en un hospital de tercer nivel.
Caso 1
Niño de 6 años con Síndrome de Sturge Weber en tratamiento con aspirina, levetiracetam y topiramato. Consultó al SUP por hemiparesia braquiocrural derecha de 24 h. de evolución. Se lo valora alerta, orientado y se constata déficit neurológico. Se realiza laboratorio normal. Se interconsulta con neurología y se interpreta como simulador de ACV en contexto de su patología de base por lo que no se solicita imagen de sistema nervioso central (SNC).
Presentó estatus convulsivo focal de hemicuerpo derecho requiriendo Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para infusión continua endovenosa (EV) de midazolam. Resolvió a las 72 h. con recuperación completa del déficit neurológico focal. En plan de hemisferectomía como tratamiento definitivo de la epilepsia.
Caso 2
Niña sana de 2 años consultó al SUP por fiebre, vómitos, tendencia al sueño y hemiparesia braquiocrural izquierda de 2 h. de evolución. Se la valora irritable y se constata déficit neurológico, sin signos meníngeos asociados. Se realizó tomografía y angiotomografía de cerebro normales y angio resonancia magnética (RM) con realce leptomeníngeo supratentorial. Con sospecha de meningoencefalitis se obtuvo líquido cefalorraquídeo (LCR) mediante punción lumbar con pleocitosis linfocitaria y se inició tratamiento empírico con ceftriaxona y aciclovir EV. Ante la presencia de estatus convulsivos, trastornos conductuales y cultivos y PCR virales de LCR negativos, se planteó como nuevo diagnóstico diferencial encefalitis inmunomediada. Se realizó electroencefalograma (EEG) normal. Recibió pulsos de metilprednisolona EV por 5 días con resolución completa del cuadro. Se confirmó en LCR la presencia de anticuerpos anti-MOG (MOGAD), estableciéndose retrospectivamente el diagnóstico definitivo de encefalitis inmunomediada.
Caso 3
Niña sana de 11 años consultó al SUP por cefalea, somnolencia, afasia de expresión y hemiparesia braquiocrural derecha de 4h. de evolución. Se la valora alerta, orientada y se constata déficit neurológico. Se realizó angio tomografía de cerebro con y sin contraste con hipoperfusión hemisférica cerebral izquierda, RM de cerebro con similar hallazgo, EEG desorganizado con lentificación frontocentral izquierda y tóxicos en orina negativos. Se trasladó a UCI para control clínico donde evolucionó favorablemente con recuperación completa sin tratamiento específico. Se interconsultó con el servicio de neurología y se asumió cuadro compatible con migraña hemipléjica.
El ACV en pediatría constituye una emergencia tiempo dependiente cuya identificación precoz es fundamental para disminuir la mortalidad y las secuelas neurológicas. Su diagnóstico en los SUP representa un desafío, dado que una proporción de los pacientes que consultan por déficit neurológico focal agudo corresponden a cuadros simuladores de ACV los cuales requieren abordaje específico.
Los tres casos presentados ilustran la diversidad etiológica de estos cuadros —epilepsia focal en contexto de Sturge-Weber, encefalitis inmunomediada por MOGAD y migraña hemipléjica— y destacan la importancia de un abordaje interdisciplinario que incluya urgencias, neurología pediátrica, cuidados intensivos y especialistas en imágenes. Todo profesional que trabaje en servicios de urgencias pediátricas debe conocer estas entidades para garantizar un diagnóstico diferencial adecuado y un tratamiento oportuno.
El ectima gangrenoso es una enfermedad infecciosa severa de la piel y mucosas. Puede manifestarse en pacientes con inmunodeficiencias, tratamiento quimioterápico, presencia de fisuras perianales, aunque hay casos descriptos en pacientes sanos. El principal germen causal es la Pseudomona Aeruginosa, tambien puede ser el S. Aureus, S. Pyogenes y las Neisserias.
Describir un paciente con patología poco frecuente y grave, con el fin de alertar a los colegas para la sospecha y la posible evolución a la falla múltiple de órganos (FMO).
Paciente femenina de 4 años de edad previamente sana que ingresa a guardia por fiebre de 48 h de evolución en tratamiento antibiótico con AMS, al ingreso se constató mal estado global, signos de descompensación hemodinámica y lesiones en piel. Se iniciaron medidas de reanimación y se decidió ingreso a UCIP.
En UCIP cursó FMO requiriendo drogas vasoactivas e inotrópicas desde el ingreso, se sumo el aporte de corticoides, gammaglobulina, logrando estabilización al cuarto día.
Respiratorio: requirió asistencia ventilatoria mecánica durante todo el proceso.
Hematológico: Presentó pancitopenia y discracia sanguínea en forma persistente que requirió multiples transfusiones de hemoderivados y vitamina K.
Dermatólogico: desde el ingreso mostró lesiones en región glútea y perineal compatibles con ectima gangrenoso, fue consultada con cirugía plástica quien indicó tratamiento local. Presentó a su vez lesiones compatibles con vasculitis que evolucionaron hacia necrosis periférica distal.
Analgosedación: Requirió goteo continuo por AVM con benzodiacepinas, opioides y alfa 2 agonistas.
Infectológico: se obtuvo hemocultivo + para Pseudomona Aeruginosa sensible por lo que se ajustó el esquema con ceftazidime.
Hepático: Presentó injuria hepática con hiperamoniemia por lo que recibió medidas preventivas de encefalopatia.
Nefrológico: Por injuria renal aguda recibió infusión continua de diuréticos y aminofilina con progresión del deterioro por lo que se solicitó traslado a centro de mayor complejidad para inicio de terapia de reemplazo renal continua.
Evolución en centro receptor: paciente cursó con lesión abdominal que requirió ingreso a quirófano, presentó nuevo episodio de sepsis con rotación de antibiótico, empeoró la falla múltiple de órganos falleciendo finalmente a pocos dias de ingreso.
El ectima gangrenoso es una forma de infección severa causada por la pseudomona aeruginosa que puede llevar al FMO. Si bién se puede manifestar en pacientes con inumonodeficiencia de algún tipo, puede presentarse en pacientes sanos y hay que sospecharlo ante lesiones en piel compatibles caracterizadas por placas necróticas. Ante la presencia de sepsis por PAE considerar la probabilidad de una rápida progresión a la FMO por lo que se recomienda un tratamiento oportuno y agresivo, lo que aumenta la posibilidad de buenos resultados.
El Síndrome de Dravet es una encefalopatía epiléptica y del desarrollo, poco frecuente y de origen genético, ocasionada por mutaciones en el gen SCN1A, responsable de codificar canales de sodio dependiente de voltaje.
Se trata de una epilepsia de inicio temprano, que comienza antes de los 6 meses de vida, caracterizada por crisis convulsivas prolongadas, febriles o afebriles, focales y/o generalizadas, con tendencia a evolucionar hacia estatus epilépticos recurrentes. El reconocimiento precoz de esta patología resulta fundamental para orientar el tratamiento adecuado y evitar el uso de fármacos que puedan exacerbar las crisis. Sin embargo, en etapas iniciales puede confundirse con convulsiones febriles complejas, lo que retrasa el diagnóstico y, en consecuencia, la implementación de estrategias terapéuticas específicas.
Describir el caso de una paciente pediátrica con múltiples estatus epilépticos previos al diagnóstico de síndrome de Dravet, destacando la importancia de considerar esta entidad ante la recurrencia temprana de crisis convulsivas prolongadas.
Paciente femenina nacida de 31 semanas, producto de embarazo gemelar por FIV, que curso internación prolongada en neonatología por dificultad respiratoria y recuperación nutricional.
Presentó su primer estatus febril a los 11 meses de edad corregida, con requerimiento de internación en terapia intensiva pediátrica. Se descartaron causas infecciosas o estructurales del sistema nervioso central como origen del estatus epiléptico febril, mediante estudios complementarios que incluyeron análisis de laboratorio y neuroimagen. Tras este primer evento, la paciente comienza tratamiento con Levetiracetam.
Durante el primer año de vida, la paciente presentó 5 episodios de estatus epilépticos febriles, interpretados en primera instancia como convulsiones febriles complejas, realizándose múltiples cambios en su esquema terapéutico e implementando la terapia cetogénica para el manejo de sus crisis. Tras el último episodio, al año y 4 meses de edad, frente a la sospecha de epilepsia de causa genética, se ampliaron estudios, y se solicitó panel genético de epilepsia, confirmándose el diagnóstico de Síndrome de Dravet.
Actualmente, la paciente tiene 4 años de edad, está en seguimiento por neurología infantil, y se encuentra en tratamiento con Brivaracetam, Ácido Valproico, Cannabidiol y dieta cetogénica habiendo logrado adquirir pautas madurativas acorde a edad y permanece libre de crisis epilépticas en los últimos dos años.
Ante estatus epilépticos febriles recurrentes en la primera infancia, el segundo episodio debe considerarse una señal de alarma para sospechar Síndrome de Dravet. El reconocimiento temprano permite orientar el diagnóstico y optimizar el tratamiento para evitar la progresión de enfermedad y pérdida de pautas madurativas.
El deterioro neurológico agudo en pediatría constituye una urgencia tiempo-dependiente en la que el diagnóstico precoz resulta determinante. La superposición entre etiologías infecciosas e inflamatorias del sistema nervioso central representa un desafío crítico, particularmente en escenarios de rápida progresión clínica. La encefalomielitis aguda diseminada (ADEM) es una enfermedad desmielinizante inflamatoria de probable origen autoinmune, infrecuente pero potencialmente grave, cuya presentación inicial puede simular encefalitis infecciosa. Se presenta un caso de evolución rápidamente progresiva con requerimiento de soporte vital, en el que el diagnóstico se estableció tras descartar etiología infecciosa, destacando la relevancia del reconocimiento precoz y del tratamiento inmunomodulador intensivo
Describir la evolución clínica y los hallazgos paraclínicos en una paciente con deterioro neurológico agudo grave.
Analizar el diagnóstico diferencial entre etiologías infecciosas e inflamatorias del sistema nervioso central.
Evaluar la respuesta a la escalada terapéutica inmunomoduladora en ADEM severa.
Paciente de sexo femenino, de 5 años de edad, previamente sana, que inicia el 20/11/2025 con cefalea punzante, continua, de intensidad moderada, asociada a registros febriles 37,8–38 °C. Consulta en múltiples oportunidades en su ciudad de origen, donde recibe tratamiento sintomático. El 22/11 agrega somnolencia, motivo por el cual se solicita laboratorio sin hallazgos patológicos, indicándose pautas de alarma. El 28/11 presenta deterioro del sensorio asociado a bradilalia. Se realiza laboratorio que evidencia leucocitosis (13.780/mm³) con neutrofilia y elevación de proteína C reactiva (15,62 mg/L), sin otras alteraciones significativas. Concomitantemente, presenta vómitos en proyectil y movimientos anormales de tipo fasciculaciones en región facial y miembros superiores, por lo que se decide su internación. Al ingreso se constata Glasgow 12/15, irritabilidad y signos neurológicos focales, sin signos meníngeos francos. Se realizan estudios iniciales: TAC de encéfalo sin hallazgos patológicos, laboratorio con reactantes de fase aguda elevados y punción lumbar con líquido cefalorraquídeo claro, sin respuesta inflamatoria en el citoquímico. Se toman hemocultivos y urocultivo, e inicia tratamiento empírico con ceftriaxona 100 mg/kg/día cada 12 horas y aciclovir 60 mg/kg/día. Ante el deterioro neurológico progresivo, se deriva a unidad de terapia intensiva pediátrica en la ciudad de Paraná, donde ingresa con Glasgow 7/15, requiriendo asistencia respiratoria mecánica durante 48 horas, con posterior extubación programada. Durante su evolución presenta movimientos anormales, por lo que se inicia tratamiento anticonvulsivante con difenilhidantoína. El panel molecular (FilmArray) en LCR resulta negativo. Ante la escasa respuesta clínica, recibe inmunoglobulina endovenosa (2 g/kg en 3 días). Los estudios de LCR, panel virológico e inmunológico incluyendo bandas oligoclonales, anticuerpos anti-NMO y anti-MOG resultan negativos. Por persistencia de movimientos anormales, se rota tratamiento anticonvulsivante a levetiracetam. La RMN cerebral evidencia múltiples áreas hiperintensas en T2/FLAIR y difusión en región córtico-subcortical bilateral y núcleos basales, con realce parcial post gadolinio EV, sugestivas de encefalomielitis aguda diseminada (ADEM), por lo que se inician pulsos de metilprednisolona por 5 días, sin respuesta clínica significativa. El electroencefalograma no evidencia actividad epileptiforme. Por evolución desfavorable, se decide intensificar el tratamiento inmunomodulador mediante plasmaféresis 7 sesiones asociada a ciclofosfamida, con posterior mejoría progresiva. Durante la evolución presenta hipertonía distal, a predominio en hemicuerpo derecho, iniciándose tratamiento con diazepam, baclofeno y kinesioterapia, con respuesta parcial. Se otorga egreso hospitalario con tratamiento inmunosupresor con meprednisona y anticonvulsivantes. Actualmente, la paciente continúa en seguimiento por equipo multidisciplinario, bajo tratamiento inmunosupresor, con mejoría clínica y imagenológica respecto a la resonancia magnética inicial.
Este caso destaca la dificultad en el abordaje del deterioro neurológico agudo en pediatría y la necesidad de considerar etiologías inflamatorias aun en presencia de parámetros compatibles con infección. La ausencia de confirmación microbiológica, junto con la evolución clínica y los hallazgos en neuroimágenes, permitieron establecer el diagnóstico de ADEM. En formas graves, la falta de respuesta al tratamiento inicial obliga a una rápida escalada terapéutica, incluyendo terapias de segunda línea, lo que puede modificar el pronóstico. El reconocimiento precoz, el enfoque dinámico y el manejo interdisciplinario resultan claves para optimizar los resultados en estos pacientes.
El maltrato en recién nacidos y lactantes constituye un importante desafío diagnóstico en los servicios de emergencia debido a la inespecificidad de las manifestaciones clínicas iniciales y a la frecuente ausencia de lesiones externas.
El traumatismo craneoencefálico abusivo (TCEA), tradicionalmente denominado síndrome del bebé sacudido, representa una de las formas más graves de maltrato físico, asociándose con elevada morbimortalidad y secuelas neurológicas permanentes. Su reconocimiento precoz resulta fundamental para instaurar medidas terapéuticas oportunas y prevenir nuevos episodios de violencia.
Presentar el caso de un lactante de 33 días con hemorragia intracraneal secundaria al traumatismo de craneoencefálico abusivo, destacando la importancia del diagnóstico oportuno ante síntomas neurológicos inespecíficos.
Lactante de 33 días de vida que ingresó al servicio de guardia por episodios de apneas. Como antecedente presentaba vómitos alimentarios de 48 horas de evolución. La madre refirió hiporreactividad progresiva, rechazo alimentario y alteraciones del ritmo respiratorio.
Al ingreso se encontraba en regular estado general, afebril, pálido, hiporreactivo (FC 105 lpm, FR 32 rpm, saturación O2 100% con máscara reservorio, T° 36°C). Al examen físico presentaba fontanela anterior abombada, fontanela posterior palpable, episodios de apnea y signos de deshidratación leve. Sin lesiones cutáneas evidentes.
Ante la sospecha inicial de sepsis neonatal tardía se realizaron cultivos, incluyendo punción lumbar traumática, iniciándose antibioticoterapia empírica con ceftriaxona.
Como antecedentes perinatales madre de 18 años con embarazo insuficientemente controlado. Nacimiento por cesárea a las 39 semanas de gestación debido a falta de progresión del trabajo de parto. El recién nacido presentó un puntaje de Apgar de 8/9 y un peso al nacer de 3580 g.
Durante la internación evolucionó con deterioro neurológico progresivo caracterizado por somnolencia, persistencia de la hiporreactividad y nuevos episodios de apnea. Posteriormente presentó nistagmo horizontal intermitente, pupilas con tendencia a la miosis, desviación ocular en “sol poniente”, fontanela anterior tensa y abombada, y diástasis de la sutura interparietal. Ante la sospecha de actividad convulsiva se indicó tratamiento con levetiracetam por vía endovenosa.
La tomografía computada de encéfalo evidenció hemorragia subaracnoidea con extensión intraventricular y un área hipodensa occipital izquierda compatible con edema cerebral. No se identificaron fracturas ni otras lesiones extracraneales asociadas. La evaluación oftalmológica posterior reveló hemorragias retinianas bilaterales
La asociación entre los hallazgos neurológicos, radiológicos y oftalmológicos, sumada a la ausencia de un mecanismo accidental que justificara la magnitud de las lesiones observadas, permitió establecer la sospecha diagnóstica de traumatismo craneoencefálico abusivo.
Discusión:
El traumatismo craneoencefálico abusivo constituye una de las principales causas de morbimortalidad por maltrato infantil en menores de un año. Su diagnóstico suele resultar complejo debido a la inespecificidad de las manifestaciones clínicas iniciales, particularmente en lactantes pequeños, en quienes síntomas como vómitos, rechazo alimentario, apnea o alteración del sensorio pueden simular patologías infecciosas, metabólicas o neurológicas
En el caso presentado, la sospecha inicial de sepsis neonatal tardía resultó razonable dada la forma de presentación clínica. No obstante, la evolución neurológica desfavorable, asociada a la presencia de hemorragia intracraneal y hemorragias retinianas en ausencia de un mecanismo accidental que justificara dichos hallazgos, orientó hacia el diagnóstico de traumatismo craneoencefálico abusivo.
Se pone en manifiesto la necesidad de considerar el diagnóstico de maltrato infantil en lactantes que presentan compromiso neurológico sin una explicación clínica evidente. La identificación temprana resulta esencial no sólo para optimizar el abordaje terapéutico, sino también para activar los mecanismos institucionales y legales de protección del niño, reduciendo el riesgo de nuevas agresiones y de secuelas neurológicas irreversibles.
Conclusión:
El traumatismo craneoencefálico abusivo constituye una emergencia pediátrica de alta morbimortalidad cuyo diagnóstico continúa siendo un desafío debido a la inespecificidad de las manifestaciones iniciales y la frecuente ausencia de signos externos de trauma. Este caso destaca la importancia de mantener un alto índice de sospecha frente a lactantes pequeños con compromiso neurológico inexplicable, ya que el reconocimiento precoz permite instaurar medidas terapéuticas oportunas y disminuir el riesgo de secuelas neurológicas permanentes e incluso las muertes.
Ante un paciente crítico que se presenta con acidosis láctica crítica el abanico clínico a tener en cuenta es basto, cuadros como sepsis, intoxicaciones y shock de otras causas suelen ser las más frecuentes.
Dentro de las causas menos frecuentes hay que tener en cuenta a las metabolopatías que en conjunto son un grupo de patologías de características clínicas heterogéneas y que representan un desafío clínico. Pueden manifestarse a cualquier edad y pueden presentar cuadros tóxicos, severos y agudos y en otros casos subagudos y crónicos. Lo primordial es pensarlas para orientar el diagnóstico e instalar un tratamiento específico.
Comunicar un caso clínico sobre una entidad poco frecuente y de presentación atípica, a modo de tenerla presente entre los diagnósticos diferenciales lo que permitirá un tratamiento temprano con evolución favorable.
Paciente de 15 años que luego de ingerir escasa cantidad de alcohol con varias horas de ayuno, inicia con status convulsivo que requirió AVM motivo por el que ingreso a nuestra UCIP.
Su estadía se caracterizó por presentar acidosis láctica crítica y persistente con valores de PH críticos y lácticos mayores a 20, hiperCkemia (hasta 14000), amoniemia normal, miocardiopatía, injuria renal aguda, injuria hepática aguda y deterioro neurológico.
Se descartaron infecciones sistémicas y del SNC, recibió esquema antibiótico empírico inicial y posteriormente se cubrió foco de IACS con piperaciclina tazobactam y vancomicina
Presento shock refractario que requirió inotrópicos, vasoactivos, con diagnóstico de miocardiopatía hipertrófica por ecocardiograma con FA 28% que iba deteriorando.
Recibió analgo-sedación con destete por síndrome de abstinencia y anticomiciales desde el ingreso.
Se indicó bicarbonato, necesitó furosemida y aminofilina para forzar diuresis con una función renal con deterioro progresivo.
Ante consulta con ECM se decidió aporte de flujo de HDC e insulina para favorecer anabolismo con buena evolución inicial.
Fue derivado a un hospital de mayor complejidad para seguimiento y eventual tratamiento de reemplazo renal donde empeoró estado neurológico, cardiaco, hepático y renal, se configuro dentro de metabolopatía mitocondrial con mal pronóstico, falleciendo a los 15 días del comienzo de la enfermedad.
Ante un paciente con hiperlactacidemia crítica, una vez descartada las causas más frecuentes se deben barajar la posibilidad de una enfermedad metabólica. En nuestro caso surgieron como posibles fenotipos los asociados a beta oxidación, glucogénesis y a trastornos mitocondriales. Con el cuadro neurológico inicial, el trastorno muscular, la acidosis metabólica y el compromiso renal y hepático nos orientó a sospechar un trastorno mitocondrial conocido como Síndrome MELAS (encefalomiopatia mitocondrial, acidosis láctica y episodios similares a ACV), patología de gravedad y difícil manejo con mal pronóstico. Quedan pendientes los resultados para el diagnóstico final
Loxoscelismo cutáneo-visceral; a propósito de un caso
Autores: Karina L. Galvagno, Paola Soto, Pablo E. Petracca, M. Milagros Ortiz Machain, Delfina Urquiza, M. Verónica Torres, Marcela V. Basile.
Introducción:
Las enfermedades derivadas de picaduras de insectos constituyen un gran desafío diagnostico dada su variabilidad clínica y el riesgo de complicaciones locales y sistémicas graves. La sospecha temprana y el reconocimiento oportuno resultan fundamentales para establecer un diagnóstico precoz y optimizar el tratamiento. En este contexto, el loxoscelismo cutáneo-visceral representa una entidad poco frecuente, pero potencialmente grave, pudiéndose convertir en una emergencia médica. Requiere un alto índice de sospecha clínica para su identificación ya que la araña y/o su picadura pueden pasar inadvertidas. Presentamos el caso de un paciente pediátrico con loxoscelismo cutáneo- visceral, describiendo el proceso diagnóstico, la evolución clínica y el abordaje terapéutico instaurado
Presentar un caso clínico de loxoscelismo cutáneo-visceral en edad pediátrica, describiendo síntomas iniciales, evolución clínica, estudios complementarios y tratamientos instaurados, con el fin de destacar la importancia del diagnóstico precoz y tratamiento multidisciplinario oportuno para lograr resultados favorables.
Paciente de 8 años que consulta por dolor intenso que impedía la marcha y cambio de coloración de pie izquierdo de reciente comienzo (2-3 horas previas). Negaban antecedente traumático, referían que el dolor había comenzado súbitamente luego de dar un paseo caminando. Al retirar el calzado, evidenciaron el cambio de coloración del pie. A su ingreso se constató pie frio, con coloración azulado-violácea, sin lesión o puerta de entrada evidente, con pulsos palpables asociado a dolor intenso. Se solicitó inicialmente ecografía doppler de miembro inferior: Sin evidencia ecográfica de trombosis venosa profunda del miembro inferior izquierdo. Sistema arterial del miembro inferior izquierdo desde la arteria femoral común hasta la pedia sin evidencia de hipoflujo. Evoluciona rápidamente con aumento de la coloración azulada y del dolor por lo que se decide ampliar estudio con angiotomografía de miembros visualizando flujo filiforme a nivel de arteria tibial anterior y posterior. Adicionalmente se solicitó laboratorio con hallazgos compatibles con coagulación activada y coagulopatía por consumo y tromboelastograma patológico. Con sospecha de coagulación intravascular diseminada (CID), hematología infantil indica: soporte transfusional intensivo (Transfusión de plaquetas, plasma, fibrinógeno, AT3 y Proteína C), y dado el riesgo de vitalidad del miembro, y el mecanismo fisiopatológico sospechado (CID, trombosis de la microvasculatura) y sin sangrados evidentes, inicia profilaxis con enoxaparina por estado protrombótico
Por la clínica del paciente y los hallazgos de laboratorio compatibles con CID, se sospecha como una de las posibles entidades causales, loxoscelismo cutáneo-visceral, por lo que se decide en conjunto con toxicología, pasaje de antídoto: antiveneno loxosceles (recibió 5 ampollas EV en total, aproximadamente 15 horas posteriores al inicio de los síntomas). A las 24 horas del ingreso, por empeoramiento clínico compatible con síndrome compartimental (edema, tumefacción, coloración violácea y compromiso de la perfusión con cianosis distal) traumatología infantil decide realización de fasciotomía descompresiva, evolucionando con franca mejoría posterior, con recuperación progresiva de la coloración y evidenciándose luego de la mejoría del edema, el sitio de picadura. Luego de la administración del antídoto, evoluciona con parámetros hematológicos muy favorables y tromboelastogramas normales; sin nuevos requerimientos transfusionales, con mejoría progresiva de la sintomatología local. En el seguimiento evolutivo el paciente presento evolución clínica favorable, con recuperación ad integrum
El presente caso ilustra la forma de presentación y la evolución potencialmente grave del loxoscelismo cutáneo-visceral, caracterizado por un inicio agudo y progresión rápida, con compromiso local severo y riesgo de complicaciones sistémicas graves e incluso fatales si no se reconoce y trata adecuadamente.
La administración oportuna del antídoto, junto con un manejo intensivo y multidisciplinario de las complicaciones locales y sistémicas, fue determinante para lograr una evolución favorable y la recuperación completa del paciente sin secuelas.
Las lesiones traumaticas en niños y adolescentes son poco frecuentes pero no raras. La sospecha temprana y el abordaje multidisciplinario son determinantes para el pronostico. Representa entre el 1 y 10% de las lesiones reportadas y son mas frecuentes en hombres que en mujeres. El compromiso medular en menores de 15 años comprende aproximadamente el 6% de todas las lesiones medulares. En general, las causas mas frecuentes de este tipo de lesion en niños menores de 10 años son los accidentes automovilisticos y las caidas; en niños mayores a esta edad, los deportes.
Las caracterisiticas anatomicas de la columna cervical en desarrollo, en conjunto con el tamaño de la cabeza, la hacen mas vulnerable a lesiones, especialmente en flexion. Esta desproporcion relativa de la cabeza hace que se deban tener precauciones agregadas, especialmente para traslados.
Describir la presentacion clinica y el abordaje multidisciplinariode un paciente pediatrico con traumatismo raquimedular por zambullida, destacando el valor de la sospecha temprana, los signos autonomicos y la resolucion quirurgica precoz.
Paciente mascuulino de 14 años sin antecedentes previos, ingresa por servicio de emergencias pediatricas luego de sufrir traumatismo cervical indirecto al arrojarse a pileta de baja profundidad. Al ingreso estable hemodinamicamente, Glasgow 15/15, se realiza inmvolizacion cervical con collar tipo Filadelfia.
Manifiesta parestesias en tronco y extremidades superiores e inferiores, ademas refiere dolor en manos y muñecas, a predominio izquierdo. En region pelvica anestesia y ausencia de precepcion urinaria y rectal, como signo asociado se constato priapismo no doloroso.
Se realiza TAC de cerebro, macizo facial y columan cervical, se recibe informe columna cervical fractura lineal vertical anterior en cuerpo de C5, con desplazamiento de segmento anterior, a su vez presenta fractura en laminaderecha con retrolistesis generando borramiento del espacio pre medular. Resto sin lateracion.
Se realiza interconsulta con neurocirugia quien indica realizacion de RMN, la cual informa remodelacion en cuerpo y lamina derecha en C5 a expensas de fractura ya visualizada en TAC, con edema. Restrolistesis a dicho nivel con borramiento del espacio pre y post medular con cambios en la señal endomedular potenciada en T2, iso en T1, sugestivo de edema.
Cambios en la señal de discos intervertebrales C3-C4, C4-C5 y C5-C6. Abombamiento posterior del ligamento longitudinal posterior en cuerpo C5-C6 y posterior al cuerpo C6, con imagen linela hiperintenso en T2 e iso en T1.
Se evalua deciciendo paso a quirofano para realizacion de Corpectomia C5 + artrodesis C4-C6.
El trauma raquimedular cervical secundario a zambullidas en aguas poco profundas representa una patologia grave y potencialmente prevenible. La presencia de signos neurologicos como deficit segmentario, alteraciones sensitivs y disfuncion autonomica evidencia compromiso significativo y obligan a una rapida actuacion diagnostica y terapeutica.
La estabilizacion inicial, la correcta inmovilizacion cervical y la monitorizacion neurologica seriada constituyen pilares fundamentales del manejo. El abordaje multidisciplinario precoz permite optimizar el tratamiento y disminuir complicaciones secundarias.
Este caso resalta ademas la importancia de las estrategias de prevencion y educacion comunitaria respecto a practicas recreativas de riesgo, especialmente en adolescentes, grupo etario particularmente expuesto a este tipo de lesiones traumaticas.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11703 Megacolon tóxico secundario a intestino duplicado en adolescente. A propósito de un caso. Otros |
VALENTINA CLARA BARRESI MENDEZ | |
| 11714 LOXOSCELISMO SISTÉMICO: A PROPÓSITO DE UN CASO Otros |
JULIETA YUDI | |
| 11726 TUMOR DE WILMS EN PEDIATRÍA: SERIE DE CASOS EN UN HOSPITAL DE TERCER NIVEL DE SANTA FE (2008-2025) Otros |
LAURA COLLOMB KREMER | |
| 11730 Una enfermedad disfrazada de bronquiolitis: Enfisema Lobar Congénito Otros |
MARIA FLORENCIA DOLORINI | |
| 11761 Papilomatosis laríngea a propósito de un caso Otros |
MARIA AGOSTINA MODARELLI | |
| 11796 A propósito de un caso: Mielitis transversa aguda grave en pediatría con compromiso respiratorio severo Otros |
JESICA NOELIA PEOVICH | |
| 11805 Osteoartritis séptica de cadera y miositis de muslo por SAMR asociadas a trombosis venosa profunda y embolización pulmonar séptica: reporte de un caso Otros |
LUDMILA MORELLI | |
| 11807 A propósito de un caso: PERICARDITIS AGUDA Y DERRAME PERICÁRDICO SEVERO EN EDAD PEDIÁTRICA, MEJORANDO EL PRONÓSTICO DE ENFERMEDADES POCO FRECUENTES A TRAVÉS DEL TRABAJO MULTIDISCIPLINARIO Otros |
ESTEFANIA MARIA DEL ROSARIO VIOLA | |
| 12423 A propósito de un caso: shock hemorrágico descompensado en una paciente con enfermedad de Von Willebrand tipo 3, abordaje basado en protocolos de trauma. Otros |
DANIELA BUTELMAN |
Introducción: La mielitis transversa aguda tiene un origen inmunomediado, caracterizado por una lesión inflamatoria o desmielinizante que afecta a la médula espinal. Se manifiesta con síntomas motores, sensitivos y autonómicos. La instauración del cuadro clínico suele ser aguda aunquepuede darsehasta luego de 21 días desde el inicio de los síntomas. En pediatría, su incidencia es baja, pero representa una urgencia neurológica debido al riesgo de secuelas permanentes. Puede presentarse de forma idiopática o asociada a infecciones, enfermedades autoinmunes o procesos postinfecciosos. El diagnóstico diferencial incluye entidades como el Síndrome de Guillain-Barré y el Botulismo, especialmente en fases iniciales.
Objetivos:
Describir un caso de mielitis transversa en un paciente pediátrico con evolución tórpida y compromiso respiratorio significativo.
Descripción del caso:
Paciente masculino de 10 años,previamente sano, con esquema de vacunación completo y antecedente de faringitis estreptocócica 15 días previos tratada con antibióticos. Comienza concuadro de cervicalgia autolimitada en dos oportunidades, sin otros síntomas asociados. Posteriormente agegaparesia de miembros superiores, que progresa en el transcurso de 30 minutos a paresiade miembros inferiores.
La rápida progresión del déficit motor, inicialmente localizada y luego generalizada, sin compromiso sensitivo evidente ni alteración del sensorio, motivó la consulta inmediata con su pediatra de cabecera, quien decide derivación a Hospital Regional Venado Tuerto para evaluación. Al ingreso paciente lucido, hemodinámicamente estable. Se constata al examen físico parálisis flácida en miembros superiores asociado a paresia de miembros inferiores con sensibilidad conservada y sin compromiso de pares craneales
Al momento del ingreso, el cuadro neurológico agudo planteó un desafío diagnóstico debido a la rápida progresión del déficit motor y su distribución. Orientó inicialmente a considerar entidades del sistema nervioso periférico.
En este contexto, el principal diagnóstico diferencial fue el Síndrome de Guillain-Barré, dada la asociación frecuente con infecciones previas y la presentación con debilidad progresiva. Sin embargo, la forma de inicio, con predominio en miembros superiores y carácter descendente, junto con la conservación de la sensibilidad y la rapidez de instauración, resultaban atípicas para esta entidad.Asimismo, se consideró el botulismo, no obstante, la ausencia de compromiso de pares craneales, la falta de síntomas autonómicos relevantes y la evolución clínica sin deterioro del sensorio hicieron este diagnóstico menos probable.
Por otra parte, la posibilidad de una lesión a nivel del sistema nervioso central cobró relevancia ante la distribución del déficit motor y la relativa preservación sensitiva. En este sentido, la Mielitis Transversa se planteó como diagnóstico probable, especialmente considerando el antecedente de infección reciente, lo que sugiere un mecanismo inmunomediado postinfeccioso.
Como parte de la evaluación inicial, se solicitaron estudios complementarios que incluyeron laboratorio general, estudios toxicológicos en orina y tomografía computada de cráneo con el objetivo de descartar causas estructurales, infecciosas o tóxicas. Si bien estos estudios iniciales no aportaron hallazgos concluyentes, permitieron excluir diagnósticos diferenciales urgentes.Posteriormente, la resonancia magnética evidenció lesión hiperintensa compatibles con mielitis transversa.
Dada la gravedad del cuadro, su rápida progresión y la sospecha de compromiso medular, se decidió la internación para monitoreo estrecho y, posteriormente, la derivación a un centro de mayor complejidad. El niño cursó internación desde el día 8/10/25 al 5/12/25 y recibió tratamiento inmunomodulador con pulsos de metilprednisolona e inmunoglobulina endovenosa. Evolucionó con insuficiencia respiratoria progresiva, requiriendo asistencia ventilatoria mecánica y traqueostomía. Persistió con secuelas motoras y necesidad de rehabilitación interdisciplinaria.
Conclusiones
La Mielitis Transversa constituye una urgencia neurológica poco frecuente en pediatría, cuyo diagnóstico puede resultar desafiante ante presentaciones atípicas. La evolución hacia compromiso respiratorio severo con requerimiento de traqueostomía pone de manifiesto el potencial de gravedad de esta entidad, así como la importancia del reconocimiento precoz y la derivación oportuna a centros de mayor complejidad.
Asimismo, se destaca el rol fundamental del abordaje interdisciplinario y del seguimiento a largo plazo, considerando las secuelas neurológicas y respiratorias, que impactan significativamente en la calidad de vida del paciente
La prevalencia de la pericarditis aguda en pediatría es baja, representando el 5% de las consultas por dolor torácico. Las causas más frecuentes son las infecciosas, principalmente de origen viral. La presentación clínica abarca un espectro que varía desde síntomas muy sutiles hasta la aparición de un colapso cardiovascular secundario al taponamiento cardiaco por derrame pericárdico masivo; es común el antecedente de un síndrome gripal siendo el síntoma clásico el dolor torácico, pudiendo presentarse con o sin fiebre. El diagnóstico se basa en la presencia de criterios clínicos, analíticos, electrocardiográficos e imagenológicos tanto por ultrasonografía como tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RMI). El tratamiento médico se reserva para la pericarditis aguda de bajo riesgo, en cambio el tratamiento quirúrgico, la pericardiocentesis, se indica en pacientes con taponamiento cardíaco o derrame pericárdico grande (>20 mm). En cuanto al pronóstico la mayoría de los casos de pericarditis idiopática o viral se resuelven sin secuelas, y aproximadamente el 35% de los niños evolucionan con recurrencias. La sospecha diagnóstica oportuna y el tratamiento adecuado son fundamentales para mejorar el pronóstico. Se destaca la importancia de considerar el derrame pericárdico como complicación esperable de una pericarditis aguda y la necesidad de un enfoque multidisciplinario para el manejo de esta condición.
Describir un caso clínico de derrame pericárdico severo secundario a pericarditis aguda de probable origen viral y destacar el diagnóstico y el abordaje multidisciplinario en un hospital polivalente.
Paciente de 12 años, antecedente de síndrome de Dravet en tratamiento con anticonvulsivantes, que se interna por cuadro de fiebre de origen desconocido de 15 días de evolución. A su ingreso se presenta con una frecuencia cardíaca normal para la edad, a la auscultación ruidos netos normofonéticos sin soplos, pulsos periféricos con amplitud moderada y buena perfusión periférica. Inicialmente se toman cultivos en búsqueda de foco infeccioso de origen bacteriano y serologías de enfermedades virales prevalentes, sin instaurar tratamiento antimicrobiano. Precozmente se recibe resultado de anticuerpos anti CMV IgG e IgM reactivos, tomándose conducta expectante. Transcurriendo el tercer día de internación presenta de manera súbita signos clínicos de shock de bajo gasto: palidez mucocutánea, cianosis distal, taquicardia, pulsos periféricos débiles, lleno ungueal enlentecido por lo que se inicia reanimación con fluidos logrando estabilizar a la paciente. Dentro de la primera hora de instaurado el cuadro se inicia tratamiento antibiótico de amplio espectro, se realiza TC de tórax que informa derrame pericárdico moderado, evaluación por servicio de cardiología y realización de ecocardiograma Doppler que constató derrame pericárdico moderado circunferencial con una máxima separación de hojas de 15 mm a nivel posterior, con colapso parcial de aurícula y ventrículo derecho, signos ecográficos de taponamiento cardiaco. Ingresa a Unidad de cuidados intensivos y es intervenida por cirujano cardiovascular quien realiza pericardiocentesis con éxito. Las intervenciones detalladas permitieron la estabilización clínica de la paciente y la instauración del tratamiento adecuado oportunamente.
La pericarditis aguda y una de sus complicaciones el derrame pericárdico, son entidades clínicas que requieren un alto índice de sospecha diagnóstica. La presentación clínica suele ser inespecífica, lo que puede retrasar el diagnóstico y tratamiento, aumentando la morbimortalidad. En nuestro caso la sospecha clínica, y la confirmación por ecocardiografía y TC de tórax fueron fundamentales para confirmar el diagnóstico. La pericardiocentesis de emergencia fue necesaria para aliviar la compresión torácica y mejorar el gasto cardiaco. La mortalidad intrahospitalaria en pacientes con derrame pericárdico y shock de bajo gasto es alta, pero la intervención temprana puede mejorar significativamente los resultados. Un enfoque multidisciplinario es fundamental para mejorar los resultados en estos pacientes. La disponibilidad de especialistas en cardiología, cirugía cardiovascular, cuidados intensivos pediátricos, diagnóstico por imágenes, infectología, es fundamental para proporcionar un abordaje integral y de alta calidad a los pacientes pediátricos. El caso clínico presentado es un ejemplo que expone la importancia de trabajar en un hospital que cuenta con todos los profesionales necesarios para abordar patologías graves y poco frecuentes en pediatría.
El shock hemorrágico (SH) en pediatría constituye una emergencia vital que requiere reconocimiento y control inmediato del sangrado. La reanimación orientada al control de daño hemostático es clave para prevenir complicaciones asociadas a un peor pronóstico.
Se describe un caso clínico de SH descompensado en una paciente con Enfermedad de Von Willebrand (EvW) tipo 3 en un servicio de urgencias pediátricas (SUP) de un hospital de tercer nivel.
Niña de 1 año y 3 meses de edad con diagnóstico EvW tipo 3, en tratamiento preventivo con ácido tranexámico vía oral, que consulta por epistaxis de tres horas de evolución. Se la valora con triángulo de evaluación pediátrica inestable y se traslada a sala de reanimación donde es valorada con cuadro de shock hemorrágico descompensado. Se realizan las medidas iniciales: control de hemorragia con taponaje nasal y ácido tranexámico tópico, oxigenoterapia, colocación de dos accesos venosos periféricos, expansión con cristaloides, medidas activas de prevención de la hipotermia y solicitud de transfusión de hemocomponentes en extrema urgencia (glóbulos rojos, plasma fresco congelado y plaquetas) en proporción 1:1:1. Ante la persistencia de inestabilidad hemodinámica, se inicia droga vasoactiva mientras se aguardan los hemocomponentes. Junto a la transfusión, se administra ácido tranexámico y factor VII recombinante por vía endovenosa. A continuación, se traslada a la unidad de cuidados intensivos donde evoluciona favorablemente. Se otorga egreso hospitalario a las 48 horas.
Se destaca la importancia del reconocimiento precoz del shock hemorrágico, la estimación de su gravedad y su abordaje inicial, jerarquizando la transfusión temprana de hemocomponentes, limitando el uso de cristaloides e iniciando de manera oportuna la infusión de drogas vasoactivas. Ante la ausencia de guías específicas para el manejo del shock hemorrágico en pacientes con discrasias sanguíneas, el abordaje se basó en protocolos estandarizados de trauma, cuya disponibilidad y accesibilidad resultan fundamentales en escenarios críticos.
Introducción
El género Loxosceles comprende arañas de distribución mundial que habitan en estrecha relación con el ser humano. Su mordedura se caracteriza principalmente por producir necrosis cutánea y, en un bajo porcentaje de casos, manifestaciones sistémicas potencialmente graves.
Presentar un caso de loxoscelismo sistémico en una paciente pediátrica.
Paciente de sexo femenino de 8 años, con antecedente de síndrome de Down y sin controles médicos periódicos.
Consultó por un cuadro clínico de 5 días de evolución caracterizado por fiebre, vómitos y diarrea no disentérica, asociado a lesión eritematosa en muslo derecho. Inicialmente recibió tratamiento ambulatorio con cefalexina. Debido al empeoramiento de la lesión cutánea, fue derivada a un centro de mayor complejidad.
Al ingreso presentaba compromiso moderado del estado general e irritabilidad, encontrándose afebril y hemodinámicamente compensada. Se observó exantema eritematoso generalizado con descamación periorificial. En el muslo derecho presentaba lesión ulcerada y supurativa, asociada a eritema y aumento de temperatura local. Asimismo, se evidenciaron lesiones ulcerativas adicionales en miembros superiores y pies, sin signos de flogosis.
Se realizaron dos hemocultivos y estudios complementarios, destacándose: hemoglobina 10 g/dl, hematocrito 30%, leucocitos 34.200/mm³ (2% cayados, 84% neutrófilos segmentados), plaquetas 50.000/mm³, proteína C reactiva 319 mg/L, creatinina 1,37 mg/dl, urea 122 mg/dl, bilirrubina total 10 mg/dl, sodio 124 mEq/L y potasio 2,7 mEq/L.
Ante la sospecha inicial de síndrome de shock tóxico estafilocócico, se inició tratamiento antibiótico empírico con vancomicina y ampicilina/sulbactam, de acuerdo con el protocolo institucional.
Durante la internación en sala común presentó rápida progresión clínica, evolucionando en menos de 12 horas a shock séptico refractario a fluidoterapia, por lo que ingresó a la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica.
Al ingreso a cuidados intensivos requirió intubación endotraqueal, asistencia respiratoria mecánica, soporte inotrópico y antibioticoterapia con clindamicina, ceftriaxona y vancomicina.
Ante la sospecha de loxoscelismo sistémico, en contexto de hemólisis, insuficiencia renal aguda y lesión cutánea compatible, se realizó interconsulta con Toxicología. A las 12 horas del ingreso a UTIP recibió tratamiento con antiveneno específico (10 ampollas), con posterior evolución favorable alrededor de 12h de administración del mismo.
Cumplió tratamiento antibiótico con clindamicina y ceftriaxona durante 10 días y vancomicina durante 14 días. Requirió asistencia respiratoria mecánica durante 72 horas.
Los hemocultivos, urocultivos y cultivos de heridas resultaron negativos.
Desde el punto de vista dermatológico, precisó múltiples toilettes quirúrgicas, dos sesiones de cámara hiperbárica y posterior autoinjerto cutáneo.
El loxoscelismo presenta dos formas clínicas: cutánea y sistémica. La forma cutánea es la más frecuente y se caracteriza por lesión en sitio de la mordedura inicialmente eritematosa, que evoluciona a placa marmórea y posteriormente a lesión necrótica ulcerativa. Cuando la mordedura ocurre en tejidos laxos puede presentarse la variante edematosa, la cual no evoluciona a necrosis.
El loxoscelismo sistémico constituye una forma infrecuente de presentación, caracterizada por hemólisis intravascular y coagulación intravascular diseminada asociadas a lesión cutánea. Puede evolucionar con insuficiencia renal aguda, principal causa de mortalidad en estos pacientes.
Debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales en pacientes con lesiones cutáneas compatibles y compromiso sistémico asociado, especialmente en áreas endémicas.
La duplicación intestinal es una malformación congénita infrecuente del tracto digestivo, generalmente diagnosticada en la primera infancia. Se manifiesta con síntomas inespecíficos como dolor abdominal, estreñimiento y obstrucción intestinal. El megacolon tóxico constituye una complicación secundaria a constipación crónica refractaria y se caracteriza por dilatación colónica y signos de toxicidad sistémica.
Se describe el caso de una paciente de 14 años que desarrolló megacolon tóxico secundario a intestino duplicado.
Paciente femenina de 14 años con antecedentes de constipación crónica, suboclusión intestinal y ectopia renal derecha cruzada fusionada. Ingresa por abdomen agudo obstructivo por constipación de 15 días de evolución que progresa con megacolon tóxico y candidemia secundaria a translocación intestinal tratada con antifúngicos. Se realizó laparotomía exploratoria, sigmoidectomía parcial y colostomía, y biopsia sigmoideo-rectal que confirmó una duplicación intestinal tubular.
La duplicación colónica debe considerarse en pacientes pediátricos con estreñimiento crónico y obstrucción intestinal, debido a su potencial evolución hacia complicaciones graves que requieren tratamiento quirúrgico urgente.
Las infecciones osteoarticulares constituyen una causa importante de morbimortalidad en pediatría y requieren un alto índice de sospecha clínica para lograr un diagnóstico precoz y prevenir complicaciones. Staphylococcus aureus es el principal agente etiológico en la infancia. Las cepas meticilino resistentes (SAMR) se han asociado a formas clínicas más invasivas y a una mayor frecuencia de complicaciones sistémicas, entre ellas miositis, trombosis venosa profunda y fenómenos embólicos sépticos; entidades poco frecuentes cuyo reconocimiento temprano resulta fundamental para mejorar el pronóstico.
Presentar el caso de una paciente pediátrica con osteoartritis séptica de cadera y miositis de muslo, complicadas con trombosis venosa profunda y embolización pulmonar séptica en el contexto de bacteriemia por SAMR, destacando la importancia de la reevaluación clínica y diagnóstica ante una evolución desfavorable.
Paciente de sexo femenino de 9 años, previamente sana, que consultó por fiebre, vómitos y dolor abdominal localizado en fosa ilíaca derecha, de comienzo en epigastrio, con irradiación a miembro inferior derecho.
Al ingreso se encontraba febril, en regular estado general, con facie dolorosa. Presentaba abdomen doloroso a la palpación en fosa ilíaca derecha, sin signos de irritación peritoneal. El miembro inferior derecho presentaba leve dolor a la movilización pasiva de la cadera sin impotencia funcional.
Los estudios de laboratorio iniciales mostraron leucocitosis leve con neutrofilia (11.600/mm³; 83,6% neutrófilos), hemoglobina 11,2 g/dL y recuento plaquetario 224.000/mm³, sin alteraciones de la función renal ni hepática. La paciente fue evaluada por los servicios de Cirugía y Traumatología. Las radiografías y ecografía de pelvis y caderas no evidenciaron alteraciones. Ante la sospecha de abdomen agudo quirúrgico se realizó apendicectomía, constatándose apendicitis flegmonosa.
Durante el postoperatorio persistió febril y presentó aumento progresivo del dolor en miembro inferior derecho, con aparición de edema, signos de flogosis, limitación funcional e imposibilidad para la marcha. Se constató además, rotación externa en abducción y dolor intenso a la movilización pasiva de la cadera.
Ante la evolución clínica desfavorable se ampliaron los estudios complementarios. Los hemocultivos obtenidos durante la internación resultaron positivos en dos muestras para Staphylococcus aureus resistente a meticilina. Presentó elevación progresiva de los reactantes inflamatorios, con proteína C reactiva de 219,4 mg/L. El ecodoppler venoso de miembro inferior derecho evidenció trombosis venosa profunda de la vena femoral derecha. El ecocardiograma Doppler no evidenció signos de endocarditis. La tomografía computada de tórax, abdomen y pelvis mostró múltiples imágenes nodulares pulmonares bilaterales de distribución aleatoria, compatibles con embolización pulmonar séptica, además de alteraciones en la musculatura aductora del muslo derecho. La resonancia magnética nuclear evidenció miositis y osteoartritis séptica de cadera, confirmando el compromiso osteoarticular y de partes blandas.
La paciente fue derivada a centro de mayor complejidad, donde se realizó artrocentesis diagnóstica y terapéutica. Recibió tratamiento antibiótico dirigido con ceftriaxona y vancomicina, además de anticoagulación con enoxaparina. Evolucionó favorablemente, con descenso progresivo de los parámetros inflamatorios y recuperación funcional.
Se otorgó el alta hospitalaria con seguimiento ambulatorio y anticoagulación domiciliaria.
La persistencia de la fiebre y el deterioro funcional progresivo del miembro inferior derecho, pese al tratamiento inicial, motivaron la ampliación del abordaje diagnóstico, permitiendo identificar una trombosis venosa profunda femoral y una embolización pulmonar séptica, hallazgos que evidenciaron la extensión sistémica del proceso infeccioso. La bacteriemia por SAMR confirmó una infección invasiva por un microorganismo de elevada virulencia, mientras que la marcada elevación de la proteína C reactiva se correlacionó con la gravedad del cuadro y el desarrollo de complicaciones.
La coexistencia de una apendicitis flegmonosa pudo haber dificultado inicialmente la sospecha de una infección osteoarticular invasiva debido a la superposición de manifestaciones clínicas.
Este caso destaca la importancia de reevaluar de forma exhaustiva a los pacientes con evolución desfavorable, aun cuando exista un diagnóstico inicial que explique parcialmente la sintomatología. Las infecciones osteoarticulares por SAMR pueden asociarse a complicaciones tromboembólicas y pulmonares graves, por lo que la sospecha precoz, el diagnóstico oportuno y el abordaje multidisciplinario resultan fundamentales para reducir la morbimortalidad y prevenir secuelas.
Introducción:
La papilomatosis es una enfermedad infrecuente de la vía respiratoria alta que se caracteriza por la proliferación de lesiones epiteliales exofíticas, fundamentalmente en la laringe. Es causada por el virus del papiloma humano, principalmente el 6 y 11, siendo el tumor laríngeo benigno más común en los niños.
En el 75% de los casos, los síntomas se inician antes de los 5 años. Llanto débil y disfonía son los síntomas más comunes, ya que las cuerdas vocales suelen ser la localización inicial y predominante. La disfonía se caracteriza por ser persistente y progresiva, sin períodos de voz normal. A medida que los papilomas aumentan su tamaño, comienzan a obstruir la vía aérea, lo que se manifiesta con dificultad respiratoria progresiva y estridor inspiratorio de tono grave. Otros síntomas: ronquidos y apneas del sueño, tos crónica, infecciones respiratorias recurrentes, disfagia y retraso del crecimiento. Prevalencia 1,45- 2,93 cada 100.000
Objetivo:
Describir un caso de papilomatosis laríngea, sucedido en el Hospital Dr. Héctor Cura, Noviembre 2024, Olavarría.
Paciente sin antecedentes perinatales a destacar, presenta una primera internación al año y 9 meses de vida, en UCIP por laringitis grave donde permaneció en ARM 3 días, presentando luego de extubación afonía y estridor inspiratorio. En dicha internación se realizó radiografía de cuello en hiperextensión y se visualizó estenosis subglótica, por lo que se programó turno de manera ambulatoria para intervención y no asistió.
A los 2 años y medio ingresa a nuestro nosocomio, por dificultad respiratoria de 12 horas, con regular mecánica ventilatoria, tiraje subcostal, regular entrada de aire bilateral, estridor laríngeo, SO2 de 97%, taquipneico y taquicárdico. Se realizan nebulizaciones con adrenalina y Salbutamol, por persistir con sintomatología, se interna para tratamiento con oxigenoterapia por cánula alto flujo FiO2 60% que fue en descenso, hasta su suspensión, nebulizaciones con Salbutamol intercaladas con Adrenalina y Budesonide + Dexametasona. Cubriendo foco infeccioso, recibió Oseltamivir por 3 días y Azitromicina por 5 días VO. Permanece 8 días internado, y se gestiona turno para Otorrinolaringología en hospital HIEMI, Mar del Plata para diagnóstico (no asiste)
A los 2 meses de su externación, ingresa en ambulancia en paro respiratorio. En UCIP permanece en ARM y sedoanalgesia durante 1 día, y luego de extubación permanece con oxigenoterapia por máscara a 5 litros.
Por sospecha de neumonía aspirativa, se medica con Ampicilina- Sulbactam que con desarrollo de cocos gram positivos en cultivo de aspirado traqueal, se rota a Clindamicina.
Se deriva a Hospital Interzonal Tetamanti en la ciudad de Mar del Plata, para correcto diagnóstico y tratamiento, le realizan broncoscopia y se diagnostica papilomatosis laríngea.
En marzo del 2025 reingresa por dificultad respiratoria de 48 hs y por clínica se sospecha obstrucción de vías aéreas superiores, por recidiva de papilomatosis. Requirió expansión a 20 ml/kg, máscara a 5 litros, nebulización con Adrenalina, Salbutamol y carga de Dexametasona IM + push de Hidrocortisona. Se interna en sala pediátrica en CAFO FiO2 60% por 24 hs, luego se desciende a máscara a 5 litros. Recibió nebulizaciones con Ciprofloxacina e Hidrocortisona + Dexametasona EV, ayudando al proceso inflamatorio y se deriva nuevamente a HIEMI
En septiembre de 2025 en HIEMI por recidivar cuadro se le realizó la aplicación de anticuerpos monoclonales (Bevacizumab) intralesionales sin resultados.
A los 4 meses, reingresa por sintomatología respiratoria aguda asociada a estridor laríngeo grave, saturación 92%, cianosis peribucal e ingresa a UCIP, permanece en ARM y se medica empíricamente con Ampicilina Sulbactam EV por sospecha de neumonía bilateral (Rx con infiltrados parahiliares), HMC x2 negativos. Por la complejidad, se deriva al Hospital HIEMI en avión sanitario.
Actualmente se encuentra externado, viviendo en Mar del Plata, intervenido quirúrgicamente para exéresis de los pólipos laríngeos en varias oportunidades.
Se destaca el seguimiento multidisciplinario del paciente en ambas instituciones, así como también el énfasis sobre la familia en la importancia de la adherencia al tratamiento y los controles debido a la gravedad y al carácter recurrente de la enfermedad
Debido al sutil comienzo de los síntomas el diagnóstico se demora. Lo habitual es que se diagnostique entre los 2 y los 5 años de edad, un año después del comienzo de los síntomas, con la disfonía marcada o comienzo de estridor y obstrucción respiratoria.
Como pediatras es fundamental reconocer los trastornos de la voz y evaluar la vía aérea en todo niño con disfonía persistente, a fin de establecer el diagnóstico preciso y el tratamiento oportuno
El tumor de Wilms o nefroblastoma es el tumor renal maligno más frecuente en la infancia, con una incidencia de aproximadamente el 4,4% de los tumores pediátricos argentinos. Se presenta con mayor frecuencia entre los 2 y 5 años de edad. Habitualmente se manifiesta como una masa abdominal indolora, aunque también puede presentarse con hematuria, hipertensión arterial, pérdida de peso o anorexia, lo que en ocasiones retrasa el diagnóstico. Estadificación de la enfermedad del estadio I a V en función de la progresión. El tratamiento se basa en dos protocolos internacionales —SIOP-UMBRELLA y COG. El pronóstico es favorable, con una supervivencia global a 5 años superior al 90% en estadios localizados.
Describir las características clínicas iniciales, tratamiento y evolución de los pacientes con tumor de Wilms atendidos en un Hospital de tercer nivel de Santa Fe de enero de 2008 a diciembre de 2025.
Población y métodos: Estudio descriptivo y retrospectivo. Se incluyeron pacientes de 1 mes a 15 años de edad con diagnóstico de tumor de Wilms, atendidos en la institución durante el período mencionado. Se excluyeron 3 pacientes.
Resultados: Se identificaron 15 pacientes con diagnóstico de tumor de Wilms La edad al diagnóstico varió entre 4 meses y 9 años, predominando el sexo femenino.
La manifestación clínica más frecuente fue la masa abdominal palpable indolora, seguida de distensión abdominal, dolor abdominal e hipertensión arterial. Los estadios II y III fueron los más frecuentes al diagnóstico. En relación con el tratamiento, 9 de los pacientes recibieron protocolo SIOP-UMBRELLA y 6 protocolo COG. Al momento del registro, 8 de los pacientes se encontraban en remisión, mientras que 2 permanecían en tratamiento activo y 2 habían fallecido.
El tumor de Wilms en la población estudiada presentó características clínicas similares a las descritas en la bibliografía. La presencia de casos avanzados y metastásicos destaca la importancia del diagnóstico precoz y del acceso oportuno a centros especializados. Asimismo, este trabajo aporta información epidemiológica local relevante y resalta la necesidad de fortalecer los registros institucionales y el seguimiento a largo plazo de los pacientes pediátricos con tumor de Wilms.
El enfisema lobar congénito (ELC) es una malformación pulmonar infrecuente caracterizada por la hiperinsuflación progresiva de uno o más lóbulos pulmonares debido a un mecanismo de atrapamiento aéreo secundario a obstrucción bronquial. Su incidencia estimada es de 1 por cada 20.000 a 30.000 nacidos vivos y constituye una causa poco frecuente de insuficiencia respiratoria neonatal. Su presentación clínica puede simular otras patologías respiratorias, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento oportuno.
Presentación de un caso clínico de un paciente que el diagnóstico no es frecuente.
Compartir la experiencia de como fue el recorrido hasta llegar a su diagnóstico.
Paciente femenina de 27 días de vida, nacida a término por cesárea, adecuada para la edad gestacional y sin antecedentes perinatales de relevancia. Consultó por un cuadro de cuatro días de evolución caracterizado por dificultad respiratoria progresiva asociada a episodios de cianosis peribucal. Al ingreso presentó saturación de oxígeno del 67%, taquipnea, taquicardia, tirajes generalizados y quejido respiratorio, requiriendo internación en Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica y asistencia ventilatoria mecánica invasiva. Los estudios iniciales descartaron proceso infeccioso significativo. La radiografía de tórax mostró hiperinsuflación pulmonar con desplazamiento mediastinal, planteándose inicialmente diagnósticos diferenciales como neumonía, bronquiolitis y otras malformaciones congénitas pulmonares. Durante la evolución presentó múltiples fracasos de extubación, un episodio de paro cardiorrespiratorio recuperado y dependencia prolongada de asistencia respiratoria mecánica. La fibrobroncoscopía evidenció malacia bronquial y la tomografía computarizada de tórax confirmó enfisema lobar congénito del lóbulo superior izquierdo con compresión del parénquima adyacente y desplazamiento mediastinal. Debido al compromiso respiratorio persistente se realizó lobectomía superior izquierda. Posteriormente presentó mejoría clínica y radiológica progresiva. Sin embargo, por ventilación mecánica prolongada y reiterados fallos de extubación requirió traqueostomía para facilitar el destete ventilatorio. Durante la internación desarrolló infecciones asociadas al cuidado de la salud que requirieron múltiples esquemas antibióticos dirigidos según resultados microbiológicos.
El ELC se produce por un mecanismo valvular que permite el ingreso de aire durante la inspiración e impide su salida adecuada durante la espiración, ocasionando hiperinsuflación progresiva del lóbulo afectado, compresión pulmonar y desplazamiento mediastinal. La radiografía de tórax constituye la herramienta diagnóstica inicial, mientras que la tomografía computarizada es el método de referencia para confirmar el diagnóstico y planificar el tratamiento. En pacientes sintomáticos con insuficiencia respiratoria significativa, la lobectomía continúa siendo el tratamiento de elección y se asocia a excelente pronóstico funcional.
El lobarenfisema congénito debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de insuficiencia respiratoria neonatal grave. El reconocimiento precoz de los hallazgos clínicos e imagenológicos permite establecer un diagnóstico oportuno y definir la conducta terapéutica adecuada. La lobectomía temprana en pacientes sintomáticos ofrece una elevada supervivencia y favorable evolución a largo plazo.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11809 Abordaje terapéutico de alta complejidad: Trasplante hepático y de progenitores hematopoyéticos secuencial en Síndrome Hiper IgM con colangitis esclerosante secundaria a Cryptosporidium parvum Otros |
LAURA CAPOBIANCO | |
| 11820 Duelo de venenos Otros |
MARIA CRISTINA MARTINEZ | |
| 11829 Complicación poco frecuente en paciente trasplantada hepática con diagnóstico reciente de Sarcoma de Kaposi: a propósito de un caso Otros |
BARBARA HERMINE COSENTINO | |
| 11830 Hipoxemia refractaria como presentación de malformaciones arteriovenosas pulmonares en una paciente pediátrica: a propósito de un caso Otros |
BARBARA HERMINE COSENTINO | |
| 11893 Tamizaje toxicológico en la evaluación de lactantes con sospecha de BRUE en un hospital zonal general de agudos, a propósito de tres casos. Otros |
DAIANA ANALIA PSZENYCKYJ | |
| 11950 Hipocortisolismo secundario a traumatismo, accidente que deja huella: a propósito de un caso Otros |
MICAELA ROLDAN | |
| 11983 Manifestaciones neuropsiquiátricas precediendo al diagnóstico de un glioma de bajo grado en un adolescente, A proposito de un caso. Otros |
DIANA PAOLA OSPINA VANEGAS | |
| 11995 COQUELUCHE GRAVE. REPORTE DE DOS CASOS Otros |
LIA ANABEL MUCHIUTTI | |
| 12419 PRÁCTICAS CLÍNICAS Y CRITERIOS PARA LA EXTUBACIÓN EN CUIDADOS INTENSIVOS PEDIÁTRICOS. Otros |
CEYLA ZARETH RAMOS QUISPE |
El Síndrome de Hiper IgM (SHIGM) por deficiencia de CD40 ligando (CD40L) es una inmunodeficiencia primaria severa que altera la inmunidad celular y genera un cambio de isotipo de las inmunoglobulinas, confiriendo gran susceptibilidad a infecciones oportunistas, siendo el TCPH la única alternativa terapéutica de estos pacientes. Dentro de las complicaciones infecciosas, la infección crónica por Cryptosporidium parvum es particularmente devastadora, pudiendo evolucionar a colangitis esclerosante, cirrosis e insuficiencia hepática terminal . Esta condición contraindica formalmente el TCPH, debido a la hepatotoxicidad inherente al régimen de acondicionamiento mieloablativo pretrasplante, configurando un dilema terapéutico sin resolución mediante algoritmos convencionales.
Ampliar la base de datos sobre la patología y su resolución terapéutica dado que la bibliografía encontrada es escasa.
Se presenta un paciente masculino de 14 años con diagnóstico de SHIGM a confirmado a los 10 meses de vida por mutación genética de novo . Desde los 6 meses de edad, presentó infecciones recurrentes a nivel respiratorio, hepático y gastrointestinal.La complicación de mayor relevancia fue la infección entérica crónica por Cryptosporidium, que condicionó el desarrollo de colangitis esclerosante progresiva, daño hepático irreversible, hipertensión portal e hiperesplenismo, determinando la indicación de trasplante hepático (TH). Se estableció un comité multidisciplinario para la toma de decisiones de alta complejidad, sustentada en la coexistencia de dos condiciones terapéuticamente excluyentes: la indicación de TCPH como tratamiento definitivo de la enfermedad de base y la contraindicación formal del mismo por compromiso hepático severo. Se tomó la decisión de realizar el TH como puente habilitante al TCPH. El TH se realizó en marzo de 2026 y a los 44 días se procedió al TCPH haploidéntico, con buena evolución a la actualidad.
La bibliografía pediátrica que documenta el abordaje bimodal secuencial para resolver ambas patologías es escasa, lo que subraya el valor de la presentación de este caso para ampliar la base de evidencia disponible. El trasplante bimodal —hepático seguido de hematopoyético— se consolida como la única vía terapéutica documentada con potencial curativo frente al desenlace fatal de esta enfermedad en su presentación más severa, y su descripción detallada resulta imprescindible para orientar futuras decisiones clínicas ante escenarios de igual complejidad.
El sarcoma de Kaposi (SK) es una neoplasia vascular asociada al virus herpes humano tipo 8 (HHV-8), cuya presentación iatrogénica se observa principalmente en pacientes receptores de trasplante de órganos sólidos bajo inmunosupresión. En pediatría es infrecuente y representa un desafío diagnóstico por su similitud con otras complicaciones postrasplante, especialmente el trastorno linfoproliferativo postrasplante (PTLD).
Presentar una complicacion poco frecuente en el Sarcoma de Kaposi
Paciente de 5 años, residente en Paraguay, trasplantada hepática con donante vivo relacionado por colestasis intrahepática familiar tipo IV, en tratamiento inmunosupresor con tacrolimus y meprednisona. A los 18 meses del trasplante consultó por lesión violácea lingual asociada a pápulas cutáneas de varios meses de evolución.
Se realizó resonancia magnética cervical para valoración de la lesión. Durante la inducción anestésica presentó vía aérea dificultosa, requiriendo intubación nasotraqueal e ingreso a UCIP bajo asistencia respiratoria mecánica (ARM). La resonancia evidenció una masa orofaríngea con compromiso supraglótico, planteándose inicialmente PTLD como principal diagnóstico diferencial. Se realizaron biopsias de piel y orofaringe, con inmunomarcación positiva para HHV-8, compatible con SK.
Debido al riesgo de obstrucción de la vía aérea, se valoró a la paciente de forma interdisciplinaria, y se decidió realizar la traqueostomía, logrando posterior desvinculación de la asistencia respiratoria mecánica.
El SK postrasplante se relaciona con la reactivación del HHV-8 en contexto de inmunosupresión. Su presentación en pacientes pediátricos trasplantados hepáticos es excepcional y la evidencia disponible proviene principalmente de reportes de casos.
El compromiso mucocutáneo y orofaríngeo puede simular otras entidades postrasplante, particularmente PTLD, retrasando el diagnóstico. En este caso, el compromiso supraglótico generó una complicación crítica de la vía aérea que requirió manejo invasivo.
Esta patologia debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales en pacientes pediátricos trasplantados con lesiones mucocutáneas, masas orofaríngeas o adenopatías. El reconocimiento precoz resulta fundamental para evitar complicaciones graves asociadas al compromiso de la vía aérea y orientar oportunamente el tratamiento.
Coqueluche es una enfermedad respiratoria causada por Bordetella Pertussis (cocobacilo gram negativo).
Se caracteriza por una tos intensa y persistente, que puede durar varias semanas.
Es altamente contagiosa, tiene distribución universal y afecta a todos los grupos de edad.
Los casos son más graves en menores de 6 meses de vida, especialmente en lactantes prematuros, niños no vacunados y en hijos de madres que no hayan recibido vacuna durante el embarazo. Puede ocasionar complicaciones graves, como neumonía, convulsiones o incluso la muerte en los casos más severos.
En Argentina, se ha registrado un aumento del número de casos confirmados de coqueluche que crece año tras año. En el año 2025 se confirmaron 1.177 casos de coqueluche, lo que corresponde a una tasa de incidencia de 2,48 casos por cada 100.000 habitantes.
Describir características clínicas y signos de gravedad en dos pacientes con coqueluche en la unidad de cuidados intensivos pediátricos del Hospital de Niños Dr Orlando Alassia durante periodo noviembre 2025 y abril 2026.
Se analizaron dos lactantes con diagnóstico de coqueluche grave confirmada por detección de Bordetella Pertussis mediante FilmArray respiratorio, ambos con requerimiento de asistencia respiratoria mecánica (ARM) e internación en Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP).
Ambos recibieron profilaxis familiar.
Caso 1. Lactante de 3 meses, prematuro tardío (35 semanas), con vacunas completas, internado por bronquiolitis. Inicialmente recibió oxigenoterapia con cánula de alto flujo (CAFO), presentando fallo respiratorio que motivó ingreso a UCIP y ARM. El panel respiratorio identificó coinfección por Bordetella Pertussis, Virus Sincicial Respiratorio y Rinovirus/Enterovirus.
A su ingreso presentó hiperleucocitosis grave (108.720/mm³) y plaquetosis de 702.000, asociada a shock y deterioro clínico progresivo, por lo que se realizó exanguinotransfusión sin complicaciones, observándose descenso de leucocitos a 32.960/mm³. Por shock refractario a catecolaminas recibió soporte hemodinámico con inotrópicos e hidrocortisona.
Tras 16 días de ARM logró extubación exitosa con posterior soporte ventilatorio no invasivo.
Recibió tratamiento con azitromicina y piperacilina-tazobactam.
Fue dado de alta de UCIP para continuar el abordaje interdisciplinario en cuidados intermedios.
Caso 2. Lactante de 7 meses con antecedente de internación previa por neumonía por Haemophilus Influenzae y Rinovirus/Enterovirus, carnet de vacunas completo hasta los 5 meses; que ingresó a UCIP por insuficiencia respiratoria con fallo a CAFO. Requirió ARM prolongada, con un primer período de 10 días y reintubación posterior por atelectasia masiva izquierda y neumonía asociada a ventilación mecánica, completando un segundo período de 8 días.
El FilmArray respiratorio resultó positivo para Bordetella Pertussis y Rinovirus/Enterovirus. Recibió tratamiento con azitromicina y cefotaxima.
Durante la internación, en contexto de crisis de cianosis, asociada a bradicardia presenta paro cardiorrespiratorio de 11 minutos de duración, con recuperación de circulación espontánea tras maniobras avanzadas de reanimación. Requirió soporte vasoactivo con noradrenalina y milrinona.
Presentó múltiples complicaciones infecciosas intercurrentes, incluyendo infección por Pseudomonas Aeruginosa y gastroenteritis por Norovirus, requiriendo tratamiento antibiótico escalonado. Se solicitó valoración por servicio de inmunología, actualmente en seguimiento.
Evolucionó favorablemente, sin evidencia inicial de secuelas neurológicas.
Se externa de UCIP para continuar seguimiento y tratamiento en cuidados intermedios.
Ambos pacientes presentaron formas graves de coqueluche con insuficiencia respiratoria aguda y requerimiento de ARM. Sin embargo, las complicaciones predominantes difirieron entre los casos: hiperleucocitosis grave con necesidad de exanguinotransfusión y shock refractario en el primer paciente, y crisis de cianosis asociado a bradicardia con paro cardiorrespiratorio y complicaciones infecciosas múltiples en el segundo.
La hiperleucocitosis grave y la crisis cianótica fueron hallazgos asociados a evolución crítica en los pacientes analizados. La identificación temprana de estos factores podría contribuir a optimizar las estrategias terapéuticas y el pronóstico de los lactantes con coqueluche grave.
En esta serie, ambos pacientes sobrevivieron pese a presentar complicaciones potencialmente fatales, lo que resalta la importancia del reconocimiento precoz y el tratamiento oportuno en UCIP.
El latrodectismo es un síndrome Toxico ocasionado por la mordedura de araña del género Latrodectus popularmente llamado como viuda Negra, se caracteriza por dolor intenso, espasmos musculares y manifestaciones autonómicas. Aunque el compromiso cardiovascular es infrecuente, puede asociarse a alteraciones electrocardiográficas y disfunción miocárdica potencialmente grave.
Presentamos un caso pediátrico con compromiso cardiaco secundario latrodectismo.
Paciente de 7 años de edad, con antecedentes de Asma bronquial en seguimiento por neumología sin otros antecedentes de relevancia, con esquema de vacunas completas.
Ingresa derivado desde el interior de la provincia, zona rural por cuadro compatible con picadura de animal ponzoñoso desconocido en su domicilio, localizado en muslo derecho.
Aproximadamente a los 10 minutos después del episodio comenzó con dolor intenso, temblores musculares, eritema facial.
Consulta inicialmente en un centro de salud donde recibe mediación con Difenhidramina, dipirona IM sin mejoría clínica.
Posteriormente es trasladada al hospital zonal, donde se valora paciente con moderado compromiso, se intensifican las contracturas musculares de miembros inferiores, dolor abdominal, diaforesis facial, edemas en parpados inferiores con leve eritema, glucemia capilar 250 mg/dl. Se coloca solución fisiológica, realiza interconsulta con toxicóloga por sospecha de escorpionismo, recibe 2 ampollas (100 dl) de suero anti escorpión sin mejoría. Se deriva centro de mayo complejidad.
A las 6 horas de evolución ingreso con moderado a grave compromiso de su estado general, pasa sala shock room se monitoriza SV: FC 135 lpm FR:56rpm TA : 136/ 92 TAM: 72 Glucemia: 266 mg/ dl, saturación 98% con oxígeno 10 lts, se constata hipertensión arterial, fascia latrudectismo, diaforesis facial, edema de parpados y labios, posición antalgica con flexión por dolor en miembros inferiores y abdominal, taquicárdica, taquipnea con tiraje subcostal e intercostal, buena entrada de aire bilateral, saturación 96% con oxígeno. ID: Alacranismo grave, recibe 3 ampollas de suero anti escorpión (192 dl). Pasa a UTIM, se coloca en VNI.
Laboratorio EAB7.42/25.60/80.80/19.0/-7,5/97. Gb:13.700 fl: 87/10 coagulo TP: 65% amilasa: 441 CPK :179 CPK MB: 26 glucemia: 161mg/dl
Se plantea como diagnóstico diferencial lactrudectismo, recibe nueva valoración por toxicología e indica una ampolla de suero antilatrudectus.
Constatando mejoría clínica a los 30 minutos. SV: FC: 120 lpm FR: 27 rpm TA: 101/67 TAM: 72. Permanece en VNI 8h se logra destete. Nuevo laboratorio: Cagulograma TP:63% amilasa: 492, CPKMB 76 CPK: 467.
ECG: se observa desnivel de S-T, es valorado por cardiología pediátrica quien informa compromiso cardiaco infradesnivel DIII, supradesnivel en AVF con ligera dilatación de VI y mala contractilidad. Pasa al servicio de UTIP para recibir inotrópico (milrinona 0,25) con mejoría a las 24hs. Es revalorada por cardiología, inicia con carvedidol, enalapril, espironolactona. Laboratorio Troponina 3,024 CPK:176 CPKMB: 31 amilasa 73.
Permaneció 48 hs en UTIP con mejoría clínica y cardiológica pasa a sala donde permanece internada por 7 días, con evolución favorable. se otorga el alta hospitalaria con seguimiento por consultorio externo.
La mordedura de Viuda Negra genera cuadro neurotóxico. En un paciente con espasmos musculares, dolor abdominal intenso, sudoración profusa, se debe sospechar lactrudectismo ya que diagnóstico temprano y la administración oportuna del antiveneno específico son vitales para evitar complicaciones sistémicas graves o letales.
La insuficiencia suprarrenal primaria es una entidad infrecuente en la edad pediátrica, potencialmente grave debido al riesgo de descompensación frente a situaciones de estrés. Su presentación clínica suele ser inespecífica y de instalación progresiva, lo que puede dificultar y retrasar el diagnóstico.
Si bien la principal causa en pediatría es la supresión del eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal secundaria al uso prolongado de corticoides, existen etiologías menos frecuentes, entre ellas la lesión suprarrenal secundaria a traumatismos abdominales cerrados. En estos casos, la insuficiencia suprarrenal puede manifestarse de forma diferida, incluso años después del evento traumático inicial, constituyendo un desafío diagnóstico que requiere un alto índice de sospecha clínica para su reconocimiento oportuno
Describir el caso de un paciente con insuficiencia suprarrenal primaria posterior a un traumatismo abdominal, destacando la importancia de la sospecha clínica para el diagnóstico oportuno y el inicio precoz del tratamiento, con el fin de prevenir descompensaciones graves ante situaciones de estrés
Paciente de 10 años de edad que consulta por un cuadro de 48 horas de evolución caracterizado por vómitos en contexto de registro febril, asociado a deshidratación del 5%, taquicardia e hipotensión. En los estudios complementarios se evidencia acidosis metabólica descompensada e hipoglucemia, por lo que se inicia expansión, hidratación endovenosa y medidas de sostén con correcciones pertinentes.
Se decide su internación. Durante el interrogatorio se pesquisa como antecedente de relevancia la presencia de cuadros reiterados de vómitos con deshidratación que habían requerido hidratación endovenosa, así como el antecedente de un accidente automovilístico ocurrido 6 años antes, con traumatismo abdominal cerrado que requirió únicamente observación clínica. Tras su recuperación clínica, dos años después del evento traumático, comenzó a presentar de forma progresiva episodios recurrentes de sintomatología digestiva, asociados a claudicación de la marcha luego de recorrer aproximadamente 500 metros e intolerancia progresiva a la actividad física en los últimos meses.
Ante la evolución clínica y los antecedentes referidos, se realizan interconsultas con los servicios de Neurología, Gastroenterología y Cardiología, sin hallazgos patológicos que justificaran el cuadro. La evaluación por Endocrinología evidencia hiperpigmentación de mucosas y tendencia a la hipotensión, hallazgos que orientan la sospecha diagnóstica hacia insuficiencia suprarrenal.
Se solicitan estudios hormonales que muestran disminución de cortisol y elevación de ACTH, arribándose al diagnóstico de insuficiencia suprarrenal primaria. Se inicia tratamiento sustitutivo con corticoides por vía oral, observándose una evolución clínica favorable con mejoría de la sintomatología; por lo que otorga el alta hospitalaria. Continúa seguimiento ambulatorio con Endocrinología, actualmente en tratamiento con terapia sustitutiva y pautas antiestrés
La insuficiencia suprarrenal primaria constituye una entidad infrecuente en la población pediátrica y puede representar un desafío diagnóstico debido a la inespecificidad de sus manifestaciones clínicas. Este caso destaca la importancia de considerar antecedentes traumáticos remotos dentro de las posibles etiologías de insuficiencia suprarrenal, ya que las lesiones suprarrenales secundarias a traumatismos abdominales pueden manifestarse de forma tardía, incluso años después del evento inicial.
La realización de una anamnesis exhaustiva y el mantenimiento de un alto índice de sospecha clínica resultan fundamentales para arribar al diagnóstico oportuno e instaurar un tratamiento adecuado, permitiendo prevenir descompensaciones graves y mejorar la evolución de los pacientes
La hipoxemia refractaria representa un desafío diagnóstico y terapéutico en terapia intensiva pediátrica. La falta de respuesta a estrategias convencionales como prono, titulación de PEEP y óxido nítrico inhalado obliga a ampliar el diagnóstico diferencial. Las malformaciones arteriovenosas pulmonares son una causa infrecuente de hipoxemia secundaria a cortocircuito intrapulmonar.
Presentar un caso clinico de una paciente críticamente enferma con hipoxemia refractaria con compliance preservada.
Paciente de 6 años con antecedente de epistaxis recurrente, trombocitopenia crónica y anemia en estudio, que ingresó por shock hipovolémico secundario a hematemesis asociado a neumonía bilateral con rescate de rinovirus. Requirió ingreso a UCIP y asistencia respiratoria mecánica durante 9 días.
Durante su evolución presentó hipoxemia persistente, interpretándose como síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA) leve-moderado según criterios PALICC-2. Se realizaron maniobras de reclutamiento, prono y óxido nítrico inhalado, con escasa respuesta, manteniendo mecánica pulmonar dentro de parámetros protectivos con alta compliance pulmonar.
Ante la discordancia entre la gravedad de la hipoxemia y la compliance pulmonar preservada, se amplió estudio etiológico. El ecocardiograma con test burbuja fue positivo, compatible con shunt extracardíaco. La angiotomografía de tórax informó fístulas arteriovenosas pulmonares, y la arteriografía confirmó microfístulas pulmonares, sin posibilidad de embolización.
Por la asociación de epistaxis recurrente, telangiectasias cutáneas y malformaciones arteriovenosas pulmonares, se diagnosticó telangiectasia hemorrágica hereditaria (THH) (síndrome de Rendu-Osler-Weber), por criterios de Curaçao. La paciente presentó evolución favorable con adecuado destete respiratorio.
La persistencia de hipoxemia severa con compliance pulmonar preservada y pobre respuesta a estrategias convencionales obligó a reconsiderar el diagnóstico inicial de SDRA. La identificación de un shunt intrapulmonar permitió explicar la refractariedad al tratamiento.
Las malformaciones arteriovenosas pulmonares constituyen una causa infrecuente de hipoxemia refractaria en pediatría y pueden ser parte del diagnóstico de la THH. El reconocimiento precoz de hallazgos clínicos orientadores, como epistaxis recurrente y telangiectasias, resulta fundamental para dirigir el abordaje diagnóstico.
El abordaje de la hipoxemia debe basarse en la fisiopatología y no únicamente en algoritmos terapéuticos. En pacientes con hipoxemia desproporcionada, alta compliance pulmonar y escasa respuesta al tratamiento convencional, deben considerarse diagnósticos alternativos como los cortocircuitos intrapulmonares. Reevaluar diagnósticos iniciales frente a evoluciones atípicas permite identificar etiologías poco frecuentes y orientar adecuadamente el tratamiento.
Los tumores del sistema nervioso central pueden manifestarse inicialmente mediante síntomas neurológicos clásicos, como crisis convulsivas, cefalea o déficit focal. Sin embargo, existe evidencia que demuestra una elevada frecuencia de manifestaciones neuropsiquiátricas, incluyendo depresión, alteraciones conductuales, ideación suicida e intentos autolíticos, que en ocasiones pueden preceder al diagnóstico neurológico. En adolescentes, la identificación de estos síntomas suele representar un desafío diagnóstico, especialmente cuando no existen signos neurológicos evidentes al momento de la consulta.
Presentamos el caso de un adolescente inicialmente evaluado por una conducta autolesiva que, semanas más tarde, desarrolló manifestaciones neurológicas que motivaron la ampliación de los estudios complementarios y el replanteo diagnóstico.
Por medio de la presentación de un caso clínico, de un adolescente que presenta conductas neuropsiquiátricas con posterior debut de una lesión ocupante de espacio, se discute la posible relación entre las manifestaciones neuropsiquiátricas iniciales y el posterior hallazgo tumoral.
Paciente de 15 años, previamente sano, con antecedente de internación previa, por intento autolítico, con consumo de rodenticida tipo superwarfarina, por lo que requirió internación prolongada, debido a la alteración del coagulograma con descenso del tiempo de protrombina, por lo que se realizó interconsulta con el servicio de Toxicología, iniciándose tratamiento con vitamina K y monitorización seriada. Permaneció clínicamente estable, sin episodios hemorrágicos, requiriendo ajustes progresivos de la dosis de vitamina K según la evolución del coagulograma. Recibió manejo integral, tanto del servicio de pediatría, como por Salud Mental y egresó con seguimiento ambulatorio por ambos servicios.
Posteriormente, consulta nuevamente por presentar durante el sueño episodio caracterizado por ruidos guturales, palidez, cianosis peribucal, hipotonía generalizada y desconexión del medio, con recuperación completa al arribar a la guardia. Considerando el antecedente reciente de intoxicación por superwarfarina, se planteó inicialmente diagnóstico diferencial con evento vascular o hemorrágico. Se realiza tomografía computada de cerebro que evidencia una lesión ocupante de espacio en región parietooccipital izquierda. Se completó estudio mediante resonancia magnética cerebral con y sin contraste y angiorresonancia arterial y venosa. Las imágenes fueron interpretadas por el servicio de Diagnóstico por Imágenes como compatibles con probable glioma de bajo grado. Por la sospecha diagnóstica se deriva a centro de mayor complejidad, para completar estudios y definir conducta quirúrgica.
Dado hallazgos imagenológicos, se procedió a realizar exéresis total de la lesión ocupante de espacio parieto occipital izquierda, encontrando en procedimiento una lesión quística con componente sólido, de bordes definidos, violácea, friable y vascularizada. La biopsia intraoperatoria por congelación fue informada como sugestiva de ganglioma, enviándose muestras para estudio anatomopatológico definitivo.
El paciente evolucionó favorablemente durante el posoperatorio, sin déficit motor, sensitivo ni alteraciones del lenguaje, permaneciendo con tratamiento anticonvulsivante con levetiracetam, se dio egreso hospitalario con seguimiento por Neurocirugía y Psicología infantil.
Los tumores cerebrales de bajo grado pueden presentar manifestaciones clínicas inespecíficas y, en algunos casos, síntomas neuropsiquiátricos que preceden a los hallazgos neurológicos clásicos. Diversos estudios han demostrado una elevada prevalencia de depresión, alteraciones conductuales, ideación suicida e intentos autolíticos en pacientes con tumores del sistema nervioso central.
Si bien en el presente caso no puede establecerse una relación causal entre el intento autolítico inicial y el posterior diagnóstico de glioma de bajo grado, la secuencia temporal observada plantea la posibilidad de que determinadas manifestaciones emocionales o conductuales puedan constituir expresiones tempranas de una patología neurológica subyacente aún no diagnosticada.
Este caso destaca la importancia de una evaluación integral de los adolescentes con conductas autolesivas y resalta la necesidad de mantener una mirada amplia frente a síntomas psiquiátricos de reciente aparición, especialmente cuando posteriormente se evidencian manifestaciones neurológicas objetivas.
La extubación en pediatría es un momento crítico en la unidad de terapia intensiva pediátrica (UTIP). Retirar la asistencia respiratoria mecánica (ARM) requiere evaluar si el paciente puede mantener una respiración eficaz y segura. Sin embargo, los criterios para decidir no siempre están estandarizados, lo que genera variabilidad entre instituciones y profesionales. Las guías internacionales recomiendan la prueba de respiración espontánea (PRE) como criterio principal para valorar la extubación en pediatría. Para pacientes con riesgo estándar puede usarse CPAP con o sin presión de soporte (PS), mientras que en los de mayor riesgo se sugiere solo CPAP; también se reconoce el uso de tubo en T. Otras pruebas como la presión inspiratoria máxima o el air leak test se aplican con menor frecuencia. Ante la falta de consenso en su implementación, este estudio retrospectivo busca describir las estrategias de evaluación utilizadas antes de la extubación en nuestra unidad en el último año y analizar la modalidad de PRE más empleada y su asociación con el resultado inmediato (éxito o fracaso).
OBJETIVO GENERAL
Describir las estrategias de evaluación utilizadas antes de la extubación en pacientes pediátricos ventilados mecánicamente en una UTIP durante un período de un año.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
· a) Identificar las modalidades de PRE más frecuentemente empleadas previo a la extubación.
· b) Determinar la proporción de pacientes extubados en base a una PRE versus aquellos extubados únicamente mediante valoración clínica.
· c) Explorar la relación entre la modalidad de SBT utilizada y el éxito o fracaso de la extubación en los pacientes analizados.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo que analiza las prácticas y criterios de extubación en pacientes pediátricos de nuestra UTIP entre mayo 2024 y mayo 2025. Se incluyeron todos los pacientes en ARM que fueron extubados, excluyendo derivados ventilados, fallecidos y extubaciones espontáneas. Los datos se obtuvieron de la base electrónica de registros clínicos.
Durante el período de estudio se registraron 82 pacientes sometidos a ARM. De ellos, 3 fueron derivados a otro centro y 4 fallecieron durante la internación.
Cumplieron criterios de inclusión 75 pacientes, 55 (73%) requirió ARM > 72 h. De los 75 procesos de extubación analizados 72 estuvieron precedidos de PRE, de los cuales 85.33% tuvo extubación exitosa y 14.67 % falla de extubación.
La modalidad de PRE PS/CPAP fue la más utilizada, 52 pacientes (69.3%), 13 (17,3 %) CPAP solo, 7 (9,3 %) tubo en T y 3 (4%) fueron extubados únicamente en base a criterios clínicos. Respecto a criterios de cumplimiento de una Prueba de evaluación de destete (PED): 70 pacientes cumplieron con PEEP 200. La mayoría de los pacientes se encontraba sin apoyo vasoactivo excepto 3.
La liberación de la asistencia respiratoria mecánica constituye uno de los momentos más críticos en la atención del paciente pediátrico en terapia intensiva, ya que tanto la extubación precoz como el retraso innecesario de la misma pueden asociarse con aumento de morbimortalidad. En nuestro estudio, la tasa de éxito de extubación fue del 85,3%, con una tasa de fracaso del 14,7%, resultados que se encuentran dentro de los rangos reportados en la literatura internacional (10-20%) y son comparables a los observados en el Hospital General de Niños Pedro de Elizalde, quienes reportaron una tasa de extubación exitosa del 87% y un fracaso de extubación del 14%. Los criterios de destete aplicados resultan útiles para valorar la preparación de los pacientes, siendo PS/CPAP la modalidad más frecuente en nuestra unidad. El estudio presenta limitaciones propias de su diseño retrospectivo.
En 2016, la Academia Americana de Pediatría introdujo el término BRUE (Brief Resolved Unexplained Event) para describir un episodio repentino, breve y resuelto al momento de la consulta en lactantes menores de un año, caracterizado por alteración en la coloración de la piel, la respiración, el tono muscular o el nivel de respuesta. Al ser un diagnóstico de exclusión, requiere descartar causas justificadas mediante anamnesis y examen físico. Los algoritmos actuales clasifican el evento en bajo y alto riesgo, reservando el tamizaje toxicológico para este último grupo. Sin embargo, la "feminización del consumo" expone una tendencia ascendente del uso de cocaína en personas gestantes y en período de lactancia, volviendo a los lactantes vulnerables a intoxicaciones solapadas.
El objetivo de este trabajo es presentar tres casos de lactantes que ingresaron a un hospital general de agudos del conurbano bonaerense con sospecha de BRUE, en quienes se detectó exposición a cocaína, exponiendo la necesidad de adecuar los algoritmos diagnósticos a la realidad epidemiológica local.
Caso 1. Paciente masculino de 8 meses de edad, nacido a término, ingresó a UCIN por hipoglucemia e hiperbilirrubinemia, esquema de vacunación incompleto y alimentación complementaria con lactancia mixta. Consultó por episodio de apnea, hipertonía, fijación de la mirada y cianosis, menor a 1 minuto de duración en contexto de colecho y recuperó posterior a estimulación. Al ingreso se encontraba estable, con llanto enérgico. Ante la sospecha de BRUE se interna. Los estudios complementarios mostraron leucocitosis (18.000 /uL) y anemia (8 g/dL), ECG y radiografía de tórax normales. Ante conducta ansiosa y evasiva materna, se solicita tamizaje toxicológico en orina obteniéndose resultados positivos para benzoilecgonina (> 1000 ng/ml). La madre rechazó la inhibición de la lactancia.
Caso 2. Lactante masculino de 1 mes y 6 días de vida, nacido a término, embarazo insuficientemente controlado, lactancia mixta. Consulta por episodio de hipotonía y cianosis de menos de 5 minutos de duración que requirió estimulación para su resolución. Ante la sospecha inicial de BRUE de alto riesgo, ingresa a sala de pediatría para plan de estudios, incluyendo ecocardiograma y ecografía transfontanelar, normales Durante la internación repite episodio, ante anamnesis dirigida repetida la madre asume consumo de sustancias psicoactivas. Se solicitó tamizaje toxicológico en orina con resultado positivo para benzoilecgonina (> 1000 ng/ml). Egresan sin indicación médica.
Caso 3. Paciente femenina de 3 meses de vida, nacida a término, ingresa a UCIN por sífilis congénita donde recibe tratamiento con posterior seguimiento ambulatorio por infectología pediátrica. Alimentación con pecho materno a libre demanda. Consulta por episodio de hipotonía, palidez y ausencia de llanto espontáneo. Al examen físico no presenta hallazgos patológicos. Se interna como sospecha de BRUE, se realizan exámenes complementarios e interconsultas con cardiología y neurología, descartando conductas por especialidad. Durante su internación presenta episodio similar por lo que se solicitó tamizaje toxicológico en orina siendo positivo para benzoilecgonina (589,6 ng/ml). Tras informar resultados, madre reconoce consumo problemático de sustancias desde el embarazo y durante la lactancia. Se explican los riesgos y se decide en conjunto con la misma y el servicio de Ginecología inhibir farmacológica la lactancia.
En los tres casos se da intervención se Servicio Social y Servicio Local de Niñez.
La exposición a cocaína en lactantes simula alteraciones autonómicas y neurológicas compatibles con un BRUE. Esto plantea un desafío, ya que la rigidez de las guías internacionales para indicar estudios toxicológicos favorece el subdiagnóstico. En los tres casos, la anamnesis inicial sobre el consumo de sustancias fue negativa. En contextos de vulnerabilidad socioeconómica, el temor a la estigmatización y a consecuencias legales determina la negación sistemática del consumo. Por ende, la ausencia de este antecedente no basta para excluir la sospecha.
Aunque estos pacientes recibían lactancia materna, no se descarta la exposición ambiental. Finalmente, al ser el BRUE un diagnóstico de exclusión, el algoritmo habitual consume múltiples recursos e interconsultas que saturan el sistema público o exigen traslados, prolongando costos y tiempos de internación que disminuirían drásticamente con una determinación temprana de tóxicos en orina.
Por lo antes dicho concluimos que el creciente consumo de sustancias en mujeres en edad fértil obliga a considerar la exposición a cocaína como diagnóstico diferencial del BRUE, la anamnesis es insuficiente por el ocultamiento de los cuidadores y la incorporación del tamizaje multidrogas en orina como estudio de primera línea en hospitales de nuestra región sería una estrategia costo-efectiva que optimizaría recursos, agilizaría la protección médica y social del lactante.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 12010 Síndrome de encefalopatía posterior reversible secundario a hipertensión arterial asociada a corticoterapia prolongada desafío diagnóstico en una paciente críticamente enferma Otros |
NICOLE NATALI AGUILAR VELÁSQUEZ | |
| 12021 “A propósito de un caso: Convulsiones por intoxicación a isoniazida: una causa toxicológica a considerar en el ámbito familiar del paciente con tuberculosis” Otros |
ANDREA SOLEDAD GUINEO LINZ | |
| 12097 Redefiniendo posibilidades terapéuticas: A propósito de un caso en paciente oncológico crítico. Otros |
CECILIA PEDRON | |
| 12101 Desafíos en el manejo de la pancreatitis necrohemorrágica en paciente oncológico trasplantado hepático: a propósito de un caso Otros |
CECILIA PEDRON | |
| 12134 Falla hepatica fulminante secundaria a pegaspargasa en paciente con Leucemia linfoblastica aguda Otros |
RENZO GIULIANO PESCE | |
| 12141 Neumonía bullosa por Staphylococcus aureus Meticilino-Sensible en un recién nacido prematuro extremo: a propósito de un caso Otros |
DIANA PATRICIA RAMIREZ HERNANDEZ | |
| 12144 Divertículo de Meckel como causa infrecuente de invaginación intestinal. A propósito de 4 casos. Otros |
AGUSTINA RATTO | |
| 12314 “A propósito de un caso de absceso retrofaríngeo como causa de vía aérea difícil en pediatría” Otros |
AGUSTINA RATTO | |
| 12370 Estridor persistente secundario a masa mediastinal: a propósito de un caso Otros |
ERIC MUJICA ZAHN |
La pancreatitis aguda se caracteriza por ser una inflamación aguda no infecciosa del páncreas caracterizada por un amplio espectro de gravedad clínica, que abarca desde episodios leves y autolimitados hasta enfermedad necrotizante grave con alta morbilidad y mortalidad.
La etiología en niños y adolescentes suele asociarse a fármacos, infecciones, traumatismos o anomalías anatómicas. El diagnóstico se basa en los síntomas (dolor epigástrico repentino, irradiado a espalda, náuseas y vómitos) asociado a niveles elevados de amilasa o lipasa sérica.
El tratamiento se centra en el manejo sintomático, incluyendo reanimación con líquidos, control del dolor, apoyo nutricional, búsqueda de complicaciones y el abordaje de la causa subyacente para prevenir la recurrencia.
Presentación de caso clínico de paciente de 10 años de edad, con antecedente de trasplante hepático por hepatocarcinoma y carcinoma neuroendocrino que intercurre con pancreatitis necrohemorrágica y posteriores complicaciones asociadas requiriendo de manejo interdisciplinario y toma de decisiones conjuntas.
Paciente de 10 años de edad, trasplantado hepático secundario a patología oncológica con hepatocarcinoma y carcinoma neuroendocrino sin tumor primario, se encontraba cursando internación para tratamiento con Ganciclovir por reactivación de citomegalovirus.
Intercurre con dolor abdominal en flanco izquierdo con irradiación en hemicinturón, asociado a fiebre y a aumento de enzimas pancreáticas en laboratorios de control. Se realizó tomografía computada de abdomen que evidenció signos imagenológicos compatibles con pancreatitis necrotizante.
Evoluciona con mal manejo del dolor, empeoramiento de enzimas pancreáticas y descenso de hemoglobina con requerimiento transfusional, por lo que se decide a las 72h repetir tomografía computada de abdomen que evidencia hallazgos compatibles con pancreatitis necrohemorrágica.
A su vez se evidencia pseudoquiste local (colección en organización) sin indicación inicial de resolución quirúrgica por riesgo de fistulización. Sin embargo ante falta de mejoría clínica y empeoramiento del pseudoquiste que generaba abombamiento de cara posterior del cuerpo gástrico, se decide en conjunto con gastroenterología y cirugía general, llevar a cabo drenaje transgastrico por vía endoscópica con colocación de dos pigtails internos.
Inicialmente presentó mejoría transitoria pero posteriormente desarrolló nuevamente dolor de difícil manejo y distensión abdominal, por lo que se decide realizar laparotomía exploradora en donde se llevó a cabo lavado de cavidad y se evidenció segundo pseudoquiste en flanco derecho. Se realizó drenaje, marsupialización y necrosectomía. Evolucionó con mejoría clínica.
Desde su aspecto nutricional por regular actitud alimentaria se mantuvo inicialmente con nutrición parenteral con colocación posterior de sonda nasogástrica.
Recibió tratamiento antibiótico con Meropenem sin lograr rescate de germen.
La pancreatitis aguda necrohemorrágica en población pediátrica constituye una entidad infrecuente, pero de elevada morbimortalidad. En este caso, la evolución hacia formas graves con necrosis y sangrado refleja un comportamiento atípico, probablemente favorecido por el estado basal del paciente, su antecedente de trasplante hepático y las terapias inmunosupresoras e infecciosas concomitantes.
Remarcar la importancia de la identificación y tratamiento en patologías de alta morbilidad y mortalidad mediante un abordaje interdisciplinario cristalizado en un tratamiento multimodal tanto médico como quirúrgico es de alta relevancia para evolución clínica favorable.
La invaginación intestinal es la causa más frecuente de obstrucción intestinal en lactantes, con un pico de incidencia entre los 6 y 36 meses de vida. En aproximadamente el 85–90% de los casos es idiopática. Sin embargo, la presencia de un punto guía anatómico debe sospecharse ante presentaciones clínicas atípicas, recurrencias o mayor gravedad del cuadro.
El divertículo de Meckel constituye la anomalía congénita más frecuente del tracto gastrointestinal, con una prevalencia cercana al 2% de la población general. Solo un 4–6% de los pacientes desarrolla complicaciones, siendo la invaginación intestinal secundaria una presentación infrecuente.
La aparición de invaginación en edades extremas es poco habitual y suele asociarse a la existencia de una causa orgánica subyacente.
El objetivo del presente trabajo es describir cuatro casos infrecuentes de invaginación intestinal secundaria a divertículo de Meckel, compararlos entre sí y destacar aspectos clínicos, diagnósticos y terapéuticos relevantes para la práctica en emergencias pediátricas.
Describir cuatro casos de invaginación intestinal secundaria a divertículo de Meckel, analizar factores asociados a presentaciones atípicas y resaltar la importancia del diagnóstico precoz en emergencias pediátricas.
Se presentan cuatro casos clínicos de pacientes con invaginación intestinal secundaria a divertículo de Meckel.
Caso A (3 meses): presentó vómitos y sensorio fluctuante. Ecografía con líquido libre y edema parietal. En cirugía se halló brida obstructiva originada en divertículo de Meckel a 50 cm de válvula ileocecal. Se resecó 10 cm de íleon. Evolución favorable, alta al 5º día.
Caso B (13 años): dolor abdominal y vómitos, leucocitosis y líquido libre pélvico. En cirugía se halló divertículo de Meckel con brida obstructiva. Se realizó resección intestinal y anastomosis. Alta a las 48 h sin complicaciones.
Caso C (5 años): dolor abdominal, vómitos y ausencia de catarsis. Ecografía con imagen en “dona” compatible con invaginación. En cirugía se halló invaginación íleo-ileal no reductible con divertículo de Meckel como pie. Se resecó 15 cm de íleon. Evolución con peritonitis localizada, requirió antibióticos e internación 6 días.
Caso D (12 años): antecedente de invaginación en la infancia. Dolor abdominal y ecografía con imagen en “diana”. En cirugía se halló invaginación ileoileal con divertículo de Meckel. Se realizó enterectomía segmentaria de 5 cm. Alta al 5º día tras buena evolución.
La invaginación secundaria a punto guía es más frecuente en mayores, pero puede presentarse a cualquier edad. El caso del lactante de 3 meses es excepcional, ya que en este grupo la mayoría son idiopáticas. En adolescentes, la sospecha de divertículo de Meckel debe ser alta. La ecografía es el método inicial de elección, aunque la confirmación del punto guía suele ser intraoperatoria. La detección temprana en emergencias es clave para prevenir complicaciones graves como necrosis o peritonitis.
Conclusiones:
La invaginación intestinal fuera del rango típico debe hacer sospechar un punto guía.
El divertículo de Meckel es una causa relevante y puede presentarse desde lactantes hasta adolescentes.
La ecografía permite identificar la invaginación, pero la causa subyacente se confirma en cirugía.
La sospecha clínica y el diagnóstico precoz son fundamentales para reducir complicaciones y mejorar la evolución.
El estridor es un motivo frecuente de consulta en pediatría y habitualmente se asocia a patologías infecciosas o inflamatorias de la vía aérea superior. Sin embargo, las causas compresivas extrínsecas representan diagnósticos infrecuentes que pueden comprometer la vida del paciente y retrasar su tratamiento. Presentamos el caso de una lactante con estridor persistente cuyo estudio permitió diagnosticar un neuroblastoma mediastinal.
Describir una causa infrecuente de obstrucción de la vía aérea superior en un lactante y destacar la importancia de la evaluación clínica e imagenológica ante cuadros respiratorios de evolución atípica.
Lactante de sexo femenino de ocho meses de edad, nacida de término, con peso adecuado para la edad gestacional. Presentaba antecedente de bronquiolitis a los seis meses y un episodio de bronquitis obstructiva/síndrome coqueluchoide a los siete meses, ambos de manejo ambulatorio. Como antecedente destacaba escasa progresión ponderal desde los seis meses de vida.
Trece días previos al ingreso hospitalario inició cuadro caracterizado por tos productiva, rinorrea anterior y fiebre de 48 horas de evolución. Realizó múltiples consultas médicas, recibiendo tratamiento ambulatorio con salbutamol y meprednisona por presunta bronquitis obstructiva. Ante la persistencia de los síntomas, se indicó claritromicina durante siete días y sesiones de kinesiología respiratoria, sin observarse mejoría clínica.
Debido a la persistencia de la sintomatología respiratoria, consultó en la guardia de nuestro hospital. Durante el examen físico se constató estridor respiratorio, llanto disfónico y tos productiva. A la auscultación presentaba rales subcrepitantes diseminados y roncus aislados, asociados a dificultad para el manejo de secreciones respiratorias. Se solicitó una radiografía de tórax que mostró leve hiperinsuflación pulmonar bilateral, aumento de la trama perihiliar de predominio central, opacidades intersticioalveolares parcheadas en regiones perihiliares y bibasales, y una imagen nodular redondeada en el vértice pulmonar derecho. Los estudios de laboratorio evidenciaron hemoglobina de 10,1 g/dl, leucocitos 6050/mm³, proteína C reactiva de 2,63 mg/dl y estudios virológicos negativos.
Ante estos hallazgos se decidió su internación con diagnóstico de síndrome de dificultad respiratoria, laringotraqueobronquitis y neumonía del vértice pulmonar derecho. Al ingreso no presentaba requerimiento de oxígeno suplementario. Tras 72 horas de internación persistían el estridor, la tos, el llanto disfónico y la escasa respuesta al tratamiento broncodilatador, antiinflamatorio y antibiótico. Por este motivo se solicitó una nueva radiografía de tórax, evaluada en conjunto con los servicios de Neumonología y Radiología, que confirmó la persistencia de la imagen nodular apical derecha y evidenció ensanchamiento mediastinal con desplazamiento de la carina hacia la izquierda.
Ante la sospecha de una lesión ocupante de espacio con compromiso de la vía aérea se decidió su derivación a un centro de mayor complejidad. La tomografía computada de tórax reveló una masa sólida expansiva de 61 × 45 × 47 mm localizada en el mediastino superior y la región apical pulmonar derecha, con marcada compresión y desviación traqueal, además de extensión cervical.
Se completó el estudio diagnóstico, confirmándose neuroblastoma con infiltración de médula ósea. La paciente requirió internación en Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica e inició tratamiento quimioterápico con dos ciclos de carboplatino-etopósido. A los seis meses de evolución, la resonancia magnética evidenció una marcada reducción tumoral, persistiendo una lesión residual de 1,7 × 1,9 × 1 cm localizada en el opérculo torácico derecho y espacio prevertebral, sin evidencia de progresión clínica.
El neuroblastoma es el tumor sólido extracraneal más frecuente de la infancia. Aunque la localización torácica es menos habitual, puede manifestarse mediante síntomas respiratorios secundarios a compresión de estructuras mediastinales. En nuestro caso, el cuadro fue inicialmente interpretado como patología respiratoria frecuente, retrasando el diagnóstico definitivo.
La persistencia del estridor, la evolución prolongada y la falta de respuesta al tratamiento convencional constituyeron signos de alarma que motivaron la ampliación del estudio. La radiografía de tórax resultó fundamental para identificar hallazgos atípicos y orientar la sospecha diagnóstica.
Ante lactantes con estridor persistente o evolución clínica no habitual, deben considerarse causas estructurales de obstrucción de la vía aérea. El reconocimiento temprano de estos pacientes permite optimizar el abordaje diagnóstico y disminuir el riesgo de complicaciones graves derivadas de la compresión mediastinal.
La pegaspargasa constituye un agente fundamental en el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda (LLA). Si bien la hepatotoxicidad es un efecto adverso conocido y generalmente reversible, la progresión a falla hepática aguda fulminante es infrecuente y potencialmente fatal. Presentamos el caso de un paciente pediátrico con deterioro hepático rápidamente progresivo y evolución desfavorable luego de recibir pegaspargasa.
Describir el caso de un paciente pediátrico con leucemia linfoblástica aguda y síndrome de Down que desarrolló falla hepática aguda fulminante con compromiso multiorgánico luego de la administración de pegaspargasa durante la fase de inducción. Asimismo, comunicar una forma de presentación infrecuente y de elevada morbimortalidad asociada a asparaginasas, caracterizada por progresión rápida de la lesión hepática, alteración de la función sintética, hiperamonemia, compromiso renal y alteración concomitante de enzimas pancreáticas, contribuyendo al conocimiento de las manifestaciones más graves de toxicidad relacionadas con este tratamiento.
Paciente masculino de 5 años y 11 meses con síndrome de Down y diagnóstico reciente de LLA-B sin compromiso del sistema nervioso central. Recibió vincristina y pegaspargasa el día +15 de inducción según protocolo ALLIC-BFM 2022.
Posteriormente presentó alteración progresiva del hepatograma, con aumento de TGO/TGP desde 134/358 UI/L hasta 2444/2000 UI/L en seis días. Simultáneamente desarrolló deterioro de la función sintética hepática con hiperbilirrubinemia (2,8 mg/dL), hiperamonemia (193 µg/dL), descenso del fibrinógeno desde 188 mg/dL hasta 30 mg/dL, prolongación progresiva de los tiempos de coagulación con posterior imposibilidad de coagulación de la muestra y caída del factor V hasta 8%. Además presentó elevación de enzimas pancreáticas.
Ingresó a cuidados intensivos por alteración progresiva del sensorio y anuria prolongada. Evolucionó rápidamente con insuficiencia renal aguda, convulsiones tónico-clónicas generalizadas y deterioro neurológico que requirió intubación orotraqueal. Posteriormente desarrolló hiperkalemia grave, acidosis metabólica e inestabilidad hemodinámica progresiva. Requirió hemodiafiltración continua, administración de plasma fresco congelado y soporte vasoactivo escalado con noradrenalina, adrenalina y vasopresina por shock refractario. Los hemocultivos obtenidos previamente resultaron negativos. A pesar de las medidas instauradas evolucionó a falla multiorgánica y falleció pocas horas después del ingreso a terapia intensiva.
La relación temporal entre la administración de pegaspargasa y el desarrollo progresivo de citólisis hepática, hiperamonemia, coagulopatía severa, encefalopatía e insuficiencia renal plantea una fuerte sospecha de lesión hepática inducida por fármacos. En este caso, la alteración bioquímica precedió varios días al deterioro clínico, con compromiso progresivo de la función sintética evidenciado por el descenso del fibrinógeno y del factor V antes de la aparición de encefalopatía y falla multiorgánica.
La hepatotoxicidad asociada a asparaginasas suele manifestarse como esteatosis hepática, colestasis y alteraciones de la síntesis proteica, siendo excepcional la progresión a falla hepática fulminante en pediatría. Aunque se consideró una etiología infecciosa concomitante, la ausencia de aislamiento microbiológico y la evolución bioquímica observada apoyan la sospecha de toxicidad asociada al tratamiento. Reportes recientes describen el uso de levocarnitina, complejo vitamínico B y plasmaféresis en casos graves, aunque la evidencia permanece limitada.
La hepatotoxicidad asociada a pegaspargasa constituye una complicación conocida del tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda; sin embargo, la progresión a falla hepática aguda fulminante con compromiso multiorgánico continúa siendo un evento excepcional en pediatría. En nuestro paciente, la asociación temporal entre la administración del fármaco y el desarrollo progresivo de citólisis hepática, deterioro de la función sintética, hiperamonemia, insuficiencia renal aguda y alteración de enzimas pancreáticas orientaron a un cuadro de toxicidad sistémica severa relacionada con asparaginasas. La presencia concomitante de compromiso pancreático resulta de particular interés, dado que la pancreatitis constituye otra complicación reconocida del tratamiento con pegaspargasa y podría reflejar una susceptibilidad a formas de toxicidad más extensas. La evolución rápidamente progresiva hacia encefalopatía hepática, shock refractario y fallecimiento resalta la elevada morbimortalidad de estas formas de presentación. Dada la escasa cantidad de reportes pediátricos con evolución fatal disponibles en la literatura, consideramos que este caso aporta experiencia clínica relevante sobre una complicación infrecuente pero potencialmente devastadora, contribuyendo al reconocimiento de las formas más graves de toxicidad asociadas a pegaspargasa.
Los recién nacidos prematuros extremos (RNPE) presentan una mayor susceptibilidad a desarrollar infecciones graves debido a la inmadurez inmunológica, la necesidad de procedimientos invasivos y la prolongada internación en unidades cerradas. En este contexto, las neumonías neonatales tardías constituyen una causa importante de morbimortalidad. La presentación clínica suele manifestarse por deterioro basal del recién nacido RN. En los ventilados es frecuente observar aumento de requerimientos de O2 y de parámetros ventilatorios. Las enfermedades pulmonares bullosas son infrecuentes en RN y se caracterizan por la aparición de cavidades aéreas intraparenquimatosas secundarias a necrosis y destrucción del tejido pulmonar. En la población pediátrica, el microorganismo más frecuentemente asociado es Staphylococcus aureus, debido a la producción de toxinas capaces de inducir daño alveolar, formación de abscesos y neumatoceles (NTS). La incidencia de NTS en RNPT fue del 1,8% . Los NTS pueden ser congénitos o adquiridos. La etiología más común de los NTS adquiridos en neonatos es la ventilación a presión positiva, aunque también pueden ocurrir secundariamente a infecciones.
Presentar un caso de un RNPE que desarrolló neumonía bullosa (NB) post infecciosa secundaria a sepsis tardías a Staphylococcus aureus Meticilino-Sensible (SAMS), complicada con neumotórax hipertensivo.
RNPE de 30 semanas de EG sin evidencia prenatal de enfermedad pulmonar congénita, la madre había recibido 3 dosis de maduración fetal. Cesárea debido a monitoreo patológico e hipertensión gestacional. Peso al nacer de 964 g y Apgar 6/7. Requirió intubación endotraqueal en sala de partos e ingresó a UCIN. Presentó síndrome de dificultad respiratoria secundario a enfermedad de membrana hialina, por lo que recibió una dosis de surfactante y requirió asistencia respiratoria mecánica invasiva desde el nacimiento, con requerimientos ventilatorios moderados y estabilidad hemodinámica. A los 10 días de vida presentó signos clínicos compatibles con sepsis tardía. El diagnóstico fue confirmado mediante hemocultivos y cultivo de catéter positivos para SAMS, inició tratamiento empírico con vancomicina y gentamicina, que fue desescalado a Cefalotina según sensibilidad del antibiograma. A los 30 días presentó aumento de los requerimientos de O2 y empeoramiento de la mecánica ventilatoria. La Rx de tórax evidenció múltiples bullas en ambos hemitórax, informadas como múltiples abscesos cavitados, asociadas a neumotórax izquierdo. Se colocó tubo de avenamiento pleural, logrando adecuado drenaje y expansión pulmonar. Una TAC de torax mostró opacidades homogéneas difusas sugerentes de neumonía multifocal/consolidación alveolar con fenómenos atelectásicos asociados. Además se visualizan múltiples imágenes redondeadas, quísticas, de paredes finas sugerentes de NTS/ bullas residuales post y paraneumónicos. Se constató neumotórax hipertensivo izquierdo. Tras más de 6 semanas en ARM y debido a la gravedad del compromiso pulmonar y al riesgo de progresión de las lesiones, se modificó la estrategia ventilatoria a ventilación oscilatoria de alta frecuencia (VAFO), modalidad que se mantuvo durante 11 días. La evolución fue favorable. Los controles radiológicos seriados evidenciaron disminución progresiva de las opacidades pulmonares y persistencia transitoria de imágenes quísticas residuales compatibles con neumatoceles en resolución. La extubación fue exitosa con requerimientos decrecientes de oxigenoterapia hasta su suspensión completa, sin nuevas complicaciones respiratorias.
Se descartó fibrosis quística mediante análisis genético. Durante el resto de la internación permaneció en aire ambiente. Actualmente, 35 meses después, sin secuelas respiratorias
Discusión: Considerando la evolución clínica, las imágenes, y la confirmación de infección por SAMS, se estableció el diagnóstico de NB.
Su aparición en recién nacidos prematuros es excepcional y suele asociarse a una evolución clínica grave. La confirmación microbiológica por SAMS permitió establecer una clara correlación etiológica con el cuadro pulmonar observado. La evolución clínica, caracterizada por deterioro respiratorio progresivo, aumento de los requerimientos ventilatorios y el desarrollo de lesiones cavitadas pulmonares, junto con los hallazgos radiológicos y tomográficos, resultó consistente con el diagnóstico de NB. La prematurez extrema y muy bajo peso al nacer, asociado a ventilación mecánica prolongada y sepsis por SAMS constituyeron factores predisponentes para el desarrollo de estas complicaciones. Las cavitaciones pulmonares aumentan el riesgo de neumotórax, tal como ocurrió en este caso. El diagnóstico diferencial incluye los NTC simples, el enfisema intersticial pulmonar, asociado a ventilación mecánica, y las malformaciones pulmonares congénitas. El pronóstico depende de múltiples factores, incluyendo la precocidad del diagnóstico y la adecuación del tratamiento. La relevancia del caso radica en la baja frecuencia de NB en RNPE y en la asociación documentada con SAMS.
La neumonía bullosa en recién nacidos prematuros es una entidad poco frecuente pero potencialmente asociada a elevada morbimortalidad. Debe sospecharse ante el deterioro respiratorio progresivo en pacientes con factores de riesgo, especialmente en el contexto de SAMS.
El blastoma pleuropulmonar (PPB) es una neoplasia pulmonar primaria infrecuente, altamente agresiva que se presenta casi exclusivamente en la infancia temprana, con edad media de diagnóstico por debajo de los 5 años. Representa una forma particular de tumor mesenquimático del pulmón, desde lesiones predominantemente quísticas hasta tumores sólidos de alto grado.
Puede presentar mutaciones germinales del gen DICER1, gen supresor tumoral involucrado en biogénesis de microRNA, cuya alteración predispone al desarrollo de un espectro amplio de neoplasias pediátricas.
Presentamos el caso de un paciente de 4 años con blastoma pleuropulmonar asociado a mutación en DICER1, con recaída tumoral (lóbulo inferior derecho, glándula suprarrenal y mediastino), que requirió cirugía multidisciplinaria compleja. El curso clínico y la posterior evolución clínica evidencian los desafíos diagnósticos, terapéuticos y éticos en el abordaje de pacientes oncológicos pediátricos con síndrome de predisposición tumoral
Paciente de 4 años con diagnóstico de blastoma pleuropulmonar tipo II recidivado, con antecedente de dos cirugías y dos esquemas de quimioterapia previos. Debido a la progresión tumoral con compromiso de la arteria pulmonar y bronquio derecho, se realizó neumonectomía derecha total. Durante el procedimiento se efectuó además la resección del tumor primario y de implantes diafragmáticos, con disección del pericardio derecho. Se constató infiltración de la cara lateral de la vena cava superior (VCS), por lo que se realizó resección y reconstrucción con parche de pericardio, requiriendo circulación extracorpórea durante 39 minutos.
Como complicación intraoperatoria presentó desplazamiento mediastinal severo hacia la cavidad postneumonectomía, con aumento de la presión en la VCS hasta 27 mmHg. Requirió soporte inotrópico con adrenalina y vasopresina, además de maniobras de reposicionamiento cardíaco, logrando reducir la presión a 14 mmHg. Posteriormente se realizó reconstrucción pericárdica con membrana de PTFE para estabilizar las estructuras mediastínicas.
Ingresó a Cuidados Intensivos Pediátricos con asistencia respiratoria mecánica y soporte inotrópico. En el postoperatorio inmediato presentó taquiarritmia supraventricular con aberrancia y compromiso hemodinámico, por lo que se inició amiodarona y se agregó noradrenalina. Tras estabilizarse fue extubado exitosamente.
A las 24 horas desarrolló nuevo episodio de inestabilidad hemodinámica con hipotensión refractaria, oligoanuria y deterioro respiratorio progresivo, requiriendo reintubación. Ante el primer registro febril se inició tratamiento antibiótico empírico, posteriormente escalado a meropenem y vancomicina en contexto de shock séptico con falla renal y hepática (Phoenix 8).
Una semana después de la cirugía presentó un nuevo deterioro hemodinámico asociado a disfunción biventricular severa, con fracción de acortamiento del 16%, por lo que se agregó levosimendán. Evolucionó favorablemente con recuperación progresiva de la función ventricular documentada por ecocardiogramas seriados.
Desde el punto de vista hematológico presentó coagulopatía severa, requiriendo transfusiones, concentrados de factores y fibrinógeno. Debido a la reconstrucción de la VCS y al desplazamiento mediastinal, recibió anticoagulación con enoxaparina desde el postoperatorio inmediato.
Una vez suspendido el soporte inotrópico y alcanzada la estabilidad clínica, se realizó la resección de una metástasis en glándula suprarrenal derecha, sin complicaciones. La evolución posterior fue favorable, logrando extubación definitiva y recuperación progresiva.
Este caso destaca los desafíos quirúrgicos, hemodinámicos, diagnósticos, terapéuticos y éticos que implica el manejo de pacientes oncológicos pediátricos con síndrome de predisposición tumoral.
La indicación de una cirugía de alta complejidad, con riesgos significativos y posibles complicaciones graves, requirió ponderar cuidadosamente los potenciales beneficios buscando ofrecer la mejor oportunidad terapéutica posible frente a una enfermedad agresiva y recidivada, minimizando al mismo tiempo los daños asociados al tratamiento. La evolución crítica posterior exigió re-evaluaciones continuas sobre la proporcionalidad de las intervenciones implementadas y la adecuación del esfuerzo terapéutico, considerando en todo momento el interés superior del niño y las opiniones de la familia
Este caso resalta la importancia del manejo interdisciplinario y la personalización del tratamiento para un abordaje integral del paciente pediátrico con patología oncológica compleja.
El síndrome de encefalopatía posterior reversible (PRES) es una entidad clínico-radiológica infrecuente en pediatría, caracterizada por la aparición aguda o subaguda de síntomas neurológicos como convulsiones, alteración del sensorio, cefalea, trastornos visuales y cambios conductuales. Su fisiopatología se relaciona con la falla de los mecanismos de autorregulación cerebral y el desarrollo de edema vasogénico, generalmente en contexto de hipertensión arterial. El diagnóstico requiere un alto índice de sospecha clínica y la confirmación mediante resonancia magnética nuclear (RMN). El reconocimiento precoz resulta fundamental debido a que, con un tratamiento oportuno, suele presentar una evolución favorable y potencialmente reversible.
Describir un caso de PRES secundario a hipertensión arterial asociada a corticoterapia prolongada en una paciente pediátrica críticamente enferma, destacando la importancia de la vigilancia neurológica y hemodinámica en la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica.
Paciente de sexo femenino, de 4 años de edad, internada inicialmente en Sala General de Pediatría por neumonía derecha con requerimiento de oxigenoterapia. Recibió antibioticoterapia y corticoterapia sistémica, evolucionando con deterioro clínico que motivó su traslado a la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica (UTIP).
Permaneció un mes en UTIP, donde requirió asistencia respiratoria mecánica e hidrocortisona durante 29 días. Presenta estudio virológico de secreciones nasofaríngeas con rescate de Influenza A, asociando posteriormente shock séptico, con aislamiento de Serratia marcescens, ajustando antibioticoterapia.
A partir de la segunda semana de internación presentó registros persistentes de hipertensión arterial. Fue evaluada por Nefrología Infantil, iniciando tratamiento antihipertensivo con Amlodipina y Enalapril. Simultáneamente Endocrinología Infantil indicó descenso progresivo de corticoterapia, considerándola como posible desencadenante del cuadro hipertensivo. La valoración de órganos blancos mediante fondo de ojo y ecocardiograma, no mostró alteraciones significativas.
Durante su evolución se constató pérdida de pautas madurativas, apatía, debilidad muscular y escasa conexión con el medio. Ante la sospecha de compromiso neurológico fue valorada por Neurología Infantil. El electroencefalograma mostró enlentecimiento difuso y desorganización de la actividad cerebral. La resonancia magnética de encéfalo evidenció áreas bilaterales de hiperintensidad subcortical occipitoparietal en secuencias T2, FLAIR y ADC, compatibles con edema vasogénico, hallazgos característicos de PRES.
Con el control de los valores de tensión arterial y el manejo integral de sus comorbilidades, la paciente presentó recuperación progresiva del tono axial, mejoría de la conexión con el medio y recuperación parcial de las pautas neuromadurativas perdidas. Fue dada de alta con seguimiento ambulatorio multidisciplinario.
El PRES constituye una complicación neurológica poco frecuente pero potencialmente reversible en pediatría. Este caso resalta la necesidad de mantener una elevada sospecha diagnóstica frente a alteraciones neurológicas en pacientes críticamente enfermos con hipertensión arterial sostenida. La monitorización estricta de la presión arterial, especialmente en niños expuestos a corticoterapia prolongada, resulta fundamental para la detección precoz de complicaciones. El diagnóstico oportuno mediante neuroimágenes y el tratamiento temprano de los factores desencadenantes son determinantes para mejorar el pronóstico y reducir el riesgo de secuelas neurológicas permanentes.
El absceso retrofaríngeo es una infección profunda del cuello poco frecuente pero potencialmente grave por el riesgo de obstrucción de la vía aérea, mediastinitis y sepsis. La distorsión anatómica resultante, puede generar obstrucción de la vía aérea y rápido deterioro respiratorio convirtiendo la intubación en un procedimiento dificultoso y de alto riesgo.
Predomina en niños de 2 a 4 años aunque puede presentarse a cualquier edad. Siendo las bacterias más frecuentes Streptococcus pyogenes, Staphylococcus aureus y anaerobios.
Presentamos un caso de absceso retrofaríngeo de gran tamaño con compromiso severo de la vía aérea, que requirió intervención urgente y manejo multidisciplinario.
Reconocer la necesidad de considerar el absceso retrofaríngeo como posible causa de vía aérea difícil en pediatría.
Describir el abordaje diagnóstico y terapéutico.
Destacar la importancia del diagnóstico precoz y del manejo seguro de la vía aérea para prevenir complicaciones graves.
Paciente femenina de 1 año y 11 meses, gemelar pretérmino, con retraso global del desarrollo que consultó por fiebre persistente de 7 días de evolución y antecedente de neumonía en tratamiento con amoxicilina. Fue trasladada a urgencias por dificultad respiratoria alta con estridor y manejo inicial orientado a laringitis aguda: adrenalina nebulizada y corticoides orales.
Durante la evaluación presentó sialorrea, dificultad para deglutir y un episodio convulsivo, por lo que fue trasladada a shock room. Allí se colocó acceso venoso periférico, se administró oxígeno por máscara con reservorio y lorazepam 0,1 mg/kg EV, con cese de la convulsión. Se inició ceftriaxona endovenosa por sospecha de infección sistémica.
Evolucionó con dificultad respiratoria severa y alta resistencia a la ventilación con bolsa-máscara, por lo que se decidió intubación orotraqueal. En decúbito dorsal se objetivó aumento del diámetro cervical, la laringoscopia directa mostró disminución del diámetro interno de la vía aérea por compresión posterior. Se logró intubación en segundo intento con tubo orotraqueal de 3,5 mm con balón, iniciándose ventilación mecánica con buena respuesta.
Tras la intubación, la ecografía bedside de la vía aérea mostró una lesión cervical lobulada, hipoecogénica, con contenido líquido y aéreo, compatible con absceso retrofaríngeo. La TC y angio-TC de cuello confirmaron una colección de 56 × 47 × 30 mm, con desplazamiento traqueal significativo, colapso esofágico, compromiso laríngeo y desviación de grandes vasos con compresión de la vena yugular interna izquierda.
Se realizó drenaje quirúrgico sin complicaciones. La paciente fue trasladada a UTIP, donde se logró extubación exitosa a las 24 horas. La antibioticoterapia se ajustó a ceftriaxona más clindamicina. El cultivo del líquido de drenaje fue positivo para Streptococcus anginosus; con hemocultivos negativos. Requirió nutrición parenteral por 5 días.
Egreso hospitalario al noveno día.
La vía aérea dificultosa en pediatría, puede ser congénita o adquirida, esta última causada por infecciones, anafilaxia o trauma.
Nuestro paciente presentó un cuadro caracterizado por fiebre de 7 dias de evolucion, estridor en las últimas 24hs que se acompaña de sialorrea y dificultad en la deglución. Durante la atención presenta una convulsión seguida de dificultad respiratoria severa. La resistencia a la ventilación con bolsa–mascarilla fue un dato clave que confirmó la obstrucción y guió el manejo inicial. En este caso un absceso retrofaringeo de gran tamaño fue suficiente para configurar una vía aérea difícil.
En cuanto al abordaje del absceso retrofaríngeo, se ajustó a las recomendaciones vigentes, priorizando identificación del riesgo, estabilización, obtención de una vía aérea segura, antibioticoterapia y drenaje quirúrgico.
Los cultivos de líquido de drenaje fueron positivos para Streptococcus anginosus, si bien no está entre los gérmenes más frecuentes descriptos por la literatura, es un patógeno que provoca infecciones profundas de cuello.
Siendo la dificultad respiratoria alta un motivo de consulta frecuente en emergencias pediátricas, es necesario identificar aquellos estridores atípicos que por su intensidad o síntomas acompañantes deben hacernos descartar la presencia de una masa cervical y considerar una vía aérea de difícil manejo.
Conocer las causas de vía aérea difícil, nos permite poder identificarla de forma precoz, para realizar un abordaje coordinado entre el servicio de emergencias y otras especialidades, de manera multidisciplinaria.
La tuberculosis representa un problema de salud pública en expansión en Argentina, evidenciado por un incremento acumulado del 79,7% en los últimos cinco años. En la provincia de Neuquén se registraron 59 casos durante 2025 y 10 en el primer trimestre de 2026. Este escenario epidemiológico eleva el uso de isoniazida, fármaco responsable del 6% de las convulsiones de etiología medicamentosa. Su toxicidad se produce por el bloqueo de la piridoxina (vitamina B6), lo que inhibe la síntesis del ácido gamma-aminobutírico (GABA). Esta depleción de neurotransmisores desencadena una tríada crítica caracterizada por convulsiones refractarias, acidosis metabólica severa y coma.
Presentar el caso Clínico de un paciente con convulsión asociada a isoniazida atendido en hospital provincial Castro Rendon - Neuquén
Paciente masculino de 13 años, previamente sano, que ingresó por intoxicación farmacológica aguda tras presentar una crisis convulsiva tonicoclónica generalizada de cinco minutos de duración. En el centro derivador recibió lorazepam endovenoso (0,04 mg/kg) con cese de la actividad motora, sospechándose la causa toxicológica.
A su ingreso en este hospital de alta complejidad se realizó la evaluación sistemática:
TEP: inestable. ( Por apariencia)
ABCDE:
A (Vía aérea): Permeable y sostenible; se constata una pieza dentaria desprendida en cavidad oral.
B (Buena respiración): Adecuada mecánica, sin tiraje; murmullo vesicular presente y simétrico. Saturación de 100% con máscara de reservorio a 15 L/min.
C (Circulación): Relleno capilar de 2 segundos. TA 119/76 mmHg, FC 84 lpm. Pulsos periféricos presentes.
D (Déficit neurológico): Fluctuación en Glasgow entre 15/15 y 14/15 (M6, V5, O3). Pupilas isocóricas y reactivas. Moviliza cuatro miembros. Hemoglucotest: 100 mg/dL. Orientado en tres esferas.
E (Exposición): Abdomen blando, depresible, no doloroso, sin defensa.
SAMPLE
S (Síntomas): Dolor abdominal tipo cólico agudo, tres vómitos alimenticios y crisis convulsiva tonicoclónica generalizada a las tres horas de iniciado el cuadro.
A (Alergias): Niega alergias medicamentosas.
M (Medicamentos): Isoniazida. Dosis ingerida: 900 mg (21 mg/kg).
P (Pasado médico): Sano, sin antecedentes de relevancia.
L (Última ingesta): No se indaga.
E (Eventos): Quimioprofilaxis por contacto estrecho con familiar con tuberculosis. El cuidador administró una dosis superior para compensar omisiones previas.
El laboratorio inicial mostró: acidosis metabólica leve (pH 7,32, pCO2 47 mmHg, HCO3 23,9 mEq/L, EB -2,4), leucocitosis (16.100/mm³), glucemia de 118 mg/dL; función renal, hepatograma, coagulograma y cribado de tóxicos en orina normales. Tras interconsulta toxicológica, ante la falta de piridoxina endovenosa, se administró el antídoto por vía oral mediante una preparación magistral en jarabe a dosis de 70 mg/kg.
Posterior al tratamiento, evolucionó favorablemente, asintomático y neurológicamente normal. Los controles mostraron normalización del estado ácido-base (pH 7,34, HCO3 24,8 mEq/L) y un electrocardiograma normal (ritmo sinusal, QTc 0,43 segundos). Presentó una elevación aislada de creatinfosfocinasa (CPK 501 U/L) con diuresis conservada. Se indicó plan de hidratación parenteral a 2000 ml/día,y completó observación clínica en centro hospitalario de menor complejidad.
La sobredosis de isoniazida es una emergencia toxicológica grave. La inhibición de la enzima piridoxina fosfocinasa impide la formación de piridoxal-5-fosfato, cofactor esencial para la síntesis de GABA. La hiperexcitabilidad cortical secundaria produce convulsiones que exhiben resistencia a las benzodiacepinas. El umbral epileptogénico se establece a partir de los 20 mg/kg, dosis superada en este paciente. Ante la sospecha clínica en contextos de alta prevalencia de tuberculosis, y ante la imposibilidad frecuente del paciente crítico para aportar datos directos, se vuelve imperativo realizar una anamnesis familiar meticulosa sobre la administración de los fármacos.
Se concluye que ante convulsiones refractarias con nexo epidemiológico para tuberculosis, se debe sospechar esta entidad. La piridoxina constituye el único tratamiento etiológico capaz de restaurar los niveles de GABA y revertir el cuadro neurológico y metabólico. El éxito en este caso demuestra que la vía oral mediante formulaciones magistrales es una alternativa terapéutica efectiva ante la frecuente falta de disponibilidad del formato endovenoso en las salas de emergencias.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 12173 A propósito de un caso: “Migraña hemipléjica: Desafío diagnóstico ante un déficit neurológico focal agudo en pediatría“ Otros |
CATALINA SOLER MISSÓN | |
| 12197 HIPOGLUCEMIA SEVERA RECURRENTE EN LACTANTE DE 6 MESES, A PROPÓSITO DE UN CASO. Otros |
CAROLINA BETINA MARILUNGO | |
| 12198 A propósito de un caso: Opsoclono-mioclono-ataxia en un paciente pediátrico Otros |
MARIANA VALDEZ ISOLA | |
| 12205 “Intoxicación medicamentosa oculta en un lactante. A propósito de un caso” Otros |
DAMIÁN MELGAREJO | |
| 12207 SÍNDROME STROKE-LIKE SECUNDARIO A METOTREXATO INTRATECAL EN PACIENTE PEDIÁTRICA CON LEUCEMIA LINFOBLÁSTICA AGUDA PRE-B: A PROPÓSITO DE UN CASO. Otros |
MARÍA SOL QUIÑONEZ | |
| 12208 Manejo conservador de neumomediastino, neumopericardio, neumotórax bilateral y enfisema subcutáneo extenso en adolescente con crisis asmática asociada a Influenza A Otros |
MARÍA SOL QUIÑONEZ | |
| 12226 Rabdomiólisis. Un desafío diagnóstico en la adolescencia, a propósito de un caso. Otros |
FLORENCIA BELEN PIÑEIRO AGUIRRE | |
| 12229 Uno en un millón, a propósito de un caso. Otros |
MICAELA GUADALUPE CAMPILLO |
Resumen: El síndrome opsoclono-mioclono-ataxia (OMAS) es un trastorno neurológico poco frecuente con predominio de aparición en edades pediátricas, caracterizado por opsoclonus, mioclonías, ataxia y alteraciones conductuales o del sueño, de base neuroinmunológica, cuya etiología puede ser paraneoplásica, postinfecciosa o idiopática. Se presenta el caso clínico de un paciente masculino de 1 año y 5 meses que inició con movimientos mioclónicos agudos en miembros superiores e inferiores, a predominio de hemicuerpo izquierdo, asociados posteriormente a nistagmus horizontal. Durante su evolución presentó movimientos oculares sacádicos multidireccionales compatibles con opsoclonus, además de ataxia, irritabilidad y trastornos del sueño, configurando un cuadro compatible con OMAS. Se realizó estudio etiológico con bandas oligoclonales positivas y anticuerpos onconeuronales negativos . Recibió tratamiento con Gammaglobulina intravenosa, Metilprednisolona y Rituximab, con mejoría clínica progresiva.
Palabras claves: Opsoclonus/ Ataxia/ neuroinmunológico/ banda oligoclonal.
Nuestro objetivo es presentar el reporte de un caso clínico de un paciente de 1 año y 5 meses con síndrome de opsoclonus-mioclonus-ataxia de etiología autoinmune seronegativos.
Caso clínico: Varón de 1 año y 5 meses, con antecedente de síndrome bronquial obstructivo recurrente, consulta por cuadro clínico de inicio agudo de movimientos mioclónicos en miembros superiores e inferiores que compromete hemicuerpo izquierdo sin compromiso de la conciencia. Posteriormente, se agrega nistagmus horizontal, motivo por el cual se decide su internación. A las 72 horas se objetivan movimientos oculares sacádicos, arrítmicos y multidireccionales compatibles con opsoclonus, asociados a mioclonías, ataxia, irritabilidad y trastornos del sueño, configurando un cuadro sugestivo de síndrome opsoclono-mioclono. Se realiza evaluación mediante escala OMS, con puntaje inicial de 8.
Se da inicio el estudio etiológico. El examen físico químico y citológico del líquido cefalorraquídeo fue normal y se enviaron muestras para estudio neuroinmunologicas. Se solicitó serologías virales, hemocultivos, urocultivo, estudios virológicos de secreciones respiratorias y test rápidos, todos con resultados negativos. Se realizaron estudios por imágenes, laboratorio de ácido vainillin mandélico y catecolaminas urinarias para evaluar neuroblastomas, cuyos resultados fueron normales. Considerando otras posibles causas, se amplió estudio hacia errores congénitos del metabolismo mediante dosaje de esfingomielinasa ácida, con resultado negativo. Se realizaron estudios hematológicos complementarios, incluyendo citometría de flujo y punción aspiración de médula ósea, ambos dentro de parámetros normales, descartando patología hemato-oncológica.
El resultado inmunológico se informó presencia de una única banda en LCR con ausencia en suero (BOC tipo 2) y anticuerpos Anti Anfifisina Anti CV2 Anti PNMA2 (Ma2/Ta) Anti Ri Anti Yo Anti Hu Anti Recoverina Anti SOX1 Anti Titina Anti Zic 4 Anti Tr (DNER) Anti-GAD 65 en LCR y suero con resultados negativos.
En el presente caso clínico de OMA se destaca la presencia de Bandas Oligoclonales positivas sugestivas de enfermedad neuroinmunologica con anticuerpos específicos negativos y se resalta la importancia de un enfoque multidisciplinario y el inicio temprano de tratamiento inmunomodulador, aun en ausencia de un diagnóstico definitivo. Asimismo, se pone de manifiesto la necesidad de continuar investigando nuevos anticuerpos en los mecanismos fisiopatológicos implicados, para mejorar las estrategias diagnósticas y aumentar la precisión de los instrumentos terapéuticos.
La cefalea es uno de los motivos de consulta neurológica más frecuentes en adolescentes. Aunque la mayoría corresponden a cuadros primarios benignos, la aparición de un déficit neurológico focal agudo constituye un signo de alarma absoluto que obliga a descartar de forma prioritaria patología estructural, infecciosa o vascular, requiriendo la activación de protocolos de sospecha de accidente cerebrovascular (ACV) pediátrico.
Dentro de las cefaleas primarias, la migraña hemipléjica (MH) es un subtipo infrecuente de migraña con aura, caracterizado por la presencia de debilidad motora unilateral y transitoria, asociada a síntomas visuales, sensitivos o del habla, con una prevalencia estimada de apenas el 0,01% (Clasificación Internacional de Cefaleas -ICHD-3). En la edad pediátrica y la adolescencia, su presentación es marcadamente heterogénea y puede prolongarse desde horas hasta días, asemejando un evento isquémico agudo o un ataque isquémico transitorio (AIT), especialmente cuando existen registros elevados de tensión arterial o antecedentes cardiovasculares familiares.
De acuerdo con los consensos de la Sociedad Argentina de Pediatría, el diagnóstico de la migraña hemipléjica es fundamentalmente clínico y de exclusión. Frente a un foco motor agudo, la normalidad en los estudios de neuroimagen iniciales, no excluye la patología vascular en fases hiperagudas, por lo que la Angio-RMN cerebral se consolida como el gold standard para evaluar la indemnidad vascular antes de catalogar el cuadro como primario. El conocimiento de esta entidad es clave en la práctica pediátrica para evitar intervenciones invasivas innecesarias, garantizando un manejo inicial oportuno y seguro en la guardia.
-Describir la presentación clínica y el manejo inicial de la migraña hemipléjica en un paciente adolescente.
-Jerarquizar la importancia del diagnóstico diferencial y el abordaje protocolizado ante un déficit motor focal agudo en pediatría, con el fin de descartar de manera prioritaria patología vascular.
-Resaltar el valor de la sospecha clínica y el seguimiento evolutivo frente a la normalidad de los estudios de neuroimagen iniciales (TAC y RMN) en la urgencia pediátrica.
Paciente de 15 años, que consulta al servicio de urgencias por cefalea frontal derecha de intensidad 8/10, asociada a mareos, fotofobia, náuseas y episodio de pérdida de conciencia de segundos de duración. Posteriormente agrega parestesias en hemilengua y miembro superior izquierdo asociado a monoparesia de miembro superior ipsilateral. Al ingreso se constató debilidad de miembro superior izquierdo y compromiso de la musculatura facial homolateral, con sensibilidad conservada. Ante la sospecha de patología cerebrovascular aguda se realizó TAC de cerebro sin hallazgos patológicos. Debido a la persistencia del déficit motor, aproximadamente 8 horas después del inicio del cuadro se efectuó RMN cerebral sin contraste que resultó normal.
Considerando antecedentes familiares cardiovasculares (abuelo materno con antecedente de ACV, madre HTA) y registros tensionales elevados al ingreso (TA: 140/90 mmHg) se completó evaluación cardiológica con ECG, ecocardiograma con doppler color y ecodoppler de vasos de cuellos, todos dentro de límites normales. La valoración oftalmológica, incluyendo fondo de ojos, no evidenció alteraciones, y sugirieron realización de campo visual computarizado diferido.
En la evolución se constató paciente lúcido, orientado en tiempo y espacio, en buen estado general, afebril en todo momento, pares craneales conservados, con leve disminución de fuerza en mano izquierda, anestesia en guante de la misma mano y signo de Romberg positivo a derecha. Los reflejos osteotendinosos eran simétricos, sin signos piramidales.Ante la persistencia de la sospecha vascular, se solicitó angioresonancia cerebral y se derivó a centro de mayor complejidad. Tras la realización de exámenes complementarios sin hallazgos patológicos y la evaluación por neurología se interpretó el cuadro compatible con migraña hemipléjica.
La migraña hemipléjica constituye una entidad infrecuente en la edad pediátrica, pero de gran relevancia clínica debido a que puede presentarse con síntomas neurológicos focales agudos que simulan patologías potencialmente graves, como el accidente cerebrovascular isquémico, las crisis epilépticas o los procesos inflamatorios del sistema nervioso central.
Este caso destaca la importancia de mantener un alto índice de sospecha diagnóstica frente a pacientes con déficit motor agudo asociado a cefalea, particularmente cuando los estudios de neuroimagen y la evaluación inicial no evidencian alteraciones significativas.
Su identificación oportuna permite evitar procedimientos innecesarios y orientar adecuadamente el seguimiento neurológico de estos pacientes.
La homeostasis de la glucosa está regulada por la insulina y otras hormonas contrarreguladoras como glucagón, catecolaminas, hormona de crecimiento y cortisol.
La hipoglucemia se define como una concentración de glucemia plasmática lo suficientemente baja para producir signos o síntomas compatibles con alteración de la función cerebral y, en la primera infancia, representa un reto diagnóstico de abordaje urgente.
La misma, puede ser generada por carencia de sustratos, déficit de hormonas contrarreguladoras, alteración en el transporte (déficit de GLUT1), otras causas iatrogénicas, metabólicas y por secreción excesiva de insulina.
La hipoglicemia hiperinsulínica es una patología poco frecuente que etiologicamente se clasifica en transitorias o persistentes. Dentro de las persistentes la causa más común es el hiperinsulinismo congénito, donde encontramos diversas alteraciones genéticas.
Es necesaria una actuación sistemática para llegar a un diagnóstico precoz y tratamiento inmediato, para prevenir sus graves complicaciones asociadas.
- Presentar caso clínico de lactante con hipoglicemias severas persistentes y mioclonías como manifestación principal.
- Destacar la importancia y necesidad de las muestras críticas durante la hipoglicemia para el diagnóstico etiológico.
- Reforzar la necesidad de derivación oportuna a centros de referencia especializados para evaluación diagnóstica.
Paciente de 6 meses de edad, correctamente inmunizada, sin antecedentes de jerarquía.
Presenta cuadro de 5 días de evolución caracterizado por mioclonías de miembros superiores, que por agregar retroversion ocular y cianosis peribucal, consulta en guardia de Hospital de Niños Zona Norte. Se realiza laboratorio que evidencia hipoglucemia severa y CPK aumentada, por lo que se indica lactancia materna inmediata y ante corrección de los valores se decide su internación para continuar abordaje.
Por repetir episodios de hipoglucemia constatados, se decide asegurar flujo continuo de glucosa por vía endovenosa e iniciar abordaje multidisciplinario.
Servicio de Neurología: realiza electroencefalograma sin particularidades, asumiendo cuadro como secundario a hipoglucemia y descartando patología neurológica.
Servicios de endocrinología: Solicitan laboratorio y muestras críticas ante cada registro de glicemia menor a 50 mg/dl. Como resultado se observan cuerpos cetónicos y sustancias reductoras en orina negativas, amoníaco normal, carnitinas y acilcarnitinas levemente disminuídas, valores de insulina y peptido C alterados para la glicemia presentada. Tras definir cuadro como hipoglucemia de origen no cetósico y ante niveles elevados de insulinemia en contexto de hipoglucemia, asumen como sospecha de hiperinsulinismo congénito, por lo que inicia tratamiento con diazóxido e hidrocortisona como coadyuvante, sin respuesta. Posteriormente se suspende dicha terapéutica, e inicia Octeotride, sin reiterar episodios sintomaticos, incluso con suspension del flujo continuo de glucosa. Se realiza TAC de abdomen con contraste dentro de parametros normales.
Servicio de genética: solicita panel genetico de hipoglicemia, hiperinsulinemia y glucogenosis. Se informa como paciente portador de heterocigosis en gen KCNJ11, lo que podría permitir asumir diagnóstico de Hipoglicemia Hiperinsulinemica familiar 2. Se interconsulta con Hospital Garrahan quienes reconfirman diagnostico, indican continuar igual tratamiento. Se solicita panel a familiares de primer grado, donde confirma variante patogénica paterna en heterocigosis.
Cabe destacar que posteriormente se realiza PET TAC que demuestra patrón de alteración difusa en páncreas, confirmando sospecha diagnóstica. Ante dicho resultado se decide mantener tratamiento con octeotride de manera ambulatoria.
El hiperinsulinismo congénito constituye la principal causa de hipoglucemia persistente en lactantes y debe sospecharse ante episodios recurrentes de hipoglucemia no cetósica. La obtención de muestras críticas permite orientar el diagnóstico, mientras que el hallazgo genético y la realización del PET TAC respaldaron la sospecha de hiperinsulinismo congénito. Este caso destaca la importancia de la sospecha clínica precoz y el abordaje multidisciplinario.
Se debe considerar al hiperinsulinismo congénito dentro de los diagnósticos diferenciales de todo lactante con hipoglucemia recurrente. El abordaje multidisciplinario y el estudio genético e imagenológico, son herramientas fundamentales para alcanzar un diagnóstico etiológico preciso. La sospecha temprana y la derivación oportuna a centros especializados permiten optimizar el tratamiento y reducir el riesgo de secuelas neurológicas permanentes.
El neumomediastino espontáneo es una complicación infrecuente en pediatría, asociada principalmente a crisis asmáticas, tos intensa e infecciones respiratorias. La extensión simultánea hacia tejido celular subcutáneo, espacio pleural y pericardio constituye una presentación excepcional y representa un desafío diagnóstico y terapéutico.
Paciente masculino de 14 años, con antecedente de asma en tratamiento controlador con budesonide/formoterol, derivado por crisis asmática con hipoxemia asociada a infección por Influenza A. Al ingreso se encontraba hemodinámicamente estable, con requerimiento de oxígeno suplementario por cánula nasal, sibilancias espiratorias e hipoventilación basal izquierda. Presentaba crepitaciones subcutáneas en tórax anterior y región cervical, con extensión hacia miembros superiores.
Se realizó tomografía computada de cuello y tórax sin contraste, que evidenció extenso enfisema subcutáneo cervical y torácico, neumomediastino con disección de planos tisulares, neumopericardio y neumotórax bilateral a predominio izquierdo asociado a derrame pleural basal. No se observaron lesiones traqueales ni consolidaciones pulmonares focales.
Por la extensión del compromiso extrapulmonar se decidió internación en unidad de cuidados intermedios pediátricos para monitoreo continuo. Recibió oxigenoterapia con máscara con reservorio, salbutamol, bromuro de ipratropio, corticoterapia sistémica y oseltamivir. Se realizaron controles radiográficos seriados y evaluación por cardiología infantil, con ecocardiograma y electrocardiograma sin alteraciones ni repercusión hemodinámica.
Evolucionó favorablemente, sin requerimiento de drenaje pleural ni intervención quirúrgica. Presentó disminución progresiva del enfisema subcutáneo y resolución del requerimiento de oxígeno, con alta hospitalaria al sexto día y seguimiento ambulatorio por neumonología infantil y cirugía pediátrica.
El cuadro puede explicarse mediante el efecto Macklin, mecanismo por el cual el aumento de la presión intraalveolar provoca ruptura alveolar y migración de aire hacia el mediastino, con posible extensión al tejido celular subcutáneo, espacio pleural y pericardio. En pacientes asmáticos, la obstrucción bronquial, el atrapamiento aéreo y la tos intensa favorecen este fenómeno. La infección por Influenza A probablemente actuó como desencadenante y amplificador del broncoespasmo y del aumento de la presión intratorácica.
El manejo depende de la estabilidad clínica y de la presencia de compromiso respiratorio o hemodinámico. En este caso, la estabilidad clínica permitió una conducta conservadora basada en oxigenoterapia, tratamiento intensivo de la crisis asmática y monitoreo estrecho, evitando procedimientos invasivos.
La asociación de crisis asmática por Influenza A con neumomediastino, neumopericardio, neumotórax bilateral y enfisema subcutáneo extenso constituye una presentación infrecuente en pediatría. Este caso resalta la importancia de sospechar complicaciones por fuga aérea ante la presencia de crepitación cervical o torácica en pacientes con exacerbaciones asmáticas. En pacientes clínicamente estables, el manejo conservador puede resultar seguro y efectivo.
La rabdomiólisis es un síndrome clínico producido por lesión del músculo esquelético, con liberación de contenido intracelular al torrente sanguíneo, principalmente creatinfosfoquinasa (CPK), mioglobina y electrolitos. En pediatría es poco frecuente y de etiología diversa, incluyendo traumatismos, ejercicio intenso, infecciones, fármacos, suplementos dietarios y nutricionales, sustancias psicoactivas (como cocaína y éxtasis, entre otras) y enfermedades metabólicas hereditarias.
Los defectos de la β-oxidación de ácidos grasos representan trastornos metabólicos poco prevalentes que alteran la utilización de lípidos como fuente energética, desencadenando episodios de rabdomiólisis, hepatopatía y compromiso hematológico.
El diagnóstico precoz es fundamental debido al riesgo de complicaciones graves, como insuficiencia renal aguda, alteraciones hidroelectrolíticas y compromiso multiorgánico. El tratamiento se basa en hidratación intensiva, prevención del catabolismo y soporte nutricional adecuado.
Describir una causa poco frecuente de elevación de CPK en edad pediátrica, destacar la importancia del diagnóstico oportuno y del abordaje interdisciplinario.
Paciente de 14 años que consulta por dolor torácico de dos meses de evolución, con empeoramiento progresivo en las últimas 48 horas e imposibilidad para movilizar los miembros superiores. Niega traumatismos, ejercicio físico intenso, consumo de sustancias psicoactivas o suplementos nutricionales. Como antecedente de relevancia, la madre refiere descenso progresivo de peso durante el último año, asociado a cambios en los hábitos alimentarios y aumento de la actividad física diaria.
Examen físico: hemodinámicamente compensado, afebril y sin requerimiento de oxígeno suplementario. Presentaba dolor a la palpación profunda de la región condroesternal, mialgias en músculos pectorales y ambos miembros superiores, sin signos de flogosis. Se decidió su internación para estudio.
A su ingreso se constató trombocitopenia (99.400/mm³), elevación de transaminasas (TGO 550 UI/L, TGP 121 UI/L) y CPK de 31.396 UI/L. En controles posteriores presentó leucopenia, persistencia de la trombocitopenia y elevación sostenida de CPK y transaminasas. Se solicitaron serologías para citomegalovirus, hepatitis virales y virus de Epstein-Barr, todas con resultados negativos.
La ecografía abdominal informó esplenomegalia homogénea, sin alteraciones hepáticas ni renales. Posteriormente se realizó tomografía de tórax, abdomen y pelvis con contraste, que confirmó la esplenomegalia homogénea. La evaluación cardiológica, mediante electro y ecocardiograma, evidenció buena función ventricular y ausencia de derrame pericárdico.
Debido a la complejidad del cuadro y a la necesidad de continuar el abordaje diagnóstico-terapéutico, fue derivado a una institución de mayor complejidad. Allí evolucionó clínicamente estable, con mejoría progresiva de las mialgias y descenso de los marcadores musculares bajo hidratación parenteral intensiva.
Ante la sospecha de un defecto de la β-oxidación de ácidos grasos de cadena larga, y en conjunto con los servicios de Neurología Infantil y Nutrición, se indicó una dieta hipograsa con restricción de ácidos grasos de cadena larga, suplementación con triglicéridos de cadena media y prevención de ayunos prolongados. Se solicitaron estudios metabólicos y genéticos específicos, cuyos resultados se encontraban pendientes al momento de la elaboración de este reporte.
La rabdomiólisis en pediatría constituye una entidad potencialmente grave que requiere un alto índice de sospecha para su reconocimiento precoz. En la adolescencia, el abordaje diagnóstico puede resultar particularmente desafiante debido a la coexistencia de factores de riesgo frecuentes, como el consumo de sustancias psicoactivas, suplementos dietarios o prácticas deportivas intensivas. Por ello, es fundamental realizar una anamnesis exhaustiva y dirigida, y estudios complementarios adecuados para descartar estas etiologías.
La presencia de elevación persistente de CPK asociada a hepatopatía y alteraciones hematológicas, en ausencia de causas traumáticas o tóxicas evidentes, debe motivar la búsqueda de errores congénitos del metabolismo, especialmente trastornos de la β-oxidación de ácidos grasos, dentro de los diagnósticos diferenciales.
El tratamiento oportuno mediante hidratación intensiva, prevención del catabolismo y soporte nutricional específico resulta fundamental para prevenir complicaciones, mejorar la evolución clínica y evitar recurrencias.
La neurotoxicidad asociada a metotrexato constituye una complicación infrecuente pero potencialmente grave del tratamiento quimioterápico en pacientes oncohematológicos pediátricos. El síndrome stroke-like secundario a metotrexato se caracteriza por la aparición aguda de déficit neurológicos focales transitorios, pudiendo simular eventos cerebrovasculare.Su fisiopatología no se encuentra completamente esclarecida y el diagnóstico requiere correlación clínica e imagenológica.
Presentar el caso clínico de una paciente pediátrica con leucemia linfoblástica aguda pre-B que desarrolló síndrome stroke-like secundario a metotrexato intratecal.
Paciente femenina de 15 años con diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda pre-B bajo tratamiento quimioterápico según protocolo con Citarabina EV y Mercaptopurina VO. acompañado de infusión intratecal de Metrotexato,
Consulto por inicio súbito de hemiparesia braquiocrural derecha, disminución de sensibilidad e impotencia funcional de miembro superior derecho, asociado a afasia de expresión. Ante sospecha inicial de evento cerebrovascular agudo se realizaron estudios neurovasculares e internación en Unidad de Terapia Intensiva para monitoreo neurológico estrecho.
La resonancia magnética cerebral evidenció áreas focales subcorticales frontal y parietal izquierdas con restricción en difusión (DWI) y caída en mapa ADC, sin evidencia de estenosis vascular en angiorresonancia. Las imágenes fueron reevaluadas por especialistas en neuroimágenes pediátricas y neurología vascular, interpretándose como compatibles con leucoencefalopatía aguda tóxica secundaria a metotrexato/citarabina.
Se realizó angiografía cerebral digital que informó área hipovascularizada en región parietal izquierda sin otras anomalías vasculares.El electroencefalograma no mostró descargas epileptiformes ni actividad paroxística.
Durante su evolución presentó bradilalia, disartria leve y déficit motor derecho de predominio braquial, con recuperación neurológica progresiva. Requirió manejo multidisciplinario con neurología infantil, cuidados intensivos, kinesioterapia, fonoaudiología y cuidados paliativos pediátricos.
Evolucionó favorablemente, sin nuevos eventos neurológicos, con recuperación funcional progresiva hasta lograr marcha independiente, recuperación de fuerza y lenguaje completas al seguimiento ambulatorio.
El síndrome stroke-like secundario a metotrexato representa una complicación neurológica poco frecuente del tratamiento quimioterápico en pacientes pediátricos oncohematológicos. Su presentación clínica puede simular un accidente cerebrovascular agudo, por lo que el reconocimiento temprano y la adecuada interpretación de los hallazgos imagenológicos son fundamentales para establecer un diagnóstico oportuno y evitar intervenciones innecesarias. El abordaje multidisciplinario resulta clave para optimizar la recuperación neurológica y funcional de estos pacientes.
El hipertiroidismo constituye el 15% de las alteraciones tiroideas en la infancia con una incidencia anual de 8/1.000.000 casos en menores de 15 años. La enfermedad de Graves corresponde al 84% de los casos de hipertiroidismo, en etapa prepuberal (9-13 años) la relación femenino/masculino es de 5,8/1; por lo que la probabilidad estadística de un caso como el de nuestro paciente es de 1/1.000.000.
La tirotoxicosis por su parte es un evento agudo y grave, potencialmente fatal que surge debido una exacerbación del hipertiroidismo ante múltiples desencadenantes, en especial, infecciones.
La presentación clínica de la Enfermedad de Graves puede ser insidiosa, por lo que muchas veces se arriba a su diagnóstico en el contexto de una crisis, siendo dificultoso debido a las múltiples patologías agudas que pueden actuar como desencadenantes y a que, durante la adolescencia los controles de salud son espaciados y surgen a su vez, otros posibles distractores como el consumo de sustancias y el inicio de relaciones sexuales.
Por tratarse de una urgencia endocrinológica, el diagnostico temprano mediante la sospecha clínica y un perfil tiroideo con una TSH suprimida, T3 y T4 aumentadas; anticuerpos antitiroglobulina, antiperoxidasa y en especial TRAb y ecografía tiroidea con hallazgos específicos, resulta fundamental para instaurar tratamiento oportuno y prevenir complicaciones potencialmente graves.
Presentar un caso de uno en un millón en un adolescente con tirotoxicosis secundaria a enfermedad de Graves.
Paciente masculino de 13 años, que ingresa por gastroenteritis aguda con deshidratación severa asociada a neumonía derecha y anemia. Al ingreso presenta leucocitosis, PCR elevada, urea 68 mg/dL y creatinina 1,4 mg/dL, interpretándose inicialmente como sepsis acompañada de injuria renal aguda prerrenal.
Tras la estabilización clínica y corrección del estado de hidratación se realiza una nueva evaluación física, identificándose bocio difuso, delgadez, taquicardia sinusal persistente y exoftalmos bilateral. Ante la sospecha de patología tiroidea se solicita ecografía cervical, que evidencia aumento difuso del tamaño glandular, ecoestructura heterogénea y aumento de la vascularización al Doppler color. El perfil tiroideo mostró T4 libre aumentada (3,5 ng/dL), TSH suprimida (0 mUI/L) y anticuerpos anti-peroxidasa positivos (315,6 UI/mL). Por requerimiento de mayor complejidad asistencial se decide derivación a unidad de cuidados intensivos pediátricos, donde se confirma el diagnóstico de tirotoxicosis secundaria a enfermedad de Graves e inicia tratamiento específico.
La enfermedad de Graves es una entidad infrecuente en pediatría, por lo que arribar a un diagnostico es dificultoso, en especial en este grupo etario debido a que pueden presentarse diversos distractores que pueden ser de causa infectológica, toxicológica (sustancias psicoactivas), endocrinológica, entre otras.
Si bien ante la urgencia es primordial la estabilización del paciente, creemos que es necesario destacar la importancia de la anamnesis y un examen físico minucioso.
El diagnóstico precoz permite el abordaje interdisciplinario, el tratamiento adecuado y la eventual derivación a centro de mayor complejidad para evitar secuelas.
El paracetamol es el antipirético y analgésico que se encuentra mas relacionado con intoxicaciones medicamentosa. Esto se encuentra relacionado a su bajo costo, venta libre, su sabor agradable y sus múltiples presentaciones (gotas, jarabes, comprimidos).
La Intoxicación por paracetamol se puede dar de forma accidental o intencional, siendo su dosis toxica 140 mg/ kg en niños y 7.5 gr en adultos.
En la edad pediátrica es utilizado en procesos febriles o situaciones de dolor, en dosis toxicas produce alteraciones metabólicas (acidosis metabólica), hepatoxicidad grave e incluso insuficiencia hepática aguda.
Este fármaco se metaboliza a nivel hepático por medio de las vías de Sulfatación, glucoronización y oxidación microsomal a nivel del Citocromo P450. En esta última, dicho fármaco se metaboliza en su componente hepatotóxico: N-acetil-p-benzoquinona imina (NAPQUI); está sustancia se conjuga con glutatión para perder toxicidad.
En la sobredosis de paracetamol, se produce depleción de los depósitos de glutatión hepático, favoreciendo el daño hepático.
El reconocimiento precoz de la intoxicación y la instauración temprana del antídoto N-Acetil Cisteína (NAC) reduce la morbimortalidad.
Las manifestaciones clínicas de la intoxicación por paracetamol dependen del tiempo de evolución, desde la ingesta de dicha sustancia. En la edad pediátrica se manifiesta de forma inespecífica, sobretodo en los lactantes. Debido a ello, se presenta el siguiente caso clínico.
Describir una presentación atípica de intoxicación por paracetamol en lactante de 7 meses.
Exponer la relevancia de una anamnesis exhaustiva para un diagnóstico y tratamiento precoz.
Paciente masculino de 7 meses que ingresa por presentar deshidratación moderada secundaria a gastroenteritis aguda (GEA) de 72 hs de evolución y dificultad respiratoria de 1 semana de evolución asociado a fiebre.
Al ingreso se encuentra febril con signos de deshidratación moderada y episodio bronco-obstructivo. Se realiza tratamiento sintomático, estabilizando al paciente.
Se solicitan estudios complementarios evidenciándose neumonía bifocal y alteraciones hidroelectrolíticas. De dichos estudios se evidencia acidosis metabólica e Hipertransaminemia moderada, sospechando daño hepático.
Se realiza una anamnesis exhaustiva y estudios complementarios buscando posibles diagnósticos diferenciales entre ellos: infectológico, toxicológico, entre otros. Detectándose un error en la administración del antitérmico. Administrando paracetamol en gotas como si fuese jarabe, dando una dosis total diaria 222 mg /kg.
Ante el hallazgo de dosis tóxica, se realiza interconsulta por especialidad quienes, por clínica, laboratorio y no poder constatar el tiempo y las dosis ingeridas, se decide instaurar tratamiento con NAC (antídoto).
Una vez recibido el antídoto, el paciente evoluciona favorablemente, mejorando la clínica y normalizando los valores de laboratorio.
La intoxicación por paracetamol en lactantes, puede presentarse de forma poco específica y confundirse con otras enfermedades frecuentes de la infancia. Como en el caso clínico presentado, ya que el paciente presentaba neumonía y GEA.
En este caso, la persistencia de acidosis metabólica e hipertransaminasemia, pese a la mejoría del cuadro respiratorio y gastrointestinal, llevó a ampliar el interrogatorio y permitió identificar un error en la administración del medicamento.
Este caso destaca la importancia de realizar una anamnesis detallada sobre el uso de medicamentos en el hogar, incluyendo dosis, frecuencia y forma de administración. Asimismo, resalta la necesidad de considerar la intoxicación medicamentosa dentro de los diagnósticos diferenciales ante alteraciones hepáticas y acidosis metabólica sin una causa evidente.
La educación de las familias sobre el uso correcto de los medicamentos es fundamental para prevenir errores de dosificación y sus posibles complicaciones.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11731 Penfigoide ampolloso infantil a propósito de un caso Otros |
SANTIAGO GONZALEZ | |
| 11745 A propósito de un caso: Histiocitosis de células de Langerhans multisistémica en lactante con mutación BRAF V600E Otros |
MARIA FERNANDA LINARES VILLASBOA | |
| 11817 Pequeños ataques, grandes respuestas: Purpura Scholein Henoch propósito de un caso Otros |
JOHANA ANAHI TORRES | |
| 11823 A PROPÓSITO DE UN CASO DE DERMATOMIOSITIS JUVENIL Y SUS COMPLICACIONES Otros |
CHRISTIAN IVAN DELLERA AGUILERA |
La dermatomiositis juvenil (DMJ) es una miopatía inflamatoria autoinmune poco frecuente de etiología desconocida, caracterizada por la afectación sistémica de la piel y el músculo esquelético. En la edad pediátrica, su diagnóstico oportuno y un seguimiento estrecho son determinantes; el retraso terapéutico o la actividad persistente incrementan exponencialmente el riesgo de complicaciones graves que comprometen a largo plazo el pronóstico funcional y la calidad de vida del paciente.
Identificar las principales complicaciones asociadas a la enfermedad y a la falta de seguimiento adecuado de la misma en pediatría
Paciente masculino de 11 años de edad con diagnóstico de DMJ desde 2021. Registra antecedentes de mala adherencia al tratamiento farmacológico, inasistencia crónica a los controles por reumatología infantil y múltiples internaciones previas debido a reactivaciones de su enfermedad de base y complicaciones respiratorias.
En su último ingreso hospitalario se presenta emaciado, en regular estado general, febril, con mialgias generalizadas, dolor abdominal difuso y vómitos, acompañados de franca dificultad respiratoria. Al examen físico se constata un abdomen excavado y doloroso a la palpación. A nivel cutáneo se evidencian extensas áreas de calcinosis duro-pétreas localizadas en rodilla izquierda, glúteo y flanco derecho, asociadas a múltiples lesiones hiperpigmentadas con poiquilodermia, y pápulas de Gottron en articulaciones interfalángicas proximales y distales, codos y rodillas.
Los exámenes complementarios iniciales revelaron atelectasia basal izquierda y derrame pleural laminar ipsilateral, interpretándose el cuadro como una neumonía aspirativa secundaria a trastornos deglutorios por debilidad de la musculatura orofaríngea. El paciente requirió oxigenoterapia y antibioticoterapia con ampicilina-sulbactam durante 14 días, además de optimización analgésica con morfina para el manejo del dolor. Tras la resolución del proceso infeccioso, se reinició el esquema de inmunosupresión mediante pulsos de metilprednisolona por 3 días, metotrexato (15 mg/m²/semanal vía subcutánea) e hidroxicloroquina (5 mg/kg/día vía oral), lográndose una franca mejoría clínica y el egreso hospitalario.
La dermatomiositis juvenil es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a los músculos y la piel, cuyo pronóstico depende de un diagnóstico oportuno y un control médico constante. La evidencia actual sostiene que la intervención temprana es la única vía efectiva para frenar el avance del daño. En este caso, el seguimiento irregular y la baja adherencia al tratamiento impidieron detectar la actividad inflamatoria a tiempo, lo que provocó recaídas frecuentes y un deterioro progresivo de los tejidos.
La calcinosis extensa es una de las secuelas más incapacitantes de la enfermedad y suele aparecer tras periodos prolongados sin un control adecuado. La respuesta inflamatoria sostenida facilita que el calcio se deposite en la piel y los tejidos blandos, generando dolor, úlceras, infecciones y limitaciones severas de la movilidad. En el paciente, tanto las calcificaciones en el abdomen como las lesiones crónicas en la piel reflejan una evolución prolongada con una enfermedad que nunca llegó a controlarse por completo.
Asimismo, las complicaciones respiratorias registradas (como la neumonía aspirativa y las dificultades ventilatorias) ponen de manifiesto el riesgo pulmonar que corren estos pacientes, un problema agravado tanto por la debilidad de la musculatura respiratoria y deglutoria como por la inflamación generalizada .
Frente a este panorama, los consensos actuales recalcan que el objetivo principal debe ser lograr que la enfermedad entre en remisión completa mediante revisiones médicas frecuentes y ajustes rápidos en la medicación . Las múltiples hospitalizaciones del paciente evidencian que abandonar el tratamiento o faltar a los controles eleva de forma drástica el riesgo de secuelas permanentes. Este caso demuestra la necesidad indispensable de un seguimiento médico continuo y de estrategias que aseguren el cumplimiento del tratamiento para proteger la calidad de vida del niño.
La dermatomiositis juvenil sin una intervención terapéutica sostenida se asocia a una elevada morbimortalidad. Este caso subraya que la actividad persistente de la enfermedad conduce a complicaciones graves como calcinosis extensa y disfunción respiratoria, evidenciando el impacto adverso de la baja adherencia al tratamiento y la falta de un seguimiento especializado continuo en la evolución del paciente pediátrico.
La histiocitosis de células de Langerhans (HCL) es una enfermedad infrecuente caracterizada por la proliferación clonal de células dendríticas, con compromiso variable de uno o múltiples órganos. Predomina en edad pediátrica, especialmente en menores de 2 años, y presenta una clínica heterogénea, desde formas cutáneas autolimitadas hasta enfermedad multisistémica grave.
La identificación de alteraciones en la vía MAPK/ERK, particularmente la mutación BRAF V600E, ha contribuido a comprender su fisiopatología y su asociación con formas de mayor agresividad clínica.
Objetivo: Presentar el caso de una lactante con diagnóstico de histiocitosis de células de Langerhans multisistémica con mutación BRAF V600E, destacando su presentación clínica, abordaje diagnóstico y evolución terapéutica.
Descripción del caso: Paciente de sexo femenino de 9 meses de edad, sin antecedentes perinatales de relevancia. A los 3 meses de vida presenta piezas dentarias neonatales que requirieron extracción. Posteriormente evoluciona con anemia y palidez, a lo que se agregan episodios recurrentes de otitis media aguda, ictericia, gingivorragia, decaimiento y una tumoración cervical.
Al ingreso se encontraba en regular estado general. Presentaba una tumoración fija en la región occipital de aproximadamente 3 × 4 cm, lesiones cutáneas de aspecto seborreico en el cuero cabelludo, apertura bucal limitada, edema lingual, encías inflamadas y sangrantes, y presencia de piezas dentarias neonatales.
Los estudios complementarios evidencian anemia severa, alteración del hepatograma con patrón colestásico y lesiones osteolíticas multifocales craneofaciales.
Se realizó biopsia de piel con estudio histopatológico e inmunohistoquímico compatible con histiocitosis de células de Langerhans. El estudio molecular evidencia mutación BRAF V600E. Durante la internación requiere transfusión de glóbulos rojos y se constata compromiso hepático con colestasis e insuficiencia pancreática exocrina. Ante el diagnóstico de HCL multisistémica con compromiso de órganos de riesgo, inicia tratamiento con vinblastina y meprednisona, presentando evolución favorable. Posteriormente se coloca catéter venoso implantable para continuidad terapéutica y seguimiento multidisciplinario ambulatorio.
Discusión: La HCL multisistémica en lactantes representa una forma de presentación poco frecuente y potencialmente grave. El compromiso cutáneo, óseo y hepático puede dificultar el diagnóstico inicial debido a la heterogeneidad clínica.
En el caso presentado, la presencia de lesiones osteolíticas multifocales y afectación multisistémica orientó al diagnóstico, confirmado mediante biopsia y estudio molecular. La detección de la mutación BRAF V600E resulta relevante por su asociación con mayor riesgo de recaída y enfermedad refractaria, además de constituir un potencial blanco terapéutico. El reconocimiento precoz y el inicio oportuno del tratamiento sistémico resultan fundamentales para mejorar la evolución clínica y el pronóstico.
El penfigoide ampolloso infantil (PAI) es una dermatosis ampollar autoinmune subepidérmica poco frecuente. Su patogenia es mediada por autoanticuerpos dirigidos contra los antígenos BP180 y BP230 de la membrana basal. Clínicamente, se manifiesta por la aparición aguda de ampollas tensas, predominantemente en regiones palmoplantares, asociadas a una marcada eosinofilia periférica y, por lo general, con preservación del estado general del paciente.
Presentar un caso clínico de PAI en una lactante abordado de manera interdisciplinaria en nuestro nosocomio con el fin de promover la sospecha clínica temprana de esta patología.
Se describe el caso de una lactante femenina de 4 meses de edad, sin antecedentes de jerarquía, que presentó un cuadro de cuatro días de evolución caracterizado por exantema y erupción palmoplantar. Inicialmente, el cuadro fue interpretado como escabiosis en el ámbito ambulatorio, indicándose tratamiento con permetrina al 1%. Ante la progresión de las lesiones a ampollas y una aparente exacerbación del malestar, la paciente acudió al servicio de urgencias de nuestro nosocomio.
Al ingreso, el examen físico reveló ampollas de contenido seroso sobre base eritematosa en palmas y plantas, con vesículas satélites. La paciente se encontraba hemodinámicamente estable y afebril. Los exámenes de laboratorio iniciales reportaron leucocitosis; bajo la sospecha de impétigo ampolloso, se inició tratamiento antibiótico empírico con clindamicina.
Durante la internación, ante la persistencia de las lesiones y el hallazgo de eosinofilia significativa (20.7%) y reactantes de fase aguda elevados, se solicitó interconsulta con dermatología. Se estableció la sospecha de PAI y se realizó una biopsia cutánea. Considerándose además otros diagnósticos diferenciales como reacción ampollar medicamentosa o enfermedad por IgA lineal. Se inició corticoterapia sistémica con meprednisona (2 mg/kg/día) y tratamiento sintomático local.
La paciente presentó una resolución progresiva de las lesiones, otorgándose el alta hospitalaria al cuarto día con un esquema de descenso gradual de corticoides. El estudio histopatológico confirmó una dermatitis espongiótica con desprendimiento dermoepidérmico e infiltrado eosinofílico rico; hallazgos compatibles con penfigoide ampolloso. Actualmente, la paciente se encuentra en remisión total, asintomática y sin requerimiento farmacológico.
El PAI es una entidad infrecuente que puede mimetizar cuadros más prevalentes como el impétigo
ampolloso, la epidermólisis ampollar o la enfermedad por IgA lineal. La presencia de lesiones
palmoplantares en un lactante con buen estado general y eosinofilia debe orientar la sospecha clínica.
El diagnóstico precoz mediante correlación clínico-patológica es fundamental para instaurar una
terapéutica adecuada, asegurando un excelente pronóstico y la remisión completa del cuadro.
Pequeños ataques, grandes respuestas: Purpura Scholein Henoch propósito de un caso
Servicio de Pediatría, Hospital Samic Eldorado, Misiones
Autores: Dra.Torres Anahi, Dra. Fuegina Peña, Dra. Valiente Silvia, Dra. Mijaleck Nadia. Dra. Albarez Liliana.
Introducción: La púrpura de Schönlein-Henoch es la vasculitis más frecuente de la infancia, en el 90 % de los casos aparecen en niños de 3 a 10 años de edad, se caracteriza por una vasculitis leucocitoclastica no trombocitopénica, mediada por IgA, de hipersensibilidad autoimmune, afecta a pequeños vasos de la piel, tubo digestivo y riñón. Clínicamente presenta purpura palpable con maculas rosadas y evoluciona a petequias, suelen ser simétricas y en zona de declive. El compromiso osteoarticular (75%) abarca artritis y artralgias, las digestivas (80%) con dolor abdominal, Íleo y melena. La afectación renal (50%), se manifiesta con hematuria, proteinuria, hipertensión arterial, síndrome nefrótico e IRC.
Objetivos: Describir un caso de Purpura Scholein Henoch tras una picadura de insecto, resaltando las manifestaciones clinicas, evolucion, estudio complementarios, tratamiento instaurado y la importancia de reconocer factores de riesgo desencadenante de esta vasculitis en la infancia
Resumen clínico, exámenes complementarios, discusión:
Paciente femenino de 3 años de edad, con antecedente de picadura de insecto en pie izquierdo que luego del mismo, inicia con lesiones purpúricas en miembros inferiores asociado a edema y dolor articular, afebril. Al examen físico: afebril, normotensa, examen bucodental: se constata 8 caries dentarias activas, a nivel de piel: palidez cutánea mucosa, lesiones purpúricas en ambos miembro inferiores con edema que no deja godet. Examenes complementarios: hemograma con leucitosis, coagulograma, ionograma, funcion renal, orina completa normal. Se asume el cuadro en primera instancia como Síndrome purpúrico con sospecha de Purpura de Schönlein-Henoch (cumple criterios de Ankara 2008)
Posteriormente evoluciona con queilitis angular, lesiones purpúricas generalizada (tórax, abdomen y extremidades), lesiones descamativas en ambas manos, plantas de los pies, región peribucal y genital, con artralgia y artritis a predominio de miembro inferior izquierdo. Por evolucion torpida se decide ampliar estudios complementarios: Colagenograma: normal, IgA: 236 (VN 66-120), Proteinuria de 24 hs: normal, Sangre oculta en materia fecal: positivo, Serología, PPD, hisopado de fauces: negativo.
Se realiza interconsulta con dermatología, quien solicita biopsia cutánea, informando por microscopia: infiltrado, inflamatorios mixtos, a predominio neutrofílico que comprometen pequeños vasos dérmicos. Se reconocen degeneración celular, (leucocitoclastia) las células endoteliales presentan aspecto edematoso.
Por lo que se confirma el diagnóstico de vasculitis aguda de pequeños vasos dérmicos. Purpura de Henoch-Schönlein (PSH).
Recibió tratamiento con: Prednisona 1 mg/kg/día (11 dias), Diclofenac 3 mg/kg/día (2 días), Ácido acetilsalicílico 50 mg/kg/día (15 dias).
Luego de 16 días de internación, con buena evolución clínica y resolución de lesiones purpúricas se otorga el egreso hospitalario
Conclusión: Las picaduras de insectos actúan como un factor desencadenante capaz de inducir una reacción de hipersensibilidad que desencadena la vasculitis en niños susceptibles, provocando una respuesta inmune anómala con aumento de Ig A, generando complejos inmunes que se depositan en los pequeños vasos sanguíneos, con la consecuente vasculitis leucocitoclastica. En la mayoría de los casos, la evolución es autolimitada, similar a la PSH provocada por infecciones respiratorias.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11734 Prevalencia de infección bacteriana severa en lactantes entre 21 y 90 días. Estudio retrospectivo, multicéntrico, latinoamericano. Otros |
EUGENIA HERNANDEZ | |
| 11770 Predictores bioquímicos asociados a diálisis en pacientes pediátricos con Síndrome Urémico Hemolítico. Experiencia en un hospital de tercer nivel. Otros |
GONZALO TISOCCO | |
| 12125 Percepción y factibilidad de implementación del Score Phoenix en la evaluación inicial de la sepsis pediátrica: Estudio piloto Otros |
MARÍA BELÉN RITA D'ACQUILA | |
| 12133 Características clínicas y epidemiológicas de la infección urinaria en lactantes febriles menores de 90 días atendidos en un hospital privado de tercer nivel. Estudio descriptivo retrospectivo. Otros |
AGUSTINA RATTO | |
| 12272 Coqueluche grave en cuidados críticos: características clínicas, coinfecciones y evolución en un hospital de alta complejidad Otros |
MARIA JOSE BRUERA |
El coqueluche, causado por la infección de Bordetella pertussis, continúa siendo una causa relevante de insuficiencia respiratoria aguda grave en pediatría. En los últimos años, su incidencia ha mostrado un incremento asociado directamente a la disminución en las tasas de cobertura de vacunación. Las formas graves que ingresan a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) suelen manifestarse con insuficiencia respiratoria, hipertensión pulmonar (HTP), falla cardíaca, y/o encefalopatía. El manejo en estas unidades implica soporte multi orgánico avanzado, tratamiento de la HTP y eventuales medidas de leucorreducción, asociándose de igual modo a un alto riesgo de morbimortalidad.
Describir las características epidemiológicas, clínicas, la tasa de coinfección y la evolución de los pacientes con diagnóstico de coqueluche asistidos en la UCIP del Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas en el año 2025.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo. Se incluyeron todos los pacientes ingresados a la UCIP con diagnóstico de coqueluche confirmado por PCR para Bordetella pertussis, durante el año 2025. Se analizaron variables demográficas, coinfecciones virales/bacterianas, requerimiento de soporte invasivo, complicaciones y evolución clínica al egreso. Las variables continuas se describieron como mediana y rango intercuartil (RIC) y los datos categóricos se informaron como números absolutos y proporciones.
Ingresaron en 2025 a la UCIP del Hospital Posadas con diagnóstico de Coqueluche, 5 pacientes (3 masculinos, 2 femeninos) con una mediana de edad de 7 meses (rango: 5 a 24 meses); el 40% (n=2) fueron lactantes ≤ 6 meses. Cuatro pacientes fueron derivados desde otras instituciones debido a su alta complejidad. En el 100% se confirmó la presencia de Bordetella pertussis en PCR de secreciones nasofaríngeas documentándose en todos los pacientes, esquema de vacunación incompleto para la edad.
Al ingreso a la UCIP, la mediana del Score PIM3 fue de -2.02 (RIC: -3.10 a -1.05), teniendo una mediana de probabilidad de mortalidad estimada de 11.71%, con un (RIC: 4.31% hasta el 25.92%).
Todos los pacientes requirieron asistencia ventilatoria mecánica (AVM) invasiva, con una mediana de 11 días (rango: 5 a 87 días). El 100% (n=5) tuvieron distrés respiratorio requiriendo posición prona, y el 40% (n=2) ventilación de alta frecuencia oscilatoria (VAFO) y el 60% (n= 3) óxido nítrico inhalado por HTP.
El 60% (n=3) de los pacientes también presentaron coinfección viral o bacteriana asociada (VSR, Adenovirus, Rinovirus, Bocavirus y Klebsiella pneumoniae productora de carbapenemasas). Todos los pacientes requirieron acceso venoso central y soporte inotrópico/vasopresor y el 20% (n=1) terapia de reemplazo renal y soporte con nutrición parenteral total. La mediana de permanencia total en UCIP fue de 17 días (rango: 5 a 92 días). La mortalidad global de la serie fue del 40% (2 óbitos).
Esta pequeña serie analizada, muestra que el coqueluche continúa siendo una causa relevante de insuficiencia respiratoria en pediatría, evidenciada por la necesidad de AVM, inotrópicos, VAFO y óxido nítrico. Si bien el score PIM3 predijo una mortalidad baja-moderada (11.71%) y un riesgo máximo del 25.92%, la mortalidad real observada en nuestra serie, fue del 40% (2 de 5 pacientes). Esta diferencia podría explicarse por el tamaño muestral pequeño o por la altísima complejidad de los pacientes con coqueluche grave y coinfecciones que ingresan a la UCIP, factores que a veces superan la predicción basal del score al ingreso.
También destacamos en nuestra serie, que todos tenían antecedentes inmunitarios incompletos, lo que refuerza la importancia de la vacunación oportuna y las estrategias de prevención para reducir la incidencia de ésta enfermedad.
La fiebre sin foco en lactantes menores de 90 días es un motivo frecuente de consulta en los servicios de emergencias pediátricas. En este grupo etario, el riesgo de infección bacteriana invasiva (IBI) es significativo, siendo la infección del tracto urinario (ITU) la causa más frecuente. El enfoque diagnóstico y terapéutico de este grupo de pacientes ha evolucionado hacia estrategias de estratificación de riesgo utilizando criterios clínicos y de laboratorio basados en evidencia, con el objetivo de identificar con la mayor precisión posible las IBI, minimizando la realización de estudios invasivos y tratamientos antibióticos empíricos innecesarios. Sin embargo, persiste la recomendación de realizar estudio urinario sistemático (orina completa y urocultivo) a todos los lactantes febriles menores de 90 días, debido a la alta prevalencia de ITU. En nuestro medio existen pocos datos que caractericen la presentación de la ITU en lactantes febriles sin foco y los factores asociados a su diagnóstico. La identificación de estas variables podría contribuir a optimizar la evaluación inicial y la toma de decisiones.
En nuestra institución se implementó una guía de manejo de lactante febril basada en estratificación de riesgo, lo que permite analizar retrospectivamente su desempeño frente a diagnósticos confirmados de ITU. El conocimiento de la prevalencia, presentación clínica y evolución de la ITU en este grupo etario puede contribuir a optimizar la evaluación inicial y la adecuación del tratamiento empírico.
Objetivo principal: determinar la prevalencia de ITU en lactantes febriles <90 días.
Objetivos secundarios: describir características clínicas y de laboratorio, prevalencia de uropatía y bacteriemia asociada, y rendimiento de la punción lumbar.
Estudio observacional, cohorte retrospectiva.
Se incluyeron lactantes menores de 90 días con fiebre sin foco atendidos en emergencias de un hospital privado de alta complejidad entre 1/1/23 y 31/12/25. Se analizaron variables demográficas, clínicas, de laboratorio, terapéuticas y evolutivas. Se aplicó estadística descriptiva.
Criterios de exclusión: sospecha de ITU no confirmada (urocultivo polimicrobiano o negativo) e historias clínicas incompletas.
Se incluyeron 293 lactantes febriles menores de 90 días que consultaron entre enero de 2023 y diciembre de 2025. De la totalidad de los pacientes, se identificaron 56 pacientes (19,1%) con sospecha de ITU por sedimento urinario inflamatorio. De estos, 30 pacientes (53,5%) presentaron urocultivo positivo con rescate monomicrobiano, confirmándose el diagnóstico de ITU. Adicionalmente, 19 pacientes (6,4% del total de los lactantes febriles) presentaron urocultivo positivo con sedimento urinario normal. En total, se confirmaron 49 casos de ITU por urocultivo positivo con rescate monomicrobiano, lo que corresponde a una prevalencia de 16,7% en la cohorte. Los restantes casos correspondieron a pacientes con urocultivo con flora polimicrobiana o con sedimento urinario patológico y urocultivo negativo, en los cuales no pudo confirmarse el diagnóstico de ITU.
El 61,2% de las ITU confirmadas presentó sedimento urinario patológico, mientras que un 38,8% de los pacientes con diagnóstico de ITU, el sedimento urinario fue normal.
La ITU representó el 94,2% de las infecciones bacterianas confirmadas, siendo Escherichia coli el germen más frecuentemente aislado (71,4%).
Se observó bacteriemia asociada en el 16,3% de los casos, con concordancia microbiológica del 100% entre hemocultivo y urocultivo. Los pacientes con bacteriemia se concentraron principalmente en lactantes menores de 28 días.
El 30,6% de los pacientes con ITU presentaba uropatía (ya conocida o diagnosticada durante la internación) evidenciándose en este grupo una mayor frecuencia de bacteriemia y mayor requerimiento de cuidados críticos.
La punción lumbar se realizó en el 44,9% de los pacientes con ITU confirmada, siendo patológica en un único caso.
La ITU constituye la causa más frecuente de IBI en este grupo etario.
El sedimento urinario como método diagnostico mostró una sensibilidad limitada, destacándose un porcentaje considerable de falsos negativos, lo que refuerza la necesidad de realizar urocultivo para confirmar o descartar el diagnóstico de ITU.
La presencia de bacteriemia y mayor gravedad clínica se asoció principalmente a lactantes menores de 28 días, identificando a este subgrupo con mayor riesgo, requiriendo estudios diagnósticos y decisiones terapéuticas más invasivas.
La baja prevalencia de compromiso meníngeo en paciente con foco urinario reforzaría la recomendación actual de no realizar punción lumbar sistemática a todos los pacientes con sospecha de ITU mayores de 28 días de vida.
Conocer las características epidemiológicas, clínicas y evolutivas de las ITU en este grupo etario, permite tomar decisiones diagnósticas y terapéuticas más racionales.
La reciente actualización de los criterios de sepsis pediátrica mediante el Score Phoenix plantea un cambio de paradigma en los servicios de emergencias. Para diseñar estrategias de implementación efectivas, resulta fundamental evaluar primero el nivel de conocimiento previo del personal médico y las barreras percibidas en la práctica asistencial.
Evaluar de forma preliminar el conocimiento, la percepción de utilidad y las barreras para la implementación del Score Phoenix en el manejo inicial de la sepsis pediátrica.
Estudio piloto, observacional y descriptivo. Se diseñó y aplicó un cuestionario estructurado dirigido a profesionales con experiencia en urgencias pediátricas, evaluando variables de conocimiento de la herramienta, barreras operativas y factibilidad de uso.
Se analizaron las respuestas correspondientes a la prueba piloto del instrumento ($n=3$). Los profesionales encuestados presentaron una experiencia laboral heterogénea (con rangos de 2 a 5 años y más de 10 años en el área), desempeñándose principalmente en Internación/UCIP (66,7%) y Guardia Externa (33,3%).
Aunque todos los participantes refirieron conocer la actualización del Score Phoenix, el 66,7% identificó correctamente que se trata de un score tanto clínico como de laboratorio diseñado para evaluar disfunción orgánica. En la práctica diaria, la mayoría (66,7%) manifestó sospechar sepsis de manera frecuente.
En cuanto a la aplicabilidad de la herramienta, la principal barrera identificada fue la falta de tiempo ante la inestabilidad del paciente (2 menciones), seguida por la complejidad para memorizar los criterios y el desconocimiento de variables específicas. Pese a esto, la factibilidad percibida para calcular el score (ya sea mentalmente o mediante aplicaciones móviles) fue muy alta, concentrando las puntuaciones en los niveles 4 y 5 de la escala.
Finalmente, el 100% de la muestra coincidió en que la implementación estandarizada del score agilizaría los tiempos de administración de fluidos y oxígeno, y manifestó la necesidad de recibir capacitaciones o protocolos institucionales sobre su uso.
Conclusiones
Este piloto sugiere que, aun cuando el conocimiento basal sobre el Score Phoenix es óptimo, existen limitaciones operativas reales en el escenario de emergencia, destacando la falta de tiempo. Los hallazgos preliminares justifican ampliar la muestra y validación de esta encuesta, fundamentando la futura creación de programas de capacitación activa y protocolos estandarizados que faciliten la aplicación de la herramienta en los servicios de guardia de la región.
El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una microangiopatía trombótica multisistémica. Se caracteriza por la triada compuesta por anemia hemolítica microangiopática, trombocitopenia e insuficiencia renal aguda (IRA)
Argentina tiene el índice de casos más alto a nivel mundial (300-500 al año, incidencia de 1 cada 100000 habitantes). Afecta principalmente a niños menores de 5 años, siendo la primera causa de IRA en edad pediátrica.
La mayoría de los casos se asocia a infección por Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC). Se transmite al ingerir alimentos contaminados, mal higienizados, carnes mal cocidas y lácteos no pasteurizados.
El SUH se clasifica en típico y atípico, predominando el primero (90%) en pediatría. La microbiología molecular permite diagnosticar la infección por STEC antes de la aparición del SUH, generando una ventana de oportunidad preventiva y terapéutica.
La terapia de reemplazo renal es requerida en una proporción importante de pacientes (50-70%) durante la fase aguda. Estos presentaron niveles más altos de creatinina, urea, hematocrito y recuento de leucocitos; y valores más bajos de sodio, bicarbonato y pH, en comparación con los no dializados.
Objetivos:
Analizar variables epidemiológicas y asociación entre alteraciones en el hemograma e ionograma con requerimiento de diálisis en pacientes con diagnóstico de SUH internados en un Hospital pediátrico de tercer nivel de la ciudad de Santa Fe, Capital.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y retrospectivo, tipo serie de casos de revisión de historias clínicas y registros de laboratorio de pacientes pediátricos, menores de 15 años, con diagnóstico confirmado de SUH internados durante el período 2020-2025, excluyendo aquellos con enfermedad renal previa significativa.
Se analizaron las variables: edad, sexo, clasificación (típica o atípica), coprocultivo (germen detectado), resultados de laboratorio (globulos blancos, plaquetas, sodio) y diálisis (si, no)
Se definió leucocitosis como recuento de glóbulos blancos >15.000/mm³, plaquetopenia un valor <150.000/mm³ e hiponatremia con sodio <135 mEq/L.
Para comparar la asociación de leucocitosis, plaquetopenia e hiponatremia entre los pacientes con y sin diálisis se utilizó la prueba exacta de Fisher con corrección mid-p, debido al tamaño reducido de algunas frecuencias esperadas, se consideró significancia estadística con un valor de p < 0.05
71.4% corresponde al sexo femenino y 28.6% al masculino, con edad media 2.4 años. 61 pacientes presentaron SUH típico y solo 2 SUH atípico. Mediante la prueba exacta de Fisher con corrección mid-p (p < 0,05) se determinó una asociación entre leucocitosis al ingreso y requerimiento de diálisis (p < 0,021)
En nuestra serie predominó el SUH típico asociado a STEC en niñas entre 1-3 años. La detección de leucocitosis se asoció significativamente con requerimiento de terapia de reemplazo renal, constituyéndose como posible marcador de gravedad. La identificación precoz de estos predictores bioquímicos podría favorecer a la hora del abordaje, optimizando el seguimiento y tratamiento de estos pacientes.
La fiebre sin foco en lactantes menores de 90 días de vida es una entidad frecuente y preocupante debido al riesgo de infección bacteriana severa o invasiva. No existe evidencia multicéntrica en Latinoamérica.
El objetivo de este trabajo es obtener datos de prevalencia de infección bacteriana severa e invasiva en lactantes con fiebre sin foco entre 21 y 90 días de vida a nivel regional.
Estudio retrospectivo, transversal y multicéntrico realizado en servicios de urgencias pediátricas latinoamericanos entre mayo de 2021 y mayo de 2023. Se incluyeron lactantes sanos, nacidos de término de 21 a 90 días con fiebre sin foco clínico aparente y buen estado general. Se excluyeron pacientes con antecedentes perinatológicos relevantes, comorbilidades, internación o antibioticoterapia reciente y derivación precoz. El estudio contó con aprobación ética en todos los centros participantes.Se analizaron variables epidemiológicas, clínicas, microbiológicas y biomarcadores inflamatorios utilizando estadística descriptiva adaptada a la distribución de los datos. Para el análisis comparativo se utilizó Chi cuadrado, t-test o U de Mann-Whitney según correspondiera. Se consideró significativa p<0,05.
Se incluyeron 619 participantes (mediana de edad: 52 días; 40,4% de sexo femenino). Presentó IBS el 20,8% (129/619): infección del tracto urinario 19,1% (118/619), bacteriemia 2,4% (15/619) y meningitis 1% (6/619). Los reactantes de fase aguda (expresados en mediana e intervalo intercuartil) mostraron diferencias significativas entre el grupo con y sin IBS (p < 0,01): procalcitonina 0,35 ng/mL (0,06-1,85) vs. 0,1 ng/mL (0,06-0,26); proteína C reactiva 64 mg/L (28-128) vs. 4 mg/L (1-25,5); recuento absoluto de neutrófilos 6356 /mm³ (3220-9660) vs. 2576 /mm³ (1700-4423); y leucocitos 12900 /mm³ (8350-16700) vs. 8915 /mm³ (6123-12383). Requirió internación el 53%, con una diferencia significativa en los días de estancia (mediana: 4 vs. 2 días; p < 0,01). Recibió antibioticoterapia el 36,2% y un 1,5% requirió cuidados intensivos.
Los resultados obtenidos son similares a los reportes internacionales. En este estudio la infección urinaria fue la más prevalente, las invasivas ocurrieron con menos frecuencia. Los reactantes de fase aguda muestran diferencia significativa entre grupos, jerarquizando su importancia para la toma de decisiones en el manejo de lactantes febriles sin foco. Estos hallazgos aportan información epidemiológica regional relevante para futuras estrategias de estratificación de riesgo en Latinoamérica.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11958 Programa “Manos Mágicas” para el aprendizaje, entrenamiento e investigación en RCP para niños y adolescentes en contexto de simulación. Otros |
ILEANA MARIA MASTROPIERRO | |
| 12065 Injuria por sumersión -Resumen Otros |
PATRICIA FIÑANA | |
| 12070 El tiempo es cerebro - resumen Otros |
PATRICIA FIÑANA | |
| 12171 Ingesta de pila botón en pacientes pediátricos: experiencia en una Unidad de Terapia Intensiva Infantil de alta complejidad. Otros |
ANA CAROLA BLANCO | |
| 12248 Aféresis de urgencia: experiencia en centro de atención terciara. Otros |
LEONEL MAXIMILIANO FUENTES GODOY |
La aféresis terapéutica, ya sea recambio plasmático, eritrocitario o citoaféresis reductora (leucaféresis) debe considerarse como posible tratamiento de urgencia. Esta estrategia extracorpórea puede ser utilizada en patologías tiempo-dependientes que requieren rápida eliminación de mediadores patológicos o recambio de componentes sanguíneos. Su implementación en pacientes pediátricos críticamente enfermos continúa siendo limitada y escasamente caracterizada, particularmente en estos escenarios de urgencia, donde puede aportar un beneficio clínicamente significativo.
Describir las indicaciones, características clínicas, requerimiento de soporte vital concomitante y desenlaces de pacientes pediátricos sometidos a aféresis terapéutica urgente en un hospital pediátrico terciario.
Estudio observacional retrospectivo realizado entre enero de 2020 y junio de 2026 en un hospital pediátrico de alta complejidad. Se incluyeron pacientes sometidos a aféresis terapéutica de urgencia, definida como aquella implementada dentro de las primeras 24 horas desde el diagnóstico o reconocimiento de la complicación clínica. Se analizaron variables demográficas, indicación, acceso vascular, sitio de internación, soporte vital concomitante, estancia hospitalaria y mortalidad asociada al procedimiento
Se incluyeron 21 pacientes, con edad media de 10,38 años (DE 4,6). Peso promedio 44,7kg (DE 20,49) Las indicaciones fueron predominantemente patologías hematológicas (95,2%). La reducción automatizada de leucocitos en situaciones de hiperleucocitosis representó el procedimiento más frecuente (61,9%). El 80,9% de los procedimientos se realizó en unidades de cuidados intensivos y dos pacientes requirieron soporte vital concomitante (ARM y ARM+TRRC). No se registró mortalidad asociada al procedimiento. La estancia hospitalaria media fue de 25 días.
La aféresis terapéutica urgente es una estrategia factible en pacientes pediátricos críticamente enfermos, incluso en escenarios de alta complejidad asistencial, requiriendo articulación multidisciplinaria para su implementación oportuna.
EL TIEMPO ES CEREBRO: DESAFÍOS DIAGNÓSTICOS DEL ACV EN LA EMERGENCIA PEDIÁTRICA
Autores: Alfaro Julieta Belén, Torrejón Laura Daniela.
El accidente cerebrovascular (ACV) pediátrico constituye una urgencia neurológica poco frecuente pero potencialmente devastadora, con una incidencia estimada de 2 a 13 casos por cada 100.000 niños por año. Su diagnóstico suele retrasarse debido a la baja sospecha clínica y a la inespecificidad de las manifestaciones iniciales, especialmente en lactantes y niños pequeños. Esta demora reduce las posibilidades terapéuticas y aumenta el riesgo de secuelas neurológicas permanentes, con impacto significativo sobre la calidad de vida del paciente y su familia.
El objetivo es jerarquizar la sospecha clínica y la identificación de factores de riesgo como herramientas fundamentales para el diagnóstico precoz del ACV en la emergencia pediátrica. Como objetivos específicos, analizar el rendimiento diagnóstico de la tomografía computada (TC) en la fase aguda, describir las características epidemiológicas de los pacientes internados en el Hospital de Niños
de la Santísima Trinidad (HNST) y evaluar las secuelas neurológicas a largo plazo.
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y retrospectivo de pacientes pediátricos con diagnóstico confirmado de ACV atendidos en el HNST entre 2017 y 2025. Se incluyeron 41 pacientes con confirmación diagnóstica mediante neuroimagen. Se analizaron variables demográficas, antecedentes patológicos, manifestaciones clínicas al ingreso, factores de riesgo, hallazgos por imágenes y
evolución clínica.
Los resultados obtenidos en el total de pacientes fue, un 60% presentó ACV hemorrágico y el 40% ACV isquémico. Los eventos hemorrágicos predominaron en mayores de 10 años, mientras que los isquémicos fueron más frecuentes entre los 6 y 10 años. Las principales patologías identificadas fueron las arteriopatías de la infancia y las cardiopatías congénitas para el ACV isquémico, y las malformaciones arteriovenosas para el ACV hemorrágico. El 81% de los pacientes con ACV isquémico presentó al menos un factor de riesgo reconocido, destacándose cardiopatías congénitas, infecciones y trastornos metabólicos. Las manifestaciones clínicas variaron según la edad y el tipo de ACV. En neonatos y lactantes con eventos isquémicos predominaron las crisis convulsivas focales, mientras que en escolares con ACV hemorrágico fue más frecuente la cefalea súbita e intensa. La TC de cráneo mostró una sensibilidad del 100% para la detección de hemorragias intracraneales; sin embargo, el 31% de los pacientes con ACV isquémico confirmado presentó una TC inicial normal durante las primeras horas de evolución. En contraste, la resonancia magnética cerebral con secuencias de difusión demostró una sensibilidad y especificidad del 100% para la detección precoz del tejido infartado. Respecto a la evolución, el 38% de los pacientes con ACV isquémico desarrolló secuelas motoras permanentes, frente al 28% de aquellos con ACV hemorrágico. La mortalidad global fue del 13% (n=5), observándose exclusivamente en pacientes con ACV hemorrágico durante la fase aguda.
El ACV pediátrico continúa representando un importante desafío diagnóstico debido a la inespecificidad de su presentación clínica. Una TC normal no debe utilizarse como criterio de exclusión de ACV isquémico ante la presencia de factores de riesgo y déficit neurológico agudo. En estos casos, la realización precoz de resonancia magnética resulta fundamental para confirmar el diagnóstico y optimizar las estrategias terapéuticas. La implementación de protocolos institucionales de atención, como un “Código Ictus Pediátrico”, podría reducir los tiempos diagnósticos y mejorar los resultados clínicos. Bajo el principio de que “el tiempo es cerebro”, el reconocimiento temprano y el abordaje multidisciplinario constituyen herramientas esenciales para disminuir la morbimortalidad y las secuelas asociadas al ACV en la población pediátrica.
La ingesta de cuerpos extraños en pediatría es un motivo frecuente de consulta en los servicios de emergencias. Entre ellos, la ingesta de pila botón representa una verdadera urgencia médica debido al potencial de generar lesiones corrosivas severas en la mucosa esofágica en pocas horas, lo que incrementa el riesgo de perforación, estenosis y fístulas mediastínicas.
Describir las características demográficas, la presentación clínica, la gravedad de las lesiones y la evolución de los pacientes con sospecha o certeza de ingesta de pila botón asistidos en la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica (UTIP) del Hospital Posadas.
Estudio descriptivo, prospectivo y analítico que incluyó a todos los pacientes pediátricos internados en la UTIP con diagnóstico de ingesta de pila botón en un período de 17 meses, desde el 1/1/2025 al 31/5/2026. Se analizaron variables demográficas, procedencia, sintomatología de ingreso, hallazgos endoscópicos según la clasificación de Zargar, requerimiento de asistencia ventilatoria mecánica (AVM), complicaciones y tiempo de internación.
Se incluyeron 13 pacientes internados en un período de 17 meses. El 61,5% (n=8) correspondió al sexo femenino y el 38,5% (n=5) al masculino. La mediana de la edad fue de 30 meses (rango: 14 a 120 meses). La mayoría de los pacientes fueron derivados desde otros centros asistenciales y sólo 2 (15,4%) ingresaron directamente por la guardia de nuestro hospital. Al ingreso, la sintomatología predominante incluyó sialorrea, vómitos, estridor, tos y dolor retroesternal; 3 pacientes ingresaron asintomáticos. La media de los días de internación en UTIP fue de 4,77 días (rango: 2 a 10 días). Siete pacientes requirieron asistencia ventilatoria mecánica (AVM) durante su estancia. Mediante videoendoscopia digestiva alta (VEDA) se categorizaron las lesiones esofágicas según Zargar, evidenciándose: Grado 2A (n=2), Grado 2B (n=2), Grado 3A (n=6), Grado 3B (n=2) y Grado 4A (n=1). En las imágenes complementarias (TAC de tórax y RMN) realizadas en los días posteriores para detectar complicaciones, se objetivó en 1 paciente un engrosamiento parietal fusiforme en el tercio superior del esófago con áreas de edema. No se registraron óbitos en la serie analizada.
La ingesta de pila botón es una entidad de alta morbilidad que afecta principalmente a la población de la primera infancia. La alta tasa de derivación interinstitucional resalta la necesidad de optimizar los circuitos de derivación urgente. Una proporción significativa de los pacientes presentó lesiones mucosas graves (Zargar ≥ 3A) y requirió soporte ventilatorio. El diagnóstico precoz mediante endoscopía y el seguimiento con imágenes de alta resolución son pilares fundamentales para limitar y monitorizar el daño estructural.
La ingesta de pila botón constituye una lesión prevenible, ya que la mayoría de los casos pueden evitarse mediante medidas simples de seguridad, como el almacenamiento adecuado de las pilas fuera del alcance de los niños, el correcto cierre de los compartimentos de los dispositivos y la supervisión de los menores. La prevención y la educación de las familias son fundamentales para reducir el riesgo y evitar complicaciones graves asociadas a este tipo de lesión no intencional.
Injuria por sumersión en pediatría, Hospital de niños de la Santísima Trinidad:
Impacto de la reanimación prehospitalaria y factores pronósticos
Autores: Alfaro Julieta Belen, Fiñana Patricia - Torrejon Laura Daniela.
La injuria por sumersión en niños es una importante causa de morbimortalidad y una emergencia médica. Es la principal causa de muerte accidental entre 1 y 4 años, con mayor riesgo en varones y menores de 5 años. Muchos episodios ocurren de forma rápida y silenciosa en el hogar y son prevenibles. La supervivencia depende de la instauración precoz de reanimación cardiopulmonar (RCP) de calidad, por lo que la prevención y la respuesta temprana son fundamentales
El objetivo fue analizar las características demográficas, circunstancias del evento, manejo prehospitalario e intrahospitalario y desenlaces clínicos de pacientes pediátricos con injuria por sumersión internados entre 2019 y 2025 en el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad de Córdoba. Además, evaluar el impacto de la RCP inicial, el valor pronóstico de la Escala de Glasgow, las secuelas neurológicas y la mortalidad.
Se realizó un estudio observacional retrospectivo de 31 pacientes, desde un mes de vida hasta 10 años, atendidos entre 2019 y 2025. Los datos se obtuvieron de historias clínicas. Se analizaron variables demográficas, circunstancias del accidente, RCP prehospitalaria, Glasgow al ingreso, soporte ventilatorio y desenlaces finales.
La muestra incluyó 31 pacientes. El 87% (n=27) tenía menos de 5 años, con mediana de 2-3 años; el 71% (n=22) eran varones. El 80% (n=25) de los eventos ocurrió en domicilios, principalmente en piscinas (n=22). En el 71% (n=22) no existía supervisión adulta activa. El 81% (n=25) recibió RCP en la escena: 23% (n=7) completa y 58% (n=18) solo compresiones; el 19% (n=6) no recibió RCP. Se observó una asociación entre RCP prehospitalaria y mejor evolución neurológica: el 92% (n=23) de quienes la recibieron sobrevivió y el 72% (n=18) evolucionó sin secuelas. En contraste, los fallecimientos y la mayor carga de daño neurológico se concentraron en pacientes sin RCP o con ventilación inadecuada. Respecto al estado neurológico inicial, el 32% (n=10) ingresó con Glasgow <8 y el 19% (n=6) presentó apnea o respiración agónica. El 29% (n=9) requirió asistencia ventilatoria mecánica y el 55% (n=17) ingresó a cuidados intensivos. La mortalidad fue del 10% (n=3). Todos los fallecidos eran menores de 5 años, sufrieron sumersión prolongada en piscinas domiciliarias sin supervisión e ingresaron en estado crítico. Entre los supervivientes, el 19% (n=6) presentó
secuelas permanentes: cinco pacientes desarrollaron daño neurológico grave y uno con secuelas respiratorias. El 71% (n=22) alcanzó recuperación completa. Los hallazgos muestran que el perfil de la víctima local (varón, menor de 5 años y accidente en piscina domiciliaria) coincide con la epidemiología internacional. Ningún paciente con sumersión estimada ≤5 minutos falleció y el 90% se recuperó sin secuelas. La RCP precoz demostró un importante efecto protector, mientras que la ausencia de ventilación efectiva se asoció a peores resultados. Asimismo, todos los fallecidos y casi todos los pacientes con secuelas presentaron Glasgow <8 al ingreso.
En conclusión, la injuria por sumersión pediátrica presenta elevada letalidad y morbilidad neurológica, estrechamente relacionadas con el tiempo de anoxia. Un Glasgow <8 y la ausencia de RCP inmediata fueron los principales predictores de mal pronóstico. La prevención mediante supervisión activa, barreras físicas en piscinas y capacitación comunitaria en RCP con ventilación de rescate constituye la estrategia más efectiva para reducir la morbimortalidad.
En Argentina ocurren >40.000 muertes súbitas por año (70%
extrahospitalarias). La Ley 26.835 establece la enseñanza de Reanimación
Cardiopulmonar (RCP/DEA) en el ámbito escolar para mejorar la respuesta al Paro
Cardiorrespiratorio (PCR) extrahospitalario. Sin embargo, esta legislación no se
implementa sistemáticamente. Las escuelas son escenarios ideales para la
enseñanza, y los niños (Ni) y adolescentes (Ado) son un grupo clave por su capacidad
de realizar compresiones torácicas (CT). La RCP solo con CT es la recomendación
estándar para reanimadores legos, lo cual simplifica el proceso y promueve la
intervención temprana. La efectividad de la RCP depende de la calidad de las CT, lo
cual requiere un esfuerzo físico y cambios fisiológicos considerables.
Actualmente no existen publicaciones en Argentina que evalúen el aprendizaje,
entrenamiento y el desempeño de Ni y Ado en RCP/DEA. Asimismo no se han evaluado
las variables, antropométricas, hemodinámicas ni el ámbito educacional (escuelas
públicas (EPu) ó privadas (EPri).
Determinar el nivel desempeño en las CT de los Ni y evaluar si existe asociación
con variables antropométricas y de fuerza muscular.Determinar si existen diferencias antropométricas, hemodinámicas entre los
grupos de Ado.Caracterizar el perfil hemodinámico basal no invasivo en Ado y si existe
influencia en el desempeño de las CT.
El proyecto se desarrolló en el Centro de Simulación TANSIM del Hospital de
Niños Debilio Blanco Villegas, a través del programa “Manos Mágicas”, diseñado para
brindar entrenamiento en RCP/DEA para legos ( taller teórico-práctico de 3 horas). La
eficacia del taller se evaluó mediante un cuestionario de opción-múltiple (ítems sobre
anatomía/fisiología cardíaca, n°de emergencias, diagnóstico de PCR, cadena de
supervivencia, CT y uso del DEA) administrado antes y después de la capacitación
(72hs).
Se midieron variables: a) Antropométricas: Peso y superficie corporal (SC), índice de
masa corporal (IMC), talla de pie/sentado y longitud de brazo. b) de Fuerza Prensil (FP)
y fuerza explosiva de tren superior. c) Hemodinámicas No Invasivas: Análisis de onda
del pulso y fotopletismografía acelerada (PPA).
El entrenamiento se ejecutó en cuatro fases:
a)Simulación de RCP (fidelidad intermedia).b)Formación Teórica (PCR, RCP/DEA,
cadena de supervivencia, CT de calidad y Heimlich. c)Fase práctica relación
instructor/estudiante 1:4-5 d)Evaluación de CT (2min) sobre maniquíes Buddy-Plus
c/retroalimentación, registrando profundidad, el ritmo y descompresión.
Con el objeto de analizar la etapa final de la niñez y la adolescencia, se definieron dos
grupos: Ni en etapa prepuberal y Ado de 5o-6o año. El n se calculó en 20 por grupo
(diferencia 15%, p=0,05; potencia 85%).
Se utilizaron pruebas de χ2, Fisher, T Student o Mann-Whitney, según correspondiera,
y ANOVA (Tukey o Kruskal-Wallis) para medidas repetidas (SPSSv26). La significancia
se estableció en p<0,05.
Se evaluaron 20 Ni de (10,5±0,4 años). Solo el 16% logró CT≥5 cm, el 32% y 53%
alcanzaron ritmo y descompresiones optimas, respectivamente. Las CT>5 cm se
asociaron con variables antropométricas y de fuerza (talla de pie y segmental, peso,
SC y FP,p<0,05).
Se evaluaron 100 Ado (17,4±0,7 años).
• Conocimientos: Inicialmente, los EPu obtuvieron una menor puntuación en
conocimientos que los EPri (30,7 vs 47,9; p:0,003). A las 72 hs del taller mostró puntuaciones finales similares entre EPu y EPri
(92,9 vs 91,4; p:0,5), evidenciando una mayor aprendizaje en EPu (62,1% vs
43,4%; p:0,002).
• Correlaciones Físicas y de Fuerza: El 54% de los Ado alcanzó CT≥5 cm, y el ritmo
y la descompresión óptimos se lograron en el 84% y 84,2% respectivamente. La
profundidad de las CT mostró correlación positiva con la SC (p:0,04) y con la FP
(p:0,04 y 0,01), y correlación negativa con el ritmo(p:0,02). Los Ado que
alcanzaron el ritmo óptimo presentaban mayor edad, talla y SC (p<0,05). Los
Ado que lograron una descompresión óptima presentaron mayor peso y SC
(p<0,05).
• Se observaron diferencias significativas en el perfil hemodinámico entre sexos:
los varones presentaron valores más altos presión (braquial, media, de pulso y
central, volumen eyectivo/minuto) y perfil de onda diferente por PPA; con
menor FC, aumentación y resistencias vasculares. Los EPu mostraron una
mayor puntuación en parámetros de estrés físico/mental que los EPri por PPA.
La calidad de las CT en Ni es baja y se relaciona directamente con las variables
antropométricas.
A pesar de los conocimientos iniciales insuficientes de RCP/DEA en Ado , la capacitación basada en simulación logró un aprendizaje
En Ado, la profundidad de las CT se asocia con la fuerza y el tamaño corporal.
Por su parte, alcanzar el ritmo óptimo se vincula con la madurez física y cronológica,
pero se ve obstaculizado por el tamaño corporal. Finalmente, la descompresión
óptima se relaciona con la masa corporal.
Si bien existen diferencias antropométricas y fisiológicas en Ado (asociadas al
sexo), estas no implican que las variables hemodinámicas basales no invasivas se
correlacionen con la calidad de las CT realizadas.
La investigación del desempeño en RCP en entornos de simulación provee
información valiosa para la planificación estratégica de futuras capacitaciones,
optimizando los recursos y las herramientas pedagógicas.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11946 Erupción variceliforme de Kaposi: desafío diagnóstico en la guardia pediátrica. A propósito de un caso. Otros |
SILVINA FLORENCIA SFFAEIR | |
| 12004 ¿Mononucleosis infecciosa o síndrome DRESS? Desafío diagnóstico en una adolescente con exantema, citopenias y hepatitis aguda. Otros |
CAMILA CARBONE | |
| 12005 A propósito de un caso de Histiocitosis de células de Langerhans con compromiso multisistémico en lactante menor de 1 año Otros |
DELFINA FAGGIOLI | |
| 12013 Lupus eritematoso sistémico con compromiso cutáneo,hematológico y renal, a propósito de un caso Otros |
SILVINA CAÑIZARES |
La Histiocitosis de Células de Langerhans (HCL) es una neoplasia mieloide rara caracterizada por la proliferación clonal de células dendríticas que expresan marcadores como CD1a y langerina. Su presentación clínica es extremadamente variable, pudiendo manifestarse desde lesiones óseas únicas hasta cuadros multisistémicos.
En lactantes menores de un año, la enfermedad suele presentar un desafío diagnóstico mayor, ya que sus manifestaciones cutáneas frecuentemente se confunden con patologías comunes como la dermatitis seborreica o la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) lo que dificulta su diagnóstico
Se presenta este caso con el fin de dar a conocer el proceso diagnóstico de una lactante con compromiso multisistémico por HCL, destacar la importancia del diagnóstico diferencial ante lesiones cutáneas petequiales y síntomas gastrointestinales que no responden al tratamiento convencional.
Paciente femenina de 7 meses de edad con diagnóstico previo de APLV severa, dermatitis seborreica y atópica que ingresa por fiebre de 24 horas de evolución, rinorrea y un exantema petequial con empeoramiento de lesiones cutáneas. Se interpretó inicialmente como reactivación de su enfermedad de base asociado a infección viral, por lo que se realizan laboratorios y cultivos, siendo estos negativos. Al examen físico se evidencian adenopatías retroauriculares bilaterales y palidez generalizada.
Durante la internación persiste febril durante 5 días. Se palpa esplenomegalia que se constata por ecografía abdominal y se observa anemia (Hb 6,7 mg/dl) con requerimiento transfusional.
Ante sospecha de Histiocitosis es evaluada por Dermatología quienes observan múltiples pápulas liquenoides y purpúricas dispersas en tronco, pliegues y zona lumbosacra, realizan biopsia de las mismas, donde se confirma el diagnóstico de Histiocitosis con inmunomarcación positiva para CD1a y S100. Se solicitaron radiografía simple de huesos largos, cráneo frente y perfil y tórax para descartar la presencia de lesiones líticas. Es evaluada por Oncología quienes deciden iniciar tratamiento con Meprednisona y Vinblastina, con posterior mejoría de lesiones.
La paciente recibió el alta hospitalaria tras la segunda dosis de quimioterapia con buena respuesta clínica para continuar tratamiento ambulatorio por 6 semanas.
Este caso ilustra la complejidad del diagnóstico de HCL en lactantes, donde el compromiso cutáneo puede enmascarar la patología bajo el diagnóstico de Dermatitis Seborreica. El compromiso multisistémico con afectación de órganos de riesgo (bazo y sistema hematopoyético) clasifica a estos pacientes en un grupo de alto riesgo, con una mortalidad reportada de hasta el 55,5% si no se instaura tratamiento oportuno. Los dos órganos más frecuentemente afectados son la piel y los huesos, de acuerdo a los sitios comprometidos se clasifica en bajo o alto riesgo (pulmón, hígado, bazo y médula ósea)
El diagnóstico se basa en la biopsia de piel donde se evidencian histiocitos agrupados en la dermis papilar con epidermotropismo y CD1a y/o CD 207 positivo. Dentro de los diagnósticos diferenciales se encuentran otros procesos malignos o infecciosos.
La presencia de síntomas sistémicos como esplenomegalia y citopenias obliga a una evaluación exhaustiva de la extensión de la enfermedad para definir el pronóstico.
El tratamiento estándar de inducción con Vinblastina y Prednisona sigue siendo la primera línea efectiva para reducir la carga de enfermedad y mejorar la supervivencia en formas multisistémicas.
Ante una dermatitis del pañal o seborreica que no mejora tras tratamiento habitual, se debe realizar una biopsia cutánea temprana para descartar HCL.
La erupción variceliforme de Kaposi o eccema herpético es una infección viral cutánea diseminada causada principalmente por el virus herpes simple, afectando a pacientes con alteración de la barrera cutánea. Su presentación puede simular otras dermatosis infecciosas, retrasando su diagnóstico. El reconocimiento precoz es fundamental, ya que puede evolucionar a formas graves con compromiso sistémico.
Resaltar la importancia del reconocimiento temprano de la erupción variceliforme de Kaposi en pacientes con dermatosis previa, para instaurar tratamiento oportuno y disminuir complicaciones.
Paciente femenina de 3 años, con antecedentes de dermatitis atópica y broncoespasmo, consulta por presentar lesiones en piel de 48 horas de evolución asociada a fiebre. Al examen físico presenta lesiones pápulo - vesiculosas confluentes, asociadas a erosiones y ulceraciones cubiertas por costras melicéricas, localizadas predominantemente en miembro superior derecho, además lesiones eccematosas en superficies flexoras.
Se solicita laboratorio (proteína C reactiva levemente elevada (15,9 mg/L) y hemocultivos negativos. Se realizó reacción en cadena de la polimerasa (PCR) de lesiones cutáneas con detección de ADN de virus herpes simple tipo 1 y resultado negativo para virus varicela zóster. Ante el diagnóstico de erupción variceliforme de Kaposi se indica internación para tratamiento con aciclovir endovenoso (30 mg/kg/día) durante 10 días asociado a clindamicina por sobreinfección bacteriana cutánea, con evolución clínica favorable, egresando con tratamiento por vía oral y seguimiento ambulatorio.
La erupción variceliforme de Kaposi se caracteriza por la aparición aguda de lesiones vesiculosas monomorfas que pueden evolucionar a erosiones o ulceraciones sobre piel eccematosa. Entre los principales diagnósticos diferenciales se incluyen impétigo, varicela, herpes zóster.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico y puede confirmarse mediante métodos virológicos. El reconocimiento temprano y el inicio precoz de tratamiento antiviral sistémico con aciclovir son fundamentales para prevenir complicaciones y reducir la morbimortalidad.
El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune multisistémica compleja que resulta de la interacción de factores ambientales, hormonales y genéticos .
Es más frecuente en mujeres en edad fértil, pero aproximadamente un 20% debutan a edad infantil, con un pico de incidencia a los 12 años, siendo infrecuente antes de los 5 años de edad.
Actualmente no se dispone de criterios diagnósticos o de clasificación diseñados para la población pediátrica, empleándose en la práctica clínica los criterios utilizados en adultos (Systemic Lupus International Collaborating Clinics (SLICC) 2012).
Describir las características clínicas de presentación, antecedentes y laboratorios de una niña a la cual se llegó al diagnóstico de LES con compromiso cutáneo, hematológico y renal.
Paciente femenina de 11 años de edad con antecedente de púrpura trombótica trombocitopénica (PTT) a los 7 años para lo cual recibió pulsos de solumedrol, plasmaféresis y ciclos de rituximab con buena respuesta, una vez de alta, discontinuó seguimiento ambulatorio con especialistas.
En esta oportunidad su madre relata que la niña presentó desde hace 4 meses manchas en la piel asociadas a decaimiento, episodios de epistaxis autolimitados y registros de hipertensión . Realizó consultas ambulatorias donde le realizaron laboratorios, los cuales fueron normales. Durante los últimos 10 días agregó fiebre 1-2 registros diarios. Recibió tratamiento antibiótico ambulatorio por sospecha de ITU sin rescate bacteriológico y por adenopatía inguinal.
Dada la persistencia de la fiebre, mayor decaimiento y presencia de exantema petequial consulta en hospital zonal donde se decide su internación. Se realiza laboratorio de ingreso que informa pancitopenia e injuria renal aguda, por lo cual se toman muestras de hemocultivos x 2 y urocultivo e inicia antibioticoterapia empírica. Se deriva a nuestro hospital por complejidad.
Ingresa a esta institución subfebril, en regular estado general, hemodinámicamente estable. Presenta eritema facial que respeta surco nasogeniano, lesiones impetiginizadas sobre mejillas con puerta de entrada de pústulas que instrumentó con aguja. Exantema maculopapular y petequial no confluente en tórax, abdomen, espalda, brazos, manos y muslos. Adenomegalia submaxilar izquierda de 1 cm aprox, móvil, duro elástica no dolorosa y otra inguinal izquierda de 3 cm x 2 cm aprox, duro elástica, con eritema local, dolorosa a la palpación. Resto del examen físico sin hallazgos de relevancia.
Se plantean como diagnósticos diferenciales reactivación de PTT y sospecha de enfermedad reumatológica. También se incluye la infección de piel y partes blandas por lo cual cumple tratamiento antibiótico, con informe final de cultivos negativos.
Es evaluada en conjunto por servicio de reumatología y servicio de nefrología quienes solicitan hemograma, LDH, urea, creatinina, ERS, C3, C4, FAN, anti DNA, anticuerpos antifosfolípido, orina completa y proteinuria de 24 hs. En estos estudios iniciales se observa pancitopenia ,LDH elevada, ERS elevada, hipocomplementemia, función renal alterada y proteinuria positiva.
Evaluada por servicio de hematología con los resultados mencionados interpretan cuadro clínico como reactivación de PTT por lo cual se consensúa iniciar tratamiento con pulsos de metilprednisolona y plasmaféresis en 3 oportunidades con favorable respuesta clínica.
Dada la presencia y extensión del exantema descrito anteriormente se interconsulta a servicio de dermatología quienes realizan biopsia cutánea e Indican hidrocortisona local, humectación y fotoprotección.
Luego de 12 días de internación con estabilidad clínica de la paciente, resolución de las lesiones en piel y normalización del hemograma y la función renal se recibe informe de anticuerpos anti DNA positivos (1/640) y FAN positivo (>1/1280), que como criterio inmunológico se suman para confirmar el diagnóstico de LES con compromiso cutáneo, hematológico y renal. Inicia tratamiento con hidroxicloroquina y continua tratamiento corticoideo vía oral. Se otorga el alta hospitalaria con turnos de seguimiento por las especialidades mencionadas.
No existe una única prueba diagnóstica para el LES infantil, lo que hace que el diagnóstico se base en criterios clínicos e inmunológicos.
Nuestra paciente había discontinuado el seguimiento ambulatorio luego de su primera internación por PTT, esto nos motiva a reforzar el seguimiento y asegurar los controles ambulatorios de los pacientes con patología de origen autoinmune por el mayor riesgo de desarrollar otras patologías del mismo origen.
La mononucleosis infecciosa por Virus Epstein-Barr (EBV) suele presentarse con fiebre, faringitis y adenomegalias, aunque ocasionalmente puede asociarse a manifestaciones atípicas como citopenias y hepatitis aguda. Por otra parte, el síndrome de DRESS constituye una reacción adversa medicamentosa grave caracterizada por exantema, alteraciones hematológicas, adenopatías y compromiso visceral. La superposición clínica entre ambas entidades puede representar un importante desafío diagnóstico y terapéutico.
Analizar las dificultades diagnósticas que surgen ante la coexistencia de manifestaciones compatibles con mononucleosis infecciosa y síndrome DRESS.
Ilustrar la relevancia de un abordaje diagnóstico amplio frente a cuadros de exantema, hepatitis y citopenias, reconociendo las formas atípicas de infección por Virus Epstein-Barr.
Paciente femenina de 15 años, en tratamiento con lamotrigina y lurasidona de tres semanas de evolución, consulta por presentar registros febriles de 24 horas de evolución, asociados a eritema escarlatiniforme en rostro, miembros superiores y tronco, fauces congestivas y adenopatías submaxilares y cervicales. Ante sospecha de escarlatina, se solicita streptest y cultivo de fauces que resultan negativos.
Por persistir febril, asociando astenia, vómitos, mialgias y dolor abdominal, con progresión del exantema, siendo de características morbiliformes con edema de labios y párpados, se sospecha farmacodermia secundaria al uso de Lamotrigina por lo que se decide suspender.
Se solicita laboratorio que evidencia leucopenia severa (<1000/mm³), trombocitopenia (106.600/mm3), hipertransaminasemia marcada (GOT 708 U/L, GPT 356 U/L), elevación de LDH (2643 U/L) e hiponatremia moderada asintomática. Se realiza ecografía abdominal, sin presencia de hepatoesplenomegalia; serologías para Dengue, Zika, Chikungunya, VIH, hepatitis virales y toxoplasmosis, negativas y frotis de sangre periférica que evidencia linfocitos reactivos con marcado incremento de gránulos intracitoplasmáticos.
En el transcurso de su internación persiste febril, reinterpretándose el cuadro como neutropenia febril en paciente no oncológico. Se realizan cultivos y se medica empíricamente con Piperacilina-Tazobactam. Posteriormente, se recibe serologías positivas para Virus Epstein Barr (VCA IgM, IgG EA, IgG EBNA), por lo que se suspende antibioticoterapia.
La paciente evolucionó favorablemente con resolución progresiva del cuadro febril y del exantema, recuperación de las series hematológicas, normalización de la función hepática y de las alteraciones hidroelectrolíticas.
Actualmente mantiene seguimiento con servicios de Alergia e Inmunología y Adolescencia.
La infección por Virus Epstein-Barr puede presentarse con manifestaciones atípicas, incluyendo exantema, citopenias y hepatitis aguda, simulando reacciones medicamentosas graves como el síndrome de DRESS. En nuestra paciente, el inicio reciente de lamotrigina constituyó un factor de confusión diagnóstica. Este caso destaca la importancia de considerar la infección por EBV dentro de los diagnósticos diferenciales de cuadros febriles con exantema y compromiso multisistémico, ya que un abordaje integral permite evitar diagnósticos erróneos y orientar adecuadamente el manejo clínico.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
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EVELIN CIDRAL MUNIZ | |
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MARIA SOL OTAZO | |
| 12465 A propósito de un caso: Eritema multiforme mayor persistente de presentación dermatológica atípica Otros |
CANDELA GOGOLEWSKI |
El eritema multiforme (EM) es una afección mucocutánea poco frecuente, autolimitada, a veces recurrente, de origen inmunológico, que se caracteriza por lesiones distintivas en forma de diana, distribuidas acromáticamente, con variación de color concéntrica, a veces acompañadas de erosiones de las mucosas oral, genital u ocular, o una combinación de estas. El eritema multiforme sin afección de mucosas se denomina EM menor (80% de los casos) y con compromiso de las mismas se denomina EM mayor. Los episodios repetidos de eritema multiforme a lo largo de los años se definen comúnmente como EM recurrente, mientras que la aparición continua de lesiones elevadas típicas o atípicas, sin períodos de curación completa, se define como EM persistente. Las causas de EM son principalmente virales (80%-90%), infecciones por Mycoplasma pneumoniae o relacionadas con fármacos. El virus del herpes simple tipo 1 es la causa identificada con mayor frecuencia. Los datos epidemiológicos publicados son escasos y la prevalencia estimada es inferior al 1%. El diagnóstico es clínico y el tratamiento sintomático, aunque se puede requerir antivirales o corticoterapia en casos graves.
Describir un caso de eritema multiforme mayor persistente causado por Mycoplasma pneumoniae en un niño con manifestaciones clínicas atípicas.
Paciente masculino de 8 años, previamente sano, que inicia con edema labial y periorbitario asociado a lesiones maculares eritemato-violáceas y artralgias. El cuadro fue interpretado como infección por virus Herpes simple y recibió tratamiento con aciclovir oral durante una semana sin respuesta, por lo que requirió internación para tratamiento endovenoso con el mismo fármaco, logrando resolución del edema, aunque persistieron las lesiones cutáneas. Cuatro meses más tarde, presentó recurrencia del edema y nuevas lesiones eritemato-violáceas que progresaron a ampollas y costras. Se reinició tratamiento con aciclovir oral y corticosteroides sin mejoría, con evolución a múltiples lesiones ampollares dolorosas, por lo que se decidió una nueva internación. Al ingreso se constataron lesiones ampollares, costrosas y hemáticas en labios, dolorosas durante la apertura bucal, asociadas a aftas en mucosa oral. Se evidenciaron también lesiones eritemato-violáceas ampollares en ángulo interno de ambos ojos, cuello, dorso, pelvis, miembro superior derecho, miembro inferior izquierdo y región escrotal, algunas de las cuales se presentaban erosionadas y costrosas. Asimismo, se constató una ampolla tensa con contenido seroso en el cuarto dedo de la mano derecha. Se tomaron serologías, se realizó PCR viral de secreciones nasofaríngeas (sin detección) y PCR de contenido de ampolla (HSV-1/2 y VZV) negativo. Se suspendió aciclovir manteniendo tratamiento sintomático, con buena evolución clínica y resolución progresiva de las lesiones. Posterior al alta se recibió resultado de serología para Mycoplasma IgG e IgM positivo, por lo que se indicó Azitromicina 500 mg/día durante 5 días. Se realizó biopsia de lesión cutánea que evidencia edema, linfáticos dilatados, capilares con aislados mononucleares periféricos y abundantes melanófagos, sin microorganismos ni otras alteraciones significativas. Actualmente las lesiones eritemato-violáceas persisten, el paciente continúa en control ambulatorio con servicio de dermatología.
Este caso representa una forma atípica de EM mayor persistente. Aunque presentó compromiso mucoso extenso compatible con EM mayor, la ausencia de lesiones típicas en diana y el predominio de lesiones ampollares y eritemato-violáceas dificultaron el diagnóstico. La negatividad de los estudios para herpes simple y la posterior identificación de Mycoplasma pneumoniae orientaron hacia un desencadenante menos frecuente, aunque reconocido especialmente en pediatría. La biopsia mostró hallazgos inflamatorios inespecíficos compatibles con un proceso inmunomediado. La persistencia prolongada de las lesiones cutáneas constituye además una evolución poco habitual.
El eritema multiforme mayor asociado a Mycoplasma pneumoniae es una entidad infrecuente en pediatría que puede presentarse con manifestaciones dermatológicas atípicas, incluso sin lesiones en diana. Estas variantes clínicas pueden dificultar su reconocimiento y retrasar el diagnóstico. Ante cuadros compatibles con EM que presenten características inusuales o falta de respuesta al tratamiento antiviral, debe considerarse a Mycoplasma pneumoniae dentro de los diagnósticos diferenciales para optimizar el abordaje diagnóstico y terapéutico.
La vasculitis es la inflamación y necrosis de las paredes de los vasos sanguíneos de cualquier órgano. Se manifiesta como una enfermedad sistémica que puede encajar en la síntomatología de diversas enfermedades.
Su reconocimiento precoz resulta fundamental, ya que además del compromiso cutáneo puede asociarse a manifestaciones sistémicas que incluyen afectación articular, gastrointestinal, renal, pulmonar y ocular. En algunos casos constituye la manifestación inicial de enfermedades autoinmunes o autoinflamatorias subyacentes.
-Actualizar el reconocimiento, diagnóstico y manejo inicial de la vasculitis en la guardia pediátrica.
-Identificar los principales diagnósticos diferenciales de lesiones purpúricas en pediatría.
Paciente masculino de 3 años ingresa por guardia en regular estado general con dolor articular en pierna derecha, edema en ambas manos, a lo cual se agrega múltiples lesiones purpúricas de rápida evolución en miembros inferiores y lesiones maculares eritematosas en miembros superiores de dos horas de evolución, sin registros febriles constatados. En guardia, se interpreta como meningococcemia, se medica con ceftriaxona a 100 mg/kg/día con previa toma de hemocultivos y laboratorio ampliado con perfil reumatoideo e inmunológico, se decide su internación.
Se constata libreta de vacunas completas para la edad y se reciben resultados de los estudios dentro de los parámetros normales. Por la mejoría clínica, se descartan los diagnósticos de meningococcemia, vasculitis por IgA, lupus eritematoso sistémico, urticaria por infecciones, eritema morbiliforme, síndrome del suero y mastocitosis. Al examen físico, se evidencia máculas eritematosas que evolucionan a habones en pocas horas y, que al desaparecer, dejan hematomas que se extienden a miembros inferiores y pápulas eritematosas no pruriginosas diseminadas en los cuatro miembros, abdomen y tronco, respetando palmas y plantas, con vitropresión negativa.
Se realiza interconsulta con servicio de Dermatología y Reumatología quienes sugieren diagnóstico de Vasculitis Urticariana; realizan biopsia donde se observa dermatitis linfocitaria superficial perivascular, con la cual se acompaña el diagnostico.
La vasculitis urticariana es una entidad infrecuente en pediatría que representa un desafío diagnóstico debido a su similitud clínica con diversas entidades de mayor gravedad.
Este caso destaca la importancia del seguimiento clínico evolutivo y de la reinterpretación diagnóstica continua; la valoración integral del paciente y el trabajo interdisciplinario continúan siendo herramientas insustituibles para alcanzar un diagnóstico preciso.
La dermatitis por Paederus es una dermatitis de contacto irritativa producida por la paederina, toxina presente en la hemolinfa de insectos del género Paederus, coleóptero característico de regiones de clima tropical, y zonas boscosas, de hábito nocturno que es atraído por luz artificial. La creciente de los ríos y altas temperaturas son condiciones favorables para la multiplicación de esta especie. Las alteraciones ecológicas han causado la migración y proliferación de éstos insectos hacia zonas urbanizadas.
Las lesiones en piel aparecen 24-48 hs después del contacto, y se caracterizan por eritema asociado a sensación de quemazón o prurito, con disposición lineal o en espejo en sitios de pliegues. Son eritematovesiculosas o ampollo-pustulosas, su diagnóstico es clínico en contexto epidemiológico.
Presentar 2 casos clínicos, el primero de localización infrecuente y el segundo con lesiones características. Evaluar epidemiología y manifestaciones clínicas de la dermatitis de contacto por Paederus.
CASO 1: Paciente masculino de 3 años, sin antecedentes patológicos de relevancia, residente en zona rural, que consultó luego de sufrir “ picadura” por insecto en zona genital. Presentaba dolor, ardor, eritema y ampollas asociado a edema del pene y escroto. Recibió tratamiento ambulatorio con cefalexina, antihistamínicos y corticoides sin presentar mejoría . Por lo que se deriva a nuestro hospital donde fue valorado por Urología y Pediatría. Al examen físico se observó buen estado general, con edema y eritema localizado en pene y escroto sobre el cual asientan ampollas destechadas. A la palpación presentaba dolor y aumento de temperatura local, dichas lesiones se extendían hasta los pliegues inguinales. Evoluciona con aparición de ampollas y lesiones violáceas en región lumbosacra. Se realizaron laboratorio y ecografía, sin alteraciones. Con las manifestaciones clínicas-epidemiológicas se arribó al diagnóstico de dermatitis por Paederus. Se realizó tratamiento con corticoides tópicos y antihistamínicos evolucionando favorablemente.
CASO 2: Niña de 5 años sin antecedentes personales, que consulta por lesión de 24 horas de evolución que comenzó con 2 lesiones eritematovioláceas en tórax,a las que se agregan lesiones papulares en cara anterior del tórax, asociado a dolor. Cercano a su domicilio relatan terreno baldío con pastizales donde la menor suele jugar. Al examen físico presentaba buen estado general, eritema lineal papular, y doloroso en cara anterolateral del tórax y región submaxilar izquierda. Se realiza tratamiento tópico con corticoides y vaselina, con respuesta favorable.
La dermatitis de contacto por Paederus es un diagnóstico a tener presente frente a lesiones de inicio súbito,pruriginosas,en zonas expuestas del cuerpo, compuestas de vesículas-pústulas, con disposición lineal o en espejo en los sitios de pliegues. Contribuyen al diagnóstico la epidemiología y las variables climatológicas.
El reconocimiento oportuno de esta dermatitis permite evitar diagnósticos erróneos y tratamientos innecesarios.
La fitofotodermatosis es una reacción fototóxica cutánea provocada por el contacto de la piel con compuestos fotosensibilizantes (furocumarinas), presentes en algunas especies vegetales, que al exponerse a la radiación ultravioleta, generan daño celular mediante reacciones fotoquímicas. Las manifestaciones clínicas suelen aparecer entre las 12-72 horas post exposición e incluyen eritema, edema, vesículas y ampollas. Posteriormente puede desarrollarse hiperpigmentación cutánea post inflamatoria secundaria a estimulación melanocítica inducida por la radiación UV, lo cual puede persistir hasta un año desde ocurrido el contacto. Las lesiones suelen ser dolorosas y no pruriginosas.
Presentar un caso poco frecuente de fitofotodermatosis en edad pediátrica, destacando la relevancia de la anamnesis y del reconocimiento de sus manifestaciones clínicas, para considerarla como diagnóstico diferencial ante la presencia de exantema vesiculoampolloso, favoreciendo así un diagnóstico oportuno.
Motivo de consulta: exantema purpúrico
Antecedente de enfermedad actual: paciente femenina de 13 años, previamente sana, consulta por presentar cuadro de tres días de evolución de lesiones purpúricas en rostro, abdomen y miembros inferiores, de diferentes estadios evolutivos, que aumentaron en número y tamaño en las últimas 48 hs previas a su ingreso y no desaparecen a la vitropresión. Había recibido previamente tratamiento con antihistamínicos por sospecha de reacción alérgica, sin mejoría. Niega dolor, prurito, sangrados o traumatismo.
Antecedentes alérgicos: presentó un episodio aislado de reacción cutánea tras la ingesta de alimentos picantes (conitos picantes).
Examen físico: presenta lesión purpúrica en rostro en región derecha del bozo, hematoma con excoriación lineal de 2 cm en región frontal, tres lesiones purpúricas lineales, simétricas de 3 cm de longitud con pequeñas vesículas en su interior en región posterior del cuello. En abdomen presenta dos lesiones equimóticas difusas de 5x7 cm, en ambos flancos. No presenta lesiones en tórax, miembros superiores, dorso, glúteos, ni región genital.
Exámenes complementarios: los exámenes complementarios realizados incluyeron hemograma con recuento de plaquetas, coagulograma, glucemia, función renal y hepática, VSG, PCR, LDH, serologías virales y perfil reumatológico, todos dentro de parámetros normales.
Evolución: se realizó interconsulta con servicio de Dermatología, quien planteó como diagnósticos diferenciales fitofotodermatosis y lesiones autoinfligidas o infligidas por terceros. Además, sugirió descartar coagulopatías e indagar el contexto social de la paciente. Se indicó tratamiento con corticosteroides tópicos, con evolución favorable.
Posteriormente, al interrogatorio dirigido, familiar de la paciente refiere que la misma se encontraba jugando en el patio días previos al inicio de las lesiones, con exposición a vegetales y exposición solar.
La fitofotodermatosis es una entidad poco frecuente en pediatría, con manifestaciones clínicas que pueden conducir a diagnósticos erróneos. Dentro de sus diagnósticos diferenciales se incluyen dermatitis de contacto, celulitis, eritema multiforme, impétigo, quemaduras solares, infección por virus herpes simples y maltrato infantil. El tratamiento es sintomático y los corticosteroides tópicos pueden ser útiles durante la fase aguda, además se debe evitar la exposición al factor causal.
Una anamnesis detallada, junto con el reconocimiento de los patrones clínicos característicos es imprescindible para establecer el diagnóstico e iniciar el abordaje adecuado.
El síndrome de Stevens-Johnson (SSJ) es una reacción mucocutánea grave, infrecuente en pediatría y habitualmente relacionada con la exposición a fármacos. Sus manifestaciones iniciales pueden ser inespecíficas y simular entidades infecciosas frecuentes, retrasando el diagnóstico. El reconocimiento precoz resulta fundamental para suspender el agente causal, iniciar medidas terapéuticas oportunas y disminuir el riesgo de complicaciones.
Describir las características clínicas y el abordaje diagnóstico de una paciente con síndrome de Stevens-Johnson y analizar los diagnósticos diferenciales considerados durante su evolución.
Paciente femenina de 5 años de edad que consulta por presentar lesiones dolorosas, maculopapulares eritematosas descamativas en rostro y algunas aisladas en miembros asociadas a edema en labios y párpados, refiere haber recibido tratamiento con Amoxicilina 48 horas previas por faringitis. Entre sus antecedentes se destaca la enfermedad de Kawasaki al año de vida sin compromiso coronario, habiendo recibido tratamiento con inmunoglobulina y AAS.
Se decide su internación y es valorada por el servicio de Dermatología y de Alergia e inmunología que, por sospecha de Sindrome de Stevens Johnson (SSJ) secundario a drogas vs gingivoestomatitis herpética, se indica suspender antibioticoterapia analgesia y control clínico evolutivo. A las 24 horas se evidencia un aumento de la distribución y la cantidad de las lesiones descriptas extendiéndose a tronco y extremidades y empeoramiento del compromiso de mucosa oral, sin compromiso de otras mucosas, por lo que se fortalece la sospecha de SSJ y se decide iniciar tratamiento con Meprednisona por vía oral. A las 48 horas, presenta mejoría clínica con regresión del edema labial y resolución progresiva de las lesiones dérmicas, por lo que se decide completar corticoterapia en forma ambulatoria completando 8 días totales.
En este caso, la progresión de las lesiones cutáneas, el compromiso mucoso y el antecedente reciente de exposición a amoxicilina orientaron el diagnóstico de SSJ. La suspensión precoz del fármaco sospechoso y el abordaje multidisciplinario permitieron una evolución favorable. Este caso resalta la importancia de mantener un alto índice de sospecha ante pacientes con mucositis aguda y exantema progresivo, ya que el diagnóstico oportuno puede modificar significativamente el pronóstico.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
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| 12471 A proposito de un caso: prominencia del cartilago costal Otros |
ROCIO NAHIR BONDARUK |
La condrodisplasia punctata corresponde a un grupo de displasias esqueléticas poco frecuentes, caracterizadas por calcificaciones puntiformes en áreas de osificación endocondral. El síndrome de Conradi-Hünermann-Happle constituye su forma de presentación más común, ligada al cromosoma X, y asocia compromiso cutáneo, esquelético y ocular. El reconocimiento temprano de los hallazgos clínicos y por imágenes, en particular las calcificaciones epifisarias, es clave para orientar el diagnóstico en lactantes con manifestaciones sugestivas.
Presentar un caso clínico de síndrome de Conradi-Hünermann-Happle en una lactante de 2 meses, destacando los hallazgos radiológicos tempranos que orientaron al diagnóstico de condrodisplasia punctata.
Paciente femenina de 2 meses de edad, nacida de término y con peso adecuado para edad gestacional. Embarazo controlado. Sin antecedentes familiares de relevancia.
Comienza seguimiento por Dermatología por alopecia en regiones frontal y temporal en forma de “V” invertida, asociado a finas escamas adherentes y placas ictiosiformes en miembros superiores e inferiores. Con sospecha de una genodermatosis ictiosiforme, y por su asociación con displasias esqueléticas, se solicitó ecografía de caderas, en la que se observó displasia acetabular con subluxación bilateral de caderas, así como la presencia de múltiples imágenes ecogénicas en la cabeza femoral izquierda, compatibles con calcificaciones. Se amplió el estudio realizando ecografía de rodillas visualizando las mismas imágenes sugestivas de calcificaciones en la rótula derecha.
Asimismo, se solicitaron radiografías de huesos largos de los cuatro miembros, observando múltiples imágenes radiopacas en regiones epifisarias de ambos fémures y tibias, confirmando los hallazgos ecográficos.
La presencia de las calcificaciones epifisarias múltiples fue compatible con condrodisplasia punctata que, asociado a las manifestaciones cutáneas congénitas, orientó como principal sospecha diagnóstica al síndrome de Conradi-Hünermann-Happle (condrodisplasia punctata dominante ligada al X).
La condrodisplasia punctata es una displasia esquelética poco frecuente caracterizada por la presencia de calcificaciones puntiformes en áreas de osificación endocondral. Con mayor frecuencia se encuentran epífisis de los huesos largos, vértebras y costillas. Pertenece a un grupo heterogéneo de patologías de etiología genética y hereditaria, que se clasifican ligadas o no al cromosoma X, y éstas últimas, en autosómicas dominantes y recesivas. La forma autosómica dominante ligada al X es también conocida como Síndrome de Conradi-Hünermann-Happle.
El síndrome de Conradi-Hünermann-Happle es la forma más común de presentación de condrodisplasia punctata, y ocurre por una alteración del metabolismo del colesterol, que produce un espectro de anomalías esqueléticas, cutáneas y oculares.
Dentro de las alteraciones musculoesqueléticas se encuentran baja talla, acortamiento asimétrico y rizomélico de los miembros, escoliosis con alteraciones vertebrales, frente aplanada, puente nasal plano, micrognatia, alteraciones del paladar, deformidades craneales, sindactilia, pie equino, luxación congénita de cadera y contracturas en flexión de codo y rodilla.
Al nacimiento se observa una eritrodermia ictiosiforme que a los pocos meses de vida evoluciona a una ictiosis lineal que sigue las líneas de Blaschko, y se acompaña de hiperqueratosis palmoplantar, alopecia cicatrizal, atrofodermia folicular, hiperpigmentación estriada y distrofias ungueales y dentales. El componente ictiosiforme suele mejorar en la adolescencia aunque a veces puede persistir en la edad adulta, mientras que la alopecia cicatrizal y la atrofodermia folicular persisten de por vida. También presentan alteraciones oculares asimétricas como cataratas, microcórneas, atrofia de retina y nervio óptico.
Las características clínicas y radiológicas apoyan la sospecha de este diagnóstico, y los hallazgos bioquímicos lo confirman.
El tratamiento es multidisciplinario. Los pacientes afectados requieren atención dermatológica, corrección ortopédica del defecto y prevención de la ceguera. La importancia del diagnóstico precoz y el seguimiento multidisciplinario es fundamental para mejorar la calidad de vida y la autonomía del niño afectado, lo que subraya la necesidad de una mayor concienciación sobre las enfermedades raras y poco frecuentes.
La prominencia del cartílago costal unilateral constituye una alteración de la pared torácica caracterizada por una protrusión localizada de uno o más cartílagos costales en un solo hemitórax. Puede observarse en pacientes pediátricos y adultos y representa desde una variante anatómica benigna hasta la manifestación de patologías congénitas, traumáticas, inflamatorias o tumorales. El hallazgo suele generar preocupación estética y ansiedad familiar, especialmente en la edad pediátrica. La evaluación diagnóstica requiere una adecuada correlación clínica e imagenológica. Entre las herramientas diagnósticas utilizadas se destacan radiografía convencional, ecografía, tomografía computada y resonancia magnética.
Dar a conocer la patología en la infancia, brindar información a pediatras y afines al área, despejar dudas diagnósticas.
Paciente de 7 años consulta por presentar tumoración esternal derecha, sin antecedente traumático. Examen físico: abultamiento en dicha región del tórax, sin dolor ni cambios inflamatorios. Rx normal. Ecografía: prominencia y arqueamiento del cartílago costal.
Los cartílagos costales son estructuras de cartílago hialino que unen las costillas al esternón, proporcionando elasticidad y movilidad a la pared torácica. Los primeros siete pares costales se articulan directamente con el esternón, mientras que los restantes son libres. Estas estructuras participan activamente en la mecánica respiratoria y en el crecimiento torácico durante la infancia y adolescencia. La prominencia unilateral corresponde a una protrusión localizada de la pared torácica anterior o anterolateral, generalmente visible a la inspección física. Puede ser asintomática o acompañarse de dolor, sensibilidad local o alteraciones estéticas. Se detecta de forma incidental durante el crecimiento puberal, o secundaria a traumatismos, procesos inflamatorios o anomalías congénitas.
Etiología Causas congénitas (Pectus carinatum unilateral, Alteraciones del desarrollo costocondral, Síndrome de Poland, Displasias esqueléticas. Causas adquiridas (Traumatismos torácicos, Consolidación viciosa de fracturas, Costocondritis, Procesos infecciosos Tumores benignos o malignos de pared torácica).
Clínica Asimetría torácica visible, prominencia localizada palpable, Dolor o molestias, alteración estética, ansiedad.
Diagnóstico Radiografía de tórax, ecografía, tomografía computada, resonancia magnética
Diagnóstico diferencial Pectus carinatum, tumores, osteocondromas, costocondritis, fracturas, alteraciones postraumáticas, síndromes congénitos.
Tratamiento casos leves observación clínica. Compromiso estético o progresión ortesis o cirugía.
Constituye un motivo frecuente de consulta de pediátricos y adolescentes. Resulta fundamental realizar una adecuada evaluación clínica e imagenológica para descartar patologías subyacentes. La ecografía es de gran utilidad inicial debido a su accesibilidad, inocuidad y capacidad dinámica. El abordaje multidisciplinario entre pediatras, radiólogos y cirujanos torácicos resulta esencial para garantizar un correcto seguimiento y tratamiento de estos pacientes.
La celulitis orbitaria es una infección potencialmente grave que suele originarse por extensión de procesos infecciosos de estructuras vecinas, particularmente de los senos paranasales, aunque también puede ser secundaria a infecciones de partes blandas. Si bien la mayoría de los pacientes evolucionan favorablemente con el tratamiento adecuado, pueden presentarse complicaciones locales y menos frecuentemente intracraneales.
Describir los hallazgos radiológicos evidenciados durante la evolución de una celulitis orbitaria complicada con trombosis venosa intracraneal e infarto cerebral isquémico.
Paciente de 13 años de edad, sin antecedentes de relevancia, consulta inicialmente por presentar una celulitis preseptal izquierda secundaria a una lesión cutánea en ala nasal por lo que se indica antibiótico por vía oral. A las 48 hs consulta por dolor a la movilización ocular por lo que se decide su internación con sospecha de celulitis orbitaria. Se realizan hemocultivos con aislamiento de Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SAMR) y una tomografía computada (TC) de cerebro y órbitas con contraste endovenoso. En la misma se evidencia proptosis ocular izquierda y aumento del espesor de los músculos rectos externo y superior, así como rarefacción de la grasa locorregional, confirmándose el compromiso orbitario.
Luego de siete días de tratamiento antibiótico endovenoso, con bacteriemia persistente, el paciente presenta empeoramiento clínico con aumento del dolor ocular y oftalmoplejía. Ante la sospecha de progresión de la enfermedad, se realiza una nueva TC de cerebro y órbitas con contraste EV como método de evaluación en la urgencia, en la que se evidencia aumento del calibre de la vena oftálmica superior izquierda con defecto de relleno parcial, asociado a abombamiento y ausencia de realce del seno cavernoso homolateral. Se realiza entonces RM de cerebro y órbitas con angiorresonancia para mejor caracterización del compromiso neurovascular, que confirma la presencia de trombosis de la vena oftálmica superior y trombosis del seno cavernoso izquierdo.
Tras una favorable evolución clínica con el tratamiento antibiótico y anticoagulante, el paciente es dado de alta, reingresando a los 7 días con fiebre y hemiparesia braquiocrural derecha. En la TC de cerebro sin contraste se observa una extensa área de hipodensidad fronto-parieto-occipito-temporal izquierda con efecto de masa, compatible con infarto cerebral isquémico. Posteriormente se realiza RM de cerebro y órbitas con secuencias de difusión, contraste intravenoso y angiografía en fases arterial y venosa, evidenciándose realce parietal en el segmento M1 de la arteria cerebral media izquierda, así como señal de flujo reducido de forma irregular en dicho segmento y en la arteria carótida interna supraclinoidea homolateral, hallazgos sugestivos de arteritis, en contexto de meningitis por SAMR. El paciente completa el tratamiento antibiótico y continúa en tratamiento anticoagulante y terapias de rehabilitación psicofísica.
Discusión:
La celulitis orbitaria es una infección localizada por detrás del tabique orbitario. Entre sus principales hallazgos imagenológicos se incluyen cambios inflamatorios de la grasa intraorbitaria, flemones y abscesos orbitarios o subperiósticos. A diferencia de la celulitis preseptal, presenta riesgo de extensión intracraneal y requiere tratamiento agresivo para prevenir complicaciones neurológicas.
Entre las complicaciones intracraneales se encuentra la meningitis; la RM con contraste permite una adecuada evaluación de la extensión del compromiso meníngeo y de las complicaciones asociadas.
La trombosis de la vena oftálmica superior es una complicación infrecuente y potencialmente grave. En la TC con contraste EV puede observarse dilatación venosa asociada a un defecto de relleno central. Puede progresar o coexistir con la trombosis del seno cavernoso, entidad de elevada morbimortalidad en pediatría. Los estudios realizados con contraste muestran defectos de relleno, abombamiento y asimetría de los senos cavernosos. El reconocimiento precoz de estos hallazgos es fundamental para instaurar un tratamiento oportuno.
En casos excepcionales, la propagación de la infección puede producir compromiso inflamatorio o trombótico de los vasos intracraneales, ocasionando infartos cerebrales isquémicos.
Conclusión:
Las imágenes desempeñan un rol fundamental en el diagnóstico inicial de la celulitis orbitaria y en la detección precoz de sus complicaciones. Este caso ilustra la utilidad de la TC contrastada como herramienta de primera línea para evaluar la extensión de la enfermedad y reconocer signos sugestivos de compromiso vascular intracraneal, así como el aporte complementario de la RM para la evaluación detallada del compromiso vascular, meníngeo y parenquimatoso. El reconocimiento adecuado de estos hallazgos permite orientar oportunamente la conducta terapéutica y reducir el riesgo de secuelas permanentes.
La histiocitosis de células de Langerhans (HCL) pertenece a un grupo de enfermedades poco frecuentes, caracterizadas por la acumulación anormal de células del sistema mononuclear fagocítico, en este caso la proliferación clonal de células progenitoras mieloides que se diferencian en células CD1a+/CD207+.
La enfermedad presenta una gran heterogeneidad clínica, manifestándose frecuentemente a través de lesiones óseas osteolíticas, lesiones cutáneas, alteraciones endocrinológicas. El compromiso puede ser único y autolimitado o multisistémico potencialmente mortal, principalmente en menores de 2 años. Hay afectaciones consideradas de riesgo, como Hígado (hepatomegalia, colestasis, disfunción), Bazo (esplenomegalia, citopenias secundarias), Médula ósea (citopenias).
El órgano afectado con mayor frecuencia es el hueso (80%), presentando lesiones líticas comúnmente en cráneo, fémur, costillas, pelvis y columna asociado en primer instancia a la aparición de una tumoración o masa palpable, acompañada frecuentemente por dolor persistente, progresivo y a predominio nocturno. La presentación a nivel de esternón ya sea como lesión única o primaria es excepcionalmente inusual.
Describir el caso de una histiocitosis de células de langerhans unisistemica con localización ósea atípica en un paciente pediátrico.
Paciente de 12 años de edad, previamente sano, consulta en guardia por dolor referido en región esternal media de 2 semanas de evolución, secundario a traumatismo deportivo. Se constata en buen estado general, al examen físico presenta dolor esternal de máxima intensidad (10/10 según la Escala Numérica del Dolor) tanto a la movilización como palpación superficial, sin evidenciar lesiones en piel.
Se solicita tomografía axial computarizada de tórax que informa lesión osteolítica esternal. Se interpreta posible origen oncológico-hematológico, por lo cual paciente permanece internado en sala pediátrica para manejo del dolor y diagnóstico. Se realizan los siguientes estudios:
- Resonancia magnética de tórax que informa en el cuerpo esternal, a nivel de la inserción del tercer y cuarto cartílago costal, lesión de (13 mm) x (20 mm) x (19 mm) (APxTxCC), con señal intermedia, restricción a la difusión y realce tras la administración de gadolinio, asociado a cambios inflamatorios perilesionales.
- Tomografía por Emisión de Positrones (PET) que informa única lesión ósea lítica e hipermetabólica en cuerpo esternal.
Con dichos estudios, se decide realizar punción biopsia donde se obtiene el resultado diagnóstico de HCL, con posterior curetaje de la lesión. Cumple tratamiento con corticoide vía oral según protocolo (Meprednisona a 40mg/m2 dosis inicial) por 3 semanas, con descenso progresivo.
Luego de 5 meses consulta nuevamente en guardia por tumoración en calota parietal derecha, dolorosa a la palpación y de pocos días de evolución. Se repite PET donde se observa lesión osteolítica de partes blandas. Es valorado por el servicio de neurocirugía pediátrica quienes realizan curetaje de la lesión (3 x 3 cm) con colocación de placa posterior. Anatomía patológica compatible con enfermedad de base.
Al momento el paciente se encuentra realizando quimioterapia con Vinblastina semanal, y corticoterapia 60 mg/día, según protocolo LCH IV para lesión única sin órgano de riesgo.
La HCL representa un desafío diagnóstico debido a su gran variabilidad clínica. La afectación esternal es excepcionalmente infrecuente, estimada en menos del 2% de los casos, y su presentación asociada a un antecedente traumático puede orientar erróneamente el proceso diagnóstico.
El presente caso subraya la importancia de mantener un alto índice de sospecha clínica ante lesiones osteolíticas, incluso cuando estas son precedidas por un traumatismo deportivo que podría actuar como un distractor diagnóstico. Se destaca la importancia de la posibilidad de realizar el diagnóstico en un centro de alta complejidad, donde cuenta con los métodos imagenológicos y de anatomía patológica para el diagnóstico.
La encefalopatía necrotizante aguda (ENA) es una enfermedad poco frecuente y potencialmente fatal que afecta predominantemente a niños pequeños. Constituye un síndrome clínico-radiológico caracterizado por una encefalopatía aguda de rápida progresión potencialmente fatal secundaria a una tormenta de citocinas habitualmente precedida por una infección viral, predominantemente Influenza A. Se manifiesta con fiebre, convulsiones, alteración del nivel de conciencia y hallazgos neurorradiológicos característicos.
Desde la perspectiva radiológica, el diagnóstico se fundamenta en la identificación de lesiones necróticas bilaterales y simétricas en estructuras grises profundas. El reconocimiento temprano de patrones específicos en Resonancia Magnética (RM), como el edema citotóxico inicial y su progresión hemorrágica, es vital para el pronóstico, dada la alta mortalidad y las secuelas neurológicas graves de esta patología. Su fisiopatología no está completamente esclarecida y se han propuesto mecanismos inmunológicos, genéticos y metabólicos.
Actualmente no existen criterios diagnósticos universalmente aceptados, por lo que el reconocimiento temprano de los hallazgos clínicos y de neuroimagen resulta fundamental para orientar el diagnóstico.
Describir las características clínico-radiológicas de la encefalopatía necrotizante aguda en una paciente, haciendo énfasis en la importancia del reconocimiento de los biomarcadores de imagen en el diagnóstico diferencial de esta encefalopatía aguda.
Paciente femenina de 20 meses, previamente sana, que tras un cuadro y síntomas respiratorios por Influenza A presentó un deterioro neurológico severo con compromiso de su estado de conciencia y status convulsivo prolongado, requiriendo internación en unidad de cuidados intensivos y asistencia respiratoria mecánica por deterioro del sensorio.
La tomografía computada cerebral evidenció hipodensidad bilateral de los tálamos posteriores asociada a compromiso de sustancia blanca periventricular y cerebelo. El electroencefalograma descartó status epiléptico eléctrico. La resonancia magnética cerebral mostró extensas lesiones bilaterales y simétricas hiperintensas en T2/FLAIR con restricción en difusión, que comprometían tálamos, globos pálidos, cerebelo, tractos corticoespinales, cápsula interna y sustancia blanca frontal, temporal y parietal. Se observó además componente hemorrágico talámico y realce leptomeníngeo postcontraste.
El estudio etiológico evidenció infección por influenza A en secreciones respiratorias. El análisis del líquido cefalorraquídeo mostró hiperproteinorraquia sin pleocitosis, con estudios infectológicos negativos.
Ante la asociación entre el cuadro clínico y los hallazgos neurorradiológicos se estableció el diagnóstico de encefalopatía necrotizante aguda. La paciente recibió tratamiento multimodal con corticoides, plasmaféresis y tocilizumab logrando estabilidad clínica con plan de rehabilitación intensiva.
La encefalopatía necrotizante aguda es una emergencia neurológica infrecuente y potencialmente devastadora. Su diagnóstico descansa sobre la tríada de infección viral, clínica de encefalopatía y hallazgos radiológicos clásicos.
El marcador neurorradiológico distintivo es el patrón concéntrico o en “diana” en las secuencias de difusión (DWI/ADC), que refleja la zonificación de edema citotóxico central y vasogénico periférico. La distribución topográfica afecta predominantemente los tálamos, el tronco encefálico, la sustancia blanca cerebral y el cerebelo, siendo el compromiso talámico bilateral y simétrico el hallazgo más característico y distintivo de esta entidad.
En nuestro caso, la presencia de hemorragia talámica y compromiso del tronco encefálico fueron indicadores de severidad, acorde a la literatura que asocia el rescate de Influenza A con una mayor carga lesional hemorrágica y peor pronóstico funcional. Las manifestaciones neurorradiológicas presentan cambios dinámicos a lo largo de la evolución clínica.
La RM es la herramienta definitiva para diferenciar la ENA de otras encefalopatías agudas (como ADEM o síndrome de Leigh) y para monitorizar la transformación hacia la etapa secuelar cavitada
Asimismo, se han descrito formas familiares o recurrentes asociadas a mutaciones en el gen RANBP2 (ANE1), vinculadas a una evolución más grave y peor pronóstico.
El reconocimiento precoz de los hallazgos clínicos y el patrón neurorradiológico característico, es fundamental para establecer el diagnóstico e iniciar un tratamiento oportuno, con impacto potencial en la supervivencia y el pronóstico.
La pielonefritis xantogranulomatosa es una forma infrecuente de inflamación renal crónica caracterizada por destrucción del parénquima renal y reemplazo por macrófagos cargados de lípidos. Su presentación en edad pediátrica y adolescencia es rara.
El diagnóstico por imágenes resulta fundamental para su sospecha y evaluación, mientras que la anatomía patológica confirma el diagnóstico.
Describir la presentación clínica, los hallazgos radiológicos e histopatológicos y su correlación en un paciente pediátrico de una patología infrecuente en este rango etario.
Paciente femenina de 14 años internada por dolor lumbar, fiebre y vómitos. Como antecedentes presentaba litiasis renal izquierda y vesical, colocación previa de catéter doble J y múltiples infecciones urinarias recurrentes por distintos microorganismos, con seguimiento médico irregular. Al momento de su ingreso cursaba derrame pleural izquierdo concomitante, descartándose infección por micobacterias mediante estudios microbiológicos específicos.
La ecografía renal y la tomografía computada evidenciaron alteración severa de la arquitectura del riñón izquierdo, con pérdida de la diferenciación corticomedular, hidronefrosis, litiasis y marcada heterogeneidad parenquimatosa, asociado a compromiso de la grasa perirrenal, del compartimiento pararrenal posterior y de los músculos lumbares homolaterales.
El centellograma renal con Tc99m-DMSA mostró función conservada del riñón derecho y ausencia total de captación en el izquierdo, compatible con exclusión funcional completa.
Ante la sospecha de enfermedad renal inflamatoria crónica avanzada se realizó nefrectomía izquierda. Durante la cirugía se observó un extenso proceso inflamatorio perirrenal, con tejidos friables y drenaje de material purulento a través del uréter.
El estudio anatomopatológico demostró dilatación del sistema pielocalicial con material necrótico y reemplazo difuso del parénquima renal por inflamación granulomatosa crónica. Microscópicamente se identificaron macrófagos espumosos CD68 positivos, células gigantes multinucleadas, granulomas, fibrosis, necrosis e hendiduras de colesterol, hallazgos diagnósticos de pielonefritis xantogranulomatosa difusa.
La pielonefritis xantogranulomatosa es una forma infrecuente de pielonefritis crónica caracterizada por la destrucción progresiva del parénquima renal y su reemplazo por tejido inflamatorio compuesto por macrófagos espumosos cargados de lípidos. Se asocia habitualmente con obstrucción urinaria, litiasis e infecciones urinarias recurrentes, siendo excepcional en la población pediátrica.
En este caso, la correlación imagen-patología resultó fundamental para comprender la extensión del proceso. La pérdida de la arquitectura renal observada en ecografía y tomografía se correspondió con la destrucción difusa del parénquima por infiltración inflamatoria crónica constatada por anatomía patológica, mientras que la ausencia de función en el centellograma reflejó el reemplazo casi completo del tejido renal normal por tejido inflamatorio y necrótico.
La pielonefritis xantogranulomatosa debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de riñón no funcionante asociado a litiasis e infecciones urinarias recurrentes incluso en pacientes pediátricos. El reconocimiento precoz mediante los métodos de diagnóstico por imágenes permite establecer un tratamiento oportuno y prevenir complicaciones potencialmente graves. En las formas difusas, la nefrectomía continúa siendo el tratamiento de elección, con buena evolución posterior.
El pseudoaneurisma arterial es una dilatación vascular poco frecuente en pediatría, generalmente secundaria a traumatismos o lesiones iatrogénicas.
Presentar el caso de un paciente masculino de 13 años que presentó un pseudoaneurisma de arteria tibial anterior
Se presenta el caso de un paciente masculino de 13 años que presentó dolor, edema e impotencia funcional de miembro inferior derecho tras traumatismo cortante y posterior traumatismo cerrado. La ecografía Doppler evidenció una lesión vascular con signo del “yin yang”, compatible con pseudoaneurisma, mientras que la angiotomografía confirmó una lesión de la arteria tibial anterior asociada a fístula arteriovenosa. Recibió tratamiento antibiótico y seguimiento clínico e imagenológico seriado. A los 35 días del traumatismo, la angiografía mostró oclusión arterial compensada por circulación colateral y ausencia de lesión, interpretándose como resolución espontánea.
El pseudoaneurisma traumático de la arteria tibial anterior es una complicación infrecuente que requiere alta sospecha diagnóstica. La ecografía Doppler constituye la herramienta inicial de elección y el seguimiento estrecho permite definir la conducta terapéutica y prevenir complicaciones potencialmente graves.
Las infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB) constituyen una de las principales causas de consulta e internación en pediatría. Aunque la radiografía de tórax continúa siendo uno de los estudios complementarios más utilizados en estos pacientes, las recomendaciones actuales desaconsejan su uso rutinario en cuadros no complicados debido a su limitada utilidad diagnóstica. La relación entre la gravedad clínica respiratoria y la realización de radiografía de tórax continúa siendo un aspecto poco estudiado.
Determinar la relación entre la gravedad clínica respiratoria y el uso de radiografía de tórax en pacientes pediátricos con infecciones respiratorias agudas bajas, mediante la aplicación de escalas clínicas de severidad como el Score de Wood Downes-Ferrés y de Tal.
Se realizó un estudio analítico transversal retrospectivo mediante el análisis de una base de datos de pacientes de 0 a 15 años, internados en sala de pediatría, con diagnóstico de IRAB atendidos entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 en una institución privada de Buenos Aires, Argentina. La gravedad clínica respiratoria fue evaluada mediante los Scores de Wood Downes-Ferrés y Tal, clasificándose en leve, moderada y grave. Se analizó la asociación entre la realización de radiografía de tórax y la gravedad clínica, el diagnóstico de egreso y el tipo de egreso. Para el análisis estadístico se utilizaron frecuencias absolutas y relativas, prueba de Chi-cuadrado de Pearson y prueba exacta de Fisher, considerando significativo un valor de p < 0,05.
Se incluyeron 227 pacientes. La mediana de edad fue de 3 años y el 64,7% correspondió a menores de 4 años. La radiografía de tórax se realizó en 138 pacientes (60,8%). La frecuencia de realización de radiografía fue de 55,2% en pacientes con gravedad leve, 62,1% en moderados y 67,9% en graves, sin encontrarse asociación estadísticamente significativa entre la gravedad clínica y la realización del estudio (p=0,459). Tampoco se observó asociación significativa entre el diagnóstico de egreso y la utilización de radiografía de tórax (p=0,232). En los pacientes derivados a centros de mayor complejidad se observó una mayor frecuencia de radiografías (84,2%), alcanzando significación mediante la prueba de razón de verosimilitud (p=0,040).
Se establece que la radiografía de tórax fue utilizada con frecuencia en pacientes pediátricos con IRAB. No se encontró asociación significativa entre su realización y la gravedad clínica respiratoria evaluada mediante los Scores de Wood Downes-Ferrés y Tal, ni con el diagnóstico de egreso. Los resultados sugieren que la solicitud de radiografía podría estar influenciada por factores distintos a la gravedad clínica objetiva, destacando la importancia de promover un uso racional de este estudio complementario en concordancia con las recomendaciones actuales basadas en la evidencia científica.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11760 “CUANDO LA CONVULSIÓN ESCONDE UNA INTOXICACIÓN: LACTANTES CON EXPOSICIÓN A COCAÍNA INTERNADOS EN UNIDAD DE TERAPIA INTENSIVA PEDIÁTRICA” Otros |
CLAUDIA ALEJANDRA LÓPEZ CARO | |
| 11989 Resultados de la implementación de terapia de alto flujo en un hospital pediátrico de segundo nivel: análisis retrospectivo 2018-2024 Otros |
CATALINA PENE AZCARATE | |
| 12172 TRAYECTORIA DE LA MECÁNICA RESPIRATORIA EN NIÑOS CON SÍNDROME DE DIFICULTAD RESPIRATORIA AGUDA PEDIÁTRICA Y EN RIESGO DE DESARROLLARLO Otros |
JORGE PABLO PALMEIRO | |
| 12259 Asma Grave en Terapia intensiva pediátrica: serie de casos y análisis clínico Otros |
MAILLEN BES | |
| 12375 Encefalitis anti-NMDAR en pediatría: análisis retrospectivo del manejo y evolución en una unidad de cuidados intensivos pediátricos Otros |
DANIEL OSVALDO VELARDEZ |
El asma grave representa la forma más severa de evolución del Asma y es definido como aumento de niveles de CO2, alteración de la conciencia y necesidad de asistencia en cuidados intensivos. Se asocia a una elevada morbimortalidad y a la necesidad de soporte respiratorio avanzado. Conocer las características clínicas y la evolución de estos pacientes resulta fundamental para optimizar su manejo y lograr mejores los resultados clínicos.
Conocer y comparar la tendencia de ingresos por asma grave en un periodo de 5 años. Caracterizar el comportamiento en este grupo. Evaluar necesidad de soporte ventilatorio invasivo. Evaluar antecedentes y seguimiento de dicha población.
Se analizaron registros hospitalarios de historias clínicas de pacientes admitidos en UCIP con diagnostico de asma grave en el periodo 2020 hasta mayo 2026.
Edad 2 a 16 años
Criterios de inclusión: Diagnóstico de ingreso asma grave
Criterios de exclusión: cardiopatías congénitas no tratadas, otros diagnósticos neumológicos (FQP, EPOC, DBP) y tuberculosis.
Las admisiones en UCIP fueron de 44 pacientes, de los cuales 30 fueron mujeres y 14 Varones. De ellos un total de 31 pacientes requirieron ARM y 5 VNI. Las complicaciones graves que presentaron fueron SDRA (10), Enfisema subcutáneo (4), NAV (2) y Neumotórax (3). De todos ellos dos pacientes presentaron la combinación de SDRA + NAV y Neumotórax + SDRA. Los rescates de gérmenes por Filmarray respiratorio fueron REV (19), VSR (6), Hib (3), influenza A (2), Parainfluenza 4 (2), Chlamydia (1), ADV (1), Moraxella (1), Mycoplasma (1), Covid 19 (1) y Parainfluenza 3 (1).
La estadía fue 1 a 27 días con un promedio de 4,5 días.
El estudio permite concluir que hay una tendencia en aumento relevante de ingresos por asma grave. Existe una prevalencia mayor en el sexo femenino (68% de los casos).
Se observó una elevada necesidad de soporte ventilatorio invasivo (70% de los pacientes) respecto a los que requirieron VNI.
El SDRA se destaca como la complicación más frecuente en un 22%. Se identificó una amplia variedad de rescate de gérmenes con predominancia de REV.
La estadía hospitalaria promedio se mantiene en un rango variable de 1 a 27 días.
La encefalitis por anticuerpos contra el receptor N-metil-D-aspartato (anti-NMDAR) constituye la forma más frecuente de encefalitis autoinmune en la infancia. Los pacientes con formas graves suelen requerir internación en unidades de cuidados intensivos pediátricos (UCIP) debido a estatus convulsivo, movimientos anormales, alteraciones autonómicas y compromiso respiratorio. Existe escasa información sobre el manejo intensivo y la evolución funcional de estos pacientes en Latinoamérica.
Describir las características clínicas, el manejo intensivo y la evolución funcional de pacientes pediátricos con encefalitis anti-NMDAR internados en una UCIP de referencia nacional
Estudio observacional, retrospectivo y descriptivo realizado en la UCIP del Hospital de Pediatría “Prof. Dr. Juan P. Garrahan” entre agosto de 2023 y noviembre de 2025. Se incluyeron pacientes menores de 18 años con diagnóstico confirmado o altamente sospechoso de encefalitis anti-NMDAR. Se analizaron variables demográficas, manifestaciones clínicas, tratamientos inmunomoduladores, requerimientos de soporte intensivo, complicaciones y evolución funcional mediante la escala de Rankin modificada.
Se incluyeron 10 pacientes con una mediana de edad de 59 meses; el 60% fueron varones y el 90% presentó anticuerpos anti-NMDAR positivos. Los principales motivos de ingreso fueron estatus convulsivo, estatus distónico, movimientos anormales graves y compromiso respiratorio. Todos recibieron inmunoterapia de primera línea; el 70% recibió rituximab y el 50% tocilizumab. El 60% requirió asistencia respiratoria mecánica y la mediana de estadía en UCIP fue de 25 días. A los seis meses, el 60% alcanzó una recuperación funcional favorable, mientras que el 20% presentó discapacidad grave.
La encefalitis anti-NMDAR grave constituye una causa de internación prolongada en UCIP y requiere un manejo multidisciplinario complejo. El diagnóstico precoz y el tratamiento inmunomodulador oportuno continúan siendo fundamentales para mejorar los resultados funcionales.
Las infecciones respiratorias agudas bajas constituyen una de las principales causas de consulta e internación en pediatría y representan un motivo frecuente de requerimiento de soporte respiratorio. En este contexto, la terapia de alto flujo con oxígeno se presenta como una estrategia intermedia entre la oxigenoterapia convencional y la ventilación mecánica no invasiva o invasiva. Su implementación en hospitales de segundo nivel puede contribuir al abordaje oportuno de pacientes con dificultad respiratoria, optimizando los recursos disponibles y favoreciendo la continuidad de la atención.
Describir la experiencia de implementación de la terapia de alto flujo en pacientes menores de 15 años internados por causa respiratoria en un hospital pediátrico de segundo nivel durante el período 2018-2024.
Se realizó un estudio observacional, transversal, retrospectivo y descriptivo. Se incluyeron pacientes pediátricos menores de 15 años internados por patología respiratoria que recibieron terapia de alto flujo con oxígeno y que se encontraban registrados en la base de vigilancia intensificada de infecciones respiratorias agudas bajas. Se analizaron variables demográficas, antecedentes clínicos, diagnóstico de ingreso, estado de vacunación, días de internación, momento de inicio de la terapia, duración del soporte con alto flujo y evolución clínica.
Se incluyeron 144 pacientes. El 66% correspondió a menores de 2 años, con predominio de lactantes pequeños. El 90,9% de los pacientes eran locales. El diagnóstico de ingreso más frecuente fue bronquiolitis, presente en el 98,6% de los casos. El 38,8% tenía antecedente de al menos una internación previa por causa respiratoria y el 9% presentó reinternación precoz dentro del mismo mes. El 44% fue clasificado como hiperreactivo bronquial. Se registró antecedente de prematurez en el 11,8% de los pacientes; de ellos, 7 presentaban antecedentes respiratorios durante el período neonatal. En relación con la vacunación, se obtuvo registro en 130 pacientes, de los cuales el 91,5% presentaba esquema completo para la edad.
El promedio de días de internación fue de 7,28 días. La media global de días hasta el inicio de la terapia de alto flujo fue de 0,91 días, con una duración media de uso de 3,13 días. Al analizar por grupo etario, los menores de 5 meses presentaron mayor demora en el inicio de la terapia, con una media de 1,39 días, y también mayor duración del soporte y de la internación total. En cuanto a la evolución clínica, 5 pacientes requirieron traslado a cuidados intensivos, 2 necesitaron asistencia respiratoria mecánica y no se registraron fallecimientos.
La terapia de alto flujo se consolidó como una herramienta útil y segura para el manejo de la insuficiencia respiratoria aguda en pacientes pediátricos internados en un hospital de segundo nivel. Los lactantes, especialmente los menores de 6 meses, constituyeron el grupo de mayor demanda, con mayor tiempo de uso de la terapia y mayor duración de la internación. Estos hallazgos refuerzan la importancia de contar con protocolos institucionales claros, criterios de inicio oportunos, capacitación continua del equipo de salud y disponibilidad adecuada de equipamiento, especialmente durante los períodos de mayor circulación de infecciones respiratorias.
Las infecciones respiratorias agudas bajas (IRABs) son la principal etiología del síndrome de dificultad respiratoria aguda pediátrica (SDRAP). Las guías introducen el término "en riesgo de SDRAP" para ampliar la detección de pacientes que podrían desarrollar SDRAP, no existiendo parámetros basados en mecánica respiratoria para su diferenciación.
Comparar la trayectoria de la mecánica respiratoria entre pacientes con SDRAP y “riesgo de SDRAP" bajo asistencia ventilatoria mecánica invasiva (AVMi).
Estudio prospectivo (1/07-15/09 del 2025) en niños menores de 24 meses con AVMi durante más de 72 horas. La mecánica respiratoria se evaluó diariamente en condiciones estáticas, incluyendo: componentes resistivo [presión inspiratoria máxima (PIM) - presión de meseta (PM)], elástico [presión de dispersión, ΔP = PM - presión positiva al final de espiración (PEEP) total] y umbral [PEEP total – PEEP] de la presión de trabajo total.
Se incluyeron 37 pacientes (mediana de edad: 5,3 meses); el 94 % presentaba infecciones virales. Catorce pacientes cumplían criterios de SDRAP y 23 de "riesgo". En grupo SDRAP, se observó una mayor PM, ΔP (días 1 y 3) e índice de oxigenación (IO), así como una menor constante de tiempo inspiratorio (CTisnp) al día 3. El análisis intragrupo, en el grupo con SDRAP, la presión de trabajo total disminuyó a expensas del componente resistivo [12 (11–13,7) a 8,5 (6–13) cmH2O; p = 0,047], mientras que la ΔP se mantuvo sin cambios. El volumen tidal, la PIM, la fracción inspirada de oxígeno y la CTinsp también disminuyeron con el tiempo (p<0,05).
En toda la seria el IO se correlacionó inversamente con la distensibilidad estática en los días 2 y 3
En el análisis de la curva ROC, el IO presentó un AUC de 0,81 (IC del 95 %, 0,72-0,89) para la discriminación del SADRP (valor de corte 4,91, sensibilidad del 78,6 y especificidad del 77,9 %), mientras que la ΔP arrojó un AUC de 0,66 (IC del 95 %, 0,56-0,76).
IO y ΔP mostraron el mayor rendimiento discriminatorio para SDRAP. La mecánica respiratoria siguió trayectorias temporales distintas en comparación con los pacientes "en riesgo de SDRAP".
La intoxicación por cocaína en pediatría es infrecuente, pero puede producir manifestaciones neurológicas y cardiovasculares potencialmente graves. La exposición puede ocurrir por ingestión accidental, inhalación pasiva, lactancia materna o contacto con material contaminado. Las convulsiones pueden constituir la forma de presentación inicial y representar un desafío diagnóstico.
Describir las manifestaciones clínicas y la evolución de tres lactantes con intoxicación por cocaína internados en la Terapia de Unidad Intensiva Pediátrica.
MARCO TEÓRICO: La cocaína actúa principalmente mediante la inhibición de la recaptación de catecolaminas,produciendo hiperestimulación simpática. En lactantes las manifestaciones neurológicas pueden incluir irritabilidad, agitación psicomotriz, hipertonía, temblores y convulsiones. Estas últimas pueden ser el primer signo de intoxicación con estudios de neuroimagen y electroencefalográficos normales. Las manifestaciones cardiovasculares, la estimulación adrenérgica puede producir taquicardia, hipertensión arterial, alteraciones electrocardiográficas, prolongación del intervalo QT y lesión miocárdica, reflejada por elevación de biomarcadores cardíacos.
Los tres pacientes presentaron convulsiones como manifestación inicial, neuroimágenes normales y confirmación toxicológica de exposición a cocaína. Dos pacientes evidenciaron compromiso cardiovascular transitorio, lo que destaca la importancia de la monitorización cardiológica durante la fase aguda. La detección de metabolitos en orina constituye una herramienta útil para el diagnóstico, aunque un resultado negativo no excluye la exposición debido a su limitada sensibilidad y corta ventana de detección.
CASOS CLÍNICOS:
CASO 1 : Lactante de 6 meses con antecedente de BRUE y madre con consumo problemático de cocaína y marihuana. Ingresó por dificultad respiratoria, irritabilidad y episodio de cianosis, presentando convulsión tónico-clónica con retrodesviación ocular, el screening toxicológico urinario fue positivo para cocaína. La Tomografía cerebral y EEG resultó normal, presentó taquicardia sinusal , elevación transitoria de biomarcadores cardiacos y derrame pericárdico mínimo en ecocardiograma, con posterior normalización clínica y cardiología.
CASO 2: Paciente de 12 meses que ingresó por sialorrea, excitación psicomotriz, convulsión tónica generalizada, nistagmus e hipertonía. La madre refirió que el niño estuvo en contacto con cocaína presente en pertenencias de un familiar conviviente. El estudio toxicológico en orina fue positivo para la paciente y su madre, por lo que se suspendió la lactancia. Evolucionó con taquicardia y prolongación transitoria de intervalo QTc que se normalizo en 24 hr, ecocardiograma y electroencefalograma normales.
CASO 3: Lactante de 3 meses internado inicialmente por bajo peso, presentó 4 episodios convulsivos tónico-clónicos con retrodesviación de la mirada y cianosis , el análisis toxicológico urinario confirmó exposición a cocaína. Los estudios por imágenes fueron normales. Presentó elevación transitoria de enzimas musculares sin alteraciones ecocardiográficas, con evolución favorable y ausencia de nuevas convulsiones.
Permanecieron internados en la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica para monitoreo clínico y neurológico, con evolución favorable, sin recurrencia de convulsiones, ni complicaciones cardiovasculares, con seguimiento neurológico, Trabajo social y Toxicológico.
La Intoxicación por Cocaína constituye una causa infrecuente pero potencialmente grave de convulsiones en lactantes.
Nuestra serie resalta la importancia de mantener un alto índice de sospecha diagnóstica ante cuadros neurológicos agudos sin etiología evidente, así como la necesidad de realizar monitoreo cardiovascular y un abordaje interdisciplinario que incluya toxicología y equipos de protección de derechos.
Siendo la población pediátrica la más vulnerable y supone que todas la vías de intoxicación pasiva , accidental suponen una forma de maltrato infantil se recomienda su detección en la población pediátrica que consulta en el sistema Hospitalario o de atención primaria en cualquiera la siguientes motivos: área con porcentaje elevado de consumo de drogas y problemas socioeconómicos, sospecha clínica de intoxicación agudo o crónica por cualquier droga, sospecha evidencia o declaración de consumo de drogas del adulto que acompaña al niño, evidencia de ambiente de riesgo con sospecha de exposición prenatal.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11485 Registro multicéntrico de casos de dengue congénito durante la epidemia 2023-2024 en Argentina Enfermedades emergentes y re-emergentes |
MARTIN EDUARDO BRIZUELA | |
| 11568 Infecciones virales respiratorias en pacientes pediátricos inmunosuprimidos: características clínicas, factores de riesgo y evolución hacia infección respiratoria aguda baja Infecciones en el huésped inmunocomprometido |
MILAGROS GONZÁLEZ GODOY | |
| 11612 Norovirus como evento de notificación obligatoria en Argentina: primeros dos años de vigilancia por laboratorios. Desafíos y perspectivas Epidemiologia |
JUAN IGNACIO DEGIUSEPPE | |
| 11982 INFECCIONES POR S.AUREUS DE LA COMUNIDAD: DESAFIOS CLINICOS Y EPIDEMIOLOGICOS EN LA ERA DE LA RESISTENCIA Infecciones bacterianas |
GABRIELA NIDIA ENSINCK | |
| 12260 INFECCIONES INVASIVAS POR STAPHYLOCOCCUS AUREUS ADQUIRIDAS EN LA COMUNIDAD EN PEDIATRÍA: FACTORES ASOCIADOS A BACTERIEMIA EN UNA COHORTE RETROSPECTIVA, 2025 Infecciones bacterianas |
CAMILA HECHEM | |
| 12348 DESAFÍO DE LA VIGILANCIA DE ENTEROBACTERIAS PRODUCTORAS DE CARBAPENEMASAS EN UN HOSPITAL DE NIÑOS CON COMUNIDAD CERRADA Antimicrobianos / resistencia antibiótica |
MARCIO FAGNANI | |
| 12358 DENGUE EN PACIENTES PEDIÁTRICOS INTERNADOS EN UN HOSPITAL DE 3ER NIVEL, EN CONTEXTO DE BROTE EPIDEMIOLÓGICO. Enfermedades emergentes y re-emergentes |
SILVIA INES VILLORDO | |
| 12449 CARACTERIZACIÓN DE LA ENFERMEDAD INVASIVA POR HAEMOPHILUS INFLUENZAE (HI) EN LA ERA DE LA VACUNA ANTI-HI B EN EL HOSPITAL DE NIÑOS V. J. VILELA, ROSARIO (S. FE – ARGENTINA). 2004-2025 Infecciones bacterianas |
SANTIAGO LOPEZ PAPUCCI |
Haemophilus influenzae tipo B (Hib) ha sido un agente frecuente de enfermedad bacteriana invasiva en niños. La inclusión de la vacuna anti-Hib en el Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI) en 1998 logró una rápida reducción de su incidencia. Los Hi capsulados no b (Hicnb) y los no tipables (HiNT) han alcanzado una mayor importancia relativa desde entonces.
Conocer las características clínicas y bacteriológicas y la evolución de la infección por Hi así como la condición vacunal de los casos producidos por Hib en nuestro medio.
Estudio prospectivo, observacional, descriptivo de las hospitalizaciones por enfermedad por Hi en el hospital entre 01.2004 y 12.2025 documentada por cultivo de sitios estériles con confirmación por biología molecular, considerando cuadro clínico, condiciones previas de riesgo (CR), comorbilidades, sensibilidad a ampicilina, vacunación previa y evolución. Se tomó número y %, media, rango y mediana, tasa por 104 egresos.
Se registraron 92 episodios de enfermedad invasiva por Hi con un promedio anual de 4.75 casos entre los años 2004 y 2019, 1.5 casos en 2020 y 2021 y 3.25 casos entre 2022 y 2025.
. 27 (29.3%) episodios fueron causados por Hib, con 1.5 casos por año en 2004-19, 0.5 en 2020-21 y 0.5 casos en 2022-25. La tasa anual de enfermedad por este agente en <5 años exceptuando los años 2020-21 fue de 2.43 egresos/104. El 88% de los casos por Hib fueron <2 años, con edad promedio de 13.3 meses (m) y mediana de 9 m, excluyendo a 2 pacientes inmunosuprimidos con Sdme. Hemofagocítico-93 m y SIDA-69 m.
El 13% (N=12) de los casos se debió a Hicnb, el serotipo a fue identificado en 5 casos, el serotipo e en 3 casos y los serotipos d y f en 2 casos cada uno; exceptuando un paciente con linfoma el promedio de edad en los episodios por Hicnb fue de 19.1 m, con 81.8% de los casos diagnosticados en <2 años. El 57.6% (N=53) se debió a HiNT con una media de 45.2 m con rango de 1 a 212 m y mediana de 19 m, el 50.9% (N=27) tenía CR: 7 casos enfermedad oncohematológica, 4 daño pulmonar severo, 3 RNBP (31 semanas y/o < 1.700 g), 3 ruptura de barrera meníngea, 3 nefropatía crónica, 2 SIDA, 2 cardiopatías congénitas, 1TBC y desnutrición severa, 1 atresia de vías biliares y 1 Sdme. de Di George.
FORMAS CLÍNICAS Y PRESENCIA DE COPATÓGENOS
F. CLINICA (N coinfección)
Hib
Hicnb
HiNT
Meningitis 1a
11
4
0
Meningitis 2a
0
0
3(2)
Neumonía bacteriémica
6
4
25(9)
Supuración pleuro-pulmonar
4(2)
0
8(6)
Bacteriemia/Sepsis sin foco
3(1)
2(1)
13(3)
Peritonitis primaria
0
2
2(1)
P. blandas/Osteoarticular
3
0
2
Total
27(3)
12(1)
53(20)
En 2 casos causados por Hib se cultivó también S. aureus MR y en otro se identificó VSR. Se aisló HiNT junto con otra bacteria en los casos de meningitis 2°, supuración pl-pulmonar, sepsis y peritonitis 1°, en cambio en neumonía éste se asoció más a virus respiratorios.
Fallecieron 8.7% (N=8) de los pacientes. Todos presentaron enfermedad por HiNT, 6 con alguna condición predisponente, 1 de un mes con coinfección por B. pertussis y otro de 2 meses de vida sin CR, representando el 15.1% de los casos de HiNT. En 5 casos estaba asociado a otro agente. Sepsis sin foco fue el diagnóstico final en 4 casos y con neumonía en otros 4. La sensibilidad ampicilina en Hib fue de 80.8%, en Hicnb 66.7% y en HiNT 75.6% (NS).
9 casos de enfermedad por Hib presentaban vacunación completa para la edad, 6 casos vacunación completa (4 dosis) 2 con inmunosupresión severa, otros 11 vacunación incompleta, y a 1 no le correspondía vacuna por su edad.
Luego de varios años desde la incorporación de la vacuna anti-Hib al PNI todavía se diagnostica la enfermedad invasiva por este agente en pediatría lo que demuestra que continúa circulando en la comunidad. No obstante, al igual que en otros estudios en la era postvacunación Hib, en nuestra casuística los HiNT son aislados más frecuentemente que el Hib y los otros Hi capsulados.
La infección por Hi capsulados se presentó mayoritariamente en los lactantes, mientras que en los casos de HiNT mostraron gran amplitud de edad.
La enfermedad por Hib se manifestó más frecuentemente como meningitis 1° mientras que aquella por HiNT lo hizo como neumonía. En la mitad de los casos los pacientes con enfermedad por HiNT padecían condiciones clínicas predisponentes y en más de un tercio éste se asoció a otro agente, lo cual mostró que aunque es menos invasivo, en ciertas condiciones médicas produce casos fatales. Más de un tercio de los pacientes con enfermedad por Hib no había cumplido con el PNI.
Es imperativo mantener altas coberturas de vacunación, así como la vigilancia epidemiológica continua de la enfermedad invasiva por Hib y no b.
El dengue es una arbovirosis transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti. Es una enfermedad endémica en más de 100 países. En Argentina, el número de casos notificados a la semana epidemiológica 22 del 2024 representó un aumento de más de 1.387% en comparación al promedio de los últimos 5 años. La infección se presenta asintomática o indiferenciada de otras virosis con fiebre, astenia y rash, en infantes de 10 años y adolescentes. Los síntomas gastrointestinales se documentan con mayor frecuencia en niños pequeños. Puede evolucionar a dengue grave en un 5% de los casos.
Describir características demográficas, epidemiológicas y clínicas de la infección por dengue, en un hospital pediátrico de tercer nivel en contexto de brote epidemiológico
Estudio retrospectivo y descriptivo de pacientes internados entre 1 mes y 15 años, con dengue confirmado, probable o sospechoso según definiciones OMS 2023, desde la SE 48/2023 a SE 22/2024. Se evaluó sexo, edad, clinica, laboratorio, método diagnóstico, dias de internación, coinfecciones y evolución. Se excluyeron pacientes de manejo ambulatorio. Se revisaron historias clínicas digitales y estudios microbiológicos informatizados. Los resultados se expresaron en números absolutos y porcentajes. Se calculó chi cuadrado p<0.05 y Odds ratio.
Se incluyeron 249 pacientes. La mediana de edad fue 119 meses (RIC 1-193). El 7,7% (19p) fue menor a 6 meses. El 51,4% (128p) sexo masculino. Se clasificaron en grupo B1 el 32% (80p), B2 57% (142p) y C 11% (27p). Se internaron en unidades de clínica 45% (112p), emergencias 40% (101p) y en área crítica 15% (36p) . Presentó fiebre el 99% (247p), hemorragias 36% (73p), dolor abdominal 26% (53p), vómitos y deshidratación 22% (44p), y alteración del sensorio 14% (29p) con LCR positivo para DENV-2 el 3% (5p). El 2% (6p) curso con miositis, 1% (2p) con pancreatitis y poliserositis 3% (7p). El laboratorio de ingreso expresó hemoconcentración 24% (60p), leucopenia y neutropenia 51% (128p), plaquetopenia 69% (172p), hipertransaminasemia 63% (156p) y proteína C reactiva elevada en 43% (107p). El 83% (206p) de los internados confirmó el diagnóstico por NS1 y 8% (19p) por PCR-RT. Se encontro coinfección bacteriana en el 6% (14p) y viral 3% (8p). Falleció el 3% (7p) del grupo C por shock y compromiso de SNC. Las variables edad menor de 6 meses (p=<.001)(OR=6.12;IC95%:2.17-17.3), alteración del sensorio (p=<.001)(OR=56.3;IC95%:19.4-163), co-infección (p=<.001)(OR=12.5;IC95%:4.56-34.1) y mortalidad (p=<.001) (OR=162;IC95%:8.93-2940) presentaron asociación estadísticamente significativa y mayor riesgo de dengue grave.
La población afectada se corresponde con la edad escolar, al igual que los reportes de los ultimos años. Los pacientes cursaron con mayor número de signos de alarma que en años previos, lo que incrementó el número de internaciones. Se observó un mayor porcentaje de infantes que evolucionaron a formas graves, destacándose el compromiso del sistema nervioso central. La edad menor de 6 meses, la presencia de coinfecciones y la mortalidad se relacionaron con el dengue grave. No existe tratamiento específico para el dengue, pero la detección precoz y el acceso a una atención médica adecuada reducen en gran medida las tasas de letalidad. La prevención y control del dengue se basan en la vigilancia de sus vectores.
La proliferación de microorganismos multirresistentes (MMR) representa un desafío constante para la salud pública. La continuidad en la atención médica, en sus distintos niveles asistenciales, influye directamente en la propagación y amplificación de estos microorganismos tanto en la comunidad como durante los traslados interinstitucionales.
Frente a la escasez de opciones terapéuticas, resulta esencial implementar estrategias de detección precoz, cumplir rigurosamente las medidas de prevención y control de infecciones, y adoptar políticas racionales de uso de antimicrobianos.
Estas estrategias comprenden medidas de enfoque horizontal, aplicables a todos los pacientes, y medidas de enfoque vertical, específicas para situaciones de riesgo. Ambas se combinan para reducir eficazmente la transmisión de MMR en los entornos de atención.
Se trata de un estudio transversal retrospectivo, comprendido entre mayo de 2022 a mayo de 2025, donde se analiza la estrategia de vigilancia en pacientes colonizados por Enterobacterias Productoras de Carbapenemasas (EPC) internados en una unidad de niños con necesidades complejas de cuidados en salud de un hospital de estancia prolongada de la provincia de Bs. As.
Se realizaron hisopados rectales de vigilancia para KPC. Las muestras fueron tomadas con hisopo de dacrón en medio de transporte Stuart, sembradas en medio de cultivo sólido CHROMagar™ KPC. Ante el desarrollo de colonias sospechosas se trabajó en la identificación y confirmación de carbapenemasa.
La vigilancia se realizo sobre pacientes provenientes de otras instituciones y/o con antecedente documentado de colonización por EPC.
La periodicidad de realización fue al ingreso institucional, luego se consideró el tiempo transcurrido desde el primer hisopado positivo contemplando un mínimo de 3 meses y sin antibioticoterapia para comenzar a hisopar con uno por semana desde el primer negativo hasta obtener 3 negativos consecutivos. Se procedio a desaislar al paciente y durante los siguientes 3 meses se realizó un hisopado mensual para cumplir con 6 meses de vigilancia activa.
En el periodo estudiado se procesaron un total de 190 hisopos sobre un total de 37 pacientes vigilados, donde 112 fueron negativos (58,9%) y 78 positivos (41,1%).
El microorganismo mayormente aislado fue: Klebsiella pneumoniae productora de MBL+BLEE (n=52: 27,4%), seguido de Enterobacter sp. productor de KPC (n=14: 7,4%) pudiendo identificar: Enterobacter cloacae; Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa.
Se logró vigilar a 7 pacientes con resultado final negativo y levantando su aislamiento. Los pacientes que no se pudieron seguir se debió a su derivación.
El promedio de tiempo entre 1er cultivo positivo hasta 1er cultivo negativo (de los 3 negativos consecutivos) fue de: 125,9 días con una mediana de 101,5 días. No se registraron casos de transmisión intrahospitalaria.
Nuestro primer caso de EPC fue un paciente que ingresó colonizado, en mayo 2023 coincidente a un año de haber iniciado la vigilancia y con el periodo post-covid. Los positivos fueron importados, sin evidencia de transmisión nosocomial. Esto pone en evidencia que la implementación rigurosa del protocolo demostró el control de los casos colonizados, destacando las medidas de bioseguridad, el trabajo del equipo de salud y la necesidad de protocolos adaptados al contexto de una internación crónica. Cuanto antes se levante un aislamiento en una comunidad cerrada pediátrica, menos se afectará el neurodesarrollo y socialización de los infantes, como también se tendrá menos gasto en recursos para sus cuidados.
Las infecciones adquiridas en la comunidad por Staphylococcus aureus (SA) son prevalentes en pediatría. Las infecciones invasivas constituyen una causa importante de morbimortalidad en niños. Identificar precozmente los pacientes con mayor riesgo de bacteriemia facilita el tratamiento oportuno.
El objetivo de este estudio fue describir las características clínicas de pacientes con infecciones invasivas adquiridas en la comunidad por SA evaluados en un hospital pediátrico de tercer nivel de atención, y comparar las características clínicas y de laboratorio de dichos pacientes según la presencia de bacteriemia.
Estudio de cohorte retrospectiva. Se incluyeron pacientes menores de 18 años, admitidos en un hospital pediátrico de tercer nivel, entre 01/01/2025 al 31/12/2025 con infecciones invasivas por SA adquiridas en la comunidad. Se excluyeron: infecciones asociadas al cuidado de la salud e infecciones crónicas reagudizadas.
Se incluyeron 55 pacientes, 30 (55%) eran varones. La mediana de edad fue de 97 meses (RIC 53-139). Cinco pacientes (9%) presentaban una enfermedad de base.
El foco clínico inicial fue osteoarticular en 34 pacientes (62%), absceso de partes blandas en 11 (20%), celulitis en 4 (7%), supuración pleuropulmonar en 1 (2%) y miositis en 1 (2%) caso. Cuatro pacientes (7%) presentaron más de un foco clínico al diagnóstico y 5 (9%) cumplieron criterios de sepsis. Veintiséis pacientes (47%) presentaron bacteriemia. Se identificó SA resistente a meticilina en 32 casos (58%) y resistencia a clindamicina en 9 (16%). Ocho pacientes (15%) presentaron bacteriemia persistente. Cuatro pacientes (7%) requirieron ingreso a la unidad de cuidados intensivos (UCI).
En cuanto al tratamiento empírico, los pacientes recibieron con mayor frecuencia clindamicina (82% n=45), seguido por ceftriaxona (67% n=37) y vancomicina (24% n=13). Respecto al tratamiento definitivo, fue de elección cefalotina y clindamicina en igual proporción (40% n=22 en cada caso) y en segundo lugar vancomicina (20 % n=11).
Al comparar ambos grupos, los pacientes con bacteriemia presentaron mayor frecuencia de foco osteoarticular (77% vs 48%; p=0,02), valores de PCR inicial más elevados [179 (RIC 105–269) vs 81 (RIC 88–205) mg/L; p=0,002] y PCR pico más alta [185 (RIC 105–209) vs 93 (RIC 55–141) mg/L; p=0,002]. También se observaron mayor cantidad de días de tratamiento endovenoso (mediana 13 vs 7 días; p=0,03) y mayor duración de la internación (mediana 15 vs 10 días; p=0,04). El grupo sin bacteriemia presentó con mayor frecuencia infecciones de piel y partes blandas (34% vs. 4%; p=0,004). No hubo diferencias en la proporción de SA meticilino resistente.
En esta cohorte de pacientes pediátricos con infecciones invasivas por SA adquiridas en la comunidad, el foco osteoarticular fue el predominante. Se identificó resistencia a meticilina en el 58% de los casos. El foco osteoarticular y los valores iniciales y máximos de PCR cuantitativa se asociaron con hemocultivos positivos. Conocer la epidemiología de las infecciones por SA facilita el manejo adecuado de los pacientes y mejora su pronóstico.
Las infecciones por Staphylococcus aureus adquiridas en la comunidad (SA-AC) han mostrado, en los últimos años, cambios tanto en su incidencia como en sus patrones de resistencia antimicrobiana. Su espectro clínico abarca desde infecciones leves de piel y partes blandas (IPPB) hasta formas invasivas y potencialmente fatales. La vigilancia epidemiológica resulta fundamental para orientar el tratamiento empírico inicial, especialmente en las presentaciones graves, pudiendo impactar directamente en el pronóstico del paciente.
El objetivo de este estudio fue determinar la incidencia de las infecciones por S aureus, describir sus características clínico-epidemiológicas y actualizar sus patrones de resistencia.
Estudio de cohorte prospectivo, descriptivo, que incluyó pacientes internados con diagnóstico microbiológico de infecciones a SA-AC en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela de la ciudad de Rosario durante el período 1/2020 a 12/2024. La identificación definitiva de los aislamientos de Staphylococcus aureus y la evaluación de su sensibilidad a los antimicrobianos se realizaron de forma automatizada mediante el sistema VITEK® 2. Los resultados de la CIM y las categorías de sensibilidad (Sensible, Intermedio, Resistente) fueron interpretados automáticamente por el software del sistema (Advanced Expert System, AES), empleando los puntos de corte actualizados del CLSI (Clinical and Laboratory Standards Institute)
Se estudiaron 227 pacientes con infecciones por SA-AC, 156 (58,7%) fueron SAMR y 71 (31,3%) fueron SAMS. Edad promedio 48,2 meses, mediana 24 meses. El 50% de los pacientes fueron <24 meses. Durante el período de estudio se observa un descenso de las infecciones x SA-AC en 47,7%, de los SAMR el descenso fue de 67,3% (52 en 2020 a 17 2024) y los SAMS se observo un incremento 20% (15 en 2020 a 18 2024). Las IPPB fueron las mas frecuentes en los 2 grupos 124/169 (73,3%) SAMR y 35/53 (66%) SAMS. Osteomielitis 17/156 (10,8%) SAMR y 5/71 (7%) SAMS, artritis SAMR 8/156 (5,1%) y SAMS 5/71(9,8%), neumonía necrotizante 5/156 (3,2%) en SAMR y ninguna en SAMS. Sepsis, shock tóxico y shock séptico SAMR 7/156 (4,4%) en SAMS 3/71 (4,2%). En el grupo de SAMR hubo abscesos hepaticos 3, abscesos esplénicos 5, bacteriemias 2 y pericarditis 1 y ninguno en SAMS. 10 pacientes tuvieron 2 presentaciones clínicas y 2 pacientes 3 presentaciones clínicas, la más frecuente celulitis, miositis y osteoartritis.
En cuanto al antibiograma en SAMR SAMS
Resistencia a gentamicina 5/51 (9,8%) 5/70 (7,1%)
Resistencia a clindamicina 40/153 (26%) 23/70 (32,8%)
Resistencia a eritromicina 67/156 (43%) 30/71 (42%)
Resistencia a TMS 2/152 (1,5%) 0/71 (0%)
Ambos grupos fueron 100% sensible a vancomicina, daptomicina, linezolid, tigeciclina, minociclina, teicoplanina, rifampicina y ceftarolina.
1 solo paciente fallecio x shock séptico a SAMR
Durante el período de estudio se pudo observar un descenso de las infecciones a SA-AC de casi el 50 %, con un descenso de 2/3 partes de los SAMR y un incremento del 20% de los SAMS. Las IPPB fueron las más frecuentes en ambos grupos, seguidas por las ostearticulares y la neumonía necrotizante. Los abscesos profundos fueron más frecuentes en el grupo del SAMR, mientras que las artritis fueron más frecuentes en el grupo de SAMS. La letalidad fue muy baja solo en 1 paciente con shock séptico en el grupo SAMR.
La vigilancia epidemiológica es fundamental para conocer los patrones de resistencia en cada comunidad y así poder instituir los TEI más adecuados, reducir la morbimortalidad principalmente en las formas graves de esta infección.
Las infecciones virales respiratorias adquiridas en la comunidad constituyen la causa más frecuente de infección febril en niños y un motivo importante de internación en pacientes pediátricos con inmunosupresión. En este grupo, los virus respiratorios han sido reconocidos en los últimos años como agentes etiológicos significativos de patologías respiratorias agudas graves, favorecidos por los avances en las técnicas de diagnóstico molecular.
En pacientes inmunosuprimidos existe mayor tendencia al compromiso del aparato respiratorio inferior en comparación con la población general, con riesgo de traqueobronquitis, bronquiolitis y neumonías de rápida evolución, no siempre precedidas de síntomas de vías aéreas superiores. La mortalidad asociada puede ser significativa, especialmente en aquellos con neutropenia profunda o trasplante de médula ósea (TMO).
El objetivo de este estudio fue describir las características clínicas, la progresion y los factores de riesgo asociados al desarrollo de infección respiratoria aguda baja (IRAB) en pacientes pediátricos inmunosuprimidos internados con infección viral respiratoria.
En este estudio prospectivo de cohorte observacional, se incluyó a pacientes pediátricos con riesgo de neutropenia (pacientes oncológicos sometidos a quimioterapia y otros casos de aplasia de la médula ósea) con infecciones respiratorias virales agudas que requirieron hospitalización entre el 15 de mayo y el 15 de agosto de 2024. Los pacientes se clasificaron en aquellos con IRAB y aquellos con síntomas respiratorios superiores únicamente. Se buscó identificar los factores de riesgo asociados a la IRAB. Los datos recopilados incluyen antecedentes personales, tipificación viral, resultados de laboratorio al ingreso y variables sobre el resultado del paciente, como la duración de la hospitalización y la necesidad de UTI.
El estudio incluyó a 48 pacientes (56 % varones), de los cuales 13 (27 %) fueron diagnosticados con IRAB,35 (73%) presentaron infección de vías aéreas superiores exclusivamente. El 56% de la cohorte fue de sexo masculino, con una mediana de edad de 8 años (RIC: 4-14,5). El 92% de los pacientes tenía enfermedad oncológica de base, predominantemente tumores líquidos (66%), con LLA en el 62% de estos casos. El 13% había recibido trasplante de médula ósea.
Los niveles elevados de PCR se asociaron significativamente con el riesgo de IRAB (p = 0,048). Los antecedentes de hiperreactividad bronquial (p = 0,002) y las coinfecciones virales (p = 0,03) fueron significativos, mientras que la neutropenia, la duración de la fiebre, la temperatura máxima y el tipo de virus no se relacionaron significativamente con la IRA (gripe p = 0,28, VSR p = 0,11, rinovirus p = 0,65). El grupo con IRAB tuvo una hospitalización más prolongada (mediana de 7 días frente a 5,5 días, p = 0,09) y una mayor necesidad de ingreso en la UCI (31 % frente a 6 %, p = 0,045).
En pacientes pediátricos inmunosuprimidos con infección viral respiratoria, la hiperreactividad bronquial previa y la elevación de PCR son los principales factores de riesgo independientes para el desarrollo de IRAB, mientras que la neutropenia, la duración de la fiebre y el tipo viral no se asociaron de forma significativa con este desenlace. Estos resultados sugieren la necesidad de estrategias de monitorización individualizadas, con especial atención a los pacientes con antecedente de hiperreactividad bronquial. Se requieren estudios con mayor tamaño muestral para confirmar y ampliar estos hallazgos.
Introducción
Norovirus (NoV) es la principal causa de gastroenteritis aguda (GEA) de origen viral en todas las edades a nivel mundial, y es responsable de una fracción sustancial de la carga de enfermedad diarreica tanto esporádica como en brotes. Sin embargo, su estudio enfrenta obstáculos persistentes: NoV es frecuentemente subestimado como causa de GEA, en un escenario donde el estudio etiológico de estos cuadros no está sistemáticamente incorporado a la práctica asistencial, y donde el diagnóstico de certeza depende de técnicas moleculares con acceso aún limitado en muchos contextos. En el año 2024, NoV fue incorporado como evento de notificación obligatoria agrupada y semanal en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0), marcando un hito en la institucionalización de su vigilancia en Argentina.
Objetivos
Describir la experiencia de los primeros dos años de implementación de la vigilancia de NoV como evento de notificación obligatoria en Argentina (2024-2025), identificando logros, limitaciones y desafíos, así como presentar los resultados de la vigilancia epidemiológica y molecular obtenidos durante ese período.
Diagnóstico de situación previo
La Red Nacional de Vigilancia por Laboratorios de Gastroenteritis Virales, coordinada por el Laboratorio Nacional de Referencia de Rotavirus y Norovirus del INEI-ANLIS "Dr. Carlos G. Malbrán", lleva a cabo la vigilancia de rotavirus y adenovirus entéricos desde mediados de la década del 2000. En cambio, hasta el año 2024, NoV carecía de un marco normativo de notificación sistemática a nivel nacional, lo que limitaba el conocimiento de su circulación, diversidad genética y carga de enfermedad en el país.
Desarrollo de la experiencia
La vigilancia se instrumentó mediante dos estrategias complementarias: notificación numérica agrupada semanal al SNVS 2.0 por laboratorios de establecimientos de salud, y la derivación de muestras positivas al Laboratorio Nacional de Referencia para caracterización molecular. Para incrementar la información relacionada con la diversidad genética, se realizó también la búsqueda activa de casos en muestras con resultado negativo para rotavirus.
Resultados
En 2024, 14 jurisdicciones aportaron información, con 1.807 determinaciones realizadas y 192 (10,6%) resultados positivos. En 2025, la participación se amplió a 17 jurisdicciones, con 1.617 determinaciones y 313 (19,4%) positivos, reflejando una frecuencia de detección creciente. La distribución temporal fue consistente con el patrón estacional esperado para NoV en ambos años. Desde el punto de vista molecular, en 2024 el genotipo predominante fue GII.17, seguido de GII.10; en 2025 se produjo un desplazamiento hacia GII.4, con circulación de sus variantes Sydney y San Francisco, en línea con las tendencias regionales y globales.
Evaluación
La incorporación de NoV como evento de notificación obligatoria representa un avance concreto en la vigilancia de las gastroenteritis virales en Argentina. Los dos primeros años evidencian una adopción heterogénea entre jurisdicciones, condicionada por el acceso al diagnóstico molecular y por la aún incipiente integración del NoV en las prácticas de estudio etiológico de la gastroenteritis aguda. La consolidación de esta vigilancia requiere estrategias activas de capacitación, fortalecimiento diagnóstico y comunicación del valor epidemiológico del diagnóstico etiológico a los equipos de salud.
La epidemia de dengue de 2023-2024 en Argentina se caracterizó por una transmisión viral generalizada, incluyendo infecciones entre personas gestantes en diversos momentos de la gestación. En respuesta, el Ministerio de Salud de la Nación estableció definiciones de caso para el dengue congénito.
Este estudio multicéntrico tuvo como objetivo describir las características clínicas de los recién nacidos diagnosticados con dengue congénito en instituciones de salud argentinas durante la epidemia transcurrida entre 2023- 2024.
Estudio retrospectivo, observacional, descriptivo y multicéntrico realizado en seis instituciones de salud de la República Argentina que incluyó a binomioa madre-hijo con diagnóstico confirmado de dengue atendidos durante la epidemia 2023- 2024.
Se incluyeron 58 binomios. Entre las personas gestantes, las manifestaciones clínicas predominantes fueron fiebre (88%), mialgias (59%), cefalea (50%) y dolor retroorbitario (21%). La mediana de tiempo entre el inicio de los síntomas y el parto fue de un día. La confirmación diagnóstica fue por antígeno NS1 (59%, n=34), RT-PCR (43%, n=25) e IgM (7%, n=4). Se realizó serotipificación viral en el 9% de los casos (n=5), identificándose DENV-1 en cuatro casos y DENV-2 en uno. Cinco madres refirieron antecedentes de infección previa por dengue. El 90% de las gestantes requirió internación. Una madre presentó dengue grave con shock. Con respecto a los recién nacidos, la mediana de edad gestacional al nacer fue de 38 semanas y la mediana de peso al nacer fue de 3100 g. El 55% (n=32) fueron varones. El 21% (n=12) fueron prematuros. El parto fue por cesárea en 32 casos, nueve se realizaron por hipertensión materna, cinco por sufrimiento fetal y el resto por otras indicaciones obstétricas. La mediana de tiempo entre el nacimiento y la internación fue 0 días. Al momento del ingreso, 43 neonatos (74%) estaban clínicamente asintomáticos, mientras que diez (17%) presentaban inestabilidad térmica y cinco (9%) dificultad respiratoria. El diagnóstico de dengue neonatal se confirmó por RT-PCR en el 59% de los casos (n=34) y NS1 en el 41% (n=24). Ningún neonato requirió soporte o inotrópico. Se administró antibiótico empírico con ampicilina y gentamicina a 16 neonatos durante tres días; no se detectaron coinfecciones bacterianas. Un neonato recibió un tratamiento de diez días con penicilina debido a la sospecha clínica de sífilis congénita. Los principales hallazgos de laboratorio al ingreso fueron: hematocrito 53%, recuento de glóbulos blancos 8900 células/mm³, recuento de plaquetas 207500/mm³TGO 56 UI/L y TGP 21 UI/L, Seis neonatos (10%) presentaron trombocitopenia durante los dos primeros días de vida; sin embargo, 33 neonatos (57%) desarrollaron trombocitopenia al séptimo día de vida. Todos los neonatos fueron dados de alta luego de nueve días de hospitalización, sin secuelas documentadas al momento del alta. Se produjo una muerte materna, atribuible a dengue grave con shock refractario.
Durante la epidemia argentina de 2023-2024, el dengue congénito tuvo un curso predominantemente benigno, y más de la mitad de los recién nacidos afectados permanecieron asintomáticos. El parto prematuro fue frecuente, aunque no se pudo establecer una relación causal con la infección materna por dengue. Este estudio contribuye al conocimiento local sobre el dengue congénito en Argentina, en un contexto donde la creciente frecuencia e intensidad de los ciclos epidémicos sugieren una posibilidad de repetición de escenarios similares.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 12000 Endoftalmitis endógena por Streptococcus pyogenes secundaria a bacteriemia en una paciente pediátrica. A propósito de un caso Infecciones bacterianas |
DANIELA ALEJANDRA MORILLO VARGA | |
| 12098 Evolución clínica de pacientes con derrame pleural que requirieron tubo de avenamiento pleural Infecciones bacterianas |
GUADALUPE GARRIDO | |
| 12142 A PROPÓSITO DE UN CASO EN PEDIATRÍA: FASCITIS NECROTIZANTE POR STREPTOCOCCUS PYOGENES SECUNDARIO A TRAUMATISMO EN HUECO POPLÍTEO. Infecciones de partes blandas y osteoarticulares |
LARA BELEN SORDO | |
| 12269 Enfermedad invasiva por Streptococcus Pyogenes: A propósito de un caso Infecciones de partes blandas y osteoarticulares |
JULIETA MERCEDES SANTOS | |
| 12319 A PROPÓSITO DE UN CASO: TROMBOCITOPENIA COMO FORMA DE PRESENTACIÓN DE INFECCIÓN POR BRUCELLA CANIS Casos clínicos |
YAMILA DENISE TREIKY | |
| 12377 Caracterización clínico-epidemiológica de las neumonías bacterianas en niños hospitalizados en un Hospital de Tercer Nivel de la Provincia de Entre Ríos. Infecciones bacterianas |
LOURDES MARIA AYELEN LIMA | |
| 12403 Complicaciones de celulitis orbitaria por Estafilococo Meticilino Resistente. A propósito de un caso Infecciones bacterianas |
MICAELA ANDREA TRUSCELLI | |
| 12416 FIEBRE REUMÁTICA CON RESCATE DE ESTREPTOCOCO GRUPO C. A PROPÓSITO DE UN CASO Casos clínicos |
AGUSTINA BELEN MORINI |
La fascitis necrotizante es una infección poco común de tejidos blandos, que avanza rápidamente a través de la piel, el tejido celular subcutáneo y las fascias superficiales y profundas con la consiguiente liberación de endo y exotoxinas bacterianas. Este proceso se caracteriza por una extensa necrosis, lo que lleva a una severa toxicidad sistémica potencialmente mortal.
- Describir una forma de presentación de fascitis necrotizante a punto de partida de un hematoma en hueco poplíteo.
Paciente de 14 años de edad, eutrófico y con vacunas acordes, sin antecedentes de jerarquía que presenta traumatismo en hueco poplíteo derecho evolucionando a shock séptico, con requerimiento de inotrópicos y ventilación mecánica, medicado con Clindamicina, Piperacilina/Tazobactam y Vancomicina por 72hs y posteriormente se adecua tratamiento con Clindamicina y Cefotaxime.
Se realizan múltiples fasciotomías con toma de muestra para cultivos, arribando al diagnóstico de fascitis necrotizante con rescate de Estreptococo Pyogenes.
El paciente evoluciona favorablemente sin requerimiento de amputación.
Estudios complementarios:
Estudios de laboratorio
- 25/11/25 Hto 32/Hb 10/GB 15490 (81/8)/Plaq 22000/TP 13 (tasa 58%)/RIN 1.2/KPTT 25.8/Gli 78/Urea 138/Creatinina 1.23/Iono (126/5/96)/GOT 203/GPT 55/CPK 2196/Proteínas 4 (Alb 1.8)/PCR 22/Procalcitonina 41.4/Láctico 24.4
Diagnóstico por imágenes
- 25/11/25 Tomografía axial computada (TAC) de pelvis y miembros inferiores: edema en el espesor del tejido celular subcutáneo de ambos muslos a predominio derecho con presencia de colecciones líquidas interfaciales entre planos musculares posteriores del muslo derecho.
- 12/12/25 RMI de pelvis y de ambos miembros inferiores: extenso edema fibrilar y miofascial bilateral de la cintura pelviana, con líquido interfascial y compromiso de tejidos blandos extraaponeuróticos. Artritis séptica de articulación sacroilíaca derecha. Se visualizan múltiples trayectos fistulosos hacia la superficie cutánea a nivel posterolateral del muslo y en el retináculo medial derecho.
- 18/12/25 TAC de pelvis y ambos muslos con contraste endovenoso: colecciones en ambas fosas isquiorrectales con extensión presacra y precoxígea. Múltiples colecciones en músculo ilíaco derecho, músculo glúteo medio izquierdo y derecho, en grupo muscular de la cara posterior del muslo derecho. Derrame articular con burbujas aéreas en rodilla derecha.
La FN es una enfermedad severa con un alto riesgo de mortalidad. Un diagnóstico temprano basado en sus manifestaciones clínicas y estudios complementarios puede llevar a un correcto manejo de la patología realizando un tratamiento oportuno, para alcanzar resultados óptimos en la morbimortalidad del paciente.
La Brucelosis es una zoonosis de distribución mundial. Es causada por bacterias del género Brucella, cocos bacilos Gram negativos, intracelulares facultativos. Existen diferentes especies y hospederos. En este caso nos referiremos a Brucella canis. Se transmite al humano por contacto directo de las mucosas o heridas de la piel con fluidos contaminados del animal (perro) o por inhalación. Es una patología multisistémica con síntomas inespecíficos, como fiebre, sudoración, malestar general, anorexia, dolor abdominal, cefalea, artralgias y mialgias, que pueden asociarse a hepatoesplenomegalia, linfadenopatía y artritis. Al comprometer el sistema hematopoyético, puede producir anemia, leucopenia y, con menor frecuencia, trombocitopenia. El mecanismo de esta última no se comprende del todo, se presume multifactorial, y ante su persistencia, deben considerarse diagnósticos diferenciales tanto oncohematológicos como reumatológicos. La presentación clínica de la enfermedad puede simular una Púrpura Trombocitopénica Inmune, lo que obliga a sospecharla.
Describir un caso clínico de infección por Brucella canis en un paciente pediátrico con trombocitopenia.
Paciente masculino de 9 años, sin antecedentes patológicos, que consulta por múltiples hematomas de inicio espontáneo. Refería cuadro febril de diez días de evolución, dos semanas antes de la consulta, asociado a hiporexia, astenia y pérdida ponderal de 3 kg. Recibió amoxicilina y corticoides por diagnóstico de faringitis. Ante la persistencia de síntomas y aparición de hematomas, se solicitó laboratorio que evidenció trombocitopenia, motivo por el cual fue derivado a nuestro hospital. Al ingreso se confirmó recuento plaquetario de 109.000/mm³, con serologías negativas (HIV, VDRL, HB, HC) y estudios imagenológicos normales.
Se plantearon diagnósticos diferenciales de patología infecciosa, oncohematológica y reumatológica. Evolucionó con descenso de plaquetas (mínimo 53.000/mm³), VSG elevada (48 mm/h) y anemia normocítica normocrómica (Hb 11,2 g/dL). Se realizó punción aspiración de médula ósea para citometría de flujo (algunos cambios displásicos), anatomía patológica (celularidad del 50 %, representación trilineal, eritrón disminuido, maduración conservada y megacariocitos mono y polilobulados, sin fibrosis) y cultivos (gérmenes comunes y hongos negativos; micobacterias pendiente).
La búsqueda de foco epidemiológico identificó consumo habitual de leche de vaca sin pasteurizar y contacto con un perro enfermo de la familia, por lo que se solicitó serología para Brucelosis. El paciente fue externado al séptimo día, aguardando resultados. Evolutivamente presentó dolor leve en tobillo derecho, con radiografía normal. La prueba de Rosa de Bengala resultó positiva, confirmándose la infección por Brucella canis mediante ELISA, efectuándose la notificación epidemiológica. Se indicó tratamiento con doxiciclina (5 mg/kg/día) y rifampicina (15 mg/kg/día) por 6 semanas, con normalización del recuento plaquetario a las 2 semanas, mejoría clínica y de laboratorio.
La brucelosis es una patología frecuente en nuestro medio, cuya sospecha debe plantearse ante síndromes febriles prolongados. En presencia de trombocitopenia leve o moderada, asociada a fiebre, como en nuestro paciente, es necesario descartar patologías infecciosas, oncohematológicas y reumatológicas, considerando a la brucelosis dentro de los diagnósticos diferenciales. El diagnóstico definitivo se realiza mediante aislamiento microbiológico o serología; sin embargo, las infecciones por Brucella canis constituyen una variante infrecuente y subdiagnosticada en humanos. Independientemente del método, el aislamiento de este germen presenta baja sensibilidad, con frecuentes falsos negativos. Su relevancia epidemiológica en la infancia radica en el contacto estrecho de los pacientes con perros infectados en el ámbito doméstico. La búsqueda del foco epidemiológico permitió solicitar serologías y arribar al diagnóstico definitivo, subrayando la importancia de una anamnesis completa para sospechar zoonosis.
El tratamiento se basa en antibioticoterapia combinada y prolongada para prevenir recaídas. La recuperación plaquetaria suele producirse entre 2 y 3 semanas después del inicio del tratamiento, sin requerir en la mayoría de los casos, tratamiento con gammaglobulina ni corticoides.
La infección por Brucella canis en pacientes pediátricos constituye un cuadro infrecuente y subdiagnosticado, cuya sospecha requiere una anamnesis exhaustiva. La identificación temprana y el tratamiento adecuado permiten una evolución favorable, destacando la importancia de integrar clínica, laboratorio y contexto epidemiológico en el abordaje diagnóstico. Resulta fundamental recomendar como medida de protección sanitaria que los animales de compañía reciban control veterinario anual, junto con vacunación y desparasitación periódica.
La Neumonía Adquirida en la Comunidad (NAC) a nivel mundial, persiste como una de las causas principales de morbilidad y hospitalización en la población pediátrica. La caracterización clínico-epidemiológica representa una herramienta útil para comprender el comportamiento, identificar los factores asociados a complicaciones, evaluar el impacto del estado vacunal y orientar así las estrategias de diagnóstico, tratamiento y prevención local.
Caracterizar el perfil clínico-epidemiológico de las neumonías bacterianas en un Hospital de Tercer Nivel durante el período del 1 de Marzo 2023 - 31 de Marzo 2025.
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo. Se analizaron 99 historias clínicas de pacientes egresados de internación con diagnóstico de Neumonía Bacteriana. Las variables estudiadas fueron: Edad, sexo, procedencia, manifestaciones clinicas, valor de globulos blancos y proteina C reactiva (PCR) al ingreso, hemocultivos, estado vacunal, medio socioeconomico, requerimiento de oxigenoterapia, complicaciones, ingreso a Unidad de cuidados intensivos (UCIP), esquema antibiotico, colocacion de Tubo de Avenamiento Pleural (TAP) y epoca invernal. Los análisis estadísticos fueron realizados con el software R-commander. Se utilizó la prueba de Chi-cuadrado de Pearson (α= 0,05).
La edad promedio fue de 6,4 años, con predominio femenino (51,52%). El 51,52% procedía de Paraná. Clínicamente, el 69,7% presentó fiebre y el 70,71% taquipnea o dificultad respiratoria al ingreso. El promedio de Proteína C Reactiva (PCR) fue de 72,59 mg/L. Los hemocultivos presentaron una positividad del 1%, con aislamiento de Staphylococcus aureus en un único caso. En el 27,27% de los casos no se realizaron hemocultivos. El 83,84% presentaba esquema de vacunación completo para la edad. Se observó una asociación significativa entre condiciones socioeconómicas desfavorables y vacunación incompleta (p=0,005). Se registraron complicaciones clínico-radiológicas en el 15,15% de la muestra (derrame pleural: 11,11%; shock séptico: 2,02%; empiema: 1,01%; neumonía necrotizante: 1,01%). El 13,13% requirió seguimiento y atención en UCIP. La presencia de complicaciones se asoció significativamente con el ingreso a UCIP (p=0,01) y con la colocación de TAP (p<0,001). El promedio de días totales de tratamiento antibiótico fue de 8,40 días.
La NAC continúa representando una causa importante de internación pediátrica y de utilización de recursos hospitalarios. La fiebre y la dificultad respiratoria constituyeron las principales manifestaciones clínicas. La baja rentabilidad diagnóstica de los hemocultivos coincide con lo reportado en la literatura. La asociación entre vulnerabilidad socioeconómica y esquemas de vacunación incompletos destaca el impacto de los determinantes sociales sobre la prevención de la enfermedad. Si bien las complicaciones fueron poco frecuentes, se relacionaron con una mayor complejidad asistencial, evidenciada por el ingreso a UCIP y la necesidad de TAP. Este estudio aporta información epidemiológica local relevante para optimizar estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento en la población pediátrica de nuestra región.
La celulitis orbitaria es una infección aguda de los tejidos blandos intraorbitarios que constituye una patología potencialmente grave en pediatría. Su causa más frecuente es la extensión de la infección a punto de partida de una sinusitis, especialmente etmoidal, y los patógenos habitualmente involucrados incluyen Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae y pyogenes. El diagnóstico precoz y el tratamiento antibiótico oportuno son fundamentales para prevenir complicaciones orbitarias e intracraneales potencialmente severas. La proximidad anatómica de la órbita con el seno cavernoso, y de este con la carótida interna explica la posibilidad de vasculitis infecciosa, arteritis séptica o fenómenos tromboembólicos secundarios, pudiendo conducir a eventos isquémicos cerebrales
Describir complicaciones severas poco frecuentes de la celulitis orbitaria en un paciente previamente sano.
Paciente masculino de 13 años, previamente sano, que cursó internación por celulitis orbitaria a punto de partida en piel, confirmada por tomografía computada, inicialmente en tratamiento endovenoso con vancomicina y ceftriaxona. Los hemocultivos aislaron Staphylococcus aureus meticilino resistente (SAMR), con persistencia de la bacteriemia a pesar del tratamiento dirigido, por lo que se rotó la antibioticoterapia a daptomicina y ceftarolina. Se realizó una búsqueda exhaustiva de focos secundarios que evidenció trombosis del seno cavernoso izquierdo, lesiones isquémicas cerebrales agudas y subagudas en regiones frontal y temporal, y microabscesos pulmonares.
Se inició anticoagulación con enoxaparina. Luego de la negativización de los hemocultivos, se rotó a vancomicina y trimetoprima-sulfametoxazol (TMS) completando un total de 4 semanas de antibioticoterapia endovenosa. Por mejoría clínica sostenida, resolución de los hallazgos oftalmológicos e imagen de resonancia magnética mejorada con resolución de la trombosis del seno cavernoso, se rota anticoagulación a acenocumarol y se otorga el egreso hospitalario.
A las 48 hs del egreso, reingresa con síntomas neurológicos, se diagnóstica meningitis por SAMR, que requiere monitoreo en terapia intensiva. Allí presentó como complicaciones: accidente cerebrovascular isquémico extenso en hemisferio izquierdo y hemorragia digestiva alta (se interpreta secundaria a estrés en paciente anticoagulado). Realizó tratamiento con vancomicina en infusión continua y TMS por 6 semanas. Por todo este compromiso, presentó hemiparesia braquiocrural derecha y afasia que fue mejorando en la internación. Por mejoría clínica se otorga egreso. Se decide en ateneo multidisciplinario que continúe antibioticoterapia vía oral y seguimiento con infectología, anticoagulado y con indicación de rehabilitación en hospital zonal de tercer nivel cercano al domicilio.
La celulitis orbitaria puede evolucionar hacia complicaciones graves por extensión local, hematógena e intracraneal. Este caso destaca la importancia de sospechar focos secundarios ante bacteriemia persistente por SAMR y mala respuesta clínica inicial. La trombosis del seno cavernoso y el compromiso cerebrovascular isquémico representan complicaciones infrecuentes pero potencialmente devastadoras, cuyo reconocimiento precoz resulta fundamental. En este contexto, la anticoagulación asociada a antibioticoterapia dirigida continúa siendo motivo de debate; sin embargo, múltiples series retrospectivas sugieren que podría favorecer la recanalización venosa y disminuir la progresión trombótica sin incrementar significativamente el riesgo hemorrágico cuando se indica en forma individualizada. Un abordaje interdisciplinario y el tratamiento oportuno permitieron una evolución favorable en este paciente.
La endoftalmitis pediátrica es una entidad grave y potencialmente devastadora para la función visual. Aunque la mayoría de los casos son de etiología exógena (secundarios a traumas o cirugías), la forma endógena ocurre por diseminación hematógena desde un foco distante. El Streptococcus pyogenes (Estreptococo betahemolítico del grupo A) es un patógeno infrecuente de endoftalmitis endógena en niños, pero se asocia a cuadros de bacteriemias invasivas de rápida progresión. Su presentación clínica puede simular otras entidades como celulitis orbitaria, uveítis o retinoblastoma difuso, dificultando el diagnóstico inicial. Suele incluir fiebre, compromiso ocular severo, o incluso focos metastásicos osteoarticulares o cutáneos, requiriendo una alta sospecha clínica y un abordaje terapéutico inmediato.
Describir un caso de endoftalmitis endógena pediátrica por S. pyogenes en contexto de bacteriemia, destacando la urgencia del diagnóstico precoz, tratamiento inmediato y manejo multidisciplinario.
Paciente femenina de 8 años de edad, previamente sana, ingresa al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez por presentar cuadro de 72 h con registros febriles, rash maculopapular en miembros superiores e inferiores, edema bipalpebral con dolor a la movilización ocular y secreción purulenta en el ojo derecho que agrega en las últimas 12 horas dolor en pie derecho y cojera. En la evaluación oftalmológica inicial se constató edema bipalpebral, hiperemia conjuntival, hipopion y fibrina que ocupaban la totalidad de la cámara anterior del ojo derecho, por lo cual se decide su internación por sospecha de endoftalmitis en ojo derecho.
Al examen físico no se evidenciaron puertas de entrada cutáneas, perioculares o distales, ni lesiones en mucosa yugal. Los laboratorios evidenciaron leucocitosis (GB 19.600/mm³ con fórmula desviada a la izquierda) y PCR de 51.5 mg/L. Por sospecha de bacteriemia, se realizaron hemocultivos los cuales fueron positivos para Streptococcus pyogenes sensible a penicilina y vancomicina. Con el fin de descartar endocarditis bacteriana u otros focos endógenos, se realizaron ecocardiograma, radiografía de tórax, ecografías abdominales y valoración odontológica, las cuales no evidenciaron focos sépticos activos. Se realizó una TAC de órbita con contraste que evidenció engrosamiento de partes blandas preseptales, y refuerzo de cámara anterior con extensión leve a esclera (cambios inflamatorios) y ecografía ocular que muestra humor vítreo libre y retina eco-aplicada. Se realizó punción de cámara anterior para cultivos y PCR virales para VHS 1 y 2, CMV y VVZ (negativos) y citología, que informó proceso inflamatorio agudo negativo para células neoplásicas y gérmenes.
Se instauró inicialmente esquema antibiótico empírico con vancomicina y ceftazidima. Tras el rescate microbiológico, se ajustó dosis de vancomicina a 80 mg/kg/día y se rotó la ceftazidima a cefotaxime (225 mg/kg/día) para optimizar la llegada al globo ocular. Además, recibió tratamiento local con vancomicina intravítrea y tópico con colirios de vancomicina fortificada, atropina y prednisona.
La paciente presentó una evolución clínica favorable, cumpliendo 10 días de antibióticos endovenosos con resolución del dolor y franca mejoría del compromiso ocular. Se otorgó el egreso hospitalario, continuando de forma ambulatoria con amoxicilina vía oral (100 mg/kg/día) hasta completar 21 días totales, y seguimiento por Oftalmología e Infectología.
Discusión
La endoftalmitis bacteriana es una infección de la cavidad intraocular, puede comprometer cámara anterior, posterior, y humor vítreo. Puede ser endógena asociada a infecciones sistémicas graves o exógena, más frecuente en niños tras una lesión ocular penetrante. La paciente descrita, presenta una infección por S. pyogenes, a pesar de no presentar antecedentes infecciosos o puertas de entrada ni compromiso en su sistema inmune. El Streptococcus pyogenes como entidad causal es infrecuente, y se ha asociado con pronósticos más desfavorables. Dentro del tratamiento sobresale el uso de antibióticos sistémicos y tópicos (intravítreo), siendo la ceftazidima y vancomicina los más usados. En casos de inflamación excesiva se usa la vitrectomía.
Conclusiones
La endoftalmitis endógena por S. pyogenes es una entidad infrecuente, potencialmente devastadora en pediatría. Este caso destaca que ante una bacteriemia por Streptococcus pyogenes y compromiso ocular, el diagnóstico de endoftalmitis endógena debe considerarse. El éxito terapéutico y la prevención de secuelas visuales permanentes dependen de un diagnóstico oportuno y la instauración rápida de una estrategia combinada de antibióticos sistémicos con alta penetración ocular junto con terapéutica intravítrea y tópica.
El estreptococo B hemolítico Grupo A (EβHGA) es un coco anaerobio Gram positivo que habitualmente provoca enfermedades como el impétigo o la faringoamigdalitis en niños. Menos frecuentes, aunque con mayor morbimortalidad, son las infecciones graves como neumonía, empiema, endocarditis, osteomielitis, fascitis necrotizante, sepsis o shock tóxico. Se denomina infección invasiva a aquella que en su curso se detecte el aislamiento de la bacteria en un sitio normalmente estéril.
La incidencia estimada de enfermedad invasiva por EβHGA en la población pediátrica es de aproximadamente de 1 a 7 casos cada 100.000 habitantes, con las mayores tasas presentadas en el grupo etario de menores de 2 años.
Presentar un caso clínico de enfermedad invasiva por Streptococcus pyogenes en un paciente inmunocompetente con diagnóstico y tratamiento precoz, demostrando una evolución clínica favorable y reflejando la importancia de la intervención temprana.
Paciente masculino de 12 años de edad sin antecedentes de relevancia consulta por fiebre persistente de 48 hs de evolución asociado a vómitos, odinofagia, dolor torácico derecho en puntada de costado y dolor en dorso de pie derecho. Se constata al examen físico lesiones aftosas orales y leve edema, eritema, sutil aumento de la temperatura e hiperalgesia en dorso de pie derecho. Se realizan inicialmente radiografía de tórax y ecografía de partes blandas en dorso de pie derecho, ambas sin particularidades; otorgándole egreso hospitalario con pautas de alarma y tratamiento sintomático.
Reconsulta a las 24 hs por persistencia febril e intensificación de la sintomatología mencionada en pie derecho, por lo que se solicita laboratorio, con reactantes de fase aguda elevados (VSG 45 PCR 15) e hiponatremia sin criterio de corrección (126 mEq/L), urocultivo (negativo) y radiografía de pie, la cual no mostraba particularidades.
Ante la sospecha de posible compromiso osteoarticular, se decide la internación del paciente, realizando hemocultivos por dos (negativos a posteriori) e indicándose antibióticoterapia con Ceftriaxona y Clindamicina.
Se realizan ecocardiograma y fondo de ojos, ambos sin particularidades, y RMN de pie derecho en la que se detalla edema óseo con compromiso de diáfisis y línea fisaria proximal de 1er metatarsiano, asociando en su interior imagen focal hipointensa en T1 e hiperintensa en STIR de 13x8 mm, por lo que se opta por tomar conducta quirúrgica consensuado con especialidad de traumatología infantil.
Se realiza drenaje de absceso subperióstico a nivel de diáfisis y epífisis proximal de 1er metatarsiano, obteniéndose líquido de aspecto purulento. Se realiza además punción ósea, obteniéndose también líquido purulento, por lo que se realiza toilette y osteoplastia.
Tras obtenerse rescate de Streptococcus pyogenes en cultivos de hueso y secreción y dada la sensibilidad del mismo, se ajusta esquema a Penicilina y Clindamicina.
El paciente persiste febril las siguientes 72 hs postoperatorio, asociando molestias a nivel dorsal, realizándose RMN de columna en la cual se informaron consolidaciones subpleurales en el sector inferior de ambos lóbulos inferiores, con posterior PanTac realizada en contexto de persistencia febril (día 5, aunque con mejoría de la curva térmica) con resolución de dichas imágenes.
Dada la sensibilidad y la mejoría de la curva térmica, se optó por mantener esquema antibiótico, evolucionando favorablemente y completando 14 días de antibioticoterapia endovenosa, otorgándole posterior egreso hospitalario con indicación de antibioticoterapia vía oral y manteniendo estabilidad clínica al día de la fecha.
Si bien la enfermedad invasiva por EβHGA es una afección poco frecuente en pediatría, su morbimortalidad es mayor a la de otras entidades producidas por el mismo germen por lo que un rápido reconocimiento y tratamiento oportuno resultan fundamentales.
El derrame pleural constituye una de las complicaciones más frecuente de la neumonía. Aproximadamente el 40% de las neumonías que requieren hospitalización presentan derrame pleural asociado. La mayoría responde a la antibioticoterapia precoz sin intervención adicional, sin embargo según criterios y progresión clínica una gran parte de los mismos requieren drenaje, toracocentesis, fibrinolíticos, toracoscopia y toracotomía.
En los últimos años, el manejo de la patología ha experimentado importantes cambios, orientados a reducir la invasividad de los procedimientos y mejorar los resultados clínicos. Asimismo, se ha consolidado el concepto de tratamiento combinado, en estos casos, el abordaje incluye antibioticoterapia asociada a drenaje pleural y, en determinadas situaciones, el uso de fibrinolíticos intrapleurales o la resolución quirúrgica mediante técnicas mínimamente invasivas como la videotoracoscopia. Sin embargo, la evidencia actual muestra que aún no existe un consenso absoluto respecto a la estrategia óptima, particularmente en población pediátrica.
Describir evolución, características clínicas y terapéuticas de pacientes pediátricos con neumonía con derrame pleural que requirieron tubo de avenamiento pleural.
Estudio descriptivo, transversal y retrospectivo. Población: se incluyeron pacientes de 1 mes a 15 años que requirieron de colocación de tubo de avenamiento pleural secundarios a derrame pleural por neumonía internados en clínica médica en el Hospital Pediátrico Fernando Barreyro entre julio de 2024 y diciembre de 2025. Se excluyeron pacientes que requirieron de colocación de TAP secundario a causas no infecciosas como neumotórax. Los datos fueron obtenidos de historias clínicas de los pacientes mediante sistema RISMI, y se analizaron mediante EXCEL. Se analizaron variables demográficas, antecedentes, manifestaciones clínicas, resultados microbiológicos, requerimiento de cuidados intensivos, complicaciones, duración del drenaje pleural, tiempo hasta colocación del mismo y tiempo de internación. Las variables cuantitativas se expresaron como media y desvío estándar o mediana y rango intercuartílico. Las variables cualitativas se describieron mediante frecuencias absolutas y porcentajes.
Se incluyeron 34 pacientes con una edad entre con una mediana de edad de 36 meses (rango 3-156 meses), con mayor porcentaje de sexo masculino de un 61.8% con 21 pacientes varones. El 35% presentaban enfermedad de base siendo las más frecuentes síndrome bronquial obstructivo recurrente, asma y desnutrición crónica. Todos los pacientes presentaron registros febriles previos, siendo el mismo el motivo de consulta más frecuente seguido de agitación y tos, con porcentajes de 32% y 26% respectivamente. Presentaron en promedio 8 días de fiebre previo a la colocación del TAP y el tiempo hasta la colocación fue de 2 días de mediana con un RIC de 1 a 9 días. A su vez en cuanto a días en total de TAP se obtuvo una mediana de 10 días con rango entre 4 a 42. A El cultivo de líquido pleural fue negativo en el 47.1% de los casos. El germen más frecuentemente identificado fue Streptococcus pneumoniae (n=8, 23.5%), seguido de SAMR (n=4, 11.8%), aislando a su vez en hemocultivos por dos 3 pacientes con Streptococcus Pneumoniae, SAMR y SAMS, además de aislar en conjunto en test virológico Parainfluenza 3, 4+, VSR+, Rhinovirus/enterovirus y Metapneumovirus.
El 26% ingreso a quirófano para colocación de nuevo TAP/ toracostomía. Todos los incluidos requirieron oxígeno, y el 38% requirió ingreso a terapia intensiva con requerimiento de ARM.
El 56% a su vez presentó complicaciones ya sean neumonía necrotizante, absceso y/o empiema, el 5% culminó en óbito. Finalmente se obtiene una mediana de 23 días de internación con un RIC de 13-30. El único factor asociado significativamente con mayor duración de la internación fue el reingreso a quirófano con una mediana de 34 días frente a 21 días de pacientes que no requirieron intervención (p=0.035). La correlación entre tiempo hasta colocación del TAP y días de TAP (p = 0.053) se sitúa en el límite de significancia.
Los pacientes pediátricos con derrame pleural que requirieron tubo de avenamiento pleural presentaron una evolución clínica e internación prolongada, con una frecuencia significativa de complicaciones y requerimiento de cuidados críticos. El manejo oportuno mediante drenaje pleural asociado a tratamiento antibiótico continúa siendo fundamental, se resalta la importancia del diagnóstico precoz y del abordaje multidisciplinario para optimizar la evolución clínica y reducir la morbimortalidad asociada. La necesidad de reingreso a quirófano se asoció significativamente con una mayor duración de la internación, constituyéndose en el principal factor relacionado con peor evolución. Estos resultados resaltan la importancia de optimizar las estrategias terapéuticas iniciales y considerar alternativas como el uso de fibrinolíticos y protocolos estandarizados.
La Fiebre Reumática (FR) es una complicación no supurativa de una infección (generalmente faringitis o escarlatina) por Estreptococo Grupo A prevenible mediante la instauración de la antibioticoterapia adecuada dentro de los primeros 9 días de iniciado el cuadro. Dicha complicación se desarrolla típicamente entre 2 a 4 semanas posterior a la infección inicial y es el resultado de un proceso autoinmune desarrollado por mimetismo molecular en individuos genéticamente susceptibles. Su presentación clínica clásica incluye carditis (con afectación predominantemente de la válvula mitral), corea de Sydenham (10-15% de los pacientes con FR), eritema marginado, nódulos subcutáneos y poliartritis migratoria. Mientras que la relación causal entre la fiebre reumática y la infección por Estreptococo Grupo A se encuentra sólidamente establecida, la evidencia que vincula esta entidad con infecciones por Estreptococo grupo C es limitada.
Describir un caso clínico de un paciente de 9 años, previamente sano, con antecedente de cuadro de vía aérea superior al que se le realizó diagnóstico de fiebre reumática con rescate de Estreptococo grupo C en cultivo de fauces.
Paciente masculino de 9 años, previamente sano, que consultó a consultorios externos por un cuadro de 5 días de evolución caracterizado por movimientos involuntarios de carácter coreicos en hemicuerpo izquierdo que se generalizaron progresivamente y se asociaron posteriormente a disartria. Al ingreso el paciente presentaba al examen físico los signos “del ordeñador”, “de touchdown” y “de la cuchara” así como el fenómeno de “lengua de serpiente” todos ellos secundario a la marcada inconsistencia motora. Ante la sospecha diagnóstica de corea de Sydenham se decidió su internación para estudio y abordaje terapéutico en conjunto con el servicio de neurología. Durante la internación los exámenes de laboratorio mostraron marcada elevación de los títulos antiestreptolisina O (ASTO 4092 UI/ml), en el cultivo de fauces se aisló Streptococcus beta hemolítico del grupo C y, la valoración cardiológica mediante ecocardiograma doppler, objetivó una insuficiencia mitral leve a moderada. A su vez, se descartaron otras etiologías de corea realizando una resonancia magnética de sistema nervioso central y perfil reumatológico, ambos dentro de parámetros normales. Al constatar dos criterios mayores de Jones, se estableció el diagnóstico de fiebre reumática e inició tratamiento de erradicación con penicilina V oral, terapia inmunomoduladora con dexametasona y control sintomático de la corea con carbamazepina. El paciente presentó una evolución clínica favorable con remisión progresiva de la sintomatología. Se otorgó egreso hospitalario indicando profilaxis secundaria con penicilina G benzatínica intramuscular cada 28 días. Actualmente permanece bajo control ambulatorio multidisciplinario en el hospital y requiere de seguimiento a largo plazo.
La Fiebre Reumática es una enfermedad multisistémica inflamatoria de etiología autoinmune que se desarrolla en consecuencia de una infección no tratada por Estreptococo grupo A y requiere seguimiento durante toda la vida del paciente. La relación de dicha enfermedad con la infección por Estreptococo Grupo C ha sido escasamente reportada en la literatura y no se ha logrado comprobar una clara causalidad. Ante este escenario clínico se destaca la importancia de realizar una búsqueda etiológica mediante cultivos y serología ante la sospecha clínica. Sin embargo, hasta un tercio de los pacientes presenta resultados negativos al momento del diagnóstico debido al prolongado periodo de latencia desde el comienzo de la infección causal. En el caso presentado se aisló en cultivo de fauces Estreptococo Grupo C y se obtuvieron valores de anticuerpos francamente elevados. Este hallazgo plantea interrogantes sobre el posible rol etiopatogénico del Estreptococo Grupo C en la FR y sobre la interpretación de la marcada elevación de ASTO observada en este paciente.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11528 Absceso cerebral por Schaalia georgiae en paciente pediátrica con tetralogía de Fallot no corregida Infecciones del SNC |
JULIETA LIFSCHITZ | |
| 11564 A PROPOSITO DE UN CASO “MENINGITIS RECURRENTE POR STREPTOCOCCUS AGALACTIAE EN LACTANTE PRETÉRMINO ASOCIADA A COLONIZACIÓN DE LECHE MATERNA” Infecciones congénitas y neonatales |
ALFONSINA ZANARDI | |
| 11742 Encefalitis por COVID-19. A Propósito de un caso Infecciones del SNC |
NELIAM ANAELI PAVIONI PALMA | |
| 11942 Empiema subdural como complicación de meningitis por Neisseria meningitidis, a propósito de un caso. Infecciones del SNC |
MARIA VIRGINIA GONZALEZ | |
| 12032 A propósito de un caso de síndrome de Guillain Barré variante Miller-Fisher asociado a toxoplasmosis aguda en paciente pediátrica. Infecciones parasitarias |
MARIA GUADALUPE MARCHIONNI | |
| 12037 Meningoencefalitis a criptococo en un paciente inmunocompetente a propósito de un caso Infecciones del SNC |
VERONICA LORENA ZAPATA | |
| 12061 A propósito de un caso de meningoencefalitis por Listeria monocytogenes en un paciente pediátrico inmunocompetente Infecciones del SNC |
ZOE VALENTINA CUBILLA NAKASONE | |
| 12271 Cuando la evolución no es la esperada: meningitis tuberculosa en una lactante. A propósito de un caso Infecciones del SNC |
AMERICA PERAL |
Listeria monocytogenes es un bacilo grampositivo intracelular ampliamente distribuido en el ambiente, cuya transmisión ocurre principalmente por la ingesta de alimentos contaminados. Presenta un período de incubación variable de 3 a 70 días, lo que dificulta la identificación precisa de la fuente alimentaria responsable. En individuos inmunocompetentes excepcionalmente produce enfermedad, suele manifestarse como un cuadro leve y autolimitado. Sin embargo, en poblaciones de riesgo como embarazadas, recién nacidos, adultos mayores e individuos inmunosuprimidos puede ocasionar formas invasivas graves, entre ellas bacteriemia y meningoencefalitis. La mortalidad y el desarrollo de secuelas neurológicas es elevada. En Argentina, es un evento de notificación obligatoria relativamente reciente, por lo que aún existen datos limitados sobre su prevalencia real.
Describir la presentación clínica de meningoencefalitis por Listeria monocytogenes en un paciente pediátrico inmunocompetente, entidad de baja incidencia en este grupo poblacional.
Paciente masculino de 11 años, oriundo del interior del Chaco, sin antecedentes patológicos de relevancia. Consultó por 48 horas de evolución de cervicalgia, cefalea, vómitos y fotofobia. Se realizó punción lumbar con líquido cefalorraquídeo de aspecto turbio, recuento celular de 350 elementos/mm³ (85% mononucleares y 15% polimorfonucleares), proteinorraquia 1,13 g/L y glucorraquia 3,9 mg/dL. Ante la sospecha de meningitis aguda, se inició tratamiento empírico con ceftriaxona 100 mg/kg/día y se deriva a hospital pediátrico de referencia. Ingresa en regular estado general, Glasgow 15/15, con tendencia al sueño, rigidez nucal, cefalea intensa de difícil manejo y náuseas persistentes.
El panel molecular FilmArray® para meningitis de líquido cefalorraquídeo resultó positivo para Listeria monocytogenes, por lo que se modificó el esquema antimicrobiano a gentamicina 5 mg/kg/día y ampicilina 235 mg/kg/día. Asimismo, se obtuvo aislamiento de dicho microorganismo en hemocultivos.
A las 48 horas presentó episodio convulsivo tónico-clónico, se indica difenilhidantoina dosis de mantenimiento. Se realizó tomografía computada de cráneo, sin alteraciones patológicas agudas y resonancia magnética de encéfalo que informa quiste aracnoideo en fosa craneal media derecha, de carácter incidental. Evolucionó posteriormente con sensorio fluctuante, Glasgow 9/15 y bradicardia refractaria a fluidoterapia, motivo por el cual se traslada a Unidad de Cuidados Intensivos, con permanencia durante 7 días. Presentó nuevamente dos eventos convulsivos por lo que se indicó dosis de carga de levetiracetam, continuando con fenitoína ajustada a peso. Ante registros de hipertensión arterial y clínica de hipertensión endocraneana se administró clorurado de sodio por 16 horas y enalapril, con mejoría del estado clínico y buena evolución neurológica.
Regresa a sala de internación, donde cumple 21 días de tratamiento antimicrobiano, otorgándose el egreso hospitalario sin secuelas al momento del alta. No se identificaron antecedentes personales ni familiares sugestivos de inmunodeficiencia, ni antecedentes de infecciones recurrentes o graves previas. Asimismo, cuenta con serologías negativas. Debido a la falta de elementos clínicos que sugirieran una inmunodeficiencia subyacente, la evaluación inmunológica fue contemplada como parte del seguimiento ambulatorio.
La meningitis por Listeria monocytogenes es una causa infrecuente de infección invasiva del sistema nervioso central y excepcional en pacientes inmunocompetentes. Los casos corresponden a recién nacidos, embarazadas, adultos mayores o individuos inmunosuprimidos, por el cual el diagnóstico inicial en niños sanos representa un desafío clínico. La identificación precoz del microorganismo mediante panel molecular, permitió la rápida adecuación del tratamiento antimicrobiano. Este aspecto adquiere relevancia debido a la resistencia intrínseca a las cefalosporinas, frecuentemente utilizados en el tratamiento empírico inicial de las meningitis y contribuyen a mejorar la precisión diagnóstica y reducir el tiempo hasta el inicio de terapia dirigida.
La meningitis por Listeria monocytogenes constituye una etiología poco frecuente en pacientes pediátricos previamente sanos e inmunocompetentes. Su presentación clínica puede ser indistinguible de otras infecciones del sistema nervioso central y presentar evolución rápidamente progresiva. Este caso resalta la importancia de considerar este agente dentro de los diagnósticos diferenciales de meningoencefalitis, particularmente ante la falta de respuesta al tratamiento antibiótico empírico inicial. El diagnóstico oportuno y la instauración precoz de tratamiento dirigido permitieron una evolución clínica favorable, sin secuelas neurológicas.
El síndrome de Miller Fisher es una variante poco frecuente del síndrome de Guillain-Barré, caracterizada clásicamente por oftalmoplejía, ataxia y arreflexia. Diversos agentes infecciosos han sido implicados como desencadenantes; aunque la asociación con toxoplasmosis es excepcional.
Describir el caso de una paciente pediátrica con síndrome de Guillain-Barré variante Miller Fisher asociado a infección aguda por Toxoplasma gondii, destacando los hallazgos clínicos, diagnósticos y terapéuticos. Asimismo, resaltar la importancia de considerar agentes infecciosos poco frecuentes dentro del estudio etiológico de esta entidad, contribuyendo al conocimiento de posibles desencadenantes asociados.
Paciente femenina de 9 años que consultó por parálisis fláccida aguda de miembros superiores e inferiores con arreflexia, asociada a parálisis facial del IV y VI par craneal, de 48 horas de evolución. Como antecedente epidemiológico presentaba convivencia con perros y gatos no vacunados que cursaban diarrea. No refería infecciones virales ni vacunación reciente.
Ante la sospecha de síndrome de Guillain-Barré, variante Miller Fisher, se realizaron estudios complementarios que confirmaron esta entidad. Se inició tratamiento con inmunoglobulina intravenosa durante 5 días, con escasa mejoría clínica inicial.
Las serologías de ingreso resultaron reactivas para toxoplasmosis (IgG 1574 UI/ml, IgM reactiva 1,45), con test de avidez bajo, por lo que se interpretó como síndrome de Guillain-Barré secundario a infección aguda por Toxoplasma Gondii. Se inició tratamiento con pirimetamina, sulfadiazina y leucovorina, observándose posterior mejoría clínica.
La resonancia magnética evidenció realce de raíces lumbares anteriores tras la administración de contraste, junto con disociación albúmino citológica en el estudio cito fisicoquímico del LCR, sugestivo de síndrome de Guillain-Barré. La PCR para toxoplasmosis en LCR fue negativa; sin embargo, debido a su sensibilidad moderada (aproximadamente 60%), este resultado no permitió descartar el diagnóstico. Posteriormente, la paciente no acudió a controles post alta, por lo cual no fue posible realizar un correcto seguimiento.
El síndrome de Miller Fisher es una variante infrecuente del síndrome de Guillain-Barré y su asociación con Toxoplasmosis ha sido raramente descripta. En el presente caso, decidimos en equipo interdisciplinario medicarla considerando que una de las complicaciones de la infección por Toxoplasma Gondii es el Síndrome de Guillain Barré. La evolución clínica favorable tras el tratamiento instaurado apoyó su diagnóstico junto con los resultados previos. Consideramos relevante exponer este caso para contribuir al conocimiento de posibles desencadenantes de esta entidad y resaltar la importancia de una adecuada evaluación etiológica, incluyendo la búsqueda de agentes infecciosos asociados.
Las infecciones invasivas por Streptococcus agalactiae (EGB) continúan siendo una de las principales causas de sepsis y meningitis neonatal, asociándose a elevada morbimortalidad y secuelas neurológicas a largo plazo. Si bien la implementación de la profilaxis antibiótica intraparto ha logrado disminuir significativamente la enfermedad de inicio temprano, las infecciones tardías persisten como un importante problema clínico, especialmente en recién nacidos pretérmino y pacientes con factores de riesgo asociados. Las recurrencias de infección invasiva por EGB poseen una incidencia estimada entre 0,5% y 4,5% de los casos. Habitualmente, el primer episodio ocurre alrededor de los 10 días de vida y el segundo cerca de los 42 días, pudiendo deberse tanto a la misma cepa bacteriana como a una diferente. Entre los factores de riesgo se describen la prematuridad, la inmadurez inmunológica y los defectos del sistema inmune del recién nacido. Los mecanismos implicados en la recurrencia incluyen la persistencia del foco infeccioso, tratamientos antibióticos insuficientes en dosis o duración, la virulencia de determinadas cepas y la persistencia de la colonización en mucosas o tracto gastrointestinal. Asimismo, la transmisión horizontal continúa siendo un aspecto de creciente interés, particularmente a través de la leche materna en contextos de colonización mamaria o mastitis, estimándose que aproximadamente el 25% de las recurrencias podrían asociarse a esta vía de transmisión.
Describir un caso de meningitis recurrente por EGB en un recién nacido pretérmino y resaltar la importancia de la sospecha clínica de transmisión a través de la leche materna en pacientes con recurrencia infecciosa.
Se presenta paciente pretérmino de 33 semanas, con peso adecuado para la edad gestacional nacida por cesárea por preeclampsia materna, que cursó internación en neonatología para recuperación nutricional. Con buena evolución clínica, examen físico normal y evaluación neurológica acorde a la edad, se da de alta alimentándose por succión y con complemento. A los 30 días de vida cronológica reingresa a la institución con cuadro clínico caracterizado por dificultad respiratoria, alteración de sensorio y rechazo del alimento. Se asume cuadro como sepsis neonatal con hemocultivos y cultivo de líquido cefalorraquídeo (LCR) positivos para EGB, confirmándose meningitis bacteriana. Recibió antibioticoterapia empírica con vancomicina y cefotaxima y posteriormente ampicilina durante 14 días. A los 50 días de vida presentó recurrencia con fiebre y deterioro del estado general; hemocultivos y cultivo de LCR nuevamente positivos para EGB. Recibió tratamiento con ampicilina y gentamicina. Se solicitó cultivo de leche materna, que resultó positivo para EGB, interpretado como reservorio. Completó 21 días de tratamiento con negativización del LCR. A los 74 días de vida, 72 h posteriores al alta, presentó fiebre, alteración del sensorio y rechazo alimentario. El laboratorio evidenció elevación de reactantes de fase aguda (PCR y procalcitonina). El LCR mostró pleocitosis marcada, hiperproteinorraquia y reacción de Pandy positiva, no obstante cultivo negativo. La resonancia magnética evidenció realce leptomeníngeo compatible con proceso inflamatorio meníngeo, sin colecciones ni malformaciones del SNC. Se indicó ceftriaxona durante seis semanas, seguida de rifampicina oral para erradicación de la colonización materno-infantil. Ante la recurrencia fue evaluada por inmunología; se solicitaron dosajes de inmunoglobulinas, constatándose hipogammaglobulinemia, por lo que recibió gammaglobulina endovenosa. Entre los diagnósticos diferenciales se consideraron meningitis bacteriana a otro germen, infección bacteriana oculta y foco parameníngeo oculto. En el seguimiento evolutivo no se evidenciaron secuelas neurológicas, con neurodesarrollo acorde a la edad.
La transmisión a través de leche materna ha sido descrita como mecanismo de infección tardía recurrente, especialmente en lactantes pretérmino, probablemente relacionada con colonización mamaria secundaria a retroinfección desde la cavidad orofaríngea del lactante. En este caso, la identificación de EGB en leche materna permitió considerarla como probable reservorio infeccioso, orientando el tratamiento y las medidas de erradicación. Ante recurrencias de enfermedad invasiva por EGB, resulta fundamental mantener una alta sospecha clínica y considerar el cultivo de leche materna dentro del abordaje diagnóstico, ya que su detección puede prevenir nuevos episodios y modificar la conducta terapéutica.
Los abscesos cerebrales constituyen una entidad infrecuente en pediatría, asociada a elevada morbimortalidad. Son infecciones focales del sistema nervioso central que suelen presentarse en pacientes con factores predisponentes, como las cardiopatías congénitas cianóticas, donde el shunt de derecha a izquierda favorece la diseminación hematógena de microorganismos. Los procedimientos odontológicos pueden actuar como puerta de entrada, generando bacteriemia secundaria a la disrupción de la mucosa oral. El abordaje terapéutico incluye el drenaje quirúrgico y la antibioticoterapia prolongada.
Describir un caso de absceso cerebral en una paciente pediátrica con tetralogía de Fallot no corregida, analizando los factores predisponentes, la presentación clínica y el abordaje diagnóstico-terapéutico.
Paciente femenina de 14 años, oriunda de Catamarca, con antecedente de tetralogía de Fallot no corregida. Consultó por dolor abdominal, náuseas y cefalea de una semana de evolución, agregando posteriormente debilidad en miembro inferior izquierdo. Presentaba antecedente de extracción dentaria tres semanas previas. Se realizó resonancia magnética de sistema nervioso central que evidenció múltiples lesiones nodulares temporo-parieto-occipitales derechas, con edema vasogénico y efecto de masa, compatibles con abscesos cerebrales, por lo que se decidió su derivación a un centro de mayor complejidad para tratamiento neuroquirúrgico.
Inició tratamiento antibiótico empírico con meropenem y vancomicina. Tras la derivación, se realizó drenaje quirúrgico de la colección supratentorial derecha. El cultivo del material obtenido permitió aislar Schaalia georgiae, bacilo grampositivo anaerobio de la flora oral. Se ajustó el tratamiento antibiótico a cefotaxima y metronidazol, con el objetivo de completar seis semanas por vía endovenosa.
Posteriormente desarrolló nueva focalidad neurológica con progresión de las lesiones al hemisferio contralateral. Se descartaron bacteriemia (hemocultivos negativos) y endocarditis infecciosa (ecocardiograma sin vegetaciones). Dada la localización de las nuevas lesiones, no pasibles de abordaje quirúrgico, se decidió continuar con tratamiento antibiótico endovenoso y realizar seguimiento imagenológico. En la segunda semana de tratamiento presentó rash maculopapular con eosinofilia y leve elevación de transaminasas, interpretado como farmacodermia por cefotaxima, por lo que se rotó esquema a linezolid y metronidazol, con buena evolución.
Completó seis semanas de tratamiento endovenoso y posteriormente continuó tratamiento oral con doxiciclina hasta completar 12 meses totales. Recibió además tratamiento anticonvulsivante profiláctico, corticoterapia y analgesia para dolor neuropático.
En el seguimiento, la resonancia magnética evidenció disminución progresiva de las lesiones. Clínicamente presentó mejoría del estado general, persistiendo paresia facio-braquial derecha, por lo que continúa en rehabilitación kinésica.
Los abscesos cerebrales en pediatría son infrecuentes, pero se asocian a elevada morbimortalidad y a secuelas neurológicas a largo plazo. Las cardiopatías congénitas cianóticas constituyen un factor predisponente relevante. La presentación clínica suele ser inespecífica; la tríada clásica de fiebre, cefalea y déficit neurológico focal se observa en un bajo porcentaje de los casos, lo que puede retrasar el diagnóstico.
En cuanto a la etiología, habitualmente son infecciones monomicrobianas, aislándose con mayor frecuencia Streptococcus spp. y Staphylococcus spp. El aislamiento de Schaalia georgiae es infrecuente y puede requerir tiempos prolongados de incubación, debido a sus condiciones de anaerobiosis y su frecuente participación en infecciones polimicrobianas. En este caso, el desarrollo microbiológico se obtuvo a los 14 días de iniciado el tratamiento.
El tratamiento combina drenaje quirúrgico y antibioticoterapia prolongada. La evidencia sugiere esquemas empíricos basados en cefalosporinas de tercera generación asociadas a metronidazol, con una duración aproximada de seis semanas, ajustándose posteriormente según la evolución clínica y los resultados microbiológicos. En este caso, el tratamiento incluyó antibioticoterapia endovenosa durante seis semanas, seguida de un esquema prolongado por vía oral con doxiciclina, en el contexto de alergia a betalactámicos.
En pacientes con cardiopatías congénitas, el manejo puede ser más complejo y requiere un seguimiento estrecho. Asimismo, este caso resalta la importancia de considerar focos odontológicos como puerta de entrada y de valorar estrategias de prevención, incluyendo la profilaxis antibiótica en procedimientos invasivos en pacientes de alto riesgo.
La meningitis tuberculosa es la forma más grave de tuberculosis extrapulmonar en la infancia y se asocia con elevada morbimortalidad y riesgo de secuelas neurológicas permanentes. Su diagnóstico continúa siendo un desafío debido a la inespecificidad de las manifestaciones clínicas iniciales y a la frecuente ausencia de antecedentes epidemiológicos evidentes. El reconocimiento precoz resulta fundamental para mejorar el pronóstico.
Describir el caso de una lactante con meningitis tuberculosa cuya presentación inicial simuló una meningitis bacteriana aguda y destacar la importancia de considerar esta etiología ante evoluciones clínicas atípicas.
Paciente femenina de 18 meses, vacunada con BCG, con esquema de inmunizaciones incompleto para la edad y sin antecedentes perinatológicos ni patológicos de relevancia. Consultó por dolor abdominal y vómitos biliosos de 48 horas de evolución en contexto afebril. Dos días antes había sido evaluada por dolor abdominal, indicándose cefalexina por sospecha de infección urinaria.
Al ingreso se planteó diagnóstico diferencial entre abdomen agudo médico y quirúrgico, descartándose patología quirúrgica. Durante la internación presentó rigidez de nuca sin irritabilidad ni nistagmo, por lo que se realizaron tomografía computada de cráneo, hemocultivos y punción lumbar.
El análisis del líquido cefalorraquídeo mostró hipoglucorraquia e hiperproteinorraquia, interpretándose inicialmente como meningitis bacteriana. Se inició tratamiento con ceftriaxona (100 mg/kg/día) y corticoterapia endovenosa. Los estudios complementarios evidenciaron anemia (Hb 7 g/dl), leucocitosis con neutrofilia y hemocultivos negativos. La tomografía computada de cráneo informó leve hipodensidad de sustancia blanca profunda periventricular bilateral, sin otros hallazgos significativos.
La evolución fue favorable hasta el quinto día de internación, cuando presentó deterioro clínico con fiebre, convulsión tónica focal, mirada fija, ptosis palpebral izquierda transitoria y rigidez de nuca. Al sexto día presentó una nueva convulsión tónico-clónica generalizada que requirió tratamiento con midazolam endovenoso, seguida de período postictal y movimientos atetósicos persistentes.
Ante la progresión neurológica y la falta de respuesta clínica esperada, se decidió su derivación a un centro de mayor complejidad. En el Hospital de Niños de La Plata se confirmó el diagnóstico de meningitis tuberculosa mediante identificación de bacilos ácido-alcohol resistentes en líquido cefalorraquídeo (Ziehl-Neelsen positivo). Posteriormente se documentó antecedente epidemiológico de contacto con tuberculosis y se inició tratamiento antituberculoso específico.
La meningitis tuberculosa debe incluirse entre los diagnósticos diferenciales de los síndromes meníngeos subagudos o de evolución desfavorable, aún en pacientes vacunados con BCG. La ausencia inicial de antecedentes epidemiológicos y la similitud clínica y citoquímica con otras meningitis pueden retrasar el diagnóstico.
En este caso, la progresión neurológica pese al tratamiento antibiótico adecuado constituyó el principal indicador para reconsiderar la etiología del cuadro. La sospecha clínica temprana y la búsqueda sistemática de antecedentes de contacto son fundamentales para iniciar tratamiento oportuno y reducir el riesgo de secuelas neurológicas permanentes.
Introducción: La meningitis bacteriana es una infección grave con morbimortalidad considerable, aún con terapia antimicrobiana eficaz. El riesgo de desarrollar complicaciones está relacionado con la edad y la patología subyacente del paciente, el patógeno causante, la gravedad y el tiempo de evolución de la enfermedad al momento de la presentación y, ocasionalmente, con retrasos en el inicio de la terapia antibiótica.
Las complicaciones tempranas, aquellas que ocurren durante la hospitalización o dentro del primer mes después del diagnóstico: convulsiones (30%), derrame subdural y empiema (15%), accidente cerebrovascular arterial (10-15%), edema cerebral (9%), hidrocefalia (5-15%), trombosis del seno venoso (5%), absceso cerebral (3%).
Describir un caso clínico de un paciente pediátrico con empiema subdural como complicación poco frecuente de meningitis por Neisseria meningitidis.
Paciente de 8 meses de edad, con antecedente reciente de meningococcemia por meningococo B. Comienza con tratamiento antibiótico con ceftriaxona, a los 5 días presenta registros febriles persistentes, por lo que se toman múltiples cultivos de LCR y HC, sin rescate de germen. Se rota tratamiento antibiótico a vancomicina.
A los 10 dias, inicia con vómitos incoercibles, por sospecha de hipertensión endocraneana, se realiza:
FO que evidencia edema de papila.
TAC de SNC que presenta dilatación de los ventrículos laterales y del tercer ventrículo.
PL con medición de PIC (> 35mmHg) confirmando diagnóstico de hipertensión endocraneana secundaria a hidrocefalia.
Se decide colocación de VDVP.
A su vez, presenta LCR con citoquímico patológico con glucorraquia y laboratorio con reactantes de fase aguda aumentados. Con estos resultados se decide rotar tratamiento antibiótico a meropenem, cumpliendo 21 días totales.
En este contexto, y por persistencia febril, se realiza RMN de cerebro y columna completa que informa: Colecciones subdurales anteriores y posteriores dorsolumbares. Refuerzo difuso de la pia-aracnoides al igual que de las raíces de la cola de caballo traduciendo inflamación persistente. Empiema T6 - L1.
Se agrega vancomicina al tratamiento antibiótico por 7 días totales.
El paciente evoluciona favorablemente. Se realiza RMN control a las 2 semanas, donde se evidencia desaparición de las colecciones subdural dorsolumbares, persistencia del realce difuso de la pía-aracnoides medular al igual que de las raíces de la cauda equina.
A modo de conclusión, destacamos la importancia de reconocer en pacientes con diagnóstico de meningitis bacteriana, signos y síntomas compatibles con complicaciones agudas. Ante la sospecha de alguna de ellas, la inmediatez de realizar estudios complementarios e iniciar tratamiento antibiótico dirigido determinará la evolución y pronóstico de los pacientes.
Las encefalitis son cuadros clínicos frecuentes en la edad pediátrica, caracterizan por inflamación del parénquima cerebral y se manifiestan con disfunción neurológica variable. Pueden ser por infección del sistema nervioso central o de etiología inmunomediada, algunas de las cuales pueden ser para o postinfecciosas. Se han identificado anticuerpos antineuronales intracelulares y anticuerpos contra antígenos de la membrana neuronal como causales de encefalitis inmunomediadas. El diagnóstico temprano permitiría tratamiento inmunomodulador precoz, lo cual mejora su pronóstico. Las complicaciones pulmonares son las más frecuentes y estudiadas, y en menor cantidad las complicaciones neurológicas que hasta el día de hoy se siguen estudiando y reportando nuevos casos como son la encefalopatía, Síndrome de Guillain-Barré, y encefalopatía hemorrágica necrotizante aguda.
Describir caso de encefalitis por COVID a partir de un caso ocurrido en el Hospital Municipal Dr. Héctor Cura de Olavarría en el mes de Noviembre de 2025.
Niña de 3 años, sin antecedentes de relevancia, presenta episodio de hipertonía, retroversión de la mirada y vómitos, en contexto de cuadro de vía aérea superior y fiebre de 5 días de evolución. En guardia se coloca oxígeno por máscara, se constata estado postictal, hiporreactividad,y repite movimientos en hemicuerpo izquierdo con pérdida de control de esfínteres, por lo que se administra Lorazepam 0,1 mg/kg, cediendo por completo a los 20 minutos. Se interpreta convulsión atípica, se interna, se solicita rx de tórax (normal), hisopado de fauces (negativo), EEG de sueño (sin paroxismos), orina completa (normal), Ag COVID (positivo). Cursa primer día en internación sin repetir episodio convulsivo, presentando registros febriles asociados a COVID. Luego de interconsulta con Neurología ante EEG normal, se otorga egreso hospitalario con pautas de alarma y aislamiento por 10 días, sin vacuna para COVID-19. A las 48 hs reconsulta por la mañana por astenia, adinamia, anorexia, en relación a persistencia de síndrome febril, donde se indican antitérmicos y se dan pautas. Por la tarde consulta nuevamente, en mal estado general y estado febril persistente, al momento del examen físico presenta convulsión tónico clónica generalizada con sialorrea, retrodesviación de la mirada, pupilas mióticas y sin reacción al dolor, que cede a los 3 minutos con la administración de Lorazepam. Se realiza hemoglucotest (115), laboratorio con leucocitosis (22100) y PCR de 87, en rx de tórax presencia de infiltrados difusos en base derecha, se interna, se realiza TAC de cerebro sin contraste normal. Repite episodio convulsivo, se impregna con Difenilhidantoína 20 mg/kg e ingresa a UCIP por estatus epiléptico, con deterioro neurológico progresivo que requirió asistencia ventilatoria mecánica, sedación y tratamiento empírico con ceftriaxona, aciclovir y dexametasona. En dicho servicio persistió con crisis convulsivas subintrantes refractarias pese a tratamiento de tercera línea (fenitoína, levetiracetam y topiramato), por lo que se sospechó Síndrome de Epilepsia Relacionada con Infección Febril (FIRES), iniciándose gammaglobulina. Evoluciona desfavorablemente con edema cerebral difuso (confirmado por nueva TAC), con signos clínicos de muerte encefálica y EEG compatible con trazado isoeléctrico, y fallece al 4º día de internación en UCIP tras episodio de desaturación severa y asistolia.
Este caso clínico pone de manifiesto que la infección por COVID-19 en la población pediátrica puede asociarse a complicaciones neurológicas graves, incluso en ausencia de síntomas respiratorios significativos, pudiendo la encefalitis o el estatus epiléptico refractario constituir la manifestación inicial de la enfermedad. La rápida progresión clínica de esta paciente evidencia el potencial neuroinvasivo e inflamatorio del SARS-CoV-2 y la importancia de considerar esta etiología ante cuadros neurológicos agudos febriles en niños. Si bien los mecanismos fisiopatológicos aún no se encuentran completamente esclarecidos, se plantea que la diseminación viral y la respuesta inmunoinflamatoria desencadenada podrían generar daño endotelial cerebral, angiopatía y lesiones del parénquima encefálico, favoreciendo el desarrollo de encefalitis y epilepsia relacionada con infección febril (FIRES). En conclusión, el COVID-19 continúa siendo una patología compleja y multisistémica, capaz de producir manifestaciones neurológicas severas y potencialmente mortales en pacientes pediátricos previamente sanos, lo que resalta la necesidad de un diagnóstico precoz, vigilancia estrecha y abordaje oportuno.
La criptococosis es una micosis sistémica causada por Cryptococcus neoformans y Cryptococcus gattii, habitualmente asociada a inmunosupresión. Sin embargo, en los últimos años se han reportado casos en pacientes inmunocompetentes, incluyendo población pediátrica. La afectación del sistema nervioso central constituye su forma más grave y la meningoencefalitis criptococócica representa una causa infrecuente de meningitis subaguda en niños. Aproximadamente el 19% de los casos pediátricos ocurren en pacientes inmunocompetentes. La presentación suele ser inespecífica, con cefalea, fiebre y vómitos, lo que favorece retrasos en el diagnóstico y el desarrollo de complicaciones como hidrocefalia e hipertensión.
Describir un caso de meningoencefalitis por Cryptococcus neoformans/gattii con hidrocefalia secundaria en un paciente pediátrico inmunocompetente.
Paciente masculino de 11 años, previamente sano, con tres semanas de cefalea intermitente, fiebre no documentada, dolor en miembros inferiores y vómitos. Presentó pérdida transitoria de conocimiento con movimientos involuntarios de las cuatro extremidades, por lo que fue internado. La tomografía evidenció hidrocefalia y fue derivado con sospecha de meningoencefalitis tuberculosa. Requirió drenaje ventricular externo y el estudio microbiológico del líquido cefalorraquídeo identificó Cryptococcus neoformans/gattii. Se descartaron tuberculosis, infección por VIH e inmunodeficiencia primaria. Recibió tratamiento de inducción con anfotericina B liposomal y fluconazol durante 21 días, seguido de consolidación con fluconazol oral. Presentó hipopotasemia secundaria al tratamiento y leucopenia transitoria. Posteriormente requirió colocación de válvula ventriculoperitoneal, con episodio de disfunción por obstrucción proximal y hemorragia intraventricular que evolucionaron favorablemente. Durante la internación se presentaron además alteraciones hidroelectrolíticas, estreñimiento y pérdida ponderal, requiriendo intervención nutricional y acompañamiento interdisciplinario. Evolucionó con resolución de la infección, adecuado funcionamiento valvular y recuperación neurológica completa
Discusión: La neurocriptococosis en pacientes pediátricos inmunocompetentes es infrecuente y representa un desafío diagnóstico. En este caso, la presentación subaguda y la hidrocefalia inicial orientaron inicialmente hacia la etiología tuberculosa. La identificación microbiológica precoz permitió instaurar un tratamiento específico y mejorar el pronóstico. La hidrocefalia constituyó una complicación central que requirió manejo neuroquirúrgico escalonado. Asimismo, el caso resalta la importancia del monitoreo de los efectos adversos de la anfotericina B y del abordaje multidisciplinario en internaciones prolongadas.
Conclusiones: La meningoencefalitis criptococócica debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de meningitis subaguda con hidrocefalia en niños, aun sin inmunodeficiencia conocida. El diagnóstico etiológico temprano, el manejo adecuado de la hipertensión endocraneana y el tratamiento antifúngico oportuno son fundamentales para mejorar la evolución clínica y disminuir las secuelas neurológicas.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
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| 11517 Más allá de la PTI idiopática: citomegalovirus como desencadenante y perpetuador de trombocitopenia inmune refractaria. A propósito de dos casos pediátricos Casos clínicos |
VALERIA COLICHELLI | |
| 11666 Sífilis adquirida posnatal en lactante con presentación compatible con sífilis congénita. A propósito de un caso Casos clínicos |
CARLA BELLOME | |
| 11700 A propósito de un caso: “Pseudoparálisis de Parrot como forma de presentación de sífilis congénita: un desafío diagnóstico” Infecciones congénitas y neonatales |
CAMILA BELÉN ALMIRÓN | |
| 11789 A PROPÓSITO DE UN CASO;TUBERCULOSIS CONGÉNITA/PERINATAL CON COMPROMISO PULMONAR, MILIAR Y DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL Infecciones congénitas y neonatales |
MARIBEL SOLIZ REA | |
| 11811 Una presentación infrecuente de Streptococcus agalactiae: a propósito de un caso de miositis neonatal Infecciones congénitas y neonatales |
CATALINA SCABONE GAITAN | |
| 11877 Infección por CMV congénita vs adquirida. Reporte de caso Infecciones congénitas y neonatales |
JULIETA MELINA QUINTANS | |
| 11945 A propósito de un caso: Síndrome Inflamatorio Multisistémico (MIS-C) asociado a SARS-CoV-2, el desafío diagnóstico en la era post-COVID. Casos clínicos |
DELFINA CASTELO | |
| 12096 Transmisión vertical de Mycoplasma hominis en un prematuro extremo: A propósito de un caso Infecciones congénitas y neonatales |
CATHERIN LISBETH CHANGO RIVERA |
El Síndrome Inflamatorio Multisistémico Pediátrico (MIS-C) asociado a SARS-CoV-2 es una complicación post infecciosa grave caracterizada por fiebre persistente, inflamación sistémica y compromiso cardiovascular predominante. La enfermedad de Kawasaki (EK) es una vasculitis sistémica aguda de vasos de pequeño y mediano calibre y constituye la primera causa de cardiopatía adquirida en la infancia. Afecta principalmente a niños menores de 5 años y, en ausencia de tratamiento, hasta un 25% de los pacientes puede desarrollar aneurismas coronarios. La similitud de las manifestaciones clínicas de ambas entidades, especialmente en formas incompletas o atípicas, representa un desafío diagnóstico y terapéutico de alta relevancia práctica.
Describir un caso de vasculitis sistémica pediátrica con compromiso cardiovascular severo cuyo diagnóstico diferencial incluyó EK y MIS-C.
Paciente femenina de 4 años, sin antecedentes patológicos de importancia, con antecedente de síndrome de pie mano boca 15 días previos. En control de salud rutinario se evidencia adenopatía cervical con febrícula de 24 hs de evolución, interpretándose inicialmente como adenopatía reactiva. A las 72 horas reconsulta por fiebre persistente aumento de adenopatía, odinofagia, vómitos y rash. Se interna.
Al examen físico se encuentra febril, adenopatía laterocervical derecha 5x5 cm indurada, fauces eritematosas, rash maculopapular escarlatiniforme en tronco y miembros en áreas de extensión. Posteriormente agrega inyección conjuntival, lengua aframbuesada y dolor abdominal.
Se realiza laboratorio que informa leucocitosis con neutrofilia, monotest y ASTO negativo. Ecg normal. Hemocultivos y urocultivo negativos. Ante sospecha diagnóstica de enfermedad de Kawasaki se deriva a centro de mayor complejidad.
Evoluciona con disfunción ventricular sistólica leve que requiere inotrópicos por 24 horas y medicación cardiológica. Se indica gammaglobulina intravenosa 2 g/kg y AAS a altas dosis. Por persistencia febril con cultivos seriados negativos, se plantea como diagnóstico diferencial MIS-C. Se obtienen serologías que resultan IgG COVID positiva, IgM negativa. Curso internación por 2 semanas con recuperación completa de la función ventricular.
La diferenciación entre enfermedad de Kawasaki (EK) y síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (MIS-C) continúa representando un desafío clínico debido a la superposición de sus manifestaciones, incluyendo fiebre persistente, compromiso mucocutáneo, adenopatías y afectación cardiovascular. En nuestro caso, la edad de presentación, el contexto epidemiológico y la positividad de IgG para SARS-CoV-2 orientaron hacia un proceso inflamatorio postinfeccioso compatible con MIS-C.
Sin embargo, la coexistencia de características clínicas compartidas con la EK pone de manifiesto la dificultad de establecer una distinción temprana entre ambas entidades. Por lo tanto el alto índice de sospecha, el reconocimiento precoz y el inicio oportuno del tratamiento inmunomodulador son determinantes para reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Asimismo, se resalta el valor de los controles de salud y del primer nivel de atención como espacios clave para la detección temprana de enfermedades potencialmente graves, favoreciendo una derivación oportuna y un abordaje multidisciplinario adecuado.
La sífilis es una infección causada por Treponema pallidum que puede transmitirse por vía sexual, congénita o perinatal. Constituye un problema de salud pública debido al aumento sostenido de casos en Argentina y a las graves complicaciones que puede ocasionar cuando no se diagnostica y trata oportunamente. La sífilis congénita resulta de la transmisión vertical en gestantes con infección no tratada, tratada de manera inadecuada o no diagnosticada. El compromiso sistémico puede expresarse de múltiples formas, afectando diversos órganos y sistemas. Dentro de las lesiones óseas podemos mencionar: osteomielitis, periostitis y osteocondritis; estas lesiones pueden expresarse como una parálisis aparente secundaria al dolor causado por la inflamación alrededor del hueso conocida como Pseudoparálisis de Parrot. El diagnóstico de sífilis se basa en pruebas serológicas treponémicas (FTA Abs o TPHA) y no treponémicas (VDRL y RPR). Estas últimas detectan anticuerpos inespecíficos, por lo que pueden presentar resultados falsamente negativos cuando existen títulos muy elevados de anticuerpos, fenómeno conocido como “efecto prozona”.
- Reflexionar sobre las limitaciones del tamizaje prenatal y la necesidad de mantener una alta sospecha clínica ante hallazgos compatibles con infección congénita de sífilis.
- Destacar la importancia del trabajo interdisciplinario para establecer diagnósticos y tratamientos adecuados.
Lactante de 2 meses y 18 días de edad, que ingresa a sala de internación por cuadro de 6 horas de evolución caracterizado por impotencia funcional del miembro superior izquierdo y llanto ante la movilización activa, fiebre en contexto de cuadro respiratorio y descamación cutánea en palma derecha. Como antecedentes perinatales, fue una recién nacida de término, peso adecuado para la edad gestacional, madre con hipertensión arterial gestacional severa y consumo problemático de sustancias. Los controles prenatales informaban VDRL materna no reactiva durante el segundo trimestre y al momento del parto.
Al ingreso se realizó radiografía de hombro izquierdo donde se evidencia una solución de continuidad cortical a nivel de la diáfisis humeral. Frente a dichos hallazgos se aborda en conjunto con servicio de ortopedia y traumatología, quienes indican inmovilización y solicitan resonancia magnética con contraste. Ante la sospecha inicial de osteomielitis, servicio de infectología indica comenzar tratamiento con clindamicina previa toma de hemocultivos, completando 5 días hasta la reevaluación diagnóstica.
Por la presencia de lesiones líticas bilaterales en la diáfisis humeral observadas en controles radiográficos posteriores y ante la sugerencia del servicio de diagnóstico por imágenes, se solicitaron estudios serológicos del binomio madre e hija, obteniéndose una VDRL reactiva de 1:64 y 1:16 dils respectivamente.
Con estos hallazgos se reinterpretó el cuadro como sífilis congénita con compromiso osteoarticular y pseudoparálisis de Parrot secundaria. Se inició tratamiento con penicilina G sódica presentando mejoría del cuadro inicial. Se descartó compromiso de sistema nervioso central mediante punción lumbar y como parte de la evaluación integral se realizaron ecografía abdominal, ecografía transfontanelar y fondo de ojo, todos con resultados normales. La radiografía de huesos largos evidenció además lesiones líticas en “sacabocados” en ambas tibias.
La sífilis, comúnmente llamada “la gran simuladora”, presenta múltiples y variadas manifestaciones clínicas. Es necesario reconocer las limitaciones de los test diagnósticos y la existencia del efecto de prozona, para evitar retrasos diagnósticos y complicaciones. El diagnóstico de Pseudoparálisis de Parrot es difícil de realizar durante el período neonatal, ya que los hallazgos típicos de edades más avanzadas como hipotonía y omalgia son difíciles de ser evaluados. El diagnóstico precoz y el abordaje interdisciplinario permiten instaurar un tratamiento oportuno, evitando terapias antibióticas inadecuadas, prolongación de la internación y la realización de procedimientos invasivos.
La tuberculosis congénita y perinatal es una forma poco común pero potencialmente grave de infección provocada por el Mycobacterium tuberculosis en recién nacidos y niños pequeños. Usualmente, sus síntomas son poco específicos, con signos que pueden parecerse a otras enfermedades infecciosas o inflamatorias, lo que complica su diagnóstico en el momento adecuado y lleva a una significativa morbimortalidad cuando el tratamiento se retrasa.
Aunque se han logrado avances en las estrategias para controlar la tuberculosis, diagnosticarla en la etapa congénita y perinatal sigue siendo complicado debido a su baja frecuencia, la limitada efectividad de algunas pruebas diagnósticas y la falta de sospecha clínica inicial. Además, hay pocas publicaciones y series de casos que puedan ayudar a definir con mayor claridad las distintas formas de presentación, especialmente aquellas vinculadas a un compromiso que afecta a múltiples sistemas.
Este caso destaca el compromiso pulmonar, miliar y neurológico en una lactante, así mismo su evolución favorable tras el inicio precoz de tratamiento antituberculoso y seguimiento multidisciplinario. Su análisis resalta la importancia de mantener una alta sospecha diagnóstica para mejorar los resultados clínicos.
Describir un caso de tuberculosis congénita/perinatal con compromiso pulmonar, miliar y neurológico, destacando los desafíos diagnósticos y la relevancia del abordaje terapéutico multidisciplinario.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
1. Describir las manifestaciones clínicas, radiológicas y microbiológicas que permitieron establecer el diagnóstico de tuberculosis congénita/perinatal.
2. Analizar las dificultades diagnósticas asociadas a la presentación de tuberculosis congénita/perinatal en lactantes expuestos a tuberculosis materna.
3. Presentar el abordaje terapéutico multidisciplinario implementado y su impacto en la evolución de la paciente.
Lactante con antecedente epidemiológico relevante, madre acudió en reiteradas oportunidades a controles médicos extrainstitucionales durante el período perinatal por sintomatología respiratoria de 4 meses de evolución, no fue considerada de relevancia clínica en las evaluaciones realizadas, otorgándole el alta médica en el posparto pese a la presencia de los síntomas. Por persistencia de los mismos, en su periodo puerperal, acude a la guardia de esta institución, siendo valorada e internada por clínica médica, diagnosticado tuberculosis miliar.
La lactante es internada sin sintomatología, clínicamente estable y sin signos neurológicos. Los estudios iniciales solicitados en conjunto con infectología infantil, evidenciaron leucocitosis, PCR elevada, radiografía de tórax con infiltrado algodonoso bilateral, prueba tuberculínica negativa, cultivo de lavado gástrico seriado positivo para Mycobacterium tuberculosis complex sensible a rifampicina e isoniazida; hemocultivos x2, cultivo de LCR, urocultivo de gérmenes comunes: negativos; citoquímico de LCR normal, hemocultivos x2 para Mycobacterium positivos; urocultivo para Mycobacterium negativo, Urocultivo + tinción de Ziehl Neelsen y Genexpert de LCR a la espera de resultado, virológico de secreciones nasofaríngeas y COVID-19 negativo. Además, por hallazgos en radiografía, se realiza TAC de tórax evidenciando imágenes nodulares y micronodulares de distribución difusa compatibles con patrón miliar y TAC cerebral observándose calcificaciones puntiformes supratentoriales. Por todo lo anteriormente mencionado, se instaura tratamiento antituberculoso de primera fase con isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol, asociado inicialmente a corticoterapia, cumpliendo esquema durante la estancia hospitalaria con seguimiento multidisciplinario por Infectología infantil, neumonología, endocrinología, nutrición, oftalmología y estimulación temprana, hasta el día del egreso hospitalario.
La tuberculosis congénita/perinatal es una entidad infrecuente y de elevada morbimortalidad, cuyo diagnóstico puede verse dificultado por la presentación clínica inespecífica y la baja sensibilidad de algunas pruebas iniciales. En este caso, el antecedente materno fue clave para orientar la sospecha diagnóstica y confirmar la infección mediante estudios microbiológicos e imagenológicos. El inicio oportuno del tratamiento antituberculoso, asociado a corticoterapia y seguimiento multidisciplinario, permitió una evolución favorable. Este caso destaca la importancia de mantener un alto índice de sospecha en lactantes expuestos a tuberculosis materna y de fortalecer el diagnóstico precoz durante el embarazo y puerperio para mejorar el pronóstico neonatal.
La infección congénita por citomegalovirus (CMVc), la infección congénita más frecuente y una de las principales causas no genéticas de hipoacusia neurosensorial y enfermedades cerebrales, carece de un método de screening en recién nacidos. A su vez, ante sospechas clínicas tardías resulta dificultoso confirmar si la misma es congénita o adquirida debido a la necesidad de obtener muestras dentro de las primeras 2 a 3 semanas de vida.
Describir un caso de infección por citomegalovirus neonatal sintomático, su forma diagnóstica y posible tratamiento.
Paciente de 2 meses de edad, RNT con PAEG y embarazo controlado, consulta por ictericia progresiva desde el 3er día de vida, con un laboratorio con anemia, linfocitosis, aumento de transaminasas hepáticas, hiperbilirrubinemia directa y GGT elevada, mostrando un patrón colestásico.
Como datos perinatológicos positivos presentaba serología materna del segundo trimestre con una IgG (+) y una IgM (-) para toxoplasmosis, sin determinaciones previas o posteriores. Presentaba FEI constatado normal, no había realizado fondo de ojo ni otoemisiones acústicas.
Al exámen físico se constata ictericia en piel y mucosas (hasta pies) y hepatomegalia de 3 traveses de dedo por debajo del reborde costal. Niega coluria y/o acolia.
Se realiza diagnóstico de colestasis y se pide una ecografía de abdomen con doppler hepático, la cual descarta atresia de vías biliares como causa de la misma. Se solicita un nuevo laboratorio con serologías virales, así como una orina completa, un urocultivo, y una radiografía de tórax, para evaluar posibles malformaciones asociadas como parte de un síndrome genético. Se obtiene resultado con linfocitosis, trombocitosis, anemia, hepatograma empeorado con triglicéridos aumentados, hipernatremia, y una acidosis láctica. Se decide internación para diagnóstico y tratamiento del paciente.
Durante la misma se constata serología positiva para CMV tanto IgG como IgM, asociado a viruria positiva. Debido a que estas determinaciones fueron luego de la 3er semana de vida, no se puede establecer si la afección es congénita o adquirida, motivo por el cual se decide realizar determinación del virus en la sangre del estudio de la pesquisa neonatal, el cual se informa negativo, no pudiendo descartar infección congénita ya que la sensibilidad de este estudio es del 30%. Se realizan estudios para valorar el daño de órgano blanco, dando como resultado un fondo de ojo y otoemisiones acústicas normales; y una ecografía cerebral con una calcificación cerebral, con posterior realización de una TAC de encéfalo normal.
El paciente recibió tratamiento de sostén y estimulación temprana, pero no ganciclovir, debido a la falta de afección de SNC.
La infección por CMV es la infección congénita más frecuente, con una prevalencia que oscila entre el 0,3 y 2,4%. La mayoría se produce por una primoinfección materna durante el embarazo, mediante la cual se estima que un 40% de los fetos adquiere la infección, y sólo un 10% presenta sintomatología al nacimiento, mitad de los cuales presentarán secuelas permanentes a causa de la misma.
La transmisión vertical puede ser por vía transplacentaria, por ingesta de secreciones internas infectadas al momento del nacimiento; o postnatal, a través de la lactancia o del contacto con secreciones.
La infección sintomática puede cursar con hepatoesplenomegalia e ictericia, exantema petequial, microcefalia y afectación del sistema nervioso central. Menos frecuentemente pueden presentar coriorretinitis con o sin atrofia del nervio óptico y neumonía intersticial. En el laboratorio se puede hallar linfocitosis atípica, aumento de transaminasas hepáticas, hiperbilirrubinemia directa y trombocitopenia. Como consecuencias a largo plazo se destacan la hipoacusia neurosensorial, el retraso mental y alteraciones en el desarrollo psicomotor.
El diagnóstico se realiza con el aislamiento viral mediante cultivo de orina y/o secreciones en las primeras 3 semanas de vida. Pasado este plazo no se puede diferenciar la infección congénita de la adquirida. En estos casos, como el descrito, se puede solicitar PCR para CMV en la muestra sanguínea de la pesquisa neonatal, la cual es tomada dentro de los primeros días del nacimiento, para poder así realizar el diagnóstico diferencial.
Actualmente el tratamiento se basa principalmente en medidas de sostén y estimulación temprana, reservándose el uso de ganciclovir para pacientes sintomáticos con afección del SNC, debido al alto número de efectos secundarios, la necesidad de acceso intravenoso y un seguimiento estrecho durante el tratamiento, y los efectos a largo plazo desconocidos.
Queremos enfatizar la importancia de tener presente esta entidad para poder sospecharla de forma temprana, realizar las determinaciones diagnósticas de forma oportuna y comenzar con las medidas de sostén y estimulación temprana de inmediato, disminuyendo la probabilidad de secuelas graves a largo plazo.
La púrpura trombocitopénica inmune (PTI) es un trastorno autoinmune caracterizado por destrucción plaquetaria mediada por anticuerpos y alteración de la producción plaquetaria. En pediatría, la mayoría de los casos se clasifican como idiopáticos; sin embargo, múltiples agentes infecciosos han sido implicados como desencadenantes inmunológicos. Entre ellos, el citomegalovirus (CMV) ocupa un lugar relevante debido a su capacidad de inducir disfunción inmunológica sostenida, activación policlonal linfocitaria y fenómenos de autoinmunidad secundaria. La infección aguda por CMV puede asociarse no solo al inicio de PTI, sino también a formas persistentes o refractarias al tratamiento estándar con inmunoglobulina endovenosa (IGIV). En estos escenarios, el reconocimiento etiológico precoz adquiere relevancia terapéutica, ya que la persistencia de replicación viral podría actuar como factor perpetuador de la trombocitopenia.Presentamos dos casos pediátricos de PTI asociada a infección aguda por CMV, con evoluciones clínicas contrastantes, resaltando el impacto del diagnóstico etiológico temprano y el potencial rol del tratamiento antiviral en casos refractarios.
-Analizar la asociación entre infección aguda por CMV y desarrollo de PTI en pacientes pediátricos.
-Destacar la importancia de la pesquisa etiológica precoz mediante serologías virales en trombocitopenias agudas.
-Describir diferentes patrones evolutivos de PTI asociada a CMV.
-Reflexionar sobre el rol del tratamiento antiviral en pacientes con respuesta insuficiente a terapias convencionales.
-Resaltar la necesidad de un abordaje multidisciplinario entre pediatría, hematología e infectología.
Caso 1 Paciente preescolar femenina de 3 años y 7 meses, residente de Herrera (Entre Ríos), previamente sana, que consulta por hematomas y dolor en miembros inferiores de cinco días de evolución, asociados a dos episodios de epistaxis. El laboratorio inicial evidenció: GB 8000/mm³ (46% neutrófilos, 46% linfocitos), Hb 10 g/dl, Hto 29,5% y plaquetas 12.000/mm³. Ante la sospecha de PTI se realizaron frotis de sangre periférica, dosaje de inmunoglobulinas y panel de serologías virales, iniciándose tratamiento con IGIV a dosis de 1 g/kg. Las serologías confirmaron infección aguda por CMV (IgM positiva, IgG negativa). A las 48 horas del tratamiento, el recuento plaquetario ascendió a 168.000/mm³, con resolución clínica completa. La paciente fue externada con seguimiento ambulatorio por pediatría y hematología infantil, sin recaídas ni nuevas intervenciones durante 12 meses de seguimiento.
Caso 2 Paciente escolar femenina de 9 años, residente de Concepción del Uruguay (Entre Ríos), sin antecedentes de relevancia, que consulta por cuadro de infección de vías aéreas superiores de una semana de evolución, asociado posteriormente a hematomas, dolor en miembros inferiores y epistaxis. El laboratorio inicial mostró: GB 9600/mm³ (37% neutrófilos, 47% linfocitos), Hb 13,7 g/dl, Hto 40,9% y plaquetas 19.000/mm³. Se solicitaron serologías virales y frotis de sangre periférica, iniciándose tratamiento con IGIV a dosis de 1 g/kg. La serología informó CMV IgM positiva. A diferencia del primer caso, presentó respuesta hematológica insuficiente: a las 48 horas persistía con 25.000 plaquetas/mm³ y al cuarto día descendió nuevamente a 15.000/mm³. Se administró una segunda dosis de IGIV con ascenso transitorio a 109.000/mm³, otorgándose el alta hospitalaria. Sin embargo, reingresó a la semana con nuevo descenso plaquetario a 13.000/mm³. Ante la refractariedad clínica y la persistencia de actividad viral, se realizó interconsulta con infectología, decidiéndose inicio de valganciclovir VO a dosis de 16 mg/kg/dosis cada 12 horas. A las 24 horas del inicio del antiviral se observó ascenso plaquetario a 59.000/mm³, con posterior recuperación sostenida. La paciente completó seis semanas de tratamiento antiviral con excelente tolerancia, alcanzando remisión clínica y hematológica completa, sin recaídas posteriores durante el seguimiento prolongado.
La comparación entre ambos casos evidencia la heterogeneidad clínica de la PTI asociada a CMV y refuerza la necesidad de reconsiderar el concepto de “PTI idiopática” en pediatría. Mientras una paciente presentó respuesta rápida y sostenida a IGIV, la otra evolucionó con refractariedad y recaída precoz, sugiriendo un rol activo del CMV como perpetuador de la disfunción inmune. En este contexto, el rápido ascenso plaquetario posterior al inicio de valganciclovir plantea un posible beneficio del tratamiento antiviral en casos seleccionados. Estos casos resaltan la importancia de obtener serologías virales tempranas, previo al inicio de inmunoterapia, y de sostener un abordaje multidisciplinario entre pediatría, hematología e infectología. La identificación precoz del CMV puede modificar la interpretación fisiopatológica y orientar decisiones terapéuticas individualizadas en pacientes con PTI refractaria.
La sífilis en lactantes representa un desafío diagnóstico debido a la superposición clínica entre las formas congénitas y las infecciones adquiridas posnatales. En este grupo etario, la transmisión vertical constituye el mecanismo predominante, mientras que la sífilis adquirida por contacto no sexual e intrafamiliar es excepcional y se encuentra escasamente reportada en la literatura, generalmente vinculada al contacto estrecho con convivientes portadores de lesiones activas.
La baja frecuencia de esta modalidad de transmisión genera una importante laguna diagnóstica.
Se presenta el caso de un lactante de 4 meses con manifestaciones inicialmente compatibles con sífilis congénita cuyo análisis clínico, serológico y epidemiológico permitió reinterpretar el cuadro como sífilis adquirida posnatal.
Presentar un caso de sífilis en un lactante de 4 meses con manifestaciones inicialmente compatibles con sífilis congénita, destacando el aporte del abordaje clínico, serológico y epidemiológico para el diagnóstico diferencial y la identificación de la probable fuente de transmisión.
Antecedentes personales: Paciente de 4 meses de edad, RNT (39sem) PAEG (3.740kg), presenta 5 controles en el embarazo, serologías primer trimestre realizadas negativa, sin internaciones previas, fondo de ojos normales, OEA pendientes, vacunas incompletas pendientes 4 m, se alimenta a pecho materno exclusivo y recibe sulfato ferroso + vitaminas acd. Niega antecedentes familiares de jerarquía. Convive con padre y madre. Cuidado ocasional de tia materna.
Motivo de consulta: Lesión en piel
Inicia 20 dias previos a su internación con una lesión en piel de características eritematosa en región interna de codo izquierdo la cual consulto en localidad de origen, donde le indicaron mupirocina tópica por interpretación de impétigo. Familiar relata que dichas lesiones se generalizaron agregando registros febriles. Reconsulta el dia 6/1 por lesiones en piel.
Al examen físico: Clinicamente y hemodinamicamente compensado, afebril, en suficiencia cardiorrespiratoria, se constatan lesiones en piel maculopapulares eritematosas generalizadas sin respetar palmas de manos y plantas de pies, con aspecto descamativos, sin prurito. Mucosas indemne.
Estudios complementarios: se realiza laboratorio con aumento de transaminasas y reactante de fase aguda, vdrl positivo 512dils, ecografía abdominal con hepatoesplenomegalia, rx de huesos largos con periostitis, vdrl en LCR negativo, orina completa dentro de parametros normales
Diagnóstico presuntivo inicial: Sifilis congenita.
Tratamiento: Se indica tratamiento endovenoso con Penicilina G. Sodica 50.000 ui/kg/dosis en consenso con servicio de infectologia infantil.
Evolución: Curso internación clinicamente y hemodinamicamente compensado, afebril. Realizó 10 días de tratamiento endovenoso con penicilina a dosis previamente mencionadas y en seguimiento por servicio de infectología infantil.
Se realizó catastro familiar a todos los contactos estrechos con vdrl, padre y madre con resultados negativos, tía materna resultado positivo.
Se reinterpreta cuadro clínico como sífilis adquirida por tia materna quien presentaba a su evaluación ademas de vdlr positiva, multiples placas blanquecinas y erosiones superficiales en mucosa yugal y paladar.
En la edad pediátrica, la sífilis con relación al momento de la adquisición puede ser congénita o adquirida.
La sífilis adquirida después del nacimiento en niños es poco frecuente y puede estar relacionada con el contacto sexual.
Dado que la sífilis se conoce principalmente como una enfermedad de transmisión sexual, las preocupaciones de protección infantil hacen que sea obligatorio descartar el abuso sexual al investigar un caso de sífilis en la primera infancia.
En el caso descripto no se encontraron evidencias de abuso sexual. La infección se introdujo por contacto directo con lesiones activas, especialmente en mucosas, durante prácticas habituales de cuidado por parte de su tía materna.
Este caso enfatiza la necesidad de realizar tamizaje y tratamiento de los contactos cercanos, así como de fortalecer las medidas de educación sanitaria y vigilancia en salud infantil, con el fin de prevenir nuevas infecciones y proteger la integridad del menor.
Como también resalta la importancia del abordaje integral y epidemiológico en patologías infecciosas pediátrica.
En conclusión, este caso de sífilis adquirida posnatal en lactante de 4 meses fue muy instructivo ya que su diagnóstico facilitó la identificación en sus contactos estrechos.
Los micoplasmas genitales, entre ellos Mycoplasma hominis y Ureaplasma spp., colonizan el tracto genital femenino y pueden participar en infecciones intra amnióticas ascendentes asociadas a corioamnionitis, ruptura prematura de membranas (RPM) y parto prematuro. Su detección representa un desafío diagnóstico debido a la ausencia de pared celular y a sus requerimientos microbiológicos particulares, que dificultan su identificación mediante métodos convencionales. En el período neonatal, pueden asociarse a infecciones respiratorias de evolución prolongada, especialmente en prematuros extremos. El reconocimiento de estos patógenos requiere una alta sospecha clínica y la utilización de métodos diagnósticos específicos.
Describir un caso de infección respiratoria neonatal asociada a Mycoplasma hominis en un prematuro extremo con evidencia de transmisión vertical.
Recién nacido masculino de 26,6 semanas de edad gestacional, peso al nacer 915 g (percentilo 50), nacido por cesárea ante sospecha de corioamnionitis materna, en contexto de RPM de 4-5 días de evolución, leucocitosis y dinámica uterina. Como antecedentes maternos presenta consumo problemático de sustancias y tabaquismo. Durante la gestación se documentó colonización genital por Mycoplasma hominis y Ureaplasma urealyticum.
Ingresó a la unidad de cuidados intensivos neonatales con diagnóstico de prematuridad extrema y síndrome de dificultad respiratoria, recibiendo surfactante y asistencia respiratoria mecánica durante las primeras 30 horas de vida, con posterior pase a ventilación no invasiva. Recibió tratamiento antibiótico empírico (Ampicilina y Gentamicina por 48 horas) por sospecha de sepsis precoz que con hemocultivos negativos se suspende. Posteriormente presentó un episodio de sepsis tardía a foco abdominal con rescate en de Staphylococcus haemolyticus. en 1 hemocultivo, con urocultivo negativo y punción lumbar frustra. Recibió Vancomicina y Piperacilina Tazobactam durante 10 días totales.
Tuvo una evolución respiratoria tórpida, con persistencia de secreciones traqueales abundantes y blanquecinas, necesidad de aspiraciones frecuentes y dificultad para la extubación, pese a requerimientos ventilatorios bajos y estables. Las radiografías de tórax mostraron en forma persistente un patrón intersticial bilateral, sin consolidaciones ni cambios evolutivos significativos. Presentó una leve leucocitosis con niveles bajos de proteína C reactiva. Se realizó un panel respiratorio de FilmArray para gérmenes comunes de una muestra de aspirado traqueal sin rescate microbiológico.
Frente al cuadro atípico, y a la negatividad del FilmArray, a los 20 días de vida se envió muestra a laboratorio de referencia para diagnóstico de Mycoplama spp y Ureplasma spp. Se informó la detección de M. hominis por PCR en secreciones respiratorias por aspirado traqueal y en el cultivo de placenta. Se inició tratamiento con claritromicina 10 días totales.
La evolución fue favorable, con marcada disminución de las secreciones traqueales y posterior extubación exitosa a las 72 horas. Requirió soporte respiratorio con Canula de Alto Flujo/Presion Positiva de la Via Aerea (CPAP) durante 54 días, evolucionando a displasia broncopulmonar.
Se logró la suspensión completa del soporte ventilatorio a las 39,4 semanas de edad corregida y, finalmente, egresó a los 96 días de vida en buen estado general y con adecuada evolución ponderal, siendo derivado a centro de menor complejidad para seguimiento.
Mycoplasma hominis es un microorganismo infrecuentemente reconocido como agente de infección neonatal debido a las limitaciones de los métodos diagnósticos convencionales. En este caso, considerando la clínica del neonato con la colonización genital materna, el aislamiento placentario asociado a corioamnionitis y la detección molecular en aspirado traqueal del recién nacido, constituyen hallazgos concordantes que respaldan la probable transmisión vertical del microorganismo. Si bien se observó mejoría clínica posterior a la administración de claritromicina, la resistencia intrínseca de M. hominis a los macrólidos impide establecer una relación causal entre el tratamiento y la evolución observada. Este caso destaca la importancia de considerar micoplasmas genitales en prematuros extremos con antecedentes de infección intraamniótica y evolución respiratoria prolongada, así como el valor de las técnicas moleculares para identificar patógenos habitualmente sub diagnosticados y orientar el abordaje clínico en situaciones complejas.
La infección neonatal continúa siendo una causa importante de morbimortalidad en los primeros días de vida. Streptococcus agalactiae (estreptococo del grupo B) constituye uno de los principales agentes etiológicos, asociado clásicamente a sepsis, neumonía y meningitis. Sin embargo, las presentaciones focales invasivas son infrecuentes y pueden representar un desafío diagnóstico.
La miositis neonatal asociada a absceso muscular es una infección poco frecuente del tejido muscular, generalmente secundaria a diseminación hematógena. Su agente etiológico más habitual es Staphylococcus aureus, siendo excepcional la participación de S. agalactiae. Debido a la inespecificidad de los síntomas y a la escasez de casos reportados, el diagnóstico suele requerir un alto índice de sospecha clínica.
Presentar el caso clínico de un recién nacido de 22 días de vida con miositis asociada a absceso muscular del miembro superior derecho por Streptococcus agalactiae, destacando las dificultades diagnósticas y la importancia de su reconocimiento precoz.
Paciente masculino de 22 días de vida, recién nacido a término, peso adecuado para la edad gestacional, producto de embarazo controlado. Consultó por inmovilidad del miembro superior derecho de 24 horas de evolución, sin antecedentes de traumatismo ni otros síntomas asociados.
Al examen físico se encontraba en buen estado general, hemodinámicamente estable, con ausencia de movilidad espontánea del miembro superior derecho y posición antálgica. Se realizaron radiografías de tórax y hombro, sin hallazgos patológicos.
Debido a la persistencia de la sintomatología se decidió su internación en el servicio de Neonatología. El laboratorio inicial evidenció leucocitosis (15.940/mm³) y elevación de reactantes de fase aguda (PCR 1,06 mg/dl y eritrosedimentación 49 mm/h), con creatinfosfoquinasa dentro de parámetros normales.
Durante la internación presentó registro febril, por lo que se obtuvieron hemocultivosx2 e inició tratamiento antibiótico empírico con vancomicina y cefotaxima.
Fue evaluado por Neurología Pediátrica, constatándose impotencia funcional del miembro superior derecho secundaria al dolor, sin evidencia de foco neurológico agudo. La ecografía transfontanelar fue normal. La punción lumbar no mostró alteraciones y los estudios virales resultaron negativos.
Asimismo, fue valorado por Cardiología Pediátrica, con ecocardiograma Doppler sin particularidades.
La ecografía inicial de partes blandas no evidenció hallazgos patológicos. Ante la persistencia de la clínica y la respuesta insuficiente a la analgesia, se realizó resonancia magnética de hombro y región cervicotorácica. El estudio mostró compromiso inflamatorio de los músculos deltoides, supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor, asociado a una colección de aproximadamente 6 mm en relación con el acromion, compatible con miositis y absceso intramuscular. No se observaron alteraciones óseas, medulares ni compromiso del plexo braquial.
Posteriormente, los hemocultivos resultaron positivos para Streptococcus agalactiae. Con este hallazgo se adecuó el tratamiento antibiótico a ampicilina endovenosa, completando 14 días de tratamiento bajo seguimiento conjunto con Infectología.
La evolución fue favorable, con resolución de la fiebre y recuperación progresiva de la movilidad del miembro afectado. Al egreso hospitalario presentaba movilidad conservada y buen estado general.
La miositis neonatal por Streptococcus agalactiae constituye una presentación clínica infrecuente pero potencialmente grave. La ausencia de signos específicos y la baja frecuencia de esta entidad pueden retrasar el diagnóstico, especialmente cuando los estudios iniciales resultan normales.
Este caso resalta la importancia de considerar infecciones musculoesqueléticas dentro de los diagnósticos diferenciales ante la impotencia funcional de un miembro en el período neonatal, aun en ausencia de manifestaciones sistémicas relevantes. Asimismo, destaca el valor de la resonancia magnética para el diagnóstico precoz y la instauración oportuna de un tratamiento dirigido, favoreciendo una evolución clínica satisfactoria y reduciendo el riesgo de complicaciones.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11727 Bacteriemia por Leclercia adecarboxylata en dos pacientes inmunocomprometidos Casos clínicos |
YANINA EDITH ZAMBRANA | |
| 11818 La otra cara del acceso vascular: Bacteriemia asociada a catéter central en pacientes pediátricos, internados en área crítica de un hospital de tercer nivel, durante el año 2025. Infecciones intrahospitalarias |
SILVIA INES VILLORDO | |
| 11975 Osteomielitis del hueso occipital secundario a absceso retrofaríngeo: a propósito de un caso Casos clínicos |
MARTINA PEREZ ELUSTONDO | |
| 11981 SINDROME DE DRESS ASOCIADO A VANCOMICINA Y PROGRESION S INSUFICIENCIA HEPATICA AGUDA, A PORPOSITO DE UN CASO. Casos clínicos |
ABRIL GUGLIELMANA | |
| 12011 Bacteriemia persistente por Staphylococcus aureus meticilino resistente secundaria a foco osteoarticular en una paciente pediátrica: Reporte de un caso. Infecciones osteoarticulares |
MARIA BELEN TORLASCO | |
| 12225 Bacteriemias por Pantoea sp en un hospital pediátrico de alta complejidad: estudio de cohorte Infecciones intrahospitalarias |
MOIRA TAICZ | |
| 12303 Cuando lo frecuente se enmascara: hepatitis colestásica y shock séptico secundarios a pileflebitis portal por apendicitis aguda retrocecal. Infecciones gastrointestinales |
AGUSTINA ESTEBAN | |
| 12384 A propósito de un caso: endocarditis infecciosa en paciente previamente sano Casos clínicos |
MICAELA FLORENCIA BARRIA FERRARO |
La endocarditis infecciosa (EI) es una patología poco frecuente en pediatría, con mayor incidencia en pacientes que presentan factores de riesgo predisponentes como cardiopatías congénitas o adquiridas, o portadores de catéteres centrales. Se asocia a importante morbimortalidad, por lo que su detección oportuna y tratamiento adecuado definen el pronóstico a largo plazo y disminuyen las complicaciones asociadas.
Desarrollar el caso clínico de un niño con endocarditis infecciosa sin factores predisponentes conocidos.
Describir el impacto sistémico de la patología.
Enfatizar en la relevancia de la sospecha diagnóstica y el abordaje oportuno individualizado y multidisciplinario.
Paciente adolescente de 13 años de edad, sin antecedentes patológicos referidos, que ingresa por síndrome febril de 6 días de evolución sin síntomas constitucionales asociados. Tras estudios iniciales sin hallazgos orientativos (laboratorio, serologías, radiografía de tórax), evoluciona al cuarto día de internación con hipoxemia y soplo sistólico audible en cuatro focos. Se realiza ecocardiograma que revela vegetación en válvula tricuspídea, con hemocultivos 4/4 positivos para S. aureus meticilino-sensible (SAMS), por lo que se confirma endocarditis infecciosa. Imágenes torácicas revelaron tromboembolismo pulmonar en rama subsegmentaria izquierda y múltiples lesiones cavitadas secundarias a necrosis séptica evolutiva.
Inicia tratamiento dirigido para SAMS, hemocultivos de control aislaron Enterobacter cloacae y Stenotrophomonas maltophilia. Comienza anticoagulación con enoxaparina, con posterior transición a acenocumarol. Ante el nuevo aislamiento polimicrobiano, conjuntamente con infectología se readecua esquema a Meropenem y Trimetoprima-Sulfametoxazol, asociando linezolid para lograr sinergia antimicrobiana y optimizar la penetración en el foco pulmonar embólico, negativizando hemocultivos posteriores. Se mantuvieron los controles cardiológicos evolutivos hasta el alta médica; ecocardiograma final evidenció resolución completa de la vegetación con una insuficiencia tricuspídea residual.
El escenario clínico expuesto demuestra de forma categórica que la endocarditis infecciosa pediátrica debe contemplarse en el diagnóstico diferencial de todo síndrome febril sin foco, independientemente de la presencia de factores predisponentes o cardiopatías estructurales previas. Asimismo, ante la emergencia de complicaciones sistémicas graves, tales como fenómenos tromboembólicos y sobreinfecciones polimicrobianas, la instauración de una terapéutica transdisciplinaria y dinámica resulta el pilar determinante para la optimización terapéutica.
En última instancia, la precocidad en el reconocimiento y la intervención médica temprana representan los factores pronósticos críticos que condicionan la supervivencia global, mitigan la morbimortalidad sistémica y limitan el daño estructural valvular residual.
La bacteriemia persistente en pediatría se define como la presencia de hemocultivos positivos luego de ≥48 horas de tratamiento antibiótico adecuado o la persistencia de fiebre asociada a complicaciones infecciosas. En bacteriemias por Staphylococcus aureus meticilino resistente (SAMR), los principales factores de riesgo predisponentes incluyen focos metastásicos profundos: endocarditis, infección osteoarticular, insuficiencia renal crónica, cirrosis, diabetes y control inadecuado del foco primario. Su manejo requiere monitoreo microbiológico seriado con hemocultivos, búsqueda activa de focos profundos y optimización terapéutica.
Reportar un caso de una paciente que presenta Bacteriemia persistente con rescate de SAMR secundario a foco osteoarticular. Presentar su evolución clínica y respuesta a tratamiento.
Paciente femenina de 3 años, se interna en Sala General de Pediatría por presentar cuadro de celulitis en miembro inferior izquierdo. A su ingreso se toma muestras de hemocultivos x 2, se inicia antibioticoterapia con Clindamicina con posterior rescate de SAMR a las 48 horas, por lo que se añade al esquema antibiótico Vancomicina y se rehemocultiva. La paciente continuó febril y con persistencia del dolor por lo que se solicita ecografía de partes blandas que evidencia engrosamiento y aumento de la ecogenicidad de partes blandas en región pretibial izquierda. Se realiza resonancia magnética con y sin contraste: extenso edema y colección líquida fusiforme, de ubicación subperióstico de un grosor de 2 mm en diáfisis de tibia izquierda. A su vez se realiza búsqueda de focos profundos con ecocardiograma, ecografía abdominal y fondo de ojo que se encuentran dentro de parámetros normales. A pesar de una leve mejoría clínica, intercurre con fiebre y se hemocultiva nuevamente manteniendo rescate de SAMR +, por lo Infectología Infantil rotar antibioticoterapia a daptomicina y ceftarolina. Interpretando el cuadro como bacteriemia
persistente secundaria a foco osteoarticular. Ante el resultado del cuarto par de hemocultivos negativos y la evolución clínica favorable, se rota antibioticoterapia con Trimetropima-Sulfametoxazol, realizando 4 semanas de tratamiento endovenoso que posteriormente pasa a vía oral, completando 8 semanas totales de antibioticoterapia con seguimiento de infectología pediátrica.
La bacteriemia persistente por SAMR en pediatría exige alta sospecha clínica de focos profundos aun en ausencia de hallazgos iniciales. La utilización de esquemas combinados con antibióticos emergentes puede ser necesaria ante el fracaso terapéutico inicial. Este caso resalta la importancia del monitoreo microbiológico seriado y del diagnóstico por imágenes precoz para optimizar la duración y adecuación del tratamiento.
Leclercia adecarboxylata es un bacilo gramnegativo móvil, anaerobio facultativo y oxidasa-negativo, perteneciente al orden Enterobacterales. Fue clasificado durante décadas como Escherichia adecarboxylata debido a su enorme similitud fenotípica y bioquímica con Escherichia coli. Esta semejanza generó una histórica subestimación de su verdadera incidencia. Posee una virulencia intrínseca baja, comportándose característicamente como un patógeno oportunista, capaz de generar infecciones monomicrobianas severas en pacientes inmunocomprometidos.
Describir la evolución clínica y el manejo terapéutico de dos pacientes inmunosuprimidos internados en nuestro Servicio con bacteriemia por Leclercia adecarboxylata, uno de ellos con infección asociada a catéter documentada y el otro sin foco endovascular primario.
Caso 1: Paciente femenino de 18 años, con diagnóstico reciente de LLA B riesgo intermedio, en el transcurso de un tratamiento por mucormicosis en región malar y rinosinusal, con evolución clínica favorable, presenta síndrome febril sin otro foco clínico evidente, se revalora a la paciente y se toman muestras de hemocultivos con rescate microbiológico de Leclercia adecarboxylata sensible a piperacilina-tazobactam; gentamicina; ciprofloxacina; ceftazidima; cefotaxima; ampicilina-sulbactam; amikacina. Presentó buena respuesta clínica, completando 10 días de tratamiento con piperacilina-tazobactam.
Caso 2: Paciente masculino de 7 años, con diagnóstico de histiocitosis multisistémica de células de Langerhans, se interna por presentar fiebre y eritema en el sitio de inserción del catéter venoso central. Si bien los hemocultivos fueron negativos, en los retrohemocultivos del cateter semiinplantable, en los dos lúmenes se documentó Leclercia adecarboxylata y Exiguobacterium auranticum, con desarrollo a las 12 horas y 8,5 horas respectivamente y un recuento de >100 UFC/ml. Se inició tratamiento con piperacilina-tazobactam y vancomicina. Con empeoramiento de la inflamación local y persistencia de la fiebre se decidió retirar el catéter. Completó 7 días de tratamiento antibiótico, luego de la remoción del dispositivo, con buena evolución clínica.
La incidencia de Leclercia adecarboxylata se reconoce en franco aumento gracias a la precisión diagnóstica que brindan tecnologías automatizadas como MALDI-TOF. En la bacteriemia primaria sin un foco endovascular demostrado, el tratamiento con esquemas antimicrobianos acotados es una posible estrategia a realizar.
La infección asociada al catéter venoso central es una de sus presentaciones más relevantes, ya que los dispositivos intravasculares actúan como reservorios para la bacteria. El pronóstico y la viabilidad del catéter dependen críticamente de una correcta estratificación diagnóstica mediante retrohemocultivos cuantitativos y tiempos diferenciales. La infección asociada a catéter documentada, particularmente en contextos polimicrobianos, facilita la persistencia del patógeno en biopelículas dentro del dispositivo. En estos escenarios de alta carga bacteriana y signos locales inflamatorios, la terapia antimicrobiana exclusiva resulta insuficiente, siendo indispensable la remoción precoz del catéter como una medida para el control definitivo del cuadro infeccioso, tal como lo reportado en nuestro paciente.
En cuanto al tratamiento antibiótico específico, aunque suele conservar un perfil multisensible a betalactámicos y aminoglucósidos, posee resistencia natural a la fosfomicina y un creciente reporte de cepas multirresistentes.
Las bacteriemias representan una condición clínica grave con elevada mortalidad. Pantoea spp ha ganado relevancia como patógeno oportunista emergente, capaz de causar infecciones graves y brotes nosocomiales.
Describir la prevalencia y los hallazgos clínico-microbiológicos de las bacteriemias por Pantoea spp. en un hospital pediátrico de tercer nivel.
Estudio de cohorte retrospectivo (entre ene-21 y dic-25). Se incluyeron pacientes (p) menores de 18 años con aislamiento de Pantoea spp a partir de hemocultivos y/o retrocultivos, con clínica compatible con infección. La identificación se realizó por MALDI-TOF MS y/o Vitek 2C; la sensibilidad antibiótica por difusión con discos y Vitek 2C, según estándares del CLSI. Se registraron variables clínicas de los pacientes de historias clínicas informatizadas y variables microbiológicas de los aislamientos de registros de Microbiología. Las variables cualitativas se describieron como porcentajes y las cuantitativas como mediana y rango intercuartilo (RIC).
Se identificaron 23 pacientes con bacteriemia por Pantoea spp. Este microorganismo representó el 2% de los bacilos gram negativos identificados en hemocultivos en ese periodo. Entre los 23 aislados de Pantoea sp, 15 se identificaron a nivel de especie con MALDI-TOF MS y 8 a nivel de género con Vitek 2C. Todos los aislados fueron sensibles a ceftriaxona (CRO), piperacilina-tazobactam (PTZ), meropenem (MER) y ciprofloxacina. Eran varones 12 (52%); la mediana de edad fue 97 meses (RIC: 24-144). Veintidós p presentaron enfermedad de base (96%), la más frecuente fue oncohematológica (n= 10; 43%). Al momento de la bacteriemia, 19 p (83%) portaban catéter. Se diagnosticó bacteriemia asociada a catéter en 14 p (61%), bacteriemia primaria en 7 (30%) y secundaria a foco abdominal en 2 (9%). En 19 p (83%) el antibiótico (ATB) empírico inicial fue MER. El tratamiento se ajustó en 20 p (87%); los ATB definitivos fueron PTZ (n = 10; 43%) y CRO (n = 8; 35%). La mediana de duración del tratamiento fue de 10 días, y todos los pacientes evolucionaron favorablemente.
Pantoea spp es un BGN poco frecuente, pero puede ser patógeno en pacientes con enfermedades de base y dispositivos invasivos. El uso de nuevas tecnologías optimiza la identificación de patógenos emergentes. En esta serie, predominaron los pacientes con enfermedad oncohematológica y bacteriemia asociada a catéter. Pantoea spp fue sensible a CRO, PTZ y MER. Los ATB más usados fueron PTZ y CRO, con buena evolución en todos los casos. Es fundamental optimizar las medidas de prevención de infecciones para disminuir la morbilidad de los pacientes con catéteres centrales.
La apendicitis aguda es la urgencia quirúrgica abdominal más frecuente en pediatría. Sus complicaciones habituales son de resolución local (peritonitis o abscesos), pero la pileflebitis portal (tromboflebitis supurativa del sistema porta) constituye una entidad extremadamente rara y grave, con una incidencia menor al 0,1% que asciende al 2-3% en formas perforadas. Originada por la migración de émbolos sépticos a través del sistema mesentérico, la pileflebitis puede alterar el flujo biliar y la función hepática de manera temprana. Esto genera un síndrome colestásico que precede a los signos peritoneales típicos, planteando un verdadero desafío diagnóstico que demora la terapéutica y favorece la progresión a shock séptico y trombosis extensas.
Describir el desafío diagnóstico, el sinergismo microbiológico y la compleja evolución vascular de un paciente pediátrico cuya manifestación inicial fue una hepatitis colestásica secundaria a pileflebitis portal por apendicitis retrocecal abscedada.
Paciente varón de 11 años, previamente sano, con antecedentes de múltiples consultas por dolor abdominal, fiebre, vómitos e hiporexia de 6 días de evolución. Ingresa a sala con diagnóstico presuntivo de hepatitis colestásica en estudio. Al ingreso se constata ictericia, fiebre, hepatomegalia y signos de falla hemodinámica (TA 81/47, FC 130 lpm). El laboratorio inicial evidenció: GB 9158/mm³ (85% neutrófilos), PCR 160.2 mg/L, Bilirrubina Total 4.44 mg/dL (Directa 2.78 mg/dL), GGT 278 U/L, FAL 448 U/L, GOT 69 U/L y GPT 162 U/L.
Por persistencia de hipotensión refractaria a la resucitación con fluidos (40 ml/kg), se interpreta como shock séptico y se traslada a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) para soporte con noradrenalina. Ante la sospecha de un foco no hepático, se realiza colangiorresonancia abdominal que revela un apéndice retrocecal abscedado complicado con pileflebitis (afectación de vena porta izquierda y mesentérica superior). Se realiza laparoscopía exploradora, apendicectomía y drenaje de absceso, confirmándose histopatológicamente apendicitis aguda con periapendicitis. En hemocultivos y cultivo de material purulento se aislaron Escherichia coli y Streptococcus grupo anginosus.
Evolucionó de forma favorable en lo infectológico tras recibir 6 semanas de antibioticoterapia combinada (ceftriaxona/cefepime + metronidazol/ornidazol EV, completando con amoxicilina-clavulánico por vía oral). En lo vascular, ante la trombosis portal y mesentérica aguda, inició enoxaparina con posterior esquema de mantenimiento ambulatorio con acenocumarol. Los controles ecográficos posteriores mostraron trombosis oclusiva de la rama portal izquierda con signos de recanalización parcial y permeabilidad conservada de la vena porta principal (flujo hepatópeto). Actualmente, el paciente continúa bajo tratamiento anticoagulante activo en fase de optimización terapéutica y seguimiento multidisciplinario estrecho.
Este caso clínico subraya la importancia de incluir los focos supurativos intraabdominales en el algoritmo de diagnóstico diferencial ante una colestasis febril o una disfunción hepática de causa desconocida en niños. La posición retrocecal del apéndice y su drenaje venoso directo explican la presentación atípica. Asimismo, el aislamiento conjunto de Escherichia coli y Streptococcus grupo anginosus resalta el sinergismo bacteriano característico de las infecciones intraabdominales graves; la capacidad intrínseca de este último para inducir agregación plaquetaria y formar abscesos profundos explica la rápida progresión hacia la tromboflebitis séptica.
En el plano terapéutico, el inicio de la terapia anticoagulante en la pileflebitis pediátrica sigue siendo controversial dada la escasez de guías estandarizadas y el riesgo de sangrado postoperatorio. Sin embargo, su uso busca prevenir la progresión del trombo a la vena porta principal, favorecer la recanalización y evitar a largo plazo la transformación cavernomatosa y la hipertensión portal. En este paciente, la decisión de sostener la anticoagulación formal con acenocumarol se justificó plenamente por el compromiso obstructivo inicial de la rama portal izquierda y de la vena mesentérica superior, objetivándose una evolución clínica y tomográfica favorable.
En conclusión, el caso pone de manifiesto la complejidad de las complicaciones vasculares de la sepsis abdominal, remarcando el valor de un abordaje multidisciplinario precoz y personalizado en pediatría.
La infección asociada a catéter (IAC) engloba diferentes entidades: bacteriemia asociada a catéter (BAC), infección del sitio de inserción, infección del túnel e infección del bolsillo. Las BAC tienen mayor importancia en la morbimortalidad de los pacientes y puede definirse desde dos enfoques principales, con definición clínica, utilizada en la práctica asistencial para el diagnóstico y manejo de los pacientes, y definición epidemiológica, empleada en la vigilancia estandarizada de infecciones asociadas a la atención en salud, paso fundamental para su prevención y control. Un aspecto esencial en el manejo de las BAC es el conocimiento de los principales agentes etiológicos locales en cada unidad de terapia intensiva y su actualización periódica. En Argentina, los datos del Programa Nacional de Vigilancia de Infecciones Hospitalarias (VIHDA), nos informan tasas de 5.49 y 4.25 por cada 1000 días de CVC en los años 2022 y 2023, respectivamente. Presentando un leve aumento con respecto a valores previos a la pandemia.
Describir las características epidemiológicas y clínicas de las infecciones asociadas a catéter en el servicio de área crítica de un hospital pediátrico de tercer nivel.
Estudio retrospectivo, descriptivo y transversal. Se incluyeron pacientes de 1 mes a 14 años y 11 meses, internados en área crítica, desde el 1 de enero al 31 de diciembre del año 2025, con infección asociada a catéter central (IAC), tanto por definición epidemiológica como clínica. Se excluyeron pacientes que evidenciaban flebitis, infección del sitio de salida, infección del túnel o bolsillo, y documentación de catéteres colonizados con hemocultivos contralaterales negativos. Se analizaron datos demográficos, motivo de internación, sitio del catéter central (CC), área donde se realizó el procedimiento, tiempo transcurrido entre la colocación y el desarrollo de la BAC, número lumen y de recambios del mismo. Se evaluaron los microorganismos aislados y su tratamiento, así como también el periodo de internación y la evolución clínica. Los datos clínicos fueron recabados de las historias clínicas digitales y los datos microbiológicos del sistema informatizado del laboratorio. Los resultados fueron expresados en números absolutos y porcentajes.
Se internaron 532 pacientes en área crítica durante el año 2025, desarrollaron BAC 26 pacientes (4,88%). La media de edad fue de 61 meses (RIC 3-174), 54% (14p) de sexo femenino y 46% (11p) masculino. El 58% (15p) ingresó a internación con diagnóstico de shock séptico y/o dificultad respiratoria grave. Con respeto al sitio anatómico del catéter, el 50% (13p) fue en vena yugular (tanto derecha como izquierda) , 27% (7p) en femoral y 23% (6p) en subclavia. Promediaron 28 días de internación desde la colocación de CC hasta la documentación de la BAC. El 50% (13p) eran de 2 lúmenes y el otro 50% (13p) eran de 3 lúmenes. El 92% (24p) se realizó recambio de catéter, mientras que en el 8% (2p) no se hizo recambio. De dichos recambios, el 80% (21p) llevó a cabo hasta 3 recambios y el 20% (5p) se efectuaron más de 4 recambios. Se retiró el CVC en un 88% (23p) y un 12% (3p) donde no se retiró el CVC. Entre los gérmenes documentados, el 50% (13p) fueron bacilos gram negativos, prevaleciendo Pseudomonas aeruginosa. Seguido en un 34,6% de cocos gram positivos, subdividiendose en partes iguales entre Staphylococcus aureus y staphylococcus coagulasa negativo. El 15,6% (4p) presentó fungemia, del género cándida. Se evidenció que el 54% (14p) con BAC se colocó en quirófano y el 46% (12p) restante en Terapia intensiva pediátrica. Cumplieron en promedio 9 días de tratamiento antibiótico dirigido y 65 días de internación, se colonizó 67% (16p) de los pacientes con Metalo-β-lactamasas. El 8% (2p) de estos pacientes falleció.
A nivel mundial, Staphylococcus spp continúan siendo los principales agentes etiológicos de las BAC. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un aumento en la relevancia de bacilos Gram negativos (BGN) y especies de Candida, así como se traduce es los aislamientos de nuestros pacientes, sobresaliendo la Pseudomonas aeruginosa. Al igual que la mayoría de los estudios, el sitio de inserción femoral no demostró mayor riesgo de bacteriemia que los sitios yugular y subclavia. Los numerosos recambios de CC así como el tiempo de internación prolongado predisponen al desarrollo de las BAC, generando al mismo tiempo el aumento de colonización de estos pacientes. La capacitación del personal, las técnicas de asepsia e higiene de manos, así como la elección del catéter, su mantenimiento y retiro a tiempo son fundamentales para lograr una disminución de las BAC.
La osteomielitis del hueso occipital constituye una entidad infrecuente en pediatría, asociada a una
alta morbimortalidad debido al riesgo de extensión hacia estructuras vasculares, e intracraneales
adyacentes. Su presentación clínica suele ser inespecífica, lo que conlleva a un desafío diagnóstico,
siendo fundamental ampliar posibles diagnósticos diferenciales hacia etiologías infecciosas,
hematológicas y neurológicas.
Presentar un caso clínico de una patología infrecuente en pediatría, resaltando la
importancia de su sospecha diagnóstica a pesar de su presentación inespecífica, evaluación inicial y
tratamiento oportuno debido a posibles complicaciones de la misma.
Paciente masculino de 14 años de edad, sin antecedentes de relevancia, consulta por cuadro de
cervicalgia y cefalea occipital, de intensidad 10/10, que no cede con analgesia, de aproximadamente
10 días de evolución, asociado a registros subfebriles. Inicialmente ante cefalea con banderas rojas,
se solicitó tomografía computada de encéfalo, macizo facial y cuello donde se evidencian colecciones
líquidas en el espacio retrofaríngeo, en relación a adenitis supurativa, en íntimo contacto con el
clivus, con discontinuidad de la cortical anterior y cambios en la densidad ósea.
Ante afectación de base de cráneo para evaluar extensión intracraneal, epidural o hacia estructuras
neurovasculares adyacentes, se solicitó resonancia magnética y angiorresonancia, donde se
evidenciaron cambios edematosos en el espacio retrofaríngeo y alteración de la señal a nivel del
clivus, compatible con osteomielitis.
Se inició tratamiento empírico con Ceftriaxona , Metronidazol, y Vancomicina. Se obtuvo rescate de
Streptococcus Intermedius en hemocultivos 2/2 y en cultivo de absceso, por lo que se decide la
suspensión de este último, luego de 7 días. Tras el drenaje quirúrgico, completó 28 días de
antibioticoterapia endovenosa, con posterior rotación a amoxicilina-ácido clavulánico, observándose
mejoría clínica y sintomática. Se realizó RMN de control previo a su egreso hospitalario donde se
evidenciaban espacios del cuello supra e infrahioideos libres de colecciones sin signos de edema
laminar prevertebral en proyección hasta el nivel de la hipofaringe, ni foco puntiforme de alteración
en la señal del sector ventral del clivus ni tampoco el realce postcontraste.
Durante su internación se descartó compromiso cardiovascular, en búsqueda de diagnósticos
diferenciales cuando aún no se contaba con el diagnóstico definitivo mencionado, y ante la clínica
mencionada se realizó punción lumbar, a fin de evaluar proceso infeccioso a nivel meníngeo; frotis de
sangre periférica y citometría de flujo en plan de evaluar proceso linfoproliferativo y estudios
microbiológicos complementarios, como serologías para enfermedades infecciosas e hisopado de
fauces, encontrándose sin particularidades.
La osteomielitis occipital representa una entidad infrecuente en pediatría, que puede
presentarse como complicación de infecciones profundas del cuello. La proximidad
anatómica entre el espacio retrofaríngeo y la base del cráneo facilita la extensión de la
infección hacia estructuras óseas. Streptococcus intermedius, miembro del grupo Streptococcus
anginosus, se destaca por su capacidad de producir abscesos y enfermedades invasivas. El
diagnóstico precoz y el tratamiento multidisciplinario oportuno son claves para optimizar la
evolución clínica y mejorar el pronóstico
El síndrome DRESS (Drug Reaction with Eosinophilia and Systemic Symptoms) es una reacción de hipersensibilidad grave inducida por fármacos, caracterizada por fiebre, exantema cutáneo, eosinofilia y compromiso de órganos internos. Aunque el compromiso hepático constituye la manifestación visceral más frecuente, la progresión a insuficiencia hepática aguda es infrecuente y representa una de las principales causas de mortalidad asociadas a esta entidad. En los últimos años, la vancomicina ha emergido como una de las principales causas de DRESS asociado a antibióticos, identificándose además una fuerte asociación con el alelo HLA-A*32:01, considerado uno de los factores genéticos predisponentes más relevantes para el desarrollo de esta reacción adversa.
Describir presentación clínica, diagnostico, seguimiento evolutivo y tratamiento del síndrome de DRESS con insuficiencia hepática aguda como complicación.
Presentamos el caso de una paciente de 11 años con osteomielitis hematógena aguda y bacteriemia por Staphylococcus aureus meticilino resistente (SAMR), que recibió tratamiento antibiótico prolongado con vancomicina. Tras aproximadamente 21 días de exposición al fármaco presentó fiebre persistente, exantema morbiliforme generalizado, hipereosinofilia, alteración progresiva del hepatograma y trastornos de la coagulación, alcanzando un puntaje RegiSCAR estimado de 7–8 puntos, compatible con diagnóstico definitivo de síndrome DRESS.
Inicialmente recibió tratamiento con pulsos de metilprednisolona, corticoterapia sistémica e inmunoglobulina intravenosa. Sin embargo, presentó deterioro progresivo de la función hepática con hepatomegalia, edema peri portal, líquido libre abdominal y empeoramiento persistente de los parámetros de coagulación, sin respuesta al tratamiento con vitamina K. Ante el riesgo de progresión a insuficiencia hepática aguda grave fue derivada a centro de referencia con disponibilidad de trasplante hepático. Tras su evaluación especializada presentó evolución clínica favorable, por lo que finalmente no requirió trasplante.
El síndrome de DRESS debe considerarse como diagnostico diferencial en pacientes con fiebre persistente, exantema y compromiso sistémico durante tratamientos antibióticos prolongados. En el presente caso se sugiere la vancomicina como agente desencadenante mas probable.
La identificación temprana de factores pronósticos de mala evolución es fundamental para optimizar el seguimiento clínico. Este caso subraya la importancia de elevar la sospecha frente a signos clínicos ya descriptos, en pacientes expuestos a tratamientos prolongados. Asimismo, destaca la necesidad de reconocer tempranamente factores asociados a la progresión hepática grave, para así evitar complicaciones fatales
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11585 Osteomielitis pediátrica: revisión y comparación con la literatura de una cohorte hospitalaria de 5 años Infecciones de partes blandas y osteoarticulares |
NICOLÁS AGUSTÍN ATILIO GONZÁLEZ | |
| 11675 Osteomielitis de Pubis y Piomiositis de Aductores, a propósito de un Caso Infecciones de partes blandas y osteoarticulares |
LUCAS PUENTE LAPOLE | |
| 11842 UTILIDAD DE LA MULTI-PCR EN EL DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LA ARTRITIS SÉPTICA: EXPERIENCIA EN UN HOSPITAL PEDIÁTRICO DE TERCER NIVEL Infecciones de partes blandas y osteoarticulares |
YESICA ITATÍ MELNECHENKO | |
| 11986 Osteomielitis bilateral simétrica en un paciente pediátrico previamente sano , a propósito de un caso Infecciones osteoarticulares |
ELENA GARCÍA-VALIÑO | |
| 12360 A propósito de un caso “De traumatismo deportivo a osteomielitis crónica: absceso de psoas por Staphylococcus aureus en un adolescente” Infecciones osteoarticulares |
GABRIELA CAROLINA TRUQUIN | |
| 12376 Sacroileítis séptica por Staphylococcus aureus en pediatría, a propósito de un caso Infecciones osteoarticulares |
NEREA PIERINA HEILAND | |
| 12394 “Artritis séptica secundaria a Streptococo del grupo C, a propósito de un caso” Infecciones bacterianas |
NATALIA SOFIA ROCCATAGLIATA | |
| 12435 Osteoartritis de rodilla derecha por Bacillus Cereus y Cellulomona Hominis secundaria a cuerpo extraño, a propósito de un caso Infecciones osteoarticulares |
BRENDA CHAILE |
El absceso del psoas en pediatría es una entidad infrecuente y de diagnóstico desafiante, especialmente cuando se presenta tras traumatismos menores. Su clínica inespecífica puede simular patologías musculoesqueléticas benignas, retrasando el diagnóstico y favoreciendo complicaciones como bacteriemia u osteomielitis. La asociación con Staphylococcus aureus meticilino resistente (SAMR) representa un desafío terapéutico adicional.
Describir la evolución clínica de un adolescente con absceso de psoas izquierdo por Staphylococcus aureus metilino resistente (SAMR), complicado con bacteriemia persistente, osteomielitis crónica acetabular y condrolisis de cadera, resaltando la importancia del tratamiento oportuno para prevenir secuelas.
Paciente masculino de 14 años, previamente sano, sin antecedentes personales ni familiares de relevancia, jugador de fútbol. Tras un traumatismo leve de cadera durante un partido presentó dolor lumbar izquierdo que inicialmente cedió con analgésicos. A las 72 horas agregó febrícula, decaimiento y dolor progresivo en muslo e ingle izquierdos. Consultó en guardia, donde se constató leucocitosis con neutrofilia; la radiografía de cadera fue normal y el cuadro fue interpretado como lesión musculoesquelética postraumática.
Ante la persistencia de fiebre, dolor intenso e intolerancia a la marcha, reconsultó al día siguiente. Al ingreso se encontraba febril, taquicárdico, deshidratado y con dolor lumbar irradiado a región glútea e inguinal izquierda, asociado a limitación dolorosa de la movilidad de cadera. Se obtuvieron hemocultivos y se inició tratamiento empírico con ceftriaxona y clindamicina.
La tomografía computada y posterior resonancia magnética de pelvis evidenciaron aumento del volumen del músculo psoas-ilíaco izquierdo con colección compatible con absceso de psoas y cambios inflamatorios de tejidos blandos adyacentes. Se realizó drenaje quirúrgico con toma de muestras para cultivo.
Los hemocultivos y el material drenado aislaron Staphylococcus aureus meticilino resistente (SAMR), sensible a vancomicina y trimetoprima-sulfametoxazol y resistente a clindamicina. Se adecuó el tratamiento a vancomicina. Debido a la persistencia de fiebre y bacteriemia luego de 72 horas de tratamiento dirigido, se realizó búsqueda de focos secundarios mediante ecocardiograma, fondo de ojo y ecografía abdominal, sin hallazgos patológicos.
Posteriormente se documentó persistencia de hemocultivos positivos para SAMR y recolección residual en psoas izquierdo. Ante la evolución desfavorable se agregó meropenem al esquema antibiótico, logrando desaparición de la fiebre y negativización de los hemocultivos a las 48-72 horas. Completó 14 días de vancomicina y 7 días de meropenem, siendo dado de alta con trimetoprima-sulfametoxazol oral por tres meses.
Tres semanas después reingresó por recurrencia del dolor en cadera izquierda. La radiografía mostró lesión acetabular destructiva con reacción perióstica y deformidad de cabeza femoral. La resonancia magnética confirmó compromiso osteoarticular compatible con osteomielitis acetabular y extensión inflamatoria a tejidos blandos periarticulares. Se realizó artrotomía con toilette quirúrgica y prolongación del tratamiento antibiótico dirigido. Los cultivos intraoperatorios resultaron negativos, probablemente por antibioticoterapia previa.
Evolucionó con mejoría clínica, descenso de reactantes inflamatorios y recuperación funcional parcial. Sin embargo, durante el seguimiento desarrolló limitación persistente de la movilidad y dolor mecánico, diagnosticándose condrolisis de cadera izquierda. Actualmente continúa en seguimiento multidisciplinario por Infectología, Traumatología y Rehabilitación.
Este caso pone de manifiesto la complejidad diagnóstica de las infecciones osteomusculares profundas en adolescentes, especialmente cuando su presentación inicial se encuentra enmascarada por antecedentes traumáticos aparentemente banales. La evolución hacia bacteriemia persistente, osteomielitis acetabular y condrolisis de cadera evidencia el potencial destructivo del Staphylococcus aureus meticilino resistente y las graves consecuencias derivadas del retraso diagnóstico.
La sospecha clínica temprana, el uso oportuno de resonancia magnética, el drenaje adecuado del foco infeccioso y la instauración precoz de antibioticoterapia dirigida constituyen pilares fundamentales para mejorar el pronóstico. Asimismo, este caso resalta la importancia del seguimiento multidisciplinario prolongado, orientado no solo a la erradicación de la infección sino también a la detección y manejo precoz de secuelas funcionales que pueden impactar significativamente en la calidad de vida del paciente.
La infección osteoarticular (IOA) es relativamente frecuente en la edad pediátrica por la rica vascularización ósea. Comprende artritis séptica y osteomielitis. La artritis séptica (AS) es un proceso infeccioso supurado de una articulación, provocado habitualmente por bacterias piógenas. El principal agente etiológico de las IOA es el Staphylococcus aureus y se identifica en el 67-89% de casos en pediatría, seguido de Streptococcus pyogenes y Kingella kingae. Bacillus cereus, es un bacilo gram positivo esporulado, asociado frecuentemente a infecciones gastrointestinales, que, en raras ocasiones, puede asociarse a infecciones extraintestinales, como por ejemplo infecciones osteoarticulares. Mientras que Cellulomonas hominis, es un bacilo Gram positivo aerobio, considerado patógeno humano excepcional, con escasos reportes sobre infecciones.
La artritis séptica por Bacillus cereus y Celullomonas hominis es una entidad infrecuente, especialmente en la población pediátrica. La mayoría de los casos reportados en la literatura corresponden a pacientes inmunocomprometidos o con antecedentes de traumatismos, procedimientos invasivos o dispositivos médicos. Existen muy pocos reportes en niños inmunocompetentes, por lo que su reconocimiento resulta importante para realizar un diagnóstico oportuno e instaurar un tratamiento adecuado.
Describir un caso de osteoartritis por Bacillus cereus y Celullomona hominis, microorganismos raramente asociados a infecciones osteoarticulares en pediatría.
Paciente de 5 años, previamente sana que consulta a guardia por edema, dolor, aumento de temperatura local e impotencia funcional de rodilla derecha, por lo que se sospechó artritis séptica. Se realiza radiografía de rodilla que evidencia imagen lineal radiopaca en articulación, y ecografía donde se visualiza derrame articular e imagen lineal, compatible con cuerpo extraño. Se practica artrocentesis, toilette articular y extracción de cuerpo extraño, y se toman muestras para cultivo. Se inicia antibioticoterapia empírica con Clindamicina, tratamiento que posteriormente se adecua por desarrollo de Bacillus cereus en cultivos de líquido articular y cuerpo extraño, rotando tratamiento a ciprofloxacina según antibiograma que informa sensible a meropenem, y ciprofloxacina y sensibilidad intermedia para clindamicina. Por persistencia de reactantes de fase aguda elevados y gonalgia se realiza nueva artrocentesis, obteniendo desarrollo de Rhodococcus, Pseudomonas stutzeri y Cellulomonas hominis en el líquido articular, que se interpretan inicialmente como contaminantes. La paciente evoluciona afebril con mejoría del dolor pero al evidenciar imagen radiolucida a nivel de cóndilo femoral en radiografía de control, se realiza resonancia magnética nuclear, confirmando compromiso óseo, compatible con osteomielitis; Se decide su ingreso a quirófano con toma de muestra para anatomía patológica, y nuevo cultivo con rescate de Cellulomona hominis en líquido articular, mismo germen rescatado en intervención previa. Dado compromiso osteoarticular se decide jerarquizar rescate y realiza tratamiento con vancomicina por 7 días, rotando a vía oral para completar tratamiento en forma ambulatoria.
La artritis séptica por Bacillus cereus es una entidad poco frecuente en pediatría, con muy pocos casos reportados en la literatura. Su aislamiento suele interpretarse como contaminación microbiológica, por lo que es importante correlacionar los resultados de los cultivos con la clínica del paciente. En nuestro caso, el rescate de Bacillus cereus en líquido articular y cuerpo extraño permitió identificar el agente etiológico responsable de la infección. Asimismo, se obtuvo aislamiento de Cellulomonas hominis en muestras posteriores, un microorganismo raramente asociado a infección en pediatría.
La osteomielitis en edad pediátrica, en la mayoría de los casos, se presenta como una entidad aguda y unifocal. No obstante, existen formas atípicas caracterizadas por compromiso multifocal o bilateral, planteando una mayor complejidad diagnóstica. La presencia de fiebre prolongada asociada a edema óseo bilateral y simétrico representa una forma poco frecuente, requiriendo ampliar posibles diagnósticos diferenciales hacia etiologías infecciosas, reumatológicas y traumatológicas
Describir un caso de osteomielitis bilateral de tibia distal de presentación subaguda y sin rescate microbiológico, destacando la complejidad diagnóstica y la importancia del abordaje multidisciplinario.
Paciente masculino de 11 años de edad, previamente sano, consulta por cuadro febril de 11 días de evolución asociado a dolor premaleolar bilateral progresivo, edema e impotencia funcional. Inicialmente, en contexto de síndrome febril prolongado, se solicitó radiografía de tórax donde se observa infiltrado intersticial bilateral y anticuerpo reactivo para Mycoplasma pneumoniae por lo que se indicó tratamiento con Claritromicina, con posterior resolución febril.
Sin embargo, por persistencia de dolor a predominio premaleolar, se decide ampliar estudios con resonancia magnética donde se constata compromiso metafiso-diafisario distal bilateral de tibias con reacción perióstica, derrame tibioastragalino y edema de partes blandas, sugestivo de proceso inflamatorio e infeccioso; centellograma óseo que evidenció foco hipermetabólico distal tibial izquierdo.
Se realizó biopsia ósea bilateral, en 2 oportunidades, para anatomía patológica y cultivos para gérmenes comunes, Kingella, micobacterias, hongos y PCR para tuberculosis, sin evidencia inicial de ablandamiento óseo, ni rescate microbiológico, con hemocultivos negativos.
Ante sospecha de osteomielitis multifocal bilateral realizó tratamiento con Ceftriaxona y Clindamicina, con posterior rotación a vía oral añadiendo Rifampicina por 3 meses, constatándose mejoría sintomática significativa.
Con el objetivo de desestimar otras entidades, se solicitó PAMO, citometría de flujo, sin células patológicas, FAN y FR negativos, con hipergammaglobulinemia policlonal. Así como, por asociación a esplenomegalia, se solicitó papel del filtro, en plan de descartar enfermedad de Gaucher, con resultado negativo.
La osteomielitis bilateral constituye una presentación poco frecuente en pediatría, lo que plantea desafíos diagnósticos frente a cuadros clínicos atípicos. Este caso resalta la importancia de un abordaje multidisciplinario, así como del reconocimiento precoz y el inicio oportuno de tratamiento empírico, factores que contribuyen a una evolución favorable.
La osteomielitis pélvica representa entre el 6% y el 11% de las osteomielitis en pediatría. Dentro de este grupo, la afectación del pubis es una de las localizaciones menos frecuentes y constituye un desafío diagnóstico debido a la profundidad de la región y la inespecificidad de los síntomas iniciales.
Habitualmente se presenta con dolor inguinal, cojera e impotencia funcional, pudiendo confundirse con sinovitis transitoria, artritis séptica de cadera u osteítis del pubis no infecciosa. Es frecuente la asociación con piomiositis secundaria a extensión por contigüidad o siembra hematógena.
El agente etiológico más común es Staphylococcus aureus, con una incidencia creciente de S. aureus meticilino-resistente de la comunidad (SAMR-AC) en nuestra región.
El diagnóstico precoz es fundamental para evitar la progresión a colecciones extensas que requieran drenaje quirúrgico.
Describir un caso de osteomielitis de rama pubiana asociada a piomiositis por su baja frecuencia y sus características clínicas.
Paciente de 11 años de edad, previamente sano, inició con un cuadro de dolor en región inguinal derecha asociado a cojera y fiebre, por lo que consultó en un centro periférico donde se interpretó como celulitis de región inguinal e indicaron tratamiento ambulatorio con Trimetoprima-Sulfametoxazol (TMS).
A las 48 horas consultó nuevamente por progresión. Al examen físico se constató dolor intenso a la palpación profunda de la sínfisis pubiana y región inguinal derecha, asociado a dolor a la movilización activa y pasiva del miembro inferior derecho, sin signos de flogosis.
El laboratorio inicial evidenció una marcada respuesta inflamatoria (GB 19.770/mm³ con 82% de neutrófilos y PCR 144 mg/L). Se realizaron ecografías de cadera y partes blandas, que informaron ausencia de líquido articular y una colección en tejido celular subcutáneo de 34 mm compatible con celulitis abscedada.
Ante el progreso de la sintomatología y los hallazgos en el laboratorio, se decidió su internación para tratamiento antibiótico endovenoso con clindamicina, previa toma de dos hemocultivos. Se solicitó una Resonancia Magnética Nuclear de Pelvis, en donde se observó una colección poliloculada de 60 x 25 mm en el plano aductor derecho (piomiositis) asociada a edema óseo y rarefacción en la rama pubiana (osteomielitis).
El paciente presentó una evolución clínica favorable y los hemocultivos resultaron negativos. Por lo tanto, se mantuvo una conducta quirúrgica expectante. Tras 10 días de tratamiento endovenoso, se decidió rotar la antibioticoterapia a vía oral con TMS.
La osteomielitis de la rama pubiana es una entidad infrecuente que requiere un alto índice de sospecha en pediatría. Su presentación suele ser precedida por dolor inguinal y limitación de la marcha, siendo un desafío dentro del algoritmo del niño con cojera. La asociación con piomiositis del aductor refuerza la importancia de considerar estas infecciones como un complejo osteomuscular en áreas con inserciones musculares potentes, una característica observada en reportes de infecciones pélvicas en adolescentes.
En el paciente presentado, el diagnóstico inicial de celulitis fue un distractor común. La ausencia de signos de flogosis cutánea en el examen físico de ingreso, a pesar del dolor profundo, fue el dato clínico que orientó hacia una patología subyacente más grave. La RM se consolidó como el estándar de oro diagnóstico, superando la sensibilidad de la ecografía inicial, permitiendo definir la extensión de la afectación ósea y la profundidad de las colecciones.
El diagnóstico diferencial principal en este grupo etario incluye la artritis séptica de cadera, la sinovitis transitoria y la osteítis del pubis no infecciosa. Asimismo, es fundamental considerar procesos inflamatorios crónicos que pueden debutar con una lesión solitaria en el hueso ilíaco o pubiano, como la osteomielitis crónica recurrente multifocal. La microbiología suele presentar un bajo índice de rescates positivos, lo que obliga a un tratamiento empírico basado en la epidemiología local.
El tratamiento conservador es exitoso en la mayoría de los casos si se instaura precozmente. La transición a la vía oral es segura una vez que el paciente se encuentra afebril y los reactantes de fase aguda muestran una tendencia clara al descenso. El pronóstico es generalmente excelente, sin secuelas a largo plazo si el manejo es adecuado y se logra una resolución completa de la infección ósea.
Este caso subraya la importancia de considerar la osteomielitis pélvica ante cuadros de cojera e impotencia funcional en pacientes en edad escolar. Un enfoque diagnóstico basado en imágenes de alta complejidad y un manejo multidisciplinario entre pediatras, infectólogos y traumatólogos permite una resolución satisfactoria, reservando abordajes más invasivos, como la artroscopia, para casos de compromiso articular específico.
La osteomielitis pediátrica es una infección osteoarticular potencialmente grave que requiere diagnóstico y tratamiento precoces para prevenir secuelas. Aunque su incidencia es baja, continúa representando un desafío diagnóstico debido a la variabilidad de su presentación clínica y a la ausencia de hallazgos específicos en etapas iniciales. El conocimiento de las características epidemiológicas, microbiológicas asì como las terapéuticas locales resulta fundamental para optimizar su abordaje.
Describir las características demográficas, clínicas, microbiológicas y terapéuticas de los pacientes pediátricos internados con diagnóstico de osteomielitis en nuestra institución durante los últimos cinco años y comparar los hallazgos con la literatura publicada.
Se realizó un estudio retrospectivo descriptivo de pacientes pediátricos internados con diagnóstico de osteomielitis entre 2021 y 2025. Se incluyeron seis pacientes con diagnóstico clínico e imagenológico. La edad media fue de 8,1 años (rango: 2,5–12,3 años) y todos fueron de sexo masculino. Tres casos correspondieron a osteomielitis hematógenas y tres a osteomielitis postraumáticas. La bacteriemia estuvo presente en 3 de 6 pacientes (50%). Los valores medianos de laboratorio fueron: leucocitos 13.045/mm³, proteína C reactiva 7,5 mg/dL y velocidad de sedimentación globular 59 mm/h. Tres pacientes requirieron intervención quirúrgica con fines diagnósticos y/o terapéuticos. Se obtuvo aislamiento microbiológico en algunos casos, predominando Staphylococcus aureus sensible a meticilina y el tratamiento inicial incluyó empíricamente cobertura para dicho germen en todos los casos.
Los hallazgos de nuestra serie son concordantes con los reportados en la literatura respecto a la edad de presentación, el predominio masculino, la elevación de marcadores inflamatorios y el rol predominante de Staphylococcus aureus. Se observó una proporción elevada de osteomielitis postraumáticas y una mayor incidencia de bacteriemia respecto de la bibliografía. El reconocimiento precoz y el abordaje sistemático continúan siendo fundamentales para optimizar los resultados clínicos en esta patología.
La sacroileítis séptica es una entidad infrecuente en pediatría, representando el 1-2% de las infecciones osteoarticulares. Su reconocimiento precoz continúa siendo un desafío diagnóstico debido a la presentación clínica inespecífica y a la escasa sensibilidad de los estudios complementarios iniciales. Los pacientes pueden presentar fiebre, dolor lumbar, glúteo o de cadera e impotencia funcional, simulando patologías traumatológicas y reumatológicas. En este contexto, la persistencia de la sospecha clínica adquiere un papel central para evitar demoras diagnósticas y potenciales complicaciones
Describir un caso de sacroileitis séptica por Staphylococcus aureus meticilino sensible, en el que, la persistencia de la sospecha clínica permitió arribar al diagnóstico pese a estudios imagenológicos iniciales normales, y revisar el papel de la resonancia magnética en esta entidad infrecuente.
Paciente femenina de 9 años, previamente sana, que consultó por 6 días de evolución de dolor e impotencia funcional progresiva del miembro inferior derecho, hasta impedir la bipedestación, asociado a fiebre desde el segundo día de enfermedad.
En la evaluación inicial se realizaron radiografía y ecografía de cadera, ambas sin hallazgos patológicos. Ante la persistencia de los síntomas, se decidió su internación para estudio. Al examen físico presentaba dolor a la palpación de la articulación sacroilíaca derecha y signo de FABER positivo.
Durante la internación persistió febril, conelevación sostenida de proteína C reactiva (190 mg/L) y recuento leucocitario normal (5500/mm³). Una tomografía computada de columna lumbosacra y cadera tampoco mostró alteraciones significativas. Debido a la persistencia de la sospecha clínica, se solicitó resonancia magnética con secuencias STIR y contraste, que evidenció signos inflamatorios en la articulación sacroilíaca derecha compatibles con sacroileítis. El centellograma óseo confirmó dichos hallazgos.
Se obtuvieron dos hemocultivos con aislamiento de Staphylococcus aureus meticilino sensible (SAMS). Recibió tratamiento antibiótico dirigido con evolución favorable, resolución del dolor en menos de 48 hs y recuperación funcional completa., mientras que los controles posteriores resultaron negativos. Inicialmente recibió ceftriaxona y clindamicina, con posterior adecuación a cefalotina según sensibilidad microbiológica. Tras el inicio del tratamiento dirigido presentó resolución completa del dolor en menos de 48 horas y evolución clínica favorable.
Tras el aislamiento de SAMS en dos hemocultivos, se reevaluó la duración del tratamiento. La evidencia reciente en infecciones osteoarticulares pediátricas no complicadas apoya esquemas más cortos de tratamiento con transición precoz a vía oral. Sin embargo la persistencia de bacteriemia continúa siendo un factor de controversia. Considerando la bacteriemia documentada y la localización poco frecuente de infección, se completaron 10 días de tratamiento endovenoso con cefalotina, con posterior pase a cefalexina por vía oral durante 4
La sacroileítis séptica es una entidad infrecuente cuyo diagnóstico puede retrasarse debido a la inespecificidad de la presentación clínica y a la baja sensibilidad de los estudios iniciales. Este caso destaca la importancia de mantener un alto índice de sospecha en pacientes con fiebre e impotencia funcional a pesar de que la radiografía, la ecografía y la tomografía resulten normales, siendo la resonancia magnética el método gold standard para su confirmación.,Además, resalta la necesidad de generar evidencia específica sobre la duración óptima del tratamiento antibiótico en niños con infecciones osteoarticulares bacteriémicas, una situación aún escasamente representada en los estudios disponibles.
La artritis séptica (AS) es una urgencia infectológica debido al riesgo de destrucción articular irreversible. La reacción en cadena de la polimerasa múltiple (Multi-PCR), emergió como método diagnóstico rápido y sensible permitiendo detección de múltiples patógenos en líquido sinovial y optimizando la terapéutica.
Evaluar la utilidad de la Multi-PCR y su impacto en la optimización del tratamiento antimicrobiano en pacientes con diagnóstico de artritis séptica internados en un hospital pediátrico de tercer nivel.
Se realizó un estudio retrospectivo y descriptivo que incluyó pacientes internados de entre 1 mes y 15 años, durante el período comprendido entre el 1 de septiembre de 2025 y el 30 de mayo de 2026 con diagnóstico de Artritis séptica. Se evaluaron variables demográficas (edad y sexo), parámetros de laboratorio, resultados microbiológicos (hemocultivos y cultivo de líquido sinovial), estudios por imágenes, localización anatómica de la lesión y duración del tratamiento antibiótico (expresada en días). Se excluyeron pacientes inmunocomprometidos y aquellos con antecedentes de prótesis. La información se obtuvo a partir de la revisión de historias clínicas digitales y estudios microbiológicos informatizados. Los resultados se expresaron en números absolutos y porcentajes.
Se incluyeron 12 pacientes. La mediana de edad fue de 125,5 meses (RIC 31,2–175,6). El 58% (7 p) sexo masculino. Presentaron leucocitosis 58% (7p) y todos (12p) elevación de proteína C reactiva (PCR) al ingreso. El 42% (5p) requirió más de un ingreso a quirófano. El 42% (5p) presentó Multi-PCR positiva, mientras que el 50% (6 p) cultivo de líquido sinovial positivo y 58 % (7p) bacteriemia. Dos pacientes presentarón positividad en simultáneo en Multi-PCR, cultivo de líquido articular y hemocultivos. El 50% (6p) correspondió a Staphylococcus aureus, 25% (3p) meticilino resistentes, 25% (3p) meticilino sensible. El 33 % (4p) correspondió a especies de Streptococcus: 8% (1p) S. pyogenes, 8% (1p) S. pneumoniae, 8% (1p) S. viridans y 8% (1p) S. pseudoporcinus. Mientras que un único paciente 8% (1p) aisló Pseudomona auriginosa. La localización más frecuente fue cadera en 50% (6p). Todos recibieron antibioticoterapia empírica, 75% (9p) clindamicina, 17%(2p) ceftriaxona y vancomicina. Como tratamiento dirigido 55 %(6p) recibió vancomicina, 33%(4p) ceftriaxona y 25%(3p) cefalotina. La media de tratamiento endovenoso fue de 10 días; todos los pacientes continuaron tratamiento vía oral dirigido durante 3 a 4 semanas. Al alta fueron citados a control con Infectología y Traumatología.
La Multi-PCR demostró ser una herramienta útil en el diagnóstico etiológico de la artritis séptica, permitiendo la identificación rápida de microorganismos y contribuyendo a la optimización precoz del tratamiento antimicrobiano. En nuestra serie, los resultados obtenidos fueron comparables a los observados en el estudio realizado en el Hospital de Niños “Sor María Ludovica” (Utilidad del Panel Biofire Joint Infection en el diagnostico de pacientes con sospecha de artritis séptica), donde también se evidenció el impacto favorable de las técnicas moleculares en la adecuación terapéutica temprana y en el incremento del rendimiento diagnóstico microbiológico. A diferencia de lo reportado en dicho estudio, en el cual Kingella kingae representó el principal agente etiológico, en nuestra población predominó Staphylococcus aureus, posiblemente relacionado con la mayor edad de los pacientes incluidos y el menor tamaño muestral. Asimismo, mientras en el trabajo del Hospital Ludovica la PCR multiplex mostró una sensibilidad superior al cultivo convencional, en nuestra experiencia ambos métodos presentaron un rendimiento diagnóstico similar, aunque la Multi-PCR aportó la ventaja de una identificación más rápida. Consideramos que las limitaciones principales de nuestro estudio fueron el reducido número de pacientes incluidos. Sin embargo, nuestros hallazgos respaldan la incorporación de herramientas de biología molecular en el abordaje diagnóstico de la artritis séptica, especialmente por su potencial impacto en el inicio oportuno y ajuste dirigido de la antibioticoterapia.
La artritis séptica es un proceso infeccioso supurado articular, originado habitualmente por siembra hematógena del espacio sinovial o, con menor frecuencia, por inoculación directa o extensión desde un foco contiguo. En la población pediátrica, los agentes causales más frecuentes son Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes, Streptococcus pneumoniae y Neisseria meningitidis, registrándose además un incremento de Kingella kingae en menores de 4 años.
El estreptococo del grupo C (EGC) es un microorganismo gram positivo, catalasa-negativo, denominado ocasionalmente "pyogenes-like" debido a que comparte características microbiológicas, clínicas y factores de virulencia (proteína M y la estreptolisina O) con el estreptococo del grupo A. Si bien forma parte de la microbiota habitual de la nasofaringe, piel, tubo digestivo y tracto genital femenino, se comporta como un patógeno oportunista, siendo la piel la puerta de entrada más frecuente. Las infecciones por EGC son infrecuentes en pediatría y representan menos del 1% de las bacteriemias documentadas.
Describir el caso clínico de una paciente con artritis séptica de cadera derecha secundaria a infección por estreptococo del grupo C, con el propósito de visibilizar la posibilidad de este microorganismo como agente causal de infecciones osteoarticulares.
Paciente femenina de 5 años, previamente sana, consultó por cuadro de nueve días de evolución caracterizado por fiebre, dolor e impotencia funcional en miembro inferior derecho. Como único antecedente de relevancia, presentó una solución de continuidad en la planta del pie derecho, secundaria a una caída desde su propia altura, ocurrida una semana previa al inicio de los síntomas.
Al ingreso se valoró en regular estado general, febril con impotencia funcional de la cadera derecha. La ecografía de caderas evidenció un derrame articular de 6 mm, mientras que en el laboratorio leucocitosis con desviación a la izquierda y elevación de reactantes de fase aguda. Ante el diagnóstico de sepsis a foco articular, se tomaron muestras para hemocultivos y se inició antibioticoterapia endovenosa con vancomicina, ceftriaxona y clindamicina. Se intervino quirúrgicamente efectuándose una artrocentesis de cadera derecha, capsulotomía, corticotomía y drenaje de una lesión lítica de cuello femoral, tomándose muestras para cultivo. Ante el rescate de Estreptococo del grupo C en hemocultivos, cultivos de tejido óseo y líquido articular, se asumió osteoartritis séptica de cadera derecha y se adecuó esquema antibiótico según sensibilidad a penicilina endovenosa. La paciente completó 9 días de tratamiento antibiótico por vía parenteral que por evolución clínica favorable se rota a vía oral a definir días totales por el servicio de infectología ambulatoria, según resultado de anatomía patológica.
La artritis séptica secundaria a infección por el estreptococo del grupo C es una entidad clínica infrecuente cuyas complicaciones pueden ser tan graves como las causadas por los gérmenes más comunes, manifestándose a nivel local como lesiones líticas óseas o a nivel sistémico como shock séptico, meningitis y abscesos cerebrales. En este caso, la pérdida de continuidad cutánea en el pie fue la probable puerta de entrada para la siembra hematógena en la cadera.
Se concluye que ante infecciones osteoarticulares es importante el rápido abordaje quirúrgico asociado a hemocultivos, y una antibioticoterapia dirigida a la sensibilidad del patógeno aislado, los cuales son determinantes para lograr una evolución favorable y evitar secuelas a largo plazo.
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La Tuberculosis (TBC) es una enfermedad infecto contagiosa, granulomatosa crónica, causada por el bacilo Mycobacterium tuberculosis o bacilo de Koch, caracterizada por tos persistente, fiebre prolongada acompañada o no de sudoración nocturna, hiporexia o anorexia, pérdida de peso y astenia, asociada en algunos casos con afectación de otros sitios, distensión abdominal (peritoneal, intestinal), deformidad de la columna vertebral (Mal de Pott), entre otros. La presentación clínica varía según el grupo etario, observándose en adolescentes mayor riesgo de enfermedad pulmonar grave con baciloscopia positiva. Se informó una incidencia de 16,05:100.000 en niños de 10 a 14 años; en Formosa 12:100.000, según el Boletín Epidemiológico Nacional N°782, 2025.
La Leishmaniasis es una zoonosis grave causada por parásitos obligados intracelulares pertenecientes al género Leishmania, transmitida a través de la picadura de insectos flebótomos, existen 3 formas clínicas: Visceral (kala-azar), cutánea y mucocutánea, caracterizada por fiebre prolongada, hepatoesplenomegalia, pancitopenia y pérdida de peso. Su incidencia es de 0,26:100.000 habitantes, según el Boletín Epidemiológico Nacional N°767, 2025.
Ambas enfermedades tienen tratamiento específico, según la forma y gravedad.
Describir la evolución clínica de un paciente con tuberculosis multisistémica asociada a Leishmaniasis
Relacionar la signosintomatología de tuberculosis multisistémica y Leishmaniasis
Contribuir al conocimiento epidemiológico de dos enfermedades graves
Paciente de 14 años, sexo femenino que ingresa al servicio de internación pediátrica con antecedente de lesiones ulcerosas en miembro superior izquierdo de un año de evolución asociado a astenia progresiva.
Al interrogatorio refiere ambos padres fallecidos por enfermedad que no logra especificar, quedando bajo tutela de hermana mayor al igual que sus cinco hermanos menores, todos convivientes dentro de una vivienda de una habitación.
Al examen físico, presenta aspecto caquéctico, conjuntivas ictéricas, pelo ralo, afebril, con hipoventilación en ambas bases pulmonares, sin requerir oxígeno suplementario, r1 y r2 normofonéticos, soplo sistólico, normoperfundida, abdomen distendido, doloroso, se percibe hepatomegalia de dos traveses de dedo, en antebrazo izquierdo se observan lesiones ulcerosas agrupadas, indoloras, con bordes indurados. Estado neurológico conservado.
Ingresa a quirófano bajo protocolo de plastrón apendicular según informe de tomografía que adjunta de su localidad, se toman muestras para biopsia y cultivo de líquido peritoneal, diagnóstico postoperatorio de peritonitis tuberculosa. Se realizan baciloscopias y cultivos de esputo con resultado positivo para Mycobacterium tuberculosis; se amplían estudios con tomografías computadas y resonancia magnética nuclear, mediante seguimiento por servicio de traumatología agregandosé diagnóstico de Mal de Pott por afectación de los cuerpos vertebrales de D1, D2 y D3. Se asume como tuberculosis multisistémica con afectación vertebral, pulmonar y abdominal, inicia tratamiento de primera línea con Rifampicina, Isoniazida, Pirazinamida y Etambutol con buena tolerancia, sin efectos adversos.
Con el servicio de dermatología se realiza toma de muestras para biopsia y observación directa de lesiones de antebrazo izquierdo, diagnosticando leishmaniasis cutánea. Completó tratamiento con Anfotericina B Liposomal con lesiones cutáneas francamente mejoradas.
Durante su internación cumplió diversos esquemas antibióticos debido a episodios de infecciones asociadas a cuidados de la salud, requirió múltiples transfusiones de pasta de glóbulos rojos. En cuanto a lo nutricional, recibió variadas fórmulas de alimentación enteral con los objetivos de detener la pérdida de peso, el deterioro nutricional y cubrir requerimientos energéticos.
Actualmente la paciente se encuentra cumpliendo fase de mantenimiento con isoniazida y rifampicina, con buen progreso de peso.
La asociación de dos enfermedades potencialmente graves en este paciente pediátrico constituyó un reto diagnóstico y terapéutico poco frecuente. Este caso resalta la importancia de sostener una evaluación clínica dinámica y exhaustiva, especialmente cuando la evolución o presentación clínica no se ajustan a los algoritmos diagnósticos habituales. Asimismo, destaca la necesidad de considerar diagnósticos concomitantes en pacientes con manifestaciones complejas, ya que un abordaje oportuno y multidisciplinario puede resultar determinante para una evolución favorable.
La tuberculosis es una de las principales causas de morbimortalidad infecciosa a nivel mundial, en 2024 se estimaron más de 10 millones de nuevos casos de tuberculosis en el mundo, asociado a retrasos diagnósticos, interrupciones en el seguimiento y aumento de la transmisión comunitaria. En Argentina en el 2024, los adolescentes de 15 a 19 años presentaron una tasa de 44 casos por cada 100.000 habitantes. Además, este grupo etario representó aproximadamente el 9,2% del total de los casos de tuberculosis registrados a nivel nacional.
1. Describir una presentación atípica de tuberculosis diseminada en la adolescencia.
2. Revisar el abordaje diagnóstico de un cuadro de fiebre prolongada y dolor abdominal.
3. Destacar la relevancia de los antecedentes epidemiológicos en la orientación diagnóstica.
Paciente femenina de 17 años que consultó inicialmente a la guardia por dolor abdominal asociado fiebre de 48 hs de evolución. En la primera evaluación, por orina completa patológica se interpretó el cuadro como una infección del tracto urinario, por lo que se indicó tratamiento ambulatorio con amoxicilina-ácido clavulánico vía oral. Tras una semana de tratamiento, la paciente reconsultó por persistencia del cuadro febril y dolor abdominal localizado en fosa ilíaca derecha.
Se solicitaron estudios complementarios donde se evidenció anemia severa (Hb 7,1 g/dL; Hto 24,9%), leucocitosis (13.900/mm³), trombocitosis (651.000/mm³) y proteína C reactiva elevada (18,06 mg/dL). La ecografía abdominal informó una imagen tubular aperistáltica de 15 mm en fosa ilíaca derecha, asociada a líquido libre y adenopatías regionales.
Por sospecha de abdomen agudo quirúrgico, el servicio de cirugía realizó interconsulta con Ginecólogia y en conjunto se decide realizar una laparoscopia exploradora. Durante el procedimiento se obtuvieron muestras para cultivo y anatomía patológica, sin realizar apendicectomía. Se inició tratamiento ciprofloxacina 400 mg/día y metronidazol 2 gr/día ev.
Durante la internación en el servicio de pediatría y adolescencia se recabaron antecedentes de relevancia, en donde se observó que la paciente presentaba una adenopatía submaxilar derecha de tres meses de evolución y el antecedente epidemiológico de un tío materno con diagnóstico de tuberculosis el año previo.
Se solicitaron serologías para hiv, vdrl, hepatitis b, cmv, epstein barr, mycoplasma pneumoniae, que fueron negativos, y chlamydia pneumoniae reactivo, aunque no justificaba el cuadro clínico, a su vez se descartó infección urinaria por urocultivo negativo. Los hemocultivos y los cultivos de muestras quirúrgicas fueron negativos.
La asociación de adenopatía cervical crónica, fiebre de evolución prolongada, anemia con patrón inflamatorio y múltiples adenomegalias motivó la sospecha de enfermedad linfoproliferativa, siendo descartada por estudios complementarios que fueron solicitados por hematología.
Debido a la persistencia del cuadro clínico y la falta de respuesta al tratamiento instaurado, se realizó una nueva exploración quirúrgica, requiriendo una hemicolectomía derecha con anastomosis término lateral por constatarse un plastrón ileocecal. Se tomaron muestras para anatomía patológica y cultivos y a partir del estudio anatomopatológico de la pieza se arribó al diagnóstico definitivo de tbc por presencia de granulomas tuberculoides con necrosis caseosa central y células gigantes multinucleadas tipo Langhans. Asimismo, se observó distorsión de la arquitectura ganglionar por múltiples granulomas y compromiso granulomatoso de la submucosa colónica.
Estos hallazgos fueron compatibles con tuberculosis, permitiendo establecer el diagnóstico de tuberculosis diseminada e iniciar tratamiento antituberculoso específico (HRPE), presentando resistencia a isoniacida, motivando a modificar el esquema con moxifloxacina + rifampicina + pirazinamida y etambutol.
La tuberculosis abdominal y diseminada en adolescentes constituye un desafío diagnóstico debido a la inespecificidad de sus manifestaciones clínicas y a su capacidad para simular otras entidades, incluyendo patologías quirúrgicas. Este caso resalta la importancia de considerar tuberculosis dentro de los diagnósticos diferenciales ante cuadros de fiebre prolongada y dolor abdominal de evolución atípica, especialmente en presencia de antecedentes epidemiológicos compatibles. Se destaca el valor del abordaje multidisciplinario y de la evaluación histopatológica de las muestras obtenidas para arribar al diagnóstico definitivo e iniciar precozmente el tratamiento específico.
La tuberculosis (TBC) es una enfermedad infecto contagiosa que persiste como una causa importante de morbimortalidad global. La forma diseminada representa el 1-5% de los casos pediátricos y resulta de la diseminación linfohematógena de Mycobacterium tuberculosis.
Puede comprometer pulmón, pleura, hígado, sistema nervioso y piel sin síntomas respiratorios iniciales. Su presentación cutánea, como la escrofulodermia, suele confundirse con infecciones de partes blandas con mala evolución, retrasando el diagnostico
● Resaltar la importancia de mantener alta sospecha diagnostica frente a casos de lesiones en piel con evolución tórpida, a pesar de tener el antecedente de un traumatismo.
● Destacar el rol del manejo interdisciplinario necesario para el abordaje de esta patología.
● Describir una forma de presentación inusual de tuberculosis diseminada y poner en valor la accesibilidad a pruebas de diagnóstico molecular rápido (GeneXpert) como una herramienta indispensable en la práctica actual para optimizar los tiempos de confirmación bacteriológica e iniciar precozmente el esquema terapéutico.
Niña de 8 años, eutrófica, completamente inmunizada, sin antecedentes familiares de jerarquía. Presenta cuadro de 6 meses de evolución caracterizado por tumoración paraesternal derecha secundaria a traumatismo. Se realiza inicialmente ecografía piel y partes blandas que informa: imagen líquida, compatible con hematoma, por lo que se toma conducta expectante.
En contexto de viaje a Bolivia, por persistencia de la tumoracion, consulta en Hospital local donde realizan intervención quirúrgica, sin mas datos. Ya en Argentina, en control con pediatra de cabecera, constata mala evolución del proceso de cicatrización de la herida post-quirúrgica, por lo que solicita evaluación por el servicio de Cirugía e Infectologia de nuestra institución de forma ambulatoria; quienes por constatar evolución tórpida de la misma, se solicita su internación para realizar abordaje multidisciplinario. Se realiza laboratorio: con serologías negativas, TAC de tórax-abdomen-encéfalo informa: extensa colección pleural de aspecto multiloculado, que predomina en situación basal postero-medial y paramediastinal derecha. En coincidencia con el área de afectación cutánea se identifica trayecto hipodenso de aspecto fistuloso hacia plano profundo con heterogeneidad de los planos tisulares extrapulmonares regionales. Con dichos resultados, ante sospecha de escrófula se toma muestra de dicha lesión en piel: se solicita cultivo de gérmenes típicos negativo, micológicos y micobacterias pendientes, GeneXpert para M. tuberculosis positivo. Se asume cuadro como TBC diseminada e inicia tratamiento con HRZE con buena tolerancia. Se realiza catastro familiar, con estudios negativos.
Por buena evolución clínica se da de alta, previa conexión con centro de salud de referencia para continuar tratamiento.
Este caso nos permite evaluar como el antecedente de un traumatismo, puede sesgar el enfoque clinico. Debemos incluir la TBC como diagnóstico diferencial de lesiones de piel de evolución tórpida.
Es fundamental buscar el nexo epidemiológico, con un interrogatorio dirigido en busca de sintomatología respiratoria en el entorno familiar, ya que rara vez el antecedente se descubre de forma espontánea en las primeras consultas. Ademas del estudio de los contactos asegurar el seguimiento y tratamiento es parte indispensable de la cura.
A pesar de ser una enfermedad plenamente prevenible y curable, la tuberculosis continúa representando un desafío vigente con una significativa morbimortalidad en pediatría, sobre todo las formas atípicas de presentación, como las manifestaciones en piel. Por lo que contar con métodos que nos permitan diagnosticar e iniciar de forma precoz el tratamiento como el GeneXpert se consolidan como herramientas indispensables en la práctica pediátrica actual para acortar drásticamente los tiempos de inicio terapéuticos, mitigar secuelas y garantizar la cura.
La tuberculosis continúa siendo una causa importante de morbimortalidad en la población pediátrica, particularmente en países endémicos. Los niños menores de 5 años presentan mayor riesgo de desarrollar formas graves y diseminadas de la enfermedad debido a la inmadurez de la respuesta inmune celular. La vacuna Bacillus Calmette-Guérin (BCG) ha demostrado una elevada eficacia en la prevención de la tuberculosis miliar y de la meningitis tuberculosa en la infancia, constituyendo una estrategia fundamental de salud pública. Diversos estudios reportan una protección significativa frente a las formas extrapulmonares severas, especialmente en lactantes y niños pequeños. La coroiditis tuberculosa representa una manifestación poco frecuente, asociada habitualmente a diseminación hematógena sistémica y su presencia puede constituir un marcador de enfermedad extensa.
Presentar el caso de una paciente de 2 años no vacunada con BCG que desarrolló tuberculosis miliar, meningitis y coroiditis tuberculosa, resaltando la importancia de la vacunación en la prevención de formas graves y diseminadas de tuberculosis en la infancia.
Paciente femenina de 2 años que concurrió a la guardia por cuadro de 10 días de evolución caracterizado por registros febriles inicialmente nocturnos, posteriormente continuos, asociados a sudoración nocturna, astenia, adinamia y pérdida de peso. Como antecedente, se destaca la ausencia de vacunación con BCG, controles de salud insuficientes y hacinamiento. Previamente a esta consulta recibió tratamiento ambulatorio con macrólido durante 5 días por neumonitis.
Al ingreso, la paciente se encontraba en regular estado general, somnolienta, febril y taquicárdica (FC 120 lpm, FR 28 rpm, T 38,4°C, SatO2 96% al aire ambiente), adelgazada, con peso actual de 10 kg (previo: 13 kg).
Al examen físico presentaba buena entrada de aire bilateral con presencia de roncus difusos. Se observó sensorio fluctuante, con irritabilidad y somnolencia, sin otros hallazgos relevantes.
Los estudios de laboratorio iniciales evidenciaron leucocitosis con neutrofilia. La radiografía de tórax mostró un infiltrado micronodular difuso con patrón clásico "en grano de mijo", sugestivo de tuberculosis miliar. Ante estos hallazgos, se realizó alerta epidemiológica, aislamiento respiratorio y toma de muestras para pancultivos, incluyendo LCR y tres muestras de lavado gástrico, destinadas a baciloscopía, cultivo y PCR para Mycobacterium tuberculosis. Tras la evaluación conjunta con el servicio de Neumonología, se inició tratamiento antituberculoso tetraconjugado.
Posteriormente, se obtuvo PCR y cultivo positivo para Mycobacterium tuberculosis tanto en LCR como en lavado gástrico. Durante la evolución se realizaron tomografías de encéfalo, tórax y abdomen, que evidenciaron hidrocefalia y múltiples granulomas distribuidos en ambos hemisferios cerebrales, tronco encefálico y hemisferios cerebelosos. Asimismo, el examen de fondo de ojo realizado por Oftalmología Infantil documentó nódulos coroideorretinianos dispersos en el polo posterior y la periferia de ambos ojos, compatibles con tuberculosis ocular.
La tuberculosis meníngea y la tuberculosis miliar representan las formas más graves de infección por Mycobacterium tuberculosis en pediatría y se asocian a elevada morbimortalidad y riesgo de secuelas neurológicas permanentes. La edad temprana y la ausencia de vacunación con BCG constituyen factores de riesgo relevantes para el desarrollo de enfermedad diseminada. La vacuna BCG ofrece una protección significativa contra estas formas de tuberculosis en niños pequeños, con reducciones importantes del riesgo de enfermedad severa reportadas en revisiones sistemáticas y metaanálisis.
En este caso, la coexistencia de tuberculosis miliar, compromiso meníngeo y coroiditis tuberculosa sugiere una extensa diseminación hematógena del bacilo. La afectación ocular, aunque infrecuente, debe ser activamente buscada en pacientes con tuberculosis diseminada debido a su valor diagnóstico y potencial impacto funcional, lo que refuerza la importancia de sostener elevadas coberturas de vacunación BCG y mantener un alto índice de sospecha clínica ante cuadros febriles prolongados o síntomas de repercusión general en niños pequeños con factores de riesgo epidemiológicos.
La tuberculosis miliar y meníngea deben sospecharse precozmente en niños pequeños con compromiso sistémico y neurológico, especialmente en contextos epidemiológicos compatibles.
Asimismo, la evaluación oftalmológica puede aportar hallazgos relevantes en casos de tuberculosis diseminada. Este caso destaca la importancia de la vacunación BCG como medida preventiva fundamental frente a las formas extrapulmonares severas de tuberculosis infantil.
La aspergilosis pulmonar crónica (APC) es una complicación grave que suele asentar sobre cavidades preexistentes, siendo la tuberculosis (TB) el factor predisponente más común. El diagnóstico representa un desafío clínico, ya que los síntomas y hallazgos radiológicos suelen solaparse con una recidiva de TBC, retrasando el tratamiento antifúngico adecuado.
Decribir un caso de aspergilosis pulmonar cronica en una paciente adolescente con antecedentes de TB pulmonar.
Adolescente de 16 años, serología para HIV negativa, con antecedente de TB pulmonar cavitaria bilateral tratada con isoniacida (H), rifampicina (R), pirazinamida (Z), etambutol (E) por 9 meses con éxito microbiológico y radiológico. Ocho meses después de finalizar el tratamiento, consulta por sudoración nocturna, pérdida de peso, hemoptisis y empeoramiento radiológico. Ante la sospecha de recidiva de TB, se reinicia HRZE de forma empírica pese a baciloscopías negativas. Por falta de respuesta clínica tras dos meses y persistencia de hemoptisis, se interna para estudio. Se documenta anemia (Hb 9.4 g/dL) y eritrosedimentación elevada (85 mm). Las pruebas moleculares (GeneXpert) y cultivos de esputo para micobacterias resultaron repetidamente negativos. Se realiza lavado broncoalveolar (BAL) que muestra estenosis cicatrizal en bronquio lobar superior izquierdo y mucosa congestiva. El cultivo micológico del BAL fue positivo para Aspergillus fumigatus. Se solicitó serología específica, confirmando diagnóstico mediante inmunodifusión positiva para A. fumigatus. Con diagnóstico de Aspergilosis Pulmonar Intracavitaria, se suspendió el tratamiento antituberculoso e inició itraconazol (400 mg/día). Tras 16 meses de tratamiento, presentó mejoría clínica, negativización de la serología y resolución de los síntomas constitucionales, aunque persiste con secuelas por daño parenquimatoso previo.
Este caso destaca la importancia de considerar a la Aspergilosis pulmonar crónica como diagnóstico diferencial principal en pacientes con cavidades residuales de TB y síntomas de reactivación. La dependencia exclusiva del tratamiento empírico antituberculoso sin confirmación microbiológica puede postergar el manejo de complicaciones fúngicas que, de no tratarse, conllevan una alta morbilidad por hemoptisis y destrucción pulmonar progresiva.
La Tuberculosis (TBC) sigue siendo una de las principales causas de morbimortalidad por enfermedad infecciosa a nivel mundial, ya sea en su forma de presentación pulmonar o extrapulmonar. En pediatría la TBC extrapulmonar constituye del 10-15% de todos los casos, siendo los sitios más frecuentes de afectación ganglios linfáticos, pleura y sistema osteoarticular. La Espondilodiscitis Tuberculosa o Mal de Pott es la forma más frecuente de afección osteoarticular, representando aproximadamente un 50% de los casos.
Describir las características clínicas e imagenológicas de 2 pacientes ingresados en nuestro centro por presentar espondilodiscitis tuberculosa.
Caso 1: masculino 2 años de edad que consulta por dolor cervical que imposibilita la flexo-extensión y movilización lateral del cuello de dos meses de evolución. Destacan en el laboratorio de ingreso ligera leucocitosis y aumento de Eritrosedimentación (ERS). En Tomografía Computada (TC) de columna cervico-torácica se observa osteólisis de T3 y T4 con disminución notable de la altura de cuerpos vertebrales y desaparición de disco intervertebral, se observa imagen que se expande de espacio intervertebral a mediastino posterior con realce heterogéneo al contraste. En Resonancia Nuclear Magnética (RMN) de columna se evidencia alteración morfológica y disminución de altura de los cuerpos y discos vertebrales y arcos posteriores de vertebras T2, T3 y T4 infiltrados por lesión expansiva. Ingresa a quirófano y se toma muestra para biopsia, cultivos y PCR para M. Tuberculosis de huesos y tejidos blandos, resultando esta última positiva en tejido óseo. Inicia tratamiento con cuádruple esquema (Isoniazida, Rifampicina, Pirazinamida y Etambutol) para posterior resolución quirúrgica con instrumentación de columna cervical presentando buena evolución.
Caso 2: femenina de 13 años de edad que consulta por presentar lumbociatalgia que imposibilita la dorsiflexión de la columna lumbar e impide la deambulación de 15 días de evolución, refiere registros subfebriles aislados. No presenta datos positivos en laboratorio de ingreso excepto aumento de ERS. En RMN se observa colección paravertebral extensa desde vertebras L5 a S1 con afectación de cuerpos vertebrales y cartílago intervertebral. Ingresa a quirófano donde se toma muestra para biopsia, cultivo y PCR para M. Tuberculosis de hueso y tejidos blandos, presentado rescate microbiológico del mismo en muestra de tejido blando. Se inicia tratamiento con cuádruple esquema con buena evolución sin requerimiento de abordaje quirúrgico.
La tuberculosis continúa siendo un importante problema de salud pública a nivel mundial, asociada a situaciones de vulnerabilidad social aun evidentes, nuevos perfiles de resistencia antibiótica y un marcado descenso en la cobertura vacunal. Su manifestación como espondilodiscitis pediátrica representa un reto diagnóstico debido a su curso clínico insidioso y a la frecuente inespecificidad de los marcadores de laboratorio, lo que exige que tengamos un alto índice de sospecha, ante determinada situaciones clínicas, para evitar así secuelas estructurales irreversibles. Los casos expuestos evidencian la necesidad de contar con métodos complementarios tanto de diagnóstico por imágenes como la RNM, y el soporte microbiológico o molecular (PCR) mediante biopsia tisular, para arribar al diagnóstico oportuno y tratamiento precoz, evitando así la progresión de la enfermedad y las posibles secuelas a largo plazo.
La tuberculosis(TB) es una enfermedad que se encuentra en aumento. Afecta a todos los grupos etarios, siendo más grave en los niños. La forma de presentación más frecuente es la pulmonar, siendo la extrapulmonar en alrededor del 20%. La TB osteoarticular(OA) en pediatría es rara y corresponde al 1% de los casos. Las articulaciones más afectadas son la columna vertebral(50%) y las grandes articulaciones, cadera y rodilla. El diagnóstico es tardío por la baja frecuencia, la clínica solapada y la falta de sospecha diagnóstica por parte de los profesionales de la salud. Ante epidemiología, clínica, PPD y/o radiología compatible se deben tomar muestras de tejido para estudio anatomopatológico (granulomas) y microbiológico (cultivo, métodos moleculares)para hallar el bacilo. En nuestro servicio vemos 2-3 pacientes con TB OA por año. En los últimos 3 meses se diagnosticaron 4 pacientes
Describir 4 pacientes con diagnóstico de TB OA atendidos en un centro pediátrico de 3er nivel de CABA.
Paciente 1:
Varón de 1 año. Consulta por gonalgia y tumefacción de rodilla derecha, fiebre y dolor. Refiere internación 2 meses previos por cuadro similar, asumido como artritis de rodilla, sin seguimiento ambulatorio. Se realiza punción articular obteniendo líquido turbio, Proteínas 4.59 Glucosa 39, Células 90000, 85% polimorfonucleares. Ante sospecha de artritis infecciosa se realiza artroscopia. Se toman muestras de sinovial y líquido articular(LA)
Antecedente de abuelo con diagnóstico de TB. Se amplían estudios: PPD 0mm. Rx tórax: patrón miliar. Se descarta compromiso en otros órganos. Catastro: padre sintomático respiratorio, PPD 0mm, Rx tórax lesiones bilaterales cavitadas, GeneXpert: Mycobacterium Tuberculosis (MbTB)detectado sin resistencia. Madre PPD 20mm, Rx tórax, lesión en vértice derecho, GeneXpert: MbTB detectado. El paciente inicia tratamiento para TB miliar con compromiso articular. Se confirma la enfermedad con cultivo positivo de sinovial MbTB y biopsia: sinovitis granulomatosa
Paciente 2:
Varón de 3 años. Consulta por impotencia funcional, fiebre y aumento de tamaño de rodilla derecha de 6 días de evolución. Ecografía: aumento del líquido intraarticular. Inicia tratamiento antibiótico con cultivos negativos para gérmenes comunes. RMN: osteoartritis de rodilla con compromiso de fémur. Requiere múltiples toilettes quirúrgicas. Citoquímico LA: Proteínas 5.3, Leucocitos: campo cubierto. Ante una mala evolución se amplían estudios para gérmenes no habituales. PPD 0mm. Rx tórax normal. Genexpert LA no detecta MbTB. Catastro familiar negativo.Biopsia: osteomielitis subaguda. Estudios inmunológicos normales. A los 25 días se recibe cultivo positivo para Mb TB sensible. Inicia tratamiento con antifímicos con diagnóstico de TB OA de rodilla y fémur derecho
Paciente 3
Femenina de 8 años. Derivada por dolor dorso lumbar de 4 meses de evolución, que presenta empeoría en los últimos 15 días. Niega otros síntomas. Se realiza Rx y RMN de columna donde se evidencia lesión ocupante de espacio que compromete cuerpo y disco vertebral D8-D9 con extensión prevertebral e intracanal, realza con contraste. Al ingreso se descarta déficit motor o sensitivo. Se realiza laminectomía de T7-T10 con fijación de columna y toma de cultivos. Ante cuadro clínico, características de las lesiones en imágenes y la salida en quirófano de material similar a caseum, se sospecha TB. Catastro negativo. Rx y TAC de tórax normal. PPD: 0mm. Genexpert hueso y material purulento detecta Mb Tb sensible. Cultivo positivo. Inicia tratamiento habitual con buena evolución
Paciente 4
Mujer de 17 años. Consulta por dolor en cadera izquierda de un año de evolución que aparece luego de caída, al inicio intermitente y luego persistente. Claudicación de la marcha. Refiere sudor nocturno y pérdida de peso no constatada. Se interna para estudio. RMN de cadera izquierda: incremento de LA, heterogéneo, engrosamiento sinovial, subluxación externa de la cabeza femoral. Fémur proximal y cavidad acetabular con edema óseo
Antecedente de hermano con TB 2 años antes del inicio de los síntomas. No se realizó catastro ni quimioprofilaxis a los convivientes.
Rx tórax patológico. TAC tórax: infiltrados acinares en ambos pulmones con tendencia a consolidación, imagen en árbol en brote. PPD 0mm. Se realiza biopsia diagnóstica:LA BAAR +, GeneXpert detecta MbTB sin resistencia a rifampicina, cultivo positivo. Inicia tratamiento antifímico. A los 23 días se recibe la sensibilidad: resistente a etionamida e isoniacida. Sensible a rifampicina, inyectables y fluoroquinolonas. Se adecúa esquema
Al igual que otras presentaciones de la TB, se destaca el aumento de casos de TB OA en nuestro centro. El alto índice de sospecha es fundamental para llegar al diagnóstico en forma oportuna y lograr la curación de los pacientes con el mínimo de secuelas. Queremos alertar a la comunidad médica sobre esta forma poco frecuente de presentación de TB en la población pediátrica
La tuberculosis (TB) continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad por enfermedades infecciosas a nivel mundial y representa un problema sanitario vigente en la población pediátrica. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2024 aproximadamente 1,25 millones de menores de 15 años desarrollaron TB y más de 160.000 fallecieron por esta causa. A pesar de tratarse de una enfermedad prevenible y curable, persisten importantes brechas en el acceso al diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y a las estrategias de prevención en niños, niñas y adolescentes. La TB pediátrica constituye un indicador de transmisión reciente en el ámbito familiar o comunitario, por lo que su detección obliga a intensificar la búsqueda del caso fuente y el estudio de contactos. El diagnóstico continúa siendo un desafío debido a la inespecificidad clínica y al carácter paucibacilar de la enfermedad, requiriendo la integración de antecedentes epidemiológicos, hallazgos clínicos, estudios por imágenes y métodos microbiológicos y moleculares. Los niños pequeños presentan mayor riesgo de formas graves, mientras que los adolescentes tienden a desarrollar formas pulmonares transmisibles con menor adherencia al tratamiento. Debido a esto diversos consensos internacionales recomiendan implementar estrategias específicas de acompañamiento clínico y psicosocial para mejorar continuidad de cuidados en este grupo etario.En este contexto, los servicios de guardia pediátrica adquieren un papel fundamental como puerta de entrada al sistema de salud para niños y adolescentes con cuadros respiratorios persistentes, fiebre prolongada o complicaciones asociadas a TB.
Describir las características clínicas y epidemiológicas en 4 casos de TB en niños y adolescentes atendidos en la guardia pediátrica de un hospital de tercer nivel.
Descripción de los casos:
Caso 1: Paciente masculino de 3 años, previamente sano, con antecedente de contacto estrecho con familiar fallecido por TB. Consultó por fiebre persistente de tres semanas, progresando a derrame pleural. El diagnóstico se confirmó mediante GeneXpert y cultivos positivos para Mycobacterium tuberculosis en lavado gástrico y líquido pleural. Recibió tratamiento antifímico y drenaje pleural. Abandonó el tratamiento, el cual recientemente reinició.
Caso 2: Paciente masculino de 6 años con retraso del desarrollo, que consultó por tos, fiebre y dificultad respiratoria. Los estudios evidenciaron neumonía bilateral con derrame pleural derecho. Ante antecedente epidemiológico compatible (madre PPD positiva), se confirmó TB pulmonar con compromiso pleural (GeneXpert positivo). Evolucionó favorablemente tras el inicio del tratamiento antifímico.
Caso 3: Paciente masculino de 13 años con antecedente de contacto domiciliario con TB y abandono de quimioprofilaxis. Consultó por síndrome constitucional y síntomas respiratorios. Presentó derrame pleural masivo derecho, requiriendo videotoracoscopía y drenaje pleural. El diagnóstico fue confirmado mediante GeneXpert positivo para Mycobacterium tuberculosis. Completó tratamiento con buena evolución clínica.
Caso 4: Paciente femenina de 14 años, asmática, hija de padres con TB y tratamiento incompleto, sin antecedente de quimioprofilaxis. Consultó por fiebre y dolor torácico. Presentó derrame pleural derecho tabicado, confirmándose TB en líquido pleural. Completó tratamiento antifímico con adecuada adherencia y evolución favorable.
Los 4 casos presentados ilustran la variabilidad clínica de la TB en la población pediátrica y adolescente. Si bien las manifestaciones iniciales fueron variables, todos los pacientes presentaron compromiso pleuropulmonar, destacándose el derrame pleural como hallazgo frecuente y como motivo de internación o derivación a centros de mayor complejidad. Los 4 casos presentaban antecedentes epidemiológicos compatibles y uno evidenció problemas de adherencia a las estrategias preventivas o terapéuticas, destacando la importancia del seguimiento de contactos y del acompañamiento durante el tratamiento. La TB debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de los cuadros respiratorios persistentes y de los derrames pleurales en niños y adolescentes, especialmente ante antecedentes epidemiológicos sugestivos. El diagnóstico precoz, el estudio adecuado de contactos y la adherencia terapéutica son fundamentales para reducir la morbimortalidad y limitar la transmisión de la enfermedad.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11891 A propósito de un caso: “Sobre anomalías congénitas del oído, coloboma preauricular sobreinfectado” Casos clínicos |
PAOLA NATALIA GHIGLIAZZA | |
| 11956 Manifestaciones oftalmológicas infrecuentes en la enfermedad de Kawasaki: a propósito de un caso. Otros |
SAMANTHA ROXANA MARTINEZ SCHINDER | |
| 12089 A propósito de un caso: “De adenoflemón a malformación congénita: presentación atípica de quiste del primer arco branquial” Casos clínicos |
MARIA JOSEFINA SCHLIEPER | |
| 12090 “Cuando una exacerbación asmática no explica todo: afectación neurológica como desafío diagnóstico en pediatría” Infecciones bacterianas |
MARTIN CRIADO | |
| 12139 A propósito de un caso: absceso retrofaríngeo en paciente de 7 meses de edad. Casos clínicos |
MARIA LUCIA KINEN | |
| 12218 Sindrome hemofagocitico, a proposito de un caso Casos clínicos |
ILIANA KATERINE MARCILLO VINUEZA | |
| 12228 “Diagnóstico desafiante en un lactante: a propósito de un caso” Casos clínicos |
VIVIANA MUÑOZ | |
| 12247 Absceso Retrofaríngeo en Lactantes: Una Entidad Poco Frecuente Casos clínicos |
MARIA ISABEL PEREZ ASCANIO |
Las anomalías branquiales de primer arco constituyen una malformación congénita infrecuente (1-8%). Se desarrollan por la fusión incompleta de la hendidura faríngea entre el primer y el segundo arco branquial.
Generalmente se expresan como una tumoración cervical unilateral con o sin fístula, también pudiendo manifestarse con secreción en distintas localizaciones dependiendo del sitio de apertura fistular o como una cicatriz eccematosa en la zona.
Se clasifican en fistulas, quistes y senos, siendo estos últimos los más frecuentes.
Por lo general, se presentan en la infancia, pero muchas veces su diagnóstico es tardío porque son difíciles de diferenciar de adenopatías u otras masas cervicales, confundiéndose con otras patologías locorregionales.
Es común la sobreinfección, causando significativa morbilidad. Si bien su presentación es en general aislada, se han descrito asociados a otras malformaciones locales como microtia, estenosis del conducto auditivo externo (CAE), colesteatoma congénito y absceso preauricular, así como también síndromes con múltiples alteraciones derivadas del primer o segundo arco tales como el síndrome de Treacher Collins, el síndrome de Pierre Robin, el síndrome de Goldenhar, entre otros.
El diagnóstico es clínico, pudiendo solicitarse estudios por imágenes como ecografía u otros de mayor complejidad. El tratamiento definitivo de la lesión es la escisión quirúrgica completa. La recurrencia de la misma se asocia a resección inadecuada de ésta. El mejor resultado se logrará de una escisión única, ya que la reintervención del mismo podría generar daños sucesivos en el nervio facial tras la cicatrización o fibrosis post intervención.
-Describir la evolución clínica de un paciente con tumefacción parotídea en sala de internación de hospital general de CABA.
-Analizar los diagnósticos diferenciales de las masas inflamatorias de la región parotídea en la edad pediátrica, principalmente ante las presentaciones atípicas o recurrentes.
-Destacar la importancia de los estudios por imágenes y del abordaje interdisciplinario para el diagnóstico de anomalías congénitas de los arcos branquiales complicadas.
Paciente masculino de 11 años derivado para tratamiento antibiótico endovenoso por adenoflemón izquierdo. Comienza una semana antes con edema, dolor y tumefacción en región parotídea izquierda, interpretándose inicialmente como parotiditis aguda.
Desde su ingreso, se constata una masa inflamatoria de aproximadamente 8 x 10 cm en región parotídea y retroauricular izquierda, asociada a trismus. El paciente presenta mala respuesta ante los tratamientos iniciales.
Dentro de los estudios realizados, las imágenes ecográficas mostraron aumento progresivo del tamaño de la glándula parótida y posteriormente una colección con trayecto fistuloso hacia el conducto auditivo externo, sitio por el cual presentó drenaje purulento. A su vez, se rescatan hemocultivos positivos para Staphylococcus aureus meticilino resistente.
La valoración conjunta por Infectología, Otorrinolaringología, Cirugía Maxilofacial, Odontología y Cardiología permitió descartar otros focos infecciosos y plantear el diagnóstico de quiste de primer arco branquial sobreinfectado. La punción aspiración evidenció material compatible con absceso y cultivo positivo para Staphylococcus aureus resistente a oxacilina.
Recibió tratamiento secuencial con ampicilina-sulbactam, vancomicina, trimetoprima-sulfametoxazol y posteriormente clindamicina, presentando evolución clínica favorable con disminución progresiva de la tumoración, cese de la supuración y mejoría radiológica.
En ese contexto, se decide su egreso hospitalario y seguimiento ambulatorio por parte de cirugía pediátrica.
Las anomalías del primer arco branquial constituyen una causa infrecuente de masas cervicales y parotídeas en pediatría, pudiendo manifestarse inicialmente como cuadros infecciosos recurrentes o abscesos de difícil resolución. La persistencia de una tumoración parotídea pese al tratamiento antibiótico adecuado, la presencia de drenaje por el conducto auditivo externo y los hallazgos tomográficos fueron claves para sospechar una malformación congénita subyacente.
Este caso resalta la importancia de reconsiderar el diagnóstico inicial frente a una evolución clínica atípica y de realizar una evaluación interdisciplinaria junto con estudios por imágenes dirigidos. El reconocimiento oportuno de estas entidades permite planificar el tratamiento definitivo y evitar recurrencias, complicaciones locales y retrasos diagnósticos.
Los abscesos retrofaríngeos son infecciones poco frecuentes que afectan principalmente a niños en edad preescolar. Su etiología suele ser polimicrobiana, con predominio de estreptococos, estafilococos y bacterias anaerobias. Su mayor incidencia en los primeros años de vida se relaciona con la presencia de ganglios linfáticos retrofaríngeos, que involucionan después de los 5 años. El diagnóstico precoz es fundamental para evitar complicaciones graves, sin embargo su baja frecuencia y presentación clínica variable, representan un desafío diagnóstico.
- Describir una patología infrecuente en lactantes pequeños y sus dificultades diagnósticas.
- Destacar la importancia de la noción de foco para considerar Bartonella henselae dentro del diagnóstico etiológico en cuadros febriles prolongados y/o adenopatías en pediatría.
Paciente de 7 meses, eutrófico, con vacunas incompletas y sin antecedentes de jerarquía, presenta cuadro de 10 días de evolución caracterizado por registros febriles intermitentes (40°C) acompañados de conglomerado ganglionar submaxilar izquierdo, móvil, sin signos de flogosis, tortícolis y abombamiento del pilar amigdalino posterior izquierdo con desviación de úvula hacia contralateral. Ante diagnóstico de absceso retrofaríngeo realiza tratamiento corticoideo y antibiótico con ampicilina - sulbactam, cefotaxima mas clindamicina y ceftriaxona, rotando posteriormente a amoxicilina- ácido clavulánico y completando 14 días totales con buena evolución clínica.
Estudios complementarios
Laboratorios:
- 20/04/26: Hto 27,4/ Hb 9/ GB 41440 (85/8/5)/ Plaq 497000/ PCR 9,8/ VES 95/ BARTONELLA IgG + (1/80), IgM NR
- 24/04/26: Serología Materna Bartonella henselae IgG e IgM: negativa.
- 13/05/26: Bartonella henselae IgG: título 1/80.
Estudios por imágenes:
- 20/04/26 Tomografía axial computada de cráneo y cuello con contraste: colección de paredes bien definidas con contenido hipodenso de 17 x 16 mm en el espacio retrofaríngeo asociada a alteración de la densidad de la grasa del espacio parafaríngeo y yugulo-carotídeo obliterando la luz faríngea. Múltiples adenomegalias en ambos triángulos posteriores y a nivel yugulo-carotídeo izquierdo, siendo el de mayor tamaño de 12 mm en el eje corto.
Estudios bacteriológicos:
- 19/04/26 Hemocultivos x2: negativos.
Los abscesos retrofaríngeos son infecciones profundas con potencial morbilidad y mortalidad, por lo que resulta fundamental realizar una anamnesis exhaustiva, con especial atención en los antecedentes epidemiológicos, junto con un examen físico detallado. Además, el tratamiento antibiótico oportuno y/o quirúrgico resultan fundamentales para prevenir complicaciones y asegurar una evolución favorable. La presentación de este caso contribuye a reforzar el reconocimiento temprano de esta patología poco frecuente en la práctica pediátrica.
El coloboma preauricular, también denominado seno preauricular congénito, constituye una malformación menor de los tejidos blandos derivada del primer arco branquial, cuyo origen se remonta a la sexta semana de gestación. Su incidencia es baja, estimándose en menos del 1% de la población general. Se presenta predominantemente de forma unilateral, siendo las formas bilaterales menos frecuentes y, en algunos casos, de carácter hereditario.
Habitualmente se manifiesta como un hallazgo aislado; no obstante, en un reducido porcentaje puede asociarse a síndromes genéticos. Si bien suele ser asintomático, presenta predisposición a episodios de infección recurrente. Clínicamente, la sobreinfección puede manifestarse como celulitis o formación de abscesos locales, constituyendo un motivo frecuente de consulta en la práctica pediátrica.
El abordaje terapéutico incluye tratamiento antibiótico y, en casos seleccionados, drenaje quirúrgico o resección diferida del trayecto fistuloso, con el objetivo de prevenir recurrencias
-Describir la presentación clínica, abordaje diagnóstico y estrategia terapéutica en un caso de coloboma preauricular.
-Destacar la importancia de mantener una alta sospecha diagnóstica a fines del lograr su tratamiento oportuno para evitar complicaciones
Paciente de 9 años con antecedente de abscesos preauriculares derechos recurrentes, consulta por nuevo episodio con falta de respuesta al tratamiento instaurado (Amoxicilina/Ac. Clavulánico y TMS).
Al ingreso presenta edema, eritema y dolor local. Se constata colección compatible con absceso preauricular (32 × 10 × 20 mm) en exámen físico y estudio por imágenes.
En ese contexto se inicia tratamiento endovenoso con Clindamicina y Dexametasona.
La paciente es valorada por equipo de Cirugia de Cabeza y Cuello quienes, tras sospecha de coloboma auricular infectado, indican drenaje quirúrgico de la lesión y completar esquema antibiótico. Se rescata en cultivo de material purulento Streptococcus anginosus sensible a Clindamicina.
Por infecciones recurrentes, se decide programar consulta ambulatoria por servicio de cirugía para resección de coloboma preauricular.
Dentro de los colobomas congénitos, se destacan en prevalencia los de localización ocular; siendo los ubicados en región periauricular de presentación inusual.
Es de suma relevancia el reconocimiento y diagnóstico precoz de esta entidad. Esto permite tratamientos dirigidos que prevengan recurrencias y eviten las posibles comorbilidades asociadas; siendo de mayor relevancia aquellas vinculadas a la presencia de fístulas con comunicación hacia otros sistemas.
En el caso presentado, reviste especial relevancia el aislamiento de Streptococcus Anginosus en el análisis del contenido del coloboma. Este microorganismo, integrante habitual de la flora comensal del tracto respiratorio superior, se caracteriza por su elevada capacidad de abscedación, lo que puede comprometer la adecuada penetración y eficacia de la terapia antibiótica.
Como se mencionó previamente, debido a la elevada tasa de recidiva infecciosa asociada a dicha malformación, el tratamiento definitivo es la resección quirúrgica de la misma.
El absceso retrofaríngeo (ARF) es una infección profunda del cuello potencialmente mortal debido al riesgo de obstrucción de la vía aérea. Se presenta desde la edad pediátrica hasta la adultez, aunque su incidencia máxima se sitúa entre los 2 y 5 años. Su aparición en lactantes menores es inusual y representa un desafío diagnóstico por la inespecificidad en sus síntomas y el elevado riesgo de complicaciones sistémicas.
Presentar el caso clínico de un lactante de dos meses con ARF y bacteremia confirmada por Streptococcus pneumoniae, destacando la importancia del diagnóstico por imagen y el manejo médico conservador.
Lactante masculino de 2 meses de edad que ingresa por cuadro febril de 5 días de evolución (38.6ºC) y una tumoración dolorosa en región cervical izquierda. El laboratorio inicial revela anemia (Hb 8.9 g/dL), leucocitosis marcada (37,700/mm³) con neutrofilia marcada y elevación significativa de la Proteína C Reactiva (185.68 mg/L). La radiografía lateral de cuello mostró un ensanchamiento del espacio retrofaríngeo de 16.2 mm, (a nivel de C2) y la tomografía computarizada (TAC) confirmó una formación expansiva de 41 x 33 x 27 mm con desplazamiento de estructuras vasculares y musculares.
Evolución: Se instauró tratamiento antibiótico intravenoso inicial con Clindamicina. Al 2do día se rescata HMCx2 positivo por lo que se asocia Vancomicina. Se rescata tipificacion final de Streptococcus pneumoniae, y se ajusta tratamiento por antibiograma con Ceftriaxona presentando evolución clínica favorable. Durante la evolución presentó una trombocitosis reactiva marcada (1,280,000/mm³) con conducta expectante por hematología. Tras 17 días de hospitalización, el paciente fue dado de alta con resolución completa del cuadro clínico y paraclínico.
El ARF en lactantes menores exige un alto índice de sospecha ante síntomas inespecíficos. Este caso demuestra que el diagnóstico precoz mediante imagenología avanzada y la antibioterapia dirigida de amplio espectro permiten una recuperación exitosa, avalando el manejo médico no quirúrgico como una opción segura y eficaz reforzando la eficacia del manejo médico conservador incluso en colecciones de gran tamaño en pacientes de extrema vulnerabilidad.
La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis sistémica aguda que afecta predominantemente a niños menores de 5 años. Se caracteriza por fiebre prolongada asociada a edema en extremidades, exantema polimorfo, hiperemia conjuntival bilateral, alteraciones de la mucosa oral como fisura bucal y adenopatía cervical generalmente unilateral. Dentro de las manifestaciones oftalmológicas, la conjuntivitis bilateral constituye el hallazgo más frecuente; sin embargo, se han descrito formas menos habituales de compromiso ocular, como la queratitis, secundaria al proceso inflamatorio sistémico. Estas manifestaciones pueden asociarse a fotofobia, lagrimeo y disminución transitoria de la agudeza visual, representando un desafío diagnóstico debido a su menor frecuencia.
Si bien la etiología de la enfermedad de Kawasaki continúa siendo desconocida, se postula la participación de mecanismos inmunológicos y factores genéticos en su desarrollo. En este contexto, se han descrito antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes en algunos pacientes, lo que ha llevado a plantear posibles vías fisiopatológicas compartidas y una predisposición a respuestas inflamatorias desreguladas.
Describir el caso clínico de una paciente con enfermedad de Kawasaki que presentó manifestaciones oftalmológicas poco frecuentes, destacando la importancia de su reconocimiento y diagnóstico oportuno para prevenir complicaciones a largo plazo.
Paciente femenina de 8 años, con antecedente de episodios broncoobstructivos, vacunas completas para la edad, padre con antecedente de Artritis Idiopática Juvenil y antecedentes familiares maternos de vitiligo. Consulta en guardia por presentar fiebre de 4 días de evolución asociada a inyección conjuntival bilateral, exantema escarlatiniforme con aspecto de lija, edema y eritema en manos y pies, adenopatía cervical de 4 cm de diámetro, y dos lesiones alopécicas en cuero cabelludo.
Ante la sospecha clínica de enfermedad de Kawasaki se decide su internación para estudio y tratamiento. Se realizaron estudios complementarios para descartar diagnósticos diferenciales, sin hallazgos patológicos de relevancia.
Durante la internación presenta fotofobia e hiperemia conjuntival persistente, por lo que se solicita evaluación por Oftalmología, informándose conjuntivitis bilateral asociada a queratitis; por lo que indican tratamiento específico con corticoides en gotas oftálmicas. Asimismo, la evaluación por Dermatología confirma el diagnóstico de alopecia areata, motivo por el cual se amplía el estudio con perfil reumatológico, evidenciándose ANCA positivo. Se realizó seguimiento conjunto con el servicio de Cardiología, evidenciándose en el ecocardiograma insuficiencia mitral leve sin repercusión hemodinámica.
Con diagnóstico de enfermedad de Kawasaki, se inicia tratamiento con Gammaglobulina 2 gr/kg y ácido acetilsalicílico a 80 mg/kg/día, ambos según protocolo. Luego de presentar mejoría clínica, se decide su egreso hospitalario con controles interdisciplinarios pertinentes para continuar seguimiento.
La queratitis constituye una manifestación oftalmológica poco frecuente de la enfermedad de Kawasaki que puede pasar inadvertida si no se realiza una evaluación dirigida frente a síntomas compatibles. Su reconocimiento temprano resulta fundamental para instaurar un tratamiento oportuno y disminuir el riesgo de complicaciones a corto y largo plazo.
Asimismo, la presencia de antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes, alopecia areata y ANCA positivo en nuestra paciente representa un hallazgo de interés que podría respaldar la participación de mecanismos inmunológicos compartidos en la fisiopatología de la enfermedad, aspecto que requiere mayor investigación. El abordaje multidisciplinario resulta fundamental para la evaluación integral y el seguimiento de estos pacientes.
El síndrome hemofagocítico o linfohistiocitosis hemofagocítica, es una entidad caracterizada por una activación patológica y desregulada del sistema inmunológico. Puede presentarse en formas primarias de origen genético y herencia autosómica recesiva, o en formas secundarias asociadas a infecciones, enfermedades oncológicas y patologías reumatológicas, entidades que en determinados pacientes pueden resultar difíciles de diferenciar entre sí. En ambos tipos de presentación se ha demostrado una alteración de la citotoxicidad la cual lleva a una activación anormal de linfocitos T y producción de citoquinas. Como consecuencia, se produce una excesiva y persistente activación de las células presentadoras de antígenos (histiocitos, macrófagos) y linfocitos TCD8, lo cual lleva a un masivo aumento de la proliferación de estas células y a la migración ectópica de células T, con fenómenos de hemofagocitosis. La forma primaria presenta una incidencia estimada de 1 cada 50.000 nacidos vivos y, en ausencia de tratamiento oportuno, se asocia a una mediana de sobrevida menor a dos meses desde el diagnóstico. En este contexto, el inicio precoz del tratamiento resulta fundamental, dado que la evolución natural de la enfermedad sin intervención terapéutica adecuada presenta una elevada mortalidad.
Describir un caso de una paciente con síndrome hemofagocítico secundario a infección viral vs. enfermedad reumatológica.
Paciente femenina de 8 años, con antecedente de trastorno del espectro autista, que consultó por síndrome febril prolongado asociado a lesiones purpúricas palpables, dolorosas y sobreinfectadas, en piel y mucosas. Recibió tratamiento antibiótico vía oral, pero ante la falta de respuesta clínica, el deterioro del estado general e intolerancia a la vía oral, se decidió su internación en sala general. Durante la internación se ampliaron estudios complementarios, incluyendo serologías virales y perfil reumatológico. Asimismo, se interconsulta con Dermatología para toma de biopsia cutánea con el fin de caracterizar las lesiones. El estudio histopatológico informó vasculitis leucocitoclástica, descartándose procesos neoplásicos cutáneos.Desde el punto de vista hematológico, presentó bicitopenia persistente desde el ingreso. Se realizó interconsulta con el servicio de Hematología, efectuando múltiples punciones de médula ósea que evidenciaron hipoplasia medular, sin presencia de células atípicas y con cultivos negativos.
Ante la persistencia de fiebre sin foco evidente y la presencia de serologías virales positivas interpretadas inicialmente como reacciones inmunológicas cruzadas, se destacó la detección de carga viral positiva para virus Epstein-Barr. En asociación con criterios clínicos y de laboratorio compatibles, tales como hipertrigliceridemia, hiperferritinemia, eritrosedimentación elevada, hipofibrinogenemia, se interpretó el cuadro como un síndrome hemofagocítico secundario a infección viral. Recibió tratamiento con Metilprednisolona y Rituximab, logrando la negativización de la carga viral. Desde el punto de vista inmunológico, se detectaron anticuerpos anti-Sm positivos compatibles con lupus eritematoso sistémico, aunque sin cumplir criterios clínicos suficientes. A pesar del tratamiento instaurado con Rituximab, persistieron manifestaciones sugestivas de enfermedad reumatológica, incluyendo proteinuria y bicitopenia persistente, no pudiendo descartar una enfermedad de tejido conectivo asociada.
Este caso destaca la complejidad diagnóstica del síndrome hemofagocítico secundario en la población pediátrica, especialmente ante la coexistencia de hallazgos infecciosos e inmunológicos con manifestaciones clínicas superpuestas. Asimismo, resalta la importancia de un abordaje multidisciplinario y de mantener un alto índice de sospecha para lograr un diagnóstico y tratamiento oportunos, fundamentales para mejorar el pronóstico de una entidad con elevada morbimortalidad.
Mycoplasma pneumoniae es un patógeno respiratorio frecuente en pediatría, capaz de producir manifestaciones extrapulmonares potencialmente graves. Entre ellas, las complicaciones neurológicas constituyen un desafío diagnóstico por su baja incidencia, presentación variable y mecanismos fisiopatológicos aún no completamente esclarecidos.
Se trata de una bacteria que ocasiona entre el 10 y 30% de las neumonías adquiridas en la comunidad; la etapa de la primoinfección abarca de 5 a 9 años. El entorno, los cambios ecológicos, la concurrencia a jardines y guarderías cada vez más temprana, han producido un cambio en el patrón epidemiológico en la Argentina y en el mundo, por lo cual este tipo de patologías pueden encontrarse desde el primer año de vida. Los niños en edad escolar y los adolescentes en general constituyen el reservorio de portadores asintomáticos de duración desconocida. La identificación precoz resulta fundamental para optimizar el abordaje terapéutico y el pronóstico.
Describir un caso de encefalopatía aguda y estatus epiléptico asociado a infección por Mycoplasma pneumoniae en una paciente pediátrica con susceptibilidad neurológica estructural subyacente.
Paciente de 5 años, sexo femenino, con antecedente de asma grave e internaciones reiteradas por insuficiencia respiratoria aguda, incluyendo múltiples episodios con requerimiento de asistencia respiratoria mecánica. Ingresó inicialmente a otra institución por infección respiratoria aguda baja asociada a rinovirus, permaneciendo internada durante 16 días, de los cuales 8 requirió asistencia respiratoria mecánica.
Posteriormente a la extubacion presentó deterioro neurológico progresivo caracterizado por desconexión del medio, pérdida del lenguaje, movimientos anormales, conductas autoagresivas y crisis convulsivas tónico-generalizadas, motivo por el cual fue derivada a nuestro centro.
Al ingreso evidenciaba severo compromiso cognitivo y persistencia de convulsiones. La resonancia magnética cerebral mostró heterotopía nodular subependimaria bilateral asociada a ventriculomegalia. El electroencefalograma evidenció estatus epiléptico activo con complejos de polipuntas generalizadas continuas. El estudio citoquímico del líquido cefalorraquídeo no mostró alteraciones inflamatorias significativas. Se inició tratamiento anticonvulsivante con Levetirazetam, ácido valproico e infusión de midazolam, observándose mejoría electroencefalográfica. Ante la sospecha de etiología infecciosa se amplió el estudio microbiológico, detectándose IgM positiva para Mycoplasma pneumoniae, por lo que se inició tratamiento con claritromicina. A su vez, se realizó Panel para Encefalitis Autoinmune con resultados negativos.
La paciente evolucionó favorablemente con recuperación progresiva del sensorio, del lenguaje y de la interacción con el medio. Al alta persistían únicamente temblor fino distal y discreto aumento de la base de sustentación.
Las manifestaciones neurológicas asociadas a Mycoplasma pneumoniae comprenden un amplio espectro clínico que incluye encefalitis, encefalopatía, trastornos del movimiento y epilepsia. Su fisiopatología involucra mecanismos infecciosos directos, inmunomediados y fenómenos inflamatorios sistémicos. En este caso, la presencia de una heterotopía nodular subependimaria bilateral sugiere una condición de susceptibilidad neurológica estructural preexistente que pudo actuar como factor facilitador para el desarrollo de encefalopatía aguda y estatus epiléptico en el contexto de la infección. La ausencia de alteraciones inflamatorias en el líquido cefalorraquídeo pone de manifiesto la complejidad diagnóstica de estas presentaciones y la necesidad de mantener un elevado índice de sospecha clínica.
Las manifestaciones extrapulmonares de Mycoplasma pneumoniae deben considerarse en pacientes pediátricos con deterioro neurológico agudo posterior a cuadros respiratorios, aun en ausencia de hallazgos inflamatorios en líquido cefalorraquídeo. La coexistencia de anomalías estructurales cerebrales podría incrementar la susceptibilidad a complicaciones neurológicas graves. El reconocimiento precoz de esta asociación permitió instaurar un tratamiento específico y se vinculó con una evolución clínica favorable.
Las adenopatías cervicales constituyen un motivo frecuente de consulta en pediatría y representan, en la mayoría de los casos, procesos infecciosos benignos y autolimitados. Sin embargo, un subgrupo de pacientes (10%-30%) presenta evolución prolongada, escasa respuesta al tratamiento empírico o características clínicas atípicas que obligan a ampliar el diagnóstico diferencial e incluir etiologías bacterianas inusuales, infecciones granulomatosas, enfermedades inflamatorias y causas oncohematológicas. La evaluación clínica, microbiológica e imagenológica resulta fundamental para orientar el abordaje diagnóstico y terapéutico, especialmente ante lesiones persistentes o complicadas.
Presentar un caso de adenopatía cervical de evolución tórpida, con hallazgos microbiológicos de interés y desafío diagnóstico.
Lactante masculino de 11 meses que consulta por aumento de volumen submandibular asociado a fiebre y dificultad para la deglución, de 2 días de evolución. Al ingreso presentaba una masa submentoniana duro-elástica, dolorosa, con leve eritema local y lesión cutánea compatible con puerta de entrada en el mentón.
El paciente se encontraba en buen estado general, con reiterados picos febriles y hallazgos relevantes en el laboratorio, incluyendo leucocitosis con neutrofilia y proteína C reactiva (PCR) elevada. Los hemocultivos resultaron negativos. Además, se realizaron pruebas complementarias para descartar otras etiologías infecciosas, incluyendo PPD y serologías, con resultados negativos.
La ecografía cervical mostró múltiples adenopatías submentonianas y laterocervicales, con pérdida del hilio ganglionar y cambios inflamatorios del tejido celular subcutáneo. Se inició tratamiento empírico con clindamicina endovenosa (EV).
Debido a la persistencia del tamaño de la induración tras 6 días de tratamiento endovenoso, se realizó punción-aspiración y tomografía axial computada de cuello y tórax, donde se observaron imágenes ganglionares en ambas cadenas laterocervicales, en rango adenomegálico. Del material obtenido de la lesión, luego de 7 días de cultivo, se aisló Streptococcus pyogenes, sensible a clindamicina. Resultó llamativa la evolución microbiológica del cultivo, con rescate e identificación del germen a la semana de procesamiento, comportamiento inusual para este microorganismo.
Las adenitis cervicales persistentes en lactantes requieren una evaluación sistemática y, en ocasiones, un abordaje multidisciplinario. La confirmación microbiológica continúa siendo una herramienta clave para establecer el diagnóstico etiológico y optimizar el tratamiento. Este caso destaca la importancia de reconsiderar el diagnóstico diferencial frente a una evolución clínica atípica, incluso en infecciones causadas por patógenos frecuentes como Streptococcus pyogenes.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11656 Bartonelosis sistémica como causa de fiebre de origen desconocido: desafío diagnóstico en pediatria, a propósito de un caso Casos clínicos |
MARIANA PEKOLJ | |
| 11708 Infecciones fúngicas invasivas por mucormicosis en pacientes hemato-oncológicos pediátricos. A propósito de cuatro casos. Infecciones micóticas |
GABRIELA ANDREA MORA CERON | |
| 11721 A PROPÓSITO DE UN CASO DE FUNGEMIA POR CANDIDA GLABRATA EN PACIENTE CON SOSPECHA DE FIEBRE PARATIFOIDEA Casos clínicos |
VALERIA FERNANDEZ BARRENECHEA | |
| 11783 Criptococosis diseminada en una paciente con hepatitis autoinmune, a propósito de un caso. Infecciones micóticas |
JAZMIN TCHERBBIS TESTA | |
| 11797 SÍNDROME FEBRIL PROLONGADO: COINFECCIÓN POR HISTOPLASMOSIS Y TUBERCULOSIS. A PROPÓSITO DE UN CASO. Casos clínicos |
VALENTINA ALVAREZ | |
| 11812 Bartonelosis ocular en adolescentes: a propósito de 2 casos Casos clínicos |
YESSICA BELTRÁN QUISPE | |
| 12163 Síndrome febril prolongado como forma de presentación de enfermedad por arañazo de gato diseminada con compromiso vertebral multifocal y hepatoesplénico en un adolescente: a propósito de un caso Infecciones osteoarticulares |
JOSEFINA MARIA FUNES | |
| 12289 Esporotricosis , la micosis emergente Infecciones micóticas |
VANESSA YISEL CORTE |
La candidemia suele considerarse una infección fúngica invasiva que ocurre en pacientes con ciertos factores predisponentes como prematurez, internación en unidades de cuidados intensivos, presencia de catéteres venosos centrales, nutrición parenteral total, ventilación mecánica, inmunosupresión, cirugía reciente o enfermedad oncohematológica.
Se asocia a elevada morbimortalidad, prolongación de la internación y aumento de los costos en salud, por lo que el inicio precoz de terapia antifúngica adecuada resulta clave para mejorar el pronóstico. En este contexto, la identificación de factores de riesgo permite seleccionar pacientes candidatos a tratamiento empírico
Candida albicans, parapsilosis y glabrata constituyen las especies más frecuentes en población pediátrica. Esta última, con la particularidad de presentar resistencia intermedia a fármacos azoles.
Presentamos el caso de una paciente previamente sana que desarrolló fungemia por Candida glabrata asociada a infección entérica por Salmonella, su discusión e interpretación diagnóstica.
Paciente de sexo femenino de 10 años, sin antecedentes patológicos de relevancia, fue derivada a nuestra Institución desde la provincia de Salta para estudio de fungemia asociada a neutropenia.
Consultó inicialmente por cuadro compatible con gastroenteritis aguda de una semana de evolución. Por contexto epidemiológico, se indicó tratamiento antibiótico empírico por sospecha de fiebre paratifoidea. En estudios iniciales se constató leucopenia, neutropenia (RAN 700); dos hemocultivos con desarrollo de Candida glabrata y coprocultivo positivo para Salmonella spp., por lo que se decidió su internación y derivación a centro de mayor complejidad para ampliar estudios.
Al ingreso, se repitió hemograma que no evidenció alteraciones, y los hemocultivos sin obtener rescate microbiológico. Interpretando cuadro como infección bacteriana sistémica que favorece cuadro de candidemia, se rotó tratamiento a ceftriaxona y continuó con fluconazol. Así mismo, se ampliaron estudios con ecografía abdominal, ecocardiograma Doppler y fondo de ojo, sin evidencia de focos secundarios de infección ni compromiso sistémico. Se solicitó test de Widal que resultó negativo.
Dada la presencia de fungemia en paciente sin factores de riesgo evidentes, se amplía estudio para descartar causas predisponentes. Se descartaron citopenias persistentes. El estudio inmunológico (inmunoglobulinas, complemento y subpoblaciones linfocitarias CD3+ y CD4+) resultó dentro de parámetros normales. El proteinograma informó hipoproteinemia con hipo-alfa-1 y gamaglobulinemia, compatible con pérdida proteica secundaria al cuadro gastrointestinal agudo.
Evolucionó favorablemente, con resolución del cuadro digestivo y normalización de parámetros clínicos y de laboratorio. En este contexto, se rotó a tratamiento antibiótico y antifúngico por vía oral (azitromicina y fluconazol), otorgándose egreso hospitalario con seguimiento ambulatorio.
Discusión
La candidemia en pacientes pediátricos sin factores de riesgo constituye un evento poco frecuente. En la mayoría de los casos, su aparición se asocia a condiciones predisponentes claramente identificables.
En este caso, la ausencia de factores clásicos obliga a considerar otros mecanismos posibles. La enteritis por Salmonella spp. podría haber favorecido la translocación fúngica a través de una mucosa intestinal inflamada, actuando como factor desencadenante. Así mismo, la presencia inicial de neutropenia, aunque transitoria, podría haber contribuido a la susceptibilidad a infección invasiva.
Por otro lado, la candidemia por C. glabrata adquirida en la comunidad por niños sanos es excepcional y suele ser resistente a fluconazol.
Este caso plantea el desafío de la interpretación diagnóstica del hallazgo: diferenciar entre un contaminante o una verdadera infección fúngica, y en esa situación, la importancia de realizar una evaluación exhaustiva ante el hallazgo de candidemia en pacientes previamente sanos, descartando inmunodeficiencias primarias, enfermedades oncohematológicas y otras condiciones predisponentes.
La candidemia en pacientes pediátricos sin factores de riesgo conocidos es infrecuente y representa un desafío diagnóstico.
Es fundamental realizar una evaluación exhaustiva para descartar patologías subyacentes, especialmente enfermedades oncohematológicas e inmunodeficiencias.
La presencia concomitante de infecciones gastrointestinales podría actuar como factor predisponente mediante traslocación mucosa.
La asociación entre candidemia y neutropenia, aun transitoria, debe alertar sobre la necesidad de estudio ampliado.
La infección por Bartonella henselae constituye una zoonosis asociada al contacto con gatos.
La enfermedad, en general, se presenta como una linfadenopatía regional autolimitada. Sin embargo puede manifestarse con compromiso sistémico y ocular.
Las manifestaciones oftalmológicas son infrecuentes y heterogéneas abarcando desde una coriorretinitis, hasta formas graves con compromiso visual.
En pacientes inmunocomprometidos pueden presentarse como cuadros atípicos y de mayor severidad dificultando el diagnóstico oportuno.
Describir dos casos de bartonelosis ocular en pacientes con diferente estado inmunológico, enfatizando en la variabilidad clínica de la patología y la importancia de la sospecha clínica.
Caso 1
Paciente masculino de 14 años, inmunocompetente,con antecedente de contacto estrecho con gatos.
Consultó por fiebre persistente de 15 días de evolución. Fue derivado a centro de mayor complejidad para estudio de síndrome febril prolongado, el examen oftalmológico se evidencio impactos sépticos y exudados blandos perimaculares y peripapilares bilaterales ,la tomografía mostró esplenomegalia con lesiones hipodensas esplénicas compatibles con impactos sépticos y adenomegalias mesentéricas, Los hemocultivos fueron negativos, la serología para Bartonella henselae resultó IgM positiva e IgG 1/1024 positiva.
Recibió tratamiento combinado con trimetoprima-sulfametoxazol, doxiciclina y rifampicina completando 6 semanas totales con evolución clínica y oftalmológica favorable.
Caso 2:
Paciente masculino de 14 años con antecedente de púrpura trombocitopénica inmune crónica en tratamiento con Rituximab. Consultó por cefalea intensa y escotoma central izquierdo de 48 hs de evolución. Refería contacto habitual con gatos.
El fondo de ojo evidenció edema de papila derecha y múltiples lesiones hipopigmentadas sobreelevadas bilaterales, incluyendo compromiso foveal izquierdo. Los hemocultivos y estudio de líquido cefalorraquídeo fueron negativos. La serología para Bartonella henselae mostró IgG >1/1024 e IgM positiva.
Se inició tratamiento con azitromicina y luego rotado a doxiciclina y rifampicina, tras confirmación diagnóstica.
Presentó evolución clínica y visual favorable.
La bartonelosis ocular constituye una manifestación infrecuente en pediatría y requiere un alto índice de sospecha clínica. Los casos presentados evidencian la heterogeneidad de sus formas de presentación, desde fiebre prolongada con compromiso sistémico hasta síntomas visuales como manifestación predominante, reflejando la amplia variabilidad del espectro clínico de la infección por Bartonella henselae.
El antecedente epidemiológico de contacto con gatos y el examen oftalmológico resultaron fundamentales para orientar el diagnóstico, especialmente ante cuadros inespecíficos o de evolución prolongada. El reconocimiento precoz permitió instaurar tratamiento oportuno y obtener evolución clínica y oftalmológica favorable en ambos pacientes.
La fiebre de origen desconocido (FOD) es uno de los principales motivos de consulta en pediatria, y un desafío diagnóstico. Las etiologías infecciosas son la principal causa, seguida por enfermedades inflamatorias y neoplásicas. Bartonella henselae, agente etiológico de la enfermedad por arañazo de gato es una zoonosis frecuente en la población pediátrica, autolimitada y caracterizada por adenopatías regionales y fiebre. Algunos pacientes pueden presentar forma sistémica o atípica, con compromiso hepatoesplénico, neurológico y osteoarticular. La osteomielitis por este germen es reportada en menos del 1% de los casos, suele ser subaguda, con reactantes de fase aguda poco elevados y hallazgos inespecíficos iniciales, lo que retrasa su diagnóstico. La RMN y serología son fundamentales para llegar al mismo.
Se presenta el caso de un paciente pediátrico con FOD y osteomielitis vertebral multifocal por Bartonella henselae, con el objetivo de reconocer la importancia de un interrogatorio dirigido y la sospecha clínica en formas atípicas de bartonelosis.
Paciente masculino de 8 años, sin antecedentes, que consulta por fiebre de 8 días de evolución. Valorado en BEG, reactivo, vigil, febril. EF: normal. Por FOD, se solicitó laboratorio Hto 34.7%, Hb 12 g/dL, PQT 255000, GB 6200 (N60%/L30%/M 9%/E1%/B0%), PCR 1,9 (VN < 0,8 mg/dL), CMV (IgG+), EBV (IgG+), Toxoplasmosis negativa, Bartonella henselae (se deriva muestra). HMCx2, strep test y cultivo de fauces negativos, OC normal VSNF negativo y RxTx S/P. Se indica control en 48h.
Por persistir febril, reconsulta. Se realiza HMG (sin cambios respecto al previo), LDH 405, PCR 1,23. Se amplían serologías: HCV, HIV (negativos), HBV (vacunado). Frotis normal, fondo de ojo, ecocardiograma doppler, ecografía abdominal y pleural normales, y se decide su internación. Durante la misma se constata dolor lumbosacro asociado a picos febriles. Se realiza Rx sin lesión ósea. Se plantea valoración por servicios de Reumatología, Hematología e Infectología.
Servicio de Reumatología amplía laboratorio C3, C4, ANA: negativos, IgG 1950, IgA, IgM, normales, IgE 773, PPD (0). Se realiza TAC de tórax, abdomen y pelvis con contraste oral y EV sin hallazgos patológicos. Indican naproxeno VO c/12 horas.
Hematooncología descarta citopenias y formas inmaduras en frotis. Al 8vo día de internación se recibe resultado de serología para B. henselae: IgM e IgG positivas. Título IgG 128 (valor de corte 64).
Se realiza RNM de columna lumbosacra y pelvis que informa alteración de señal medular en grado variable afectando las vértebras C7, D8, D10, D11 y L3.
Se deriva a HNRG para seguimiento por infectología y traumatología infantil. Se interpreta el cuadro como osteomielitis por Bartonella. Se indica Azitromicina + Rifampicina. Evoluciona favorablemente. Continúa tratamiento ambulatorio con TMS y Rifampicina y tratamiento ortésico con corset.
Las formas atípicas de infección por Bartonella henselae representan un desafío diagnóstico. La osteomielitis vertebral es una manifestación infrecuente y puede presentarse como FOD, con reactantes de fase aguda levemente aumentados y ausencia de signos evidentes. La RMN es el gold-standard para detectar compromiso óseo y extensión lesional. Este caso resalta la importancia de mantener un alto índice de sospecha frente a formas atípicas de bartonelosis en pacientes con FOD y dolor osteoarticular, destacando el valor del interrogatorio clínico, un buen examen físico junto a los exámenes complementarios idóneos para arribar al diagnóstico.
La criptococosis diseminada en pediatría es una micosis invasiva grave, causada principalmente por levaduras del complejo de las especies Cryptococcus neoformans y Cryptococcus gattii.
La infección se adquiere usualmente por la inhalación de propágulos infecciosos del medio ambiente (presentes en excrementos de las palomas).
En 2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó a Cryptococcus neoformans como uno de los patógenos fúngicos de mayor prioridad a nivel global debido a su alta morbimortalidad.
Tras una fase pulmonar, que a menudo es subclínica, el hongo puede diseminarse por vía hematógena a otros órganos.
La presentación clínica en niños suele ser inespecífica y el curso de la enfermedad puede ser prolongado, los síntomas comúnmente asociados son fiebre, tos, cefalea, vómitos y convulsiones.
El tratamiento en pediatría está estandarizado en tres fases críticas: inducción, consolidación y mantenimiento. Este esquema busca eliminar rápidamente la carga fúngica y luego prevenir recaídas a largo plazo.
Presentar los desafíos diagnósticos y el manejo terapéutico de la criptococosis diseminada en un contexto de falla hepática aguda sobre crónica.
Paciente oriunda de Santa Fe de 15 años de edad, con diagnóstico de hepatitis autoinmune en Mayo de 2023 en tratamiento con metilprednisona 15 mg al día, comienza en enero de 2026 con cuadro clínico caracterizado por fiebre de dos semanas de evolución asociado a edema y eritema en pared abdominal. Consulta en hospital cercano indicando tratamiento antibiótico vía oral por 48 hs , por no presentar mejoría se decide internación para tratamiento endovenoso (cefepime y vancomicina), durante 7 días.
Tras el alta, la paciente recurre a las 24 hs con fiebre y mayor eritema en región abdominal asociado a nuevas lesiones eritematovioláceas en miembros inferiores, por lo que se interna con nuevo esquema antibiótico (piperacilina-tazobactam y vancomicina). Se hemocultiva rescatando en cultivos Criptococo Neoformans, inicia tratamiento con anfotericina desoxicolato. Concomitantemente la paciente presenta laboratorios con empeoramiento progresivo de hepatogramas, con falla hepática aguda sobre crónica, hipoalbuminemia con síndrome ascítico-edematoso de difícil manejo e insuficiencia renal aguda, se deriva a nuestra institución.
Al ingreso se realizan nuevos hemocultivos (negativos), antigenemia para criptococo neoformans positiva, con resultado de 1/2560. Se realiza biopsia de lesiones cutáneas rescatando Cryptococcus neoformans var grubii (sensible a anfotericina b).
Se inicia búsqueda de focos profundos: tomografía de tórax y senos paranasales, sin alteraciones significativas.
Debido a coagulopatía en contexto de falla hepática aguda sobre crónica se contraindica la realización de punción lumbar para descartar foco en sistema nervioso central y se solicita resonancia magnética (RNM) de cerebro normal.
Inicia tratamiento de inducción con anfotericina y 5-flucitosina durante 15 días, continuando con anfotericina Liposomal (no pudiendo realizar el esquema habitual de tratamiento con fluconazol dado su compromiso hepático), con mejoría de lesiones cutáneas. Se realiza antigenemia control al mes de comenzar el tratamiento 1/100 (mejorada) y RNM de cerebro control sin alteraciones.
Dado a que la paciente continúa en falla, a pesar de haber resuelto su intercurrencia infecciosa, se indica trasplante hepático y se consensua junto con el servicio de infectología el pasaje semanal de anfotericina hasta el momento del trasplante (por continuar condición de inmunosupresión, e imposibilidad de recibir fluconazol por hepatotoxicidad).
La criptococosis diseminada en pacientes pediátricos no infectados por VIH es una entidad poco frecuente que requiere un alto índice de sospecha clínica.
Aunque esta patología puede afectar a niños previamente sanos, las condiciones subyacentes como las enfermedades autoinmunes por el uso de terapias inmunosupresoras representan factores de riesgo que facilitan la diseminación hematógena del patógeno a dos o más órganos.
En nuestro caso la afectación cutánea, presente en aproximadamente el 11% al 28% de los casos pediátricos diseminados, debe interpretarse no como una infección aislada, sino como un marcador de diseminación sistémica que obliga a descartar compromiso en pulmones y sistema nervioso central mediante estudios de imagen y punción lumbar.
El manejo exitoso depende de un diagnóstico precoz y de la adherencia a regímenes antifúngicos estandarizados que incluyan una fase de inducción combinada (preferiblemente con Anfotericina B liposomal y flucitosina), seguida de fases de consolidación y mantenimiento prolongadas. El pronóstico en estos pacientes es favorable si se instaura el tratamiento de forma temprana, lo que subraya la importancia de considerar la criptococosis en el diagnóstico diferencial de cuadros febriles con lesiones cutáneas en pacientes con hepatopatías autoinmunes o estados de inmunosupresión.
La esporotricosis es una micosis de implantación causada por Sporothrix spp. Este se encuentra distribuido mundialmente y se puede encontrar en la vegetación y en el suelo. La ruta más frecuente de adquisición de la infección es por traumatismos con elementos contaminados con esporas del hongo. Los gatos domésticos son los animales más afectados y pueden transmitirla a los humanos, por lo que es considerada una zoonosis. Las formas clínicas incluyen: la linfangítica nodular, la cutánea fija, la pulmonar (poco habitual) y la diseminada (excepcional).
La esporotricosis tiene alta incidencia en Brasil, China y Sudáfrica. En el último tiempo, Brasil ha experimentado uno de los mayores brotes epidémicos de esporotricosis con un origen zoonótico, especialmente por la S. brasiliensis.
La esporotricosis humana causada por S. brasiliensis generalmente se presenta como una infección cutánea, pero la enfermedad puede variar desde una reacción de hipersensibilidad leve, hasta lesiones cutáneas o linfocutáneas fijas, hasta formas diseminadas graves, que incluyen infecciones osteoarticulares, pulmonares y neurológicas.
Dentro de las pruebas de diagnóstico, existen algunas basadas en la detección de
antígenos y anticuerpos circulantes, pero el estudio micológico que incluye el
examen directo y el cultivo es lo más utilizado.El tratamiento de elección en las formas cutáneas o linfocutáneas es el Itraconazol. También suele utilizarse el yoduro de potasio
como primera alternativa. En las formas diseminadas y/o extracutáneas el tratamiento se realiza inicialmente con anfotericina B y luego se continúa con Itraconazol.
La sospecha diagnóstica es un factor determinante ya que el tratamiento precoz conlleva a una buena recuperación.
Descripción de pacientes con esporotricosis destacando la importancia del diagnóstico precoz, siendo una enfermedad con incidencia desconocida y con escasos reportes en Argentina.
En el último año se vieron aumento de casos con micosis cutáneas, siendo el agente causal el sporothrix spp. En Puerto Iguazú se registraron 25 pacientes totales desde mayo-2025 hasta mayo-2026, hasta el momento 4 pacientes son de edad pediátricas.
Reporte de casos :
A- Paciente 14 años de edad, femenino
2/6/25: Motivo de consulta: Herida costrosa en brazo derecho de 1 mes de evolución, con bordes sobreelevados indurados y nódulo adyacente palpable.
A destacar: su gato fue diagnosticado recientemente con Esporotricosis
09/06/25: Toma de muestra para citología.
Examen microscópico (con coloraciones). Se observa presencia de levaduras compatibles con el género Sporothrix.
13/06/25: Tratamiento: Itraconazol 200 mg por un mes.
04/09/25: Suspende tratamiento por decisión propia.
25/09/25: Reinicio del mismo
Actualmente paciente sin controles.
B-Paciente 14 años de edad, masculino
2/09/25: Motivo de consulta: Lesión en piel de 3 semanas de evolución
A destacar: Gato con diagnóstico de Esporotricosis
Se toma muestra de lesiones para citología.
4/09/25: Microbiologico: Sporotrix complex
Tratamiento : Itraconazol 200 mg por 4 meses
01/2026: Finaliza tratamiento con buena evolución.
C-Paciente de 14 años de edad, sexo femenino.
15/04/25: Consulta por lesión en la mano izquierda, ulcerosa rodeada de áreas sobreelevadas con pequeñas áreas pustulosas. en región de codo cordón linfático con nódulos palpables dolorosos. Refiere que tiene 45 días de evolución, niega fiebre y otros síntomas.
21/05/2026 : En Itraconazol 200mg/día
D- Paciente 5 años, sexo masculino
07/07/25: Acude a la consulta por lesiones en mano derecha de 1 mes de evolución.
A destacar: Contacto con gato callejero, lesiones visibles
14/07/25: Punción aspiración de la lesión.
22/07/25: Citología compatible con esporotricosis.
23/07/25: Inicio Itraconazol jarabe 5 mg/kg/dia
22/01/26: Finaliza tratamiento con buena evolución clínica.
En el último año hemos evidenciado aumento de lesiones atípicas en piel, esto nos lleva a pensar en nuevos diagnósticos diferenciales, entre ellos Micosis con baja incidencia en nuestra región (0,01-0,02) . La toma de muestra oportuna nos llevó al diagnóstico de Sporothrix spp aún no tipificado, permitiendo un tratamiento temprano con Itraconazol vía oral, bien tolerado y con buena respuesta clínica en los pacientes que tuvieron correcta adherencia. La sospecha diagnóstica es un factor determinante ya que el tratamiento precoz conlleva a una buena recuperación.
Las infecciones fúngicas invasivas por hongos del orden Mucorales constituyen una complicación infrecuente, pero de elevada morbimortalidad en pacientes hemato-oncológicos pediátricos. El diagnóstico precoz continúa siendo un desafío debido a la rápida progresión clínica y a la baja especificidad de las manifestaciones iniciales.
Describir las infecciones por mucormicosis en pacientes hemato-oncológicos pediátricos asistidos entre 2021 y 2025 en un Hospital de alta complejidad, describiendo factores predisponentes, manifestaciones clínicas, estrategias terapéuticas y evolución de los cuatro pacientes con dicha infección en el periodo señalado.
Caso 1: Paciente femenina de 13 años con diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda B de alto riesgo, en fase de inducción quimioterápica, que presentó síndrome febril y dolor facial en región sinusal asociado a neutropenia prolongada. Se inició tratamiento empírico con antibiótico de amplio espectro y anfotericina B liposomal. La tomografía evidenció sinusitis maxilar, etmoidal y esfenoidal unilateral derecha con progresión de las lesiones. Requirió múltiples intervenciones quirúrgicas, con toma de biopsia y cultivo positivo para Rhizopus microsporus. A los veintidós días de tratamiento antibiótico y antifúngico, ingresó a unidad de terapia intensiva pediátrica con shock descompensado, donde falleció posteriormente.
Caso 2: Paciente masculino de 10 años con leucemia linfoblástica aguda, que durante la segunda fase de inducción y en contexto de neutropenia febril presentó celulitis necrotizante en antebrazo izquierdo. Recibió tratamiento empírico con anfotericina B liposomal y requirió intervención quirúrgica, con aislamiento de Rhizopus arrhizus complex. Requirió toilette quirúrgica en múltiples oportunidades. Evolucionó favorablemente, completó doce semanas de tratamiento antifúngico y requirió injerto cutáneo.
Caso 3: Paciente femenina de 18 años con leucemia linfoblástica aguda B con compromiso del sistema nervioso central, que durante la inducción quimioterápica y en contexto de neutropenia febril profunda presentó lesión cutánea malar rápidamente progresiva a necrosis. Requirió intervención quirúrgica, con confirmación microbiológica de Rhizopus arrhizus complex, asociando compromiso nasal con resección de tabique. Recibió tratamiento con anfotericina B liposomal, seguido de esquema secuencial con isavuconazol, cumpliendo doce semanas de tratamiento antifúngico, asociado a cámara hiperbárica como adyuvante, con evolución favorable, cultivos negativos y posterior colocación de injerto cutáneo.
Caso 4: Paciente masculino de 14 años con leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo, que durante la inducción quimioterápica y en contexto de neutropenia febril presentó sinusitis rinosinusal invasiva con necrosis y perforación septal. Requirió múltiples intervenciones quirúrgicas, con aislamiento de Cunninghamella blakesleeana, Candida glabrata y Staphylococcus aureus meticilino resistente. Recibió tratamiento con anfotericina B liposomal, seguido de esquema secuencial con posaconazol completando dieciséis semanas de tratamiento antifúngico, asociado a cámara hiperbárica como adyuvante, con evolución inicial favorable.
Todos los pacientes presentaron leucemia linfoblástica aguda y neutropenia prolongada asociada a quimioterapia intensiva. Las formas clínicas incluyeron compromiso rinosinusal invasivo y lesiones cutáneas necrotizantes. Los agentes aislados fueron Rhizopus arrhizus complex, Rhizopus microsporus y Cunninghamella blakesleeana.
El diagnóstico se basó en la alta sospecha clínica, y se confirmó mediante estudios microbiológicos y por imágenes. Todos recibieron anfotericina B liposomal y abordaje quirúrgico con desbridamiento. En algunos casos se utilizaron posaconazol o isavuconazol como tratamiento de mantenimiento y cámara hiperbárica como terapia adyuvante.
De los cuatro pacientes, tres lograron control clínico y microbiológico de la infección fúngica, y uno evolucionó desfavorablemente, presentando shock séptico a las tres semanas del inicio del tratamiento antifúngico.
La mucormicosis invasiva en pacientes hemato-oncológicos pediátricos representa una infección de elevada agresividad y complejidad diagnóstica. El reconocimiento precoz, la confirmación microbiológica temprana y el abordaje multidisciplinario intensivo resultan fundamentales para mejorar el pronóstico en esta población de alto riesgo.
La enfermedad por arañazo de gato (EAG), causada por Bartonella henselae, es una zoonosis frecuente en la población pediátrica. Habitualmente se presenta como adenopatía regional autolimitada asociada al antecedente de contacto con gatos, especialmente cachorros. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de pacientes puede manifestarse con formas sistémicas y compromiso de órganos profundos, incluyendo hígado, bazo, sistema nervioso central y tejido óseo.
La osteomielitis por B. henselae constituye una complicación infrecuente, observada en el 0,5 al 4 % de los casos, según las distintas revisiones y puede presentarse como síndrome febril prolongado sin adenopatías evidentes, dificultando el diagnóstico. El compromiso vertebral multifocal representa una localización inusual, cuyo reconocimiento resulta fundamental para evitar procedimientos invasivos innecesarios y orientar el tratamiento adecuado.
Presentar un caso clínico de EAG con compromiso osteovertebral multifocal y microabscesos hepatoesplénicos en un adolescente inmunocompetente como causa atípica de síndrome febril prolongado.
Resaltar el valor de una adecuada anamnesis epidemiológica y de la sospecha clínica en el diagnóstico de las formas diseminadas de EAG.
Paciente masculino de 14 años, previamente sano, que consultó por fiebre de 9 días de evolución, asociado a mialgias generalizadas e hiporexia.
Los estudios iniciales evidenciaron leve hepatoesplenomegalia en ecografía abdominal, radiografía de tórax sin hallazgos patológicos y laboratorio sin elementos sugestivos de infección bacteriana grave. Ante la persistencia de la fiebre y la progresión de la sintomatología, se decidió internación para estudio etiológico.
Se realizaron hemocultivos, urocultivo, serologías para virus de Epstein-Barr (VEB), citomegalovis (CMV), virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) y Bartonella henselae. Por presentar intenso dolor lumbar exacerbado durante los episodios febriles, se realizó resonancia magnética que reveló múltiples lesiones óseas en cuerpos vertebrales dorsales y lumbares, caracterizadas por hiposeñal en secuencias ponderadas en T1, hiperseñal en secuencias sensibles al líquido y realce tras la administración de contraste. Los hallazgos fueron compatibles con proceso infeccioso multifocal de etiología atípica.
Inicialmente se instauró tratamiento empírico con ceftriaxona y clindamicina. Recibiendo tratamiento antibiótico adecuadamente el paciente continúa con persistencia de registros febriles aislados sumando un total de 20 días de fiebre. En re interrogatorio se obtiene dato de nexo epidemiológico con gato cachorro por lo que con resultados de hemocultivos negativos, se plantea la sospecha de infección por B. henselae y se agrega azitromicina al esquema terapéutico a la espera del resultado de serología.
Al décimo día de internación se recibe IgM por IFI 1/16 para B. h, confirmándose el diagnóstico de EAG. Una nueva ecografía abdominal evidenció múltiples microabscesos hepáticos y esplénicos, compatibles con diseminación hematógena.
Tras la confirmación diagnóstica, se adecuó el tratamiento a azitromicina asociada a rifampicina vía oral. El paciente presentó evolución clínica favorable, mejoría progresiva de la sintomatología y desaparición de la fiebre con posterior alta hospitalaria a los 13 días de internación para seguimiento ambulatorio clínico e imagenológico.
La infección por B. henselae debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales del síndrome febril prolongado en pediatría.
El compromiso osteoarticular y vertebral representa una manifestación poco frecuente de la enfermedad, pudiendo simular procesos infiltrativos o infecciones osteoarticulares por otros agentes.
La combinación de resonancia magnética, estudios serológicos y una adecuada valoración epidemiológica permitió alcanzar el diagnóstico etiológico y evitar procedimientos invasivos, destacando la importancia de considerar presentaciones sistémicas atípicas de esta zoonosis.
La efectividad del tratamiento y el tiempo óptimo del mismo es desconocido. Algunos autores aconsejan tratar sólo las formas graves y a pacientes inmunocomprometidos, y otros indican el tratamiento sistemático en todas las formas atípicas, si bien no hay recomendaciones específicas para las formas óseas, lo cual lo convierte en un reto para el médico tratante.
El abordaje del paciente con fiebre prolongada en pediatría representa un desafío en la práctica clínica diaria. El Síndrome Febril Prolongado (SFP) es aquel cuadro febril de 7 días o más, en el cual no se logra determinar la etiología tras una evaluación inicial exhaustiva. Las patologías subyacentes pueden ser de origen infeccioso, inflamatorio o neoplásico.
La causa infecciosa es la más frecuente, entre el 50 y 70% de los diagnósticos. En la realidad epidemiológica nacional toman relevancia las patologías bacterianas y micóticas, la tuberculosis (TBC) presenta una incidencia relevante en centros urbanos, mientras que en el centro y norte del país, la leishmaniasis y la histoplasmosis son diagnósticos diferenciales a considerar.
La TBC, provocada por el bacilo Mycobacterium tuberculosis, es una causa relevante, especialmente en entornos de alta densidad poblacional. Puede presentarse con tos crónica y buen estado general, hasta formas graves con elevada morbimortalidad. Se caracteriza por ser paucibacilar, lo que dificulta su rescate microbiológico.
La histoplasmosis, causada por el hongo dimórfico Histoplasma capsulatum, tiene clínica variada, desde una infección pulmonar autolimitada hasta la forma diseminada con fiebre prolongada, hepatoesplenomegalia y pancitopenia. La afectación del sistema nervioso central (SNC) ocurre en el 5 a 25% de los pacientes.
La coinfección de Mycobacterium tuberculosis e Histoplasma capsulatum representa un desafío diagnóstico por sus similares manifestaciones clínicas. Dado que el tratamiento de una entidad sin el abordaje de la otra conduce al fracaso terapéutico, es fundamental la sospecha clínica y el uso de exámenes complementarios específicos para garantizar el diagnóstico oportuno y una cobertura antimicrobiana adecuada.
La coinfección por estos microorganismos de ha sido documentada en población adulta, asociada a inmunocompromiso, pero excepcionalmente reportada en pediatría.
Describir el caso de una paciente internada en Hospital pediátrico de tercer nivel de la provincia de Santa Fe en el año 2025 con diagnóstico de coinfección: Histoplasmosis y TBC.
Paciente femenina de 11 años oriunda de Cañada de Gómez, derivada con sospecha de TBC por presentar síndrome febril de un mes de evolución asociado a pérdida de peso, sudoración nocturna y dolor abdominal con tomografía de tórax compatible con patrón miliar. Presenta regular aspecto general, dolor abdominal, vómitos, laboratorio con anemia y parámetros infecciosos elevados. Cultivos para gérmenes comunes (GC) negativos; serologías para CMV, VEB, VIH y Bartonella henlansae negativas; punción aspirativa de médula ósea (PAMO) con biopsia y citometría de flujo normal, GeneXpert para TBC negativa y PCR panfúngica positiva con detección de Histoplasma capsulatum. Genexpert de materia fecal y líquido cefalorraquídeo negativos para TBC. Imágenes de abscesos esplénicos. Evolución diagnóstica: Histoplasmosis aguda diseminada probable, inicia Anfotericina.
Presenta desmejoría de la curva febril, nuevos cultivos a GC negativos, PAMO con cultivos negativos y PCR para Histoplasma Capsulatum persiste positiva. Lavado bronquioalveolar (BAL) con confirmación de Histoplasmosis por visualización directa del hongo. Por sospecha de coinfección con TBC se realiza GeneXpert (negativo) y cultivo. RMN corporal total evidencia compromiso de SNC, pulmonar, ganglionar y esplénico.
Por fiebre persistente, se realiza evaluación imagenológica completa con desmejoría de las lesiones, indicios de progresión de enfermedad. Cultivo de BAL positivo a Mycobacterium tuberculosis. Se evoluciona diagnóstico a coinfección: Histoplasmosis diseminada progresiva y TBC grave. Comienza antituberculostáticos (Isoniazida, Rifampicina, Etambutol y Pirazinamida) y continúa Anfotericina.
Inicia abordaje servicio de Inmunología, documentando linfopenia TCD4 y Th17 bajas. Panel molecular de Errores Innatos de la Inmunidad normal, continúa seguimiento para definir déficit inmune asociado.
Luego de 4 semanas de tratamiento se realiza RMN corporal total que evidencia mejoría, evolucionando afebril. Continúa abordaje de forma ambulatoria.
La coinfección por Histoplasma capsulatum y Mycobacterium tuberculosis en pediatría es un desafío diagnóstico, debido a que comparten similitudes clínicas e imagenológicas. La sospecha debe ser fundamental en zonas endémicas, especialmente ante una respuesta inadecuada al esquema terapéutico de una de estas entidades.
Se debe considerar la naturaleza paucibacilar de la TBC infantil. Si bien la biología molecular ha revolucionado el diagnóstico, el cultivo continúa siendo el estándar de oro.
La presencia de esta coinfeccion obliga a realizar una evaluación del sistema inmune.
La epidemiología y el rescate microbiológico son fundamentales para el diagnóstico de coinfecciones complejas, su correcta aplicación asegura una cobertura antimicrobiana eficaz y oportuna, resultando indispensable para el pronóstico en la población infantil.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11764 PARASITOSIS APENDICULAR EN PEDIATRÍA: DESAFÍO DIAGNÓSTICO EN ABDOMEN AGUDO. A PROPÓSITO DE UN CASO Casos clínicos |
MARYI JULIETH MIRANDA DUQUE | |
| 11775 Síndrome uremico hemolítico sin pródromo diarreico, un desafío diagnóstico. A propósito de un caso. Casos clínicos |
LEILA MACARENA VILLEGAS | |
| 11881 LA GRAN IMITADORA INFECCIOSA: ENFERMEDAD DE LYME POR Borrelia burgdorferi, A PROPÓSITO DE UN CASO Casos clínicos |
GLADYS MABEL AMANTIA | |
| 11885 Sospecha de Rickettsiosis en Pediatría: El Desafío del Diagnóstico Precoz Infecciones bacterianas |
MARIA EUGENIA MAGLIO | |
| 11927 Síndrome urémico hemolítico sin trombocitopenia: un desafío diagnóstico Casos clínicos |
DELFINA CASTELO | |
| 12200 Hidatidosis hepática como hallazgo incidental en el contexto de un abdomen agudo, a propósito de un caso. Infecciones parasitarias |
LETICIA ESTHER CATTANEO | |
| 12297 Cuando un quiste abdominal gigante no es un quiste mesentérico: a propósito de un caso de hidatidosis en un preescolar Casos clínicos |
EUGENIA CAIRONI | |
| 12380 Botulismo infantil: a propósito de un caso Infecciones bacterianas |
VALENTINA MEDRANO PAZ |
El botulismo infantil es una enfermedad infrecuente pero potencialmente grave que afecta a lactantes menores de un año. Se produce por colonización intestinal por esporas de Clostridium botulinum, un bacilo grampositivo, esporulado y anaerobio estricto ampliamente distribuido en el ambiente, cuyas esporas pueden encontrarse en suelo, polvo, productos agrícolas y miel. En el lactante, la inmadurez de la microbiota intestinal favorece la germinación de esporas y la producción de toxina in situ, a diferencia del botulismo alimentario, en el que se ingiere toxina preformada. La neurotoxina bloquea la liberación de acetilcolina en las terminales nerviosas presinápticas, generando parálisis flácida descendente con compromiso motor y autonómico. El inicio suele ser inespecífico, con constipación, dificultades en la alimentación e hipotonía, y puede simular sepsis, infecciones del sistema nervioso central, enfermedades neuromusculares o cuadros respiratorios agudos. En Argentina es la forma más frecuente de botulismo, con una incidencia estimada de 2,41 casos por 100.000 nacidos vivos y más de 200 casos confirmados entre 2019 y 2025. La sospecha clínica precoz es fundamental para iniciar tratamiento oportuno y mejorar el pronóstico.
Describir un caso de botulismo infantil con presentación inicial como insuficiencia respiratoria aguda, destacando la importancia del reconocimiento clínico precoz y la indicación oportuna de antitoxina como estrategia terapéutica determinante en la evolución del paciente.
Paciente femenina de 5 meses de edad, previamente sana, consultó por 24 horas de catarro de vía aérea superior y dificultad respiratoria aguda. Evoluciona desfavorablemente durante las primeras horas de internación, con deterioro respiratorio progresivo y requerimiento de traslado a unidad de terapia intensiva, con posterior escalamiento del soporte ventilatorio hasta asistencia respiratoria mecánica, aunque con bajos requerimientos de setting y sin hipercapnia concomitante. Se inició tratamiento empírico con ceftriaxona endovenosa luego de la toma de hemocultivos, urocultivo e hisopados respiratorios, los cuales todos resultaron negativos.
Progresó con hipotonía axial progresiva, pérdida de sostén cefálico, ptosis palpebral bilateral y oftalmoparesia, sin fasciculaciones y con reflejos osteotendinosos conservados, orientando a insuficiencia respiratoria de probable origen neuromuscular. Se realizó tomografía de SNC y punción lumbar, los cuales no presentaron particularidades y se amplió esquema con aciclovir endovenoso hasta obtención de resultados microbiológicos. Ante la alta sospecha clínica de botulismo infantil, se indicó antitoxina botulínica a las 36 horas, con confirmación microbiológica pendiente.
Se detectó toxina botulínica en materia fecal a las 48 hs, con cultivo positivo y toxina en suero negativa, por lo que se suspendieron antimicrobianos. Posteriormente, el cultivo evidenció desarrollo compatible a los siete días y la prueba biológica de inoculación confirmó toxigenicidad al octavo día, confirmando el diagnóstico de botulismo infantil.
Permaneció internada durante 39 días y requirió soporte respiratorio durante 24 de ellos (48 horas Cánula nasal, 5 días VNI y 17 días ARM). No requirió traqueostomía, hecho clínicamente relevante en el curso de esta enfermedad. Se solicitó laboratorio completo (con creatinfosfoquinasa y amonio normales) y electromiograma que no evidenció alteraciones, lo que permitió descartar otras etiologías. En la valoración oftalmológica presentó estrabismo divergente intermitente del ojo izquierdo, en el contexto de oftalmoparesia secundaria al compromiso neuromuscular, con posterior evolución favorable. Como complicación presentó un episodio de urticaria interpretado como probable reacción adversa a la antitoxina botulínica, con adecuada respuesta a antihistamínicos. Egresó con recuperación significativa del tono y la fuerza, indicándose rehabilitación y seguimiento ambulatorio.
El botulismo infantil debe considerarse ante pacientes con insuficiencia respiratoria asociada a debilidad progresiva, incluso en áreas de baja incidencia. La hipotonía con bajos requerimientos ventilatorios debe alertar sobre el compromiso de la unión neuromuscular. La detección de toxina en materia fecal representa el método diagnóstico de mayor rendimiento; su negatividad en suero no excluye el diagnóstico. La administración precoz de antitoxina basada en la sospecha clínica, sin esperar confirmación microbiológica, es decisiva para optimizar la evolución y el pronóstico.
La hidatidosis es una zoonosis de distribución mundial, afecta a unos 4 millones de individuos en el mundo. Es endémica en Argentina, particularmente en zonas rurales.
Tras la ingestión accidental de huevos de Echinococcus granulosus, los huevos eclosionan en el intestino delgado, liberando embriones hexacantos que atraviesan la mucosa intestinal y, por vía portal, alcanzan el hígado (67–89%) y luego el pulmón (10–15%), siendo el resto de las localizaciones poco frecuentes (<10%).
Las manifestaciones clínicas dependen del tamaño y la localización del quiste. En particular, las lesiones quísticas abdominales pueden confundirse con otras patologías de resolución quirúrgica, retrasando el diagnóstico etiológico.
Describir una presentación infrecuente de hidatidosis abdominal en un paciente preescolar y resaltar la importancia de considerarla dentro de los diagnósticos diferenciales de lesiones quísticas abdominales en áreas endémicas, destacando el valor de los antecedentes epidemiológicos para orientar la sospecha diagnóstica
Paciente de 3 años de edad, con antecedente de eritroblastopenia en tratamiento prolongado con glucocorticoides, consulta por dolor abdominal de 48 horas de evolución asociado a un registro febril, sin otros síntomas acompañantes.
Al ingreso se realiza ecografía abdominal, que informa una imagen quística anecoica de paredes finas, de aproximadamente 125 × 75 × 98 mm (volumen estimado: 476 cm³), con efecto de masa. En los estudios de laboratorio se evidencia leucocitosis, trombocitosis y elevación de proteína C reactiva. Inicialmente se interpreta como probable quiste abdominal sobreinfectado, por lo que se inicia antibioticoterapia endovenoso con ceftriaxona y metronidazol, e interconsulta con el servicio de Cirugía.
Con el objetivo de ampliar el estudio diagnóstico, se realiza tomografía computada de abdomen, que informa una voluminosa imagen quística de contenido líquido y pared delgada, con escaso realce tras la administración de contraste endovenoso, condicionando desplazamiento de las asas intestinales, sugestiva de quiste mesentérico.
Debido a la evolución clínica y los hallazgos imagenológicos, en conjunto con los servicios de Cirugía e Infectología se decide resolución quirúrgica. Se realiza laparoscopía exploradora, constatándose un quiste de gran tamaño libre en cavidad abdominal, con características macroscópicas sugestivas de hidatidosis. Se efectúa punción del quiste, obteniéndose líquido de aspecto “cristal de roca”, y posterior exéresis completa.
Las muestras del líquido de punción presentaron cultivo y estudio parasitológico negativos; sin embargo, la PCR para Echinococcus granulosus resultó detectable. Asimismo, se solicitaron serologías séricas por ELISA IgG para Echinococcus granulosus, con resultado indeterminado y detección de antígeno circulante negativa. Ante la sospecha intraoperatoria de hidatidosis, se inició tratamiento con albendazol.
Además, se enviaron muestras a anatomía patológica, cuyo estudio confirmó el diagnóstico. A la microscopía se observó lámina conectiva con presencia de escólices y vesículas hijas, asociadas a reacción periquística fibrosa y granulomas gigantocelulares tipo cuerpo extraño, hallazgos histológicos compatibles con quiste hidatídico.
El presente caso evidencia las dificultades diagnósticas de la hidatidosis abdominal en pediatría. La persistencia de la clínica, junto con los antecedentes epidemiológicos —convivencia con perros y residencia en zona endémica—, permitió ampliar la sospecha diagnóstica hacia etiologías parasitarias, destacando la importancia de una adecuada anamnesis epidemiológica.
La etiología parasitaria fue sospechada a partir de los hallazgos intraoperatorios. Posteriormente, la confirmación diagnóstica se realizó mediante estudio histopatológico. Luego de la resección quirúrgica se indicó tratamiento con albendazol, para disminuir el riesgo de recurrencia y diseminación.
La localización abdominal primaria extrahepática constituye una presentación infrecuente, especialmente en edades tempranas. Este caso resalta la necesidad de considerar hidatidosis dentro de los diagnósticos diferenciales de lesiones quísticas abdominales en pacientes pediátricos provenientes de zonas endémicas, aún ante presentaciones clínicas inespecíficas, ya que el diagnóstico y tratamiento oportunos permiten disminuir complicaciones y mejorar el pronóstico.
La equinococosis quística o hidatidosis es una zoonosis endémica en Argentina, causada por el estadio larvario de Echinococcus granulosus, en la que el hombre resulta ser un huésped accidental. En la práctica pediátrica de urgencia, los cuadros de dolor abdominal agudo representan un desafío diagnóstico, donde la constipación severa puede simular un abdomen agudo quirúrgico. El hallazgo fortuito de una masa ocupante hepática obliga a un abordaje multidisciplinario y a un alto índice de sospecha clínica, donde el hemograma de rutina puede aportar datos de orientación fundamentales como la eosinofilia.
Describir un caso de hidatidosis hepática infantil de hallazgo incidental a partir de un cuadro de abdomen agudo, con el fin de revisar el abordaje diagnóstico y terapéutico interdisciplinario, como así también exponer la utilidad de la ecografía Doppler y la tomografía computada con contraste para la caracterización morfológica y ubicación del quiste hidatídico.
Paciente femenina de 14 años, sin antecedentes de jerarquía, ingresa a guardia por cuadro clínico de 12 horas de evolución, caracterizado por dolor abdominal y vómitos.
Al examen físico presenta conservado estado general, afebril, clínica y hemodinámicamente estable. Suficiencia cardiorrespiratoria. Abdomen blando, depresible y doloroso a la palpación profunda en fosa ilíaca derecha e hipogastrio, sin defensa. Con constipación de 4 días de evolución.
Es asumida inicialmente como abdomen agudo, se solicitan laboratorio (glóbulos blancos 13000, eosinófilos 20%,PCR 9,4 y hepatograma normal con medio interno normales) y ecografía abdominal por diagnóstico por imágenes. Durante esta última se identifica imagen quística anecoica en el segmento hepático VI, de pared ecogénica bien definida, con escasa vascularización periférica al Doppler color y que mide 45 x 44 mm aproximadamente.
Se asume quiste hepático en estudio. Se interconsulta con el servicio de Cirugía Infantil, el cual descarta una conducta quirúrgica de urgencia debido a la estabilidad de la paciente y sugiere completar la evaluación mediante Tomografía Computada con contraste endovenoso. Por su parte, Gastroenterología Infantil indica enemas con solución fisiológica intrarectal y dieta rica en fibras para resolver el cuadro obstructivo funcional. La paciente evoluciona favorablemente en internación breve, logrando catarsis adecuada, remisión total del dolor abdominal y buena tolerancia oral.
Se otorga el alta hospitalaria con seguimiento ambulatorio. El informe diferido de la tomografía computada de abdomen y pelvis con contraste endovenoso describe imagen ovalada de aspecto líquido con un halo espontáneamente hiperdenso, ubicada en el lóbulo derecho del hígado.
Ante sospecha de Hidatidosis, se toman muestras de sangre para PCR y Western Blot para Hidatidosis, se envían las mismas al Instituto Malbrán. Se inicia tratamiento con Albendazol 15 mg/kg/día vía oral. Se indica seguimiento con Infectología y Cirugía infantil.
Posteriormente se reciben resultados de muestra de suero enviadas al Instituto Malbrán con ELISA 0,523 y Western Blot reactivo (ELISA ≥ 0,289 y WB Reactivo: REACTIVO. Detección de anticuerpos anti antígenos del Líquido Hidatídico).
Tras evaluación en forma conjunta con Infectología y Cirugía infantil se decide continuar con manejo conservador con seguimiento ambulatorio y tratamiento con albendazol a 15 mg/kg/día. La paciente permanece asintomática, con eosinofilia en descenso y Gamma-glutamil transferasa normal en controles de laboratorio y conducta quirúrgica para extracción de quiste hidatídico a programar.
Este caso destaca la importancia de la sospecha clínica de esta entidad en zonas endémicas, y el valor de los estudios por imagen preestablecidos en el protocolo de abdomen agudo.
La ecografía y eventual tomografía con contraste no sólo descarta la necesidad de conductas de urgencia, sino que permitieron en nuestro caso el hallazgo oportuno de una patología silente como la hidatidosis hepática, evitando así complicaciones inherentes a la evolución (efecto de masa/compresión de estructuras adyacentes) y/o intervenciones quirúrgicas con eventual ruptura del quiste y siembra hidatídica.
La enfermedad de Lyme es una infección multisistémica transmitida por la picadura de garrapatas de la familia Ixodidae infectadas por espiroquetas del género Borrelia, principalmente Borrelia burgdorferi. Sus reservorios y hospedadores varían según la región geográfica, e incluyen principalmente pequeños mamíferos y aves; los ciervos y otros animales favorecen el mantenimiento del ciclo de la garrapata. En América Latina, se caracteriza por un reconocimiento relativamente reciente de su presencia y por los crecientes esfuerzos por comprender su epidemiología y su impacto clínico.
El diagnóstico puede resultar complejo por la heterogeneidad de sus manifestaciones y porque puede simular múltiples entidades infecciosas, neurológicas, reumatológicas o cardiológicas. Clásicamente se describen tres fases clínicas: localizada temprana, diseminada temprana y tardía. Si bien un porcentaje bajo de pacientes (entre 1.6% y 7%) puede cursar de forma asintomática, la enfermedad puede presentar compromiso neurológico, cardíaco, articular e incluso oftalmológico.
La confirmación diagnóstica se basa en la sospecha clínica y epidemiológica, junto con pruebas serológicas para anticuerpos contra B. burgdorferi, habitualmente mediante un algoritmo en dos etapas y una confirmación a través de western blot.
El tratamiento depende de la fase evolutiva y del compromiso orgánico: en formas tempranas se utilizan antibióticos por vía oral siendo de elección la doxiciclina ante exposición y fase temprana, mientras que la ceftriaxona endovenosa se reserva para cuadros con compromiso neurológico o cardíaco significativo.
Describir un caso clínico pediátrico de enfermedad de Lyme de difícil diagnóstico, destacando los desafíos clínicos y diagnósticos que retrasaron su identificación, así como la importancia de una sospecha clínica oportuna para instaurar el tratamiento adecuado.
Paciente femenina de 6 años, derivada a nuestra institución por cuadro de 13 días de evolución caracterizado por registros febriles intermitentes, vómitos, cefalea, fotofobia y cambios conductuales. Durante la evolución presentó un episodio de excitación psicomotriz interpretado inicialmente como probable evento convulsivo.
Antecedentes personales y familiares: sin antecedentes de relevancia referidos por la madre.
Al ingreso se encontraba en regular estado general, afebril, irritable, con escala de Glasgow 15/15. Ante la sospecha de meningoencefalitis, se solicitaron estudios complementarios. El laboratorio no evidenció alteraciones infecciosas ni metabólicas significativas; la tomografía computada de cerebro fue normal y la punción lumbar mostró pleocitosis de 23 células/mm³, con predominio mononuclear 71%. Previa toma de hemocultivos, se inició tratamiento empírico con ceftriaxona y aciclovir.
A las 72 horas, uno de dos hemocultivos informó desarrollo de Stenotrophomonas maltophilia. Por indicación del servicio de Infectología se suspendió transitoriamente el tratamiento y se repitieron los cultivos. Durante este período, la paciente presentó nuevamente fiebre cíclica, cefalea, fotofobia y mialgias, por lo que se amplió el estudio etiológico con fondo de ojo, ecografía abdominal, resonancia magnética cerebral y serologías, sin hallazgos concluyentes. El ecocardiograma evidenció derrame pericárdico leve.
Ante la persistencia del cuadro, se reiteró el interrogatorio dirigido y se identificó el antecedente de picadura de garrapata 30 días antes del inicio de los síntomas. Dada la sospecha de enfermedad de Lyme con compromiso neurológico y cardíaco, se reinició tratamiento con ceftriaxona y se solicitaron anticuerpos IgG e IgM para Borrelia burgdorferi, ambos con resultado positivo. La paciente completó 14 días de tratamiento endovenoso y 7 días adicionales de antibioticoterapia, con evolución clínica favorable y resolución de los síntomas.
La enfermedad de Lyme constituye una entidad infrecuente en nuestro medio, especialmente en pediatría, y puede representar un importante desafío diagnóstico por su presentación inespecífica y multisistémica. En este caso, la fiebre prolongada, el compromiso neurológico y el hallazgo de derrame pericárdico, asociados a estudios iniciales poco concluyentes, dificultaron la orientación etiológica y retrasaron el diagnóstico definitivo.
El caso resalta la importancia de una anamnesis exhaustiva, con interrogatorio epidemiológico dirigido ante cuadros febriles prolongados, especialmente cuando existen manifestaciones neurológicas, cardíacas o reumatológicas sin etiología clara. Reconocer antecedentes como la exposición a garrapatas permite sostener un alto índice de sospecha, solicitar estudios específicos e iniciar tratamiento oportuno, disminuyendo el riesgo de complicaciones.
La parasitosis apendicular es una causa infrecuente de dolor abdominal agudo en pediatría y puede simular un cuadro de apendicitis aguda. La infestación por Enterobius vermicularis constituye uno de los principales agentes asociados, aunque su diagnóstico suele realizarse de manera intraoperatoria o mediante estudio anatomopatológico. Su reconocimiento es importante dentro de los diagnósticos diferenciales del abdomen agudo pediátrico.
Describir un caso de parasitosis apendicular en una paciente pediátrica con presentación clínica compatible con abdomen agudo quirúrgico, destacando la importancia de considerar esta entidad dentro de los diagnósticos diferenciales de apendicitis aguda en pediatría.
Paciente femenina de 11 años de edad con cuadro clínico de 72 horas de evolución caracterizado por dolor abdominal inicialmente en hipogastrio, con posterior generalización, asociado a vómitos de contenido alimentario. Al ingreso se realizan estudios complementarios. Evoluciona con persistencia del dolor abdominal, defensa abdominal y signo de Blumberg positivo. En el laboratorio se evidencia leucocitosis con desviación a la izquierda. La ecografía abdominal y ginecológica no mostró hallazgos patológicos. Ante sospecha de abdomen agudo quirúrgico, se solicita valoración por cirugía infantil, indicándose tratamiento antibiótico y resolución quirúrgica mediante apendicectomía laparoscópica. Como hallazgo intraoperatorio se evidenció la presencia de parásitos en el lumen apendicular, sin complicaciones asociadas. Se recaba estudio anatomopatológico, el cual informó apéndice con signos de inflamación aguda. Posteriormente se indicó tratamiento antiparasitario con mebendazol durante 3 días, presentando evolución clínica favorable. Discusión: La infestación parasitaria del apéndice puede manifestarse con sintomatología indistinguible de una apendicitis aguda, dificultando el diagnóstico preoperatorio. En muchos casos, los estudios complementarios resultan inespecíficos o normales. La asociación entre Enterobius vermicularis y apendicitis continúa siendo motivo de debate, ya que puede actuar como desencadenante inflamatorio o presentarse como hallazgo incidental. No obstante, su identificación resulta relevante, especialmente en pacientes pediátricos con clínica compatible y estudios por imágenes no concluyentes.
La parasitosis apendicular debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales del abdomen agudo en pediatría. Su reconocimiento oportuno y el tratamiento antiparasitario posterior al manejo quirúrgico son fundamentales para una adecuada evolución clínica y prevención de recurrencias.
Se define síndrome urémico hemolítico (SUH) a la aparición repentina de anemia hemolítica microangiopática, trombocitopenia e injuria renal aguda. Habitualmente se presenta luego de un cuadro de diarrea sanguinolenta, cuyo principal causal es la toxina producida por Escherichia coli. El serotipo con mayor asociación es O157:H7, seguido por O145:NM, O26:H11 y O121:H19. Estas cepas de E.coli son productoras de dos toxinas: Stx1 y Stx2
La microangiopatía trombótica es la que definirá la injuria tisular y de acuerdo a los órganos afectados, las manifestaciones clínicas. Dicha patología afecta en forma predominante a niños menores de cinco años, el compromiso renal está presente en todos los pacientes. En Argentina se considera enfermedad endémica y de denuncia obligatoria. Es la principal causa de insuficiencia renal aguda en pediatría. La mortalidad en la etapa aguda es del 3 % principalmente por compromiso neurológico y un tercio presenta secuelas alejadas, sobre todo renales.
Si bien se considera a la carne vacuna como la principal fuente de contagio, la E. Coli puede estar presente en lácteos no pasteurizados, verduras y agua contaminadas.
Describir una presentación inusual de SUH asociado a Shiga toxin-producing Escherichia coli (STEC) sin pródromo diarreico.
Destacar la importancia de su sospecha aún con cultivos negativos.
Paciente femenina de 2 años de edad, sin antecedentes de jerarquía, que presentó invaginacion intestinal íleo-apéndice-cecal con resolución quirúrgica en institución de menor complejidad, reingresa a dicho efector el octavo día del posoperatorio por cuadro clínico caracterizado por palidez, taquicardia, registro subfebril y laboratorio con anemia severa. Previo a su derivación a nuestra institución, permaneció 24 hs en unidad de cuidados intensivos pediátricos (UCIP) donde interpretaron cuadro como sepsis secundaria a complicación postquirúrgica. Allí se realizó expansión con cristaloides, transfusión de glóbulos rojos y antibioticoterapia endovenosa con vancomicina/meropenem, decidiendo su derivación a nuestra institución, para evaluación por servicios de infectología y cirugía pediátrica.
A su ingreso se encuentra compensada hemodinámicamente, afebril, pálida. Al examen físico presenta edema bipalpebral y vulvar, con leve ascitis, asociados en primera instancia a sobrecarga de volumen. Se interconsulta con servicio de infectología y cirugía pediátrica con quienes se decide indicar antibioticoterapia con Piperacilina-Tazobactam. Se solicitan hemocultivos que resultaron negativos, tomografía (TAC) de abdomen que evidencia moderada cantidad de líquido libre intraabdominal y colección hipodensa que realza con contraste 31x15 mm. Se decide su ingreso a quirófano para videolaparoscopía exploratoria, en la que se obtiene muestra de líquido con resultado de cultivo del mismo negativo. Se decide su ingreso a UCIP para cursar postoperatorio, donde presenta oliguria asociada a edema bipalpebral, por lo que se administran diuréticos. Posteriormente, la paciente presenta registros de hipertensión arterial, asociado a alteraciones de laboratorio tales como anemia con requerimiento transfusional, disminución de haptoglobina, plaquetopenia con aumento de lactato deshidrogenasa (LDH), proteinuria y hematuria. Se interconsulta con servicios de cardiología, nefrología y hematología. Se solicitan frotis de sangre periférica en el cual se observa la presencia de esquistocitos, y coprocultivo, con resultado negativo. Se envían muestras de materia fecal y suero al instituto “ANLIS Malbrán” resultando positiva la detección de toxina Shiga en suero que confirmó el diagnóstico de SUH.
El SUH continúa siendo una importante problemática de salud pública en nuestro país. Habitualmente se presenta con un pródromo diarreico aunque existen manifestaciones inusuales, lo que dificulta el diagnóstico.
La asociación de SUH STEC+ y abdomen agudo quirúrgico es infrecuente y aún no está establecida la relación causal entre ambos. La mayoría de los casos descriptos y publicados hasta el momento son referidos a SUH atípico (SUHa).
En el caso expuesto destacamos la susceptibilidad causada por el estrés de la cirugía y la internación, influyendo en la microbiota habitual de la paciente. El estrés y la alteración de la microbiota son factores predisponentes para contraer una infección por STEC. Existen variantes de Stx-2 con diferentes cepas de STEC y la terapia antibiótica aumenta el riesgo de ocurrencia de SUH, dada la presencia de E. coli productora de toxina shiga en el tracto intestinal. En adición, debemos considerar el rol de la antibioticoterapia instaurada en la paciente ante la sospecha de complicación postquirúrgica.
Este caso resalta la importancia de considerar SUH dentro de los diagnósticos diferenciales de toda microangiopatía trombótica asociada a anemia e injuria renal en edad pediátrica, aun en ausencia de diarrea.
El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una entidad clínica y anatomopatológica que produce microangiopatía trombótica y es la principal causa de insuficiencia renal aguda en pediatría. Afecta predominantemente a menores de 5 años y en Argentina presenta alta endemicidad por toxina Shiga (STEC). La tríada clásica comprende anemia hemolítica microangiopática, trombocitopenia e insuficiencia renal aguda. Sin embargo existe en la literatura una definición ampliada de criterios diagnósticos que aumentan la sensibilidad al 95,6%. El 30% de los casos de SUH no presenta anemia franca al ingreso, ni trombocitopenia, lo cual puede retrasar el diagnóstico con consecuencias clínicas significativas.
Describir una paciente con una presentación incompleta de síndrome urémico hemolítico, sin trombocitopenia.
Paciente de 3 años de edad, sin antecedentes patológicos de relevancia, que consultó por cuadro de 10 días de evolución caracterizado por fiebre, vómitos y diarrea acuosa no sanguinolenta que resuelve espontáneamente pero que agrega astenia y palidez progresiva. Al ingreso presentaba regular estado general, marcada palidez mucocutánea, soplo sistólico 2/6, normotensa, diuresis conservada y abdomen distendido, blando e indoloro, Examen neurológico normal. Se decidió su internación para estudio.
Los exámenes iniciales evidenciaron anemia severa normocítica (hemoglobina 4,8 g/dl), leucocitosis con neutrofilia (65.500/µl), recuento plaquetario dentro de parámetros normales, función renal alterada (urea 184 mg/dl, creatinina 1,48 mg/dl, TFG estimada 34,8 ml/min/1,73 m²) y elevación de LDH. Sedimento de orina sin hematuria.
Ante la sospecha diagnóstica inicial reacción leucémica versus proceso infeccioso grave, se obtuvieron hemocultivos, se inició hidratación endovenosa y tratamiento antibiótico empírico de amplio espectro. Requirió transfusión de glóbulos rojos.
La ampliación de exámenes complementarios informó frotis de sangre periférica compatible con anemia hemolítica microangiopática, con presencia de esquistocitos y test rápido STEC positivo.
Se realizó seguimiento conjunto con el Servicio de Nefrología Pediátrica. Evolucionó favorablemente con hidratación y tratamiento de sostén, evidenciando recuperación progresiva de la función renal sin requerimiento de terapia dialítica. Durante toda la internación mantuvo recuentos plaquetarios dentro de rangos normales.
Con los hallazgos clínicos y de laboratorio se arribó al diagnóstico de síndrome urémico hemolítico asociado a diarrea, con predominio de la manifestación hemolítica y ausencia de trombocitopenia.
La definición clásica del síndrome urémico hemolítico asociado a Escherichia coli productora de toxina Shiga se basa en la presencia de la tríada conformada por anemia hemolítica microangiopática, trombocitopenia e injuria renal aguda, evidenciada por elevación de los niveles séricos de creatinina, con o sin proteinuria y/o hematuria.
Sin embargo, se ha reportado en la bibliografía que la tríada completa sólo está presente en el 51,4% de los casos, lo que genera limitaciones para el reconocimiento temprano de la enfermedad. Se propone una definición ampliada que reemplaza el criterio de anemia por la evidencia de hemólisis mecánica (presencia de esquistocitos y/o elevación de LDH) y que considera como marcador de consumo plaquetario una disminución significativa del recuento de plaquetas respecto del basal, aun sin alcanzar valores de trombocitopenia. Esta definición permitiría alcanzar una sensibilidad diagnóstica del 95,6%.
Asimismo, se ha descrito que hasta un 30% de los pacientes puede no presentar anemia al momento del diagnóstico, lo que se explica en muchos casos por hemoconcentración secundaria a pérdidas gastrointestinales. Paradójicamente, la ausencia inicial de anemia se ha asociado con una mayor frecuencia de complicaciones extrarrenales y mayor mortalidad.
Este caso clínico presentado destaca la importancia de sospechar síndrome urémico hemolítico ante la presencia de hemólisis microangiopática e injuria renal aguda, aún en ausencia de trombocitopenia. Consideramos que la utilización de criterios diagnósticos ampliados puede favorecer el reconocimiento temprano de presentaciones atípicas. La evaluación precoz del frotis de sangre periférica y la búsqueda oportuna de toxina Shiga resultan herramientas fundamentales para evitar retrasos diagnósticos e iniciar un seguimiento especializado adecuado.
La rickettsiosis es una infección bacteriana intracelular poco frecuente y subdiagnosticada en pediatría, transmitida por la picadura de garrapatas. En Argentina, la especie Rickettsia parkeri es endémica de la región central. Esta patología puede evolucionar rápidamente hacia una afectación multisistémica grave y potencialmente mortal debido a una vasculitis generalizada si no se instaura un tratamiento específico de forma temprana.
Concientizar sobre la relevancia de sospechar esta patología ante la tríada clínica característica: fiebre, cefalea y exantema.
Destacar la importancia de realizar una anamnesis epidemiológica detallada (antecedente de contacto con garrapatas) para evitar complicaciones graves y tratamientos innecesarios.
Resaltar el impacto positivo del inicio precoz del tratamiento antibiótico específico en el pronóstico del paciente.
Paciente de 4 años de edad, es derivada a nuestro hospital para oxigenoterapia y antibioticoterapia endovenosa por cuadro de neumonía adquirida en la comunidad. Al ingreso, se constata paciente en regular estado general con signos de impregnación meníngea y dificultad respiratoria. Se asume como sospecha de síndrome meníngeo, se realizan exámenes complementarios que evidencian laboratorio de alto riesgo para infección bacteriana severa e imágenes compatibles con derrame pleural y se instaura antibioticoterapia con ceftriaxona 100 mg/kg/día. Posterior a estabilizar al paciente, se profundiza en la anamnesis y se objetiva como antecedente epidemiológico el hallazgo de una garrapata en lóbulo auricular derecho semanas previas, con posterior aparición de escara en dicha región y máculas eritematosas no pruriginosas en rostro y miembros inferiores. Se sospecha Rickettsiosis, y se agrega al tratamiento doxiciclina 4 mg/kg/dia
La paciente evoluciona favorablemente permaneciendo afebril con mejoría de los parámetros respiratorios y resolución de la sintomatología neurológica. Se otorga el alta tras 9 días de internación para continuar seguimiento ambulatorio.
Ante pacientes con fiebre y exantema en áreas endémicas como es la provincia de Buenos Aires, es de vital relevancia mantener un alto índice de sospecha de infección por Rickettsia. La presentación clínica puede mimetizar otros cuadros graves, como meningitis o neumonías complicadas lo que puede retrasar el tratamiento adecuado. El diagnóstico es fundamentalmente clínico y epidemiológico en su fase inicial, y el inicio precoz de la Doxiciclina es determinante para optimizar el pronóstico y evitar complicaciones graves o mortales.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 12231 PRESENTACIÓN DE UN DOBLE ARCO AÓRTICO: A PROPÓSITO DE UN CASO. Otros |
JORGE ARMANDO PATIÑO HENAO | |
| 12239 Neumonitis química por infusión intravenosa accidental de vaselina en un paciente pediátrico. Otros |
GRISEL SCALEA | |
| 12252 Cuando la emergencia no es el cáncer: shock anafiláctico en paciente con sarcoma de Ewing metastásico. Otros |
MICAELA KAUF | |
| 12254 Hipercalcemia refractaria en una paciente pediátrica críticamente enferma: plasmaféresis como terapia de rescate Otros |
NATASHA ALEXANDRA HORAK VANONI | |
| 12266 HISTIOCITOSIS DE CELULAS DE LANGERHANS CON COMPROMISO OSEO MULTIFOCAL EN PEDIATRIA: REPORTE DE UN CASO Otros |
MARIA EUGENIA PRIETO | |
| 12285 Síndrome Hemofagocitico con Púrpura Fulminans en lactante de 10 meses. A propósito de un caso Otros |
BERNARDITA CAPOZZI | |
| 12286 “Un desafío tormentoso”, presentación de tormenta arrítmica como debut de enfermedad. A propósito de un caso. Otros |
DEBORA REBECA ORTIGOZA YBERBUDEN | |
| 12290 Síndrome antifosfolipídico en adolescente con trombosis venosa superficial. A propósito de un caso Otros |
BERNARDITA CAPOZZI | |
| 12293 Aciduria glutárica tipo I en paciente pediátrico. A propósito de un caso Otros |
INES RODRIGUEZ CARRO |
La aciduria glutárica tipo I es una metabolopatía de herencia autosómica recesiva causada por la deficiencia de glutaril-CoA deshidrogenasa, que produce acumulación de metabolitos neurotóxicos y daño progresivo del sistema nervioso central.
Presentar el caso de una lactante con diagnóstico de aciduria glutárica tipo I
Se presenta el caso de una lactante con vómitos persistentes, retraso ponderal, macrocefalia y alteraciones neurológicas tempranas. Las neuroimágenes evidenciaron ventriculomegalia, atrofia cortical y aumento de los espacios subaracnoideos. El diagnóstico se confirmó mediante el análisis de acilcarnitinas en sangre seca y ácidos orgánicos urinarios. Se instauró tratamiento con dieta restringida en lisina y triptófano, suplementación con L-carnitina y riboflavina. Durante el primer año de vida, presentó múltiples crisis encefalopáticas agudas con empeoramiento del deterioro neurológico.
Es importante mantener una alta sospecha ante clínica y hallazgos imagenológicos sugestivos, así como la necesidad del diagnóstico precoz mediante cribado metabólico para el inicio oportuno del tratamiento que previene el daño neurológico irreversible y mejorar el pronóstico funcional a largo plazo.
La mucositis oral es una de las complicaciones más frecuentes y debilitantes del tratamiento quimioterápico en pediatría oncológica, con un fuerte impacto en la calidad de vida de los pacientes.
Su manejo suele requerir tanto tratamiento preventivo como tratamiento específico una vez instaurada, incluyendo higiene bucal y analgésicos, tópicos o sistémicos, según el grado de compromiso. Dentro de las formulaciones tópicas, existen preparados magistrales conocidos como “buches anestésicos” o “triple jarabe”.
Si bien estos preparados son ampliamente utilizados, la evidencia sobre su eficacia es limitada y existen escasos reportes de reacciones de hipersensibilidad severa asociadas a sus componentes. Entre los agentes frecuentemente implicados se encuentran anestésicos locales y antifúngicos tópicos, como lidocaína, difenhidramina y nistatina.
En pacientes oncohematológicos, la alteración de la barrera mucosa podría favorecer la absorción sistémica de estos compuestos, aumentando el riesgo de eventos adversos graves.
Presentar un reporte de caso de un shock anafiláctico secundario a “triple buche anestésico" en una paciente pediátrica con sarcoma de Ewing metastásico.
Paciente femenina de 7 años de edad, con diagnóstico de sarcoma de Ewing mandibular con metástasis pulmonares y óseas, que en contexto de internación por neutropenia febril de alto riesgo, recuperación nutricional y quimioterapia según protocolo, presentó mucositis oral secundaria al tratamiento, por lo que se indicó manejo con triple buche anestésico (difenhidramina, hidróxido de aluminio, hidróxido de magnesio y lidocaína), preparado magistral de farmacia del hospital.
Al recibir el preparado por segunda vez, presentó deterioro agudo del estado general con palidez generalizada, vómitos, hipotensión arterial, taquicardia y desaturación, y a la auscultación se evidenciaban sibilancias bilaterales diseminadas.
Ante shock anafiláctico se indicó expansión con solución fisiológica, se coloca oxigeno por mascara de reservorio, adrenalina intramuscular, hidrocortisona endovenosa y tratamiento broncodilatador, presentando rápida mejoría clínica y hemodinámica. La paciente permaneció posteriormente en observación, evolucionando favorablemente, sin recurrencia de síntomas respiratorios ni cardiovasculares.
Desde el servicio de Alergia Pediátrica se realizaron estudios de alergia en piel (prick test) para difenhidramina, látex, hidróxido de aluminio, hidróxido de magnesio y lidocaína, evidenciando positividad para lidocaína en ampolla al 1%, al presentar reacción de 4 milímetros con un habón satélite de 6 milímetros, a 1 centímetro de distancia, por lo que se interpreta prueba positiva para lidocaína, mediada por IgE. No se solicitó triptasa en sangre por falta de disponibilidad en la institución.
La anafilaxia secundaria a preparados tópicos utilizados para mucositis oral es excepcional, particularmente en pediatría oncológica. Existen reportes aislados de hipersensibilidad grave asociada a nistatina, anestésicos locales y clorhexidina, aunque la verdadera incidencia probablemente se encuentre subestimada dada la complejidad clínica de los pacientes oncológicos.
La mucositis inducida por quimioterapia genera pérdida de integridad epitelial y aumento de permeabilidad de la mucosa, favoreciendo la absorción sistémica de sustancias administradas localmente. Este mecanismo podría explicar la aparición de reacciones sistémicas severas incluso con fármacos considerados habitualmente seguros por vía tópica.
Las guías actuales de manejo de mucositis oral enfatizan la importancia de los cuidados básicos de higiene bucal y de estrategias preventivas no farmacológicas. Sin embargo, muchos preparados magistrales continúan utilizándose pese a la limitada evidencia sobre eficacia y seguridad.
Este caso resalta además el valor del reconocimiento precoz del shock anafiláctico en pacientes complejos, donde los síntomas iniciales pueden confundirse con otras complicaciones frecuentes de la enfermedad oncológica o del tratamiento.
Las reacciones anafilácticas secundarias a buches anestésicos son una complicación infrecuente pero potencialmente grave en pacientes oncohematológicos pediátricos, por lo que el reconocimiento temprano del cuadro, la instauración precoz del tratamiento y la suspensión del potencial agente causal son fundamentales para la evolución favorable.
La hipercalcemia en pediatría constituye una alteración infrecuente pero potencialmente grave. Entre las causas de calcemia elevada independientes de paratohormona (PTH), la hipervitaminosis D representa una etiología relevante y puede asociarse a insuficiencia renal, arritmias y deterioro neurológico. El tratamiento convencional incluye suspensión de vitamina D, hidratación, diuréticos y otras medidas farmacológicas; sin embargo, en situaciones críticas puede ser necesario considerar estrategias de rescate que permitan un descenso rápido de la calcemia.
La hipercalcemia mediada por vitamina D puede representar un desafío terapéutico en pacientes críticamente enfermos debido a la lenta respuesta de las medidas convencionales y al riesgo de complicaciones orgánicas. La vitamina D y sus metabolitos presentan elevada unión a proteínas plasmáticas, característica que fundamenta el empleo de plasmaféresis para disminuir rápidamente su concentración circulante.
Si bien la evidencia pediátrica es escasa y se limita principalmente a reportes de casos, la plasmaféresis ha demostrado ser una alternativa útil en situaciones refractarias o cuando la urgencia clínica exige una reducción acelerada de la calcemia. Presentamos el caso de una paciente en la que la plasmaféresis permitió alcanzar valores normales de calcio en una sola sesión, favoreciendo la continuidad de la estrategia terapéutica planificada con el objetivo de aportar a la bibliografía actual.
La hipercalcemia en pediatría constituye una alteración infrecuente pero potencialmente grave. Entre las causas de calcemia elevada independientes de paratohormona (PTH), la hipervitaminosis D representa una etiología relevante y puede asociarse a insuficiencia renal, arritmias y deterioro neurológico. El tratamiento convencional incluye suspensión de vitamina D, hidratación, diuréticos y otras medidas farmacológicas; sin embargo, en situaciones críticas puede ser necesario considerar estrategias de rescate que permitan un descenso rápido de la calcemia.
Caso clínico
Paciente femenina de 12 años con síndrome de Shone e hipoplasia de ventrículo izquierdo, con circulación tipo Fontan disfuncionante. Presentaba antecedentes de cirugía de Norwood neonatal, Glenn a los 7 meses y Fontán a los 4 años. Debido a deterioro hemodinámico progresivo y fisiología desfavorable, luego de discusión en ateneo multidisciplinario, con resultados de estudios complementarios, se decidió: Take down de Stansel -Glenn y tubo extra cardíaco, eventual Ross - Konno y cierre de comunicación interauricular para reconversión ventricular.
El postoperatorio cursó con fibrilación auricular e inestabilidad hemodinámica, requiriendo cardioversión eléctrica y posteriormente soporte con ECMO venoarterial por bajo gasto cardíaco refractario. La evolución fue compleja, con imposibilidad de retiro de asistencia mecánica por lo que ingresó en lista de emergencia para trasplante cardíaco.
Dentro del esquema farmacológico terapéutico, se indicó aporte con calcitriol por hipocalcemia e hipofosfatemia persistentes en contexto de postración prolongada. Durante su internación se observó hipercalcemia progresiva y refractaria (calcemia total máxima 12,9 mg/dl; calcio iónico 1,9 mmol/l), asociada a hiperfosfatemia y PTH suprimida (<3 pg/ml), compatible con hipercalcemia mediada por vitamina D.
Se suspendió el calcitriol y se instauró tratamiento con hiperhidratación, furosemida, restricción de calcio y rifampicina. Ante la ausencia de respuesta, el riesgo de lesión renal y la necesidad de optimizar rápidamente las condiciones para un eventual trasplante cardíaco, se decidió realizar plasmaféresis terapéutica.
Se efectuó una sesión mediante equipo Spectra Optia®️, con intercambio de un volumen plasmático y reposición con plasma fresco congelado. El procedimiento fue bien tolerado y permitió la normalización sostenida de la calcemia (7.3 mg/dL de calcio total y 0.97 mmol/L de calcio iónico), sin complicaciones asociadas.
Tres días después se realizó trasplante cardíaco ortotópico. La evolución posterior estuvo marcada por falla primaria del injerto, requerimiento de ECMO, sangrado masivo, shock refractario y falla multiorgánica progresiva. Tras 21 días de soporte extracorpóreo y evaluación multidisciplinaria, se decidió la adecuación del esfuerzo terapéutico dada la irreversibilidad del cuadro. La paciente falleció luego de 106 días de internación.
La plasmaféresis terapéutica puede constituir una opción eficaz de rescate en casos de hipercalcemia refractaria mediada por vitamina D en pacientes pediátricos críticamente enfermos. Su utilización podría considerarse especialmente cuando existe riesgo de deterioro renal o necesidad de corrección rápida de la calcemia. Son necesarios estudios adicionales que permitan definir con mayor precisión sus indicaciones y resultados en población pediátrica.
La histiocitosis de células de Langerhans (HCL) es una enfermedad sistémica poco frecuente caracterizada por la proliferación clonal de células dendríticas con fenotipo de Langerhans y un espectro clínico heterogéneo. Su prevalencia se estima en aproximadamente 1–2 casos por 100.000 habitantes. La presentación clínica es variable y puede comprometer uno o múltiples órganos. En pediatría, el compromiso óseo constituye una manifestación frecuente, pudiendo presentarse con dolor localizado o lesiones osteolíticas, lo que puede dificultar el diagnóstico temprano.
Presentar un caso de histiocitosis de células de Langerhans en edad pediátrica con compromiso óseo multifocal, resaltando la importancia del reconocimiento temprano y enfoque diagnóstico ante cuadros osteolíticos y adenopatías persistentes.
Se presenta el caso de una paciente femenina de 4 años que consultó por tumoración supraclavicular izquierda asociada a dolor en miembro superior e inferior izquierdo, alteración esporádica de la marcha, astenia y descenso de peso. Inicialmente se realizó biopsia de ganglio axilar izquierdo, otorgándose egreso hospitalario a la espera del resultado. Posteriormente presentó registros febriles intermitentes, recibiendo tratamiento antibiótico ambulatorio con trimetoprima-sulfametoxazol. Ante la persistencia de la fiebre y aumento ganglionar se decidió su internación para estudio. Los estudios por imágenes evidenciaron compromiso óseo multifocal. La biopsia confirmó histiocitosis de células de Langerhans. Se inició tratamiento con indometacina, con adecuada respuesta clínica y seguimiento por pediatría, hemato-oncología y traumatología.
La histiocitosis de células de Langerhans constituye una enfermedad poco frecuente en pediatría que puede presentarse con manifestaciones clínicas inespecíficas, lo que representa un desafío diagnóstico. Debe considerarse dentro del diagnóstico diferencial de adenopatías persistentes y lesiones óseas en la infancia. La sospecha clínica temprana, el apoyo diagnóstico mediante estudios por imágenes y la confirmación histopatológica permiten instaurar un tratamiento oportuno. Con el fin de impactar positivamente en el pronóstico y calidad de vida de los pacientes.
La administración intravenosa (IV) accidental de hidrocarburos en pediatría es un evento extremadamente infrecuente, aunque potencialmente fatal. La vaselina es ampliamente utilizada en la práctica clínica pediátrica por vía enteral o tópica para el manejo de la impactación fecal; sin embargo, su administración sistémica inadvertida puede desencadenar una toxicidad pulmonar grave. El mecanismo fisiopatológico involucra la embolización de gotas de hidrocarburo hacia la microvasculatura pulmonar, con activación del complemento, reclutamiento de macrófagos, liberación de citoquinas, injuria endotelial y daño alveolar difuso. La ausencia de guías clínicas establecidas para el manejo de esta entidad y la escasez de casos reportados en la literatura hacen que cada nueva publicación aporte información de relevancia para el equipo de salud pediátrico. El diagnóstico oportuno, el reconocimiento del patrón imagenológico característico y la decisión terapéutica adecuada resultan determinantes para la evolución favorable del paciente.
Describir el cuadro clínico, la evolución radiológica mediante tomografía computada (TC) de tórax seriada y el abordaje terapéutico de un caso de neumonitis química grave secundaria a infusión IV accidental de vaselina en una paciente pediátrica de 2 años. Se busca destacar la disociación clínico-radiológica como hallazgo característico de esta entidad, el patrón tomográfico de vidrio esmerilado bilateral periférico con predominio en lóbulos inferiores y compromiso perihiliar, y la respuesta al esquema de corticosteroides intensificado con pulsos de metilprednisolona. Asimismo, se pretende enfatizar la importancia de la vigilancia pulmonar a largo plazo y la necesidad de protocolos de seguridad en la medicación pediátrica hospitalaria.
Una niña de 2 años, previamente sana, fue admitida al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez 24 horas después de recibir vaselina por vía IV en otro centro, por error en la vía de administración, durante el tratamiento de un impacto fecal. La dosis, dilución, velocidad de infusión y tiempo de exposición fueron desconocidos.
Pocas horas después del evento la paciente desarrolló hipoxemia progresiva. Al ingreso requería 1 L/min de oxígeno por cánula nasal para mantener saturaciones de 99%; los intentos de retirar el oxígeno resultaron en desaturaciones severas de hasta 70%. El examen físico era normal, con auscultación bilateral sin ruidos patológicos. Los análisis de laboratorio no mostraron alteraciones, y la radiografía de tórax al ingreso no evidenció hallazgos patológicos.
La TC de tórax realizada a las 48 horas de la infusión demostró opacidades en vidrio esmerilado bilaterales, difusas, periféricas, con predominio en lóbulos inferiores y compromiso perihiliar, compatibles con neumonitis química. El ecocardiograma evidenció foramen oval permeable con función ventricular conservada y estabilidad hemodinámica. La resonancia magnética de cerebro descartó compromiso del sistema nervioso central.
Se inició tratamiento con dexametasona seguida de prednisona oral. A pesar de la estabilidad clínica con bajo flujo de oxígeno, la TC de control a los 14 días mostró empeoramiento radiológico con progresión y aumento de densidad en vidrio esmerilado bilaterales en lóbulos inferiores. Se decidió escalar el tratamiento a pulsos IV de metilprednisolona (30 mg/kg/día por 3 días) más hidroxicloroquina oral diaria. La respuesta clínica fue favorable dentro de las 48 horas posteriores al pulso: se normalizó la saturación en aire ambiente y se otorgó el alta hospitalaria con seguimiento por neumonología pediátrica.
Los controles semanales mostraron mejoría progresiva. Se continuó metilprednisolona oral con reducción gradual hasta su suspensión a los 60 días, con niveles de cortisol normales para la edad. La TC de tórax a los 3 meses demostró mejoría significativa del compromiso parenquimatoso pulmonar, sin efectos adversos clínicamente relevantes.
La infusión IV accidental de vaselina puede causar neumonitis química grave con hipoxemia severa a través de embolización de hidrocarburos e injuria inflamatoria microvascular. El patrón tomográfico característico consiste en vidrio esmerilado bilateral periférico con predominio en lóbulos inferiores y compromiso perihiliar. Un hallazgo notable en este caso fue la disociación clínico-radiológica: la paciente permaneció clínicamente estable con bajo flujo de oxígeno mientras las TC seriadas mostraron empeoramiento del compromiso parenquimatoso. Los corticosteroides, intensificados con pulsos de metilprednisolona ante respuesta insuficiente a dosis convencionales, constituyeron la piedra angular del tratamiento. El seguimiento pulmonar a largo plazo es esencial para detectar secuelas. Este caso subraya la necesidad urgente de implementar protocolos robustos de seguridad en la administración de medicamentos en el ámbito pediátrico hospitalario.
INTRODUCCIÓN: El doble arco aórtico es una anomalía congénita que forma un anillo vascular completo alrededor de la tráquea y el esófago, que puede causar síntomas respiratorios y digestivos en lactantes y niños pequeños. En la mayoría de los casos se encuentra un arco derecho dominante, y se ha observado que el arco izquierdo puede desarrollar atresia o coartación postnatal. Dentro de las manifestaciones clínicas, el 50% de los pacientes desarrollan síntomas de compresión traqueoesofágica en los primeros meses de vida, sin embargo la presencia de síntomas no siempre se correlaciona con la morfología del arco ni con la severidad de la compresión observada en imágenes. A su vez se destaca que los pacientes asintomáticos pueden presentar compresión significativa, lo que justifica la necesidad de evaluación clínica y radiológica temprana tras el nacimiento en pacientes en los que presenten signos tempranos respiratorios asociado a patología traqueal. La cirugía está indicada en pacientes sintomáticos y ha demostrado resultados favorables, aunque persisten síntomas respiratorios en un porcentaje significativo de casos, probablemente relacionados con el desarrollo anómalo de la tráquea secundario a la compresión crónica
OBJETIVOS: Describir la presentación clínica atípica de un doble arco aórtico manifestado inicialmente como un síndrome broncoaspirativo con claudicación respiratoria inminente, con el propósito de enfatizar la importancia de mantener un alto índice de sospecha de malformaciones vasculares congénitas ante cuadros obstructivos severos de la vía aérea en pediatría.
DESCRIPCIÓN DEL CASO: Se expone el caso de un paciente de 1 año y 8 meses de edad, con antecedente de laringomalacia en seguimiento por pediatra de cabecera. Según relato familiar, mientras el niño dormía, la madre ve que presenta episodios de náuseas y vómitos que se asocian a dificultad respiratoria y cianosis. Recibe atención básica de primeros auxilios por parte personal médico particular que transitaba por la zona de domicilio. Ingresa a la guardia en brazos de la madre, presentando signos de dificultad respiratoria grave y cianosis con inminente claudicación respiratoria. Durante la atención inicial presenta episodio convulsivo tónico clónico generalizado, en contexto de evento hipóxico. Se valora por cuidados intensivos pediátricos quien realiza intubación endotraqueal, evidenciando restos alimenticios en orofaringe durante el procedimiento. Posteriormente ingresa en ARM. En UTIP se observa compromiso de campo pulmonar izquierdo con hipoventilación secundaria a atelectasia masiva del mismo. Por presentación clínica se sospecha de cuerpo extraño en vía aérea en contexto de síndrome broncoaspirativo; Se realiza endoscopia respiratoria, se logra desobstrucción de bronquio fuente izquierdo; sin embargo, al extraer el broncoscopio se observa compresión traqueal baja, pulsátil, que comprime la luz traqueal en un 80%; También cambia la presión de ventilación al superarse dicha obstrucción. Con lo anterior se sospecha malformación vascular congénita tipo arco aórtico. Se realiza angiotomografía que confirma la presencia de doble arco aórtico (derecho e izquierdo con compresión traqueal posterior). Se decide corrección quirúrgica del mismo. En el POP inmediato presentó Neumotórax izquierdo que resuelve en menos de 24 hs a partir del drenaje pleural. Posteriormente se logra extubación, sin complicaciones. Paciente evoluciona satisfactoriamente a la recuperación.
CONCLUSIÓN: Se resalta la importancia de la evaluación multidisciplinaria y acuciosa de los pacientes con cuadros respiratorios agudos. Evidenciado en el caso presentado, donde una presentación respiratoria desemboca en un diagnóstico de patología cardiovascular congénita. No dejar de lado que los arcos aórticos presentan manifestaciones clínicas heterogéneas, requiere de sospecha clínica, por lo que el objetivo de presentar este caso como manifestación poco usual, recalcando de dicha presentación con potencial resolución catastrófica. El diagnóstico y tratamiento temprano presenta evidencia de buenos resultados en la evolución y pronóstico de estos pacientes.
El Síndrome Antifosfolipídico (SAF) es un trastorno autoinmune sistémico que se caracteriza por trombosis recurrente y/o complicaciones obstétricas, asociado a la presencia persistente de anticuerpos antifosfolipídicos (AAF): anticoagulante lúpico (AL), la anti-beta2-glicoproteína I (anti-β2GPI) y los anticuerpos anticardiolipina (AAC). Es una de las trombofilias adquiridas más frecuentes, sin embargo su debut en la edad pediátrica es inusual. Puede presentarse como un SAF primario o secundario a infecciones, neoplasias o fármacos. Su compromiso característico afecta a vasos tanto arteriales como venosos.
Para su diagnóstico, se requiere cumplir tanto con criterios clínicos (un evento de trombosis vascular y/o morbilidad durante el embarazo) como de laboratorio, los cuales incluyen la positividad para uno o más de los AAF mencionados. Dentro de su patogenia, se destaca que los AAF actúan contra las proteínas de unión a fosfolípidos de las membranas celulares y pueden dirigirse hacia otras dianas antigénicas como la protrombina. Asimismo, inhiben la actividad anticoagulante natural de la proteína C, la unión de la heparina, la activación de la antitrombina y la actividad del inhibidor de la vía del factor tisular, entre otros mecanismos procoagulantes.
Se postula que la aparición de estos anticuerpos es mediada por la pérdida de la tolerancia inmune, combinada con perturbaciones de la inmunidad innata que son probablemente gatilladas por un estímulo infeccioso.
En cuanto al manejo terapéutico, se realiza mediante anticoagulación a largo plazo con antagonistas de la vitamina K, debido a la alta tasa de trombosis recurrente que presentan estos pacientes.
Describir la presentación del SAF en paciente con antecedente reciente de tuberculosis pulmonar asociado a derrame pleural en el mes previo.
Paciente femenina de 13 años de edad que se encontraba recibiendo tratamiento antifímico por antecedente de tuberculosis (TBC) pulmonar con derrame pleural. Dicho cuadro requirió internación, colocación de tubo de avenamiento pleural e inmovilización durante tiempo prolongado, resolviéndose en el mes previo. La paciente fue derivada al HIAEP Sor María Ludovica para seguimiento y tratamiento por diagnóstico de trombosis venosa superficial (TVS).
Allí se inició anticoagulación y por sospecha de síndrome trombotico secundario a cirugía con tiempo prolongado de reposo se solicitó interconsulta a los profesionales de Servicio de Hematología y, por sospecha de SAF como diagnóstico diferencial, se realizó interconsulta con profesionales de Reumatología..
Se solicitaron estudios de laboratorio para búsqueda de FR, anticoagulante lúpico, C3,C4, anticuerpos (Ac) IgG Anticardiolipina, Ac IgM e IgG anti-beta-glicoproteína I, Ac anti Sm, Ac anti ssa (ro) Ac anti rnp, Ac anti ssb (la), Ac anti nucleo-citoplasmáticos (ANA), Ac anti DNA nativo, inmunoglobulinas (GAME) y serologías (VDRL, HIV, CMV, VHB y VHC). Los resultados fueron positivos para anticuerpos anticardiolipinas y anti-beta-glicoproteína I y anticoagulante lúpico.
Finalmente se arribó al diagnóstico de Síndrome Antifosfolipídico y se inició tratamiento con hidroxicloroquina. Debido a favorable evolución clínica se otorgó egreso hospitalario bajo tratamiento con Hidroxicloroquina, Enoxaparina y tuberculostáticos. Actualmente la paciente se encuentra en seguimiento por los Servicios de Reumatologia y Neumonologia.
El caso nos resultó de gran interés dado que el SAF es una de las trombofilias más frecuentes que, de no diagnosticarse oportunamente, podría derivar en una morbimortalidad significativa. Este escenario resalta la importancia de mantener un elevado índice de sospecha ante todo evento trombótico evitando asumir que un factor desencadenante evidente (como una infección o inmovilización) excluye la coexistencia de una patología autoinmune subyacente, siendo el enfoque interdisciplinario clave para evitar recurrencias y secuelas a largo plazo.
El Síndrome hemofagocítico (SHF) es un trastorno clínico e inmunológico poco frecuente, no obstante, sumamente agresivo. Clínicamente se manifiesta con la tríada de fiebre, hepatoesplenomegalia y linfadenopatías, asociada a citopenias y biomarcadores característicos. Se distinguen formas primarias, de presentación grave a edades tempranas y, formas adquiridas de gravedad variable, ser secundarias a metabolopatías, infecciones o neoplasias.
Su fisiopatología radica en la infiltración tisular por linfocitos y macrófagos activados que producen una liberación desproporcionada de citoquinas. El diagnóstico temprano representa un desafío debido a la baja especificidad de los hallazgos iniciales y la similitud con otras entidades clínicas, como por ejemplo la sepsis. La púrpura fulminans se caracteriza por la coagulación de la microvasculatura con lesiones purpúricas, necrosis en la piel y descompensación hemodinámica, pudiendo presentarse como una complicación rápidamente progresiva del SHF.
Describir un caso clínico de SHF de evolución tórpida, destacando la importancia del diagnóstico y tratamiento precoz
Lactante masculino de 10 meses de edad, previamente sano, derivado por presentar síndrome febril prolongado de un mes de evolución, asociado a exantema generalizado y adenomegalias. Inicialmente el paciente fue valorado por los profesionales de los Servicios de Infectología y Reumatología, solicitando estudios para descartar causas de síndrome febril prolongado en pediatría. Durante las primeras 36 horas de internación, el paciente permaneció en buen estado general, con medidas de soporte; sin embargo presentó una descompensación hemodinámica interpretada como shock séptico refractario a volumen, lo que motivó su ingreso a Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP). Pese a la optimización del soporte vital y al inicio de antibioticoterapia de amplio espectro, evolucionó con fallo multiorgánico asociado a púrpura fulminans lo que condiciono su fallecimiento.
Debido a la forma de presentación, edad y desenlace, se realizó un abordaje interdisciplinario entre diferentes servicios del hospital (Inmunología, Reumatología, Hematología y Anatomía Patológica) ante la alta sospecha de tratarse de un SHF primario. Se recolectaron muestras para cuantificación de inmunoglobulinas (GAME), poblaciones linfocitarias, expresión de perforinas y estudio genético. A su vez, se tomaron muestras de cabello para estudio anatomo-patológico en búsqueda de hipopigmentación. Actualmente, se aguardan los resultados definitivos para confirmar la etiología exacta, brindar información precisa a la familia y otorgar el asesoramiento genético correspondiente.
Dada la gravedad y rápida evolución de esta patología, resulta fundamental conocer los criterios diagnósticos y su forma de presentación. Mantener un alto índice de sospecha clínica es clave para lograr un reconocimiento temprano y tratamiento oportuno que impacte en la supervivencia de estos pacientes.
La tormenta arrítmica es una urgencia vital que se define como 3 o más episodios de taquicardia ventricular (TV), fibrilación ventricular (FV) o descargas de un desfibrilador automático implantable, en 24h; presenta altísima morbimortalidad, frecuentemente es gatillada por estrés fisiológico sobre un sustrato arritmogénico subyacente. Las desminopatías por mutaciones en el gen DES son alteraciones raras de los filamentos intermedios que pueden manifestarse con compromiso cardíaco severo, incluyendo fenotipos de miocardiopatía restrictiva, hipertrófica o arritmogénica. Su debut como paro cardiorrespiratorio (PCR) y tormenta eléctrica en la edad pediátrica es excepcional y representa un altísimo desafío en cuidados críticos.
Describir el abordaje diagnóstico, el manejo crítico inicial y la evolución clínica de una tormenta arrítmica refractaria, como debut diagnóstico de una Desminopatía.
Paciente de 13 años de edad, con antecedentes de una convulsión a los 7 años (EEG normal) y estatus convulsivo a los 12 años, donde se realiza diagnóstico de Epilepsia y se inicia tratamiento con Levetiracetam. Ingresa a UCIP del Sanatorio Güemes, post PCR extrahospitalario de 30 minutos, con ritmo inicial de actividad eléctrica sin pulso que viró a FV, revirtiendo con 2 desfibrilaciones. Evolucionó con shock cardiogénico, requiriendo ARM y altas dosis de soporte vasoactivo (Adrenalina, Noradrenalina, Milrinona). El ecocardiograma evidenció edema subendocárdico y patrón restrictivo con dilatación biauricular. Al quinto día, coincidente con ascenso térmico por neumonía asociada a ventilador (con rescate de Staphylococcus aureus meticilino resistente), presentó tormenta eléctrica con múltiples episodios de FV y PCR.
Se inició infusión de isoproterenol y quinidina oral, logrando estabilización eléctrica. Tras el control del cuadro infeccioso y la suspensión del soporte hemodinámico y respiratorio, se implantó un cardiodesfibrilador (CDI) bicameral. Egresó con tratamiento antiarrítmico, anticomicial y recuperación neurológica favorable.
En seguimiento ambulatorio posterior, el panel genético confirmó una variante patogénica heterocigota en el gen DES [c.1360C>T; p.(Arg454Trp)], diagnosticando una Desminopatía.
El tratamiento farmacológico para lograr la estabilización eléctrica incluye el uso de drogas como amiodarona, pero hasta tanto no descartar otros diagnósticos como Sindrome de Brugada , se utilizó de primera elección Isoproterenol y Quinidina.
Este caso ilustra la agresividad de las miocardiopatías asociadas al gen DES, capaces de desencadenar shock cardiogénico y arritmias ventriculares refractarias ante el estrés metabólico. Destaca la urgencia del estudio genético ante fenotipos restrictivos con antecedentes heredofamiliares, y subraya el rol del CDI como terapia definitiva insustituible para la prevención secundaria de muerte súbita.
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TRINIDAD KARL |
El accidente cerebrovascular es definido como la interrupción del flujo sanguíneo cerebral secundaria a la oclusión o ruptura de uno o más vasos sanguíneos, lo cual produce daño neurológico agudo. Según su fisiopatología, se clasifica en ACV isquémico, ocasionado por la obstrucción arterial y responsable de la mayoría de los casos en pediatría, y ACV hemorrágico, secundario a la extravasación sanguínea intracraneal. Aunque tradicionalmente se considera una patología propia del adulto, el ACV en la edad pediátrica representa una entidad de creciente reconocimiento debido a su elevada morbimortalidad.
La incidencia estimada en la población pediátrica oscila entre 2,5 y 13 casos por cada 100.000 niños por año, con variaciones según la edad y los factores de riesgo asociados. Aunque es una entidad infrecuente en la población pediátrica general, constituye una de las principales causas de discapacidad neurológica adquirida en la infancia. El diagnóstico precoz continúa siendo un desafío debido a la variabilidad clínica y a la menor sospecha diagnóstica en comparación con la población adulta, lo que puede retrasar el inicio del tratamiento oportuno.
Describir el caso clínico de un paciente con Accidente cerebrovascular de origen isquémico.
Paciente masculino de 14 años de edad, con antecedente de tics motores simples compatibles con síndrome de Tourette y antecedente familiar de ACV, que consulta en guardia por hemianopsia homónima derecha de inicio súbito, asociado a cefalea holocraneana de intensidad 8/10, náuseas, paresia braquiocrural derecha. Al examen físico inicial se constata paciente lúcido, orientado, con hemianopsia derecha y leve paresia braquiocrural derecha, sin signos meníngeos ni de hipertensión endocraneana.
Se activa protocolo de stroke pediátrico, solicitando resonancia magnética cerebral con protocolo de ACV donde se evidencia lesión isquémica aguda en topografía occipital y talámica izquierda, correspondiente al territorio de la arteria cerebral posterior. La angio-TC intracraneal mostró ausencia de opacificación distal de la arteria cerebral posterior izquierda a partir del segmento P2, sin signos de disección ni trombosis intracraneana y extracraneana.
Por diagnóstico de ACV de origen isquémico, se solicita su internación en UTIP para monitoreo neurológico y hemodinámico y se indica tratamiento antiagregante con ácido acetilsalicílico 100 mg/día y analgesia según requerimiento.
A su ingreso, fue valorado por neurología, neurointervencionismo, hematología y cardiología infantil. El ecocardiograma y electrocardiograma resultaron normales. El EEG no evidenció foco epileptógeno ni actividad paroxística. Además, se realiza estudio etiológico ampliado para trombofilia, incluyendo proteína C y S, antitrombina, factor V Leiden, mutación de protrombina G20210A, homocisteína y anticuerpos antifosfolípidos, cuyos resultados se encontraron dentro de parámetros normales.
Durante su internación, permaneció hemodinámicamente estable, sin progresión del déficit neurológico ni signos de hipertensión endocraneana. Presentó mejoría progresiva de la hemiparesia derecha hasta resolución completa y recuperación parcial del defecto campimétrico, persistiendo cuadrantopsia superior derecha al alta. La valoración oftalmológica confirmó hemianopsia homónima derecha y edema leve bilateral de papila, interpretado como posible secuela del evento isquémico. Recibió rehabilitación kinésica motora con adecuada tolerancia y recuperación funcional, manteniendo marcha autónoma y fuerza conservada al egreso.
Se externa a los siete días, con antiagregación con aspirina y controles ambulatorios con servicio de neurología pediátrica y hematología, manteniéndose clínicamente estable, sin nuevos episodios neurológicos ni progresión de la lesión isquémica, manteniendo tratamiento antiagregante y seguimiento interdisciplinario.
Dada la elevada morbimortalidad del ACV pediátrico, el reconocimiento semiológico precoz y el diagnóstico rápido mediante la activación de protocolos de stroke son determinantes para optimizar el tratamiento y mejorar significativamente el pronóstico funcional de los pacientes dentro de la ventana terapéutica y disminuir las complicaciones.
Las bronquiectasias no relacionadas con fibrosis quística (no FQ) forman parte del espectro de la enfermedad pulmonar crónica en pediatría. Se caracterizan por una dilatación bronquial progresiva, generalmente irreversible, secundaria a un círculo vicioso de inflamación crónica, infección y daño estructural de la pared aérea. En la edad pediátrica, identificar la etiología subyacente es un pilar fundamental para guiar el tratamiento y frenar la progresión. Las causas halladas más frecuentemente son, en orden de frecuencia: infecciones respiratorias bajas, inmunodeficiencias primarias, síndrome aspirativo crónico y discinesia ciliar primaria. La manifestación clínica más frecuente es la tos persistente. Dentro de las manifestaciones tardías, la hemoptisis constituye una de las complicaciones más graves. El diagnóstico es clínico e imagenológico, y el abordaje terapéutico se basa en identificar y tratar la causa, prevenir y tratar las exacerbaciones y favorecer el drenaje de secreciones.
Describir las características clínicas e imagenológicas de 2 pacientes con bronquiectasias no FQ en nuestro centro.
Caso 1: Paciente masculino de 9 años con síndrome genético no especificado, monorreno, retraso del neurodesarrollo y antecedentes de cuadros respiratorios a repetición. Ingresó por tos con expectoración hemoptoica de 24 horas de evolución. Dentro de los estudios complementarios, destaca la tomografía computada de alta resolución (TCAR) de tórax, que evidencia atelectasia total de aspecto cicatrizal en el lóbulo inferior izquierdo (LII) con dilataciones bronquiales, así como bronquiectasias cilíndricas y varicosas en el lóbulo superior derecho. En la seriada esofagogastroduodenal se constata desorganización oromotora grave con penetración y aspiración persistente a la vía aérea. Habiendo descartado fibrosis quística, tuberculosis e inmunodeficiencia primaria, se arriba al diagnóstico de bronquiectasias secundarias a síndrome aspirativo crónico. Ante la severidad clínica, las intercurrencias y el daño pulmonar localizado, se contraindica la vía oral, se inicia soporte nutricional enteral y se programa lobectomía.
Caso 2: Paciente masculino de 10 años con antecedente de cuadros respiratorios a repetición. Ingresó por un cuadro de tos y dificultad respiratoria de dos semanas de evolución, agregando en los últimos 4 días expectoración hemoptoica. Destaca en los estudios complementarios la TCAR de tórax, donde se evidencian imágenes compatibles con bronquiectasias con compromiso predominante del LII. Se descartó tuberculosis, fibrosis quística y síndrome aspirativo crónico. Actualmente, se encuentra en seguimiento multidisciplinario por los servicios de Neumonología, Cirugía y Gastroenterología.
Las bronquiectasias no FQ en pediatría requieren una sospecha clínica alta ante cuadros respiratorios recurrentes. El síntoma cardinal es la tos húmeda persistente. La hemoptisis, aunque infrecuente, es un signo de severidad. Identificar precozmente la causa y/o factores predisponentes es mandatorio para interrumpir el círculo vicioso de inflamación e infección, permitiendo potencialmente la reversibilidad del daño en estadios iniciales. Ante complicaciones hemorrágicas refractarias asociadas a daño lobar localizado, la resección quirúrgica planificada constituye una estrategia terapéutica eficaz.
La distrofia miotónica tipo 1 (DM1) es una enfermedad autosómica dominante causada por expansión de tripletes CTG en el gen DMPK. Su forma congénita representa la variante más grave y se asocia a alta morbimortalidad neonatal. Se caracteriza por hipotonía generalizada, debilidad muscular, compromiso respiratorio y dificultades en la alimentación desde el nacimiento. El diagnóstico precoz es clave para el manejo clínico y el asesoramiento genético.
Presentar un caso de hipotonía neonatal como forma de presentación de distrofia miotónica tipo 1 congénita, destacando la importancia del diagnóstico precoz para el manejo del paciente y el asesoramiento genético familiar.
Lactante masculino nacido por cesárea, de término, con peso adecuado a la edad gestacional y un puntaje de Apgar 8/9. Desde las primeras 24 horas de vida presentó hipotonía generalizada, llanto débil y atípico, reflejo de succión disminuido y dificultad para la alimentación, requiriendo internación neonatal prolongada y soporte con sonda orogástrica. Evolucionó con episodios de desaturación y bradicardia asociados a abundantes secreciones, precisando soporte respiratorio transitorio con CPAP.
Al examen físico destacaba facie hipotónica, hipomimia, boca en carpa, ptosis palpebral, estrabismo, retrognatia, hipertelorismo, hipotonía axial predominante, reflejo de Landau negativo, sostén cefálico ausente y reflejos osteotendinosos conservados.
Los estudios complementarios mostraron: ecografía cerebral con dificultad para identificar el tercio posterior del cuerpo calloso; resonancia magnética cerebral con lesión isquémica talámica derecha puntiforme y leve retraso/asimetría en la mielinización; polisomnografía normal; ecocardiograma sin alteraciones estructurales relevantes; pesquisa neonatal, CPK y estudios metabólicos iniciales sin hallazgos concluyentes; y ecografía testicular con criptorquidia bilateral.
Ante la persistencia de la hipotonía y la sospecha de una etiología neuromuscular/genética, fue evaluado por Neurología y Genética, realizándose estudio molecular.
El exoma informó una variante patogénica heterocigota en el gen DMPK compatible con distrofia miotónica tipo 1. Dado que la secuenciación de exoma no constituye el método diagnóstico de elección para la detección de expansiones CTG, posteriormente se solicitó un estudio específico para confirmación diagnóstica y determinación del número de repeticiones. Como antecedente familiar, la madre presentaba debilidad distal en manos, sin miotonía clínica evidente. Actualmente continúa en seguimiento multidisciplinario.
La forma congénita de la DM1 constituye la presentación más severa de su espectro clínico. A diferencia de otras variantes, la miotonía puede no ser evidente en el período neonatal, lo que dificulta su reconocimiento inicial y retrasa el diagnóstico etiológico. La transmisión es predominantemente materna y se asocia al fenómeno de anticipación, con expansiones mayores en la descendencia y fenotipos más graves. En este contexto, el diagnóstico molecular resulta fundamental no solo para confirmar la enfermedad en el paciente, sino también para identificar casos familiares subdiagnosticados, como ocurrió en la madre de nuestro paciente. El manejo requiere un abordaje multidisciplinario, con especial atención al soporte respiratorio y nutricional, así como al seguimiento cardiológico a largo plazo.
La forma congénita de la DM1 debe sospecharse ante todo recién nacido con hipotonía severa y compromiso respiratorio. Su reconocimiento precoz no solo orienta el manejo de una entidad con alta morbimortalidad neonatal, sino que también resulta clave para el diagnóstico familiar y el asesoramiento genético, con impacto potencial en el pronóstico de futuras generaciones.
La encefalitis autoinmune (EA) es una causa relevante de morbilidad neurológica en pediatría y su diagnóstico ha aumentado en los últimos años, llegando a superar en frecuencia a algunas etiologías infecciosas. La EA asociada a anticuerpos contra el receptor N-metil-D-aspartato (NMDAR) es la forma más frecuente; sin embargo, hasta la mitad de los pacientes pueden ser seronegativos. Su diagnóstico representa un desafío debido a la heterogeneidad clínica, la frecuente normalidad de los estudios complementarios y la superposición con trastornos psiquiátricos primarios. Presentamos el caso de una niña con encefalitis autoinmune seronegativa y presentación psiquiátrica predominante.
Describir el caso de una paciente pediátrica con encefalitis autoinmune seronegativa que debutó con síntomas psiquiátricos agudos, destacando las dificultades diagnósticas y la importancia de la sospecha clínica precoz para el inicio oportuno del tratamiento inmunomodulador.
Paciente femenina de 10 años, previamente sana, que inició cuadro agudo de angustia intensa, llanto incoercible e insomnio, seguido de pensamiento desorganizado, discurso incoherente, ideación paranoide, alucinaciones visuales, conductas bizarras y marcada labilidad afectiva. Fue internada en otra institución, donde la tomografía de encéfalo y el electroencefalograma (EEG) resultaron normales. Recibió risperidona y levomepromazina con mejoría clínica y restitución del funcionamiento basal.
Quince días después de la suspensión del tratamiento por decisión familiar, presentó recaída brusca con reaparición de síntomas psicóticos, angustia intensa, conductas desorganizadas, disartria y dos registros febriles aislados, por lo que consultó nuevamente e ingresó para estudio.
Al examen físico se encontraba hemodinámicamente estable, afebril y parcialmente orientada. La evaluación neuropsiquiátrica evidenció bradipsiquia, hipomnesia, labilidad afectiva, dificultades para sostener la idea directriz, interceptación del pensamiento, discurso desorganizado con ecolalias, disartria y contenido paranoide.
Los estudios complementarios, incluidos punción lumbar con panel de encefalitis, resonancia magnética cerebral, amonemia, ácido láctico, CPK, perfil tiroideo, estudios autoinmunes y reumatológicos, función hepática, ecografía ginecológica, radiografía de tórax y fondo de ojo, fueron normales.
Durante la internación presentó fluctuaciones del nivel de conciencia con alternancia entre hipersomnia e insomnio, aumento de la actividad psicomotriz, verborragia y episodios de desregulación conductual. Ante la escasa respuesta al tratamiento antipsicótico y la alta sospecha de encefalitis autoinmune, recibió metilprednisolona 30 mg/kg/día durante cinco días. Debido a la mejoría parcial, se administró inmunoglobulina intravenosa (2 g/kg).
Posteriormente presentó recuperación progresiva con normalización de la orientación, desaparición de las alteraciones perceptivas, mejoría del pensamiento, estabilización afectiva y normalización del sueño y la alimentación. Tras 21 días de internación fue dada de alta con seguimiento multidisciplinario por neurología y salud mental pediátricas.
La encefalitis autoinmune constituye un importante diagnóstico diferencial de los cuadros psiquiátricos agudos en niños previamente sanos. Aunque las manifestaciones neurológicas clásicas incluyen trastornos del movimiento y convulsiones, algunos pacientes pueden debutar con síntomas psiquiátricos predominantes, dificultando el reconocimiento precoz.
En nuestra paciente, el inicio agudo de síntomas psicóticos, la ausencia de antecedentes psiquiátricos, la polisintomatología, la evolución fluctuante y la escasa respuesta al tratamiento antipsicótico motivaron la sospecha de una etiología autoinmune. A pesar de la negatividad de los autoanticuerpos y de estudios complementarios sin hallazgos significativos, cumplía criterios clínicos compatibles con encefalitis autoinmune pediátrica probable seronegativa.
La favorable respuesta al tratamiento inmunomodulador reforzó esta hipótesis diagnóstica. Este caso destaca la importancia de mantener un alto índice de sospecha clínica e iniciar tratamiento oportunamente cuando la evolución y el contexto clínico sugieren una encefalitis autoinmune, aun en ausencia de marcadores serológicos, para mejorar el pronóstico y reducir las secuelas neurológicas.
La hipertensión intracraneal idiopática es un síndrome caracterizado por aumento de la presión intracraneal en ausencia de lesiones ocupantes de espacio, hidrocefalia o trombosis de senos venosos. En pediatría constituye una entidad poco frecuente y presenta características clínicas diferentes a las observadas en adolescentes y adultos. Las manifestaciones clínicas más habituales son: cefalea, náuseas, vómitos, diplopía y alteraciones visuales asociadas a papiledema. En pacientes pediátricos pueden observarse formas de presentación inusuales, importante descartar otras causas: infecciosas, inflamatorias, metabólicas, endocrinológicas y vasculares. La asociación de síntomas neuro-urológicos, trastornos motores transitorios, alteraciones inflamatorias del líquido cefalorraquídeo y deterioro visual progresivo constituye un escenario diagnóstico infrecuente y escasamente comunicado en la literatura pediátrica.
Se presenta el caso de una paciente pediátrica con síndrome de hipertensión intracraneal, papiledema bilateral y deterioro visual progresivo, precedidos por retención urinaria aguda y alteraciones motoras transitorias.
Evaluar las manifestaciones neuro-urológicas y motoras transitorias como debut de la Hipertensión Endocraneana Idiopática (HEI) en pacientes pediátricos.
Paciente femenina de cinco años, previamente sana, que consulta por retención urinaria aguda asociada a impotencia funcional de miembros inferiores, cefalea y episodios eméticos de 72 horas de evolución. Presenta marcha atáxica, reflejos osteotendinosos, fuerza y sensibilidad conservadas y signo de Babinski intermitentemente positivo. En el laboratorio presenta leucocitosis y trombocitosis. La tomografía computada de cerebro y la resonancia magnética (RMN) de cerebro y columna dorsolumbar con contraste, dentro de parámetros normales. La paciente presenta mejoría de las manifestaciones motoras en las primeras 24 hs, permaneciendo con cefalea, que cede parcialmente con analgésicos.
Durante la internación la paciente presenta mejoría de la ataxia, pero comienza a presentar disminución progresiva de la AV con visión bulto. La evaluación oftalmológica evidencia papiledema bilateral, a predominio de ojo izquierdo, con bordes papilares borrosos y vasos dilatados. La ecografía ocular sin particularidades. Se realiza punción lumbar con glucorraquia de 49 mg/dl, proteinorraquia de 0,40 g/l y 29 células/mm³ con predominio mononuclear. La presión de apertura es de 22 cmH₂O. Se inicia tratamiento con acetazolamida a dosis de 30 mg/kg/día con respuesta parcial. Debido a la persistencia del compromiso visual se efectúa una segunda punción lumbar, constatándose presión de apertura de 37,5 cmH₂O y presión de cierre de 17 cmH₂O. El análisis citoquímico evidencia glucorraquia de 42 mg/dl, proteinorraquia de 0,45 g/l y 20 células/mm³ con predominio mononuclear. Luego presenta deterioro del estado general, somnolencia y rigidez de nuca y se realiza una tercera punción lumbar con presión de apertura de 5 cmH₂O y pleocitosis de 320 células/mm³ con predominio polimorfonuclear y presencia de piocitos. Tras el procedimiento se observa mejoría clínica. Los estudios microbiológicos del líquido cefalorraquídeo, incluyendo FilmArray, PCR virales, GenXpert para Mycobacterium tuberculosis y cultivos germenes comunes, fueron negativos. Con el objetivo de descartar causas secundarias se amplía con estudios endocrino-metabólicos: función tiroidea, amonio plasmático y niveles séricos de vitamina A dentro de parametros normales. Serologías para VIH, Toxoplasma Gondii y Bartonella spp. negativas. Para descartar una enfermedad neuroinflamatoria se solicitan bandas oligoclonales, panel de encefalitis autoinmune, anticuerpos anti-aquaporina 4 (AQP4), anticuerpos anti-glicoproteína de oligodendrocitos de mielina (MOG) y dosaje de vitamina D con resultados pendientes. Debido a la disminución progresiva de la AV y en relación con el edema de papila se solicita RMN de órbitas con supresión grasa y cortes finos y angio RMN para evaluar trombosis de senos venosos. Ambas dentro de parámetros normales. Al momento de la elaboración de este reporte, la paciente permanece internada bajo tratamiento con acetazolamida a 20 mg/kg/dia, con resultados de los estudios inmunológicos y neuro inflamatorios aún pendientes.
La paciente presenta una forma de inicio poco habitual de un síndrome de HEI. En pediatría, es importante descartar lesiones ocupantes, hidrocefalia, trombosis de senos venosos, infecciones del sistema nervioso central, enfermedades inflamatorias, trastornos metabólicos y efectos farmacológicos antes de atribuir el cuadro a una forma idiopática.
Un aspecto relevante es el deterioro progresivo de la AV hasta la visión de bulto. Por eso es importante la necesidad de considerar diagnósticos neuro inflamatorios descartando previamente las causas infecciosas, para instaurar un tratamiento precoz y no presentar secuelas irreversibles en la AV y calidad de vida de ese niño/a a futuro.
El quilotórax es la acumulación de linfa en el espacio pleural, de causa congénita o adquirida, está última como complicación de distintos tipos de cirugía torácica. La linfa transporta quilomicrones, proteínas plasmáticas, inmunoglobulinas y una alta densidad de linfocitos T. Su pérdida masiva y persistente compromete la mecánica ventilatoria y genera un cuadro de hipovolemia, desnutrición proteico-calórica e inmunodeficiencia secundaria severa. Esta condición inmunológica determina el pronóstico clínico, ya que predispone al paciente a sepsis por patógenos oportunistas y multirresistentes. Se considera un quilotórax de "alto débito" cuando la pérdida supera los 100 ml/kg/día. Actualmente, existe un desafío clínico respecto al límite de la terapia conservadora (ayuno y octreotide) frente al desgaste inmunológico, resaltando la necesidad de definir el momento oportuno para la intervención quirúrgica en lactantes críticos antes de que el daño sistémico sea irreversible
Describir el manejo multidisciplinario de un lactante con quilotórax de alto débito de 200 ml/kg/día refractario a dosis máximas de octreotide. Demostrar la eficacia y la necesidad de una intervención quirúrgica oportuna para la resolución de la patología
Se presenta el caso de un lactante de un mes de vida que desarrolló un quilotórax de alto débito (200 ml/kg/día) tras cirugía de atresia esofágica tipo III que, ante el fracaso del tratamiento conservador (ayuno, nutrición parenteral total y dosis máximas de octreotide) y la persistencia de una inmunodeficiencia secundaria severa, con hipogammaglobulinemia, con episodios de Shock Séptico por microorganismos oportunistas como Klebsiella Pneumoniae, Stafilococcus Haemolyticus, Acinetobacter Baumanii y Candida Albicans. Se realizó Linfografía con lipidol, para evaluar posible fuga de linfa observándose una disminución de del débito quiloso de forma pacial, pues el contraste empleado puede tener un papel terapéutico embolizante por su elevada viscosidad . A pesar de eso, el paciente continuó con quilotórax con un débito entre 75-80 ml/kg/día. Tras 50 días de manejo médico infructuoso, se realizó con éxito una videotoracoscopía con pleurodesis y toracoplastia. El paciente evolucionó favorablemente, logrando la estabilidad clínica y la transición a la vía enteral. Este caso subraya la importancia de una intervención quirúrgica decidida ante la refractariedad del manejo conservador para prevenir complicaciones y evitar la morbimortalidad
La pérdida de volúmenes linfáticos que superan los 100 ml/kg/día implica una depleción crítica de componentes celulares y humorales del sistema inmunológico, explicando directamente la colonización e infección por microorganismos multirresistentes y fúngicos en la unidad de cuidados intensivos. Si bien el octreotide actúa disminuyendo el flujo sanguíneo esplácnico, su utilidad terapéutica encuentra un techo fisiológico frente a lesiones estructurales y mecánicas extensas del conducto torácico. En lactantes que presenten quilotórax de alto débito refractario a la primera semana de ayuno y análogos de somatostatina, se recomienda abandonar el manejo conservador prolongado y priorizar una intervención quirúrgica temprana
La catatonia es un síndrome neuropsiquiátrico complejo caracterizado por alteraciones motoras, afectivas y cognitivo-conductuales. En la población pediátrica y adolescente es muy infrecuente y a menudo se encuentra subdiagnosticada o solapada por otras patologías. Puede manifestarse en una amplia variedad de condiciones psiquiátricas, neurológicas (como encefalitis) y causas relacionadas con traumas o alteraciones psicosociales severas. El reconocimiento de su presentación heterogénea, que frecuentemente incluye mutismo, estupor y posturas anormales, es fundamental para evitar una alta morbilidad. Las guías actuales sugieren una exclusión exhaustiva de causas médicas y el uso de la prueba de lorazepam para apoyar el diagnóstico.
Describir la presentación clínica, el diagnóstico multidisciplinario y el manejo terapéutico de un síndrome catatónico secundario a psicosis en una paciente adolescente.
Paciente femenina de 15 años sin antecedentes psiquiátricos previos conocidos, que ingresa por alteración de la conciencia, desorientación, debilidad generalizada, pérdida de control de esfínteres y mutismo de una semana de evolución. Al ingreso a nuestro hospital presentaba tendencia al sueño, conexión transitoria con el medio y obediencia parcial a órdenes simples. Ante la sospecha inicial de etiología orgánica (encefalitis autoinmune), se realizaron diversos estudios: tomografía y resonancia magnética de encéfalo y médula, y electroencefalograma, todos sin alteraciones patológicas. El estudio del líquido cefalorraquídeo, Filmarray y los anticuerpos IgG anti-antígenos neuronales de superficie resultaron negativos. Recibió tratamiento empírico con ceftriaxona, pulsos de metilprednisolona y comenzó plasmaféresis. Su evolución clínica se complicó con un shock séptico por infección asociada a catéter (K. pneumoniae), que requirió inotrópicos y antibioticoterapia de amplio espectro, con buena resolución. Paralelamente, el Servicio Social detectó sospecha de Abuso Sexual Infantil (ASI) por parte de su padrastro. Descartadas las causas toxicológicas e infecciosas centrales, el servicio de Psiquiatría evaluó a la paciente diagnosticando un síndrome catatónico. Se indicó prueba terapéutica con lorazepam endovenoso, observándose una respuesta parcial. Durante la internación, la paciente evolucionó con episodios de delirio místico y brotes psicóticos de predominio hipercinético (deambulación errática, desnudismo), requiriendo un esquema escalonado de psicofármacos. Al egreso, continuó con seguimiento ambulatorio estrecho, indicándose aripiprazol, olanzapina, haloperidol y lorazepam.
Este caso resalta la complejidad diagnóstica de la catatonia en adolescentes, donde frecuentemente se superponen causas orgánicas, psiquiátricas y psicosociales. La exclusión de patologías como la encefalitis autoinmune (que representa hasta el 72% de las catatonias de origen inmunológico) fue el paso adecuado previo al abordaje psiquiátrico definitivo. La respuesta parcial al desafío con lorazepam es un hallazgo que no descarta el cuadro, especialmente en presentaciones de evolución prolongada o secundarias a síndromes psicóticos floridos. El contexto de vulnerabilidad social y posible trauma actuó probablemente como un gatillo de la sintomatología. Asegurar un abordaje multidisciplinario es el pilar fundamental para garantizar un manejo integral, evitar complicaciones derivadas de la inmovilidad y mejorar el pronóstico de estos pacientes.
El síndrome de bandas amnióticas es una entidad congénita infrecuente caracterizada por anomalías disruptivas secundarias a bandas fibrosas derivadas del amnios. Su espectro clínico es amplio, abarcando desde anillos de constricción hasta amputaciones complejas de extremidades y otras malformaciones asociadas. La fisiopatogenia más aceptada corresponde a la teoría extrínseca de Torpin, que relaciona la ruptura precoz del amnios con la formación de bandas capaces de adherirse al feto y provocar daño tisular.
Describir las manifestaciones clínicas, evolución y manejo interdisciplinario de una recién nacida pretérmino con síndrome de bandas amnióticas severo.
Recién nacida pretérmino de 28 semanas de edad gestacional, producto de un embarazo parcialmente controlado. Como antecedente obstétrico presentó ruptura prematura de membranas de aproximadamente 20 días de evolución asociada a oligoamnios/anhidramnios, recibiendo antibioticoterapia y esquema completo de maduración pulmonar fetal. Nació por cesárea de urgencia debido a sangrado materno, con Apgar 7/8 y peso al nacer de 1090 g.
Al examen físico se evidenciaron malformaciones compatibles con síndrome de bandas amnióticas con compromiso de múltiples segmentos anatómicos: amputación del miembro inferior derecho a nivel medio de pierna con prominencia ósea; en miembro inferior izquierdo, ausencia de falanges distales del primer y segundo dedo asociada a lesión ulcerada en tobillo; y en miembro superior izquierdo, amputación de la falange distal del dedo índice. El diagnóstico se estableció en el período neonatal a partir de los hallazgos clínicos.
Debido a la complejidad de las lesiones fue derivada a un centro especializado con traumatología infantil, donde se realizó toilette quirúrgica, plastia del muñón y curaciones seriadas. La evolución posterior fue favorable, logrando estabilización clínica y adecuada evolución de las lesiones. El abordaje incluyó la participación conjunta de neonatología, ortopedia y traumatología infantil, permitiendo un manejo integral de la paciente.
El síndrome de bandas amnióticas presenta una gran variabilidad clínica, determinada por el momento gestacional y la localización de la afectación fetal. El caso presentado corresponde a una forma severa, con compromiso de múltiples extremidades y amputaciones congénitas. La asociación con ruptura prematura prolongada de membranas y oligo/anhidramnios resulta compatible con la teoría extrínseca propuesta por Torpin como mecanismo fisiopatológico. Si bien el diagnóstico puede sospecharse prenatalmente mediante ecografía obstétrica, en esta paciente se realizó en el período neonatal, lo que resalta la importancia del examen físico exhaustivo, especialmente en embarazos con controles prenatales insuficientes. La derivación oportuna a un centro especializado permitió implementar un tratamiento quirúrgico precoz y planificar el seguimiento funcional a largo plazo. Este caso destaca la importancia del reconocimiento temprano de esta entidad, la evaluación integral de las lesiones y el abordaje multidisciplinario para optimizar la evolución clínica, los resultados funcionales y la calidad de vida de los pacientes afectados.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 11862 Presentación infrecuente: Enfermedad de Ebstein severa en un paciente con Síndrome de Down Otros |
MARÍA SOL BORTURO | |
| 12366 Abordaje quirúrgico del abdomen agudo pediátrico por un equipo de cirugía general y clínica pediátrica en un hospital polivalente: Estudio descriptivo Otros |
IVANNA GARDARIAN | |
| 12372 Politraumatismo grave secundario a accidente auto-peatón: Caso clínico Otros |
MARY CARMEN CALDERON BULLA | |
| 12381 MIOCARDIOPATÍA HIPERTRÓFICA Y SÍNCOPE MALIGNO. A PROPÓSITO DE UN CASO Otros |
JUAN BERISSO | |
| 12386 Leucemia mielomonocítica juvenil de aparición neonatal: a propósito de un caso inusual Otros |
CANDELA LOZANO GONZALEZ | |
| 12387 Pérdida Visual Aguda Bilateral en Pediatría: MOGAD como Emergencia Neurooftalmológica, Tiempo-dependiente Otros |
ANGELICA BENITEZ PANTOJA | |
| 12407 MAL DE ONDINA VARIANTE PHOX2B' A PROPÓSITO DE UN CASO Otros |
ERIKA DANIELA PEREYRA | |
| 12420 PSEUDOANEURISMA CAROTÍDEO POSTRAUMÁTICO SECUNDARIO A HERIDA POR PROYECTIL DE ARMA DE AIRE COMPRIMIDO COMO COMPLICACIÓN VASCULAR TARDÍA EN PEDIATRÍA. A PROPÓSITO DE UN CASO Otros |
PAULA ANDREA ARENAS RUIZ |
El abdomen agudo quirúrgico en pediatría constituye una emergencia frecuente y tiempo-dependiente, siendo el diagnóstico oportuno y la intervención precoz factores determinantes en la evolución. Su retraso se asocia a peritonitis, sepsis abdominal y morbimortalidad evitable.
En la realidad sanitaria argentina, una proporción significativa de niños consulta inicialmente en hospitales generales, donde la disponibilidad de cirujanos pediátricos es limitada. En estos contextos, la articulación entre pediatría, cirugía general y anestesiología resulta imprescindible para garantizar una atención segura.
El Hospital General de Agudos "Dra. Cecilia Grierson" se encuentra en proceso de consolidación de su Servicio de Pediatría, ubicado en la comuna 8 de la Ciudad de Buenos Aires la cual concentra la mayor proporción de niños, niñas y adolescentes de esta ciudad. En este marco, la Unidad de Internación Pediátrica elaboró un protocolo institucional junto a los equipos de cirugía general, anestesiología, emergencias, infectología, bacteriología y farmacología, que establece el algoritmo diagnóstico, los criterios de aceptación del caso —fijando en 30 kg el peso mínimo—, la preparación prequirúrgica, la terapéutica postoperatoria y el abordaje de complicaciones infecciosas.
Objetivo principal: Describir los resultados clínicos de pacientes pediátricos con abdomen agudo quirúrgico intervenidos por el equipo de cirugía general en el Hospital Grierson, en el marco de un modelo de atención interdisciplinaria con la Unidad de Internación Pediátrica.
Objetivos secundarios: Caracterizar la población según diagnóstico, edad y peso. Describir el tipo de intervención y hallazgos intraoperatorios. Evaluar la evolución postoperatoria, complicaciones, días de internación y necesidad de reintervención. Demostrar la factibilidad y seguridad del abordaje bajo criterios protocolizados.
Estudio descriptivo, observacional y retrospectivo. Se incluyeron pacientes pediátricos con abdomen agudo quirúrgico atendidos entre diciembre 2025 y mayo 2026, con peso ≥30 kg, intervenidos por cirugía general en el mismo centro. Los datos se obtuvieron de historias clínicas electrónicas (SIGEHOS).
Se incluyeron 11 pacientes: 55% varones, edad promedio 14,3 años (rango 9-18), peso promedio 56,3 kg (rango 34-68 kg). El tiempo de evolución previo fue de 1 día en 9 pacientes y 2 días en los restantes. El 73% presentó leucocitosis al ingreso; la PCR varió entre 1 y 216 mg/l.
El diagnóstico por imágenes se realizó mediante ecografía en 6 casos y tomografía en 5. El 91% fue intervenido por vía laparoscópica y 1 caso por cirugía convencional. Los hallazgos intraoperatorios fueron: apendicitis flegmonosa (55%), peritonitis localizada (27%) y apendicitis gangrenosa (18%).
Los casos de apendicitis flegmonosa recibieron profilaxis prequirúrgica con ampicilina-sulbactam y alta al día 1. Los casos complejos recibieron esquemas combinados con ampicilina-sulbactam y gentamicina por 3 a 14 días. La mediana de internación fue 1 día (rango 1-21). Se registraron complicaciones en 2 pacientes (18%), ambas colecciones abdominales; uno requirió reintervención y otro derivación a centro con cirugía pediátrica. El 100% fue dado de alta en buenas condiciones.
La experiencia presentada demuestra que, bajo condiciones protocolizadas y con trabajo interdisciplinario estructurado, es posible obtener resultados comparables a los reportados en centros de referencia pediátrica, lo que obliga a replantear el modelo asistencial en hospitales generales con creciente atención pediátrica.
Reconocemos como limitaciones el tamaño muestral reducido y el diseño retrospectivo. No obstante, estos resultados constituyen una base sólida para consolidar el modelo interdisciplinario y alentar a otros centros a desarrollar protocolos propios que garanticen la seguridad del paciente pediátrico quirúrgico sin cirugía pediátrica disponible.
La leucemia mielomonocítica juvenil (LMMJ) es un trastorno hematopoyético poco frecuente, caracterizado por sobreproducción monoclonal de células mieloides e infiltración de órganos no hematopoyéticos. Se presenta en tan solo 1.2 casos por cada millón de niños por año. La edad media de presentación es de 20-24 meses.
Nuestro objetivo principal es resaltar la importancia de considerar neoplasias hematológicas dentro de las causas de hepatoesplenomegalia neonatal, aun ante presentaciones atípicas.
Se presenta el caso de un paciente, que al nacimiento presenta hepatoesplenomegalia y bicitopenia. Se lo estudió logrando descartar causas infectológicas, sin encontrar etiología aparente. Al mes de vida, ingresa inicialmente a nuestro nosocomio por edema testicular y distensión abdominal. Se realiza ecografía abdominal que informa hepatoesplenomegalia de ecoestructura homogénea e hidrocele comunicante bilateral. Además, se realiza hemograma que informa pancitopenia con monocitosis y hemoglobina de 5.9, por lo que recibe una transfusión de glóbulos rojos. Con el pasar de los días, se logra descartar enfermedades infecciosas, metabólicas, de depósito y de errores congénitos del metabolismo, llegando por último a realizar una PAMO que informó un 11% de blastos. También se realizó citogenético y molecular para LMMJ con resultados patológicos pero no patognomónicos, por lo que se decidió enviar muestras a Alemania para estudiar variantes genéticas para diagnóstico de LMMJ. El paciente evoluciona con dificultad respiratoria restrictiva, por lo que se decide iniciar tratamiento con Azacitidina por alta sospecha diagnóstica, con mejoría de la distensión abdominal y la disnea. Al ser hijo único, se encuentra en lista de espera para donante de médula ósea y aguardando resultados de muestras derivadas a Alemania.
Con este caso queremos poner el foco no solo en la excepcional presentación neonatal de una LMMJ, sino también en la importancia de considerar enfermedades hematológicas malignas dentro del diagnóstico diferencial de la hepatoesplenomegalia y las citopenias en el período neonatal.
El síndrome de hipoventilación central congénita (SHCC), o «mal de Ondina» , es un trastorno poco frecuente caracterizado por un control anormal de la respiración en ausencia de enfermedad neuromuscular, pulmonar, cardíaca, o lesiones del tronco encefálico y presenta un patrón de herencia autosómico dominante, con mosaicismo somático/germinal presente en el 5-25% de los padres asintomáticos.
Su relevancia clínica radica en la gravedad de su presentación neonatal, caracterizada por hipoventilación, especialmente durante el sueño.
Describir el proceso diagnóstico, y el abordaje clínico integral en un de neonato con SHCC.
Paciente de sexo masculino, recien nacido a termino con peso adecuado para la edad gestacional, que requiere internación neonatal por síndrome dificultad respiratoria, y episodio convulsivo en las primeras horas de vida con necesidad de ventilación no invasiva y posterior asistencia respiratoria mecánica a las 48 horas por episodios de apneas. Presentó múltiples fracasos de extubación, episodios convulsivos esporádicos y persistencia de apneas clínicamente centrales, motivando su derivación para estudio etiológico y tratamiento. Durante su evolución persiste con dependencia ventilatoria, retención de CO₂ y episodios de respuesta vasovagal exagerada con bradicardia y desaturación severa ante estímulos externos.
Antecedentes perinatológicos:Embarazo controlado con serologías negativas, estudios pre y post natales sin hallazgos de relevancia. RNT/PAEG.
Métodos complementarios: Se realizó ecografía cerebral, ecografía abdominal, ecocardiografía Doppler y RMN cerebral, sin evidencia de alteraciones. Electroencefalogramas seriados, sin actividad epileptiforme. La polisomnografía evidenció aumento del número de apneas centrales prolongadas, saturación mínima de oxígeno del 75%, ausencia de diferenciación entre el sueño.
Diagnóstico: El estudio genético molecular detectó una variante probablemente patogénica del exón 3 del gen PHOX2B, de baja frecuencia alélica en la muestra analizada sugiere potencial mosaicismo somático.
Tratamiento: Se indicó traqueostomía y ventilación mecánica domiciliaria. Se realizó entrenamiento familiar para el manejo de vía aérea, ventilador, aspiración de secreciones y alarmas. Por trastorno de la succión-deglución se colocó gastrostomía. Recibió citrato de cafeína y anticonvulsivantes por episodios convulsivos neonatales.
Evolución: El paciente evolucionó favorablemente, con ventilación domiciliaria, entrenamiento familiar integral y seguimiento multidisciplinario, logrando el alta hospitalaria a los 4 meses de vida.
El SHCC representa un desafío diagnóstico que debe sospecharse ante fallos de extubación inexplicables y apneas centrales en el neonato. El mal de Ondina, nos recuerda que el diagnóstico temprano es una herramienta que permite transformar una incertidumbre crítica en un plan de vida manejable. El hallazgo de la variante en PHOX2B es determinante para confirmar el diagnóstico y definir el pronóstico.
Recomendaciones de práctica clínica: es necesario un abordaje interdisciplinario, con evaluaciones rutinarias de la vía aérea, acompañando y educando a la familia con el manejo del soporte ventilatorio.
La miocardiopatía hipertrófica es una patología relativamente frecuente en la población, con un rango de expresión variable, afectando alrededor de 1:500 personas. Es la principal causa de muerte súbita cardíaca (MSC) en niños y adolescentes. Se cree que la patología se encuentra subdiagnosticada debido al amplio espectro de presentación clínica, por lo que es elemental el screening precompetitivo (ya que la sintomatología se manifiesta en un grado avanzado de enfermedad). En la población pediátrica, puede manifestarse desde hallazgos incidentales hasta eventos potencialmente graves, como síncope de esfuerzo, arritmias ventriculares o muerte súbita. En este contexto, la evaluación cardiovascular precompetitiva adquiere un papel fundamental para la identificación precoz de pacientes con enfermedad subclínica y la implementación oportuna de estrategias de prevención.
Describir el caso clínico de un adolescente previamente sano, que debuta con episodio paroxístico de orígen cardíaco con el fin de resaltar la importancia de la sospecha de etiología cardiológica en los eventos paroxísticos del adolescente, incluyendo la realización de electrocardiograma como herramienta inicial clave para el diagnóstico precoz.
Paciente masculino de 14 años, previamente sano, consulta a la guardia en contexto de haber presentado episodio de movimientos tonicoclónicos de miembros superiores de un minuto de duración asociado a sialorrea y recuperación ad integrum, en contexto de ejercicio. Presentó como pródromo cefalea bitemporal 10/10 y tinnitus. Al ingreso se encontraba en buen estado general, sin particularidades al examen físico, por lo que se solicitó laboratorio y tomografía de sistema nervioso central, ambos sin particularidades, y electrocardiograma en el que se evidenciaban signos de hipertrofia ventricular por voltaje, con trastornos de la repolarización.
Es valorado por por Cardiología Infantil, quienes realizaron ecocardiograma Doppler color en el que se observa miocardiopatía hipertrófica concéntrica del ventrículo izquierdo moderada (con paredes de 18 mm de diámetro), por lo que se inicia tratamiento con atenolol, dieta hiposódica y se traslada a terapia intensiva pediátrica para monitoreo continuo.
Se realizó además, Holter de 24 hs, en el que se observan extrasístoles supraventriculares aisladas, asociadas a los cambios en la repolarización previamente mencionados, una prueba de esfuerzo en el que se evidencia hipercontractilidad en los segmentos afectados, y laboratorio con enzimas cardiacas elevadas para la edad.
También se realizó una angioresonancia cardiaca con y sin contraste endovenoso, en el cual se observaba una MCH no obstructiva asimétrica.
Dado el riesgo de muerte súbita elevado a 5 años calculado con los score HCM Risk Kids (4.5%), y PRiMACY (54%), asociado a elevación de enzimas cardiacas y angiorresonancia compatible con miocardiopatía hipertrófica, se decidió la colocación de un cardiodesfibrilador implantable (CDI) otorgándole posterior egreso hospitalario, sin registrar nuevos episodios sincopales ni eventos arrítmicos documentados al momento.
La miocardiopatía hipertrófica es la causa más frecuente de y muerte súbita cardíaca en la población pediátrica. Este caso resalta la necesidad de considerar una etiología cardiovascular ante episodios de síncope de características malignas, incluso en pacientes previamente sanos. La estratificación del riesgo de MSC y la indicación de CDI en niños con miocardiopatía hipertrófica representan un desafío, dado el bajo número absoluto de eventos y las potenciales complicaciones asociadas al dispositivo a largo plazo. En este contexto, herramientas específicas para población pediátrica, como los scores HCM Risk-Kids y PRiMACY, permiten una evaluación objetiva e individualizada del riesgo de muerte súbita. En nuestro paciente, la presencia de síncope relacionado con el esfuerzo, reconocido como un marcador mayor de riesgo, junto con la estimación de riesgo obtenida mediante estos modelos, respaldó la indicación de CDI para prevención primaria de muerte súbita. La elección de un sistema extravascular permitió además minimizar las complicaciones asociadas a los electrodos intracavitarios en una población con una larga expectativa de vida.
La pérdida visual aguda en pediatría constituye una emergencia oftalmológica que exige evaluación inmediata y diagnóstico etiológico precoz. La neuritis óptica (NO) es una emergencia neurooftalmológica y una causa importante de pérdida visual aguda en la infancia. Entre sus etiologías, la enfermedad asociada a anticuerpos contra la glicoproteína de mielina de los oligodendrocitos (MOGAD) representa un diagnóstico de creciente reconocimiento en la edad pediátrica. El inicio oportuno del tratamiento es crítico para prevenir la pérdida visual irreversible.
A continuación presentamos el caso de una paciente con Neuritis óptica bilateral, MOGAD+, refractaria a corticoterapia, con respuesta favorable a plasmaféresis
Paciente femenina de 14 años, sin antecedentes patológicos de relevancia. Inicia con dolor abdominal, náuseas y mareos de resolución espontánea. Una semana después agrega cefalea frontal, dolor retroocular y disminución abrupta de agudeza visual bilateral por lo cual consulta en hospital zonal. Ingresa en buen estado general, al examen oftalmológico constatan edema de papilas y midriasis bilateral. Realizan punción lumbar con presión de apertura de 10 mmH2O, LCR con citoquímico normal y bandas oligoclonales negativas; se solicitan anticuerpos anti-MOG y anti-AQP4. Se inicia metilprednisolona 1 g/día por 5 días sin respuesta visual favorable. Se otorga egreso con prednisona 25 mg/día y seguimiento ambulatorio.
Por persistencia de sintomatología visual, la paciente decide trasladarse a nuestro centro. Al ingreso: agudeza visual 20/400 bilateral, defecto pupilar aferente y alteración de la discriminación cromática, sin otra alteración al examen físico, se realiza RMN cerebral con evidencia de lesiones sugestivas de enfermedad desmielinizante y alteración de señal en ambos nervios ópticos. Se reciben resultados previos: anti-MOG positivo débil, anti-AQP4 negativo, BOC negativo. Se realizan nuevos pulsos de metilprednisolona 1 g EV por 5 días sin mejoría objetiva en examen oftalmológico. Ante la refractariedad corticoidea documentada, en conjunto con especialidades tratantes, se decide escalamiento a plasmaféresis: 7 sesiones en días alternos, con ingreso a UTIP para el procedimiento. Al finalizar: agudeza visual 20/200 y mejoría en discriminación cromática en test de Ishihara. Se indica egreso con terapia inmunomoduladora y seguimiento por Neurología.
La pérdida visual aguda bilateral en pediatría representa una emergencia oftalmológica mayor, cuyo reconocimiento precoz en el primer contacto médico es determinante para evitar daño visual irreversible. En el contexto de edema de papila bilateral y pérdida visual rápidamente progresiva, MOGAD debe incluirse como diagnóstico diferencial prioritario, dado el riesgo de ceguera permanente si el tratamiento se demora. La tríada clínica de pérdida visual súbita, dolor retroocular y defecto pupilar aferente debe alertar al pediatra de urgencias sobre la posibilidad de una neuritis óptica, entidad que puede progresar hacia déficit visual permanente si no se trata de forma oportuna. En esta entidad, la ventana terapéutica es estrecha y cada hora cuenta. La primera línea de tratamiento es la metilprednisolona intravenosa a 30 mg/kg/día por 3 a 5 días; ante respuesta parcial o nula, la plasmaféresis -preferida en casos de déficit visual severo y en pacientes que requieren cuidados intensivos- constituye la segunda línea de mayor evidencia en MOGAD, así mismo, se han descrito estudios que describen la instalación temprana de la Plasmaferesis para mejor desenlace visual. En el presente caso, algunos factores como retrasos en la consulta inicial, el traslado interinstitucional, son factores que postergaron el escalamiento terapéutico; no obstante, la mejoría en agudeza visual y discriminación cromática al finalizar la plasmaféresis confirmaría que, aun en ventana subóptima, la intervención preserva función visual.
La pérdida visual aguda bilateral en pediatría debe abordarse como una emergencia oftalmológica mayor desde el primer contacto médico; el retraso en su reconocimiento y tratamiento puede resultar en daño visual irreversible, así como el reconocimiento temprano puede resultar en mejor pronóstico visual. La presencia de edema de papila bilateral y pérdida visual rápidamente progresiva en un paciente pediátrico obliga a incluir MOGAD como diagnóstico diferencial prioritario e iniciar el estudio etiológico de forma inmediata, sin esperar la confirmación serológica para comenzar el tratamiento. La ausencia de respuesta objetiva al quinto día de corticoides endovenosos debe activar de inmediato el escalamiento a plasmaféresis y la derivación a un centro con capacidad de cuidados intensivos pediátricos, priorizando la preservación de la función visual por encima de los tiempos administrativos de derivación interinstitucional.
El politraumatismo pediátrico secundario a colisiones de alta energía representa un desafío crítico en la práctica de emergencia, debido a la complejidad fisiopatológica de las lesiones y la vulnerabilidad anatómica del paciente en desarrollo. Las fracturas inestables de pelvis, asociadas a lesiones perineales y anorrectales, se asocian con una elevada tasa de complicaciones infecciosas y mortalidad. La literatura actual enfatiza que el manejo de estas lesiones requiere un enfoque multidisciplinario protocolizado, donde la implementación de la cirugía de control de daños y la reanimación hemostática precoz resultan determinantes para la estabilización del paciente.
Presentar un caso de politraumatismo grave por colisión auto-peatón con fractura de pelvis en libro abierto y lesión compleja uretro-rectal, analizando la importancia del manejo quirúrgico temprano y la resucitación multisistémica en el control del shock hemorrágico refractario.
Paciente masculino de 12 años, sin antecedentes patológicos, ingresa al servicio de urgencias tras accidente en vía pública. A su llegada, presentó inestabilidad hemodinámica grave, Glasgow 10/15 y evidencia de sangrado activo por herida perineal compleja con exposición de estructuras urogenitales y ulceración rectal. El diagnóstico imagenológico confirmó fractura de pelvis inestable ("en libro abierto") con apertura de la sínfisis pubiana, lesión sacro ilíaca ipsilateral y fractura de fémur izquierdo, como resultado un índice de trauma pediátrico (ITP) de 5.
Se inicia protocolo ABCDE, con vía aérea permeable, ventilación espontánea con soporte de oxígeno por máscara de reservorio, reanimación hídrica con cristaloides a 30 ml/kg, inmovilización cervical y espinal, control de glasgow continuo.
Ante el cuadro de shock hipovolémico refractario, se activó el protocolo de cirugía de control de daños: se realizó laparotomía exploradora, confección de talla vesical, colostomía de derivación (procedimiento de Hartmann), estabilización pélvica mediante tutor externo y fasciotomía de miembro inferior izquierdo. En la etapa postoperatoria inmediata en Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UTIP), el paciente requirió soporte inotrópico y vasopresor (adrenalina, noradrenalina y vasopresina) y una reposición masiva de hemoderivados. Durante su evolución, desarrolló falla multiorgánica (hepatopatía post-traumática, acidosis metabólica severa, coagulopatía e hipotermia), logrando el control del foco hemorrágico tras una segunda intervención quirúrgica.
Finalmente se realizó derivación para seguimiento multidisciplinario a Hospital de mayor complejidad donde se realizó reconstrucción urogenital y posterior rehabilitación con evolución favorable.
El manejo del politraumatismo de alta energía con compromiso pélvico complejo exige una jerarquización inmediata de las maniobras de resucitación. El oportuno control de la hemorragia pélvica y el cierre temporal mediante empaquetamiento (pelvic packing) y estabilización mecánica son intervenciones que impactan directamente en la sobrevida. En este caso, se realizaron colostomía y talla vesical que fueron fundamentales para mitigar el riesgo de sepsis secundaria a la contaminación perineal. Se concluye que la adherencia a protocolos estandarizados de control de daños, junto con el abordaje multidisciplinario y la corrección agresiva de la tríada de la muerte (acidosis, coagulopatía e hipotermia), constituye el pilar fundamental para mejorar el pronóstico funcional y vital en el paciente pediátrico crítico.
La anomalía de Ebstein es una cardiopatía congénita infrecuente, caracterizada por el desplazamiento apical de la válvula tricúspide y la atrialización del ventrículo derecho. Representa aproximadamente el 1% de las cardiopatías congénitas y su presentación neonatal severa se asocia a elevada morbimortalidad. El síndrome de Down presenta cardiopatías congénitas en el 40-60% de los casos, siendo excepcional su asociación con anomalía de Ebstein. Existen escasos casos reportados en la literatura médica, lo que convierte esta combinación en una entidad de especial interés clínico.
Describir un caso neonatal de anomalía de Ebstein severa asociada a síndrome de Down y revisar aspectos clínicos, fisiopatológicos y evolutivos de esta infrecuente asociación.
Recién nacido masculino de 39 semanas de edad gestacional, producto de embarazo controlado, sin diagnóstico prenatal. Nació por parto vaginal, con Apgar 9/10 y peso de 2720 g. Al examen físico presentó fenotipo compatible con síndrome de Down y soplo sistólico. A los pocos minutos de vida evolucionó con cianosis progresiva y saturación de oxígeno de 80% en aire ambiente, por lo que ingresó a UCIN.
Durante el traslado presentó agravamiento clínico con cianosis severa. Se inició oxígeno suplementario y se realizaron estudios complementarios. La radiografía de tórax evidenció cardiomegalia y oligohemia pulmonar. Ante sospecha de cardiopatía congénita ductus dependiente se inició infusión de prostaglandinas E1 y soporte parenteral.
A las 48 horas de vida presentó deposiciones sanguinolentas, hipertermia y deterioro clínico, por lo que se indicó tratamiento antibiótico empírico e ingreso a asistencia respiratoria mecánica por insuficiencia respiratoria.
El ecocardiograma confirmó anomalía de Ebstein severa con dilatación de cavidades derechas, implantación baja de válvula tricúspide, ventrículo derecho atrializado, atresia pulmonar, comunicación interauricular amplia y ductus arterioso permeable. Evolucionó desfavorablemente con episodios de apnea, bradicardia extrema y requerimiento de reanimación cardiopulmonar avanzada, falleciendo a las 60 horas de vida.
La anomalía de Ebstein neonatal severa produce importante compromiso hemodinámico secundario a insuficiencia tricuspídea, hipoplasia funcional del ventrículo derecho e hipertensión pulmonar persistente. En estos pacientes, la permeabilidad del ductus arterioso resulta fundamental para mantener flujo pulmonar adecuado. La asociación con trisomía 21 es extremadamente rara; los casos publicados son escasos y sugieren mayor mortalidad neonatal.
La asociación entre anomalía de Ebstein y síndrome de Down constituye una presentación infrecuente y de elevada complejidad clínica. El diagnóstico precoz, el soporte intensivo neonatal y el manejo multidisciplinario son fundamentales en estos pacientes. La escasa cantidad de casos reportados limita el conocimiento sobre su evolución y pronóstico, por lo que resulta necesario continuar investigando esta asociación y desarrollar estrategias terapéuticas específicas que permitan mejorar los resultados clínicos.
Las lesiones vasculares secundarias a traumatismos penetrantes cervicales son poco frecuentes en la población pediátrica, pero pueden asociarse a complicaciones potencialmente graves. Se presenta el caso de una niña de 9 años con trauma penetrante cervical por proyectil de arma de aire comprimido que desarrolló un pseudoaneurisma carotídeo como complicación vascular tardía.
Destacar la importancia de la vigilancia clínica posterior al alta en pacientes pediátricos con traumatismos penetrantes cervicales.
CASO CLÍNICO: Paciente femenina de 9 años de edad, sin antecedentes patológicos de relevancia, que concurre al servicio de urgencias por herida en región cervical derecha secundaria a un accidente con arma de aire comprimido. Al examen físico presentaba una lesión irregular compatible con orificio de entrada, localizada en la región cervical derecha posterior al ángulo de la mandíbula, de aproximadamente 2,6 mm de diámetro, asociada a aumento de volumen local, sin sangrado activo y con estabilidad hemodinámica.Se realizó radiografía cervical de frente y perfil, evidenciándose la presencia de un cuerpo extraño metálico en la región cervical izquierda. Asimismo, se solicitó ecografía Doppler de vasos de cuello, que mostró una solución de continuidad en la pared anterior de la vena yugular interna derecha, correlacionable con la herida cervical, asociada a un trayecto fistuloso de 6 mm y un hematoma periyugular de 17 x 6 mm. Ante estos hallazgos, se decidió exploración quirúrgica mediante cervicotomía derecha con exploración vascular. Durante el procedimiento se evacuó el hematoma y se realizó ligadura de la vena yugular lesionada, logrando el control del sangrado. No se identificaron otras lesiones vasculares ni compromiso faríngeo. La paciente evolucionó favorablemente durante la internación y recibió el alta hospitalaria luego de una semana. Durante los controles ambulatorios posteriores se constató un aumento progresivo del volumen en la zona de ingreso del proyectil, sin otros signos asociados ni compromiso hemodinámico. En una nueva evaluación realizada 48 horas después, se evidenció una masa pulsátil acompañada de soplo cervical a la auscultación. Se realizó una nueva ecografía Doppler, que planteó la sospecha diagnóstica de pseudoaneurisma. Ante este hallazgo, la paciente fue derivada a un centro de mayor complejidad para completar estudios y eventual tratamiento. Se efectuó una angiorresonancia con contraste, que evidenció una imagen sacular irregular dependiente de la arteria carótida interna derecha compatible con pseudoaneurisma traumático. Posteriormente, en la institución de derivación, se realizó angiografía diagnóstica, que confirmó indemnidad de la arteria carótida izquierda. Al estudiar la carótida derecha se identificó un defecto en la pared de la arteria carótida interna ipsilateral con formación de pseudoaneurisma. Ante dichos hallazgos, se procedió a la colocación de un stent endovascular, logrando la exclusión satisfactoria de la lesión. La paciente permaneció internada bajo tratamiento antiagregante, evolucionando favorablemente. Recibió el alta hospitalaria una semana después del procedimiento, con indicación de continuar terapia antiagregante y seguimiento ambulatorio programado a los seis meses. DISCUSIÓN: Las lesiones penetrantes cervicales son poco frecuentes en la población pediátrica, pero pueden asociarse a complicaciones vasculares graves. Entre ellas, los pseudoaneurismas constituyen una manifestación tardía secundaria a una lesión parcial de la pared arterial, pudiendo permanecer asintomáticos durante días o semanas. En nuestra paciente, la evaluación inicial identificó únicamente una lesión de la vena yugular interna derecha, sin evidencia de compromiso arterial. Sin embargo, aproximadamente 14 días después del traumatismo presentó una masa pulsátil asociada a soplo cervical, hallazgos que motivaron la realización de nuevos estudios por imágenes y permitieron diagnosticar un pseudoaneurisma de la arteria carótida interna. Este caso destaca la importancia del seguimiento clínico estrecho tras un traumatismo penetrante cervical, ya que la aparición de signos de alarma como masa pulsátil, frémito y soplo cervical debe hacer sospechar una lesión vascular tardía y motivar una evaluación diagnóstica inmediata.
El pseudoaneurisma carotídeo postraumático es una complicación infrecuente pero potencialmente grave en pediatría. Este caso destaca la importancia del seguimiento clínico tras un traumatismo penetrante cervical, ya que la detección precoz de signos de presentación tardía permite un diagnóstico y tratamiento oportunos, reduciendo la morbimortalidad asociada.
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MARIA ALEJANDRA FERNANDEZ VEGA |
La leucemia linfoblástica aguda tipo T (LLA-T) puede iniciar con síntomas inespecíficos que retrasan el diagnóstico, favoreciendo la progresión hacia complicaciones graves como hiperleucocitosis, leucostasis pulmonar, síndrome de lisis tumoral (SLT), insuficiencia renal aguda y taponamiento cardíaco. Estas presentaciones son infrecuentes y de alta morbimortalidad. Se describe un caso que evidencia las consecuencias del diagnóstico tardío y la importancia de la sospecha oncohematológica ante dificultad respiratoria persistente en pediatría.
Describir la presentación crítica y las complicaciones asociadas al debut de LLA-T, destacando la relevancia del diagnóstico oportuno.
Paciente masculino de 13 años, previamente sano, presenta un mes de astenia y pérdida de peso, con múltiples consultas por cuadros respiratorios. Evolucionó con dificultad respiratoria progresiva y adenopatías cervicales, por lo cual se estudia con exámenes complementarios donde se encuentra hiperleucocitosis (182.720/mm³, 92% linfocitos con células inmaduras), hepatoesplenomegalia, adenopatías cervicales y derrame pleural bilateral. Derivado a centro de referencia, se constata palidez, petequias, taquipnea que empeoraba en decúbito e hipoventilación izquierda. Presento plaquetopenia, coagulopatía, acidosis respiratoria, hipopotasemia e hiperuricemia. En radiografía se evidencio infiltrado intersticial bilateral y masa mediastinal. Se interpretó como leucostasis pulmonar y SLT, iniciándose hidratación intensiva, rasburicase, dexametasona y antibióticos.
Por deterioro respiratorio ingresó a cuidados intensivos pediátricos, requiriendo intubación. Presentó inestabilidad hemodinámica refractaria a drogas vasoactivas. La citometría de flujo confirmó LLA-T (72,4% blastos). Marcadores de SLT mostraron empeoramiento (LDH 5.559 U/L, creatinina 1,61 mg/dl, ácido úrico 17,75 mg/dl), requiriendo terapia de reemplazo renal. Ecocardiograma: masa mediastinal, derrame pericárdico severo con signos de taponamiento, realizándose pericardiocentesis de urgencia. Evolucionando a fallo multiorgánico y posterior obito. Laboratorio: GB 169.300/mm 3, 51.000 plaQ, K 2.4mEq/L, Ac U: 17,75 creatinina 1,61 mg/d, LDH 5.559 U/L
La LLA-T puede presentarse de múltiples maneras, en este caso particular como un cuadro respiratorio inespecífico. Destacamos no solo el déficit en la accesibilidad, sino también una falla crítica en la oportunidad y calidad de atención una vez establecido el contacto sanitario. En este escenario enfatizamos la importancia de la sospecha clínica de causas oncohematológicas ante sintomatología persistente sin foco claro y la necesidad de derivación oportuna como así también el rol del equipo de cuidados intensivos en el manejo de emergencias asociadas. Su difusión busca fortalecer la detección precoz y mejorar el pronóstico en presentaciones críticas.
El uso de POCUS (Point-of-Care Ultrasound o ecografía en el punto de atención) en urgencias pericárdicas es una herramienta diagnóstica a la cabecera del paciente. Se destaca por ser inmediata, precisa y de fácil acceso para la toma de decisiones en SUP.
Describir tres casos clínicos que demuestren la utilidad del POCUS para el diagnóstico rápido en pacientes con sospecha de enfermedades agudas del pericardio en pacientes atendidos en SUP.
Descripción de casos clínicos:
Caso clínico número uno: Paciente M de 13 años, previamente sano, acude a guardia por dolor abdominal asociado a decaimiento, inapetencia y palidez. Al interrogatorio dirigido refiere que comienza una semana previa con dolor en epigastrio que luego progresa hacia el resto del abdomen, intensidad 6/10, sin otros síntomas.
Triángulo de evaluación pediátrica alterado por apariencia y circulatorio: Regular estado general, pálido, taquicardico, ingurgitación yugular. Se auscultan ruidos cardiacos presentes en cuatro focos, hipofonéticos con frote pericárdico en foco aórtico.
Se realizan POCUS a pie de cama, observándose contractilidad y función sistólica conservada con derrame pericárdico moderado (3 cm en cara inferior). También, técnica de ultrasonido de exceso venoso (VExUS): VCI 2 cm sin colapsabilidad, vena porta con índice de pulsatilidad 50%, compatible con congestión venosa. Agregando por último, ecografía pulmonar y abdominal, con derrame pleural derecho laminar, líquido libre en Morrison y fondo de saco de douglas.
Se inicia medidas de resucitación con líquidos y laboratorios, posteriormente una vez estabilizado ingresa a quirófano, se drena 350 ml de líquido serohemático. Se brinda antibioticoterapia de amplio espectro. Etiología desconocida con resto de exámenes complementarios normales.
Caso clínico número dos: Paciente F de 12 años con diagnóstico de LES con compromiso multisistémico, que ingresa por fiebre de 24 hs de evolución asociado a CVAS y omalgia bilateral.
Al momento del examen físico se evidencia ortopnea, impresiona ruidos cardíacos alejados, no se ausculta r3 tampoco se evidencia hepatomegalia.
Se realiza POCUS a pie de cama: Derrame pericárdico moderado sin signos de taponamiento. Función ventricular conservada. Pulmón con derrame pleural izquierdo laminar.
Se realiza interconsulta con cirugía cardiovascular, mantiene conducta expectante. Se asume como complicación de enfermedad de base por no evidenciar patología infecciosa asociada.
Caso clínico número tres: Paciente F de 15 años, previamente sana, que consulta por fiebre de un mes de evolución, sin otros síntomas asociados. Al interrogatorio dirigido refiere pérdida de peso y contacto estrecho con Tuberculosis.
A su ingreso, triángulo de evaluación pediátrica conservado. Se ausculta ruidos cardiacos presentes en cuatro focos, con frote pericárdico de baja tonalidad en foco tricuspídeo.
Se realiza POCUS en cabecera del paciente, evidenciándose leve compresión del VD sin compromiso de la función. Derrame pericárdico severo . Sin signos de taponamiento.
Se decide realizar pericardiocentesis diagnóstica y terapéutica.
Etiológico: tuberculosis. Cumple esquema HRZE. Buena evolución.
La integración del POCUS en la práctica clínica rutinaria mejora la precisión diagnóstica y la intervención oportuna, lo que garantiza una mejor atención para los pacientes con derrames pericárdicos que acuden a SUP.
El síndrome de Dravet es una encefalopatía epiléptica y del desarrollo de inicio temprano, que comienza durante el primer año de vida en lactantes previamente sanos. Se caracteriza inicialmente por crisis tónico-clónicas o hemiclónicas prolongadas, frecuentemente desencadenadas por fiebre, evolucionando posteriormente hacia una epilepsia farmacorresistente con múltiples tipos de crisis. Se asocia además a deterioro cognitivo progresivo, trastornos del lenguaje, alteraciones conductuales y ataxia. Presentan mayor riesgo de estatus epiléptico y muerte súbita inesperada en epilepsia. El tratamiento se basa en el uso de fármacos que no bloquean los canales de sodio, como ácido valproico, clobazam y stiripentol. En casos refractarios pueden asociarse topiramato, cannabidiol o fenfluramina, considerar la dieta cetogénica. El pronóstico es reservado, una epilepsia farmacorresistente, deterioro cognitivo progresivo de grado variable, trastornos conductuales y motores persistentes y mayor riesgo de SUDEP un tratamiento integral y precoz puede mejorar la calidad de vida y disminuir la frecuencia de las crisis.
Describir la presentación clínica, evolución y manejo terapéutico de una paciente pediátrica con sospecha diagnóstica de Síndrome de Dravet, con el fin de evidenciar la complejidad del abordaje integral de las encefalopatías epilépticas y del desarrollo de inicio temprano.
Analizar los signos clínicos de alarma del caso, tales como el debut temprano, la refractariedad terapéutica, la regresión del desarrollo madurativo y el desencadenamiento de crisis por fiebre o vacunación.
Resaltar la importancia del diagnóstico diferencial oportuno ante convulsiones prolongadas.
Visibilizar el impacto de las complicaciones intercurrentes, como la neumonía aspirativa, y la influencia del contexto sociofamiliar complejo en el manejo y pronóstico de estos pacientes.
Paciente femenina de 22 meses de edad, RNTL/PAEG (37 SEM/ 2.200KG), sin antecedentes perinatológicos a destacar, con antecedentes patológicos de múltiples internaciones por epilepsia estructural o genética en estudio, neumonías recurrentes, última internación en mayo 2026 por neumonía aspirativa, en seguimiento por servicio de neurología, contexto socio familiar complejo, madre con antecedentes de epilepsia en tratamiento, a cargo de la abuela y tíos vecinos de la menor. En cuanto a su desarrollo psicomotor, se evidencia un retraso global del desarrollo, consolidado por una marcada regresión de las pautas madurativas adquiridas tras cada evento convulsivo. En esta oportunidad relatan cuadro de CVAS en tratamiento sintomático, y 24hs previas a su ingreso se realiza vacuna antigripal. Arriba a emergencias del nosocomio presentando episodio convulsivo, tónico clónico de 10 minutos aproximadamente de evolución, se encontraba taquicardica, relleno capilar enlentecido, palidez cutánea y T 39,2ºC; Se inicia con medicación anticomicial vía intranasal, luego se logra acceso venoso, se impregna con levetiracetam, tras 55 min del cuadro cede parcialmente. Debido a que presento un episodio emético durante la crisis se asume broncoaspiracion, se realiza rx de tórax, laboratorio y hemocultivo x2, e inicia con esquema antibiótico empírico. Continua con medicación de base, ac valproico, topiramato y levetiracetam.
Durante los días posteriores persiste somnolienta, desconectada del medio, irritable en momentos. Repite evento convulsivo el cual es refractario a la medicación instaurada, con epistaxis aumento de requerimiento de oxígeno y franco desmedro clínico, por lo que se decide derivación a centro de mayor complejidad, donde se incorporó cannabidiol a esquema antiepiléptico, el cual logra estabilidad de las crisis. Tras la valoración por neurología infantil, considerando el debut temprano, la refractariedad terapéutica y el compromiso del desarrollo, se planteó como sospecha diagnostica el Síndrome de dravet.
Actualmente, la paciente se encuentra en fase de estudio complementario mediante un perfil metabólico ampliado, resonancia magnética nuclear bajo protocolo de epilepsia y un test genético dirigido.
El caso clínico presentado expone la complejidad diagnóstica y terapéutica de las encefalopatías epilépticas de inicio temprano, como en este caso el Sindrome de Dravet. La evolución de la paciente subraya la importancia crítica de un abordaje farmacológico secuencial. Asimismo, el manejo de estos pacientes requiere contemplar de forma integral las complicaciones intercurrentes de alto riesgo, como la neumonía aspirativa, y la optimización de los soportes de contención ante contextos sociofamiliares vulnerables. Finalmente, se ratifica el valor del diagnóstico clínico-genético y metabólico oportuno. Aunque el pronóstico a largo plazo permanece reservado, una intervención interdisciplinaria, temprana y dirigida es el pilar fundamental para mitigar el deterioro cognitivo, reducir la frecuencia de crisis refractarias y optimizar la calidad de vida de la paciente.
El accidente cerebrovascular (ACV) isquémico es una causa importante de morbimortalidad en la infancia. Los eventos de circulación posterior representan entre el 25 y el 30% de los ACV pediátricos y su diagnóstico suele ser complejo por la heterogeneidad clínica y las dificultades para identificar su etiología. Entre las arteriopatías, la disección arterial constituye una causa cada vez más reconocida.
Presentar un caso de ictus isquémico secundario a disección vertebrobasilar en un niño resaltando las dificultades diagnósticas y terapéuticas asociadas.
Paciente de 5 años, sin antecedentes personales patológicos, que fue llevado a la consulta por cefalea holocraneana intermitente de 15 días de evolución, asociada a mareos durante el ejercicio. Al examen presentaba hemianopsia izquierda y ataxia cerebelosa, sin signos meníngeos.
Los estudios de laboratorio, perfil reumatológico, ecocardiograma y Doppler de vasos cervicales fueron normales. La resonancia magnética cerebral evidenció infartos agudos en territorio vertebrobasilar con compromiso de la arteria cerebral posterior, arteria cerebelosa superior y arteria cerebelosa posteroinferior derechas. La angiorresonancia con secuencia Black Blood mostró un discreto realce parietal en la arteria basilar distal, sin hallazgos concluyentes de disección.
Se indicó tratamiento antiagregante con ácido acetilsalicílico. En el control evolutivo, una nueva angiorresonancia confirmó disección de la arteria basilar distal con hematoma intramural y estenosis focal, además de progresión de las lesiones isquémicas y aparición de un nuevo infarto pontino derecho. Ante estos hallazgos se suspendió la antiagregación y se inició anticoagulación con enoxaparina.
Los ACV de circulación posterior suelen manifestarse con síntomas inespecíficos como cefalea, alteraciones visuales y ataxia, lo que puede retrasar el diagnóstico. La disección arterial es una causa relevante, aunque posiblemente subdiagnosticada.
Las técnicas angiográficas se posicionan como métodos de elección, pero de obtención invasiva. Mientras que las imágenes de resonancia magnética dirigidas a la pared vascular pueden mostrar artefactos vinculados al flujo no laminar de este territorio.
Las arteriopatías pediátricas presentan un comportamiento dinámico y pueden modificar sus características radiológicas con el tiempo. Las lesiones en el territorio posterior se vinculan íntimamente con la probabilidad de recurrencia.
El mecanismo etiológico subyacente inclinaría la decisión terapéutica entre antiagregación o anticoagulación, destacando que la tendencia global actual es a favor de esta última en casos de arteriopatías y disección. Sin embargo, muchos autores se preguntan si el éxito en este tratamiento en realidad enmascara una evolución progresiva de estas lesiones según el momento en que se detectan.
El paciente que presentamos pretende volver a poner foco en estos predicamentos sin resolver, señalar la importancia de métodos diagnósticos seriados utilizados de manera dirigida y precoz en la detección de esta patología, ya que condiciona la estrategia de prevención secundaria posterior.
La disección vertebrobasilar debe considerarse en niños con ACV de circulación posterior. El diagnóstico precoz y la reevaluación seriada son fundamentales para definir la estrategia de prevención secundaria óptima.
Las crisis convulsivas son un motivo habitual de internación pediátrica y constituyen un grupo de entidades muy heterogéneas, desde convulsiones febriles hasta epilepsias y estatus epiléptico. Objetivo: caracterizar clínica y epidemiológicamente a los pacientes pediátricos internados por crisis convulsivas en el ámbito de un hospital de segundo nivel de la provincia de Buenos Aires durante el año 2025.
Caracterizar clínicamente y epidemiológicamente a los pacientes pediátricos internados a causa de crisis convulsivas en un hospital de segundo nivel de la provincia de Buenos Aires durante el período 2025
estudio cuantitativo, descriptivo, observacional, retrospectivo y transeccional, basado en la revisión de historias clínicas. Se analizaron datos sobre edad, sexo, mes de internación, fiebre, motivo de internación, semiología, antecedentes, exámenes complementarios, tratamientos, lugar de internación y diagnóstico final.
se incluyó un total de 30 registros válidos. La mediana de edad fue 4,5 años (rango: 11 meses-15 años) y predominó el sexo masculino (56,7%). Las crisis no asociadas a fiebre representaron un 63,3%. La semiología motora generalizada fue la más frecuente (73,3%), seguida por las crisis focales (16,7%). El estatus convulsivo se encontró en un 30,0% y un 13,3% requirió ingresar a la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica. El diagnóstico final predominante fue el de epilepsia o recurrencia de crisis (46,7%).
la internación por crisis convulsivas mostró predominancia de eventos afebriles, antecedentes neurológicos y semiología generalizada. Se sugiere reforzar el registro clínico, la precisión en la diferenciación entre convulsión febril y epilepsia, la realización de un seguimiento neurológico posterior al alta.
El ACV isquémico en pediatría representa un desafío diagnóstico por la diversidad de su etiología.
La enfermedad de Moyamoya, vasculopatía crónica y progresiva caracterizada por la estenosis bilateral de las arterias carótidas internas y el desarrollo de circulación colateral anómala en la base del cerebro, constituye una causa infrecuente pero grave. Su presentación clínica habitual incluye eventos isquémicos recurrentes, convulsiones y déficits neurológicos focales.
El término "Moyamoya" fue acuñado por Suzuki y Takaku en 1969 para describir el patrón angiográfico en "nube de humo" de dicha red colateral. El diagnóstico se confirma mediante angiografía cerebral y el tratamiento de revascularizacion quirúrgico es la estrategia de elección para prevenir la progresión.
Reportar un caso de enfermedad de Moyamoya en un paciente pediátrico con comorbilidades multiples
Presentamos a un paciente masculino de 5 años con síndrome genético no caracterizado, anomalía de Ebstein leve, acidosis tubular renal y retraso global del desarrollo, que debutó con hemiparesia faciobraquiocrural izquierda de inicio agudo. La resonancia magnética cerebral inicial mostró múltiples infartos isquémicos agudos frontoparietales derechos.
El estudio etiológico descartó origen cardioembólico mediante ecocardiograma y Doppler vascular, y el origen infeccioso mediante análisis de LCR con serologías negativas para enterovirus, herpes simple 1 y 2 y varicela-zóster. La angiotomografia de cuello y polígono de Willis reveló reducción del calibre bilateral de las arterias carótidas internas con predominio derecho y circulación colateral en cisternas laterales; la angiografía cerebral digital confirmó el diagnóstico de enfermedad de Moyamoya.
Como parte de la evaluación integral se realizó valoración oftalmológica, identificándose embriotoxon posterior bilateral, que se ha descripto en asociación a vasculopatías tipo Moyamoya en algunos sindromes. Estudios genéticos en curso. Asimismo, se completó estudio etiológico ampliado con pesquisa de trombofilias y coagulopatías , errores congénitos del metabolismo.
Se inició antiagregación con ácido acetilsalicílico y se planificó cirugía revascularizadora diferida hasta la resolución de la fase aguda. Se adicionó risperidona por situaciones de llanto y gritos asociados al estrés de internación e intervenciones médicas a fin de evitar eventos de de llanto y gritos asociados al estrés de internación e intervenciones médicas a fin de evitar eventos de hipertensión endocraneana.
El paciente reingresó a las 72hs, por crisis convulsiva focal con nuevo infarto agudo en corona radiata izquierda evidenciado en la resonancia magnética, lo que motivó el adelanto de la indicación quirúrgica. A los 90 días del último evento isquémico se realizó encefaloduromiosinangiosis sin complicaciones.
La evolución posoperatoria fue favorable: sin nuevos eventos isquémicos ni convulsivos, con persistencia únicamente de la hemiparesia izquierda preexistente.
Este caso ilustra la importancia de incluir a la enfermedad de Moyamoya en el diagnóstico diferencial del ACV isquémico pediátrico, especialmente ante presentaciones recurrentes.
El abordaje multidisciplinario precoz y la revascularización quirúrgica oportuna son determinantes para limitar la progresión del daño neurológico y mejorar el pronóstico a largo plazo
El tétanos es una enfermedad infecciosa aguda prevenible por vacunación, causada por la toxina de Clostridium tetani. Aunque infrecuente, continúa presentándose en pacientes con esquemas de vacunación incompletos.
Describir las características clínicas, el tratamiento y la evolución de un paciente pediátrico con tétanos grave internado en UCIP.
Paciente de 5 años, comienza con odinofagia y dificultad para alimentarse de 2 días de evolución. Presentó registro febril, consulta en samco local donde realizan diagnóstico de faringitis. A las 48 hs evoluciona con rigidez de nuca y dificultad respiratoria, reconsultan. Paciente febril, se sospecha meningoencefalitis, es derivada a centro de mayor complejidad.
Ingresa a nuestro nosocomio se valora RAG, consciente, en suficiencia cardiorrespiratoria. Se constata rigidez generalizada y trismus.
Laboratorio dentro de parámetros aceptables; CPK 1174.
Se toman cultivos, negativos. Se solicitan tóxicos en orina, negativo
Se realiza TAC de cráneo, sin hallazgos patológicos por lo que se realiza punción lumbar. Citofisico: sin alteraciones, cultivo y filmarray negativo.
Se observan episodios de opistótonos con trismus, consciente, que duran segundos.
Se evalúa carnet de vacunas, incompleto; por lo que se sospecha tétanos. Se descartan otros diagnósticos diferenciales.
Se decide su pase a UCIP.
Se indica gammaglobulina específica y toxoide tetánico IM.
Se decide asegurar vía aérea. Se realiza TQT oportuna el día 9 de internación. Permanece en ARM 32 días totales; luego se indica entrenamiento con CPAP, actualmente sin O2.
Se indica analgosedación con dexmedetomidina y opioides.
Como tratamiento específico, protocolo de intervención mínima, diazepam intermitente, y bloqueante neuromuscular. Además se indica sulfato de magnesio reglado, clorpromazina, clonidina y baclofeno; con estricto control de reacciones adversas de fármacos utilizados, y con herramientas de neuromonitoreo se controla el grado de analgesedación.
Cumple tratamiento antibiótico con metronidazol.
Actualmente con buena evolución clínica.
El tétanos sigue siendo una patología probable en pacientes no vacunados. La sospecha clínica precoz y el tratamiento oportuno son fundamentales para disminuir la morbimortalidad.
La prevención mediante vacunación continúa siendo la herramienta más eficaz.
La trombosis del seno cavernoso (TSC) es una entidad neurovascular infrecuente y potencialmente grave, caracterizada por la formación de un trombo séptico dentro del seno cavernoso. La denominada trombosis retrógrada ocurre por propagación del proceso infeccioso a través del drenaje venoso intracraneal, favorecida por la ausencia de válvulas en el sistema venoso facial y oftálmico.
Su relevancia clínica radica en la estrecha relación anatómica del seno cavernoso con estructuras neurovasculares, incluyendo los pares craneales III, IV, V1, V2 y VI, así como la arteria carótida interna, lo que explica la elevada morbimortalidad y el riesgo de secuelas neurológicas y oftalmológicas permanentes.
La TSC es poco frecuente, aunque se asocia a infecciones de cabeza y cuello, más raramente, a meningitis bacteriana. El Streptococcus Pneumoniae continúa siendo uno de los agentes etiológicos más prevalentes de meningitis bacteriana en pediatría y una causa importante de enfermedad invasiva grave. Entre las complicaciones neurológicas más frecuentes se describen edema cerebral, hidrocefalia, vasculitis e infartos cerebrales; la trombosis venosa cerebral y particularmente la TSC representan manifestaciones inusuales de alta relevancia clínica debido a su rápida progresión y potencial gravedad. Existen pocos casos reportados, en Latinoamérica se reportó un caso en Brasil en el XIII Congreso Paulista de neurología 2021. Otro en Indonesia en el congreso Mundial de Oftalmología el 2008 en Hong Kong; y una serie de casos en la Academia Americana de Neurología en 2015.
Describir la presentación clínica, el abordaje diagnóstico y el manejo terapéutico de la trombosis del seno cavernoso como complicación infrecuente de meningitis por Streptococcus pneumoniae en una paciente pediátrica críticamente enferma.
Paciente femenino de 7 años de edad, sin antecedentes patológicos, vacunación completa, que inició cuadro clínico con cefalea, vómitos y fiebre de siete días de evolución, la cual consultó en distintos centros asistenciales durante la evolución de sus síntomas con tratamiento de manejo ambulatorio.
Al séptimo día del cuadro clínico presento deterioro neurológico progresivo asociado a quemosis, proptosis y celulitis orbitaria derecha, fue asistida en un Hospital General por episodio convulsivo, rigidez de nuca, aspecto toxoinfeccioso, glasgow 7/15. Se realizo ventilación orotraqueal neuroprotectora, con TAC de cerebro simple sin signos de hipertensión endocraneana. Inician tratamiento antibiótico previa toma de hemocultivos, punción lumbar con citofisicoquímico patológico turbio, leucocitos 120 por campo, hipoglucorraquia (Glucemia 0.10 g/L), proteínas 2.16 g/L, polimorfonucleares 90%. Debido a la inestabilidad y cuadro clínico es derivada a nuestra institución
A su ingreso a la UCIP se realizó TAC de cerebro y órbitas con contraste con aumento del diámetro de la vena oftálmica superior derecha y del seno cavernoso ipsilateral, disminución del flujo los cuales son hallazgos compatibles con trombosis del seno cavernoso.
La evaluación oftalmológica del ojo derecho evidencio midriasis, movimientos oculares extrínsecos conservados, reflejo pupilar disminuido, test de Ishihara 0/5. Fondo de ojo con papila de bordes nítidos, aneurisma en arcada superior, y presión intraocular 15 mmHg.
Se inició tratamiento con Ceftriaxona, Vancomicina y anticoagulación con Enoxaparina de bajo peso molecular. Los resultados microbiológicos informaron en los cultivos, HMCX2(+/+) el desarrollo de Streptococcus pneumoniae, asimismo en LCR (+) para el mismo microorganismo, confirmando el compromiso del sistema nervioso central, consistente con meningitis por Streptococcus pneumoniae asociado a bacteriemia.
A las 48 horas del tratamiento instaurado presentó mejoría progresiva de los signos oftalmológicos. Permaneció 9 días en asistencia ventilatoria mecánica, evolucionando favorablemente logrando la extubación, sin secuelas neurológicas ni oftalmológicas evidentes al momento del egreso de terapia intensiva pediátrica.
Actualmente continúa en seguimiento interdisciplinario, con antibioticoterapia prolongada y anticoagulación con enoxaparina por trombosis séptica del seno cavernoso, manteniendo evolución clínica favorable en sala pediátrica.
La trombosis del seno cavernoso asociada a meningitis por Streptococcus pneumoniae es una presentación excepcional en pacientes pediátricos. Este caso demuestra que la identificación temprana de signos orbitarios, junto con la utilización precoz de neuroimágenes, puede ser decisiva para el diagnóstico de una complicación potencialmente letal. La evolución favorable sin secuelas destaca el valor de un abordaje multidisciplinario y del tratamiento oportuno en pacientes con enfermedad neumocócica invasiva complicada.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 12088 Piebaldismo: A propósito de un caso. Otros |
CATHERIN LISBETH CHANGO RIVERA | |
| 12203 Lesión osteolítica craneal congénita con extensión intracraneana en un recién nacido: hemangioma cavernoso como diagnóstico infrecuente Otros |
MARÍA SOL QUIÑONEZ | |
| 12246 A propósito de un caso: acné fulminans corticoresistente en adolescente con requerimiento de terapia biologica Otros |
VALENTINA BOQUET |
A propósito de un caso: Acné fulminans corticorresistente en adolescente con requerimiento de terapia biológica
Autores: Cao Ramiro, Battellini Berenice, Boquet Valentina, Servicio de pediatria hospital Aleman
El acné fulminans es una variante inflamatoria grave y poco frecuente del acné, caracterizada por lesiones nóduloquísticas extensas y destructivas, con o sin compromiso sistémico. Su fisiopatogenia implica una respuesta inflamatoria exacerbada mediada por citocinas proinflamatorias, incluyendo TNF-α e IL-1.
El tratamiento estándar se basa en corticoterapia sistémica para el control de la inflamación aguda, seguida de isotretinoína en dosis progresivas. No obstante, existen formas refractarias o corticorresistentes, con recaídas al intentar el descenso de esteroides o intolerancia a terapias convencionales, lo que plantea un desafío terapéutico. En estos escenarios, la utilización de agentes biológicos dirigidos contra TNF-α ha sido descripta como alternativa en casos seleccionados.
Describir un caso de acné fulminans corticorresistente en un adolescente, destacando las dificultades terapéuticas y la respuesta clínica favorable a terapia biológica anti-TNF.
Paciente masculino de 14 años con diagnóstico de acné fulminans no inducido por isotretinoína, en seguimiento prolongado por dermatología, con sospecha de espectro autoinflamatorio tipo SAPHO.
Presentaba lesiones nóduloquísticas extensas en rostro, tórax y dorso, sin costras necróticas ni síntomas sistémicos asociados. Evolucionó con múltiples reagudizaciones inflamatorias ante intentos de descenso de corticoterapia sistémica, instaurada durante cuatro años.
Se implementaron estrategias ahorradoras de corticoides, incluyendo metotrexato, sin respuesta clínica adecuada, y dapsona, suspendida por metahemoglobinemia. La isotretinoína no pudo sostenerse debido a exacerbación inflamatoria severa.
El paciente desarrolló manifestaciones compatibles con hipercortisolismo iatrogénico (facies cushingoide, giba dorsal, estrías abdominales y aumento ponderal significativo), evidenciando el impacto de la exposición prolongada a esteroides.
Ante la refractariedad terapéutica y la dependencia a corticoides, se inició tratamiento con adalimumab, con marcada reducción de lesiones inflamatorias y mejoría del estado general. La suspensión del biológico se asoció a recaída clínica coincidente con el período de lavado farmacológico, lo que reforzó la relación terapéutica. Actualmente se encuentra en evaluación para reinicio del anti-TNF, dado que fue la única intervención con respuesta sostenida y adecuada tolerancia.
El acné fulminans corticorresistente representa una forma de elevada complejidad terapéutica, particularmente cuando existe imposibilidad de utilizar isotretinoína y fracaso de inmunomoduladores convencionales.
Este caso respalda el rol potencial de los agentes anti-TNF en pacientes seleccionados con enfermedad refractaria, sustentado en la base fisiopatológica inflamatoria mediada por citocinas. Asimismo, resalta la necesidad de estrategias ahorradoras de corticoides para prevenir complicaciones metabólicas y endocrinológicas asociadas a su uso prolongado.
El reconocimiento temprano de formas refractarias y la individualización terapéutica resultan fundamentales para optimizar la evolución clínica y la calidad de vida en adolescentes con esta entidad.
Las masas craneales congénitas constituyen un grupo heterogéneo de entidades que incluyen malformaciones vasculares, lesiones benignas y neoplasias malignas. La presencia de osteólisis calvarial asociada a extensión intracraneana genera especial preocupación debido a la posibilidad de tumores agresivos. Los hemangiomas cavernosos intraóseos son lesiones vasculares benignas infrecuentes en la edad pediátrica y excepcionalmente raras durante el período neonatal. Su presentación clínica e imagenológica puede simular procesos neoplásicos malignos, dificultando el diagnóstico preoperatorio.
Presentar un caso de hemangioma cavernoso congénito
Conocer diagnósticos diferenciales
Conocer acerca de las conductas terapéuticas a seguir
Recién nacido masculino de término, sin antecedentes perinatales de relevancia, derivado a los 6 días de vida por una tumoración parietotemporal derecha de aproximadamente 3,5 cm de diámetro, blanda, depresible, indolora y sin signos inflamatorios cutáneos.La tomografía computada de cráneo evidenció una lesión de partes blandas asociada a destrucción osteolítica de la calota, con extensión extracraneana e intracraneana y efecto de masa sobre el parénquima cerebral adyacente. La ecografía de partes blandas mostró una masa heterogénea vascularizada con áreas quísticas sugestivas de necrosis. La resonancia magnética confirmó una lesión expansiva extraaxial con epicentro calvarial, componente hemorrágico intralesional, intenso realce heterogéneo tras la administración de contraste y destrucción ósea local. La espectroscopia demostró aumento relativo del pico de colina y elevación de lípidos/lactato, hallazgos inespecíficos compatibles con elevado recambio tisular.
La evaluación sistémica no evidenció otras lesiones óseas ni compromiso visceral. Ante la sospecha de una lesión neoformativa congénita y debido al compromiso local, se realizó embolización preoperatoria seguida de exéresis neuroquirúrgica completa. Durante la cirugía se observó una lesión violácea, friable y altamente vascularizada, predominantemente extradural. El estudio anatomopatológico informó hemangioma cavernoso congénito. La evolución posoperatoria fue favorable, sin complicaciones neurológicas inmediatas.
Discusión
Según la clasificación de la International Society for the Study of Vascular Anomalies, las anomalías vasculares comprenden tumores vasculares y malformaciones vasculares. Los hemangiomas cavernosos representan proliferaciones vasculares benignas caracterizadas por espacios vasculares dilatados revestidos por endotelio.
La localización intraósea craneal neonatal es excepcional. Los hallazgos radiológicos pueden simular tumores malignos debido a la presencia de osteólisis, crecimiento expansivo, componente hemorrágico y extensión intracraneana. Por este motivo, el diagnóstico diferencial debe incluir entidades de elevada morbimortalidad.Entre los principales diagnósticos diferenciales considerados se encuentran:
● Langerhans Cell Histiocytosis.
● Ewing Sarcoma.
● Metástasis craneales de neuroblastoma congénito.● Rabdomiosarcoma.
● Miofibromatosis infantil.
● Hemangiopericitoma infantil.
● Quistes dermoides o epidermoides complicados.
● Malformaciones vasculares intraóseas.
● Cefalohematomas organizados con erosión ósea secundaria.
Las recomendaciones actuales destacan la importancia de la resonancia magnética para definir extensión anatómica y relación con estructuras intracraneanas; sin embargo, el diagnóstico definitivo continúa dependiendo del estudio histopatológico. En lesionesvoluminosas o con compromiso intracraneano, la resección quirúrgica completa constituye la estrategia terapéutica de elección y suele asociarse con excelente pronóstico.
Las lesiones osteolíticas craneales congénitas representan un desafío diagnóstico debido a lasuperposición clínica e imagenológica entre patologías benignas y malignas. Aunque excepcional, el hemangioma cavernoso congénito debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de las masas craneales neonatales con destrucción ósea y extensión intracraneana. La evaluación multidisciplinaria, la adecuada caracterización por imágenes y la confirmación anatomopatológica resultan esenciales para establecer el diagnóstico definitivo y planificar el tratamiento. La resección completa puede ofrecer resultados favorables y excelente evolución neurológica
El piebaldismo es un trastorno pigmentario congénito infrecuente de herencia autosómica dominante, caracterizado por la presencia de poliosis y máculas acrómicas bien delimitadas desde el nacimiento. Se asocia principalmente a mutaciones en el protooncogen c-KIT, que alteran la migración y diferenciación de los melanoblastos durante la embriogénesis. Su frecuencia estimada es de 1 cada 20.000 individuos. El reconocimiento temprano de esta entidad es fundamental para realizar el diagnóstico diferencial con otras patologías que pueden asociar compromiso sistémico, como el síndrome de Waardenburg y determinadas formas de albinismo.
Presentar un caso clínico de piebaldismo congénito diagnosticado en el período neonatal..
Recién nacida femenina pretérmino de 33 semanas de edad gestacional, peso adecuado para la edad gestacional, hija de madre tercigesta de 39 años, con antecedentes de preeclampsia sobreimpuesta, diabetes pre gestacional insulino requirente y sífilis adecuadamente tratada.
Al examen físico la paciente presentaba poliosis frontal extendida a ambas cejas, asentada sobre una zona de piel hipopigmentada bien delimitada, hallazgo que motivó la evaluación interdisciplinaria. Como antecedente relevante, se constató poliosis en múltiples integrantes de la familia materna, compatible con un patrón de herencia autosómica dominante. Se realizaron estudios complementarios que incluyeron ecografías cerebral, abdominal y renal, fondo de ojos, otoemisiones acústicas y resonancia magnética cerebral, sin evidenciar alteraciones. Se plantearon como diagnósticos diferenciales el síndrome de Waardenburg, el albinismo y el vitiligo congénito. Considerando las características clínicas, los antecedentes familiares y la ausencia de compromiso sistémico, se estableció el diagnóstico presuntivo de piebaldismo. Se solicitó estudio genético para confirmación etiológica, actualmente pendiente.
El piebaldismo es una genodermatosis infrecuente que debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de poliosis neonatal. En el presente caso, la presencia de hallazgos clínicos característicos desde el nacimiento, junto con antecedentes familiares compatibles con herencia autosómica dominante y estudios complementarios sin alteraciones, permitieron orientar el diagnóstico. El reconocimiento precoz de esta entidad resulta fundamental para evitar estudios innecesarios, realizar un adecuado diagnóstico diferencial con patologías asociadas a manifestaciones extracutáneas y brindar consejería genética oportuna a la familia respecto del riesgo de recurrencia en la descendencia.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
| 12166 ¿De qué mueren los pacientes en una Terapia Intensiva Pediátrica? Otros |
MARIA JOSE BRUERA | |
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RICARDO ESTEBAN RODRIGUEZ | |
| 12442 Resultados de la implementación de un protocolo de extubación segura con prueba de ventilación espontánea de en recién nacidos de término y pretérmino. Otros |
GUTIERREZ DOLORES |
El perfil demográfico y clínico de las Unidades de Terapia Intensiva Pediátrica (UTIP) no es estático: evoluciona con el tiempo y condiciona directamente la demanda asistencial, la complejidad de los procedimientos y la planificación logística hospitalaria. En instituciones de alta complejidad, monitorizar y anticipar estos cambios resulta esencial para garantizar la eficiencia operativa y la seguridad del paciente.
Comparar la distribución etaria y el perfil de patologías prevalentes de los pacientes ingresados en la UTIP del Hospital Nacional A. Posadas durante dos períodos consecutivos (2024-2025), y evaluar el impacto de dichos cambios en el requerimiento de insumos específicos y dispositivos biomédicos.
Estudio retrospectivo, descriptivo y comparativo realizado en el Hospital Nacional A. Posadas. Se analizaron las edades (expresadas en meses) y los diagnósticos de ingreso de la totalidad de los pacientes admitidos en la UTIP durante el año 2024 (n = 518) y el año 2025 (n = 542). Dado que la distribución presentaba asimetría y valores extremos, se utilizaron la mediana y el rango intercuartílico (IQR) como medidas de tendencia central y dispersión.
Entre ambos períodos se observó un incremento estadísticamente significativo en la edad central de la población: la mediana ascendió de 44,5 meses en 2024 a 56 meses en 2025, representando un desplazamiento de +11,5 meses. El primer cuartil (Q1) se elevó de 9 a 13 meses, lo que refleja una reducción en la proporción de lactantes menores.
Desde la perspectiva clínica, el año 2024 estuvo dominado por las infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB/bronquiolitis), seguidas en frecuencia por shock séptico y estatus convulsivo, patrón típico de una unidad con alta carga de patología del lactante. En el año 2025 se evidenció una transición epidemiológica hacia patologías propias de pacientes preescolares y escolares. Se destaca el incremento de paciente que ingresaron con complejidad oncológica (tumores de fosa posterior, sarcomas abdominales, debut de LLA con shock séptico); politraumatismos graves (accidentes viales, heridas por arma de fuego), emergencias metabólicas (cetoacidosis diabética severa), intoxicaciones (cáusticos, organofosforados, psicofármacos) e ingesta de cuerpos extraños (pilas botón). En paralelo, creció el volumen de postoperatorios de alta complejidad: artrodesis de columna, neurocirugías mayores (tercer ventriculostomía endoscópica, descompresión suboccipital), resecciones oncológicas (neuroblastomas, ependimomas).
La UTIP del Hospital Nacional A. Posadas registró, entre 2024 y 2025, un envejecimiento epidemiológico de su población y un cambio cualitativo sustancial en el perfil de ingreso. El desplazamiento hacia pacientes de mayor edad y complejidad oncológica, quirúrgico-traumática impone una reconfiguración de la planificación y el inventario de la unidad, orientando el stock de insumos críticos hacia catéteres venosos centrales, tubos endotraqueales y sondas de calibres mayores. Adaptar la gestión de recursos a esta nueva realidad epidemiológica permite optimizar el gasto presupuestario y garantizar una respuesta institucional segura y eficiente.
El manejo de la asistencia ventilatoria mecánica (AVM) en neonatología exige un equilibrio para asegurar el intercambio gaseoso y minimizar el tiempo con vía aérea artificial. La prolongación de la AVM se vincula con eventos adversos como la displasia broncopulmonar (DBP), trauma de vía aérea, desreclutamiento alveolar y riesgo de hemorragia intraventricular (HIV), elevando costos y estancia en la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal (UTIN). Identificar el momento óptimo para la transición a soportes no invasivos es crucial para reducir la morbimortalidad. Para disminuir la variabilidad clínica y optimizar la seguridad para la extubación, se implementó un protocolo de extubación segura (PES) con Prueba de Ventilación Espontánea (PVE).
Objetivo General: Describir los resultados de la implementación de un PES con PVE en la UTIN de un Hospital Materno Neonatal (HMN), de junio de 2024 a febrero de 2026. Objetivos específicos: Describir las extubaciones electivas en positivas, negativas y realizadas con o sin protocolo; identificar el soporte post-extubación más utilizado; describir la distribución de los pacientes según peso en < 1500g y > 1501g; y determinar la frecuencia de los fracasos antes de las 72 horas y la tasa éxito posterior a las 72 hs, con y sin protocolo.
Estudio retrospectivo y descriptivo en la UTIN de HMN (06/2024 a 02/2026). Se incluyeron recién nacidos que requirieron AVM. El protocolo contó con neonatólogo, kinesiólogo y enfermero. Criterios previos: estabilidad clínica y hemodinámica; gasométricos (pH >7,25, PCO 90% con FiO2 <0,4); parámetros en descenso (PIP 15-16cmH2O y PEEP <6cmH2O). Se evaluó el checklist de seguridad y uso de cafeína. La PVE duró 3 minutos en modo CPAP-TET (PEEP 4-5cmH2O) o PSV/CPAP TET (PSV 1cmH2O). Se midió volumen minuto (Vmin) y respiraciones espontáneas. Fallo de PVE: disminución del Vmin <50% del previo, bradicardia (60, FiO2 >60% para saturar 90%) o disconfort respiratorio. Se analizó el peso al momento de la extubación: Grupo A (1501 g).
Se incluyeron 419 pacientes y 672 eventos de extubación totales. Las extubaciones electivas (EE) representaron el 68% (n=455). Al evaluar el PES, la tasa de PVE positiva fue del 81% (n=369), la negativa del 3% (n=12) y un 16% (n=74) se ejecutaron sin adherencia al PES. (gráfico 1). El soporte post-extubación predominante de primera elección fue NIPPV con el 89% (n=406). El peso dividió 156 EE al Grupo A y 299 al Grupo B. El fracaso de EE con PES en la población total fue del 26% (n=118), con éxito definitivo en el 74% (n=337). Al analizar la reintubación, el Grupo A presentó un fracaso del 35% y éxito del 65%. El Grupo B registró un fracaso del 21% y éxito del 79%. En las extubaciones realizadas sin PES (n=74), el 24% (n=18) requirió intubación antes de las 72 horas, correspondiendo el 33% (n=6) al Grupo A y el 67% (n=12) al Grupo B. Se encontró diferencia significativa en relación al peso (p:0,003), el grupo A duplica las probabilidades de fracasar en la extubación en comparación con el grupo B. (tabla 1)
La implementación del PES con PVE se acompañó de una tasa global de éxito de extubación del 74,06%, con una frecuencia de fracaso del 25,93% durante las primeras 72 horas posteriores al procedimiento. La mayoría de las extubaciones electivas se realizaron con adherencia al protocolo y la modalidad de soporte respiratorio post-extubación más utilizada fue la NIPPV. Los recién nacidos con peso ≤1500 g presentaron una mayor proporción de reintubación dentro de las 72 horas, constituyendo un hallazgo descriptivo relevante dentro de la población analizada.
El transporte interhospitalario de pacientes bajo oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) representa un procedimiento de alta complejidad clínica y logística. La evidencia latinoamericana en población pediátrica es escasa. El Hospital Garrahan, centro de referencia nacional para ECMO pediátrico, desarrolló un programa estructurado de ECMO móvil interhospitalario.
Describir la experiencia institucional en el transporte pediátrico bajo soporte ECMO, analizar los eventos adversos asociados al procedimiento y aportar evidencia local para la regionalización del ECMO móvil en pediatría.
Estudio observacional, prospectivo y descriptivo. Se incluyeron consecutivamente todos los pacientes pediátricos (0–18 años) transportados bajo soporte ECMO por el equipo de UCI 35 entre octubre de 2023 y mayo de 2026. El desenlace principal fue la sobrevida al egreso hospitalario.
Se realizaron 11 transportes en el período analizado. Un paciente se encontraba aún internado al momento del análisis y fue excluido del análisis comparativo final; la sobrevida hospitalaria se calculó sobre los 10 pacientes con seguimiento completo. La mediana de edad fue 9 años (RIC 1–13) y la de peso 38 kg (RIC 10–74), con predominio del sexo masculino (73%). La indicación principal fue shock cardiogénico (64%), seguida de falla respiratoria (27%). Todos los pacientes recibieron ECMO venoarterial con canulación periférica. Previo al inicio del soporte ECMO, el 36% de los pacientes presentó necesidad de RCP convencional. Asimismo, el 18% requirió ECPR al momento de la canulación, debido a paro cardiorrespiratorio durante la instauración del soporte extracorpóreo. La mediana de mortalidad predicha por PIM3 fue 11,5% (RIC 3,6–15,7) y el score inotrópico 60 (RIC 46–95,4). El 82% de los traslados fue terrestre, con una mediana de distancia de 20 km (RIC 7,1–61), tiempo de despacho de 6 horas (RIC 5,2–12,2) y duración del transporte de 2 horas (RIC 1,5–5,6). Los eventos adversos fueron: hipotermia en el 55% de los casos y una desconexión de circuito (9,1%). La mortalidad directamente atribuible al traslado fue del 0%. La sobrevida hospitalaria global fue del 50%.
En el análisis comparativo entre sobrevivientes y fallecidos, no se identificaron diferencias estadísticamente significativas en las variables demográficas, clínicas ni relacionadas con el transporte, lo cual debe interpretarse con cautela dado el reducido tamaño muestral. La hipotermia fue el evento adverso más frecuente, observándose en el 80% de los sobrevivientes frente al 20% de los fallecidos, aunque sin alcanzar significancia estadística (p=0,087).
El programa de ECMO móvil pediátrico del Hospital Garrahan demostró ser seguro y factible, con nula mortalidad atribuible al transporte a pesar del elevado perfil de gravedad de la cohorte. Estos resultados son consistentes con la evidencia internacional disponible. La consolidación de programas estructurados de ECMO móvil, con equipos multidisciplinarios entrenados y protocolos estandarizados, constituye una estrategia de regionalización sanitaria y equidad en el acceso a soporte vital avanzado en pediatría.
Palabras clave: ECMO, transporte pediátrico, ECMO móvil, shock cardiogénico, cuidados críticos pediátricos.
La mortalidad en las Unidades de Terapia Intensiva Pediátrica (UTIP) es un indicador fundamental de la complejidad institucional. Las características operativas y el perfil de los pacientes difieren significativamente entre los sectores de atención aguda y crónica dependiente de tecnología, lo que obliga a un desglose y análisis diferenciado para optimizar la toma de decisiones asistenciales.
Determinar la mortalidad y caracterizar el perfil epidemiológico, requerimiento de asistencia ventilatoria mecánica (AVM), motivos de ingreso, tiempo de estadía y evolución en una Terapia Intensiva Pediátrica polivalente de 24 camas.
Estudio descriptivo y retrospectivo centrado en el sector de terapia intensiva de agudos. Se analizaron variables demográficas, procedencia, destino de egreso, mortalidad, prevalencia de soporte respiratorio invasivo y días de internación (promedio/mediana) del Hospital Nacional Alejandro Posadas. Los motivos clínicos y quirúrgicos de ingreso se categorizaron mediante análisis de frecuencias.
En el período del 1/01/25 al 31/12/25 se asistieron en la UTIP 542 pacientes en total, con un rango de edad de 26 días a 204 meses. La edad promedio fue de 72 meses y la mediana de 60 meses.
Se registró un promedio de estancia en la unidad de 9 días. El 42.1% (n=75) de los pacientes requirieron asistencia ventilatoria mecánica (AVM) durante su internación crítica. El desglose de diagnósticos específicos de ingreso reveló el siguiente perfil: complicaciones postquirúrgicas inmediatas y mediatas (26.8%), infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB graves, neumonías y crisis asmáticas: 25.8%), sepsis y shock séptico (12.6%), patologías neurocríticas y neurológicas (status convulsivo/distónico, meningoencefalitis: 12.1%), trastornos metabólicos y digestivos (8.9%), causas cardiovasculares, toxicológicas y oncohematológicas (7.4%) e injurias externas (politraumatismos, quemaduras, heridas de arma de fuego e ingesta de pila de botón: 6.4%).
La procedencia principal fue emergencias e internación (55%), quirófano (23%) y derivación externa (22%). Al egreso, el 86,3% pasó a sala general y el 8% a domicilio. Se registraron 31 fallecimientos, estableciendo una mortalidad del 5.7%.
De los 31 fallecimientos las causas de muerte se distribuyeron de la siguiente manera: El 32.2% de los decesos (n=10) ocurrió bajo adecuación del esfuerzo terapéutico por patologías irreversibles, con un score de PIM3 en rango de -0.20 a -1.7 con probabilidad de muerte de 25-70%. El 32.2% (n=10) fallecieron con diagnóstico de shock séptico descompensado con un score de PIM3 en rango de -0.5 a 4.0 con probabilidad de muerte de 30 a 98%.
El 16;2% (n=5) fallecieron de causa respiratoria (distrés respiratorio refractario) con PIM 3 de -6,6 a 5 con probabilidad de muerte de 0,1 a 99,3%.
El 9,7% (n=3) fallecieron de causas encefálicas (meningoencefalitis, ACV hemorrágico) con PIM 3 de -2 a 5 con probabilidades de muerte de 12 al 99%.
El 9,7% (n=3) fallecieron de causa cardíaca con PIM 3 de - 0,4 a -0,85 con probabilidad de muerte de 27 a 40%.
De los 31 fallecimientos, 13 corresponden a pacientes con patología oncológica.
La sección de agudos de la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica gestiona una cohorte de elevada complejidad, reflejada en una tasa de soporte ventilatorio invasivo que supera el 40%. Esta población se compone principalmente de patologías críticas oncológicas, postquirúrgicas y respiratorias agudas graves. La mortalidad global se mantiene dentro de los parámetros esperados por la literatura científica; en esta serie sobresale la consolidación de la adecuación del esfuerzo terapéutico como una estrategia clave ante situaciones irreversibles y la prevalencia de pacientes con patología oncológica.
| Nro | Título | Tema | Primer Autor | |
|---|---|---|
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MARIA VICTORIA SCATTOLINI | |
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CANDELARIA MARCHESE | |
| 12428 Caídas de altura: análisis retrospectivo en un Servicio de Urgencias Pediátricas. Otros |
DANIELA BUTELMAN | |
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| 12463 Etiología y métodos diagnósticos del neumotórax en pacientes atendidos en el servicio de emergencias. Estudio descriptivo transversal de la experiencia de 10 años en un hospital privado de tercer nivel de complejidad. Otros |
AGUSTINA RATTO |
Los traumatismos son la principal causa de muerte en pediatría. Las caídas de altura (CA) constituyen uno de los mecanismos más frecuentes, generando elevado número de consultas y alto uso de recursos en servicios de urgencias pediátricas (SUP).
Describir demografía, mecanismo del evento, clínica, exámenes complementarios y abordaje de pacientes internados por caídas de altura.
Estudio descriptivo y retrospectivo. Se analizaron historias clínicas electrónicas (HCE) de pacientes de 1 mes a 16 años internados por CA en un SUP de un hospital de tercer nivel, entre octubre 2022 y octubre 2024. Se excluyeron aquellos con discrasias sanguíneas, fragilidad ósea, patología neuroquirúrgica, neurológica y transferidos desde otras instituciones. Se registraron variables demográficas y clínicas, sitios del evento, tipo de lesiones, exámenes complementarios, interconsultas con especialidades, intervenciones quirúrgicas, ingreso a Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y duración de estancia hospitalaria.
Se revisaron 229 historias clinicas electronicas, 139/229 fueron varones, mediana de edad 32 meses (RIC 13–63). Las caídas de altura ocurrieron en el hogar en 217/229 y fue presenciada por un adulto en 108/229. Predominaron la CA por escaleras en 113/229 y 14/229 se asociaron al uso de andador. La altura fue mayor a 2 metros en 77/229. En 30/229 hubo pérdida de conocimiento y en 13/229 convulsiones. Presentaron lesiones visibles 174/229, siendo cefalohematomas 97/174. Se realizaron radiografías de cráneo (97/229), miembros (75/229), pelvis (59/229), tórax (170/229) y columna cervical (139/229). Se encontraron 10/97 fracturas de cráneo y 17/75 fracturas de miembros. Se efectuaron 107/229 tomografías computadas de cerebro, 36/107 con fracturas de cráneo y 14/107 con hemorragia. Se practicó ecografía abdominal en 94/229, 93/94 normales. Se realizó analítica: hemograma (187/229,18/187 alterados), coagulograma (159/229), función renal (185/229, 6/185 alterados), hepatograma (177/229, 16/177 alterados), amilasa (166/229, 12/166 alterados), uroanálisis (142/229, 18/142 alterados). En 16/229 se realizó cirugía: neurocirugía 9/16, traumatología 5/16, cirugía plástica 2/16.Requirieron UCI 9/229 por traumatismo encefalocraneano grave. La mediana de estancia hospitalaria fue 20 horas (RIC 14-32). No hubo fallecimientos.
Las lesiones por CA fueron mayormente leves, predominando en varones menores de 3 años. La mayoría ocurrió en domicilio, desde escaleras. Las lesiones craneofaciales fueron las más comunes. Se observó alta solicitud de estudios complementarios con escasos hallazgos significativos. Hubo baja necesidad de cirugías y cuidados intensivos. Es necesario realizar intervenciones para cumplir con protocolos de atención, evitar uso inadecuado de recursos y reforzar medidas preventivas en el hogar.
Las exposiciones a sustancias psicoactivas en población pediátrica constituyen un desafío clínico y de salud pública creciente. En niños pequeños predominan las exposiciones accidentales, mientras que en adolescentes pueden asociarse a consumo intencional. Pueden ocurrir de forma accidental, pasiva o intencional, afectando desde lactantes hasta adolescentes. Las alteraciones neurológicas representan una forma frecuente de presentación clínica y suelen motivar la realización de cribado toxicológico urinario. Existe escasa evidencia local que describa integralmente esta problemática.
Describir las características clínicas, epidemiológicas y toxicológicas de pacientes pediátricos con intoxicación por drogas de abuso diagnosticadas mediante toxicología urinaria positiva atendidos en un hospital de tercer nivel durante el período 2023–2025.
Estudio observacional, retrospectivo y descriptivo. Se incluyeron pacientes de 0 a 15 años con toxicología urinaria positiva para cannabis, cocaína y/o benzodiacepinas entre enero de 2023 y diciembre de 2025. Los casos fueron identificados mediante registros de laboratorio y revisión de historias clínicas. Se analizaron variables demográficas, clínicas, toxicológicas y contextuales. El cribado toxicológico urinario se realizó mediante inmunoensayo cualitativo.
Inicialmente se identificaron 104 pacientes, excluyéndose 12 casos, conformándose una muestra final de 92 pacientes. Se observó predominio del sexo masculino (60,9%). Las benzodiacepinas constituyeron la sustancia detectada con mayor frecuencia (54,3%), seguidas por cocaína (17,4%) y cannabis (12%). También se registraron asociaciones entre sustancias (16,3%).
Las benzodiacepinas estuvieron presentes en la mayoría de los grupos etarios, observándose un pico de frecuencia a los 13 años. La cocaína predominó en edades tempranas, particularmente entre los 2 y 4 años, mientras que el cannabis presentó una distribución más heterogénea.
Respecto al contexto familiar, el 48,9% convivía únicamente con la madre, 32,6% con ambos padres, 9,8% con otros familiares, 5,4% se encontraba institucionalizado y 2,2% convivía únicamente con el padre. Se registró consumo en cuidadores en 43,5% de los casos.
La mayoría de los pacientes presentó síntomas al ingreso (88%). Los movimientos anormales constituyeron el principal motivo de consulta (26,1%), seguidos por excitación psicomotriz (10,9%) e ingesta medicamentosa (7,6%). Predominaron las manifestaciones neurológicas, que representaron aproximadamente el 60% de los casos, seguidas de manifestaciones psicosociales (27%). Las manifestaciones respiratorias representaron el 9%, mientras que las cardiovasculares y digestivas fueron poco frecuentes.
Las alteraciones del sensorio fueron frecuentes: el sensorio deprimido se observó en 45,7% de los pacientes, seguido por sensorio normal (28,3%) y sensorio excitado (26,1%). La mayoría egresó con sus cuidadores (88%), aunque se registraron fugas hospitalarias en 7,6% de los casos.
La ingesta intencional fue la categoría más frecuente (37%), seguida por la administración terapéutica de benzodiacepinas (31,5%), exposición pasiva (14,1%) e ingesta accidental (12%). Se observaron reingresos hospitalarios en 40,2% de los pacientes, registrándose hasta cuatro reinternaciones en algunos casos.
La exposición pediátrica a sustancias psicoactivas constituye una problemática clínica y social relevante. Los hallazgos mostraron predominio masculino y elevada frecuencia de manifestaciones neurológicas. La detección de cocaína y cannabis en edades tempranas sugiere exposiciones pasivas o ambientales, mientras que la elevada frecuencia de benzodiacepinas podría relacionarse con exposiciones accidentales o uso terapéutico. Las benzodiacepinas fueron la sustancia más frecuentemente detectada, observándose además policonsumo y elevada frecuencia de reingresos. El cribado toxicológico urinario constituye una herramienta diagnóstica complementaria útil, destacándose la necesidad de fortalecer estrategias preventivas, detección precoz y abordaje interdisciplinario.
El neumotórax en pediatría es una entidad potencialmente grave y de diagnóstico desafiante en el ámbito de emergencias. En esta población, la necesidad de minimizar la exposición a radiación ionizante es un aspecto clave en la toma de decisiones diagnósticas. En este contexto, la ecografía pulmonar ha cobrado creciente relevancia como herramienta de primera línea, al ser un método rápido, reproducible, no invasivo y libre de radiación. Su incorporación podría reducir la dependencia de estudios tradicionales como la radiografía y la tomografía, los cuales implican exposición a radiación, modificando el enfoque diagnóstico del neumotórax en la práctica clínica.
Objetivo general:
Describir las características clínicas, etiológicas, métodos diagnósticos y tratamientos de los pacientes pediátricos con neumotórax atendidos en el servicio de emergencias durante el período de estudio.
Objetivos específicos:
Caracterizar las variables demográficas, clínicas y etiológicas de los pacientes pediátricos con neumotórax.
Describir los métodos diagnósticos utilizados para el diagnóstico del neumotórax.
Describir el tratamiento inicial y la estancia hospitalaria de los pacientes con neumotórax.
Estudio descriptivo transversal que incluirá pacientes de 0 a 17 años con diagnóstico confirmado de neumotórax, atendidos en el Servicio de Urgencias Pediátricas del Hospital Universitario Austral entre el 1 de enero de 2016 y el 1 de enero de 2026. Se analizarán variables demográficas (edad, sexo), etiología (espontáneo primario y secundario, traumático, iatrogénico), grado de compromiso pulmonar, métodos diagnósticos empleados (radiografía, tomografía, ecografía), tratamiento inicial, intervenciones realizadas y recurrencia. Los datos se obtendrán mediante revisión de historias clínicas electrónicas.
Se identificaron 69 eventos compatibles con neumotórax. De estos, 56 (81.1%) fueron de sexo masculino y 13 (18.8%) de sexo femenino. La edad promedio fue de 14 años.
El principal síntoma mencionado al momento de la consulta fue el dolor como único síntoma en el 72% de los casos (59), y asociado a dificultad respiratoria en 13% de los episodios (9). El segundo síntoma por el que más consultan es la dificultad respiratoria en el 21% de los casos (15).
Con respecto a la etiología de los neumotórax, el 39.1% corresponden a neumotórax primarios espontáneos (27 casos), seguidos de los neumotórax recidivantes, en un 30.43% (21 casos). En orden de frecuencia las otras etiologías identificadas fueron neumotórax traumático (13.04%), neumotórax secundario o espontaneo (11.59%), neumotórax iatrogénico (4.3%) y neumotórax hipertensivo (1.44%). Existieron 3 casos de hidroneumotórax, 2 de ellos asociados a etiología infecciosa y uno relacionado con un politrauma.
En la clasificación según el grado o severidad, en su mayoría los neumotórax identificados fueron grado I o leves con el 50.72% (35 casos), seguidos por grado II 31.88% (22 casos) y grado III 17.39% (12 casos) respectivamente.
En cuanto a los métodos complementarios utilizados el 69.5% fue diagnosticado exclusivamente con radiografía de tórax, en el 8.69% se realizó el diagnostico de forma exclusiva con tomografía de tórax como único método y el 18.8% requirió de radiografía y tomografía de tórax al momento del diagnóstico o durante su internación. A pesar de que la ecografía de tórax ha cobrado creciente relevancia como herramienta de primera línea, al ser un método rápido, reproducible, no invasivo y libre de radiación, ningún caso fue únicamente diagnosticado por este método.
Con respecto al tratamiento 59.42% tuvieron resolución quirúrgica, 27.53% fueron evaluados por cirugía, sin conducta quirúrgica, recibieron tratamiento médico y control ambulatorio por especialidad. En cuanto al rol del oxígeno, solo 34.78% recibió oxigenoterapia.
El tratamiento quirúrgico más utilizado fue el drenaje con tubo de avenamiento pleural, utilizado en el 63.41% de los casos. Seguido del drenaje con tubo de avenamiento pleural y pleurodesis en el 36.58%, el drenaje con tubo de avenamiento pleural y la colocación de válvula de Heimlich 12.19%, drenaje con aguja y posterior colocación de tubo de avenamiento pleural 4.87%, al igual que la colocación de válvula de Heimlich, el drenaje con tubo de avenamiento pleural y la pleurodesis.
Predominio de neumotórax espontáneo primario en jóvenes.
La radiografia continua siendo el metodo diagnostico mas utilizado para su identificacion; la ecografía es poco usada.
El tratamiento quirrugico más utilizado es el drenaje pleural con tubo de avenamiento.
El uso de oxígeno a pesar de ser una indicacion, aun no se utiliza en todos los casos.
El suicidio constituye un problema de salud pública de creciente relevancia y representa una de las principales causas de muerte prevenible en adolescentes. En Argentina es la segunda causa de mortalidad entre los 10 y 19 años. La adolescencia constituye un período de especial vulnerabilidad debido a la interacción de factores biológicos, emocionales y sociales. Entre los factores de riesgo asociados se describen antecedentes psiquiátricos, reintentos suicidas, violencia intrafamiliar, abuso sexual, bullying y consumo de sustancias. La pandemia por COVID-19 se asoció a un incremento de consultas por conductas suicidas en población infantojuvenil.
Describir las características epidemiológicas y psicosociales en pacientes de 7 a 14 años, internados en un hospital de tercer nivel de la ciudad de Santa Fe entre 2019 y 2025. Se busca aportar información epidemiológica local que contribuya a la comprensión de esta problemática y al fortalecimiento de las estrategias de prevención, atención y seguimiento.
Describir las características epidemiológicas y psicosociales en pacientes de 7 a 14 años, internados en un hospital de tercer nivel de la ciudad de Santa Fe entre 2019 y 2025. Se busca aportar información epidemiológica local que contribuya a la comprensión de esta problemática y al fortalecimiento de las estrategias de prevención, atención y seguimiento.
Se analizaron 69 pacientes. La edad promedio fue de 13 años (DE 1,48), con predominio del sexo femenino (73,9%). El 71% provenían de la ciudad de Santa Fe. El mecanismo más frecuente fue la ingesta medicamentosa (55,1%), seguida de ahorcamiento (17,4%) y heridas cortantes (14,5%). El fármaco más utilizado fue clonazepam (15,9%). El 11,6% requirió internación en cuidados intensivos y se registró un óbito (1,4%). El 36,2% presentaba antecedentes psiquiátricos personales, el 31,9% antecedentes de reintento suicida y el 14,5% internaciones previas. Se identificaron antecedentes de violencia en el 30,4%, abuso sexual en el 15,9%, bullying en el 7,2% y consumo de sustancias en el 10,1%. El 11,6% presentó antecedentes psiquiátricos familiares y el 5,8% antecedentes familiares de suicidio. La mediana de internación fue de 5,5 días. Al alta, el 50,7% recibió tratamiento psicofarmacológico y el 85,5% contó con seguimiento posterior. Se observó un incremento de casos desde 2020, con mayor frecuencia en 2021 y 2023.
Las conductas suicidas en población pediátrica constituyen una problemática creciente. En esta serie predominaron las adolescentes mujeres y la ingesta medicamentosa como mecanismo de autolesión. La alta frecuencia de antecedentes psiquiátricos, reintentos y factores psicosociales adversos destaca la necesidad de estrategias de detección precoz, abordaje interdisciplinario y seguimiento sostenido luego del alta hospitalaria. Estos resultados aportan información epidemiológica local útil para fortalecer acciones de prevención y atención en salud mental infantojuvenil.
La hemorragia digestiva alta (HDA) es un motivo de consulta frecuente en los servicios de urgencias pediátricas (SUP), generando un alto uso de recursos diagnósticos y terapéuticos. La mayoría de los casos son leves y autolimitados; sin embargo, resulta fundamental identificar de manera oportuna aquellos con mayor gravedad y riesgo de complicaciones.
Describir las características demográficas, clínicas, los exámenes complementarios realizados y el abordaje diagnóstico-terapéutico de pacientes internados por HDA en un SUP de tercer nivel.
Estudio descriptivo y retrospectivo. Se revisaron historias clínicas electrónicas (HCE) de pacientes de 1 a 16 años con diagnóstico de egreso de HDA —definida como hematemesis (vómitos con sangre roja rutilante, borráceos, con coágulos o estrías) y/o melena— admitidos en un SUP de un hospital de tercer nivel entre enero de 2015 y diciembre de 2019. Se excluyeron pacientes con hemorragia extra digestiva, hematemesis falsa, discrasias sanguíneas, pacientes transferidos desde o hacia otra institución, o HCE incompletas. Se recolectaron datos demográficos, clínicos, características del episodio, exámenes complementarios, tratamiento, ingreso a Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y duración de la estancia hospitalaria.
Se incluyeron 200 pacientes (103/200 masculinos), con una mediana de edad de 72 meses (RIC 33–124). Presentaron comorbilidades 65/200 pacientes, siendo la más frecuente la hepatopatía crónica (19/65). Entre los antecedentes relevantes se destacaron: hematemesis previa (57/200), uso de antiinflamatorios no esteroideos —AINEs— (103/200) y de corticosteroides (13/200). La hematemesis fue el síntoma principal (179/200), con predominio de vómitos con sangre roja rutilante (90/179); 43/200 presentaron melena. Otros síntomas asociados fueron fiebre (91/200), dolor abdominal (79/200), tos (31/200) y odinofagia (22/200). Se realizó hemograma en todos los pacientes, con una mediana de hemoglobina de 11,9 g/dl (RIC 10–13); en 89/200 se repitió el hemograma y sólo 7 registraron descenso (promedio 0,62 g/dl). Se realizaron estudios complementarios en 81/200: radiografía de tórax (57/81), ecografía abdominal (36/81) y radiografía de abdomen (30/81). Se efectuó videoendoscopía digestiva alta (VEDA) en 123/200, siendo patológica en 77 casos: gastritis erosiva (30/77), úlcera gástrica (26/77 —16/26 asociada al uso de AINEs—), gastropatía por pulsión (13/77) y várices (8/77). Se indicó ayuno al ingreso en 176/200 y 20/200 requirieron transfusión de glóbulos rojos. La mediana de estancia hospitalaria fue de 70 horas (RIC 39–118). Un solo paciente requirió internación en UCI y no se registraron fallecimientos.
La HDA en pediatría es, en la mayoría de los casos, un cuadro leve y autolimitado, con baja morbimortalidad y escaso requerimiento de cuidados intensivos o procedimientos invasivos. Sin embargo, se observó una variabilidad considerable en el abordaje diagnóstico y terapéutico, con indicación extensa de ayuno y estudios complementarios no siempre justificados por la gravedad clínica. El uso de AINEs se identificó como un factor asociado relevante, especialmente en pacientes con úlcera gástrica. Estos hallazgos ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar e implementar un protocolo institucional de atención que permita estratificar el riesgo, optimizar el uso de recursos y estandarizar el manejo de la HDA en los SUP.